1.3.
La respuesta internacional a la agresión japonesa, 1931-1941
La respuesta de la Liga de las Naciones a los El Pacto Briand-Kellog
acontecimientos de Manchuria (1931-1936) Este pacto fue firmado en
1928 y los estados
firmantes se
La intervención de Japón en el incidente de Mukden fue el primer comprometieron a no
desafío significativo para una gran potencia en el nuevo sistema utilizar el recurso de la
internacional que había surgido En Europa después de la Primera guerra para resolver “las
disputas o conflictos de
Guerra mundial. Este sistema internacional centrado alrededor del
cualquier naturaleza u
concepto de seguridad colectiva, en virtud del cual los estados se origen que pudieran tener,
comprometían a actuar conjuntamente para repeler cualquier que pudieran producirse
agresión. Para facilitar dicha acción, en 1919 se creó la Liga de las entre ellos”. En su lugar, se
Naciones, un cuerpo donde todos los estados podían estar apelaba a la resolución
pacífica de los conflictos.
representados. Además, varios tratados previos, tales como el
Japón lo firmó en 1928
Sistema de Tratados de Washington, el Tratado de las Nueva junto con otras 14
pacto para Potencias, o posteriores como el Pacto Briand-Kellog reforzaron la naciones. Finalmente, el
no hacer
uso de la idea de una cooperación internacional basada en términos pacto fue firmado por 62
fuerza a pacíficos. naciones.
nivel
internacional
La Organización y objetivos de la Liga de las naciones
La Liga de las naciones consistía en la Asamblea de la Liga y el Consejo de la Liga.
La Asamblea estaba compuesta por los representantes de todos los Estados; se reunía
anualmente y cada estado tenía un voto. El Consejo estaba formado por las grandes
potencias, que eran Gran Bretaña, Francia, Italia y Japón más otros 4 miembros elegidos
por la Asamblea. El Consejo tomaba la mayoría que las decisiones más cruciales; en
particular, era el cuerpo que podía decidir iniciar una acción contra un miembro de la
Liga que recurriera a la guerra y agrediera a otro miembro de la Liga.
El convenio de la Liga de las Naciones era el documento que exponía la manera
en que La Liga debía alcanzar sus objetivos de promoción de la cooperación
internacional y del mantenimiento de la paz y la seguridad a nivel global.
¿Qué acciones tomó la Liga en respuesta al incidente del Mukden?
Tras el incidente de Mukden, China apeló a la Liga de las Naciones. Era un
ejemplo de un Estado miembro siendo atacado por otro; China esperaba invocar el
principio de la seguridad colectiva y lograr con ello ello que se interviniera contra Japón,
tal y como se afirmaba en el artículo 16 del convenio de la Liga.
Sin embargo, la Liga actuó cautelosamente. Se mantuvieron varias reuniones
para discutir qué acción se debía adoptar. A estas reuniones asistieron el Gobierno
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japonés y los Estados Unidos que, aunque no era un miembro de la Liga, actuaba como
miembro invitado y se le permitía enviar representantes al Consejo.
Mientras el gobierno japonés parecía estar cooperando con la Liga, el Ejército
continuaba expandiendo su influencia en Manchuria, desafiando la petición de la Liga
de que las tropas japonesas se retiraran a la zona del ferrocarril.
La Liga entonces decidió enviar a Manchuria una comisión de investigación
encabezada por Lord Lytton. A esta comisión le llevó varios meses completar su informe
sobre la situación. Durante este tiempo, el Ejército de Guandong continuó
expandiéndose a través de Manchuria. En marzo de 1932, Manchuria fue declarado
estado con el nombre de Manchukuo, un estado marioneta bajo el control de Japón, al
frente del cual se colocó un gobierno encabezado por el último emperador chino, Pu Yi.
Los japoneses afirmaron entonces que como consecuencia de la creación de
Manchukuo, los habitantes de Manchuria eran ahora libres de la dominación china.
Un año después del incidente de Mukden, se publicó el informe de la comisión
Lytton. En él se afirmaba lo siguiente:
● Japón tenía de hecho intereses especiales en Manchuria, pero el uso de
la fuerza ejercido por el Ejército, y la conquista de toda Manchuria, eran
inaceptables e injustificables.
● Japón debía abandonar el territorio y retirar sus fuerzas.
● Manchukuo no era un estado independiente y no podía ser reconocido
como tal.
● Manchuria debía independizarse, pero bajo soberanía china.
La Comisión destacó que el problema de Manchuria solo podía ser resuelto a
partir de una mejora general de las relaciones chino-japonesas. Se recomendó que tras
la retirada en las tropas japonesas de regreso a la zona del ferrocarril, los dos países
debían negociar un pacto de no agresión y un acuerdo comercial.
Tales recomendaciones ignoraban el hecho de que Japón deseaba posser
Manchuria y que no estaba preparada para aceptar un compromiso en el sentido
sugerido por la Comisión Lytton. Japón declaró, además, que los miembros de la Liga
mantenían una actitud hipócrita hacia las acciones japonesas en China; después de todo,
¿no habían impuesto los franceses y los británicos sus colonias por la fuerza? Japón no
aceptó el informe Y se retiró de la Liga en protesta en marzo de 1933. El embajador
americano en Japón, Joseph C. Grew, informó de que:
“Los mismos militares, y el público influenciado por la propaganda militar están
totalmente preparados para luchar antes que rendirse a cualquier presión moral o de
otro tipo de Occidente. La condena moral del resto del mundo sirve únicamente para
fortalecer su determinación no para modificarla.”
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¿Por qué la Liga no adoptó una acción más contundente contra Japón?
La Liga, a pesar de todo lo dicho, no adoptó ninguna acción contra Japón. ¿Por
qué? Francia, como uno de los miembros más importantes de la Liga, creía que no existía
una razón real que justificara el enfrentamiento con Japón. Al fin y al cabo, como
potencia colonial en Indochina, también tenía mucho interés en una China débil.
Gran Bretaña también fue muy cautelosa en su respuesta, aunque había algunos
miembros del partido conservador que estaba en el Gobierno que creía que debía
invocarse el principio de seguridad colectiva, la opinión mayoritaria pensaba que no era
deseable actuar cuando los intereses británicos no estaban en peligro. En cualquier caso,
carecía de los medios militares suficientes para enfrentarse a Japón.
Además, ambos países estaban sufriendo los efectos económicos de la Gran
Depresión, un hecho que les hacía renuentes a desperdiciar recursos en acciones
económicas o militares. Es más, el miedo al comunismo en ambos países hacía que Japón
fuera visto como un aliado a la hora de contener al comunismo ruso en el lejano oriente.
¿Cuál fue el impacto de la no intervención de la Liga en Manchuria?
La no intervención de la Liga en Manchuria hizo que Japón fuera capaz de
continuar sin ningún tipo de obstáculo su expansión en ese territorio; la inacción de la
Liga en el caso de Manchuria también podría haber contribuido a la decisión de
Mussolini de invadir Abisinia en 1935.
La respuesta de la Liga y Europa a los acontecimientos después
de 1932
Después del incidente del puente de Marco polo y del bombardeo de Shanghai
China apeló de nuevo a la Liga de las Naciones. Esta condenó a Japón por romper el
Tratado de las 9 naciones de 1922, pero, en realidad, se mostró impotente de nuevo y
apenas pudo adoptar alguna medida práctica para abordar la crisis china. En cualquier
caso, Gran Bretaña y Francia ahora sí mostraron su preocupación por los
acontecimientos. Gran Bretaña le pidió repetidamente a los Estados Unidos una acción
diplomática conjunta para presionar a Tokio. Pero fue en vano.
En noviembre de 1937, la Conferencia del Tratado de las 9 potencias se reunió
por última vez en Bruselas. Condenó las acciones de Japón y le urgió a suspender las
hostilidades, pero no aprobó ninguna medida para frenar la agresión japonesa.
La respuesta de China a los acontecimientos después de 1932
La creación del Segundo Frente Unido
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La insistencia de Chiang Kai Shek en luchar contra los comunistas antes que
contra los japoneses le restó apoyo incluso en el interior de su propio partido. En 1933
tuvo que suprimir un levantamiento de sus tropas en Fujian que protestaban por su
incapacidad para enfrentarse a los japoneses. Hubo también manifestaciones en Pekín
contrarias a su política japonesa, la más importante de las cuales tuvo lugar en 1935.
Más tarde, en diciembre de 1936, en mitad de la campaña contra los comunistas, Chiang
Kai Shek fue secuestrado por militares que actuaban a las órdenes del general Zhang
Xueliang, el señor de la guerra en Manchuria, hijo de Zhang Zoulin. Zhang había sido
puesto a cargo de la campaña anticomunista pero, como otros comandantes del norte,
sentía que Chiang Kai Shek debía centrarse en los japoneses y no en los comunistas. Los
líderes del Partido Comunista se involucraron en las negociaciones para liberar a Chiang
Kai Shek y el prominente comunista, Zhou Enlai, voló a Sian para negociar una alianza
conjunta contra los japoneses. Aunque Chiang Kai Shek no llegó a firmar un acuerdo
formal, finalmente modificó su prioridad de atacar a los comunistas primero que a los
japoneses. Como consecuencia de ello, se creó un Segundo Frente Unido entre el Partido
Nacionalista y el Partido Comunista; la guerra civil fue suspendida y en su lugar pasó a
ser una guerra de resistencia nacional.
Las acciones de China tras el incidente del puente de Marco polo
Tras la invasión japonesa a gran escala de China después del incidente del Puente
de Marco polo, Chiang Kai Shek anunció que “los límites de la resistencia habían sido
traspasados y que si nosotros permitíamos que se perdiera una pulgada más de nuestro
territorio deberíamos ser condenados por un crimen imperdonable contra nuestra
raza”. En ese momento, se celebró una Conferencia Nacional que incluyó a comunistas
y nacionalistas. Mao declaró una política de “total resistencia de toda la nación.”
A pesar de la aparente nueva postura de Chiang Kai Shek hacia los japoneses con
la creación del Segundo frente Unido, la guerra no le fue bien a los chinos. En 1938,
Pekín, Shanghai, Ghangzhou y Nanjing cayeron en manos japonesas y el Gobierno del
Kuomitang tuvo que desplazar su capital a Chongqing. Sin embargo, la escalada de la
guerra provocada por el Frente Unido chino condujo a los japoneses a un conflicto que
ellos no deseaban y para el cual tampoco tenían los recursos necesarios. En 1940, Japón
había comprometido en la guerra cerca de 750000 soldados de infantería. Y a pesar de
la carencia de cualquier oposición internacional, los japoneses no estaban en disposición
de ganar la guerra rápidamente. De hecho, se vieron forzados a intentar consolidar su
posición al adoptar una política de abastecimiento sobre el terreno con la ayuda de
gobiernos marioneta. El más importante de estos fue dirigido por Wang Jingwei, que era
un antiguo dirigente del GMD y rival de Chiang Kai Shek. Creyendo que China no podría
ganar jamás a los japoneses, Wang acordó en 1940 convertirse en la cabeza del nuevo
Gobierno de China. Este régimen fue reconocido por Manchukuo y las potencias del eje,
pero por el contrario ninguna de las potencias occidentales lo hizo. Por esta razón, en
1938, China fue dividida en 3 áreas principales: la China nacionalista con capital en
Chongqing, la China comunista con capital en Yan’an y la zona japonesa en el este y el
norte.
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A pesar de formar un Frente Unido, las tensiones entre los nacionalistas y los
comunistas eran muy elevadas y en 1941 se produjo un deterioro evidente de las
relaciones cuando Chiang Kai Shek atacó a los comunistas. Sin embargo, con el ataque a
Pearl harbor y la declaración de guerra por los Estados Unidos contra el Japón, Chiang
Kai Shek se dio cuenta de que Japón finalmente sería derrotado. Lo que hasta el
momento había sido esencialmente un conflicto chino-japonés ahora entraba a formar
parte de la Segunda Guerra mundial y de la lucha global contra la agresión y el
totalitarismo.
La respuesta de los Estados Unidos a las acciones japonesas entre 1931-
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La principal preocupación de la política exterior de los Estados Unidos en los años
30 fue mantenerse al margen de las crisis internacionales y perseguir sus propios
intereses; en otras palabras, aislacionismo. Después de la Primera Guerra mundial,
muchos americanos no deseaban ser arrastrados de nuevo a disputas que no les
afectaran directamente. El crash de Wall Street de 1929 y la subsiguiente crisis
económica solo sirvieron para reforzar la idea de que los Estados Unidos debían
centrarse en sus propios problemas.
Por ello, aunque los Estados Unidos estaban preocupados por las acciones de
Japón, que constituían una violación de la integridad territorial china y también de la
política de puertas abiertas defendidas por los Estados Unidos, el presidente Hoover
apenas hizo algo. Los intereses americanos y su seguridad no estaban directamente
amenazados por el incidente de Manchuria y la atención de la administración americana
estaba fijada en la crisis económica. En cualquier caso, Los Estados Unidos carecían de
una fuerza naval creíble en el Pacífico, al tiempo que el Congreso había rechazado la
posibilidad de incrementar los fondos para aumentar la fuerza naval hasta los límites
fijados en el tratado de Washington y en el tratado de Londres.
Al igual que ocurría con la Gran Bretaña, había otros intereses de los americanos
a tener en cuenta. Los Estados Unidos tenían intereses comerciales e inversiones en
Japón que los americanos no querían poner en peligro; de hecho los Estados Unidos
tenían lazos comerciales más importantes con Japón que con la más extensa y más
densamente poblada República China. En suma, el embajador Nelson T. Johnson, el
enviado americano a China comentó que el desarrollo de este territorio bajo control
japonés podía significar una oportunidad para las industrias americanas para vender la
maquinaria y otros productos manufacturados que necesitaba. El jefe de la división del
lejano Oriente del Departamento de Estado, Stanley K. Hornbeck, incluso fue más allá al
comentar que “los intereses de los Estados Unidos podrían ser mejor atendidos si los
japoneses se mantenían involucrados en una guerra indecisa en un área donde los
Estados Unidos no tenían intereses verdaderamente vitales como Manchuria.”
La respuesta del gobierno estadounidense consistió en emitir una doctrina de no
reconocimiento, también llamada la doctrina Stimson, El 7 de enero de 1932, en virtud
de la cual los Estados Unidos declaraban que no reconocerían ningún acuerdo que
violara la integridad administrativa o territorial de China, o que fuera en contra de la
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política de puertas abiertas o del pacto Brian-Kellog. Esta doctrina del no
reconocimiento permitió a Hoover mantener la legislación internacional, pero también
evitar la aprobación de sanciones económicas.
Cuando Roosevelt cccedió a la presidencia en marzo de 1933, el nuevo
presidente continuó con esta misma política de respuesta limitada a Japón. Su atención
se centró en solucionar la crisis económica mediante la política del “New Deal” y, fuera
de los Estados Unidos, las políticas de Hitler atrajeron la mayor parte de la atención de
los Estados Unidos. Mientras tanto, Los Estados Unidos continuaron exportando
materiales estratégicos a Japón en la década de los 30. El embajador británico en
Washington informó:
“El punto de vista del presidente es que no se puede hacer nada por el momento
para frenar al Gobierno japonés y que la cuestión solo se puede solucionar por la
incapacidad finalmente de Japón para mantener la tensión por más tiempo. Su política
consistirá en evitar cualquier cosa que tienda a aliviar esta tensión.”
La respuesta de los Estados Unidos a los acontecimientos entre 1937 y
1938
La débil postura de los americanos continuó después de 1937 a pesar del hecho
de que los militares japoneses y las acciones económicas estaban comenzando a
convertirse en una amenaza para los Estados Unidos. El ambicioso programa de
construcción naval japonés, iniciado en 1936, alteró en equilibrio de fuerzas en el
Pacífico occidental. Además, la penetración económica en el norte y el centro de China,
tras su invasión militar, amenazaba los intereses americanos en aquellas regiones y todo
el concepto de la política de puertas abiertas.
Roosevelt tenía alguna simpatía respecto de la posición china, al igual que los
medios de comunicación americanos. Roosevelt, conjuntamente con otros destacados
líderes americanos, decidió concederle ayuda financiera. Sin embargo, nada de esto se
tradujo en una intervención política. De hecho, entre julio y noviembre de 1937, los
Estados Unidos rechazaron diez peticiones británicas de participación en un
ofrecimiento conjunto de mediación en el conflicto chino-japonés y hacer una
demostración de la fuerza naval. Las acciones de Roosevelt fueron, en cualquier caso,
limitadas por varias leyes denominadas Leyes de Neutralidad que reforzaban la postura
aislacionista de los Estados Unidos para prevenir una involucración de los Estados
Unidos en conflictos que no incumbía específicamente a los Estados Unidos.
Una crisis potencial que de hecho involucró a los intereses de los Estados Unidos
y que les podría haber conducido a una intervención más directa de los americanos se
produjo cuando un cañonera americana, la Panay, que estaba escoltando a 3 pequeños
barcos petroleros en el río Yangtze, fue bombardeada y hundida por un avión japonés
el 12 de diciembre de 1937. Sin embargo, cuando los japoneses se disculparon
rápidamente y ofrecieron una compensación, muchos americanos se mostraron
aliviados de que el conflicto hubiera podido ser evitado.
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La opinión pública en 1937 estaba abrumadoramente a favor del aislacionismo,
con 7 de cada 10 norteamericanos a favor de una retirada de todos los ciudadanos
americanos que estuvieran en China para evitar la posibilidad de una confrontación con
Japón. Los Estados Unidos enviaron representantes a la conferencia de Bruselas, pero
se mostraron poco dispuestos a ir más allá de una condena verbal contra Japón. En un
discurso de 1937, Roosevelt dio la impresión de querer ir más allá cuando pidió una
cuarentena para los agresores y evitar el desorden en mundo. Este discurso de la
cuarentena parecía sugerir un deseo de imponer sanciones contra Japón. Sin embargo,
si esta era su intención, Roosevelt rápidamente dio marcha atrás ante la indignación
pública de los aislacionistas.
De hecho, no solamente los Estados Unidos no impusieron sanciones
económicas, sino que el comercio con Japón hasta 1939 fue fundamental en el apoyo al
esfuerzo bélico de Japón contra China. En efecto, los Estados Unidos compraban grandes
cantidades de seda japonesa y constituía el mayor suministrador de petróleo, chatarra
de acero y componentes automovilísticos. Estados Unidos también le suministraba
cerca del 40% del total de sus necesidades de metales, algodón y pulpa de madera.
¿Por qué Los Estados Unidos cambiaron su política hacia Japón después
de 1938?
Durante 1938, Los Estados Unidos comenzaron a desarrollar una política más
agresiva hacia Japón. Roosevelt no compartía los sentimientos de los aislacionistas con
respecto a las Leyes de Neutralidad, que trataban a la víctima y al agresor por igual. Por
ello, en 1938, utilizando los poderes presidenciales, Roosevelt decidió no aplicar las
Leyes de Neutralidad a China y dar un apoyo más activo a los nacionalistas chinos,
comenzando con una entrega de petróleo por un valor de 25 millones de dólares.
¿Por qué los Estados Unidos comenzaron a resistirse a la expansión japonesa? El
anuncio por parte de Japón afirmando su deseo de crear “un nuevo orden en Asia
Oriental” fue el punto de inflexión. Además, estaba creciendo la preocupación en los
Estados Unidos de que Chiang Kai Sek pudiera responder a las insinuaciones japonesas
que le invitaban a unirse con ellos en este “nuevo orden”. Esta posibilidad, de cumplirse,
colocaría Japón en una posición imbatible.
Otro factor radicaba en que si los Estados Unidos no le daban a Chiang Kai Sek
sufiente apoyo, los soviéticos podrían incrementar su influencia sobre los nacionalistas,
aumentando aún más si cabe su influencia en China. La opinión pública estadounidense
comenzó a girar a favor de la campaña de Roosevelt para poner fin a las Leyes de
Neutralidad.
El contexto internacional fue clave en el cambio de actitud americana. Las
victorias de Alemania en la primavera de 1940 habían alentado a los japoneses en sus
políticas expansionistas por el temor a “perder el autobús” (Hayasi, 1959). En
septiembre de 1940, Japón entró en Pacto del Eje con las potencias fascistas de
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Alemania e Italia. Esto significaba que si Alemania, Japón o Italia eran atacados por una
tercera potencia en ese momento no comprometida en la guerra en Europa o en la
guerra en China, las otras dos potencias ayudarían a la víctima del ataque. Esto
convenció a muchos americanos de que la guerra en Europa y la guerra en Asia eran la
misma guerra.
En enero de 1939, se impuso un “embargo moral” sobre la venta a Japón de
aviones o partes de los mismos, y en febrero de 1939 se prohibió el crédito para Japón.
En julio del mismo año, se canceló un acuerdo comercial de larga duración con Japón.
Un año más tarde se impuso un embargo parcial sobre la aviación y los motores de
combustión, así como sobre la chatarra de fusión de alta calidad.
Entre 1940 y 1941, mientras Japón avanzaba en su expansión, los Estados Unidos
le dieron a China millones de dólares en calidad de ayuda. Tras el cierre temporal de la
ruta de suministro por la carretera de Birmania en octubre de 1941, Estados Unidos
acordó la concesión de más préstamos a China y, en el verano de 1941, un centenar de
aviones de combate americanos P-40 se enviaron a China para reponer su castigada
fuerza aérea. Simultáneamente, añadieron mayor presión económica sobre Japón.
En julio de 1941, cuando Japón decidió desplazar su fuerza militar hacia el sur en
lugar de moverse hacia el norte para atacar a los soviéticos, los EE.UU. respondieron
congelando todos los activos japoneses. Así, en noviembre, se impuso un embargo que
incluía al petróleo. Gran Bretaña y Holanda también impusieron embargos totales.
Como Japón era totalmente dependiente del petróleo importado de los EE.UU., este
hecho creo una grave crisis en el gobierno japonés que ahora creía que las potencias
occidentales estaban intentando arrinconar a Japón y poner en entredicho el “lugar que
le correspondía” en el mundo.
Si sus reservas de petróleo se acabaran, Japón sería incapaz de continuar la
guerra en China. Japón no podía arriesgarse a que ocurriera algo así. Se iniciaron
negociaciones y se envió una misión diplomática a los EE.UU. Sin embargo, el acuerdo
se estancó por el hecho de que los EE.UU. insistían en que Japón debía retirarse de
China. Japón podría haber accedido a una retirada de Indochina, pero jamás podría
aceptar abandonar China por la fuerte oposición del ejército y la población japonesa.
Para obtener recursos necesarios, los japoneses tomaron la decisión de poner en
marcha una guerra de conquista a gran escala, que comenzó con el ataque a Pearl
Harbor el 7 de diciembre de 1941.