RITO PARA APAGAR EL CIRIO PASCUAL
AL CONCLUIR LA CINCUENTENA
Rito de conclusión
Este rito tiene lugar terminada la oración poscomunión y los avisos para
el pueblo y antes de la bendición final, que este día se acompañará de la
fórmula solemne.
Sacerdote:
Hace cincuenta días se encendió este cirio, significando con su luz la
Victoria pascual de Jesucristo sobre la muerte y el pecado.
Esta luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. Esta
llama preciosa ha permanecido encendida entre nosotros durante la
Cincuentena pascual, que la Providencia de Dios nos ha permitido vivir y
celebrar en este año de gracia.
Hoy, domingo de Pentecostés, día en que llega a plenitud la Pascua
de Cristo con el envío del Espíritu Santo, apagamos este cirio pascual, esta
luz con la que fuimos iluminados y que ahora, con nuestra vida y acciones,
debemos llevar a todos, para que cada uno de nosotros sea en el mundo
luz que ilumine a todos los hombres.
Señor Jesucristo resucitado,
Estrella radiante de la mañana,
Luz que ilumina más que toda luz,
dador del Espíritu Santo,
ilumina las sendas de nuestra vida.
Que tu luz permanezca encendida
siempre entre nosotros.
Aleluya, Aleluya.
En este momento se apaga el cirio.
Bendición solemne de Pentecostés
Se despide al pueblo añadiendo a la fórmula acostumbrada la aclamación
“Aleluya, Aleluya”