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Los Olvidados Cazadores Del Noroeste Peninsular Principales Yacimientos Del Paleolítico Superior en Galicia

Este documento resume tres de los principales yacimientos del Paleolítico superior en Galicia: Valverde, Cova Eirós y Valdavara. Valverde es el primer yacimiento que evidencia la presencia del Solutrense en Galicia y contiene una industria lítica compuesta principalmente de útiles de sílex. Cova Eirós es conocido por su arte mueble y rupestre, incluyendo pinturas y grabados. Valdavara también contiene una industria lítica pero los detalles sobre este yacimiento son más limitados. El documento anal
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Los Olvidados Cazadores Del Noroeste Peninsular Principales Yacimientos Del Paleolítico Superior en Galicia

Este documento resume tres de los principales yacimientos del Paleolítico superior en Galicia: Valverde, Cova Eirós y Valdavara. Valverde es el primer yacimiento que evidencia la presencia del Solutrense en Galicia y contiene una industria lítica compuesta principalmente de útiles de sílex. Cova Eirós es conocido por su arte mueble y rupestre, incluyendo pinturas y grabados. Valdavara también contiene una industria lítica pero los detalles sobre este yacimiento son más limitados. El documento anal
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LOS OLVIDADOS CAZADORES

DEL NOROESTE PENINSULAR


PRINCIPALES YACIMIENTOS DEL
PALEOLÍTICO SUPERIOR EN
GALICIA

Cova Eirós. Foto: Xunta de Galicia

José Manuel Ramos Lavandeira


Grado de Geografía e Historia – UNED
ÍNDICE

Agradecimientos ........................................................................................................ 3

Resumen .................................................................................................................... 4

Palabras clave ............................................................................................................ 4

Introducción ............................................................................................................... 5

Metodología ............................................................................................................... 6

Historiografía del Paleolítico en Galicia ................................................................... 6

Encuadre cronológico del Paleolítico superior del noroeste peninsular .................... 7

Llegada y adaptación de los primeros Homo Sapiens a un territorio


escaso en sílex ........................................................................................................... 9

Cuarzos y cuarcitas, la alternativa. Útiles de caza y fauna asociada ......................... 11

Los condicionantes climáticos ................................................................................... 14

Relaciones con los grupos cantábricos y del área portuguesa ................................... 15

Principales yacimientos del Paleolítico superior:


Valverde, Cova Eirós y Valdavara ............................................................................ 16
• Valverde ............................................................................................. 16
▪ Registro lítico ............................................................................... 17
▪ Primera evidencia del Solutrense en Galicia ............................... 19

• Cova Eirós ......................................................................................... 20


▪ Arte mueble y rupestre ................................................................. 23

1
• Valdavara ........................................................................................... 25

Conclusiones.............................................................................................................. 27

Bibliografía ................................................................................................................ 28

2
AGRADECIMIENTOS
A mi familia, especialmente a mi esposa e hija, por el apoyo que me han dado a lo largo
de todos estos años que he dedicado a cursar el Grado de Geografía e Historia.

A la UNED, que me ha abierto una ventana nueva al mundo y me ha brindado una


magnífica oportunidad para poder formarme y ampliar mis conocimientos.

A Arturo de Lombera, doctor en Historia por la Universidad de Santiago, porque una de


sus conferencias organizadas por el Centro Asociado de la UNED de A Coruña, ha sido
la que me ha inspirado y decantado a escoger la línea temática de Prehistoria para mi
Trabajo de Fin de Grado.

Y mi tutor del TFG, Jesús Francisco Jordá, por sus valiosas aportaciones para poder hacer
realidad este trabajo.

3
RESUMEN
La etapa más antigua de la Prehistoria de Galicia, el Paleolítico, era hasta hace poco la
más desconocida, pero las investigaciones impulsadas desde finales del siglo XX y,
especialmente, en las primeras décadas del XXI, han puesto luz al conocimiento de este
periodo y han confirmado que el cuadrante noroeste de la Península Ibérica también fue
un espacio dinámico y habitado.

Los estudios, centrados inicialmente en la cuenca baja del río Miño, se han
extendido al área nordeste y ello ha permitido completar los vacíos que, durante décadas
aparecían en los mapas del Paleolítico peninsular. Las comunidades que habitaron estas
tierras eran cazadoras-recolectoras que evolucionaron y desarrollan tecnologías de
subsistencia similares a las de poblaciones colindantes del norte del Portugal y del área
cantábrica, con las que además, quedó probado que se interrelacionaron e intercambiaron
conocimientos y cultura.

PALABRAS CLAVE
Paleolítico Superior. Galicia, industria lítica, Chatelperroniense, Auriñaciense,
Gravetiense, Solutrense, Magdaleniense, Epipaleolítico, Valverde, Cova Eirós,
Valdavara.

4
1. INTRODUCCIÓN
El objetivo de este trabajo se centrará en la evolución del conocimiento del Paleolítico en
Galicia y en el estudio de los últimos pobladores de este período a través de los principales
yacimientos del Paleolítico superior. Esta etapa de la Prehistoria ha sido, hasta bien
entrado el siglo XXI, la más desconocida y menos estudiada, debido a que fue eclipsada
por el rico legado megalítico y castreño que atesora este territorio, el cual centró la
mayoría de los estudios e investigaciones.

Figura 1. Galicia está ubicada en el sector noroccidental de Europa y de la Península Ibérica.


Fuente: Elaboración propia

Hasta no hace mucho, Galicia figuraba en los mapas de distribución de los


poblamientos paleolíticos como un territorio vacío, que llegó a ser justificado por la
ausencia de sílex y los rigores climáticos. El impulso a las excavaciones e investigaciones
desde finales del siglo XX permitió demostrar que dicha creencia era errónea, y que este
rincón del noroeste peninsular también estuvo habitado a lo largo de los diferentes
periodos paleolíticos, y que sus pobladores, los Homo sapiens que tomaron el relevo de
los Neandertales supieron adaptarse a los condicionantes geológicos, echando mano de

5
los cuarzos, cuarcitas y cristales de cuarzo para construir sus útiles de caza, y también a
los rigores climáticos.

Hoy se conocen ya mucho mejor las áreas de poblamiento, la evolución cultural


de estos pobladores paleolíticos, sus relaciones con otros grupos poblaciones del área
cantábrica y del área portuguesa, y también se han conservado testimonios de su arte.
Todavía quedan, dentro de este espacio geográfico vacíos, como es el caso de la actual
provincia de A Coruña, donde no existe constancia de yacimientos de esta época, lo cual
también podría deberse al desconocimiento o también a que no se han conservado.

2. METODOLOGÍA

El contenido de este trabajo es el fruto de una labor de recopilación, análisis, estudio y


síntesis de trabajos de investigación y publicaciones centradas en el periodo prehistórico
del Paleolítico superior de Galicia, complementada con la lectura y evaluación de otra
bibliografía básica para el estudio de conceptos y datos más generales.

Una labor de documentación realizada a partir de la búsqueda de recursos


bibliográficos en formato escrito y también a través de publicaciones en Internet, desde
buscadores especializados en trabajos científicos. Documentos que aparecen debidamente
identificados en la bibliografía que acompaña a este trabajo.

3. HISTORIOGRAFÍA DEL PALEOLÍTICO EN GALICIA


El Paleolítico ha sido, hasta bien entrado el siglo XXI, la etapa más desconocida de la
Prehistoria de Galicia debido a una confluencia de causas que hicieron que durante mucho
tiempo este territorio figurase en los mapas como un gran vacío, en el que no había
constancia de asentamientos poblacionales de esta época.

Un vacío que, inicialmente, se justificó por la ausencia de sílex, el material más


utilizado por las poblaciones paleolíticas para elaborar sus útiles, y también por los rigores
climáticos (glaciación Wurm) que impedirían la presencia de comunidades de cazadores-
recolectores en estas tierras. No obstante, finalmente se comprobó que el
desconocimiento del Paleolítico gallego se debió, principalmente, a la falta de
investigación y de un estudio en profundidad de esta etapa de la Prehistoria. Un periodo
que, además, fue eclipsado por el rico legado megalítico y castreño que atesora el
territorio galaico, el cual acaparó el foco de atención de los investigadores y de los
proyectos impulsados desde las universidades.

6
Y ello, a pesar de que Galicia fue objeto de atención desde el comienzo de los
estudios del Paleolítico, pues ya en el año 1870 el historiador José Villaamil y Castro
llevó a cabo unas investigaciones pioneras en las cuevas de Fura dos Cas y Rei Centolo
(Mondoñedo, Lugo). Sin embargo, su labor no obtuvo el eco necesario entre el colectivo
académico de la época ni tampoco continuidad en el tiempo y tendrían que “pasar más de
cincuenta años para que el estudio del Paleolítico cobre cierta entidad” (Cano Pan, 1993).

Fue a partir del año 1963, coincidiendo con la excavación del yacimiento de As
Gándaras de Budiño (Porriño, Pontevedra) cuando Galicia volvió a despertar el interés de
la investigación paleolítica, de la mano del paleontólogo Emiliano Aguirre. En la década
de los setenta, gracias a las investigaciones impulsadas por la Universidad de Santiago y
los museos provinciales de Ourense y Pontevedra, se revitalizan los estudios. José Ramil
Soneira excavó varios abrigos y estudió las industrias líticas de yacimientos descubiertos
en A Terra Chá y la Serra do Xistral (Lugo), constatando la presencia de ocupaciones del
Paleolítico superior final a través de la localización de útiles elaborados con sílex, cristal
de roca, cuarzo y cuarcitas que, tipológicamente, se asemejaban a la industria propia del
ámbito cantábrico.

A partir de los años 80 el estudio del Paleolítico en Galicia recobra una nueva
vida, gracias a la labor de investigadores de la Universidad de Santiago y al respaldo de
la Xunta a las campañas de prospección y excavaciones arqueológicas. En este periodo,
el área geográfica que acaparó una mayor atención fue la zona suroeste, en torno a las
terrazas del río Miño.

Una de las excavaciones que hizo resurgir el Paleolítico gallego fue la llevada a
cabo en la cueva de A Valiña (Castroverde, Lugo), bajo la dirección de César Llana y
María José Soto (Cano Pan, 1993). Un yacimiento encuadrado en el Paleolítico superior
inicial. A partir de entonces, el área más oriental de la región acaparó las investigaciones
que permitieron descubrir y estudiar yacimientos que hoy son referentes de este período
histórico como Cova Eirós, Valdavara, Valverde, Dos Niñas, Férvedes y Chan do
Lindeiro, entre otros.

4. ENCUADRE CRONOLÓGICO DEL PALEOLÍTICO SUPERIOR DEL


NOROESTE PENINSULAR

Fruto de las excavaciones e investigaciones desarrolladas a finales del siglo XX y en las


primeras décadas del XXI el Paleolítico superior de Galicia ya está debidamente

7
documentando, aunque es probable que quede aún mucho por descubrir, y han sido
localizados y estudiados yacimientos de todas las culturas encuadradas en esta etapa
prehistórica, desde la Chatelperroniense hasta el Epipaleolítico/Mesolítico.

En cuanto a la datación cronológica, los yacimientos del noroeste peninsular


ofrecen dataciones similares a las del área cantábrica, que van desde el 35.000 BP hasta
el 10.000 BP, con las correspondientes divisiones atribuidas a cada periodo cultural.

Así, A Valiña, en base


al estudio del registro
lítico, en el que
predominan los buriles
sobre los raspadores,
unido a la presencia de
un fragmento de punta
de Chatelperrón, fue
asignado inicialmente
al Chatelperroniense
(Villar, 1991 b)

Figura 2. Mapa de distribución de yacimientos del Paleolítico Superior en


(Fábregas y de
Galicia. De Lombera, 2021 Lombera, 2010).
Revisiones posteriores de dicho registro cuestionan su adscripción al Paleolítico superior,
y vinculan este yacimiento con conjuntos del Paleolítico medio con puntas de
Chatelperrón (Maroto, 2005). Otros estudios realizados por Maíllo (2008) y Arturo de
Lombera coinciden en que una parte del material lítico ofrece rasgos propios del
Musteriense final, mientras que otros útiles podrían adscribirse al Auriñaciense (Fábregas
y de Lombera, 2010). Las dataciones de C14 oscilan entre 35.000 BP y 32.000 BP (Llana
y Villar, 1996) (Vázquez Varela, 2000).

A este mismo periodo se atribuyó el Nivel 2 de Cova Eirós que, en su Nivel 1


ofrece un perfil cultural Gravetiense (De Lombera, 2021). A una etapa intermedia entre
éste y el Solutrense se asignó el Nivel D de Valdavara (24.000-23.000 BP) (De Lombera,
2021), mientras que a la plena cultura Solutrense pertenecen los yacimientos de Valverde,
Costa Grande y Casardomato (21.000 BP) (De Lombera, 2021).

8
El Magdaleniense es ya un periodo cultural que cuenta con numerosos referentes
en este cuadrante peninsular y en todas sus etapas. Al Magdaleniense inferior (en torno a
16.000 BP) se atribuyen los registros de Valdavara 1, Férvedes II y Dos Niñas, mientras
que al Magdaleniense medio (entre 14.000 y 12.000 BP) pertenecen Cova Eirós NB, Pena
Grande, Pena Xiboi y Pena do Pé (De Lombera, 2021). A la etapa más reciente, el
Magdaleniense superior (11.000 BP) han sido asignados útiles hallados en Valdavara y
el Chan do Lindeiro, mientras que al periodo Mesolítico corresponde el yacimiento de O
Reiro (9.000 BP) (De Lombera, 2021).

5. LLEGADA Y ADAPTACIÓN DE LOS PRIMEROS HOMO SAPIENS A UN


TERRITORIO ESCASO EN SÍLEX

Los estudios más recientes constatan una convergencia con las dinámicas poblacionales
y culturales del Cantábrico y también de Portugal, y no dejan lugar a dudas de que el
Noroeste peninsular estuvo poblado durante todos los períodos del Paleolítico.

Por lo que respecta a los inicios del Paleolítico superior, la localización de útiles
enmarcados en la tipología Chatelperroniense (35.000 BP) confirman la posible
convivencia en un mismo marco temporal de los Homo neanderthalensis y los primeros
Homo sapiens llegados a la Península Ibérica, a los que se atribuye los nuevos patrones
culturales desarrollados a comienzos del Paleolítico superior, y que tienen su punto de
partida en el periodo conocido como Auriñaciense.

Se desconocen cuáles han sido las causas de la extinción de los neandertales, si


bien existen varias hipótesis que tratan de justificarlas. Algunos investigadores defienden
causas ecológicas, derivadas del cambio climático y su repercusión en el medio. Debido
a las oscilaciones climáticas, los H. neaderthalensis fueron incapaces de adaptarse a las
zonas abiertas, y buscaron refugio en hábitats más boscosos, lo que limitó a áreas
reducidas su presencia, mientras que los H. sapiens fueron ocupando los espacios abiertos
y, progresivamente, acabaron convirtiéndose en la especie dominante. (Finlayson et al.,
2004; Finlayson et al., 2000) (Carbonell, 2005)

Otra de las hipótesis se ampara en rasgos fisiológicos. A este respecto hay varias
teorías. Una apunta a una mayor capacidad reproductiva del Homo sapiens respecto de
los neandertales, y ello derivó en una sustitución progresiva de poblaciones. Otra de las
justificaciones atribuye al hombre moderno un sistema inmunológico más desarrollado y
resistente. Esto hizo que durante el periodo de convivencia de ambas especies, estimado

9
en unos 10.000 años, “el contagio de enfermedades habría sido el responsable de la
extinción de los homínidos europeos” (Carbonell, 2005).

La selección natural sería también la que justifica otra de las hipótesis, que
atribuye como factor determinante para la extinción de los neandertales el hecho de que
éstos no dispusiesen de un lenguaje articulado, cosa que sí desarrollaron los sapiens
(Mellars, 2004; Noble & Davidson, 1996). Un sistema de comunicación que, según los
defensores de esta teoría, permitió al hombre moderno desarrollar redes de cooperación
y estructuras de grupo de las que nunca han llegado a disponer los neanderthalensis
(Carbonell, 2005). No obstante, estas teorías han quedado en entredicho a raíz de un
estudio de homínidos fósiles de la Sima de los Huesos que, a través de técnicas de
tomografía computerizada y basado en un modelo comprensivo de la bioingeniería
auditiva, ha demostrado que las capacidades auditivas de los neandertales evolucionaron
para apoyar un sistema vocal tan eficiente como el habla de los humanos modernos.
(Conde- Valverde, Martínez, Quam, Rosa, Vélez, Lorenzo, Jarabo, Bermúdez de Castro,
Carbonell y Arsuaga, 2021).

Ello derivó en una superioridad de los sapiens que, según otros investigadores,
también se produjo a nivel cultural y técnico, lo cual llevaría a éstos a convertirse en
especie dominante. Una hipótesis que ha tenido un gran calado entre la comunidad
científica, aunque también sus detractores. El ya citado Eudald Carbonell (2005)
considera que está basada en prejuicios, que parten de la base de que los neandertales no
desarrollaron una tecnología laminar en la elaboración de sus útiles. No obstante, afirma,
“nuestras investigaciones en el Abric Romaní de Capellades (España) demuestran todo lo
contrario e indican una compleja organización del espacio en torno a hogares y la posible
construcción de estructuras de protección que no tienen nada que envidiar a las de los
pobladores del Paleolítico superior (Vaquero, 1999; Vaquero & Pastó, 2001)”.
(Carbonell, 2005)

Señalar, no obstante, que no existen pruebas contrastadas que demuestren la


veracidad de dichas teorías. Lo que sí está confirmado es que la desaparición de los
neanderthalensis hay que situarla en torno a 25.000 BP, pues a partir del estadio OIS 2
no existe ya constancia de esta especie (Carbonell, 2005).

No fue una extinción brusca, sino progresiva en el tiempo y en el espacio, y se


sabe que los neandertales buscaron refugio en el área meridional del continente,

10
especialmente en el territorio de lo que hoy es el noroeste de España, incluyendo la zona
más noroccidental correspondiente a Galicia, y también en Italia. Una retirada que, en un
paralelo temporal, coincidió con la expansión del Homo sapiens por el ámbito central
euroasiático, para luego expandirse también por los espacios ocupados por los
neanderthalensis, a los que, con el paso del tiempo, acabaron sustituyendo.

Estos hombres modernos trajeron consigo una mayor diversificación técnica y


desarrollaron, a lo largo de un dilatado proceso evolutivo, diversos tecnocomplejos
industriales que fueron evolucionando desde el Auriñaciense (25.000 BP) hasta el
Epipaleolítico/Mesolítico. Unos cambios que, progresivamente, tendieron hacia la
miniaturización de los útiles, llegando a desarrollar una compleja industria laminar. Este
proceso evolutivo llevó aparejado una perfección de las técnicas de elaboración del
utillaje y también una cierta regionalización. De hecho son numerosos los útiles
reconocidos por el nombre de un yacimiento y que acabaron siendo identitarios de un
determinado ámbito geográfico en el que se desarrolló una cultura específica.

Por lo que respecta, al noroeste peninsular, en el área cantábrica los útiles líticos
tienen como soporte mayoritario el sílex, material también predominante en otros muchos
yacimientos europeos. No obstante, en el cuadrante noroccidental, lo que hoy es Galicia,
este es un mineral escaso, lo que obligó a los nuevos pobladores, los sapiens, a buscar
materiales alternativos para elaborar las herramientas que deberían emplear para sus
labores de cazadores-recolectores. Ello les obligó a echar mano de cuarzos, cuarcitas y
cristal de roca, materiales mucho más abundantes en esta esquina peninsular.

6. CUARZOS Y CUARCITAS, LA ALTERNATIVA. ÚTILES DE CAZA Y


FAUNA ASOCIADA

Las poblaciones de cazadores-recolectores que se asentaron durante el Paleolítico


superior en la cornisa noroccidental han demostrado una gran capacidad de adaptación a
las limitaciones del medio y al tipo de recursos que éste les ofrecía.

El cuarzo, la cuarcita y el cristal de roca fueron en los comienzos de este período


los principales soportes base de los útiles que elaboraban estas comunidades. Así, al inicio
del Paleolítico superior las estrategias de gestión de las materias primas estaban basadas
en el uso de materiales de procedencia local (Fábregas y De Lombera, 2010).

11
Estas limitaciones determinaron en
un primer momento, coincidiendo con
el inicio el Paleolítico superior, una
gestión de las materias primas de
carácter localista, en línea con lo venía
sucediendo en el Paleolítico medio. Así,
el cuarzo es el material más utilizado a
la hora de desarrollar los útiles de caza
y la diferencia respecto al periodo
anterior será más bien tecnológica, ya
que se produce una evolución a partir de
modificaciones estructurales. El uso del
cuarzo se complementaba con cuarcita y
cristal de roca, igualmente extraídos de
yacimientos locales, si bien los útiles
elaborados con estos minerales eran
minoritarios respecto al primero
(Fábregas y De Lombera, 2010).

Uno de los aspectos reseñables es


Figura 3. Ejemplos de núcleos bipolares en cuarzo (1),
que el cristal de roca era el material
sílex (2) y cuarcita de grano fino (3) del yacimiento de
Valverde. De Lombera et al., 2012 preferido para la elaboración de útiles a
partir de la talla laminar, aunque
también fueron localizados algunos elaborados en cuarzo de alta calidad en el yacimiento
de Cova Eirós (Fábregas y De Lombera, 2010).

A medida que avanzaba el Paleolítico superior hacia sus últimas etapas, se


constata un cambio de modelo en las estrategias de explotación del territorio,
posiblemente obligado por unas exigencias técnicas más sofisticadas y también,
probablemente, por necesidades distintas a etapas anteriores.

Aunque escaso, el sílex cobra un mayor protagonismo en el Magdaleniense, tal y


como atestiguan los útiles localizados en los yacimientos de Dos Niñas y Férvedes II. Los
cazadores-recolectores asentados en este territorio echaron mano de afloramientos que,
aunque podrían considerarse locales, se hallaban distanciados de los asentamientos en los
que fueron hallados estos artefactos entre 2 y 4 kilómetros. Esto da a entender que quienes

12
elaboraron estos útiles tenían un buen conocimiento del territorio que habitaban.
(Fábregas y De Lombera, 2010)

Paralelamente a este proceso más selectivo de los materiales, se observa una


evolución en la técnica de talla. Aparecen cada vez más útiles microlaminares, elaborados
sobre prismas de cuarzo y también en sílex de mayor calidad y de procedencia foránea.
A este respecto, en yacimientos como el de Valverde, adscrito al periodo Solutrense, se
localizaron útiles elaborados con sílex importado de Piloña (Asturias) (De Lombera,
2010).

El mayor conocimiento del territorio favoreció una intensificación de la


explotación de los recursos y, a su vez, una selección más cuidadosa de los mismos con
el fin de obtener unos útiles cada vez más adaptados a las necesidades de estas
comunidades de cazadores-recolectores.

Respecto a la tipología cabe destacar la coexistencia de dos cadenas operativas,


una centrada en la elaboración de útiles de sustrato (choppers, bifaces, raspadores) y otra
centrada en la producción de soportes laminares y microlaminares.

Por lo que respecta a la fauna que habitó estos territorios en épocas del Paleolítico
superior, estuvo condicionada por el avance y retroceso de los frentes glaciares (Grandal
D’Anglade, López González y Vidal Romaní, 1997). Así, el enfriamiento climático
provocó que especies propias de zonas frías llegasen hasta el norte de la Península Ibérica,
mientras que en los periodos más cálidos se produjo una migración a la inversa, es decir,
hacia el norte de Europa, quedando en esta área septentrional peninsular la fauna propia
de ambientes templados.

Así, en yacimientos situados en zonas que bordean áreas glaciares se han


localizado restos óseos de muy diversas especies. En A Valiña, aunque la mayoría
pertenecían a conejos, también se hallaron restos de castores, lobos, martas, bóvidos,
osos, hienas y también un fragmento perteneciente a un rinoceronte. Las dataciones
obtenidas en este yacimiento oscilan entre 34.800 +1900/-1500 y 31.600 ±250 BP
(Grandal D’Anglade, López González y Vidal Romaní, 1997).

Por su parte, en la cueva Liñares Sur, próxima a las áreas glaciares pleistocénicas
de Galicia, los restos más abundantes son los de osos (datados en torno a 35.000 BP) y
de ciervos, de fechas algo más recientes. Y en las cuevas de Eirós y Buxán, ubicadas

13
igualmente en zonas periféricas a los entornos helados se han hallado restos de fauna
antigua, entre ellos de mamuts lanudos, además de osos (Grandal D’Anglade, López
González y Vidal Romaní, 1997).

7. LOS CONDICIONANTES CLIMÁTICOS

El Paleolítico superior en Galicia se inicia coincidiendo con el interestadial würmiense,


que dio paso entre el 32.000 BP y el 17.000 BP a un hiato glaciar, periodo durante el cual
se llegó a congelar la superficie marina durante los meses más fríos del invierno (Fábregas
y De Lombera, 2010). A su vez, los glaciares avanzaron con relativa rapidez en las áreas
montañosas, alcanzando cotas de entre 700 y 900 metros en las sierras de Os Ancares, O
Courel y A Queixa.

Durante este tiempo se produjo una regresión marina que, según los estudios
realizados, en la costa del sur de la actual provincia pontevedresa supuso un descenso del
nivel del océano de entre 90 y 100 metros respecto a la actualidad. Ello favoreció la
apertura de nuevas vías de expansión que propiciaron el “tránsito de especies animales y
vegetales desde Portugal y la cornisa cantábrica (Grandal et al. 1997)” (Fábregas y De
Lombera, 2010).

Posteriormente, en el Tardiglacial, la progresiva retirada de las masas heladas


propició una recuperación de la masa arbórea, y en este periodo los testimonios de la
presencia humana en el Noroeste peninsular son ya mucho más numerosos.

Gracias a los estudios realizados en las últimas décadas se pudo confirmar que ya
desde el Pleistoceno superior las cuevas fueron utilizadas de forma esporádica, e incluso
como lugares de campamento por parte de las comunidades de cazadores-recolectores,
algo que quedó atestiguado en Cova da Valiña y también en Valdavara 3 (Fábregas et al.,
2012).

Unas ocupaciones que coinciden con un periodo de templanza climática y que se


acrecentarán en el Tardiglacial y en la primera mitad del Holoceno. No obstante, en el
nivel 1 de Cova Eirós se ha podido constatar la ocupación de estos espacios al comienzo
del Último Máximo Glacial, al tratarse de cavidades situadas entre 600 y 800 metros de
altitud, ubicadas justo por debajo del área máxima de expansión de los glaciares
montañosos de las Sierras Orientales de Galicia (Fábregas et al., 2012).

14
Los datos geomorfológicos y los análisis polínicos de los depósitos costeros y
glaciares del NO peninsular remarcan una fuerte influencia oceánica, lo que confiere a
este territorio un carácter más húmedo y menos riguroso durante el Último Máximo
Glacial (LGM) que el registrado en otras regiones continentales, lo que delimitó un
espacio de refugio circunscrito al área litoral y prelitoral (Ramil et al., 2010) (De Lombera
et al., 2012).

Ello hizo que los valles del Miño y del Sil, particularmente la depresión de
Monforte de Lemos, se convirtiesen en zonas de refugio de interior debido a que ofrecían
unas temperaturas y humedades similares a las de la zona litoral, aunque con una marcada
amplitud térmica entre el invierno y el verano. (Valcárcel et al., 1998) (De Lombera et
al., 2012).

8. RELACIONES CON LOS GRUPOS CANTÁBRICOS Y DEL ÁREA


PORTUGUESA

Son abundantes los elementos que confirman que los cazadores-recolectores del noroeste
peninsular no conformaban comunidades aisladas, sino que se trataba de colectivos
dinámicos interrelacionados con otras poblaciones de sus entornos limítrofes,
especialmente con quienes ocupaban el área cantábrica, especialmente la zona oriental, y
también el norte del actual Portugal.

Así, la presencia de grupos humanos en la depresión de Monforte (Lugo) es


interpretada por muchos investigadores como fruto de la movilidad logística y estacional
que llevó a estos grupos a realizar incursiones hacia el interior del territorio gallego en
los periodos de templanza climática. Procedían de valles y áreas litorales en las que
habrían buscado refugio en los momentos de mayor rigor climático (De Lombera et al.,
2012). Y es que la depresión monfortina se convirtió en un enclave estratégico y en la vía
de comunicación natural con el océano Atlántico, a través del valle del Miño, mientras
que las depresiones terciarias del hinterland gallego (Santanach, 1994) conformarían la
ruta natural hacia la costa del Cantábrico (De Lombera et al., 2011 y 2012).

Unos comportamientos que también fueron documentados en el área cantábrica,


donde los yacimientos más destacados estaban ubicados en áreas costeras o valles
resguardados, como el que conforma el río Nalón (Straus et al., 2011; Corcón, 1999). Un
paralelismo similar lo podemos encontrar también en valle del Coa (Portugal). (De
Lombera et al., 2012)

15
Otro dato que contribuye a reafirmar la interrelación entre pobladores del
Paleolítico superior de Galicia con las áreas limítrofes es la presencia de materiales y
útiles líticos importados. Así, en el yacimiento de Valverde fue localizada una punta de
base cóncava, identificativa del Solutrense superior cantábrico. A ello hay que sumar el
hallazgo en diversos contextos arqueológicos gallegos de variedades de sílex de
procedencia claramente cantábrica. (De Lombera et al., 2012)

Asimismo, se han documentado en yacimientos contemporáneos del valle del Coa,


en Portugal, métodos de producción laminar compartiendo espacio con útiles propios del
Cantábrico, como las puntas de muesca (Olga Grande 4 y 14) (Aubruy, 2009:354), lo que,
según los investigadores, deja bien clara la existencia de relaciones entre las comunidades
que habitaban estas tres áreas geográficas: Portugal, Galicia y la cornisa cantábrica. (De
Lombera et al., 2012).

9. PRINCIPALES YACIMIENTOS DEL PALEOLÍTICO SUPERIOR EN


GALICIA: VALVERDE, COVA EIRÓS Y VALDAVARA

9.1 Valverde

El yacimiento de Valverde, ubicado en la ladera del monte que le da nombre, en la


depresión de Monforte de Lemos (Lugo), está emplazado al aire libre en un rellano a unos
380 metros de altitud, en una zona estratégica que permitía a las poblaciones allí asentadas
controlar visualmente buena parte del valle. Su descubrimiento permitió certificar la
existencia de yacimientos al aire libre enmarcados en el Paleolítico superior en el área
interior del territorio
gallego. (De
Lombera et al.,
2012).

Fue en el año
2007 cuando, a raíz
de la apertura de una
pista forestal, se
localizó una
dispersión de
industria lítica en Figura 4. Emplazamiento del yacimiento de Valverde (Corte del 2008). En
dibujo perfil de la Cata II. De Lombera et al., 2012
dicho entorno,

16
pudiendo recuperarse unos 75 útiles en superficie. Ello dio pie a una fase de excavaciones
y sondeos en los años siguientes, fruto de los cuales se hallaron más de 2.400 útiles líticos
en contexto estratigráfico, cuyas características morfotécnicas y su variedad eran muy
similares a la de los artefactos hallados en superficie. Las actividades agrícolas
desarrolladas durante años sobre dicho espacio dificultan la datación, si bien los
investigadores consideran “indudable la naturaleza superopaleolítica del registro lítico de
Valverde”, encuadrándolo en el periodo Solutrense. (De Lombera et al., 2012).

La situación de este yacimiento responde a las características generales de los


asentamientos del Paleolítico Superior del Noroeste peninsular, que eran seleccionados
primando la proximidad a cursos de agua y fuentes de materia prima, al tiempo que se
buscaban emplazamientos que facilitasen el control de las vías de tránsito. (López, 2002)
(De Lombera et al., 2012)

9.1.1 Registro lítico

En total fueron localizados 2.434 útiles líticos, que se caracterizan por una gran
homogeneidad técnica y una amplia variedad litológica a partir de materias primas
locales, principalmente cuarzo (56%), cuarcitas (24%) y cristal de roca (6%). El registro
lo complementan algunas piezas elaboradas con materiales criptocristalinos: sílex, liditas
y argilitas. (De Lombera et al., 2008; 2011; 2012).

Una variedad que muestra una clara diferenciación respecto a periodos anteriores
(Paleolítico inferior y medio), donde las industrias líticas tenían como base principal las
cuarcita y cuarzos de origen fluvial. Paralelamente, en Valverde también son patentes las
cadenas operativas completas, que indican la existencia de talla in situ de algunos
materiales. Por lo que respecta a la gestión de estas materias primas se observan diferentes
estrategias. Unas encaminadas a la obtención de soportes lascares, a partir de cuarzos y
cuarcitas locales, y otras orientadas a la producción microlaminar y laminar empleando
para ello principalmente el cristal de roca, aunque también se localizaron algunas piezas
elaboradas a partir de cuarcita de grano fino. Las comunidades de cazadores-recolectores
asentadas en Valverde también tallaron soportes para foliáceos o pequeños retocados, lo
que confirma un gran de especialización de estos grupos, que buscaban así satisfacer sus
necesidades tecnológicas y funcionales (De Lombera et al., 2012)

El aprovisionamiento de dichos materiales litológicos se centró principalmente en


los recursos locales (cuarzos, cuarcitas y liditas), en afloramientos localizados en un radio

17
de entre dos y cinco kilómetros. Recurrieron a materias obtenidas en los depósitos
secundarios del valle del Cabe y en los abanicos aluviales. No obstante, también echaron
mano de recursos
localizados en el
ámbito circundante,
abarcando un radio de
cinco a quince
kilómetros, del que
extrajeron
principalmente
cuarcitas de grano fino,
un material que ofrece
Figura 5. Grupo de retocados del yacimiento de Valverde. 1-2: buriles en una fractura muy
cuarzo y sílex. 3 y 6: ejemplos de reciclaje: denticulado en cuarzo sobre
núcleo bipolar, y raedera sobre fragmento mesial de foliáceo en cuarcita
homogénea y óptima
de grano fino. 4: denticulado. 5: punta en cuarcita. 7: raedera en sílex. 8: para la talla. (De
Truncadura en cuarzo. De Lombera et al., 2012
Lombera et al., 2012).
En Valverde también se localizaron útiles elaborados en sílex, aunque en un
número muy escaso, pero se cree que son piezas introducidas, de procedencia foránea, lo
que confirma la movilidad de estas sociedades de cazadores-recolectores durante el
Paleolítico superior gallego (Fábregas y de Lombera, 2010). Los referidos investigadores
plantean “un posible origen cantábrico de estos materiales, coherente con la alta
movilidad de los materiales atestiguada para estos periodos (Aubry et al,.2012; Corchón
et al. 2009)” (De Lombera et al., 2012).

El estudio de la talla de las piezas localizadas en este yacimiento monfortino


permite diferenciar dos cadenas operativas: soportes lascares y laminares. Los primeros
obtenidos a partir de una reducción bifacial de los núcleos mediante series ortogonales y
centrípetas, mientras que para la obtención de soportes laminares o microlaminares sus
autores han recurrido a cuarcitas de grano fino y, principalmente, el cristal de roca. De
este último obtenían laminillas de hasta 2 centímetros de longitud. (De Lombera et al.,
2012).

La presencia en el conjunto lítico hallado en Valverde de núcleos y útiles en


diferentes fases de explotación confirma que los productos fueron tallados in situ. Entre
los productos retocados destacan las raederas y las muescas sobre los raspadores,

18
denticulados, foliáceos, buriles y elementos de dorso o truncadura. Destaca el retoque
plano en todas las materias primas, a excepción del cristal de roca. (De Lombera et al.,
2012).

En cuanto a los raspadores, predominan los elaborados sobre lascas laminares de


cuarcita de grano fino, siendo más numerosos los de pequeño formato, en este caso a
partir de lascas de sílex. Entre el variado muestrario lítico de este yacimiento lucense
aparecen también fragmentos proximales y mesiales de puntas de laurel elaboradas con
cuarcitas de grano fino, sílex, argilitas y cuarzo de alta calidad. (De Lombera et al., 2012)

Hay que destacar también la presencia de piezas abandonadas cuando estaban en


proceso de elaboración y también de otras muy toscas, que los investigadores asocian a
actividades de aprendizaje. Ejemplos similares se han documentado también en los
niveles del Solutrense del yacimiento cantábrico de Las Caldas (Oviedo) o en el valle de
Almoinha (Torres Vedras, Portugal) (Maíllo, 1999) (De Lombera et al., 2012).

9.1.2 Primera evidencia del Solutrense en Galicia

Los investigadores de este yacimiento, partiendo del modelo de gestión y explotación de


los recursos líticos, el patrón de asentamiento y la presencia de cadenas operativas
especializadas en la producción de soportes laminares y útiles foliáceos, lo adscriben al
Solutrense, erigiéndose así el yacimiento de Valverde en el primer testimonio de este
periodo del Paleolítico superior en Galicia. La presencia de fragmentos de puntas de laurel
y la generalización del retoque bifacial y las bases cóncavas, permiten enmarcarlo en el
Solutrense superior cantábrico. (De Lombera et al., 2012).

El encuadramiento de este yacimiento en el Solutrense superior sitúa la datación


de las ocupaciones en torno al 20.000 BP (Fábregas y de Lombera, 2010). Se considera
además que la ocupación de este espacio podría deberse a una movilidad estacional de
grupos de cazadores-recolectores hacia las zonas del interior en los periodos menos fríos,
los cuales podrían proceder de zonas más próximas a la costa y valles litorales en los que
se refugiaron en los momentos de mayor rigor climático. Este patrón tiene una similitud
a los comportamientos documentados en el área cantábrica. (De Lombera et al., 2012).

En el caso de Valverde, la fabricación y uso de puntas foliáceas estarían motivadas


por un fin cinegético, si bien los procesos de talla in situ, así como determinados útiles,
como buriles, denticulados o raspadores confirman también otro tipo de actividades de

19
procesado y transformación para actividades de carácter más doméstico. (De Lombera et
al., 2012).

Los posibles vínculos de los pobladores de este yacimiento lucense con el


Cantábrico pueden deducirse también de la presencia de puntas de base cóncava y la
localización de variados tipos de sílex. (De Lombera et al., 2012).

9.2 Cova Eirós

Este yacimiento, emplazado en el lugar de Cancelo, perteneciente al municipio lucense


de Triacastela, ofrece la secuencia estratigráfica más completa y ha permitido conocer
más en profundidad tanto el Paleolítico medio como el superior en Galicia. (De Lombera
et al., 2014).

Se trata de una cueva situada en la ladera noroeste del monte Penedo, a unos 780
metros de altura, y que presenta una cavidad de 104 metros de longitud. A finales de los
años 80 se realizaron varias excavaciones en la parte media y final de la cueva, las cuales
fueron promovidas desde la Universidad de A Coruña. Fruto de dichas intervenciones se
localizaron cerca de 4.000 restos de, al menos, 43 osos, lo que situó a este yacimiento
como uno de los más importantes de la Península Ibérica desde el punto de vista
paleontológico. Las diferentes dataciones realizadas sobre los huesos de úrsidos arrojan
fechas entre 31.000 y 24.000 años BP (Pérez et al., 2011) (De Lombera et al., 2014).

Figura 6. A. Vista del sector de la entrada (2011). B. Topografía de la cavidad de Cova Eirós. De Lombera
et al., 2020

20
La primera campaña de excavación arqueológica se llevó a cabo en el año 1993.
Se centró en la boca de entrada de la cueva, donde se identificaron cinco niveles
arqueológicos y se localizaron 550 útiles líticos, que fueron adscritos al Paleolítico medio
y superior. Los resultados animaron a continuar con las prospecciones, si bien hubo que
esperar al año 2008, cuando se llevaron a cabo dos nuevas catas en la entrada de la cavidad
y en el talud exterior que, posteriormente, fueron ampliadas hasta alcanzar casi la mitad
del espacio habitable del sector de la entrada, obteniendo una secuencia estratigráfica de
seis niveles arqueológicos. (De Lombera et al., 2014).

Al Paleolítico superior se adscribieron los niveles 2, 1, B y C. En el 2 destaca la


industria en cuarzo de pequeño tamaño (93,3 %), que se completa con útiles de cristal de
roca y sílex, así como elementos laminares, aunque en pequeña proporción. Dadas las
características de este conjunto de artefactos, este nivel fue adscrito al Paleolítico superior
inicial y al periodo Auriñaciense, en base a las dataciones obtenidas por C14. (De
Lombera et al., 2014).

En dicho estrato abundaban también los registros faunísticos, siendo identificados


restos de ciervos, cápridos, lobos, panteras y dos especies de osos que, supuestamente,
utilizaron Cova Eirós como espacio de hibernación. Si se tiene en cuenta la escasez de
restos líticos en
comparación con la
presencia de taxones de
carnívoros y la
identificación de
cadenas operativas
fragmentadas, sugieren
que estamos ante
ocupaciones de “escaso
impacto, quizás
relacionadas con
estancias cortas,
reiteradas y alterándose Figura 7. Puntas (1) y lascas Levallois (b) en cuarcita recuperadas en los
niveles del Paleolítico medio (Nivel 3 y 4) de Cova Eirós. De Lombera et al.,
con el uso de la cavidad 2014
como cubil por parte de
carnívoros y úrsidos”. (De Lombera et al., 2014).

21
Por su parte, en el nivel 1, adscrito a los momentos finales del Gravetiense, fueron
recuperados 729 restos arqueológicos (Fábregas et al., 2010; Rodríguez et al., 2014)
persistiendo el dominio de los útiles elaborados en cuarzo (86%), pero ya se detecta una
mayor presencia de herramientas de sílex y cristal de roca (4,8 y 6,1%, respectivamente).
Abundan también las láminas y microláminas, diferenciándose dos cadenas operativas. A
los cuarzos y cuarcitas se aplican estrategias más expeditivas con el fin de obtener lascas,
mientras que en el cristal del roca y el sílex (procedente de afloramientos situados a más
de doce kilómetros). son seleccionados para elaborar soportes laminares. (De Lombera et
al., 2014).

En el registro faunístico destaca una menor presencia de carnívoros,


especialmente de osos, predominando los restos de herbívoros, como el rebeco o el ciervo.
Algo similar se ha documentado en niveles estratigráficos equivalentes del área
cantábrica. Como curiosidad, cabe señalar que se halló un colgante elaborado sobre un
canino de un pequeño carnívoro (Fábregas et al., 2010) (De Lombera et al., 2014).

Además de una posible alternancia ocupacional de la cueva por parte de


cazadores-recolectores y osos, también es probable que en los momentos más fríos,
coincidiendo con el Último Máximo Glacial, la cavidad estuviese desocupada. Así lo
deducen los investigadores del yacimiento tras comprobar que la parte superior del nivel
1 sea estéril. (De Lombera et al., 2014).

Por lo que respecta al nivel B, fue adscrito a la etapa final del Magdaleniense en
base a dataciones radiocarbónicas (Fábregas et al., 2010). El registro lítico es
completamente diferente, y destaca el elevado número de útiles elaborados en cristal de
roca (más del 40%), solo superado por el cuarzo. Se diferencian, igualmente, dos cadenas
operativas, una de producción de elementos lascares en cuarzo y cuarcita mediante
estrategias longitudinales y ortogonales y, en menor medida, la técnica bipolar, y otra
centrada en la obtención de laminillas y elementos de dorso a partir de cristal de roca. (De
Lombera et al., 2014).

Por su parte, el nivel C, ubicado en el exterior del talud, fueron localizadas grandes
cantidades de restos líticos y óseos. La mezcla de estos materiales es indicativa del
carácter removido de este conjunto (Fábregas et al., 2009). Entre los primeros destaca la
presencia de lascas Levallois en cuarzo y cuarcita, así como láminas y laminillas
obtenidas de cristal de roca y también de sílex. (De Lombera et al., 2014).

22
Los estudios desarrollados en Cova Eirós permitieron además confirmar que la
cavidad fue utilizada en épocas prehistóricas más recientes como lugar de enterramiento
(De Lombera et al., 2012) a tenor de las cerámicas de tradición campaniforme
recuperadas en la entrada (Fábregas et al., 2014).

9.2.1 Arte mueble y rupestre

Otros de los rasgos destacados de Cova Eirós son las manifestaciones de arte mueble y
rupestre descubiertas en la misma. El primer hallazgo se produjo en 2011, cuando se
localizaron pinturas y grabados en el interior de la cavidad, siendo éstas las primeras
muestras artísticas rupestres del paleolítico en el Noroeste peninsular (De Lombera y
Fábregas, 2013) (De Lombera et al., 2014).

Se han identificado
trece paneles decorados,
concentrados principalmente
en la conocida como Sala
Principal o del Mamut, que
se extiende por una
superficie de unos 75 metros
cuadrados. Se han
identificado más de noventa
unidades gráficas con
pinturas en negro y
grabados, y las analíticas
realizadas han permitido
identificar al pigmento como
carbón orgánico. (De
Figura 8. Principales motivos zoomorfos de arte rupestre de Cova
Lombera et al., 2020). Las
Eirós. A. Cérvidos y bóvido (Panel I-P5 y P6). B. Équido (PXI_G1). C.
Bóvido (PIV-G3). D. Superposición de un zoomorfo pintado (PIII-P1) muestras artísticas consisten
sobre un zoomorfo grabado (PIII-G1). E. Topografía del interior de
en pinturas y grabados, la
Cova Eirós con la localización de los paneles. De Lombera et al.,
2020. mayoría de los cuales se
sitúan en la pared oeste (Paneles I a VI). Se aprecian representaciones geométricas y
zoomorfas. También se han descubierto grafismos en otros espacios de la cueva. (De
Lombera et al., 2014).

23
Por lo que respecta a las temáticas, destacan los
puntos o trazos de pintura, los trazos finos grabados, los
zoomorfos (pintados y grabados), entre los cuales se
identifican bóvidos, cérvidos, équidos y carnívoros, muchos
de ellos incompletos. Predomina la pintura en negro, para lo
cual sus autores emplearon el carbón como pigmento,
mientras que en los grabados sobresalen los trazos finos,
recurriendo en algunos casos el artista al aprovechamiento
de realces naturales de la roca para delimitar siluetas de
animales. (De Lombera et al., 2014).

En general, los motivos son de pequeñas


dimensiones, entre veinte y cuarenta centímetros, y están
condicionados por los espacios y superficies de la cavidad.
(De Lombera et al., 2020). Muchos de los trazos o puntos
Figura 9. Ejemplos de arte mueble
negros se cree que pueden ser fruto de las reiteradas visitas
del noroeste peninsular. A.
al interior de la cueva durante la Prehistoria reciente, etapa Azagaya de Cova Eirós. B.
Dentalium de Valdavara 1. C.
altomedieval o contemporánea (reavivados de antorchas, Canino perforado de Cova Eirós.
marcas involuntarias, etc. (García y González, 2003) (De De Lombera et al., 2020

Lombera et al., 2020).

Igualmente, se hallaron elementos de arte mueble (Fábregas et al., 2010; 2012),


como un colgante sobre un canino perforado, adscrito al nivel Gravetiense; una azagaya
biapuntada que fue encontrada en nivel 1C, la cual está decorada en ambas caras con
trazos en zigzag, similares a otras localizadas en los yacimientos de Altamira o El Pendo
(Fábregas et al., 2012) (De Lombera et al., 2014).

A partir de los estudios realizados, que constatan una homogeneidad técnica y


temática, estas obras artísticas pueden encuadrarse en el periodo final del Magdaleniense
o en la transición al Epipaleolítico. (De Lombera et al., 2014).

A modo de conclusión, hay que señalar que tanto el registro arqueológico como
las manifestaciones artísticas de Cova Eirós son comparables a los hallados en los mismos
periodos en los yacimiento del área cantábrica. (De Lombera et al., 2014).

24
9.3 Valdavara

La cueva de Valdavara está emplazada al pie de las Sierras Orientales de Galicia a una
altitud de 600 metros sobre el nivel del mar, en un marco de formaciones kársticas del
municipio de Becerreá (Lugo), y muy próxima al río Narón, afluente del Navia. Fue
descubierta en la década de los 60 por aficionados locales, los cuales realizaron un sondeo
que les permitió localizar útiles líticos de sílex y cuarzo de aspecto paleolítico, así como
cerámicas y restos óseos humanos. (Vaquero et al., 2008).

Este hallazgo motivó, más de cuarenta años después, una serie de campañas de
excavaciones impulsadas conjuntamente por la Universidad de Santiago de Compostela
y la Universidad Rovira i Virgili, entre los años 2007 y 2011. (Vaquero et al., 2008)
(Fábregas et al., 2012).

Inicialmente los estudios se centraron en la entrada de la cueva y en una fisura que


semejaba corresponder a una segunda entrada, pero que estaba colmatada. Ello llevó a los
investigadores a denominar Valdavara 1 a la cavidad y Valdavara 2 a la zona que
presentaba la fisura. Posteriormente, en 2009 se descubrió el yacimiento Valdavara 3, que
fue excavado en 2010. Al año siguiente se dieron por finalizadas las intervenciones.
(Fábregas et al., 2012).

Figura 10. Localizaciones de la cueva de Valdavara: Valdavara 1, Valdavara 2 y Valdavara 1-2. Hernando
et al., 2019

25
Entre la industria lítica localizada en Valdavara 1 destaca el predominio de los
útiles elaborados con cuarzo en los niveles 2 y 3, mientras que en el 4 ya se aprecia una
mayor abundancia de artefactos de sílex (75%). A partir de las dataciones radiométricas
este yacimiento podría adscribirse al periodo Magdaleniense Inferior Medio. Hay que
destacar asimismo la presencia de numerosos restos faunísticos, entre los que destacan
los de macromamíferos y también microvertebrados. (Vaquero et al., 2008).

Figura 11. Fragmento de azagaya recuperado en los sedimentos removidos que rellenaban la intervención
realizada en los años sesenta en Valdavara 1. Fotografía: Gerard Campeny

Por su parte, en Valdavara 2 son escasos los testimonios de una actividad humana,
y predominan los restos de fauna. No obstante, en el nivel 3 fueron localizados restos
humanos atribuidos a dos individuos infantiles, pero el registro lítico es mínimo, por lo
que se estima que este espacio fue utilizado como lugar de enterramiento, posterior al
documentado en Valdavara 1. De hecho, las dataciones realizadas de los huesos hallados,
los sitúan en la Edad del Bronce. (Vaquero et al., 2008).

De las prospecciones realizadas en Valdavara 3, cabe destacar que la mayoría del


registro localizado correspondía a restos de fauna y en mucha menor medida a artefactos
líticos, hallados únicamente en la campaña de 2010, pues en la última, desarrollada en
2011 no se localizó ningún útil pétreo. (Fábregas et al., 2012).

26
10. CONCLUSIONES

La labor investigadora y científica de las últimas décadas ha hecho posible que Galicia
haya sido incorporada y considerada, a nivel nacional e internacional, como un espacio
territorial de relevancia a la hora de estudiar y profundizar en el conocimiento del
Paleolítico. Los estudios realizados confirman que esta área geográfica estuvo habitada
en todas las etapas paleolíticas y que constituyó, junto con la zona cantábrica y del norte
de Portugal, un refugio para los últimos neandertales que, debido al avance de los hielos
en la época de máximo glacial, llegaron a estas latitudes buscando climas más benignos
y adaptados a sus características y necesidades.

Después llegaron los hombres modernos (Homo sapiens) que también encontraron
en estas tierras unos hábitats apropiados para su desarrollo. Estos demostraron aquí su
capacidad evolutiva y de adaptación, a partir de una selectiva explotación de los recursos
locales, superando presuntos obstáculos como la geología de este territorio, en el que son
escasas las zonas cársticas que, en otras áreas como el Cantábrico, les proporcionaban el
apreciado sílex para elaborar sus útiles.

Una evolución y adaptación que también han demostrado los equipos de


investigación que en las últimas décadas han superado esas supuestas barreras que
impedían estudiar el Paleolítico en Galicia. Ciertamente, el sustrato geológico y las
condiciones climáticas son diferentes a los de otras áreas más propicias para la
conservación de testimonios arqueológicos, pero ello no quiere decir que no los haya. Ese
espíritu de superación ha permitido a la comunidad científica sacar a la luz una parte de
la historia más antigua de Galicia que, a buen seguro, se podrá completar en las próximas
décadas extendiendo las investigaciones a otras áreas, como la franja noratlántica que
sigue figurando como un vacío al no existir constancia de yacimientos atribuibles a los
periodos paleolíticos.

27
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