NOMBRE: Dayana Benítez
Tema:Fármacos Antiepilépticos de Antigua y Nueva Generación
La aparición del bromuro de potasio, el primer antiepiléptico efectivo, dio comienzo a la
era moderna del tratamiento de la epilepsia. Aún en la actualidad, la droga se
considera una opción de tercera línea para el tratamiento de los niños con epilepsia.
No obstante, la era farmacológica de la terapia antiepiléptica comenzó con el
descubrimiento de las propiedades anticonvulsivas del fenobarbital, comercializado en
un primer momento como hipnótico.
Después de la introducción de la fenitoína, comenzó a comercializarse en Estados
Unidos la trimetadiona en el año 1946, como fármaco de elección para las crisis de
ausencia. Con el tiempo se fueron desarrollando nuevos ensayos para determinar la
actividad anticonvulsivante de otros principios activos. Entre los grupos estudiados se
encontraban las succinimidas, estas eran químicamente distintas al grupo de las
hidantoínas y los barbituratos de larga duración y resultaron efectivas en el tratamiento
de las crisis de ausencia. Las primeras en comercializarse fueron la fensuximida y la
methsuximida (1953 y 1957 respectivamente). Posteriormente se propuso en el año
1958 una tercera, la etosuximida, que se convirtió en el fármaco prototipo de este
grupo. La methsuximida resultó ser tan efectiva como la etosuximida pero más tóxica
y la fensuximida era menos efectiva que las otras dos . Aunque el número de fármacos
antiepilépticos había aumentado, existían pacientes que padecían determinados tipos
de crisis que no podían ser controladas con los medicamentos existentes. En 1963 se
realizó el primer ensayo clínico del diazepam, el cual se comenzó a comercializar en
Estados Unidos en el año 1968 y que pertenecía al grupo de las benzodiazepinas.
Este se convirtió en el fármaco de elección para el tratamiento del estatus epiléptico.
Posteriormente se incluyó el clonazepam , que resultó efectivo en el tratamiento del
síndrome Lennox-Gastaut y como una variante en las crisis de ausencia y mioclónicas.
(37) Con el paso del tiempo, se han ido incluyendo otras benzodiazepinas que poseen
acción antiepiléptica, la mayoría de estas son benzodiazepinas y estas incluyen al
clorazepato y al midazolam. El clobazam, una benzodiazepina, constituye también un
antiepiléptico efectivo. (38) En 1968 fue aprobada la carbamazepina inicialmente para
el tratamiento de la neuralgia del trigémino. Este compuesto, derivado de los
iminoestilbenos está emparentado químicamente con los antidepresivos tricíclicos. La
carbamazepina ha resultado uno de los fármacos antiepilépticos más comúnmente
prescritos y a partir de 1974 constituyó un fármaco de primera elección en las crisis
parciales complejas y en las crisis generalizadas. En 1978, el ácido valproico fue
comercializado en Estados Unidos para el tratamiento de las crisis de ausencia.
Aunque el valproato fue sintetizado en 1881, su actividad anticonvulsivante
permaneció desconocida hasta su redescubrimiento ochenta y dos años después
cuando fue utilizado como solvente para la búsqueda experimental de nuevos
compuestos antiepilépticos.
Primera generación (antes de 1990):
Fenobarbital
Fenitoína
Etosuximida.
Difenilhidantoína
Fensuximida
Clonazepam
Segunda generación (después de 1990):
Carbamazepina,
Valproato
Benzodiacepinas.
Lamotrigina
Tercera generación: (nueva generación)
Los fármacos antiepilépticos de tercera generación se han desarrollado en la última
década con el fin de mejorar la respuesta en cuanto al control de crisis y además para
conseguir un adecuado balance entre eficacia y tolerabilidad de los fármacos.
Las estrategias para mejorar los fármacos antiepilépticos implican:
a) nuevas estructuras y/o nuevos mecanismos de acción
b) desarrollo de análogos
C)y derivados de otros antiepilépticos ya existentes
Gabapentina
Lamotrigina
Vigabatrina
Felbamato
Topiramato
Fosfenitoína
Tiagabina
Levetiracetam
Zonisamida
Oxcarbazepina
Lacosamida
Retigabina
Estiripentol
Perampel