TB.
3 Principales problemas sociales y medioambientales de las ciudades españolas
TB.3. Se trata de explicar la tipología de problemas que afectan a las ciudades españolas y
destacar, los más significativos. Señalar las alternativas que las políticas urbanísticas plantean.
Las ciudades españolas presentan numerosos problemas cuya solución corresponde a la política
pública. No obstante, es preciso resaltar también la importancia de la ciudadanía urbana, que
debe ejercer un papel activo en la producción de la ciudad y en la reclamación de sus derechos
ciudadanos, resultando prioritario además su concienciación y responsabilidad para conseguir
ciudades más sostenibles. A continuación, se comentan algunos de los principales problemas
sociales y medioambientales que afectan a nuestras urbes, así como las alternativas que
plantean las políticas urbanísticas.
Los problemas sociales más habituales son la pobreza, la exclusión social y la segregación o
separación social en distintos barrios. Tales problemas inciden sobre todo en ciertos colectivos,
como las personas ancianas, jóvenes, parados de larga duración, discapacitados y personas sin
hogar o con patologías sociales (delincuencia, drogadicción, alcoholismo); y también en algunos
grupos de inmigrantes que no se integran y forman guettos urbanos. Para combatir la pobreza
y la exclusión social las ciudades refuerzan los servicios sociales y aplican programas sociales.
Frente a la segregación social se actúa a través de la dotación de servicios y equipamientos en
los barrios degradados.
Las ciudades ocasionan también variados problemas medioambientales:
A) Las emisiones nocivas a la atmósfera y el microclima urbano. El tráfico, las calefacciones
y el bajo consumo energético emiten GEI y generan una campana de polvo y
contaminación sobre la ciudad. Sus efectos son daños en la salud humana, las plantas y
los edificios y la generación de un microclima urbano, caracterizado por temperaturas y
precipitaciones algo más altas que las del entorno rural. Así, la ciudad es un foco
calorífico o isla de calor, pues la campana de contaminación retiene el calor durante el
día y atenúa el enfriamiento del aire por la noche. Este efecto se potencia con la
edificación urbana, cuyos materiales retienen más el calor y cuyas paredes verticales
reflejan la radiación solar hacia el suelo. Además las precipitaciones son algo superiores
en la ciudad -donde el calor refuerza el ascenso del aire- aunque resultan poco efectivas,
al desaparecer enseguida el agua por el alcantarillado. Frente a este problema se
fomentan el transporte colectivo y el ahorro energético.
B) La contaminación acústica y lumínica. Los altos niveles de ruido generados por el tráfico,
las obras y ciertas actividades urbanas ocasionan trastornos como insomnio, cefaleas y
sordera. Tratan de solucionarse mediante la elaboración de mapas de ruido, la
instalación de paneles y pavimentos antirruido, y la ordenación del tráfico y de los
establecimientos sonoros. La contaminación lumínica perjudica a los ecosistemas
nocturnos y genera un gasto energético innecesario; lo que requiere el empleo de
luminarias adecuadas y el control de la iluminación.
C) El alto consumo de recursos naturales. Entre ellos destaca el agua para uso doméstico,
riego de zonas verdes y limpieza de calles. Requiere fomentar el ahorro concienciando
a los consumidores y adoptando medidas como el uso de agua depurada para el riego y
la limpieza de calles. El crecimiento urbano consume también suelo y espacios verdes
en el entorno y el interior de la ciudad. Para solucionarlo, se controla la expansión
urbana; se crean espacios protegidos periurbanos; y se aprovechan las remodelaciones
interiores para abrir plazas y jardines.
D) El tratamiento de los residuos generados. Las aguas fecales y los residuos sólidos
urbanos deben tratarse, originando gastos e impactos medioambientales. Para mitigar
este problema, se fomentan la depuración avanzada y la reducción, reutilización y
reciclaje de los residuos.