Informe: Diabetes mellitus tipo 2
Universidad Juan Misael Saracho
Facultad de ciencias de la salud
Definición
El nombre diabetes mellitus hace referencia a un grupo de enfermedades
caracterizadas por la elevación de la glucosa (azúcar) en la sangre.
La diabetes mellitus tipo 2 aparece habitualmente en personas mayores de
30 años, si bien cada vez de forma más frecuente se diagnostica en niños y
jóvenes. Es, con mucha diferencia, el tipo de diabetes más frecuente.
La glucosa es una fuente fundamental de energía para nuestro organismo.
La glucosa proviene de la dieta y de los depósitos del hígado (glucógeno).
Durante el ayuno, el hígado se encarga de liberar glucosa para que siempre
haya azúcar disponible para ser utilizada. Algunos órganos, como el
cerebro, únicamente utilizan glucosa como fuente de energía.
Para que la glucosa de la sangre entre en el interior de las células y pueda
ser utilizada como energía, requiere de una hormona secretada por el
páncreas (un órgano que se encuentra en el abdomen justo detrás del
estómago) llamada insulina. Los diferentes tipos de diabetes se clasifican
de acuerdo con su causa.
Suele presentarse en personas de edad avanzada, habitualmente obesas o
con sobrepeso, las cuales no suelen precisar tratamiento con insulina desde
el comienzo de la enfermedad. El número de pacientes con diabetes
mellitus tipo 2 está aumentando de forma dramática en todo el mundo,
probablemente como consecuencia de la mayor tasa de obesidad y de
hábitos sedentarios. En 1985 se estimaba que había unos 30 millones de
diabéticos en el mundo que pasaron a ser 177 millones en el año 2000 y
que se espera sean 360 millones en el año 2030.
Origen de la patología
En la diabetes mellitus tipo 2, la alteración que propicia la enfermedad es la
resistencia que ofrecen diferentes órganos (músculo, hígado, tejido
adiposo) a que la insulina introduzca la glucosa de la sangre en su interior,
una alteración denominada resistencia a la insulina.
Como consecuencia de dicha resistencia, y para poder vencerla, el páncreas
segrega más insulina de la normal. Este aumento de la producción de
insulina permite que, durante unos años, la glucosa en sangre se mantenga
normal. Sin embargo, el esfuerzo del páncreas para secretar tanta insulina
tiene un precio, y a lo largo de los años, el páncreas se agota.
Cuando ya no puede mantener el ritmo de secreción de insulina, la insulina
comienza a bajar en la sangre (aunque todavía se mantenga más alta de lo
normal) y la glucosa empieza a subir, momento en el cual el paciente se
vuelve diabético. Por tanto, la diabetes mellitus tipo 2 se debe a la
resistencia a la insulina en los tejidos y a un fallo progresivo en la secreción
de insulina desde el páncreas.
La resistencia insulínica (y por tanto la diabetes) se relaciona con el peso
(con el sobrepeso y con la obesidad) pero no directamente con el consumo
de una dieta rica en azúcar. Por tanto, aunque en estos pacientes se debe
recomendar una dieta pobre en azúcares simples, lo más importante es
controlar el peso.
La diabetes mellitus tipo 2 se asocia a:
Historia familiar de diabetes: El componente hereditario de la
diabetes mellitus tipo 2 es muy importante.
Sobrepeso y obesidad: Un índice de masa corporal > 25 kg/m2 se
acompaña de mayor riesgo para desarrollar diabetes tipo 2, sobre
todo si la obesidad se localiza alrededor de la cintura (obesidad
abdominal).
Escasa actividad física (sedentarismo).
Raza: La raza negra, los hispanos y los asiáticos tienen un riesgo
mayor de desarrollar diabetes.
Presencia previa de glucosa basal alterada: (glucosa en ayunas entre
100 y 125 mg/dL) y de intolerancia a la glucosa (glucosa a las 2
horas de una sobrecarga oralde glucosa de entre 140 y 200 mg/dL).
Historia previa de diabetes gestacional.
Nacimiento de un hijo con un peso superior a 4 kg.
Presencia de hipertensión arterial.
Triglicéridos elevados (>200 mg/dl) y/o colesterol-HDL bajo (<35
mg/dl)
Síndrome de ovario poliquístico.
Enfermedad vascular previa
Signos y síntomas
En la mayoría de los casos, el diagnóstico de la diabetes es casual en un
paciente que no tiene ningún síntoma, pero en el que se descubre un
aumento de la glucosa en sangre al hacer un análisis por cualquier motivo.
Dada su frecuencia, se recomienda la realización de análisis para descartar
la presencia de diabetes en:
Personas mayores de 45 años. Se debe realizar un análisis de sangre
a esa edad y, si es normal, repetir cada 3 años.
Personas menores de 45 años si tienen sobrepeso o alguno de los
factores asociados con la presencia de diabetes comentados más
arriba.
Si bien el diagnóstico suele realizarse en pacientes sin síntomas, en algunas
personas la diabetes mellitus se puede presentar como:
Poliuria (orinar mucho), polidipsia (tener mucha sed) y pérdida de
peso. Son los 3 síntomas característicos de la enfermedad. El
aumento importante de la glucosa en sangre hace que ésta sea
eliminada por la orina. La glucosa es una sustancia osmótica, es
decir, arrastra gran cantidad de agua. Por ello, al eliminarse mucho
azúcar por la orina también se elimina mucha cantidad de agua y eso
justifica la gran cantidad de orina que producen estos pacientes
(orinan muchas veces y mucha cantidad cada vez). Como
consecuencia de ello el paciente tiene mucha sed y por eso necesita
beber mucha agua. Por último, la gran pérdida de azúcar por la orina
y la imposibilidad de ser incorporada a las células hace que el
paciente adelgace al no poder aprovechar esta fuente de energía.
Inicio como una complicación aguda de la diabetes. La diabetes
puede debutar como un estado hiperosmolar y, más raramente, como
una cetoacidosis diabética.
Grupo etareo de mayor prevalencia
El componente hereditario de la diabetes mellitus tipo 2 es muy importante,
si bien no existe un patrón hereditario concreto. Si ambos padres tienen este
tipo de diabetes, la posibilidad que tiene un hijo de ser diabético es del
40%. Sin embargo, la herencia es modulada por numerosos factores
ambientales, fundamentalmente por el peso, la nutrición y el grado de
actividad física.
Cuidados de enfermería
1. Educar al paciente diabético es crucial para garantizar el éxito de
todas las formas terapéuticas.
2. Garantizar un régimen de insulina de múltiples componentes o
hipoglicemiantes orales, combinados o separados, en esquemas que
fomenten la normo glucemia del paciente.
3. Fomentar un equilibrio entre el consumo de alimentos, la actividad
física y la dosis del medicamento.
4. Familiarizar al paciente con el auto monitoreo de la glucosa
sanguínea (SMBG), que reemplazó a la prueba de orina como
método de control.
5. Es necesario incentivar la comunicación entre el paciente y el
personal del área de la salud.
6. Es imprescindible el apoyo psicológico.
7. Fomentar la reducción en el consumo de calorías tendiente a
minimizar la producción hepática de glucosa.
8. El ejercicio constituye la piedra angular en el tratamiento del
paciente diabético tipo 2, pues disminuye la resistencia a la insulina,
el peso corporal, los perfiles lipídicos y otros factores de riesgo
cardiovascular.
Para planificar y ejecutar las intervenciones de enfermería en el cuidado del
paciente diabético es indispensable que la (el) enfermera (o) realice la
valoración, establezca los diagnósticos de enfermería y finalmente proyecte
las intervenciones, que son los cuidados directos que se realizarán en
beneficio del paciente. Estos aspectos engloban los iniciados por
enfermería como resultado de sus diagnósticos y los indicados por el
médico. Asimismo, estas intervenciones deben abarcar el cuidado directo al
paciente en caso de incapacidad.
Las intervenciones se clasifican en dos tipos: las prescritas por la enfermera
y las prescritas por el médico (delegadas). Todas las intervenciones
requieren de un juicio inteligente por el profesional de enfermería, ya que,
son legalmente responsables de su adecuada puesta en práctica.
La valoración del paciente es el primer paso del proceso y consiste en la
recolección de los datos en forma deliberada y sistemática para determinar
su estado de salud. Con estos datos se establecen los diagnósticos de
enfermería, se planifican e implementan las intervenciones adecuadas y
posteriormente se evalúa su efectividad.
El primer paso implica, la anamnesis, evaluación de la libreta de auto
control, evaluación del cumplimiento de la exploración física que se enfoca
hacia los signos y síntomas de hiperglucemia prolongada, y en los factores
físicos y emocionales que puedan afectar la capacidad del paciente para
realizar o aprender a realizar las actividades relacionadas con el cuidado de
su enfermedad, y por último, la educación diabetológica. Se entrevista al
enfermo y se le interroga sobre los síntomas que preceden al diagnóstico de
diabetes como: poliuria, polidipsia, polifagia, resequedad de la piel, pérdida
de peso, prurito vaginal y lesiones en la piel que no cicatrizan. Se mide la
glucemia y en pacientes con diagnóstico de diabetes tipo 1 la cetonemia y
la cetonuria.
Tratamientos
El tratamiento general de la diabetes tipo 2 también requiere cambios en
el estilo de vida, incluyendo pérdida de peso, dieta saludable y ejercicio.
Algunas personas con diabetes tipo 2 pueden mantener controlados los
niveles de glucosa en sangre sólo con dieta y ejercicio, pero la mayoría de
los afectados requieren medicamentos para reducir los niveles de glucosa
en la sangre incluyendo, a veces, insulina. Las personas que toman
medicamentos para la diabetes tipo 2 suelen necesitar controlarse la
glucemia mediante una punción en el dedo entre una y varias veces al día.