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El Club de Los Silenciados: Catalina Landivar

Esteban y Anabela organizan una reunión en una escuela abandonada para crear un "Club de los silenciados" y darle voz a aquellos que sufren maltratos. Llegan Victoria, Julieta y Samuel, también víctimas de acoso, aunque dudan del objetivo. Los jóvenes empiezan a contar sus historias y a dibujarse tal como se ven, con el fin de expresarse libremente sobre sus experiencias de bullying.

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El Club de Los Silenciados: Catalina Landivar

Esteban y Anabela organizan una reunión en una escuela abandonada para crear un "Club de los silenciados" y darle voz a aquellos que sufren maltratos. Llegan Victoria, Julieta y Samuel, también víctimas de acoso, aunque dudan del objetivo. Los jóvenes empiezan a contar sus historias y a dibujarse tal como se ven, con el fin de expresarse libremente sobre sus experiencias de bullying.

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El Club de los silenciados

Catalina Landivar

Personajes.
Los silenciados. Esteban, Victoria, Anabela, Julieta, Samuel.
Los que maltratan. Elián, Ámbar, Lucrecia, Felipe.
La jueza. María.

Momento de declaración 1
Aparece María- profesora joven de guardapolvo blanco prolijo. Se sienta en una silla
alta, en el centro.
Desde allí, observará y tomará declaración en varios momentos. En esos momentos se
iluminará, luego solo será observadora en penumbras.

Anabela (A público) Bueno… Soy Anabela Tobares y tengo 16. Y esto me pasó hace
un tiempo. Se los quiero contar. Escuchen atentos. Esto es un juicio y esto me pasó.
Sí. Soy un poco gordita. Sí. Nací así. Más grande que el resto. No me da vergüenza,
pero siempre me angustió que algunos se burlen así de mi cuerpo. Es peor ser gordita
acá. Una vez fui de vacaciones con mis abuelos a Brasil y ahí estaba lleno de gorditas
felices. Nadie las miraba por tener panza o brazos más redondos. Pero acá es diferente.
Está muy mal visto. Hay un chico de 6to que cada vez que pasa por al lado mío se mete
llaves en la boca para hacer el ruido que hacen las vacas cuando comen pasto.
En la primaria no me preocupaba. Pero a los 13 lo pasé muy mal. Ahí empecé a pensar
que nadie iba a querer a un animal.
¿Quién puede querer a una vaca humana?
Ustedes no me creen, pero juro que ese día no vi nada. No voy a culpar a quien no sé.
Me empujaron de atrás y me pegaron fuerte. Me caí. Yo tenía los auriculares puestos,
así que solo escuchaba la canción que no se frenó nunca. Una de folclore. Una
chacarera. A mí me gusta la chacarera. Cerré los ojos y no me pude defender. Con los
ojos cerrados se puede poco, a veces.
Estaba llegando al Club que armamos con Esteban. Ellos fueron los que se preocuparon.
Si ellos no hubieran salido a buscarme… no sé… ahí sí que no sé qué hubiera pasado.
Todo empezó así.
Miren.

Club de silenciados. Reunión 1

1
Una escuela venida a menos.
Una bandera vieja flamea en medio de la galería. Tiene las puntas rotas, gastadas y
sucias.
Hay hojas secas y escombros tirados en el suelo. También, un pupitre desvencijado con
algunos papeles encima.
Por momentos entrarán los que maltratan con guardapolvos blancos. Caminarán como
fantasmas. Acechando. A medida que transcurra la obra los bolsillos se les van a teñir
de rojo. Como una lapicera reventada. Como sangre.
Hay sillas a cada lado, que se usarán cuando entre María -la jueza-.
Esteban y Anabela están en silencio. Esteban mira los papeles, es nervioso y cada tanto
tartamudea. Anabela observa el lugar.

Esteban Ya- ya van a venir.


Anabela No me gusta estar acá. Vayamos a casa. Es mucho más cómodo.
Esteban No, no, no… tiene que ser acá. Así no, no, no te olvidas cómo fue.
Anabela Yo no me olvido nunca. Además, puedo hacer una torta.
Esteban ¡Quemada!
Anabela ¿Qué quemada?
Esteban Ana, las- las últimas dos que hiciste, estaban re quemadas.
Anabela ¡Mentira! ¡Estaban crocantes!
Esteban ¿¿¿¿Crocantes????
Anabela No te rías de mis recetas. ¡Mejor mis tortas que tus pizzas con pimienta!
Esteban ¡Uy, noooo! ¿Te acordás?
Anabela La próxima reunión compramos facturas.
Esteban Sí, mejor.
Esteban anota.
Anabela (Observa el lugar) Yo me la pasaba en ese rincón. Qué feo está todo, ¿no?
Esteban Y yo en aquel. Me metían en el hueco de la escalera. ¿Te… te acordás
cuando me tiraron coca en en- en el pelo?
Anabela Sí… ¡pobrecito! ¡Te siguieron las moscas como una semana!
Esteban ¡Mentira!
Se ríen
Esteban ¿Qué hora es?

2
Anabela En punto. Ya van a venir. Tranquilo.
Esteban ¿Sí? ¿Vendrán?
Aparece Victoria. Tiene anteojos, flequillo y zapatillas gastadas. Lleva un morral y
mira al piso casi todo el tiempo.
Victoria. ¿Hola?
Esteban Ho-hola… Pasá. Vos sos… de cuarto, ¿no?
Victoria. Victoria, sí.
Esteban Pasá. Gracias por venir…, un gusto.
Se saludan. Victoria baja la mirada.
Victoria. Hola… no sé bien a qué vine… ¿Qué es lo que vamos a hacer?
Esteban Ahora vamos a contar. Hay…hay que esperar un…un ratito. (A Anabela)
¿Habrá agua? Hacemos té o- o- algo.
Anabela ¡Ay, no! Me da impresión ir sola. Está todo oscuro y la cocina no tiene
techo.
Victoria. Está bien, eh. Yo no quiero tomar nada. (Silencio. Camina) ¿Cómo hicieron
para entrar acá?
Esteban Entrando. Está sin-sin llave y dejaron la construcción a medias, así que… no
va a venir nadie, por ahora.
Anabela Esperemos. Escuchamos a la de matemática hablar con la directora. Nadie
viene a esta escuela ya.
Victoria. Ah… no se me hubiera ocurrido venir jamás. Me había olvidado de cómo
era. La borré de la mente.
Silencio.
Anabela Es mucho más lindo el edificio nuevo.
Victoria Sí. Y recordaba más grande este lugar.
Esteban Sí. Yo también. ¿Cómo te enteraste de-de- de la reunión?
Victoria. Eh... dejaron enganchado el papel en mi carpeta. No sé quién fue.
Anabela Fui yo.
Esteban ¿En la carpeta? ¡Estas hecha una espía!
Victoria Igual… no sé si me va a gustar esto…no me gusta mucho estar acá.
Esteban Es para algo bueno. Vas a ver.
Entra Julieta. Es muy alta y habla apurada.
Julieta Permiso…
Anabela ¡Juli!
Julieta ¡Hola, Ana! ¿A vos también te dieron papelito?
3
Anabela Lo estoy ayudando a Esteban. Fue idea de él.
Esteban ¡Pasá, Julieta! ¡Bienvenida!
Julieta ¡Qué mugre hay acá! ¡¡¡Mirá, mi salón de quinto!!!
Observa el lugar con apuro.
Julieta Y en ese rincón ponían el kiosco, ¿no?
Anabela ¡Sí! Y no sabes qué fea está la parte del comedor. Da miedo.
Esteban (A Victoria) Ella es Julieta. ¿Se conocen?
Victoria. De vista. Hola, ¿cómo te va?
Julieta Hola… bien, bien. Todo bien. No sé bien qué onda esto. Ana, decime la
verdad. Esto es como un plan raro. (Se ríe nerviosa) Yo no sé. Casi no vengo, pero
después… estaba en mi casa, con la compu, escuchando música re triste y digo… voy a
ir. Qué sé yo. Y vine… Igual… les digo que este lugar me da náuseas. O sea… qué asco
la humedad. (Estornuda) ¿Tienen un pañuelito?
Esteban Yo creo que sí. Tomá. Van a hacer un supermercado acá. Eso… es- es-
escuché. Dentro de poco no va a quedar ni restos de esta escuela.
Julieta ¡Que pongan lo que quieran! Hay olor a rata muerta, me da alergia y me hace
doler la panza.
Victoria. ¿Cuánto rato hay que esperar?
Esteban Esperemos que llegue alguien más y empezamos.
Anabela (A Esteban) Hagámoslo rápido que se van a ir ellas, si no.
Esteban Eh… pero… tiene que venir alguno más.
Anabela Capaz no se animaron.
Esteban ¿Nadie más? Yo entregué diez invitaciones.
Anabela. Yo ocho más.
Esteban Qué la- lástima. Bueno…entonces… empecemos. No sé… (Toma aire y un
trago de agua) Primero… gracias por venir. Yo soy Esteban Juárez. Voy a quinto. Hice
toda mi vida en este escuela hasta que nos cam…cambiaron a la nueva. Anabela y yo
estamos pensado hace tiempo hacer esta reunión.
Julieta Estoy re perdida… ¿La reunión de qué sería? ¿Quieren robar un banco? (Se
ríe fuerte)
Victoria Yo… estoy más perdida que vos. ¿Esto lo organizaron solamente ustedes
dos?
Anabela Sí…
Esteban Escuchen. ¿Por qué creen que estamos acá?
Victoria. Para mí…es obvio.
Julieta Sí, ¿no?

4
Esteban Digan. Hay que decirlo en voz alta. ¿Por qué creen que estamos acá?
Silencio.
Anabela Vamos… ¿Por qué les parece?
Julieta ¿Por maltratados?
Esteban Exacto. Contá, Anabela.
Anabela Eh… (Saca un papel y lee) El día 3 de junio de 2016 nos reunimos Esteban
Juárez y Anabela Tobares con las ganas de crear un comité de ayuda para todos aquellos
que se sientan mal por las agresiones en la escuela. Ya sean físicas, verbales o virtuales.
Proponemos hacer un grupo de unión. Un club. Para que podamos hablar en voz alta sin
que se rían en nuestra cara. Creemos que tenemos que cuidarnos entre nosotros.
Esteban Sabemos que somos muchos más, pero parece que no todos se animaron a
venir. Por ahí algunos creyeron que era una broma o que acá también les iban a-a-a
agredir. Lo primero que hay que hacer es pro-prometer.

Les entrega un sobre a cada una.

Julieta ¿Prometer qué?


Esteban Que van a guardar secreto de lo que hagamos acá. Que-que es por el bien de
todos. ¿Prometen?
Anabela Yo sí. Estoy con vos en esto.
Julieta Yo también. Me re prendo.
Victoria Bueno… eh…está bien.
Esteban Muy bien. Ahora a- abran el sobre. Ahí está escrita la primera consigna.
Todas abren sus sobres. Leen.
Julieta ¡Ay, no! ¿Dibujar? Yo no sé dibujar. Hago unos dibujos espantosos, de palito.
Esteban Es… es un juego nada más.
Victoria. ¿Hay que mostrarlo?
Anabela ¡Te dije, Esteban! ¡A nadie le gusta dibujar!
Esteban No importa si es lindo o-o-o feo. Solamente tienen que dibujar cómo
imaginan que son.
Julieta …
Esteban Pueden usar la cantidad de-de papel que quieran y puede ser tamaño real.
Victoria. A ver…
Esteban desenrolla un rollo de papel. Cada uno elige un lugar.
Esteban Tiene que ser como se ven hoy. Dibujarse con-con la ropa, todo.

5
Julieta ¿Hay colores?
Esteban Sí. Y pueden usar más papeles, recortar, pegar. Lo que quieran.
Les da un papel grande que desparraman en el lugar y una cartuchera llena de lápices.
Aparece Samuel. De guardapolvo blanco y morral cruzado. Mira hacia abajo también y
todo el tiempo se acomoda los anteojos.
Samuel Permiso… hola… se me hizo tarde…
Esteban Hola, hola.
Samuel Soy Samuel. Camino. Samuel Camino. Encontré este papel en el piso y…
Anabela ¿Tirado en el piso? (A Esteban) ¡No te digo que es peligroso! Había gente
que lo iba a tirar.
Samuel Lo vi en el recreo… Pero me voy… yo pensé que…
Esteban ¿A vos te pasa algo de lo que dice la invitación?
Samuel Eh… sí…casi todo.
Esteban ¡Entonces sí te podés quedar! Es la primera reunión. Tomá. Tenés que
dibujarte. Hoy empiezo yo-yo-yo con la tarea.
Anabela ¿Vos sos nuevo, no?
Samuel Sí. Me mudé hace poco. Voy a 4º C.
Julieta Quedate si prometés y si dibujás. Hay que dibujar. (Se ríe fuerte)
Samuel Ah… bueno…Qué copado.
Esteban Cada uno… ponga su nombre arriba. Cuando terminen el dibujo, tienen que
hacer una lista de cómo les dicen en la escuela.
Julieta ¿Cómo nos dicen? ¿Sobrenombres?
Esteban Sí.
Samuel Bueno… gracias.
Samuel se saca la mochila y Esteban le da un papel. Todos se ponen a dibujar. Algunos
toman medida con su cuerpo.
Dibujan.
Cambia la luz.
Entran los que maltratan de guardapolvo y cara pálida. Se sientan en las sillas de los
costados. Los que dibujan se paralizan.
Se ilumina María.
María Bueno… muy bien. Vamos a empezar. Necesito que se presenten para
empezar con las declaraciones. Victoria Ferreyro, por favor.
Victoria se para al centro. Tarda en empezar.
María Señorita, comente su participación en el Club de los Silenciados.
6
Victoria Son los miércoles y lo hacemos desde junio. Me gusta venir. Me calma. A
esta escuela vieja no había vuelto más. Acá fue mi primaria entera. Volver me hizo
acordar de que siempre me trataron igual.
Nunca había mirado con tanta atención este lugar. Ahora sé que hay un grafiti de un
duende verde que fuma, dos nombres con letras góticas y un sello que dice Rock con
dos k.
Esos detalles no podía mirarlos nunca al mediodía.
Las salidas de la escuela fueron siempre horribles para mí. Siguen siendo. En la
primaria cuando nos despedían tenía que mirar para abajo y avanzar apurada. Contar las
baldosas, para llegar rápido a casa. Pero pasaba siempre lo mismo. Ponía los ojos en el
piso, caminaba unos pasos hasta que sentía el primer tirón del pelo.
¿A alguien le tiraron siempre del mismo lado?
Ahora sigue siendo igual, solo que yo estoy más alta y no me sé defender. Se esconden
atrás del portón del kiosco, casi en la esquina, así que tironean la parte derecha de mi
cabeza.
Muchas veces me fui por la otra esquina, escondida atrás de alguien, pero nunca puedo
escapar. Hay cada vez más cómplices.
Rubia. Rubiona. Rubioncha. Amarilla. Huevo. Solcito de mamá.
Una vez, escucharon que mi mamá me decía “solcito de mamá” y odiaron que ella me
quiera delante de todos.
Y así empezaron. Tirándome el pelo. Destruyéndome el cuero cabelludo, haciéndome
cascaritas en la piel del pelo.
Lo disfrutaron siempre. Al principio porque gritaba y ahora porque dejé de gritar.
Les gusta que sufra en silencio.
Lo fueron logrando. Que me calle. Armar el Club fue idea de Esteban y Anabela. Ellos
siempre fueron más inteligentes que todos nosotros.
Nos empezamos a mirar en los recreos, como dándonos pena mutuamente. Y un día me
invitaron al club. No hacemos nada malo. Hablamos. Nos decimos cosas lindas.
Ustedes tienen que investigar bien. Por lo menos ahora, investiguen. No se hagan los
sordos porque fue fuera de la escuela. Anabela estaba muy golpeada. Yo misma la
ayudé a subirse a la ambulancia. Si se hubiera golpeado un centímetro más a la derecha
se rompe la cabeza. ¿Y ahí qué? ¿Qué pasaba? Nosotros nos preocupamos porque ella
jamás llegaba tarde a las reuniones nuestras. Ella es un sol. Anote. Anabela es un sol.
¡Que se sepa quién fue!
María Gracias, Victoria. Elián Gómez, por favor.
Elián se levanta de una de las sillas. Mira a todos a los ojos. Se para al centro.
Elián Ustedes me preguntan porque yo puteo y digo cosas, pero yo no hice nada.
María ¿Dónde estabas el miércoles 16 de agosto a las 5 de la tarde?

7
Elián En mi casa, había llegado hacía un rato de hacer unas fotocopias y había
pasado por lo de una compañera por un trabajo y había mirado televisión y había
comido hamburguesas recalentadas. Pregúntenle a mi papá. No culpen solo porque soy
el primero que se les viene a la cabeza.
María. ¿Pasaste por la Avenida Alvear entre las 4 y las 5 de la tarde?
Elián No. Yo vivo en la otra punta. Ya estaba en mi casa a esa hora. Había ido a lo de
Ámbar y había vuelto.
Silencio. María escribe.
María Gracias Elián. El siguiente.
Entra Victoria. Se cruza con Elián y sigue hasta quedar frente a María. Los demás la
escuchan con atención. Los fantasmas la miran y cada tanto se ríen por lo bajo.
Cambia la luz nuevamente.
Vuelve a Club.
Esteban ¿Terminaron?
Victoria Es horrible mi dibujo.
Esteban No importa eso. Cuento hasta 3 y los mostramos. 1, 2 y… 3.
Todos dan vuelta sus dibujos. Se ríen, se acercan a mirarlos.
Esteban Vamos a pegarlos en las paredes, para acordarnos de cómo nos vemos.
Los pegan. El espacio queda cubierto por dibujos enormes llenos de fechas y colores.
Silencio.
Se miran a los ojos, en ronda.
Esteban Bueno… (Se quedan en ronda. Se miran) Así, damos inicio a nuestro grupo.
Prometamos todos los miércoles encontrarnos acá. Llegar puntuales y prestarnos
atención en la escuela, por si hace falta ayuda. Y sobre todo mantener el secreto. Este es
nuestro Club.
Samuel El Club de los silenciados.
Anabela Eso.
Julieta ¡Me encantó! El Club de los silenciados.
Se saludan, se abrazan y se separan.
Vuelve a cambiar la luz.

Momento de declaración 2
Samuel Yo no estudio. Me sale solo. Tengo memoria de elefante, como dicen. Entré
en la escuela en marzo de este año. Yo soy de acá cerca. Del campo. Al principio mis
compañeros me hablaban bastante. Llamaba la atención por ser nuevo… se divertían
cuando les contaba que antes iba a la escuela a caballo y ordeñaba vacas. Pero a la

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cuarta vez que me saqué diez empezaron a ignorarme. No me pegaron jamás, eh. Nunca.
Yo no tengo ni un moretón. Pero me sacaron la mirada. Primero uno, después cinco
más, al mes siguiente ya era la mitad del salón y ahora no hay nadie que me registre.
Puedo estar o no estar. Soy como un fantasma. Ni siquiera una aparición.
Traga, tragalibros, tragón, comehojas, nerd, tococho.
Dejé de mirar yo también. Hace casi un año entero que tengo los ojos para abajo.
Ni al espejo me miro. Ni siquiera en mi casa.
Hablé una vez con una maestra y me dijo que iba a estar atenta a la violencia. Nunca
más me habló del tema. Lo tomó como una pavadita. Como si la violencia fuera solo
empujar y pegar piñas.
El silencio lo es.
¿Alguien conoce el color de mis ojos?
¿Alguien sabe que me puse aparatos hace tres meses?
No.
Lo del Club estaba re bueno. Ahí si me escuchaban. Ahí sí.
Por eso es importante que se sepa quién golpeó a Anabela. Era alguien que sabía que
nos reuníamos. Estoy seguro.
Cambia la luz.

El Club de los silenciados. Reunión 2


Anabela pone música en un grabador.
Julieta, Victoria, Samuel y Esteban conversan por lo bajo. Se ríen.
Anabela Vamos, che. ¡No hablen! Hoy me toca a mí y lo que vamos a hacer es
caminar por todo el lugar.
Julieta ¿Caminar normal?
Anabela Si, caminar normal. Escuchen la música.
Esteban ¡No nos vas a hacer bailar, eh!
Anabela ¡No, con lo madera que sos vos!
Samuel ¡Porque no me vieron a mí!
Julieta ¿Sos bueno o malo?
Samuel ¡Re malo!
Julieta. A ver, bailá conmigo.
Lo saca a bailar. Se ríen todos.
Anabela ¡Ey, paren! Tienen que respetar lo que traje.
Victoria ¡Sí, es verdad, chicos!
9
Samuel Sí, perdón.
Anabela ¡Como alumnos son un desastre!
Julieta ¡No, no! ¡Ahí estamos atentos!
Esteban Re a- atentos.
Anabela. Caminen y escuchen la música. Ahora Victoria va a caminar atrás de Samuel
y Esteban atrás de Juli.
Todos empiezan a hacerlo y se ríen por lo bajo. Lo pasan bien.
Anabela Ahora van a copiar a la persona que tienen adelante. Observen cómo
camina, cómo mueve las manos, si repite movimientos. Todo.
Todos lo hacen. La música sigue sonando.
Los que maltratan (Elián, Lucrecia, Ámbar y Felipe) se levantan de las sillas y
empiezan a ubicarse en el centro del espacio.
María se queda escribiendo.
Ahora son los silenciados los que se sientan.
Casa de Elián
La música sigue sonando
Ámbar y Elián juegan a la play.
Felipe escribe en una carpeta y mira cómo juegan.
Felipe ¡Vamos, me toca a mí!
Ámbar ¡¡¡¡GOL!!!!
Elián Te estoy teniendo mucha consideración.
Ámbar No me tengas. No hace falta. ¿Querés revancha?
Elián Callate, nena. ¡Que no te gano porque no quiero!
Ámbar Siempre decís lo mismo. ¡Tenés que practicar más!
Felipe se sienta para jugar.
Felipe A ver. ¡Animate conmigo! Voy yo. Juego con España.
Elián No. Yo voy con España. Jugá con Argentina.
Felipe ¡Uy, nene! ¡Dejá que alguien elija!
Elián ¡Y sí! ¡Sos demasiado lento para decidirte!
Felipe Mirá, mirá. Atento, mirá cómo viene, qué pase.
Felipe Pará, Pará que no me…
Elián Al ángulo, eso es golazo, es un gol de media cancha. ¡Tomáaaaaa!
¡¡¡¡¡Tomá!!!!! ¡GOL!

10
Felipe Sos muy tramposo.
Elián Ay, ay… ¡mirá cómo se pone!
Felipe ¡Y si no me andaba el control!
Elián ¿Y yo qué tengo que ver?
Felipe Nada. Pero podés dejar de jugar y ayudarme.
Elián ¡No! Voy ganando. Dalo vuelta si sos tan groso. ¡Sos muy lento jugando! (Se
toca el cuello) Ay, che… ¿Alguno vio mi cadenita plateada?
Ámbar Eh… No.
Entra Lucrecia y baja la música.
Elián Uy, Lu. ¡Menos mal que llegaste! Son unos muertos estos. ¡No pueden jugar a
nada!
Deja la play y abraza a Lucre.
Ámbar Bueno… el “campeón” mentiroso.
Felipe (A Elián) Cuando puedas jugar con lealtad, avisame.
Elián ¡Ay, ¿lealtad? ¡¿Qué te hacés?!
Felipe ¡Es un embole jugar así!
Elián ¡Bueno, pará un poco, Felipe!
Ámbar Basta de discutir. ¡Es un juego, chicos! ¡Son insoportables!
Lucrecia Sí, cansan. ¿Se enteraron de lo que pasó?
Ámbar No. ¿Qué pasó?
Lucrecia La agarraron a Anabela, la gordita de 5to. La dejaron desmayada en la calle.
Felipe ¡¡¿Qué?!! ¿Cómo?
Lucrecia No sé. Pero me llamaron de la escuela que quieren hablar conmigo.
Elián Yo también tenía llamadas. ¿Es por esa pavada?
Lucrecia No es una pavada. Le pegaron y la dejaron tirada en la calle. La tuvieron
que llevar en ambulancia.
Ámbar ¿En dónde?
Lucrecia No sé bien. Creo que a media cuadra de la escuela.
Elián ¿Y para qué te llaman?
Lucrecia Es obvio por qué me llaman. La jodo a veces y ellos saben.
Elián se ríe.
Lucrecia Me llegan a echar de la escuela y me muero.
Elián ¿Cómo te van a echar si no hiciste nada?

11
Suena el teléfono de Elián.
Todos lo miran.
Silencio.
Lucrecia Atendé.
Elián (Mira la pantalla) No. Que no jodan.
Lucrecia ¿Son ellos? ¡Atendé!
Elián (Atiende) Hola. Sí, (…) sí. Bueno, (…) está bien (…) ¿A las 4? Chau. (Corta)
Bueno, vamos. ¿Quién juega? (A Lucre) Estos dos me sacan. No sé para qué vienen si
no saben perder a nada.
Silencio.
Ámbar ¿Qué te dijeron?
Elián Que me esperan mañana. Para declarar. ¡Cualquiera!
Felipe ¿Declarar? ¿Quiénes son? ¿La policía?
Elián ¡Son cualquiera! Le voy a decir a mi tío que es abogado de verdad. No unos
maestritos disfrazados.
Lucrecia Me pone re mal…
Ámbar ¿El qué?
Lucrecia Que nos desconfíen así.
Felipe Deben estar llamando a todos.
Lucrecia ¿A toda la escuela?
Elián ¡Tanto lío por esa piba! ¿A quién le importa? Se lo merece por (Se ríe él solo)
vaaaaca vaaaaca vaaaaaca.
Felipe se ríe por lo bajo.
Lucrecia ¡Sos un desubicado!
Elián Uy, qué sensible estás, Lucre. Es una joda.
Lucrecia Me voy a casa.
Ámbar Yo también.
Elián ¿No me dejé en tu casa la cadenita?
Lucrecia ¿Qué?
Elián La plateadita que me dio mi abuela.
Lucrecia Ni idea. No la vi.
Lucrecia agarra sus cosas.
Elián Ey, bonita. No te enojes.

12
Lucre lo abraza rápido.
Lucrecia Me ponen nerviosa estas cosas. No es para joder.
Ámbar y Felipe también se preparan.
Felipe Bueno… Chau, nos vemos mañana.
Elián Se van todos así, mala onda. ¿No puedo hacer una joda?
Ámbar Chau, Eli.
Elián vuelve a agarrar la play.
Elián Bueno, sí… Váyanse. Chau.
Cambio de luz.

Momento de declaración 3
María Julieta, por favor.
Julieta Mi mamá es alta también. Y mi hermano jugador de básquet y yo nací así.
Mido 1, 82 y soy mala para los deportes.
A veces, escribo cuentos… pero nadie sabe.
Ellos solo saben que soy una jirafa. Me dicen así desde que tengo memoria de tener
compañeros de algo.
Mi mamá me daba ideas para contestarles. Pero era lo mismo.
Jirafa, jirafita, tero, lunga, gigante, palo, poste de luz, larguirucho, alambre.
A veces me hacen buscar cosas en el piso y se ríen. Dicen que para cuando llegué, ya
llegó cualquiera. Antes también me golpeaban atrás de las rodillas para desestabilizarme
y yo me caía o me tiraban pelotas en la cara para que me caiga para atrás y gritaban:
¡¡¡¡¡ Terremoto!!!!!
No eran todos, pero casi todo el salón hacía ese chiste.
Hasta la maestra se reía. No es para tanto, Julieta, decía. Y se volvía a reír.
¿Usted sabe qué se siente convivir toda la vida con eso? Puede parecerle una pavada, sí.
Pero le juro que no es. Porque te empezás a creer lo que te dicen y ya está y cuando te
creés algo malo, sos malo para vos también.
María Gracias, Julieta, por abrirte así.
Julieta sale.

Momento de declaración 4
Lucrecia se acerca a María. Hay menos luz.
Lucrecia Elián es mi novio desde hace siete meses. Me gustó durante dos años
seguidos. A veces me engancha mirándolo justito. Eso siempre me da vergüenza. Que

13
me vea con cara de amar me hace poner colorada. Elián es dulce. Sí, de verdad. Tengo
muchas pruebas. Yo sé que no muestra eso en la escuela, pero todos los domingos me
regala bombones. Los hace él mismo en su casa, con un molde que le regaló su abuela.
Eso es de una persona tierna, ¿o no? Hace corazones rellenos con dulce de leche.
Yo estoy enamorada de esa parte suya. La parte que me escribe mensajes de buenas
noches y abraza cariñoso. Pero detesto la otra parte. La parte que casi todos los demás
conocen. Elián no trata bien a los demás. Yo sé. Se lo digo y nos peleamos por eso. ¿No
querés que te quieran o qué? Le digo siempre. Con todos es agresivo. Pone los ojos de
odio y se transforma.
Yo sé que quieren culparlo también de lo Anabela. Pero él no fue y yo sí le creo. A mí
no me gusta que maltrate, que se violente. Pero no quiero que lo culpen de algo hasta no
estar seguros.
No se lo merece él ni nadie.
¿No hay cámaras en la calle?
Yo ese día estaba en lo de mi tía, que cumplía años. Me encontré con Elián recién a la
noche y no estaba nervioso ni nada. Hasta vimos una película de dibujitos y él se rió.
Elián no fue. Anote. Elián no tiene nada que ver.

María Bien, Lucrecia. Agradezco tu testimonio.


Lucrecia. ¿Me puedo ir?
María. Sí…
Lucrecia sale y se cruza con Esteban. Se miran, tensos.
Esteban (A María) ¿Empiezo?
María Sí, por favor. Ya sabés lo que necesito escuchar.
Esteban A mí… siempre me-me atacaron, me criticaron y se rieron atrás mío. No
todos, pero-pero generalmente hay personas diciendo algo a mis espaldas.
Desde que tengo…tre- tres años que me gustan los nenes. Primero me gustó Federico,
mi compañero de sala de tres, y a los 12 me di un beso con Julián atrás de la Biblioteca
vieja, que estaba llena de escombros. Siempre lo supe.
Empecé a tartamudear hace po-poco. No, no sé. Es como que mi cerebro va más rápido
que mis palabras y tardo en hablar.
Mi tío (silencio) también es gay. Vive en Buenos Aires y hace dos años me- me habló y
me ayudó mucho porque yo estaba triste. Me había vuelto se-se-serio y tenía siempre
mala onda. Me la pasaba con acidez y con una erupción en la piel. En la escuela
empezaron los problemas en primer año. Mi dos más amigos se mudaron y me quedé
solo.
Ahí sentí los ojos, la burla, lo feo de que alguien pase al lado mío y me mire con asco…
Y no soy el único que se siente mal. Al Club lo formamos para eso. Para escucharnos.
Hacíamos juegos, dibujos, debates. Era lindo. Yo contaba mis cosas y los chicos

14
contaban las suyas. Yo ahora me siento bien con quién soy. Y mucho tiene que ver
gracias a-a-a ellos.
María Es un delito lo que hicieron. Es meterse en propiedad privada.
Esteban Ese lugar está destruido. Lo dejamos más lindo de lo que estaba. Era para
reunirnos, nada más.
María La escuela va a tomar cartas en el asunto.
Esteban Preocúpense por encontrar el que le hizo eso a Anabela. ¡Eh! ¿Quién le hizo
eso a Anabela? Se la pasan tomando declaración. Pero… ¿Ya saben? ¿De verdad cree
que fue una patota? Fueron los de siempre. El grupo que siempre molesta. ¿Cuántas
veces más se lo tenemos que decir?
María Todavía no sabemos si fueron alumnos de esta institución.
Esteban ¡¡¡Por-porque no creen lo que les decimos!!!
María Anabela no acusa a nadie. Dice que no vio. Mientras tanto vamos a seguir
tomando testimonio.
Esteban ¡Es- es una pavada! ¿Qué tiene que pasar para que nos escuchen? ¡¡¡¿Eh?!!!
Julieta y Victoria lo calman.
María Calmate, Esteban. Así es peor. Ámbar y Felipe, por favor. ¡Pasen!
Ámbar se acerca tocándose las manos. Estrujándoselas. Felipe está detrás suyo. Mira
al piso.
Ámbar Ese día volví de la escuela y comí milanesas. Elián pasó a las 3 por la puerta
de mi casa y me dejó la carpeta de historia. Estábamos haciendo un trabajo sobre
pueblos de Latinoamérica y había que hacer un afiche. Él había empezado y yo tenía
que terminar.
Pasó y siguió. Iba comiendo tres chicles y hacía globos enormes. Hablamos un poco del
trabajo, porque nos iban a tomar lección y se fue rápido. Volvió para su casa. Es lejos de
la escuela. Yo me quedé en casa. Pasó mi prima y después hicimos una torta, nada más.
María (A Felipe) ¿Y usted?
Felipe se para cerca.
Felipe Yo estaba en lo de mi tío Guillermo. Tengo previa matemática de primero y
como mi tío es ingeniero, me estaba dando clases particulares y estaba casi todas las
tardes con él. A Elián lo veo mucho, pero esos días justo no tanto. Puede venir mi
mamá a decirlo, mi tía también. Todos me veían yendo a estudiar. Yo sé que le he dicho
lechona a Anabela, sí. Le dije cosas feas y le pido perdón, delante suyo. Perdoname,
pero por favor, créanme que yo no hice nada.
Silencio. Hay murmullos de todos. María anota.
María Bueno… ya no hay declaraciones. Pido un tiempo. Traten de hacer silencio.
Los que maltratan y los silenciados se acercan a María.
Hay murmullos y miradas.

15
Los silenciados rodean a Anabela y le dicen cosas por lo bajo.
María aplaude fuerte.
María ¡Silencio, por favor! Escuché con atención todo lo que dijeron. La Escuela me
pidió que sea yo quien elabore un veredicto. Acá hubo dos delitos. El primero tiene que
ver con los golpes que le dieron a la alumna Anabela Tobares el 16 de agosto a dos
cuadras de la Institución. Lo segundo tiene que ver con las reuniones clandestinas del
denominado Club de los silenciados. (Murmullos) Silencio, chicos.
Ambos son delitos. Nadie puede herir física, verbal ni emocionalmente a una persona y
trabajamos para descubrir quién le hizo eso a Anabela.
Juzgaremos también a quienes (sin permiso) se han metido a la institución vieja
(que tiene otros dueños y otros compromisos). Allá se han encontrado papeles, pinturas,
paredes escritas y restos de fogón.
Ambas cosas son imperdonables para nuestra escuela.
Esteban ¿Pe- pero a usted le parece que tiene la misma importancia? ¿No escuchó lo
que le contamos?
María Señor, por favor.
Victoria Pero tiene razón. ¡No puede poner todo en la misma bolsa! Anabela todavía
está recuperándose. ¿Sabe lo que es que le peguen en la cabeza?
Murmullos. Esteban y Julieta hablan enérgicos con Anabela, que intenta calmarlos.
María Déjenme seguir, por favor. Sabemos que ese episodio es tremendo. Es algo
que jamás debe ocurrir en ningún lado. Pero… La realidad es que no sabemos quién
fue. No puedo culpar a nadie.
Samuel ¿No averiguaron nada? ¿Para eso nos tuvieron hablando de nuestra vida
durante una semana? ¿Usted sabe lo que es para mí hablar de lo que hablé? ¿Del
maltrato que siempre sufrimos muchos de nosotros? ¿No van a hacer nada?
Victoria ¡Es una locura!
María Creo que el Club de los Silenciados es muy importante para todos. Estoy muy
conmovida por todo lo que me contaron y se lo agradezco muchísimo. Sus reuniones
propiciaron el encuentro, la amistad y la colaboración entre ustedes. La dirección de la
escuela les va a destinar un salón de clases para sus reuniones semanales. Vamos
investigando quién fue, pero no tengo pruebas para culpar a nadie.
Muchos hablan. Esteban y Victoria abrazan a Anabela.
Se quejan.
María sale de su silla alta.
Algunos la siguen. Esteban muy enojado.
Esteban ¡¡¡¿¿¿Lo- lo van a dejar así???!!! ¿Esa es toda la investigación de nuestra
escuela?
María Por favor. Estamos todos cansados, hicimos todo lo posible para…
Esteban ¡Pero!

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Anabela Tranquilo, Esteban, por favor. Yo estoy bien. Tranquilo.
María Por favor, les pido a todos que se saluden como compañeros civilizados.
Seguiremos mirando cámaras de vecinos a ver si se ve el momento en donde te
golpearon. No vamos a abandonar esto.
Empiezan a saludarse. Cuando Elián saluda a Anabela, se queda mirándola.
Elián ¿Y esa cadenita?
Anabela Me la encontré…
Elián Es mía. Me la regaló mi abuela. ¿De dónde la sacaste?
Todos se dan vuelta.
Esteban ¡Fue él! Esa cadena la encontró. ¡Decile, decile, Ana, contá!
Todos se van encima de Elián a los gritos. Ámbar, Felipe y Lucrecia lo protegen.
María ¡Bueno, tranquilos, por favor! Tranquilos. A ver, Anabela…
Anabela Esta cadenita estaba encima mío el día del ataque.
Murmullos de todos.
María ¡Silencio, por favor!
Anabela Yo la encontré y la guardé.
María ¿No pensaste que eso podía ser una prueba?
Anabela No sé. Al principio no, pero… los chicos me dijeron que…
Esteban Que si la mostraba antes, Elián iba a encontrar la manera de zafar. Porque
siempre zafa. Le dijimos que espere, que si la veía el que lo había hecho, iba a
reaccionar seguro.
Elián Pero…
Anabela Estaba enredada en mi pelo. Cuando me desperté en la ambulancia, fue lo
primero que vi.
Los maltratadores rodean a Elián.
Los silenciados rodean a Anabela.
Todos hablan.
Lucrecia ¡Eso no quiere decir nada eso, él no estuvo ahí! ¿Por qué lo quieren culpar
de algo que no pasó?
Victoria ¡No te das cuenta de que el que miente es él!
Ámbar Él no fue. Volvió a su casa. ¿Cuantas veces lo tiene que decir?
María (A Elián) Elián… ¿la cadenita es tuya?
Elián La cadenita es mía, sí… Era de mi abuela.
Felipe Se la deben haber robado. (A Elián) ¿O no? Él hace mucho la perdió y…

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Murmullos. Los maltratados agarran sus dibujos enormes y lo persiguen. Ámbar,
Felipe y Lucrecia lo cubren. Todos le hablan fuerte.
Hay mucho ruido y movimiento.

Elián ¡¡¡¡Baaastaaa!!!! (Silencio) Fui yo.


Silencio. Todos se abre y dejan a Elián solo al centro.
Elián Ese día a mi hermano se lo habían llevado internado. No hablo de eso con
nadie, ni siquiera con vos. (Mira a Lucre) Estaba mal. Caminé, me encontré unos
chicles y me los llevé todos a la boca. Me había peleado con mi papá porque me pidió
que piense en los demás. Que piense en mi hermano drogadicto. Me había zamarreado
mi papá. Me había dicho que era mi culpa que mi hermano empeore. Que tenía que
ayudarlo. Siempre ayudarlo. Aunque sea violento conmigo, bancarlo. Bancarlo. En mi
casa siempre así. Hay que ayudar a Javiercito, él necesita ayuda.
Me había ido de la casa de Ámbar y estaba mal. (A Anabela) La vi caminando delante
de mí. Tan contenta. Te pusiste los auriculares y el primer empujón fue el que te lastimó
la cabeza. Se me fue la mano. No sé por qué lo hice. Estaba con bronca. Estaba loco de
la bronca por… todo. No sé… cuando te vi ahí, desmayada, me volví loco. Salí
corriendo. ¡Perdoname!
Todos empiezan a los gritos. Esteban, Samuel, Victoria y Julieta van encima de él.
En medio del lío, Anabela cruza el espacio y abraza a Elián.
Todos se paralizan.
Silencio.
Elián Perdoname, por favor. Perdoname. Perdoname. Perdónenme todos, por favor.
Elián cae de rodillas y llora. Sigue abrazando a Anabela.
Cambia la luz bruscamente.
Anabela acompaña a Elián hasta el suelo y se acerca al público.
Anabela (A público) Creo que siempre todos supimos que había sido Elián. Elián es
desde siempre el más malo de la escuela.
Yo soy la vaca y él es el malo.
La etiqueta que él me puso se la pusieron a él también.
En la escuela todo y todos tenemos nombres puestos en las frentes.
Tenía sospecha yo. El malo que siempre es malo, y él podría haberme pegado ese día,
sí. Pero no estaba segura. Porque esto pasó afuera y por la espalda. Pasó cuando estaba
yendo a mi querido Club. El día que Julieta iba a hacer un fogón para pedir deseos.
Justo el día de los deseos.
Yo no me morí ese día. Yo no me morí. Pero siempre tuve esos retumbes.
De afuera parece fácil. Mirar de afuera siempre todo parece sencillito, una pavada.

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Pero no lo es.
Las cosas repetidas quedan en la cabeza y cuando pasan al cuerpo te trastornan la vida.
Y casi nadie entiende. Somos muchos los que sentimos maltratos. De verdad, somos
muchos los que no sabemos cómo contar lo que pasa. Se nos enredan las palabras, se
nos transpiran las manos, se nos bajan solos los ojos.
Porque… Si yo no creo en el dolor del otro… ¿Cómo voy a hacer para que crean en el
mío?
Silencio. Los chicos la miran.
Esto ya es el final. Siempre entendí que los finales tienen que ser esperanzadores. No
hace falta que sean felices… Hace falta que haya algo de luz en el borde.
Este fue un fragmento de mi historia y quiero decidir sobre el final… Me gustaría que
Julieta ponga música (Julieta va hacia el equipo y pone música fuerte) para que todos
bailemos juntos.
No sé cómo sigue mañana. No sé a dónde vamos a estar.
Pero por este rato podemos jugar a que estamos felices, todos. Riéndonos.
Ya nos peleamos demasiado.
Ya nos dijimos lo más feo.
Es suficiente. Ya está por hoy.
Sube la música muy fuerte. Empiezan a bailar de a poco. Elián queda en el piso y de a
poco se va levantando. Se miran. Sonríen.

TELÓN

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