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Normatividad y Cultura Cristiana

Este documento resume la influencia de la cultura cristiana ortodoxa en la normatividad sexual en Occidente. Resalta que las ideas cristianas se impusieron a través de la violencia, eliminando la diversidad de pensamiento. Esto condujo a una "cultura mortificante" que asoció el placer sexual con la culpa y promovió el sufrimiento como camino a la salvación. La filosofía estoica, que veía el placer como dañino, reforzó esta perspectiva. El miedo se utilizó para controlar

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Normatividad y Cultura Cristiana

Este documento resume la influencia de la cultura cristiana ortodoxa en la normatividad sexual en Occidente. Resalta que las ideas cristianas se impusieron a través de la violencia, eliminando la diversidad de pensamiento. Esto condujo a una "cultura mortificante" que asoció el placer sexual con la culpa y promovió el sufrimiento como camino a la salvación. La filosofía estoica, que veía el placer como dañino, reforzó esta perspectiva. El miedo se utilizó para controlar

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Juan Carlos Hernandez Meijueiro

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NORMATIVIDAD, CULTURA CRISTIANA Y SEXUALIDAD.


Cuando la diferencia se convirtió en desigualdad

Juan Carlos Hernández Meijueiro*

I.- UN VISTAZO A NUESTRAS RAICES CULTURALES

En nuestra, cultura la normatividad en torno a lo sexual, tiene los fundamentos


ideológicos y filosóficos de una mezcla de pensamientos neo-platónicos de los
primeros siglos de nuestra era. De estos pensamientos, se impusieron por la fuerza de
la violencia a lo largo de siglos e inquisiciones, los cristianos de la corriente de los
“católicos” (del griego katá, de arriba hacia abajo y olós, todo. “De arriba hacia abajo
sobre todo”, o “encima de todos”; la palabra católico, que lo traducen algunos como
universales, me parece más exacto traducirlo como “encima de todos”), que se
debatían la supremacía del naciente movimiento cristiano contra cristianos-gnósticos,
cristianos-neoplatónicos y posteriormente cristiano-arrianos, cristiano-nestorianos,
cristiano-monofisistas, casi todos ellos llegados del nuevo movimiento, desde religiones
greco-romanas. Los cristiano-católicos, o “Cristianos Ortodoxos”, como les llama Helen
Ellerbe1 (1995) fueron haciendo concesiones filosóficas y doctrinarias, que los
colocaron en puestos de poder entre los altos funcionarios de la política del Imperio
Romano. Del siglo IV al XVI la iglesia católica continuo su labor de exterminio de
culturas y diferencias para imponer su única propuesta: el sufrimiento, el dolor, la
muerte como único camino a la felicidad eterna (le llamo cultura Mortificante, mas
adelante abundaremos en el tema). Como muestra de la violencia con que se
impusieron las ideas venidas del Dios católicos, dios guerrero y vengador, castigador y
mete miedo, basta leer la historia de las guerras dirigidas contra Miguel Cerulario,
Patriarca de Constantinopla que llevarían al cisma de oriente en el año 1054 de nuestra
era (d.n.e.) y 500 años después, contra el monje de la congregación de San Agustín,
Martín Luthero, llevando al cisma de occidente (1531 d.n.e.).

La cultura y religiones greco-romanas, fundadas en la diversidad y pluralidad de


expresiones humanas, incluidas las sexuales, sufrieron una hecatombe con la
imposición del modelo único de vida: el monacal cristiano católico, Helen Ellerbe
afirma:

“Adaptando su cristianismo al gusto del gobierno romano, (los cristianos ortodoxos) obtuvieron
autoridad y privilegios sin precedentes… El perseguir a aquellos que no se sometían, sin
embargo, le requirió a la iglesia aclarar su propia doctrina e ideología…Al hacer esto, la iglesia
consistentemente eligió los dogmas e ideologías que mejor apoyaban su control sobre el
individuo y la sociedad.

A medida que la iglesia tomó el mando en Europa y que el Imperio Romano se derrumbó,
aquélla prácticamente aniquiló la educación, la tecnología, la ciencia, la medicina, la historia, el
arte y el comercio. La iglesia amasó una enorme fortuna mientras que el resto de la sociedad
languidecía en la Edad del Oscurantismo.”2

1
ELLERBE, HELEN; “EL LADO OSCURO DE LA HISTORIA CRISTIANA”, Enlace Editores, S.A
de C.V., Cuernavaca, Morelos, México, 1995, p.7.
2
ELLERBE, Helen; Op. Cit, p.2.
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Esta catástrofe en la historia de Europa se armó básicamente desde el siglo I de


nuestra era hasta el siglo VI, y se consolidó de los siglos VI hasta los siglos XV y XVI,
entrando en decadencia a partir del XVII hasta nuestro siglo. El Cristianismo Ortodoxo
muestra signos de una inexplicable reconstrucción interna, muy posiblemente ligada
tanto a la pauperización espiritual que ha generado las mismas doctrinas católicas en
nuestros contemporáneos, como a las distintas formas de tráficos del poder actuales:
narcotráfico, venta de armas, corrupciones políticas, bendición de guerras y armas,
impunidad, etc. No olvidemos los tratados secretos firmados por Karol Woltijla y Ronald
Reagan, para unir ambos poderes para acabar con el bloque socialista. 3

La imposición de un monoteísmo rígido destruyó la posibilidad del pluralismo de las


ideas y de estilos de vida existentes en las culturas precristianas, en cualquier parte del
planeta (griegas, romanas, totonacas, huastecas, aztecas, quichuas, guaranís,
nigerianas, zairezas y koreanas). Si sólo existe un dios y una manifestación de ÉL,
interpretada sólo por un hombre (el Papa), de una Iglesia, (la cristiano-católica); luego
entonces sólo existe una verdad (mono-verdad); una causa de las cosas (mono-
ciencia), un solo desarrollo psico-sexual infantil sano (mono-psicología), una sola
política económica válida (neo-liberalismo); una pareja (mono-gamia), una preferencia
sexual válida (heterosexismo), sólo un género “imagen y semejanza de Dios”
(machismo), sólo un estilo de vida santo (mono-cultura)… Resultado: mono-tonía,
oscurantismo, inquisiciones bacteriológicas, inquisición por internet, renovaciones
morales, depredación ecológica, violencia planetaria, neurosis…peligrosamente se
asoma en el horizonte del Planeta Tierra, las orillas de un posible suicidio humanitario.

Ellerbe define al Cristianismo Ortodoxo como “la ideología tradicional dentro de la


mayoría de las denominaciones cristinas, y no a cualquier iglesia o denominación
especificas”. Dice que la especificidad de los cristianos que llegaron al poder romano,
era:

“La Creencia en una supremacía singular, la creencia en que la divinidad está manifestada en
una sola imagen. La creencia en un Dios único difería radicalmente de la creencia generalizada
en que la divinidad podía estar manifestada en una multiplicidad de formas e imágenes. Así
como las personas pueden creer que Dios puede tener un solo rostro, de igual manera tienden
a creer que el valor o la santidad entre los humanos también pueden tener un solo rostro. Los
diferentes géneros, razas, clases o creencias son clasificados como mejores o peores entre sí y
yo añadiría a la lista las variantes sexuales, incluso la noción de dos opiniones discrepantes
que existan armoniosamente se torna extraña; una debe prevalecer y ser superior a la otra…
Las creencias de uno acerca de Dios ejercen impacto sobre las creencias de uno acerca de la
sociedad. Como declara la oración del Padre Nuestro, la voluntad de Dios deberá hacerse “en
la Tierra como es en el Cielo”4

Y ¿quién define la voluntad de Dios, que así es en el cielo, para imponerlo en la tierra?
Es decir, la intolerancia se hizo costumbre y la costumbre, norma. El miedo a lo
diferente; la pluralidad se convirtió en amenaza en vez de riqueza, permeando esta
mentalidad todos los códigos éticos de la época cristiana. Se expropió el derecho a la
relación personal con Dios y los caminos personales de crecimiento interior.

Y continuado citando a Ellerbe:

3
Periódico La Jornada, octubre de 1996
4
ELLERBE, op. Cit., p.8.E
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“Entender el lado oscuro de la historia cristina puede no solo evitar que dicha historia se repita,
sino que también puede ilustrar el por qué tantas personas en el mundo actual se sienten
enajenadas de lo sagrado… puede ayudarnos a comprender el cercenamiento de nuestra
conexión con lo sagrado. Puede enseñarnos sobre la esclavitud más insidiosa y dañina de
todas: el control de las personas, a través de dictar y contener su espiritualidad5”.

Se expropió también la espiritualidad plural y democrática. Tomar posición den griego


se dice Herejía: hereje viene del griego hairestaí, que quiere decir tomar partido6;
Hereje era el que se atrevía a decidir por sí mismo su camino de búsqueda espiritual y
hacia el bien. Así, en un debate no puede aceptarse la posibilidad de que varias
personas pueden tener la razón simultáneamente; una verdad tiene que prevalecer
sobre las otras y someterlas, si se puede, hasta aniquilarlas. La única iglesia poseedora
de la única verdad tenía que decidir lo que era bueno o mal para los cristianos. Los que
no quisieran someterse, era fácil, debían correr el riesgo de ser perseguido y hasta
asesinados por los soldados de Cristo.

II.- ESTOICISMO Y CULTURA MORTIFICANTE

Esta mono-ideología impregnó también a las costumbres sexuales, y el turno al bat en


el cuadrilátero del poder le tocó a la filosofía estoica, que afirmaba entre otras cosas,
que el placer era dañino para los seres humanos. El miedo, motor de la educación
cristiana ortodoxa, invadió así también el ámbito de lo sexual, inaugurándose de esta
forma la era de la culpa asociada al placer y del dolor como único medio de salvación.

Del miedo al placer, fue muy fácil dar el salto al placer por el miedo, la culpa y el dolor.
Los estoicos negaban la posibilidad de unir virtud y disfrute, por lo que se dedicaron a
predicar contra el placer; se opusieron con tanta radicalidad al hedonismo que de allí a
educar con miedo, fue un brinco muy pequeño. “Los Cristianos Ortodoxos creen que el
miedo es esencial para mantener lo que ellos perciben como un orden jerárquico por
decreto divino en el que Dios celestial reina de manera singular, desde una cúspide,
muy apartado de la tierra y de toda la humanidad… creían que las personas deben
temerle a su gobernante terrenal de igual forma como temen a Dios”, dice Helen
Ellerbe y cita a San Juan Crisóstomo (siglo IV):

“…si privaras al mundo de los magistrados y el miedo que viene de ellos, casas, cuidades y
naciones, se desplomarían unas sobre otras en desenfrenada confusión, no habiendo nadie
para reprimirles, o repelerles, o persuadirles a ser pacíficos mediante el miedo al castigo”7

El Estoicismo planteaba mantenerse, a fuerza de voluntad, en un estado heroico; todo


esto en base a una razón preexistente y una providencia; “nuestra naturaleza nos
muestra una inclinación innata hacia nuestra familiar y nuestra cuidad”, afirmaban.
Términos como conversión, dogma y herejía fueron tomados por el cristianismo de las
sectas filosóficas romanas ateas; se transmitía la propia doctrina como un tesoro y se
polemizaba con ardor en contra de las otras. El estoicismo, como otras corrientes de la
época… eran elitistas: nunca imaginaban que todo el mundo algún día deba adoptar su
doctrina; sólo un grupo muy selecto la entiende y por eso es mejor tal secta que las
otras. Se dirigen a cualquier hombre, pero saben que nunca será adoptada por todos
5
Idem, pp.1-4
6
CORRIPIO, Fernando; DICCIONARIO ETIMOLAGICO GENERAL DE LA LENGUA
CASTELLANA, Ed. Bruguera, Barcelona 1984,
7
Citado por ELLERBE, op. Cit. P. 8-9
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los hombres. No eran para tenerse como verdaderas, sino para fomentar cambios de
vida a través de ejercicios intelectuales, que son base de los posteriores ejercicios
espirituales cristianos.

Para el paganismo no tardío (religión romana temprana o de la República), el mundo es


bello; todo tiene que ver con la elegancia; para el tardío, con la gran influencia del
estoicismo, el mundo es malo porque ofrece un sin número de placeres que ponen en
peligro la voluntad del hombre. El mundo, de ser algo bello, comienza a ser algo feo, de
lo que se tiene uno que cuidar por la gran cantidad de tentaciones (finales del siglo II).

Esta nueva moral también trajo consecuencias atroces para Pacha Mama, para Mamá
Tierra. La mayoría de las fiestas celebradas actualmente en los pueblos cristianos, han
sido originalmente fiestas relacionadas a los ciclos de la tierra y el campo, expropiadas
y cambiadas de sentido, especialmente aquellas donde la celebración incluía orgías
populares, como la primera luna llena después del equinoccio de primavera, donde en
muchas culturas era fiesta orgiástica de conmemoración de los dioses y diosas de la
fertilidad y fechas en la que hoy se celebra siempre la Semana Santa” 8. Dice Ellerbe
que:

“El cristianismo ortodoxo ha tenido también un impacto devastador sobre la relación de la


humanidad con la naturaleza. A medida que las personas empezaron a creer que Dios
apartado de y desdeñoso hacia el mundo físico, perdieron su reverencia hacia la naturaleza.
Los días de fiesta, que habían ayudado a que las personas integraran las estaciones del año
con sus vidas, fueron conexión alguna con los siglos de la tierra. La percepción del tiempo
cambió de tal forma que ya no parecía estar relacionado con los ciclos de temporada… la
Tierra carecía de santidad.” 9

Surge entonces una nueva imagen del cuerpo; ya no algo bello que hay que cultivar,
sino algo de lo que hay que defendernos por que nos da placeres.
Además, el cuerpo desnudo fue castigado y prohibido, aún para dormir o bañarse. Del
siglo IV al siglo VIII el único cuerpo desnudo que se podría admirar era el crucifico al
que se le pondría tapa-rabo entre los siglos VII y VIII. Es entendible, la desnudez de
nuestros cuerpos permitía darnos cuenta de lo bello de la naturaleza y eso era
peligroso.

Para el siglo II el romano libre y noble, estaba constantemente en peligro del contagio
moral; tener actos y emociones que no fueran de su condición pública, aunque fueran
plenamente aceptadas en las clases inferiores. Surge una inmensa “hipocondría”
moral: época de grandes médicos desde y para los “bien nacidos”. (Galeno es del 129
al 199). Las prohibiciones del placer no eran por puritanismo ya, sino por higiene, por
salud. Los “médicos de cuerpos y almas” comienzan a recomendar la gimnasia y el
estudio filosófico “a fin de sustraer a los jóvenes se energía venérea”. Y uno pregunta y
¿para qué sustraer a los jóvenes su energía venérea? ¿Qué daño les hace?. El
médico surge como el nuevo filósofo, el que sabe de filosofía moral y del soporte
psicológico del código de los “bien nacidos”.

El estoicismo, retomando –entre otros- a platón, comienza a plantear el miedo al placer.


No ese distingue entre el amor homosexual o heterosexual; lo que subyace a ambos es

8
Cfr. ROHDE, Teresa E.:TIEMPO SAGRADO; Ed. Planeta, México 1990.
9
Ellerbe, H; [Link]. p 4.
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el placer, de quien debe uno cuidarse. Lo que si se juzga y con dureza, es el efecto que
ese placer puede causar en la vida pública del varón de clase alta”. 10

La vergüenza de una relación homosexual residía únicamente en el peligro del contagio


moral: que un hombre de las clases elevadas se sometería física o moralmente a otro,
peor aún si era de condición inferior: mujeres o hombres de otra clase social. Con el
estoicismo se prohíben los Collegias Iuvenum instituciones de iniciación Homo y
Heterosexual de los jóvenes romanos y se promueve también la virginidad de los
muchachos. El amor era uno de los placeres que había que limitar más, por que era
malo para la salud. Al respecto decía San Benito (siglo V):

“El marido que, transportado por el amor inmoderado, tiene relaciones sexuales con su esposa
tan ardientemente para satisfacer su pasión que incluso aunque no hubiera sido su esposa
habría deseado tener comercio carnal con ella, está cometiendo pecado”. 11

¿Amor inmoderado, San Benito? Y ¿quién pone las medidas? Con la nueva moral
surge una nieva idea de matrimonio y un gran invento: con la Par-eja (obligatoria,
heterosexual, excluyente y machista). Anteriormente, con la moral cívica, el matrimonio
era una opción que podía tomarse, pero no todos tenían que hacerlo aún cuando sí
vivieran con distintas uniones. Los griegos y romanos podían vivir en trios (tri-ejas),
solos o en grupos. En ese sentido, Boswell (1994) nos permite penetrar los velos de la
historia cotidiana griega y nos revela que en la cultura greco-romana se permitían 4
tipos de uniones básicas, reconocidas legalmente: El uso, el concubinato, el matrimonio
y el romance.

Además, lo ideal era que alguno de los dos (usualmente el varón) fueran una
generación mayor que la otra (o), ya que el modelo de relación erótica o erótico-
reproductiva era el afecto padre o madre con los hijos e hijas. Boswell señala que a las
hijas menos, debido a la exigencia de la virginidad para el matrimonio en las clases
altas12. Los romanos concebían a los niños y niñas como adultos pequeños –afirma
Boswel-, por lo que les reconocían deseos eróticos, Marcial (Marco Valerio-¿10-104
d.n.e.?) afirma:

“percibe si vis; filium tuum, nefas non est”


(“Cógete a tu hijo, si deseas; no está mal”)

Y concluye Boswell:

“…debido a que los romanos (as) no esperaban que el matrimonio llenará las necesidades
eróticas, aún un matrimonio devoto y feliz no dependía de la orientación sexual (como puede
ser en las sociedades modernas donde la gente elige pareja para el matrimonio, primeramente
para la satisfacción afectiva y sexual) –y continúa- ni tendría tampoco el mismo significado para

10
Cf. VEYNE, Paul; “la homosexualidad en Roma”, en Aires, Ph. Et. Alt.; SEXUALIDADES
OCCIDENTALES; Ed. Paidós Studio México 1987, pp. 51-65.
11
VEYNE, Paul; “El imperio Romano, desde el vientre materno hasta el testamento”, en Aires Ph, Duby
G. et. Alt; HISTORIA DE LA VIDA PRIVADA, Taurus Ediciones, Madrid 1990, Tomo , pp.
12
BOSWEL, John; SAME-SEX UNIONS in Premodern Europe; First Vintage Books Edition, New York
1994, pp 28-52. P40
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un romano o romana que para un americano o americana, el estar enamorado de otra persona
y no de su esposa o esposo”13

Con la nueva moral, el varón no sólo tenía que casarse (“el que se casa cumple un
deber ciudadano”), o permanecer célibe, si no que sólo podía tener relaciones sexuales
para la procreación: “si se quiere ser un hombre responsable, sólo hay que cohabitar
para tener hijos; el estado como ahí tienen que vivir de por vida dos seres racionales,
tienen que hacerse amigos. El varón, tiene que ser amigo de su mujer. La mujer se
convierte en compañera de la vida y ya no los amigos, el favorito o la cofradía. La mujer
será tratada así, dice Séneca, con la condición de que “siga siendo razonable: que
acepte su inferioridad natural y obedezca al marido”. Una amistad entre desiguales…

Antes, la obligación de los casados era tener hijos y hacer que funcionará la casa; si se
llevarse bien con el jefe: “Ser un buen vecino, un huésped amable, dulce con la esposa
y clemente con su esclavo”. La nueva moral (estoica) convirtió todos los méritos en
deberes, cargando de culpa a quien no los cumpliera. Se genera una ilusión siendo una
carga de culpas tremenda para quien no la pudiera cumplir. Como el matrimonio es
ahora una amistad obligatoria y no la relación padre-hija, los esposos no deben hacer
el amor más que para tener hijos, ni acariciarse demasiado. “No se puede tratar a la
esposa como a una amante”, asegura Séneca, a quien citará y aprobará San jerónimo.

Nos dice Philippe Ariés al respecto:

“…la ideología expuesta por los estoicos, durante los primeros siglos de nuestra era, antes de
la expansión del cristianismo, favorecía la procreación, la propagación de la especie, como fin y
justificación del matrimonio –por oposición, sin duda, a la unión libre habitualmente practicada y
que no siempre estaba claramente diferenciada del matrimonio-. Los cristianos se han
apropiado la moral estoica hasta el punto de que algunos textos estoicos nos han llegado a
través de las citas de los padres de la iglesia, como el de Séneca, extraído por San Jerónimo
de un tratado perdido sobre el matrimonio (Contre Jovinien I, 49): Todo amor por la mujer de
otro es escandaloso. Igualmente escandaloso es el excesivo amor por la propia esposa
(demasiado amor es justamente el amor sin reserva, la pasión que experimentan los amantes
fuera del matrimonio).”14

Los códigos morales con los cuales los notables y los “bien nacidos” ordenaban su vida
eran en torno al no—afeminado (incluida la dependencia emocional), lo que minaba su
imagen pública de verdaderos varón de clase alta. La energía mayúscula (masculina)
dependía de preciosos “calores” de los cuales sólo el varón podía ser depositario,
debido a que se había “cocido” más su cuerpo en el seno materno, que el de la mujer.
Por eso la mujer inferior, por que no se había cocido bien; estaban semi-crudas, por
eso la consiguiente fragilidad de su temperamento; tenían bajo nivel de “calores”
(energía), por que no podían, por su naturaleza, contener más.

Pero los hombres podían perder sus “calores mayúsculus, que los hacían activos y por
lo tanto “afeminarse”: las excesivas descargas sexuales podían “enfriar” su
temperamento, lo que inevitablemente le quitaría actividad en la vida pública. Por
ejemplo, la hermosa voz masculina del hombre público que Quintiliano gustaba oír, “era

13
BOSWEL, John; SAME-SEX UNIONS in Premodern Europe; First Vintage Books Edition, New York
1994, pp 28-52. P40
14
ARIES, Philippe; “El amor ene l matrimonio”, En Aries, Ph, et. Alt. SEXUALDIADES
OCCIDENTALES. Ed Paidos, México, 1987, pp 181 y 182.
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fruto de una excelente masculinidad cuidadosamente preservada mediante a la


abstinencia sexual”. La complacencia sexual (con hombres o con mujeres) podía
corroer la superioridad indiscutible del varón “bien nacido”.

En el 356 (siglo IV) aparece “La Vida de Antonio”, escrita por San Antonio y trataba
sobre el ermitaño San Antonio Abad. Este escrito libera a San Agustín del deseo de
contraer matrimonio y surge un nuevo modelo Cristiano: El hombre en el desierto15. Su
prestigio radicaba en que era el “hombre solitario”, encarnando el ideal de la sencillez
de corazón. Se convierten así en guías espirituales de aldeanos y ciudadanos. Se le
llamaba “hombre angélico”, por que recordaba cómo había sido Adán: sin nada que lo
distrajera de la alabanza de Dios, con plena sencillez de corazón, sin intereses
privados, sin motivaciones sexuales (célibe) La sexualidad y su control se convirtieron
fuertemente en uno de los símbolos más poderosos de la educación monástica. El
modelo monástico había cuestionado fuertemente el matrimonio, la sexualidad e
incluso, la diferencia de los sexos, pues Adán y Eva, antes del pecado, habían sido
seres asexuados. Su caída se refleja en el hecho del paraíso. Hierakas, obispo de
Egipto, estuvo a punto de declarar que los casados no podrían llegar al cielo. San
Atanasio responde que sí entrarán, aunque en el escalón más alejado de Dios. El cielo,
decía Hierakas, sólo era accesible a los que vivieran como Adán y Eva antes de la
caída. Por eso se encuentran virulentos textos monacales llenos de misoginia. El buen
monje tenía que ir bien envuelto en su hábito y evitar aún el contacto con su madre, por
que “la carne de mujer es como el fuego”.

El modelo monástico estoico cristiano se quiso imponer a toda la sociedad, por lo que a
mediados del siglo IV se hacen levas para llevar a los jóvenes a los monasterios y, por
otro lado, los pobres que no podían mantener a sus hijos (10,12…) los daban al
servicio a Dios desde pequeños lo que generó populosos monasterios convertidos en
guarderías y orfanatos, llenos de jóvenes del mismo sexo, provenientes de la socio-
diversidad sexual greco-romana y que continuaba con las prácticas ancestrales. Es
decir por eso que San basilio de Cesarea (S.V.) tenía que recurrir a su mejor arma, el
miedo, para obligar a los jóvenes a no continuar con las prácticas sexuales de sus
antepasados.

“…evita todo comercio, cualquier relación con los jóvenes nocivos de tu edad. Huye de ellos
como del fuego. Muchos son los que por su meditación, ha abrasado de pasión el enemigo y
entregado a las llamas eternas”.

Posteriormente, San Agustín sistematiza y cristianiza toda la ética (conjunto de valores


y costumbres) de los filósofos estoicos. Para él, en sus primeros años de reflexión el
Paraíso no radicaba en la a-sexualidad, sino en la armónica, es decir, sólo para la
reproducción. El deseo en otro momento es simbólico de la caída de nuestros primeros
padres, por lo que requiere una vigilancia moral muy especial. Para la vigilancia se
necesita una conciencia siempre despierta, que no vulnere la voluntad, que es lo que
nos acerca a Dios. San Agustín hace muchas reflexiones al respecto y llega a la
conclusión de que la sexualidad no es mala, sino sólo lo que de ella nos lleva a perder
la voluntad y la conciencia: el orgasmo. Se teme al orgasmo por el hundimiento de la
conciencia que sucede en él y por que entibia –según ellos- los aspectos racionales y,
por lo tanto, sociales. No eran solamente las razones socio-económicas, como segundo

15
BROWN, Peter; “la antigua tardia, en Aries Ph, Duby G. et. Alt, Historia de la vida privada, Taurus
Ediciones, Madrid, 1990, pp 264-288
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se afirma, las que obligan a los seres humanos a la castidad, si no toda una ideología
de la evitación de los placeres. Todo el siglo V es un siglo de calamidades causadas
por las invasiones de los `pueblos bárbaros; los monjes las asociaban a la inevitable
destrucción de la antigua forma de vida, y al inminente advenimiento de la resurrección
de la humanidad. En el 430 muere San Agustín y antes de morir escribe la “ciudad de
Dios y la Ciudad de los hombres”. Ahí dice que lo que están destruyendo los bárbaros
es la ciudad de los hombres, pero que tienen que reconstruir las ciudades como Dios
manda, como su Dios quiere: a partir del modelo monástico estoico cristiano,
obligatorio para toda la sociedad.

El mediterráneo europeo se convirtió, para finales del siglo V, en una sociedad


organizada en torno a la vergüenza sexual. En Alejandría, incluso,.se llegó a decir que
los harapos de los pobres generaban angustiosas imaginaciones en los creyentes. El
paradigma monacal pues, alcanza toda la vida del mundo cristiano de la época. La
sexualidad se convierte en aquello que capta la atención el horror, e incluso el gozo del
cristianismo de la Edad Media.

Las imaginaciones sexuales y los sueños eran ventanas privilegiadas para descubrir
qué otras innobles pasiones alejaban al monje de Dios. Todo giraba en torno a la
evitación de la sexualidad. Se comienzan a estudiar hasta los sueños húmedos; sólo el
deseo, aún dormido, era señal de que todavía no se estaba cerca de Dios como Adán y
Eva; había que castigar al cuerpo.

Muchos hombres convertido al ascetismo cristiano (monacato) eran hombres muy


cultos y educados (Basilio de Cesarea O Evagrio del Ponto), por lo que los monasterios
se convirtieron en semilleros de la “buena educación”: complicadas técnicas de
educación moral, normas de compostura, reglas de disciplina espiritual; antes
practicadas sólo por las élites de las ciudades, ahora cualquiera podía tener acceso a
ellas, entrando al monasterio.

El paradigma monástico perpetuaba los aspectos más radicales de los filósofos


estoicos. Sólo que se le da una justificación cristiana: “el mundo”: la sociedad, las
realidades de la sexualidad, el parto, las instituciones por sólidas que parecieran, sólo
eran un remolino de la decadencia humana a partir del pecado en El Edén. Los
hombres del desierto llevaban a la humanidad a “las primicias” del “paraíso perdido”,
hacia la resurrección de la humanidad. Todas las diferencias, aún las sexuales,
desaparecían en ese paraíso que los monjes (y las vírgenes) anticipaban. Volvían al
ser humano a su única verdadera naturaleza: la asexualidad, la desaparición ficticia de
las diferencias.

Comienza a aparecer una nueva élite de abades y clérigos cultos y bien educados de
formación ascética. La educación que antes daba “la Ciudad”, ahora era dada en el
monasterio. Se descubre que dicha educación moral dada en el monasterio penetraba
más en el alma del cristiano que aquella impartida en la ciudad. El monasterio se
convierte en el lugar privilegiado para la educación de la vergüenza hacia uno o una
misma.

La moral sexual para el cristiano casado de la época era austera y culpígena; tenía que
hacerlo sin desearlo. Si lo deseaba, hablada de su lejanía de Dios. Se comienza a
hablar de la “virginidad masculina”, algo inconcebible para los siglos anteriores. Todo
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esto tuvo gran impacto en Oriente, factores que preparaban el nacimiento del Islam y la
sociedad bizantina.

Los cristianos llegan a la cultura romana con la filosofía de que Dios está en todos, por
lo que todos somos iguales ante su Ley. La más profunda revolución del período
clásico tardío fue la “democratización” de los textos estoicos hecha por los cristianos
que expandieron esas obras por todo el Imperio y en lenguas a las que nunca se
habían traducido los textos: griego popular, copto, sirio y latín. A partir del siglo III la
nueva moral se consideró “natural” y el Cristianismo la publicitará además como
“querida por el único Dios” y después la impondrá por la fuerza.

Justiniano (527-656), emperador estoico-cristiano promulga la Corpus Iurius Civilis, una


legislación sumamente rígida contra todo tipo de sexualidad no-reproductiva
(placentera) : se prohíbe el acto sexual en la vigilia de las fiestas de guardar, durante la
cuaresma, los jueves (para conmemorar la Última Cena)., los viernes (en recuerdo de
la crucifixión), los sábados (en recuerdo de la Santísima Virgen), los domingos (en
recuerdo de la Resurrección de Cristo). Justiniano condena con pena de muerte todos
aquellos actos sexuales que no lleven a la reproducción.

En el siglo VI de nuestra era, alrededor del reinado del Emperador Justiniano y medio
siglo después de la muerte de San Agustín, la Iglesia Estoico cristiano-católica inventa
el Sacramento de la Confesión individual, obligando a la gente a confesar hasta sus
sueños eróticos. San Agustín decía que quien tenía “sueños carnales” manifestaba que
su alma todavía estaba lejos de Dios, puesto que su voluntad todavía flaqueaba,
permitiendo placeres nocturnos.

Para la realización de la Confesión se inventaron los “confesionales”, libros donde


aparecían todos los pecados sexuales que un cristiano pudiera cometer. Cada pecado
tenía un equivalente en penitencia llamado tarifa (5años de abstinencia sexual, 3 de no
comer carne, 50 azotes diarios, ayuno diario todas las mañanas durante 6 años, etc) y,
posteriormente se le concedía alguna indulgencia.

Fernando Benítez nos permite acercarnos a lo que preguntaban los confesores. Si


bien, Benítez copia de un Manual de Administrar los Santos Sacramentos, del siglo
XVII, compuesto por Fray Angel Serra, en Español, seguramente es bastante parecido
a lo que fueron los confesionales en todas las épocas…bueno, quizá cada vez se
fueron enriqueciendo más con nuevos pecados de la carne:

“¿Has pecado con mujeres? ¿Era tu madrastra, tu tía, tu hermana, tu sobrina, tu nuera o tu
madre la que parió? ¿Y has desvirgado forzándolas? ¿Y has derramado el semen en tus
manos y entonces pensabas en mujeres? ¿Y pecaste con alguna mujer entrambas partes? ¿Y
palpaste a alguna mujer con lujuria? ¿Y palpaste las partes vergonzosas de alguna mujer? ¿Y
te has palpado las partes vergonzosas? ¿Y has sido alcahuete? ¿Y has sodomitado? ¿Y has
palpado las partes bajas de algún hombre con deleitación, queriendo pecar? ¿Y has pecado
con una bestia? ¿Y has pecado con mujer estando ella como animal en cuatro pies, o tú la
pusiste así queriendo pecar con ella? ¿Y metiste los dedos en las partes vergonzosas de
alguna mujer? ¿Y has pecado con alguna doncella o mujer derramando tu semen sobre ella, no
desflorándola, sino jugando con la longa viril sobre las carnes de la mujer, no penetrándola?”16

BENITEZ, Fernando; “Los demonios en el Convento, Sexo y Religión en la Nueva España? Ed. ERA,
16

México DF 1985. p. 145


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A cada pregunta de una lista enorme, el “penitente”, tenía que ir contestando “si padre”,
durando cada confesión hasta dos horas por persona. En fiestas especiales, se les
obligaba a confesarse hasta dos veces al día.

En la cultura estoico-cristiana se nos educan los sentimientos hacia el sufrimiento,


personal y de otros, es decir, desde y hacia la violencia. Estamos en una cultura que
adora el dolor, el sacrificio (incluyendo muchas formas de trabajo); se valora más lo que
se obtiene con el sudor de su frente, que lo que se adquiere con alegría y fácilmente.
Es buena la madre ab-negada, es decir la que se dirige a la auto-negación; es bueno el
hombre que aguanta el dolor o la tristeza; es buena la madre que aguanta los golpes
de su macho, es santo el que se mortifica (mortis=muerte; ferre=llevar), es decir, el que
se lleva así mismo a la muerte. Y como último ejemplo, está la palabra castidad, que en
latín quiere decir “castración”. Casto quiere decir “castrado”; castigar es “llevar ala
castración”. El modelo de sexualidad propuesto en la cultura estoico-cristiana es la
violencia a uno mismo (o a otros) a través de la automutilación. Simbólica en nuestro
siglo para los hombres y además física todavía para muchas mujeres. Así, la vivencia
primera en la sexualidad es la culpa (violencia a uno mismo), el miedo y casi siempre la
violencia psicológica (machismo, homofobia, misoginia, etc.).

Gran cantidad de cristianos ortodoxos educan a sus hijos e hijas a través de tortura
psicológica infantil. Si midiéramos los niveles de angustia de un (a) niño (a) cuando le
dicen que si se lo sigue agarrando se lo van a cortar; que se va ir al infierno; que su
cuerpo es malo y sentir bonito es pecado; que se lo(a) va a llevar el robachicos, etc; si
comparamos su angustia con la angustia que experimenta un adulto en la tortura
psicológica, tendríamos que prohibir la educación tradicional estoico-cristiana.

El sistema de violencia que se impone, selecciona una serie de áreas de control de


poder para penetrar en el ser humano y la sexualidad es una de ellas, por alguna
extraña razón, privilegiada. Así, para sujetar en torno a lo sexual se ha utilizado el
mismo mecanismo que se usó antiguamente para expropiarle a la gente de otros
derechos y/o potencialidades: acceso a las realidades invisibles/espirituales, acceso a
la ciencia empírica, derecho de hacer otra filosofía; acceso a la igualdad étnica y a todo
aquel baúl de poder que los autoritarismos han querido reservar para sí. Para alejar a
la gente de ese poder, primero produce miedo, culpas, prejuicios y tabúes en torno a lo
sexual, especialmente la desnudez; después genera falta de información o
desinformación (informar incorrectamente) ; luego (o simultáneamente) expropia el
derecho al cuerpo de cada quien; además somete el supuesto derecho de algunos de
imponer su deseo sexual a otros, o su visión o sus ideas sobre el sexo; impone una
conducta extrema de vigilancia; continúa con la expropiación del derecho a la
reproducción a gays y lesbianas; la imposición de la monogamia heterosexual con
doble moral, la expropiación del derecho de niños y ancianos de ejercer su sexualidad,
hasta llegar a exterminar a quienes manifiesten alguna heterodoxia en torno a lo
sexual. Es por eso que el SIDA se convierte no sólo en asunto urgente de salud
pública, sino en estratégica prioridad política, por que puede convertirse en una
inquisición bacteriológica.

El estoicismo produce un dogmatismo activo, promotor de estereotipos, mitos y


prejuicios, en torno a la sexualidad, al placer y ala reproducción. Dicho dogmatismo
sirve como respuesta necesaria ante al vacío cultura vital, debido a que la cultura
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mortificante necesita promover como valor social, moral, personal y hasta espiritual, la
ignorancia, particularmente en materia sexual y reproductiva. Esta ignorancia, el no
saber permite mantener en una debilidad permanente y con una auto-estima
suficientemente baja, a aquellos actores sociales que al no responder a los
estereotipos de la cultura dominante, la cuestionan en sus fundamentos dogmáticos, al
desempoderar a los grupos directamente afectados por esta ideología,
descalificándolos de diversas formas. Desde esta ideología todo lo diferente amenaza,
es decir, la diversidad sexual de nuestra sociedad se acalla y estigmatiza como
desestabilizadora, desenfrenada y peligrosa socialmente. Ariés concluye:

“…se había impuesto una moral que se convirtiera en la moral cristiana, pero que era pagana
en su origen: en ellas se reconocen importantes influencias estoicas. El cambio de mentalidad
que había precedido luego acompañado y sin duda favorecido la introducción del cristianismo
hace de este período… uno de los ejes claves de nuestra civilización, una de sus grandes
mutaciones, no fue el cristianismo el agente de esa mutación, sino más bien su resultado.”17

III.- NORMATIVIDAD, SEXUALIDAD Y LA NATURALEZA DE LAS COSAS

Tradicionalmente en nuestra cultura, se han buscado las causas de lo sexual a partir de


marcos biologicistas y/o espirituales, más específicamente, como ya vimos, el estoico
cristiano. En esta visión lo natural era la base de cualquier explicación de la sexualidad
y este concepto se definía, casi siempre en los últimos dos mil años en Europa
Occidental, a partir de diversas corrientes doctrinarias del cristianismo. Boswell nos
explica que las veces que aparece citada “la naturaleza” en el tiempo de Agustín de
Hipona (ss IV y V de nuestra era) dependía del origen del obispo, monje o eclesiástico
moralista. Si era originalmente de zonas rurales, donde era raro –según él- toparse con
otros estilos de vida sexuales (concepto que merece mayor discusión, desde mi punto
de vista), llamaban antinaturales a aquello que simplemente les parecía extraño. Por
otro lado, los moralistas cristianos nacidos en centros urbanos (Roma, Constantinopla,
Antioquia, etc.), tuvieron que elaborar conceptos mucho más complejos para
argumentar en base a la naturaleza las diferencias socio-sexuales: homosexuales
masculinos, bisexuales, lesbianas, poligamia, monogamia, tri-ejas (además de par-
ejas), entre otras.

“El cristianismo vivió su infancia en una sociedad profundamente afectada por versiones tardías
de los conceptos platónicos y aristotélicos de naturaleza ideal que ejercieron una gran
influencia en algunos de los primeros adherentes a la nueva religión. Los estoicos inferían
tautológicamente de los procesos naturales lo que era natural y lo erigían en su norma ética.
Afirmaban que comer moderadamente, sólo lo necesario para alimentarse, era natural, de
modo que la intención de la naturaleza debía ser que los seres humanos comieran sólo lo
necesario y con ese fin; todo lo que fuera más allá de ese limite sería no natural o antinatural
(por supuesto –continúa Boswell- pudieron haber previsto dos funciones naturales en el comer:
el mantenimiento y el disfrute; pero no lo hicieron).” 18

17
ARIES, Philippe; “El matrimonio indisoluble”. En Aries, Ph, et. Alt, Sexualidades Occidentales, Ed.
Paidos, México, 1987, p. 190.
18
BOSWELL, John; “CRISTINAISMO, TOLERANCIA SOCIAL Y HOMOSEXUALIDAD: LOS
GAYS EN EUROPA OCCIDENTAL DESDE EL COMIENZO DE LA ERA CRISTIANA HASTA EL
SIGLO XIV”, Munchnik Editores, S.A. Barcelona 1992 p. 172

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Ya hayan sido rurales o urbanos, ya fueran de un siglo o de otro, los moralistas


cristianos ya con gran influencia de estoicos y neoplatónicos de la época, sentaban las
bases de su doctrina moral sexual. Hubieron a lo largo de la historia de Europa
occidental, conceptos de naturaleza incluso contradictorios, sin embargo dependía de
la habilidad de filósofos y pensadores, los laberintos especulativos para hacerlos
encajar en la misma doctrina. El cristianismo se mezcló también con la corriente de los
neoplatónicos, que concebían a la “naturaleza” como una fuerza más allá del ser
humano que ayudaba a cambiar el comportamiento de los humanos, adaptándolas al
modelo, paradigma o estereotipo que el poder hegemónico de cada época entronizó. Si
hoy la explicación de algún teórico decía que la mujer era pasiva por naturaleza, así
debían vivirlo todas las mujeres de su Imperio y si no lo hacían, seguramente estaban
poseídas por el diablo, por lo que había autorización moral para destruirlas: quemarlas
vivas es mejor para la salvación de sus almas porque les da la oportunidad de
arrepentirse y cambiar de vida o morir para no promover los malos ejemplos. Dice
Boswell:

“Los neoplatónicos consideran explícitamente o implícitamente la naturaleza como la fuerza


semidivina que transforma lo ideal en real y pensaban que sus dictados tenían fuerza de ley
moral. Los judíos helenizados, fuertemente influidos por la moral estoica y por el platonismo,
invocaban lo natural como corolario de la ley divina, como reflejo terrenal de la voluntad de
Dios, y la utilizaban para proveer justificación filosófica a la moral del Antiguo Testamento”. Y
concluye Boswell”.. la idea de que el único uso natural de la sexualidad era la procreación,
pudo hacerse pasar, por medio de cierto ardid lógico, como el fundamento de la legislación
sexual mosaica” 19

Vale hacerse la pregunta de quién dictaminaba lo “ideal” para convertirlo en “real”, por
que de acuerdo a cada teoría y corriente cultural cambiaron los conceptos. Por
ejemplo, a San Pablo no le preocupaba “la naturaleza” en abstracto, sino siempre en
relación “a algo”: la naturaleza de los dioses paganos, de los árboles o de la salvación.
En torno a lo sexual, Pablo recomendaba que se satisficiera la necesidad sexual de los
cónyuges y cuatro siglos después, San agustín identificaba los actos sexuales no-
procreativos como contra natura, aún dentro del matrimonio.
Comenta Boswell:

“El horror de Agustín por los actos sexuales antinaturales (esto es, no procreadores) era tan
grande que no sólo los prohibía en términos de absolutos a las personas casadas, sino que en
realidad aconsejaba a las mujeres cristianas que hicieran que sus maridos, en caso de que
vieran acosados por la necesidad, realizaran tales actos con prostitutas (que, a su juicio eran
un parte natural y necesario para la vida)”.

Llegaron a declarar antinatural el rebozo que las romanas utilizaban para cargar a sus
hijos, así como contratos legales entre amigos, pasando por todos los placeres de la
carne.

Para hacer más sólidos sus argumentos porque caían rápidamente ante cualquier
análisis filosófico o lingüísticos, los moralistas comenzaron a tomar como ejemplo de lo
natural en lo sexual, la conducta animal, lo que agudizó las contradicciones básicas en
el discurso moralista cristiano. Mientras los zóologos de la época (ss I-VIII de nuestra
era) observaban la más variada diversidad en el comportamiento y condenar o aplaudir

19
Ibid., p 173
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un comportamiento sexual humano. Por ejemplo, en los tratados de zoología de Ovidio


(metamorfosis) habla de la no homosexualidad de ciertos animales, ( “No arden las
vacas de amor por las vacas, ni las yeguas por las yeguas”…), pero sí menciona otras
diferencias:

“…los otros animales se aparean indiscriminadamente; no se considera vergonzoso para una


novilla que la monte su padre; su propia hija puede convertirse en pareja de un semental, el
macho cabrío penetra los rebaños que él ha engendrado y un ave hembra concibe de aquél de
quien ella misma fue concebida”20

Así, a lo largo de los siglos de cristianismo, lo que se entendía por comportamiento


sexual natural fue cambiando dependiendo de la época. Sin embargo, siempre ocurrió
a explicaciones biológico-espirituales para tratar de entender lo que sucedía en los
comportamientos sexuales humanos, La sexualidad humana, hasta el siglo XX de
nuestra era, no había sido conceptualizada desde ninguna otra teoría más que la
doctrina moral estocio-cristiana, en los últimos dos mil años. Las contradicciones
intrínsecas al discurso moralista fundamentado en lo natural y concebido esto a partir
del comportamiento animal, ya llevaba a pensadores a denunciar dichas paradojas, por
ejemplo, Plutarco (s. I d.n. e.):

“Es ridículo citar en un sitio el comportamiento de animales irracionales como ejemplo y en otro
sitio desdeñarlo como impertinente”. 21

Es en este siglo que se intenta explicar la sexualidad humana a partir de la biología no


espiritual con el surgimiento de la sexología y, finalmente, encontramos a los teóricos
de las explicaciones socio-culturales de la sexualidad: Freud, Lacan, Boswell, Foucault
y Weeks, entre otros. El “constructivismo Social de la Sexuales” propone que los
significados de la sexualidad, así como sus prácticas, son determinadas más que por
un idealismo biológico o por causas puramente bioquímicas, por lo factores
educacionales, familiares, económicos, en suma, culturales, de cada época.

La filosofía, la religión, las ciencias que emanan de ellas, delimitan los lineamientos
generales de la concepción de la sexualidad y sus prácticas en cada cultura, pues cada
cultura permea a los individuos, obedece también a cuestiones inconcientes, fantasías
e historias de vida que se entretejen en una apretada madeja donde es difícil distinguir
los hilos de la cultura general y los del microcosmos del sujeto y de las sujetas. Al
existir tantas combinaciones como seres humanos, existe tanta diversidad sexual como
seres humanos existimos.

IV. SEXUALIDAD EN LA CULTURA DEL SIGLO XX

Gracias a la herencia cultural de nuestro siglo y mestizaje, en América Latina y en


México en particular, vivimos la bendición de la Diversidad de culturas: negritud,
aztecas, quichuas, lacandones y totonacas; guaranís, italianos, franceses y nigerianos;
ingleses, portugueses, japoneses y chinos. Esto permite una gran variedad de
expresiones de todo tipo: bailes, comida, vestidos, colores de piel, formas de dormir, de
criar a los hijos e hijas, y, en el área de lo sexual, existe una aparente y en ocasiones
frágil capa de moral uniforme, única, no-diversa, donde todo y todas se comportan

20
Idem, p.179
21
Plutarco, De Stoicorum Repugnantiis, citado por Boswell, po. Cit. P. 181.
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como clonos sexuales: heterosexuales, monógamos, coito pene-vagina, si se puede


sólo para la reproducción, mejor, etc. Es la asociación Mono-teismo, mono-verdad,
mono-gamia, mono-sexualidad, mono-moral, mono-polio, mono-cultura, mono-lítico,
mono-tonía.

Sin embargo, en la clandestinidad de nuestras cantinas, en las oscuridades de los


esteros y ríos, en el monte o en los moteles de paso de nuestras ciudades; o en la
recámara de la niña que toca su cuerpo por debajo de las sábanas con miedo y culpa,
por que no lo puede evitar o… en el fondo no lo quiere evitar, pero tampoco e gusta la
sensación posterior de culpa ocasionada por los siglos de terrorismo religioso contra
nuestros cuerpos; o en los juegos de nuestros púberes a escondidas de los adultos,
que juegan a ver quien se masturba mas rápido; o en el matrimonio que hace el amor
por que se aman y gustan, pero está prohibido utilizar cualquier método que les pudiera
ayudar a evitar consecuencias no deseadas por ellos. Con todos estos rincones de
angustia de nuestro país conviven los juegos de la sexualidad humana, creativa,
espontánea y constructiva, que se ven obligadas a padecer la clandestinidad y las
sombras, por la terrible presión que ejerce la mono-moral que no era de estas tierras, la
moral extranjera, de un dios extranjero y que hoy esta parte del planeta le reclama
respeto a las diferencias sexuales, por que también son diferencias culturales, al igual
que la comida, las danzas, el idioma o la forma de relacionarse con las divinidades.

Galeno narra, en Sus Memorias del Fuego, cómo en distintas ocasiones, indios de
estas tierras llamadas “americanas” se rebelaron contra la Inquisición Católica por
imponerles una sola forma de relacionarse sexualmente:

“En 1599, Santa Martha. “Hacen la Guerra para hacer el Amor”. La rebelión estalla en
las costas del Caribe y los truenos sacuden la sierra nevada. Los indios se alzan por la libertad
del amor.

En la fiesta de la Luna llena, bailan los dioses en el cuerpo del jefe Cuchacique y dan
magia a sus brazos. Desde los pueblos de Jeriboca y Bonda, las voces de la guerra despiertan
la tierra toda de los indios Tairnoa y sacudan Masinguilla, Zaca y Mamazaca, Mendiguaca y
Rotama… El jefe Cuchacique viste la piel del Jaguar. Flechas que silva, flechas que queman,
flechas que envenenan: Los Tairona incendian capillas, rompen cruces y matan frailes,
peleando contra el dios enemigo que les prohíbe las costumbres.

Desde lo más lejano de los tiempos, en estas tierras se divorciaba quien quería y hacían el
amor los hermanos, si tenían ganas, y la mujer con el hombre o el hombre con el hombre o la
mujer con la mujer. Así fue en estas tierras, hasta que llegaron los hombres de negro y los
hombres de hierro, que arrojaban a los perros a quienes aman como los antepasados amaban.

Los Tairona celebran las primeras victorias. En sus templos, que el enemigo llama casas del
diablo, tocan la flauta en los huesos de los vencidos, beben vino de maíz y danzan al son de
los tambores y las trompetas de caracoles…

El gobernador ha dictado sentencia de arrasamiento. Armas y soldados han llegado desde


Cartagena en el momento preciso y los Tairona, desangrados por tantos años de tributos y
esclavitudes, se desparraman en derrota.

Exterminio por el fuego, arden las poblaciones y las plantaciones, los maizales y los
algonodales, los campos de yuca y papas, las arboledas de frutales. Arden los regadíos y las

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sementeras que alegraban la vista y daban de comer, los campos de labranza donde los
Tairona hacían el amor a pleno día, por que nacen ciegos los niños hechos en la oscuridad…

Desterrados al cabo de 75 años de revueltas, los Tairona huyen por las montañas hacia los
más áridos y lejanos rincones, donde no hay pescado ni maíz. Hacia allá los expulsan sierra
arriba, para arrancarles la tierra y la memoria: para que allá lejos se aíslen y olviden, en la
soledad, los cantos de cuando estaban junto, Federación de Pueblos Libres, y eran poderosos
y vestían mantos de colorido algodón y collares de oro y piedras fulgurantes: para que nunca
más recuerden que sus abuelos fueron jaguares.

A las espaldas dejan ruinas y sepulturas. Sopla el viento, soplan las almas en pena y el fuego
se aleja bailando.” 22

Nos narra también cómo los araucanos en Chile se les prohibió jugar la chueca, juego
de pelotas local, “…para que se eviten pecados tan contra la honra de Dios Nuestro Señor…
y por que es una incidencia… que en las chuecas se junten hombres y mujeres casi desnudos,
vestidos apenas de plumas y pieles de animales en los que fundan la aventura de ganar ”23 .
Más al norte las tribus del Canadá también vivían la socio-diversidad sexual antes de la
inquisición del modelo monoteísta estoico cristiano. Nos cuenta Galeno:

“…creen lo Hurones, como todos los pueblos ironqueses, que el sueño transfigura las cosas
más triiales y las convierte en símbolos al tocarlas con los dedos del deseo. Creen que el
sueño es el lenguaje de los deseos no realizados y llaman Ondinnonk a todos los secretos
deseos del alma, que la vigilia ignora. Los Ondinnonk asoman en los viajes que hace el alma
mientras duerme el cuerpo.

-Pobrecitos- piensa el padre Ragueneau.

Para los Hurones, se hace culpable de gran crimen quien no respeta lo que el sueño dice. El
sueño manda. Si el soñador no cumple sus órdenes, el alma se enoja y enferma el cuerpo o lo
mata. Todos los pueblos de la familia iroquesa saben que la enfermedad puede venir de querra
o accidente, o de la bruja que mete ene el cuerpo dientes de osos o astillas de hueso, pero
también viene del alma, cuando ella quiere que no le dan… Algunos sacerdotes ven los
cuernos de Satanás asomando en estas supersticiones; y están escandalizados por que dos
por tres sueñan indios contra el sexto mandamiento y al día siguiente se libran a terapéuticas
orgías. Habitualmente andan los indios casi desnudos, mirándose y tocándose en demoníaca
libertad; y se casan y se descasan cuando quieren; y basta con que el sueño lo ordene para
que se desate la fiesta del Andacwandat, que es siempre ocasión de frenéticos pecados…”24

Cuanta coincidencia con la destrucción del Imperio greco-romano. ¿Quiénes


sobrevivieron? Los que su moral coincidía ya con algunos rasgos de la moral impuesta
o los que se sometieron y cambiaron sus costumbres o simplemente quedaron
clandestinas y llenas de miedos y culpas bajo el barniz de la doble-moral cristiana. Hoy
en día podemos encontrar todavía vestigios de aquella socio-diversidad sexual en
nuestras tierras. Por ejemplo, el estado de Veracruz (en México) es tradicional y
popularmente reconocido por su amplio ejercito de la sexualidad y, principalmente, su
bisexualidad masculina, institucionalizado en los famosos carnavales, donde algunos
hombres del lugar, sobre todo de las poblaciones más pequeñas, se visten de mujer,

22
GALENO, Eduardo; MEMORIAS DEL FUEGO: I. Nacimientos; II. Las caras y las Máscaras y III. EL
Siglo del Viento; Ed. Siglo XXI, Tomo I, pp. 194-196, México 1989.
23
Idem. Pp. 263 y 264
24
Idem. Pp 265 y 266.
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beben alcohol y coquetean con los fuereños que vienen a divertirse en esas fechas.
Tanto el carnaval como la fama de la bisexualidad de sus habitantes masculinos (“En
Veracruz, ni los plátanos son machos”, dice un popular y veracruzano refrán), se
extiende no sólo al puerto, si no a gran número de rancherías, pueblos y ciudades
veracruzanas, tanto del norte como del centro y del sur del estado. Desde la conquista
de la nueva España, se hablaba de la bisexualidad de los lugareños. Hernán Cortés
escribía en sus cartas de Relación sobre los hombres que vivían en las costas de la
villa rica de la Vera Cruz, que “son todos sodomitas y comenten ese nefando
pecado”.25 Actualmente, la moral dominante no ha logrado erradicar las practicas
sexuales “ilícitas”, pero si ha logrado que éstas se practiquen clandestinamente, con
fuertes sentimiento de culpa y bajo estados casi inconcientes, siendo éste un estado
propicio para no usar condón y acarrear consecuencias no deseadas, como lo están
mostrando investigaciones en varios países”. 26 Como en el resto de América, igual en
México se lanzó a perros salvajes a quienes no cumplían con la voluntad del Dios
cristiano en materia sexual; se intentó exterminar a los seres humanos sexualmente
diferentes.

En Xochiquetzal, Centro de Estudios Sociales, A.C., con sede en Xalapa, Veracruz,


México. estamos haciendo una investigación mediante técnicas cualitativas para
detectar las prácticas de riesgo en torno al VIH-SIDA y se producen radionovelas
regionalizadas para jóvenes bisexuales, que salen al aire. Hemos encontrado que en la
región se establecen relaciones de parentesco distintas a las que estamos
acostumbrados en la sociedad urbana mexicana: lesbianas que viven en pareja y son
toleradas por la población, mujeres que tienen amantes con el conocimiento del marido,
hombres que viven con dos mujeres, hombres que hacen pareja con otros hombres
vestidos de mujer, familias que hablan de la bisexualidad con sus hijos varones
(mayateria) con naturalidad, entre otros. Es más, comentan casos de hombres que son
capaces de criar a hijos del amante de sus esposas ( el “mapache”) o aun de vivir con
él.

“El mapache le decimos aquí .. pero a veces el mapache, es el que es mapacheado son
amigos (risas). Y a veces llegan hasta a aceptar ¿verdad?, si, se llegan a aceptar entrar a la
cantina y.. Vivían dos cabrones con una vieja, no? Ahí en el río.. y se acepta ¿no? Osea, una
mujer con dos hombres, se dan esos casos…”

Esta tolerancia hacia la socio-diversidad sexual está siendo confirmada por otras
investigaciones, que afirman que existen en la región del centro de Veracruz “mujeres
pertenecientes a un estrato étnico, económico y geográfico que nuestra ignorancia nos
hace percibir como sumisas e incapaces campesinas”, donde, por diversas
circunstancias sociales, el marido tolera que ellas tengan “queridos” (Ponce Jiménez,
1994) 27. Tal parece que no sólo al norte del estado, sino que en las regiones rural-
costeñas de Veracruz, conviven paradójicamente ambas culturas: la dominante con
todo los estigmas hacia la diversidad sexual, pero muy matizada por las variantes

25
Citado por Lumeden, Ian (1991) Homosexualidad, Sociedad y Estado en México, Solediciones y
Canadian Gay Archives, México D.F p.14
26
Tan, Michael L, “From Bakia to gay; Shifting gender identities and Sexual Behaviors among Filipino
Men who have sex with men”. ARHN Working Group on Sexual Behavior Research; Rio de Janeiro,
Brasil, 1993 p. 3 y 26)
27
Ponce Jiménez, Patricia: Amazonas Apasionadas (conducta social, sexual y de trabajo de mujeres
indígenas de una zona especifica de la sierra de Veracruz) , Ed. Documentación y Estudios de Mujeres
AC. México 1994.
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culturales, y la socio diversidad sexual encubierta pero sabida de todos, tolerada y


permitida, pero que impide que se tomen medidas responsables por que los actos
“indecentes” se hacen entre las sombras y llenos de angustias. Esta diversidad cultural,
ha significado, casi siempre, dificultad en la aplicación de políticas de salud en la
entidad, por lo que el SIDA continua cobrando gran cantidad de víctimas, pues se ha
convertido gracias a la oposición de los sectores conservadores en una inquisición
bacteriológica.

Se necesita urgentemente educar sexualmente a esa y otras poblaciones similares del


continente, a edad temprana, pero con una nueva metodología, innovadora, creativa,
divertida y encaminada hacia una cultura vital, respetuosa de las diferencias y de los
Derechos Humanos, placentera y además, responsable. Los métodos conservadores
intervienen abiertamente sólo cuando ya existe algún problema o lo que a estos
sectores les parece problema: aborto, enfermedades, embarazos no-deseados,
homosexualidad, etc.

Antes de la situación crítica, su intervención se limita a ocultar verdades y suplirlas con


silencio y prejuicios religiosos. Los métodos menos tradicionales o que se pretenden
liberales, intervienen preventivamente ante posibles problemas sexuales, dando
información sobre las enfermedades, regalando anti-conceptivos a sus hijos(as), o
intentando prevenir la violencia sexual. Sin embargo, aunque ambas intervenciones son
necesarias para mejorar la salud sexual y la salud reproductiva, limitan su óptica sobre
la sexualidad a los problemas: los liberales antes de los problemas y los conservadores
después. Ninguna de estas visiones desproblematiza la sexualidad; no la integran a la
vida cotidiana, como sí están integradas otras necesidades humanas similares: el
afecto, la comida, el hablar, la diversión, la higiene, defecar, orinar, etc.

En nuestra cultura dominada por la ideología Neo-liberal estoico ortodoxa, no sólo


existe una falta de educación sexual y una educación activa basada en el miedo y en
mentiras, sino que existe una pauperización sexual intencional desde los centros donde
se toman las grandes decisiones en nuestro planeta. Esta ausencia de información no
es casual y forma parte de un sistema tan interiorizado de nosotros que no lo vemos.
La desinformación coexiste con una educación sexual basada en la violencia.
Entonces, ¿Cuál es exactamente el problema de la educación sexual, en los umbrales
del siglo XXI? El gran problema es la rígida herencia mental que nos impide pensar en
la sexualidad diversa y creativa, siempre dentro de un marco de respeto,
responsabilidad y equilibrio personal. Este problema tiene distintas manifestaciones
sociales:

1.- La falta de información clara, científica abierta, placentera sobre la sexualidad


humana.

2.- La asociación casi inmediata placer-culpa, que proporciona enormes elementos


intra-psíquicos para perpetuar el sistema violento de organización social que ha
caracterizado a los regimenes monoteístas y fundamentalistas ( que pueden ser ateos)
a lo largo de la historia y que hoy tienen su mejor exponente en el imperio Noe-liberal
que hoy gobierna al planeta Tierra.

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3.- La falta de reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos de mujeres,


homosexuales, lesbianas, bisexuales, travestis, polígamos y tantas otras variantes de
la sexualidad humana.

4.- Leyes y normas que son copias de los catecismos y confesionales, así como de
reglamentos elaborados por el santo oficio. Por ejemplo, la mayoría de los países en el
mundo cuentan con un delito o falta administrativa que al menos en México, es el
mismo de hace mínimo 30 años. Además de que tiene muy pocas diferencias con
códigos que reglamentan el mismo delito en la época de la colonia en México: 28 faltas
a la moral pública; ¿Moral Pública según quién? Según el estoicismo ortodoxo, ya que
el concepto moral pública aceptado por la mayoría de los países cristianizados o con el
libre comercio como sistema económico y estilo de vida, admiten que en las calles de
sus cuidades sólo son tolerables demostraciones heterosexuales, monogámicas, no al
desnudo, no al seco en grupo, no al sexo público, no a la bisexualidad, no, no, no,,,
sólo se aprueban variantes del dogma estoico cristiano: parejas, monógamas,
heterosexuales, autoritarias, homofóbicas, edadistas (de ciertas edades).

Ya esta educación sexual basada en la culpa ha demostrado su inoperancia. Existen


cantidad de estudios que demuestran las campañas de educación sexual basadas en
el miedo no funcionan; que un elemento que impide a muchos bisexuales usar condón
es la homofobia (violencia sexual interiorizada) que les obliga a tener encuentros
sexuales entre las sombras, con elevados niveles de angustia y culpa, camuflageados
por el alcohol y/o con otras sustancias psico-activas; que los niños y las niñas nacen
mejor su las madres tienen un embarazo lo más placentero aun que menos
médicamente ortodoxo.

No es pues sólo la falta de educación sexual lo que conduce a conductas


irresponsables, sino todo el sistema de pensamiento; una cosmología irrespetuosa y
violenta.

Ni el embarazo no –deseado ni las ITS, ni la violencia sexual, deben ser temidos como
ahora se les teme, si no prevenidos. No ayuda preo-cuparse del problema; hay que
ocuparse de él. Claro, que las ITS, específicamente el VIH, dan miedo; claro que traer
a un hijo al mundo cuando uno (a) no quiere da escalofríos; por su puesto que la
violación genera temor.

A lo que me refiero es que el miedo no puede continuar siendo el motor de los cambios
de comportamiento, por que cuando éste se ve inhibido por alcohol, marihuana,
cocaína, celos, amor, euforia, angustia y/o homofobia, entre otras lleva a un disfrute de
la experiencia erótica y vital, más plena. El miedo como motor del cambio de
comportamientos es muy frágil. Lo que hay que educar es el placer: los sentimientos,
los vínculos, el afecto, la alegría y todos los elementos que sirven para que existan
seres humanos más plenos. El miedo a las consecuencias sexuales no-deseadas no
debe ser mayor que el que se tiene al gas de la estufa: su se hace un uso responsable
de él, nos genera beneficios y placeres; si no, nos puede llevar a la muerte.

V.- CONCLUSIONES Y PROPUESTAS

28
Cfr. SEED, Patricia; “AMAR , HONRAR Y OBEDECER EN EL MEXICO COLONIAL” , conflictos
en torno a la leccion matrimonial, 1574-1821” Alianza Editorial , México 1991.
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Juan Carlos Hernandez Meijueiro
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La doble moral es un factor importante a erradicar. Es necesario romper los silencios


que ocultan muerte, corrupción, enfermedad y opresión. Dentro de estos silencios
están lo que la pareja tiene en torno a sus necesidades afectivas y sexuales; el que
tienen los padres y madres de familia ante los hijos en torno a la violación de los
derechos humanos más elementales contra quienes no se aceptan a la norma.
Silencios que dañan más que lo que se pudiera decir.

No permitamos que los valores de la cultura mortificante eduquen nuestros


sentimientos, sino aquellos que llevan hacia la vida, hacia el respeto a las diferencias,
hacia el amor, hacia la responsabilidad, es importante que eduquemos desde y hacia el
placer y no desde y para la violencia. La educación para placer significa una educación
basada en la auto-estima, en la auto-responsabilidad, en el auto-cuidado y en el
respeto por el (la) otro (a). El placer responsable es la única fórmula que me ha
permitido pensar en equilibrio entre la parte lúdica del ser humano y las exigencias
sociales. Pero primero hay que re-educarnos. Sacar de nosotros la idea de que la
sexualidad placentera y diversa necesariamente tenga que terminar en final de película
de Almodovar o de Vigas Luna: tragedia, violaciones y muerte. El placer responsable
lleva hacia la armonía, el amor y la vida. Para eso hay que elegir ciertas áreas
estratégicas prioritarias para ir construyendo una cultura de placer responsable: la
familia es la más importante ( la educación de padres y madres es primordial); la
escuela y los grupos tradicionalmente marginados (mujeres, gays, lesbianas,
bisexuales, etc.) Abarcar masivamente los medios de comunicación para impregnar el
ambiente de una nueva cultura de respeto a las diferencias, pero además avanzar en el
cambio de actitudes con trabajo popular, en talleres motivacionales cara a cara, que
generen cambios sólidos hacia una mejor salud Sexual y Salud Reproductiva, que
colaboren a su vez en el camino hacia un mundo más armónico, más placentero.

Como es básica la bio-diversidad para no romper el equilibrio del ecosistema.


Conforme la sexualidad no se vea interrumpida en su desarrollo natural con culpas,
diablos, miedos, ignorancia y violencia, cada ser humano irá encontrando su
especificidad en lo sexual y aflorará, emergerán de la clandestinidad por primera vez en
2 mil años la gran socio-diversidad sexual humana. Así, en la educación a padres y
madres es importante destacar que no se trunque el desarrollo natural de la sexualidad
que el niño va obteniendo a través del juego y que de repente es interrumpido por
alguien que de súbito le impone una cultura edu-castrante, que esa sexualidad
simplemente se vea encauzada (no obstruida) a través de la educación del placer.
cuyos elementos básicos son: responsabilidad, respeto y equilibrio personal.
Para los adultos, a través de una re-educación, se sostiene que llevar a ese niño o niña
que jugaba y que se le impuso una norma castrante; que retornemos a ese momento
que fuimos interrumpidos por la represión sexual y de ahí continuar nuestro desarrollo
hasta una sexualidad adulta, placentera, sin interrupciones violentas.

Es cuando se revisa desde otra óptica la historia de la sexualidad en occidente que


surge la pregunta ¿Quién nos dice que el paso de una sociedad politeísta a una
monoteísta es progreso? ¿No ha significado más bien, un serio retroceso evolutivo de
la humanidad? ¿Qué derecho tiene de hablar de Democracia, quien como Juan Pablo
II, es el jefe del estado con más tiempo en el poder en el mundo, después de Fidel

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Juan Carlos Hernandez Meijueiro
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Castro? ¿Tiene algún derecho a normar la sexualidad quien dice no tenerla, como son
los habitantes del estado vaticano?

Es necesario hacer una revisión de nuestra normatividad, así como de quienes tienen
derechos sexuales y reproductivos y quienes no en nuestra sociedad. Es necesario
volver a legislar basados en la doctrina de los Derechos Humanos y que en cada país
se haga una Ley contra la discriminación, que incluya la discriminación por diferencias
sexuales, no sólo de género o étnicos y raciales y así acercarnos a la utopía planteado
por J. Weeks:

“…Existe una posibilidad más humana de acoger, en lugar de rechazar, la diversidad, de


aprender a vivir con la inmensa variedad de seres humanos que existe, y de desarrollar una
política basada más en el pluralismo democrático que en el fundamentalismo moral”.29

*Juan Carlos Hernández Meijuiero.


Psicólogo UAM-X
Sexólogo Educador UAQ.

WEEKS, Jefreey, “EL MALESTAR DE LA SEXUALIDAD, significados, mitos y sexualidades


29

modernas” TALAS Ediciones, Madrid 1993. p. 7.


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