UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS DE GUATEMALA-USAC
CENTRO UNIVERSITARIO DE SUR OCCIDENTE-CUNSUROC
LICENCIATURA EN CIENCIAS JURIDICAS Y SOCIALES, ABOGACIA Y
NOTARIADO.
“Sujetos del derecho internacional público”
Derecho Internacional Público.
Rafael González.
Enma Victoria Vargas Castillo carné 201444421
Dylan Enrique Marín Aceituno 201845262
Ana Laura Sarda Kroell 201845476
Nathaly Patricia Peláez López 201941257
Carmen María Robles López 201941836
Ashlyn Nataly Escobar Correa 201943625
Aleida Paola Castañeda Delgado 201943967
Frank Gerardo Maldonado Cotóm 201944724
01 de Marzo de 2023, Mazatenango Suchitepéquez.
Introducción:
En la siguiente investigación se da a conocer los sujetos del derecho internacional
público y sus derivados, Son sujetos del derecho internacional público todos
aquellos entes que poseen capacidad jurídica para adquirir derechos
internacionales y/o contraer obligaciones internacionales, o que son centro de
imputación de normas internacionales.
Se puede destacar las bases, las cuales son las siguientes: Todo sujeto de Derecho
Internacional goza de personalidad jurídica internacional; No todo Sujeto de
Derecho Internacional tiene capacidad para crear por sí mismo normas jurídicas
internacionales; La capacidad de crear derecho o de legislar no es una condición
sine qua non para la atribución de subjetividad internacional.
A partir de la adopción de tratados y otros instrumentos internacionales que
consagran derechos humanos a las personas, ya no quedan dudas acerca de que
los individuos son sujetos de derecho internacional.
Sujetos del Derecho Internacional Público.
1. Teorías.
1.1 Clásica:
El derecho internacional clásico se basó en un escenario constituido por una
comunidad internacional en la que predominaba una estructura interestatal.
En tal sentido, el derecho internacional clásico poseía una finalidad
principalmente de tipo relacional y competencial; es decir la regulación de
las relaciones entre Estados y la distribución de las competencias entre
ellos. Esta postura originó que los Estados fueran considerados como los
únicos sujetos de derecho internacional, y desde una perspectiva doctrinal
los individuos eran sólo objeto del derecho internacional.
Se consideraba como sujetos de derecho internacional sólo a las entidades
que creaban y eran destinatarias de las normas jurídicas internacionales y
que poseían legitimidad para reclamar (si había incumplimiento de tales
normas) o eran responsables (si las infringían). De ese modo,
tradicionalmente el sistema jurídico internacional no hacía referencia al
individuo sino por medio del Estado, lo cual estaba condicionado por la
noción misma de Estado y por la posición de las relaciones
interestatales, siendo un ejemplo de esta situación la figura de la protección
diplomática.
Una primera aproximación nos ofrece la noción de población como elemento
constitutivo del Estado, noción que no hace referencia al individuo sino al
Estado. En este marco, los individuos que no poseen la condición de
residentes son calificados como extranjeros, no siendo parte de la población
del Estado. Desde este punto de vista, "l´individu n´intéresse le droit
international qu´en tant que ressortissant ou étranger, et dans la mesure où
cette qualité concerne les rapports interétatiques".
En igual sentido, se dirigían las doctrinas dualistas, en lo referente a las
relaciones entre el derecho internacional y los derechos internos estatales.
La estricta separación entre el derecho internacional y los derechos de los
Estados aislaban al individuo del derecho internacional. Únicamente si "éste
se convertía en derecho interno podía ser invocado por el individuo o, en
sentido más amplio, por los particulares, personas físicas o jurídicas".
Entre las teorías negadoras de la subjetividad jurídica internacional del
individuo en el derecho internacional clásico, tenemos al positivismo clásico.
Esta teoría se basaba en considerar al Estado como único sujeto de derecho
internacional, en tanto esta disciplina jurídica era resultado de la voluntad
estatal y el individuo era solamente sujeto de derecho interno. Pese a esta
posición dominante, expresada también a través de la jurisprudencia de la
Corte Permanente de Justicia Internacional, existieron en el derecho
internacional clásico algunos autores que reconocían la personalidad jurídica
internacional del individuo, y por ende, la titularidad efectiva de derechos y
obligaciones internacionales.
No debemos dejar de mencionar que en el derecho internacional clásico se
reconocía junto a los Estados a otras entidades como poseedoras de un
cierto nivel de subjetividad jurídica internacional. Asimismo, es en el
transcurso del siglo XIX al siglo XX que se producen las primeras
convenciones de derecho internacional humanitario, las cuales fueron
pioneras al expresar la preocupación internacional por la suerte de los seres
humanos en conflictos armados, reconociendo al individuo como beneficiario
directo de las obligaciones convencionales estatales.
1.2 Teoría Positivista:
El positivismo jurídico aplica la pureza del método para delimitar el campo
normativo del Derecho, eliminando los elementos extraños: sociológicos,
históricos, psicológicos, políticos, ampara la teoría de la exclusividad
del derecho positivo, es monista o unidimensional.
Se enfatiza la práctica real de los estados contemporáneos sobre conceptos
derivados de fuentes bíblicas, pensamiento griego o derecho romano. Su
atención la centra en los tratados y convenciones, en el derecho de la paz,
derecho del mar y los tratados comerciales. La escuela positivista hizo uso
del nuevo método científico y fue coherente con el enfoque empirista e
inductivo de la filosofía. “El Estado, lo mismo que el hombre, tiene que vivir
en sociedad.”
1.3 Teoría Ecléctica:
Tiene como objetivo estudiar los derechos reales aplicando una fusión entre
la teoría clásica y la teoría personalista (teoría monista). Describe que “el
derecho real es un poder jurídico que una persona ejerce sobre un bien
determinado de manera directa e inmediata, para aprovecharlo total o
parcialmente; dicho poder es oponible a un sujeto indeterminado que tiene
la obligación de abstenerse de perturbar al primero en el ejercicio de su
derecho”. La teoría ecléctica se analiza en dos partes: la teoría clásica y la
teoría personalista (teoría monista).
En la parte correspondiente a la teoría clásica se encuentran los tres
elementos fundamentales: sujeto titular, un poder jurídico y el bien. Tiene
como base el poder del titular del derecho real sobre un bien, es decir, la
relación inmediata. Muñoz Rocha, al analizar la teoría ecléctica, menciona
que los derechos reales tienen como manifestación “la correspondiente al
poder jurídico que el titular del derecho real ejerce sobre un bien determinado
que el derecho positivo le reconoce, para poder realizar actos jurídicos
tendentes al aprovechamiento total o parcial del objeto sometido a su
poder”. Eso permite destacar el reconocimiento de los derechos reales por
parte del derecho positivo, lo cual refleja que las fuentes de los derechos
reales son solamente las hipótesis normativas señaladas por la ley.
Respecto a la facultad de aprovechamiento que tiene el titular de un derecho
real, existen ocasiones en que se desea transmitir su titularidad de forma
total o parcial, para lo cual es necesario utilizar los actos jurídicos al caso
concreto en cuestión. Atendiendo a lo respectivo sobre la teoría monista,
específicamente a la teoría personalista, argumenta la existencia de una
relación jurídica cuando señala que el poder del titular del derecho real es
oponible a un sujeto indeterminado. El sujeto pasivo inmediato es
determinado.
Por otra parte, es detectable la prestación al mencionar que el sujeto
indeterminado tiene el deber de abstenerse de perturbar al titular en el
ejercicio de su derecho. Para el derecho real de propiedad es correcta dicha
aseveración, ya que el sujeto pasivo es la colectividad y tiene una prestación
de no hacer o abstención. Muñoz Rocha señala que es importante
considerar “la relación jurídica entre el titular del derecho real o sujeto activo
y los terceros (sujetos pasivos) en general, para que se abstengan de
perturbarlo en el ejercicio y goce de su derecho”. Pero debemos hacer una
excepción para los derechos que tienen su origen en la desmembración de
la propiedad, porque en ellos existen prestaciones de dar, hacer y no hacer.
Estas doctrinas eclécticas se separan de la tendencia internacionalista en
cuanto esta última, según hemos visto, sólo ve en la legislación interna
relativa a los conflictos de leyes una situación de hecho que ha de durar sólo
en tanto se llegue a la codificación internacional de normas universales. Para
la tendencia internacionalista la legislación interna tiene un valor reducido en
teoría, ya que se ve en ella o la consagración o la infracción de principios
concretos universales aún no codificados. Las doctrinas eclécticas, por el
contrario, ven en el derecho interno la fuente única de normas de derecho
internacional privado, aun cuando se postula la necesidad de que el derecho
interno vaya dirigido precisamente a un grupo de principios generales que le
asistan con fuerza normativa en el derecho internacional público.
2. Clasificación de los sujetos.
2.1 De derecho/ De derecho y obligaciones:
Como se ha venido mencionando, el artículo 38 del Estatuto de la Corte
Internacional de Justicia establece que: “La Corte... deberá aplicar:
a) Las convenciones internacionales, sean generales o particulares, que
establecen las reglas expresamente reconocidas por los Estados litigantes;
b) La Costumbre Internacional, como prueba de una práctica general
aceptada como derecho;
c) Los Principios Generales del Derecho reconocido por las Naciones
civilizadas, y
d) Las decisiones judiciales y la doctrina de los publicistas de mayor
competencia de las distintas Naciones, como medio auxiliar para la
determinación de las reglas del derecho, sin perjuicio de lo dispuesto en el
artículo 59”.
Charles Rousseau, con relación al contenido del artículo arriba citado afirma
que éste solamente enumera las normas jurídicas que la Corte debe aplicar,
mas no establece un valor jerárquico; el haber colocado a los convenios
internacionales en primer lugar y a la costumbre en segundo lugar obedece
a la tendencia actual hacia el derecho escrito, aunque la costumbre sea la
fuente original del Derecho Internacional. De tal manera que el artículo no
hace más que dar una descripción de las fuentes que pueden ser utilizadas
por el juez, pero sin obligarlo a que haga una determinada elección de las
mismas para decidir un caso concreto. Otros autores se oponen a esta
posición y plantean que estas fuentes a las que tiene que recurrir el juez
están jerarquizadas, pues en el empeño de su misión el magistrado
internacional debe agotar cada una de ellas en su orden hasta llegar a los
principios generales del derecho, las decisiones judiciales y a las doctrinas
de los publicistas.
Max Sorensen establece una relación entre la jerarquía del Derecho
Internacional y la del Derecho Interno de los Estados. Considera como la
primera fuente a la costumbre, seguida por los Tratados y finalmente los
fallos judiciales y los actos de las instituciones internacionales. Esta jerarquía
del Derecho Internacional la relaciona con el Derecho Interno diciendo que
se puede trazar un paralelo similar entre los Tratados y los Estados que los
celebran y entre los pactos de las instituciones internacionales y los órganos
creados por los Tratados para ejecutar dichos actos. Reuniendo estas
opiniones hemos concluido que las fuentes sí gozan de una jerarquía cuyo lo
orden establece el artículo 38 del Estatuto de la Corte Internacional de
Justicia. Si bien están enumeradas literalmente como normas a seguir por la
Corte, todo acto de la misma índole debe tener un procedimiento de aspecto
general y por deducción, dado que este enumera a las que conocemos como
fuentes, ésta debe ser la jerarquía general. Como en toda regla, siempre
existirán las excepciones, en las cuales no se formará esta jerarquía como
modelo a seguir, sino que, analizando el caso, el magistrado decidirá cuál es
el orden de importancia de las fuentes. En este sentido el mismo artículo 38,
en su párrafo 2 añade: “La presente disposición no restringe la facultad de la
Corte para decidir un litigio “ex aequo et bono”, si las partes así lo
convinieren”. En este orden de ideas plantea la doctrina plantea que aquí
encontramos entonces, una exposición autorizada de las fuentes del derecho
Internacional. Las dos fundamentales son los Tratados y la costumbre, y el
problema es de determinar su jerarquía. En realidad, esta cuestión no tiene
una importancia primordial, ya que, si hay un Tratado en vigor entre las
partes, la Corte debe aplicarlo en primer lugar y, solamente si no hay un
Tratado acudirá a la costumbre. Es decir, que los Estados, en sus relaciones
recíprocas, son libres para derogar la costumbre internacional, con la reserva
de que esta derogación no es aplicable a los Estados que no hayan dado su
acuerdo a ello.
2.2 Activos/ Pasivos:
Los sujetos pasivos pueden ser personas físicas o personas jurídicas.
Los sujetos activos solo pueden ser personas jurídicas y de carácter público.
El sujeto pasivo suele realizar el hecho imponible que hace nacer una
obligación, no firma ningún contrato con el sujeto activo.
2.3 Con plena capacidad/ Capacidad limitada:
Aquellos que están plenamente organizados y reconocidos por la comunidad
internacional; se incluye aquí todos los estados con autogobierno; tienen
pleno ejercicio de su soberanía en todos sus aspectos. Sujetos con
capacidad limitada: son aquellos cuya soberanía se encuentra limitada en su
ejercicio, por ejemplo los protectorados, las colonias, aquellos que han
confiado su representación internacional a terceros, etc.
De lo anteriormente expuesto concluimos que el Estado como sujeto de
derechos y obligaciones, es el ente con capacidad plena para celebrar
tratados internaciones.
Son aquellos cuya soberanía se encuentra limitada en su ejercicio, por
ejemplo los protectorados, las colonias, aquellos que han confiado su
representación internacional a terceros, etc.
2.4 Permanentes/ Temporales:
Aquellos cuya vida es constante; sujetos transitorios: aquellos cuya
situación jurídica internacional es temporal, tienen vida mientras dura una
situación, o bien se les da una existencia temporal, por ejemplo: los grupos
beligerantes, los grupos insurrectos.
2.5 Originarios/ Derivados:
Los Estados. Gozan de personalidad jurídica plena.
Poseen personalidad jurídica internacional limitada.
Organizaciones Internacionales gubernamentales y otros organismos;
Pueblos que luchan por la autodeterminación
Grupos beligerantes
Individuos
Inversores extranjeros
Ciertas organizaciones no gubernamentales.
Algunos sujetos derivados, a quienes se los suele denominar “sujetos
atípicos” o “sui generis”, son únicos en su especie. Pueden incluirse los
siguientes:
Iglesia Católica;
Soberana Orden de Malta;
Comité Internacional de la Cruz Roja.
2.6 Aparentes/ Reales:
Aquellos cuya situación jurídica no es clara desde el punto de vista
soberanía, más que todo debido a sus fines, por ejemplo el Vaticano.
Aquellos que son aceptados sin discusión.
3. Estado.
El Estado es una forma de organización política que cuenta con poder
administrativo y soberano sobre una determinada zona geográfica.
Esta organización política se constituye en un determinado territorio y tiene
el poder de ordenar y administrar la vida en sociedad. También se denomina
Estado al conjunto de instituciones que tienen la finalidad de administrar los
asuntos públicos.
Elementos del Estado El Estado tiene tres elementos básicos: población,
territorio y poder.
Población: Es el conjunto de personas que viven en el Estado. En algunos
casos puede compartir entre ellos la raza o creencia religiosa, pero esto no
es un requisito.
Territorio: Es el espacio físico o área geográfica donde vive la población.
Puede ser continuo o discontinuo, insular o continental, pero siempre con
carácter permanente.
Poder: Se refiere a la capacidad del Estado de organizar a la población y al
territorio
Poderes del Estado
Poder legislativo: Encargado de elaborar las leyes que rigen el Estado
Poder ejecutivo: Es el encargado de administrar el Estado. En un régimen
presidencialista este poder recae en el Presidente. En un régimen
parlamentario, este poder lo ejerce el rey o presidente que cumple la función
de jefe del Estado o un primer ministro que preside el gobierno.
Poder judicial: Encargado de administrar la justicia y hacer cumplir la ley.
Reconocimiento de un estado: Para que un Estado sea reconocido como
tal se deben cumplir varios requisitos:
Debe existir un reconocimiento de parte de otros Estados.
Tiene que contar con organismos e instituciones que sean capaces de
administrar los poderes estatales.
Debe contar con una identidad colectiva que muchas veces se representa a
través de símbolos como la bandera, escudo nacional e himno.
Diferencia entre Estado y gobierno: Estado y gobierno son conceptos que
erróneamente suelen utilizarse como sinónimos. El gobierno es una parte del
Estado, y es el organismo que se encarga de administrar sus poderes.
Además, el gobierno es temporal y puede cambiar de estilo y personas,
mientras que el Estado permanece.
Así, por ejemplo, un Estado bien podría ser el Estado chileno o el Estado
mexicano. En tanto, el gobierno que los administra, normalmente durante
unos años, puede cambiar con el paso del tiempo.
4. Organizaciones internacionales.
Una organización internacional es toda organización formada normalmente
por sujetos de derecho internacional público y regulada por un conjunto de
normas propias, con miembros, alcance, o presencia internacional y unos
fines comunes. En el uso cotidiano, el término es generalmente reservado
para las organizaciones intergubernamentales como las Naciones Unidas, el
Consejo de Europa o la Organización Mundial del Comercio, cuyos miembros
son Estados soberanos u otras organizaciones. Sin embargo, ante la
evolución y como producto de la globalización existe una distinción reciente
entre:
Organización internacional pública, u organización intergubernamental
(OIG).
Organización internacional privada, u organización no gubernamental (ONG).
Las organizaciones internacionales funcionan como espacios en donde
distintos intereses de diferentes Estados o instituciones se ven reflejados y
buscan cubrirse de forma conjunta. De acuerdo a la tradición Grociana, estas
organizaciones funcionan como foros o espacios óptimos para la creación de
contratos sociales,1 de forma tal que estas pueden entenderse como
espacios de colaboración entre distintos actores para la optimización y
generación de nuevos lineamientos sociales, e incluso políticos y
económicos.
Además de la pertenencia a importantes organizaciones internacionales
como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y sus agencias
especializadas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económico (OCDE), la Organización Mundial del Comercio (OMC) e
INTERPOL, entre otras, los acuerdos y la cooperación regional son también
de gran importancia para México y los Estados centroamericanos. México
participa en asuntos multilaterales, sobre todo en las áreas de desarme y
derechos humanos. Junto con Guatemala, El Salvador ha sido considerado
un motor de la integración centroamericana, y el Sistema de Integración
Centroamericana (SICA) tiene su sede en San Salvador. Al apoyar varios
procesos de desarme, luchar por una huella de carbono neutra e impulsar el
discurso medioambiental en los foros multilaterales, Costa Rica goza de la
reputación de ser un modelo para los países de su entorno, especialmente
en cuestiones medioambientales y de sostenibilidad. A continuación, se
presentan las organizaciones y acuerdos internacionales que son
especialmente relevantes para los países de Belice, Costa Rica, El Salvador,
Guatemala, Honduras, México y Nicaragua.
Organización de los Estados Americanos (OEA)
La Organización de Estados Americanos (OEA) -organización internacional
regional fundada en Bogotá, Colombia, en 1948 y con sede en Washington,
D.C.- reúne a los estados soberanos de América del Norte, del Sur y del
Caribe (Nicaragua declaró unilateralmente su retirada de la OEA en 2021 y
el proceso de retirada finalizó en abril de 2022). Sus principales objetivos son
promover la paz, la seguridad, la democracia, los derechos humanos, el
crecimiento económico y el desarrollo social, y luchar contra la pobreza
extrema. La OEA también pretende resolver pacíficamente los conflictos
entre los Estados americanos y caribeños. Por ejemplo, la organización
media en repetidas ocasiones en el conflicto fronterizo entre Belice y
Guatemala. Se centra en la cooperación cultural y económica entre los
Estados miembros; se pueden imponer sanciones en caso de no
reconocimiento y violaciones.
El 1 de julio de 2020 entró en vigor el nuevo Tratado de Libre Comercio entre
Estados Unidos, México y Canadá (USMCA), que sustituye al Tratado de
Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), vigente desde 1994. El
acuerdo USMCA va más allá de un acuerdo de libre comercio clásico y prevé
numerosas regulaciones nuevas y pretende crear condiciones marco
beneficiosas para todas las partes que conduzcan a un comercio más justo
y a un crecimiento económico en América del Norte. Las innovaciones más
importantes se refieren a los ámbitos de la propiedad intelectual, el comercio
digital, los servicios financieros y el medio ambiente.
Alianza del Pacífico
La Alianza del Pacífico se fundó en junio de 2011 por iniciativa del entonces
presidente peruano Alan García entre los países de Chile, Colombia, México
y Perú. El objetivo de la alianza es, ante todo, promover la integración
regional, el crecimiento, el desarrollo y la competitividad de los Estados
miembros, así como la introducción gradual del libre comercio de bienes,
servicios y personas entre los países. Además de los cuatro Estados
Miembros, la alianza cuenta con un miembro asociado (Singapur) y 61
Estados con estatus de observadores.
Sistema de la Integración Centroamericana (SICA)
El Sistema de Integración Centroamericana (SICA), con sede en San
Salvador, es una organización intergubernamental y de cooperación política
regional fundada en 1991 por Costa Rica, El Salvador, Guatemala,
Honduras, Nicaragua y Panamá para suceder a la Organización de Estados
Centroamericanos (ODECA), con el objetivo de integrar a Centroamérica
para promover la paz, la democracia y la protección de los derechos
humanos. Otros Estados miembros de la organización son Belice y la
República Dominicana. El sistema de integración regional cuenta también
con 34 Estados y organizaciones observadoras, entre ellas la Unión Europea.
La Secretaría de Integración Económica (SIECA) actúa como órgano
regional de asuntos económicos.
Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC)
La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) es una
asociación regional fundada originalmente en febrero de 2010 como
contraparte de la Organización de Estados Americanos (OEA) iniciada por
Estados Unidos en 1948. Los actuales 32 Estados Miembros de la
Comunidad incluyen a todos los Estados soberanos de las Américas y el
Caribe, a excepción de Canadá, Estados Unidos y Brasil. La Comunidad
pretende, en particular, promover la integración y el desarrollo de los Estados
de América Latina y el Caribe. La cumbre anual de la UE con la CELAC
constituye un importante foro de diálogo y cooperación entre ambas
regiones. En noviembre de 2011 se creó también la Fundación UE-América
Latina/Caribe (Fundación UE-ALC), de la que fue presidenta entre 2011 y
2015 la ex ministra de Asuntos Exteriores de Austria y ex comisaria de
Relaciones Exteriores y Política Europea de Vecindad de la UE, Benita
Ferrero-Waldner.
Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC)
Los objetivos de la Comunidad Económica Asia-Pacífico (APEC), fundada en
Canberra (Canadá) en 1989 y con sede en Singapur, son el crecimiento
económico y el aumento de la prosperidad en los países de la región del
Pacífico, y medidas como el fomento del libre comercio y la cooperación
económica o técnica contribuyen a la consecución de estos objetivos. México
es miembro de la organización desde 1993. Además de México, Chile y Perú
son también Estados miembros de América Latina.
Comunidad del Caribe (CARICOM)
La Comunidad del Caribe (CARICOM) es una organización internacional de
la región del Caribe formada por 15 Miembros de pleno derecho y cinco
miembros asociados (territorios británicos de ultramar). Se fundó en 1973
tras 15 años de negociaciones y tiene su sede en Georgetown (Guyana).
Además de coordinar la política exterior, los objetivos de la CARICOM
incluyen la cooperación entre los Estados del Caribe en asuntos políticos,
sociales, técnicos y culturales. Miembro de pleno derecho Belice es miembro
del Mercado Común del Caribe (CSME), creado con fines de integración
económica, y también forma parte de los países con pasaporte de la
CARICOM. México tiene estatus de observador en la Comunidad del Caribe.
Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE)
El Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) es un banco
fundado en 1960 y con sede en Tegucigalpa (Honduras). Su objetivo es
lograr la integración económica y el desarrollo de los Estados
Centroamericanos mediante préstamos con tipos de interés ligeramente
reducidos, que generalmente se utilizan para financiar proyectos de
infraestructura. Además de los Estados Miembros no regionales, como
México, Argentina, Taiwán y España, entre sus miembros se encuentran los
Estados centroamericanos de Guatemala, Honduras, El Salvador,
Nicaragua, Panamá y Costa Rica.
5. El Individuo.
Para que exista la subjetividad internacional se necesita que haya legitimidad
activa para reclamar el incumplimiento del derecho y legitimación pasiva para
sufrir los efectos por tal incumplimiento.
El derecho internacional clásico se basó en un escenario constituido por una
comunidad internacional en la que predominaba una estructura interestatal.
En tal sentido, el derecho internacional clásico poseía una finalidad
principalmente de tipo relacional y competencial; es decir la regulación de las
relaciones entre Estados y la distribución de las competencias entre ellos.
Esta postura originó que los Estados fueran considerados como los únicos
sujetos de derecho internacional, y desde una perspectiva doctrinal los
individuos eran sólo objeto del derecho internacional.
Se consideraba como sujetos de derecho internacional sólo a las entidades
que creaban y eran destinatarias de las normas jurídicas internacionales y
que poseían legitimidad para reclamar (si había incumplimiento de tales
normas) o eran responsables (si las infringían). De ese modo,
tradicionalmente el sistema jurídico internacional no hacía referencia al
individuo sino por medio del Estado, lo cual estaba condicionado por la
noción misma de Estado y por la posición de las relaciones interestatales,
siendo un ejemplo de esta situación la figura de la protección diplomática.
A este respecto, es necesario hacer algunos comentarios históricos muy
breves, pero antes de un punto de definición.
Cuando hablamos de individuos como sujetos de derecho internacional, es
decir, individuos capaces de tener derechos y deberes en virtud del derecho
internacional; el término "individuo" aquí tiene una connotación jurídica más
amplia, los abogados a veces dicen cosas sorprendentes.
Individuo en el sentido jurídico significa cualquier sujeto de derecho
internacional, es decir, el ser humano, pero también una empresa comercial
con personalidad jurídica, pero también un fundamento, no por supuesto que
todos los individuos tengan los mismos derechos, sino que "individuo" se
entiende en el sentido más amplio.
El individuo, antes de 1945, tenía un estatus muy especial en el derecho
internacional, ese estatus era que estaba prácticamente ausente del derecho
internacional, podía ser objeto de regulación en virtud del derecho
internacional, pero no gozaba de derechos y deberes como individuo directo
en virtud del ordenamiento jurídico internacional.
¿Propósito del derecho internacional? Toda una serie de tratados y normas
consuetudinarias se referían a las personas, había tratados que protegían a
las minorías, había en el derecho consuetudinario una "norma mínima" que
era en ese momento una serie de normas consuetudinarias que establecían
la forma en que los Estados debían tratar a los extranjeros; había una serie
de derechos para los extranjeros; si los nacionales de un país se encontraban
en otro Estado, el Estado de origen tenía derecho a exigir un nivel mínimo de
trato.
Todas estas regulaciones pueden haber beneficiado al individuo, en el
sentido de que los bienes no vendidos eran un objeto de derecho
internacional que también estaba afectado, pero el individuo no podía
reclamar directamente sobre la base del tratado o de la norma
consuetudinaria porque no tenía derechos u obligaciones directos en virtud
del derecho internacional.
Los regímenes anteriores funcionaban de manera diferente, no otorgaban
derechos y obligaciones directamente aplicables en virtud del derecho
internacional y que la persona podía reclamar en su nombre ante las
organizaciones internacionales.
Se dispuso que los Estados incorporarían esos tratados a su derecho interno,
y fue en el marco del derecho interno donde los particulares podían
beneficiarse de las normas de esos tratados.
El funcionamiento del régimen consistía en establecer una determinada
norma en el derecho internacional e incorporarla al derecho interno; la
violación de esos regímenes sólo podía dar lugar a la protección diplomática.
Si un ciudadano suizo se encuentra en Rusia acusado de piratería y se
considera que esto viola la norma mínima, Rusia podría ser considerada
responsable de la protección diplomática, pero sólo de Estado a Estado. El
derecho internacional establece regímenes que benefician a los individuos,
pero los derechos siempre pasan por el derecho interno, el individuo no
puede hacer valer sus derechos y obligaciones directamente en virtud del
derecho internacional.
Esto cambió después de 1945, este tipo de pantalla que consiste en decir
que el derecho internacional es sólo relaciones interestatales, y que el
individuo está sujeto al derecho interno, esto ha cambiado ya que ahora
concedemos ciertos derechos e imponemos ciertas obligaciones a los
individuos directamente bajo el derecho internacional, estos son derechos
subjetivos fundamentales que se resumen bajo el término derecho de los
derechos humanos y por otro lado las obligaciones que imponemos a los
individuos bajo el derecho penal internacional con respecto a los crímenes
mayores por los cuales podemos hacer responsable directamente a un
individuo.
Para que un tratado de derechos humanos se aplique a un Estado, debe ser
ratificado, en lo que respecta a los derechos humanos basados en el derecho
consuetudinario, no hay ningún obstáculo para su ratificación.
¿Por qué se adoptó este nuevo enfoque?
La razón de este cambio es simplemente la experiencia del período de
entreguerras, que demuestra que el derecho interno puede ser muy
deficiente, incluso los Estados culturales pueden caer en una barbarie
relativa, el derecho interno puede ser disfuncional o utilizarse con fines
oscuros.
Se sugirió que el derecho internacional no ofrece suficientes garantías
porque puede fluctuar, mientras que la protección internacional que vincula
a los Estados y que éstos no pueden modificar unilateralmente permite que
la persona tenga un número mínimo de garantías.
Se trataba de un enfoque optimista, pero la idea es mantener un cierto nivel
cuando con el derecho interno no estamos seguros de que, por el hecho de
que los Estados están obligados por normas comunes, se trata de una mayor
protección que el derecho interno no proporciona.
6. Otros Sujetos.
6.1 Sociedades Transnacionales:
La evolución de la economía, el desarrollo de la globalización y la creación
de los grandes grupos empresariales se trata de una realidad conocida por
todos que ha logrado mayores estándares y calidad de vida en muchas
regiones del mundo. Sin duda el comercio y la actividad empresarial
internacional son motores de evolución imprescindibles en nuestra sociedad,
pero que no obstante cuenta con una cara no tan visible que cada vez resulta
más manifiesta por los efectos negativos que tiene sobre algunas de las
regiones más pobres del planeta. Hablamos de aquellas actividades tanto
nocivas para el medio ambiente como para los derechos humanos y de cuyo
control, en la mayoría de ocasiones, escapan estos grupos empresariales por
la ausencia de mecanismos internacionales que hagan efectiva su rendición
de cuentas.
Sin duda, la enorme complejidad que supone la exigibilidad y enjuiciamiento
de todas las disposiciones normativas que en Derecho internacional se
pretende hacer llegar a las empresas transnacionales, como supone los
Principios Rectores de Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos
Humanos, desaparecería si a las mismas se les pudiese dar el mismo
tratamiento que a otros sujetos de Derecho Internacional, como los Estados
o las Organizaciones Intergubernamentales. El Derecho internacional podría
ofrecer el marco jurídico necesario para articular las obligaciones de esta
tipología de empresas, dadas sus características transfronterizas. Sin
embargo, hasta el momento esta rama del Derecho, de muy lento progreso,
sigue considerando a los entes privados como meros objetos, más no sujetos
en igualdad de derechos.
En primer lugar, se puede plantear un enfoque clásico, en el que el Derecho
internacional público establece las pautas de relación entre los Estados y las
OIGs, dejando al margen otros actores internacionales como las empresas
transnacionales, de forma que quedan delimitados los ámbitos jurídicos
públicos y privados, en el cual quedan relegados estos sujetos. Sin embargo,
esta visión frena el desarrollo de los estándares globales en materia
ambiental aplicables a las actividades de las empresas transnacionales, por
lo que esta visión empieza a quedar obsoleta como consecuencia del
proceso globalizador, consecuente además con la doctrina de la Corte
Internacional de Justicia (CIJ) que señaló que los sujetos de Derecho
internacional no tienen por qué ser idénticos en cuanto a su subjetividad.
Por tanto, este desarrollo debe llevar a la reestructuración del Derecho
internacional para adaptarse a este nuevo panorama globalizado, sobre todo
si tenemos en cuenta que lo contrario solo redunda en impunidad y falta de
control de estos actores internacionales con una creciente capacidad para
transgredir las normas del sistema jurídico internacional. Esto en definitiva
provoca un desequilibrio en relación a las obligaciones y responsabilidades
del resto de actores internacionales, por lo que otros enfoques han tratado
de incorporar a las empresas transnacionales como sujetos de derecho
internacional, partiendo de la posición que ocupan las mismas en las
relaciones internacionales.
Así, de acuerdo con estos planteamientos, no existe ningún impedimento
para que estos actores estén sujetos a las normas internacionales en materia
ambiental, de la misma forma que los Estados, salvo en el caso de que la
comunidad internacional expresara lo contrario de manera jurídicamente
vinculante. En esta línea de ideas, la misma posibilidad de que las empresas
participen en conductas prohibidas por el Derecho internacional, resalta la
necesaria existencia de mecanismos coercitivos, que solo son posibles
desde su subjetividad jurídico-internacional,siendo también la tónica seguida
por un tercer enfoque que aboga por un cambio de paradigma para imponer
mayores obligaciones y responsabilidades a los nuevos actores globales.
Este enfoque parte de la idea de que el Derecho internacional no solo regula
las relaciones entre los Estados, sino que la comunidad internacional actual
presenta características y actores distintos como las empresas
transnacionales, que desarrollan actividades jurídicas internacionales. Esto
conlleva una creciente privatización del Derecho internacional, lo que debe
conducir al reconocimiento de las empresas transnacionales como sujetos
de este orden jurídico, dado la gran cantidad de normativa internacional de
la cual se benefician para sus negocios sin prever mecanismos de
responsabilidad directa.
Por tanto, este enfoque pone en cuestión la utilidad de la regulación exclusiva
de las relaciones entre Estados, derivado de la Paz de Westfalia, dada la
enorme transformación que la comunidad internacional ha sufrido desde
entonces, y que si en su momento tuvo a bien reconocer a las OIGs como
sujetos, ahora ha llegado el momento de incluir otros sujetos igualmente
importantes como las empresas transnacionales. No obstante, han sido
también defendidas posturas intermedias que abogan por un reconocimiento,
si no total de la subjetividad internacional de las empresas, sí limitada a
determinados derechos y obligaciones, de forma que no suponga una
amenaza para el papel primario de los Estados.
Esta postura es igualmente coherente con la mencionada Opinión Consultiva
de la CIJ, puesto que, si bien en la misma se establecían los pilares de la
subjetividad internacional de las OIGs, mencionaba que en ningún caso las
mismas podrían considerarse Estados. De igual forma, a las empresas
transnacionales correspondería una serie de derechos y obligaciones ad hoc
que en ningún caso tendrían que ser comparables a los otros dos tipos de
sujeto, respetando así el principio de par in parem. Y por lo que respecta al
contenido de estas obligaciones, deberían integrarse en el mismo las
relativas a derechos humanos y medio ambiente, de forma que estos sujetos
fueran susceptibles de responsabilidad internacional en caso de
incumplimiento.
Se trata, por tanto, de una subjetividad otorgada por los Estados en el plano
internacional para ejercer un control más efectivo sobre los actos de estas
entidades, de manera que desempeñaran un papel más activo en materia de
medio ambiente y derechos humanos con independencia del ordenamiento
jurídico del lugar en el que lleven a cabo sus actividades. Esto permitiría
depurar responsabilidades también ante instancias internacionales, si bien
las empresas siguen disfrutando de cierta legitimación activa procesal ante
tribunales internacionales, especialmente en relación a inversiones y
comercio internacional, como puede ser ante la Organización Mundial del
Comercio.
También ante el sistema europeo de derechos humanos han hecho uso las
empresas de esta legitimación, pudiendo citarse un gran número de casos
en los que se han alegado violaciones a los derechos procesales y de respeto
a la propiedad privada contenido en la Convención Europea de Derechos
Humanos, como el de Sunday Times contra Reino Unido, o Autronic AG
contra Suiza,llevados ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Esta
experiencia sugiere que las empresas solo tienen un papel de víctima ante el
sistema europeo, mientras los particulares no pueden plantear sus reclamos
contra las mismas ante esta instancia por los impactos ambientales causados
en el desempeño de sus actividades, que afectan al disfrute de sus derechos
humanos.
Pero, volviendo al ámbito de los reclamos en relación con las inversiones y
el comercio internacional en el que las empresas gozan de mayor protección,
estas han alegado ante el Sistema de Solución de Diferencias de la
Organización Mundial del Comercio el incumplimiento de los tratados de
inversión por parte de los Estados por adoptar medidas con la finalidad de
proteger el medio ambiente. Esto tiene como consecuencia que los Estados,
por el hecho de cumplir con sus obligaciones internacionales, tengan que
pagar considerables indemnizaciones a las empresas], lo que conduce a una
irremediable situación de desequilibrio de derechos y obligaciones.
En este sentido, se puede hacer referencia a la demanda de arbitraje
internacional interpuesta por la empresa Chevron ante la Corte Permanente
de Arbitraje en La Haya, que surgió entre la misma y el Gobierno de Ecuador
en un caso de responsabilidad por daños ambientales, en el cual la Corte
falló que la firma de unos acuerdos de liberación de responsabilidades
eximían a Chevron de la misma. Esta situación evidencia la necesaria
evolución del Derecho internacional para integrar un nuevo sujeto con el
objetivo de crear un balance más justo entre sus derechos y obligaciones,
respondiendo así a una realidad que demanda una respuesta desde el
Derecho.
En definitiva, se trata de una cuestión que necesita ser abordada por el
Derecho internacional como consecuencia del efecto que tiene en el mismo,
y que es por ello que encuentra en la Comisión de Derecho Internacional de
la ONU el mejor organismo y cauce de codificación del estatuto jurídico
internacional de las empresas transnacionales a través de la elaboración de
un tratado internacional. Sin embargo, no hay que olvidar que el
ordenamiento jurídico internacional, carente de toda autoridad legislativa
central, depende de la soberanía de los Estados como sujetos primarios para
el reconocimiento y creación de toda realidad jurídica, por lo que, como ya
hemos comentado, todo avance en el sentido apuntado dependerá en última
instancia del compromiso y voluntad que los Estados presten con la causa,
algo que con el paciente ritmo que caracteriza al Derecho internacional
deberá ir progresivamente teniendo lugar.
6.2 Vaticano:
La Santa Sede-Ciudad del Vaticano
Desde la época romana, el Papa tuvo vicarios apostólicos que lo
representaban en las diferentes provincias. Con Gregorio XIII (1572- 1585)
las representaciones diplomáticas pontificias se convirtieron en una
institución regular y permanente.
En 1870, con la reunificación de Italia, el papado pierde la mayoría de sus
territorios, pero continúa enviando representantes diplomáticos conocidos
como nuncios e internuncios y recibiendo representantes de los demás
países, e igualmente firma tratados internacionales, llamados concordatos,
como el suscrito con Colombia en 1886.
El 11 de febrero de 1929 se firmó el Pacto de Letrán, ratificado el 7 de junio
de 1929, que consta de 27 artículos, el cual dice en su preámbulo: “Teniendo
en cuenta que para asegurar a la Santa Sede la independencia absoluta y
visible, hace falta garantizarle una soberanía indiscutible incluso en el ámbito
internacional, se ha considerado que era necesario constituir, con
modalidades particulares, la Ciudad del Vaticano, reconociendo a la Santa
Sede la plena propiedad sobre esta misma ciudad, el poder exclusivo y
absoluto y la jurisdicción soberana. Y en su art. 2° reconoce por parte de Italia
la soberanía de la Santa Sede en el orden internacional, como atributo
inherente a su naturaleza y en conformidad con su tradición y con su misión
en el mundo.
Reconoce, asimismo, “la plena propiedad, la autoridad exclusiva y absoluta
y la jurisdicción soberana de la Santa Sede sobre el Vaticano(art. 3) y crea el
Estado de la Ciudad del Vaticano, sustraído a toda injerencia del Gobierno
Italiano y sometido tan sólo a la autoridad de la Santa Sede (art. 4°).
El estado Ciudad del Vaticano fue creado para servir de territorio a la Santa
Sede, y así asegurar de una manera evidente su independencia con respecto
a cualquier poder temporal.
La Santa Sede, que a su vez viene a ser la “expresión jurídica de la Iglesia
Católica en el plano internacional, goza de las prerrogativas reconocidas por
el derecho internacional a los Estados soberanos, es decir, el derecho de la
legación activa y pasiva, que le da la facultad de enviar y recibir agentes
diplomáticos.
La ciudad del Vaticano tiene sólo 44 hectáreas, su nacionalidad es funcional,
temporal y provisional, puesto que sólo la tienen los altos funcionarios de la
Iglesia Católica que residen en ella y sus familiares, y una vez cesen en sus
funciones reaparece su nacionalidad original. Sus servicios públicos, a su
vez, dependen en su gran mayoría del Estado italiano, pero en el plano
internacional tiene plena capacidad jurídica.
La Santa Sede y la Ciudad del Vaticano constituyen una unión personal al
estar ambas representadas por el Papa, de acuerdo a la Ley Fundamental
Orgánica del Estado de la Ciudad del Vaticano, del 7 de junio de 1929, que
reza: “El Sumo Pontífice, Soberano del Estado y de la Ciudad del Vaticano,
tiene la plenitud de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial”.
Mucho se ha discutido acerca de si la capacidad jurídica internacional la tiene
sólo la Santa Sede, o la Ciudad del Vaticano, o ambas. Pero dejando de lado
la discusión académica, en la práctica ambas entidades ejercen funciones en
ese sentido, con la aquiescencia de la mayoría de los Estados, lo cual les
confiere a ambas el estatus de sujetos de derecho internacional atípico. Y
digo “atípico” puesto que es una capacidad limitada para asuntos
espirituales. De manera que no hacen parte de la Organización de las
Naciones Unidas, sino que ayudan a dependencias de la misma que tengan
que ver con su misión o que persigan finessimilares a los de la Iglesia
Católica, como la Organización Mundial de la Salud, la UNESCO, la
Organización de las Naciones Unidas para la Infancia, etc. , y pertenecen a
organizaciones indispensables para conservar su independencia y ejercer
sus funciones, como la Unión Postal Universal, la Unión Internacional para la
protección literaria y artística y la Asociación Internacional de Médicos, entre
otras.
7. Grupos beligerantes.
Los insurrectos o rebeldes son reconocidos como beligerantes cuando
controlan gran parte del territorio del Estado y establecen sobre él cierta
organización o ejercen un dominio efectivo.
La existencia de la beligerancia envuelve la circunstancia de que se aplican
a la contienda civil las normas del derecho Internacional referentes al derecho
de guerra y la neutralidad y el Derecho Internacional Humanitario contenido
en la Convención de Ginebra de 1949 y sus dos Protocolos adicionales.
De acuerdo al Protocolo II de Ginebra de 1977, que trata sobre conflictos
armados no internacionales, o sea, interno, y que Colombia ratificó
recientemente, se da el carácter de beligerante, sea por el mismo Estado en
conflicto o por terceros Estados, cuando los rebeldes reúnen las siguientes
características:
Que el grupo sea organizado y actúe bajo la dirección de un mando
responsable.
Que utilice símbolos distintivos de manera visible, como emblemas, escudos,
etc.
Que el grupo ejerza sobre una parte importante del territorio del estado un
control total y efectivo que permita realizar operaciones militares sostenidas
y concertadas.
Que el grupo aplique las disposiciones del Protocolo II sobre Derecho
Internacional humanitario.
El reconocimiento de parte de los Terceros Estados o del Estado central es
discrecional, o sea que los terceros Estados pueden seguir tratando de
manera exclusiva con el gobierno central como único reconocido, pero en
caso de reconocimiento debe contar con dichos requisitos para evitar que el
reconocimiento sea prematuro.
En cuanto a los efectos de reconocimiento, tenemos que, si es hecho por
terceros Estados, éstos deben mantenerse neutrales ante el Estado central
y el grupo beligerante. En cuanto al Estado central, éste queda libre de toda
responsabilidad por los actos que se cometan en la zona dominada por los
rebeldes. El estatus que se le reconoce desaparece con la terminación de la
guerra civil, cuando la insurrección es vencida, siendo así una subjetividad
jurídica internacional temporal, y si llega a controlar todo el territorio,
transformándose en gobierno de facto general, siendo dicho reconocimiento
de beligerancia constitutivo y, por ende, relativo; es decir, sólo produce
efectos frente al Estado que procede al reconocimiento.
Cuestionario.
Lea y responda correctamente lo que a continuación se le indique.
1. ¿Qué son los sujetos internacionales públicos con plena capacidad?
R/ aquellos que están plenamente organizados y reconocidos por la
comunidad internacional
2. ¿Qué son los sujetos internacionales públicos con capacidad Limitada?
R/ son aquellos cuya soberanía se encuentra limitada en su ejercicio
3. ¿Qué son los sujetos internacionales públicos permanentes?
R/ aquellos cuya vida es constante
4. ¿Qué es un Estado?
R/ Es una forma de organización política que cuenta con poder administrativo
y soberano sobre una determinada zona geográfica.
5. ¿Qué es una organización internacional?
R/ Una organización internacional es toda organización formada
normalmente por sujetos de derecho internacional público y regulada por un
conjunto de normas propias, con miembros, alcance, o presencia
internacional y unos fines comunes.
6. ¿Qué se necesita para que exista la subjetividad internacional’
R/ Se necesita que haya legitimidad activa para reclamar el incumplimiento
del derecho y legitimación pasiva para sufrir los efectos por tal
incumplimiento.
7. ¿Expresión jurídica de la Iglesia Católica en el plano internacional?
R/ Santa Sede
8. ¿Qué otro nombre tiene la teoría personalista?
R/ Teoría monista
9. ¿ Qué significa OEA?
R/ Organización de los Estados Americanos.
10. ¿ Cómo son reconocidos los insurrectos o rebeldes?
R/ Como beligerantes
11. ¿Qué se necesita para que exista la subjetividad internacional?
R/ Se necesita que haya legitimidad activa para reclamar el incumplimiento
del derecho y legitimación pasiva para sufrir los efectos por tal
incumplimiento.
12. ¿El derecho internacional clásico se basó en un escenario constituido
por una comunidad internacional en la que predominaba una estructura
interestatal?
VoF
13. ¿El individuo en el sentido jurídico significa cualquier sujeto de derecho
nacional?
VoF
14. ¿Los estados son los sujetos originarios?
VoF
15. ¿Los Sujetos derivados poseen personalidad jurídica internacional
limitada?
VoF
16. ¿En siglo X se producen las primeras convenciones de derecho
internacional humanitario?
VoF
17. ¿El reconocimiento de parte de los Terceros Estados o del Estado
central no es discrecional?
VoF
18. ¿Se consideraba como sujetos de derecho internacional sólo a las
entidades que creaban y eran destinatarias de las normas jurídicas
internacionales y que poseían legitimidad para reclamar?
VoF
19. ¿El positivismo jurídico aplica la pureza del método para delimitar el
campo normativo del Derecho?
VoF
20. ¿El Poder ejecutivo es el encargado de administrar el Estado?
VoF
21. ¿El sujeto pasivo inmediato es determinado?
VoF
22. ¿Son los sujetos aparentes aquellos cuya situación jurídica no es clara
desde el punto de vista soberanía?
VoF
23. Mencione los poderes del estado
R/ Ejecutivo, legislativo y judicial.
24. Mencione otros atípicos o con capacidad de obra limitada en el en el
sujeto típico
R/ La Santa Sede y la Ciudad del Vaticano, la Orden de Malta, los
Beligerantes, el individuo y los organismos internacionales.
25. Mencione las dos partes en las que se analiza la teoría ecléctica.
R/ La teoría clásica y la teoría personalista