Postdata Data Data Data Data 10, Las Alternativas No Democráticas Por Leonardo Morlino
Postdata Data Data Data Data 10, Las Alternativas No Democráticas Por Leonardo Morlino
POSTData
Una nota de precaución es oportuna a propósito de tales regímenes y sectores políticamente activos y determinantes para el régimen y sus políti-
de las áreas geopolíticas de análisis. Necesariamente este relevo privilegiará cas; la segunda es la ideología o, mejor, la justificación ideológica del régi-
áreas como la europea y la latinoamericana, para las cuales existe una base de men; la tercera, el grado de participación y movilización política, alude tam-
investigaciones y de estudios a la que hacer referencia y que se ubican en el bién a la sociedad política; la cuarta, la presencia y la composición del grupo
núcleo de este trabajo. Para África y Asia, en cambio, los análisis son muy que ejercita el poder; por último, la quinta, la presencia de normas ambi-
pocos, y en cualquier caso, es hasta difícil decir frente a cuál tipo de autorita- guas y mal definidas, evidencia un aspecto general de las normas y procedi-
rismo o, inclusive, de régimen no democrático nos encontramos. Por otra mientos propios del régimen autoritario. Las dimensiones efectivamente
parte, después de la notable atención que algunos de los países pertenecientes importantes para profundizar mejor el examen de los regímenes no demo-
a estas áreas han recibido en los años sesenta tras los procesos de descoloniza- cráticos son, empero, las primeras tres. La cuarta es analizada en relación
ción, los decenios sucesivos han visto un significativo desinterés de los estu- con la primera, mientras que la quinta considera específicamente el ámbito
diosos, y en consecuencia, una importante pérdida de conocimiento frente a autoritario y será retomada en la próxima sección. Aquí, en cambio, es nece-
las relevantes transformaciones, también políticas, experimentadas por estos sario notar rápidamente que se agrega y se subraya por su importancia otra
países. Antes de la Segunda Guerra Mundial una postura muy difundida veía dimensión, por lo común olvidada. Esta es la estructuración institucional que
a los países pertenecientes a estas áreas como zonas a colonizar, en las cuales el régimen presenta, notoriamente relevante en numerosas transiciones por
buscar el famoso “espacio vital” para las naciones europeas. Además, es funda- el legado –por lo común importante– que las instituciones, una vez creadas
mental considerar que la novedad política más importante del siglo está dada y quizá estabilizadas por un cierto número de años, dejan después en el
por la emergencia de un papel, activo o pasivo, de la sociedad civil, e incluso nuevo régimen, inclusive cuando ya es un régimen democrático.
de todas las acciones puestas en práctica para impedirlo o limitarlo. Más pre- En el nivel de interacción entre la sociedad y las instituciones, enton-
cisamente, desde el punto de vista de los regímenes autoritarios, éstos pue- ces, el aspecto más importante a considerar es la movilización, es decir, el
den ser considerados como una de las posibles respuestas, preventivas o reac- quantum de participación de las masas inducidas y controladas “desde arri-
tivas, de parte de algunas elites políticas al reclamo, sólo potencial o real, de ba”. A la sociedad política no le son reconocidas ni autonomía, ni indepen-
reconocer un papel y un espacio político a las clases sociales inferiores. dencia; en las fases de mayor estabilidad, la política de los gobernantes será
Con estas precisiones, pronto se puede agregar que los modelos de régi- la de ejecutar medidas que mantengan a la sociedad civil fuera de la arena
men no democrático son fundamentalmente tres: el principal –ya menciona- política; en cualquier caso, también un bajo nivel de participación, ni ex-
do– es el autoritarismo, el otro –también importante para los casos en los que tenso ni intenso, puede ser deseado y controlado “desde arriba”. Esta situa-
se ha materializado– es el totalitarismo, y el tercero es el régimen tradicional. ción tiene dos implicancias a nivel del régimen. Primero: la existencia de
Los tres serán analizados en el curso de este artículo, pero una mayor atención eficaces aparatos represivos que sean capaces de ejecutar las mencionadas
se dará a los regímenes potencialmente más relevantes para las áreas a las políticas de desmovilización, tales como los servicios de seguridad, autóno-
cuales se quiere hacer referencia. Y sobre todo, se estima oportuno partir de las mos o pertenecientes a la estructura militar. Segundo: la debilidad parcial o
dimensiones más relevantes para comprender cómo moverse en la gran varie- la ausencia de estructuras de movilización, tales como el partido único o
dad del genus no democrático. Para este fin se puede partir de la definición de instituciones estatales similares, es decir, de estructuras capaces, al mismo
Linz de régimen autoritario: un “sistema político con pluralismo político li- tiempo, de provocar y de controlar la participación. Por supuesto, existe
mitado y no responsable, sin una elaborada ideología rectora, pero con men- también otro aspecto implícito que no debe olvidarse: la ausencia de garan-
talidades características, sin movilización política extensa o intensa, excepto tías reales relativas a los distintos derechos civiles y políticos.
en algunos momentos de su desarrollo, y con un líder, o a veces un pequeño Luego es central el grado de pluralismo limitado y no responsable,
grupo, que ejercita el poder dentro de límites formalmente mal definidos, que puede extenderse desde el monismo hasta un cierto número de actores
pero en realidad bastante previsibles” (Linz 1964: 255). relevantes y activos en el régimen. Así, ante todo, para cada régimen no
Tal definición permite individualizar cinco dimensiones relevantes: democrático será pertinente observar cuáles son los actores relevantes, pu-
la primera, el grado de pluralismo político, se refiere a la sociedad y a sus diéndose diferenciar entre actores institucionales y actores sociales política-
150 151
Leonardo Morlino Data 10, Las alternativas no democráticas
POSTData
mente activos. Los primeros son, por ejemplo, el ejército, la burocracia o do por las elites del régimen para su propia legitimación. La instauración de
una parte de ella, el eventual partido único; los segundos, la Iglesia, los un régimen no democrático, sobre todo cuando se produce después de uno
grupos industriales o financieros, los grandes propietarios de la tierra, en democrático, es por lo común el resultado de una coalición “anti-algo” más
algún caso inclusive los sindicatos o las estructuras económicas transnacio- que a favor de algo, es decir una coalición negativa. En contraste, tal coali-
nales que tienen importantes intereses en el país. Tales actores no son polí- ción puede ser más homogénea que aquella democrática: inclusive si no
ticamente responsables según el mecanismo típico de la democracia liberal existe un acuerdo sobre el método (no democrático), sí hay un entendi-
de masas, es decir, las elecciones libres, competitivas y limpias. Si existe miento en rechazar ciertas composiciones de fracturas, existentes o sólo pre-
“responsabilidad”, ésta se hace valer en el nivel de la “política invisible”, en figuradas en el régimen precedente y, a veces, también en sostener ciertas
los vínculos reales entre, por ejemplo, militares, grupos económicos y pro- soluciones. En suma, en el momento de la instauración la coalición autori-
pietarios de la tierra. Por otro lado, las elecciones u otras formas de partici- taria puede presentarse más homogénea y más sólida en tanto existe algún
pación electoral que eventualmente puedan existir, como las consultas a acuerdo sustantivo, por la positiva o la negativa, sobre la composición con-
través de plebiscitos, no poseen un significado democrático y, sobre todo, creta de los conflictos. Como sea, la coalición es más homogénea y poten-
no se caracterizan por la competencia efectiva propia de los regímenes de- cialmente más sólida cuanto más amplio es el acuerdo entre los distintos
mocráticos; tienen, principalmente, un significado simbólico de legitima- actores sobre los problemas sustantivos. Y a su vez, es tanto más fácil si
ción, expresión de consenso y apoyo a favor del régimen por parte de una ciertas ideologías, principios o valores emergen como prevalecientes en el
sociedad civil no autónoma y controlada. interior de la coalición gobernante.
La noción de pluralismo limitado sugiere la importancia de la indivi- Un papel muy importante en la definición de las características y del
dualización de los actores relevantes en cada régimen autoritario para com- funcionamiento concreto de la coalición dominante puede ser desempeña-
prender mejor tanto la estructura del régimen como las políticas que éste do –y por lo común, es concretamente desempeñado– por un líder que
lleva adelante. Por lo tanto, nos permite referir al concepto de coalición do- interactúa con todos los componentes de la misma, i) haciendo efectiva-
minante. Sobre la noción de coalición de actores fundantes del régimen mente de árbitro o mediador entre los diversos intereses, o ii) privilegiando
autoritario, o bien sobre la coalición dominante en la que se apoya, corres- más ó menos en forma consciente, quizá mediante una elección ideológica,
ponden algunas precisiones. Con tal término se entiende, en sentido am- algunos intereses respecto de otros o, incluso, iii) subordinando al propio
plio, el conjunto de los grupos sociales políticamente activos que sostienen poder los diversos intereses, que sin embargo logra mantener ligados con
al régimen en su fase de instauración y en los períodos sucesivos, es decir, la estrategias diversas (relaciones de fidelidad personal, promesas, formas de
base social del régimen; y, en sentido estricto, las elites, expresión directa o coerción, u otras).
indirecta de esos grupos, que participan en la gestión de gobierno del mis- La coalición es dominante en términos de recursos coercitivos, de in-
mo régimen autoritario en cuanto ocupan posiciones de mando en sus es- fluencia, de estatus, concretamente usados por los actores presentes en la
tructuras clave. arena política para alcanzar los propios objetivos. Entonces, ante todo es
El punto a subrayar es que tales grupos y las elites correspondientes, dominante en el momento de la instauración del régimen. Esto no elimina
forman una coalición a veces sólo de facto, entre otras cosas como resultado la posibilidad de que existan otros recursos del mismo tipo, pero que no son
de un acuerdo explícito, consciente, sobre las modalidades concretas de re- empleados en determinados momentos cruciales. Luego, agrego para evitar
solución de los conflictos políticos –por ejemplo, principalmente, sobre el equívocos, que el predominio en términos de recursos incluye también la
conflicto de clase y todas las cuestiones específicas que a él se remiten–. Tal consideración del campo de los posibles o reales opositores al régimen y a la
acuerdo es ventajoso para los actores que forman parte de la coalición y, al coalición que lo sostiene. En cuanto tal, es siempre una noción relativa res-
mismo tiempo, excluye y margina a todos los otros actores –como por ejem- pecto a los recursos empleados en la arena política. Una vez instaurado el
plo, campesinos u obreros más ó menos activos políticamente a través de los régimen, la coalición puede modificarse de modo gradual o en el sentido de
partidos o de los sindicatos–. La marginación política se logra gracias a la que los actores minoritarios sean marginados o en la dirección de que algu-
combinación de la represión policial y el uso del aparato ideológico adopta- nos actores adquieran mayor preeminencia sobre otros, después de sucesos
152 153
Leonardo Morlino Data 10, Las alternativas no democráticas
POSTData
propios característicos de la instauración o de repercusiones internas de su- mo) con una fuerte presencia del partido único en posición dominante, alto
cesos externos. nivel de ideologización, alta movilización participante y existencia de dis-
La tercera característica corresponde al grado de elaboración de la tintas instituciones características del régimen. Entre los dos polos se sitúa
justificación ideológica del régimen. Ciertos autoritarismos se distinguen una gama de configuraciones multidimensionales específicas, tanto si se tie-
por el hecho de que su legitimación se funda en la “mentalidad”, según la ne en cuenta cuáles son los actores, la ideología, la movilización y las insti-
expresión tomada del sociólogo alemán Geiger, es decir simplemente sobre tuciones que específicamente están presentes, como si se reflexiona sobre la
la base de algunas “actitudes mentales” o “intelectuales”, de algunos valores, posibilidad de combinaciones en las cuales, por ejemplo, un alto número de
ambiguos o más ó menos articulados en forma explícita, sobre los cuales es actores relevantes se amalgama con una escasa ideologización, una baja mo-
más fácil llegar a un acuerdo entre actores que poseen diferentes caracterís- vilización y una estructuración inexistente. El ámbito de variación entre
ticas y también intereses muy distantes (Linz 1975: 266-269). Se trata de autoritarismo perfecto y totalitarismo es tan vasto y variado que se presenta
valores como los de patria, nación, orden, jerarquía, autoridad y otros simi- la necesidad de delinear algunos modelos considerados como los más rele-
lares sobre los cuales posiciones tradicionales y modernas pueden litigar y, vantes, indicando mejor las características de cada uno. Esta presentación
de hecho, han litigado. En cualquier caso, no existen elaboraciones ideoló- deja de lado a los regímenes tradicionales, los que serán considerados al final
gicas articuladas y complejas que justifiquen y sirvan para sostener al régi- como una categoría que remite a sí misma más que a las otras dos.
men. Otros regímenes, como los totalitarios (véase más abajo) poseen, en
cambio, elaboraciones ideológicas mucho más complejas, mientras que otros
carecen en realidad de cualquier tipo de ellas. Por último, en otros regíme- II. Autoritarismos
nes la única justificación efectiva es de tipo personal, es decir servir a un
cierto líder, probablemente apoyado por la tradición si es un monarca que Más allá de las distintas tentativas de definir el autoritarismo (véase
ha accedido al poder por línea sucesoria. Bayart 1976), inclusive por parte de autores clásicos –por ejemplo, ya
La cuarta dimensión relevante corresponde a las estructuras políticas Marx proponía la categoría de bonapartismo, Gramsci la de cesarismo, mien-
creadas e institucionalizadas en el régimen no democrático. Se trata de ver tras que otros autores usan expresiones similares como neo-bismarckismo
hasta dónde un régimen autoritario crea y, eventualmente, institucionaliza (Hermet 1975)– la definición de Linz (véase más arriba) postula un plura-
nuevas y diferentes estructuras políticas que lo caracterizan, tales como el lismo político limitado y no responsable, la presencia de mentalidades ca-
partido único, los sindicatos verticales en los que se encuadran tanto los racterísticas, la ausencia de movilización política extensa o intensa, excepto
trabajadores como los empleadores, distintas formas de asambleas parla- en algunos momentos de su desarrollo, un líder o un pequeño grupo que
mentarias basadas en la representación funcional y corporativa de los intere- ejercita el poder, límites formalmente mal definidos pero previsibles en el
ses (véase más adelante), sistemas electorales particulares, o inclusive juntas ejercicio de la represión (Linz 1964: 255). De las primeras tres característi-
militares, órganos constitucionales ad hoc y otros órganos específicos e inexis- cas se ha dicho lo sustancial y sería superfluo retornar a ellas. Quizá se
tentes en el régimen precedente. puede subrayar que cuando existe algún grado de pluralismo, y entonces,
La Figura 1 presenta una articulación que ejemplifica las cuatro di- varios actores políticamente activos y relevantes, se crea también un espacio
mensiones principales y, sobre todo, las relaciona. Así, en una primera aproxi- objetivo para las oposiciones, inclusive para aquellas que son reprimidas y
mación es posible hipotetizar dos modelos no democráticos polares, a los perseguidas en diversas formas y grados. Y, en efecto, el mismo Linz (1973)
cuales corresponden los extremos de cada dimensión. El primer polo puede y también Germani (1975) se han detenido a analizar los diversos tipos y
denominarse, por decirlo así, autoritarismo perfecto, y está caracterizado por: formas de oposición, semi-oposición o inclusive pseudo-oposición que pue-
acentuado pluralismo con actores relevantes, ausencia de ideologías y casi den existir en tales regímenes: desde la oposición activa a aquella pasiva, de
inexistente justificación del régimen, falta de movilización y, en consecuen- la legal a aquella alegal e ilegal. En este régimen puede ser, inclusive, más
cia, de participación, y escasa estructuración distintiva del régimen. El polo conveniente tolerar un cierto grado de oposición o mantener una pseudo-
opuesto configura el totalitarismo: ausencia de pluralismo (es decir, monis- oposición que provea un barniz liberal al autoritarismo vigente.
154 155
Leonardo Morlino Data 10, Las alternativas no democráticas
POSTData
Respecto de las otras dos características, la última, o sea los “límites autoritarismos. Por último, serán individualizadas las instituciones creadas
formalmente mal definidos, pero… bastante previsibles” dentro de los cua- por el régimen, incluido el eventual partido único. Los diversos subtipos
les los gobernantes autoritarios ejercitan el poder, contrasta con la “certeza autoritarios son presentados en las secciones siguientes.
del derecho” propia –al menos a nivel prescriptivo– de los regímenes demo-
cráticos. En cualquier caso, tal situación, por lo común conscientemente
deseada y mantenida, permite a los gobernantes ejercitar el poder de un II.1 Regímenes personales y regímenes militares
modo más discrecional.
La penúltima característica se refiere a las “autoridades”, y más exac- Por regímenes personales se entiende todos los órdenes autoritarios en
tamente al “líder o pequeño grupo” en el poder. En efecto, estos regímenes los cuales un líder-dictador no temporario desempeña un papel central: el
se caracterizan en forma habitual por una notable personalización del po- líder es no sólo legibus solutus, sino que no depende ni está condicionado en
der, alta visibilidad de un líder a veces carismático, o bien de pocas personas modo alguno por los grupos sociales o institucionales que lo apoyan. Esto
que detentan de hecho las palancas del poder en tanto están presentes en los significa que los militares o los grupos económicos están subordinados a él.
órganos de dirección política. No existen organizaciones de masas. Las relaciones políticas significativas
En consecuencia, en la tarea global de analizar los principales mode- son relaciones cara a cara con el líder. Respecto a las principales variables
los autoritarios es necesario recurrir a todas las dimensiones antes mencio- antes indicadas, el pluralismo es escasamente significativo, la movilización
nadas, incluso cuando los “límites mal definidos” son menos útiles para está ausente y la única justificación efectiva del régimen es de tipo personal
distinguir entre los diversos autoritarismos. Las otras cuatro dimensiones, el con referencia al líder en el poder, que se considera dueño del país. En este
pluralismo político ligado con el eventual líder o grupo en el poder, el grado sentido, personalismo y patrimonialismo se conjugan juntos. La misma es-
y las formas de movilización, la justificación ideológica del régimen y la tructuración del régimen está limitada al jefe del Estado, a un grupo de
estructuración del régimen, necesitan todavía de algunas precisiones. En fieles seguidores que ocupan todas las posiciones clave y a una burocracia
cuanto al pluralismo, no es relevante sólo el número de actores que consti- designada por el líder. Es típico de estos regímenes que nazcan como auto-
tuyen la denominada coalición dominante, sino que es importante indicar ritarismos de otro tipo para después convertirse en regímenes personales.
también cuáles son tales actores y si existe un líder fuerte y central en el Esta suerte de transformación es considerada por Brooker (1999: 129 y ss.)
régimen. La primera dimensión lleva así a distinguir entre las diversas coali- una degeneración de un régimen, por ejemplo, militar o de otro tipo. Más
ciones dominantes compuestas por ciertos actores institucionales (burocra- allá de la valoración, traicionada por el término “degeneración”, se mantiene
cia, militares) y/o políticos (partidos, sindicatos) y/o socio-económicos (gru- como la característica propia de muchos regímenes personales el resultado
pos oligárquicos de propietarios de la tierra, diversos grupos de empresarios, de un proceso de transformación que se inicia desde otro subtipo autorita-
burguesía comercial) y cómo el eventual líder se vincula con los otros acto- rio. Tal característica, es decir, la instauración del régimen en forma directa
res. A propósito del sostén ideológico o la base de creencias del régimen, no por parte del líder en el poder, es claramente contrastable con los regímenes
basta con tratar de establecer el grado de ideologización. Es indispensable tradicionales, que se abordarán al final de este artículo: aun cuando es direc-
comprender también qué tipos de valores sirven para justificar y legitimar el tamente instaurado como tal, el régimen personal no tiene justificaciones
régimen: ¿tradicionales, modernos o cuáles otros? En cuanto a la moviliza- ideológicas tradicionales basadas en la transmisión de prácticas por legado o
ción, si bien considerar el quantum de movilización “desde arriba” (y su en la religión.
posible institucionalización) es sin dudas el aspecto más importante, resulta Los militares, o más comúnmente un sector de las fuerzas armadas o
oportuno integrarlo con la indicación de las características de la misma, un grupo de oficiales o, inclusive, sólo los oficiales de más alto grado, cons-
sobre todo en relación con los otros tres aspectos mencionados. Más precisa- tituyen el actor más importante del régimen denominado, por eso mismo,
mente, ideología y coalición dominante darán contenido y sentido a la par- militar. En forma habitual, tal orden político nace de un golpe de Estado o
ticipación inducida y –al menos en los designios de los líderes– controlada, de una intervención más simple que no configura necesariamente un golpe
o a la limitación de la participación, que es el caso más frecuente en los típico con recurso explícito al uso de la fuerza. Es verdad también lo contra-
156 157
Leonardo Morlino Data 10, Las alternativas no democráticas
POSTData
rio: de los casi doscientos golpes de Estado en Asia, África y América Latina minos, a su grado de penetración de las estructuras políticas, sociales y eco-
en el período 1945-85, sólo unos pocos han dado origen a regímenes mili- nómicas preexistentes. A este propósito se puede distinguir eficazmente entre
tares en sentido estricto; en forma mucho más frecuente han sido instaura- “control”, en el cual los militares desempeñan una limitada función general
dos regímenes cívico-militares de diversa índole, en los cuales los militares de guía de organizaciones y sectores en otros aspectos autónomos, “direc-
desempeñaban un papel más ó menos relevante. ción” de los mismos sectores, y “administración”, que configura una “coloni-
En cuanto a la ideología, los regímenes militares muy difícilmente zación” por parte de los oficiales de distintos sectores de la burocracia, los
han buscado justificación recurriendo a racionalizaciones articuladas y com- negocios y los sindicatos (Finer 1975: 251 y ss.). Nordlinger vuelve a pro-
plejas. Por lo común han apelado a principios o a valores tales como el poner en otros términos esta tripartición diferenciando a los militares mode-
interés nacional, la seguridad, el orden o a la necesidad de una racionaliza- radores de los militares guardianes y de los militares gobernantes (Nordlinger
ción tecnocrática que elimine los despilfarros, la corrupción, las grandes 1978: 51-57). En el primer caso, los militares tienen un poder de veto; son
injusticias. Casi nunca existe una política de movilización “desde arriba” un grupo de presión poderoso y politizado capaz de intervenir para desti-
que obtenga resultados: inclusive por las características propias de la organi- tuir al gobierno vigente; su objetivo político principal es el mantenimiento
zación militar (que hace más difícil la institucionalización de las relaciones del statu quo y del orden. Históricamente, en América Latina este tipo de
elites-masa) antes que por la situación política en la cual ha ocurrido la militar, y de régimen, se ha ido transformando en uno de los otros dos antes
intervención, la regla es la despolitización y la apatía entre las masas. Del mencionados (Stepan 1971). Sin embargo, más importante es que el papel
mismo modo, raramente el régimen militar presenta novedades institucio- moderador de los militares configura un régimen cívico-militar. En cambio,
nales que lo diferencien del régimen precedente, más allá de la formación de son regímenes pretorianos genuinos los regímenes con militares guardianes,
las clásicas juntas o de órganos de consulta más ó menos restringidos, que que controlan directamente el gobierno ocupando los roles decisionales más
son la principal sede decisional y de gobierno de tales regímenes. Casi nun- importantes, tienen los objetivos de orden, de mantenimiento y hasta de
ca los regímenes militares han creado partidos únicos o parlamentos, que racionalización de la economía (reducción de la inflación, del gasto público,
han sido, de todos modos, una simple prolongación suya. del déficit presupuestario). Finalmente, los regímenes con militares gober-
Un elemento adicional se refiere a la presencia, o ausencia, de un líder nantes son aquellos en los cuales el control y la penetración militar de todas
militar en posición preeminente respecto del cuerpo de oficiales. En caso las estructuras políticas, burocráticas y económicas es más profunda. Los
afirmativo se puede hablar de una autocracia, o mejor aún, de tiranía mili- objetivos de cambio que se proponen, sean estos progresistas o conservado-
tar. Una característica importante de este tipo de régimen es que cuando el res, son más radicales y ambiciosos. En estos regímenes la represión es ma-
“tirano” logra dominar por completo al ejército y gobernar de manera com- yor y la probabilidad de persistencia es más alta. En ellos a veces se intenta,
pletamente personalista, la tiranía militar se convierte en un régimen con resultados casi siempre fallidos, la formación de un partido de masas
personal como aquellos a los que nos hemos referido antes. Algunos de estos fuerte. Cuando la tentativa tiene éxito y el partido político logra un papel
regímenes han sido etiquetados también como cleptocracias (Perlmutter 1981: relativamente autónomo, nos encontramos en el ámbito de los regímenes de
41) para indicar la combinación de personalismo y corrupción que los ca- ejército-partido.
racteriza. El ejército se mantiene como la principal estructura de poder, Por último, sobre las perspectivas de instauración de un régimen mi-
pero es escasamente profesional, poco unido e ineficiente; el reclutamiento litar antes que cívico-militar, existe una relación directa entre la probabili-
se produce sobre bases personalistas o a través de conexiones tribales. Por lo dad de instaurar y consolidar el primer tipo de régimen antes que el segun-
común se trata de regímenes inestables por sus propias características. Apar- do y la complejidad de la articulación socio-económica del país. Si se consi-
te de las cleptocracias, si se encuentra presente una oligarquía militar en deran algunos datos socio-económicos básicos de los países africanos gober-
sentido amplio, es decir, si existe un grupo más ó menos amplio de milita- nados en el pasado por regímenes pretorianos, en su conjunto nos encontra-
res, con o sin un primus inter pares, primero involucrados en el golpe y mos con registros inferiores a los de países gobernados por regímenes cívico-
después en el régimen, es necesario indicar un tercer aspecto muy interesan- militares o por otros tipos de régimen. Esta última observación permite
te, concerniente al papel político efectivo de estos militares o, en otros tér- comprender por qué, sobre todo en las últimas décadas, en varias regiones
158 159
Leonardo Morlino Data 10, Las alternativas no democráticas
POSTData
del Tercer Mundo y especialmente en América Latina (con la clara excep- independencia –así como efectivamente ha sucedido en diversos países afri-
ción del Paraguay de Stroessner, una tiranía militar), la mayor parte de los canos–) como de las estructuras intermedias como los partidos políticos y
regímenes instaurados después de un golpe son regímenes cívico-militares. los sindicatos (también autoritarios).
Proposiciones tan amplias son válidas tanto para el área latinoameri-
cana como para la africana. Por ejemplo, en un estudio sobre los golpes de
II.2 ¿Por qué intervienen los militares? Estado militares efectuados en África entre 1960 –año de la independencia
en muchos países de este continente– y 1975, se puede observar que tal
Antes de centrar la atención sobre otros modelos autoritarios, resulta fenómeno está fuertemente asociado con la movilización social y la ausencia
útil referirse de modo sintético a la cuestión de la intervención militar. de instituciones políticas consolidadas antes que con situaciones caracteri-
Oportunamente, la mayor parte de los estudiosos se ha detenido a analizar zadas por divisiones étnicas, regionales o locales (Jackman 1978). Una in-
las motivaciones político-sociales o aquellas internas organizativas ligadas a vestigación posterior confirma y amplía las conclusiones de Jackman, de-
la intervención militar: el denominado pretorianismo. Los términos de fon- mostrando la relevancia de la estructura social y política en la explicación de
do del problema pueden ser mejor entendidos si la cuestión principal sobre las intervenciones militares y rebatiendo tanto la asociación positiva entre
las motivaciones de la intervención es examinada a través de algunos interro- movilización social e intervención como aquella negativa entre mayores ni-
gantes específicos. Primero: ¿por qué en numerosos países del Tercer Mundo veles de participación política e intervención. La amplía también en cuanto
un frágil régimen democrático o cuasi democrático o inclusive autoritario, sostiene con otros datos (hasta 1982) la relevancia de un factor adicional:
de tipo personalista o no, es derribado? Las razones más importantes de la los sistemas políticos que han sabido responder mejor a los problemas eco-
intervención militar no son militares sino políticas en cuanto dependen de nómicos (mostrando un crecimiento incluso en el sector industrial y una
la ausencia de instituciones políticas consolidadas (Huntington 1968: 194- disminución de la dependencia económica o respecto de los mercados exter-
8, y par. 6). nos) han tenido menos intervenciones militares (Johnson, Slater y McGowan
Segundo: ¿por qué los actores de la intervención son, precisamente, 1984). Poniendo la atención sólo sobre el aspecto económico es interesante
los militares? La respuesta no puede ser otra que la de aquel que ha centrado recordar que tiene un efecto también sobre los regímenes cívico-militares de
su atención en las características y la estructura de aquellos que en cualquier otro área, América Latina, donde precisamente la incapacidad de afrontar la
país poseen el monopolio de la fuerza, es decir, los militares (Janowitz 1964 crisis económica de fines de los años setenta es uno de los factores que puede
y 1977). explicar los procesos de democratización que allí se han abierto.
Tercero: ¿cuáles son las condiciones o precondiciones políticas que Cuarto: ¿cuáles son los aspectos organizativos y estructurales que ha-
facilitan la intervención? Muy raros son los casos en los cuales la influencia cen de los militares los actores de la intervención? Una respuesta sintética y
externa puede ser claramente identificable como determinante de la inter- eficaz la brinda Finer (1980: 16): “los militares con su quíntuple ventaja
vención militar. En este sentido, son muy raros los casos en los cuales la fundada en la organización, la disciplina jerárquica, la comunicación y el
situación política interna no es el aspecto más importante a considerar. Por espíritu de cuerpo, además del hecho de poseer armas pesadas, son por lejos
ejemplo, en el Chile de 1973, si bien existió efectivamente una injerencia la organización más poderosa de la sociedad”.
norteamericana, ésta no fue determinante para la intervención ni para el Quinta pregunta: ¿cuáles son, en última instancia, las motivaciones
mismo resultado del golpe. Precisamente Chile configura una situación clá- que llevan a los militares a intervenir? La situación política presenta las con-
sica de intervención militar: es decir una situación de profunda crisis políti- diciones de fondo; los aspectos organizativos internos nos dicen por qué son
ca, caracterizada por la baja legitimidad del régimen vigente, de politiza- los militares los actores de la intervención y ayudan a entender qué puede
ción de las clases bajas, de amenaza a los intereses de las clases medias, de ser diferente en los regímenes militares y civiles o cívico-militares. Pero, al
amplia crisis económica, de ilegalidad, desorden, violencia e inclusive co- fin de cuentas, ¿qué impulsa a una parte de los militares a intervenir? A este
rrupción. En general, una situación de inestabilidad, de escasa instituciona- propósito Nordlinger (1978) subraya el predominio de los intereses corpo-
lización tanto de las estructuras del régimen (que quizá apenas ha logrado la rativos. En situaciones de desorden civil o de crisis, los militares que se
160 161
Leonardo Morlino Data 10, Las alternativas no democráticas
POSTData
identifican con los intereses nacionales pueden intervenir para impedir re- ficación con la oligarquía terrateniente o, en algún modo, con las clases
cortes al presupuesto destinado a la defensa o para aumentar tales gastos. altas; en otros casos, la referencia es a las clases populares y a sus intereses tal
Nordlinger afirma que existe una correlación entre ejércitos intervencionis- como éstos son percibidos por los militares. En África, a veces los intereses
tas o pretorianos y mayores recursos destinados a la defensa. También otros de clase se convierten en intereses étnicos o regionales, y las motivaciones de
autores confirman esta hipótesis. Sin embargo, sin negar la posibilidad de los militares han sido éstos en lugar de aquéllos. Otras veces quien intervie-
que, en efecto, los militares intervengan por tales razones corporativas, un ne es un grupo reducido o un sector del ejército a las órdenes de un oficial
análisis de Zuk y Thompson (1982) sobre sesenta y seis países del Tercer que lo hace por intereses exclusivamente personales. Decalo propone simila-
Mundo entre 1967 y 1976 demuestra que no existe ningún sostén empíri- res explicaciones en distintos golpes africanos ocurridos en Burundi, Ugan-
co para la hipótesis de que los golpes de Estado militares conducen a un da, Benin y la República Popular del Congo (Decalo 1976).
aumento de los gastos de las fuerzas armadas. En otras palabras, aunque La validez de las conclusiones a las que se ha arribado sobre la inter-
inicialmente se muevan por sus propios intereses, después los militares en el vención militar puede ser reforzada a contrario, presentando la sexta pre-
gobierno se encuentran expuestos a las mismas presiones, demandas y limi- gunta: ¿cuáles aspectos pueden ser asociados negativamente con la interven-
taciones que los gobiernos civiles precedentes. Otra motivación específica ción militar?, o bien, ¿qué factores han limitado los golpes de Estado? Por
puede ser la reacción a las interferencias de los civiles que limitan de algún ejemplo, Jackman (1978) confirma aún la tesis de fondo de Huntington
modo la autonomía militar en materia de promociones, adiestramiento, cuando en su investigación sobre África demuestra que la preexistencia de
determinación de los planes de estudio u otros asuntos similares. Un tercer un sistema con un partido dominante o hegemónico, es decir de una insti-
elemento, que especifica el interés corporativo a defender, se refiere a la tución que desempeña un papel integrador y de estabilidad, está en correla-
creación por parte de los civiles, o el surgimiento, de milicias alternativas ción negativa con los golpes de Estado. Johnson, Slater y McGowan (1984:
que amenazan con quitarle a los militares el monopolio de la fuerza o, direc- 634) confirman este elemento cuando sostienen que la situación ideal, con-
tamente, la ejecución por parte de los civiles de acciones que desafían la traria a una intervención militar, es la de un partido de masas dominante
supervivencia de la institución militar (Nordlinger 1978: 96-113). No se que permite la competencia y la existencia de partidos menores. Finer (1975:
puede olvidar, por otro lado, que los militares pueden estar motivados tam- 20-28) había analizado este tema arribando a conclusiones distintas. Esen-
bién por un interés de clase, aspecto de algún modo también recordado por cialmente, según este autor, la existencia de una alta profesionalización jun-
Nordlinger (1978: 113-36) cuando se refiere a la politización de las clases to a la creencia en el principio de la superioridad civil o una valoración
inferiores y a la consecuente amenaza percibida por las clases medias, a los negativa de la capacidad de acción y eficiencia de las fuerzas armadas o
fracasos de los gobiernos civiles (ilegalidad, crisis económica, desorden), y a inclusive el temor de una guerra entre los mismos militares o, por último, el
la pérdida de legitimidad para el régimen como otros elementos que desen- miedo a que después de la intervención el ejército pueda disgregarse, son
cadenan la intervención militar. otros tantos motivos que pueden mantener a los militares en los cuarteles.
Esta cuestión de la movilización de las clases inferiores es un aspecto
considerado por distintos estudiosos para América Latina. Nun (1968) es
uno de los autores que mejor lo expone, partiendo del presupuesto de la II.3 Regímenes cívico-militares
coincidencia de intereses entre los militares y algunos sectores de las clases
medias a causa del origen social de los primeros, y del análisis de la debili- El excursus sobre la intervención de los militares en política no agota
dad de las clases medias latinoamericanas. Así, este investigador argentino de ningún modo la complejidad y la amplitud del tema. No se ha tocado el
ha acuñado el término “golpe de Estado de las clases medias” justamente tema de la nueva profesionalización de los militares, analizado por diversos
para indicar esta situación. El interés de clase puede presentarse también en autores (Stepan 1973: 47-65, Stepan 1978: 127-136). Nueva profesionali-
intervenciones efectuadas en otras áreas geopolíticas como Medio Oriente o zación significa –sobre todo para América Latina– la adquisición por parte
África del Norte y no necesariamente se corresponde con las clases medias y de los militares de mayores conocimientos teóricos, la transformación de los
el intento de protegerlas de las clases inferiores: a veces parte de una identi- ejércitos en cuerpos altamente diferenciados, con mayor cohesión, espíritu
162 163
Leonardo Morlino Data 10, Las alternativas no democráticas
POSTData
de cuerpo, capacidad de gestión, y sobre todo, una mayor disposición a Frecuentemente estos regímenes han sido instaurados en sistemas en
tomar y mantener el poder, mayor seguridad en la propia capacidad de los cuales ya habían aparecido las instituciones democrático-liberales, pero
gobierno, una ideología diferente basada en la doctrina de la seguridad na- en los cuales todavía no se había consolidado un sistema partidario capaz de
cional y, por lo tanto, una menor predisposición a dejar el poder en manos dar vida a gobiernos estables. Los partidos políticos no estaban en condicio-
civiles o a buscar legitimaciones externas. nes de movilizar consensos más allá de las áreas urbanas, mientras que el
Precisamente en los países en los cuales encontramos esta nueva pro- poder de los grandes propietarios de la tierra persistía en las áreas rurales
fesionalización, que al mismo tiempo son países con sociedades más com- con un bajo nivel de educación de las masas y una política local claramente
plejas y heterogéneas, se presentan los regímenes cívico-militares. Tales regí- clientelar. Además, en estadios más avanzados del proceso de moderniza-
menes se basan, ante todo, en una alianza entre militares, más ó menos ción, se asiste a dos fenómenos diversos. El primero es la emergencia de
profesionalizados, y civiles, sean éstos burócratas, políticos profesionales, elementos tecnocráticos por la mayor importancia que adquieren los técni-
tecnócratas ó representantes de la burguesía industrial y financiera. La exis- cos en la vida política. El segundo es el mayor recurso que se hace a las
tencia de esa coalición no debe hacernos olvidar ni las tensiones objetivas medidas represivas para controlar a las masas populares. Ejemplos de este
que estructuralmente existen entre militares y civiles por la diversidad de tipo de régimen han sido algunos países de América Latina, tales como
intereses que con frecuencia los divide (Stepan 1971: 57 y ss., O’Donnell Brasil y la Argentina en algunas etapas de su historia, y entre los países de la
1979: 285 y ss.), ni el hecho de que en algunos países –como se verá más Europa mediterránea, la España de Primo de Rivera y los primeros años del
adelante– los papeles militares y los políticos se superponen y confunden, Portugal de Salazar (Linz 1975: 285-301). Otros ejemplos posteriores de
por lo que la relación de tensión y conflicto entre militares y civiles no regímenes burocrático-militares, es decir, gobernados por una oligarquía
corresponde siempre a la realidad: puede existir una mezcla de papeles y, militar-civil del tipo que se acaba de esbozar, existen y han existido también
eventualmente, cooperación antes que conflicto (Albright 1980). en África y Asia.
Para algunos regímenes cívico-militares puede usarse la expresión de Respecto a una situación social y económicamente más avanzada y
regímenes burocrático-militares (Linz 1975, Feit 1973). Según Linz, el régi- diferente, O’Donnell (1973) propone un modelo de régimen burocrático-
men burocrático-militar, que con frecuencia se presenta en la historia del autoritario en el cual, de nuevo, se encuentra una coalición entre militares
siglo XX, se caracteriza por una coalición dominada por oficiales y burócra- y civiles. En síntesis, el modelo de O’Donnell, referido específicamente a
tas. También forman parte de este régimen otros grupos, pero con indepen- América Latina y sobre todo al Cono Sur, presenta las siguientes caracte-
dencia de las motivaciones ideológicas, es habitual que las decisiones políti- rísticas: 1) la base social real del régimen está constituida por la alta bur-
cas se guíen por el pragmatismo. No existe un partido de masas con un guesía oligopólica y transnacional; 2) en tal régimen se produce una coa-
papel dominante, pero sí es posible que, a instancias del gobierno, se cree lición entre militares, especialistas de la coerción, y tecnócratas, cuyo ob-
un partido único que tienda a reducir la participación de la población, in- jetivo es “normalizar” la economía; 3) los sectores populares, en un primer
clusive en sus manifestaciones manipuladas. En cualquier caso, se admiten momento movilizados, son excluidos de la política a través de diversas
más partidos políticos, pero éstos no dan vida a elecciones libres o a una formas de represión; 4) la exclusión es tanto política como económica: la
efectiva competición. En muchos regímenes pertenecientes a este modelo, creciente transnacionalización de la economía favorece sólo al capital pri-
instituciones tradicionales como la monarquía o la Iglesia, y estructuras so- vado y a algunas instituciones estatales. Si se intenta valorar el modelo de
ciales pre-modernas como los grandes terratenientes o la aristocracia, ocu- O’Donnell sobre la base de los criterios indicados en la Figura 1, se puede
pan un lugar importante. Por otra parte, sería errado concluir de un modo agregar que, junto con la ya mencionada coalición dominante, no existe
apresurado que se trata de regímenes tradicionales. En efecto, por lo co- una ideología específica sino la ya señalada de la doctrina militar de la
mún, en tales regímenes está ya en marcha un proceso de modernización seguridad nacional, y el empeño por mantener la economía capitalista de
socio-económica, con una industrialización en su etapa inicial, notable ur- mercado con una fuerte presencia del capital extranjero, mientras que las
banización, desarrollo de la educación y expansión de las clases medias pro- innovaciones institucionales estarían representadas sólo por el nuevo pro-
fesionales. fesionalismo de los militares.
164 165
Leonardo Morlino Data 10, Las alternativas no democráticas
POSTData
A propósito de estos mismos países a los cuales hacía referencia Entonces, los principales regímenes cívico-militares hasta aquí men-
O’Donnell, algunos autores han hablado de modelo corporativo. La expre- cionados son dos: los regímenes burocrático-militares y los corporativos,
sión identifica sobre todo una ideología más que la coalición dominante que excluyentes o incluyentes. De un tercer modelo, el Estado burocrático-au-
se encuentra en la base y que está siempre constituida por la oligarquía toritario –en la expresión de O’Donnell– se ha señalado que se superpone
cívico-militar. Más en detalle, el régimen corporativo se caracteriza esencial- con el modelo corporativo en cuanto al ámbito de aplicación. Por lo común,
mente por una participación controlada y por la movilización de la comuni- en el centro de estos regímenes han existido movimientos populistas. Más
dad política a través de estructuras “orgánicas”. A nivel ideológico, rechaza precisamente, y con referencia a América Latina, el populismo se encuadra
tanto la concepción liberal de la competencia política como la marxista del en el ámbito de fenómenos de profunda transformación socio-económica.
conflicto de clases para adherir a una alternativa corporativa. El corporati- En esencia, se trata de la traducción política del enorme proceso de movili-
vismo es, entonces: “un sistema de representación de los intereses en el cual zación que afecta a sectores de la población antes no participantes o, inclu-
las unidades constitutivas están organizadas en un número limitado de ca- so, políticamente activos. Si bien su base social principal está constituida
tegorías singulares, obligatorias, no competitivas, ordenadas jerárquicamen- por las masas urbanas de migración reciente, en los diversos movimientos, y
te y diferenciadas funcionalmente, reconocidas y admitidas (cuando no crea- sobre todo, en los regímenes, se pueden encontrar asociados grupos de clase
das) por el Estado, el que garantiza el monopolio de la representación den- media, alta burguesía, clero e inclusive militares. Los movimientos (y los
tro de las respectivas categorías a condición de que sean observados ciertos partidos) populistas también se distinguen por la presencia de un líder ca-
controles sobre la selección de los líderes y sobre la articulación de las de- rismático y por una relación, no mediada a través de organizaciones, entre
mandas y del apoyo” (Schmitter 1974: 93-4). ese líder y las masas. El tipo de participación resultante no es ni autónoma
No es éste el lugar para ilustrar la doctrina corporativa, fundada en la ni de ninguna manera espontánea. Más bien configura formas de moviliza-
idea de la representación sobre la base de las unidades económicas y/o sociales ción “desde arriba” de aquellos sectores populares no organizados plena-
de pertenencia, ni para relevar las ilusiones de democratización nutridas de mente. La ideología no está bien articulada ni formulada con precisión, más
algunos defensores del corporativismo. Basta sólo señalar que los motivos de la bien se refiere a valores por lo común vagos y ambiguos, más allá de la fuerte
creación de las estructuras características de la “democracia orgánica” –los sin- diversidad existente entre país y país. Sin embargo, hay dos constantes: el
dicatos verticales o los legislativos corporativos o el mismo partido– son bus- acento puesto en la voluntad popular identificada con la justicia y la mora-
cados sobre todo en el diseño de los líderes autoritarios para legitimar su lidad, y la importancia de la relación –sin mediaciones– entre pueblo y
poder sirviéndose de esa doctrina y, al mismo tiempo, para controlar la parti- líder. Con mucha frecuencia, la ideología está asociada a los valores del pro-
cipación de ciertos sectores de la comunidad política. Además, en este tipo de greso, el desarrollo, la industrialización y el nacionalismo. En conjunto,
régimen, se encuentran también partidos únicos, organizados y a veces im- entonces, se trata de movimientos social e ideológicamente heterogéneos y
portantes en la mecánica del régimen. Por último, debe recordarse la distin- con formas diversificadas.
ción entre corporativismo “incluyente” y “excluyente” (Stepan 1978). En el Weyland (2001: 14) se esfuerza por recoger sintéticamente todos es-
primer caso el objetivo de los gobernantes es mantener un equilibrio entre tos aspectos definiendo el populismo como “una estrategia política gracias a
Estado y sociedad garantizado por políticas integradoras, dirigidas a incor- la cual un líder personalista busca o ejercita un poder de gobierno basado en
porar a los grupos obreros importantes en el nuevo esquema político-econó- el apoyo directo, no mediado y no institucionalizado de parte de un gran
mico. En el segundo caso, en cambio, el objetivo es la exclusión, conseguida número de seguidores, predominantemente no organizado”. Más allá de
por medio de coerción, desmovilización y reestructuración de los grupos de alguna marginal diferencia de valoración –parece, por ejemplo, impropio
trabajadores más relevantes (Stepan 1978: 74). Se trata, por lo tanto, de reducir un fenómeno tan importante a una “estrategia” política–, la defini-
regímenes que tienen un notable grado de estructuración e innovación en ción que identifica movimientos tan diversos da sustancialmente en el blan-
términos institucionales. Tendencias y estructuras corporativas pueden en- co y, por fin, explica también las razones esenciales de la diversidad refirién-
contrarse en diversos países, inclusive muy distintos en cuanto a sus contex- dose a los aspectos personales y a la sustancial desorganización. Todo esto,
tos socio-económicos. por otra parte, se puede ver incluso en los resultados a los que se llega cuan-
166 167
Leonardo Morlino Data 10, Las alternativas no democráticas
POSTData
do el movimiento logra encaramarse en el poder e instaura un régimen au- régimen, por este importante aspecto, en un modelo límite de autoritarismo,
toritario: van desde soluciones moderado-conservadoras (el PRI mexicano) a el más cercano posible al totalitarismo (véase más adelante). A pesar de las
la simple aceptación del orden constituido (con Rojas Pinilla en Colombia, enormes diferencias entre los diferentes modelos propuestos y entre los casos
y en parte con Perón en la Argentina), a alternativas radicales y revoluciona- considerados en cada modelo, los diversos regímenes se asemejan sobre todo
rias (el movimiento y el régimen castrista en Cuba). por el papel preeminente del partido único o hegemónico, que puede inclusi-
Avanzar en la ilustración de los modelos de regímenes cívico-militares ve convivir con otros partidos menores sin que exista una competencia efecti-
significa desplazar el foco de análisis hacia otras áreas geopolíticas. Ante va. Las diferencias residen en los orígenes, en los contextos culturales y socio-
todo hacia Asia y África. Aquí el modelo más importante de régimen cívico- económicos y en las ideologías-mentalidades que inspiran y guían la acción de
militar a analizar está constituido por los regímenes de ejército-partido. Los los gobernantes y dan contenido a las formas de legitimación de estos regíme-
actores principales de tal régimen son el ejército y el partido, dos estructu- nes. Los regímenes nacionalistas de movilización nacen en la lucha por la inde-
ras paralelas y sustancialmente en simbiosis: los mismos líderes pueden ocupar pendencia nacional dirigida por una elite local, con mucha frecuencia por un
papeles distintos en una y en otra estructura. Frecuentemente, es el ejército líder carismático, que hace del partido político el vehículo de una moviliza-
el partner más importante y fuerte de la coalición y logra ejercer un control ción “desde abajo” que se inicia ya antes de la independencia y que, después,
sobre el partido, una estructura de masas articulada que desempeña las ta- se convierte en la estructura que sostiene al mismo régimen. En estos regíme-
reas de movilización, integración y control de la población. En todos los nes los militares tienen un papel secundario y aceptan sustancialmente el
casos que adscriben a este tipo de régimen, la instauración tiene lugar tras control por las elites nacionalistas civiles. Con el paso de los años, el partido
un golpe de Estado militar y profundas modificaciones constitucionales acae- político se puede transformar incluso en una máquina burocrático-clientelar
cidas entre la mitad y fines de los años setenta. Si bien por lo común no en la cual la ideología nacionalista, una vez alcanzada la independencia, se
existen verificaciones sobre las políticas públicas concretamente puestas en destiñe y asume las formas autóctonas de un socialismo de características
marcha, estos regímenes tienen una orientación ideológica socialista-nacio- ambiguas. No siempre la movilización es efectivamente mantenida, aun en
nalista o más claramente marxista-leninista. La principal estructura civil es los casos en los cuales la independencia se logra después de un largo período
el partido único; sólo en algunos casos se admiten otros pequeños partidos de luchas apoyadas por un movimiento de liberación nacional. Este régimen
políticos sin que exista competencia real, sino limitada al ámbito del deno- posee una notable articulación en términos de estructuras políticas locales y
minado sistema con partido hegemónico. Este modelo prevé también una nacionales, tanto a nivel partidario como no partidario. La gran mayoría de los
notable capacidad de innovación institucional tanto por el papel y la articu- casos que adscriben a este modelo forman parte del continente africano. Por lo
lación de las estructuras políticas como por los otros órganos de gobierno de común, estos regímenes han sido instaurados en los años sesenta tras la desco-
la sociedad y de la economía que se crean. Los regímenes que configuran tal lonización, y la ideología nacionalista y socialista (desde la “negritud” al “hu-
modelo prometen una alta estabilidad, aunque no se puede emitir un juicio manismo africano”) conserva un espacio central o, en todo caso, muy impor-
definitivo dado que el fenómeno al que se refiere el modelo se ha difundido tante. Pero también hay por lo menos tres relevantes movimientos de libera-
sobre todo en el último decenio. Por otra parte, es oportuno recordar cómo ción que han tenido éxito en instaurar regímenes similares en las ex-colonias
ya hacia fines de los años sesenta Huntington (1968: 397 y ss.) había seña- portuguesas durante los años setenta (Angola, Mozambique y Guinea-Bissau).
lado las posibilidades de estabilidad aseguradas por la existencia y la institu- Por otra parte, en algunos casos, con el progresivo alejamiento de los primeros
cionalización del partido único. años de la independencia la burocracia estatal va adquiriendo cada vez mayor
importancia en el proceso de formación de las políticas públicas (Schulz 1979,
Asmeron 1985).
II.4 Regímenes de movilización El segundo modelo de régimen de movilización corresponde a áreas
geopolíticas y períodos históricos completamente diferentes: Europa orien-
En los regímenes de movilización, la característica de movilización li- tal y Asia en la segunda posguerra. Se trata del régimen comunista de movili-
mitada propia de los autoritarismos se atenúa hasta convertir a este tipo de zación. En un contexto socio-económico con frecuencia muy desarrollado,
168 169
Leonardo Morlino Data 10, Las alternativas no democráticas
POSTData
en el centro de la coalición dominante se encuentra un partido único, con marxismo-leninismo, sino en el resultado diferente de tal ideología operan-
una articulación estructural muy profunda y una notable capacidad de con- te en contextos en extremo diversos. En el primer modelo, se trata de países
trol sobre la sociedad. Este aspecto ha hecho que se hable de partido-Estado cuyas elites primero luchaban por la independencia y después debían ins-
para indicar el paralelismo y la superposición que se crea entre las estructu- taurar y consolidar un régimen apenas formado llevando consigo, por un
ras del régimen y las del partido. La importancia crucial del partido único lado, las propias tradiciones, la propia historia aborigen, y por el otro, el
no debe llevar a la conclusión de que nos encontramos en una situación de legado de la colonización. En el segundo, la misma ideología se reafirma o
monismo, y bajo este esquema, de totalitarismo. En efecto, aunque se trata continúa en países ya independientes, por lo común socio-económicamente
de un modelo autoritario muy cercano al genus totalitario, precisamente la desarrollados, que a veces salen de una experiencia totalitaria. Todavía más
complejidad social y otros aspectos estructurales de tipo étnico y económico que en los otros, el modelo apenas esbozado puede ser un “paraguas” para
hacen que, junto con el partido de tendencias totalitarias, tengan un papel muchos casos demasiado diferentes entre sí en numerosos aspectos. Por ejem-
propio en el régimen otros grupos, tales como los distintos sectores públicos plo, la Unión Soviética desde los años sesenta en adelante (Barghoorn 1972,
burocráticos e industriales, o incluso el ejército. Al respecto se subraya la Skilling y Griffiths Ì971, Hough y Fainsod 1979, Shapiro 1979) o China
singular posición de los militares. Ante todo, en el sentido de que no existen (Pye 1972, Melis et al. 1980, Gibelli y Weber 1983) o los otros países
tensiones, pero sí, a veces, confusión entre el papel de los militares y el de comunistas de Europa oriental, son potenciales candidatos para este mode-
los partidos políticos. En segundo lugar, si hay conflicto éste no proviene de lo. Un análisis más profundo y articulado incitaría a proponer distinciones
motivaciones profesionales en lo que respecta a los militares (Albright 1980: adicionales y tipologías capaces de individualizar los aspectos característicos
559). Tercero, más en general, los militares mantienen un papel de garantes de los distintos países, como en efecto ya ha sido hecho por diversos autores
del régimen y de apoyo a la hegemonía del partido, hasta el punto de inter- (Johnson 1970, Farrell 1970). Entonces, se podría ver mejor cómo en algu-
venir con sustanciales modificaciones del mismo régimen en el caso de una nos países de Europa oriental el intento de construir regímenes de moviliza-
crisis profunda del partido. Se puede recordar a Polonia en 1983. Más exac- ción ha sido en parte o del todo fallido, dando origen a crisis recurrentes,
tamente, en caso de crisis los militares constituyen un recurso con el que por ejemplo, en Polonia o Checoslovaquia; cómo tales partidos se han trans-
siempre puede contar una facción del partido (véase Perlmutter y LeoGrande formado sobre todo en estructuras burocrático-clientelares, mientras gra-
1982). La ideología legitimadora es el marxismo-leninismo, es decir, la más dualmente la ideología pasaba a un segundo o tercer plano; cómo en por lo
poderosa entre las elaboraciones culturales o entre los instrumentos de mo- menos un caso (Rumania) directamente el régimen se personalizó de un
vilización y control de la participación elaborados por la cultura occidental. modo notable, llevando a que algún estudioso adoptase el término de “co-
Las posibles variantes ideológicas concretamente elaboradas en ciertos paí- munismo dinástico”.
ses, como el titoísmo o el maoísmo, no desplazan ni un ápice la función Con el tercer y último modelo aquí tratado se va hacia atrás, al perío-
movilizadora que desempeñan, sólo la adaptan a las tradiciones culturales y do de entreguerras. Este modelo se aplica a un solo caso. Sin embargo,
a la estructura social del país. Por último, el modelo se caracteriza por una existen sólidas razones “objetivas” para considerar al régimen fascista de movi-
diferenciación estructural bastante alta respecto del partido, de los sindica- lización. Las primeras son muy evidentes: el caso en cuestión es la Italia
tos y de otras formas conciliares a nivel local. En este sentido, se subraya la entre 1922 y 1943. Las segundas residen en el hecho de que el caso del cual
penetración de las estructuras político-partidarias a todos los niveles de la se extrae el modelo es el primer ejemplo de régimen de masas no democrá-
sociedad. Aquello que diferencia a este modelo del totalitarismo es la exis- tico. Como tal, ha ejercitado una influencia enorme en todas las latitudes y
tencia de algún grado de pluralismo limitado, una ideología menos domi- por muchas décadas, incluso tras la caída de Mussolini. En efecto, para
nante y una menor movilización. Sin embargo, para algunos autores, tal numerosos y diferentes fenómenos en otros países se ha seguido hablando
régimen ha sido definido como post-totalitario (Linz y Stepan 1996). de “fascismo” o “fascismos” exportando así una experiencia muy difícil de
La diversidad respecto del modelo precedente no reside en la ideolo- hacer “viajar” si el focus se mantiene sobre el régimen y no sobre los movi-
gía en sí misma, dado que inclusive en los regímenes nacionalistas de movi- mientos y partidos fascistas o de inspiración fascista que en efecto surgieron
lización la ideología puede ser (y concretamente lo es en algunos casos) el en y fuera Europa entre las dos guerras. El modelo es rápidamente delinea-
170 171
Leonardo Morlino Data 10, Las alternativas no democráticas
POSTData
do en sus rasgos esenciales. El actor principal es un líder carismático ligado ción naturalmente presente en querer mantener una alta movilización sin
de modo estrecho a un partido con tendencias totalitarias, articulado y es- lograr una traducción de la ideología en políticas públicas (por ejemplo, el
tructuralmente diferenciado que preexiste a la instauración del régimen y es corporativismo permanece por largo tiempo en el papel y la Cámara de los
el principal protagonista del proceso de instauración. En las fases siguientes Fascios y de las Corporaciones sólo se crea dieciséis años después del naci-
de consolidación y de persistencia, las estructuras del régimen y el partido miento del régimen en Italia) o bien el peligro de que la participación, sobre
totalitario tienden a “autonomizarse” de los otros grupos socio-económicos todo la juvenil, pase de ser controlada a ser espontánea y escape de las ma-
que lo apoyan y que, en buena medida, han determinado el éxito durante la nos de los gobernantes (Germani 1975: 282) es muy posible y para tener
instauración. Estos grupos están constituidos por instituciones tradiciona- en cuenta en el largo plazo, aunque para Italia no existió. Esa contradicción
les como la monarquía, el ejército y la Iglesia (en posición ambigua de co- y ese peligro pueden considerarse más bien para el caso italiano como un
operación-conflicto) o bien por grupos sociales como los propietarios de descubrimiento ex post para encontrar límites de legitimación de un régi-
la tierra –incluso los medianos y pequeños propietarios– la gran industria y men en efecto ampliamente apoyado por las masas. La innovación en térmi-
también la pequeña clase media (De Felice 1972). La presencia y el papel nos de estructuras políticas es apenas subrayada: basta pensar de nuevo en el
de tales actores –y sobre todo de la Iglesia católica– mantienen al partido en partido en todas sus articulaciones: juvenil, universitaria, femenina (Aqua-
el ámbito de un relativo pluralismo limitado que, por ello, alcanza para rone 1965). Por último, la diferencia entre este modelo y los otros dos tra-
marcar diferencias claras con el régimen totalitario. En pocas palabras, este tados antes está no sólo en las ideologías, sino en los contextos completa-
modelo, como el precedente, permanece en los confines entre autoritarismo mente diversos en los cuales se insertan.
y totalitarismo. El régimen se instaura esencialmente en respuesta a un fe- Los años ochenta son testigos también de otro fenómeno novedoso en
nómeno de movilización de las clases inferiores. Esto explica tanto las razo- cuanto a regímenes de movilización. Si en los modelos antes delineados la
nes del apoyo al partido por parte de los otros grupos como, en parte, la principal estructura de movilización es el partido, si en algunos regímenes
ideología y el éxito del partido. La ideología se caracteriza –en lo básico– militares o burocrático-militares, como Libia, Sudán y Pakistán, la religión
por ser fuertemente nacionalista, aún más, pan-nacionalista: así se com- musulmana constituye un aspecto importante tanto para legitimar el régi-
prende mejor la política exterior del régimen, agresiva e imperialista. Ade- men como para indicar la base normativa políticamente relevante, el régi-
más se destacan el antiliberalismo, el antiparlamentarismo y el anticomu- men que se instaura en Irán es un fenómeno del todo nuevo. Nos referimos
nismo: la ideología fascista quiere ser una respuesta de masas a las ideologías a él aquí porque configura sin dudas un régimen de movilización, creado
liberal y comunista. Posee también componentes anticlericales y anticapita- por un líder carismático, Khomeini. Al mismo tiempo, está lejos de los
listas. Insiste en la integración y la solidaridad nacional, el uso de la violen- otros modelos antes señalados: no nace, por ejemplo, ni de una lucha por la
cia, la supremacía del Estado y los principios de disciplina, orden, autori- independencia ni del conjunto de transformaciones acaecidas tras la Segun-
dad, en ciertos estilos exteriores retóricos y románticos (Zunino 1985). Sus da Guerra Mundial, ni siquiera de un movimiento totalitario de cualquier
grupos sociales de referencia inicial son los jóvenes, los estudiantes, civiles o tipo. La novedad más importante está dada por la presencia combinada de
ex-militares. El régimen no abraza ni traduce en políticas públicas tal ideo- una estructura de movilización muy articulada y potencialmente más eficaz
logía, sino que incluso la contradice, buscando al principio el apoyo de que el partido político, el clero, y por una ideología del mismo modo com-
aquellos grupos sociales antes mencionados, que creen que pueden hacerlo pleja que disciplina, controla, y tiene prescripciones para cada momento de
un instrumento suyo y deshacerse de él en el momento oportuno. Así con- la vida del “afiliado-creyente”: la religión musulmana. El resultado, en tér-
cluye “olvidando” el contenido transformador y potencialmente innovador minos de régimen, es un orden monístico en cuanto al número de actores
de la propia ideología con la cual había llegado al poder. presentes, una ideología compleja, una alta, enorme, capacidad-realidad
Partido totalitario e ideología fascista, junto con represión y medidas movilizadora, e interesantes novedades institucionales en el nivel local y
policíacas, son el instrumento y el contenido principal de la alta moviliza- nacional. Desde esta perspectiva, podría hablarse de un régimen de movili-
ción (y desmovilización de los sectores potencialmente opositores, como los zación de base religiosa, que por otra parte en los últimos años del siglo
obreros y los campesinos) creada y mantenida por el régimen. La contradic- muestra transformaciones internas debidas, sobre todo, a la misma frag-
172 173
Leonardo Morlino Data 10, Las alternativas no democráticas
POSTData
mentación interna del clero cuando el jefe carismático ha desaparecido. Y, terror se materializa en una suerte de “universo concentracionista”, caracte-
de este modo, se acerca cada vez más a un régimen autoritario civil, que rizado tanto por la cantidad de personas implicadas como por la existencia
conserva empero una alta potencialidad de movilización. La Figura 2 sinte- de “una estructura política de desgarramiento del tejido social”, que hace
tiza los diversos tipos de autoritarismo tratados en esta sección, con el agre- sentir sus consecuencias sobre todo el cuerpo social (Fisichella 1976: 61-
gado de la pseudo-democracia (Morlino 2003). 94). Estas consideraciones llevan también a señalar que si en el régimen
autoritario existe una previsibilidad de la sanción, por el contrario, en el
régimen totalitario la imprevisibilidad es absoluta. Por último, tocando el
III. Totalitarismos aspecto más visible, el régimen totalitario presenta un alto grado de movili-
zación junto a los otros rasgos ya mencionados, pero tales procesos se desta-
Por la importancia de los países que de un modo habitual e indiscuti- can por el objetivo de buscar una profunda transformación, y en este senti-
ble son ubicados en esta categoría, la Alemania nazi y la Unión Soviética esta- do se puede hablar de institucionalización del desorden revolucionario: “la
linista, los estudios y las investigaciones son numerosas en cantidad y notables estructura organizativa y la mecánica funcional del Estado totalitario repro-
en calidad. Sin embargo, las dimensiones señaladas a propósito del régimen ducen el mismo principio de desorden civil y de inestabilidad permanente”
autoritario y de sus subtipos son también útiles para dar las indicaciones (Fisichella 1976: 119).
definitorias esenciales. En efecto, se puede sostener que los regímenes totalita- A esta altura se pueden observar las diferencias entre los dos ejem-
rios se distinguen por: a) ausencia de pluralismo (es decir, monismo), caracte- plos totalitarios de mayor envergadura, entre la Alemania nazi y la Unión
rizado por el papel preeminente del partido único, que es una estructura Soviética estalinista. Este problema ha sido tratado por diversos autores (por
burocrática y jerárquica, articulada a través de una serie compleja de organiza- ejemplo, Talmon 1967: 14-17). Aquí se pueden subrayar las diferencias
ciones que sirven para integrar, politizar, controlar, y empujar a la participa- entre las ideologías: nacionalista la nazi (o fascista), internacionalista la so-
ción a toda la sociedad civil; y por otro lado, subordinación completa de todos viética; con un contenido y objetivos de transformación profunda la segun-
los otros actores posibles (los militares, la burocracia, la Iglesia) al partido da muy superiores a la primera; dispuesta a subrayar el papel del líder y de
único que, por lo tanto, ocupa una posición verdaderamente central y deter- la elite la primera respecto de la segunda que, en cambio, se presenta como
minante; b) presencia de una ideología articulada y definida con precisión, más “democrática”; por último, la acentuación del racismo en el primer
destinada a la legitimación y al mantenimiento del régimen, y a dar conteni- caso, lo que no ocurre en el segundo. Muchas otras diferencias se pueden
do a las políticas de movilización y a las mismas políticas sustantivas; c) pre- poner en evidencia parangonando las principales estructuras centrales de los
sencia de una movilización alta y continua, sostenida por la ideología y por las dos regímenes, o los partidos únicos respecto a los diferentes orígenes socia-
organizaciones partidarias y sindicales, aunque estas últimas subordinadas al les de los grupos dirigentes o en cuanto a la posibilidad de institucionalizar
partido; d) un pequeño grupo o un líder en la cúpula del partido único; e) organizaciones paramilitares en el caso nazi pero no en el soviético.
límites no previsibles al poder del líder y a la amenaza de sanciones. Otra cuestión importante es qué otras realidades políticas pueden in-
A estos elementos de base se pueden agregar algunas precisiones. Ante cluirse en el genus totalitario. Distintos autores han incluido la China de Mao
todo, “la ideología totalitaria es un núcleo proyectual (...) de transforma- en este genus. Si bien para este caso no han sido documentadas la aplicación de
ción total de la realidad social” (Fisichella 1976: 209). Pero no basta con políticas de terror como las ya mencionadas, de todos modos, se pueden ob-
subrayar las formas de acentuada represión a la cual recurre tal régimen, hay servar una ideología desarrollada, un papel central del partido único y una
que señalar además que el terror totalitario se expresa también respecto de movilización bastante acentuada, es decir, fundamentalmente todas las otras
los “enemigos potenciales”, “enemigos objetivos”, “autores de posibles deli- características propias del totalitarismo. También han sido citados como ejem-
tos”, e inclusive de los secuaces, es decir respecto de todos aquellos que, de plos de totalitarismo Cuba, Vietnam del Norte y Rumania. Inclusive algunos
un modo u otro, independientemente de sus intenciones subjetivas, pue- autores han ubicado en esta categoría a la Italia fascista, pero en este caso
dan constituir un obstáculo a las políticas del régimen, o mejor dicho del debería abrirse un examen de los regímenes que están en el límite entre totali-
líder, aun cuando se trate de miembros de la propia elite dirigente. Tal tarismo y autoritarismo.
174 175
Leonardo Morlino Data 10, Las alternativas no democráticas
POSTData
IV. Regímenes tradicionales de reclamar una legitimidad propia y se mantienen particularmente atentos
a la modernización económica gradual y a la contemplación de los derechos.
En ciertas áreas como el Medio Oriente se encuentran algunos casos, Estos regímenes basan la persistencia de su legitimidad en la promoción del
tales como Arabia Saudita y los Emiratos Arabes Unidos, que pertenecen a crecimiento económico a través de una parcial y prudente aceptación de la
este modelo. Su base de legitimación se comprende bien si se piensa en el economía de mercado y, al mismo tiempo, en el mantenimiento del orden,
patrimonialismo del que habla Weber y en el papel de instituciones como la y en consecuencia, en un control sustancial sobre la sociedad. Otra pro-
monarquía, o bien cuando se usa la expresión régimen sultanístico adoptada puesta plausible en regiones como Asia podría llegar a ser la de los regímenes
por Linz y Stepan (1996). Se trata, en consecuencia, de regímenes basados burocráticos, que podrían mantener algún papel incluso poco visible para los
en el poder personal del soberano que tiene atados a sus colaboradores me- militares, y que son o pueden convertirse en regímenes particularmente
diante una relación hecha de miedos y recompensas; son típicamente regí- atentos, por un lado, a los derechos, a las libertades políticas y a la compe-
menes legibus soluti, donde las decisiones arbitrarias del soberano no están tencia electoral, y por el otro, al crecimiento económico o, en todo caso, a la
limitadas por las normas, ni deben ser justificadas en el plano ideológico. modernización económica. En este sentido, se puede observar una evolu-
Por lo tanto, hay un uso del poder en forma particularista y para fines esen- ción de ciertos modelos autoritarios que existen en áreas diferentes, como ha
cialmente privados. En estos regímenes el ejército y la policía juegan un ocurrido con el régimen burocrático militar en América Latina.
papel central, mientras evidentemente falta tanto una ideología cualquiera Sin embargo, probablemente la alternativa autoritaria más eficaz y
como una estructura de movilización de masas, como es por lo común el con mayores probabilidades de éxito en la confrontación con la democracia
partido único. En pocas palabras, es un ámbito político dominado por las de impronta occidental, será la de las pseudo-democracias, es decir regímenes
elites y las instituciones tradicionales. que poseen algunos aspectos formales de la democracia, como constitucio-
nes aparentemente garantistas, elecciones y más de un partido, en los cuales
no existen garantías reales para el ejercicio de los derechos, participación
V. Una conclusión parcial efectiva y posibilidad de expresar el disenso político. Por ejemplo, en África,
en este modelo se ubican un consistente número de países, cerca de 20
Este artículo ha analizado las principales alternativas no democráticas sobre 50 (los treinta restantes son alrededor de 10 regímenes autoritarios
que han aparecido en el curso de las décadas precedentes. Algunas de ellas auténticos, una decena de democracias liberales, y otras tantas democracias
parecen haber terminado en forma definitiva, al punto que es difícil hoy electorales o, en mi terminología, democracias limitadas)2. Empero, las di-
pensar en una nueva instauración fascista en diversas áreas geográficas, o en mensiones de esta categoría sugieren que en ciertas áreas del mundo, entre
un régimen de movilización comunista en Europa del Este, o en regímenes ellas precisamente África, la democracia está salteada de hecho, pero no es
militares en América Latina. Otros regímenes no democráticos han caído, posible meterla en una discusión abierta en cuanto alternativa no aceptable
pero puede especularse con que sean capaces de renacer legitimándose nue- para estas sociedades. En este aspecto, la diferencia con los regímenes perso-
vamente. Esto último puede suceder sobre todo en el caso de los regímenes nales o con los de movilización, aunque débil, es evidente: estos regímenes
personales en distintas áreas del mundo, pero en especial en África: en el reivindican en forma abierta una legitimidad propia que no es del tipo de-
futuro previsible podrá haber siempre un líder que logrará convencer a ciu- mocrático.
dadanos y elites poco democráticas de su capacidad para resolver los proble-
mas que aquejan al país en ese momento.
Los regímenes de movilización de base religiosa continuarán presentán-
dose como alternativas a los órdenes democráticos identificados con un Oc-
cidente con el que no se comparten los valores y por el cual, inclusive, se
sienten oprimidos. Hasta formas atenuadas de otros regímenes de moviliza- 2
Véase Morlino (2003). Los datos citados han sido extraídos del informe de la Freedom
ción, excluyendo –como ya he señalado– los fascistas, son todavía capaces House de 2001 con la ineliminable valoración clasificatoria de quien escribe.
176 177
Leonardo Morlino Data 10, Las alternativas no democráticas
POSTData
FIGURA 1 FIGURA 2
Dimensiones y variaciones relevantes en los regímenes Los autoritarismos
no democráticos
Régimen de ejército-partido
REGÍMENES NO
DEMOCRÁTICOS
Régimen nacionalista de movilización
juntas,
consejos, partido único o hegemónico,
movilización
de masas, controlada comités articulaciones
colaterales,
locales y centrales
178 179
Leonardo Morlino Data 10, Las alternativas no democráticas
POSTData
Bibliografía Janowitz, M. (1964) The Military in the Political Development of New Nations. An Essay
On Comparative Analysis, Chicago, University of Chicago Press.
Albright, D. E. (1980) “A Comparative Conceptualization of Civil-Military Relations”, Janowitz, M. (1977) Military Institutions and Coercion in the Developing Nations, Chi-
en World Politics, Nº 32. cago, University of Chicago Press.
Aquarone, A. (1965) L’organizzazione stato totalitario, Turín, Einaudi. Johnson, C. (comp.) (1970) Change in Communist Systems, Stanford, Stanford University
Asmeron, H. K. (1985) “Ideology, Politics and the Emerging Shape of State Bureaucracy Press.
in Kenia, Tanzania, and Zambia: a Comparative Review”, trabajo presentado en el Johnson, T. H., R. O. Slater y P. McGowan (1984) “Explaining African Military Coups
Congreso de la International Political Science Association (IPSA), París. d’Etat, 1960-1982”, en American Political Science Review, Nº 78.
Barghoorn, F. C. (1972) Politics in USSR, Boston, Little Brown. Linz, J. J. (1964) “An Authoritarian Regime: the Case of Spain”, en Allardt, E. y Y.
Bayart, J. F. (1976) “L’Analise des Situations Autoritaires. Etude Bibliografique”, en Revue Littunen (eds.), Cleavages, Ideologies and Party Systems, Helsinki, Westermarck So-
Française de Science Politique, Nº 26. ciety. Versión en castellano: “Una teoría del régimen autoritario. El caso de España”,
Brooker, P. (1999) Non-democratic Regimes: Theory, Governments and Politics, Basingstroke, en Fraga Iribarne, M. et al. (dirs.), La España de los años setenta, vol. III, tomo I (El
Macmillan. Estado y la Política), Madrid, Moneda y Crédito, 1974.
Decalo, S. (1976) Coups and Army Rule in Africa, New Haven, Yale University Press. Linz, J. J. (1973) “Opposition In and Under an Autoritarian Regime: the Case of
De Felice, R. (1972) Le interpretazioni del fascismo, Bari, Laterza. Versión en castellano: El Spain”, en Dahl, R. (ed.), Regimes and Oppositions, New Haven, Yale University
Fascismo. Sus interpretaciones, Buenos Aires, Paidós, 1976. Press.
Farrell, R. B. (comp.) (1970) Political Leadership in Eastern Europe and Soviet Union, Linz, J. J. (1975) “Authoritarian and Totalitarian Regimes”, en Greenstein, F.I. y N.W.
Chicago, Aldine. Polsby (eds.) Handbook of Political Science, vol. III: Macropolitical Theory, Read-
Feit, E. H. (1973) The Armed Bureaucrats, Boston, Houghton Mifflin. ing (Mass.), Addison Wesley.
Finer, S. E. (1975) The Man on Horseback, Harmondsworth, Penguin Books. Versión en Linz, J. J. y A. Stepan (1996) Problems of Democratic Transition and Consolidation. South-
castellano: Los militares en la política mundial, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, ern Europe, South America, and Post-Communist Europe, Baltimore, Johns Hopkins
1969. University Press.
Finer, S. E. (1980) “Militari e politica nel Terzo Mondo”, en Rivista italiana di Scienza Melis, G. et al. (1980) La Cina dopo Mao, Bari, Laterza.
Politica, Nº 10. Morlino, L. (1990) “Authoritarianism”, en Bebler, A. y J. Seroka (eds.), Contemporary
Fisichella, D. (1976) Analisi del totalitarismo, Florencia/Mesina, D’Anna. Political Systems. Classifications and Ttypologies, Boulder y Londres, Lynne Rienner
Freedom House (2001) Freedom in the world, New Brunswick y Londres, Transaction Publishers.
publishers. Morlino, L. (2003) Democrazie e Democratizzazioni, Bolonia, Il Mulino.
Germani, G. (1975) Fascismo, autoritarismo e classi sociali, Bolonia, Il Mulino. Nordlinger, E. A. (1978) I nuovi pretoriani: l’intervento dei militari in politica, Milán,
Gibelli, M. C. y M. Weber (comps.) (1983) Una modernizzazione difficile: economia e Etas libri.
società in Cina dopo Mao, Milán, Angeli. Nun, J. (1968) “A Latin American Phenomenon: the Middle-Class Military Coup”, en
Hermet, G. (1975) “Dictature Burgeoise et Modernisation Conservatrice”, en Revue Petras, J. y M. Zeitlin (eds.), Latin America: Reform or Revolution?, Nueva York,
Française de Science Politique, Nº 25. Fawcett.
Hough, J. F. y M. Fainsod (1979) How the Soviet Union is Governed, Cambridge, Cam- O’Donnell, G. (1973) Modernization and Bureaucratic-authoritarianism: Studies on South
bridge University Press. American Politics, Berkeley, Institute of International Studies, University of Cali-
Huntington, S. P. (1968) Political Order in Changing Societies, New Haven, Yale Univer- fornia. Versión en castellano: Modernización y autoritarismo, Buenos Aires, Paidós,
sity Press. Versión en castellano: El orden político en las sociedades en cambio, Buenos 1972.
Aires, Paidós, 1990. O’Donnell, G. (1979) “Tensions in the Bureaucratic Authoritarian State and the Ques-
Jackman, R. W. (1978) “The Predictability of Coups d’Etat: A Model with African tion of Democracy”, en Collier, D. (ed.), The New Authoritarianism in Latin
Data”, en American Political Science Review, Nº 72. America, Princeton, Princeton University Press. Versión en castellano en Collier,
180 181
Leonardo Morlino Data 10, Las alternativas no democráticas
POSTData
David (ed.), El nuevo autoritarismo en América Latina, México D.F., Fondo de vilización de base religiosa, y los regímenes bu- formales de la democracia, tales como constitu-
Cultura Económica, 1985. rocráticos. Sin embargo, en el futuro la alterna- ción aparentemente garantista, elecciones, más
Pelmutter, A. (1981) Modern Authoritarianism, New Haven, Yale University Press. tiva autoritaria más eficaz y con posibilidades de un partido político, a los cuales no corres-
Pelmutter, A. y W. LeoGrande (1982) “The Party in Uniform: Toward a Theory of Civil- de éxito respecto de la democracia de impronta ponden una garantía real de derechos, partici-
Military Relations in Communist Political Systems”, en American Political Science occidental, puede ser la pseudo-democracia, es pación efectiva y posibilidad de expresar el di-
Review, Nº 76. decir un régimen que tiene algunos aspectos senso político.
Pye, L. W. (1972) China: an Introduction, Boston, Little Brown.
Schmitter, P. C. (1974) “Still the Century of Corporatism?”, en Pike, F. y T. Stritch (eds.), The
New Corporatism, Notre Dame, University of Notre Dame Press. Versión en castellano: Palabras clave
Schmitter, P.C., “¿Continúa el Siglo del Corporativismo?”, en Schmitter, P.C. y Lembruch,
G., Neocorporativismo I. Más allá del estado y el mercado, México D.F., Alianza, 1992. régimen político - autoritarismo - totalitarismo - militares - fascismo
Schulz, A. (1979) Local Politics and Nation-States, Case Studies in Politics and Policy,
Oxford-Santa Barbara, Clio Press.
Shapiro, L. (1979), Governo e Politica in URSS, Milán, Mondadori. Abstract
Skilling, H. G. y Griffiths (eds.) (1971) Interest Groups in Soviet Politics, Princeton,
Princeton University Press. This article analyzes the principal non- mobilizing regimes, and the bureaucratic
Stepan, A. (1971) The Military in Politics: Changing Patterns in Brazil, Princeton, Princeton democratic regimes that have appeared in regimes. Nevertheless, in regards to Western
University Press. the course of past decades: different varieties democracy, the most efficient authoritarian
Stepan, A. (1978) The State and Society. Peru in Comparative Perspective, Princeton, Princeton of authoritarianism (personal regimes, alternative with the greatest chances of
University Press. military regimes, civic-military regimes, success may be pseudo-democracy, that is a
Stepan, A. (ed.) (1973) Authoritarian Brazil, New Haven, Yale University Press. mobilizing regimes), totalitarianisms, and regime with some of the formal aspects of
Talmon, J. L. (1952) The Origins of Totalitarian Democracy, Londres, Secker & Warburg. traditional regimes. Some of these appear democracy, such as a constitution
Versión en italiano: Le origini della democrazia totalitaria, Bolonia, Il Mulino, to have definitively demised. Other non- apparently upholding rights, elections,
1967. democratic regimes have ceased, but one more than one political party, but which in
Weyland, K. (2001) “Clarifying a Contested Concept: Populism in the Study of Latin can speculate that they may reappear and fact does not guarantee rights, effective
American Politics”, en Comparative Politics, Vol. 34, Nº1. legitimate themselves anew. This may occur participation, and the possibility of
Zuk, G. y W. R. Thompson (1982) “The Post-Coup Military Spending Question”, en with personal regimes, religious based expressing political dissent.
American Political Science Review, Nº 76.
Zunino, P. G. (1985) L’ideologia del fascismo, Bolonia, Il Mulino.
Key words
Este artículo analiza las principales alternativas cionales. Algunas de ellas parecen concluidas
no democráticas aparecidas en el transcurso de en forma definitiva. Otros regímenes no de-
las décadas pasadas: autoritarismos de diverso mocráticos han caído, pero puede especularse
tipo (regímenes personales, regímenes milita- con que sean capaces de renacer, legitimándose
res, regímenes cívico-militares, regímenes de nuevamente. Esto puede suceder en el caso de
movilización), totalitarismos, regímenes tradi- los regímenes personales, los regímenes de mo-
182 183