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Un Giro A La Vida Bianca Garzón Ardila: Carúpano, Venezuela, 2022

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UN GIRO A LA VIDA

Bianca Garzón Ardila


Carúpano, Venezuela, 2022.
.

PUNTO DE PARTIDA
La lluvia caía pausadamente, sin ruido, como suena en los sueños, en silencio.

Todos los viajeros comenzamos a subir al autobús. Nos transportaríamos desde

Bogotá, la ciudad primaveral hacía Cúcuta. Al lado, mi linda amiga Vanesa, como la

luna, brillando sola, había dejado a su esposo e hija en Chile, rumbo a Venezuela.

Dejaba con pesar a Colombia, su gente amable, las políticas del gobierno

favorecedoras a los venezolanos, mi hijo adorado, su nueva familia tan acogedora,

hicieron que mi corazón se arrugara, pero recordé inmediatamente que solo iba por

veinticinco días. La lluvia comenzó a caer lentamente y las gotas cada vez más

gruesas. Tenía mi mirada clavada en el cielo. -Las ráfagas de rayos esparcidos por el

viento son vaticinadoras, - dijo Vanesa, el temor se reflejaba en sus azules ojos. Yo no

las consideraba como signos de un desastre que se avecinaba, sino como señales de

felicidad, pues aun cuando había vivido seis décadas en mi país, conocía su situación

crítica, sin embargo, jamás imaginé que en tan solo un año que estuve fuera,

pudiesen agudizarse tanto los conflictos y cada día, de manera desmedida y

descarnada se desenmascarasen las contradicciones existentes, donde la codicia, el

miedo, la ambición, la santería, el terror, la ignominia, la traición, libraban batallas, ante

un sinfín de hechos sangrientos y diabólicos, aprisionándome el corazón. Por eso

tomé la férrea decisión de escribir. Enfaticé en algunos sucesos ocurridos desde que

pisé de nuevo tierra venezolana hasta el día en que logré retornar a Colombia. Llegué a

dudar si importaba realmente narrarlos, a sabiendas de que los medios telemáticos

permitían conocerlos. Pero, no era cierto, se sabía que las noticias eran manipuladas

en el país e inclusive en el exterior. Mucha gente desconocía el origen de los


acontecimientos siniestros acaecidos y que continuaban como un eco repitiéndose.

Camilo Cela dijo Para escribir solo hay que tener algo que decir.

La noticia reinante en Colombia en esos días era que la guerrilla había prohibido

viajar, movilizarse en el país, los guerrilleros habían amenazado con arremeter a

quienes desobedeciesen sus órdenes. En diferentes lugares habían detenido a

personas con armamentos de guerra. En Cúcuta, capital del departamento del norte de

Santander, habían desactivado dos bombas en el puente de la frontera con Venezuela.

El viaje se hizo muy largo. Intenté entender a través de la mirada de los demás. Me di

cuenta de que íbamos tan lentos, que con toda seguridad no caeríamos rodando por un

barranco y aunque fuera tarde, el autobús acabaría por llegar, supongo que era la

manera de estar alerta y adelantarse a cualquier evento que ocurriese en la carretera.

El trayecto debía durar 14 horas aproximadamente, llegamos a las 23 horas al terminal

de Cúcuta, nos esperaba allí el hijo de mi amiga, Silvio. Mi corazón volvió a su calma.

Pude detallar como había cambiado la ciudad de Cúcuta a su favor, era mucho más

moderna, alegre y limpia que 40 años antes.

Mi amiga comentó -Hay más propaganda de la guerrilla, el ELN (Ejército de

Liberación Nacional), que del gobierno colombiano-

Podía verse a simple vista la venta de gasolina venezolana, los productos

venezolanos manejados por el gobierno para el consumo popular denominados CLAP

(Comités Locales de Abastecimiento y Producción), cerca del imponente edificio de

marfil en honor al llamado padre de la patria, el general Santander. Pasamos la frontera

de Colombia hacia Venezuela, a través del puente internacional Simón Bolívar. Los

guardias me dijeron que siguiera adelante, porque mi pasaporte estaba vencido y me


exigieron la cédula venezolana. Mi pasaporte no tenía el sello de salida. Miles de

venezolanos pasaban diariamente a Cúcuta, en busca de mejor vida, la otra fila,

escuálida, vía a San Antonio, la frontera de Venezuela, todos debíamos hacerlo a pie,

desde hacía varios años, con la maleta a cuestas. O, para eso estaban los

venezolanos, como mulas de carga, centenares de jóvenes ofrecían su espalda, o su

carretilla para pasar kilos y kilos de mercancía. Mientras los veía absorta, recordaba la

década de 1970, cuando los colombianos, jóvenes, viejos, niños corrían detrás de

nosotros los venezolanos, vendiendo algo, pidiendo cuidar los carros, suplicando una

moneda o queriéndonos robar, rebuscándose el pan de cada día, veía a los niños

pelearse por un espacio en la plaza Santander en Cúcuta, el líder dormía en los

bancos, tapados con cartón, los demás en el suelo, un día, temprano en la mañana,

conté 103 niños: los gamines.

Llegamos a la alcabala de Peracal, a algunos, los guardias le revisaban la

mercancía, o el equipaje, otros quedaban retenidos, seguramente para pedirles dinero

a cambio de dejarles pasar. Temía porque me quitaran el poco mercado que pasaba. O

porque algunos de los guardias se antojaran de nosotros. Volver a mi país, hizo darle

un vuelco a mi mente, a mi corazón, con el pánico mortal de un enamorado.

El sol iluminaba la polvareda en las repletas calles de San Antonio, la suciedad,

los gritos de vendedores de comida, de droga, de sus cuerpos, de pasaportes, de

promesas de pasar por debajo del puente, sin papel alguno, de carnets, de diplomas

que dijesen que tienen una profesión, de pasajes para ir a cualquier parte de

Venezuela, o de Colombia, de los que iban y los que venían, todo en tres calles

hacinadas, con aquella impresión de impureza. Había empezado a oscurecer.


Caminábamos dando pasos rápidos, fotografiando con nuestras mentes lo poco que

podíamos detallar en ese vuelo de pájaro. Como un periodista entusiasta trepaba por

las calles, a veces tropezando hombro con hombro, o con objetos de trabajo, buscando

los almacenes, los bancos, las cafeterías los restaurantes, que tiempo atrás constituían

esas calles que en mi niñez contemplaba, me parecía formaban parte de un cuento de

hadas de la clase media que las integraba y me atrevía a imaginármelo, que habían

luchado durante años para cumplir sus sueños y como refugio, quienes se quedaron en

el país, encontraban el principio de una pobreza desesperada.

Avanzamos rápidamente hacia donde estaba el auto, lo abordamos con placer.

Inmediatamente Silvio, el hijo de mi amiga, intentó salir por la acostumbrada calle que

el frecuentaba. No se podía. La gente retrocedía, había que bajar unas cuantas

cuadras. Era tiempo de carnaval. Suponíamos había carrozas, o tal vez templetes,

algunos disfraces, alguna verbena. Nada de eso era. Supimos que al otro día pisaría el

suelo de San Antonio un personero del gobierno, por eso las calles permanecían

tomadas militarmente. Desde hacía dos días habían cerrado selectivamente la frontera

como medida de seguridad para el segundo jefe de Venezuela. Me hizo recordar

cuando el dictador, general Noriega, ex presidente de Panamá, mandaba por cautela a

cerrar las calles a su paso, con días de antelación. Cruzamos por la calle de la iglesia,

que se elevaba entre los cables, postes y transformadores eléctricos, nos conducía a la

avenida, los perros bravucones ladraban a cualquiera que pasase por la redoma. Al

otro lado, dos niños, una niña y un niño se empujaban mutuamente con los panes en

sus brazos, y reían con tanto entusiasmo, que yo también sonreí. La soledad

extrañamente se apoderaba continuamente de toda la ciudad, podía observarla en las


vitrinas vacías, en las heladerías deshabitadas, en las casas desocupadas. El sol caía,

como rayos que oscurecen la tarde, desapareciendo vanamente el lugar, como si no

tuviera regreso.

Silvio aceleró el paso, pues señaló que, sin luz, aprovechaban los rateros para

asaltar a los carros. El rojizo rio Torbes, nos avisa que llegamos a San Cristóbal, lo

dejamos a un lado y seguimos por la avenida 19 de abril para encontrarnos con la casa

de Silvio, parecía que había una relación entre la lluvia interminable y el desplome, el

empobrecimiento, de la ciudad. Tal vez las muertes misteriosas que habían sucedido

durante este último tiempo me hacían ver todo más tétrico.

ESTIRANDO LA JUVENTUD

La creencia mágica de Freddy Paz, lo condujo a la muerte, pintor, director actor de

teatro, reconocido en la localidad, a nivel nacional e internacional, quien vivía de su

trabajo artístico. Era el padre de Silvio. Poseía una galería de arte latinoamericano en

uno de los apartamentos de su pequeño edificio, que en anteriores tiempos. Había sido

famosa en San Cristóbal. Desde hacia algún tiempo no había podido invertir en

pinturas. El constante cierre de la frontera también había perjudicado el intercambio

teatral, bandas del ELN y mafias se habían adueñado del paso fronterizo y la ciudad,

amenazaban y secuestraban a comerciantes ricos, era casi nulo el ingreso de turistas.

Mucha gente se había ido fuera del país, sobre todo la que estaba acostumbrada a

asistir al teatro, visitar su galería, intercambiar opiniones. El apartamento que Freddy

destinaba a los visitantes, se lo había dejado a su joven amante, así él tenía una mayor

privacidad e independencia.
Celia, era como todas las mujeres con quien había compartido, mucho más

joven que él, hermosa, simpática, de buen carácter, había llegado hasta primer año de

bachillerato. Desde los 12 años debió acompañar a su mamá a vender empanadas y

café, en el puesto cercano a la policía, por la avenida 19 de abril. Estaba soltera y

despampanante. Allí justamente había conocido a Freddy, quien inmediatamente quedó

prendado por su belleza. Ella, vivía con sus dos hermanos, sus parejas y sus niños,

su casa tan solo tenía 3 cuartos y su mamá, que era con quien ella dormía, tenía una

nueva pareja. Por eso rápidamente se mudó, muy gustosa al apartamento que le

ofreció Freddy. Él viajaba continuamente, en giras teatrales, algunas veces ella le

acompañaba, como en esta última en donde él había obtenido un premio, en Argentina.

Celia seguía trabajando para ayudar a su familia, como curandera, explicaba que en el

INCES (Instituto Nacional de Capacitación y Enseñanza Socialista), había realizado un

curso de Santería en varias oportunidades, para espantar las malas energías y un

curso sobre uroterapia. Para potenciar la energía sexual recetaba la uroterapia, y sus

respectivos rezos para atraer a la pareja perdida, para unir lo que ya estaba roto.

Últimamente el sentía extraño su cuerpo, con molestias en el estómago, estuvo

a punto de no seguir tomando los bebedizos que Celia le proporcionaba, además le

había convencido para que tomara su propia orina. Él bebía con tanta fe, cada pócima

que ella le ofrecía, pues, sentía eternizar su juventud. Freddy le complacía en cualquier

capricho. Una palabra suya bastaría para hacer realidad lo que ella le pidiese. Una

mañana empezó a vomitar sangre, había tenido hemorragia intestinal desde hacía unos

días y no pudieron salvarle. Fue así, de repente, sin oportunidad de despedirse de


nadie, su familia no lo podía creer, si estaba tan sano, tan vigoroso, con tantos

proyectos. No le hicieron autopsia, solo dijeron que era un proceso infeccioso.

En Venezuela, durante los últimos veinte años se había incrementado la

santería. El mismo gobierno promovía en los jóvenes, dichas creencias, como si fuese

una religión.

Celia desapareció, acompañada de su amante, un policía, y abandonó el

apartamento, luego de que su hijo Silvio solicitase hacerle la autopsia Yo, elucubrando,

pensaba que mientras la mujer para conservarse se dedica a retocar su aspecto físico,

el hombre, intenta estirar su juventud, compartiendo con mujeres que tengan mucho

menos edad que ellos. Freddy hasta quiso creer en hechicería, en magia, otros toman

medicinas como la viagra la pastilla de la virilidad que estaba de moda, los cubanos la

pastilla a base de jugo de caña y muchos habían muerto con fármacos o brebajes

mágicos.

VIVIR EN LA FRONTERA

Silvio, como buena parte de los venezolanos, guardó su título universitario, de

Administración. Estaba trabajando de bachaquero. Los bachacos son un tipo de

hormigas, se les llama así a las muchas personas que realizan contrabando, debido a

la situación país tan precaria-, me contaba Silvio, que él va en su moto y vende

productos venezolanos, o medio tanque de gasolina que extraen de su carro en

Cúcuta, Cuando hace la cola para la gasolina cuida otros carros, y cobra en dólares.

Silvio volaba, como propone Richard Bach en su novela Juan Salvador Gaviota: los

pájaros vuelan alto para no toparse con la basura, y soportar ese oficio de
contrabandista, tan burdo y peligroso. Y que miles de venezolanos lo realizan, algunos

a pie. Así mismo pasaban gandolas de gasolina, camiones muchos de estos, del

gobierno, con alimentos que eran subsidiados a venezolanos, armas, oro y otros

minerales, traficaban la droga por los diversos caminos ilegales, “caminos verdes” que

atravesaban el rio hasta llegar a Colombia.

Silvio no debía mirar, solo estacionar el transporte, gente armada cuidaba el

lugar. Alguien se acercaba y entregaba el dinero. Cuando le indicasen, debía

devolverse. Los guardias creaban alcabalas móviles en lugares cercanos para cobrar

por su silencio, o extrayendo gasolina. A esto se le llama matraca.

Decidimos almorzar y salir a caminar por la ciudad de San Cristóbal. Tan solo a

pocas cuadras nos encontramos en la quinta Avenida, en plena tarde. Parecía un

domingo de otros tiempos, buena parte de los negocios clausurados, por doquier los

productos básicos colombianos, harina pan, arroz, pasta, café, chocolate, azúcar,

huevos, granos, quesos, sal, bombillos, mucha gente contrabandeaba trayendo estos

productos de Colombia. Se observaba mercancía anticuada en los negocios, me sentía

caminar en una desconocida ciudad. Los elegantes edificios del siglo pasado, como los

árboles en otoño, van botando sus ramas, sus hojas secas, iban devastándose, con la

esperanza de los dueños en una pronta primavera, así habían pasado los días, meses,

años.

Al llegar a casa, Silvio salió en el carro a hacer la cola de gasolina, el gobierno

vendía gasolina dependiendo del oficio declarado, en el caso de Silvio era un auto

pequeño, podía echar 20 litros semanal cuando le correspondiese su turno, de acuerdo

al número de la placa. Me quedaba un día para lograr ver a mis allegados y mi familia.
Aun cuando hablábamos por teléfono, había sido imposible visitarlos. Conseguir un taxi

era más difícil que matar un burro a sombrerazos. Ya nadie rondaba la ciudad

buscando pasajeros. Solo algunas personas en privado, taxeaban, con pago en pesos

o en dólares. A mediodía, Silvio retornó sin gasolina. Le habían disminuido la cantidad

de litros que podía disponer para su carro. Ahora solo podría echar 40 litros mensuales.

Ya había consumido dicha cantidad. Las maletas estaban listas para meterlas al carro.

Como dice el refrán, nos quedamos como novia de pueblo, vestidas y alborotadas, en

la espera de la gasolina. Tuvimos que comprar ilegalmente, dos tanques de veinte litros

para poder viajar. Este era un negocio redondo, la gasolina subsidiada costaba un

céntimo de dólar y era vendido en dos y tres dólares.

ENCUENTRO CON HOMICIDIOS, VIA CARACAS Y GALLOS

Hacía varios años no hacia este recorrido por tierra. Rápidamente cambiaba el

paisaje, de la montaña a la llanura, a verdes más soleados, amplios como el silencio,

nos acompañaba el movimiento uniformemente acelerado, a una velocidad promedio

de cincuenta kilómetros por hora, por el envejecimiento del asfalto, y, el cuidado

extremo que se había de tomar para que no se dañase un eje trasero, se rompiese un

caucho, para no tropezar con huecos de carretera, o cualquier avería por las vías, lo

cual nos permitía ir en paz. Atravesamos cada uno de los pueblos del llano, entre

garzas, ganado, platanales, maizales y otros frutos criollos, se observaba ya muy poco

ganado y poco sembradío.

En la alcabala de la Pedrera, nos pidieron todos los papeles del carro,

documentos personales, todo en regla. -Colaboren con nosotros-, al final dijeron los

guardias. Silvio les otorgó algo de dinero. Desde allí, aproximadamente cada veinte,
treinta kms, había una alcabala móvil. En cada una de las seis alcabalas móviles,

tuvimos que darles dinero en dólares, para proseguir con el viaje. En Barinas, ya casi

de noche se observaba nuevos edificios, había gasolina y un poco más de movimiento.

Nos estacionamos en uno de los nuevos centros comerciales. Allí nos vimos con una

vieja amiga, la Nena, siempre con su dulce cara y voz aniñada, nos habíamos conocido

en Carúpano, cuando ella vivía con su esposo, también Barinés. Nos señaló -Todas

esas nuevas edificaciones son de la familia Chourio. Nos acercamos a una panadería.

El dependiente señaló: se puede pagar con pesos colombianos y dólares. Increíble, el

bolívar invisible, al igual que en los estados Táchira, Mérida, Apure, Zulia, el bolívar

invisible. Esa noche dormimos en casa de la Nena. Ella traspasó la gasolina de su

carro al de Silvio para que no tuviésemos necesidad de hacer cola. Al otro día

temprano, salimos rumbo a Caracas.

Iniciamos el viaje, con la radio encendida, se anunciaba la muerte de 12

delincuentes por la Base Territorial de Inteligencia y la Fuerza de Acciones Especiales

(BTI FAES), una unidad élite de la Policía Nacional Bolivariana de Venezuela, (PNB),

activada en el 2017. Su modus operandi, según la noticia había sido por

enfrentamiento con el organismo policial, los familiares negaban esta versión y

señalaban que fueron sacados de sus hogares, de madrugada y al otro día se

enteraron de su muerte. Al parecer pertenecían a una banda que incursionaba con

armas y droga. Así mismo en la radio informaban sobre el cierre de dos emisoras

locales. Silvio nos dijo - Es que antes se podía escribir en las pequeñas revistas y

periódicos, había programas de opinión en la tv, en la radio, todo el mundo era juzgado

y condenado por el mismo artículo del código penal y se sentía orgulloso de ello, pero
nadie iba a la cárcel, porque el gobierno no se tomaba el asunto en serio, y no

buscaban a los periodistas, ni a los locutores, ni jefes de redacción, autores y

traductores. -

-Ya nos hemos sumido en el silencio. -Cada vez más los silencios ocupan el

lugar más importante en nuestras vidas-. Acotó Vanesa.

La música llanera nos acompañó en el viaje, sus sabanas abiertas, sus esteros,

sin las extensas siembras de sorgo, soya, leguminosas, arroz, ganado, ni tráfico de

transporte pesado de otros tiempos. Escasas veces vemos las garzas, los garzones en

su laborioso trabajo de extraerle las garrapatas al ganado. De vez en cuando pasan

gavilanes revoloteando. Y nada que decir de las industrias agro químicas y pecuarias,

ya inexistentes. Nos paramos a comprar unas naranjas, y nos dijo la vendedora que

estaba al lado de la carretera:

-Esto por aquí está muerto, ya casi ni pasajeros transitan, pero yo mijita siempre

digo el refrán que me enseño mi mamá; Algún culo sangrará, o sea, hay que

perseverar, ser constante, tener paciencia, alguien aparecerá-. Le pagamos y

seguimos. La gente conversa con uno, apenas acabando de conocerle, le brinda

sonrisas y cuentos propios.

Sin interrupciones llegamos a Valencia, con las alcabalas correspondientes y

un sol radiante. En la emisora radial presuponían la relación entre la banda que había

sido encontrada en el estado Falcón, donde habían perdido la vida numerosas

personas y las detectadas en Valencia, la capital del estado Carabobo. Le pregunté a

Silvio si sabía sobre esos casos que notificaba la radio. Nos contó que, a raíz de haber
detenido a un barco con drogas en Curazao, el gobierno venezolano hizo algunos

allanamientos en Falcón y Valencia, había habido enfrentamientos entre el FAES y

delincuentes.

Notaba de nuevo el silencio al ver pasar por la brumosa ventanilla del carro, la

oscuridad en el corazón de los edificios, en los centros comerciales sin voz, sin

personas, en los niños que regresaban a sus casas sin libros, ni cuadernos, porque ya

desde hacía tiempo no iban a los colegios, a las escuelas, ambulantes, recorriendo las

calles sin sentido, gente que lo miraban todo y no hablaban con nadie. Aun cuando la

ciudad tenía algo en su plenitud, en su blancura, reflejo de los rayos del sol y esa

elegancia dispuesta en los árboles de la Negra Matea, el parque que rodeaba la

ciudad. El silencio retumbaba en el interior de las calles, a pesar de que se oía el

zumbido de la ciudad. Pasamos por la ultima bomba que despide a Valencia, vía

Caracas, antes con sus enormes luces de neón, ahora cerrada, así como la tarde se

despedía de nosotros, sin aviso y sin protesta, así tuvieron que dejar sus dueños sus

sueños.

Desde Mariara a La Victoria los sembradíos de girasoles, maíz, palmeras,

ajonjolí, leguminosas, de la familia Mendoza, quienes han creado una veintena de

productos alimenticios, entre ellos, la harina pan, arroz primor, malta, cerveza polar,

ahora, una buena parte de estos terrenos, antes sembradíos, le fueron despojados,

cerca de Valencia, hoy invadidos con nuevos ranchos, el resto abandonado, solo monte

y culebra. De lejos observamos las montañas sabaneadas, desnudas de bosque,

erizadas de gamalotal, acompañado de un lago, que en su momento fue lugar de

destino de Arawacos y Caribes, quienes expandieron sus ajuares culturales desde la


Amazonía, Riberas del Orinoco, Llanos, y, enterraron en la isla Tacarigua sus secretos

de sus lenguas, historias, dioses. La música llanera fue interrumpida en la radio para

informar sobre la existencia de una banda, que estaba siendo arremetida, allí en La

Encrucijada, la cual había sido atacada a tiros por agentes de seguridad, pero los

delincuentes habían logrado huir.

Atravesamos el valle mantuano hasta llegar a la destartalada y fantasmal ciudad

de Maracay. Pasamos por la selva nublada que abriga las montañas del Parque

Nacional Henry Pittier. Antes del anochecer llegamos a Caracas, lo cual nos dio una

tranquilidad inmensa, no se veían malandros por las calles. Sin cola, llenamos el

tanque de gasolina en la Bomba del Tiuna, la base militar. Seguimos la roída autopista,

con alguna que otra valla aguantadora de torrenciales y soledad, con publicidad. Al

lado derecho, corre una vena turbia, el Rio Guaire, luego nos encontramos con la casa

matriz, la Universidad Central de Venezuela, con sus parques e infraestructura

degradada, declarada patrimonio histórico de la humanidad. Hoy como el invierno,

seco, desolado, esperando la primavera. Una valla señalaba:

-Libertad a los 372 presos políticos-

Seguimos al Recreo, donde nos esperaba nuestra amiga alegre y dicharachera,

como buena carupanera Tita, la llamábamos. Habíamos intentado comunicarnos

muchas veces. En ese momento oímos por el hilo del teléfono, la voz que nos decía: -

estoy esperándolos-. Al pasar al aparcamiento, le vimos con su morena cara llorosa y

sus manos agitadas. bajó los tramos de las escaleras, taconeaba con agonía. Toda la

tarde los cuerpos de seguridad, habían estado haciendo disparos, el portón del

estacionamiento donde ella estaba viviendo, lo habían roto, un hombre muerto fue
encontrado detrás de un carro. Tita tenía miedo de bajar, hasta cerciorarse que todo

estaba normal. Hacía poco tiempo se había muerto su hermano de un infarto

fulminante, más la situación violenta de las dos últimas semanas, le habían alterado

los nervios. Estacionamos el carro, acomodamos los equipajes en los lugares

indicados, y, en seguida, salimos a comprar algo para el desayuno y la cena.

Anduvimos entre caminantes y vagabundos por las calles limpias en El Recreo,

ese espacio de Caracas, que conserva su belleza original con su iglesia, su

arquitectura del siglo XX, entre unas cuantas arboledas. Andaba con nostalgia y cariño,

por el país, la ciudad que sentía había abandonado, harta de los numerosos problemas

y el primitivismo. Compramos algo de verduras, frutas. Nos sentamos en una de las

mesitas foráneas a disfrutar de un café de máquina y unas ricas quesadillas. Al instante

llegó una mujer de pueblo, con ropa muy sudada, gritando:

-Nosotros les estamos dando la espalda a nuestros hijos si no actuamos ahora,

a nuestros hijos los están matando estos PTJ (Policía Técnica Judicial), militares, una

cuerda de corruptos…- la mujer siguió gritando y la gente se fue colocando alrededor

de ella, la miraban como si quisiesen ser ramas largas que se esparcen y crecen en

todas direcciones.

En ese momento Vanesa dijo, - no entiendo lo que dice esta mujer. No se

escucha. Mejor nos vamos.

Tita expuso: he oído que pequeñas bandas que trabajan para los servicios

secretos del gobierno o participan en asuntos oscuros, han desaparecido. -


- ¿Y si nos vamos directo al teatro en la GAN (Galería de Arte Nacional) ?, leí

que van a presentar una obra- dijo Vanesa.

Inmediatamente repuso Tita: -es una locura, podremos ir, pero regresar de nueve

a diez de la noche acá, es un peligro inminente. Mas, cuando rompieron la seguridad

de la puerta del estacionamiento, mejor quedémonos en casa conversando, tenemos

mucho tiempo sin vernos-. Caminamos como si estuviésemos huyendo, con una

profunda lastima por la gente que se quedaba como la tarde, olvidada. Subimos más

rápido que inmediatamente las escaleras, preferimos no usar el ascensor. En el

apartamento, más tranquilos, nos aseamos y comimos unos granos de color negro,

llamado caraotas, arroz blanco, plátano frito, ensalada y carne mechada que tenía

preparado nuestra amiga, el plato típico: pabellón criollo. Al frente de la mesa del

comedor, sobre el gabinete, estaba sintonizada la televisora española y hacia énfasis

sobre el coronavirus. Había atacado primero en China, dejando tres mil muertos, ahora

estaba arrasando con los ancianos en Italia y España. La Organización Mundial de la

Salud (OMS) realizaba algunas advertencias sobre la enfermedad que se estaba

convirtiendo en una pandemia. Las emisoras nacionales nada señalaban sobre los

sucesos ocurridos allí en El Recreo, donde hubo en total cinco muertos. Tampoco

decían nada sobre los muertos en el Barrio veintitrés de enero y San Martin y en la

Victoria, por la vía de la Encrucijada. Lo único que se sabía es que eran peleas entre

bandas, según lo informaba a grandes rasgos en Twitter o algunos videos que rodaban

en WhatsApp.

- Todo es un misterio, nada se explica y uno no puede creer en los periódicos, ni

en las redes, por desgracia-, adujo Tita. A esa hora, el sol se ocultó tras el pico El Ávila.
-La luna sin vergüenza, da la cara. Una vista sin igual, esto merece celebrarlo

con un té de hierbabuena que compré-, nos invitó Vanesa.

Conversamos de todo. Tita nos quiso poner al tanto de los sucesos. Aunque ella

también ignoraba muchas cosas, nos dijo; - Aquí han sucedido cosas muy raras, sin

explicación alguna, por lo menos para el común de la gente. A finales de febrero de

este año 2020, fue interceptado el barco de carga ARRESA, con bandera de Camerún,

por las autoridades de Aruba, con 5 toneladas de cocaína, procedente de costas

Falconianas de Venezuela. A partir de ese momento han matado un poco de gente,

desde Falcón, Valencia, el estado Aragua, Caracas, inclusive nombran al gobernador

de Valencia, como implicado.

-Yo también leí-, apuntó Vanesa. El 26 de marzo de 2020, el fiscal general de

Estados Unidos acusó formalmente a los cabecillas del chourismo por corrupción,

narcotráfico y lavado de dinero. A su vez ofreció una recompensa de 15 millones de

dólares. Entre los cabecillas se encontraba Cruz Ayala. Esta noticia causó revuelo en

los diferentes medios virtuales.

-Cambiando de tema, - nos refiere nuestra amiga: -en estos días, pasaba por la

plaza Bolívar y en un centro cultural que está en las torres del Silencio, había una

exposición de pintura ingenua, alusiva a los héroes de la independencia, tú sabes, este

tema que ahora se repite tanto. El salón de al lado, se oía muy alegre y, aproveché de

entrar, las paredes tenían cuadros alusivos a los gallos no había nadie en ese momento

a la entrada, había un cafetín y en el salón contiguo una pelea de gallos-. Todos

reímos. Siguió contándonos: -De un cartel enorme, colgaban las normas para la pelea,

frente a una de las paredes obligatorias de mirar. Yo las copié, óiganlas.


A la tercera campanada. Empieza la pelea. Se sueltan los gallos. Una vez en el

ring, está prohibido tocar al gallo sin permiso del dueño.

Gallo que no pica no es gallo. Por eso, el gallo que se caiga tres veces seguidas,

pierde si no pica.

Tiempo: Se conceden tres minutos para reparar los espolones rotos y un minuto

para las uñas

El minuto de nobleza: Si un gallo cae al suelo y su oponente le pisa el pescuezo,

se levantará el gallo y seguirá la pelea. Puede ser levantado por su dueño, si así lo

quisiere.

El dueño del gallo: Está en su derecho de animar su gallo, de darle aliento.

Suspensión de la pelea: Por cortes de luz o cierre de las calles, por más de 20

minutos, se suspenderá la pelea hasta nuevo aviso.

-Esto lo fotografié en el lugar-, señaló Tita. -Había mucha gente, de repente se

abrió una puerta iluminada, ya iba a empezar la pelea y estaban con las apuestas. En

la pantalla estaban los gallos identificados por una foto con su nombre. Unas chicas se

encargaban de cobrar con celular en mano por transferencia o clave pago. Iban

apareciendo las apuestas en pizarra, todo electrónico. Un moderador iba leyéndolas.

Sí, mi amor, con toda la tecnología. Yo, ese día fui muy bien vestida. -me imagino una

morena tropical despampanante, con tu cabellera negra ondulada suelta-replicó

Vanesa. Tita se rió, agregó -había mujeres, muy jóvenes y lindas, sentadas en la barra,

tomándose algo, departiendo, pocas mujeres veían las peleas. Pero lo más cómico era

ver como se movían los apostadores, algunos jóvenes, con sus jeans ceñidos al cuerpo
su franela de marca y sus botas de goma importadas; otros vestidos a la usanza llanera

pero modernos, con su camisa de cuadros, sus jeans a la cintura, botas o zapatos de

cuero, sombrero. En una de las mesas, uno de los tres hombres me dijo:

-Buenas tardes señorita, adelante- dos de ellos, vestidos de blanco y uno de

negro, con collares de calaveras y una cadena con una cruz gris grande. Cuando

empezó la pelea los hombres se echaban hacia adelante, hacia atrás, meneaban el

cuello, movían sus manos, sus movimientos iban a la par de los gallos, por sus gestos

se comprendía por cual gallo habían apostado. El dueño del gallo muerto con la sangre

fría, y la represión asumida de quien acepta algo tan natural como los cortes de luz, o

los caminos rotos y embarrados. Es una cuestión de honor aceptar los insultos y las

crueldades del público, como si fuesen policías dándole golpes. Vi la primera pelea de

gallos. Al finalizar, el hombre de negro se acercó, junto con los vestidos de blanco,

compró el gallo muerto, cosas de santería, en un vaso tomó un poco de su sangre. Uno

de ellos le dijo: -Cuando compres un gallo tienes que verlo como a un fanfarrón, que

sea presumido, macho, bravucón, jactancioso. Luego de ver eso, me retiré-.

Nos acostamos para salir temprano al otro día, no sin Tita antes aclararnos

como había sido la muerte de su hermano, un septuagenario, deportista, sano, bien

conservado, divorciado, con 7 hijos, 5 con su esposa legal y 2 con mujeres diferentes.

Lo que se le llama en el argot venezolano, un gallo. Como dice la canción “quien

pudiera tener la dicha que tiene el gallo, y el gallo sube, echa su polvorete, racatapun

chin chin y se sacude, ya verás paloma que no hay gavilán que a ti te coma, que no

hay gavilán que a ti te coma”. Su vida había sido dedicada a la conquista de mujeres,

como un verdadero macho y vernáculo, pica aquí pica allá hasta que alguna caía.
Acompañado por licores, de acuerdo a la ocasión, whisky, o bebidas más frescas. Todo,

según la importancia adjudicada por él, a las personas de las cuales se rodeaba. Para

ello, tuvo que escalar posiciones en el partido, meterse en el sindicato de profesores,

ser líder, hacer bastantes agasajos y ser chistoso, para amasar fortunas, como bien

saben hacer los políticos. Se hizo dirigente universitario, lo cual daba bastante cachet,

manejaba los recursos de los docentes, el seguro, las contribuciones, los eventos

deportivos y el dinero que aportaba el gobierno a los sindicatos, como se dice en el

argot venezolano, una bola de billete. Pertenecía a la cuarta, así se le dice a la vieja

generación de la oposición del gobierno chourista. Se vio envuelto en varios actos de

corrupción, entre ellos, la utilización del dinero del seguro de los asociados. Ya, hacía

mucho tiempo de eso, habían pasado veinte años, el también era opositor al gobierno

de Chourio, más no al dinero. El seguía arrimándose adonde había capital, porque el

que quiere besar busca la boca, decía él, sin importarle el costo. Tres de sus hijos

siguieron su ejemplo. Uno de ellos, el mayor se casó con una hija de un militar

chourista, él es su testaferro, vive en New York, los dólares le llegan vía internet. Todo

quedaba en familia, el negocio de los $, bien sea en compraventa o en pequeñas

inversiones. Pero no había sido un lio de peculio, lo que le ocasionó la muerte, sino

uno de faldas. La eterna juventud tan idolatrada por los caballeros, mantener su

potencia viril, tal vez sea un muy alto índice de mortalidad en los hombres en

Venezuela, pero como las cifras estadísticas sobre las causas de mortalidad en

Venezuela son otro de los misterios, las desconocemos.


-Así fue como tomó Viagra, en plena aurora, a mediodía, después de almorzar.

Murió como san Lucas, muerto de hambre y harto de cuca, bueno, así quería el morir-.

Nos refiere la hermana.

Estábamos frente a la tv, entreteniéndonos, y, al mismo tiempo contándonos

todo. Al otro día, muy temprano, luego de desayunarnos con cachapas, hechas de maíz

tierno con queso blanco, y un delicioso chocolate, retomamos el camino, el mejor día

para viajar: el domingo. Todo estaba normal, salimos sin novedad alguna.

GÉNESIS DE LAS MEGABANDAS

Salimos temprano, nos rindió el camino, porque no había alcabalas móviles. La

ruta que señala Oriente. Nos acompañó un domingo fresco, la venta de casabe, aves

de paraíso, bijao o heliconias, bromelias, helechos, y el mar Caribe que se asoma de

vez en cuando por el litoral. Al pasar por El Guapo, Silvio expresó.

-No aguanto estos olores a chicharrón, cachapa, cochino frito, cacao, alborotan

nuestros estómagos, pero sigamos-

En poco tiempo, o tal vez ese olor marino, el radiante sol y ese verde brillante

que se asoma por toda la carretera de Oriente aprontaba el camino. Llegamos a

Medianía, una parada casi obligada, compramos unas arepas de maíz, y nos las

comimos con ese queso guayanés recién hecho, manjar de Dioses. Tomamos la

autopista. Puerto la Cruz estaba sin tráfico, al igual que toda la vía. En seguida

estábamos en el balneario de los delfines, el golfo de Santa Fe. Pasamos por Playa

Colorada, al lado de Arapito, con su arena dorada y sus palmeras airosas, meciéndose
al ritmo del mar, no había ventas de pescado, ni empanadas. Solo conseguimos

algunos negocios abiertos por la vía del parque nacional Mochima.

Seguimos rumbo a la ciudad primigenia de América Latina. Desde la carretera

se divisaban algunas playas, otras escondidas, entre sus islas y penínsulas, los

acantilados muestran sus estratos geológicos, con esculturas hechas por el mar, el

tiempo y el viento. Olía a Corocoro frito. Unas amigas nos esperaban con ensalada de

aguacate, sierra frita, verduras, plátano frito y jugo de guanábana. Y de postre besos de

coco. Todo exquisito.

Nos contaron que hacía poco habían matado unos delincuentes, pertenecientes

a una mega banda, supuestamente antes trabajaban con el gobierno, Se habían vuelto

un azote en la vía de Cumaná Cariaco, asaltaban los camiones con mercado, o con

mercancía, ya todo había vuelto a su normalidad. Vanesa expuso:

-Yo no me explico cómo pudieron formarse esas megas bandas-

Recordé en voz alta que hacía algunos años anteriores, un jovencito iba sentado

a mi lado en el autobús, vía Caracas. Cuando transitamos por Cariaco, frente al liceo,

el chico se puso a llorar a moco tendido, me enterneció, y, le calmé, pasándole la mano

por el cabello y dándole unas palmaditas. Era un muchacho con uno enormes ojos

negros y cara de niño. Se reconfortó, se sintió tan comprendido que puso su cabeza

sobre mi hombro y, me contó que el día anterior habían matado a su primo, quien

trabajaba junto con él en Cariaco, cuidando una calle. La luz del carro de policía que

venía tocando la sirena nos iluminó. El, por un instante adoptó un aspecto misterioso.

Expresó:
-Estoy cansado de toda la pobreza y toda la violencia de la que he sido testigo.

En mi interior solo palpita la esperanza de poder comenzar una vida nueva, con mi

novia que me espera, tengo escrito su nombre en mi corazón, - se abrió la camisa y

con el dedo se señaló, con el entusiasmo de quien recuerda un héroe legendario.

De inmediato con cara de decepcionado quiso expresar algo, me miró ´por unos

segundos con hondo pesar. Por un momento me sentí cercana al muchacho, al notar

en sus movimientos nerviosos y algo infantiles, algo que me recordaba mi propia

juventud. Miró hacia el frente y luego volvió a verme y dijo - ¿Tú sabes cómo se

formaron las mega bandas? Porque ahora hay mega bandas en cualquier lugar, en

cualquier pueblo. ¿Sabes por qué? No sé si serás chavista, pero lo que te digo es

cierto. Yo trabajo con este gobierno. -

Le respondí. -Yo no soy chavista, el país está destrozado. -

.- Lo sé, pero me pagan bien, una moto, armas, buen pago, y, sin rollo, claro, ya

yo no trabajo más con ellos, pero, has visto que siempre hay motos en determinados

lugares, en los sitios más frecuentados, como bancos, centros de comida,

supermercados, mercado. Te lo digo para que no te dejes engañar por las mentiras que

la prensa escribe. ¿Ves ese edificio que parece abandonado? Allí se reúnen todos los

colectivos, la policía lo sabe y los cuida, yo jamás he matado a nadie, -

Toda esta conversación transcurría, mientras atravesábamos la ciudad de

Cumaná. Luego prosiguió y me dijo:

-Lo que permitió que se formaran las mega bandas, fue lo que el gobierno llamó

los milicianos, nos buscaban en los barrios a los que éramos los líderes, los más
bandera pues, y nos ponían a vigilar para evitar protestas. Así que recibíamos las

órdenes de ¿que debíamos hacer? Desde tirar piedras, disparar, quemar carros,

escuelas, lo que nos ordenaran. Pero así se pudieron organizarse los colectivos, el que

estaba en la calle donde estaba un supermercado, vamos a pensar en el supermercado

Francis, diagonal hay una joyería, el que estaba en esa cuadra, avisaba al próximo

quien entraba a la joyería y podían seguirlo solo avisando al vigilante que estaba en la

otra cuadra y así sucesivamente, de esta manera les permitió estar organizados,

conocer el movimiento de las personas que les interesaban y formar las megas bandas

con los milicianos.

En ese momento dos guardias armados interceptaron el bus, noté la sangre fría

y la represión asumida por el chico. Inmediatamente se puso unos lentes de aumento,

una gorra, se rasuró en un santiamén el escaso bigote, se recostó de mi hombro, con la

cédula en mano y comentó en tono muy bajo, - son unos malandros, asesinos-. Sacó

un refresco y unas galletas. La guardia nos pidió la documentación y siguieron de largo.

Después de registrar durante largo rato las maletas y bolsos permitieron que el chofer

continuara el camino.

Por supuesto, pensé para mis adentros, se está ocultando y fui su coartada

perfecta. Justo en el momento en que pensaba si se les ocurría de repente pegarle un

tiro allí, y fuese yo la mal herida, el me aseveró en un tono tranquilizador

-Confía en mí, si no confías en la gente, no podrás conseguir nada en la vida-

Le repliqué -ni siquiera te había visto en toda mi vida. -


-Nada te pasará. Simplemente si te preguntaran, di la verdad, es real, no sabes

nada de mí, solo tendrás la boca cerrada. El final de los traidores es la muerte-.

Esa última frase me atemorizó, todos los puestos del bus estaban ocupados,

tenía que quedarme sentada al lado de ese chico. Cerré los ojos y volteé hacia el lado

contrario. El hizo silencio, hasta que llegamos a Puerto La Cruz, se bajó del bus, logré

ver que se montaba en un carrito por puesto camino a Caracas.

Vanesa me sacó de mis recuerdos. -Ah, claro, por eso una buena parte de los

colectivos, los agentes secretos del gobierno son los que conforman las bandas- replicó

Vanesa y enseguida agregó-vamos a dormir, nos esperan todavía varias horas de

camino-.

Al otro día, después de un cafecito negro y unas catalinas, (hechas con harina

de trigo, huevo, leche, papelón, mantequilla al horno), divisamos a Cumaná,

bordeando a la ciudad, de la antigua Provincia de la Nueva Andalucía, escenario de

las incursiones y fundaciones de encomenderos hispanos, piratas, luego misioneros

franciscanos y capuchinos aragoneses, quienes sometieron a los antiguos pobladores,

epicentro de los dominios Caribes, estos exterminados a través de la extracción marina

de perlas preciosas, en las primeras décadas del siglo XVI, Chaimas, Guaiqueríes,

Cumanagotos; Cores y Tagares, formaban la cultura Caribeña.

Zigzagueamos el golfo de Cariaco, con sus pueblos pintorescos, Quetepe,

Mariguitar, San Antonio del Golfo, su mar cristalino quien me hace recordar a Cruz

Salmerón Acosta, en su poema azul.

-…Azul que del azul cielo emana,


Y azul de este gran mar que me consuela-…

Ese mar adonde bajan las montañas. O como decía Cristóbal Colón, el primer

realista mágico que posó sus pies en 1492 en estas tierras, en la carta enviada a la

reina Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, después de haber descubierto Tierra

Firme, a Venezuela, en su tercer viaje. “El mar hace pensar en las selvas, como en

tierra adentro se sueña con las anchuras marinas. La selva ejerce su atracción sobre

las islas, penetra con los ríos en el Caribe y allí vierte su pensamiento”.

Cuando pasábamos por Cariaco, nos ofrecieron los turrones de piña con coco,

coco con guayaba, besitos de coco, arepas de maíz pilado, cachapas. Justo,

compramos estas últimas. La carretera seguía siendo solo para nosotros, de vez en

cuando pasaba un auto, sin novedad por Manzanillo, Guatapanare, Guaca con su

característico olor a pescado. Las casitas de moluscos con escasas ventas. La vía de

Güiria la Playa, si tenía algunas improvisaciones de ranchos míseros y algunas

hermosas e inmensas viviendas fabricadas recientemente. Extrañamente la laguna de

Copey, ya no tenía los llamingos, ni las garzas. Habría que preguntarse si es por

contaminación de la laguna, o porque la gente ante la hambruna había acudido a la

caza de estas aves.

LLEGUE A MI CASA Y LLEGO LA PANDEMIA

Al llegar a Playa Grande ya me sentía en casita, con su inmerso mar, todo en

calma. Cruzamos la redoma y frente a mí, mi vivienda. La urbanización estaba como

Venezuela, y recordé a Ortiz, el pueblo que casi desaparece por el caudillismo, las

guerras fratricidas y las enfermedades, acabando con la vida y la esperanza de los


pobladores, el cual narra Miguel Otero Silva en la novela Casas Muertas. Sentí tanta

emoción de ver los niños, mis vecinos, era como estar en familia, a través de sus ojos

veía mis gestos, mi ropa, mi manera de andar, de sentir, aquella alegría expresada y

que yo disfrutaba plenamente, porque llegaba en lo más hondo de mi alma. Me

ayudaron a bajar las maletas, luego de los extensivos abrazos. Me habían arreglado el

jardín mis vecinos. Unas hermosas flores de bailarinas, rosadas, lilas, violetas me

habían sembrado. Pensaba en el día que había dejado atrás y sentí entrar al cielo.

Llena de polvo, oscura una parte por los bombillos quemados, mugrienta, pero mi

hogar.

Se había acercado a Venezuela el covid 19, las noticias eran impresionantes, en

Italia, en España por la mortandad habida. Cerraban aeropuertos y fronteras en

algunos países Ese día lunes había sido declarada la pandemia, el gobierno

venezolano cerró las fronteras y decretó: - Estamos en cuarentena. Nadie puede salir

de sus casas. Solo pueden transitar y estar abiertos hasta mediodía los que estén

relacionados con alimentos y bebidas-. Logré ir al banco. Mis cuentas bancarias

estaban bloqueadas. Los días pasaban lentos. De repente toda la planificación se cayó.

No podría viajar de nuevo a Colombia en el tiempo previsto. Ya no quedaban casi

amigos en Carúpano, casi todos habían partido a otros países. Hubiese querido salir

corriendo de nuevo a Bogotá, con mi amado hijo. La gente que había sido mi ejemplo

había cambiado, aquellos a los que quería gustar habían desaparecido, no se había

hecho realidad nada de lo que pretendía. Me parecía que en Carúpano ni la ciudad ni

los habitantes eran reales. Aquí todos querían largarse, morirse o dejar pasar la vida

sin pena ni gloria.


Por una parte, me sentía feliz, caminando bajo el sol brillante, saludando a la

gente que conocía y al mismo tiempo infeliz, de verlos sin dinero, sin paz, con la

angustia ocupando la primera hora del día hasta la última. Era como si me hubiesen

arrojado fuera de la historia de la civilización, como un regreso a un pasado

desconocido.

Disfrutar de la comida criolla, del saludo al vecino, la risa mañanera, el canto de

los pájaros, de mi casa, mi jardín, los morrocoyes, que al llamarlas por sus nombres

acudían a mis pies, de la jocosidad del carupanero, me hacía olvidar de la angustia

cotidiana, del gas que se me estaba acabando y ya no vendían normalmente en las

oficinas encargadas, del agua de pozo, que solo la colocaban tres días a la semana, de

la compra regular de agua potable, de la luz que fallaba tanto, de la inflación tan alta

que todos los días aumentaban los precios, del efectivo que era casi imposible

obtenerlo.

Tuve que pasar mi cumpleaños, saludando por internet, me hicieron sentir feliz y

aludiendo el dicho “la ausencia hace que el corazón se vuelva más cariñoso”. Compartí

con mis vecinos, los regalos: un buen almuerzo, las tortas que no hubo de faltar.

OPERACIÓN GEDETÓN

Esa mañana 29 de abril, habían sucedido muchas cosas al mismo tiempo. Llas

autoridades españolas incautaron un buque que partió de Venezuela, con cuatro

toneladas métricas de cocaína, frente a las costas de Vigo, España. Las redes también

anunciaban la muerte de cuarenta y seis presos, en un motín realizado en la cárcel de


Guanare, estado portuguesa. Los medios de comunicación gubernamentales solo

transmitían información sobre la operación Gedeón. Los noticieros reportaban que, un

grupo de disidentes intentaron dar un golpe de estado al gobierno de Venezuela, con la

ayuda de Estados Unidos y se infiltraron en esta nación, por el estado costero de La

Guaira, desde Colombia. El primer grupo compuesto por una lancha rápida, con ocho

personas, llegó en la madrugada del 3 de mayo de 2020 a las costas de Macuto,

estado La Guaira Venezuela y por el Municipio Chuao, estado Aragua, los cuales

aparecieron muertos. Casi todos ex militares venezolanos que se encontraban exiliados

en Colombia

El ejército bolivariano realizó la operación, con 25000 soldados, junto con la

policía nacional bolivariana (PNB), FAES, DGCIM (Dirección General de

Contrainteligencia Militar); SEBIN (Servicio Boliviano de Inteligencia Nacional) y la

Armada Bolivariana, que se fueron apostando en las cercanías de las costas

venezolanas.

James Giraud, según el gobierno venezolano, fue quien planeó dicha operación

GEDETON una ex boina verde de los Estados Unidos, nacido en Canadá, ex miembro

de las Fuerzas Armadas de Canadá y fundador de la empresa de seguridad privada

Silver USA, junto con el mayor general de la FANB, Cruz Ayala, a quien Giraud conoció

en Colombia, en el campo, donde realizaba faenas de entrenamiento militar a

venezolanos.

Cruz Ayala es un militar venezolano que apoyó el golpe de estado de Chourio.

Este general de División del Ejército fue sancionado por el Departamento del Tesoro de

los Estados Unidos en septiembre de 2011 presuntamente por ayudar a la FARC, a


obtener armas y contrabandear drogas, miembro del Cartel de los Soles. Según

reportes de la prensa, Ayala apareció en los archivos de la FARC, contenidos en la

computadora de uno de los líderes guerrilleros que había muerto, durante la operación

Gaviota, en Ecuador, en marzo de 2008. Supuestamente se alzó contra el régimen

venezolano en 2018.

Un envío de armas y equipo táctico fue capturado el 23 de marzo del 2020, las

autoridades colombianas notificadas por la Administración de Control de Drogas (DEA),

creyeron que pertenecía a la guerrilla izquierdista. Se trataba de 26 rifles

semiautomáticos, gafas de visión nocturna, radios y 15 cascos producidos por High

Endehese Solutions. Ayala asumió la responsabilidad de una operación militar contra

la dictadura del gobierno reinante, según las autoridades venezolanas, Ayala realizaba

entrenamiento militar a 50 venezolanos en Maicao, la frontera, que incluyó el envío de

las armas capturadas, declarando que los funcionarios de Estados Unidos, Colombia

Julián Gaud-in y el presidente interino Juan Gaudin de Venezuela, reconocido por 65

países, habían firmado un acuerdo para apoyar sus esfuerzos para derrocar al que

funge de presidente Nicomedes Madera en Venezuela.

Nicomedes Madera, señaló que conocían del plan, el cual se llevaría a cabo el

10 de marzo, pero que había sido pospuesto debido a la pandemia del covid 19, que

aun cuando había sido arrestado Ayala por Estados Unidos y muchos mercenarios

habían abandonado el campo, Guiraud siguió adelante con el ataque a pesar de su

mala planificación, porque buscaba la recompensa de los 15 millones de dólares

ofrecida por el gobierno de los Estados Unidos por la captura del presidente de
Venezuela. Lo extraño es que el presidente solo intentó detenerles casi dos meses

después.

El 4 de mayo el presidente declaró que habían detenido a 13 soldados, incluidos

dos estadounidenses que trabajaban con Giraud, y seis venezolanos, entre ellos, 2

capitanes, Aldo Barrios, hijo del general Raúl Barrios, preso político. El gobierno

declaró que .25000 tropas nacionales habían sido movilizadas. Así mismo el fiscal

general venezolano declaró que dentro de los objetos incautados que incluían armas,

documentos peruanos, uniformes con una bandera estadounidense y que decenas de

implicados habían sido detenidos.

El presidente en cadena de tv, dijo que fue un intento fallido de golpe de estado

protagonizado por mercenarios. Culpó al presidente de estados Unidos, quien delegó

en la DEA, a través de una empresa Silver, una compañía de Seguridad de Estados

Unidos. Así mismo señaló al gobierno de Colombia, liderado por el presidente Iván

Duque, los cuales niegan participación alguna, al igual que el presidente interino

Gaudin, quien considera que es una treta para tapar el motín de Guanare, donde hubo

46 muertos, la violenta batalla de pandillas, ocurrida al este de Caracas y la solicitud de

captura del presidente y personeros del gobierno venezolano por narcotráfico y

crímenes de lesa humanidad, además de la situación caótica en que se encuentra el

país.

El golpe de estado se convirtió en una de las artimañas, que utilizaba el estado

como simulacro cada vez que ocurría un suceso conmovedor, trágico, que dejase mal

parados a los gobernantes, detenía a gente, en muchos casos inocente. Asi vemos

repetido este suceso, cuando se fue la luz durante cuatro días en el país, aunque
desde hacía varios años expertos advertían sobre el peligro eminente por falta de

mantenimiento y reposición de las líneas eléctricas.

Todas estas noticias me tenían mortificada. Había regresado a mi país que tanto

amaba y, ahora las dimensiones de la injusticia que estaba viviendo y mi furia

empezaron a envenenar la felicidad que me proporcionaba estar en Venezuela. Mis

vecinas y yo solo hablábamos de las desdichas, el silencio que tantas veces había

disfrutado sonaba vacío. Me decía a mí misma Mantén tu corazón limpio. Hacía yoga,

meditaciones. Encontrar la paz, en esta pasividad, me era bastante difícil.

La luz se fue. Pasar tantas horas en la oscuridad, es algo turbador. Salí a

reunirme con mis amigas, a comentar lo que estaba sucediendo, a quejarnos de la

situación, lo bueno es que nos reíamos mucho, porque a los sucesos siempre le

veíamos el lado gracioso o se contaban salerosos. Pasamos varios días sin internet,

yéndose la luz a cada rato. Nos enterábamos de las noticias por los familiares o amigos

que teníamos en Caracas. Estábamos sentadas en la casa de al lado, en el porche,

cuando de repente pasó la guardia y una de las vecinas se echó a correr. La guardia

detrás de ella, pero en la casa de la esquina le abrieron la puerta e inmediatamente la

cerraron, para que no la detuvieran. En la radio exponían que las medidas tomadas

eran para evitar la epidemia del Covid 19. Estaba prohibido salir de sus casas.

Porque esta Venezuela con la que me encontré no se parece a la que yo dejé,

cambiaron sus multicolores sueños, no solo su nombre, su escudo, su bandera,

desde hace 20 años, también sus plazas sin sus héroes, sin periódicos, sin las radios

tradicionales, sin la tv de toda la vida, sin mucha de su gente, desplazada a otros

países, sin su cotidianeidad, su risa, su humor característico, los cafecitos con el


vecino, los paseos, las conversaciones agradables, Volví a mi casa solitaria, a veces

siento que no puede ser en vano mi vida. Oigo en mi interior la importancia de escribir,

entonces me levanto y empiezo a narrar parte de lo que estamos viviendo y me parece

que son tantas nuevas cruentas, increíbles y espeluznantes historias que no me dará

tiempo a contarlas.

LA BATALLA DE PANDILLAS.

Otro hecho verdaderamente escalofriante acogía a los medios de comunicación.

Trece nuevas muertes anunciadas. Las noticias cada día eran más sorprendentes,

Desde la mañana del 8 de mayo, las imágenes de los medios electrónicos mostraban

autos y cuerpos policiales, militares, incluyendo CIPC (Cuerpo de Investigaciones

Científicas, Penales Criminalísticas); FAES (Fuerza de Acciones Especiales); SEBIN

(Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional); PNB (Policía Nacional Bolivariana); BAE

(Brigadas Especiales) (; GNB (Guardia Nacional Bolivariana) junto con el CONAS

(Comando Nacional Antiextorsión y secuestros), avanzaron lentamente por las calles

del barrio más grande de Caracas, Petare, y uno de los más grandes de

Latinoamérica, cinco días después de la matanza en la operación Gedetón en Macuto.

El gobierno de Venezuela acusó a Willis Aldo en ser criminal, narcotraficante,

pran de ese barrio, presuntamente colaborador de la Administración para el Control de

Drogas (DEA) de Estados Unidos, de estar implicados en la Operación Gedetón, quien

se enfrentó con su banda y fueron abatidos, reconocidos 12 muertos.

Ahora solo se hablaba por todos los medios electrónicos y toda la gente del ex

presidiario de la cárcel de Tocorón del estado Aragua, Willis Aldo, con solicitud en seis
tribunales penales, nacido en Caracas, con apenas 20 años fue imputado por

homicidio, secuestro, extorsión y robo.

Willis salió de la cárcel, gracias al alcalde del municipio Sucre del estado

Miranda, el cual aplicó una nueva figura en los barrios, denominada Juez de Paz,

específicamente a Willis en el año 2017, le entregó el barrio José Félix Ribas de

Petare, ubicado en el este de Caracas, del citado municipio, con armas de guerra

incluidas, para cumplir con esta misión de Juez de Paz en cuatro sectores de la

localidad, clasificados como zona 6 hasta la 10, el alcalde, además de las armas,

fusiles AR-15, FN FAL, mini Uzi, escopetas y granadas, radios transmisores, les

dotaba de bolsas de alimentos del Comité Local de Abastecimiento y Producción

(CLAP), servicio de gas público y cualquier otro abastecimiento que realizase el

gobierno, tal como suministro de algunos litros de agua, o transporte.

El Juez de Paz debía garantizar el dominio de la zona. Dentro de sus deberes

estaba: tener censada a la población local, a los transportistas y parque automotor,

llevar la administración de servicios básicos, como gas combustible, CLAP, cualquier

programa social del gobierno que le fuese encomendado, convocatoria a

manifestaciones, donde todos debían asistir y obedecer sus órdenes.

Willis cumplía esa función de cuerpo de paz a cabalidad desde hacía cinco años

en Petare, cuya población es de aproximadamente un millón de habitantes, con su

banda criminal de doscientos integrantes, todos equipados con armamentos ejercían el

control de la zona, la mayoría no pasaba de los treinta años. Realizaban extorsiones a

comerciantes de zonas aledañas, narcotráfico y hurto. Organizados, de tal manera que

los más jóvenes tenían el cargo de gariteros, quienes son los custodios del territorio.
Ello había producido el desalojo de muchos residentes del lugar. Aun cuando había

pobladores que los apoyaban, debido a beneficios locales, bien sea de abastecimiento

de servicio, otros le obedecían porque les habían brindado seguridad, tras la

implementación de medidas, entre ellas asesinar a “bataneros”, estos son

delincuentes que roban teléfonos celulares o baterías de automóviles. Las víctimas de

un robo no denunciaban ante las autoridades, sino ante Willis. Consideraban además

que los protegía de funcionarios de los cuerpos de seguridad como el FAES.

Nos estuvimos reuniendo mis vecinas y yo durante toda la semana y ese

siempre fue el tema de conversación, supimos que en barrios aledaños a Petare

quisieron apoyar a Willis. Nos enteramos que estábamos en manos de los pranes de

las bandas de cada barrio, quienes trabajaban para los servicios secretos, se

encargaban de amedrentar o desaparecer al que se atreviese a protestar. Se decía que

Willis había permitido realizar protestas en la zona y esa era una de las razones por las

que el gobierno ya no quería que fuera juez de paz. Así fue como se expresó

verbalmente lo que ya todo el mundo en la sala sabía con el corazón, pero no quería

aceptar con la mente, estábamos dominados por los pranes y lo que había sucedido

con Willis no era nada más que cobro de cuentas, como lo había aclarado el

presidente, quien señaló que Willys pasaba información a la DEA (Administración de

Control de Drogas), por eso la persecución, desde que el 29 de abril, el gobierno

norteamericano había agarrado el cargamento de cocaína, en las costas de Vigo.

Casi todos esos días se fue la luz por horas. Había algo tétrico en el hecho de

permanecer sentada en la oscuridad sin hablar, por eso, acudía a una de las casas de

mis vecinas.
Pese a los enfrentamientos de Willis en Petare, tanto con fuerzas militares

venezolanas, como bandas delictivas, este no fue capturado. El ex fiscal Nair Mundo,

quien ocupó el cargo de director técnico de Investigaciones Científicas del Ministerio

Publico, denunció las presuntas ejecuciones extrajudiciales durante el operativo

implementado el 8 de mayo en el barrio José Félix Ribas de Petare en el estado

Miranda, en donde resultaron trece personas muertas, una víctima más que las

informadas por las autoridades, quienes, además nunca suministraron la identidad de

los fallecidos.

Los cuerpos presentaban características comunes, señaló el ex fiscal - como

hallazgo forense, todas las víctimas tenían disparos a distancia en tórax anterior (de

frente) doble tap, que es una técnica de disparar dos veces seguidas sobre el mismo

blanco. Esta característica es prácticamente imposible que se repita en trece

oportunidades consecutivas en un mismo operativo. La similitud de las heridas indica

una posibilidad altísima de ejecuciones extra judiciales.

Nair Mundo describe el doble tap como una técnica para dispararles a las

personas, los detenidos son colocados frente al tirador, quien dispara dos veces. Las

trayectorias intra orgánicas no muestran inclinación arriba hacia abajo o viceversa,

sedal, ni lateralidad izquierda, derecha o viceversa, lo que sugiere que la víctima está

inmóvil y sometida antes de recibir las heridas mortales.

Los Operativos de Liberación del Pueblo, un ente del gobierno, fueron creados

en el año 2015. Con la presencia de funcionaros de las Fuerzas de Acciones

Especiales de las Divisiones de homicidio, secuestro, anti extorsión, anti drogas y otras

de delincuencia organizada del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y


Criminalísticas (CICPC), de la Policía Nacional Bolivariana y del Servicio Nacional de

Inteligencia Nacional, para atender los lugares donde se registran delitos.

El operativo consistía en que los funcionarios, al recibir denuncias de los

ciudadanos o realizando previamente una inspección en el sector, se desplegaban en

los sitios y llevaban a cabo una toma temporal de la zona en la que retenían a hombres

y mujeres, quienes posteriormente eran verificados en el Sistema Integrado de

Información Policial (SIIPOL), a fin de determinar si había cometido algún delito.

Justamente con estos Operativos de Liberación del Pueblo, según el ex fiscal

Nair Mundo se había perfeccionado los mecanismos de asesinar masivamente.

Precisamente aplicados a la matanza de Petare. Así mismo informó que los cadáveres

no fueron entregados a sus familiares para velatorios, sino enterrados de forma

controlada por órdenes del Ministerio del Interior, tal como lo hicieron en la masacre del

Junquito, Municipio Libertador Caracas, ocurrido en el año 2018, donde bombardearon

a un grupo de opositores, encabezado por Oscar Paris y lo televisaron

intencionalmente. La telecomunicación estaba siendo usada como arma de amenaza.

Los días pasaron. Por YouTube podía saberse que Willy seguía siendo buscado

por sus alrededores. Los allanamientos, persecuciones y asesinatos de líderes de esta

mega banda, continuaban en la localidad y zonas aledañas de Caracas, durante estos

largos meses, mmientras tanto el aburrimiento se me acumulaba encima con el

encierro por la pandemia. Mañana será flexible, me dije. Aprovecharé para ir a la playa.

Muy de mañana me levanté para ir a la playa de Tío Pedro, estaba a unos tres

kilómetros aproximadamente. Un día sin sol, nublado, la vecina quiso acompañarme,


anduvimos hasta el mercado y luego a todo lo largo de la avenida Perimetral, nos

reímos un poco con sus anécdotas, era muy dada a los chistes verdes, a las bromas

prosaicas. Ella, médico, desde hacía unos años sin ejercer la profesión, debido al

mísero pago, el trato inhumano y el gran riesgo con la pandemia. Por ello, realizaba

trabajos virtuales. Llegamos a la playa.

Regresamos por el mismo camino por donde habíamos venido, oyendo los

rugidos del mar, de lejos las olas parecían sombras gigantescas y blancas,

atravesamos las calles sucias y deterioradas del mercado, un perro movía la cola

amistosamente, mientras unos chicos en la vía le daban trozos de comida. De repente,

pasamos por un lado de la acera, el sol fulminante encandiló mis sentidos, al mismo

tiempo un montículo estaba atascado en mis pies y no lograba verlo, era como si mi

mente estuviese lejana, así como a veces el consuelo y la esperanza no te agarran con

fuerza, esta vez, la simetría y perfección con que debí realizar mis movimientos no

fueron tales, el pie izquierdo se movió lentamente y no tan alto como debía, caí de

bruces, sobre mis rodillas en la acera completamente rota. El dolor inmovilizó mi pierna.

El perro seguía correteando alegre por la acera. Unos vecinos nos llevaron hasta mi

casa. Era domingo. El traumatólogo diagnosticó una fractura en la parte inferior de la

rótula y dos esguinces. En Carúpano, ni lugares adyacentes, en hospitales,

ambulatorios, farmacias, clínicas, había yeso. Tampoco se encontró una férula, o algún

aparato que permitiese mantener inmóvil mi pierna. el dolor en mi pierna y ésta cada

vez más morada me preocupaban. Afortunadamente pude enyesarme la rodilla 18

días después, un traumatólogo de la localidad, precavido, había comprado yeso con

antelación, para su clínica privada. Por supuesto, el medico cobró un presupuesto


carísimo y en dólares. Ahora debía estar sin movilizarme Lo máximo que podía estar

con el yeso era dos meses, aun cuando todavía no estuviese soldada mi rodilla, pero

había que quitarlo, debido a que, a mi edad, podría inutilizarse mucho más, al estar

tanto tiempo sin movimiento. Las vecinas y mi amiga Vanesa, se dedicaron a darme la

calidez de una sonrisa, de un saludo mañanero, de mi comida, de la despedida de cada

día.

Todos envejecemos y morimos, ya parte de mi está desaparecida, pero aun

existo, aun con esta melancolía debo seguir el camino que toma mi vida. Me lleno con

los deliciosos recuerdos vividos con mi familia, por todas esas pequeñas cosas que

componen la vida. No obstante, la impresión de que el tiempo se hubiera detenido,

provocada por el efecto de lentitud, me hacía sentir que por algún extraño motivo

muchas cosas habían cambiado y que había pasado mucho tiempo. Así fue como sentí

una llamada profunda a escribir lo que estaba viviendo, me hizo sentir feliz este

momento de inspiración. Estaba tan segura del aspecto, del estilo de la fuerza, con que

debía narrar, de la necesidad de su existencia, que la alegría me embargaba el

corazón.

Las noticias me sacaron de mi mundo, apuntaban que la alta comisionada para

los Derechos Humanos, Micha Bach, ha emplazado a las autoridades venezolanas a

investigar la muerte de los 46 presos en la prisión Centro Penitenciario de los Llanos de

Guanare, estado Portuguesa, Venezuela, la cual señaló: -Estamos profundamente

preocupados por los hechos violentos en la prisión de Guanare, en los que 46

detenidos habrían resultado muertos y 75 heridos, incluidas autoridades del Centro...-

Esa fue la última vez que oí hablar sobre ese caso.


UN NEGOCIO LUCRATIVO.

Apenas amaneció el día, abrí un cuaderno de hojas ralladas que había

comprado en Bogotá y empecé a escribir el título, la estructura de los primeros

capítulos. Recordé el refrán que dice como vaya viniendo, vamos viendo y justamente,

así concebí los relatos. Me sentía tan cómoda, como si alguien me susurrase al oído,

pero al mismo tiempo entregaba toda mi atención a lo que narraba. Estaba tan

inspirada, desarrollé la estructura de las primeras partes. En un rincón de mi mente

había ciertas dudas sobre el valor de lo que escribía. Pero también veía con los ojos de

la razón que todo iba saliendo a abrir de boca y aquello aumentaba mi entusiasmo y mi

alegría. Iba narrando y dudando muy poco, dejando espacios vacíos en lugares, como

esperando las palabras que llegaran a mis oídos, que no había podido captar bien.

Decidí escribir directo en la computadora, todas aquellas cosas que antes

habían pasado por mi mente a la vez. Estaba muy adolorida y no podía forzarme a

estar sentada con la pierna enyesada. Así que debía tomarme lo de la escritura con

calma. Se cortó la electricidad. Ya la gente se había acostumbrado a que la luz fuera y

viniera que ya ni los niños lanzaban gritos de alegría cuando volvía. Ya la ama de casa

no se preocupaba en ver si se había estropeado la nevera, la lavadora, o salir

rápidamente a apagar las velas, pues el precio oneroso de estas, no permitía

comprarlas, se alumbraban con los celulares, con mechero de gasolina o braza de

carbón. Todos se comportaban como si no pasara nada

Una amiga de Güiria venía casi diariamente a visitarme, estábamos charlando,

yo, degustando una deliciosa domplina que me había traído. En ese momento, recibió
una llamada. Impresionada me contó lo que estaba aconteciendo. Ya como algo

cotidiano, frecuente en esta zona fronteriza con Trinidad y las islas del Caribe.

Y es que cada semana en Güiria, municipio Valdez, ubicada al norte del Golfo de

Paria, frente al mar Caribe, dos o tres lanchas parten de forma clandestina, surcan el

oleaje, que baña la costa del litoral oriental, con venezolanos que escapan

desesperados de la precariedad. Durante las noches se aventuran a cruzar la Boca del

Dragón, allí se unen el rio Caroní y el Orinoco, con el Océano Atlántico, un estrecho

marítimo, donde han desaparecido montones de personas, con destino a la isla de

Trinidad y Tobago, ubicada a 100 kilómetros de Venezuela, anteriormente territorio

nuestro.

En este caso, más de treinta personas estaban en la nave y se desconocía su

paradero. Los rumores de un posible naufragio cobraron fuerza entre los habitantes,

pero en las labores de búsqueda no encontraron vestigios de que eso había ocurrido:

no había restos del bote, tampoco bolsos ni alguna pertenencia de los tripulantes.

Nadie sabía a ciencia cierta que había sucedido.

La Salina es un sector costero que pertenece a Güiria, es uno de los lugares

más utilizados por los capitanes para zarpar en las noches en la clandestinidad,

generalmente con sobrepeso hasta suelo trinitario. Si en una nave, peñero, caben

veinte pasajeros, para hacer rentable el viaje suben cinco, diez más que desean

emigrar hasta la isla de Trinidad.

Usualmente trazan una línea recta en alta mar en dirección a Chaguaramas, un

puerto trinitario que pertenece a la región Diego Martín y es el punto de llegada de la


mayoría de los botes que zarpan desde las costas sucrenses. Otros pasan por toda la

costa, de Macuro se dirigen a la isla de Patos y siguen hasta Chaguaramas

En horas de la noche de ese mismo día los familiares de los desaparecidos

aguardaban en el muelle, desde donde partió la embarcación. El alcalde chourista de

Güiria, llegó al lugar para explicarles que no encontró rastros de naufragio.

El martes 21 de junio, el joven Jeison Gutiérrez, hermano de Kelly Gutiérrez, una

de las jóvenes desaparecidas, llegó a Güiria en horas de la tarde para averiguar qué

había sucedido y formalizar la denuncia ante las autoridades de la localidad. Jeison

refirió, en una entrevista que le hizo el Diario El Nacional que se enteraron de la

desaparición de Kelly, tres días después cuando una amiga que había estudiado con la

joven, la esperaba en Trinidad, los mantuvo en la espera bajo engaño hasta que

finalmente les aseguró que el peñero se había hundido.

Jeison llegó directo a la sede de la alcaldía del municipio Valdez. Una

trabajadora se ofreció para acompañarlo hasta el hotel Plaza, en donde presuntamente

estuvo hospedada, antes de ser trasladada por un hombre llamado Ramón, según la

informante, éste la trasladó hasta su vivienda, mientras esperaban “luz verde” para el

zarpe ilegal de la embarcación. Pero en el registro del hotel no estaba asentado el

nombre de Kelly Gutiérrez, tampoco los nombres de las demás personas. En otras

palabras: su hermana nunca se había alojado en ese lugar y no había nada que

demostrara lo contrario.
El joven se dirigió a la Estación Principal de Guardacostas Zona Atlántica para

denunciar la desaparición y ofrecer las declaraciones necesarias en torno al caso. En

ese proceso, Gutiérrez suministró datos personales, como su dirección de habitación y

trabajo. Indicó que, cuando se dirigió a Protección Civil para también hacer su

denuncia, todos los funcionarios de ese organismo de seguridad, sabían lo que había

conversado con la guardia costera.

Al salir y en presencia de uniformados, dos sujetos sospechosos lo

interceptaron. Inicialmente Gutiérrez pensó que le robarían el teléfono celular porque en

ese momento había llamado a su familia, pero no fue así. Lo amenazaron:

–No te muevas, quédate quieto. Tienes que irte de aquí porque estás haciendo

mucho revuelo con lo que pasó y eso nos está entorpeciendo el trabajo. Es mejor que

te vayas y te quedes callado- Le dijo uno de los sujetos.

Gutiérrez no guardó silencio y les dejó claro: -Solo estoy en Güiria buscando a

mi hermana. Es lo único que me importa en estos momentos-. Él no tomó en cuenta la

gravedad de las amenazas.

-Si te quedas dos días te vamos a amarrar una bola de plomo y te vamos a

lanzar al mar, porque aquí a la gente bocona como tú le pasa eso, los matan-. prosiguió

el sujeto. A lo que Gutiérrez les respondió:

-Mira yo no tengo miedo. Lo que tengan que hacer, háganlo. Donde yo vivo

matan a la gente con pepas de caraota-. La indignación, la impotencia ante el caso de

su hermana le llenaba de valor para confrontar sin miedo a los que le habían abordado.

Tanto su hermana como el eran de un pueblo del Táchira, llamado Rubio.


-Estábamos en el muelle, entre las olas, oímos el sonido de las ruedas de un

carro. El auto se acercó al muelle y de él salió un tipo imponente. Yo lo había visto el

día anterior

En ese momento el alcalde de Güiria preguntó: - ¿Quién es el familiar de Katty

Zambrano? -

-Yo- respondió Gutiérrez-. Le estuve buscando por la Alcaldía-

-Sí. Por eso vine- respondió el alcalde de Güiria. - Vengan conmigo-. El alcalde

le informó a Gutiérrez que darían una vuelta por el pueblo para no quedarse en el

muelle y generar rumores. En el recorrido el alcalde se percató de que una camioneta

los estaba siguiendo, Gutiérrez estaba con un amigo que le estaba acompañando en el

viaje. El alcalde les preguntó: - ¿Ese vehículo que está detrás de nosotros, viene con

ustedes?

-No, nosotros vinimos en autobús- respondió Gutiérrez. El alcalde volvió a hacer

la misma pregunta y obtuvo la misma respuesta. El alcalde llamó a sus escoltas para

intentar interceptar el vehículo que los estaba siguiendo desde que salieron del muelle,

pero este se dio a la fuga. El alcalde dijo: -por tu seguridad Gutiérrez, te voy a prestar el

apoyo. ¿Sabes quiénes son los muchachos que te amenazaron? - . Gutiérrez

respondió: -No, no conozco a nadie en este pueblo. Y le describió físicamente los

sujetos al edil, éste se sorprendió. En seguida los llevó a un hotel y mandó a sacar a

toda la gente que estaba allí. Cerraron el hotel, solo para Gutiérrez y su amigo y los dos

guardaespaldas que esa noche les acompañó. Varios curiosos habían salido inquietos

a asomarse por las ventanas.


Resulta difícil saber hasta qué punto Jeison era consciente de los terribles

acontecimientos que tenían lugar en ese pueblo fronterizo. El comentó solo sentía

vergüenza y al mismo tiempo sentimiento de culpabilidad por haber dejado a su

hermana sola en ese viaje. Ellos pensaban viajar juntos para trabajar en Colombia. Ella

se adelantó para conseguir algo de dinero. Su mamá no quería, al final, aceptó y él no

se opuso.

Al día siguiente una fiscal llamó al hotel a primera hora, para pedirles que se

alistaran porque los pasarían buscando para llevarlos hasta Guardacostas. La fiscal les

advirtió: - No pueden salir de la sede de la guardia costera hasta que reciban una

autorización o hasta que se vayan [Link] explicó –Lo que pasa es que en

este pueblo hay una mafia de trata de personas. Las autoridades están trabajando

sobre eso-. Nosotros estamos claros de que la desaparición de las treinta y tres

personas de la embarcación Ana María, no es por naufragio, se trata de un secuestro-.

Jeison contó que se quedaron en la sede de guardacostas hasta la 1.00 pm. Ese

día también se quedó en el hotel en donde había pasado la noche anterior. Al día

siguiente llegaron a la zona los diputados miembros de la Comisión Especial que

nombró la Asamblea nacional para que investigara los naufragios en Güiria.

-El diputado Carlos Valero nos dijo que los habitantes hablaron con ellos para

que nos sacaran de Güiria. Entonces, él nos pidió que no nos separáramos de ellos.

Fuimos a Guardacostas, pero no nos atendieron-aseguró Gutiérrez.


Finalmente, los parlamentarios acompañaron a Jeison y a su compañero al lugar

en donde estaban hospedados para buscar sus pertenencias y después emprendieron

el viaje de regreso a Caracas.

De acuerdo con las investigaciones de los diputados, comisionados de la

Asamblea Nacional, Carlos Valero y Rigo Alcázar, dos embarcaciones zarparon

desde la población de Güiria, en las costas del estado Sucre, con destino a Trinidad y

Tobago, la primera de ellas, “ Ana María”, salió el veintitrés de abril, pasadas las nueve

pm, desde el Sector La Salina, y posteriormente recorrió otras playas del Municipio

Valdez, recogiendo pasajeros, tales como la Ceiba, Juan Diego, Mapire, Macuro,

Uquire, para tomar rumbo a la isla de Trinidad y Tobago, zozobrando con treinta

personas a bordo, veintiocho desaparecieron y dos sobrevivieron, del total de

pasajeros, veintidós eran mujeres, entre dieciocho y veinte años de edad.

La segunda embarcación, de nombre ¨María Soledad¨, habría salido también de

Güiria, el diez y seis de mayo, a las cuatro de la tarde, naufragó unos días después, al

menos con veintinueve personas a bordo, de las cuales veintiocho desaparecieron.

Según la versión ofrecida por el destacamento cincuenta tres de la Guardia Nacional

indicaba que este bote se volteó por el oleaje y el exceso de peso. Pero los registros de

la Organización Nacional de Seguridad y Salvamento (ONSA) revelan las condiciones

climatológicas de esa noche: estaba parcialmente nublado; el oleaje del mar era de

apenas 0,5 metros y el viento iba en dirección noreste a 12 nudos (unos 22km/h) según

la escala de Beaufort no podía tener fuerza suficiente para voltear una embarcación

cargada con casi cuatro veces su capacidad.


. Testimonios de sobrevivientes indican que el naufragio no fue accidental, sino

provocado por la tripulación que opera en complicidad con bandas armadas dedicadas

a vender a redes de tratas de personas.

El parlamentario de la Asamblea Nacional por el estado Sucre, Rigo Alcázar

denunció que hay una mafia de trata de personas, corrupción agravada por parte de

funcionarios públicos, así mismo aclaró que las autoridades venezolanas no activaron a

tiempo el protocolo de rescate y tampoco se cuenta con los equipos necesarios para

enfrentar esta tragedia.

En las pesquisas realizadas se encontraron implicados nueve personas, entre

ellos funcionarios de la guardia nacional, todos imputados por los delitos de trata de

blancas. El capitán del barco Ana María se escapó del hospital de la isla de Granada, al

saberse buscado. Tiene antecedentes penales por el delito de trata de blancas.

Carlos Valero, diputado de la Asamblea nacional alertó que esta red criminal se

lleva a mujeres y hombres de Venezuela, para explotarlas sexualmente y a los

hombres, ponerlos a trabajar en fábricas o fincas donde les quitan los pasaportes y los

amenazan con entregarlos a las autoridades. Es lo que la Organización Internacional

de Migraciones denomina Esclavitud Moderna, cuyo modus operandi es el mismo,

desaparecen todos, luego aparece el capitán del barco y aparecen puros hombres, las

mujeres no.

  En medio de varios allanamientos, el comisionado de la policía de Trinidad y

Tobago dirigió una operación en la cual se logró el rescate de 19 jóvenes venezolanas

secuestradas en dos casas en las zonas de Westmoorings y Diego Martin, junto a otro
grupo que estaba en un restaurante chino del sector Wodbrook, todo en la capital

trinitaria, Puerto España. La mayoría de las jóvenes encontradas tenían diecinueve

años, las demás oscilaban entre quince y dieciocho años de edad. Las encontraron

encerradas en cuartos donde eran obligadas a consumir drogas para mantener

relaciones sexuales por dinero. El ministro de Seguridad Nacional de Trinidad y

Tobago, lo consideró como “la mayor operación de trata de personal y esclavas

sexuales detectada en el país hasta ese momento. No se encontró a Kelly.

Mi amiga de Güiria, me contó que justamente por la desaparición de las

embarcaciones, en Caracas, San Cristóbal, Maracay, Valencia y Güiria, se habían

hecho protestas al mismo tiempo, ese día veintitrés, para exigir a las autoridades se

pronunciasen sobre las chicas desaparecidas. Este hecho, es solo uno de los casos de

los tantos ocurridos en Güiria.

Según la Organización de las Naciones unidas (ONU), la trata de personas es el

tercer negocio ilícito más lucrativo en el ámbito mundial. En América Central y el

Caribe, 80% de las víctimas son mujeres, más de la mitad niñas, 55% y 25% son

adultas, de acuerdo con la oficina de la Droga y el Delito de la ONU.

Se había declarado toque de queda en Carúpano, me había comunicado por

teléfono una amiga que había un tanque frente al mercado y el ejército tenía tomada

las calles, por la pandemia. Mi amiga aclaraba por los sucesos de Güiria. Mi

imaginación se deslizaba libre y ligera, por encima de todo, como un niño que ignora un

problema que le desagrada.

Me senté frente a la computadora a escribir lo que tenía en mente. Nada ni nadie

podría hacerme que tornase atrás en el inmenso y narrativo viaje en que me había
embarcado. Pensaba que el escritor puede o debe cerrar parte de su mente al mundo a

las tormentas, a los desastres, solo de esa manera podría vivir el presente como un

sueño. Sin embargo, yo estaba pegada leyendo los YouTube, las noticias por internet,

la tv internacional, los recuerdos. Por esa razón, hizo que yo pensara que lo que yo

estaba escribiendo no era auténticamente vivido, procedía de la memoria.

SIN TV NO HAY PARAÍSO EN VENEZUELA

Los días pasaron lentos, debía permanecer enyesada. Ya tenía un poco más de

movilidad. A las 8 pm la gente se recogía en sus hogares, con prácticamente el único

entretenimiento para las amas de casa y la familia: la tv, la ciudad estaba despierta, no

prestaban atención a las ventanas ni a la calle, la tele espectadores sólo veían sus

pantallas. Ese día era diferente, no se podía ver DIRECTV, la televisora de la señal

abierta, de la cual disponía una buena parte de los ciudadanos carupaneros por la

diversidad de canales internacionales, mientras que las demás televisoras pertenecían

al estado, las cuales estaban cubiertas en gran parte del día por programas

gubernamentales y con restricción a la libertad de expresión. Esa mañana dieron un

corte en la emisión, anunciaban en la radio que la emisora de televisión DIRECTV,

debía cumplir con unos trámites legales para que pudiera continuar funcionando en el

país. La gente demostraba a gritos su disgusto. Yo, me sentí afectada, aunque si veía

tres horas de tv en el día era mucho, me envolvió una sensación de pesimismo,

arrepentimiento y culpabilidad, por estar en mi país, por tomar la decisión de venirme,

La facilidad que me daba la costumbre, de rellenar mis espacios vacíos, ahora, la

noticia, el deporte y los programas que me gustaban ya no me iban a entretener. En

ese momento percibía los latidos de mi corazón en las aletas de la nariz, sentía
desesperanza, como si ver tv, fuera la única posibilidad de encontrar felicidad en mi

vida. El pesimismo se iba extendiendo con rapidez por mi alma. Ahora pensaba con

más ahínco en mi pierna enyesada.

Ya nadie estaba pendiente si Willis estaba huyendo, si le habían atrapado, o

algunos de la banda los habían matado. La gente murmuraba con rabia, indignación e

impotencia y con incomprensión, por aquella estúpida decisión de cortar el DIRECTV,

por no cumplir con la legalidad del caso. Se sintió más fuerte la hiperinflación, algunos

se dejaron arrastrar por la sensación de encontrarse atrapados en una confusión

temporal de la que no podían huir, otros seguían sentados frente a sus televisores,

esperando la solución, muchos planteaban su indiferencia, decían que no les

importaba el aspecto político de los acontecimientos, otros se dedicaron a observar y a

revisar nuevas oportunidades para seguir disfrutando de la televisión por el corte de la

tv , otros protestaban lanzaban improperios., gritos furiosos y abucheos por los medios

electrónicos, a pesar del atemorizado silencio que se percibía en las calles sombrías.

Ahora casi todos los mensajes electrónicos eran referidos a la fe, la esperanza,

la esencia de las personas, de los pueblos, de sacar todo lo que oscureciera nuestra

alma, a sentir la pureza, como una maravilla llegada de un planeta completamente

distinto al nuestro, a apreciar nuestra postura frágil, femenina. Mensajes iban y venían

sobre las manos, los gestos elegantes, e insistirnos en que nos dedicásemos a estar

más refinadas y distinguidas. Otra nueva propuesta era el camino a la Ilustración,

escribir solo poesía, sonreírle a la vida, agradecerle a Dios, seguir disfrutando de las

travesuras y extravagancias de este pueblo oriental. Ahora, a través de esta nueva

tecnología del celular, parecía ser más fácil el manejo de la sique colectiva, moldear a
la opinión pública, manteniendo distraída a la gente de lo realmente importante. La

radio anunció que DIRECTV, con su nuevo dueño podría verse de nuevo en el país.

Con la eliminación de canales opositores al régimen, el gobierno estaba complacido.

RODILLA EN TIERRA.

Los gritos desaforados que se oían en el vecindario me pusieron tensa.

Inmediatamente escribí a mi vecina. Ella me explicó: -Debemos sacar las bombonas de

gas nosotras mismas a la próxima esquina. Hasta ese momento, existían oficinas para

realizar la solicitud del gas, un personal conocedor del oficio transportaba los cilindros

en camiones dispuestos para tales menesteres, hasta el hogar donde le instalaban la

bombona de gas. Era inconcebible esta nueva medida de salir corriendo con la

bombona a cuestas. Pero como teníamos casi un año sin gas, todos obedecimos, a

regañadientes. Parecía que iban cumpliendo a la letra el referido a la manipulación de

masas, tal como lo señala Timsit: Crear problemas y después solucionarlos, aunque las

soluciones escogidas eran las más nefastas.

Yo, enyesada con la angustia hasta en los dientes. Gracias a mis vecinos, una

chica y un chico buscaron las bombonas, las llevaron hasta la esquina prevista. Esa

tarde me enteré que algunos cilindros de gas, rodaron al piso, cuando el camión

retrocedía. Una señora trasladaba a pie su bombona y de repente empezó a chirrear el

gas que iba expulsando. Otros dos cilindros cayeron al suelo desde el camión. Por

suerte estaban vacías. Era la primera vez que el chofer trasladaba estos equipos y

desconocía completamente este oficio, lo peor era que ni los reparaban ni los

cambiaban por nuevos cilindros. Publiqué por WhatsApp los sucesos, para que

exigiésemos o nosotros contratásemos personal y transporte adecuado. Mis vecinos


consideraron que estaba fuera de lugar, y que yo era una desconsiderada. Todos los

mensajes de WhatsApp del grupo de la urbanización se unían a las jefes del CLAP, a

través de figuras con aplausos o similares, tal vez sea por miedo o bien por la

costumbre de unirse a cualquier ovación. Mi llamado de atención en la urbanización

sobre estas adversidades en el manejo del gas por inexpertos y estar los cilindros

ubicados en lugares en que ponen en riesgo la vida del ciudadano, en vez de

tranquilizar, o llamar a la reflexión, pensé, solo había creado más zozobra a los vecinos

y ellos optaron por callar mi voz.

Los cilindros de todas las casas se descargan en la casa de la persona

encargada de la distribución del programa de alimentos subsidiados del Gobierno

conocido como CLAP. Unos vecinos, cuando me asomé a la puerta, sonreían de una

manera apenas perceptible, con la tranquilidad del corazón que da el saber que lo que

sucede, forma parte del designio del universo. Las encargadas del CLAP en la

urbanización enviaron otro mensaje: Gracias a Dios, lo logramos. Hemos cumplido con

la patria.

En algunas localidades de otros estados habían ocurrido explosiones

Entre enero y abril, la Red por los Derechos Humanos de Niños, Niñas y Adolescentes,

(REDHNNA) manifestó que se identificaron varias fallas en la distribución del gas

doméstico y la violación de normas por el manejo y recarga de las bombonas, lo cual

generó situaciones de alto riesgo, algunas de ellas mortales. Al menos seis niños, niñas

y adolescentes habían sufrido lesiones por estallidos y quemaduras en cuatro estados

del país: Apure, Barinas, Caracas y Bolívar. En este último, una niña de dos años había
perdido la vida. Además de ello, argumenta Crónica Uno, las bombonas tienen un

tiempo de vida útil, si no se desincorporan ocurren fugas.

Alguien tocaba la puerta. Era un señor que me solicitaba las ramas secas del

árbol de guayaba que había podado hacía pocos días, para trasladarla a uno de los

tantos barrios que no tenían gas y en muchas casas cocinaban con leña. También acá

algunos vecinos se veían obligados a hacerlo, cuando se les dañaba la cocina eléctrica

de una o dos hornillas, mientras las reparaban, o cuando la luz se iba por varias horas.

Y me dije por lo menos tengo gas. Sentí un gran regocijo, mi corazón casi al borde de

la alegría, de no haber sido por el gesto angustioso de mi vecina, quien venía de

recoger las bombonas, ella, de 81 años junto con su nieto de 14, me contó, las rodaron

hasta el patio de su residencia y el adolescente, por primera vez instaló los cilindros a

la tubería que enviaba el gas a su casa. Por suerte todo perfecto. Me apretó la mano y

me dijo:

-Hay que dejar todo en manos de Dios, estoy muy agotada- y se despidió.

Yo también tenía en la cabeza un zumbido, como un ruido subterráneo que

invadía todo el cuarto, la casa y se metía en mi cuerpo y mis párpados. Era tal el

cansancio que no podía dilucidar si era preocupación, esperanza, angustia,

desesperanza o realmente alegría lo que sentía.

-Vine un poco más temprano que de costumbre, a dejarte la cena, estoy

estresada, vengo rápido, aquí no hay otra cosa que hacer. Conformarse y más nada. -

Cerró la puerta y se fue. Esa voz de mi querida vecina Valentina me hizo estremecer.

El gobierno tomó la decisión de eliminar las oficinas y que fuesen las juntas comunales
las que se encargasen de repartir el gas, con todos estos riesgos que ya hemos

experimentado. Nos dejaron sin gas un año y, ahora cual si fuesen Mesías cada uno de

los delegados comunales de calle redimirá nuestras penas por este servicio básico y

correremos con nuestra bombona encima, a la carga, adonde tengan a bien decirnos

que arrastremos el cilindro, y, rodilla en tierra, la recogeremos y seremos felices hasta

que el gas se nos acabe.

A pesar de todo, es un día muy especial, es el cumpleaños de mi nieta mayor.

Pensar en ella, me llenaba de alegría, aunque esté lejos. Ella estaba muy bien, con sus

padres y hermanita, y con sus abuelos. Aprendió un nuevo idioma, tarareaba el

portugués, leía mucha más literatura, estaba realizando el pre universitario, además

trabajaba. Siempre nos comunicábamos, generalmente me enviaba fotos, videos de los

lugares que visitaba en sus tiempos libres, museos, parques, sus historias, llenándome

de ternura, con esa sensibilidad y su característica dulzura. Dormí abrazada a sus

sueños, a su carrusel de ilusiones.

LA REPRESION TOMA LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Los loros revoloteando sobre mis matas de guayaba y pumalaca, picando aquí y

allá. Al verme, solían irse como una bala, disparados, como una algarabía sonora, en

bandada, de árbol, en árbol, despertando al vecindario, coloreando la mañana de

estos días veraniegos, me acompañaban los pájaros amarillos, de pico negro, los

cristofué, su nombre igual a su canto, el cual yo emitía con silbidos y era correspondida

por ellos, las morenas potocas, los azulejos, con su dulce trinar, los cucaracheros que
abundaban y tristemente sobre los techos la nueva fauna, los zamuros, extendidas por

todas las calles y techos como esteros, adonde la basura los llamaba. Había también

unos pequeños pájaros negros, llamados conotos y chulingas, estos últimos se

apropiaban de los nidos de otros, son rapaces, carnívoros. Disfrutaba de mi pequeño

paraíso tropical.

Había una extraña claridad que dejaba lucir los rayos de sol, reflejados con una

fuerza extraordinaria en la silenciosa habitación de techo y ventanas altas. Estar

enyesada hacía sentirme en la habitación de un hotel, saboreando estar en otro lugar

cercano a mis seres queridos. Sonreí con la misma frialdad que se saluda al

recepcionista a la nueva chica que me atendía, ella solía traer el alimento, como si yo

fuese un viajero con prisa, sin conversación alguna desaparecía. Yo, con mis débiles

movimientos, como atrapada en una trampa, de esas escondidas bajo hojas, en la

tierra que aprisiona a una de las extremidades e impide adelantar, hasta que descubres

la movilidad de las otras partes del cuerpo y avanzas y dices adelante hay motivos para

vivir.

Las noticias en la radio de la localidad asomaban las controversias entre la

alcaldesa de Carúpano y el gobernador de Sucre y sobre el sinfín de situaciones

problemáticas en la región, similares a lo que ocurría en otras regiones del país. Radio

Fuego informaba sobre estas querellas. Y sobre los acontecimientos a nivel nacional a

grandes rasgos, sin ahondar en los casos. De tal manera que nos enteramos también

por Ipsis que el gobierno había hecho hincapié en limitar las garantías. Dichas

acciones fueron ejecutadas por los cuerpos de Seguridad del estado y grupos de

simpatizantes oficialistas.
Esa mañana, asomada a junio de 2020, nos enteramos que en Barinas, el

estado llanero que había visto nacer a Hugo Chourio, estaba encendido, el pueblo

enardecido, en especial los transportistas por la escasez de gasolina y gasoil, salieron

a las calles a protestar. Ello dejó once personas muertas por la actuación de los

cuerpos de seguridad del Estado y particulares Las protestas se extendieron como olas

en el mar por casi todo el país. Toque de queda anunciaba la radio, en algunos

estados, mayores medidas por la pandemia y continuaba la semana radical. En

Carúpano, la escasez de hortalizas, frutas y carne se dejó notar y los precios por las

nubes.

. CONATEL. La compañía nacional, encargada de la Telecomunicación, en

menos de dos semanas, había cerrado 40 emisoras estatales temporalmente, bajo el

fundamento de que instigaban a la violencia y algunas operaban sin permiso. En

Barinas solamente había cerrado seis estaciones, mientras hacia las averiguaciones

correspondientes a cada una de ellas. Multifacética y cotidiana se ha vuelto la represión

contra la prensa independiente, afirma el SIP, ahora también hay cortes de conexión a

internet y bloque de las redes sociales, En forma definitiva fueron bloqueadas algunas

páginas, así como privaron de frecuencia a las radios y televisoras críticas

Venezuela es uno de los tres países de América Latina donde los periodistas

más denuncian bloqueos o dificultades para tener acceso a la información oficial,

situación que se ha agravado durante la crisis generada por COVID-19, según la

reciente clasificación de Reporteros Sin Fronteras. Me decía un periodista, En

Venezuela se puede reflejar la pandemia a nivel internacional, la cual es cierto, e

indicar el número de personas, ahora en peores condiciones, como son los caos de
Estados Unidos y Brasil, se pudo publicar la grave crisis higiénica en el Ecuador, pero

no se puede señalar sobre las condiciones sanitarias acá. Aunque yo estaba

convencida, que realmente Venezuela, iba a ser menos afectada, porque ya no había

turismo, por el escaso transporte terrestre y aéreo, y, por la prohibición de apertura del

comercio, centros recreativos, del libre tránsito del ciudadano, desde las 2 pm, lo cual

fue utilizado para el control socio político. Ahora los militares tenían tomadas las calles,

los aeropuertos, terminales, alcabalas móviles por doquier, en especial, en regiones

fronterizas, es decir, tenían el control territorial. Sin embargo, se había incrementado la

delincuencia organizada.

AGUA SALOBRE

Había llegado julio. Hora de quitar el yeso de mi pierna. Todo había salido a la

perfección, con un poco de dolor, salí caminando de la clínica. Sin poder hacerme la

tomografía o la resonancia magnética. La clínica que lo hacía en Carúpano, no había

podido repararlos. El doctor quería saber las condiciones de los ligamentos. Sin

embargo, salí con una alegría inmensa, como niño con juguete nuevo, la música oculta

de aquellos giros que da la vida, es lo que forma su arte. La clínica estaba cerca de la

plaza Santa Rosa, ésta había sido rescatada por los vecinos, con luces, plantas,

limpieza y mantenimiento, recién pintada, lucía su fuente de mármol de carrara, sus

árboles centenarios y sus nuevas flores de cundeamor, lirios, rodeada por casas con

techos de dos aguas, de bahareque al frente la catedral Santa Rosa de Lima, una

iglesia de confección románica, en una esquina funciona el Museo Histórico,

derruyéndose, desamparado por las autoridades, como todo el casco histórico, que

guarda consigo la soledad de la avenida Perimetral, los antiguos caserones, el aroma


del mar, con sus brumas, acompañaban el paisaje. Por el camino oí el discurso del

presidente, no se diferenciaba de los demás discursos. Aunque en éste realizó una

afirmación:” esos comerciantes que ustedes conocen, víctimas del capital, de los

capitalistas que especulan y roban como nosotros” …Sin comentarios.

Las trinitarias de todos los colores fucsia, blanca, anaranjada, morada, roja,

adornaban la avenida, sus árboles de almendrón, pejua y uvas de playa, hasta llegar al

mercado. Las sardinas, verduras, maíz, plátano, mangos y ciruelas era lo que más

prosperaba en esa calle. Quise llegarme hasta donde estaba el pescado, tomé el

camino de la venta de flores, calas rosadas, blancas y rojas, heliconias rojas, aves de

paraíso, azucenas, dalias, crisantemos, me animaron el espíritu. Un hedor subía de un

montón de desperdicios de pescados, algunos zamuros insoportablemente negros

hurgaban en el estacionamiento. Ningún viento de altamar llegaba a soplar. El sol color

fuego, de lejos parecía una enorme naranja flotando en el mar. Allí había pescados

como tahalí, corocoro, cazón, raya, carite, sierra, picuda, lebranche, y de moluscos,

mejillones, guacuco, cangrejo, peptona. . Había un ambiente de cambio en la aburrida

vida de siempre. Las mujeres con sus bolsos y los niños de la mano, tocaban las frutas

y regateaban los precios. Hombres apostados en las esquinas, mirando a los que

pasaban. En medio de la calle, la venta de comida seca, de naranjas, mangos, jobitos,

bananas y aguacates, los carros aparcados en las calles y el estacionamiento con la

venta de verduras: ´ñame, yuca, batata, ocumo blanco y chino, mapuey, auyama, ají

dulce, el ajo, el cebollín, culantro, perejil. Había poca circulación de carros. De la parte

trasera de un carro, iban tres niños agarrados, patinando. Al llegar a mi casa, disfruté
tranquilamente de la sopa de pescado, con casabe, una especie de pan, realizado con

la harina de la yuca.

Mi pequeño jardín del Edén estaba a punto de sucumbir. La bomba de agua

estaba dañada y por eso el tan preciado líquido nos faltaba, aunque es agua salobre,

de pozo. Pero tenía una grata noticia, la junta de la Urbanización le facilitaría los

obreros, herramientas y repuestos a la empresa, manejada por el gobierno Hidro

Caribe. Esa misma mañana se solventó el problema. Realmente la empresa cobraba

una suma irrisoria por el agua, la luz desde hacía más de un año no facturaba. El

acueducto solo cubría una pequeña parte del municipio Bermúdez, el resto desde hace

6 años se satisface de pozos de agua salobre. Estamos a cero metros sobre el nivel del

mar acá en Carúpano.

El acueducto proveniente de nuestra gran riqueza hidráulica, del embalse de

Clavellinos, un lago artificial muy cercano a la población de Santa María de Cariaco a

donde convergen los riachuelos que descienden de Caripe, estado Monagas nos

estaba vedado. Desde hacía varios años, no había sido reparada las tuberías que

enviaban el agua a parte del Municipio Bermúdez. El acueducto de Macarapana, hecho

en 1896, alimentado por la cuenca de la Cerbatana, hoy languidece junto con el rio

Chuare. El embalse El Pilar (municipio Benítez), concluido en 1965, hoy en desuso. El

negocio es redondo, había que comprar bombas de agua, realizar pozos subterráneos,

la compra del material, cemento, cabillas, arena, herramientas, así se embolsillaban los

alcaldes sendas sumas de dinero, prácticamente diariamente, realizándoles

mantenimiento, pagando camiones de agua, son una millonada que adquieren

mensualmente. Además, garantizaba que el agua dependía de que ellos cada semana
la abrieran por dos o tres días y que nosotros les debiésemos el favor por tener la

bondad de abrirnos la llave. Los ríos Candoroso, Cuzma, Chacaracual; Catauro,

Nivaldo, El Calvario, bañan los municipios Arismendi, Benítez, Bermúdez, Libertador,

cada día fenecen, por la desprotección de cuencas, vegetación, a sus aguas.

LOS DE LAS BOTAS NEGRAS


Había terminado de ver una serie melodramática sobre la vida de un gánster en

Colombia. Recordaba como Escobar Gaviria, el protagonista de la película, junto con

sus aliados se reunían cada cierto tiempo para planificar a quienes aterrorizarían, a

quienes matarían. Yo, perdida entre la fantasía y la memoria pensaba, el mes pasado

atemorizaron a periodistas. Ya este mes el rumbo ha cambiado. Los golpes en la puerta

me despejaron la mente. Por el temblor de la voz y por el brillo de ira de sus ojos, sabía

que mi vecina no traía buenas noticias. Me dijo prende la radio. La noticia anunciaba la

muerte de un periodista en Güiria.

La radio anunciaba la detención y desaparición del locutor Homero Díaz, el 15

de julio de 2020. Un profesional universitario, graduado en Administración de Empresas

y con un curso de locución, el cual ejercía en la radio local denominada Fuego Puro,

tanto él, como el dueño de la emisora dirigentes activos del PSUV, el partido del

régimen. Díaz, aunque reportaba a algunas de las situaciones críticas de la localidad,


últimamente acentuaba sobre las políticas corruptas de la gobernación. Al otro día

luego de una brutal defensa y solicitud de libertad desde La emisora Fuego Puro, fue

absuelto al siguiente día, clausurada la emisora radial y a sus locutores. En otras

estaciones mentiras patrióticas y contradictorias, los cantos cristianos y el surrealismo,


llenaban los espacios radiales, como esas muñecas irrompibles que se hacen pasar

por ser la realidad. Para los carupaneros fueron dos días como la electricidad, de alta

tensión.

A los pocos días desapareció Casto Salas, el sociólogo, teórico, asesor del alto

mando militar, militante del PSUV, guerrillero de la FALN, se haba unido en su época de

estudiante de la UCV, durante la década de 1960-70, donde ejecutó varias acciones

que causaron revuelo mediático, por las diferentes operaciones en que participaba para

obtener dinero para la guerrilla, a través de los robos de bancos. Fue detenido por la

presunta participación en el asalto al banco del Caribe, de la comunidad de Guacara,

estado Carabobo. Tras ser liberado por no haber pruebas, Salas es detenido

nuevamente en diciembre de ese mismo año, in fraganti, herido de gravedad en la

operación frustrada del robo al banco Ítalo Venezolano, ubicado en la población del

Sombrero del estado Guárico. Producto de un indulto presidencial de pacificación en

1974, es puesto en libertad.

Realmente es conocido por su vinculación en el secuestro del industrial

estadounidense William Harris, gerente de una empresa transnacional, ubicada en la

ciudad de Caracas. Casto Salas era parte de un movimiento armado denominado

Camilo Cienfuegos, registrado en Caracas en 1976. Los guerrilleros argumentaron que

el secuestro del estadounidense se debía a su injerencia en los asuntos internos del

país y de actuar en complicidad con el entonces presidente de la República Carlos

Andrés Pérez. William fue rescatado, luego de permanecer en cautiverio por tres años

y cuatro meses, en 1979 en un operativo de la extinta Policía Técnica Judicial. (PTJ)

que se encontraba en la zona, buscando a ladrones de ganado, en el estado Bolívar,


justo donde nació Casto Salas. En ese operativo también participó el guerrillero Antonio

Rojas, padre de la presidenta de la Asamblea Legislativa del régimen, y del ministro de

Comunicación. Antonio Rojas murió en 1974, por un infarto atribuido a las golpizas que

recibió en la sede de la Dirección General Sectorial de los Servicios de Inteligencia y

Prevención (DISIP), ahora SEBIN. El guerrillero Casto Salas fue capturado en 1977, en

una alcabala móvil. Permaneció detenido durante los 8 años de su condena.

Al ganar el presidente Chourio, Casto volvió a la palestra política, se

desempeñaba como ideólogo de la revolución, bajo las premisas de Cuba. Aunque

también ocupó el máximo cargo, presidente de Aluminios del Caroní Sociedad Anónima

(ALCASA), una empresa de aluminio próspera, que fue a la quiebra.

Justamente Casto, el día anterior al secuestro había dictado una conferencia. Su

esposa había salido al trabajo. Cuando despertó su hija, dormida hasta las 11a.m, se

dio cuenta que su padre no estaba en casa, cosa que le pareció muy extraña, por su

costumbre de avisar y sobre todo en pandemia. Casto desapareció de su residencia

ubicada en el estado Aragua. Su teléfono celular tuvo conectividad dentro de su casa a

las 11.30 a.m. de ese día y luego ya no volvió a activarse. Según sus familiares, utilizó

su computadora alrededor de las 9 y a las 11 a.m. ya no estaba en el lugar. Había

salido sin tocar su desayuno, sin tomar su medicamento, cosa que su familia calificó

como completamente irregular. Se descartaron varias hipótesis, entre ellas, que era

posible le hubiese dado un coma diabético, que de repente por su avanzada edad, 76

años, hubiese desarrollado Alzheimer. O que se hubiese ido de su casa

voluntariamente. La primera porque se hubiese conseguido en un centro hospitalario, o

muerto en la calle, La segunda porque estaba activo intelectualmente y la tercera,


porque no se había encontrado, estaba desaparecido, como si se lo hubiese tragado la

tierra.

La familia pensaba, que era un secuestro por razones políticas. Uno de los hijos

aducía -La costumbre de mi padre, era no abrir la puerta, él no iba a romper el

protocolo de seguridad que le había quedado como viejos resabios de la lucha

clandestina y armada, al menos que fuese un amigo o un bien conocido, No era fácil

salir del urbanismo porque no había transporte público y había que salir en carro-.

María de Salas, su esposa, sostuvo que Salas salió de su casa al ser convocado por

alguien que conocía. De acuerdo a sus cálculos se habría realizado entre las 9,45 am y

las 11,30 am de ese sábado 8 de agosto. Ella explicó que, para llegar al apartamento,

tienen que abrir previamente dos puertas. María calificó de forzada y política la

desaparición del guerrillero, pues, afirmó -.” El representa un obstáculo. Casto tenía

tiempo pensando y reflexionando demasiado. Eso no le convenía a quienes se oponían

a la construcción de sus ideas. Pese a que se estaba exponiendo, trataba de hacer

entender que se están destruyendo proyectos con alianzas diabólicas-. No especificó a

qué se refería.

La familia confundida no descarta ninguna hipótesis no saben si fue el

imperialismo norteamericano, por los análisis que realizaba sobre las nuevas formas de

intervención del imperialismo. Sin embargo, consideraba la esposa en una entrevista

realizada en Tal Cual: -Hay gente que tiene mayor impacto en cuanto a política

internacional. -Se pregunta – Llevárselo a él ¿para negociar qué? ¿Para qué? -

agregó -No se ha dado explicación alguna públicamente sobre la detención ¨de Carlos

Miranda, en Boleíta, Caracas, comandante de la Base Aérea Teófilo Luis Méndez, del
estado Bolívar, quien era su enlace. Le he pedido al ministro de Relaciones Interiores

que revise al general Durán, quien trabajaba con él, que por cierto no me ha querido

atender-.

Aunque la desaparición del sociólogo fue tendencia en las redes sociales, no

había habido pronunciamiento alguno por las altas figuras de la revolución, excepto lo

comentado por el ministro del Interior quien había expuesto que Casto Salas había

salido de su casa voluntariamente.

El móvil aplicado se repitió en diferentes lugares. Ese mismo mes, ocurrieron

diferentes asesinatos de líderes del partido reinante. El gobierno permitió que se

hiciese del conocimiento del público, en los diferentes medios de comunicación del

país, dichos crímenes, aun cuando no esclareció los hechos ni dio respuesta a las

familias sobre los sucesos acaecidos, como podía observarse en los siguientes eventos

descritos. La cuestión era ¿Quién mató al señor Salas?

La pregunta era difícil de responder, era comunista, marxista, leninista, ideólogo

de la revolución Bolivariana de Venezuela, patriota y político activo. ¿Cuál sería uno de

los roles que él debía cumplir? Su casa, supuestamente fue allanada, se encontraron

cuarenta mil dólares$, así lo señaló un diputado opositor de reconocida trayectoria

nacional en un Twitter. Otra interrogante es ¿Por qué su relación, tal como lo expresaba

su familia, era con el alto mando militar? Su esposa solicitaba que investigaran al

general Durán, con alto rango militar. Justo ese militar había sido sancionado por varios

países. Entre los cargos había penalizaciones de carácter económico e individual. El 30

de marzo de 2018 fue sancionado por el gobierno de Panamá por ser considerado de
alto riesgo por blanqueo de capitales, financiamiento del terrorismo y financiamiento de

la proliferación de armas de destrucción masiva.

Por otra parte, fue detenido el comandante Miranda, el cual servía de enlace

entre los militares y Casto Salas, tal como lo expresó María y un miembro de la

Asamblea Nacional, seleccionado por el PSUV, a través de un audio publicado en las

redes sociales. Todas estas interrogantes quedaron en el aire. ¿Por qué necesitaba un

enlace? ¿De qué se trataba todo esto? Nada se ha sabido hasta la actualidad.

Nueve días después se suscitó el crimen de un dirigente del PSUV en Güiria,

estado Sucre, Pedro Pazos, secuestrado y asesinado. Fue sacado de su casa por

cuatro hombres que portaban armas de fuego cortas y largas. Indicó un medio local.

La hermana Rita explicó: -Usaban capuchas, sweaters manga larga, con gorras y

tapabocas. Eran muchachos aparentemente sin preparación alguna. Uno de ellos dijo

que era a Pedro. a quien habían ido a buscar, que se había comido la luz y que lo iban

a matar que a eso habían ido. Llevan a Carmelo hasta el patio y ahí lo golpean.

Parecían estar hambrientos y procedieron a engullirse toda la comida que encontraron.

Como en una película de terror y suspenso se movían por toda la vivienda. Se

apropiaron de teléfonos móviles, tres computadoras portátiles tipo Canaima, una laptop

HP, una tablet, el equipo de internet, ventiladores, medicamentos del bebé, se

probaban ropa de la familia, colocándose por encima de lo que vestían. - El cadáver lo

encontraron en la mañana del 18 de agosto, en una carretera de Güiria, dentro del

carro.

Fungía como profesor de Educación Física en el liceo Dr. Domingo Badaracco

Bermúdez, además nueve años de concejal, director del INCE, miembro del equipo
municipal del PSUV, era parte del equipo asesor de los Comité Constituyente,

coproductor y moderador del programa radial ¨EL pueblo pelea¨, en una emisora local

con alta sintonía. Lo mataron por denunciar el contrabando de las drogas y la gasolina.

Al acto velatorio no llegó ni el alcalde ni el buró político de la revolución.

La noche en que me enteré de su muerte soñé que miraba un pozo, desde

donde podía verse el firmamento, pero no tenía el reflejo de las estrellas, era un pozo

sin agua, vi un corazón con los ojos abiertos, conciliado con la vida, palpitante. Luego,

cada vez más, espaciaba sus latidos, hasta que las pupilas ya no miraban al cielo.

Ahora eran solo dos órbitas hundidas hasta el fondo.

Mauricio Rueda, mejor conocido como Popeye Espinaca, era un dirigente de la

juventud del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Fue asesinado el 20 de

agosto de 2020, por asfixia mecánica y encontrado muerto en su domicilio en Sabana

Grande, en plena Caracas, donde había estado compartiendo la tarde con dos amigas.

Era grafitero y había sido animador en actos políticos del PSUV en barriadas

populares. El mismo se identificaba en Twitter como luchador social. Había sido

comisionado presidencial para la paz y la vida, formaba parte de los denominados hijos

de Chourio. Nicolás Maiz. en una alocución, expresó que le habían dado el último adiós

y manifestó sus condolencias a sus familiares y a toda la juventud revolucionaria, sin

embargo, no mencionó las causas de su muerte, ni de la investigación realizada.

Más impresionante es que ese mismo día la Fuerza de Acciones Especiales

(FAES), entró abruptamente a la sede del canal de Cotorra TV, ubicado en Mene

Grande, en la costa oriental del lago de Maracaibo, silenciando para siempre a los
comunicadores comunitarios Antonio Núñez y a Félix Brito, éste último, hijo del dueño

de la emisora. El padre, Freddy Brito declaró: -Fue un crimen, nosotros vimos todo,

hasta cuando le pusieron armas en los cuerpos-.

Antonio Núñez, de 33 años, era activista del Partido Socialista Unido de

Venezuela (PSUV), Brigadista de Somos Venezuela, comunicador popular de Cotorra

TV, representante del Frente Francisco de Miranda en Mene Grande.

Félix Brito, con 29 años, cumplía con arresto domiciliario, desde el 21 de junio

por el delito de tráfico de drogas. Vecinos y familiares aseguraron que estaba en

rehabilitación. Tenía 3 hijos y trabajaba como comerciante.

Los vecinos narran que por lo menos 20 funcionarios llegaron en patrullas al

sector de Los Cocos de Cabimas, exigieron a los vecinos que entraran a sus casas y

que no podían salir, describieron dos horas de terror, amenazando con golpes,

amedrentándolos. Inclusive le despojaron del teléfono a una de las jóvenes. Las FAES

allanaron la casa de familia de la calle el Silbón, donde estaba ubicada la emisora

comunal. Luego de acribillar a los jóvenes, se llevaron los equipos televisivos y los

alimentos.

Familiares, el PSUV local y amigos de Antonio, solicitaron se hiciera justicia. El

ministro de Justicia, señaló que 6 miembros del FAES, estaban implicados en el caso,

pero solo habían sido aprehendidos dos. ¿Uno se pregunta, por qué tanta agresión en

ese mes? Y es que el nivel de reclamos se había incrementado, tal vez por la

pandemia, la gente tenía más tiempo para actuar, el Observatorio Venezolano de


Conflictividad Social, registró para el primer semestre de 2020, 4414 protestas,

generalmente por los servicios básicos, gas, luz, agua. Algunos de los numerosos

crímenes y delitos cometidos por la FAES y los cuerpos de seguridad en diferentes

partes del país y fuera de estos, fueron denunciados por algunos periodistas

comunitarios, pareciera ser fue lo que colmó en ese mes a las autoridades

Los asesinatos, los intentos de homicidios y secuestro, además de los golpes,

las lesiones y los hechos de intimidación incrementaron durante los últimos seis meses

de 2020. Durante ese tiempo, el nivel de riesgo de los ataques y las agresiones

aumentaron considerablemente y registraron los hechos de más alta gravedad. Estas

agresiones y ataques comprendieron la categoría de mayor preocupación de acuerdo

con los datos recabados por Periodismo de Investigación y Defensa de Acceso a la

Información. (IPYS) en Venezuela, se registraron 53 incidentes bajo este tipo de

violaciones que incluyeron agresiones físicas y verbales, amenazas, persecuciones,

daños a herramientas de trabajo, robos, confiscaciones, allanamientos a medios de

comunicación, asesinatos contra trabajadores de la prensa, inclusive de su mismo

partido.

CADA REGIÓN TIENE SU FEUDO Y CADA FEUDO SU SEÑOR PRAN

La escasez de gasolina y gasoil había incrementado las colas a días y noches y

había destapado la olla, como se dice en el argot venezolano, cuando se quiere decir

que la gente se ha enterado, ha caído en cuenta de algún suceso o hecho. Había

mayor oportunidad de intercambiar mensajes en el WhatsApp, informaciones


electrónicas, ya que los medios de comunicación informaban fragmentaria y

escasamente la situación país.

Venezuela había sido repartida por el gobierno venezolano a los delincuentes

denominados pranes en las cárceles, cediéndoles la libertad para que cumplieran con

el papel de jueces de paz, en cada barrio, localidad o región, de donde ellos eran

oriundos, similar a la Edad Media, en que cada quien gobernaba en su tierra, en su

feudo. Así como los señores feudales tenían la autoridad máxima en sus feudos,

ejercían el poder político, hacían las veces de juez, a la par que administrador y líder

militar, al igual cada pran, equivalente a un señor Feudal, en este contexto, ejercían la

máxima autoridad, en el espacio legalmente proporcionado ´por el gobierno. Los

señores feudales beneficiaban al siervo a través de las bodegas adjuntas a las

haciendas, quienes proveían a sus vasallos de alimentos, ropa, medicinas,

herramientas, equipos, que el hacendado vendía o cambiaba por su mano de obra, así

mismo el señor Pran administraba alimentos denominadas bolsas CLAP, el gas

algunas soluciones concretas de salud o pequeñas ayudas económicas, al principio

proporcionadas por diferentes organismos gubernamentales, a los habitantes del

espacio que administrativamente debía cumplir como cuerpo de paz, ante el gobierno y

el pueblo. Así mismo como el señor feudal le daba apoyo político, militar al campesino

de su jurisdicción, los pranes ofrecían protección en su espacio a través de las mega

bandas creadas en cada barrio o región, inclusive, por falta de moneda circulante, se

utilizaba el trueque. Al poco tiempo estos representantes del cuerpo de paz, se hicieron

más poderosos, con actividades económicas ilícitas, tales como las drogas, la venta de

diferentes productos subsidiados por el gobierno, a precios voluminosos: gasolina,


gasoil, productos alimenticios, etc. y dádivas, económicas al barrio o región, lo cual es

público y notorio. Cada quien controlaba su espacio, de tal manera que poseían

armamento, dinero, transporte aéreo, marítimo, terrestre, incontrolable por el gobierno.

A su vez, también se había incrementado además de esta economía ilegal, un

comercio legal, de lavado de dinero, conformado en especial por sirios, libaneses, e

iraníes, con centros comerciales apoteósicos, o pequeños y medianos comercios,

diseminados en todo el país.

En los 700 kilómetros de costa del estado Sucre aumentaba las oportunidades

de contrabando, este se había incrementado, al igual que los crímenes y corrupción en

estos tiempos de pandemia. En otrora paraíso de paz y tranquilidad. Tierra de Gracia

la llamó Cristóbal Colón en 1492 cuando se encontró con estas latitudes. Para esta

fecha, epicentro de diversas actividades de delincuencia organizada, como

narcotráfico, robo de transportes de carga, trata de personas, extorsiones y secuestros,

entre otros delitos, lo que lo había convertido en uno de los territorios de mayor

violencia criminal en Venezuela.

La cercanía con las costas de Trinidad y Tobago propiciaba distintas actividades

ilícitas en el estado Sucre, la principal el narcotráfico. En los pueblos como Rio Caribe,

San Juan de las Galdonas, San Juan de Unare, Guacuco y Guarataro, pertenecientes

al Municipio Arismendi, ubicados al nor este, frente al mar Caribe y el Océano Atlántico,

estaba representado por alias “Edgar,” con sus lugartenientes Chili. Chulinga y Col,

quienes dominaban el tráfico de la droga. En Irapa, municipio Mariño, Solymar Vals,

apodado “el Diablo”, quien también operaba en los estados Bolívar y Nueva Esparta,

con la droga y la mafia del oro y En Güiria, municipio Valdez. Siendo el mayor grupo
delictivo El Carabobeño, dirigido desde la cárcel de Tocorón por alias El Chico, quienes

pertenecen a una mega banda denominada el Tren de Aragua. Se relacionaba la

llegada del Tren de Aragua a este estado con el ministro de Petróleo y el gobernador

del estado Sucre. Tal cual pulpo tenía sus tentáculos en diversos estados de Venezuela

y en diferentes países de América del Sur, unidos a diferentes bandas organizadas, en

Brasil, Roraima, se unieron casi 1000 venezolanos a Primeiro Comando da Capital. En

Colombia al Clan del Golfo en el norte de Santander y en Perú, en este último suponían

que la banda, luego de varios asedios había sido desarticulada.

En Delta Amacuro, ubicados al sur del estado Sucre al este, frente a las aguas

oceánicas del Atlántico, con tan solo 160.000 habitantes, estamos hablando de un

delta, el delta del rio Orinoco, nombre dado por los indígenas Tamanaco que significa

serpiente enroscada, con 40.200 kilómetros cuadrados de agua, una fauna exótica,

compuesta por araguatos, jaguares y pájaros, entre otros y una flora selvática de

manglares, palmas, barrancos, caseríos de los primigenios indígenas warao.

Acompañados por las aguas de las altas montañas, de los llanos y la selva

esparciéndolas en diferentes caños hasta verterlas al Océano Atlántico y el mar Caribe.

Según Sebastiana Barraez, justo en esta belleza paisajística, al igual que en el estado

Sucre, por estar tan cerca de la frontera con Trinidad y Tobago hace a esta región

propicia para el contrabando de bienes y trata de personas, entre otros delitos. Dirigida

por la banda Frente de Liberación Deltana”, quienes tienen alianza con el grupo

paramilitar “Los Rastrojos,” transportan la cocaína desde Colombia hasta Trinidad. Han

creado alcabalas de peaje en las vías fluviales de Delta Macuro a los comerciantes de

la zona, obligándoles a pagar vacuna, que no es otra cosa que una cantidad de dinero
mensual estipulada por ellos para permitirles el paso, sin robos ni homicidios. Operan

conjuntamente con bandas criminales de Trinidad y Tobago y así mismo en el estado

Monagas. Operan con el contrabando de fauna, las especies más depredadas son los

buflinches, arroceros, cardenalitos, guacamayos, loros, prácticamente causando su

extinción. También han acabado con la pureza del indígena Warao, quienes por ser

conocedores de la naturaleza son utilizados por estar en condiciones paupérrimas.

Esta región del Amazonas, donde Colón confundió las bocas del Orinoco con las

vecindades del Edén y donde encontró a los indígenas pacíficos, es hoy el séptimo

estado más peligroso de Venezuela, así lo afirma esta periodista.

El estado Bolívar, forma parte del gran territorio del Amazonas, con sus

3.420.000 hectáreas. Un lugar que ha sido atractivo para la ciencia y la ambición, pero

a la vez imaginado y multiplicado en la fantasía de famosos escritores. Sir Arthur Conan

Doyle popularizó la muralla de los tepuyes, escondite de dinosaurios y hombres

prehistóricos. William Henry Hudson nos hizo volar con la niña pájaro en las selvas del

Alto Orinoco. Julio Verne en una saga de encuentros maravillosos con dantas,

jaguares, monos sueltos, caimanes amotinados, fieros indígenas cuevas, cuidando la

fuente del rio. Rómulo Gallegos quien alerta a través de un espíritu indígena ancestral

sobre la ambición desarrollista en la maraña vegetal. Ahora escenario de las más

cruentas historias.

Desde que se creó el Arco Minero del Orinoco en el año 2016, con la entrega de

concesiones mineras en 112.000 kilómetros cuadrados para la explotación legal del

oro, hierro, coltán y diamantes, ha proliferado mucho más la prostitución, el tráfico de

drogas, homicidios de los indígenas para la expropiación de sus tierras, armas y demás
delitos. Presentes El ELN, FANB de Colombia, el denominado Cartel de los Soles,

configurando un abanico de alrededor de 25 grupos delictivos, según informaciones de

Transparencia Venezuela, esparcidos en los 5 parques nacionales de la zona,

aunando la desforestación y contaminación con mercurio, entre otros, a uno de los

pulmones de la humanidad.

Otro estado en frontera con Sucre es Nueva Esparta, con sus islas Margarita,

Coche y Cubagua, estas últimas en el primer lugar que estuvieron los españoles

explotando las perlas preciosas por cuarenta años hasta su extinción. Este territorio

insular añade un área de significativa diversidad de aves marinas entre los manglares,

matorrales, hasta bosques siempre verdes en torno a albuferas y su cinturón de playa

hacia el mar abierto. Estos espacios marinos, anteriormente acogieron gran cantidad

de turistas e inversiones y una infraestructura digna de ser visitada, hoy prácticamente

derruidas por la falta de mantenimiento, el abandono de sus dueños por el turismo

inexistente.

La Dirección de Seguridad y Orden Público de la Gobernación ha identificado

más de sesenta bandas criminales, sin control policial. Pero lo más preocupante es el

Hezbollah, que significa el partido de Dios, es una organización nacida en el Líbano,

tras la ocupación israelí. Tiene un brazo político y otro armado, el respaldo de Irán, del

gobierno sirio, abiertos aliados al gobierno de Venezuela. Su presencia está

documentada, las mezquitas en la isla, simulan la actividad cultural. Tiene la mayor

representación del continente en este país, en donde se presume que incursiona en el

tráfico de drogas, armas y contrabando de diferentes productos. Se ha incrementado su

presencia en toda Venezuela, en el comercio con el ministro, desde que era,


vicepresidente, ahora ministro de Petróleo, quien justo nació en un país del Medio

Oriente.

Desde los estados fronterizos con Colombia, Táchira, Zulia, Apure, fungen de

entradas de materia prima y droga procesada, a ello se suma el tráfico de mercancía,

ganado, materiales estratégicos, contrabando de gasolina, armas, acompañado de

abuso de autoridad, tráfico de influencias y corrupción, con la presencia de mega

bandas, redes criminales, con mayor presencia del ELN, también operan paramilitares,

las FARC, el Ejército Popular de Liberación, EPL, los Boliches o FBL, quienes están

en sectores de Barinas, Colectivos del Pueblo, el grupo Colectivo Movimiento

Revolucionario Túpac Amaru MRTA y bandas locales. Utilizan indígenas Wayu y niños

y adolescentes. La Defensoría del Pueblo Colombiano califica a estas bandas como

organizaciones de delincuencia transnacional. Así mismo ocurre en el estado Falcón

por ser una frontera marítima, el tráfico de armas desde las islas de Bonaire, Aruba, y

Curazao, se le agrega el contrabando de materiales estratégicos, cobre, metales y oro

que llega desde el estado Bolívar. Añadiéndole a ello, que cada vez más se adueñan

de territorios, mediante el amedrentamiento, crímenes individuales o en masa, o con la

ayuda de la expropiación por parte del gobierno.

Tal como se describe en las líneas anteriores el país entró en una nueva etapa

de distribución del poder, a través de la colonización de territorios, reforzado por el

control social que ejerce el régimen le permite marcar la zona y reservar áreas

exclusivas, pero no a través del ejercicio institucional del orden público, sino con la paz

impuesta a través de represión, disuasión y propaganda. Una Venezuela fragmentada


en el poder y en el territorio, en donde cada uno ejerce su propia ley en un equilibrio

inestable y altamente sensible. Tal como ocurría en tiempos del feudalismo.

El comunicador social Alberto Ray describe la construcción de edificios en el

este de Caracas, auto mercados llenos de comida importada, cola para entrar a

licorería de las Mercedes. Para él, más que normalidad es una paz criminal, el país

entró en una nueva etapa de distribución del poder, muy típica de un proceso de ajuste

de la delincuencia organizada. Ocurrió en las naciones de la cortina de hierro, recién

caído el muro de Berlín y entre los carteles de México.

Ray afirma que se trata del exhibicionismo de cuotas de poder político,

económico y represivo que se han acumulado en el chavismo pero que por la

conflictividad de años recientes se ocultaba, y ahora, no solo se siente cómodo,

mostrándose, sino que necesita hacerlo como expresión de fortaleza. Por eso el

despliegue de escoltas. El expone que esta no es una Venezuela con crecimiento del

PIB, con presupuesto para las pensiones, universidades y los hospitales, donde se

produce gasolina. Es un darwinismo posmoderno de supervivencia exhibicionista del

más delincuente. Esto solo es normal en un estado criminal, termina diciendo Ray.

Todas estas noticias me hacían sentir exhausta, sin fuerzas, ni siquiera para

protegerme a mí misma, la luz de mis ojos parecía haber desaparecido, mi rostro se

vislumbraba temeroso., con una mirada de una pobre ciudadana que está sometida a

una instancia, sin poderse liberar de una vida infernal y tomarse todos los días las

noticias, cual si fuese la bebida de Cicuta. Decidí salir y dejar de pensar en el lugar que

mi vida ocupaba en este mundo, en mis miedos.


LA TORMENTOSA, INQUIETANTE Y QUISQUILLOSA ANGUSTIA DE LA ESPERA.

Reflexionaba sobre el sentido de mi vida. Recordé el entusiasmo izquierdista

de mi juventud, mi decisión de no ser una vulgar y desastrosa sifrina, así se le dice a

quien solo vive pendiente de la moda y los lujos. Yo quería vivir entre libros e ideas. Me

di cuenta que esas consignas izquierdistas que desaforadamente gritaba a mis veinte

años, esas creencias que tanto refutaba mi padre, que confrontaba con toda la razón,

por las que había desperdiciado mi vida, despertaron en mí el deseo de vengarme de

unos ideales que ya estaban olvidados. En ese inesperado momento de sinceridad, me

di cuenta que ya no creía en lo más mínimo en ellas. Mientras tanto, una parte de mi

mente estaba revisando con ecuanimidad algunas reformas logradas. Ciertas

imágenes de algunos logros académicos, laborales, salariales, culturales, los cuáles

apoyé, y, que solos pudieron lograrse en democracia que ahora hemos perdido, tales

como la autonomía universitaria, los sindicatos, los partidos, el derecho a disentir, la

libertad, las empresas. Ahora, todo cada vez más decadente, pero lo más triste: La

Dignidad. Todo el tiempo estábamos sometidos a la degradante agonía de la espera.

Nada valía soportar una angustia tan insoportable. Todos los días teníamos que pasar

por la humillante espera de todo lo que ya el gobierno se había apropiado, y, que no

era posible adquirir por nuestra propia cuenta, por lo tanto, también se estaba

apropiando de nuestro tiempo, bailando al son que nos tocase, colas en pleno sol, bajo

lluvia, en zozobra. . y es que el gobierno aplica la estrategia de la distracción, como

principal elemento de control social, con el objetivo de alejar a la gente de los

verdaderos problemas sociales, manteniendo al pueblo ocupado, sin tiempo para

pensar, entretenido en solucionar los problemas puntuales, bases para la sobrevivencia


humana, imposibles de diferir y ya mediatizado, a través de los medios de

comunicación,

El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social expresó que la

conflictividad social, la supervivencia se ha convertido en un modo de vida. Es tan

cierta esta aseveración que ello, nos ha ido cambiando hasta la manera de ser. Aunque

todavía nos queda la alegría, la angustia se apodera de nosotros.

Para el mes de diciembre se volvió a repetir la historia vivida en meses

anteriores en Güiria y hago énfasis en ella, por las consecuencias que trajo, las

políticas que se acostumbró a aplicar el gobierno. Treinta cadáveres fueron hallados a

orillas costaneras. Se sabía que eran pasajeros que ilegalmente se habían embarcado

en un bote con destino a la isla de Trinidad y Tobago, donde solo tenía capacidad para

veinte personas. El pueblo estaba furioso porque el barco fue devuelto a Güiria, por las

autoridades de dicha isla. No le permitieron a la nave ingresar al Puerto, ni siquiera

para llenar el tanque de gasolina, e inclusive les obligaron a subir a bordo a veinte

personas que habían ingresado ilegalmente a Trinidad. Cuando estaban en altamar, los

familiares, por contacto telefónico supieron que, evitando peso se habían desnudado y

tirado al mar todas sus pertenencias y se habían amarrado para no perecer, pero ya

ninguno de sus familiares supo de ellos, hasta que aparecieron sus restos en las playas

de Güiria. Cada día, los familiares, esperaban desesperadamente, aunque sea

encontrar sus cadáveres. El gobierno había enviado una comisión con medicinas y

alimentos. El pueblo la rechazó y estaba furioso. Esa noche pusieron preso a un

docente universitario de Carúpano, muy querido, quien antes había militado en el

PSUV., ahora perteneciente al partido de Voluntad Popular, culpándolo de terrorista, a


Rodolfo Francia. Le sacaron de una casa, donde compartía con compañeros del

Magisterio de Docentes, en tiempos de navidad. Todos le conocíamos, sabíamos de su

carácter pacifista y tranquilo, simplemente opositor del régimen y líder sindical. Le

culparon de haber planeado matar al ministro de Justicia, lo cual nadie creía. Francia

sigue detenido en la cárcel de Guarenas. Y esta, fue la manera de callar al gremio del

estado Sucre, que protestaba por lo sucedido en Güiria, una forma repetitiva de

silenciar una situación escabrosa, inventando saboteos, planes de asesinatos y

deteniendo a inocentes.

En los años 1970, el siquiatra vienes Friedrich Hacker expuso que el terrorismo

es: ¨la imitación y aplicación de los métodos del terror por los débiles, los despreciados,

los desesperados, que ven en el terrorismo el único medio de conseguir que se les

tome en serio y se les escuche¨. Aun San Kyi, premio Nobel de la Paz en 1991, escribió

a propósito de su país Birmania lo siguiente: el poder no corrompe, sino el miedo, el

miedo a perder el poder para los que lo tienen, el miedo de los que el poder oprime

A su vez, a través del miedo, la compasión, la esperanza, la ilusión, entre otras

emociones, sensaciones. Es más sencillo implantar ideas de éxito o normas de

comportamiento. El historiador Jean Delamieau, nos adentra a la historia de las

mentalidades, para ello, además de tomar en cuenta la Antropología, la Sociología, la

Literatura, la Cultura, toma en cuenta el conocimiento de la Sicología Humana, nos

aclara que aun cuando no son iguales los miedos, ni los mecanismos del miedo en las

diferentes sociedades y momentos históricos, el terror se utiliza como una de las

técnicas de persuasión o de sugestión mental, en busca de eliminar la capacidad crítica

y autocrítica de la persona y una de las consecuencias del daño sicológico al individuo


y al colectivo donde se desenvuelve. El terrorismo como política de estado, ha

pretendido en la historia de la humanidad crear una sociedad pasiva, atemorizada y

desconfiada, para poder controlarla. He tenido la oportunidad de leer las

enriquecedoras palabras que escribió Delameau para su funeral.

¨Me abandono en ti

Voy a entrar en la tierra,

Pero que mi último pensamiento sea el de la confianza.

Despedimos el año en Venezuela, sin pesebres, sin hallacas, sin nuestra comida

tradicional, ni luces que alumbraran nuestros sueños. Para colmo, Vanesa había tenido

que viajar, a unirse con su esposo e hija en Chile, mi vecina m allegada, la Valentina, c

la más solidaria conmigo, se había arriesgado a sus 74 años a irse por los caminos

verdes a Estados Unidos, para disfrutar de sus nietos e hijos.

VOCES EN SILENCIO

En este nuevo año el espectáculo grotesco al que asistíamos era a la

instrumentación del sufrimiento, el mío se agrandaba sin mi familia noto en mi interior

esta pérdida de ausencia, esta sensación de abandono, que la llevo conmigo, esta

insoportable sensación de pérdida que me hace sangrar por todas partes. La herida

más grande era mi familia descuartizada en tantas partes del mundo, acostumbrados a

unirnos cuando podíamos, aun cuando vivíamos en diferentes partes de Venezuela, a

celebrar la navidad juntos, o tal vez el cumpleaños de alguno de nosotros, o cualquier

invento nos unía, sino a todos, a parte de la familia, porque es lo más extraordinario

que me ha pasado en la vida, poder jugar con mi pocote de hermanos, y, disfrutar del

mejor padre del mundo, sin gritarnos, sin pegarnos, hablándonos, disfrutándonos en
cada momento, en cada ocasión, alegrándose de vernos jugar, de nuestras travesuras

y convenciéndonos con su ejemplo de la importancia de los principios y valores que

deben pervivir en una sociedad. Y si nosotros pensábamos diferente a él, a mi padre, y

no nos convencía con sus argumentos, se callaba y, generalmente trataba de

complacernos en lo que podía.

Pero no solo era toda mi familia, mis hijos, mis nietas, justo la menor, mi

princesa cumpliendo anos hoy 2 de enero, me parecían siglos los años en que no

había podido disfrutarla, además de que extrañaba a mi gente, la risa, esa manera de

abrazarnos y llenarnos el uno con el otro y hoy, tristemente, casi siete millones de

venezolanos fuera de mi país, entre esos, mis amigos. Lo único que me alegraba es

que, en cada rincón, donde estuviese un venezolano, seguramente llevaría la alegría y

la gente entendería que una sonrisa es un gran tesoro. Estábamos catalogados como

uno de los países más felices del mundo y, creo que la razón era porque teníamos una

mente igualitaria sin prejuicios racistas ni clasistas. Éramos solidarios, le tendíamos los

brazos a los extranjeros, sin distingos de razas, ni clasismos, ni determinismos y los

tratábamos como si fuésemos amigos, desde hacía muchos años.

Aunque últimamente la gente y yo misma nos sentíamos muy desmotivadas,

apáticos, tal vez porque ese cafecito que antes ofrecíamos, ya no lo teníamos, el stress

diario, nos faltaba la fuerza, como dice una canción. Por ejemplo, antes íbamos a las

reuniones de condominio de la Urbanización donde vivo. Se nos quemaron cuatro

transformadores en las torres de electricidad, lo cual, antes el estado era el encargado

de su funcionamiento, ahora le correspondía a la urbanización costear dichos gastos.

Sesenta casas sin luz, la gente no asistía a aportar soluciones.


Herbert Freudenberg describió el síndrome de Burnout, en 1974, el cual

significa quemado, fundido, agotado. Lo define como un estado de agotamiento mental,

emocional y físico que se presenta como resultado de exigencias agobiantes, stress

crónico o insatisfacción laboral. La siquiatra Rebeca Jiménez afirma: Al venezolano lo

han desmontado emocionalmente, como al estado y no nos hemos dado cuenta de

eso. Gran parte de los ciudadanos están en el estado Burnout, en el “ya no puedo

más,” pero en términos de las instancias sociales, hace referencia a las condiciones de

vida, premeditadamente generadas por un régimen político que se propone doblegar y

someter a la población, conduciéndola a la pérdida absoluta de su autoestima y de su

libertad, hasta llevarlo a la postración y rendición definitivas.

En poco más de un año el venezolano había modificado su estado emocional,

de la rabia que desató por la convicción de que la crisis le arrebataba su capacidad de

administrar sus ingresos y su futuro, pasó ahora a la resignación, lo cual implica

cansancio y rendición, no solo ante la crisis económica, sino también ante los

deteriorados servicios públicos, un cambio patológico que el gobierno ha causado,

asegura Jiménez. Agrega:

El ciudadano se pregunta: ¿Qué le pasa al venezolano que no reacciona ante

la crisis? En este momento hay un proceso de despersonalización, de descalificación y

de impotencia del venezolano que lleva por lo menos dieciocho años. El ciudadano

está en un jaque mate sicológico, social, económico, al que han llevado

progresivamente y solo busca sobrevivir. Si nos remitimos a la pirámide de Maslow, en

estos momentos el venezolano está en un punto crítico en el que para subsistir como

entidad biológica tiene que enfocar toda su atención en sobrevivir. Ha perdido todas las
cosas que tenía como normales: el agua, la luz, la gasolina…, es el caos de su vida

cotidiana, le crea un estado de indefensión, hasta bajar su autoestima.

¿Por qué impera esta resignación patológica ante la crisis? ¿Le pregunta el

periodista del Correo Financiero a la Dra. Jiménez? Ella responde: Porque los

venezolanos perdieron los mecanismos de defensa, el objetivo es sobrevivir y no

enfrentar al gobierno. O te mueres de hambre y de tristeza o buscas las fuerzas que te

quedan para sobrevivir. Las principales víctimas históricamente han sido las más

débiles y las más vulnerables y dependientes, que son el blanco y además pertenecen

al estrato más amplio de la sociedad, los someten a la especie de ilusión de que el

estado los proveerá para que sean dignos como seres humanos. El “yo soy el que te

alimento” crea fantasía sobre la base de la dependencia del otro. Los 18 años en que la

gente creyó que papá gobierno les daría todo, pasara lo que pasara, ha tenido un

altísimo costo emocional, en el aspecto de identidad, de reconocimiento, de

oportunidades. Fueron quitándole todas las herramientas para que se autogestionara y

ahora está atrapado porqué ni tiene con qué ni se consigue y lo más grave, cree que no

puede.

¿Cómo evalúa el pase de la ira de hace un año, en el 2020, a la pasividad en

el marco de las etapas emocionales del venezolano en estos 18 años? Le preguntan a

la dra. Jiménez y ella responde:

` -Creo que fue aplastante emocionalmente la radicalización política en la que a

los políticos les importaba cada vez menos las condiciones de salud de la gente. Fue

como la entrada a un túnel donde la vida perdió su valor. Cuando las políticas públicas

del estado le dicen abiertamente al ciudadano; “no me importa que te mueras”,


inmediatamente despierta otra etapa, la rabia se convierte en sobrevivencia y,

justamente estamos allí, porque a eso nos llevaron. El gobierno enamoró al comienzo a

la población, pero que procuró darle todo al precio de la sumisión, con tal de mantener

el poder, sin importarles lo que se lleve por delante, - explicó la Dra. Jiménez.

Esta sumisión, a mi parecer se le ha hecho más fácil al gobierno por la

tradición caudillista en Venezuela, y por la vocación religiosa, siempre con la idea de

que un redentor, un Mesías, nos salvará. Centrados en la esperanza, se oye la oración

vista la ayuda humanitaria, la ayuda foránea, o una ayuda sobre natural, que de un solo

plumazo eliminaría todo este cúmulo de cimientos putrefactos que ha penetrado a las

esferas de la sociedad. La contraparte, el gobierno no escatimaba esfuerzos en realizar

los dictados de los experimentados regímenes ruso, cubano, chino y últimamente el

sirio libanés, para propiciar y hacerle sentir fehacientemente a las grandes mayorías,

un sentimiento de agotamiento, fracaso e impotencia, En suma, de derrota, que todo

esfuerzo es en vano, que no hay nada por hacer, que no hay escapatoria y al que no le

guste que se vaya, como dice el segundo jefe en mando del país. El periodista francés

Marc Saint Upéry en un artículo dedicado a Venezuela se pregunta ¿Hasta qué punto

el umbral de destrucción del país y de masacre en cámara lenta de la población pueda

resistir un sistema tan perverso y cínico? Expone que ese grupo de narcotraficantes,

criminales y terroristas que gobierna el país, han hecho de la miseria su mayor riqueza,

han sabido corromper, saquear, contaminar, han hecho que la anormalidad aparezca

como normal. Pero no se logrará con elecciones, ni ofertas premurosas, que luego con

represión y terror eliminará cualquier esperanza


¿Intentaba explicarme, porqué nos dejamos arrebatar todo, porque habíamos

sido vilmente engañados? Porque casi el 70% de la población votó en las primeras

elecciones de Chourio con los ojos cerrados.

Y claro que había una respuesta.

POR AHORA Y ¿HASTA CUANDO?

¿Que nos había ocurrido? ¿Por qué siendo uno de los países más prósperos de

América Latina, habíamos caído tan bajo? ¿Que hicimos mal?

Aun cuando en el período de 1960 hasta la década de 1980, hubo la

modernización de la industria, inversiones en salud, educación, infraestructura vial,

tecnología, las finanzas del estado venezolano estuvieron marcadas por una alta

volatilidad, principalmente del mercado petrolero y como dependíamos de ese oro

negro, en consecuencia, en periodos de bonanza petrolera, se aceleró el crecimiento

de la actividad económica, mientras que sucedía lo contrario, cuando los precios del

petróleo se derrumbaban. Entre otros, el proteccionismo de estado, con tasas de

cambio fijo, políticas populistas que impedían la productividad y la alta corrupción

administrativa llevaron al fracaso económico. Durante la década de 1990, se

implementó un liberalismo irrestricto, aunque hubo progreso económico durante la

década de1990 y hasta 1998, el petróleo tuvo gran volatilidad en los precios, no se

aplicó una política social, generando descontento en la población por el alto costo de la

vida, una alta inflación y una cada vez mas de pauperización de la clase media. La

población ante estos dos partidos, donde pululaba la corrupción y gobernaban desde
hacía cuarenta años, Acción Democrática y Copei, quiso una nueva alternativa que

parecía favorecer al pueblo, como es la propaganda socialista y caímos en la trampa.

El teniente coronel supo engañarnos, con unos cuantos militares intentaron en

1998 dar un golpe militar, mal organizado, pero que él asumió como responsable y dijo:

“Hemos querido dar un golpe militar, por ahora no se ha logrado”. El pueblo con el

arraigo cristiano de un mesías, y una tradición política caudillista, vio en Hugo Rafael

Chourio, la persona que podría salvarnos de la corrupción administrativa existente y

poner mano dura para encaminar el rumbo del país en una mejor distribución de la

riqueza, mayor productividad y sembrar el petróleo, como bien lo decía el escritor

Arturo Uslar Pietri. Y justamente el personaje reunía las condiciones carismáticas y su

vida misma, procedente del pueblo de Sabaneta, en el estado Barinas, criado en la

pobreza por su abuela, ya que era hijo de una relación extra marital, su madre le había

dejado con su padre. Vendía cuando pequeño dulce de lechosa, por lo que le llamaban

el arañero de Sabaneta, lugar donde nació, mientras que sus tres hermanos, todos con

nombres que iniciaban con la letra A, menos él, vivieron en mejores condiciones con su

padre, quien era maestro, al igual que la esposa de éste. Su manera de hablar,

pueblerina, su expresivo reconcomio contra los ricos, tal vez por el abandono de su

madre y su mísera niñez, hizo que la masa se identificara con él, como un ser justo,

fuerte, con liderazgo.

Cuando era teniente de aviación en el ejército venezolano, realizó un fallido golpe

de estado. Estuvo detenido unos pocos años. Y los políticos de izquierda lo hicieron

mártir. Desde la cárcel se fue preparando para su candidatura presidencial. El

presidente de la República le dio un indulto, bajo el término de pacificación. Como una


campaña política es tan costosa, se alió con la guerrilla colombiana, y con Cuba, para

lograr su propósito de ser presidente desde 1998, convino con el ELN, Ejército de

Liberación Nacional Y FARC Fuerzas Armadas de la Revolución Colombiana, las

guerrillas armadas de Colombia, para que el tráfico de drogas se realizase desde

nuestras costas venezolanas, expulsando en el 2005 a la DEA, Administración para el

Control de La Droga, de las fronteras venezolanas, quienes hacían vida para la

protección contra el narcotráfico. Posteriormente se alió con países como Ecuador,

Bolivia, República Dominicana, Salvador y Honduras para el narcotráfico. Actualmente

operan en el país tres carteles grupo de Sinaloa, los Zeta, este último desaparecido

desde 2018, pero con una facción sobreviviente llamada cartel del nordeste, de México

y Los Soles, comandado por la FANB, Fuerza Armada Nacional Bolivariana desde

1990, quienes llevaban a cabo el contrabando de drogas, en especial cocaína, a

Estados Unidos, a través de América Central, el Caribe Oriental y a Europa, a través de

África Occidental. Venezuela ocupaba el cuarto lugar en el mundo en la cantidad de

incautaciones de cocaína. Más de 200 toneladas de cocaína pasaban por el país

sudamericano cada año, lo cual representaba el 40% del consumo mundial. Así mismo

convino con el gobierno cubano, para formar una sola República, entregándole la

seguridad ciudadana nacional, a través de la tecnología de información y cooperación

en los campos de servicios de inteligencia y militares, de tal manera que la revolución

castrista dominaba la administración pública, la mayor parte de la economía

venezolana, y la base de datos de todos sus ciudadanos y con la aplicación de políticas

para socavar la democracia en América Latina y el Caribe e implantar el modelo

cubano en la zona, con una planta de 25.000 cubanos en el país, en puestos


estratégicos militarmente. Miles de cubanos trabajaban en la Administración Pública,

Presidencia, Ministerios, Cancillería y empresas públicas, pero también médicos,

enfermeras, , odontólogos, científicos, maestros, informáticos, analistas, técnicos

agrícolas, de electricidad, obreros, en áreas culturales y los más temidos, quienes se

desempeñaban en las áreas de seguridad, en servicios secretos, y las Fuerzas

Armadas, de tal manera que el primer anillo de seguridad del presidente y el ministro

de la Defensa estaba integrado por cubanos. Lo más llamativo, por no decir

escandaloso es que en el palacio presidencial existía una “sala de situación” conectada

en tiempo real y completo, a través de un cable oceánico, con otra “sala de situación”

en La Habana- Cuba, desde donde llegaban los requerimientos y órdenes, por lo que

algunos autores señalaban a Venezuela como una colonia sudamericana de Cuba,

donde la tortura, la persecución a políticos, a periodistas era efectuada por militares

cubanos.

La política económica la ejercía el estado, quien era el administrador de los bienes,

expropiando al sector privado en todas las industrias básicas, más de 8.500 empresas

han sido expropiadas, o eliminadas y arruinadas. De tal manera que Venezuela que era

el país más rico de Latinoamérica, junto con Brasil y México, pasó a ocupar uno de los

últimos lugares, arruinando uno de sus pilares básicos, la industria petrolera,

ferrominera y de aluminio. Al importar los productos alimenticios y subsidiarlos para su

venta, arruinó al productor agro pecuario, los productos de cesta básica, tales como el

maíz, arroz, lácteos, carne de res, cerdo, avícola, aceite vegetal, coco, caña de azúcar,

caraotas y otros granos los cuáles eran cubiertos, casi en su totalidad internamente,

debían importarse y los que estaban exportándose, tales como café, cacao, coco,
dejaron de exportarse. El turismo dejó de existir, no solo por la caótica situación

económica, sino por el alto índice delictivo. Sin embargo, gracias al precio del petróleo,

el cual desde 1998 hasta 2010, se percibió un alto producto per cápita, lo cual permitió

revertirlo en salarios y dádivas. El mantenimiento a los servicios públicos, al igual que a

las empresas estatales fue nulo. El personal idóneo fue botado y suplido por gente,

cuya única meritocracia es pertenecer al partido PSUV, aafectando con esta política a

empresas públicas y privadas, quienes se vieron obligadas a aceptar personal del

gobierno, estos con el fin de crear desde dentro el caos dentro del ente, cuyo propósito

es la expropiación. Al colocar personal no apto, solo de confianza del gobierno, inducen

a la ruina. Uno de los entes más afectados, es la salud pública y privada y la educación

en todos los renglones, párvulos, primaria, secundaria, universitaria y post universitaria.

Creíamos que con la enfermedad del presidente Hugo Rafael Chourio y su eminente

muerte, nos íbamos a salvar, pero éste, obedeciendo órdenes emitidas desde Cuba,

por el régimen de los Castro, propuso al nuevo presidente y aun cuando no ganó las

elecciones, pudieron armar la trampa y hacer parecer que era el ganador. Un hombre

sin ninguna preparación, porqué a pesar de que pudo haber hecho una carrera

universitaria, fue el único hijo varón de una maestra y un economista, que no quiso

estudiar. Sus tres hermanas profesionales universitarias. Nicomedes era uno de los

jóvenes encapuchados que se localizaban en la Universidad Central de Venezuela para

perturbar el orden público para paralizar las clases, quemando cauchos o con otros

métodos de disuasión, hasta que su padre le obligó a trabajar, consiguiéndole un cupo

en el metro, como chofer, luego de un curso. En seguida participó en el sindicato y

prontamente no trabajó sino como delegado sindical. Cuando ganó las elecciones
presidenciales Hugo Rafael, Nicomedes logró ser su escolta y con su carácter de

humorista y la adulancia logró ser su hombre de confianza. Recuerdo una vez que

visité la UCV, por una actividad política que se realizó en el Aula Magna y él, siendo

bastante joven, como una gracia dijo esta impertinencia: Es que las mujeres cuando me

ven se les sale el flujo vaginal. Yo sentí una vergüenza, como si la irrespetuosa hubiese

sido yo, muy disimuladamente me retiré del local en el que nos habían recibido.

La cuestión es que el Partido Comunista le envió varias veces a Cuba, a recibir cursos

sobre estrategia y tácticas de la guerrilla urbana, como sabía arrimarse a los de mayor

rango, se hizo conocido de Fidel, y fue marcando territorio, subiendo de escalafón,

como ministro de Relaciones Exteriores. Chourio, como todo presidente populista,

seguía siendo admirado, cuanti más que estaba tan enfermo, después de hacer una

campaña electoral muy fuerte, supo que estaba muriendo y le propuso al pueblo

venezolano que eligiesen como presidente a Nicomedes Marreiro.

Las enseñanzas de Maquiavelo se hicieron presentes en estas andanzas, dividir

para vencer, destruir. De tal manera que vimos arder en llamas, saquear, destruir, robar

universidades, bibliotecas, acuarios, instituciones oceanográficas, museos, escuelas.

Liceos, colegios, para que dejasen de funcionar. El país ya tiene casi dos años que no

abre sus puertas escolares. Y hoy, como si la Universidad Central de Venezuela tuviese

la culpa de que Nicomedes no quiso estudiar la allana y le quita su autonomía

universitaria, luego de haberla arruinado, destruido con quemas y abandono por falta

de inversión y un buen pago para los profesionales, al igual que las demás

universidades.
Ante este caos económico, político, social y académico, la gente optaba por irse

del país, ya con casi siete (7) millones de venezolanos fuera. Gran parte profesionales

universitarios, personal especializado, profesionistas de oficio que se han visto en la

necesidad de buscar nuevas alternativas por su salud mental y bienestar personal,

porque la zozobra en que se vive era tan mediatizante y sin futuro para los hijos que se

perfilaba como la única salida. Yo no había podido irme, porque no podía casi caminar,

tenía rotos los ligamentos de la rodilla. Cuatro meses y medio de terapia me sanarían.

BASTA YA.

Parafraseando la canción de Shakira la cantante colombiana, ¨se me acabó el

argumento y la metodología. Ojerosa, flaca, fea, desgreñada, torpe, tonta, lenta, necia.

Completamente descontrolada. Cuantas veces he intentado enterrar en mi memoria y

aunque diga, ya no más, es otra vez la misma historia, no puedo dejar de contarla.

Aunque lo mejor es ser bruta, ciega, sordomuda¨.

A mí me pasaba lo mismo. Desistí de escribir lo que ocurría, la historia se

repetía, como mínimo 50 muertes al mes, redadas en masa, las extorsiones,

secuestros, la guerrilla en la frontera colombo venezolana, la violencia criminal cada

vez era más frecuente, la delincuencia se vestía de política. “los suicidios”, los

envenenamientos, las avionetas que se caían, muriéndose los disidentes. El país se

había convertido en sumamente peligroso, se había ganado el primer o uno de los

primeros lugares en muchos rangos: la inflación más alta del mundo, violación a los

derechos humanos, corrupción administrativa, era uno de los países más peligrosos

por la delincuencia en Latinoamérica, el rating por la destrucción económica, del


patrimonio histórico cultural en tan poco tiempo. Pero, lo que más me entristecía era el

futuro, los niños que no podían tomar leche, ni estudiar por falta del transporte,

comedor escolar, útiles, ropa. Uno de cada tres niños estaba desnutrido. Las

universidades destrozadas, los hospitales, vías de comunicación. Venezuela había

retrocedido por lo menos un siglo.

Llegó la hora tan infinitamente esperada por mí. El médico me había

encontrado apta para viajar, mi rodilla estaba mucho mejor. No me lo creía. La felicidad

me embargaba. Cerré mi casa. Mi querida hija, siempre pendiente de mí, había

preparado todo el viaje. Con mucha cautela, como si estuviera cometiendo un crimen,

grabé en un pendrive todos los documentos y lo que hasta ahora había escrito del

relato, borré toda huella de mi pc.

Logré conseguir un carro que me llevase hasta Cumaná, luego de despedirme

de mis queridos solidarios vecinos, ellos, contentos de que pudiera reunirme con mis

hijos y yo, dejándolos en estos días de agonía. Salí con la penosa esperanza de

volverlos a ver. Seguimos por esta tierra dolorida, miraba el mar por toda la carretera,

que me iba a separar de esta lengua, de estos calores, de estas raíces, donde el aire

se encargará de mantenerme atada el cordón umbilical, aun a cientos de miles de

kilómetros, Llegamos más rápido de lo que esperaba.

Había leído que nadie cree lo que lee en un relato. y yo, lo creo, aun cuando no
haya pasado exactamente como lo descrito, pero en esencia, la realidad. Y es que era
tanta verdad que parecía mentira. Ya estaba despidiéndome de mi libro, aunque un
amigo me dijo: nadie nos puede entender de lejos. Cerré la última página cuando
anunciaron el vuelo. Sentada ya, veía el cielo rojo como mis ojos. Abajo, el ondulante
mar golpeaba las rocas con tanta fuerza como el irme, de donde yo, quisiera estar.

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