3.3 El Arte Romano
3.3 El Arte Romano
3 EL ARTE ROMANO
El arte romano
Existe hoy en día una polémica historiográfica entre los que opinan que el arte romano es una
imitación del griego y que no aporta nada nuevo, y los que opinan que sí existen diferencias.
Éstos últimos aducen que en arquitectura las técnicas, los materiales, la finalidad y la
concepción son nuevas. Que en escultura y pintura existe un arte oficial al servicio del Estado
y que está dominado por patrones griegos pero que existe una corriente popular, otra línea
artística para las clases medias.
El arte romano es un producto de la sociedad que lo creó, condicionado por una estructura
socioeconómica diferente a la griega y por otras necesidades que debía satisfacer.
CONTEXTO HISTÓRICO
Roma fue fundada en el 753 a.C. por un pueblo del Lacio, denominado posteriormente
romano. Del 753 al 510 la ciudad de Roma es gobernada por siete reyes. El primero es
Rómulo y es romano, pero después los reyes pasan a ser etruscos, ya que Roma cayó bajo la
dominación etrusca hasta el 510, cuando los romanos consiguieron expulsar a Tarquinio
Severo, último rey etrusco. Entonces, los romanos cambiaron el sistema monárquico y
fundaron la República romana, comenzando con ella su expansión. Al ser un pueblo acosado,
aprendieron a vivir en permanente estado de guerra y su estrategia era bien sencilla: la mejor
defensa es un buen ataque. Así comenzaron su expansión por la península italiana. En el siglo III
ya habían absorbido el reino etrusco y el resto de Italia. Pronto van a ser atacados por la
potencia vecina que pugnaba con ella por el dominio del Mediterráneo occidental, Cartago. De
Uno de los legados más importantes de Roma es su arquitectura. En la imagen, vista parcial del Anfiteatro Flavio o Coliseo de
Roma desde el foro.
Los romanos construían empleando cuatro sistemas de aparejo a los cuales les dieron
nombres. Los más importantes son:
De izquierda a derecha: arco de medio punto, bóveda de cañón, bóveda de arista y cúpula semiesférica o de
media naranja.
Los romanos utilizan los tres órdenes arquitectónicos griegos, dórico, jónico y corintio, aunque no de forma
ortodoxa. A ellos añaden dos: el toscano y el compuesto.
La ciudad romana
En gran parte de los territorios conquistados, el dominio romano marcó el paso de la aldea a
la ciudad. Los romanos son urbanos, creen en la ciudad como unidad administrativa, militar y
económica. Ellos divinizan a una ciudad y todo el Imperio llevaba su nombre. Este pasado
convierte a los romanos en urbanistas convencidos, pero más prácticos que los griegos.
Existen dos tipos de ciudad: las coloniae o de nueva planta y las municipia sobre un núcleo
ya existente. Ellos son igualmente buenos reformando y rehabilitando ciudades antiguas como
construyendo nuevas.
El modelo lo toman de la ciudad helenística
alejandrina: un recinto de planta
rectangular o cuadrada, dotado de puertas
en cada uno de sus cuatro lados. Dos
arterias principales forman una cruz dentro
del recinto: el cardus de norte a sur y el
decumanus de este a oeste. En la
intersección de ambas se sitúa el foro o
plaza mayor, también con funciones
políticas como el ágora. De estas dos calles
principales nacen otras calles secundarias
que van articulando la ciudad, pero ninguna
se decora como las dos principales, con
pórticos y columnatas. El pomerium es la
línea sagrada que rodea a la ciudad, la cual
Concepto de centralidad del urbanismo romano, articulado podía ser una muralla según las necesidades
mediante el cardus (N-S) y decumanus (E-O). defensivas y tras ella estaban las necrópolis,
siempre extramuros.
Vista actual de las ruinas del foro romano desde la colina Capitolina en Roma.
Es una síntesis del griego y del etrusco. Es casi siempre pseudoperíptero y se diferencia del
griego porque está elevado sobre un podium al cual se accede sólo por una escalinata de la
fachada principal. Recordemos que en el templo griego la crepis era por los cuatro lados del
templo.
El templo de la Fortuna Viril es un templo jónico del siglo I a. C. y situado en Roma. La
religión romana también estaba al servicio del Estado y era un elemento de cohesión, por eso
el templo romano no tiene tanta carga estética como el griego. En él se hacen ritos y por eso
parece más sobrio.
La Maisón Carré o casa cuadrada es un templo romano ubicado en Nimes. Es también del
siglo I a. C. y es de orden corintio y pseudoperíptero.
Entre los templos de planta circular el más importante es el consagrado a la diosa Vesta en
el Forum Magnum. Se trata de un templo períptero con claras influencias del Tholos de
Marmaria. Presenta una cubierta cónica de teja y una naos o cella de planta circular también.
Izquierda: fachada octástila del Panteón de Agripa, con una pronaos de tres filas de columnas corintias monolíticas. Se aprecia también el
tambor del edificio, con paredes de 6 m. de espesor. Derecha: parte de la inmensa cúpula de la naos y su claraboya.
Pero el templo más grandioso de todo el mundo romano es el Panteón de Agripa en Roma.
Presenta una pronaos octástila, como si fuera a ser un templo rectangular, pero cuando
llegamos a la naos vemos que ésta es circular. Es un templo de planta circular pero fachada
recta. La naos está cubierta por una gran cúpula semiesférica, de 43 metros de altura y 32
metros de diámetro. Está realizada con materiales ligeros para evitar peso y decorada con
casetones. En su clave presenta una claraboya que hace más arriesgada su construcción. Esta
cúpula es una demostración del dominio de pesos y contrapesos que tenían. Se sitúa sobre un
tambor decorado con mosaicos y esculturas. Se empezó a construir a finales del siglo I a.C.,
pero fue acabado por Adriano en el siglo I d.C.
La Basílica
Es un edificio propiamente romano, destinado a asuntos judiciales, es sede de los magistrados y
en él se celebraban los juicios, pero a la vez era un centro comercial. Su planta es rectangular
con tres naves, una central más alta y dos laterales separadas por columnas. En su cabecera, el
ábside prolonga la planta central y es el lugar donde se colocaban los jueces. Sólo se aboveda y
se ilumina la central. Las laterales llevan techo plano al interior. Al exterior la central lleva
techumbre de doble vertiente y las laterales de una sola vertiente. Las naves laterales tienen un
bajo techo abierto a la nave central que se denomina tribuna. Este esquema de planta basilical
pasará íntegro a la primitiva basílica paleocristiana a partir del Edicto de Milán en el 313 pero
ya con fines religiosos.
La basílica mejor conservada es la de Majencio, realizada en tiempos de Constantino, donde
vemos los tres vanos que daban acceso a las tres naves que, en este caso, iban abovedadas las
tres, iniciando así el esquema general de fachada de catedral cristiana.
Arriba, izquierda: ruinas de la Basílica de Majencio y Constantino. Arriba, derecha: dibujo de la construcción.
Abajo, derecha: vista superior de las ruinas de las Termas de Caracalla, en Roma. Abajo, derecha: estructura de las termas
romanas.
Las termas
Son los baños públicos que sirven también de lugar de reunión y conversación. Se trata de
instalaciones complejas, con salas de gimnasia, de vapor, de masajes, piscina de agua caliente o
caldarium, calentada por conductos de aire caliente bajo el suelo, piscina de agua templada o
tepidarium y de agua fría o frigidarium. Los vestuarios o apoditerium estaban alrededor
de cada sala. De la época republicana se conservan las termas de Pompeya donde se aprecia el
caldarium. Pompeya era una ciudad de esparcimiento y vacaciones.
De la fase imperial las más importantes eran las termas de Caracalla donde podemos
observar una reproducción. Situadas en Roma llevaban el nombre del emperador que las
mandó construir.
La vivienda romana
El precedente era la vivienda etrusca y consta de una planta rectangular con una puerta
principal que da paso al vestibulum por el cual se accede al atrio. El atrio es el patio central,
también rectangular y cubierto sólo parcialmente. La parte central del atrio está abierta al
exterior y alrededor hay una parte porticada, sostenida por columnas y con cuatro tejadillo
con vertiente hacia el interior. Por el hueco abierto entra la luz a todas las estancias y el agua
de lluvia se recogía en un estanque o impluvium, mientras que el agua de lluvia de la parte
cubierta se canalizaba por el compluvium (los cuatro tejadillos del atrio) hacia el impluvium.
El anfiteatro
Es como un teatro doble, es decir, circular y cerrado, como una plaza de toros y de mayores
dimensiones que el teatro. Se dedicaba a los espectáculos cruentos: lucha de gladiadores (los
romanos eran unos enamorados de la fuerza), luchas de fieras salvajes, sacrificios de ladrones o
disidentes –cristianos– e incluso combates navales. Eran circulares o elípticos y la arena se
separaba de la cavea por una balaustrada muy alta. Bajo la cavea estaban las dependencias
subterráneas de las que salían los gladiadores, las fieras, etc. En el exterior se repite la
organización de fachada del teatro con dintel más arco y superposición de órdenes.
El anfiteatro más grande del Imperio debía ser el de Roma, el anfiteatro Flavio o Coliseum
del siglo I d.C. Se comenzó por Vespasiano en el 72 d.C. y fue terminado por su hijo Tito en el
año 80. Fue construido por prisioneros judíos y consta de cuatro pisos, de planta elíptica con
un diámetro largo de 187 metros. Al exterior hay superposición de órdenes en los tres
primeros pisos y liso después. En caso de mal tiempo podía cubrirse con una gran lona sobre
Arriba: fachada del Coliseo Romano, compuesta por arcos de medio punto y columnas de orden toscano
(primera planta), jónico (segunda planta) y corintio (tercera planta. Abajo, izquierda: reconstrucción de una
batalla naval en el Coliseo Romano. Abajo, derecha: Anfiteatro de Arlés, en Francia.
Izquierda: Arco de Tito, situado en la Vía Sacra, al sureste del Foro Romano. Derecha: Arco de Constantino, emplazado
entre el Coliseo y el Palatino, en Roma.
La columna triunfal
También se erige en conmemoración de hechos y personas y también es algo auténticamente
romano, sin precedente alguno. Son de grosor variable, normalmente marmóreas. Se levantan
sobre un pedestal y a veces tienen escaleras interiores para subir hasta la escultura que corona
la columna. Suelen ir decoradas con relieves.
De entre ellas hay un tipo llamada rostral porque tiene similitud con la rostra o mástil de un
barco romano. La columna rostral de Cayo Duilio es del siglo III a.C. y recuerda el triunfo
naval del cónsul Cayo Duilio contra los cartagineses durante la primera guerra púnica. Pero la
más importante de estas columnas es la Trajana del año 113, con cuarenta metros de altura,
una escalera interior y coronada por una escultura dedicada a Trajano, que posteriormente fue
sustituida por la de San Pedro. Conmemora la victoria de Trajano sobre los dacios. Sus
relieves son una banda continua que sube en sentido helicoidal desde la base hasta la punta y
que narra los pasajes triunfales de la batalla con un sentido narrativo continuo y sin pausas.
Arriba izquierda: vista de la Columna Trajana en su emplazamiento en el Foro Trajano. Arriba, derecha: relieves de la
Columna Trajana policromados digitalmente. Abajo: vista aérea del Acueducto de Segovia.
Obras de ingeniería
El acueducto
Es una construcción práctica y funcional pero bella a la vez. Servía para abastecer de agua a las
ciudades. El más grande de todo el Imperio es el acueducto de Segovia, de tiempos de
Augusto y Trajano. Tiene 728 metros de largo y doble línea de arcos superpuestos y
ejecutados a base de sillares perfectamente tallados y dispuestos sin argamasa. Son también
importantes el de Las Ferreras en Tarragona y el de Los Milagros en Mérida.
Es el resultado de una calzada sobre un puente. Las calzadas atravesaban todo el Imperio y
cuando éstas debían atravesar un río los romanos no dudaban en construir puentes enormes
que a la vez que obras de ingeniería son también obras de arte. El puente de Alcántara fue
mandado construir por Trajano en el 105 sobre el río Tajo y con un arco de triunfo en su
parte central. El puente sobre el río Gard en Provenza es un puente acueducto donde la
primera serie de arcos soporta la calzada por donde pasaba la vía gala y sobre ella se alza una
segunda serie de arcos que soportan un acueducto de agua por encima. Así una sola obra tenía
una doble función.
Tanto en puentes como en acueductos sobre ríos, procuraban que los cimientos no cayeran
dentro del lecho para evitar la erosión de los pilares y si no había más remedio, estos pilares
se remataban en vértice para hacer menos resistencia al agua. Los puentes romanos casi
siempre eran de calzada recta, mientras que los puentes con “chepa” suelen ser medievales.
La calzada romana
Era la mejor obra de ingeniería, de una técnica superior y la prueba está en que aún se
conservan casi todas. En sección tiene varias partes: una solera de tierra fina y pisada, sobre
ella bloques más o menos regulares y sobre ellos una capa de piedras redondeadas de río y
unidas con argamasa. Después el sistema evoluciona: solera de piedra más o menos regular,
después barro o tierra bien apretada, después una capa de piedras redondeadas o canto
rodado y después una capa de argamasa para cubrir los huecos entre piedra y piedra.
Las vías más importantes eran la vía Appia que recorría Italia de norte a sur, la vía Aemilia
que iba hacia el noroeste por el sur de Francia y la vía Flaminia hacia el noreste y el Danubio.
En España la más importante era la vía Augusta que, pasando por Tárraco, iba en diagonal
hasta Eméritas.
El retrato
Izquierda y centro: maiorum imagines conservadas en el Brtitish Museum, en Londres. Derecha: lararium de una domus de
Pompeya.
Debido a su cultura individualista, los romanos cultivaron el retrato con especial esmero. A
diferencia del griego, el romano es un retrato realista, que resalta los rasgos individuales, sin
omitir los defectos. Parte del retrato helenístico, pero lo supera ampliamente. También influye
el retrato realista etrusco, pero, sobre todo, en él se plasma el sentido objetivo, realista y
positivista del romano.
El retrato siempre iba policromado, aunque actualmente quedan pocos restos de color. El
origen de este afán por el retrato quizá esté en las maiorum imagines, máscaras de cera
que solían hacerse a los difuntos para guardarse en el lararium como recuerdo y veneración a
los antepasados. Era el positivo de un negativo real con lo que el parecido era absoluto.
En la época republicana el interés se centra en la cabeza y sólo se retrata de cuello para arriba.
Luego el retrato se irá ampliando. Son retratos de gran realismo, reproduciendo arrugas y
expresiones severas.
La primera obra en el tiempo es el retrato de Lucius Junius Brutus, fechada en el siglo IV
a.C. Debido a que entonces no había una clara división artística entre Roma y el resto de las
ciudades etruscas, se duda sobre si su autor es romano o etrusco. La técnica de fundición es
etrusca, pero el personaje es sin duda romano. Se trata del libertador que en el año 509
expulsó al último rey etrusco de Roma. Los ojos son de pasta vítrea para acentuar la
profundidad de su mirada, el rostro es grave y severo, la expresión seria pero serena. Hay una
buena técnica en pelo y barba.
Izquierda: retrato de
Augusto de Prima
Porta.
Centro: retrato de
Lucius Junius Brutus.
Derecha: retrato de
Pompeyo, el Grande.
Abajo: reproducción
policromada del retrato
de Augusto de Prima
Porta.
Izquierda: retrato ecuestre de Marco Aurelio (Museo Capitolino, Roma). Se conserva una reproducción en la Plaza Capitolina de Roma.
Derecha: parte del busto de Caracalla (Museo Capitolino, Roma).
Arriba: relieve del Altar de la Paz Augusta o Ara Pacis. Abajo, izquierda: relieve de la Columna Trajana. Abajo, derecha: relieve del Arco de
Tito.
Arriba, izquierda: se aprecia el primer estilo pompeyano en la Casa de Salustio, Pompeya. Arriba, derecha: segundo estilo pompeyano o
“arquitectónico” en el fresco de la puerta de la Villa de Fanius Synistor en Boscoreale. Abajo, izquierda: los frescos de la Villa Farnesina
son un gran ejemplo del tercer estilo pompeyano, denominado ornamental o egiptizante. Abajo, derecha: frescos decorativos del
tablinum de la casa de Lucrecio Fronto, en Pompeya.
Gracias a la conservación de Pompeya bajo las cenizas del Vesubio, tenemos toda la pintura
clasificada desde el siglo II al 79 a.C. De este modo, podemos distinguir cuatro estilos:
Izquierda: mosaico de la Medusa (s. II-III D.C.), hallado en 1845 en la cantera del puerto de Tarragona, es uno de los mejor
conservados de Tárraco. Arriba, derecha: un ejemplo de pavimento realizado con la técnica de opus sectile en la Casa de Cupido y
Psique en Ostia Antica. Abajo: derecha: panel de mármoles coloreados en opus sectile de tigre atacando a un ternero (Museo
Capitolino, Roma).