SEMINARIO 11.
LOS CUMPLIMIENTOS
GLORIOSOS DEL SANTUARIO
Con Historias e Ilustraciones
Dr. Alberto R. Treiyer
Copyright © 1997 por Dr. Alberto R. Treiyer
Publicado y distribuido por
Creation Enterprises Intemational
Siloam Springs, Arkansas 72761
Ninguna porción de este libro puede ser reproducida
sin autorización escrita del autor
Cubierta por José A. Drasich Colliard.
Inspirada en: Heb 1:9: "Te ungió Dios ... con óleo de alegría ... "
Isa 53:11: "Después de tanta aflicción verá la luz y
quedará satisfecho."
Dan 9:24: " ... para ungir el lugar santísimo" (véase Ex
30:26-30).
Heb 8:1: "Tenemos un Sumo Sacerdote que se sentó a
la diestra del trono de la Majestad en el cielo" (véa-
se 1:3; 10: 12).
Apoc 3:21: "He vencido y me he sentado con mi Padre
en su trono" (véase Heb 1:8; 1 Crón 28:2; Ex 25:
22; Sal 99:1 ).
Dibujos por José A. Drasich Colliard y Mario Luis Peñate.
ISBN 1-882846-11-7
COMENTARIOS
"Estos estudios ofrecen un cuadro detallado basado en la Biblia, de los
aspectos mayores del plan de salvación que son vistos contra el telón de
fondo del servicio del santuario. Ellos son no sólo informativos, sino que
también elevan espiritualmente y fortalecen la fe. Las muchas ilustraciones
prácticas que son tomadas de la vida del autor hacen este material muy
comprensible. Solidamente basado en la Escritura, estos estudios serán de
valiosa ayuda tanto para los ministros como para los laicos en general."
Dr. Gerhard Pfandl (Ph.D., Andrews University).
Secretario de Campo de la División del Pacífico Sur (Australia).
"Este es un trabajo excelente! ¡Felicitaciones! Fui muy bendecido por la
lectura de este material."
Dr. Marcos Terreros (Ph.D., Andrews University).
Director del Programa de Maestría y Profesor de Teología.
Corporación Universitaria Adventista (Colombia).
"Me gustaron las historias ... Buena suerte con su publicación."
Dr. William Shea.
Bíblica( Research Institute, SDA (USA).
"No hay duda que el tema del santuario, en el marco de la teología
contemporánea, es de gran importancia porque nos distingue como
denominación de cualquier otro movimiento religioso. Por esa razón, esta
nueva propuesta de uno de los más grandes especialistas en el mensaje del
santuario, como lo es el Dr. Alberto Treiyer, nos invita nuevamente a
ahondar en las dimensiones teológicas de dicha temática."
Pr. Daniel Scarone.
Pastor, profesor, y editor.
Actualmente trabajando en su proyecto doctoral; Andrews University (USA).
INDICE
Comentarios ................................................................................................. 3
Indice ........................................................................................................... 5
Introducción .................................................................................................. 7
l. La puesta en marcha del plan de salvación .... .. .... .. ... ...... .. .... .. .... ..... 17
l. Un Substituto maravilloso para nuestras faltas ................................ 17
2. La ofrenda perfecta para un nuevo comienzo ................................... 33
Questionario 1 .................................................................................... 52
11. La inauguración del templo celestial ............................................... 55
l. Inauguración por agua, aceite y sangre ... ..... .... .......... ..... ........ ..... ..... 56
2. El camino abierto al templo celestial ................................................ 70
Questionario 11 .................................................................................... 83
111. La investidura celestial de Jesús como sacerdote y rey ................ 85
l. Reconocimiento celestial y terrenal ................................................... 87
2. La investidura inaugural a la diestra de Dios .................................. 101
Questionario 111 ... ... .... ..... ..... ..... .... .. .. ..... ..... ...... .. .. ..... .. .. ........ ...... .... 115
IV. Un pacto incomparable con promesas excepcionales .................. 117
l. Algo mejor para nosotros .... .... ..... .... ...... .... ..... .. ........ ..... ...... ............ 118
2. Las ventajas de nuestra fe ................................................................ 131
Questionario IV .. ..... ..... ...... ..... ........ .... .... .. ..... .... .... ..... ..... ........ ..... ... 141
V. Un tesoro especial para Dios ............................................................ 143
l. Nada de más valor para Dios ........................................................... 144
2. Los privilegios de nuestra vocación cristiana .................................. 156
Questionario V ... . .. ..... ..... .. ... ... .. ... .... ...... .. .. ... .. ..... .... ..... ..... ...... .. ..... . 171
VI. Mn ..nvillosn ..ccepción en el templo celestial ................................. 173
l. <'ompnreciendo en In presencia del Sef1or ....................................... 174
2. l{cfu~iu en lo escondido de su prcsl•ncin ......................................... 1'>O
Vll. Los tres pasos más significativos en la intercesión de Jesús ...... 203
l. Los dos primeros pasos ...... .... .... ....................... ........ ....................... 204
2. Los últimos dos pasos . ..... .............. ..... ............... ................ ...... .... .... 221
Questionario VII .............................................................................. 239
vm. Libertad y amor en la ley del nuevo pacto ................................. 241
l. Ley y sangre en el pacto de Dios ..................................................... 242
2. Un pacto viviente y eterno ............................................................... 258
Questionario VIII ............................................................................. 271
IX. Cuando mi nombre aparezca en la corte del cielo ........................ 273
l. Registros que ensucian el cielo ........................................................ 275
2. Registros que honran al Creador ...................................................... 299
Questionario IX ................................................................................ 321
X. Las realidades del mundo venidero ................................................. 323
l. Las realidades celestiales son también materiales .......................... 326
2. Nuestro acercamiento actual y futuro a las realidades celestiales ... 342
Questionario X ................................................................................ 356
6
INTRODUCCION
Alumno: Cuando estudiamos el primer seminario titulado Las
Promesas Gloriosas del Santuario, descubrimos muchas cosas interesantes
de los ritos antiguos que Dios prescribió a Israel. En realidad, nunca
habíamos pensado que podía haber en esos ritos tantas enseñanzas y
mensajes de tanto valor para hoy. Al ofrecer ahora un segundo seminario
sobre el santuario, ¿qué cosas nuevas, piensa Ud., podremos aprender que
no hayamos aprendido en el seminario anterior?
Instructor: El seminario anterior, como Ud. bien lo expresó, estuvo
basado en el estudio de ciertos temas capitales del ritual del santuario que
Dios trazó en las leyes mosaicas. Por supuesto, vimos cómo tales mensajes
vertidos en ceremonias y símbolos se cumplieron en Jesús, el Hijo de Dios.
No obstante, este último aspecto no pudimos tocarlo sino en grandes
pincelazos. Por esta razón, es necesario considerar ahora el evangelio del
santuario con más detención, desde la perspectiva del cumplimiento,
poniendo un énfasis especial en lo que Jesús logró, siempre en armonía con
lo que había sido simbolizado en las leyes del antiguo templo de Israel. De
allí que el título de este segundo seminario es Los Cumplimientos Gloriosos
del Santuario. Nuestro enfoque estará, de este modo, puesto en lo que los
evangelios y las epístolas nos dicen del tema, más notablemente la Epístola
a los Hebreos que trata este tópico como ninguna otra epístola lo hace.
Alumno: Pero, mucha gente opina que todo el culto simbólico del
Antiguo Testamento se cumplió en la cruz de Cristo. ¿Cómo es, entonces,
que Ud. encuentra en el Nuevo Testamento tanto material para justificar un
segundo seminario sobre el significado del ritual del santuario y su
cumplimiento en Jesús?
Instructor: El mundo cristiano de nuestros días tiene un concepto muy
limitado de la obra que Cristo debía cumplir desde su encarnación hasta su
Segunda Venida. Esto se debe a que por siglos la Biblia quedó relegada a
archivos de convento, en idiomas antiguos y muertos. Bajo tales circuns-
8 Los cumplimientos gloriosos del santuario
tancias, muchas tradiciones y filosofías ajenas a la revelación divina, no
encontraron demasiados obstáculos para abrirse paso y terminar suplantan-
do las claras enseñanzas de la Palabra de Dios.
Afortunadamente, una gran obra de Reforma se produjo en el S. XVI,
que trajo consigo un gran despertar en la cristiandad, debido a que los
reformadores volvieron a poner la Revelación divina en su verdadero sitial.
Desde entonces la Biblia pasó a ser de nuevo la base y fundamento de la fe
y conciencia de miles de creyentes. En vez de tradiciones y opiniones
humanas, podía otra vez escucharse la Palabra de Dios. De esta forma,
muchas verdades olvidadas comenzaron a reaparecer, liberándose de siglos
y siglos de oscurantismo y engaño religiosos.
Alumno: ¿Podría damos algunos ejemplos de esas verdades redescu-
biertas?
Instructor: ¡Por supuesto que sí! Podemos mencionar el bautismo de
adultos por inmersión, que se practicó en toda la cristiandad, desde el
tiempo de los apóstoles, hasta bien entrado el S. VI. Esto se ve, por
ejemplo, en los bautisterios de tantas basílicas del cercano oriente. Las
basílicas fueron antiguos edificios romanos que se transformaron en
templos cristianos entre los siglos 4to. y 6to. Allí podemos ver bautisterios
con escaleras equivalentes a las que encontramos hoy en las iglesias que
continúan con la práctica bíblica de bautizar por inmersión. Fue
desafortunado que desde aquella época y por más de 1.000 años, se
cambiase y desvirtuase el verdadero significado del bautismo cristiano,
siguiendo falsas doctrinas que se introdujeron para distorcionar el verdadero
sentido del evangelio.
Otra verdad redescubierta en el S. XVI es la que Pablo llamó
justificación por !aje. El justo se salva por la fe, no por repetición de rezos,
ni por ceremonias exteriores, ni por obras (Rom 3:21-31 ). En síntesis, no
podemos comprar la gracia de Dios, pues es un don gratuito.
Alumno: Es sorprendente ver cómo la Biblia puede transformar la
gente y aún la historia, cuando se la toma como la única norma de fe y
conducta.
Instructor: Así es. Cuando los reformadores del S. XVI y otros
dirigentes religiosos antes que ellos, se dieron cuenta de la brecha tan
grande que existía entre la Palabra de Dios y lo que la iglesia medieval
creía, tuvieron que romper los lazos que los ataban al Magisterio de la
Iglesia Católica Romana, y abandonar a su vez, las tradiciones que habían
suplantado el claro testimonio de las Sagradas Escrituras. La posición de
Introducción 9
estos reformadores fue catalogada con las palabras latinas de Sola
Scriptura, lo que significa que no aceptaban ninguna otra autoridad que la
Biblia en materia de fe y conciencia. A medida que la Biblia fue
recuperando su merecido lugar entre los cristianos, y su testimonio fue
siendo aceptado como su propio intérprete, los estudiantes de la Biblia en
toda Europa pudieron encontrar más y más diferencias significativas entre
la fe cristiana primitiva y la religión de Roma.
Alumno: ¿Podría resumir algunas de esas diferencias?
Instructor: Sí, con mucho gusto. Los reformadores encontraron, entre
otras cosas, que María no fue venerada por la iglesia primitiva, y que el
rango que obtuvo siglos más tarde fue equivalente al que la Biblia denomi-
na idolatría. La creencia en el purgatorio y en un infierno eterno fue tam-
bién una intrusión pagana dentro de la iglesia cristiana. Tampoco podían los
reformadores aceptar la venta de indulgencias para obtener el perdón de los
pecados. La Biblia condena tal práctica como simonía, esto es, un fraude
que consiste en traficar con la gracia de Dios. La religión de Roma recurrió
a las indulgencias para obtener dinero para construir las enormes catedrales
que todavía pueden verse en Europa, en especial, para la Basílica de San
Pedro en Roma.
Alumno: Bien, el tema es interesante. Pero, ¿qué podemos decir con
respecto al evangelio del santuario que planeamos estudiar? ¿Hay más
cosas que descubrir en relación con este tema y, por consiguiente, otras
cosas que rechazar como falsas? .
Instructor: ¡Por supuesto! Los reformadores no tardaron en descubrir
que el sacerdocio católico romano era una suplantación fraudulenta del
sacerdocio de Cristo y del sacerdocio de todos los creyentes. Siendo que
muchos están aún confundidos en relación con estos puntos, se ha incluido
en este seminario más de una lección para enseñar lo que la Biblia enseña
acerca del sacerdocio de Jesús y del de todos los creyentes. En efecto, Jesús
fue establecido como nuestro sumo sacerdote en el santuario celestial, y
murió como nuestro sacrificio una vez para siempre. Desde entonces
ningún sacrificio debía repetirse. Tampoco, por consiguiente, había lugar en
las enseñanzas de Jesús y de los apóstoles para sacerdotes autodesignados
que presumiesen repetir el sacrificio en la misa dominical. El rango
atribuído al obispo de Roma como papa y cabeza de la iglesia, por otro
lado, así como su presumida infabilidad e intento de ocupar el lugar de Dios
en la tierra, es considerado por la Biblia una abominación, esto es, una
idolatría repugnante (Dan 9:25úp; 11:31; 12:11; véase 2 Tes 2:3-4).
1O Los cumplimientos gloriosos del santuario
Alumno: Me parece que se está olvidando de algo más.
Instructor: Puede ser. No pretendo ser exhaustivo. La lista de falsas
doctrinas que se introdujeron más tarde en el cristianismo es impresionante.
¿Qué es lo que estoy olvidando, en su opinión?
Alumno: Estoy pensando en el día de adoración bíblico. Se cambió
también el verdadero día de culto sin autorización divina.
Instructor: ¡Correcto! No hay nada más alevoso entre los fraudes que
se levantaron, especialmente en el S. VI, que el de la modificación que se
hizo a la ley de Dios, la que Dios escribió con su propio dedo (Ex 32:15-
16). El cambio tuvo que ver con el mandamiento del día de culto que
ordena a la gente guardar el séptimo día sábado santo como siendo para el
Señor (Ex 20:8-11 ). El cambio tuvo lugar entre los cristianos gentiles poco
a poco, como una reacción contra los judíos y, debido a que los judíos eran
odiados en el imperio romano, para probar a los paganos que éllos no eran
judíos. El cambio real, sin embargo, tuvo lugar en el siglo sexto. En esa
época, la mayoría de los cristianos guardaba el domingo, el primer día de la
semana, como un día de culto, aunque no como un día de descanso. El día
de descanso continuaba siéndolo el séptimo, pero en lugar de comer las
mejores comidas en ese día, a la usanza judía, muchos cristianos ayunaban
como símbolo de aborrecimiento al día de los judíos. Lo que se concretó en
el S. VI, sin embargo, tuvo que ver con la transferencia de la obligación del
mandamiento de descansar el séptimo día, al primer día de la semana. Sien-
do que Roma no podía recurrir a ningún pasaje de la Biblia para justificar el
cambio, recurrió entonces a leyendas, fábulas e historias para imponerlo.
Pero, ¿sábe Ud. cómo se redescubrió la verdad acerca del verdadero día
de descanso y culto a Dios?
Alumno: No, no lo sé.
Instructor: Se redescubrió en relación con otra gran verdad, la de la
existencia de un santuario celestial en el cual Jesús oficia como nuestro
Sumo Sacerdote. Cuando los estudiantes de la Biblia encontraron, especial-
mente en el S. XIX, que el santuario celestial y su ministerio estaba simbo-
lizado por el santuario terrenal, se dieron cuenta también que la ley de Dios,
que estaba en el arca del santuario terrenal, debía estar también en el arca
del santuario celestial. Este tema es tan importante que una lección entera
será dedicada al estudio de la ley del nuevo santuario. En efecto, ¿qué
encontramos en esa ley? Que el día de culto determinado por Dios no es el
mismo día que guarda la mayoría de los cristianos hoy.
Introducción 11
Alumno: ¿Cuál es, según Ud., la verdad más grande que necesitamos
redescubrir en estos últimos días?
Instructor: Sin duda alguna, es la que revela el ministerio del Hijo de
Dios en el santuario celestial. Necesitamos saber que nuestro Señor es un
Señor viviente, y que vive constantemente para interceder por nosotros. Por
supuesto, lo que Jesús hizo en la cruz al morir por nosotros es del todo
esencial. Pero no podemos quedamos sólo con el pasado. Tenemos que
conocer el plan entero de salvación y, en relación con ese plan, lo que Jesús
está haciendo por nosotros ahora. A la luz del ministerio de Jesús en el
santuario celestial, podemos saber con certeza quienes son constituidos por
Dios hoy como su pueblo peculiar, su especial tesoro. Son aquellos que
hacen un pacto de amor con Dios. Esto incluye, como ya mencionamos, la
ley del nuevo pacto que Dios concierta con todos los que invocan su
nombre y se convierten de veras a todos los principios de su reino.
Alumno: ¿Por qué no todas las iglesias cristianas que fueron descu-
briendo tantas verdades maravillosas, como las que mencionó hace unos
momentos, no enseñan hoy el mensaje del ministerio de Jesús en el santua-
rio celestial?
Instructor: Esa es una buena pregunta. Puede decirse que el problema
básico fue que muchos movimientos religiosos fijaron sus creencias en
credos. Esos credos reflejaban sólo las verdades que sus líderes principales
habían descubierto. Tales iglesias o movimientos religiosos no se percata-
ron que con ese principio de atarse a lo que sus fundadores descubrieron de
la Biblia, iban a terminar negando la gran verdad inicial con la que habían
partido, de que la Biblia es para el creyente la única norma de fe y
conducta, y que debe permitírsele, por consiguiente, ser su propia exposito-
ra. Corrió el tiempo y, en lugar de aferrarse a la Biblia, los seguidores de los
reformadores antepusieron su credo, lo que equivale a decir sus interpreta-
ciones personales o privadas, a todo nuevo descubrimiento. Es así como
terminaron estancándose en su experiencia religiosa.
Alumno: ¿No corremos el riezgo de terminar nosotros haciendo lo
mismo?
Instructor: ¿De qué manera?
Alumno: Fijando ciertas interpretaciones que nuestros antepasados
espirituales nos legaron.
12 Los cumplimientos gloriosos del santuario
Instructor: El peligro siempre está a las puertas, pues nuestra
comprensión es limitada, y nos es imposible llegar a sondear o abarcar la
plenitud de la mente del Infinito. ¡Cuán a menudo he visto a cristianos
cabales que se agitan fuertemente por defender detalles no relevantes y que,
por otro lado, ni siquiera parecen tener un sólido fundamento bíblico!
Ahora bien, ¿significa ésto que debemos caer en el extremo opuesto en
el que han caído muchos, de lanzarse al estudio de la Palabra de Dios con la
premisa implícita de que para poder ser objetivos, debemos rechazar lo que
se nos impartió? Las dudas sólo se disipan cuando buscamos sinceramente
al Señor en oración, implorando Su Espíritu, y estudiando Su Palabra como
los nobles bereanos, todos los días, para verificar la verdad que se nos legó.
Alumno: ¿Cree Ud. que todos van a aceptar el mensaje del santuario
celestial, y el ministerio que el Hijo de Dios efectúa allí?
Instructor: Sabemos por la Palabra de Dios y la historia del
cristianismo, que ninguna verdad se abrió paso sin tenaz resistencia. Así
como no todo el mundo se convirtió en el pasado al mensaje del evangelio,
tampoco se convertirá al final. Las verdades espirituales se disciernen
espiritualmente (1 Cor 2:13), por lo que para captarlas y recibirlas en el
alma se requiere tanto la conversión del intelecto como del corazón. El
mundo será destruído, no necesariamente por no haber captado la verdad
del evangelio, sino por no tener el amor de la verdad para ser salvos (2 Tes
2:1 0-12). No sólamente los hombres de negocios, los políticos, y todos los
que se dedican a las tareas seculares de esta vida, sino aún los religiosos,
están tan cargados con un sinnúmero de intereses personales y diversas
actividades, que no encuentran tiempo para estudiar estos temas vitales del
evangelio. A todos ellos se dirigen las palabras de Jesús referente a nuestra
época, que encontramos en:
Luc 21:34-36= "Mirad por vosotros mismos, que vuestro corazón no
se cargue de glotonería y embriaguez, y de las preocupaciones de
esta vida, y aquel día venga de repente sobre vosotros. Porque como
un lazo vendrá sobre todos los habitantes de toda la tierra. Velad,
pues, en todo tiempo, orando que podáis escapar de todas estas
cosas que han de venir, y estar en pie ante el Hijo del Hombre."
Alumno: El pasaje que mencionó de Pablo, referente a la carencia de
"amor por la verdad" que habría en el fin del mundo, es estremecedor. No
obstante, ¿quién puede estar seguro de tener el amor de la verdad para ser
salvo? Por ejemplo, hay quienes niegan la divinidad del Hijo de Dios,
Introducción 13
Cristo Jesús, y piensan que los que rechazan lo que ellos enseñan no tienen
el amor de la verdad para ser salvos.
Instructor: No seamos ingenuos. No podemos dejarnos entrampar en
una dialéctica contradictoria y vacía, de pura retórica, que se excluya a sí
misma en base a simples cálculos de probabilidades. La Biblia es clara tanto
en relación con la divinidad de Cristo, como con la de su ministerio sacer-
dotal delante del Padre. Esto nos permite creer, fuera de toda duda, en lo
que ella enseña. De otra manera, caeríamos en un escepticismo hipotético
total. ¿Negaría Ud. la luz que sus ojos ven por el testimonio negativo de un
ciego?
Alumno: ¿Qué quiere decir con eso?
Instructor: Que el simple hecho de que muchos guarden el primer día
de la semana no niega que el verdadero día de reposo, según las Escrituras,
es el séptimo; que porque la mayoría de la gente no incorpore en su vida
los hábitos de alimentación que Dios prescribió en Su Palabra, y los
considere obsoletos, no significa que estamos libres para vivir como
queramos, sin tener en cuenta el cuidado de nuestro cuerpo como siendo un
templo del Espíritu Santo; que porque muchos cristianos no hayan descu-
bierto la preciosa verdad del ministerio sacerdotal de Jesús en el cielo y,
junto con ello, toda una cadena de verdades que emanan de esa compren-
sión, no significa que nuestra fe esté fundada en enfoques relativos. En
todos estos asuntos estamos en la senda de los reformadores, puesto que
podemos contribuir a su obra con gemas de verdad que estaban esperando
aún ser descubiertas. Lejos de desalentarnos por el hecho de que muchos no
conocen aún este hermoso mensaje, debemos levantar nuestra voz de tal
suerte que muchos puedan venir a la luz y unirse a nosotros en el privilegio
de caminar en la luz.
Alumno: Eso puedo aceptar. Dios nos ha dado la verdad del sábado
como día de reposo, la temperancia en la alimentación y en los hábitos
como el no fumar, no beber bebidas alcohólicas, no ingerir drogas, etc.
Instructor: ¡Correcto! Pero debemos recordar que siempre hubo gente
en el cristianismo que fue fuertemente perseguida por la iglesia popular de
sus días por causa de su fe en tales principios. A pesar de eso, mantuvieron
la observancia del séptimo día sábado y vivieron temperantemente de
acuerdo a lo que enseña la Biblia.
14 Los cumplimientos gloriosos del santuario
Alumno: ¿Cree Ud., por lo que dedusco, que Dios nos hizo depositarios
del mensaje de Cristo como ministro o abogado defensor del pecador en el
santuario celestial?
Instructor: Efectivamente. Creo también que es un privilegio para
nosotros el que Dios nos haya honrado con tan precioso mensaje. ¿No lo
cree Ud.?
Alumno: Sí, en principio sí. Debo confesar, sin embargo, que debo
estudiar más, y le confieso que estudiaré a fondo este segundo seminario,
así como estudié el primero.
Instructor: Lo felicito, y le puedo augurar que no será defraudado. En
la actualidad, debido a que muchos tienen prejuicios fuertemente arraigados
contra varias de las verdades que mencionamos hace unos momentos, a
menudo es mejor comenzar enseñándoles algo que nunca escucharon. Este
es un evangelio maravilloso que termina fascinando a muchos cristianos
que descubren que tenían aún mucho para aprender de Jesús. Desafortuna-
damente, sólo los Adventistas del 7mo. Día predican este mensaje hoy, y
ésto ocurre no porque esta verdad no está clara en la Palabra de Dios, sino
porque, al menos en parte, su valor no fue bien presentada a otras iglesias.
De esta forma, en lugar de comenzar con las prohibiciones bíblicas de no
comer carnes inmundas, no beber bebidas alcohólicas, no trabajar en sába-
do, etc., podemos comenzar ofreciendo algo positivo, desconocido para la
mayoría. En efecto, una comprensión correcta de estas verdades maravillo-
sas del santuario celestial permitirá a muchos ver más tarde la razón de tales
prohibiciones de la Palabra de Dios, que ellas son para nuestro bien.
Alumno: ¿Trae este seminario, como el anterior, un enfoque tanto
teológico como práctico?
Instructor: Por supuesto que sí. Aprenderemos cómo acercamos a
Jesús en el santuario celestial; cómo acercamos por la fe a las realidades
celestiales; que no estamos luchando solos en un mundo inhospitalario, sin
ninguna comprensión celestial. Todo ésto se presenta entrelazado con
estudios bíblicos y muchas ilustraciones tomadas de la vida diaria. Cada vez
me convenzo más de que no debemos presentar las verdades de la Biblia
como simples postulados teóricos de verdad. El evangelio debe poseer un
sabor de vida para vida. Y esto se consigue cuando el Espíritu de Dios hace
arder nuestros corazones con el mensaje que nos ha revelado en Su Palabra,
y cuando hemos vivido y vivimos lo que predicamos. Nuestros pastores y
Introducción 15
hermanos deben levantar la vista al cielo, y contemplar a Cristo exhaltado a
la diestra de Dios. Esto fue lo que quiso resaltar el apóstol Pablo en:
Col3:1-4= "Siendo que habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas
de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la
mira en las cosas de arriba, no en Zas de la tierra. Porque habéis.
muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando
Cristo, vuestra vidat se manifieste, entonces vosotros también seréis
manifestados con él en gloria."
Para el ministerio, ésto implica predicar sin inhibiciones, con poder. Si
por el contrario, nos avergonzamnos de la verdad presente, se nos imputa el
hecho como pecado, pues esto implica avergonzarse de Jesús. Convendrá,
pues, que tengamos siempre presente lo que Jesús dijo en relación con
aquellos que aceptan o rechazan su ministerio de intercesión celestial.
Mat 10:32-33= "Todo el que me confiese ante los hombres, yo
también lo confesaré ante mi Padre que está en los cielos. Pero al
que me niegue ante los hombres, yo también lo negaré ante mi
Padre que está en los cielos."
Alumno: ¿Podría darnos un anticipo bien reducido de los aspectos
vitales que se enfocan en este seminario?
Instructor: ¡Sí, con mucho placer! En este seminario se responderá
claramente a algunas preguntas levantadas con respecto a la naturaleza
humana de Cristo a la luz de la clase de ofrenda que debió ofrecer, y la
substitución penal del sacrificio de Cristo que algunos teólogos liberales
modernos han buscado negar. Veremos también en detalle la naturaleza del
santuario celestial y de la expiación de Jesús, así como de nuestro acceso al
santuario celestial. Debemos aprender a acercarnos por la fe a Dios en su
santuario, y cómo adorar allí por la fe, en donde se encuentran el rey del
universo y su Hijo. También se aclara cuándo los pecados son borrados, y
qué clase de pecados, el valor del juicio en todos estos asuntos y en la vida
del cristiano, la importancia de la ley de Dios en el juicio, etc.
Alumno: ¿Se va a considerar de nuevo, entonces, el tema del juicio
investigador?
Instructor: Efectivamente. Veremos en este estudio no sólo la
importancia del juicio investigador, sino también el valor que tiene para
nosotros el saberlo. El concepto de Dios y la salvación adquiere su debida
16 Los cumplimientos gloriosos del santuario
dimensión cuando no perdemos de vista que todo ser humano deberá dar
cuenta a Dios de sí (Heb 4:13; 12:22-23, etc).
Alumno: Pude ver, hojeando este segundo seminario, que no se dan las
secciones del libro El Día de la Expiación y el Santuario Celestial..., al pié
de la página de cada lección, como en el primer seminario.
Instructor: Eso se debe a que hay varias lecciones que contienen mate-
rial nuevo. De todas maneras, cuando hay dentro de la lección un punto
específico que se trata con mayor profundidad en el libro mencionado, se da
la referencia al lugar en donde se lo puede encontrar.
Alumno: Muchas gracias. Será maravilloso poner nuestro corazón y
mente de nuevo a estas preciosas verdades, enfocadas mayormente ahora en
su cumplimiento, en el sacrificio y ministerio sacerdotal del Hijo de Dios.
LECCION 1
LA PUESTA EN MARCHA DEL PLAN DE
SALVACION
os evangelios comienzan contando cómo se dio la _encamación
L
dei Hijo de Dios, y afirmando que cada incidente relevante en
la vida de Jesús ocurrió "para que se cumpliese lo que dijo el
. ~ S~ñor ~r~~profetii''(Mai 1:2?,; 2:15;17,23, e~c). Todo ~~vi-
- - miento, toda palabra, _!odª-acciOn_ tenia en Jesus un proposito. _
El Salvador prometido ve~ía como un actor _p~r~ cumplir con un jiseño _
trazado para él con siglos y _siglos de antelación_. En ese ~diseño podía leerse
el plan de Dios para la salvación del mundo. Desde su nacimiento hasta su
muerte en la cruz, su resurrección gloriosa y ungimiento a la diestra de
Dios, todo iba ªJlev.~~~-e~cabo de tal forma que el mundo pudiese percibir
la mayor revelaci_<?_l! diyinay__ la_ humanidad. Aún lo que dirían y harían con
él, tendría lugar para que se cumpliese lo que la mano de Dios y su "consejo
habían antes determinado que sucediera" (Hech 4:28; véase 3: 18).
SECCION 1
UN SUBSTITUTO MARAVILLOSO PARA
NUESTRAS FALTAS
Los evangelios nos llevan de la promesa divina a su cumplimiento. Esto
es -algo único en la historia de las religiones. Ni Buda, ni Confucio, ni Ma-
homa, fueron predichos por tantos testigos y durante tantos siglos como
Jesucristo.
:§_l_,~v~ngelio nos mues~ra, al mismo tiempo, que el.Q!a~ 4~ salvación se
puso ~n__ _!11~rch~ desde que el ~om_~r~ p-~~9- El Cordero de Dios, Cristo
Jesús, "fue muerto desde la creac~ón de~ mu_~~Q" (Apoc 13:8). _!:~_d_~cisión_
que el Padru _el_ HÜ<?_~O!l}é!_~9n_al crear e~te_ mun~g--referente a la posible
-caída en pecad9 de la primera pareja con sus terribles secuelas para nüestro-
planeta, y el sacrificio de Jesús para redimirlo de eterna condenación--no
18 Los cumplimientos gloriosos del santuario
iba a conocer ni retroceso ni v_~riació_I!. No obstante, ~a ~oncretización y
ratificación de esa decisión no tendrían lugar hasta que el Creador mismo
fuese encarnado, marcase un punto en nuestrálllstoria y en la historia del
universo, y. diese su vida por la raza p~r~ida, poniendo de esta forma en
ejecución el plan de salvación (Ef 1:4-5,9-12).
l. La encarnación del Hijo de Dios.
[¿Por qué debía el Hijo de Dios encarnarse en la humanidad? (Mar
10:45)].
Mar 10:45= "Porque el Hijo del Hqmbre no vi~o para ser servido~
_.. si_~~-P~a. ~~!Y..iEy.dar su vid~ en re~ca~~ por muchos."
¿Cuántas razones podemos encontrar para la encamación del Hijo de
Dios? ¿Por qué se hizo carne? Según la Biblia, .[~s~s yj!l_q_~ __este_ mun~o
para revelar~Qiº-~--~91!10 Padre (Juan 1: 18), '~destruir al diablo" (Heb 2:14)
y "deshacer las obras del diablo~' (1 Juan 3:8), damos un "ejemplo" (1 Ped
2:21; 1 Juan 2:6), y "buscar y salvar lo que se había perdido" (Luc 19:1 0).
Sin embargo, hay una _razón fundamental por la cual debía darse la
enc~macj~n.:. Esa sería 1~ única form~ en que el_ Cristq _podría llegar a ser
nuestro sacrificio_. A fin ge llegar a ser _nuestro substituto.y dar su vida por
nosotros, el Hijo de Dios debía nacer como nace toda otra criatura, y vivir
como viven los seres humanos, ~unque sin pecado ..
¿Podía ser un hombre de origen puramente terrenal?
La salvación no podía ser comprada ni efectuada por un _h9mbre de
origen t~~erúi!, no Importase cuán buena y ejemplar fuese su vida. Ñi~gún
hijo de Adán podía morir como un substituto aceptable nuestro,. porque
ningún ser humano fue justo ni podrá serlo por sí mismo (1 Rey 8:46; Ecl
7:20; 1 Juan 1:8; Rom 3:9-1 0). Simplemente, esto "era imposible" debido a
la debilidad de nuestra naturaleza pecaminosa que heredamos de nuestros
primeros padres (Rom 8:3, 7; véase Sal 51 :5; 58:3).
E. G. White: "Despué~, que Adán y Eva .E.~caron,_ estuvieron bajo la
. e~c,~avi!~d de . ~a ley" (A U Gleaner, 08-19-02, 1). '~~ra imposible
para quienes se habían una vez ~ebilitado a sí mismos por la .trans~
gresión, cumplir con los Leguer~m_!~p._!o~_<je_ Pio§.;. la consecuencia y
la p~nalidad del pecado estaba sobre lª__ra.za'~ (ST, 02-10-88, 7).
"Todo lo que .P-<1..4--ªmQ§ h~~~r.. por nosotros mismos ~está contamina-
_q_o por e~pecado" (Mar, 78). ·
"Las pasiones pecaminosas_ ob._r.abªº· en nuestros -~-i~J.!lbros, y llevaban
fruto de .mÜ-~rte~(Rom-7:5), porque están en "guerra contra la la ley de"
l. La puesta en marcha del plan de salvación 19
nuestra "mente," y no_s "sometena la !~Y- 4e1 pecad~ que está en" nuestros
"miembros." (v. 23). Fuimos "vendidos al poder del pecado" (v. 14; véase
Gál 5: 17). Resulta claro, por consiguiente, que según la Biblia '~1 pecado es
la herencia de los hijos" (ChG, 475), y que "po! naturaleza. el ~orazót? es
__ ma_Io:' (DTG, 143; véase Jer 17:9). Se nos ha hablado de "la naturaleza
errante y pecaminosa del hombre" (GC88, 555). "Hay en ~_u nM'!r-ª1eza una
_inclinación alma], una fuerza que, sin ayuda, no puede resistir" (Ed, 29).
De nuevo, la humanidad no puede elevarse sobre sí misma porque, por
el pecado de su progenitor,_ fue "he¿ha" o "constituida" pecador-ª- (Rom
5: 19). "Los hombres están contaminados con pecado, y no pueden tener un
concepto adec-uado .del carácter odioso-del mal. .. " {TMK; 368). Esta es la
razón por la que fa Biblia establece que únicamente un segundo Adán--
alguien que no poseyese una naturaleza espiritual caída--:po_4ía gana~ y
restablecernos _la here~~ia_ que el primer Adán pe_rdió (Ro m 5: 14ss; 1 Cor
15:20-22,45-49).
Esa herencia . ~ podía erovenir, por
éjemplo, del_~ inmediato de__ A~~~~all!.
Por esta razón_ Dios no acept~ qu~ murie-
se en sacrificio (Gén 22). Unicament~. el
sacrificio que ·Dios proveyese, el de su
propio Hijo, podía serví~ como un_ subs~
titut~ perfecto de la humanidad (Gén
22:14).
Pues bien, si sólo un segundo Adán
debía venir para dar su vida en rescate por
muchos, en pago o compensación por la
vida pecaminosa de los seres humanos, en
substitución de los pecadores que acepta-
sen su gracia (Rom 5:8; 1 Cor 15:3), ¿qué
clase de ser debía encarnarse? ¿Podía otro
ser creado como, por ejemplo, otra per-
sona que Dios hiciese, morir por todos
nosotros? Aún suponiendo que lograse
permanecer fiel, ¿hubiese sido aceptable
que él, siendo inocente, muriese por los
culpables?
¿Podía ser un ángel?
Pensemos en ~m ángel, esto es, en un ser creado no
humano. ¿Podría Dios haber aceptado un ángel como
substituto nuestro? Tampoco parece probable.
20 Los cumplimientos gloriosos del santuario
En efecto, hubiese sido una tremenda . injusticia . de parte de Dios,
c~stigar a un ino~~nte_ por lo que no hizo (véase Deut 24: 16; Ezeq 18: 1-20),
por más que fuese un ángel. Aunque esto hubiese sido acepto en épocas de
barbarie, y siempre habría habido gente noble, y aún ángeles, que hubiesen
estado dispuestos a morir por otros, Dios nunca hubiese podido aceptar
semejante solución, a menos que la víctima inocente fuese Dios mismo.
G. White: "El trono de Dios no debía llevar ninguna mancha de
crimen, ninguna mancha de pecado. En los concilios celestiales, ~E..:
tes que el mundo fuese cread_Q, el_P._é!Qr~. y el tJ_ij_<?_ hicieron un pac~o
juntos para que _si el ho!llbre_probaba ser desleal.. a Dios, _Crt~!OJ uno
con el Padre, tomaría el l!Jg~r del transgresor, y_ sufriría la penali-
dad de la justicia que debía caer sobre él" (6 SDABC, 1070). "La
-justicia no debí~- caer en lugar del pecador, sobre un ser inocente
que no estuviese dispuesto a llevar la penalidad. Fue la plena y libre
aceptación de la penalidad del Salvador lo que hizo su sacrificio
completamente aceptable en todo punto" (ST, 08-22-00, 8).
"El poder de un ángel no podía hacer expiación por nuestros pecados.
La naturaleza angélica unida a la humana no podía ser tan costosa y
elevada como la ley de Dios. Unicamente el Hijo de Dios podía
presentar un_ sacrificio acepta~)_~ Dios mismose hizo hombre, y
soportó toda la ira que el pecado había provocado._ ~1 problem~ de
cómo Diq~_ podía ser_ justo y aún justificar__ a los pecador~s,
?escon~e.!_t~-b~ a _toda inteligenci~ infinita. Sólo una persona divina
podía_ll!~Ei~~ entre Dios y el hombre'_' (Y!, 08-31-87, 8).
La redención de este mundo era una empresa tan sagrada que no podía
~Ónfiars~ a ningún ser_ cread<?, por más noble y sublime que fuese. -La es-
tabilidad y seguridad eternas de todo el universo dependían del éxito deun
substituto aceptable. Era la justicia de Dios la que estaba en juego. ¿Por qué
había _condenado el Ser Supremo del universo al primer rebelde en el ciel<?_,
y ahora estaba perdonando a los pecadores terrenales} Era la jl}~!!ci~ de
D_ig~ por consiguiente, la que tenía que ser revelada, no la de un hombre, ni
la de un ángel. Si Dios hubiese escogido a un hombre o a un ángel inocen-
tes, para morir por nosotros, jamás hubiésemos podido ver la justicia de
Dios.
E. G. White: "La perfección angélica_ Jracaz..Q. en el cielo. La
perfección humang_jracazó_ en el Edén, el parahíso de felicidad.
Todo el que desee segurida~ ya sea en la tierra como en el cielo,
debe mirar al 9~r~er_o ~~Dios~" (ST, 12-30-89, 4).
l. La puesta en marcha del plan de salvación 21
"Unicamente mediante los méritos de Aquel que era igual con Dios
podía restaurarse la raza caída" (The Messenger, 04-26-93, 5).
"Ningún hombre o ángel del cielo podría haber pagado la penalidad del
pecado. Jesús era el único que podía salvar la rebelión del hombre.
En él, la divinidad y la humanidad se combinaron, y ésto fue lo que
dio eficiencia a la ofrenda -~e la cruz del_Calv_~rj~( ( 1 SM, 322).
"Los áflgeÍe-s--sepostráron a los pies de su Comandante y se ofrecieron
para llegar a ser un sacrificio por el hombre. Pero la vida de un
ángel no podía pagar la deuda;_ sólo. 4quel_q7!:!Lcre.ó al ..hombre
tenía_po~er_para_redím.i':lo: (PP, 64).
La encarnación· del Creador.
En el sacrificio de Jesús no vemos a un hombre ni a un ángel conmover
a Dios por el heroísmo manifestado al dar su vida por nosotros, de tal forma
que Dios decidiese entonces perdonarnos. -~s Dios mismo quien~ a su
Hijo porque nos _am~ (Juan 3: 15). Ese_H!jo es de -~l:l- ~isma naturaleza. Es
Aquel a _través de quien la Deidad determinó también, en sus concejos
eternos, la creación de nuestro mundo_ (Col 1: 16; Heb 1:2).
Cuando vemos que no es un ser creado, sino el Creador mismo del
universo quien desciend~ de su alto estrado de honor, para JiU~rir sobre sí
mismo toda la miseria, vergüenza y angustia del pecado, y deponer su vida
en rescate de los que creyese!! en él, comenzamós -a entender algo del cost_o
de _nuestra salvación. Debemos admitir que lo que la humanidad hizo_ al
llevarlo a la cruz fue una tremenda injusticia: Pero no podemos ~ulpar a
Qio? de ser injusto por ellQ.
¿Era Dios culpabl~ de la desgracia humana, de su 90ndición caída_? No,
no lo era. ¿Estaba obligado a pagar el rescat~ de aquellos a quienes creó,
mediante su encarnación y muerte en la cruz? _Tampoco_: Dios podí'! haber
escogido simplemente_ destruir los pecadores en lugar de morir por ellos.
Mudos de asombro y admiración no tenemos, por consiguiente, otra
alternativa que preguntamos por qué Dios dio a su Hijo por nosotros:
Dos razones básicas.
La_ encamación y muerte substitutoria del Hijo de Dios tuvo dos razones
básicas. Dios lo hizo, en primer lugar, _por amor a la especie que había
creado. La primera pareja humana había sido engañada en el Jardín del
Edén por Lucifer, por lo cual Dios ideó un plan para darle una segunda
oportunidad. En segundo lugar, lo hizo también para revelar su justicia,
pues no_h_~p_i~~-~~qo just<2_ que hubiese salvado a la especie perdida sin que
l. La puesta en marcha del plan de salvación 23
punto. Entre él y el peca~2 _no habría d~nominador -~9m(m__ (Heb 2: 16-18;
4:15).
¿Cómo hizo, pues, la Deidad, para que el Hijo adquiriese nuestra sangre
al encamase en la humanidad? Aquel que "hizo los mundos" y "sostiene
todas las cosas con su poderosa Palabra" (Heb 1:2-3),Jl!e engendrado por el
Espíritu -~"=nto_ en una joven aldeana de Judea, siguiendo el proceso por el
cual todos nosotros pasamos para poseer la sangre de nuestros padres. Esto
fue hecho para que pudiese derramar esa preciosa sangre en rescate por
nuestra vida (Ro m 5: 8-9). Aquel de quien toda vida dependía para vivir,
pasó a estar ~ujet~ como todo feto al vientre de una madre terrena_I, y a
depender de ella y de su alimentq como toda otra criatura que es concebida.
Heb 2:14= "Así, por cuanto los hijos participaron de .CCU.!!~.Y. sr.:mgre,
él ~am~ié'!_participó de lo mismo, para destruir por la muerte_ al que
tenía el imperio de la muerte, a saber, ,al diablo."
-\::10
0\~
@
Esto nos muestra que los arreglos que hace Dios para redimir lo que se
había perdido de su creación, son realmente serios. Dios no hace pantomi-
mas ni juega con apariencias. No prestó simplemente a su Hijo--lo que
hubiera sido ya un gran sacrificio--sino que _lo dio a la humanidad.._, y esta
dádiva es eterna. El Padre celestial nos dio a su Hijo, para que todos los que
creyésemos en. él, pudiésemos obtener vida eterna (Juan 3:16). Lo
sorprendente es que el Hijo de Dios será carne de nuestra carne y hueso de
24 Los cumplimientos gloriosos del santuario
nuestros huesos por toda la eternidad. En él nos unió Dios consigo mediante
lazos de amor que jamás seráii 'deshechos.
¿A quién confiaríamos nuestro hijo?
¿Confiaríamos nosotros un hijo a una raza de caníbales para que lo
hiciesen sufrir como los hombres hicieron sufrir al Hijo de Dios? ¿Daría-
mos nuestro querido pequeñuelo para que acabasen con él, así como los
hombres hicieron padecer al Hijo de Dios mediante la peor muerte conocida
hasta entonces?
El contraste entre la sociedad pura y noble celestial y la sociedad
corrompida y degradada terrenal, es mucho mayor que toda comparación
que podamos hacer desde nuestra limitada perspectiva terrenal. Esto lo
comprenderemos mejor cuando veamos a Jesús junto al trono de Dios,
honrado y alabado por los millones y millones de ángeles que rodean ese.
trono. Allí _90mprende~em_<?~- m~jor lo que. significó_ para el Hijo de Dios
abandonar su sitial de honor en los cielos,_y lo que significó para el Padre
entregarlo a este mundo ingrato, en donde el dios de este siglo ciega la
comprensión de los hombres para que no les resplandezca la luz del
evangelio (2 Cor 4:4).
3. Muriendo como una ofrenda por la culpa.
[Según la profecía de Isaías, ¿con qué propósito moriría el Siervo del
Señor? (Isa 53:1 0)].
Isa 53:10= "Con todo, el Eterno quiso quebrantarlo mediante· el
vid:a
'~.l!:f~im!~E.~~y aún depuso_ su como [saérificio po; la]_ culpa::..."
La muerte del Siervo del Eterno sería
equivalent~ al sacrificio que Dios deter-
minó en el antiguo Israel que se efectua-
se en su santuario. Sin embargo, los sa- _
crificios de animales eran sólo prefigu-
-rativos 2 .. no un substituto completo y
. aceptable. de los pecadores (Heb 10:4-
10). Y aunque los Israelitas. podían ex-
perimentar perdón de pecados a través
del ritual de sacrificios, y recobrar su
paz con Dios, era obvio que tales
sacrificios, por sí mismos, no podían
darle un punto final al pecado, pues año
-------------...l tras año debían repetirse_(v. 1-3).
l. La puesta en marcha del plan de salvación 25
Dios preparó un cuerpo a su Hijo para que pudiese ser sacrificado como
el único y verdadero sacrificio que podría acabar con el problema del
pecado. ~1 sacri_ficio_ de Jes_ús2 por consiguiente, suplantaría los sacrificios
sangrientos del antiguo sistema de culto. Jerusalén y su templo fueron
destruidos debido a que el__pue_bJq_ se aferró al ritual de los sacrificio~
terrenales~ y rehusaron. ver e~_ Jes~-~- el verdadero Cordero de Dios que quita_
el pecado del mundo (Juan 1:29). Desde el Calvario en _ad~lant~ los
hombres debían mirar únicamente a Jes~~ para obtener el perdón de los~.
pecados(Heb 16:4-10).
4. Las buenas nuevas del sacrificio del Siervo del Señor.
[Al explicar a un etíope el sacrificio del Siervo del Señor profetizado
700 años antes por Isaías, ¿qué le anunció Felipe? (Hech 8:35; véase
V. 26-34)).
El sacrificio expiatorio del Hijo de Dios, su muerte substitutiva, es el
fundamento deC evañgeli9: El Espíritu Santo había- g-uiad; al etíope que
venía de Jerusalén leyendo la Biblia, a meditar especialmente sobre uno de
los pasajes más emotivos y significativos de la profecía, la que describe la
futura muerte substitutoria y expiatoria del Siervo del Señor. Por otro lado,
un ángel enviado por Dios "guió a Felipe" para que se encontrase con el
etíope, pues se trataba de alguien "que anhelaba luz y estaba dispuesto a
recibir el Evangelio" (He ch. Ap., 89).
Hech 8:35= "Entonces Felipe, empezando desde esta Escritura, le
anunció el evangelio de Jesús."
E. G. White: "Muchos leen las Escrituras sin comprender su
verdadero sentido. En todo el mundo, hay hombres y mujeres que
miran fijamente al cielo. Oraciones, lágrimas e interrogaciones
brotan de las almas anhelosas de luz en súplica de gracia y de la
recepción del Espíritu Santo. Muchos están en el umbral del reino
esperando únicamente ser incorporados en él." Y como antaño, para
enseñarles más claramente el evangelio, "hoy también los ángeles
guiarán los pasos de aquellos obreros que consientan en que el
Espíritu Santo santifique sus lenguas y refine y ennoblezca sus
corazones," Hech. Ap., 89
Mucho antes que la loba alimentase a Rómulo y Remo.
Cuando enseñaba teología en la Universidad de la Sierra, California,
tuve la oportunidad de asistir cierto sábado a una de las iglesias del área en
donde uno de los maestros de escuela sabática exponía la lección
26 Los cumplimientos gloriosos del santuario
correspondiente a esa semana. Conociendo cómo muchos teólogos
cristianos han tratado de desmerecer, especialmente desde el siglo pasado,
el mensaje del evangelio relativo a la muerte substitutoria del Hijo de Dios,
estaba interesado en lo que se iba a decir. Uno de los puntos vitales de la
lección era el que aparece enunciado en algunos pasajes de Pablo. Leamos
algunos de ellos.
Rom 3:23; 6:23; 8:32= "Por cuanto todos pecaron... están destituidos
de la gloria de Dios." "Porque ~a paga del pecado es la muert~? pero
el_~~n. ~~~itq de Dios_ es la vida eterna en Cristo ,Jesús Señor
nuestro." "El que no eximió ni aun a su propio !!ij~,. sino que lo
entregó por todo,s~-nos~tros: ¿cómo no nos dará t~bién con él
gratuitamente todas las cosas?"
El maestro expresó en esa ocasión, que él tenía un ascendiente lejano de
los griegos, y que entre los griegos, el concepto de que alguien pague con
su vida por las faltas cometidas, no se daba como entre los romanos. Siendo
que Pablo escribía a los romanos--según dedujo el profesor--es natural que
hubiese empleado el concepto romano de pago que aplicaban en su justicia.
No obstante, agregó, esto no era necesariamente así en el caso de Dios.
"No puedo creer con mis antecedentes griegos," insistió el profesor,
"que el Padre envió a su Hijo para que con su muerte pagase por nuestra
culpa." En su opinión personal, la muerte de Cristo tuvo sólo el propósito
de cautivar nuestros corazones con su gran amor perdonador. En otras
palabras, Dios nos habría amado tanto que por damos ese mensaje de amor,
habría estado dispuesto aún a morir para conmovernos e impulsarnos a ser
mejores.
Al llegar el maestro a ese punto, ni yo ni otros que lo escuchaban pudi-
mos retenemos. Ese maestro hablaba como si no estuviese enterado que
siglos antes que la loba alimentase a Rómulo y Remo (los fundadores de
Roma según la leyenda), el concepto de que la paga del pecado es muerte, y
que la dádiva de Dios es vida eterna en virtud de la muerte del Cordero de
Dios, estaba inscrito en todo el sistema de sacrificios expiatorios del Anti-
guo Israel. Dios requirió esos sacrificios en restitución o pago compensato-
rio por el pecado. Los pecadores debían ofrecer un animal en substitución
penal por la falta cometida. Leamos algunos pasajes que traduciremos
literalmente del Hebreo.
La substitución penal en el Antiguo Testame'!~~
Núm 18:9= "He aquí lo que se te dará [a Aarón] de las cosas santísi-
mas [que se guardan] del fuego: toda ofrenda de ellos [del pueblo],
J. La puesta en marcha del plan de salvación 27
por toda oblación de ellos, y por todo pecado de ellos, y por toda
culpa de ellos que me restituyen (súb); será cosa santísima para ti y
para tus hijos" (traducción literal). ·
¿Qué era lo único que podían restituir a Dios los pecadq:r:_esl según el
sentido literal de este pasaje? Su propia vida contaminada y entrega~a é\_1~
muerte por su peca~~ o impureza, _mediante el sacrificio de su animal
·subs~ituto. En efecto, cuando el pecador traía al santuario un anitl1~J, lo
ofrecía en compensación por su falta, como su substituto penal. Esta es la
razón por la cual ~se animal era visto "Como siendo su pecado_, y debía morir
enlugardelpe~a~o~
Lev 4:3= El pecador "presentará por su pecado que cometió, un
becerro sin mancha al Eterno, como [sacrificio por el] pecado"
(traducción literal).
Lev 5:6= . El pecador "traerá su culpa. al Eterno por su pecado que
cometió, .[esto es}, una hembra del rebaño._.., como {sacrifi9iQ por
el] .P-~~~-4Q. Y el sacerdote hará ~~iª-ción *.por él de su pecado:'
(traducción literal).
Lev 5:15,25-26[6:6-7]= El pecador "traerá su culpa al Eterno, [esto
es], un carn~ro sin man~ha de los -rebaño~~.:; éomo [sacrificio por
la] culpa." "Y el sacerdote hará la expiación en la faz del Señor"
(traducción literal).
Ex 29:36,14b= "Y harás pecado al bec~rro .[que ofrezcas] cada día por
las expiaciones" [trad. literal]. "Es un [sacrificio por el] pecado."**
• Se traduce "hacer la expiación" del verbo Hebreo kipper, cuyo significado ha
sido bastante discutido en tiempos modernos. Algunos significados propuestos
desde el S. XIX, como el de "cubrir," están siendo descartados hoy. Su relación con
el sustantivo kóper, "rescate," "pago," "don," y el verbo kuppuru, "borrar, limpiar,
frotar o purificar," parece innegable. Los intérpretes aétuales combinan estos dos
significados que cuadran perfectamente con el uso de kipper en la determinación
del propósito ritual. Se efectuaba el ritual como un pago por la falta cometida con el
propósito de purificar al pecador o al santuario, según el contexto. Siendo que el
resultado de la expiación podía ser la purificación del pecador o la contaminación
del santuario, será útil mantener la traducción corriente de "expiar" o "expiación."
Véase El Día de la Expiación ... , 51-52,143-144158-161; The Day of Atonement...
(Arkansas, 1992), 52-53, 151-152, 167-169.
•• D. Dhorme, en La Bible. Ancien Testament (Bibliotheque de la Pléiade, Paris,
1975), 261, n. 36: "El becerro de pecado" o, literalmente, "hacer pecado." !bid,
259, n. 14: "Literalmente, 'es un pecado."'
28 Los cumplimientos gloriosos del santuario
[Véase El Día de la Expiación... , 143-144, 153-155, 158-161, etc; The
Day ofAtonement... , 151-152, _162-164, 167-169, etc].
Esto es lo que enseñan también los evangelios con respecto a Jesús, así
como las Epístolas del Nuevo Testamento, aún aquellas que no fueron
dirigidas a los romanos.
2 Cor 5:14= "Porque el amor deSri~o_nos apremia, al pensar que si
uno JllUrió por [o "en lugar 4e".}_tqgQ~luego todos han muerto."
Este pasaje nos muestra que Jesús no murió sólo como un ejemplo de
amor, simplemente para hacemos un favor y conmover nuestros corazones.
_El murió vicariamente, en nuestro luga~, razón por la cual todos nosotros
figuramos ante Dios como si hubiésemos muert<?, es decir, ~<?mo si
hubiésemos pagado nuestra deuda. "La expiación vicaria de Cristo" estaba
representada en las ofrendas de -sacrificio, las que nos enseñan "que sin
derramamiento de sangre no hay remisión de pecado~" (RH, 11-01-92, 12).
2 Cor 5:21=. ~'Al que no tení~ pec_adg, Dios lo hizo pecadq por noso-
tros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en _él."
¿Cuándo Dios hizo a su Hijo pecado por nosotros? No en su
encamación, puesto que entonces el Hijo de Dios fue hecho algo "santo"
(Luc 1:35), de tal forma que pudiese llevar, como nuestro Substituto, los
pecados de la humanidad. En efecto,_ los corderos típicos n~- llevaban los
pecados cuando eran concebidos o nacían, sin_~ cuando eran -~~~rificados_.
También. JC?sús.1.. el "Santo Ser," sería hecho pecado. más específicamente
cuando _diese su v_i4~. como nuestro Substituto. Esto es lo que vemos más
definidamente en el Getsemaní. ·
E. G. White: "Toda su _vida en la tierr~, había andado en la E!"~sen~i~
_de Dios ... (Jn 8:29). Pero ahora le parecía estar excluídq. de la luz
de la presencia sostenedora de Dios .. Ahora se contaba con lo~
~ansgres_(.)res: Debla llevar la culpabilidad_ de la .humanidad caídg.
. Sobre el_ que no conoció pecado, debía po.rzer..se la iniquidad, de
todos _1}f1_,~~t!o_s:' (DTG, 636). "Sentía que _el Pt?~.~dQ. le estaba
separando de su Padre. La cima era tan ancha, negra y profunda que
.. .... - ~' ·'' ••• ~ .•. , , ., o" ·~-Y-~o•-' .-...... ~ ... '''""' .....
su espíritu se estremecía ante ella. No debía ejercer su poder divino
para escapar de esa agonía. Como hombre, debía soportar la ira de
Dios contra la transgresión" (637).
l. La puesta en marcha del plan de salvación 29
"Cristo asumía ahora una actitud diferente de la que jamás asumiera
antes ... Como substituto y garante del hombre pecaminoso,. Cristq_
estaba sufriendo bajo la justicia divina': (63 7). "Los pecados de lo~_
hombres descansaban grandemente ~obr,f!. Cristo, y el sentimiento
.. ·.'?•, ,~·-·-.- ~ .. . . . lit
de la !!.~-~~~-:O~~.tcontra el pecado abrumaba su vida:~ ( 63 8).
Rom 5:8-9= "Pero Dios prueba su amor hacia nosotros, en que siendo
aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Así, siendo que hemos
sido justificados por su sangrel con más razón ahora, serel!lo~ sal:
vos de la ira."
1 Cor 15:1-3= "Os recuerdo hermanos, el evangelio que os prediqué,
que también recibisteis, y en el cual perseveráis firmes. Por este
evangelio sois salvos, si retenéis firmes la palabra que os he predi-
cado. Si no, creísteis en vano. Porque primero os transmití lo que
yo mismo recibí: que. Cristo mur_ió por nuestros pecados, cor.zfo.r11J:§..
a las Escrituras."
¿Cómo reaccionaba el mundo especulativo y escolástico griego a este
mensaje del evangelio que Pablo predicaba? El apóstol testifica en:
1 Cor 1:17-18,23-24; 2:2= "Porque no me envió [Cristo] ... sino a
predicar el evangelio ... Porque el mensaje de la cruz es locura para
los que se pierden, pero poder de Dios para los que se salvan ... Pero
nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos tropiezo, y
para los gentiles locura, pero para los llamados, así judíos como
griegos, Cristo es poder de Dios, y sabiduría de Dios." Por esta
razón "me propuse no saber nada entre vosotros, sino a Jesucristo, y
a éste crucificado."
No podemos cambiar el evangelio para amoldarlo a una filosofía especu-
lativa extraña. Si queremos ser salvos y estar protegidos de las falsas doc-
trinas, tenemos que aferrarnos con toda nuestra alma al claro testimonio de
la revelación divina.
Gál 1:8-9= "Aun si nosotros mismos, o un ángel del cielo, os anun-
ciara otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea
condenado. Repito, si alguno os anunciara un evangelio diferente
del que habéis recibido, sea condenado."***
... La adopción de teorías evolucionistas que niegan la historia literal de la
creación (Gén 1-3), lleva a los teólogos modernos a negar también la muerte
30 Los cumplimientos gloriosos del santuario
5. Llevando las enfermedades y dolencias del pueblo de Dios.
[Al sanar a los enfermos, ¿qué llevaba Jesús sobre sí? (Mat 8: 14-17; cf.
Isa 53:4-7)].
En nuestro primer seminario, en varias lecciones sucesivas, vimos que
mediante los animales sacrificados se quitaba el pecado del pecadot.:_. No
obstante, tanto ~! élll}~(ll__ s~c~!fic~dQ como e!_S_!t~~!_~_ote_ que lo comía, y el
osa_!!tuar!~ que recibía el impacto del ritual de sacrificios, _cargaban al mismo
tiempo. con ese pecado..: Así también _Jesús2 según los evangelios, a medida
que .sanaba a los enfermos y perdonaba a los pecadore~, cargaba sobre sí sus
.enfermedades y pecados.
Mat 8:16-17= "Al atardecer le trajeron muchos endemoniados. Y con
la palabra .~e~~ !~s ode~Q~tos2 y sanó a todos los enfermos. Así se
cumplió lo que dijo el profeta Isaías: 'El mismo tomó n~~str~.
enfermedade~_y ~leyó n~~~~~~-4o~~l1~Ja.f'' (cf. Isa 43:4).
No se realizaba esta transferencia en forma física, porque Jesús no se
enfermó por su ministerio. Tampoco se volvían culpables los sacerdotes en
el Antiguo Testamento, como veremos más tarde, al llevar los pecados del
pueblo. Es evidente que se hacía la transferencia en forma simbólic~20• al
familiarizarse Jesús con el dolor humano y sufrir vicariamente en su interior
las achaques y enfermedades del pueblo.
E. G. White: "Sólo Cristo era capaz de llevar las aflicciones de toda
la familia humana. 'En todas sus aflicciones él fue afligido.'~
llevó enfermedad ell. su prop~ª ~~e, pero llevó las enfermedades
de otros~ gu~do fa-hwñ~idad suzyien~e presionaba a su alrededor,
Aquel que estaba en la salud de la virilidad perfecta _se afligía con_
-~~!<!~' (3 SM, 133; véase en esta lección, págs. 28-29, 36-39).
Isa 53:5-6= "Pero él fue herido por nuestras rebeliones, p10Jjdo ppr
__1!.~-~~~r~~-R_ec~dq_~ el castigo de nuestra paz fue sobr; él, y E!!Ul!.o
llaga fi!J'!!<!.~o c_l!!o.t}d_os. Todos nos descarriamos como ovejas, cada
-se
. cuál desvió por su camino. Pero e~ Eterno cargó sobre él el
t"
pecado de todos nosotros."
-·-- --···-··'"" ...... ~.......,..-- __ _........._ .. ~-·-·····~------
o o - • -
substitutiva del Hijo de Dios para redimir la creación divina (véase Rom 8: 19-23).
En efecto, al no tener en cuenta el pasaje de Rom 5, tales teólogos niegan que el
pecado proviniese de un hombre porque, de acuerdo a su enfoque particular, en la
época presumible de Adán habría ya mucha gente evolucionada que habitaba en la
tierra. Al no saber si venimos de Adán o de otra gente ya evolucionada, tampoco
tendríamos necesidad de que un segundo Adán muriese en nuestro lugar.
J. La puesta en marcha del plan de salvación 31
Conocí pastores que debieron abandonar su ministerio debido a que no
podían sobrellevar los problemas de otros. Se enfermaban al tratar de
abordar la miseria de la humanidad. También hay personas que no pueden
soportar el dolor físico de otros. Tales personas no podrían ser enfermeras o
médicas. También fue una carga para Jesús sobrellevar el dolor y la miseria
de la humanidad sin perder aliento.
Permítasenos considerar algunos ejemplos. Jesús "se conmovió y
estremeció" frente a la tumba de Lázaro, y lloró delante de la multitud (Juan
11 :33,35,38)._ Sintió compasión por la viuda de Naín_ (Luc 7: 13). Lloró
sobre JerusaléD;, previendo la triste suerte de la ciudad sobre la cuaf había
descansado su gloria divina por tanto tiempo (Luc 19:41 ). También tuvo
compasión al ver las multitudes, al verlas "desamparadas y dispersas como
ovejas sin pastor" (Mat 9:36), y su compasión lo llevó a sanar sus
enfermedades (Mar 14: 14). También tuvo compasión cuando la multitud
permaneció con él por tres días sin comer en la ladera de la montaña, y
atendió a sus necesidades (Mar 8:2-3). Se angustió y se turbó grandemente
cuando vino al Getsemaní, "con su alma abrumada de tristeza, al punto de
morir," pues debía llevar ahora los pecados de la humanidad sobre sí mismo
a la cruz (Mar 14:33-34).
Heb 2:10= "Porque convenía que Dios, por causa de quien y por
medio de quien todas las cosas existen, habiendo de llevar a la
gloria a muchos hijos, perfeccionara mediante aflicciones al autor
de la salvación de ellos."
E. G. White: "El tomó sobre sí 1ª" humanidad para poder co~ocer. las
. debilidades y tentaciones_ de la humanidad, y de esta forma saber_
cómo ayudar y salvar a los hombres. El capitán de nuestra salvación
fue hecho perjecto··- media~Íe -~{~ujrJntjf?n~o,. ¿No era perfecto
antes?--Sí.. Pero fue hecho un .~~~~~~~ -P.~!fe<?.t<l al· apre1uier..
. obedienciq_por las ~O§CJ§_q~e .s.Ef!tg" ("It is best to be Christians,''
in ST, 5-20-89, 8). "Tomó la naturaleZ!l ~umana, y ll~vó las debil{-.
dades y degeneraciones de la raza. Aquel que no conoció pecado,
fue hecho pecado-por nosotros;' (ISM, 268). "Al tomar la naturaleza
humana,. Cristo Í':l~ E_C!-P._acitado para entender las pruebas y penas del
hombre, así como todas las tent~~~~!';~~ con las cuales es acosado"
(lSM, 252).
"El es un hermano en nuestras flaquezas, pero no en poseer pasiones
semejantes. Como el Ser sin pecado, su naturaleza rechazaba el
mal. Soportó luchas y tortura del alma en un mundo de pecado. Su
humanidad hizo de la oración una necesidad y un privilegio. El
necesitaba todo el más fuerte sostén y consolación divinos que su
32 Los cumplimientos gloriosos del santuario
padre estaba listo a impartirle, a Aquel que había, en beneficio del
hombre, dejado los gozos del cielo y elegido su hogar en un mundo
frío y desagracedido" (7SDABC, 455).
Justamente debido a que su naturaleza espiritual era sin pecado, no
caída, fue que Cristo sufrió tanto. en un mundo de pecado.
G. White: "La naturaleza humana de Cristo se asemeja a la nues~~! y
_sintió el sufrimiento má~ _agudamente_ debido a que su naturaleza
espiritual estaba libre de toda mancha de peca~o~: (ST, 12-09-97).
"La senda del pesebre al Calvario se vio ensombrecida por la pena y el
dolor. El era el Hombre de Dolores, y sufrió tal congoja en su
corazón que ningún lenguaje humano puede retratar. Podía haber
dicho en verdad, 'Mirad, y ved si hay algún dolor como el mío'
(Lam 1: 12). Su sufrimiento fue la más profunda angustia del alma;
y qué hombre podría haber simpatizado con la angustia del alma del
Hijo del Dios infinito? A pesar de odiar el pecado con un odio
perfecto, recogió en su alma los pecados del mzmdo enterq, míen-·
tras caminó por la senda al Calvario, sufriendo la penalidad del
transgresor ... " ( TMK, 66).
Conclusión.
Jesús aceptó llevar sobre sus espaldas la penalidad del pecado, y la clavó
en la cruz del Calvario. Es en la cruz del Hijo de Dios donde deponemos
nuestras ropas sucias, y obtenemos en cambio, las ropas puras y santas del
Señor.
Mi querido amigo y hermano que me escuchas, ¿por qué te afanas tarr!9.
_CQII~~ndQ_ s_qJp...l como si tu vida no tuviese solufiQ!l fuera de tus esfuerzos?
Si Jesús fue ~-é!Q~~~llev~r ~a.~ ~~rgas del ml!I_!do--:según lo expresa en sus
bellas palabras un canto--¿cómo no podrá llevar también tu carga? No
vaciles en hacer del Señor tu confidente, en transmitirle tus pesáres y
pruebas, y en confiar en él, pues no hay otro nombre dado a los hombres §n
el cual podamos ser salvos: Dijo Jesús en:
Mat 11:28= "Venid a mi todos los que estéis cansados y cargados, y
yo os haré descansar.'.'
¿Cuántos de nosotros queremos venir hoy al Salvador para agradecerle
por su maravillosa obra de redención, y pedirle que sea nuestro substituto
personal? Eso es lo que él espera de nosotros. No murió en vano. Está
esperando pacientemente que vengamos a él, puesto que nos ama tanto hoy
l. La puesta en marcha del plan de salvación 33
como cuando dio su vida en nuestro lugar. ¿Hay alguien hoy que quiera tes-
tificar su deseo de ser sanado y perdonado por nuestro Señor?
Oración. Padre nuestro que estás en los cielos, gracias por el don in-
finito de tu Hijo que murió en nuestro lugar. Gracias a su sacrificio,
sabemos que podemos ser considerados ante tu trono como si nunca
hubiésemos pecado. Danos este privilegio prometido, pues anhela-
mos ser librados de toda carga de conciencia. Te pedimos todo esto
en el nombre de Jesús nuestro Salvador, Amén.
SECCION 11
LA OFRENDA PERFECTA PARA UN NUEVO
COMIENZO
En la primera sección de esta lección, respondimos a la pregunta de
cuándo fue puesto en marcha el plan de salvación. Fue cuando el Hijo de
Dios vino a este mundo de pecado a morir en nuestro lugar. En esta segunda
sección consideraremos la clase de ofrenda que Jesús ofreció. Cuando
comparamos_ su vida con la nuestr~, por ejemplo, ¿qué clase de semejanzas
y diferencias encontramos? ¿Podemos considerar la ofrenda de su vida
como algo único y no repetible? ¿Cómo puede su vida--esto es, lo que él es
y lo que hizo en nuestro mundo--ayudarme a vencer en mis conflictos
humanos? Para amarlo y realmente apreciar lo que hizo, tenemos que
familiarizarnos con sus lugas, sus sentimientos y pasiones para salvamos.
La vida que toda persona recibe al venir a este mundo es, al mismo
tierno, una clase de ofrenda. El recipiente se vuelve un dador. En efecto, lo
que hacemos en nuestra vida es un don, una contribución que puede ser
ofrecido para el bienestar de otros o para su miseria. La motivación juega
un papel importante en la orientación positiva o negativa de nuestra vida.
¿Se centra nuestra vida en nosotros mismo~? ¿Estamos realmente
motivados por el amor? La respuesta a estas preguntas revelará la clase de
ofrenda que daremos a la humanidad.
Una protesta permanente.
Cuando estaba concluyendo mis estudios doctorales en Francia, me
sorprendió la muerte de Juan Pablo Sartre, el famoso filósofo existencialista
francés. Había estudiado algo de su vida y filosofía cuando hice la carrera
de filosofía, y sabía que no creía en Dios. Había leído en ocasiones que
34 Los cumplimientos gloriosos del santuario
había sido puesto en la cárcel debido a que trataba de rebelar a las masas en
contra de las autoridades. Presté especial atención, por consiguiente, cuando
un programa de TV invitó a un especialista en el tema para que hiciese al-
gunos comentarios acerca de su vida y obra. Me impresionó del énfasis que
ese hombre puso en la característica de Sartre en sus últimos días. Según
este comentador, la vida de Sartre llegó a ser "una protesta permanente."
Qué manera triste de concluir una vida, pensé. En un mundo lleno de
miseria, amargura y odio, ¿cuál es el último perfume que eligiríamos
exhalar? ¿Contribuirá nuestra vida a levantar la fe, el amor y la esperanza
de la gente en Dios? ¿Por qué agregar más dolor y resentimiento, lo cual
destruye el gozo de vivir?
La ofrenda de nuestro divino Substituto se dio para absorver el mal olor
humano de violencia y amargura, y damos en cambio, la más hermosa
fragancia de amor que ninguna vida podía dar en este mundo. Comencemos
esta segunda sección indagando acerca de la clase de ofrenda que puede
reemplazar nuestra vida contaminada.
[Para llevar los pecados del puebl_Q_y pagar por ellos, ¿qué clase de
ofr:~nd~ debí~_o~rec~r Jesús? (1 Ped 1: 18-20)]. - -
Dios no aceptaba. en su santuario ningún animal defectuoso ni manch(!-_
do. La _ofrenda debía ser perfecta, "sin defecto_,~' para que Dios pudiese
l. La puesta en marcha del plan de salvación 35
aceptarla como substituto ~el pecador_ (Lev 4:3,23,23, etc). Así también, la
ofrenda de Jesús debía ser perfect~. de lo contrario no hubiera podido ser
aceptada en nuestro lugar.
Si el Hijo 4~. Dios debía ser misericordioso y compasivo para con noso-
tro-s, y .Q~o~ __ un real e)!:_11JP..lo de cómo quiere Dios que.y_iy(l~~' debía ser
en todo _semejarz.!~ a __~<?_~<?_!!"os. Si, por otro lado,. Jesús iba a s~r ~~~-~tr~
substituto, no podía ser en todo igual a nosotros .. De lo contrario, hubiera
necesitado," como. riosotros, él mismo un substituto. Cristo debía triunfar,
por consiguiente, donde nosotros fracasamos.
E. G. White: :'_~~-sto n_~_poseía la misma deslealtad pec~ino~_;
.corrupta y caída que nosotros poseemos1 porque en ese caso ..J1Q
podría s~r una ~fre!J.d~Jl.~tfec~~' (3SM, 131 ).
"Que cada ser humano sea advertido desde la base que p.o h(lg~ a .
. Cristo totalmeñú!.. hÜman~; uñ s~r-Tgual a nosotros1 porque esto_Q,p_
. puede ser.:. ~u~c~ de ninguna manera, deje la más leve j~~siól!.
ª
en las mentes humanas de que .4a~í~. ~!l~!!!!!..t~c.l!a..Q _iQclina,C,ión la_
corrupció!J.. en Cristo, o que de alguna manera cedió a la corrupción.
Fue tentado en todo como el hombre es tentado, pero se lo llama
-· 'esa cosa sanUt~' Es un misterio dejado sin explicar a los mortales
de que f~is~_Q _.P2.4~_..s~r ~ te!rti.ii9.~ en todo punto como lo somos
nosotros, y aún así -~-~r s~n _pe~ªªo: La_ e~c~rnª~t~!! de Cristo ha sido
y permanecerá para siempre como un ,J;Ui_st~r.ic( ( 5 SDABC, 1128).
La victoria sobre el pecado, como ya vimos, nos "era imposible" (Rom
8:3), porque por la desobediencia de Adán fuimos "constituidos" pecadores
(Ro m 5: 12, 19pp). Siendo que por ....
naturaleza
_. ... somos "hijos
.. ..... -- de - y de
-- ira"
"desobediencia," y _no_ p9demqs_ por nosotros mismos vivir en suje~ión_ a la
ley de Dios (Er' 2: 1-3; Rom 8;7), alguien como Jesús debía venir, como el
_-"Hijo de Dios'_' por excelencia, y con todo el_poder_ de la_divinidad para
poder triunfar_ contra el mal. A su vez, debía vivir la vida de todos los
hombres, para mostrar_ cómo ese mismo poder divino. que lo mantuvo
invicto contra el pecado, puede semos impartido para que, siguiendo sus
pisadas, nosotros podamos vencer como él venció_(2 Ped 1:4).
E. G. White: "Después de la caída, Dios vio que el hombre no t~ní3;
_ poqe! en sí mismo para gu~_clarse de pecar,_ y se hizo provisión. para
que pudiese.!~<?!l?.ir aY!lg[' (ST, 02,17,09, 9). ~'La naturaleza peca:-
- rnino~(J. eJe!_ ~om~re es ~ébil~ y está_predi~esta a la transgresión
de lo~.JP.~~~ient,Q~~ de Dios. ElhQmbre no_t.~pjª.Jlº--d!!r para hacer
las .Q!L~ d~ Dio~_; ésa es la razón por la que -~r~~9. 'ÓDQ a nuestro
mundo, para que pudiese imp~ir_le po<;l~:rmor~~: No había poder ni
36 Los cumplimientos gloriosos del santuario
en el cielo ni en la tierra a no ser el poder de Cristo que pudiese
librar... " (14MR, 1094, 82).
''El Hijo de Dios vino a la tierra porque vio que el poder monl.l del
hombre es débil'' (Yl, 12-28-99, 2). "Siendo que elho~bre caí~o I!P
~_po_gía ye~n:2~!.~.'! ~ Saía!!~ con su fuerza humana, cri$tQ. vino de
las
cortes reales del cielo para_aY!!~arlo con su fu~rza.~~m~a y di~!n~_
con.tbinadas~~ (lSM, 279).
Consideremos algunas diferencias básicas entre Jesús y_ nosotros_ que
aparecen en la Biblia, y que nos muestran por qué Jesús no fue en todo
igual a nosotros, sino que vino en nuestra semejanza .
. Diferencias básicas.!-
a) Jesús fue santo desde su gesta~_i~, pues fue ~_ngendrado por el Espíritu
Santo. No se dio en su concepción intervención de hombre alguno. Noso-
~ tros! e;;;m bio, E~c~_J!l_~~~-~~~~-CEspT~itu. cuando tenemos _uso de razón .Ynos
_convertimos_ al Señor. Por esta razón, _únicamente Jesús_ fue llamado "S.an-
.1<.?~' desde el día en que fue concebido (Luc 1:35).
b) Su .~deptidad con el f~~~- como 12].? "_es. ~~~ca __ en su género (Juan
3: 16=monogenés). Es "la imagen expresa" de Dio~ _(Heb 1:3 ). Mientras que
a !1-osot~os~_se nos enseñó a llamar a Dios ':Padre nuestr<_?'' (Mat 6:9), él se
dirigía a Dios como "Padre mío," y hacía la _distinción_ entre "rnj_f_a~r~~' y
~'vuestr_? ~adr~~' demostrando que su identidad con el Padre era única (Juan
20: 17).
e) Heb 7:26; 4:15: fue "apartado de los peca~or.e.s," ~'tentado en todosegún
nuestra semejanza, pero sin pecado."
Estos pasajes son suficientemente claros para probar que _Jesús no fu~
. t~ntªdo en_ toqo iguªLCJll~ nQsotro~_, sino "según nuestra semejanza:.: No
vino en "carne de pecado [naturaleza pecaminosa];'' sino "en semejanza de
""carne d~_ pecado~- (Rom 8:3). Esto puede conducimos a inferir que _Jes4s _llQ· __
tuvo nuestras tendencias heredadas y cultivadas para cometer pecado. De lo
_ contrario~ hubiera. n~c~~_it~dq también un ~al vado!::._ De hecho, el "Hijo de
Dios" fue declarado "santo" desde que fue concevido por el Espíritu Santo,
y nunca cedió a la tentación. Aunque_~l!~!lli_ó_nuestro_~uerpo_ físico .kaÍ.d..Q.en
la encamación, ~"u n.~tl!ral~z_a ~sp_irjJual era como la de Adán antes __ ge .L~L
caída~ De hecho, él fue el íuti~o:_..ser capaz de ,9~9JLque el _cjiªJ:2Jo_vo _tenía_
"nada" en élJJn 14:30).
l. La puesta en marcha del plan de salvación 37
E. G. de White: "El llevó 'la semejanza de la carne pecaminosa,"',
fue ~~d~bilitad~. fí.s.t~~~!l!Et: (ST., 10-17-00, 1O), pero "s_.u_'!_t¿IJ'!Ufl..le-:
za espiritual estuvo li~re_ ~e toda mancha_ de_ pe~~do~" "Durante
cuatro mil años, la familia humana había estado perdiendo fuerza
física y mental, así como valor moral; y Cristo tomó sobre sí las
flaquezas de la humanidad degenerada" (DTG,-·92; véase-pp. Í8~31
·eri esta lección). "Se humilló a sí mismo al tomªr la IJª!.u_,rqlez_a_del
hombre en su -~º-1J4i.fióf! __ ~aída, pero no tomó la_.mpnchq _del pe-:
cado'_' (20 MR, 1487, 324). "El iba a _oc~p~~ su P2.~i~!ó.~. a la cabeza
de la ·humanidad tomando !a nat~raleza pero no la pecaf!linosida!J
-~el hombre" (ST, 29 de mayo, 1901). "No debe haber la menor
duda en cuanto a la_perfecta libertad de pecaminosidqd, en la natu:-
raleza humana de Crist<t ( 16MR, 20 1, 117).
Como Adán en el Edén, pero peor aún...
E. G. de White: "Adán estuvo en todo sentido ~meJC!~- ~/tu.ad.!! que
Cristo ... " (8MR, 546;39). "Adán fue asaltado por el tentador ... en la
-·fuerza de su perfecta viriÍidtÍd, .. poseyendop~~rzo_y_igor de mente. y
__cuerpo~ Estuvo rodeado ..de ia~· glorias del Edén, y en diaria comu-
nión con los seres celestiales. No sucedió así con Jesús cuando
entró al desierto para hacer frente a Satanás" (DA, 117). La prueba
para Cristo fue más grande que la de _Ad~ y Eva, porque C~j_§_tQ.
tomó nuestra naturaleza, caída, pero no corrompid_a_, y no se cor-
rompería a menos que recibiese las palabras de Satanás en lugar de
las palabras de Dios" (16MR, 1211, 182).
"Sea cuidadoso, sumamente cuidadoso, de cómo Ud. trata lo relaciona-
do con la naturaleza humana de Cristo. No lo presente delante del
pueblo como un hombre con propensiones al pecado. El es el se-
gundo Adán. El primer Adán ... , por causa del pecado su posteridad
nació con propensiones inherentes a la desobediencia. Pero Jesu-
cristo era el unigénito de Dios ... , !l.!.E~! un_m~!fl~ntq ~l:l~f!._e!! él_!!__n_q
tendencia hacia el mal. El fue atacado con tentaciones en el desier-
-to, coliu) .Adán jlie atacado con tentaciones en el Edén ... " (Lt 8,
1897; 5 SDABC 1128-1129). "'Llevó la semejanza de la carne
pecaminosa.' En el desierto, debilitado fisiccimente por un ayuno de.
-·cuarenta (Has~.hizo frente al a.d~ersario~: (ST, 10-17:00).
"Cristo, el Redentor del mundo, no estuvo en el lugar en donde las
influencias que lo rodeaban eran las mejor calculadas para pre-
servar una vida de pureza y moral inmaculada. Aún así, no se
contaminó ... Cristo era el único que caminó en la tierra sobre quien
no reposó ninguna mancha de pecado. _Fue puro, sin mancha y sin_
38 Los cumplimientos gloriosos del santuario
contaminación. El hecho de que hubiese Alguien sobre la tierra sin
. la CODtanlmaCiÓn del pecado,.JJlOlestªp_a_ grandemente al ~U_!<?_r_del
_p~_cS\<:IQ~-Y... !!'?_.~~j~-~-i~g~~-!1!~~-io sin tratar para v~n..~~~ a Crist...~. con .
. su poder engañoso y astuto:' (Y/, 02-01-73, 2).
"Cristo pasó sobre el suelo en donde Adán tambaleó y cayó ... Como
substituto y garante del hombre, Cristo redi~ió la vergonzosa caída
de Adán, y guardó el camino del Señor" (RH, 05-23-99, &). "Cristo,
la propiciación de nuestros pecados, declaró: . 'Me pondré en. re!
lugar de Adán. Tomaré sobre mí mismo la penalid~d de_sQ p~c~~o~
Ei tendr~- otra· prueba... Tendrá los privilegios y oportunidades de
un hombre libre, y se le permitirá ejercer su poder de elección
otorgado por Dios" (A U Gleaner, 08-19-03).
Esta es la razón por la que _!ampoco se requiere que f.gyg]_g_JJ)_Q$ ..<J.. Jesús,
sino que nos esforcemos por _asemejt}!'nos a él._
E. G. de White: ~'~uD:ca podremo~Jgual~ el Modelo~ porque es una
bondad infinita la que se efectuó en su naturaleza humana. [No
obstante], debiéramos hacer -~~fu~!Z.O~. determinados con todos los
poderes de nuestro ser para ~egu~! s~ ejemplo'.' (16MR, 1213, 199).
"No podemos igualar el modelo, pero pqd~mos ilpitarlo y, según
nuestra capacidad'- obrar de un~ manera semejante,~' 2 T, 170.
En el Antiguo Testamento no se ofrecían los sacrificios vicarios sólo
cuando los pecadores se convertían de sus pecasos pasados (justificación
por la fe), sino también a lo largo del año mientras avanzaban en su camino
de santidad (santificación por la fe). De una manera semejante, la perfec-
ción y santidad del Hijo de Dios no sólo expía nuestros pecados pasados,
sino también nuestras faltas presentes.
"Un Dios justo y santo aceptará vuestros esfuerzos para guardar su ley,
mediante los méritos de su propio Hijo amado que murió por
vuestra rebelión y pecado" (RH, 07-24-88, 4). "Gracias a Dios que
no es demasiado tarde para enmendar los errores. Cristo mira el
espíritu, y cuando nos ve llevando nuestra carga con fe, su perfecta
santidad expía por nuestros errores. Cuando hacemos lo mejor, él se
.traiJs(cnma en nuestra ju~ticia:_ (3MR, 219).
Esto nos lleva a preguntamos, entonces, sobre la clase de ejemplo que
pudo ser Jesús para nosotros, y sobre su real comprensión de nuestra
situación.
J. La puesta en marcha del plan de salvación 39
¿Cómo pudo ser Jesús nuestro ejemplo y comprendernos, si no era en
todo igual a nosotros~ -
Hay muchas _pasione~ que heredam~,~' y otras que adquirimos. Algunos
adquieren propensiones destructoras y depravadas que no todos tienen en la
humanidad. Entre ellas están el vicio del cigarrillo, la droga, el homosexua-
lismo, etc. ¿Debía el Hijo de Dios tener que heredar o adquirir tales inclina-
ciones para comprender a los que las tienen? Si _la ~ayoría de la human~da4.
nunca tuvo estas depravaciones, ¿por qué debía exigírse que Jesús las.
tuviera? ¿Debía el Hijo de Dios batallar contra estas atracciones vergonzo-
sas,_ heredadas y cultivadas, y v~en~~r sobre cada aberración. de nuestra raza,
para luego damos un ejemplo?
E. G. White: ''No debemos pensar que el riesgo de Cristo de ceder a
las tentaciones de Satanás degradaba su humanidad y que poseía las
mismas propensiones pecaminosas y corruptas del hombre" ( 16
MR, 1211, 182). . -
¡No, Jesús no debía convertirse en el ser humano más depravado de la
humanidad para salir a flote desde esa condición y poder comprender al
más grande pecador! ,El homosexualisrn.o,, así como otras prácticas humanas
equivalentes, es una aberración que va "contra naturaleza" (Rom 1:26-
27,31). Otros vicios como el _cigarrillo y las drogas son destructoras, y
esclavizan a sus víctimas, ~onduciéndolas a la enfermedad y la muerte. Por
el hecho de que J?Uchos no tienen tales propensiones? ¿~ienen ventaja~ sobre
los que las tienen para alcanzar la salvación?
Desde una perspectiva humana, podríamos suponer que sí. Los que no
son adictos a estas cosas están en una condición ventajosa. Cuesta más, en
efecto, desenredarse de los lazos de degradación que el diablo ha tejido en
tomo de íos que han vivido dando rienda suelta a sus pasiones. _Sin_
embargo, la salvación es p~r gracia, no por obras (Rom 11 :6). Nadie puede
obtener la salvación por mérito propio, por lo cual_nadit?_ tampoco podrá
jactarse de ninguna aparente ventaja sobre otro_ (Rom 3:27; véase 2: 11,23;
3 :9). _Al contrario, son los más desamparados y pecadore~ a la vista de los
hombres los que a menudo estáñ más cerca de la salvación que aquellos que
se regocijan porque no son como éllos (Luc 18:9-14; 7:47;Mar 12:28-34).
El pecado más odioso.
_¿Cuál es el pecado más __odios<? a 1~1 vis!a de Dios? El orgullo_. Por eso
Jesús dijo a los fariseos lo que encontramos en:
40 Los cumplimientos gloriosos del santuario
Mat 21:31= "Os aseguro que los publicanos y las rameras van_ delante
de vosotros al reino de Dios."
-~· ••""A""•·- ·-··-·-····-··-~··------· - - ·
Los publicanos y las rameras no estaban más cerca del reino de Dios que
los fariseos porque eran estafadores o prostitutas, sino porque sabían qu~.
hacían ma_~ y, por consiguiente, no buscaban justificarse a sí mismos.
Estaban, por consiguiente, en mejores condiciones de apreciar el valor. de la
justicia .que Dios les ofrecía gratuitamente a travé~ de. Crist~. .
¿Recuerdan al rey Saúl? ¿Quién fue mejor, él o David? Sin duda, dire-
mos David, porque recordamos sus hel;nosos salmos. Además, la Biblia lo
aprueba, mientras que a Saúl lo condena. Sin embargo, Saúl no tuvo toda~
las mujeres y enredos sexuales de David. ¿Por qué Dios aprobó a David y
rechazó a Saúl? Porque David_reconoció su pecado y se humilló_, mientras
que_ Saúl se enalteció y se rebeló contra Dios.
La comprensión de Jesús en situaciones diferente!f_.
¿Puede Jesús comprender a los más depravados hijos de los hombres?
¡Por supuesto que puede! Conocí años atrás a un ex-delincuente que había
fumado marihuana y practicado el homosexualismo. Este hombre decía:
"yo vencí sobre la marihuana y la degradación sexual por el poder de
Cristo." Es obvio que Cristo fue su ejemplo, y que halló no sólo
comprensión en él, sino también poder para vencer.
¿Conoce
- . .
Jesús las tensiones_ que se producen en un hogar, en un
matrimonio? ¿Puede ser un ejemplo de éllos? Pienso que sí, a pesar de que
!lunc.a se casq con una mujer. De hecho, !lunca fue infie~ a nadie, ni siquiera
a su Padre celestial. En lo que se refiere a la pureza sexual,.. debemos
recordar que Dios la requiere tanto de gente soltera como de los que se
casan (Heb 13:4). ¿Conoce Jesús las luchas de una mujer embarazada_ que
no quiere tener otra criatura? ¿Conoce sus pruebas y dolores de parto?
En el cuarto de parto.
Yo nunca estuve embarazado, ni tampoco tuve propensiones de dar a
luz. Sin embargo, pasé muchas situaciones embarazosas en mi vida. Y a
pesar de no haber dado jamás a luz un hijo, mi esposa me pidió que
estuviese con ella cuando llegase la hora del parto. ¿Por qué me pidió a mí?
¿No había acaso, tantas otras mujeres que, humanamente hablando, habían
experimentado lo mismo y podían comprenderla mejor? Ella sintió que yo
podía serie de sostén más que ninguna otra persona, porque conocía sus
intimidades y sus luchas, porque juntos oramos y pasé a su lado en los
l. La puesta en marcha del plan de salvación 41
momentos de dolor, y juntos decidimos abordar el futuro y proyectar
nuestros sueños.
En el parto, la enfermera quería cumplir su misión y estar al lado de mi
esposa, por lo que me ordenó ubicarme detrás de mi esposa. Pero mi esposa
se aferró entonces de mi brazo, y con toda su alma comenzó a hacer fuerza
para dar a luz. Siendo que la enfermera insistía en que fuese detrás de mi
esposa, el médico debió decirle finalmente: "¡Déjelo estár allí, por favor!
¿No ve que está tomada de su brazo?" Y junto conmigo, mi esposa salió
adelante, y dio a luz.
Así también debemos hacer nosotros. Debemos aferrarnos de Jesús,
nuestro substituto, de "la diestra de su justicia" (Isa 41: 10), y hacer fuerza.
Es así como saldremos adelante y obtendremos la victoria.
Heb 2:17-18: " ...pues_ en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es
__pt:Jderoso para socorrer a los que son tentados.~'
--La naturaleza
....
de la tentación.
En esencia, la_ naturaleza de !~ tentació~ es la misma en todos los casos.
Consiste en ser confrontados a_ una situación. ante la cual debemos decidir si
pacer la voluntad de Dios o la nuestra. No importa las formas tan variadas
que la tentación pueda tomar, produce una lucha común que nos lleva a
busc~r separarnos de Dios o mantenemos en sujeción a su ley.~
Aunque Jesús no pasó por todas las formas exteriores de lucha, dolor y
tentación que experimentamos, puede comprendernos y ser nuestro ejem-
ylo: Dio para ello sobradas pruebas de identificación con la humanidad
doliente . .Se hizo carne de nuestra carne, hueso de nuestros huesos, y _sopor-
tó las tentaciones más sutiles y terribles para salvarnos. Su mayor lucha fue,
sin duda alguna, el tener que asumir el pecado del mundo e identificarse
con él, a pesar de odiarlo por naturaleza. Tiene que haber sido terrible para
él ser separado y condenado por su Padr~ a quien amaba tanto. La carga_ que
asumió de la humanidad no la cargó sólo en el momento crucial del
Getsemaní, sino como ya vimos, a lo largo de todo su ministerio, mientras
sanaba y perdonaba a los que recurrían a él por restauración.
7. Manteniéndose santo a pesar de llevar nuestros pecados.
[¿Dejó de ser santo Jesús al cargar con nuestros pecados? (véase Lev
10:17)].
A pesar de cargar con el pecado del pecador y morir por él, Qi el animal
sacrificado ni el sacerdote que comía el sacrificio, ni el santuario que
_recibía el depósito de ese pecado, dejaban de ser santos. Al contrario, los
42 Los cumplimientos gloriosos del santuario
sacrificios por el pecado eran considerados "santísimos" _(Núm 18:9; Lev
6:25,29, etc). ¿Cómo podía ser esto? Leamos:
Lev 10:17= "¿Por qué no comisteis el [sacrificio por el] pecado en el
lugar santo [del patio]? Porque es muy santo, y él os la dio a
vosotros para que llevéis el pecado de' la. coñgregación ante el
Eterno" (trad. literal; véase Núm 18:9).
La palabra '~santo" es traducida del hebreo qodes. Su significado más
específico era el de "~orte" o "separación." De esta forma, se apartaba a
ciertos hombres de entre el pueblo para cumplir una función sacerdotal
importante delante de Dios. El lugar más santo, esto es, más apartado del
común del pueblo, era aquel en donde reposaba la gloria de Dios, razón por
la cual se lo llamaba "lugar santísimo" (Ex 26:33-34).
En otras palabras, si Dios declaró que el sacrificio po~_~l_pecad~ era algo
. muy santo..!._es porque su ritual debía ser cuidadosamente cumplido. Siendo
que ese sacrificio era el medio que Dios dispuso para transferir el pecado a
su habitación divina, debía apartárselo de manera especial. De lo contrario,
Dios podía rechazar la ofrenda y el. pecado volverse contra el pecador (Lev
4:3; 22:15-16). Esta es la razón por la que _se lo separaba o apartaba_ tan
celosamente,_haciéndolo algo tan santo [Véase Día de la Expiación ... , 53-
56, 204-205; Day of Atonement... , 55-57, 217)]. También l.~sús ~ontinuaría
_siendo santo al cargar~ ~omo Cordero puro e inocent~, nuestras faltas y
enfermedades.
8. Una muerte substitutiva ofrecida una vez para siempre.
[¿Cuántas veces sería ofrecido Jesús como nuestro substituto?_ (Heb
10:10,12,14; 13:20; Apoc 13:8)].
_ Tres siglos después de haber _Jesús ofre~i~o su sacrificio, muchos de sus
presuntos seguidores pretendieron _r_epetjrlq_ en lo que pasó a llamarse
entonces ritual de la_l!li~~: Como la f!lnción principal de un _sacerdote_.era
-~fr~~-~r-~~crificio~. s_~ a~~o_denominaron "sacerdotes.',' Para ello tuvieron que
_Í.@Qrar _los textos claros de la J3iblia_que dicen que el ~acrificio de Jesús...es
~n_i~9-~-~~epetible_,_ y que sólo él~ede ofrecerlo delante del Padre.
-~---~ -~---------- ·-
Heb 8:3; 13:12= "Todo _sumo sacerdot~ [israelita] es puesto para
Qfr~c~r present~~ y ___s~9rjf1cios.:: De ahí que era necesario que JesrJs
también tuviese .algo que ~frecer_... Por eso también Jesús pad~~~(>~ _:f!l~~ª
_de la pue~ para santificar al pueblo r.nediante su propia sangre."
l. La puesta en marcha del plan de salvación 43
Heb 10:10,12,14= "En esa voluntad [divina] ~omos sal);ti.~ca~~~ por la
ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una sola vez." "Pero Cristo,
habiendo ofrecido por los pecados un solo sacrificio, se sentÓ para
a
siempre la diestra de Dios ... Porque con una sola ofrenda, Cristo
llevó a la perfección para siempre a los que están siendo santifica-
dos."
El sacrificio de Jesús es suficiente, no necesita repetirse~ Aquellos que
pretenden repetirlo están descalificados por Dios, pues la sangre de Jesús ya
se derramó, no necesita derramarse otra vez. Tampoco el pan ni el vino que
se ofrecen en la misa se transforman en su ~ame y sangre_ literales. No hay
magia en la reproducción de la sangre del Hijo de Dios. Los que pretenden
reproducirla son culpables de ~1~-s_f~~i~ pues dan a enten,~er qu~ crean al
Creador. -
Jesús obtuvo nuestra sangre de la misma manera en que la obtenemos
nosotro~.' permaneciendo nueve meses dentro del vientre de su madre. Toda
. otra presunta sangre_ que se propone como suya no es otra cosa que .i_nven:-:
.d~n humané!, y está destinada a _d~~vi!:!_l}~! el yalQr permanente de ~- <micq
sacrifi~io_. La sangre que Jesús derramó en la cruz, según lo atestiguan los
apóstoles, tiene un valor eterno. Leamos algunos pasajes .
. Heb 13:20= "la sangre del_ pacto eterno.~'
Apoc 13:8= "el Cordero que fue muerto desde la fundación del
mundo."
Rom 5:18= "Así, como por el delito de uno vino la condenación a
todos los hombres, así también por la justicia de uno solo, vino a·
todos los hombres la justific~ción que da vida."
¿Qué es lo que dice Pablo en este último pasaje? Que así como_ no fu~
necesario que Adán pecase y muriese muchas veces para transmitimos su
.her~f!ci~ pecami~~~a, así t~mp()C.9. es necesario que· Jesús repita su sacrifici.o
_muchas veces después de haber sido justo?_para. hacemos heredar la vida
eterna (véase Rom 3:24-27).
Rom 6:9-10= "Sabiendo que Cristo, habiendo ~es!l~.~~~~ de entre los
muertos, ya no muere; la muerte ya no ~iene más dqminio so~r:~él:
,!:!1. muerr~ que Cristo murió, fue una muerte al peca~o, un'!YffZ para
_sf?l!!P.!f!.: Pero la vida que él vive, la vive para Dios."
44 Los cumplimientos gloriosos del santuario
¿Queremos realmente salvamos? Miremos la cruz del calvario, no el
altar de la misa romana. Allí, en la cruz del calvario, todas nuestras justicias
humanas muerden el polvo. Allí nace un nuevo hombre, redimido por la
sangre del Cordero. No hay otro medio por el que podamos ser salvos, qu<:.
el del sacrificio de Jesús~ No hay otro nombre que podamos invocar para
obtener el perdón de los pecados, que el nombre de aquel que dio su vida
por nosotros (Hech 4: 12).
Juan 1 :29= "Este es el Cordero de. Dios. q:ue qu.ita. los pecad. os cdel
lll.l;l!ld().. "
9. Llevando nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz.
[Así como los animales cargaban con el pecado del pueblo,_ ¿dónd~
llevó Jesús nuestros pecados? (1 Ped 2:24)].
1 Ped 2:24= "El mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el
madero, para que nosotros podamos morir a los pecados y vivir a 1~
justicia; 'porque por sus heridas fuisteis sanados."'
Una vez más vemos aquí, repetido de otra manera, el concepto expresa-
do hace unos momentos_. Dios preparó a su Hijo un cuerpo humanq_para que
pevase nuestros pecados y muriese en nuestro lug~r. De esta forma, Jesús
participó como nosotros de carne y sangre, "para destruir al diablo" y
deshacer sus obras, esto es, el pecado.
Fue, en efecto, llevando nuestros pecados a la cruz que el Hijo de Dios
__destruyó ~l_pe~~do. Allí, el pecado recibió su golpe mortal: En el Cordero
de Dios crucificado vemos el destino final del mal. Es como si Dios dijera:
"¿quiéren saber los hombres qué haré yo con las obras del diablo, cómo
acabaré con el pecado? Miren lo que hice con mi Hijo. Eso es lo que he
hecho con el pecado que-Uds. pusieron sobre mi Hijo, y eso es lo que haré
_también con aquellos que se aferren al pecado_, se identifiquen con la
rebelión, y rechacen la ofrenda compensatoria que ha sido ofrecida delante
de mi."
Con el evangelio no se juega.
El evangelio es un mensaje de vida o muerte. El papel de aquellos que
no logran desprenderse de su amor propio es realmente lamentable. Un
ingeniero que creía que la iglesia adventista era la iglesia verdadera, y
asistía a una de las iglesias adventistas del sur de la Florida, USA, como si
fuese ya miembro de ella, se negaba a ser bautizado y decía que iba a
bautizarse en otra iglesia. ¿Por qué? Porque en su opinión, si se bautizaba
l. La puesta en marcha del plan de salvación 45
en una iglesia no adventista podría ser más objetivo y dar un testimonio no
comprometido en favor de nuestra iglesia.
Cuando ese argumento no le resultó, intentó otra excusa. Dijo que se
bautizaría cuando lo ~intiera en su corazón. "¡Déjese de tonterías, hombre!,"
le dije con afecto y pena. "Si Ud. espera sentir algo para entregar su corazón
y su vida al Señor, no se va a bautizar nunca, porque Ud. tiene 'un corazón
[natural] engañoso y perverso,' como todo ser humano que no ha sido
transformado por la gracia de Dios (Jer 17:9); un corazón egoísta que tiene
que ser convertido para que pueda librarse del amor propio que lo
caracteriza."
"Con el evangelio no se juega," le insistí. "A mí me podrá engañar con
sus deducciones personales acerca de lo que siente y de su sinceridad al
hablarme de esa manera, pero a Dios no. Ud. tiene una vida prestada; no
juegue con ella, porque le puede salir caro. El siguiente sábado tendremos
un bautismo. Ud. conoce el evangelio, conoce cuál es la única iglesia que
predica el evangelio completo de salvación, y conoce su deber de
bautizarse. No dilate su decisión, no sea que su corazón sea puesto en la
balanza infalible del Señor y sea hallado falto?"
10. Crucificando nuestro viejo hombre en el cuerpo de Jesús.
[¿Qué debemos crucificar nosotros en su cuerpo hoy? (Rom 6:6)].
No sólo nuestros pecados pasados, sino también nuestro viejo hombre,
es decir, nuestra vieja naturá"feza: degradada y pecaminosa, debe ser crucifl~
cada en la cruz del calvario. Debemos crucificar nuestras pasiones carnales~
y nacer a una nueva vida, para que el pecado "no reine" más en nuestro
"cuerpo mortal," obedeci.éndo "a sus malos deseos," ni .tenga "dominio"
sobre nosotro~ (Rom 6:11-14).
Ef 4:22-24= "Acerca de la pasada manera de vivir, despojaos del
hombre viejo, viciado por sus engañosos deseos. Renovad la actitud
de vuestra mente, y vestíos del !l:':l~YO .BQ1:11bre, creado para ser
semejante a Dios en_j_usticia y sant~~~4:"
Ro m 6:6= "Sabiendo que -~uestro ~dejo hom}?re fue_ .~!llcifl~~~o junto
con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de qu~JlQ.
seamos·más esclavos del pecado."
¿Sentimos atra~<.?ión ~acia el mundo y sus deseos carnales? Miremos '!_
_Jesús ..¿Pensamos que tal vez nunca podremos vencer nuestro apego a las
cosas materiales? Dediquemos más tiempo a .~_onteQlplarJas escenas de la
--~!uz,. Los malos sentimientos se aquietan y las murmuraciones de rebelión y
46 Los cumplimientos gloriosos del santuario
amargura se -ªcalla~. cuando vemos ~ómo sufrió el Señor, en silencio y
pacientemente, por_ nuestras injusticias: Las atracciqnes sensuales y la
búsqueda d~ _placere~prohibi4o~s pierden poder ante la cruz.
¿Cuántos de nosotros sabemos lo que es luchar contra la tentación,
asidos del poder de su gracia, hasta vencer por la fe, y ser fuertes en lo que
antes éramos débiles? ¿Hemos conocido en nuestra experiencia ~ristiana, lo
que es vencer sobre algún pecado en particul~!.? ¿Hemos luchado alguna
vez en oración, contra algún deseo malsano acariciado, hasta triunfar
plenamente sobre él? El Hijo de Dios vino a este mundo precisamente para
~ompartir con nosotrÓs su poder divinq, para que seamos yictor.i_Q~º-~- contra
el mal, como él lo fue.
a..
E. G. de White: ''Sería bueno que cada día dedicásemos una hora de
• "'. ·•.; .~·.· •.0
reflexión a la contemplación de la vida de Cristo. Debiéramos
tomarla punto por punto, y dejar que la imaginación se posesione de
cada escena, especialmente de las finales. Y mientras nos espacie-
mos así en su gran sacrificio por nosotros, nuestra confianza en él
será más constante, se reavivará nuestro amor, y quedaremos más
imbuidos de su Espíritu. Si queremos ser salvos al fm, debemos
aprender la lección de penitencia y humillación al pie de la cruz,"
DTG, 63.
¿_Tuvo Jesús un viejo hombre que crucificar!
Nosotros tenemos un viejo hombre que sepult~~' una vieja naturaleza
viciada y corrompida por el pecado. _Una ve_z que logramos vencer ~obre
determinada tendencia con el poder de la gracia del Señor, debemqtP.!!!d~E
de que ese viejo hombre permanezca crucificado. Por eso el apóstol exhorta
en:
-~~m_ 13~~.4= "Vestíos del Señor Jesucristo, y no fomentéis los malos
deseos de la carne.''
Pero, ¿qué decir de Jesús? ¿Tuvo un vzeJo hombre que crucificar o
sepultar, viciado por toda suerte de pasiones carnales, como el que llevamos
nosotros por naturaleza? _¡No, en absolut~~ De lo contrario, ¿cómo hubiera
_podido asumir nuestros pecados y clavarlos en la cruz? El e~ ef. nuevo_
_hombr~, la _nue_va nqJl}!"_alezq que se nos imparte, el nuevo 1_dán, "creado
según Dios en justicia y santidad de la verdad" {Ef 4_:24): Mientras que -ª
·-cargó con '!l!e~tr_o v!~jo hombre--el que deponemos sobre él cuando nos
convertimos--y lo crucificó en su cuerpo al morir por nosotros; _f!OS dio en
cambio _su naturaleza divin~ para crear en nosotros un nuevo hombr~,
semejante al que él reveló con su vida mientras estuvo en este mundo~
l. La puesta en marcha del plan de salvación 47
~-J~~or 5:17::= "Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva
creación. Las cosas viejas pasaron, todo es hecho nuevo."
El nuevo ho!!J.!J!e es esa naturaleza ~ivino-humana que Jesús nos impart~
para que venzamos como él venció, de tal manera que por el poder _9.-~- SJ.l_
gracia nuestras tendencias peca_mi~C)Sas_ pued_~n se~ subyugada.§., sometidas,
y permanezcan crucificadas. Es "Cristo en vosotros la esperanza de gloria"
(Col 1:27), dijo Pablo. Por esta razón también dijo el apóstol en:
_Gál 2:20:= "Con Cristo estoy crucificado, y ya no vivo yo, sino que
Cristo vive en mi."
Se nos imparte la naturaleza del Hijo de Dios para que las ten~~J.9..!!~~
que hoy tenemos pierdan su fuerza y no logren .doblegamos más. La
_dif~re_l!~~-~ que tenemos con él es que él poseyó ese poder desde el momento
en que fue concebido, al ser engendrado por el Espíritu Santo. De allí es que
_él es el Hijo_legí_tif!!<l A nosqtro~, en cambio, se nos injerta su naturaleza
espiritual divina, después de ser pecadores, cuando nos convertimos al
Señor, para ser adoptados com? hijos en él. (Rm 8: 14-17).
"¿Sobre quién reposa la iglesia?"
Recuerdo cuando por primera vez quedé a cargo de una iglesia, y no po-
día remitir los problemas que me traían los feligreses al pastor de la iglesia
en la que me había iniciado, ni al presidente de la asociación porque estaba
lejos, ni a mi padre que también era pastor, porque sus respuestas, consejos
y aliento demorarían un buen tiempo hasta llegarme. En determinado mo-
mento me sentí mal. Llegué a conocer aún lo que es la duda y el desaliento
en el ministerio. Mirando el sábado cuando venían los hermanos, enterado
ya de muchos de sus problemas y pecados, no podía evitar de a momentos
preguntarme: "¿quién de todos estos se va a salvar?" Me di cuenta entonces,
mejor que nunca, que la salvación es "por gracia, no por obras."
Comencé a preguntarme también sobre quién reposa la iglesia, quién es
su sostén. ¿Serían los administradores de la Asociación? Empecé a dudar de
que fuesen ellos porque, si yo fuese uno de ellos, razoné, ¿podría la iglesia
descansar sobre mí? ¿Es el sostén de la iglesia la junta de la Unión?, ¿de la
División?, ¿de la Asociación General? ¿Se apoya la iglesia sobre un papa?
¿Cuál es el fundamento de la iglesia, su roca inamovible sobre la cual todos
nosotros somos edificados? ¿Qué es lo que hace que toda esta gente venga a
mi iglesia--me pregunté--y permanezca en ella?
Capté entonces algo que ya sabía, pero que no había experimentado en
1
carne propia aun en mi ministerio. El fundamento de la iglesia, su principal
piedra o piedra angular sobre la cual se sostiene todo el edificio, es Jesucris-
48 Los cumplimientos gloriosos del santuario
to (Ef 2:20). Aunque él pone sobre nosotros la carga o responsabilidad de
conducir su iglesia, y nos da de su autoridad para servirle como ministros
suyos de reconciliación, debemos constantemente venir a sus pies y deponer
todo peso que nos agobia, y beber abundantemente de su gracia, de esa
fuente inagotable de justicia que emana de él.
Tanto los administradores de la Asoc. General como los de las Divisio-
nes, Uniones y Asociaciones locales en todo el mundo, están como nosotros
prendidos al mismo palo; aferrados al mismo tronco de salvación en un
mar embravecido, que se torna cada vez más furioso y violento, sabiendo
que ya asoma el alba y estamos por llegar a la otra orilla.
¿Tuvo Jesús un substituto~_
No hay salvación fuera de Cri~t~: No hay otro substituto para deponer
todos nuestros pesares y enfermedades. No hay nadie sobre quien podamos
realmente deponer la carga de pecado, a no ser en Jesús. "De su plenitud
tomamos todos, gracia sobre gracia" (Juan 1: 16).
No obstante, pensemos por unos momentos en Jesús. ¿Tuvo Jesús
realmente un substituto? ¿Pudo él deponer en otra persona la carga del
pecado que Dios estaba poniendo sobre él; nuestra carga humana de pecado,
para librarnos a nosotros de ella? _De ninguf!a manera.: En efecto, ningún
otro ser fue designado para ser nuestro Salvador. La Escritura dice que
'_'pisó sólo el lagar" (lsa 63:3). Ni siquiera encontró comprensión humana.
Sus discípulos estaban durmiendo cuando se acercó a ellos, y apenas pudo
decirles: "Velad y orad, para que no entréis en tentación." "El espíritu está
presto, mas la carne es débil."
¡Cómo reaccionamos para vindicarnos cuando se nos imputan lal[q§. _
_que no cometimos~" Pero Jesús no se apartó del plan trazado en el cielo
junto a su Padre para redimir la humanidad, ni buscó vengarse de nadie por
el mal que se le hizo. Estupefacto lo contempló el profeta: "Como Cordero"
_fue llevado al matadero, y como oveja delante de sus trasquiladores.
_Enmudeció, calló y no abrió su boca~' (lsa 53:7).
¡Cómo reaccionamos cuando descubrimos las malas intenciones de
ofros para con nosotros[ Pero Jesús, mientras q-ue los hombres c~~g~dos- de
odio, ironía y violencia, buscaban romper la paz de su rostro bañado en
sangre, exclamó: ':Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Luc
23:34).
¿Qué pasaría si se nos diese la facultad que tuvo Jesús por revelación, de
leer el pensamiento de los hombres, y conocer todas sus maquinaciones?
(Juan 2:24-25). ¿Podríamos mantener el corazón bajo control si pudiésemos
conocer todo lo que los demás piensan de nosotros? Yo doy gracias a Dios
porque no tengo esa facultad. Si la tuviera, tendría tal vez que dar vuelta la
l. La puesta en marcha del plan de salvación 49
cara a mucha gente. Cada vez trato de adivinar menos acerca de lo que otros
piensan de mi, porque entonces soy más feliz. Trato de hacer la voluntad de
Dios y, cuando algo no me sale bien, lo dejo con el Señor.
Un pastor que conocí años atrás decía que él era el pastor más feliz del
mundo hasta que pasó a ser miembro de la junta de la Asociación. Allí
debía enterarse de todos los problemas que había en una extensión mayor de
la que él tenía en su iglesia local. Sentía, evidentemente, que esa carga no lo
hacía feliz.
Jesús tenía que llevar las cargas no solamente de determinada región del
planeta, sino las cargas de toda la humanidad, con su horrible cuadro de
miseria e ingratitud. Tenía, además, un ministerio que debía llegar a las
intenciones de los hombres, y sin embargo no alterarse ni ofuscarse en los
enfrentamientos que tenía. [Dios hace eso hoy a través de nosotros también,
pues su Espíritu nos enseña qué debemos decir y hacer, y dirige nuestra
mente para que nuestro mensaje llegue al corazón de los que nos escuchan.
Pero la mayoría de las veces somos inconscientes de las verdaderas
intenciones de los demás].
Empujado de aquí para allá por los vientos externos de las pasiones
humanas y satánicas que lo acosaban, sin poseer a la vista de los hombres
ningún estatus privilegiado ni económico ni social, ni dónde reclinar su sien
(Luc 9:58), el Hijo del Hombre transcurrió humilde y pacientemente los
senderos de Palestina, cumpliendo fielmente y sin quejarse la voluntad de
Dios. Eso es lo que nos gana. Eso es lo que nos hace sentir comprendidos, y
despierta energías dormidas para vencer el pecado mediante su poder.
Jesús es el hombre fuerte.
A veces, los que logran vencer por la gracia del Señor sobre alguna
inclinación depravada, no son los más recomendables para trabajar en favor
de los que tienen sus mismas inclinaciones. Recuerdo cuando años atrás, un
ex-homosexual decidió trabajar en favor de los homosexuales. En la revista
Ministry se presentó su caso, y luego de un tiempo se lo entrevistó otra vez.
Admitió que trabajando por ellos había caído varias veces, aunque decía
que últimamente hacía algunos meses que no caía más, y quería seguir
trabajando por ellos. Mientras leía su testimonio, tenía ganas de decirle:
"¡Váyase de allí! ¿No ve que Ud. es un hombre propenso a esas cosas y, por
consiguiente, no es la persona ideal para esa clase de ministerio?"
Tampoco es aconsejable que un ex-espiritista trabaje por otros espiritis-
tas. Conocí el caso de una hermana nuestra que quedó endemoniada al visi-
tar viejos amigos espiritistas para llevarles el mensaje de salvación que la
había librado de los demonios. Mi padre fue llamado como pastor para orar
50 Los cumplimientos gloriosos del santuario
por ella y librarla de los malos espíritus. Admitió luego, llorando, que no
era la persona más indicada para hacer esa obra entre los espiritistas.
Si entre nosotros se requiere a menudo personas más fuertes, sin deter-
minadas propensiones que otros poseen, para enfrentar el pecado y liberar a
otros, ¿cuánto más Jesús no debía ser el fuerte entre los débiles, para salvar
a toda la humanidad? El no necesitaba heredar o adquirir nuestra deprava-
ción o propensión moral o espiritual para comprendemos. El debía sobresa-
lir por encima de nosotros como el hombre fuerte para libramos de todas
esas depravaciones. Y porque no había nadie más fuerte que él, pisó sólo el
lagar, sin poder deponer nuestra carga sobre ningún otro (Isa 63:3; Col
2: 15).
Conclusión.*
La justicia humana se expresa como sigue: el que las hace las paga:. En
. el ·plan de salvación, sin embargo, esa filosofía no tiene valor. Es necedad,
porque no tenemos poder para ayudamos a nosotros mislllºS. En efecto,
¿qué recuerdo quedará de mí en la eternidad, una vez que deje de ser para
siempre, si me mantengo tercamente diciendo: "Si yo las hice, yo las pago.
No acepto que otro pague por mi"? ¡Qué insensatez! Es ser semejante a
• Por un estudio significativo del Espíritu de Profecía en relación con la naturaleza
humana de Cristo, véase R. W. Olson, La Naturaleza Humana de Cristo, 1-17. Si se
encuentra con personas que piensan diferente en este punto, será conveniente evitar
toda discusión que lleve a desviarse del propósito de este mensaje, que es enfatizar
la superioridad de nuestro Hermano Mayor, para ayudamos a vencer con su poder
divino como él lo hizo.
l. La puesta en marcha del plan de salvación 51
alguian que infla sus pulmones con soberbia, prefiriendo desaparecer para
siempre porque le resulta demasiado vergonzoso y humillante aceptar la
límpida y pura justicia del Hijo de Dios.
Querido hermano y amigo mío, no vaciles. ¡Acepta el pago que Otro
hizo por tí y para tí!
Penosos y vergonzosos fueron los sucesos que llevaron a Jesús a la cruz,
pero gracias a Dios porque ocurrieron. La redención del mundo y del
universo quedó entonces garantizada. Nadie ni nada podría detener de allí
en más el cumplimiento completo del plan de salvación que acababa de
ponerse en marcha.
Allí también, en la cruz, nuestra justicia propia muerde el polvq. No
obstante, si al reconocer nuestra _ingr~titud Y. !!l<l:~d~d que lo llevó a mori_r.
por nosotro~, y avergonzamos por el sufrimiento inmerecido que le
causamos, nos arrepentimos y confesamos nuestras faltas, convirtiéndono~
de todo corazón. al Señor,_ hay salvac_ió_!l_J?<!fª--Jlo_spp-os~ De entre las ,ct?_!!gas
del. v.iej_o_ hombr_~ que muere al pie <!_e la cru~, nace un nuevo hombr€:?, creado
por Dios para resaltar su justicia y glorificar su nombre.
¿Hay alguien en esta ocasión que está luchando contra algún punto débil
en su vida, y desea obtener la victoria? ¿Hay alguien que se siente débil e
incapaz de superar alguna lucha en particular contra el mal, y desea asirse
del brazo todopoderoso del Hijo de Dios para triunfar? ¿Hay alguien que
anhela recibir el perdón de los pecados, invocando el sacrificio de Jesús en
su favor?
Oración. Padre y Dios nuestro que estás en los cielos, gracias infinitas
te damos porque Jesús vino a este mundo para dar su vida en
rescate por muchos, y libramos así de eterna condenación. Gracias
por esa ofrenda purísima y santa que ofreciste en la cruz del
Calvario para que sobre ella pudiésemos deponer toda carga que
nos agobia, y sentir la paz que tú das al reconciliamos contigo.
Señor, queremos aceptar a Jesús como nuestro substituto en todo lo
que hacemos, para que no seamos más nosotros los que vivimos
según nuestros propios deseos engañosos y corrompidos, sino
Cristo en nosotros, nuestra esperanza de gloria. Queremos tener sus
sentimientos, sus afectos nobles y elevados, su mismo sentir, para
que tú puedas recrear en nuestra vida su imagen perfecta e
inmaculada, y sentirte complacido con nosotros. Da la victoria a
aquellos que la han solicitado al considerar hoy estos temas.
Permite que todos podamos conocer el gozo y la paz que se siente
cuando logramos doblegar en tu nombre nuestras pasiones carnales,
de tal forma que el pecado no se enseñoree más de nosotros. En el
52 Los cumplimientos gloriosos del santuario
nombte precioso- de Jesús te lo pedimos y agradecemos ya, sabien-
do que tú cum.ples tus promesas, Amén.
CUESTIONARIO 1
LA PUESTA EN MARCHA
DEL PLAN DE SALVACION
Sección l. UN SUBSTITUTO MARAVILLOSO PARA NUESTRAS
FALTAS.
l. ¿Por qué debía el Hijo de Dios encarnarse en la humanidad? (Mar
10:45).
Respuesta:
2. ¿Qué le preparó Dios a su Hijo en su encamación? (Heb 10:5).
¿Para qué?
Respuesta:
3. Según la profecía de Isaías, ¿con qué propósito moriría el Siervo del
Señor? (lsa 53: 10).
Respuesta: .................................................................................................... ..
4. Al explicar a un etíope el sacrificio del Siervo del Señor profetizado
700 años antes por Isaías, ¿qué le anunció Felipe? (Hech 8:35; véase v. 26-
34).
Respuesta:
5. Al sanar a los enfermos, ¿qué llevaba Jesús sobre sí? (Mat 8:14-17; cf.
lsa 53 :4-7).
Respuesta: .................................................................................................... ..
J. La puesta en marcha del plan de salvación 53
Sección 11. LA OFRENDA PERFECTA PARA UN NUEVO CO-
MIENZO
6. Para llevar los pecados del pueblo y pagar por ellos, ¿qué clase de
ofrenda debía ofrecer Jesús? ( 1 Ped 1: 18-20).
Respuesta: ..................................................................................................... .
7. ¿Dejó de ser santo Jesús al cargar con nuestros pecados? (véase Lev
10: 17).
Respuesta:
8. ¿Cuántas veces sería ofrecido Jesús como nuestro substituto? (Heb
10:10,12,14; 13:20; Apoc 13:8).
Respuesta: ..................................................................................................... .
9. Así como los animales cargaban con el pecado del pueblo, ¿dónde
llevó Jesús nuestros pecados? (1 Ped 2:24).
Respuesta: .................................................................................................... ..
1O. ¿Qué debemos crucificar nosotros en su cuerpo hoy? (Rom 6:6).
Respuesta: .................................................................................................... ..
LECCION 11
LA INAUGURACION DEL TEMPLO
CELESTIAL
a humanidad está llena de templos que los hombres dedican a
L
sus dioses. Entre los restos de muchas civilizaciones del pasa-
do quedan todavía, como antiguos monumentos de la fe de sus
\ adoradores, un buen número de ellos. Siendo que algunas reli-
----~~ giones del pasado no han decaído aún, muchos de esos templos
antiguos se conservan en actividad. Son el lugar obligado de los turistas que
los visitan, ávidos por conocer la cultura de la gente que vive allí.
Esos templos, en general, re-
flejan lo que creyeron sus cons-
tructores y creen aún sus adeptos.
Las mezquitas musulmanas, por
ejemplo, no poseen imágenes, lo
que muestra su aversión hacia la
idolatría de la mayoría de las reli-
giones paganas. Tampoco poseen
bancos, sino alfombras, reflejan-
do un énfasis marcado en un tipo
de adoración en donde no sólo las
rodillas, sino también el rostro o
aún todo el cuerpo, se inclinan
hacia el suelo.
Los templos ortodoxos llaman la
atención, especialmente en Grecia, por
no poseer estatuas, sino iconos (cua-
dros). Es reconocido que al estar más
expuestos al mundo musulmán y a su
crítica de idolatría, los ortodoxos grie-
gos intentaron buscar un punto inter-
medio entre las imágenes del culto ca-
tólico de Roma, y su ausencia total en
los templos islámicos.
56 Los cumplimientos gloriosos del santuario
Durante la Edad Media, la igle-
sia católica se caracterizó por cons-
truir las enormes catedrales que to-
davía perduran en Europa, como
monumentos de su antiguo poder y
fastuosidad. Algunos leen en esos
templos explotación y fraude, pues
en general, fueron construidos abu-
sando de la ignorancia del pueblo,
mediante la venta de indulgencias
(perdón de pecados) y variados ob-
jetos de idolatría. Haciendo abs-
tracción de ese triste trasfondo his-
tórico, otros quedan extasiados con
el arte de la época retratado en esos
templos.
También los hay quienes comparan ese arte con el arte pagano de la
Roma imperial y de otras religiones antiguas, y ven una similitud admirable
en las imágenes y símbolos empleados.
Convengamos, en general, que los templos son una especie de copia de
la fe de sus adoradores. Sin embargo, admitamos también que la estructura
de un edificio de culto y su disposición edilicia, tanto exterior como in-
terior, rara vez proyectan un cuadro completo de las creencias de los fieles.
Para conocer y comprender cabalmente su propósito, se requiere conocer
también su funcionamiento, su ritual, sus servicios y, en ocasiones, su
historia. Así también, para poder comprender el profundo significado de la
fe judía y cristiana, se requiere conocer no solamente la disposición mate-
rial del antiguo templo de Israel, sino también su mecanismo, su ritual, y
aún su historia.
SECCION 1
INAUGURACION POR AGUA, ACEITE Y SANGRE
No podemos ir a visitar el antiguo templo de Israel, porque lo único que
queda es un muro de lamentos, como doloroso testimonio de su destrucción
efectuada 2.000 años atrás. Sin embargo, Dios hizo conservar sus leyes, en
donde se explica su funcionamiento, y se registra el testimonio histórico
inspirado de cómo y por qué fue erigido y destruido (véase Eze 43:1 0). Ese
templo reviste un significado especial pues, a diferencia de los templos
modernos, Dios le mostró a Moisés en visión un modelo o maqueta del
templo celestial, sobre el que debía basarse para construir el tabernáculo
terrenal (Heb 8:5; cf. 2:5).
11. La inauguración del templo celestial 57
Ahora bien, ¿un modelo de qué templo contempló Moisés? ¿Un modelo
de un templo eternamente existente que cuadrase con las creencias filosófi-
cas griegas o, contrariamente, de un templo futuro que tendría una historia
equivalente al del santuario de Israel con comienzo, desarrollo y conclu-
sión?
l. Una sombra de las realidades futuras.
[¿Una sombra de qué era la ley del templo de Israel y su ritual? (Heb
10:1; véase 3:5; 8:5; 9:10-12)].
Repetidas veces intenta el apóstol dirigir la vista de sus lectores hacia
los "bienes futuros" o "venideros" que estaban representados en las som-
bras o símbolos del culto antiguo y de su historia. Referente al templo que
construyó Moisés, y su fidelidad en cumplir con todo lo que tiene que ver
con la casa de Dios, dijo en:
Heb 3:5= "Moisés fue fiel sobre toda la casa de Dios, en calidad de
servidor, para testificar de lo que se había de anunciar en el futuro."
Luego de proyectar varios pasajes del Antiguo Testamento hacia las
escenas que tienen que ver con la inauguración del santuario celestial, y la
investidura de Jesús como nuestro sumo sacerdote y rey en ese templo,
agregó en:
Heb 2:5= "Porque Dios no sometió a los ángeles el mundo venidero,
del cual estamos hablando."
Aunque los ángeles estaban prefigurados en los querubines bordados en
las cortinas del templo (Ex 26:1,31 ), y en los querubines esculpidos sobre el
arca en el lugar santísimo (Ex 25: 17-22), nunca serían ellos el centro y
objetivo básico de las sombras del santuario de Israel. Dios sometió "el
mundo venidero" de cumplimientos y realidades a Jesús, pues sólo él
cumpliría con la razón de ser de las sombras "de lo por venir," siendo la
realidad misma de esas prefiguraciones (Col 2: 17). Por esta razón, y en
virtud de su victoria en la cruz, aún los ángeles, buenos y malos, le fueron
sujetados (Col2:15; Heb 1:4-6,13-14).
Heb 11:20= "Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú acerca de cosas
futuras."
La mirada de los patriarcas y del pueblo de Dios en lo pasado fue
dirigida hacia adelante, hacia el destino que Dios había designado para la
58 Los cumplimientos gloriosos del santuario
simiente prometida (Gén 27). Ese destino y herencia, de acuerdo a lo que
Dios prometió a Abraham, iría más allá de los bienes temporales y
terrenales de este mundo.
Heb 11:10= "Porque [Abraham] esperaba la ciudad con fundamentos,
cuyo arquitecto y constructor es Dios."
Así también nosotros, como hijos espirituales de Abraham, somos
llevados a contemplar nuestra herencia, cuya ciudad capital no está en la
tierra, sino en los cielos.
Heb 13:14= "Porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que
buscamos la que está por venir."
Heb 11:13-16= "Todos éstos murieron en la fe, sin haber recibido las
promesas, mirándolas de lejos, saludándolas y confesando que eran
peregrinos y forasteros sobre la tierra. Porque los que esto dicen,
claramente dan a entender que buscan una patria. Si hubieran
estado pensando en la tierra de donde salieron, hubieran tenido
tiempo de volver a ella. Pero deseaban la mejor, a saber, la
celestial. Por eso Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos,
porque les ha preparado una ciudad."
De una manera semejante, el apóstol busca mostrar a sus congéneres ju-
díos que deben dejar de lado el templo terrenal y sus servicios, pues tanto su
estructura como su institución sacerdotal y el ritual que allí se desarrollaba,
no eran sino una copia y sombra del templo y del servicio que Cristo Jesús
ya inauguró en los cielos (véase Heb 8:13; 9:1).
Heb 8:5= "Estos sacerdotes sirven en un santuario que es copia y
sombra de lo que hay en el cielo. Por eso Dios dijo a Moisés cuando
iba a levantar el santuario: 'Haz todas las cosas conforme al
modelo que te fue mostrado en el monte.'" ·
Heb 10:1= "Porque la ley es sólo una sombra de los bienes venideros,
no las realidades mismas. Por eso, nunca puede, por los mismos
sacrificios que se ofrecen de continuo cada año, dar la perfección a
los que se allegan."
Heb 9:10-12= "Ya que consiste sólo de comidas, bebidas, diversos
lavamientos y ceremonias, impuestas hasta el tiempo de la
renovación. Pero Cristo ya vino, y ahora es el Sumo Sacerdote de
l/. La inauguración del templo celestial 59
los bienes venideros. El santuario donde él ministra es más grande y
más perfecto; y no es hecho por mano de hombre, es decir, no es de
este mundo. Y Cristo entró en ese santuario una vez para siempre,
no con sangre de machos cabríos ni de becerros, sino con su propia
sangre~ y consiguió eterna redención."
¿Inauguró Jesús un templo ya existente y en operación?
Si el modelo que Dios mostró a Moisés en el monte tenía que ver con
cosas futuras, ¿cómo explicamos el hecho de que numerosos pasajes del
Antiguo Testamento presentan a Dios como ya morando en su templo
celestial? (Sal 11 :4). Surge la pregunta entonces, ¿cuándo "levantó" o
"estableció" el Señor ese templo celestial? (Heb 8:2).
Si la residencia de Dios se dio desde la eternidad en un templo, no lo
sabemos. Es de suponer que así fue, pues el lugar en donde Dios está será
siempre un lugar de adoración. En lo que respecta a su disposición para
resolver el problema del pecado, con todas sus secuelas que se introdujeron
en este mundo, el testimonio bíblico parece claro. Pablo liga en la Epístola
a los Hebreos el ministerio sacerdotal de Jesús con la creación del mundo y
la introducción del pecado. Muestra que si su ministerio hubiese tenido que
entrar en el sistema cíclico y repetitivo de las ceremonias antiguas en la
tierra, hubiera tenido que sufrir "muchas veces desde la creación del
mundo" (Heb 9:26).
Nótese que Pablo no dice que Jesús hubiese tenido que sufrir desde el
Sinaí, cuando se construyó e inauguró el santuario de Israel, sino "desde la
creación del mundo." Es evidente que el apóstol está pensando en la época
en que el pecado se manifestó en este mundo. En otras palabras, el
sacrificio de Cristo y su ungimiento como sumo sacerdote a la diestra de
Dios (Heb 5: 1-4; 8: 1-2), tuvieron por objeto inaugurar el templo celestial
que Dios había dispuesto para resolver el problema del pecado desde que
éste apareció en este mundo (véase Heb 11 :39-40; cf. 11:2-4, etc). Esto no
tiene nada de extraño, pues aun hoy se construyen templos y se los usa por
un tiempo en vísperas de su inauguración, la que tiene lugar cuando todas
las condiciones requeridas han podido cumplirse. También toma un tiempo
desde que se nombra un presidente hasta que asume oficialmente el cargo.
Hasta que no se ofreciese la sangre del Cordero de Dios, el servicio
efectuado en el templo celestial desde la caída de Adán no tendría plena
validez. Se requería la ratificación del convenio hecho entre el Padre y el
Hijo en sus concilios eternos, mediante el sacrificio de Jesús, para que la
obra de la redención tuviese efecto.
Pablo dice que Jesús nos "abrió," esto es, nos "inauguró" un camino
nuevo y vivo que pasa por el lugar santo y penetra, en el tiempo señalado,
en el lugar santísimo (Heb 10: 19-20). Así como las epístolas dicen que Je-
60 Los cumplimientos gloriosos del santuario
sús fue "el primogénito" de los muertos, es decir, el "primero" en importan-
cia en resucitar (1 Cor 15:20; Col 1: 18); así también fue Jesús el precursor
de la entrada de todos los redimidos en el templo celestial (Heb 6:20).
Así como el santuario de Israel tuvo ceremonias de inauguración, y un
servicio continuo a lo largo del año en favor de los pecadores que culmina-
ha con la eliminación de los pecados en el Día de la Expiación; así también
el ministerio en el templo celestial tendría un comienzo y, luego de un
servicio permanente en favor de los pecadores, también un fin, esto último
en relación con su disposición para el juicio.
2. Agua y aceite en la inauguración del templo terrenal.
[¿Con qué acto comenzaron las ceremonias de inauguración del templo
terrenal? (Lev 8:6, 12)]
Lcv 8:6,12= "Entonces Moisés llamó a Aarón y a sus hijos, y los lavó
1o bufló'l con nguu ... Del ucuitc de ]a unción derramó sobre la cabeza
d~ Anl'(lll, y lo un¡¿ió puna Hllllt Hicnl'lo."
JI. La inauguración del templo celestial 61
El lavamiento o baño de agua.
La palabra hebrea, rahas, puede significar tanto "lavarse" como "bañar-
se." A menos que se indicase la parte específica del cuerpo a ser limpiada--
como por ejemplo "manos," "pies", "cara" (Gén 43:31; Ex 40:31 )--debía
entendérsela, en principio, como refiriéndose a un baño completo (2 Rey
5:10,13-14). En relación con las leyes de impureza, se ordenaba un baño
total. Los textos bíblicos dicen, literalmente, "bañará su carne," esto es, "su
cuerpo en agua" (Lev 14:9; 15: 13, 16, etc). Los rabinos judíos entendieron
correctamente estas referencias como una inmersión total del cuerpo [Véase
A. Treiyer, El Día de la Expiación. .. , 88-89; The Day of Atonement... , 92-
93].
Una evidencia adicional de que el baño requerido a los sacerdotes cor-
respondía con una inmersión total, en relación a su consagración y santifi-
cación de la impureza, se ve en la razón dada con respecto al tamaño de la
fuente que Salomón hizo construir para ellos.
2 Crón 4:6= "Hizo también diez fuentes menores, y puso cinco a la
derecha y cinco a la izquierda, para lavar lo que se ofrecía en
holocausto. Pero la gran fuente era para que se lavaran [o
bañaran] los sacerdotes."
Se requería una gran fuente para que los sacerdotes pudiesen bañarse.
<'o u un LTill·rio SL~m~jnntc, cxpl knn't m{ts tnrdc el apóstol el lugar en donde
.luunnplknhnl'l hnutiNmo poi' inlliL'Isit'lll. 1>in• l'll:
62 Los cumplimientos gloriosos del santuario
Juan 3:23= "Juan también bautizaba en Enón, junto a Salim, porque
habla alli mue/u;¡ agua; y venían y eran bautizados."
Para ser admitidos en el campamento del pueblo de Dios.
El agua es símbolo de purificación y santificación (Lev 11:25,28,40,44-
45; Sal 51:7; Prov 30:12; Ez 36:25). Se requería un baño a los inmundos,
como un paso preliminar para acercarse a las cosas sagradas y ser acepto en
medio del pueblo de Dios. En este contexto, es significativa la expulsión
fuera del campamento de todas las personas inmundas descubiertas por el
censo de Israel, efectuado en vísperas de su entrada a la tierra prometida.
Esta medida se tomó como paso preliminar para que las recientes leyes
rituales de purificación que Moisés estaba prescribiendo, pudiesen ponerse
en v1gor.
Núm 5:2-4= "Manda a los israelitas que pongan fuera del campa-
mento a todo leproso, a todos los que padecen flujo, y a todo conta-
minado por muerto. Sean hombres o mujeres, los han de poner
fuera del campamento, para que no contaminen el campamento
donde yo habito entre ellos. Y así lo hicieron, los pusieron fuera del
campamento, como el Eterno dijo a Moisés. Así lo hicieron los
israelitas."
No se readmitía a los inmundos en medio de un ·pueblo santo, a menos
que se bañasen y se efectuase sobre ellos un ritual variado de sacrificios. De
esta forma, el leproso que había sido expulsado de en medio de la con-
gregación de Israel para evitar el contagio, si se sanaba, debía seguir varias
prescripciones rituales que se iniciaban fuera del campamento, antes de ser
readmitido en medio del pueblo de Dios. En los otros casos de contami-
nación, cuyos efectos no eran tan serios como la lepra, podía circunscribirse
la contaminación a la tienda en la cual vivía la persona contaminada, hasta
el día en que obtenía su purificación (Núm 19: 14).
Lev 14:8= "El que se purifica lavará sus vestidos, raerá todo su pelo,
se bañará en agua, y será limpio. Después entrará en el campa-
mento ..."
Las cenizas de la vaca que se rociaban en agua para purificar al inmundo
por haber tocado un cadáver humano, se preparaban y guardaban fuera del
campamento, de tal forma que los inmundos pudiesen purificarse antes de
entrar al campamento, y evitar ~sí contaminar a otros.
JI. La inauguración del templo celestial 63
Núm 19:9= "Un hombre limpio quitará las cenizas de la vaca y las
pondrá fuera del campamento, en lugar limpio, y la congregación
de Israel las guardará para el agua de la purificación [literalmente,
'de la impureza'] ..." [Véase Seminario l. Las Promesas Gloriosas
del Santuario, lecciones 3 y 4].
Para ser aceptado por Dios en su santuario.
Antes de descender sobre la montaña y hacer un pacto con su pueblo,
Dios ordenó que todo el pueblo se santificase y lavase aún sus ropas (Ex
19:1 0-15). No iba a pedir menos, por cierto, de los sacerdotes que iban a ser
admitidos para oficiar en el templo sobre el que la Deidad estaba por
descender. Por esta razón, el primer paso en su preparación para ser aceptos
por Dios cuando se levantó el tabernáculo, fue el lavamiento o baño ritual.
Así también nosotros, si queremos ser aceptos por Dios, debemos apartar-
nos del mal y de todo pecado que nos ensucia.
Isa 1:16-18= "Lavaos [o bañaos], limpiaos. Quitad de mi vista la
iniquidad de vuestras obras. Dejad de hacer lo malo. Aprended a
hacer bien. Buscad justicia, restituid al agraviado, defended al
huérfano, amparad a la viuda. Entonces venid y razonemos--dice el
Eterno--. Aunque vuestros pecados sean como la grana, como la
nieve serán emblanquecidos. Aunque sean rojos como el carmesí,
vendrán a ser como blanca lana."
El bautismo cristiano.
Este es el trasfondo básico del bau-
tismo cristiano. En su aplicación espiri-
tual y simbólica de estas leyes de purifi-
cación mediante agua, Juan el Bautista,
Jesús y sus apóstoles, requirieron un
bautismo por inmersión a todos los que
vivían en pecado, para ser aceptos en el
reino de gracia que el Hijo de Dios vino
a inaugurar. Leamos algunos pasajes.
Juan 3:5= "Respondió Jesús: 'Te aseguro: el que no nace de agua y
del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios."'
Hech 22:16= "Ahora pues, ¿qué esperas? Levántate, bautízate, y lava
tus pecados, invocando su Nombre."
64 Los cumplimientos gloriosos del santuario
Heb 10:22= "Acerquémonos [pues, a
Dios] con corazón sincero, con plena /f\\
~
certeza de fe, purificado el corazón de
mala conciencia, y lavado el cuerpo
con agua limpia."
1 Ped 3:21= "Y esa agua simboliza el
bautismo que ahora os salva--no qui-
tando [literalmente] las impurezas
del cuerpo, sino [espiritualmente] pi-
diendo a Dios una buena conciencia--
por la resurrección de Jesucristo." --
-- __..r
Rom 6:3-4= "¿No sabéis que todos los que hemos sido bautizados en
Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque fuimos
sepultados junto con él para muerte por medio del bautismo, a fin
de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre,
así también nosotros andemos en nueva vida."
Para ser admitidos en la Nueva Jerusalén.
Siendo que en la ciudad santa, la nueva Jerusalén, "no entrará ninguna
cosa impura," "sino sólo los que están inscritos en el Libro de la Vida del
Cordero" (Apoc 21 :27), es natural que se requiera un bautismo de agua a
todo aquel que quiera formar parte de un pueblo al cual Cristo quiere
santificar para hacerlo residente permanente de su ciudad celestial.
Ef 5:26-27= Cristo se entregó por su iglesia "para santificarla, puri-
ficándola por el baño de agua que sigue a la predicación de la
Palabra [lit.: "que una predicación de la Palabra acompaña]; pues
quería presentársela a sí mismo toda resplandeciente, sin mancha ni
arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada."
[Por la relación del bautismo con la predicación de la Palabra, véase
Mat 28: 19-20].
¡Cuán tierna era mi fe en aquel entonces!
Tenía tan sólo trece años. Había solicitado el bautismo el año anterior,
pero los pastores que consideraron mi caso lo habían pospuesto, esperando
que madurase algo más. Ahora, sin embargo, había llegado el momento.
Antes que yo, dos jovencitos menores salieron del bautismo riendo. Siendo
que yo consideraba el bautismo algo muy solemne, los juzgué de irreve·
//. La inauguración del templo celestial 65
rentes. No obstante, la paz tan maravillosa que sentí cuando subí del agua
me hizo salir riendo como ellos. Tuve entonces un deseo inmenso de no
pecar más, nunca más, hasta la venida del Señor.
¡Cuán tierna era mi fe en aquel entonces! ¡Cuán poco sabía de las luchas
y pasiones por las que pasa todo ser humano en este mundo, en donde debe
aprenderse a desarrollar el dominio propio, y disciplinarse el carácter!
¡Cuán poco sabía también de las grandes confrontaciones teológicas que me
esperarían en el futuro, fruto en gran medida, de un deseo insaciable por
conocer más plenamente los misterios del plan de redención! No obstante,
cavé siempre a fondo en la Palabra de Dios para resolver mis perplejidades
y ansiedades, hasta los mismos cimientos de la fe adventista que había
abrazado en aquella época tan temprana de mi vida. El Señor no me
chasqueó. Hallé que esos pilares y fundamentos de mi fe eran tan sólidos y
consistentes como una roca, pues podían soportar la investigación más
asidua de la Palabra de Dios.
Al recordar hoy, treinta y cinco años después, aquella ocasión en que en-
tregué mi vida y mis afectos al Señor, ¡cuán agradecido le estoy por haber
cuidado a lo largo de todos esos años, aquella plantita tierna que, en el día
de mi bautismo, hizo brotar en mi mente y en mi corazón.
El ministerio del santuario no termina en la inauguración. Apenas co-
mienza. Lo mismo puede decirse de quienes son bautizados. Como veremos
en estudios sucesivos, aún después de haber sido limpiados por el Señor y
aceptados en su reino de gracia, los israelitas podían caer de nuevo. Pero
gracias al ministerio sacerdotal continuo que se efectuaba en el santuario,
habría remedio para los pecados y desvaríos del pueblo de Dios.
Si también hoy, mi querido hermano y hermana, sientes que no has sido
siempre fiel a tu vocación celestial, no desesperes. Hay remedio para ti. Si
tus ojos no se apartan de Jesús, él no te soltará, porque su fidelidad nunca se
aparta de los que, reconociendo sus flaquezas, se apoyan incondicionalmen-
te en su poder. Puedes triunfar por tu fe en él, y afirmar tu llamado a ser un
digno hijo de Dios.
La unción del aceite.
El ungüento especial de aceite que debía usarse para el ungimiento del
sacerdocio y del santuario, con todos sus muebies, tenía también un
propósito de santificación. No obstante, estaba reservado para la morada
divina y para todo aquel que se acercase, como el sacerdocio, a oficiar en su
interior (Ex 30:22-33). Por esta razón, Dios fue mucho más estricto en sus
leyes acerca del desempeño del sumo sacerdote, de los sacerdotes, y del
ministerio a efectuarse sobre los muebles del santuario, que en las que
prescribió para el resto del pueblo (véase Lev 10 [esp. v. 7]; 21-22). La
66 Los cumplimientos gloriosos del santuario
bendición de acercarse y permanecer más cerca de Dios y ser separado para
una obra especial, implica siempre mayores responsabilidades.
3. El ungimiento de Jesús después de su bautismo.
[¿Cuándo fue ungido Jesús para comenzar su ministerio sacerdotal?
¿Antes o después de su bautismo? (Mar 1:9-11; Mat 3: 13-17)].
Los evangelios cuentan que antes de ser ungido por el Espíritu Santo, al
comenzar su ministerio terrenal, Jesús fue bautizado por Juan en el río
Jordán.
Mar 1:9-11= "En esos días, Jesús vino desde Nazaret de Galilea, y
fue bautizado por Juan en el Jordán. Al salir del agua, Jesús vio que
. el cielo se abría, y el Espíritu que descendía sobre él como paloma.
Y una voz del cielo dijo: 'Tú eres mi Hijo amado. En ti me com-
plazco.'"
Les pregunto a Uds., ¿tenía alguna mancha o pecado que lavar el Hijo de
Dios, que requiriese su bautismo en el río Jordán? No, obviamente no. El
Hijo de Dios fue santo desde el momento en que fue concebido por el
Espíritu Santo (Luc 1:35). Pero entonces, ¿por qué tenía que ser bautizado
Jesús antes de comenzar su ministerio público? La respuesta la dio Jesús
mismo. Busquémosla en:
Mat 3:13-15= "Entonces Jesús vino de Galilea a Juan, al Jordán, para
ser bautizado por él. Y Juan se oponía, diciendo: 'Y o necesito ser
bautizado por ti, ¿y tú vienes a mi? Pero Jesús respondió: 'Deja por
ahora, porque así nos conviene cumplir toda justicia.' Entonces
Juan consintió."
Jesús había venido a cumplir con todo el programa de redención que los
ritos del antiguo santuario de Israel anunciaban. Así como los sacerdotes
habían sido lavados por Moisés antes de ser ungidos y consagrados para el
ministerio, y aún antes de ofrecer los sacrificios, así también Jesús debía dar
este paso antes de ser reconocido oficialmente por su Padre para iniciar su
obra en favor de los pecadores. Luego de ser bautizado y ungido por el
Cielo, Jesús se sentó como un segundo Moisés, esta vez no sobre el Monte
Sinaí, sino sobre el Monte de las Bienaventuranzas, para confirmar el pacto
divino con el pueblo de la promesa (Dan 9:27pp; Mat 5-7). Finalmente
ofreció el sacrificio de su vida, siendo él mismo el sacerdote y la víctima.
Con su bautismo, Jesús nos dio también un ejemplo de sumisión y
obediencia a la voluntad divina. Esta es la razón por la cual requirió tam-
ll. La inauguración del templo celestial 67
bién el bautismo, según ya vimos, a todos aquellos que quisiesen ingresar a
su reino, y estuviesen dispuestos a seguir sus pisadas (1 Ped 2:21; 1 Juan 2:
6). -~"'r;~l
</--- Mi querido amigo que me es-
./
/ 1~-:--:....__------
/
~~~
cuchas, ¿fuiste bautizado para ser
presentado oficialmente ante la
iglesia, como miembro de la fami-
. \~ lia de Dios? Si no lo fuiste, no re-
/ j¡ '
tardes más la preparación necesaria
para esa ocasión hermosa, puesto
que sólo aquellos que sigen en los
pasos de Jesús serán aceptos en su
reino. Si tu respuesta es sí, reafirma
tu llamado de seguir al Señor con
todo tu corazón, aferrándote a sus
promesas, y el Señor será contigo
todos los días de tuvida, hasta el
mismo fin (Mat 28: 19-20).
4. El sacrificio inaugural y el ministerio de sangre en el patio.
[a) ¿Dónde ofreció Moisés la sangre del sacrificio? b) ¿Qué purificó
con ella? (Ex 29:35-37; Lev 8: 15)].
Además de ser lavados y ungidos para ser sacerdotes, Moisés debió ofre-
cer también sacrificios para purificar conjuntamente el altar de sacrificios y
el sacerdocio. lv1ediante un rito adicional de sacrificios, los sacerdotes de-
bieron purificar también al pueblo (Lev 8-9). Moisés ofreció esos sacrifi-
cios y sus rituales de sangre correspondientes, sobre el altar del patio del
68 Los cumplimientos gloriosos del santuario
templo, y sobre Aarón y sus hijos (Ex 29:10-37; 40:29; Lev 8:14-36). En
los actos inaugurales del santuario y de su ministerio, la purificación de los
pecados mediante el ritual de sangre se dio y completó únicamente en el
patio, sobre el altar exterior de los holocaustos.
Ex 29:35-37= "Y harás a Aarón y a sus hijos conforme a todo lo que
te ordené: en siete días los investirás. Y harás pecado al becerro
[que ofrezcas] cada día por las expiaciones. Y harás la purificación
por el altar cuando hagas la expiación por él, y lo ungirás para
santificarlo. Siete días harás la expiación por el altar, y lo santi-
ficarás ..." [traducción literal].
Por no prestar atención a los rituales inaugurales y a la disposición de su
sangre, muchos cristianos no han comprendido bien la correspondencia
entre los rituales del santuario terrenal y el servicio que Jesús desempeña en
el santuario celestial. En el templo terrenal, los rituales de sangre se lleva-
rían a cabo a lo largo del año en el interior del templo, sólo después que
hubiesen concluido las ceremonias de inauguración.
5. La purificación inaugural de pecados antes de ascender al
santuario celestial.
[¿Cuándo llevó a cabo Jesús la purificación inaugural de los pecados?
¿Antes o después de ascender al templo celestial? (Heb 1:3)].
Luego de ejemplificar los principios del reino de Dios en su ministerio
terrenal, Jesús ofreció su propio cuerpo como sacrificio por el pecado, sien-
do él mismo el sacerdote y la víctima (Heb 7:26-27; 10:5-12). Sin embargo,
en lugar de inaugurar un templo terrenal, entró en el templo de Dios que
está en el cielo, para iniciar allí el ministerio sacerdotal que el antiguo
santuario israelita prefiguraba (Heb 8: 1-5).
Heb 1:3= "El Hijo es el resplandor de su gloria [la de Dios], la
imagen expresa de su ser real, el que sostiene todas las cosas con su
poderosa Palabra. Después de efectuar la purificación de los
pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas."
Este pasaje no dice que Jesús efectuó la purificación de nuestros peca-
dos. El hizo una expiación general de los pecados de la humanidad, como
ocurrió en la inauguración del templo terrenal, antes que los pecadores
pudiesen hacer una aplicación personal de su sacrificio en su favor. El
patio, en donde se reunía el pueblo y se efectuaban los sacrificios, así como
Il. La inauguración del templo celestial 69
el ritual de sangre en los actos de inauguración, representaba geográ-
ficamente a la tierra. donde Jesús fue ofrecido en sacrificio por el pecado.
Conclusión.
Mis queridos amigos, el sacrificio de Jesús fue ofrecido como provisión
por los pecados del mundo entero. Esa provisión está a nuestro alcance. Sin
embargo, tal sacrificio no tiene valor a menos que lo hagamos nuestro.
Debemos lavarnos en el agua del bautismo, nacer de nuevo mediante el
ungimiento del Espíritu de Dios, y aceptar la sangre de vida como habiendo
sido derramada en nuestro lugar. Jesús, nuestro ejemplo, dio todos estos
pasos para mostrarnos el camino hacia el templo celestial, y a la vida
eterna.
Los papeles verdes.
Una ancianita que vivía en un país de centro américa, tenía un hijo que
cierto día pudo ir a Estados Unidos y lograr un nivel de vida aceptable en
ese país. Desafortunadamente, la anciana madre vivía en la miseria, sufrien-
do dolores y pobreza extrema. Pero ella estaba feliz sabiendo que su hijo
vivía bien, y recibía con gozo sus cartas. Su hijo también le enviaba papeles
verdes que ella guardaba en una caja. Ella no conocía su valor.
Después de varios años, llegó el día en que la anciana estaba muriendo.
Los vecinos le preguntaron por qué su hijo no había hecho algo para
ayudarla durante todos esos años. Encontraron, sin embargo, la caja con los
papeles verdes. Se dieron cuenta que eran dólares ... , muchos miles
acumulados durante varios años. Su hijo había hecho provisión para que
ella viviese bien durante todo el resto de su vida, pero al no saber leer, ella
no entendía su valor. y vivía innecesariamente mal.
Mis queridos amigos, éste es el caso de muchos por quienes el Hijo de
Dios, nuestro hermano mayor, ha hecho una enorme provisión. Ellos tienen
todo lo que necesitan para desembarazarse de sus pecados, para tener una
conciencia limpia, y vivir en comunión con el Creador y Redentor de
nuestra raza. Sin embargo, viven en tragedia en lugar de vivir en paz. Viven
como si no tuviesen esperanza, como si estuviesen abandonados en este
mundo miserable, llevando sobre ellos el triste peso de sus amarguras. No
se dan cuenta que hay remedio para todas sus preocupaciones. Lo único que
necesitan hacer es aprovechar el sacrificio divino que se ofreció en su lugar.
Si clavan sus desgracias y pecados en la cruz del Calvario, podrán comen-
zar una vida nueva y mejor de auténtica libertad y paz.
¿Cuántos de nosotros queremos aceptar la provisión que hizo nuestro
Señor dos mil años atrás para nuestra salvación, y seguir en sus pisadas para
70 Los cumplimientos gloriosos del santuario
obtener vida eterna? ¿Hay alguien aquí que no ha sido bautizado, y desea
prepararse para dar este paso inaugural en su vida, siguiendo el ejemplo de
nuestro Señor, y formar parte, de esta manera, de la familia de Dios?
Oración. Padre nuestro que estás en el cielo, gracias te damos por
darnos no sólo vida biológica, sino también espiritual. Abres nuestros
ojos para contemplar las realidades espirituales que tú estás listo para
darnos. Hiciste provisión para todas nuestras necesidades espiritua-
les, de tal forma que nadie perezca en sus luchas contra el pecado.
Aceptamos esa provisión que sana nuestra conciencia de todo remor-
ditniento, y en el nombre de Jesús te pedimos hoy que nos aceptes en
tu familia y en tu reino, Amén.
SECCION 11
EL CAMINO ABIERTO AL TEMPLO CELESTIAL
Es más fácil aprender a jugar determinado juego, cuando se puede ver
primero, el juego en acción. Es más fácil para un niño aprender a escribir
cuando ve un adulto que escribe por él. Nos es también más fácil aprender a
vivir una vida cristiana cuando contemplamos la vida de Jesús, nuestro
ejemplo. Como veremos en nuestro estudio de la segunda sección de esta
lección, Jesús nos abrió un camino nuevo y vivo al templo celestial en
donde Dios está, para que podamos entrar a ese templo como él lo hizo.
Primero entramos allí por la fe, y luego, en el fin del mundo, cuando regrese
por los suyos, entraremos allí literalmente.
Consideremos ahora el testimonio de los evangelios en relación con la
transferencia de servicios que Jesús llevó a cabo del templo terrenal al
templo celestial.
6. El significado del desgarramiento de las cortinas interiores
cuando Jesús murió.
[¿Qué pasó una vez que Jesús murió como nuestro substituto por el
pecado? (Mat 27:50-51)].
Al morir Jesús en la cruz en sacrificio por el pecado, dejó caduco el
sistema de culto antiguo de sombras y prefiguraciones, y abrió las puertas a
su ministerio en el santuario del Nuevo Pacto, el del cielo. Esto Dios lo
ilustró rasgando de arriba abajo las cortinas interiores del templo terrenal,
exponiendo de esta forma, a la vista de todo el mundo, el lugar más reser-
vado de su habitación terrenal. El verdadero sacrificio acababa de ser
/1. La inauguración del templo celestial 71
ofrecido. Todos debían mirar de allí en adelante a la obra del Hijo de Dios
que ahora se abría o inauguraba, para ser cumplida en el interior del templo
celestial.
Mat 27:50-51= "Entonces Jesús, habiendo otra vez exclamado a gran
voz, exhaló el espíritu. En eso, el velo del templo se rasgó en dos,
desde arriba hacia abajo. La tierra tembló, y las rocas se par-
tieron."
72 Los cumplimientos gloriosos del santuario
E. G~ de White~ ~'El simbolo había encontrado en la muerte del Híjo
d~ Dios la realidad que prefiguraba. El gran sacrificio había sido
hecho . Estaba abierto el camino que llevaba al santísimo. Había
sido preparado para todos un camino nuevo y viviente... Desde
entonces, el Salvador iba a oficiar como sacerdote y abogado en el
cielo de los cielos. Era como si una voz viva hubiese dicho a los
adoradores; Ahora tenninan todos los sacrificios y ofrendas por el
pecado. El Hijo de Dios ha venido conforme a su Palabra," DTG,
705.
''Cuando Cristo e:xpiró sobre la cruz, clamando a gran voz: 'Consuma-
do es,' su obra fue completada. El camino fue abierto, el velo se
rasgó en dos. El hombre podía acercarse a Dios sin ofrendas sacri-
ficatorias, sin el servicio de sacerdotes terrenales. Cristo mismo
. era sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec... Su
obra en el terreno de su humillación y conflicto había sido hecha.
Ascendió al cielo, y se estableció para siempre a la diestra de Dios,"
en ST, 16-8-1899.
Siendo que consideraremos detenidamente en otra lección los tres pasos
dados en la obra de expiación de Jesús en el santuario celestial, será sufi-
ciente emfatizar aquí sólo un hecho. La obra de expiación se completó en la
cruz sólo en relación con el acto inaugural de abrir las puertas al ministerio
sacerdotal de Jesús dentro de los apartamentos interiores del santuario
celestial.
E. G. de White: "Por este acto [de rasgar las cortinas] se daba a
entender al universo celestial, y a un mundo corrupto por el
pecado, que un nuevo y viviente camino había sido abierto para la
especie caída, que todas las ofrendas de sacrificio habían terminado
en la única gran ofrenda del Hijo de Dios. Aquel que había morado
anteriormente en el templo hecho por mano, se había ido para
nunca más honrarlo con su presencia," en SDABC, V, 1109.
''Cuando en la ascensión Jesús entró por su propia sangre en el san-
tuario celestial para derramar sobre sus discípulos las bendiciones
de su mediación, los judíos fueron dejados en obscuridad completa
y siguieron con sus sacrificios y ofrendas inútiles. Había cesado el
ministerio de símbolos y sombras. La puerta por la cual los
hombres habían encontrado antes acceso cerca de Dios, no estaba
máS abierta. Los judíos se habían negado a buscarle de la sola
manera en que podía ser encontrado entonces, por el sacerdocio en
el santuario del cielo. No encontraban por consiguiente comunión
con Dios. La puerta estaba cerrada para ellos," CS, 483.
11. La inauguración del templo celestial 73
Sueños modernos de reconstruir un templo en Jerusalén.
Muchos son los obstáculos aparentemente insuperables que existen hoy
para reconstruir el templo de Jerusalén. Uno de los problemas mayores es
que los musulmanes tienen allí la mezquita de Al-aqsa y de Ornar como
lugares santos, la última según se dice, sobre los lugares del sacrificio de
Ismael y de la ascensión de Mahoma. Por esta razón, "ni el gobierno israe-
lita, ni la mayoría de los ciudadanos de Israel tienen interés en provocar la
ira islámica mediante acciones religiosas en relación con el templo" (S.
Garbi, "Reconstruire le temple," en L 'Olivier. Revue de réjlexion judéo-
chrétienne (Octobre 1993, N. 8, pp. 21-21 ).
La mayoría de los israelitas son, en la actualidad, laicos secularizados.
Para ellos, el aspecto religioso de su judaísmo es secundario. Para otros, "la
oración, el estudio en la sinagoga y las buenas obras han reemplazado ... a
los sacrificios sangrientos." No sienten necesidad, pues, de restaurar el
templo (ibid, 21 ). "La mayor parte de los rabinos y de los teólogos de hoy
no puede imaginarse tampoco la increíble posibilidad de sacrificios san-
grientos bárbaros en un templo reconstruido en Jerusalén, en pleno siglo
XX. De hecho, la mayoría no quiere saber nada de eso" (ibid). Aún en los
grupos ortodoxos no se aspira a reconstruir ahora el "tercer templo," sino
cuando venga el Mesías.
A pesar de todo esto, no faltan grupos minoritarios entre cristianos
evangélicos, judíos mesiánicos y otros judíos no cristianos, que sueñan con
el día en que el templo sea reconstruido. Algunos de ellos han luchado hasta
con violencia para que se construya el templo. Otros, más pacíficamente,
han intentado reconstruir los utensilios sagrados que serán presuntamente
necesarios para su servicio.
¡Vanos sueños que buscan ser resucitados! El verdadero sacrificio que
da sentido al templo y a todo su servicio, ya fue ofrecido por toda la huma-
nidad. Jesús es el Cordero de Dios (Juan 1:29). En lugar de fijar los ojos en
una ciudad terrenal, fijemos los ojos en la ciudad celestial. En lugar de
soñar con un templo terrenal, soñemos con el templo que Dios construyó en
el cielo, y que se encuentra en una ciudad en donde Dios mi·smo es el
arquitecto (Heb 11:1 0).
Estamos cansados de ciudades terrenales. No queremos chasquearnos
otra vez con vanas ilusiones. Durante siglos se erigió un altar en Roma, no
ungido por el Señor, sobre el que se pretendió reproducir el sacrificio de
Jesús, para que la gente dejase de buscarlo en donde realmente está, en el
templo celestial. Así también hoy, muchos han comenzado a soñar de nuevo
con el antiguo templo de Jerusalén, confiando que luego de su construcción,
el Señor va a volver otra vez. Este es otro sueño que revela el propósito
74 Los cumplimientos gloriosos del santuario
escondido del gran engañador, de apartar la atención del mundo de la
verdadera obra que Jesús está llevando a cabo hoy en el templo celestial.
7. El ungimiento del santuario celestial.
[Según lo que prefiguró Moisés en la inauguración, y se le confirmó a
Daniel en la profecía de las 70 semanas, ¿qué debía ser también
ungido en el nuevo pacto, una vez que el "Mesías" o "Cristo" o
"Ungido" de Dios muriese en expiación por el pecado? (Ex 30:25-30;
Dan 9:24; véase v. 26-27)].
Dan 9:24= "Setenta semanas están cortadas para tu pueblo y tu santa
ciudad, para terminar con la rebelión, poner fin al pecado, expiar la
iniquidad, traer la justicia de los siglos, sellar la visión y la profecía,
y ungir el lugar santisimo [qodes qodasim]."
En un tercer seminario que proyectamos publicar, basado en las profe-
cías apocalípticas del santuario, estudiaremos el significado de las 70 sema-
nas. Mencionamos esta profecía aquí para destacar un punto: la predicción
del ungimiento del lugar santísimo del santuario celestial, evento que ten-
dría lugar luego que el Mesías o "Ungido" muriese en expiación por el
pecado. Esto estaba en armonía con el ungimiento que Moisés llevó a cabo,
no sólo sobre Aarón y sus hijos, sino también sobre los muebles en el
interior del santuario.
Ex 30:25-30= "De esto harás el aceite de .la santa unción, ungüento
superior, según el arte del perfumista, y será el aceite de la unción
sagrada. Con él ungirás la Tienda de la Reunión, el Arca del testi-
monio, la mesa y todos sus utensilios, el candelabro y todos sus
utensilios, el altar del incienso, el altar del holocausto y todos sus
utensilios, y la fuente y su base. Así los consagrarás y serán cosas
santísimas. Todo lo que toque en ellos será santificado."
1/. La inauguración del templo celestial 75
mó el aceite de la unción, y ungió el tabernáculo con sus muebles. Para ello
debió abrir las dos puertas interiores del santuario. Con el mismo aceite un-
gió seguidamente a Aarón, el sumo sacerdote, y a sus hijos que lo secunda-
rían en el ministerio sacerdotal (Ex 29:1-9; 30:22-30; 40:1-16; Lev 8:1-13).
Algo semejante debía ocurrir cuando Jesús ofreciese el sacrificio de su
vida y ascendiese al cielo. Con su ascensión nos abriría o inauguraría enton-
ces un nuevo y vivo camino que lleva--tanto al comienzo como al final de
su mediación--al lugar santísimo del santuario celestial.
Diferencias y semejanzas.
El lector atento observará, sin duda, algunas diferencias en relación con
la inauguración del templo terrenal y la inauguración del templo celestial.
Por ejemplo, lo que hicieron Moisés y Aarón sería efectuado por una sola
persona, Cristo Jesús. El Hijo de Dios es, en efecto, no sólo el segundo
Aarón, sino también el segundo Moisés (Heb 3:3,5). A diferencia de Aarón
y de sus hijos, Jesús no tendría necesidad de ofrecer un sacrificio por sus
propios pecados (Heb 7:27). Tampoco abriría Jesús las puertas de un templo
en donde no habitase ya la Deidad. ¿Habría, pues, necesidad de ungir el
santuario celestial y sus muebles?
Siendo que en los actos inaugurales del servicio terrenal, el mismo aceite
y el mismo sacrificio santificaban y purificaban el santuario y el sacerdocio,
puede deducirse que en el ungimiento de Jesús a la diestra de Dios, se dio el
ungimiento del santuario celestial. El hecho de que se predice el ungimiento
de todo el santuario celestial en la profecía de Daniel por la palabra "santí-
simo," muestra, en efecto, que las ceremonias de investidura del nuevo
sacerdocio no tendrían lugar únicamente en el patio, en donde simbólica-
mente Jesús fue bautizado, sino también y de una manera impresionante en
el lugar santísimo, a la diestra de su Padre. Siendo que el Hijo de Dios se
sentaría sobre el trono de Dios que estaba sobre el arca, su ungimiento, así
como el ungimiento del arca, tendrían lugar en la misma ceremonia. Jesús
obtuvo de esta manera, la bendición de apertura requerida para que, en
consideración al plan de salvación, pudiesen ponerse en operación los
servicios del santuario celestial.
8. Sentado a la diestra de Dios.
[Luego de haber sido ungido en ocasión de su bautismo, hecho la puri-
ficación de los pecados mediante su sacrificio, y bendecido a sus
discípulos (Juan 20:19-21 ), a) ¿dónde se sentó Jesús?; b) ¿con qué
propósito? (Heb 1:3; 8:1-2; 10:12; Apoc 3:21)].
76 Los cumplimientos gloriosos del santuario
Gracias a su sacrificio expiatorio, Jesús abrió ambas cortinas o puertas
interiores del templo celestial, dando inicio a los actos inaugurales del
nuevo ministerio sacerdotal (Heb 6: 19-20; 10: 19-22). Las ceremonias de su
ungimiento como sumo sacerdote de ese templo se completaron, por
consiguiente, luego que Jesús resucitó y ascendió al cielo, ocasión en que se
sentó a la diestra de Dios y sobre Su trono (Heb 1:3-9; véase 5:1-5).
Beb 8:1-2= ''Lo principal de lo que venimos diciendo es que tenemos
un Sumo Sacerdote que se sentó a la diestra del trono de la Majes-
tad en el cielo; y es ministro del santuario, de aquel verdadero
santuario que el Señor levantó, y ho el hombre."
Heb 10:12= Cristo, "habiendo ofrecido por los pecados un solo sa-
. crificio, se sentó para siempre a la diestra de Dios."
Una promesa semejante nos ofrece también a nosotros, pues es su plan
hacemos reyes y sacerdotes con él por los siglos de los siglos. Ni el pecado,
ni los pecadores, ni el príncipe del mal podrán ejercer entonces dominio
alguno sobre los elegidos (Dan 7: 13-14,27; Apoc 2:26-27; 5: 10; 20:4-6;
22:5).
Apoc 3:21= "Al que venza, le daré que se siente conmigo en mi
trono; así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su
trono."
El doble ungimiento de Aarón y sus hijos.
Aarón fue ungido dos veces en las ceremonias de inauguración. Una vez
antes de ofrecer el sacrificio por el pecado (Lev 8: 12; Ex 29:7), y la
segunda vez luego de haberse ofrecido el sacrificio (Lev 8:30; Ex 29:21 ).
Así también Jesús fue ungido en el río Jordán por el Espíritu Santo luego de
haber sido bautizado, y luego fue ungido otra vez, esta vez a la diestra de
Dios en el lugar santísimo del santuario celestial, después de haber ofrecido
el sacrificio. En ambos ungimientos su Padre lo reconoció en forma directa
como Hijo (Mat 3:17; Hech 13:33; Rom 1:4; Heb 1:5; 5:5).
La doble bendición de Moisés y Aarón al pueblo.
Llama la atención también que Aarón bendijese al pueblo inmediata-
mente después del sacrificio y, otra vez, luego de entrar junto con Moisés
"en la Tienda de Reunión." En otras palabras, Aarón comenzó su obra de
mediación aún antes de recibir su aceptación final delante de Dios,
mediante el descenso de la gloria sobre el templo terrenal.
II. La inauguración del templo celestial 77
Lev 9:22-24= {'Después Aarón alzó sus manos hacia el pueblo y los
bendijo. Y descendió después de haber ofrecido el [sacrificio por
el] pecado, el holocausto y el sacrificio de paz. Y Moisés y Aarón
entraron en la Tienda de la Reunión. Y cuando salieron bendijeron
al pueblo, y la gloria del Eterno se apareció a todo el pueblo.
Entonces de la presencia del Señor salió fuego y consumió el holo-
causto y la grasa que estaban sobre el altar... "
Un paralelismo notable encontramos en relación con la investidura de
Jesús. Después de haber ofrecido su sacrificio y de haber resucitado, Jesús
también bendijo a sus discípulos, otorgándoles virtualmente el Espíritu San-
to que su Padre le había prometido. En otras palabras, comenzó su obra de
mediación antes de ascender al cielo, y antes que se completasen las
ceremonias de su investidura. Volveremos sobre este punto en la siguiente
lección.
Juan 20:21-23; Luc 24:50-51= "Entonces Jesús les dijo otra vez:
'Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.'
Con eso, sopló y les dijo: 'Recibid el Espíritu Santo ... "' "Después
Jesús los llevó a Betania, y alzando sus manos, los bendijo. Y
mientras los bendecía, se .fue alejando de ellos. Y fue llevado arriba
al cielo."
E. G. de White: "Las condiciones de la expiaCión habían sido
cumplidas; la obra para la cual [Jesús] había venido a este mundo
se había realizado. Se dirigía al trono de Dios, para ser honrado por
los ángeles, principados y potestades. Había iniciado su obra de
mediación," DTG, 758.
Como Aarón y Moisés, luego de bendecir por primera vez al pueblo
después del sacrificio, Jesús entró al santuario celestial, donde fue entroni-
zado a la diestra de Dios y delante de sus ángeles. Concluida esta ceremonia
de entronización en el Pentecostés, Jesús descendió esta vez con poder,
mediante su Espíritu, derramando sobre sus discípulos la bendición prome-
tida(Hech 1:8; 2:1-4,33).
E. G. de White: "Por el gozo puesto delante de él, Cristo sufrió la
cruz, despreciando la vergüenza, y está establecido para siempre a
la diestra de Dios. Murió en la cruz como sacrificio para el mundo,
y a través de este sacrificio viene la más grande bendición que
Dios podía otorgar--el don del Espíritu Santo. Esta bendición es
para todo aquel que recibe a Cristo," ( GCB, 4-1-99).
78 Los cumplimientos gloriosos del santuario
La entrada de Moisés y Aarón en la Tienda de la Reunión.
¿Con qué propósito entraron Aarón y su hermano al tabernáculo de
reunión, luego de haberse ofrecido el sacrificio? (Lev 9:23). El texto dice
que entraron en la tienda de la reunión, en referencia obvia a ambos lugares
interiores del santuario, a saber, el lugar santo y el lugar santísimo (véase
Ex 30:26-29). ¿Para qué entraron, pues? ¿Para ungirlo otra vez después del
sacrificio, como había ungido Moisés al sacerdocio, antes y después del
sacrificio? ¿O simplemente para abrir sus puertas y dejar, de esta forma, el
camino abierto y preparado para la introducción de la gloria de Dios?
Del contexto se deduce que entra-
ron para dejar todo preparado para el
descenso de la gloria divina en su in-
terior (véase Ex 29:42-46). Inmedia-
tamente después de salir de los luga-
res interiores del templo, la gloria de
Dios se manifestó a la vista de todos,
y penetró como fuego dentro del san-
tuario (véase Ex 39:42-43). Junto
con la bendición sacerdotal de Aarón
y Moisés, "la gloria del Señor apare-
ció ante todo el pueblo. Fuego salió
de la presencia del Señor y consu-
mió" el sacrificio (Lev 9:23-24;
véase Ex 29:43-45). De esta manera,
el Señor manifestó su aprobación por
toda la preparación que habían he-
cho. Debía aceptar primero el sacri-
ficio y a su pueblo, antes de consen-
tir en morar entre ellos y dar lugar al
ministerio regular del año.
JI. La inauguración del templo celestial 79
En armonía con los eventos inaugurales terrenales, la bendición sacer-
dotal de Jesús sobre sus discípulos en Pentecostés se reveló en lenguas de
fuego que descendieron del cielo, manifestando no sólo la aprobación divi-
na de lo que Jesús había logrado por su pueblo, sino también la disposición
divina de habitar mediante Su Espíritu entre los suyos.
Una vez que se abrieron de esta forma, las dos puertas interiores para
inaugurar el santuario, debía cerrarse la puerta del Lugar Santísimo, y darse
inicio al servicio sacerdotal regular del año en el Lugar Santo (Lev 16:2;
véase Ex 26:31-35; 30:1 ,6-8). Así también, luego que Jesús ascendiese al
cielo y su sacrificio fuese oficialmente reconocido en la corte del cielo, co-
mo satisfaciendo plenamente la justicia divina para dar inicio a su minis-
terio sacerdotal, la obra incesante de intercesión de Cristo debía centrarse
en el lugar santo del templo celestial (Heb 7:25; 8:6-8).
9. El precursor de nuestra entrada en el santuario celestial.
[¿Como qué entró Jesús "dentro del velo" en el santuario celestial?
(Heb 6: 19-20)].
Jesús es el nuevo Adán (1 Cor 15:45-47), el nuevo hombre que Dios
puso en la humanidad para que lo imitemos. Los que aspiran a entrar en su
reino y morar para siempre bajos los principios que lo rigen, deben transfor-
marse en un retrato espiritual de Jesús, ser recreados a su imagen y seme-
janza. De lo contrario, Dios no los reconocerá como a sus hijos adoptivos,
ni tampoco los hará coherederos del reino juntamente con su Hijo.
Juan 14:6= "Jesús respondió: 'Yo Soy el camino, la verdad y la viqa.
Nadie viene al Padre, sino por mi."
Ef 2:18= "Porque por medio de él, unos y otros tenemos acceso al
Padre por un mismo Espíritu."
Hech 4: 12= "En ningún otro hay salvación, porque no hay otro
nombre bajo el cielo, dado a los hombres,· en que podamos ser
salvos."
Cristo es nuestra única esperanza de salvación. El, según:
Heb 6:19-20= "es una segura y firme ancla de nuestra vida, qu~
penetra más allá del velo, donde Jesús entró por nosotros como
precursor..."
80 Los cumplimientos gloriosos del santuario
¿Tenían acceso a Dios los hombres, antes de Jesús? ¡Por supuesto que
sí! La entrada a su reino de gracia estuvo al alcance de todo hombre y mujer
de fe del pasado, pero en virtud del Libertador que habría de venir. Así
como el santuario celestial que Jesús inauguró, se transformó en un centro
de salvación y socorro desde que entró el pecado en el mundo; así también
el acceso a Dios después que entró el pecado estuvo al alcance de todos los
que por fe en el Salvador que había de venir, invocarían el nombre de Dios.
No obstante, tanto el santuario celestial como su ministerio, debían ser
validados por la sangre del Cordero prometido para que la redención del
mundo quedase asegurada.
10) Un camino nuevo y viviente inaugurado para nosotros.
[Con el propósito de beneficiarnos con su mediación celestial, ¿qué
nos "abrió" o "inauguró" Jesús entonces? (Heb 10:20)].
El mensaje más maravilloso que se nos da es que Jesús "entró" por su
sangre en el santuario celestial (Heb 9: 12,24), penetró "dentro del velo"
(Heb 6: 19-20), y nos abrió o inauguró un camino nuevo, el de su carne, para
que podamos seguirlo. En ese camino entramos primero por fe. Luego,
cuando culmine su obra en los cielos, Jesús vendrá por nosotros para
llevarnos literalmente a su trono de gloria.
JI. La inauguración del templo celestial 81
Heb 10:19-20,22= "Por tanto, hermanos, siendo que tenemos plena
confianza para entrar en el santuario, por la sangre de Jesús, por el
nuevo y vivo camino que él nos abrió a través del velo, esto es, [el
camino] de su carne [o cuerpo humano glorificado] ... , acerquémo-
nos con corazón sincero, con plena certeza de fe ... "
E. G. de White: "El propiciatorio, sobre el cual la gloria de Dios des- ·
cansaba en el lugar santísimo, está abierto a todo aquel que acepta
a Cristo como la propiciación por el pecado, y a través de su medio,
son traídos en compañerismo con Dios ..." "Un camino nuevo y
viviente, delante del cual no cuelga velo, es ofrecido a todos," en
SDABC, V, 1109.
Esto no significa que no haya puertas ni velos que deban ser cerrados o
abiertos a lo largo del ministerio sacerdotal de Jesús en el cielo (véase Apoc
3:7-8), pues Juan vio que el templo volvía a abrirse en la consumación de la
obra de Cristo en el lugar saqtísimo, en el tiempo del fin (Apoc 11: 19; 15:
5). Lo que se declara es que, al haber triunfado Jesús en la cruz sobre todo
principado y autoridad que se nombra, ya sea en el cielo como en la tierra,
puso en marcha un ministerio de salvación que ningún velo puede detener,
hasta que la obra de la redención concluya. El tiene la llave de David (Apoc
3:7), de tal forma que ninguna puerta puede impedirnos el acceso a donde él
está. Ese Camino nos lleva a la consumación de su ministerio en el lugar
santísimo, donde el Hijo de Dios concluirá su incesante ministerio de inter-
cesión por su pueblo, y sellará la salvación de ellos.
[Véase detalles en Alberto R. Treiyer, Los Sellos y las Trompetas ... ,
1O1-1 02; y en The Day of Atonement... , 514-516].
Cada vez es más difícil obtener una visa.
Vivimos en un mundo en donde cada vez más personas encuentran ma-
yores dificultades para obtener una visa con el objeto de visitar otros países.
Mucho más difícil es aún, lograr una radicación o residencia. Especialmente
en los países en donde tanto los gobiernos como la moneda que poseen son
estables, las autoridades inmigratorias ponen trabas y más trabas para evitar
un éxodo masivo del resto del mundo, que abandona sus países buscando
mayores comodidades.
Vanas ilusiones las de tantos millones de personas que buscan sólo una
estabilidad temporal y material. Pronto no habrá lugar seguro ni paz ni
estabilidad en ningún punto de la tierra. Tampoco habrá dónde invertir en
forma segura el dinero. El único reino estable es el que está en los cielos, y
Jesús nos dio un libre acceso, a través de él, a ese reino. No nos da sim-
82 Los cumplimientos gloriosos del santuario
plemente una visa para que vayamos a tomamos unas vacaciones. Nos da
residencia, un acceso permanente.
Tampoco nos hace esperar Jesús largos meses y años para hacemos ciu-
dadanos de su reino. Vino él mismo, en persona, para damos el documento
que necesitábamos, para que no tuviésemos trabas, ni demoras, ni dificultad
alguna de entrar en su reino. La única traba y demora la ponemos nosotros,
cuando manifestamos desprecio por ese reino y por el pasaporte que nos
dio, sin el cual nadie puede pasar la aduana celestial.
Por esta razón Jesús nos advierte en:
Mat 6:19-21= ''No acumuléis tesoros en la tierra, donde la polilla y el
óxido corroen, y los ladrones socavan y roban. Sino acumulad
tesorós en el cielo, donde ni polilla ni óxido corroen, ni ladrones
destruyen ni roban. Porque donde esté vuestro tesoro, a1lí estará
también vuestro corazón."
Conclusión.
La entrada al reino celestial se da a través del bautismo. Allí se invoca el
nombre de Jesús y el de la Deidad (Mat 28: 19), como un testimonio público
de fe en el plan de salvación delineado por Dios. Es el paso preliminar que
Jesús requiere, como prueba de que se está dispuesto a imitar su ejemplo de
1
abnegación y entrega a la voluntad de Dios, y de caminar en sus pisadas por
fe en su gracia. Luego de abrimos de esta manera las puertas de los cielos,
para que podamos tener comunión con él y con su Padre, nos da la
maravillosa esperanza de algún día, poder entrar también corporalmente
~entro del velo del templo celestial, donde Jesús entró primero, como
nuestro precursor.
Apelación final.
¿Hay alguien, en esta reunión, que desea obtener esa esperanza que es
firme como un ancla, y que penetra hasta dentro del velo del templo celes-
tial? Si nunca la conoció antes, sepa que no debe hacer largas colas en una
oficina inmig:r:atoria para obtenerla. Pídala, simplemente, y se le dará. Si ya
la conoció, pero siente que su fe ha perdido vigor, no interponga su propia
voluntad, ni sus deseos mundanales y egoístas. Pida también, y tendrá una
fe más vigorosa. Dijo Jesús en:
Mat 7:7·:-11= "Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os
abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al
que llama, se le abre. ¿Qué hombre de vosotros, si su hijo le pide
JI. La inauguración del templo celestial 83
pan, le dará una piedra? ¿Y si le pide un pescado, le dará una
serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar b1.1enas
dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los
cielos, dará buenas cosas a los que le piden?"
Oración. Padre nuestro que estás en los cielos, te agradecemos por tu
gran amor al habernos abierto a través de Jesús, las puertas de tu
casa que conducen a tu trono de gloria. Queremos entrar, Señor, en
tu morada, y obtener un acceso espiritual permanente en tu presen-
cia. Sabiendo que somos nosotros los únicos que ponemos obstácu-
los a ese precioso acceso que nos das en tu casa, queremos pedirte,
Señor, que limpies nuestro corazón, nuestra mente, nuestros senti-
mientos. Venimos a ti con la seguridad de ser aceptos delante de ti,
pues sabemos que tu no deshechas al que se acerca a ti con since-
ridad de corazón, invocando el nombre de tu Hijo amado Jesús.
Queremos nacer de lo Alto, sentamos con Jesús en ese lugar de
privilegio que le has dado y que nos has prometido con él, para que
las cosas materiales de este mundo pierdan todo asidero en nuestra
vida. En el nombre de Jesús te lo pedimos y agradecemos, Amén.
CUESTIONARIO 11
LA INAUGURACION DEL TEMPLO CELESTIAL
Sección l. INAUGURACION POR AGUA, ACEITE Y SANGRE.
l. ¿Una sombra de qué era la ley del templo de Israel y su ritual? (Heb
10:1; véase 3:5; 8:5; 9:10-12).
Respuesta: ..................................................................................................... .
2. ¿Con qué acto comenzaron las ceremonias de inauguración del templo
terrenal? (Lev 8:6, 12).
Respuesta: ..................................................................................................... .
3. ¿Cuándo fue ungido Jesús para comenzar su ministerio sacerdotal?
¿Antes o después de su bautismo? (Mar 1:9-11; Mat 3:13-17).
Respuesta: .................................................................................................... ..
84 Los cumplimientos gloriosos del santuario
4. a) ¿Dónde ofreció Moisés la sangre del sacrificio? b) ¿Qué purificó
con ella? (Ex 29:35-37; Lev 8: 15)
Respuesta: a) ................................................................................................. .
b) ···········································································································
5. ¿Cuándo llevó a cabo Jesús la purificación inaugural de los pecados?
¿Antes o después de ascender al templo celestial? (Heb 1:3)
Respuesta: ...................................................................................................... .
Sección II. EL CAMINO ABIERTO AL TEMPLO CELESTIAL.
6. ¿Qué pasó una vez que Jesús murió como nuestro substituto por el
pecado? (Mat 27:50-51 ).
Respuesta: ..................................................................................................... .
7. Según lo que prefiguró Moisés en la inauguración, y se le confirmó a
Daniel en la profecía de las 70 semanas, ¿qué debía ser también ungido en
el nuevo pacto, una vez que el "Mesías" o "Cristo" o "Ungido" de Dios mu-
riese en expiación por el pecado? (Ex 30:25-30~ Dan 9:24; véase v. 26-27).
Respuesta: ..................................................................................................... .
8. Luego de haber sido ungido en ocasión de su bautismo, hecho la puri-
ficación de los pecados mediante su sacrificio, y bendecido a sus discípulos
(Juan 20:19-21 ); a) ¿dónde se sentó Jesús?; b) ¿con qué propósito? (Heb
1:3~ 8:1-2; 10:12; Apoc3:21).
Respuesta: a) ................................................................................................. .
b) ........................................................................................................... .
9. ¿Como qué entró Jesús "dentro del velo" en el santuario celestial?
(Heb 6: 19-20).
Respuesta: ..................................................................................................... .
1O. Con el propósito de beneficiarnos con su mediación celestial, ¿qué
nos "abrió" o "inauguró" Jesús entonces? (Heb 10:20).
Respuesta: .: ................................................................................................... .
LECCION 111
LA INVESTIDURA CELESTIAL DE JESUS
COMO SACERDOTE Y REY
n el mundo antiguo, cada pueblo se fabricaba su propio dios,
E
·· y lo hacía objeto de veneración especial. Las más de las
· 1 veces, toda clase de leyendas circulaba en relación con un
W .·. H& grupo de dioses que revelaban pasiones semejantes a las que
~ poseían los que los fabricaban. El poder de esos dioses se
medía por el poder militar del pueblo que los poseía. Por esta razón, cuando
un pueblo vencía a otros pueblos, consideraba sus propios dioses como
superiores, y arrebataba los dioses de sus enemigos para llevarlos cautivos
'junto con los pueblos que lograba someter. El Dios de la Biblia, en cambio,
se escogió un pueblo débil, para hacer resaltar su poder sobre la flaqueza
humana (Deut 7:7-9).
Como era de esperarse, ningún pueblo establecía sus dioses en un valle,
sino en una montaña. En ese lugar encumbrado le edificaban un templo para
ponerlo sobre un pedestal alto, y elevarlo así por encima de los adoradores.
Con el tiempo, la rivalidad entre los pueblos consistió en determinar cuál
monte era el más elevado, y esto en relación con la determinación de qué
dios estaba por encima del otro. "El monte de la casa del Eterno," que
moraba en medio su pueblo Israel en Jerusalén--según las profecías de
Isaías--sería confirmado "por cabeza de los montes," y "exaltado sobre los
collados," de tal forma que todas las naciones se beneficiarían del triunfo
divino sobre las demás montañas o dioses de otras naciones (Isa 2:2-4).
86 Los cumplimientos gloriosos del santuario
En los días de Jesús, el Dios de Israel figuraba todavía como un dios
inferior, pues lo seguía un pueblo cuyo poder militar no podía competir con
el de casi ninguna otra nación. Menos aún podía compararse el Dios de
Israel con los dioses del imperio que por aquel entonces, había sometido
todas las naciones del mundo mediterráneo, incluyendo Judea. Para colmo
de males, entre samaritanos y judíos se daba una rivalidad acerca del mismo
Dios, y la discusión tenía que ver con cuál montaña había Dios escogido
para morar. Para los judíos, la montaña del Señor estaba en Jerusalén. Para
los samaritanos, la montaña del Señor estaba en Gerizim, lugar en donde
ellos vivían (Juan 4:20).
Jesús no entró en disputas con ellos sobre este punto. El sabía que el
reino de Dios iba a triunfar sobre todas las naciones y sopre todos sus
dioses falsos. El sabía que no iba a ungir ni inaugurar un templo terrenal,
sino que iba a ser exaltado a la diestra de Dios en su templo celestial. Sabía
también que los adoradores tendrían un acceso espiritual a Dios en ese
templo, a través de su ministerio intercesor, desde cualquier punto de la
tierra en que se encontrasen (Juan 4:21,23-24). Por consiguiente, no tenía
sentido discutir sobre cuál monte iba Dios a revelar su gloria.
El templo celestial, como era de suponerse, estaría por encima de todo
otro templo. Ningún monte terrenal, ningún collado, por más alto que fuese
aquí en la tierra, podría superar la magnificencia y estatura del monte del
Señor en los cielos. La ciudad que contaría desde entonces como capital del
nuevo reino, no sería otra que la ciudad celestial que él mismo construiría
como morada eterna de su pueblo. La Deidad impondría su reino sobre todo
otro reino terrenal, y reinaría para siempre en medio de los elegidos.
//l. La investidura celestial de Jesús como sacerdote y rey 87
No obstante, los propósitos de Dios no conocen ni premura ni demora.
Antes de la exaltación, debía venir la abnegación. Antes del reconocimiento
y glorificación del Hijo a la diestra de Dios en los atrios celestiales, debía
darse la cruz. Y aún antes de ser homenajeado y adorado Jesús por los
ángeles, debía darse una ceremonia de investidura en los cielos. En esa
ceremonia, su propio Padre reconocería su sacrificio. Junto con todo el
universo, lo reconocería también como digno de ser coronado y adorado
como rey y sacerdote de su pueblo. Estas ceremonias investirían a Jesús en
primera instancia, como rey de derecho. Luego, en el juicio final, en
ocasión de su segunda venida, Jesús sería coronado de hecho como rey del
nuevo mundo, cuya capital sería la Nueva Jerusalén. Consideremos, a
continuación, los pasos que se dieron para su coronación inicial.
SECCION 1
RECONOCIMIENTO CELESTIAL Y TERRENAL
!3-ara es la vez en que se reconoce repentinamente a una persona, en for-
ma inesperada, por lo que hizo. Para ganar prestigio y autoridad, los seres
humanos tienen que recorrer un largo camino. Esta es la razón por la que en
esta era científica, lo que a menudo cuenta más para obtener un puesto es la
experiencia y el éxito obtenido en la vida.
Dios también se presenta en la Biblia como obrando pacientemente para
ser reconocido por los seres humanos como realmente es (Jer 32:20). Sien-
do que su reputación se vio en alguna medida comprometida al adoptar a un
pueblo pecador como su propio pueblo, y al confirmar esa adopción me-
diante un pacto que hizo con ellos, debió velar para que su carácter de amor
y justicia no se dañase. En efecto, los seres humanos no son confiables. Aún
ese pueblo que escogió para sí podía representar mal su nombre (Isa 48:11;
Jer 14:20-21; Eze 39:25, etc).
El nombre de Dios o su reputación divina se vieron afectados no sólo en
la tierra, sino también en el cielo. Esta es la razón por la que el Hijo de Dios
debía ser reconocido en ambos lugares como el gran conquistador del peca-
do y de la muerte. Mientras que todo el cielo estaba listo para darle un ho-
menaje inicial, llevó más tiempo en la tierra para que lo reconociesen como
Cristo y Señor.
La batalla no ha todavía concluido. El día debe llegar en que todo el
universo tributará a Dios y a su Hijo la gloria y la honra que merece recibir.
En esta lección, no obstante, consideraremos los pasos dados en el plan de
Dios para la investidura inicial de Jesús delante del trono de Dios y de su
concilio celestial.
88 Los cumplimientos gloriosos del santuario
l. Rechazo de todo homenaje antes del reconocimiento de su Padre.
[¿Por qué Jesús, inmediatamente después de su resurrección, impidió a
María que le rindiese homenaje? (Juan 20: 16-17)].
Las noticias de la resurrección de Jesús eran demasiado buenas para
poder ser creídas. Pedro y Juan habían corrido al s~pulcro ante la noticia de
que su cuerpo no estaba más en la tumba y que, presumiblemente, lo hubie-
sen robado. María lloraba desconsolada, y conversó con dos ángeles sin
saber que eran ángeles (Juan 20:11-13). Aún después _qe haber hablado con
Jesús mismo, no se percató de que hablaba con él (Juan 20: 14-15). No fue
hasta que su Maestro la llamó por su nombre, con ese tono afectuoso que
había sido tan familiar para ella, que María volvió en sí, y lo reconoció.
Juan 20:16-17= "Jesús le dijo: '¡María!' Ella se volvió, y exclamó en
hebreo: '¡Rabbuni!' que quiere decir, Maestro. Entonces Jesús le
dijo: "No me toques, porque aún no he subido a mi Padre. Pero ve
a mis hermanos y diles: 'Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi
Dios y a vuestro Dios."'
E. G. de White: "Je~ús se negó a
recibir el homenaje de los suyos
hasta tener la seguridad de que su
sacrificio era aceptado por el Pa-
dre. Ascendió a los atrios celes-
tiales, y de Dios mismo oyó la
seguridad de que su expiación por
los pecados de los hombres había
sido amplia, de que por su sangre
todos podían obtener vida eterna.
El Padre ratificó el. pacto hecho
con Cristo, de que recibiría a los
hombres arrepentidos y obedientes
y los amaría como a su Hijo,"
DTG, 734.
E. G. de White: "Jesús ascendió inmediatamente al cielo y se
presentó delante del trono de Dios, mostrando las marcas de la
vergüenza y la crueldad sobre sus sienes, sus manos y sus pies.
Pero rechazó recibir la corona de gloria, y el manto real, y también
rechazó la adoración de los ángeles así como había rechazado el
homenaje de María, hasta que su Padre diese a entender que Sll
ofrenda ·era aceptada.
lll. La investidura celestial de Jesús como sacerdote y rey 89
E. G. de White: "También tenía una súplica especial con respecto a
sus elegidos sobre la tierra. Quería que la relación que sus redimí,..
dos sostuviesen de allí en adelante con el cielo y con su Padre,
quedase claramente definida. Su iglesia debía ser justificada y acep-
tada antes que él pudiese aceptar el honor celestial... De la manera
más explícita, Cristo imploró por su, iglesia, identificando su interés
con el de ellos [sus seguidores], y abogando, con amor y constancia
más fuerte que la muerte, los derechos y títulos que ganaron por su
medio.
"La respuesta de Dios a su apelación se anunció en la proclamación:
'Adórenlo todos los ángeles de Dios.' Todo comandante angelical
obedece el mandato real y, Digno, digno es el Cordero que fue
muerto: y que vive otra vez un triunfante conquistador!, repite el
eco una y otra vez a través de los cielos. La innumerable compañía
de ángeles se postra delante del Redentor ... El Padre ratifica aquí el
contrato con su Hijo, de que Dios se reconciliaría con los hombres
arrepentidos y obedientes ... Todo poder en el cielo y en la tierra le
es ahora dado al Príncipe de la vida; no obstante, ni por un
momento olvida a sus pobres discípulos en Ún mundo pecaminoso,
sino que se prepara para volver a ellos, para poder impartirles su
poder y gloria," in SDABC, VI, 1150.
Los trofeos de su victoria.
Luego de esta entrevista breve e inicial con su Padre, Jesús volvió a la
tierra para confirmar la fe de los suyos. Es evidente que, aunque fue recono-
cido y adorado por los ángeles celestiales, no se completaron entonces las
ceremonias de inauguración que debían concederle "la corona de gloria y el
90 Los cumplimientos gloriosos del santuario
ropaje real." De hecho, no se lo presenta aún como habiendose sentado con
su Padre sobre su trono, a la diestra de la Majestad del Cielo, sino como
regresando a sus discípulos en la tierra y aceptando su adoración (DTG,
735).
Mat 28:9= "De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó:
~¡Salve!' Y ellas se llegaron, abrazaron sus pies, y lo adoraron.''
Luego de estar con sus discípulos por casi seis semanas (Hech 1:3), "a
fin de que ... pudiesen familiarizarse con él en su cuerpo resucitado y glorio-
so" (DTG, 769), Jesús ascendió al cielo llevando las primicias de su victoria
contra el pecado y la muerte.
E~ G. de White: "CQmo conquistador divino, había de volver con los
trofeos de la victoria a los atrios celestiales," DTG, 769.
Esos trofeos que Jesús llevó consigo al cielo, fueron los santos que resu-
citaron con él. Los llevó como primicias y garantía de la resurrección final
de los justos. Sus tumbas habían sido abiertas por el terremoto que se
y
produjo a la muerte de Jesús, su aparición posterior a muchos en Jerusalén
fue un testimonio elocuente de la resurrección de Cristo (Mat 27:51-53).
Así como en su comparecencia delante de su Padre, que tuvo lugar
inmediatamente después de su resurrección, Jesús presentó las evidencias
de su sacrificio para que fuesen aceptadas por su Padre; así también estas
primicias de la resurrección de los justos y de su victoria fueron presentadas
delante de Dios cincuenta días más tarde, en el Pentecostés, para recibir una
aceptación oficial en la corte celestial. Fue entonces que las ceremonias de
inauguración se completaron.
2. Todo poder dado a Jesús tanto en el cielo como en latierra.
[¿Qué le aseguró su Padre en esa ocasión, según lo expresó Jesús
mismo cuarenta días más tarde, antes de ascender al cielo? (Mat
28:18)].
Luego del corto espacio que se dio entre el encuentro de Jesús con María
en la mañana de la resurrección, y su aparición a las otras mujeres poco des-
pués, podemos notar algunos hechos significativos. Jesús tuvo la confirma-
ción personal de su Padre de que su sacrificio había sido aceptado, y que se
le concedía, por consiguiente, todo poder en el cielo y en la tierra. Podía
entonces volver hacia sus discípulos impotentes y amedrentados en la tierra,
para prepararlos para la manifestación gloriosa de su poder que. tendría
III. La investidura celestial de Jesús como sacerdote y rey 91
lugar pocos días más tarde, al ser entronizado oficialmente a la diestra de
Dios, y delante de todos los ángeles del universo.
Mat 28:18= "Entonces Jesús se acercó a ellos, y les dijo: r.Toda
autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra."
E. G. de White: ''En cielo y tierra toda potestad era dada al Príncipe
de la vida, y él volvía a sus seguidores en un mundo de pecado para
darles su poder y gloria," DTG, 734.
Esa autoridad o potestad divina venía a compartirla con sus discípulos,
para que pudiesen predicar el evangelio en todo el mundo, y ganar adeptos
para su reino. Su poder divino se manifestaría a través de la obra maravi-
llosa del Espíritu Santo, cuando descendiese sobre sus discípulos con poder,
de tal forma que su mensaje penetrase con fuerza en la mente de sus
oyentes, y se convirtiesen de corazón al evangelio.
Leamos el cometido que les dejó entonces en:
Mat 18:19-20= "Por tanto, id y haced discípulos en todas las nacio-
nes, bautizándolos en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo, enseñándoles que guarden todo lo que os he mandado. Y yo
estoy con vosotros todos los días, has~a el fin del mundo."
Desde su nombramiento hasta la asunción del mando.
Desde que un presidente es nombrado para gobernar un país, pasan uno,
tres o más meses antes de asumir el mando. La asunción del mando suele
darse mediante una ceremonia oficial pública. Así también ocurrió con
Jesús. Gracias a su victoria en la cruz, Su Padre determinó que él fuese el
príncipe de su pueblo, el sumo sacerdote del santuario celestial. No obstan-
te, pasaron casi dos meses antes que se diese su coronación delante del
universo.
3. El bautismo inaugural del Espíritu Santo.
[¿Qué debían esperar los discípulos en Jerusalén, antes de salir a predi-
car a todo el mundo el evangelio de salvación? (Hech 1:4-5,8)].
Como vimos en la lección anterior, llama la atención que Jesús diese la
bendición de su Espíritu a sus discípulos, luego de haberse encontrado con
su Padre en el día mismo de su resurrección.
92 Los cumplimientos gloriosos del santuario
Juan 20:20-23= ''Y dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y
los discípulos se alegraron de ver al Señor. Entonces Jesús les dijo
otra vez: 'Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os
envío.' Con eso, sopló y les dijo: 'Recibid el Espíritu Santo ... ''
Hech 1:4-5,8= "En una ocasión en que comía con ellos, les mandó
que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del
Padre, 'que oísteis--dijo--de mí. Porque Juan bautizó con agua, pero
vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de pocos
días... Pero recibiréis el poder, cuando venga sobre vosotros el
Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en
Samaria, y hasta lo último de la tierra."
Si les dio el Espíritu Santo antes de ascender definitivamente al cielo,
¿por qué debían los discípulos esperar aún en Jerusalén, su promesa de
recibirlo de su Padre en ocasión del Pentecostés?
E. G. de White: "El acto de Cristo de alentar sobre sus discípulos el
Santo Espíritu, y de impartirles su paz, fue como unas pocas gotas
antes de la lluvia plena que tendría lugar en el día del Pentecostés...
Fueron nombrados para ser testigos del Salvador... ," in SDABC, VI,
1151.
Una repetición semejante encontramos en los escritos de E. de White. En
relación con su ascensión al cielo en el día mismo de su resurrección, escri-
bió que "el Salvador estaba en la presencia de Dios recibiendo dones para
su iglesia" (DTG, 735). Pero esos dones no se hicieron efectivos antes de
ser entronizado cincuenta días más tarde, a la diestra de Dios en el Pente-
costés.
E. G. de White: "La ascensión de Cristo al cielo fue la señal de que
sus seguidores iban a recibir la bendición ,prometida. Habían de
esperarla antes de empezar a hacer su obra," HA, 3 l.
Pongámonos en el lugar de los discípulos. Después del gran chasco de la
cruz, su fe estaba extinta. Debían levantarse primero para poder "ver" el
reino de Dios. Tenían que ver bajo una nueva luz las profecías que acaba-
ban de cumplirse, antes de experimentar en pleno el poder de Cristo, y ser
capaces de predicar el evangelio hasta lo último de la tierra. Por esta razón,
antes de ascender al cielo, Jesús no bautizó aún a sus discípulos con el Es-
píritu Santo, sino que sopló en ellos su Espíritu--como lo hizo sobre Adán
en el sexto día de la creación--para darles esta vez vida espiritual. Siendo
Ill. La investidura celestial de Jesús como sacerdote y rey 93
que iban a ser ungidos aquí en la tierra al mismo tiempo que su Señor en el
cielo, debían ser primero instruidos--ya libres de gran parte de los prejuicios
que los cegaban antes de la cruz--acerca del evento que iba a tener lugar,
para que una vez que se diese, pudiesen entender de qué se trataba, y
estuviesen preparados para la ocasión. Semejante a su Salvador, pues,
fueron nombrados para la tarea que se les asignó, antes de ser capacitados
mediante la entronización oficial de Jesús, para cumplir su misión.
Propósitos de las dos comparecencias inaugurales de Jesús ante su Padre.
Esto nos muestra que ambos comparecimientos de Jesús delante del Pa-
dre formaron parte de la inauguración del ministerio de Jesús como nuestro
príncipe y sacerdote celestial. El primero tuvo lugar entre las pocas horas
que transcurrieron desde su aparición a María hasta su aparición a las
demás mujeres. Fue la confirmación personal que el Hijo necesitó recibir de
su Padre antes de afirmar la fe de su naciente y frustrada iglesia en la tierra.
Podía ya, por consiguiente, aceptar el reconocimiento y adoración de sus
discípulos. Su sacrificio lo facultaba--como los sacrificios terrenales lo
hicieron con Aarón antes del descenso de la gloria de Dios sobre el templo
terrenal--para iniciar su obra de mediación (DTG, 758).
El segundo comparecimiento de Jesús ante su Padre se dio cuarenta días
más tarde, cuando ascendió al cielo (Hech 1:3,9), para ser entronizado ofi-
cialmente en medio del reconocimiento y glorificación de los ángeles de
Dios y de los representantes de todo el universo. Este reconocimiento sería
confirmado nuevamente en la tierra, mediante la efusión de su Espíritu.
E. G. de White: "Después de la ascensión de Cristo se señaló su
entronización en su reino de mediación mediante el derrama-
miento del Espíritu Santo. Se dio el Espíritu en el día del Pentecos-
tés," COL, 118~ Los diez días anteriores fueron "días de prepara-
ción," "de profundo escudriñamiento del corazón. Los discípulos
sentían su necesidad espiritual, y clamaban al Señor por la santa
unción que los había de hacer idóneos para la obra de salvar almas,"
HA, 30.
"La iglesia fue bautizada con el poder del Espíritu. Los discípulos fue-
ron capacitados para ir y proclamar a Cristo, primero en Jerusalén,
donde la obra vergonzosa de deshonrar al legítimo Rey había sido
hecha, y luego a las partes más lejanas de la tierra. Se dio la eviden-
cia de la entronización de Cristo en su reino de mediacion," ML,
47.
"El don del Espíritu Santo fue el más grande don que Dios podía
otorgar al hombre finito. Esto es libre para todos y en este don no
94 Los cumplimientos gloriosos del santuario
podría haber cómputo; esta capacitación especial marcó la entroni--
zación del Hijo unigénito de Dios en su reino de mediación," 6MR,
224.
Unánimes en oración.
La resurrección espiritual de los discípulos se hizo patente cuando cesa-
ron sus disputas por saber quién sería el mayor, y manifestaron una unidad
que jamás habían tenido antes. El chasco de la cruz terminó con sus aspira-
ciones temporales y terrenales, de tal forma que pudieron crucificar en
Jesús su viejo hombre, con todas sus pasiones carnales, y ser recreados por
el Señor a una nueva vida de servicio y abnegación, en donde el poder
divino pudiese manifestarse sin trabas.
Hech 1:14; 2:1= "Todos éstos perseveraban unánimes en oración y
ruego, con las mujeres, con María la madre de Jesús, y con los
hermanos de Jesús." "Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban
todos juntos, en el mismo lugar."
o o
Hech 2:43,46-47= "Y todos los creyentes estaban unidos, y tenían
todas las cosas en común... Seguían reuniéndose cada día en el
templo. Y en las casas partían el pan y comían juntos con alegría y
sencillez de corazón, alabando a Dios, y disfrutando la simpatía de
todo el pueblo. Y el Señor agregaba cada día a la iglesia a los que
iban siendo salvos.''
E. G. de White: "Dios llama a su pueblo a unirse, para que la armo-
nía entre aquellos que lo aman y guardan su ley pueda convencer al
mundo que El envió a su Hijo para salvar a los pecadores. Cristo
llama a aquellos que aman a Dios y guardan sus mandamientos a
/JI. La investidura celestial de Jesús como sacerdote y rey 95
unirse en las verdades que nos han llamado a salir del mundo como
pueblo denominado por Dios. Dios es amor~ y todo aquel que
verdaderamente practique la verdad llevará el precioso fruto del
amor. Hoy Cristo está de pie a la diestra de Dios. Enseñará a todo
investigador serio de la verdadera ciencia, lo que es Cristo en
nosotros~ la esperanza de gloria" (20 ~ 349).
·'Si los ministros que están comprometidos en la obra sagrada de Dios,
buscasen las cosas de arriba, donde Cristo se sentó a la diestra de
Dios, vivirían una vida más pura y más elevada... No hay necesidad
de la debilidad que existe en el ministerio hoy. El mensaje de la
verdad que llevamos para el mundo es todopoderoso. Hay mucho
más comprendido en la verdad presente de lo que muchos sueñan.
Las mentes de muchos no se ponen a la tarea de estudiar, de tal
for'!la que puedan comprender las cosas profundas de Dios; pero
el yo y los hábitos ociosos y perezosos deben ser vencidos.
Nuestras mentes deben ser empleadas al máximo, o fracasaremos
en obtener la profunda, rica experiencia que Dios está dispuesto a
damos" (RH, 12-03-89, 12).
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96 Los cumplimientos gloriosos del santuario
¿Le parece que Dios aceptaría morar en un templo que no estuviese bien
hecho?
Hace unos años atrás escuché la historia de un misionero que abrió obra
entre ciertos aborígenes de Oceanía. Luego de conquistar la tribu para el
Señor, decidió construir un templo. Para ello no podía contar sino con los
materiales naturales del lugar. Con mucho trabajo cortaron árboles, los
descortezaron, y construyeron el armazón de madera del edificio.
Lamentablemente, uno de los troncos preparados no cuadraba en forma
perfecta con el resto del material, y los nativos quisieron quitarlo y buscar
la manera de reemplazarlo. Deseoso de inaugurar el templo y partir, el mi-
sionero se opuso y buscó la manera de ajustar el tronco al resto del made-
ramen, y disimular luego su desajuste estético. No prestó atención a la voz
suave y reflexiva de aquella gente humilde que le preguntaba: "¿Le parece
que Dios aceptaría morar en un templo que no estuviese bien hecho?"
A la media noche que precedería a la inauguración del templo, los nati-
vos despertaron apresuradamente al misionero, diciéndole que el templo
estaba envuelto en llamas. Apresurado el misionero se levantó, corrió, pero
ya era tarde. Mientras miraba desconsolado los últimos efectos de las lla-
mas sobre su templo prácticamente terminado, escuchó de nuevo la voz
suave y reflexiva de uno de los nativos, y ésta vez le prestó atención. "¿Le
·parece que Dios habría aceptado morar en un templo que no estuviese bien
hecho?" El misionero tomó su tiempo, comenzó la construcción de nuevo, y
ésta vez hizo las cosas bien.
Los propósitos de Dios, a diferencia muchas veces de los nuestros, no
conocen ni premura ni demora. Todo el proceso de ceremonias que tuvieron
que ver con la coronación de Jesús en los cielos para poner en marcha el
plan de salvación y su ministerio celestial de intercesión, fue perfecto. Ni el
templo que está en los cielos ni su ministerio conocieron desajustes, falta de
armonía o imperfección. El Creador de todos los mundos hace las cosas
bien, y nos exhorta a aspirar a la perfección, pues él es perfecto (Mat 5:48).
Nos dio todo poder para proclamar el evangelio, pero requiere una ofrenda
perfecta de nuestra parte (cf. Apoc 3 :2). No podrá jamás derramar su bendi-
ción sobre un corazón lleno de egoísmo, de espíritu de supremacía, de
envidia y de celos.
Podemos haber conocido a Cristo, recibido su Espíritu para convertirnos
y nacer a una nueva vida, pero la manifestación de la plenitud de su poder
para proclamar el evangelio requiere el despojamiento total de todos esos
sentimientos carnales que impiden el libre influjo de la gracia de Dios en
nuestras vidas. Esto no se puede obtener a las apuradas. Debemos tomarnos
el tiempo necesario para escudriñar nuestro corazón y subyugarlo bajo el
III. La investidura celestial de Jesús como sacerdote y rey 97
poder de Cristo. Entonces el Señor derramará su bendición sobre el templo
de nuestra alma, y sobre la iglesia sobre la cual nos puso como ministros.
En síntesis, podemos decir que en Pentecostés se dio la confirmación en
cielo y tierra de la autoridad o potestad que, gracias a su sacrificio, Dios
había conferido a su Hijo. Esa confirmación se dio primeramente en el
cielo, mediante su coronación como sacerdote y rey de su pueblo. Luego en
la tierra, al concederle dones para su iglesia, a fin de capacitarla mediante
su Espíritu para predicar con poder el mensaje de salvación. De esto se
deduce que no antes de esta ceremonia celestial de coronación del Hijo de
Dios, ·podía darse inicio a su ministerio sacerdotal "continuo" en favor de su
iglesia, en el lugar santo del templo celestial.
4. La exaltación de Jesús a la diestra de Dios en su trono.
¿Dónde debía ser exaltado Jesús, antes de derramar su Espíritu, su
poder, a su iglesia? (Hech 2:32-35; Mar 16: 19; Heb 1:8).
Una vez que los discípulos recibiesen la prueba de que Cristo había
recibido oficialmente toda autoridad en el cielo y en la tierra, pudieron
"declarar con intrepidez que Aquel que había sido recientemente humillado,
escarnecido, herido por manos crueles, y crucificado, era el Príncipe de la
vida, exaltado ahora a la diestra de Dios" (HA, 35).
Marcos, uno de los cuatro evangelistas que escribieron la historia de
Jesús, cuenta en palabras sencillas lo que ocurrió, precisando la ocasión
exacta en que Jesús se sentó a la diestra de Dios.
Mar 16:19-20= "Después que el Señor les habló, fue recibido arriba
en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. Y ellos salieron y
predicaron en todas partes. Y el Señor les ayudaba, y confirmaba la
Palabra con las señales que seguían."
Pedro dijo en su discurso a los judíos reunidos en Jerusalén:
Hech 2:32-35= "A este Jesús Dios lo resucitó, y de esto todos noso-
tros somos testigos. Y ahora, exaltado a la diestra de Dios, recibió
del Padre la promesa del Espíritu Santo, y ha derramado esto que
ahora vosotros veis y oís."
Jesús fue entronizado en el cielo en una fecha específica. Las ceremo-
nias tuvieron lugar en el Pentecostés. Pablo citó uno de los varios pasajes
del Antiguo Testamento que hablan acerca del trono sobre el que se sentó el
Hijo de Dios en ocasión de su investidura como sacerdote y rey.
98 Los cumplimientos gloriosos del santuario
Heb 1:8= "Al Hijo [Dios le dijo entonces] ... : "Tu trono, oh Dios, es
eterno y para siempre; cetro de equidad el cetro de tu reino."
E. G. de White: "Había llegado el tiempo en que Cristo había de
ascender al trono de su Padre," DTG, 769. "Todo el cielo había
esperado con impaciencia el fin de la estada r:fe Jesús en un mundo
afligido por la maldición del pecado. Ahora había llegado el mo-
mento en que el universo celestial iba a recibir a su Rey... El mismo
Jesús había ido a participar del trono de su Padre," DTG, 771;
véase Apoc 3:21.
"Cuando Cristo entró por los portales celestiales, fue entronizado en
medio de la adoración de los ángeles. Tan pronto como esta cere-
monia hubo terminado, el Espíritu Santo descendió sobre los discí-
pulos en abundantes raudales, y Cristo fue de veras glorificado con
la misma gloria que había tenido con el Padre, desde toda la eterni-
dad," HA, 31.
"Fiel a su promesa, el Divino, exaltado en las cortes celestiales,
impartió de su plenitud a sus seguidores en la tierra. Su entroniza-
ción a la diestra de Dios fue señalada por el derramamiento del
Espíritu sobre sus discípulos," Ed, 95. "El derramamiento pente-
costal era la comunicación del Cielo de que el Redentor había ini-
ciado su ministerio celestial [lit.: "la inauguración del Redentor se
había completado"]. De acuerdo con su promesa, había enviado el
Espíritu Santo del cielo a sus seguidores como prueba de que, como
sacerdote y rey, había recibido toda autoridad en el cielo y en la
tierra, y era el Ungido sobre su pueblo," HA, 31.
"El se sienta a la diestra de Dios y recibe supremo honor como Dios,
la gloria que había tenido antes que el mundo fuese. Distribuye sus
dones a todos los que los reclamen por fe" (21 MR, 391).
i
JI/. La investidura celestial de Jesús como sacerdote y rey 99
Jesús se sentó "a la diestra de Dios," cuando fue entronizado, en el lugar
santísimo del templo celestial. Luego comenzaría su ministerio "continuo"
de intercesión en el primer departamento llamado "lugar santo." Sin embar-
go, la Biblia emplea a menudo la expresión "a la diestra de Dios," sin visua-
lizar necesariamente un lugar específico, como por ejemplo, en relación con
la investidura de un rey a quien Dios confía una misión especial como su
príncipe representante en la tierra. De esta forma, David podía encontrar
"gozo" y "delicias" en la diestra de Dios (Sal 16: 11 ), y decir al mismo tiem-
po que el Señor estaba siempre a su diestra, de tal manera que no podía ser
quebrantado (v. 8). A pesar de no habitar en el cielo ni en el santuario terre-
nal, David sabía que era el hombre de la diestra divina. Esto es lo que
expresa el salmo en:
Sal 80: 17= "Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, sobre el hijo del
hombre que levantaste para ti."
Aunque Jesús fue exaltado literalmente a la diestra de Dios, debemos
guardar en mente que por este hecho se daba a entender que fue investido
con todo el poder y la autoridad divinas para cumplir una misión exaltada
en los cielos en favor de su pueblo aquí en la tierra.
E. G. White: "Dios quería impresionar la mente de los creyentes con
la gloriosa recepción dada a Su Hijo en el hogar que había dejado.
Por amor a la humanidad pecaminosa, Cristo se hizo pobre, para
que por su pobreza pudiésemos ser enriquecidos. Había conquistado
ahora el mundo, y su ascención al cielo se llevó a cabo con gt:an
honor. Como comandante de las huestes celestiales, volvía a su
propio dominio, en medio de las demostraciones más gozosas. 'Los
carruajes de Dios son veinte mil, aún miles de ángeles.' Estos lo
escoltan a él, que era la resurección y la vida, junto con la multitud
de cautivos, levantados de sus tumbas para unirse a los ejércitos del
cielo. Y ante el universo celestial fue entronizado, un sumo sacer-
dote de gracia y Redentor poderoso para todos los que lo invocan
en verdad," ST (1-4-1899}, 7.
5. El ungimiento de sacerdotes y reyes en el antiguo Israel.
[¿A quiénes se ungía en el Antiguo Israel?]
Básicamente se ungía a reyes y a sacerdotes, lo que en el contexto bíbli-
co tenía que ver con la descendencia de David y Aarón. Los mesías (he-
breo) o cristos (griego) o "ungidos" (español), debían administrar los dones
espirituales y temporales de su pueblo. Se tomaba un cuerno hueco al que se
100 Los cumplimientos gloriosos del santuario
le ponía un ungüento o aceite especial, y se lo derramaba sobre la cabeza
del elegido por Dios para una misión tal. Leamos:
Sal 133:2= "Es como el aceite precioso sobre la cabeza, que descien-
de sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el cuello de su
vestido.'~
Sal 89:18-28= ''Porque el Eterno es nuestro escudo, y nuestro rey
pertenece al Santo de Israel. Una vez hablaste en visión a tus
santos, y dijiste: 'He puesto el poder de socorrer sobre un valiente,
y exalté a un elegido de mi pueblo. Hallé a David mi siervo, y lo
ungí con mi óleo santo. Mi mano será firme en su favor, mi brazo
también lo fortalecerá. Ningún enemigo lo avasallará, ni el malvado
lo humillará. Y o quebrantaré ante él a sus enemigos, heriré a los
que lo aborrecen. Mi fidelidad y mi amor estarán con él, y en mi
Nombre será exaltado su poder. Pondré su mano sobre el mar, y
sobre los ríos su diestra. Me llamará: 'Mi padre, mi Dios, la Roca
de mi salvación.' Y o también lo pondré por primogénito, el más
excelso de los reyes de la tierra. Para siempre conservaré mi amor
hacia él, y mi pacto será firme con él."
¡Oh, si percibiésemos que estamos enrolados nada menos que en el
ejército del Señor, cuyo príncipe ha sido ungido a la diestra de Dios, y
exaltado con todo el poder de la Deidad! ¡Oh, si realmente creyésemos que
quien se sentó a la diestra de Dios es nuestro hermano mayor! ¿Iría nuestro
hermano a traicionar nuestra confianza? Podrán los hermanos en la tierra
fallar, pero Jesús no falla.
Conclusión.
Mi querido hermano y hermana, te invito a poner tu confianza en nuestro
Rey y Sumo Sacerdote Cristo Jesús. El fue ungido a la diestra de Dios.
Tiene todo poder tanto en el cielo como en la tierra, pues fue investdido con
toda la autoridad y poder de su Padre. Si pones tu vida en sus manos para
hacer su voluntad, él cuidará de ti. Estando en este mundo Jesús prometió:
"Pedid y se os dará" (Mat 7:7), y posee todo poder para cumplir lo que
prometió. Permítele ser tu Amo, y las cosas cambiarán en tu vida para bien,
porque él sabe qué es mejor para ti. Si lo reconoces hoy como tu Dios, te
investirá con su Espíritu, esto es, con todo el poder de la Deidad para que
hagas las obra& de Dios y apresures la venida de su reino. ¿Cuántos de
nosotros queremos rendirle nuestra vida, a Aquel que ha sido investido a la
III. La investidura celestial de Jesús como sacerdote y rey 1O1
diestra de Dios para administrar las bendiciones prometidas a los hijos del
Señor?
Oración. Padre nuestro que estás en el cielo, venimos a ti en el nom-
bre de Aquel que dio su vida por nosotros, y a quien tú coronaste
delante de tu trono, invistiéndolo con toda tu.autoridad divina tanto
en el cielo como en la tierra. Tu conoces todas las cosas con respec-
to a nosotros, y cuáles son nuestras necesidades. Como iglesia tuya,
necesitamos obtener la experiencia de los discípulos que permite
desembarazarse de toda clase de prejuicios, y unirse en la predica-
ción del evangelio en toda su pureza. Danos esa pureza de corazón
y mente que necesitamos para poder unimos en la proclamación del
último mensaje que debe ser dado al mundo, y que nos has confiado
mediante tu Palabra. Sabemos que somos débiles, y que a menudo
cometemos faltas. Pero queremos aprender a hacer tu voluntad, a
leer tus providencias a la luz de tu Palabra, para mejorar tanto en
carácter como en sabiduría. No nos elimines de tu maravilloso plan
de redención. Capacítanos mediante tu Espíritu para cumplir con la
parte que nos has asignado en la preciosa obra de salvación. Te lo
pedimos en el nombre de Jesús, nuestro Salvador, Amén.
SECCION 11
LA INVESTIDURA INAUGURAL
A LA DIESTRA DE DIOS
Muchos son capaces de luchar para enfrentar innumerables obstáculos
en diferentes áreas de la vida, con la esperanza de que el día llegará cuando
recibirán la recompensa merecida. Triste es la suerte de los que pelean para
no recibir ningún reconocimiento en la tierra. Todos necesitamos ser reco-
nocidos por lo que somos, hacemos y tenemos la intención de hacer. La más
grande esperanza del Cristiano, sin embargo, es pelear por la recompensa
celestial. ¿Por qué? Porque los reconocimientos terrenales son transitorios,
mientras que los celestiales son perennes.
Pablo presenta un cuadro semejante cuando ilustra la carrera cristiana
con la carrera que se daba en el estadio. Mientras que los que corrían en los
estadios terrenales lo hacían por una recompensa efímera, los que corren la
carrera cristiana lo hacen por obtener un premio eterno. ¡Cuán precioso es
el día de aquellos para quienes por fin, el día del éxito llegó y se materiali-
zó. Ese es el día en que muchos sueños tan ansiosamente esperados se
cumplen.
102 Los cumplimientos gloriosos del santuario
En esta sección estudiaremos los últimos pasos dados en el cielo para
concluir las ceremonias inaugurales que sentaron a Cristo a la diestra de
Dios, y lo coronaron como Señor y Ungido sobre su pueblo. Mediante esta
ceremonia, Jesús llegaría a ser el comandante en jefe de su pueblo sobre la
tierra, y recibiría todo poder en cielo y tierra para conducir a su iglesia a su
victoria final.
6. Ungido por su Padre y delante de los ángeles de Dios.
[a) ¿Quién ungió a Jesús delante de los ángeles de Dios en ocasión del
Pentecostés? b) ¿con qué propósito?]
Pensemos por unos momentos en el impacto que causó en los expectan-
tes discípulos la resurrección de Jesús y la recepción del Espíritu Santo que
les había prometido. Durante los tres años y medio habían estado disputan-
do quién ocuparía el lugar más elevado en el trono de Jesús, una vez que el
Señor se sentase para reinar en Jerusalén sobre el pueblo de Israel. Y
aunque vieron constantes manifestaciones de su poder divino al sanar a los
enfermos, y admiraron su sabiduría al discutir con los fariseos, tuvieron que
resignarse y aprender a esperar vez tras vez la hora de su exaltación, al
escuchar a Jesús decir que todavía no había llegado su hora. Finalmente,
cuando pensaron que había llegado la hora, le escucharon decir, para
sorpresa de todos: "He aquí la hora y la potestad de las tinieblas." Luego lo
vieron expirar en la cruz, y todas sus esperanzas de ser exaltados con él a su
diestra se esfumaron, aparentemente, para siempre.
Pero entonces aparecieron las nuevas de la resurrección. Jesús se apare-
ció a ellos varias veces, y les dijo que había recibido de su Padre todo poder
tanto en el cielo como en la tierra. Aunque no comprendían todo aún, sabían
que ésta vez había llegado verdaderamente el momento de la exaltación de
Jesús. Esa exaltación no se daría sobre un trono terrenal, ni sobre una ciu-
dad temporal, sino en el templo mismo del cielo que Dios estableció en la
nueva Jerusalén. Lo vieron subir en una nube rodeado de ángeles (Hech 1:
9). Llenos de emoción e intensa expectación, confiaron en sus promesas, y
sintieron su poder derramándose de una manera como jamás la habían pre-
senciado los hombres. Nadie ni nada podía detener su testimonio, y la gente
se convencía de que algo excepcional había tenido lugar.
Teniendo la confirmación directa de la exaltación de Jesús a la diestra de
Dios para iniciar su ministerio continuo de intercesión en favor de su
pueblo, Pedro se dirigió con un testimonio claro y poderoso a todo el pueblo
reunido en Pentecostés. Ese testimonio se encuentra en:
Hech 2:36= "Que toda la casa de Israel sepa con absoluta seguridad,
que a este Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha hecho
Señor y Cristo ['Ungido']."
Ill La investidura celestial de Jesús como sacerdote y rey 103
La animosidad de las naciones por la exaltación de Jesús.
No faltó mucho para que los discípulos sintiesen la enemistad de los
dirigentes judíos contra su testimonio. Recordaron entonces el complot que
tuvieron las naciones paganas de alrededor para derrocar a David tan pronto
como Dios lo ungió en medio de su pueblo (Sal 2). Vieron que un complot
semejante era ahora el que se estaba dando en la tierra en ocasión del ungi-
miento de Jesús en el cielo. ¡Vanos intentos los de las naciones, de preten-
der luchar contra Dios y contra Aquel a quien establece a su diestra, invis-
tiéndole con todo el poder de la divinidad para salvar a su pueblo! Para
prevalecer sobre las amenazas de los gobernantes judíos y predicar el evan-
gelio, los discípulos invocaron entonces el nombre todopoderoso del recién
ungido Hijo de Dios en los cielos, y experimentaron su poder.
Hech 4:25-27= "Por boca de David, tu siervo, dijiste: '¿Por qué se
amotinan las naciones, y los pueblos piensan cosas vanas? Se
reunieron los reyes de la tierra, y los príncipes se juntaron contra el
Señor, y contra su Cristo.' Porque en verdad Herodes y Poncio
Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, se juntaron en esta
ciudad contra tu santo Siervo Jesús, a quien ungiste, para hacer
cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucedie-
ra. Ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que
con toda confianza hablen tu Palabra. Extiende tu mano para que
sanidades, milagros y prodigios sean hechos, en el Nombre de tu
santo Siervo Jesús. Después de haber orado, el lugar en que estaban
congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y
hablaron con valentía la Palabra de Dios."
E. G. de White: "Necesitamos tener una visión más amplia del
Salvador como (Cristo y Señor.' 'Todo poder' le es dado para darlo
a los que creen en su nombre. No reconocemos ni a la mitad su
derecho a nuestro homenaje y obediencia, y a nuestra fe creciente
en él. Necesitamos entender el profundo significado que hay en las
palabras del apóstol, 'Si habéis resucitado con Cristo, buscad las
cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.
Poned la mira [vuestro afecto] en las cosas de arriba, no en las de la
tierra, (RH, 09-02-09, 4).
"Declarado Hijo de Dios con poder."
Cuando Dios ungió a David, lo engendró como hijo suyo para que hicie-
se su voluntad, subyugando las naciones de alrededor, y dando paz a Israel.
Así también Jesús vino a este mundo para hacer la voluntad de su Padre que
104 Los cumplimientos gloriosos del santuario
está en los cielos, y Dios lo reconoció como su Hijo, desde que nació hasta
que murió. Sin embargo, cuando resucitó de entre los muertos, fue declara-
do Hijo de Dios con poder, pues concretó en la cruz la obra de la redención
para la cual había venido a este mundo.
Rom 1:4= "Quien fue declarado Hijo de Dios con poder, según el
Espíritu de santidad, por su resurrección de entre los muertos, a
saber, nuestro Señor Jesucristo."
Hech 13:32-33= "Nosotros también os anunciamos la buena nueva de
que la promesa hecha a nuestros padres, Dios la ha cumplido a los
hijos de ellos, a nosotros, al resucitar a Jesús; como en el Salmo
segundo está escrito: 'Mi hijo eres tú, yo te engendré hoy.'"
Heb 5:1,4-6= "Todo sumo sacerdote elegido de entre los hombres, es
constituido a favor de ellos, para presentar ante Dios, ofrendas y
sacrificios por los pecados ... Nadie toma para sí esa honra, sino el
que es llamado por Dios, como Aarón. Tampoco Cristo se confirió
a sí mismo la dignidad de ser sumo sacerdote; sino que se la
confirió Dios, quien le dijo: 'Tú eres mi Hijo, yo te engendré hoy.'
Como también dice en otro lugar: 'Tú eres sacerdote para siempre,
según el orden de Melquisedec. "'
Hay, como podemos ver, diferentes pasos en el reconocimiento de Jesús
como Hijo de Dios. Antes de la cruz fue reconocido como Hijo de Dios
porque nació del Espíritu Santo (Luc 1:35). Fue reconocido de nuevo como
Hijo de Dios al ser bautizado del Espíritu Santo para cumplir con su
ministerio de redención terrenal público (Mat 3: 16-17). Después de la cruz,
sin embargo, vemos su nombramiento como Hijo de Dios "con poder," pues
al no haber ya posibilidad de caer, nada podría detener su obra de redención
en el cielo. Dios requirió una ceremonia oficial de investidura en el cielo
para que todos los mundos del universo se enterasen del triunfo de su Hijo
sobre el reino del pecado.
Golpes de Estado.
Luego de estudiar durante un año en el plan doctoral de la Universidad
de Estrasburgo, Francia, se me concedió una de las cinco becas que la
Facultad Protestante de Teología recibía anualmente en aquel entonces, del
Estado de Francia. Siendo que la asignación de tales becas de parte de la
Facultad debía ser aprobada por el Estado, y que durante el papeleo hubo un
cambio de gobierno de la derecha hacia la izquierda, temí que al cambiar
los ministros, cambiase la política y perdiese la asignación. Cuando le ex-
/JI. ía investidura celestial de Jesús como sacerdote y rey 105
presé mi temor a la persona a cargo del otorgamiento de las becas, sonrió
asombrada. "¿Qué tiene que ver esto con el cambio de mando presiden-
cial?," me preguntó.
En muchos países, cuando se da un golpe de estado y se derroca un go-
bierno, un porcentaje muy alto de acuerdos, planes y objetivos del gobierno
anterior pierden vigencia, y la gente tiene que esperar a las nuevas resolu-
ciones. La falta de continuidad y los cambios bruscos producen inestabili-
dad e impiden el progreso y el desarrollo. Por esta razón, los acuerdos
internacionales y nacionales buscan establecerse cada vez más sobre nor-
mas inamovibles, de tal forma que no importa el gobierno que baje o suba
en cualquier país, los nuevos gobernantes tienen un margen relativamente
menor de cambio. Deben, en efecto, atenerse a normas y principios que los
preceden y a los que no pueden renunciar.
En el cielo no hay traspaso de mando, ni golpe de estado, ni derroca-
miento. Los ángeles de Dios no viven en aprehensión, secándose sus cora-
zones por conocer las cosas que sucederán. Saben que el gobierno de Dios
es estable, y que permanece para siempre. Saben que con el triunfo de Cris-
to en la cruz sobre los poderes de las tinieblas, el honor de la Deidad ha sido
vindicado, y su reino ha sido establecido sobre toda otra autoridad que
exista, ya sea en el cielo, como en la tierra y debajo de la tierra (Apoc 5: 13).
Heb 7:23-25= "Los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, porque la
muerte les impedía continuar. Pero como Jesús permanece para
siempre, tiene un sacerdocio inmutable. Por eso puede también
salvar eternamente a los que por medio de él se acercan a Dios, ya
que está siempre vivo para interceder por ellos."
Heb 1:9= "Amaste la justicia, y aborreciste la maldad. Por eso te
ungió Dios, tu Dios, con óleo de alegría con preferencia sobre tus
compañeros.''
E. G. de White: El derramamiento pentecostal fue la comunicación
del cielo de que la inauguración del Redentor se había completado.
Según su promesa había enviado el Espíritu Santo del cielo a sus
seguidores, como una prueba de que como sacerdote y rey, había
recibido toda autoridad en el cielo como en la tierra, y era el ungido
sobre su pueblo," AA, 39.
7. La adoración celestial al Hijo de Dios.
[¿Qué ordenó Dios a sus ángeles en la investidura de su Hijo, cuando
lo hizo sentar a su diestra? (Heb 1:6; véase 1 Ped 3: 22)].
106 Los cumplimientos gloriosos del santuario
Pablo presenta a los Hebreos la grandeza de Jesús en términos por de-
más elocuentes. Jesús está por encima de todos los grandes patriarcas que lo
precedieron en el antiguo orden de culto, y aún por encima de los ángeles
de Dios. Leamos:
l{eb 1:4-6= "El Hijo llegó a ser tanto más excelente que los ángeles,
así como el Nombre que heredó es más sublime que el de ellos.
Porque, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: 'Mi Hijo eres tú, yo
te engendré hoy.' Y otra vez: 'Yo seré su Padre, y él será mi hijo'?
En otra ocasión, cuando introduce al Primogénito en el mundo,
dice: 'Adórenlo todos los ángeles de Dios'?" ,
Pedro, en el ocaso de su vida y de su ministerio, testifica con un énfasis
semejante en una de sus epístolas que:
1 Ped 3:22= Jesús, "habiendo subido al cielo, está a la diestra de Dios.
A él están sujetos ángeles, autoridades y potestades."
E. G. de White: "Los comandantes de las huestes angélicas, los hijos
de Dios, los representantes de los mundos que nunca cayeron, están
congregados. El concilio celestial delante del cual Lucifer había
acusado a Dios y a su Hijo, los representantes de aquellos reinos sin
pecado, sobre los cuales Satanás pensaba establecer su dominio,
todos están allí para dar la bienvenida al Redentor. Sienten impa-
ciencia por celebrar su triunfo y glorificar a su Rey.
"Pero con un ademán, él los detiene. Todavía no; no puede ahora
recibir la corona de gloria y el manto real. Entra a la presencia de
su Padre ..." y "declara: Padre, he completado la obra de la reden-
ción. Si tu justicia está satisfecha, 'aquellos que me has dado, quie-
ro que donde yo estoy, ellos estén también conmigo.'
"Se oye entonces la voz de Dios proclamando que la justicia está
satisfecha. Satanás está vencido. Los hijos de Cristo, que trabajan y
luchan en la tierra, son 'aceptos en el Amado.' Delante de los
ángeles celestiales y los representantes de los mundos que no
cayeron, son declarados justificados. Donde él esté, allí estará su
iglesia... Los brazos del Padre rodean a su Hijo, y se da la orden:
'Adórenlo todos los ángeles de Dios.'
"Con gozo inefable, los principados y las potestades reconocen la
supremacía del Príncipe de la vida. La hueste angélica se postra
delante de él, mientras que el alegre clamor llena todos los atrios
del cielo: '¡Digno es el ~ordero que ha sido inmolado, de recibir el
poder, y la riqueza, y la sabiduría, y la fortaleza, y la honra, y la
1/l. La investidura celestial de Jesús como sacerdote y rey 107
gloria, y la bendición{' Los cantos de triunfo se mezclan con la
música de las arpas angelicales, hasta que el cielo parece rebosar de
gozo y alabanza," DTG, 773-774.
8. <;oronado con gloria y honor.
[¿De qué coronó Dios a Jesús ante sus ángeles, cuando lo hizo sentar a
su diestra? (Heb 2:7,9)].
Las ropas del sacerdocio con las cuales Moisés invistió a Aarón y a sus
hijos, eran "para honra y hermosura." Dios dijo a Moisés:
Ex 28:2,40-41== "Y harás vestidos sagrados para tu hemiano Aarón,
para honra y hermosura ... Y para los hijos de Aarón harás túnicas,
cintos y tiaras, para honra y hermosura. Y con ellos vestirás a tu
hermano Aarón y a sus hijos. Y los ungirás, los consagrarás y santi-
ficarás, para que sean mis sacerdotes.''
Como Adán cuando fue creado y puesto sobre las obras de la creación
(Heb 2:7), y los sacerdotes cuando fueron ungidos para ministrar las nece-
sidades espirituales del pueblo de Dios, así también Jesús, el segundo Adán
( 1 Cor 15:45-47), fue coronado de gloria y honra cuando Dios lo hizo sentar
a su diestra, y lo invistió como nuestro sumo sacerdote en el santuario
celestial. Dios corona a su Hijo haciéndolo príncipe sobre su pueblo.
Heb 2:9= "Pero a Jesús, que por un momento fue hecho un poco
menor que los ángeles, lo vemos coronado de gloria y de honra,
por haber padecido la muerte, para que por la gracia de Dios expe-
rimentase la muerte por todos."
Lo que antecede a la gloria.
A diferencia del primer padre de la raza humana, sin embargo, después
de haber hecho a Jesús como a Adán, un poco menor que a los ángeles,
Dios lo estableció por encima de ellos. Así es el camino que conduce a la
honra y gloria que Dios promete a la humanidad. El camino que conduce al
Padre está marcado por la abnegación y el sufrimiento. Dios determinó que
la cruz viniese antes de la corona.
E. G. de White: ~'Cristolloró por la transgresión de cada ser humano.
Soportó aún la culpabilidad de Caifás, pues conocía la hipocresía
que habitaba en su alma, mientras que por pretexto rasgó su ropa
Cristo no rasgó su ropa, sino que su alma fue rasgada. Sus ropas de
carne humana fueron rasgadas cuando colgaba de la cruz, el porta:-_
108 Los cumplimientos gloriosos del santuario
dor del pecado de la raza. Por su sufrimiento y muerte un camino
nuevo y vivo fue abierto," RH, 6-12-00, 16.
"Nuestro amado Salvador nos enviará ayuda en el momento mismo en
que la necesitemos. El camino del cielo quedó consagrado por sus
pisadas. Cada espina que hiere nuestros pies hirió también los
suyos. El cargó antes que nosotros la cruz que cada uno de nosotros
ha de cargar. El Señor pennite los conflictos a fin de preparar al
alma para la paz," CS, 691. "Los que son llamados a sufrir la tortura
y el martirio, no hacen más que seguir las huellas del amado Hijo
de Dios," CS, 51.
Bisnieto de adventistas.
Por parte de mi madre, mis bisabuelos estuvieron entre los primeros
colonos suizos del siglo pasado que aceptaron la fe adventista en Uruguay.
Por parte de mi padre, pertenezco a la tercera generación de adventistas que
se establecieron en Entre Ríos, Argentina, luego de haber emigrado también
de Suiza y Alemania. Todos los hijos de mis cuatro abuelos sirvieron en la
Obra de Dios como obreros de tiempo completo. Aún mi padre fue pastor y
administrador en colegios y asociaciones, y miembro de la junta de la
Unión Austral de la iglesia adventista por varios años.
A los 11 años sentí que Dios me llamaba para ser pastor. La sorpresa
más grande que tuve fue que, al contarlo tímidamente a mis padres me
creyeron, y me dijeron que a esa edad se toman muchas veces las decisiones
de lo que se va a hacer en la vida. Por insistencia de mi padre, y a pesar de
alargar mi carrera, estudié filosofía además de la carrera de teología.
En mi graduación quisieron sentarme con los graduandos de filosofía,
pues cuadraba mejor con el número de alumnos que iba a marchar. Mi opo-
sición fue tan definida y tenaz que tuvieron que ceder para que marchase y
me sentase con los alumnos de teología. Toda otra carrera que hiciese, fuera
de teología, sería simplemente para mí algo complementario, no la línea
predominante de mi vida.
Cuando los dirigentes de la iglesia organizada tuvieron que decidir dón-
de emplearme, insistieron varias veces en que escogiese una de mis dos
carreras. La primera me abría las puertas para trabajar en obra pastoral, y la
segunda en enseñanza. Les dije que esa decisión la había tomado ya desde
hacía muchos años. Sin embargo, cuando llegué al campo de labor, encontré
que habían llevado mi mudanza a una institución educativa adventista en
Uruguay, a pesar de habérseme llamado a la obra pastoral.
Debía ahora enseñar historia y educación física en el nivel secundario.
Siendo que los alumnos del último año en esa academia, eran muy inteli-
gentes y ponían en aprietos con sus preguntas al pastor local que enseñaba
1/1. La investidura celestial de Jesús como sacerdote y rey 109
la materia de religión, se me pidió que me hiciese cargo de esa materia.
Gran parte de mi labor teológica en el futuro echó sus cimientos en mis
grandes debates con aquellos estudiantes.
Como la gota de agua que horada la piedra, mi insistencia fue tal que al
año siguiente satisficieron mi pedido. Entré en la labor pastoral. En esos
primeros años de pastorado, estuve entre los pastores que más almas
bautizaron. ¡Qué años felices que fueron aquellos!
En el cuarto año se votó mi ordenación al ministerio. Sin embargo, tanto
el presidente de la asociación que votó mi ordenación, como el pastor que
me había precedido en el distrito en que yo era ahora pastor, impusieron
repentinamente su voluntad contra el resto de la junta para que mi nombre
fuese quitado de las ceremonias de ordenación. Sólo Dios conoce por
cuántas amarguras y luchas interiores tuve que recurrir al Señor entonces, a
veces hasta con angustia de corazón. Siempre consideré que fui víctima de
una gran injusticia.
Dos años después de negárseme la ordenación, fui llevado a enseñar
cursos de Biblia en nuestro Colegio Superior en Argentina. Mi nombre fue
propuesto entonces por segunda vez para la ordenación, y por segunda vez
fue quitado porque, en el pensar de algunos, recién estaba comenzando mi
labor de enseñanza, y no había razón para apresurarse. Pasaron trece largos
años desde que quitaron por primera vez mi nombre para la ordenación,
hasta que la Unión de las Antillas en Puerto Rico. en la División Interame-
ricana, diese su voto unánime en mi favor.
Era hijo y pariente de pastores, algunos de ellos aún con cargos direc-
tivos. Los frutos de mi ministerio s~ veían por doquier. Y aunque franco
para con mis superiores, la lealtad que tuve hacia la administración de la
iglesia en situaciones bastante adversas, no pudo ponerse en tela de juicio.
¿Por qué me hizo esto la iglesia?
En primer lugar, la iglesia no fue responsable de lo que me pasó. La
iglesia es una especie de vehículo noble que nos lleva al reino celestial.
Durante el viaje, sin embargo, pueden levantarse problemas entre los pasa-
jeros, especialmente si el camino es largo. ¿Culparíamos al ómnibus por los
problemas que se levantan entre los pasajeros?
Vez tras vez a lo largo de mi ministerio, agradecí al Señor por haberme
hecho pasar por aquella experiencia temprana de mi vida. Aprendí que los
pastores también tienen el privilegio de ser salvos; que la salvación no es
sólo para los incrédulos, ni para los que entran a la iglesia, sino aún para los
que la dirigen. ¡De cuántos desaciertos futuros, en posiciones tal vez de
mayor influencia, me libró además el Señor, al enseñarme entonces que
nadie viene a este mundo para recibir todos los halagos, honores y reconoci-
mientos de los hombres, por más familiares y amigos que tenga!
11 O Los cumplimientos gloriosos del santuario
En efecto, nadie en este mundo es dueño de la iglesia, ni nadie, a no ser
el Señor, merece algo de ella. Aún así, el trato que podemos recibir del
mundo o aún de la iglesia, nunca podrá realmente compararse al trato que
recibió el Señor de su pueblo. Triste comparación sería la nuestra, si quisié-
ramos ponemos a la altura del Señor. No obstante, en todo sufrimiento
aprendemos a tener paciencia, y a refugiamos en él.
Mientras estemos en este mundo, nunca podremos hacer de "la carne
nuestro brazo" o fuerza (Jer 17:5), ni poner toda nuestra confianza siquiera
en los dirigentes de la iglesia, sino en el Señor que dirige su iglesia, a pesar
de las flaquezas de aquellos a quienes inviste con su poder. Aunque no
exenta del juego y contrajuego de las pasiones humanas de aquellos que la
dirigen, la iglesia de Cristo sigue siendo el medio que Dios tiene para
perfeccionar nuestro carácter, y preparamos para morar entre los ángeles.
Debemos aceptar el yugo que Jesús pone sobre nosotros, para que lo lleve-
mos atados a nuestros hermanos, independientemente de cuán bien o cuán
mal empujen algunos el arado, y cuánto presunto daño puedan causamos a
nosotros y a otros.
E. G. de White: "Muchos tienen la idea de que son responsables ante
Cristo solo por la luz y experiencia, y que no dependen de sus
seguidores reconocidos en la tierra. Jesús es el amigo <;le los
pecadores, y su corazón simpatiza con el dolor de ellos. Tiene toda
potestad, tanto en el cielo como en la tierra; pero respeta los
medios que ha dispuesto para la iluminación y salvación de los
hombres; dirige a los pecadores a la iglesia, que él ha puesto como
un medio de comunicar luz al mundo," HA, 1OO.
¿Quién levantó la Iglesia? El Señor. ¿Quien vela por ella, para que la
lámpara de su fe no se apague? El Señor. ¿Quién la llevará a su gloriosa
victoria sobre los poderes de este mundo, de tal forma que las puertas del
infierno no prevalezcan contra ella? No hay otro, sino el Señor. El se sentó
a la diestra de Dios, por lo cual, si en algo podemos confiar en la iglesia, lo
es en base a Aquel que con su poder la levantó sobre la tierra. Es él quien
pone o quita reyes. Es Jesús quien establece y retira de los cargos de su
iglesia a sus colaboradores, y lo hace a través de la iglesia misma, indepen-
dientemente de cuán justas o injustas parezcan sus medidas. Más que agra-
decidos debiéramos estarle de habernos admitido en su escuela de amor.
Si en algo debemos sufrir mientras ministramos los bienes de su gracia
redentora, será para nuestro bien (Rom 8:28). Nos acercará más a Jesús.
Admiraremos n1ás su carácter en medio de la prueba. En lugar de enfure-
cerse contra su pueblo y condenarlo como "acusador de los hermanos,"
111. La investidura celestial de Jesús como sacerdote y rey 111
Jesús aceptó que atasen sus manos y sus pies, y lo clavasen en la cruz,
mientras elevaba a Dios una súplica por el perdón de ellos (Luc 23 :34).
Isa 53:7= "Angustiado y afligido, no abrió su boca. Como cordero fue
llevado al matadero. Como oveja ante sus trasquiladores, enmude-
ció y no abrió su boca."
Heb 2:10= "Porque convenía que Dios, por causa de quien y por me-
dio de quien todas las cosas existen, habiendo de llevar a Ja gloria a
muchos hijos, perfeccionara mediante aflicciones al autor de la
salvación de ellos."
2 Tim 2:11-12= "Es palabra fiel: Si morimos con él, también vivire-
mos con él. Si sufrimos, también reinaremos con él. Si lo negamos,
él también nos negará."
Filip 2:5-11= "Haya en vosotros el mismo sentir que hubo en Cristo
Jesús. Quien, aunque era de condición divina, no quiso aferrarse a
su igualdad con Dios, sino que se despojó de sí mismo, tomó la
condición de siervo, y se hizo semejante a los hombres. Y al tomar
la condición de hombre, se humilló a sí mismo, y se hizo obediente
hasta la muerte, y muerte de cruz. Por eso Dios también lo exaltó
hasta lo sumo, y le dio un Nombre que es sobre todo nombre; para
que, en el Nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en
el cielo, en la tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese
que Jesucristo es el Señor, para la gloria de Dios el Padre."
9. A la espera del triunfo final sobre sus enemigos.
[Aunque Jesús recibió de derecho todo poder en el cielo y en la tierra,
¿por qué "no vemos aún que todo le sea sometido"? (Heb 2:8; 10:12-
13)].
Aunque Jesús se levantó de la tumba con poder, no fue a golpear las
puertas de Pilato, de Caifás, y de todos los que se habían burlado de él y lo
habían llevado a la cruz, para encararse con ellos y demostrarles quién
estaba en lo correcto. El no impone su presencia donde no se la quiere. Su
vindicación delante del mundo y del universo es gradual, por lo cual el
Señor no se apresura a ejercer su autoridad. Su reino es aún espiritual, y no
lo impondrá a todos antes de su segunda venida. Por esta razón, aunque en
su investidura inaugural está ya de derecho incluida su investidura final, no
reinará de hecho sobre la totalidad del mundo, hasta que sea investido otra
vez, luego del juicio, para asumir el poder. Entonces destruirá los reinos de
112 Los cumplimientos gloriosos del santuario
este mundo, y establecerá un reino que nunca más se corromperá (Apoc
11:15-18; Dan 7:14).
Heb 10:12-13= "Pero Cristo, habiendo ofrecido por los pecados un
solo sacrificio, se sentó para siempre a la diestra de Dios. Desde
entonces está esperando que sus enemigos sean puestos por estrado
de sus pies."
¡Qué ejemplo maravilloso nos da el Señor, para que no desmayemos ni
nos desesperemos! Si hay males en la iglesia que sobrepasan nuestra
capacidad de enfrentarlos, confiemos en Jesús, y esperemos en él. Si
alguien en la iglesia no reconoce nuestra obra, no lo culpemos. Permitamos
al Señor que arregle todas las cosas y nos remunere en su debido momento.
No somos nosotros el Salvador de la iglesia, sino Jesús. El arreglará todas
las cosas a su tiempo. Jamás pierde su cabeza, su control. Aunque el mundo
es suyo, tanto por creación como por redención, tiene paciencia, y la
requiere de nosotros también.
2 Ped 3:9= "El Señor no demora en cumplir su promesa, como algu-
nos piensan, sino que es paciente con nosotros, porque no quiere
que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento."
Rom 5:3-5= "Y no sólo esto, sino que nos alegramos aun en las tribu-
laciones, al saber que la tribulación produce paciencia; y la pacien..
cia produce un carácter aprobado; y la aprobación alienta la espe..
ranza. Y la esperanza no avergüenza, porque el amor de Dios está
vertido en nuestro corazón por medio del Espíritu Santo que nos ha
sido dado."
10. Recobrando nuestro dominio original.
[¿Qué recuperó Jesús al vencer sobre el príncipe de este mundo? (Ef
1:20-22; Apoc 12:10-11)].
Dios puso a nuestros primeros padres como príncipes y mayordomos de
su obra de creación (Gén 1:26-30). El pecado, sin embargo, les arrebató escc
dominio original. Desde entonces, ese dominio lo ostenta un príncipe
enemigo, al que Jesús llamó "príncipe de este mundo." Jesús vino para
recuperar ese principado que el hombre había perdido en manos de un
usurpador. Con su victoria lo despojó de su dc:tinio sobre el hombre, y lo
echó fuera. Desde entonces, el único príncipe y representante de la especie
humana que los cielos reconocen es Jesús. El lugar que pretendió ocupar el
"acusador de los hermanos" fue ocupado por nuestro hermano mayor,
//l. La investidura celestial de Jesús como sacerdote y rey 113
Cristo Jesús, quien en lugar de condenamos, nos limpia de todo pecado. El
es nuestro abogado delante del Padre. Recuperó el poder o dominio que
habíamos perdido, para que pudiésemos batallar y prevalecer como él sobre
toda autoridad y poder espiritual.
Ef 6:12;:: "Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra
principados, contra potestades, contra dominadores de este mundo
de tinieblas, contra malos espíritus en los aires."
Ef 1:20-22= "Ese poder [divino] Dios lo ejerció en Cristo, cuando lo
resucitó de los muertos, y lo sentó a su diestra en los cielos, sobre
todo principado, autoridad, poder y señorío, y sobre todo cuanto
tiene nombre, no sólo en este siglo, sino aun en el venidero. Y Dios
sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo constituyó cabeza supre-
ma de la iglesia."
Apoc 12:10-11= "Entonces oí una gran voz en el cielo que decía:
'¡Ahora ha llegado la salvación, el poder y el reino de nuestro Dios,
y la autoridad de su Cristo! Porque ha sido arrojado fuera el acu-
sador de nuestros hermanos, que los acusaba día y noche ante
nuestro Dios. Ellos lo han vencido por la sangre del Cordero y por
la palabra del testimonio de ellos, y no amaron su propia vida ni
aun ante la muerte."
E. G. de White: "Satanás tuvo otra vez consejo con sus ángeles y con
acerbo odio contra el gobierno de Dios les dijo que si bien él retenía
su poder y autoridad en la tierra... , Jesús había conferido a sus
discípulos la potestad de reprenderlos y expulsarlos, y de sanar a
cuantos afligieran. Entonces los ángeles de Satanás salieron como
leones rugientes a procurar la destrucción de los seguidores de
Jesús," PE, 191.
Cristo comparte con nosotros su autoridad y poder, dándonos su Espíritu
para proclamar el evangelio y tener vidas victoriosas contra el pecado y la
maldad. Mientras que hoy nos sienta consigo por la fe en los "lugares celes-
tiales" (Ef 2:6), nos promete llevamos en su segunda venida, literalmente a
su trono, para que nos sentemos juntamente con él a la diestra de Dios, y
reinemos con él para siempre sobre el pecado y la muerte.
Apoc 3:21= "Al que venza, le daré que se siente conmigo en mi trono,
así como he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono."
114 Los cumplimientos gloriosos del santuario
E. G. de Wbite: "Cristo vino al mundo para proveer un medio por el
cual el hombre en su propio favor pudiese pelear las batallas del
Señor, y ser admitido para sentarse a la diestra de Dios," RR, 1-4-
87, 14.
Conclusión y apelación final.
¿Te sientes débil, mi querido hermano y hermana mía, y a punto de
zozobrar en tu fe? Mira hacia arriba, y contempla al Señor sentado a la
diestra de Dios, siendo investido con todo el poder de la divinidad, para que
ni demonios ni hechizos ni poder alguno que se nombre en la tierra o en el
mundo de las tinieblas, pueda prevalecer sobre ti.
¿Sientes que tienes poco poder moral para triunfar contra un mundo
corrompido que avasalla todo en su camino, buscando arrebatarte la corona
de victoria que te espera en los cielos? Aférrate al brazo todopoderoso de
Aquel que no sucumbió en su lucha contra las potestades de maldad de este
mundo, y recibirás nuevos impulsos, nuevas aspiraciones, y nuevo vigor
para vencer. El te puede investir con su poder, enviándote la bendición
mayor de su Santo Espíritu, para consumir todo lo que ensucia tu corazón.
¿No sabes qué hacer con tus sentimientos carnales, y te parece que
nunca podrás obtener un carácter perfecto? Deja de mirarte a ti mismo, y
mira al Señor. El sólo espera que recurras a él, y que confíes en él. Toda
potestad le fue dada en el cielo y en la tierra, de manera que si confías en él,
te sacará de la red de tus pasiones en la cual te sientes atrapado, y te
restituirá el dominio sobre ti mismo y sobre el mundo que habías perdido.
Oremos. Padre y Dios santo que estás en el cielo, recurrimos a ti en
este momento, invocando el nombre todopoderoso de Jesús. Sabe- '
mos que no poseemos nada en nosotros que nos recomiende delante
de ti, excepto nuestra suprema necesidad de ser limpiados, perdona-
dos, e investidos con tu Espíritu para prevalecer contra los poderes
de este mundo y de las tinieblas. En el nombre de tu amado Hijo
Jesús, a quien ungiste para ser nuestro príncipe y le conferiste todo
poder en el cielo y en la tierra, te pedimos que nos des de su gracia
para cumplir tu voluntad, y proclamar con poder el último mensaje
que nos has confiado para dar al mundo. Te agradecemos de ante-
mano esos dones confiando en tus promesas. Haz que se cumplan
en nosotros. Te lo pedimos en el nombre de Jesús, nuestro Salva-
dor, Amén.
I!l La investidura celestial de Jesús como sacerdote y rey 115
CUESTIONARIO 111
LA INVESTIDURA CELESTIAL DE JESUS
COMO SACERDOTE Y REY
Sección l. RECONOCIMIENTO CELESTIAL Y TERRENAL.
l. ¿Por qué Jesús, inmediatamente después de su resurrección, impidió a
María que le rindiese homenaje? (Juan 20: 16-17).
Respuesta: ..................................................................................................... .
2. ¿Qué le aseguró su Padre en esa ocasión, según lo expresó Jesús
mismo cuarenta días más tarde, antes de ascender al cielo? (Mat 28: 18).
Respuesta: ..................................................................................................... .
3. ¿Qué debían esperar los discípulos en Jerusalén, antes de salir a
predicar a todo el mundo el evangelio de salvación? (Hech 1:4-5,8)
Respuesta: ..................................................................................................... .
4. ¿Dónde debía ser exaltado Jesús, antes de derramar su Espíritu, su
poder, a su iglesia? (Hech 2:32-35; Mar 16: 19~ Heb 1:8).
Respuesta: ..................................................................................................... .
5. ¿A quiénes se ungía en el Antiguo Israel?
Respuesta: ..................................................................................................... .
Sección II. LA INVESTIDURA INAUGURAL A LA DIESTRA DE DIOS.
6. a) ¿Quién ungió a Jesús delante de los ángeles de Dios en ocasión del
Pentecostés? b) ¿con qué propósito?
Respuesta: a) .................................................. (Heb 1:9; Hech 4:27).
b) Para ser" ................................ y Cristo (Ungido)" (Hech 2:36; véase
v. 30; Heb 5:5-1 0).
116 Los cumplimientos gloriosos del santuario
7. ¿Qué ordenó Dios a sus ángeles en la ceremonia de investidura de su
Hijo, cuando lo hizo sentar a su diestra? (Heb 1:6; véase 1 Ped 3: 22)
Respuesta: ..................................................................................................... .
8. ¿De qué coronó Dios a Jesús ante sus ángeles, cuando lo hizo sentar a
su diestra? (Heb 2:7,9).
Respuesta: .................................................................................................... ..
9. Aunque Jesús recibió de derecho todo poder en el cielo y en la tierra,
¿por qué "no vemos aún que todo le sea sometido"? (Heb 2:8; 10:12-13)
Respuesta: ..................................................................................................... .
10. ¿Qué recuperó Jesús al vencer sobre el príncipe de este mundo? (Ef
1:20-22; Apoc 12:10-11).
Respuesta: .................................................................................................... ..
LECCION IV
UN PACTO INCOMPARABLE
CON PROMESAS EXCEPCIONALES
En la misma época en que llegábamos con mi familia a Estrasburgo,
Francia, para iniciar mis estudios doctorales, el pastor de la Iglesia Adven-
tista de esa ciudad volvía del Africa, después de 20 años de labor misionera.
Recuerdo cuando al principio le pedían que mostrase en diferentes reunio-
nes, diapositivas del Africa ecuatorial en donde había trabajado. Dos de
esas diapositivas atraían en forma especial la curiosidad de la gente. Las dos
tenían que ver con un mismo poste. Mientras que en una de ellas el poste
producía sombra, en la otra no se percibía ninguna sombra. La segunda la
sacó, según explicó, en pleno mediodía. Eso era algo que él, como todo
europeo que ha vivido sólo en el cono norte, jamás había visto, y por eso le
había llamado la atención. "Si miramos sólo la sombra de un poste como
éste--explicó el pastor--seremos llevados poco a poco, a medida que se
acerca el mediodía, a contemplar el poste real, pues cuando el sol brilla en
todo su esplendor, las sombras desaparecen."
Así también, era el propósito de Dios conducir a los israelitas paso a
paso de las sombras y símbolos antiguos, a la realidad y cumplimiento futu-
ros del ministerio de Cristo en el santuario celestial. Siendo que muchos se
negaron a querer contemplar la realidad, Dios hizo desaparecer la sombra,
el templo de Israel. La gente fue conducida, de esta forma, a contemplar
directamente a Jesús, y a buscarlo en el santuario celestial en donde minis-
tra en nuestro favor.
118 Los cumplimientos gloriosos del santuario.
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SECCION 1
ALGO MEJOR PARA NOSOTROS
El ritual de sacrificios sobre el que se basó el pacto de gracia que Dios
estableció con su pueblo en la antigüedad, fue solamente simbólico y
pasajero. Así como una sombra no puede compararse en su plenitud con la
realidad misma, así tampoco las leyes relativas del culto antiguo serían
idénticas a la realidad prefigurada. No obstante, todos debían mirar a través
de esas sombras, la realidad futura a ser revelada. Una vez que esa realidad
llegase, desaparecerían las sombras, por lo que el factor redentivo del nuevo
pacto que Dios haría con su pueblo, no se basaría ya más sobre el ritual de
sacrificios de animales, sino sobre el sacrificio del Hijo de Dios.
l. Un nuevo pacto con mejores promesas.
[¿Cómo describe Pablo el Nuevo Pacto y las promesas que ofrece, así
como la naturaleza del nuevo ministerio y del sacrificio que se
efectúa en él? (Heb 7:22; 8:6; 9:23)].
La conexión entre las sombras y la realidad es una de las cosas que más
asombra en la religión de la Biblia. Se anuncia la venida del gran Libertador
de la especie humana con siglos y milenios de antelación. Ni Mahoma, ni
IV. Un pacto incomparable con promesas excepcionales 119
Confusio, ni Buda, ni ningún otro fundador de religiones, fueron precedidos
como Jesucristo, por una "tan grande nube de testigos" que lo anunciaban
(Heb 12:1).
No obstante, debemos admitir que entre las sombras y la realidad hay
también contrastes. Ninguna sombra, figura, representación o parábola que
anunciase la venida del Mesías y su futuro ministerio en el santuario del
nuevo pacto, podría igualar ni menos superar su cumplimiento. De lo con-
trario no serían sombras, sino la realidad misma. Ahora bien, por el hecho
de existir contrastes entre las prefiguraciones y la realidad, ¿debía negarse
toda correspondencia entre ambas?
Volvamos a la ilustración del poste. ¿Qué vemos cuando lo contempla-
mos, la realidad o su sombra? La realidad. Si comparamos el poste con su
sombra, ¿qué es mejor, más completo y más perfecto? El poste. ¿Podemos
encontrar similitudes entre la sombra y el poste? ¡Por supuesto! La sombra
no puede hacer otra cosa que reflejar el contorno de la realidad. ¿Podemos
encontrar también contrastes? ¡Ciertamente! La sombra nunca podrá ser
una copia perfecta de la realidad, ni jamás superarla.
Así también, el apóstol buscó demostrar a sus hermanos de raza la
preciosura del evangelio de Cristo. Por esta razón presentó su sacrificio, su
ministerio y el nuevo pacto que hace con su pueblo, así como las promesas
sobre las que está basado, como siendo mejores que todo lo que ellos
conocían.
Heb 7:22= "Por eso, Jesús fue hecho fiador de un pacto mejor."
Heb 8:6= "Pero ahora tanto mejor ministerio es el de Jesús, por
cuanto es mediador de un pacto mejor, basado sobre mejores
promesas.
Heb 9:23= "Fue, pues, necesario que la copia de las realidades celes-
tiales fuese purificada con esos sacrificios; pero las realidades ce-
lestiales mismas [deben ser purificadas] con rnejores sacrificios."
Por el hecho de ser el ministerio de Jesús superior y mejor al de los
sacerdotes hijos de Aarón, ¿debíamos deducir que ambos ministerios no
poseían relación alguna? ¡En absoluto! El contraste se produce básicamente
entre algo inferior a algo mayor; entre algo que fue extraordinario a pesar
de las falencias humanas, a algo más extraordinario y perfecto.
2 Cor 3:11= "Porque si lo que es pasajero tuvo gloria, mucho más
glorioso será lo que permanece."
120 Los cumplimientos gloriosos del santuario.
2. Un sacerdote establecido para oficiar en otro templo.
[¿Por qué Jesús no hubiese podido oficiar como sacerdote en el sistema
de culto terrenal? (Heb 8:4; 7: 13-14)].
La mente moderna y científica exige copias exactas, no semejanzas. Esta
es una de las razones por las que los científicos rechazan a menudo la tipo-
logía bíblica. No encuentran en la Biblia copias exactas entre las sombras y
la realidad. Aún más a menudo de lo que se piensa, tales científicos recha-
zan la Palabra de Dios porque los pensamientos de Dios van más allá del
modelo humano de pensamiento (lsa 55:8-9). Esto se ve especialmente en
la consideración de las semejanzas y contrastes que se dan entre la sombra
del culto antiguo y la realidad del nuevo inaugurado por Cristo.
Según el razonamiento presumidamente científico de algunos teólogos,
el hecho de que se observan contrastes entre el sistema de culto antiguo y el
nuevo, debe conducirnos a considerar el nuevo inaugurado por Cristo como
diametralmente opuesto al viejo que se practicaba en Israel. Siguiendo cbn
este criterio, la realidad no tendría nada que ver con la sombra, y el único
propósito de la revelación del nuevo pacto sería revelar la inutilidad del que
lo precedió y anunció.
En el otro extremo están los que poseen una imaginación exuberante, y
encuentran en la tipología bíblica un lugar propicio para dar rienda suelta a
sus inventivas extravagantes, sin percibir que las correspondencias entre las
sombras y la realidad tienen límites, y que esos límites los pone la Palabra
de Dios. Por consiguiente, para no desvirtuar el mensaje precioso de prefi-
guraciones y cumplimientos que encontramos en la Biblia, se requiere que
prestemos atención a la orientación clara y directa que los autores inspira-
dos nos dieron en este punto, y permanezcamos fieles a esa orientación.
Las ventajas y limitaciones de la lógica moderna.
Se cuenta que ingleses, franceses y alemanes se reunieron para estudiar
el elefante. Los ingleses escribieron un libro sobre el factor económico del
elefante. Los franceses hicieron un volumen tratando el factor sexual del
elefante. Finalmente, vinieron los alemanes y prepararon cuatro enormes
volúmenes que titularon: "Introducción al estudio del elefante."
Es universalmente reconocido que los alemanes se caracterizan por ser
muy abarcantes en sus trabajos de investigación. Los franceses, en cambio,
no toleran demasiado ese estilo germano que busca incluirlo todo. Son bus-
cadores de claridad, y a menudo obtienen buen resultado. Desde la primaria
hasta los estudios más elevados, les enseñan a tratar de contradecir lo que
dice el profesor, no necesariamente para negar lo que dice, sino como una
manera de lograr una comprensión clara y lógica. Por esta razón, cuando
enseñaba teología en el Seminario Adventista de Collonges, en Francia,
IV Un pacto incomparable con promesas excepcionales 121
descubrí que a veces convenía comenzar de una manera negativa mi clase,
para llevar los estudiantes a contradecirme, y a buscar por ellos mismos la
respuesta positiva.
Lamentablemente, en un mundo tan condicionado como el nuestro, la
lógica humana se topa a menudo con callejones sin salida. Esto nos obliga,
vez tras vez, a tener que mirar al mundo tal como es, y no como pensamos
que debe ser, so pena de ser tildados de teóricos. Por ejemplo, me resultaba
divertido a veces ver a mis amigos franceses, concluir afirmando cosas que
ellos sabían que no tenían sentido, simplemente para ser consecuentes con
lo que dijeron al principio. La discusión terminaba cuando se llegaba a una
situación tal.
Paradójicamente, son los mismos franceses tan maestros de la lógica, los
que en estas últimas décadas han atacado más fuertemente la obsesión mo-
derna del pensamiento científico, que se caracteriza por buscar consistencia.
En esencia, lo que estamos considerando tiene que ver con un debate que
lleva ya varias décadas entre el racionalismo y el existencialismo modernos.
Volvamos al tema de esta lección, y procuremos descubrir los problemas
que muchos tienen hoy con sus criterios de razón para entender el mensaje
bíblico. Para los que buscan tautologías, esto es, copias exactas entre la
promesa y el cumplimiento, aparece un primer problema. ¿Cómo podía
Jesús ser la realidad prometida del sacerdocio Aarónico, si no provino de la
tribu de Leví?
Heb 7:14= "Porque es evidente que nuestro Señor nació de la tribu de
Judá, y de ella nada habló Moisés tocante at sacerdocio."
Obviamente, Jesús no vino para ser sacerdote sobre un templo terrenal,
ni su sacerdocio podía darse dentro de ese viejo orden.
Heb 8:4= "Si estuviese sobre la tierra," declaró Pablo, "ni siquiera
sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que ofrecen los presentes
según la ley."
Este hecho nos permite deducir que por el hecho de ser establecido co-
mo sacerdote, Jesús no rompía la ley de la descendencia humana, puesto
que él no pretendería llevar a cabo un ministerio sacerdotal en el templo en
donde sólo los descendientes de Aarón habían sido designados para llevar a
cabo sus servicios.
3. Un sacerdocio predicho que pertenece a otro orden superior.
[Si Jesús no provino de la casta sacerdotal, ¿cómo podría cumplir con
un ministerio equivalente al de los sacerdotes terrenales? (Heb 5: 1-6;
7: 15-17)]
122 Los cumplimientos gloriosos del santuario.
JESUS
(•
IV. Un pacto incomparable con promesas excepcionales 123
Pongámonos en la situación de los apóstoles en medio de un contexto
judío. Todos esperaban que viniese el Mesías Libertador, y sabían que su
ascendencia carnal se remontaría al rey David, pues Dios le había prome-
tido a David que uno de sus descendientes se sentaría sobre su trono para
siempre (Hech 2:30). De manera que cuando querían probar que Jesús
cumplió con esta promesa hecha al rey y profeta David, hacían referencia a
su descendencia genealógica (Mat 1:6; Luc 3:32; Rom 1:3, etc). Al sentarse
luego Jesús a la diestra de Dios en el trono celestial, pudieron ver cómo se
cumplió esa promesa divina.
Este era un argumento extraordinario para los discípulos. Ellos predica-
ban bajo la autoridad del verdadero Rey de Israel que estaba sentado, no
como David sobre un trono simbólico y terrenal (1 Crón 29:23), sino sobre
el trono mismo de Dios en los cielos.
Pues bien, ¿por qué los discípulos no buscaban probar también que Jesús
descendía de Leví, para entonces presentarlo como nuestro sumo sacerdote
del santuario celestial? Sencillamente, porque esto era imposible. Jesús no
descendió de Leví. ¿Cómo podían resolver entonces, esta incongruencia
aparente entre las sombras y la realidad?
Aquí es donde fracasa también toda lógica moderna y científica, que
busca ser consistente con sus propios postulados de razón, más que con el
testimonio bíblico. Como resultado, muchos han tratado de probar que el
sacerdocio de Jesús no tiene nada que ver con el de la tribu de Leví. Este es
un error.
¿Cómo explicó Pablo el problema? En primer lugar, convengamos en
que el apóstol no inventó la respuesta. No impuso al mensaje bíblico mol-
des tan rígidos de comparación como los que gusta a la mente moderna. El
hecho de que en determinado lugar, algo se cumple de una manera, no
significa que en el otro debe cumplirse exactamente de la misma manera.
Pero entonces, ¿cómo podemos evitar caer en el otro extremo de aquellos
que dan rienda suelta a su imaginación para hacerle decir a la Escritura lo
que se les ocurre?
La respuesta es sencilla. Debemos procurar entender la lógica bíblica, y
permanecer dentro de sus principios. Esto fue lo que hicieron los apóstoles.
Pablo, por ejemplo, se basó en las Escrituras que los judíos poseían en
común con los cristianos, para explicar la tensión o discrepancia aparentes
entre la sombra y la realidad. Para probar que Jesús podía cumplir con un
sacerdocio semejante al de Aarón y sus hijos en el templo celestial, sin ser
descendiente de ellos, recurrió a la Biblia, y demostró que Dios había
anticipado el cambio.
Los argumentos que encontramos en la Epístola a los Hebreos para pro-
bar que Jesús podía cumplir con lo que prefiguraban los servicios aarónicos,
pueden resumirse en tres.
124 Los cumplimientos gloriosos del santuario.
l. Porque como en el caso de Aarón, Jesús fue establecido como sumo
sacerdote por Dios mismo, de manera que su sacerdocio descansa en la
autoridad de Dios.
Heb 5:4...6= "Nadie toma para sí esa honra, sino el que es llamado
por Dios, como Aarón. Tampoco Cristo se ~onfirió a sí mismo la
dignidad d~ ser sumo sacerdot~; sino que se la confirió Dios, quien
le dijo: ~Tú eres mi Hijo, yo te engendré hoy."'
Aunque haya discrepancias genealógicas entre ambos sacerdocios, no
podemos dejar de ver sus correspondencias. Así como Aarón no se esta-
bleció a sí mismo como sumo sacerdote en el templo terrenal, así tampoco
Cristo se autodenominó sacerdote en el templo celestial. Así como Aarón
fue elegido por Dios para ese cargo, así también Jesús fue designado por su
Padre para ser su sacerdote.
Es cierto que Jesús no podría haber sido sacerdote en el templo terrenal,
porque no provenía de la tribu de Leví. Pero igualmente cierto es que
ningún sacerdote proveniente de la tribu de Leví sería acepto para oficiar
delante de Dios en el cielo, si Dios mismo no le confiriese ese honor. Dios
no les otorgó a los hijos de Aarón ese honor, sino sólo a Jesús, en virtud de
su sacrificio incomparable. Mientras que a los unos Dios los constituyó
como sacerdotes de un templo terrenal, al otro Dios lo estableció para ser
sacerdote en el templo celestial.
2. Porque Dios predijo el cambio futuro de orden sacerdotal a través de
su siervo David, quien lo comparó al orden sacerdotal de Melquisedec.
Pablo da vuelta el argumento de aquellos que quieren negar la autenti-
cidad del sacerdocio celestial de Jesús. ¿En qué lugar de la Biblia se pre-
decía que un descendiente directo de Aarón según la carne, debía sentarse
sobre el trono de Dios para ser su sacerdote en favor de su pueblo? En
ninguno. Sin embargo, su ministerio sacerdotal futuro estaba prefigurado en
el servicio que ofrecían Aarón y sus hijos en el templo.
Superior a David
¿Quién sería, entonces, el honrado con ese cargo, y sobre qué bases?
Aquel a quien David había reconocido como superior a sí mismo llamándo-
le "Señor" (Sal 110: 1), a pesar de provenir de su descendencia monárquica
camal (Mat 22:41-46). En efecto, Dios no le dijo a David que iba a haber un
cambio de dinastía en su reino, de tal forma que otro sin ninguna relación
sanguínea directa con él, se sentase sobre su trono para siempre. Por el
IV. Un pacto incomparable con promesas excepcionales 125
contrario, Dios le anticipó que un hijo suyo, además de sentarse sobre su
trono, recibiría un sacerdocio que, en relación con ambos nombramientos
de rey y sacerdote, seguiría el modelo de Melquisedec (Sal 11 0:4). De esta
manera, la misma Escritura predijo un cambio en la línea genealógica
sacerdotal, de tal forma que un hijo de David podría cumplir tanto con el
papel de rey representado por David, como con el de sacerdote representado
por Aarón, siendo superior a ambos. Siendo que esos dos ministerios no se
habían llevado a cabo por una sola tribu, Dios recurrió a Melquisedec, quien
fue a su vez rey y sacerdote, para representar el futuro ministerio de un hijo
de la descendencia de David.
Heb 5:6= "Como también dice en otro lugar: 'Tú eres sacerdote para
siempre, según el orden de Melquisedec."
3. Porque como el orden de Melquisedec no estaba ni precedido ni suce-
dido por una genealogía sacerdotal conocida, Jesús tampoco fue precedido
ni será sucedido genealógicamente en su ministerio sacerdotal, pues oficia
"según el poder de una vida indestructible."
Heb 7 :3= "Sin padre, ni madre, ni genealogía, sin principio de días, ni
fin de vida. Hecho semejante al Hijo de Dios, en que perma.nece
sacerdote para siempre."
Heb 7:15-17= "Esto es más evidente aún, cuandQ a semejanza <k
Melquisedec se levanta otro sacerdote distinto, constituido; no se-
gún una ley humana, sino según el poder de una vida indestructi~le.
Pues se afirma de él: 'Tú eres sacerdote para siempre, según el
orden de Melquisedec. "'
La profecía citada por Pablo de David (Sal 110:1,4), que anunciaba el
cambio de orden genealógico tocante al sacerdocio, le permite al apóstol
mostrar también la superioridad del ministerio d~ Jesús sobre toda sombra
que lo hubiese precedido.
Superior a Aarón.
Es obvio--razona el apóstol--que "si la perfección se hubiera podido
alcanzar por el sacerdocio levítico" que provenía de Aarón, no habría
habido "necesidad' "de que se levantase otro sacerdote según el orden de
Melquisedec" (Heb 7: 11 ). Dicho de otra manera, si se anunciaba un cambio
de sacerdocio, es porque el sacerdocio de Aarón no era perfecto. Se
requería, pues, un orden superior que lograse lo que los hijos de Aarón no
126 Los cumplimientos gloriosos del santuario.
podían lograr con su ministración. Al ser superior por poder llevamos a la
perfección, ese nuevo orden sacerdotal nos presenta también "una esperan-
za mejor, que nos acerca a Dios" (Heb 7: 19).
Beb 7:18=:= ''As.í, la ordenación anterior queda abrogada por su ine-
ficacia ~ inutilidad."
Heb 7: ll= "Pues, al cambiar el sacerdocio, es necesario cambiar tam-
bién la ley [relativa al orden genealógico del sacerdocio].'~
Heb 7:21= ''Los otros sin juramento fueron hechos sacerdotes; pero
éste, con el juramento del que le dijo: 'Juró el Señor, y no desistirá~
Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec."
Hay discrepancias genealógicas, pero también semejanzas en cuanto al
ministerio y su propósito, y superioridad en sus logros y en los eventos
adicionales que tienen lugar. ¿Da esto lugar a inconsistencias en la inter-
pretación del apóstol? No, por cierto. El Señor anunció con antelación en su
Palabra, que habría ciertas modificaciones, e indicó cuáles. ¿Da lugar esto a
que cada cual cambie a su gusto y placer todo cumplimiento que se prefi-
guraba en la tipología del templo terrenal y sus servicios que presumible-
mente no cuadrarían en el cielo, siguiendo un principio llamado por algunos
de "sentido común"? ¡De ninguna manera! Debemos ajustar nuestra lógica
a la lógica bíblica, y así evitaremos caer en los dos extremos que son la
fantasía y la incredulidad.
Superior a Ahraham.
Aarón provino de Abraham, quien dio sus diezmos a Melquisedec reco-
nociéndolo como superior. Con esto, el apóstol deja implícito el hecho de
que nadie más debe estar obligado a seguir dando el diezmo al sacerdocio
del templo en Jerusalén, sino al nuevo sacerdocio de Cristo establecido
según ese nuevo orden al que Abraham reconoció, y cuya remuneración
Jesús retribuye a los apóstoles y pastores o ancianos de las iglesias que se
dedican a su servicio. Jesús es, por consiguiente, más grande que Abraham.
lleb 7:4--7,9-10==. ''Considerad cuán grande fue Melquisedec, a quien
aun el patriarca Abraham le dio el diezmo del botín. Según la Ley,
los levitas que toman el sacerdocio, tienen orden de recibir el diez-
mo del pueblo; es a saber, de sus hermanos, aunque éstos también
proceden de la estirpe de Abraham. Pero aquel, sin ser de la genea-
~()gí.~-.d~_ ~!!(.)~, r~ibi<? de Abraham el diezmo; y bendijo al que
IV. Un pacto incomparable con promesas excepcionales 127
tenía las promesas. Es indiscutible que el menor es bendecido por el
mayor... Y por decirlo así, el mismo Leví~ que recibe los diezmos,
pagó el diezmo por medio de Abraham. Porque Leví aún estaba en
los lomos de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro.''
Superior a Moisés.
Si el futuro Mesías iba a ser sacerdote según el orden espiritual de un
personaje mayor que Abraham, todo descendiente de Abraham según la
carne iba a ser inferior, a menos que Dios lo estableciese por su autoridad
divina como algo superior. Esto se cumplió en Jesús, quien aunque en su
ascendencia humana provino de Abraham, es único en su procedencia
divina. De entre todos los descendientes de Abraham, nadie, sino Jesús fue
establecido por Dios como siendo mayor que David, Aarón, y Abraham.
Aún Moisés debió cumplir fielmente con lo que Dios le ordenó, "para
testificar de lo que se había de anunciar en el futuro" (Heb 3 :5-6).
Superior a Melquisedec.
Melquisedec también es una sombra o prefiguración de una realidad a
venir, no una copia exacta. Por esta razón, su representación simbólica es
también limitada. ¿En qué se parece a Jesús? En el hecho de que el registro
bíblico no ofrece ningún antecesor sacerdotal para Melquisedec, y en este
respecto su nombramiento sacerdotal sería semejante al futuro ministerio
sacerdotal de Jesús, quien poseía genealogía real desde la perspectiva
humana, pero no sacerdotal. Jesús es, al mismo tiempo, de origen divino, de
tal manera que está por encima de todo orden anterior. Cumple con una
labor más amplia que la que se registra de Melquisedec, al eJercer un
ministerio sacerdotal correspondiente al de los hijos de Aarón.
4. Sacerdotes mortales y pecadores en el antiguo orden.
[¿Qué otras limitaciones del sacerdocio terrenal antiguo destaca Pablo
para probar que debía llegar el día en que se estableciese otro
superior? (Heb 7:23,27-28)].
Heb 7 :23:::;:: "Los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, porque la
muerte les impedía continuar."
Esto mismo podría decirse de David y su descendencia. Su tipología o
prefiguración estaba limitada igualmente por una sucesión de hombres que
por la muerte y la apostasía tampoco pudieron continuar reinando. A pesar
de esas limitaciones de las sombras de la institución davídica, los apóstoles
128 Los cumplimientos gloriosos del santuario.
continuaron relacionando a Jesús con David aún después de su resurrección.
Semejante a David, quien sometió a todas las naciones enemigas, era nece-
sario ahora, en una escala mucho mayor, que Jesús sometiese a todos sus
enemigos y los pusiese por estrado de sus pies (Heb 10: 13; cf. Sal 110: 1;
véase Apoc 5:5; 22: 16).
Leamos otros pasajes que contemplan las limitaciones del sacerdocio
aarónico.
Heb 7 :27= Jesús "no tiene necesidad, cada día, como los otros sumos
sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados,
y luego por los del pueblo. Esto lo hizo una sola vez para siempre,
cuando se ofreció a sí mismo."
Heb 7:28= "Porque la ley [del sacerdocio Aarónico] constituye sumos
sacerdotes a hombres débiles ... "
5. Otras calificaciones mejores del nuevo sacerdocio.
[¿Qué ventajas tiene el sacerdocio celestial de Jesús con respecto al
sacerdocio del Antiguo Testamento? (Heb 7:24-26,28; 4:15).]
La Epístola a los Hebreos es una epístola genial. A judíos que habían
aceptado a Jesús pero que estaban perdiendo su fe en él, y regresando al
antiguo ceremonial de Jerusalén, el apóstol les exalta a Jesús de una manera
extraordinaria. Así como la sombra no puede competir con la realidad,
IV. Un pacto incomparable con promesas excepcionales 129
tampoco institución alguna de Israel, por más gloriosa que hubiese sido,
podía competir con la grandeza del ministerio sacerdotal de Jesús en los
cielos. De ahora en adelante, el orgullo de los judíos debía ser puesto en
Jesús, por encima de Abraham, Moisés, Aarón y David, y aún del mismo
templo de Jerusalén y de la nación judía como tal.
Heb 7 :24-25= "Pero como Jesús permanece para siempre, tiene un
sacerdocio inmutable. Por eso puede también salvar eternamente a
los que por medio de él se acercan a Dios, ya que está siempre vivo
para interceder por ellos."
Heb 4:15= "Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de simpa-
tizar con nuestras debilidades; sino al contrario, fue tentado en todo
, según nuestra semejanza, pero sin pecado."
Heb 7:26= "Tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, lim-
pio, apartado de los pecadores, y exaltado por encima de los cie-
los."
Heb 7:28= "La palabra del juramento, posterior a la ley [del sacerdo-
cio], constituyó al Hijo [como sacerdote], hecho perfecto [por su
victoria sobre el sufrimiento y la muerte: 2:1 O] para siempre."
¿Cómo miramos a Jesús?
Vez tras vez se nos exhorta en la Biblia a mirar a Jesús. El es "el autor y
consumador de nuestra fe" (Heb 12: 1), por lo cual, más allá de toda investi-
gación científica que podamos hacer en la Biblia para descubrir su verdad,
debemos mirarlo como una persona digna de nuestros afectos, de nuestro
amor. Conocí a padres que nunca sonreían a sus hijos, ni los miraban con
aire de satisfacción. Como resultado, sus hijos casi nunca sonreían, y pare-
cían tan desabridos como sus padres.
Un autor francés, de la época de la revolución, escribió un libro titulado
El Emilio, basado en la creencia de que toda criatura nace buena, pero que
la sociedad la corrompe. Para evitar esa corrupción de la sociedad, debía
tratarse a ese niño sin contacto directo con los demás, ni siquiera de sus
padres. Creyendo en esa teoría algunos intentaron probarla, pero la criatura
murió de pocos meses.
Triste fue la lección que se necesitó para aprender una vez más que todo
ser humano necesita del afecto, de la estima, y de los mejores sentimientos
de los demás para vivir. Así también, necesitamos no sólo recibir de Jesús
su comprensión y amor, sino también corresponder a su afecto e interés en
nosotros, para poder realmente tener comunión con él.
130 Los cumplimientos gloriosos del santuario.
Cuando nos enamoramos con mi esposa, éramos bastante jóvenes.
Durante una gira de varios días con el coro del colegio en donde estudiába-
mos, por las provincias del norte de Argentina, no permitían a las parejas
sentarse juntos. Nosotros tratábamos de convencer a jóvenes casados o con
novios que hacían el recorrido solos, para que se sentasen del lado de la
ventanilla. De esa forma podíamos no sólo hablar durante el viaje, sino
también miramos con sólo el pasillo angosto de por medio. Viendo lo
enamorados que estábamos, un pastor trató de sorprendemos para sacamos
una foto, pero no tuvo éxito. Aparentemente, otros disfrutaban observando
disimuladamente la expresión de nuestro rostro cuando nos mirábamos.
Hoy, ya con más de 25 años de casados no nos miramos tanto, tal vez
porque nos conocemos de memoria.
La relación del cristiano con Cristo es una relación de amor, como la de
dos personas que se enamoran. Dirigiéndose a través de Juan a la iglesia de
Efeso, Jesús le dijo: "Tengo contra ti que has dejado tu primer amor"
(Apoc 2:4). ¿Hemos perdido el entusiasmo por contemplar a Jesús? ¿No
sentimos más emoción al arrodillarnos y buscar comunión con él? ¿Hemos
dejado de hablar con él a lo largo del día, de deleitarnos en el estudio diário
de su Palabra, y de impresionarnos con las manifestaciones de su Provi-
dencia?
Un pastor recientemente contó que, luego de leer algunos libros sobre la
familia, decidió dedicar por lo menos 15 minutos diarios para mirarse con
su esposa, debido a que las actividades y tensiones de la vida hacía que se
hablasen pero que ni se mirasen. El Señor nos mira, pero quiere que noso-
tros también lo contemplemos. Si estamos realmente enamorados de él, nos
resultará un deleite contemplarlo. Siendo que la hermosura de un rostro se
refleja sobre todo en su pureza, su amor y comprensión, la hermosura de
Jesús es inigualable. Será un deleite contemplarlo junto al trono de Dios,
por toda la eternidad. Pero debe transformarse ya en un deleite contemplar-
lo por la fe, en ese ministerio de socorro y ayuda que ha establecido en el
templo celestial, para que ninguno de nosotros desmaye en la lucha.
Conclusión.
Mi querido hermano y hermana, ¿consagras tiempo para contemplar por
la fe a nuestro Señor en su templo celestial? ¿Valoras realmente lo hermoso
que es tener un sumo sacerdote tan maravilloso en el cielo? ¿Tienes la
costumbre de recurrir a él, conociendo su permanente amor y disposición de
ayudamos en nuestras necedidades, y de redimirnos del pecado? ¿Cuántos
de nosotros queremos venir hoy a Dios a través de Jesús y agradecer a Dios
por damos el privilegio de contar con tan precioso mediador entre nosotros
y el trono celestial?
IV. Un pacto incomparable con promesas excepcionales 131
Oración. Gracias Señor porque tus ojos no se apartan de tus hijos. Tu
atiendes el clamor de ellos. Queremos, Señor, también contemplarte
a ti, y ser saciados. Gracias por darnos en Jesús el más grande y
perfecto mediador que podías ofrecemos para que no desmayáse-
mos en la prueba. Venimos a ti en estos momentos en su nombre, y
en virtud de su intercesión por nosotros, _para pedirte que nos
redimas de todo mal, nos limpies del pecado, y nos ayudes a man-
tener siempre viva nuestra fe y confianza en ti para librarnos. Todos
estos favores te los pedimos en el nombre de Jesús, nuestro Reden-
tor y sumo sacerdote celestial, Amén.
SECCION 11
LAS VENTAJAS DE NUESTRA FE
Años atrás, un pastor amigo mío visitó la India, y filmó muchas vacas,
veneradas como sagradas, que caminaban por las calles en medio de
muchos niños y gente muriendo de hambruna. También filmó mucha gente
adorando en el río sagrado en el que se estaban bañando. Entonces se detu-
vo un instante y, mirando a la gente reflexionó: "Creo que si yo hubiese
nacido allí, estaría haciendo lo mismo."
¿Cuáles son nuestros sentimientos en relación con tanta gente que vive
en la superstición? ¿Qué podríamos hacer para compartir con ellos las ven-
tajas de nuestra fe? ¿Nos ofrece nuestra fe realmente una esperanza mejor?
Los judíos en la época de Jesús se aferraban a las ceremonias externas de su
antiguo templo, sin darse cuenta que Dios les había dado esas ceremonias
para conducirlos a una esperanza mejor. Una mirada a la Epístola a los
Hebreos nos muestra la preocupación del apóstol por demostrarles a sus
compatriotas que las antiguas ceremonias no podían lograr la perfección, y
que debían abandonarlas para seguir, en cambio, el mejor ministerio de
intercesión que había inaugurado Jesús en el cielo.
Por supuesto, Pablo no debía ser malinterpretado. El antiguo ministerio
de sombras no era totalmente inservible, porque predecía el nuevo orden
que estaba para venir, esto es, el ministerio sacerdotal superior de Jesús en
el cielo.
6. El cumplimiento correspondiente de Jesús del ministerio sacerdo-
tal aarónico.
[A pesar de los contrastes que revelan la superioridad del ministerio
celestial de Jesús, ¿qué correspondencia debía cumplirse entre el sa-
cerdocio terrenal y el sacerdocio celestial prefigurado? (Heb 8:3;
5: 1)].
132 Los cumplimientos gloriosos del santuario.
Por el hecho de que Jesús está por encima de Aarón y de sus hijos,
¿debía concluirse que su ministerio sacerdotal no tendría nada que ver con
el sacerdocio Aarónico? Esto es lo que han sugerido algunos intérpretes
modernos. Sin embargo, esa no fue la intención del apóstol Pablo. Por el
contrario, nos dio otra prueba de que Jesús no sólo está por encima del
sacerdocio Aarónico, sino también por encima de Melquisedec y David,
pues ofreció su vida en sacrificio por el pecado de su pueblo. Esto lo pudo
hacer únicamente a semejanza de Aarón.
Heb 8:3= "Todo sumo sacerdote es puesto para ofrecer presentes y
sacrificios. De ahí que era necesario [para cumplir con lo anuncia-
do por el ritual levítico] que Jesús también tuviese algo que ofre-
cer."
¿Ofreció Melquisedec un sacrificio por el pecado? El relato bíblico no
lo menciona. ¿Ofreció David un sacrificio por el pecado en calidad de
sacerdote? En absoluto. ¿Por qué era, pues, necesario que Jesús tuviese un
sacrificio para ofrecer? Porque debía cumplir con las sombras del ritual
hebreo. Esta es una prueba irrefutable de que entre el ritual de sacrificios
que ofrecía el sacerdocio levítico, y el ritual del sacerdocio de Jesús en el
cielo, debía haber correspondencia, no ligada a una descendencia camal,
sino al poder de una vida indestructible.
Heb 5:1= "Todo sumo sacerdote elegido de entre los hombres, es
constituido a favor de ellos, para presentar ante Dios, ofrendas y
sacrificios por los pecados."
A diferencia de los sacerdotes terrenales, sin embargo, Jesús "no tiene
necesidad" de ofrecer cada día sacrificios por sus propios pecados (Heb
5:3), porque fue "santo, inocente, limpio, apartado de los pecadores y
exaltado por encima de los cielos." Siendo que su sacrificio en favor de los
pecadores fue perfecto, no necesita repetirse. Por lo tanto, mediante ese
único sacrificio, Jesús puede oficiar delante de Dios para siempre (Heb
7:26-27).
De nuevo, a pesar de ofrecer un sacrificio diferente, y de su superioridad
tocante al sacerdocio, Jesús debió obrar a semejanza de los sacerdotes
terrenales que debían ofrecer sacrificios por el pecado antes de entrar al
santuario. Es otro sacrificio, es otra sangre, es otro sacerdote, pero es un
ministerio equivalente al que estaba representado por los hijos de Aarón.
IV. Un pacto incomparable con promesas excepcionales 133
Heb 9: 12= "Cristo entró en ese santuario una vez para siempre, no
con sangre de machos cabríos ni de becerros, sino con su propia
sangre, y consiguió la eterna redención."
¿Cómo calificó Dios a su Hijo para ser nuestro sumo sacerdote?
Otra correspondencia que Jesús debía cumplir con el sacerdocio aaróni-
co, fue la de su capacitación para simpatizar y apiadarse de su pueblo me-
diante el sufrimiento (Heb 5 :2). Esto no lo podía hacer permaneciendo
como Dios sobre su trono. Cualquiera podría haber dicho, en ese caso, que
Dios no podía comprender al ser humano, porque no había vivido en carne
propia sus luchas y pesares. Así, al identificarse con nuestra especie, Jesús
debía aprender a cumplir con el papel sufriente del siervo del Señor
profetizado en Isa 53. Su obediencia en medio del sufrimiento le permitió
no solamente ofrecer una ofrenda perfecta, sino también calificarse como
un verdadero sacerdote nuestro.
Heb 5:8-9= "Aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obe-
diencia. Y perfeccionado, vino a ser una fuente de eterna salvación
para todos los que le obedecen."
Heb 4:15-16= "Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de
simpatizar con nuestras debilidades; sino al contrario, fue tentado
en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos,
pues, con segura confianza al trono de la gracia, para alcanzar
miseri~ordia y hallar gracia para el oportuno socorro."
134 Los cumplimientos gloriosos del santuario.
¿Qué es lo que nos hace rehuir acercarnos a Cristo?
¿Hemos experimentado alguna vez en nuestra vida, conciente o incon-
cientemente, el deseo de esquivar los momentos de comunión con Jesús?
¿Nos hemos puesto a pensar en la razón de esta actitud? ¿Por qué no siem-
pre nos atraen los momentos de oración? Me gustaría escuchar de Uds. qué
es lo que piensan con respecto a esto. ¿Porque sabemos que estamos
mal? ¿Están de acuerdo todos Uds., en que no siempre recurrimos a Jesús
porque sentimos que hemos errado, y sabemos que hemos fallado?
No siempre recurrimos a Jesús porque sentimos que hemos cometido un
error, y sabemos que hemos fracazado. Aunque ésta es una de las causas
más comunes por las cuales nos alejamos de Dios, debemos recordar que
Dios capacitó a su Hijo mediante la prueba y la aflicción, para que pudiese
compadecerse de nosotros. Cuando nos dirigimos a Jesús, no nos dirigimos
a un enemigo. Es alguien que puede compadecerse de nosotros, porque supo
lo que es el sufrimiento, la fuerza que ejerce la tentación en la humanidad, y
su interés supremo está en socorrernos, en ayudarnos.
¿Ni siquiera su madre podría quererlo?
Años atrás, cuando estaba en la adolescencia, teníamos un profesor muy
irónico que parecía gozarse poniendo malas calificaciones a sus alumnos. A
menudo nos encontrábamos hablando en grupos de ese profesor y, como era
de suponerse, no en tonos positivos. En cierta ocasión, uno de los estudian-
tes que estaba en el grupo dijo: "Pienso que la única persona que puede
quererlo es su madre." Todos nos quedamos mudos mirándolo, y no falta-
ron quienes dijeron que creían que ni siquiera su madre podría quererlo.
¿Hay alguien que siente hoy que nadie lo comprende, y que no tiene a
nadie a quien recurrir? Tal vez las vueltas de la vida nos han dejado en
situaciones dolorosas y en donde nadie confía en nosotros. Cada vez más
gente recurre al suicidio, porque siente la hostilidad del mundo, y deja de
encontrar sentido a la vida. ¡Oh, si tan solo supieran que no importa la
condición en la que nos encontramos, hay alguien a quien podemos dirigir-
nos, pues nos ama y comprende con un amor mayor que el de una madre!
(Sal 27:1 0). Con Cristo la vida adquiere sentido. No hay razón de vivir
amargados, solitarios, meditabundos, con cargas de conciencia y sentimien-
tos de hostilidad hacia un mundo que nos da vuelta la cara. Jesús puede ser
la razón de nuestra vida, y esto cambia todo el panorama.
La correspondencia entre el sistema de adoración antiguo y el inaugura-
do por Jesús en el santuario celestial, será estudiado en detalle en otra
lección. Basta aquí destacar cómo Pablo considera "necesario" que Cristo
cumpliese un ministerio equivalente al que efectuaban los sacerdotes
IV. Un pacto incomparable con promesas excepcionales 135
terrenales. Esto prueba una vez más que los sacerdotes antiguos servían "a
lo que es figura y sombra de las cosas celestiales" (Heb 8:5), y que Jesús
debía obrar de una manera equivalente, para cumplir en una dimensión
superior con la labor que ellos habían proyectado desde su perspectiva
terrenal.
7. El sacrificio humano de Jesús en lugar dél sacrificio de animales
del culto antiguo.
[¿Cómo puede el sacrificio de Jesús corresponderse con los sacrificios
de animales que se requerían para quitar el pecado, si Dios no acepta-
ba sacrificios humanos, ni sus cadáveres ni su sangre en el templo?
(Heb 10:5-1 0)].
Otro problema que debió encarar Pablo ante los judíos tenía que ver con
el sacrificio. Todo el mundo sabía que Dios no aceptaba ni sacrificios ni
sangre ni cadáveres humanos en el templo terrenal. ¡Cuánto menos--
podríamos pensar--podría aceptar el sacrificio o la sangre de un hombre,
para ser ofrecida en el templo celestial! Sin embargo, eso fue lo que ocurrió,
y nuevamente el apóstol recurre a las Escrituras del Antiguo Testamento
para probar que Dios había determinado de antemano que así sucediera.
En otras palabras, Pablo mantiene el esquema de sombra y realidad,
promesa y cumplimiento, demostrando que este otro contraste relativo al
sacrificio de animales y el de Cristo, estaba predicho. Dios lo anticipó en la
Biblia, pues sabía que el sacrificio de animales no tenía valor en sí.
Heb 10:5-7,10= "Por eso, cuando Cristo vino al mundo, dijo: 'Sacri-
ficio y ofrenda no quisiste, pero me preparaste un cuerpo. Holo-
caustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije:
Aquí estoy. En el rollo del libro está escrito de mí. Vengo para
hacer tu voluntad, oh Dios ... En esa voluntad somos santificados
por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una sola vez."
Pablo cita en este pasaje otro salmo de David para probar que para Dios,
los sacrificios en sí mismos no cuentan, y que la obediencia a la voluntad
divina está por encima del ritual que él mismo prescribió (Sal 40:6-8). Por
esta razón, a través del profeta Samuel, Dios dijo al rey Saúl, cuando éste le
ofreció sacrificios como justificativo para desobedecerle:
1 Sam 15:22= "¿Se complace tanto el Eterno en holocaustos y vícti-
mas como en la obediencia a su Palabra? El obedecer es mejor que
los sacrificios, y el prestar atención mejor que la grasa de los came-
ros."
136 Los cumplimientos gloriosos del santuario.
David entendió que aunque la ley requería que se ofreciesen sacrificios,
a Dios no le agradaba ese ritual sangriento. El objetivo del sacrificio era
conducir al pueblo a un genuino aborrecimiento del pecado, por lo que la
única complacencia que Dios podía obtener de ese ritual era la conversión
de su pueblo. No obstante, a pesar de arrepentirse y convertirse de sus peca-
dos, los israelitas volvían a cometerlos y, por consiguiente, debían continuar
recurriendo al sacrificio. ¿Hasta cuando sería esto así? ¿Debía el pecado y
el ritual del sacrificio perpetuarse eternamente? ¿Nunca llegaría el día en
que se resolviese definitivamente el problema del mal para que cesase el
pecado para siempre y, junto con el pecado, el sacrificio que se requería por
él?
David entendió que no era la voluntad divina perpetuar el pecado y el
sacrificio, sino terminar para siempre con él. ¿Cómo haría Dios esto? Le
prepararía un cuerpo a su "ungido" para que dejase de lado los sacrificios
de animales que no le agradaban y, conforme al ritual simbólico que estaba
escrito en el rollo del libro (o Pentateuco), viniese a cumplir su voluntad.
Jesús cumplió esa voluntad--según explica Pablo--al haber permanecido
invicto contra el pecado, y ofrecido su cuerpo en sacrificio por nuestros
pecados. Ese es el sacrificio que a Dios le agrada, pues es el único sacrificio
perfecto que puede resolver para siempre el problema del mal. Debemos
recordar que en un buen número de salmos, David expresa bajo la inspira-
ción divina el sentir y la obra del Mesías prometido que reinaría en su lugar.
Pablo hubiera podido citar aquí otros pasajes como el de Isa 53--así
como lo hicieron Felipe (Hech 8:30-35), Pedro (1 Ped 2:22,24-25) y otros
apóstoles (Mat 8: 17)--para presentar la muerte substitutoria del Siervo del
Señor como la de un cordero inocente que entrega su vida en sacrificio por
la culpa. Este es otro antecedente claro de la aceptación divina de un substi-
tuto humano, el único que Dios podía aceptar, por cuanto habría cumplido
en forma perfecta con su voluntad.
¡Yo no quiero a mi hermanito, porque no quiere jugar conmigo!
Cuando nuestra hijita Roselyne tenía cuatro años, le dijimo~ que iba a
tener un hermanito en unos días más. Veía las señales que anunciaban su
venida en el vientre de su mamá, y les contaba contenta a todos que pronto
tendría un hermanito para jugar. A menudo tenía amiguitos que venían a
jugar con ella, pero siempre llegaba el momento en que debían separarse.
No obstante, ahora tendría un hermanito que viviría en la casa, y nunca
tendría que despedirse de él. Sus imaginaciones y sueños infantiles estaban
pues, puestos en la oportunidad que tendría de contar siempre con alguien
para jugar.
IV. Un pacto incomparable con promesas excepcionales 13 7
Mientras la llevaba al hospital al día siguiente de haber nacido su
hermanito, no podía ocultar ella su emoción y expectación. "¿Cómo es mi
hermanito? ¿Es grande? ¿Es chico? ¿Puede hablar? ¿Qué dice?" Sus pre-
guntas inocentes no cesaban de fluir de sus pequeños labios. Cuando final-
mente estuvo frente a su hermanito, exhaló un gran suspiro de emoción que
nos hizo sonreír a todos. Comenzó entonces a hablarle entusiasmadísima a
su hermanito, y a proponerle más de un juego, queriendo dejarlo contento.
~o obstante, mientras le hablaba, comenzó a notar que la criatura tan pe-
queña no le respondía, ni siquiera la miraba. Repentinamente, disgustada,
sacudió violentamente su cuna despertándolo y haciéndolo llorar. Tuvimos
que intervenir. "¡Yo no quiero a mi hermanito," decía llorando amargamen-
te, "porque no quiere jugar conmigo!"
A menudo, nuestras imaginaciones van más allá de la realidad, y no se
ajustan en todo a lo que se nos dijo que iba a ocurrir. Así les pasó a los
judíos en relación con tantas profecías que se anunciaron en relación con el
:\1esías prometido, pues interpusieron sus ambiciones egoístas y nacionalis-
tas con ese evento, de tal forma que cuando llegó Jesús para cumplir con las
prefiguraciones que revelaban la verdadera naturaleza de su reino, no lo
quisieron reconocer. No podían ver en él el cumplimiento de las sombras y
símbolos del culto antiguo. Consideraban más sagradas las ceremonias sim-
bólicas que el cumplimiento de la voluntad divina. Aferrándose a las for-
mas, perdieron de vista su propósito y valor espiritual. Por lo cual Dios los
descartó juntamente con sus sacrificios de animales.
Aún a aquellos que vieron más tarde en él el cumplimiento de algunas
profecías, Pablo debió escribirles en su epístola a los Hebreos:
Heb 5:11 = "De esto hay mucho que decir, y difícil de explicar, porque
sois lentos para oír."
¿Por qué hay quienes niegan el sacerdocio de Jesús?
Algo semejante pasa con muchos cristianos hoy. Al notar que hay con-
trastes que Dios anticipó en su Palabra entre las ceremonias antiguas y el
ministerio de Jesús en el cielo, niegan la correspondencia clara que atesti-
gua la Biblia entre la sombra y la realidad. Poniendo como ejemplo el con-
traste del sacrificio, que no fue el de un cordero literal, y que por consi-
guiente no se efectuó sobre un altar como el que se encontraba en el patio
del templo de Israel, algunos procuran desvirtuar toda correspondencia real
entre el templo terrenal y el celestial. No perciben que, así como no se
puede tomar un ejemplo de correspondencia entre los dos sistemas de culto-
-el terrenal y el celestial--para establecer que todo tiene una correspon-
dencia exacta; así tampoco se puede tomar un contraste que el Señor anti-
138 Los cumplimientos gloriosos del santuario.
cipó en determinado aspecto, para establecer que lo que hay en el cielo y se
lleva ahora a cabo allí, no tiene nada que ver con el esquema anterior.
Es la Biblia la que nos dice en qué hay contraste, y en qué hay corres-
pondencia. Debemos sujetar nuestra lógica a la que usó el Señor para reve-
lamos su voluntad, si queremos realmente entender su mensaje. Todo otro
raciocinio, toda otra elucubración, todo presumible "sentido común" invo-
cado--tan condicionado como está por la cultura, los sentimientos y la edu-
cación--no es más que hueca sutileza humana y, por consiguiente, indigna
de nuestra atención (véase Col 2:8).
8. La imposibilidad de que los sacrificios de animales terminasen
con el pecado.
[¿Qué no podía obtenerse definitivamente mediante los sacrificios de
animales? (Heb 9:9; 10:1,4,11)].
Para probar que el sacrificio de animales es inferior al sacrificio de Je-
sús, Pablo razona con los judíos a partir de un análisis del ritual mismo.
¿Podían los pecadores obtener el perdón de los pecados a través de ellos?
Basándose en las Escrituras del Antiguo Testamento, los judíos hubieran
podido responder que sí. Según las promesas divinas registradas en la ley,
los israelitas obtenían perdón cuando ofrecían sus sacrificios (Lev 4-5). Pe-
ro entonces, razona el apóstol, ¿por qué debían seguir día tras día, año tras
año, con los mismos sacrificios? Evidentemente, el sacrificio de animales y
su ministración en el templo de Jerusalén no podían quitar definitivamente
el pecado. A no ser que llegase un sacrificio más efectivo y duradero, ese
ritual y el pecado no terminarían jamás.
Heb 10:1,4,11= "Porque la ley [ritual] es sólo una sombra de los
bienes venideros, no las realidades mismas. Por eso, nunca puede,
por los mismos sacrificios que se ofrecen de continuo cada año, dar
la perfección a los que se allegan ... Porque la sangre de los toros y
los machos cabríos no puede quitar los pecados .... Todo sacerdote
ministra cada dia y ofrece muchas veces los mismos sacrificios,
que nunca pueden quitar los pecados."
9. La prueba de que los sacrificios de animales no podían otorgar la
perfección.
[Si los sacrificios de animales hubiesen quitado el pecado y otorgado la
perfección, ¿qué hubiese tenido que ocurrir? (Heb 10:2)].
IV. Un pacto incomparable con promesas excepcionales 139
Heb 10:2= "De otra manera cesarían de ofrecerse. Porque los que tri-
butan ese culto, purificados de una vez;, no tendrían más conciencia
de pecado."
10. El sacrificio de Jesús no sería repetido.
[¿Qué ventajas tiene el sacrificio de Jesús sobre el de los animales?
(Heb 10:10,12,14; 7:27)].
Esencialmente, que no necesita ser repetido. Con ese único sacrificio, el
Señor puede llevar a los pecadores a la perfección. Por consiguiente, el mi-
nisterio sacerdotal de Jesús también es único y definitivo. Mientras que los
sacerdotes terrenales, luego de concluir el ritual del año, debían reiniciar el
ciclo anual de servicios; Jesús lleva la salvación de la humanidad a su cul-
minación con un solo ciclo de servicios. Una vez que concluya su minis-
terio sacerdotal único e irrepetible en el lugar santísimo--en equivalencia al
ministerio terrenal--habrá acabado con el pecado y no volverá a reiniciar su
ministerio, pues no habrá más pecado.
Heb 9:28= "Así también Cristo fue ofrecido una sola vez, para quitar
los pecados de muchos. Y la segunda vez, sin (llevar el] pecado [de
nadie], aparecerá para salvar a los que lo esperan."
Conclusión.
Luego de estudiar el mensaje que Dios tiene para este tiempo con un ma-
trimonio en Montevideo, Uruguay, les extendí un llamado personal a com-
prometerse con el Señor mediante el bautismo. Guardaron silencio por unos
momentos. En la conversación que siguió después, me enteré que se habían
divorciado, pero que desde hacía cierto tiempo habían vuelto a juntarse, con
la expresa condición de no volverse a casar oficialmente hasta probar que
podrían continuar viviendo juntos.
¿Cuál es nuestra condición con el Señor? ¿Estamos probándonos para
ver si podremos andar juntos con él? ¿Por qué ponemos tantos reparos en
darnos a él sin reservas? ¿Acaso es indigno él de nuestra confianza? Sin
duda todos admitiremos que no. ¿Nos sentimos nosotros indignos de estar a
su lado, y desconfiamos de nuestra aptitud para vivir con él? Allí es donde
debemos ejercer confianza en su aptitud divina para transformamos de tal
forma que podamos permanecer en su presencia.
¿Qué les parece?, ¿puede Dios hacer un pacto con nosotros para ligar
nuestra vida a la suya y vivir para siempre con nosotros? ¡Claro que sí! A
través de Jesús la humanidad vuelve a ser confiable, por lo cual el pacto que
Dios hace con su pueblo es más firme. ¿Exige Dios aún fidelidad de su
140 Los cumplimientos gloriosos del santuario.
pueblo en el nuevo pacto? ¡Por supuesto! (véase Apoc 17: 14). De lo contra-
rio, ¿qué valor tendría pactar con gente que no cumple? Los requerimientos
universales que Dios escribió con su propio dedo no han cambiado. Pero
debido a que poseemos un mejor sacrificio y un sacerdocio superior, el
pacto que se hace con nosotros es mejor, pues está basado sobre mejores
promesas, y nos otorga una esperanza también mejor. Mediante el sacrificio
de Jesús y su ministerio sacerdotal en los cielos, obtenemos la perfección y,
por ende, eterna redención. Esta es una real ventaja de nuestra fe.
El pacto que Dios hizo con el pueblo de Israel tuvo "defecto" (Heb 8:7).
Se basaba en ceremonias exteriores que no tenían un valor intrínseco, por lo
que no podían conducir a los adoradores a la perfección. La prueba está en
que, atándose a sus rituales sin convertirse de corazón, los judíos fueron
incapaces de "permanecer" en su pacto y, por consiguiente, lo "invali-
daron."
Con la venida de Jesús se terminan las ceremonias exteriores; las som-
bras desaparecen al llegar la realidad. El que se acerca a Dios ahora se acer-
ca por fe en él. Esto requiere, por naturaleza, la transformación del corazón.
Ningún hombre falible y de percepción limitada puede efectuar la expiación
en el nuevo pacto. Siendo que nadie puede engañar al Señor (Heb 4: 13;
Apoc 2:23), nadie es acepto en su ministerio que no se convierta de
corazón.
Apelación final.
¿Cuántos de nosotros queremos pactar con el Señor hoy? ¿Tenemos
temor de no serie fiel? Al mirarnos a nosotros mismos, ¿desconfiamos de la
seriedad de nuestra determinación? Si es así, estamos en mejores condicio-
nes de entrar en un pacto con Dios, porque su pacto es un pacto de fe en él,
no en nosotros. Es Jesús quien nos hace fiables, por lo que su pacto con
nosotros es un pacto de gracia que nos garantiza la victoria.
En este sentido, el dudar es pecar, porque es negarle al Señor su derecho
a intervenir en nuestra vida para transformarnos y probar que él cumple con
lo que promete. Por lo cual, por fe en él, en sus mejores promesas y en la
esperanza mejor que nos da, invoquemos su nombre y pidámosle que nos
acepte en su reino. Si sentimos que algún pecado nos estorba, pidámosle su
gracia para deshacernos de ese pecado. Arreglemos nuestras cuentas con el
Señor en virtud de su sacrificio, y tengamos paz.
Nuevamente, en virtud de la sangre del pacto eterno que Jesús ofreció
por nosotros, ¿hay alguien que desea unirse al Señor en un pacto que no se
rompa jamás?
IV. Un pacto incomparable con promesas excepcionales 141
Oración. Padre nuestro que estás en los cielos, te agradecemos porque
nos amas y nos permites tener comunión contigo, aún despu~s de
haberte sido infieles. Queremos dejar de lado nuestras inconsisten,...
cias y dudas, y darte la primacía en nuestra vida, para que tú hagas
de nosotros lo que te propusiste hacer, según tus promesas. Quere-
mos sujetar nuestra mente a la tuya, para comprender verdadera...
mente qué es lo que Jesús está haciendo por nosotros en el cielo, y
para que nuestra voluntad se santifique haciendo tu voluntad.
Queremos tener comunión contigo, y llevar contigo una relación de
verdadero amor que no se pierda con los años, sino que se acrecien-
te día a día, contemplándote constantemente para descubrir cuán
bueno eres, y cuánta dicha y paz hay en vivir en una relación de
pacto contigo. Te lo pedimos en el nombre de Jesús nuestro
Salvador, Amén.
CUESTIONARIO IV
UN PACTO INCOMPARABLE
CON PROMESAS EXCEPCIONALES
Sección l. ALGO MEJOR PARA NOSOTROS.
l. ¿Cómo describe Pablo el Nuevo Pacto y las promesas que ofrece, así
~omo la naturaleza del nuevo ministerio y del sacrificio que se efectúa en
~l? (Heb 7:22; 8:6; 9:23).
Respuesta: ..................................................................................................... .
2. ¿Por qué Jesús no hubiese podido oficiar como sacerdote en el sistema
de culto terrenal? (Heb 8:4; 7:13-14).
Respuesta: ..................................................................................................... .
3. Si Jesús no provino de la casta sacerdotal, ¿cómo podría cumplir en-
tonces, con un ministerio equivalente al de los sacerdotes terrenales? (Heb
5:1-6; 7:15-17).
Respuesta: ..................................................................................................... .
142 Los cumplimientos gloriosos del santuario.
4. ¿Qué otras limitaciones del sacerdocio terrenal antiguo destaca Pablo
para probar que debía llegar el día en que se estableciese otro superior?
(Heb 7:23,27-28).
Respuesta: ..................................................................................................... .
5. ¿Qué ventajas tiene el sacerdocio celestial de Jesús con respecto al
sacerdocio del Antiguo Testamento? (Heb 7:24-26,28; 4: 15).
Respuesta: ..................................................................................................... .
Sección 11. LAS VENTAJAS DE NUESTRA FE.
6. A pesar de los contrastes que revelan la superioridad del ministerio
celestial de Jesús, ¿qué correspondencia debía cumplirse entre el sa-cerdo-
cio terrenal y el sacerdocio celestial prefigurado? (Heb 8:3; 5:1 ).
Respuesta: ..................................................................................................... .
7. ¿Cómo puede el sacrificio de Jesús corresponderse con los sacrificios
de animales que se requerían para quitar el pecado, si Dios no aceptaba sa-
crificios humanos, ni sus cadáveres ni su sangre en el templo? (Heb 10:5-
10)
Respuesta:
8. ¿Qué no podía obtenerse definitivamente mediante los sacrificios de
animales? (Heb 9:9; 10:1,4,11 ).
Respuesta: .................................................................................................... ..
9. Si los sacrificios de animales hubiesen quitado el pecado y otorgado
la perfección, ¿qué hubiese tenido que ocurrir? (Heb 10:2).
Respuesta: ..................................................................................................... .
1O. ¿Qué ventajas tiene e] sacrificio de Jesús sobre el de los animales?
(Heb 10:10,12,14; 7:27).
Respuesta: ..................................................................................................... .
LECCION V
UN TESORO ESPECIAL PARA DIOS
ños atrás, cuando debíamos mudamos de Uruguay a Ar-
gentina, pude agilizar el trámite de la mudanza y ahorrar
una buena cantidad de dinero presentando a la salida mi
documento uruguayo--que había obtenido gracias a que mi
madre había nacido en ese país--y mi documento argentino
a la entrada, que poseía por derecho de nacimiento. Hoy tengo la ciudadanía
norteamericana, lo que me da varias ventajas, entre ellas, el pasar más rápi-
do por la aduana cada vez que regreso a Estados Unidos. Nuevamente, es un
gran privilegio obtener una ciudadanía, pues otorga muchos beneficios. No
obstante, ningún privilegio o beneficio se obtiene sin obligaciones, de lo
contrario se perjudicaría el país que los otorga.
En una época como la nuestra, en donde tanta gente viaja y prueba nue-
vos horizontes, algunos países se han caracterizado por ser países emigran-
tes, y otros por ser países inmigrantes. Siendo que los atractivos materiales
de los países capitalistas despertaban en mucha gente sueños de emigración,
los gobiernos de izquierda levantaron barreras para evitar la emigración .
..;La muralla de hierro," que separaba a las dos Alemanias, es una de las
ilustraciones más notables, pues aquellos que trataban de irse del régimen
comunista lo hacían a riesgo de sus vidas. También hay países a los que
cuesta inmigrar, especialmente si la profesión que se tiene no es muy nece-
sitada. Tampoco suele aceptarse muy fácilmente gente sin ninguna profe-
sión en tales lugares, a menos que se necesite mano de obra.
Por lo general, los países inmigrantes desean contar con gente industrio-
sa que ayudará al crecimiento y bienestar del país. El principio involucrado
en la entrega de permisos de trabajo, tarjetas de residencia y, posterior-
mente, de documentos de ciudadanía, es también el beneficio mutuo.
Pablo tuvo dos ciudadanías, y sabía hacer buen uso de ellas cuando le
convenía. Por ejemplo, invocó su ciudadanía romana cuando quisieron
azotarlo. De esa forma se ahorró una buena paliza. Cuando vio que su juicio
con los judíos se enredaba, decidió invocar al César, algo que no podía
hacer un extranjero.
144 Los cumplimientos gloriosos del santuario.
Cristo vino a este mundo a damos una ciudadanía de su reino. A él no le
importa de qué país provenimos, porque para él no hay castas ni nacio-
nalidades ni privilegiados que tengan un derecho que no se les confiera a
otros. Su propósito es hacer un solo pueblo de toda raza, tribu, lengua y
nación, tirando abajo toda muralla de separación que los hombres hubiesen
podido construir (Ef 2: 11-22). Ofrece su ciudadanía gratuitamente a todo el
mundo, y no demora en dárnosla, a condición de que creamos en él y se la
pidamos. Quiere ver "el fruto de la aflicción de su alma" en nosotros, y
sentirse satisfecho (Isa 53:11 ).
Sin embargo, Cristo no nos lleva a morar inmediatamente a su reino en
los cielos. Nos deja aquí como embajadores de su reino, como sus sacerdo-
tes ante el mundo para que--como veremos en esta lección--ministremos su
gracia de tal forma que consigamos muchos ciudadanos más para ese reino
(2 Cor 5: 19-20). También nos separa del mundo en hábitos y costumbres
con el propósito de hacernos idóneos para morar en sociedad con los que
moran en ese reino y, a su vez, ser los instrumentos de salvación de Dios al
mundo.
Consideremos ahora la razón por la que Dios separó a su pueblo del
mundo. De esta forma podremos entender más fácilmente el propósito por
el cual nos llama hoy, y la misión resultante que tenemos para con el
mundo.
SECCION 1
NADA DE MAS VALOR PARA DIOS
En este mundo de pecado, no sólo el testimonio de la Biblia, sino tam-
bién el hecho de que Dios dio a su Hijo para morir en nuestro lugar, prueba
que nada es de más valor para Dios que su pueblo. En efecto, ¿invertiría
Dios tanto para la salvación de un pueblo, si fuese inútil hacer algo por
ellos?
Dios sabe que la salvación es posible. Siendo que nada de mayor valor
podía encontrarse en el cielo para darse por nuestra redención, el universo
entero se vio involucrado en ese don. Dios pagó por nosotros una suma que
nadie podía pagar en el universo, un precio que, por otro lado, nadie ima-
ginaría tampoco que sería capaz de pagar. Este intenso amor e interés por
nosotros, ¿no lo llevaría a ser celoso por su pueblo? (Ex 20:5; 34: 14).
Siendo que el mundo fue entregado en general, al gran enemigo de Dios,
el Señor llamó aparte a un pueblo para que viviese los principios de su reino
en la carne humana, y representase ese reino delante del mundo. ¿Cómo
organizaría Dios a ese pueblo para mantenerlo lejos del mundo y, al mismo
tiempo, para cumplir su misión para con el mundo? Puesto que no se erradi-
V. Un tesoro especial para Dios 145
.:aría el pecado de una sola vez, Dios estableció sacerdotes para que le sir-
Yiesen dentro de su pueblo, y a su pueblo para que le sirviese ante las nacio-
:Ies del mundo. Esto es importante conocer, porque la Biblia presenta esa
.Jrganización como modelo para el nuevo cuerpo de creyentes que Jesús
]amó a salir del mundo para ser su pueblo.
l. El sacerdocio de los levitas y de los hijos de Aarón.
[De entre los israelitas, ¿a quiénes apartó Dios para que fuesen sus sa-
cerdotes? (Ex 28: 1)].
Dentro del pueblo de Israel, Dios determinó que la tribu de Leví se
.:onsagrase al sacerdocio.
Núm 8:6,14= "Aparta a los levitas de entre los israelitas, y purifica-
los ... Así apartarás a los levitas de entre los israelitas, y serán
míos."
Dios separó aún a Arón y a sus hijos, quienes pertenecían a la tribu de
:::...eví, para llevar a cabo una obra más sagrada aún.
Ex 28:1= "De entre los israelitas, allega a ti a tu hermano Aarón y a
sus hijos, para que sean mis sacerdotes ..."
Los levitas tendrían la labor de secundar la obra sacerdotal de Aarón y
je sus hijos, cumpliendo también con una labor sacerdotal en el templo,
:nediando entre el pueblo y Dios.
Núm 8:19= "Y de entre los israelitas, he dado los levitas en don a
Aarón y a sus hijos, para que sirvan a los israelitas en la Tienda de
la Reunión, y reconcilien a los israelitas, para que no haya plaga en
ellos cuando lleguen al santuario ... (véase v. 22).
Aarón y sus hijos, sin embargo, tendrían el cargo del sacerdocio en rela-
:ión con el altar de sacrificios, los muebles del santuario, y su ministerio en
-:1 interior.
\..
146 Los cumplimientos gloriosos del santuario.
N IÍD1 18:7= '~Pero tú y tus hijos guardaréis vuestro sacerdocio en tod()
lo concerniente al altar, y a lo que está del velo adentro, y
ministraréis. Y o os he dado en don el servicio de vuestro sacerdo,..
cio. El extraño que se acerque, morirá."
1 Crón 23:13= "Aarón fue apartado para ser dedicado a las cosas más
santas, él y sus hijos. para siempre, para que quemen incienso ante
el Eterno, para que le sirvan y alaben su Nombre para siempre.'~
2. El sacerdocio del pueblo de Israel.
[De entre las naciones de la tierra, ¿a quiénes apartó Dios para que
fuesen sus sacerdotes? (Ex 19:3-6; Isa 61:6,9-11 )].
Así como los levitas e hijos de Aarón serían sacerdotes de su pueblo, el
pueblo de Israel como conjunto fue llamado por Dios para ser sus sacerdo-
tes ante el mundo, para mediar entre Dios y la humanidad. Dios dijo a
Moisés en:
Ex 19:4-6= "Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os
tomé sobre alas de águila~ y os he traído a mí. Ahora, si dais oído a
mi voz y guardáis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre
todos los pueblos, porque mía es toda la tierra. Y vosotros seréis mi
reino de sacerdotes y nación santa. Esto di a los israelitas."
El pueblo de Israel no debía efectuar el ritual de expiación, ni oficiar,
como los sacerdotes dentro del templo, ofreciendo el perfume aromático del
incienso delante de Dios. Sin embargo, los adoradores de entre el pueblo
debían ofrecerse a sí mismos a Dios mediante los sacrificios simbólicos que
le ofrecían en el templo. Dios quería transformarlos en verdaderos hijos
suyos, sumisos y obedientes a sus mandatos, de tal forma que pudiese
revelarse al mundo mediante el testimonio de sus vidas. Leamos lo que
Moisés dijo a su pueblo en:
Deut 26:16··19= "El Eterno tu Dios te manda hoy que cumplas estos
preceptos y normas. Cuida de ponerlos por obra con todo tu cora-
zón y con toda tu alma. Al Eterno has ensalzado hoy para que sea tu
Dios, para andar en sus caminos, para guardar sus normas, manda-
mientos y preceptos, y para oír su voz. El Eterno ha declarado hoy
que tú eres su pueblo, su preciosa posesión, como él te prometió,
para que guardes todos sus mandamientos. El te exaltará sobre
todas las naciones que hizo, para loor, jama y gloria; y para que
seas un pueblo consagrado al Eterno tu Días, como él prometió."
V Un tesoro especial para Dios 147
Teniendo a Dios como su rey, los israelitas debían servirle como su
:esoro especial, ejemplificando los principios del reino de Dios delante de
las naciones del mundo.
3. El pueblo especial de Dios hoy.
[¿A quiénes llama el Señor hoy para ser su pueblo especial y "real
sacerdocio"? (1 Ped 2:10; véase Hech 1:8)].
En la época de Jesús, las ovejas de
Israel no tenían pastor. A pesar de vivir
en la tierra de Israel, parecían dispersos
1 \1at 9:36; Mar 6:34). Jesús vino para
juntarlas tanto a ellas como a las ovejas
gentiles, y así formar un pueblo que
:-epresentase su reino ante el mundo.
Siendo que el Israel según la carne no
quiso cumplir su misión, quedó en
:inieblas, fuera del rebaño del Mesías.
En efecto, Dios no es responsable por la
exclusión del Israel literal. Todavía los está esperando, como también al
:-esto de su creación, para que se conviertan a él, y puedan de esta forma
:-eintegrarse al rebaño del Señor.
Dios pacta hoy no necesariamente con judíos carnales, sino con todos
:vs que siguen al Pastor de Israel. Los judíos según la carne pueden pactar
;::on el Señor también, pero a condición de que se conviertan de corazón a su
Pastor, como los gentiles que escuchan el evangelio. Dios los reinjerta
entonces en su único cuerpo o redil que él mismo levantó, y en donde toda
:nuralla de separación, ya sea cultural o étnica, se ha derrumbado.
Efe 2:11-14,17= "Por tanto, acordaos que en otro tiempo vosotros los
gentiles en la carne erais llamados incircuncisión por la que se
llama circuncisión, hecha con mano en la carne. En aquel tiempo
estabais sin Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel, ajenos a los
pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero
ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos,
habéis sido acercados por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra
paz, que de los dos pueblos hizo uno, derribando el muro divisorio
de enemistad... [Reconcilió] con Dios a ambos en un solo cuerpo
mediante la cruz, matando en ella la enemistad. Y vino, y anunció
la paz a vosotros que estabais lejos y a los que estaban cerca."
148 Los cumplimientos gloriosos del santuario.
1 Ped 2:10= "Vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, ahora sois
pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado miseri-
cordia, ahora habéis alcanzado misericordia."
Pedro escribe "a los extranjeros de la dispersión" (v. 1), es decir, a los
gentiles esparcidos por el Asia que no pertenecían al pueblo de Dios, pero
que ahora habían sido integrados en un solo cuerpo con los judíos
convertidos al Señor, para ser su pueblo escogido.
Las mismas ventajas y privilegios especiales que tuvieron los judíos en
la época de Pablo, las tienen hoy todos aquellos que son instruidos feha-
cientemente en la Palabra de Dios. Así como a ellos, Dios nos llama para
ser luces en un mundo de tinieblas. Así como Dios estableció a los israelitas
sobre el monte Moría, en Jerusalén, para que su luz no pudiese esconderse;
así también busca levantarnos hoy en alto delante del mundo, para que la
luz divina que hace resplandecer en nuestra vida no quede desapercibida.
Las palabras que Jesús dirigiera a sus discípulos son para nosotros también:
Hech 1:8úp= "Y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en
Samaria, y hasta lo último de la tierra."
Mat 28: 19-20= "Por tanto, id y haced discípulos en todas las nacio-
nes, bautizándolos en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo, enseñándoles que guarden todo lo que os he mandado. Y yo
estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo."
¿Hacia dónde debe mirar la iglesia?
Muchos rediles se han levantado hoy. No obstante, ¿dónde tiene su sede
central ese nuevo cuerpo de judíos y gentiles convertidos ahora a Jesús?
¿En Jerusalén? La máxima autoridad de entonces era el sumo sacerdote,
quien junto con los demás príncipes de Israel rechazaron a Cristo. Los após-
toles permanecieron por un tiempo en Jerusalén, pero debido a la persecu-
ción de los judíos, fueron dispersados. Para cuando Pedro escribió su carta,
faltaban apenas unos cinco o seis años para que Jerusalén fuese destruida.
¿Hacia dónde, pues, debía mirar la iglesia como su sede? ¿Hacia Roma?
Allí estaba el emperador romano que perseguía a los que tenían "la palabra
de Dios y el testimonio de Jesucristo" (Apoc 1:9). Allí se sentaría también
el anticristo siglos más tarde, buscando ocupar el lugar de Dios dentro de la
iglesia (2 Tes 2:3-4; Apoc 13:2; 17:9, etc), continuando así la persecución
de los que habían recibido la palabra de Dios para predicarla al mundo
(Apoc 6:9). Ortodoxos griegos y Católicos romanos discutieron durante
muchos siglos por determinar quién es la cabeza visible de la iglesia, y
hacia dónde debían recurrir los fieles para sustentar su fe. Sus discusiones
V. Un tesoro especial para Dios 149
se parecían a las de los samaritanos y judíos en el primer siglo de la era
cristiana, cada uno proponiendo su lugar de culto como el centro de la
atención divina y de la adoración al verdadero Dios. A una pobre mujer
confundida por esas discusiones Jesús le dijo:
\ 1 /
~
~ "t"i'MPLO CELESTIAL
Juan 4:21,23-24= "'Mujer, créeme, la hora viene, cuando ni en este
monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre .... La hora viene, y ya ha
llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en
espíritu y en verdad; porque ésos son los adoradores que el Padre
busca. Dios es Espíritu. Y los que lo adoran, deben adorarlo en
espíritu y en verdad."
Un buen número de judíos se está convirtiendo a Cristo hoy, aunque
muchos de ellos están mirando de nuevo a Jerusalén como el centro de sus
esperanzas e ilusiones, y confía en que Dios va a reedificar el templo allí. A
pesar de siglos de oscurantismo y despotismo romanos, millones de cristia-
nos tienen puestas todavía sus esperanzas en Roma, "la ciudad eterna" o
150 Los cumplimientos gloriosos del santuario.
"ciudad santa," como suelen llamarla. Miles no han perdido aún sus espe-
ranzas de que el papado romano termine predominando sobre todo el mun-
do, haciendo de la Iglesia de Roma la madre del mundo, con el propósito de
que todas las naciones de la tierra recurran a aquella vieja capital para su
sostén espiritual.
Pero, ¿qué dijeron los apóstoles, en armonía con lo que Jesús dijo a la
mujer samaritana? ¿Hacia dónde debemos dirigir nuestra mirada? Pablo
dijo en:
Filip 3:20= "Pero nuestra ciudadanía está en el cielo, de donde espe-
ramos ansiosamente al Salvador, al Señor Jesucristo."
Ce>l 3:1-2= "Siendo que habéis resucitado con Cristo, buscad las
cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.
Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra."
¿Cuál es nuestra ciudad?
La gente en los días de Cristo no tenía apellidos. Vinculaba su nombre
con el de su padre [Jesús ben José], o con el de la ciudad o región de la que
provenían. Así, Saulo [era] de Tarso (Hech 9: 11), José de Arimatea (Mat
27:57; Jn 19:38), Jesús de Nazaret (Hech 6: 14). Los cristianos, sin embargo,
debían buscar su identificación en la nueva Jerusalén, la celestial. En esa
nueva Jerusalén y en su príncipe escogido que oficia en su templo, halla su
identidad el nuevo Israel. Eso es lo que Jesús mismo dice a través de Juan
en el Apocalipsis.
Apoc 3:12= "Al que venza [sea judío o gentil], lo haré columna en el
templo de mi Dios, y nunca más saldrá fuera [esto es, no correrá
más riesgo de quedar excluido]. Escribiré sobre él el Nombre de mi
Dios--el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, que
desciende del cielo enviada por mi Dios--y mi nuevo Nombre."
"Cristo es la cabeza, el presidente de la iglesia. "
Hace pocos años atrás, la Iglesia Adventista del Séptimo Día acababa de
abrir la sesión de uno de sus congresos mundiales en Indianápolis, USA.
Más de 40.000 personas, provenientes de todos los países de la tierra, se
dieron cita en ese lugar. Todos se sorprendieron cuando fue elegido un nue-
vo presidente, relativamente joven, pues no figuraba entre los candidatos
que se habían estado mencionando antes del congreso. Cuando lo presenta-
ron en público y le preguntaron cómo se sentía como presidente de la Aso-
V. Un tesoro especial para Dios 151
~iación General de los Adventistas del Séptimo Día, respondió: "Pienso
que la cabeza es Cristo; él es el presidente de la iglesia."
¡Qué hermosa respuesta de alguien que lidera una iglesia mundial,
:eYantada por el Señor para dar el último mensaje de amonestación al
:nundo! El lugar en donde la iglesia en la tierra establece sus oficinas cen-
:rales no es importante. Podrá ser en Battle Creek,.en Silver Springs, Mary-
:and, o en cualquier otro punto del mundo que resulte estratégico para hacer
~yanzar el mensaje del reino a todas las naciones. Lo que es importante es
-iUe los ojos de la iglesia se dirijan a Jesús, hacia el "Príncipe de los
~astores" (1 Ped 5:4), hacia el templo en donde oficia en nuestro favor,
~acia la ciudad celestial. Pablo dijo en:
Col1:18= "El [Jesús] es la cabeza del cuerpo que es la iglesia. El es
el principio, el primogénito de los muertos, para que en todo tenga
la preeminencia."
4. El sacerdocio actual en medio del pueblo de Dios.
[¿Quién cumple hoy el sacerdocio en medio del pueblo del Nuevo
Pacto? (Heb 8: 1-2; 2: 17-18; 4: 14-16)].
A la luz de la Palabra de Dios, podemos afirmar que el Señor no tiene
~oy un orden sacerdotal especial en medio de su pueblo, a no ser el de
Jesucristo. Así como Aarón y sus hijos debían oficiar "dentro del velo" del
:emplo terrenal de Israel, según lo que vimos previamente, así también
Jesús fue establecido para oficiar como nuestro sumo sacerdote dentro del
:emplo celestial, en virtud de su sacrificio (Heb 9: 12).
Leamos algunos pasajes de la Epístola a los Hebreos que tratan de Jesús
.:0mo siendo nuestro sumo sacerdote. Siendo que volveremos a considerar
en detalle el ministerio de Jesús en el santuario celestial, consideraremos
~-ros pasajes aquí sólo para mostrarlo como oficiando en medio de su
~ueblo, cumpliendo de esta manera un ministerio equivalente al de Aarón
en medio de su pueblo Israel.
Heb 8:1-2= "Lo principal de lo que venimos diciendo es que tenemos
un sumo sacerdote que se sentó a la diestra del trono de la Majestad
del cielo; y es ministro del santuario, de aquel verdadero santuario
que el Señor levantó, y no el hombre."
El apóstol expresa aquí su relación con el sacerdocio de Jesús como todo
:sraelita hubiera podido expresar su relación con el sacerdocio aarónico.
~osotros, como pueblo de Dios, contamos con el sacerdocio de Jesús. La
152 Los cumplimientos gloriosos del santuario.
diferencia está en que él oficia en el templo celestial, y en que su ministerio
no es reemplazable.
Heb 2:17= "Por eso, debía ser en todo semejante a sus hermanos, para
venir a ser compañero y fiel sumo sacerdote ante Dios, para expiar
los pecados del pueblo."
Heb 4:14-16= "Por tanto, siendo que tenemos un gran sumo sacerdo-
te, que entró en el cielo, a Jesús, el Hijo de Dios, retengamos la fe
que profesamos. Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de
simpatizar con nuestras debilidades, sino que tenemos uno que fue
tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acer-
quémonos, pues, con segura confianza al trono de la gracia, para
alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro."
Lo que Jesús hizo 2.000 años atrás cuando murió en nuestro lugar, es
algo digno y necesario de ser contemplado. Pero debemos mirar también a
Jesús donde él está hoy, y saber que fue establecido allí como nuestro sumo
sacerdote, para atender nuestras necesidades espirituales, y ayudarnos
cuando necesitamos su sostén.
¿Nos damos cuenta de cuánto está interesado el cielo en nuestro éxito?
¿Nos percatamos realmente, de que somos el tesoro especial de Dios, algo
comparable en valor a su Hijo, puesto que lo dió para que muriese en
nuestro lugar, y para interceder por nosotros ante su trono?
Más aún, el que es nuestro sumo sacerdote en el santuario celestial no es
alguien que no puede entender nuestras pruebas, porque vino a sufrir nues-
tros dolores, y a experimentar en su propia carne nuestras luchas contra el
pecado. Tenemos a alguien, por consiguiente, en quien podemos confiar.
Nadie puede decir, en efecto, que él no puede entendemos. ¿Oramos con fe
y confianza hacia el templo celestial en donde él está, concientes de su
permanente disposión para ayudamos?
5. La glorificación de Dios a través de su sacerdocio real actual.
[¿Con qué propósito nos adquiere el Señor como su propiedad, y nos
confiere su real sacerdocio? (1 Ped 2:9; Filip 2: 15-16; 1 Ped 2: 12)].
El Señor nos ha comprado, adquirido, no por la sangre de los animales
que se sacrificaban en la vieja Jerusalén, sino por la sangre preciosa de su
Hijo que él presenta en el templo de la nueva Jerusalén, la celestial (1 Cor
6: 19-20). Así como hay un nuevo Adán, un nuevo hombre creado según
Dios en Cristo Jesús, un nuevo pacto basado sobre mejores promesas, un
nuevo sacrificio y un nuevo sacerdocio, hay también un nuevo Israel, for-
mado por judíos y gentiles convertidos al Señor. Todas las promesas hechas
V Un tesoro especial para Dios 153
al antiguo Israel son nuestras, si realmente deseamos pactar con el Señor y
serie fieles. El Señor nos escoge como escogió al antiguo Israel, para entrar
en pacto con nosotros, y hacemos su tesoro especial en medio del mundo.
1 Ped 2:9= "Pero vosotros sois linaje elegido, real sacerdocio, nación
santa, pueblo adquirido para Dios, para que anunciéis las virtudes
de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.''
Recordemos que Pedro está escribiendo mayormente a aquellos que no
eran pueblo de Dios, esto es, a los gentiles (1 Ped 1: 1-2; 2:1 0). A ellos los
escoge el Señor como escogió al antiguo Israel para que fuese su pueblo
especial, su propiedad santa. Así como Israel fue llamado por Dios para
serie una nación santa y un sacerdocio real, y para ministrar su palabra entre
:os gentiles; así también Dios nos llama hoy a serie un pueblo santo, una
:uz para el mundo, un sacerdocio real para mediar por su palabra entre el
:nundo y Dios.
1 Ped 2:12= "Mantened una conducta ejemplar entre los gentiles [pa-
ganos}, para que, en lo que os acusan de malhechores, al ver vues-
tras buenas obras, glorifiquen a Dios en el día de la visitación."
Filip 2:15-16= "Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios
sin culpa en medio de una generación torcida y perversa, en la cual
resplandecéis como luces en el mundo, presentando la palabra de
vida, para que en el día de Cristo, yo pueda gloriarme de que no he
corrido ni trabajado en vano."
Podemos ser católicos, esto es, "universales," pero no romanos. Pode-
mos no ser judíos según la carne, no obstante, somos ciudadanos de la nue-
Ya Jerusalén, esto es, ciudadanos celestiales. Vivimos en este mundo como
··extranjeros" y "peregrinos," aguardando el mundo por venir (Heb 11 :9,13;
13:14; 1 Ped 2:11).
El único sacerdocio terrenal reconocido por Dios hoy.
También podemos afirmar, a la luz de la Palabra de Dios, que el Señor
no tiene hoy ninguna casta sacerdotal especial en medio de su pueblo, a no
ser Jesucristo mismo. Así como Aarón y sus hijos debían oficiar "del velo
adentro" (Núm 18:7), así también Jesús fue establecido por Dios para
oficiar como nuestro sumo sacerdote dentro del templo celestial, y en virtud
de su sacrificio (Heb 9: 12). Pero así como Israel fue llamado por Dios para
ser una nación santa y real sacerdocio, y ministrar la Palabra de Dios entre
los gentiles; así también Dios nos llama hoy a ser un pueblo santo, una luz
154 Los cumplimientos gloriosos del santuario.
para el mundo, un sacerdocio real que medie por su Palabra, entre el mundo
y Dios.
El único sacerdocio que Dios reconoce en la tierra, aparte del sacerdo-
cio de Jesús en el templo celestial es, por consiguiente, el de todos los cre-
yentes. El sacerdocio que se levantó en Roma y en otros lugares de la cris-
tiandad, como lo reconocen tanto católicos como protestantes hoy, apareció
tres siglos después de Cristo haber dado el cometido a sus apóstoles de pre-
dicar el evangelio en todo el mundo. Pero la iglesia del Nuevo Testamento
no conoció castas. Aquellos que eran elegidos para administrar los bienes
del Señor lo hacían en calidad de servidores, y debían construir el templo
espiritual del Señor en sumisión al testimonio de Cristo y los Apóstoles.
Efe 2:19-22= "Así, ya no sois extraños ni forasteros, sino conciuda-
danos con los santos, miembros de la familia de Dios, edificados
sobre el fundamento de los apóstoles y de los profetas, siendo la
principal piedra del ángulo Jesucristo mismo. En él, todo el edifi-
cio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el
Señor. En él vosotros también sois edificados juntos, para la mora-
da de Dios en el Espíritu."
1 Cor 3:10-13= "Confonne a la gracia que Dios me dio, yo como
perito arquitecto puse el cimiento, y otro edifica encima. Pero cada
uno vea cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro funda-
mento fuera del que está puesto, que es Jesucristo. Si alguien edifi-
ca sobre este fundamento oro, plata, piedras preciosas, madera, he-
no, hojarasca; la obra de cada uno será manifestada. El día la reve-
lará, mediante el fuego. El fuego probará la obra de cada uno."
La misión universal de la iglesia involucra a todos sus miembros.
En otras palabras, no hay un cuerpo encargado de predicar la Palabra de
Dios que exima al resto de la iglesia de hacer brillar su luz en el mundo. La
iglesia entera es una agencia de salvación que el Señor sostiene en medio
de un mundo corrompido, para que pueda resplandecer sobre los impíos la
luz del evangelio.
E. G. de White: "Cada verdadero discípulo nace en el reino de Dios
como misionero. El que bebe del agua viva, llega a ser una fuente
de vida. El que recibe llega a ser un dador," DTG, 166.
El último testimonio que Jesús dirigió a su iglesia en la tierra a través de
sus apóstoles, lo encontramos en el Apocalipsis. Esto ocurrió después que
todos los apóstoles, exceptuando Juan, habían muerto. Llama la atención
que a través del apóstol Juan, Jesús se dirigiese a su iglesia tomando como
V. Un tesoro especial para Dios 155
:nodelo a las iglesias del Asia, no a los judíos de Jerusalén, ni a los cris-
::anos de Roma. Aunque predominantemente gentil, esas iglesias estaban
.-:Jnstituidas por judíos y cristianos convertidos al Señor (Apoc 2-3). El
::nensaje final que da el último remanente fiel que el Señor se guarda en
::1edio de un mundo apóstata (Apoc 12: 17), es el evangelio eterno que se
=\tiende a toda nación, tribu, lengua y pueblo. Los últimos contados de esa
;eneración son israelitas espirituales, esto es, judíos y gentiles convertidos
::.: Señor que se enrolan en su ejército para proclamar el evangelio al
:::1undo, y librar la batalla final de la fe (Apoc 14:1-12).
Preocupación por conservar una ciudadanía.
Tuve la oportunidad de leer las cartas que escribieron dos hermanos,
: .Jsé y Francisco Westphal, quienes fueron los pioneros de la Iglesia Adven-
::sta del Séptimo Día en Argentina y Sudamérica. Hay alrededor de 300
.:artas escritas por ellos durante las primeras tres décadas de nuestro siglo,
~ae se encuentran guardadas en los archivos de la Asociación General de la
:~lesia Adventista en Maryland, USA. Quedé impresionado por el hecho de
~ue no aparecen allí comentarios sobre la situación política del país en el
~ue vivían estos hermanos como misioneros. Su preocupación principal
:=nía que ver con su misión, ganar candidatos para el reino de los cielos.
Siendo que estos dos hermanos nacieron en USA, pero hablaban alemán
;--vr provenir de familias alemanas, el secretario de la Asociación General de
~Js Adventistas escribió un día a José, sobre las posibles consecuencias de
~2 primera guerra mundial. Siendo que antes de la guerra no se requerían
;-asaportes para ir a ningún lugar en el mundo, y los sentimientos anti-
;ermanos comenzaron a crecer en USA durante la guerra, el secretario de la
Asociación General temió que los Westphals no fuesen reconocidos como
:::.Jrteamericanos cuando regresasen, pues ya se comenzaba a exigir pasa-
;-~rtes. José Westphal responde la carta diciendo que no creía que su país
.:=sheredase a uno de sus hijos. De todas maneras, agregó, pensaba que si
==-a necesario, el gobierno argentino no lo rechazaría si solicitaba la ciuda-
2nía argentina.
Conclusión.
Mis queridos hermanos y hermanas, ¡cuánta gente hay hoy desheredada
;-·.Jr guerras, fraude y engaño! ¡A cuánta gente se le niega hoy visas, ciuda-
.:.mía, permisos de trabajo, etc. Siendo que la maldad está creciendo en la
::erra, ¡cuántos son tratados con mala fe y desconfianza, cada vez que
:-:1scan un trabajo o posición! Todo esto ocurre para hacernos recordar que
~.Jmos extranjeros y peregrinos en la tierra, y para amar más el mundo por
-. =mr.
156 Los cumplimientos gloriosos del santuario.
¡Qué hermosa esperanza tenemos! ¿No es así? ¡Qué misión privilegiada
tenemos como ciudadanos del reino de Dios, como embajadores del reino
celestial y sacerdotes intercesores entre Dios y el mundo! Tenemos al
mismo tiempo, el gozo y la seguridad de contar con un sacerdocio dentro de
la iglesia, el Señor Jesucristo mismo. El vive para interceder por nosotros y
damos la ayuda oportuna para el momento en que más lo necesitamos.
Si alguno de Uds. siente el rechazo del mundo, no se angustie. Levante
su cabeza al lugar de donde viene nuestro socorro, al santuario celestial, en
donde nuestro Señor vive para nuestro bien. Jesús dijo en:
Loe 12:29-32= "No os aflijáis por qué comer, o qué beber. No os
inquietéis por eso. Porque la gente del mundo busca con afán estas
cosas, que vuestro Padre sabe que necesitáis. En cambio, buscad el
reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas. No temáis, ma-
nada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino."
¿Hay alguien aquí que desea hoy ser miembro de la familia de Dios, y
tener la seguridad de ser aceptado por Dios como su tesoro especial? Si lo
hay, lo invito a arrodillarse conmigo para orar al Señor por el cumplimiento
de su promesa.
Oración. Padre nuestro que estás en el cielo, venimos a tí con plena
confianza y fe, sabiendo que tu cumples lo que prometes. Deseamos
ardientemente ser aceptos en tu reino. Capacítanos para representar
dignamente tu reino ante el mundo. Danos para éllo el poder y la
gracia de Jesucristo, nuestro sumo sacerdote celestial, quien int~r
cede en nuestro favor delante de tu trono en el cielo. Acéptanos por
los méritos del sacrificio de tu Hijo. Te pedimos todo ésto en el
nombre de Jesús, Amén.
SECCION 11
LOS PRIVILEGIOS
DE NUESTRA VOCACION CRISTIANA
Siempre ha habido y hay aún hoy gente que creyó y aún cree que por el
hecho de pertenecer a una religión, tienen la salvación asegurada. Por el
hecho de ser descendientes de Abraham y pertenecer, según la descendencia
carnal, al pueblo con el cual Dios hizo en la antiguedad un pacto, los israe-
litas también obraron a menudo como si tuviesen la salvación asegurada.
Olvidaron que el pacto que Dios hizo con éllos y hace hoy con todo aquel
que quiere hacer un pacto con él, fue y es un pacto de amor y gracia ( 1 Rey
V. Un tesoro especial para Dios 157
8:23; Is 54:10; Sal 23:6). En otras palabras, mientras que este pacto de
gracia es inalterable desde la perspectiva divina, puede ser quebrado por el
fracazo humano en aferrarse a sus promesas.
6. Elegidos por gracia.
[a) ¿Qué demuestra que la elección de Israel fue un acto de gracia de
parte de Dios? (Deut 7:6-9). b) ¿Cuál fue la condición de Dios para
hacer a su pueblo su tesoro especial y un reino de sacerdotes? (Ex
19:5-6; Deut 14: 1-?.)].
Deut 7:6-9= "Porque tú eres pueblo consagrado al Eterno tu Dios. El
Señor tu Dios te ha elegido para que le seas un pueblo especial,
entre todos los pueblos de la tierra. El Eterno puso su afecto en
vosotros y os eligió, no por ser vosotros más numerosos que todos
los pueblos, ya que sois el más pequeño de todos, sino porque el
Eterno os amó y quiso guardar lo que juró a vuestros padres. Por
eso os sacó el Eterno con mano fuerte, y os rescató de la esclavitud
de Faraón, rey de Egipto. Reconoce, pues, que el Eterno es tu Dios;
Dios fiel, que guarda el pacto y su constante amor por mil gene-
raciones, a los que lo aman y guardan sus mandamientos."
;.Es suficiente el bautismo?
Muchos piensan hoy también que, aunque tengan que pasar por un terri-
:,¡e purgatorio para pagar por las maldades que cometen en esta vida, por el
necho de recibir el sacramento del bautismo ya están a salvo. Tanto la cre-
encia en un purgatorio como en una salvación incondicional, constituyen un
error fatal. Así como el ritual de sacrificios no tenía ningún valor intrínseco,
~í tampoco el bautismo tiene valor alguno, a menos que se efectúe como
:m testimonio de fe, como un compromiso y ruego de buena conciencia de
~arte del adorador ( 1 Ped 3:21 ).
Nadie puede comprar la salvación, pues es un don gratuito de Dios (Efe
::8-9). Por consiguiente, no existe un purgatorio en el cual debamos pagar
:uego por lo que hicimos en esta vida. Jesús nos compró para salvarnos, y
su pago es suficiente. Nadie puede agregar nada a lo que hizo por nosotros.
El apóstol Pablo dijo en:
Ef 1:4-7= "Dios nos eligió en él [Jesús] desde antes de la creación del
mundo, para que fuésemos santos y sin culpa ante él. Nos predes-
tinó en su amor para ser sus hijos adoptivos por Jesucristo, confor-
me al afecto de su voluntad, para alabar su gloriosa gracia, que
nos dio libremente en el Amado. En él tenemos redención por su
sangre, el perdón de los pecados según la riqueza de su gracia."
158 Los cumplimientos gloriosos del santuario.
Tanto la salvación de los judíos como la de los gentiles que se convier-
ten a Cristo, depende exclusivamente de la gracia de Dios. No tenemos la
salvación en nosotros; la salvación está en Dios y en su Hijo, y él la da a
los que pactan de corazón con él. De allí es que únicamente el Israel espi-
ritual se salvará, esto es, todos los hijos y herederos espirituales de Abra-
ham y de Jacob que de veras se convierten al Señor para amarlo, y guardar
sus mandamientos.
Rom 2:28-29= "Porque no es judío el que lo es exteriormente, ni es
circuncisión la que se hace exteriormente, en la carne. Al contrario,
es verdadero judío el que lo es en su interior, y la verdadera circun-
cisión es la del corazón, por medio del Espíritu, no en letra. Este
recibe la alabanza, no de los hombres, sino de Dios" (véase Deut
10:16).
La naturaleza condicional del pacto divino.
Siendo que Dios los había separado del mundo para hacerlos un tesoro
especial, un reino de sacerdotes que lo representase dignamente delante de
las naciones, los israelitas debían ser fieles al pacto que su rey celestial ha-
cía con ellos. El "si" condicional que Dios agregó en el pacto, muestra que
ese pacto perduraría mientras durase la fidelidad del pueblo a sus cláusulas.
Ex 19:5-6= "Ahora, si dais oído a mi voz y guardáis mi pacto, voso-
tros seréis mi especial tesoro ... , gente santa."
Deut 14:1-2= "Hijos sois del Eterno vuestro Dios ... Porque eres pue-
blo consagrado al Eterno tu Dios. El te ha elegido de entre todos
los pueblos de la tierra, para que seas un pueblo de su propiedad."
Jer 4:1-2= "Dice el Eterno: 'Si te has de volver, oh Israel, vuélvete a
mí. Si quitas de delante de mí tus abominables ídolos, y no andas de
acá para allá, y con verdad, juicio y justicia juras, diciendo: 'Vive
el Eterno,' entonces las naciones serán benditas en el Señor, y en él
se gloriarán."
¿Cuánto dura un casamiento?
Todo casamiento es duradero mientras las dos partes decidan continuar
juntas. La fidelidad juega un papel importante en el mantenimiento de esa
decisión. ¿Habría de ser diferente nuestro compromiso para con Dios? El
amor de Dios, no obstante, es mayor que nuestro amor. Su paciencia es más
grande que la nuestra. Si somos infieles, no quita enseguida su compasión
V. Un tesoro especial para Dios 159
.je nosotros. Procura por todos los medios llevamos al arrepentimiento
Rom 2:4), y nos limpia con la sangre de su Hijo, para santificamos y dis-
:lutar de nuestro compañerismo.
Ef 5:25-27= "Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó
a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla y lim-
piarla en el lavado del agua que acompaña a la predicación de la
Palabra [trad. personal], para presentarla para sí, una iglesia gloriosa,
sin mancha ni arruga, ni cosa semejante; antes, que sea santa e inma-
culada."
Jud 24-25: "A aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y
presentaros sin falta ante su gloria, con gran alegría, a Dios nuestro
Salvador, el único sabio, sea la gloria y la majestad, el dominio y la
autoridad, ahora y por los siglos, Amén."
7. La misión de los levitas en relación con el libro del pacto.
[a) ¿A quiénes dio Moisés el libro de la ley, una vez que terminó de
escribirlo? b) ¿Qué debían hacer con ese libro? (Deut 31 :9-13; véase
V. 24-26)].
Volvamos ahora al cometido que recibieron los sacerdotes levitas para
.:un el pueblo de Israel, para luego compararlo con la misión sacerdotal que
:Jios dio a su pueblo en relación con el mundo. Los levitas debían instruir al
;;ueblo en los oráculos sagrados, y juzgarlo de acuerdo a la palabra de Dios
.;ue se había dejado bajo su custodia.
Deut 31:9-13= "Moisés escribió esta ley y la dio a los sacerdotes, hi-
jos de Leví, que llevaban el arca del pacto del Eterno, y a todos los
ancianos de Israel. Y Moisés les mandó: 'Cada siete años, en el año
de la cancelación de las deudas, en la fiesta de las Cabañas, cuando
todo Israel venga ante el Eterno tu Dios en el lugar que él elija, lee-
rás esta ley a oídos de todo Israel. Congregarás al pueblo, varones,
mujeres y niños, y a los extranjeros que habiten en tus ciudades,
para que oigan, aprendan y teman al Eterno vuestro Dios, y cuiden
de cumplir todas las palabras de esta ley. Y sus hijos que aún no la
conocen, oigan y aprendan a temer al Señor vuestro Dios, todos los
días que vivan sobre la tierra que van a poseer al pasar el Jordán."
Deut 31 :24-26= "Cuando Moisés acabó de escribir las palabras de
esta ley en un libro, mandó a los levitas que llevaban el arca del
pacto del Eterno: 'Tomad este libro de la ley y ponedlo aliado del
160 Los cumplimientos gloriosos del santuario.
arca del pacto del Eterno vuestro Dios. Y que quede allí como
testigo contra tL"
......____ ---
Muchos siglos después, cuando los judíos volvieron de la cautividad, los
sacerdotes levitas no habían sido relevados de su misión de enseñar la ley
de Dios. Siendo que la mayoría había olvidado sus enseñanzas, tuvieron una
importante obra que cumplir en ese respecto. Encontramos la historia en:
Neh 8:2-3,7-8= "El primer día del séptimo mes, el sacerdote Esdras
trajo la ley ante la congregación de hombres y mujeres, y de todos
los que podían entender. Y leyó en el libro en la plaza de la puerta
del agua, desde el alba hasta el mediodía, en presencia de hombres,
mujeres y de los que podían entender. Y los oídos de todo el pueblo
estaban atentos al libro de la ley ... Los levitas... explicaban la ley al
pueblo, que seguía de pie. Leían en el libro de la ley de Dios
claramente, dando el sentido, para que entendieran la lectura."
La misión de enseñar de los pastores de la iglesia.
Una misión semejante de enseñanza de la Palabra de Dios se ha dado a
los pastores del rebaño hoy. Escribiéndoles a dos de ellos, Pablo dijo:
V. Un tesoro especial para Dios 161
1 Tim 4: 13; 5: 17= "Entre tanto que yo llegue, dedícate a leer en
público las Escrituras, a exhortar y enseñar." "Los ancianos que
gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honra, especial-
mente los que trabajan en predicar y enseñar."
2 Tim 4:1-3= "Ante Dios y el Señor Jesucristo, que ha de juzgar a los
vivos y los muetros en su manifestación y en su reino, te encargo:
Que prediques la Palabra, que instes a tiempo y a destiempo. Con-
vence, reprende y anima, con toda paciencia y doctrina."
Tit 1:7,9= "Siendo que al obispo se le confía la- obra de Dios, debe
ser... retenedor de la Palabra fiel que le fue enseñada, para que
también pueda exhortar con sana enseñanza, y refutar a los que
contradicen."
8. La misión del pueblo de Dios en relación con el libro del pacto.
[a) ¿A quiénes confió Dios sus oráculos sagrados, en una dimensión
más amplia para con el resto del mundo? b) ¿Con qué propósito?
(Rom 3:2; 9:3-5; Mat 5:13-16; véase Gén 12:3; Jer 4:1-2; Isa 51:4;
60: 1-3)].
Así como los sacerdotes y levitas debían instruir al pueblo de Dios en su
?~abra, así también el pueblo de Israel debía dar a conocer al mundo los
:-_:ncipios del reino de Dios. Dios les confió su Palabra no para que la
::;;u/tasen o la guardasen para si, sino para llegar a ser una real bendición
~- mundo, una luz de bendición para todas las naciones de la tierra (Gén
~::1-3). En este sentido, el pueblo de Israel aventajaría al mundo. Por tener
=~ conocimiento de Dios, y lo que él requiere para ser salvos, les sería más
=-i.::il pactar con el Señor para salvación. Ellos son las ramas naturales que,
.:.:.:n después de haber sido arrancadas por su apostasía, pueden ser
::-:injertadas más fácilmente en el tronco, si se convierten de corazón al
~ñor (Rom 11 :24).
El apóstol Pablo trató este aspecto en su carta a los romanos. Leamos
.::'s pasajes:
Rom 3:1-2= "Entonces, ¿qué ventaja tiene el judío? ¿O qué beneficio
hay en la circuncisión? Mucho, en todas maneras. Primero, que a
ellos les fue confiada la Palabra de Dios."
Rom 9:4-5= "los israelitas ... recibieron la adopción de hijos, la gloria,
los pactos, la promulgación de la ley, el culto y las promesas. De
162 Los cumplimientos gloriosos del santuario.
ellos son los padres, y de quienes procede Cristo según la carne!
que e$ Dio$ sobre todas las ·cosas...~'
La luz del mundo.
Dirigiéndose al pueblo judío sobre la ladera de una montaña, Jesús dijo:
Mat 5:14-16= "Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad situada
sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una lámpara y
se pone debajo de una caja, sino sobre el candelero, y $Í. alumbra a
todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz ante los
hombres, para que vean vuestras. obras buenas, y gloriftquen a
vuestro Padre que está en el cielo."
La Biblia es como una lámpara que alumbra donde está oscuro. El sal-
mista lo expresó en:
Sal 119:105= "Lámpara es a mis pies tu Palabra, y lumbrera a mi
ca.rllino."
El Señor nos exhorta a levantamos para hacer resplandecer la luz de su
Palabra delante de las naciones. Quiere revelarse al mundo a través de un
pueblo que lo honre y que, por consiguiente, pueda hacer resplandecer
sobre él su gloria.
lsa 6.0:1•3== "¡Levántate, resplandece, que ha venido tu lumbre, y la
gloria del Eterno ha nacido sobre ti! Porque tinieblas cubrirán la
tierra,. y oscuridad las naciones. Pero sobre ti nacerá el Eterno, y
sobre ti será vista su gloria. Y vendrán las naciones a tu lu4 y los
reyes al resplandor de tu amanecer."
lsa 51:4= "Escúchame,pueb/o mío, óyeme, nac;ión mía, porque de tnl
saldrá la Ley, y mi juicio descubriré para luz de pueblos."
La doble misión del Siervo del Señor.
Las profecías de Isaías acerca de la obra futura del Siervo del Señor, que
se cumplen en Jesús, no podían, por consiguiente, restringirse a Israel como
pueblo de Dios, sino que sería más abarcante. El Siervo del Señor vendría
para cumplir no sólo una misión sacerdotal equivalente a la de los sacerdo-
tes que oficiaban en el templo en favor del pueblo de Dios, sino también en
relación con la misión redentora que Dios había asignado al pueblo como
V. Un tesoro especial para Dios 163
:al para con el resto del mundo. En él, no sólo los sacerdotes, sino también
d pueblo de Israel como un todo estaría comprendido. Leamos algunas
;rofecías mesiánicas.
Isa 42:6= ''Yo, el Eterno, te llamé en justicia, y te sostendré por la
mano. Te guardaré, y te pondré por pacto del pueblo, por luz de las
naciones."
Isa 49:6:= "Poco es que tú seas mi siervo para levantar las tribus de
Jacob, y restaurar el remanente de Israel. También te di por luz de
las naciones, para que seas mi salvación hasta lo último de la
tierra."
Jesús ejemplificó esta doble misión que su Padre le encomendó al venir
l. este mundo, presentándose como el Pastor de las ovejas que estaban en el
:-edil de Israel, y el Pastor de las ovejas que no pertenecían a ese redil. A
1mbas ovejas buscaba atraer hacia sí el Señor.
Juan 10:14,16= "Yo soy el buen pastor. Conozco mis ovejas, y las
mías me conocen... También tengo otras ovejas que no son de este
redil [al que he venido con el evangelio del reino]. A ésas también
tengo que traer [hacia mi]. Ellas también oirán mi voz. Y habrá un
rebaño y un pastor" [paráfrasis personal entre corchetes].
9. Sacrificios espirituales en un templo espiritual.
[¿Qué clase de sacrificios requiere el Señor de nosotros como sus
sacerdotes? (1 Ped 2.5; véase Rom 1:9; Rom 12:1; Ef5:1)].
Piedras vivas.
El templo de Dios, en donde se efectúa la liturgia real que estaba repre-
5Ciltada en la liturgia del antiguo templo de Israel, está en el cielo (Heb 8:1-
:: Apoc 14: 17). Aquí en la tierra, Dios construye un templo espiritual, así
:..:mo lo hacía en una dimensión espiritual con el antiguo Israel cuando se
:.:mvertía al Señor (Isa 57:14-15).
Pedro usó la figura de las piedras para aplicarlas a los creyentes. Toda la
=~lesia se apoya en Jesús, la Roca o Piedra viva que desecharon los judíos.
--:-anto Pedro--cuyo nombre significa "piedrita" (véase Mat 16: 16-18)--como
:us demás apóstoles, construyeron sobre Cristo. Nadie construyó jamás
subre Pedro, pues él no es el fundamento de la iglesia. La iglesia no se
.:onstruye sobre un papado que está fundado sobre títulos blasfemos (cf.
:\{at 23 :9). La iglesia se construye sobre el testimonio de la Palabra de Dios
164 Los cumplimientos gloriosos del santuario.
de la que testificaron los profetas y los apóstoles--siendo Jesús la roca
fundamental sobre la que se sostiene todo el edificio (Juan 5:39,46; Luc
24:27; 1 Cor 10:4).
1 Ped 2:4-6= Acercaos a él, Piedra viva, reprobada por los hombres,
pero elegida y preciosa para Dios. Vosotros también, como piedras
vivas, estáis siendo edificados en una casa espiritual, en un
sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, agradables a
Dios por medio de Jesucristo. Por eso dice la Escritura: 'Pongo en
Sión la principal Piedra del ángulo, elegida, preciosa. El que crea
en ella, no será defraudado.'"
Jesús dio tanto a Pedro
y a los demás apóstoles,
como al resto del cuerpo de
los creyentes, las llaves del
reino eterno, esto es, la Pa-
labra de Dios que había si-
do confiada anteriormente
/1
-~
a los israelitas (Mat 16: 19;
18: 18; Luc 11 :52; Rom
10: 14-15). También nos
dejó su único sucesor en la
tierra, el Espíritu Santo
(Juan 14:16-17,25-26; 15:
26-27; 16:13-15). Solo con
la llave de la Palabra de
Dios, y bajo la influencia
del Espíritu Santo, la igle-
sia tiene autoridad para li-
gar o desatar del reino ce-
lestial a los que invocan el
nombre de Jesús para ser
salvos (Juan 20:21-23;
Hech 2:38).
Los constructores que se convierten en destructores.
Años atrás me llamaron para ser pastor en una ciudad en donde se estaba
construyendo la enorme represa hidroeléctrica de Salto Grande, sobre el río
Uruguay que divide los territorios de Argentina y Uruguay. Esa represa
estaba destinada a producir energía eléctrica para más de un país. Centena-
res de personas venían a esa ciudad para ser contratados, y hasta se forma-
V. Un tesoro especial para Dios 165
:-an pequeñas villas de hospedaje. Todos debían llevar al trabajo sus cascos
~e protección para la cabeza, y sus herramientas. Si algo de todo el equipo
~e trabajo que se les confiaba faltaba, debían pagarlo. Por esta razón, algu-
:-:.Js de los miembros de mi iglesia que trabajaban en la represa me contaban
.:.)mo debían cuidar sus herramientas para que nadie se las robase.
Un día me contaron que debieron esperar largo rato en la cola que se ha-
.::a para entrar. ¿Qué había pasado? Era la época en la que, en aquella zona
.:el mundo, los gobiernos tenían que hacer frente al terrorismo internacional
~:Ie causaba destrozos por doquiera. Tomaron a un hombre y lo revisaron
.:0mpletamente. Lo pusieron nuevamente a la entrada de la represa, espera-
~ .:'n unos instantes, y esta vez lo desnudaron completamente para revisarlo.
=-.o vistieron, lo pararon a la entrada de la represa por tercera vez, y después
.:e unos momentos de vacilación se lo llevaron.
Lo que hoy se hace en cada aeropuerto antes de subir a un avión, era
:_--.davía novedad en aquel entonces, más aún en una represa como aquella.
-__ :1 sonido de alarma sonaba en el interior cada vez que ese obrero estaba
:·:r entrar, pero no encontraban nada inusual. Se supo más tarde, sin embar-
;-'. que ese obrero llevaba dentro del casco explosivos muy poderosos. Una
-. ez colocados los explosivos dentro del casco, habían soldado su parte
=\.terior para no ser descubiertos. ¡La vida de cuántos trabajadores dependía
.:e que se detectase al terrorista! ¡La vida de cuánta gente que vivía en la
:arte inferior del río sobre el cual se construía la represa, dependía también
.:e la fidelidad de los constructores!
Jesús vela para que su iglesia sea construida piedra sobre piedra, y con-
:::Juará velando hasta que su edificio terrenal sea completado. El también
:::so mayordomos para velar porque su edificio no fuese destruido. Sabe
~:.le entre los obreros contratados para construir, el diablo busca introducir
.:estructores. Sabe que en su viña hay "labradores malvados" y deshonestos
\Iat 21:40-41 ), que usufructúan el pago que se les da para que construyan,
.:.:n el propósito de destruir. Sabe también que la vida de muchos hijos su-
=· .:s depende de la fidelidad de los mayordomos. ¿Cómo se hubiese conside-
-2jo a los guardianes de la represa de Salto Grande, si no hubiesen prestado
::.:ención a la alarma, porque en su análisis superficial del problema, no
:.ercibían ningún mal significativo?
Sacrificios espirituales.
¿Qué clase de sacrificios se ofrece en ese templo espiritual de creyentes?
:::: mismo que debían ofrecer, en una dimensión espiritual de fe, los adora-
.:.xes en el antiguo culto. En el sacrificio substitutivo de la víctima inocente
~:le inmolaban ante el altar de los holocaustos, los israelitas se ofrecían a sí
:-::ismos en sacrificio vivo al Señor. Así también, el Señor quiere que le
166 Los cumplimientos gloriosos del santuario.
demos nuestra vida, que se la depongamos en forma plena para que él dis-
ponga de ella como mejor le place. Es un sacrificio diario al yo, a las pasio-
nes carnales, al viejo hombre que busca reaparecer, para que la gracia del
Señor opere en forma completa nuestra transformación.
Se nos dice en:
Rom 12:1-2= "Así, hermanos, os ruego por la misericordia de Dios,
que presentéis vuestro cuerpo en sacrificio vivo, santo, agradable a
Dios, que es vuestro culto espiritual. Y no os conforméis a este
mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente~
para que podáis comprobar cuál es la buena voluntad de Dios,
agradable y perfecta."
Esto no significa que nosotros ocupamos con nuestro sacrificio, el lugar
de los sacrificios que se ofrecían en el antiguo templo. Lo que Dios requiere
de nosotros es que nos identifiquemos con el único sacrificio que reemplazó
a aquellos antiguos sacrificios de animales, el de Jesús. Así como los anti-
guos adoradores no se laceraban ni tajaban ni degollaban literalmente, sino
que dedicaban sus vidas al Señor a través de sus víctimas inocentes que
morían en su lugar; así también nosotros debemos entregamos en sacrificio
vivo al Señor, en una dimensión espiritual, en virtud del sacrificio literal de
Jesús con el que nos identificamos.
Esto es lo que expresó Pablo en relación con este punto. Dijo en:
Gál 2:20= "Con Cristo estoy crucificado, y ya no vivo yo, sino que
Cristo vive en mi. Y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo por la fe
en el Hijo de Dios, quien me amó, y se entregó a sí mismo por mí."
EfS:2= "Andad en amor, como también Cristo nos amó y se entregó a
sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en fragante
aroma."
Dios puede llamamos al martirio o no. No nos corresponde a nosotros
martirizamos, ni creamos pruebas imaginarias o artificiales. Debemos hon-
rar y glorificar al Señor con nuestra vida. Esto era lo que se representaba en
los holocaustos. Así como el animal entero era puesto sobre el fuego del
altar, así también nosotros debemos ofrecemos por entero al Señor, para
cumplir con su voluntad. Al morir diariamente a nuestra voluntad no
santificada, deponemos nuestra vida delante del Señor, de tal forma que si
nos llama a dar literalmente nuestra vida por su causa, estemos preparados
para ello.
V. Un tesoro especial para Dios 161
10. El establecimiento pasado y futuro como reino de sacerdotes.
[¿Cuándo nos establece el Señor como un reino de sacerdotes? (Apoc
1:6; 5:9-10)].
A través de Juan, Jesús escribe el último libro de la Biblia a siete iglesias
:-epresentativas del Asia que lo habían aceptado como su Salvador personal.
Juan exalta a Jesús delante de las iglesias, por encima de los reyes de la
:ierra, y destaca que gracias a que nos santificó con su sangre, hizo de
:::10sotros "un reino de sacerdotes" para Dios el Padre.
Apoc l:Sb-6= "Al que nos ama, y con su sangre nos libró de nuestros
pecados, y nos constituyó en un reino de sacerdotes para servir a
Dios, su Padre. A él sea gloria e imperio para siempre jamás.
Amén."
Juan se hace eco más tarde también del cántico de los cuatro seres
-. n.·ientes y de los 24 ancianos, diciendo que ese nuevo pueblo que Dios se
:1igió como su reino de sacerdotes no proviene carnalmente de las 12 tribus
=.e Israel, de la cual Judá era sólo una, sino "de toda raza, lengua, pueblo y
=.ación."
Apoc 5:9..10= "Y cantaban un nuevo canto, diciendo: 'Digno eres
de tomar el libro y abrir sus sellos, porque fuiste muerto, y con tu
sangre compraste para Dios gente de toda raza y lengua, pueblo y
nación; y de ellos hiciste un reino de sacerdotes para servir a nuestro
Dios, y reinarán sobre la tierra."
Muchos confunden la ocasión en la que Jesús nos hizo un reino de
;acerdotes, debido a que no tienen un cuadro suficientemente claro de los
;::ases que da Jesús en el templo celestial para lograr nuestra plena victoria.
~ reino de sacerdotes lo componemos junto con Cristo, en virtud de su
=vmbramiento en la corte del cielo, como nuestro rey y sacerdote delante
:Cl Padre. Por esta razón, somos constituidos reyes y sacerdotes con Cristo
:r~.las dos ocasiones en que él es reconocido como tal en la corte del cielo.
Primera vez. Cuando Jesús ascendió al cielo, fue coronado de derecho a
:.a diestra de Dios, como príncipe y sacerdote del pueblo del nuevo pacto. El
?adre convocó para esa ocasión el concilio celestial, de tal forma que el
52Crificio de Jesús fuese reconocido oficialmente ante el universo como vá-
~do y suficiente para que el Hijo pudiese iniciar su ministerio de intercesión
;n favor de su pueblo.
Jesús nos llamó entonces para que lo representemos ante el mundo. En
-. irtud de su sacerdocio celestial, nos confiere el sacerdocio que hoy ejer-
168 Los cumplimientos gloriosos del santuario.
cernes por la fe en él, anunciando al mundo las virtudes de Aquel que nos
llamó de las tinieblas a su luz admirable (1 Ped 2:6,9). Es un reino de
gracia y de poder que se nos da para vencer el pecado (Heb 4: 16); un
sacerdocio espiritual que nos permite ser una bendición para el mundo.
Luc 22:29= "He aquí, yo os asigno un reino, como mi Padre me lo
ordenó a mi."
Rom 6:12-14= "Por consiguiente, no reine el pecado en vuestro
cuerpo mortal, para obedecer a sus malos deseos. Ni tampoco ofrez-
cáis más vuestros miembros como armas al servicio del pecado,
sino ofreceos a Dios, como quienes han vuelto de la muerte a la
vida; y ofreced vuestros miembros a Dios por instrumentos de
justicia. Porque el pecado no tendrá dominio sobre vosotros ..."
Rom 5:21= "Para que, así como el pecado reinó para muerte, la
gracia reine por medio de la justicia, para vida eterna, mediante
nuestro Señor Jesucristo."
Sólo quienes experimentan el poder transformador de la gracia del Señor
son realmente reyes y sacerdotes de Cristo hoy.
Segunda vez. Esto tendría lugar cuando Dios convocase, en el fin del
mundo, el mismo concilio que validó el sacrificio de Jesús y su aptitud para
ser rey y sumo sacerdote de su pueblo. Esta vez, ese concilio celestial ten-
drá por misión verificar quiénes se beneficiaron de ese reino y sacerdocio
espiritual del Hijo, con el propósito de otorgarles los privilegios eternos del
reino celestial. Ese concilio, convocado en los cielos para una obra de jui-
cio, corona a Jesús ya no tan sólo de derecho, sino también de hecho, como
rey de su pueblo y del mundo, otorgando a los suyos la victoria definitiva
que les permite reinar con él por los siglos de los siglos.
Dan 7:13-14= "Seguí mirando en la visión de la noche, y vi que con
las nubes del cielo venía como un Hijo de hombre. Llegó hasta el
Anciano de días y fue llevado ante él. Y le fue dado dominio, y glo-
ria y reino. Y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron. Su
dominio es eterno, que nunca pasará, y su reino nunca será
destruido."
Dan 7 :22,26-27= "Hasta que vino el Anciano de días, y pronunció
juicio en favor de los santos del Altísimo. Y vino el tiempo, y los
santos poseyeron el reino ... Pero se sentará el tribunal en juicio ... , y
V. Un tesoro especial para Dios 169
el reino, el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el
cielo, serán dados al,pueblo de los santos del Altísimo; cuyo reino
es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán.~'
Apoc 2:26,27= "Al que venza y guarde mis obras hasta el fin, le daré
autoridad sobre las naciones. Las regirá con vara de hierro, y serán
quebradas como vaso de arcilla, así como yo recibí autoridad de mi
Padre."
Apoc 20:6= "¡Dichoso y santo el que tiene parte en la primera resur-
rección! La segunda muerte no tiene poder sobre éstos, sino que
serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él durante los
mil años!"
Apoc 22:5= "Allí no habrá más noche. Y no necesitarán luz de lám-
para, ni luz del sol, porque el Señor Dios los alumbrará. Y reinarán
por los siglos de los siglos."
Apoc 7:14-15= "Estos son los que han venido de la gran tribulación.
Han lavado su ropa, y la han emblanquecido en la sangre del Cor-
dero. Por eso están ante el trono de Dios, y le sirven día y noche en
su templo."
l futuro sacerdocio celestial de los creyentes.
'-........
" \ 1/
...........
170 Los cumplimientos gloriosos del santuario.
¿De quiénes serán sacerdotes los redimidos, en el reino celestial? De
Dios y de Cristo. ¿Ante quiénes? Sin duda alguna, ante los ángeles de Dios
y los seres que Dios creó en las innumerables galaxias y constelaciones que
surcan el firmamento.
E. G. de White: "En el plan de salvación hay alturas y profundidades
que la eternidad misma nunca puede agotar, maravillas que los án-
geles desearían penetrar con la mirada. De todos los seres creados,
sólo los redimidos han conocido por experiencia el conflicto con el
pecado; han trabajado con Cristo, y cosa que ni los ángeles podrían
hacer, han participado de sus sufrimientos; ¿no tendrán acaso algún
testimonio acerca de la ciencia de la redención, algo que sea de
valor para los seres no caídos?," Ed, 297-298.
''Los que asidos al poder de Cristo venzan al gran enemigo de Dios y
del hombre, ocuparán una posición en las cortes celestiales sobre
los ángeles que nunca cayeron," GCB, 04-01-99, 02.
Conclusión.
Jesús nos restituye el principado, el dominio que le había conferido a ·
Adán en la creación para que reinase sobre la tierra. La prueba de que perdi-
mos el dominio propio, es decir, el dominio sobre el pecado que se ha ense-
ñoreado de nosotros, es que la paz está muy lejos de apoderarse de nuestro
mundo, y la tierra se trastorna, sufriendo los efectos del pecado (Rom 8:22).
Es evidente que los hombres no saben cuidar la creación divina, por lo que
el Señor vendrá "a destruir a los que destruyen la tierra" (Apoc 11: 18). Sólo
"los mansos recibirán la tierra por heredad," los que hayan pactado con él
para formar parte de su cuerpo de reyes y sacerdotes espirituales en la
tierra.
Hoy se nos conceden las credenciales del reino en una dimensión espiri-
tual. Las obtenemos cuando ponemos nuestra mira en Jesús, y confiamos en
su dirección providencial. Cuando el juicio concluya y seamos aprobados,
nuestras credenciales se sellarán para siempre, para ser establecidos, esta
vez literalmente, en las moradas eternas que el Señor nos habrá preparado.
Apelación final.
¿Cuántos de nosotros queremos formar parte del reino de Cristo? ¿Cuán-
tos queremos que el Señor nos restituya aquí el dominio sobre el pecado, y
nos haga sacerdotes ante el mundo, es decir, portadores del mensaje de
salvación que Dios se propone hacer llegar a toda nación, tribu, lengua y
pueblo? ¿Cuántos de nosotros queremos asimos de Jesús, como el único
V. Un tesoro especial para Dios 171
~erdote que Dios ha puesto en medio de su pueblo para efectuar la expia-
::.:Sn de nuestros pecados, para hacer nuestra la misión que el Señor dejó a
:;..: iglesia, y pasar a ser su posesión adquirida?
Oración. Padre nuestro que estás en los cielos, venimos a ti en este
momento para pedirte que nos confirmes en tu Palabra como emba-
jadores tuyos delante del mundo, con un mensaje único y distintivo
que tú tienes para que llegue a toco corazón que late sobre la tierra.
¡Oh, Señor, cuán maravillosa y santa es la misión que nos has dado!
¡Cuán indignos e impotentes somos también para cumplirla! Sin
embargo, venimos a ti en virtud de nuestro Príncipe celestial, a
quien tú estableciste en medio de tu pueblo para que lo redimiese y
capacitase mediante el derramamiento de tu Espíritu, para cumplir
con esa misión. Queremos reconsagrarnos a ti, y ofrecerte nuestra
vida entera en sacrificio por tu causa, para que tú la dispongas
como mejor quieres. Pues somos tuyos, y queremos pertenecerte
para siempre, gracias a los méritos logrados por Jesús al dar su vida
por nosotros. Levanta tu iglesia, Señor, como lo has prometido,
para que el mundo vea la luz, y se convierta de corazón a ti, para
andar en la luz de tu verdad. En el nombre de Jesús te pedimos esto,
Amén.
CUESTIONARIO V
UN TESORO ESPECIAL PARA DIOS
5ución l. NADA DE MAS VALOR PARA DIOS.
l. De entre los israelitas, ¿a quiénes apartó Dios para que fuesen sus
:á!i.:erdotes? (Ex 28: 1).
~...=spuesta: ..................................................................................................... .
2. De entre las naciones de la tierra, ¿a quiénes apartó Dios para que
~~esen sus sacerdotes? (Ex 19:3-6; Isa 61:6,9-11 ).
-;_=spuesta: ..................................................................................................... .
3. ¿A quiénes llama el Señor hoy para ser su pueblo especial y "real
~erdocio"? ( 1 Ped 2:1 O; véase Hech 1:8).
~~puesta: ..................................................................................................... .
172 Los cumplimientos gloriosos del santuario.
4. ¿Quién cumple hoy el sacerdocio en medio del pueblo del Nuevo
Pacto? (Heb 8:1-2; 2:17-18; 4:14-16).
Respuesta: .................................................................................................... ..
5. ¿Con qué propósito nos adquiere el Señor como su propiedad, y nos
confiere su real sacerdocio? ( 1 Ped 2:9; Filip 2: 15-16; 1 Ped 2: 12).
Respuesta: ..................................................................................................... .
Sección 11. LOS PRIVILEGIOS DE NUESTRA VOCACION CRIS-
TIANA.
6. a) ¿Qué demuestra que la elección de Israel fue un acto de gracia de
parte de Dios? (Deut 7:6-9). b) ¿Cuál fue la condición de Dios para hacer a
su pueblo su tesoro especial y un reino de sacerdotes? (Ex 19:5-6; Deut
14:1-2)
Respuesta: a) .................................................................................................. .
b) ........................................................................................................... .
7. a) ¿A quiénes dio Moisés el libro de la ley, una vez que terminó de
escribirlo? b) ¿Qué debían hacer con ese libro? (Deut 31:9-13; véase v. 24-
26).
Respuesta: a) ................................................................................................. .
b) ........................................................................................................... .
8. a) ¿A quiénes confió Dios sus oráculos sagrados, en una dimensión
más amplia para con el resto del mundo? b) ¿Con qué propósito? (Rom 3:2;
9:3-5; Mat 5:1 3-16; véase Gén 12:3; Jer 4: 1-2; Isa 51 :4; 60: 1-3).
Respuesta: a) ................................................................................................. .
b) .......................................................................................................... ..
9) ¿Qué clase de sacrificios requiere el Señor de nosotros como sus
sacerdotes? (1 Ped 2.5; véase Rom 1:9; Rom 12:1; Ef 5:1 ).
Respuesta: .................................................................................................... ..
10. ¿Cuándo nos establece el Señor como un reino de sacerdotes? (Apoc
1:6; 5:9-1 0).
Respuesta: ..................................................................................................... .
LECCION VI
MARAVILLOSA RECEPCION EN EL
TEMPLO CELESTIAL
ños atrás, cuando cursaba estudios superiores en la Univer-
sidad Adventista del Plata, Argentina, dos de mis compa-
ñeros se entusiasmaron en sus planes de promoción de la
revista de la Universidad, al punto de incluir una visita al
presidente de la república. No sin cierta vacilación fueron
1. ~a casa de gobierno, pues pensaban que tal vez no serían admitidos.
L'na vez en la sede presidencial, descubrieron que para poder hablar con
=~ presidente de la república debían llenar primero un formulario y presen-
:.:.:- una solicitud, explicando las razones de la entrevista solicitada. Eso no
::3 dificil hacer, pero debían esperar aún un buen número de días antes que
~solicitud fuese considerada. Además, suponiendo que su pedido llegase
~..::.almente a manos del presidente de la nación, ¿serían admitidos? A pesar
~ llenar los requisitos preliminares, se fueron convencidos de que su misi-
. ~no sería de valor para la casa de gobierno.
Pero