0% encontró este documento útil (0 votos)
100 vistas17 páginas

Culturas Ccss

El Señorío Ichma se ubicó en los valles de los ríos Lurín y Rímac en Perú. Fue un reino que floreció entre 1100 d.C. y 1469 d.C., cuando fue absorbido por el Imperio Inca. La capital de Ichma fue la ciudad de Pachacámac, un importante centro ceremonial donde los ichmas construyeron varias pirámides. Los ichmas tuvieron una organización política y social jerárquica y se dedicaron principalmente a la agricultura, la pesca y el comercio.

Cargado por

Camila Manya
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
100 vistas17 páginas

Culturas Ccss

El Señorío Ichma se ubicó en los valles de los ríos Lurín y Rímac en Perú. Fue un reino que floreció entre 1100 d.C. y 1469 d.C., cuando fue absorbido por el Imperio Inca. La capital de Ichma fue la ciudad de Pachacámac, un importante centro ceremonial donde los ichmas construyeron varias pirámides. Los ichmas tuvieron una organización política y social jerárquica y se dedicaron principalmente a la agricultura, la pesca y el comercio.

Cargado por

Camila Manya
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Ichma, 

Ychma, Yschma, Ychsma, Ichmay, Irma, Izma, Ishmay o Ishma123 (quechua
antiguo para cinabrio, bermellón, color carmesí) fue un sistema de un señorío preinca
que luego fue absorbido por el Imperio Inca y reorganizado como wanami (provincia). Para
los incas se conocía como Pachakamaq (Pachacamac), en lugar de su nombre original de
Ichma.X

El Reino ichma estaba ubicado al sur de Lima, Perú, en el valle del río Lurín; luego se
extendió hacia el norte en el valle del río Rímac. La cultura ichma se formó alrededor del
1100 d. C. luego de la desintegración del Imperio Wari. La autonomía Ichma duró hasta
alrededor de 1469 cuando fueron absorbidos por el Imperio Inca.4X

A pesar de ocupar un desierto, los habitantes de Ichma tenían un alto nivel de vida, gracias
a su experiencia en idear múltiples canales de riego hasta donde alcanzaban las aguas del
río, para dar vida a un extenso huerto y bosques.5X

Etimología[editar]
Ichma es una palabra perteneciente a una lengua extinta relacionada con la familia
aymara,6 utilizado para denotar el señorío Ichma, su ciudad capital y dios principal. Tras la
conquista por los incas, la palabra Pachakamaq (Pachacamac), la traducción quechua
de ishma,6 fue utilizado alternativamente, especialmente por pueblos que no eran Ishma.
Los estados vecinos del Chinchaysuyu solían pronunciarlo como ishma,5pero fue
pronunciado como ichma por los pueblos de habla quechua cusqueño como el Inca.
Según una interpretación, la palabra ishma designaba también al colorante extraído
del achiote (Bixa orellana), el cual da una tonalidad rojiza. Según Antonio de la
Calancha, ishma era sinónimo de llimpi, nombre aplicado al azogue y a su color bermellón,
utilizado como maquillaje en diversos rituales que el cronista califica de hechicerías. En
cualquiera de los casos, es evidente que dicho color tenía un especial significado religioso
para los ichmas. Las paredes de los templos de Pachacámac estaban pintadas de ese
color. Los incas consideraban que el bermellón era prestigioso y rápidamente adoptó la
palabra en su vocabulario, los incas (la nobleza) llamada el color bermellón "ichma",
mientras que los plebeyos usaban la palabra "llimpi".78

Ubicación geográfica[editar]
El Señorío Ychma abarcó los valles medio y bajo de los ríos Lurín y Rímac, en la costa
central de la actual provincia de Lima, en parte del territorio donde antaño floreció
la cultura lima. Efectivamente, las fuentes etnohistóricas hablan de una etnia ichma que
dominó dichos valles hasta la época incaica; sin embargo, los datos arqueológicos
disponibles muestran diversos estilos en la cerámica y variadas expresiones en la
arquitectura, por lo que debemos asumir que el término ichma agrupó en realidad a varios
curacazgos que tenían características distintas.
Hay quienes sostienen que por el sur, los ichmas llegaron hasta el valle de Mala. Sin
embargo, aún no han sido definidos los límites del estado ichma.

Organización política[editar]
Los ishma controlaba los valles costeros de los ríos Rimac y Lurín en la actual Lima, desde
la desembocadura del mar de los ríos hasta el valle medio o "Chaupi Yunga" (altitud media
de Yunga, entre 500 y 1200 metros de altura).910 El territorio Isma llegaba hasta el
santuario de Mama ubicado en Rimac (actual Ricardo Palma) y los sitios de Chontay y
Sisicaya en Lurín a 1.000 metros sobre el nivel del mar.911
Los Ishma se dividieron en dos divisiones administrativas de la mitad o saya, estas eran
Anan (superior) Ichma saya y Lurin (inferior) Ichma saya. En la costa, a diferencia
del altiplano andino, la fracción más importante a menudo era la de Lurin porque estaba
vinculada al mar.5
Cada saya se dividió a su vez en subdivisiones unu o waranqa, que a su vez también se
dividieron en las mitades Anan y Lurin,12 Los dominios de Ishma de Lati, Surco (Sulco),
Guatca, Rimac (Lima) y Maranga (Malanca) se ubicaron en el valle del Rimac, mientras
que los dominios de Pachacamac (Ishma), Manchay, Quilcay (Quilcayuna) y Caringa se
ubicaron en el valle de Lurin.9

Capital[editar]
La ciudad de Pachacamac, anteriormente conocida como Ishma antes de la conquista
Inca, fue la capital del reino de Ishma y sede de sus gobernantes.13 Se han descubierto
muchas ruinas de Ishma a lo largo de la costa de Lima, sin embargo, aparte
de Pachacamac y algunos otros sitios, no hay consenso sobre si la gran mayoría de los
sitios podrían corresponder a cada dominio, ni se conoce su distribución física.14 Se ha
propuesto que el sitio arqueológico de Pampa de Flores podría ser la cabecera del dominio
de Manchay y la residencia del ayllu de Manchay (una subdivisión de la waranka).14

 En el valle de Lurín: Pachacámac, principal centro ceremonial. Otros poblados:


Maracuyá, Pampa de Flores, Jacinto Grande, Mal Paso, Molle, Manchay
Alto, Huaycán, Chontay y Avillay.
 En el valle del Rímac: Armatambo; Maranga (en el sector llamado la ciudadela
de tapia, donde destacan las huacas de Tres Palos, Cruz Blanca, San Miguel,
La Cruz, La Palma); Mateo Salado; Mangomarca; Fortaleza de
Campoy; Huaca Huantille; Huaca San Borja, Huaca Casa Rosada, entre otros.

Organización social[editar]
Al igual que otros señoríos de la costa central peruana, la masa de la población estaría
dividida de acuerdo a su especialización: pescadores, agricultores, comerciantes,
artesanos. En la cúspide de la pirámide social estaban, obviamente, los señores o nobles
que conformaban la clase dirigente

Organización económica[editar]
Las principales actividades económicas eran la agricultura, la pesca y el comercio de los
productos excedentes. Aprovecharon y mejoraron la excelente red de canales o acequias
heredada de la cultura lima, con la que ganaron extensas áreas para el cultivo. El valle de
Lima era muy fértil y daba las subsistencias a una crecida población. Los grandes recintos
ceremoniales, además de su función religiosa, servían como grandes almacenes de
productos alimenticios y como centros de fabricación de productos suntuarios.

Contexto histórico[editar]
Hacia el 900 d. C. con la desintegración del Imperio Wari, se crearon varios pequeños
reinos y confederaciones. Con el tiempo, dos culturas llegaron a dominar la región,
la cultura chancay al norte de Lima y la cultura ishma al sur. En los valles de Lurín y el
Rímac, en el actual departamento de Lima, surge el llamado Señorío ichma o Ichimay. Los
grandes poblados de la época anterior, situados en zonas alejadas de la costa
(como Cajamarquilla), fueron abandonados para dar preeminencia a nuevos
asentamientos más vinculados al litoral, como Pachacámac y Armatambo.
También Maranga, la otrora capital de la cultura lima, volvió a tener importancia,
elevándose un complejo de pirámides al sur del antiguo asentamiento.
Se cree que el pueblo Ishma era un pueblo de habla aymara que llegó a habitar las zonas
costeras cercanas a Lima tras el colapso del imperio Wari. La población del señorío Ichma
debió ser grande; sólo en el valle bajo del Rímac debieron vivir más de 150 000 personas,
pues según las crónicas, los incas organizaron la región en tres hunos;
cada huno abarcaba a diez mil familias, según la meticulosa organización decimal
El pueblo Ishma habitó Pachacamac y continuó el crecimiento y la influencia de la ciudad.
El pueblo de Ishma construyó al menos 16 pirámides en Pachacamac y construyó o
remodeló más estructuras en el área de Lima. Entre estos se encuentran la Huaca
Huantille en el distrito de Magdalena del Mar, la Huaca Mateo Salado en el distrito de
Pueblo Libre de Lima, la Huaca San Borja en el distrito de San Borja y la Huaca San
Miguel, en la antigua ciudad de Maranga en el distrito de San Miguel. Además, los sitios
arqueológicos en Puruchuco y Cajamarquilla han sido adscritos al pueblo Ichma.4
Al norte del señorío ichma se extendía el señorío de Collique, que dominaba el valle
del Chillón y la zona de Carabayllo y llegaba hasta Quivi (Quives actual). Es posible que se
haya forjado una alianza entre ambos señoríos para contener las constantes invasiones de
etnias de la sierra, como la de los yauyos y chacllas. Lo cierto es que hacia 1470 d. C. se
produjo la irrupción de los incas, supuestamente bajo al mando del príncipe Túpac
Yupanqui (el Sapa Inca era entonces Pachacútec), quien anexó toda esa región a la órbita
del Tahuantinsuyo. Sin embargo, las autoridades locales se mantuvieron, previo juramento
de obediencia al Inca del Cuzco, y el santuario de Pachacámac mantuvo su prestigio e
importancia, siendo ampliado por los mismos incas, aunque estos impusieron su propio
estilo arquitectónico, elevando un templo del Sol y un Acllahuasi.

Arte[editar]
Cerámica[editar]
Las construcciones ichmas se hallan asociados con cerámica con iconografía propia, que
ha sido poco estudiado por los investigadores.
«La cerámica ichma típica es de pasta gruesa y de color rojo claro, decorada algunas veces con
combinaciones negro-blanco y blanco-rojo, con un ornamento escultórico llamado "cara gollete", es
decir, un rostro estilizado decorando el cuello o gollete de la vasija. Se incluyen motivos con figuras
antropomorfas, ornitomorfas, ictiomorfas y zoomorfas.» 15

La cerámica Ichma es de tipo ceremonial y doméstico. Esta es sencilla en forma de


cántaros u ollas pequeñas para cocinar, platos y jarras. En algunos casos presenta
decoración simple por medio de franjas pintadas de color blanco, crema o guinda sobre la
superficie de los ceramios. Entre las vasijas ceremoniales destacan cántaros
antropomorfos con representación de dignatarios ornamentados con orejeras y tembetá
así como figurinas de aves, camélidos y mujeres desnudas.16

Arquitectura[editar]
Importantes expresiones arquitectónicas de los ichmas son sus pirámides truncas
construidas con adobes, aunque algunas están sostenidas por una base de piedra. En
todas ellas se distingue un común patrón religioso. Estos monumentos tienen básicamente
dos características:17
El uso masivo del tapial, es decir de grandes adobes o adobones de barro apisonado,
dejándose de lado la anterior técnica de los pequeños adobes o adobitos típicos de la
cultura lima.
La presencia de grandes rampas de acceso.
En el sitio de Pachacámac se han identificado 15 templos con rampas. En Maranga,
situado en el valle de Lima, destacan las pirámides o huacas de La Palma y Tres Palos. La
pirámide con rampa de Huaquerones parece también seguir el mismo patrón.
Dichas construcciones no solo cumplían funciones ceremoniales o religiosas, sino que
también servían como almacén de productos alimenticios (maíz, ají, etc.) y como
alojamiento de los artesanos que producían piezas de cerámica y tallas de madera,
actividades realizadas en los sectores adyacentes a las pirámides. Tras la conquista inca
las pirámides truncas con rampa cayeron en desuso y se impuso el estilo constructivo de
los conquistadores.17
La civilización Chancay fue una civilización preincaica que se desarrolló entre los
valles de Fortaleza, Pativilca, Supe, Huaura, Chancay, Chillón, Rímac y Lurín, en la
costa central del Perú, entre los años 1200 y 1470 d. C. que corresponde al Intermedio
Tardío.X

Su centro se ubicó a 80 kilómetros al norte de Lima. Se trata de una ubicación territorial


básicamente desértica, pero con valles fértiles bañados por ríos y ricos en recursos, que
permitieron, entre otros, un alto desarrollo de la agricultura.X

El comercio que desarrolló la civilización Chancay con otras regiones fue intenso y permitió
contactar con otras culturas y poblados en un área extendida; su influencia comenzó a
decaer en el siglo XV para dar paso territorial a sus conquistadores provenientes
del Imperio Inca.X

Economía[editar]
La economía de esta cultura se basó en la agricultura, la pesca y el comercio. Para
desarrollar la agricultura, sus ingenieros construyeron reservorios de agua y canales de
regadío. Situándose geográficamente frente al mar, explotaron la pesca artesanal tanto
desde la orilla como alejándose un poco de esta con los caballitos de totora. Igualmente
fueron notorios comerciantes con otras regiones ya sea por tierra hacia la sierra y selva
peruana y por el mar hacia el norte y el sur de sus límites territoriales.X

Los asentamientos de Lauri, Lumbra, Tambo Blanco, Pasamayo, Pisquillo


Chico y Tronconal principalmente concentraron a los artesanos que producían a gran
escala los ceramios y textiles.X

La cultura chancay es la primera de aquellas peruanas que masifica su producción


en cerámica, textiles así como en metales como el oro y la plata de los cuales hicieron
bienes rituales y domésticos. También se destacaron por sus artículos tallados
de madera.X

Los curacas regulaban las producciones de los artesanos, ganaderos y agricultores y


asimismo las actividades festivas.X

Artesanía textil[editar]
Sus textiles con encajes bordados con agujas y los tapices fueron de singular notoriedad;
fueron elaborados con algodón, lana, gasa y plumas. Los efectos técnicos para ese
entonces se consideran inigualados.X

Sobresalió notoriamente el brocado, la tecnología de la gasa decorada y el textil pintado


habiendo sido decorados con peces, aves y también con dibujos de forma geométrica.
Respecto a las gasas, fueron tejidas en algodón con los que se confeccionaban artículos
ligeros de forma cuadrangular de diferentes tamaños teniendo en algunas prendas dibujos
de peces, felinos y aves.X

Con pincel produjeron lienzos pintados directamente con diseños antropomorfos,


zoomorfos, geométricos y otros creativos dibujos de libre imaginación.X

Las telas o gasas tuvieron principalmente objetivos mágico religiosos y fueron utilizados
para cubrir la cabeza de los muertos al estilo de los tocados. De acuerdo a las creencias
de la época, los hilos para estas telas tenían que ser hilados en forma de una S en sentido
izquierdo. Este hilo que tenía un carácter mágico fue llamado lloque y de acuerdo a la
leyenda, las prendas eran impregnadas de poderes sobrenaturales y servían de protección
en el más allá.

Igualmente, sobre la base de un armazón vegetal, manufacturaron muñecas y otros


objetos recubiertos por retazos de tejidos y diversos hilos.X

Respecto al arte realizado con plumas, el desarrollo del color es mucho más avanzado que
en los ceramios. Las combinaciones e impresiones que causan sus colores en la
manufactura de mantos son notables. Las plumas eran insertadas en un hilo principal que
luego era cosido sobre la tela.X

La iconografía de sus mantos representaba mayoritariamente peces, felinos, pájaros,


monos y perros, especialmente perro sin pelo del Perú.X

Cerámica[editar]
El desarrollo de la cerámica y de los tallados de madera también fueron parte de la
singular mano de obra de esta cultura. Esta cerámica se ha hallado principalmente en los
cementerios de Ancón y en el valle de Chancay.X

La producción de cerámica fue a gran escala debido a la utilización de moldes.

No obstante la masiva producción de cerámicos, los artesanos produjeron vasijas abiertas


en las que se pueden observar más de 400 formas diferentes de dibujos que aún faltan
descifrar.

Su estilo es de una superficie áspera y está pintada en color negro o marrón sobre un
fondo crema o blanco y debido a esta particularidad es conocida como negro sobre blanco.

De esta cerámica, se destacan principalmente los cántaros de forma ovoide con rostros
humanos. Y otros relieves con las extremidades del cuerpo humano y también los ídolos
de tamaño reducido, llamados cuchimilcos, de forma antropomorfa representando a
figuras humanas con una destacada mandíbula, con los ojos pintados en negro.X

Estas figuras cuchimilcas, extienden sus brazos como alas listas para volar o invitando un
abrazo, como diciendo, "Bienvenido, estamos aquí" alejando así las malas energías, es
por eso que han sido hallados en su mayoría en las tumbas de la nobleza chancay.

A pesar de ser un rasgo característico de la cultura chancay, los cuchimilcos también


aparecen en las culturas lima y chincha.X

Los cuchimilcos casi siempre vienen en pareja (hombre/mujer) representando la dualidad


divina, en la cual creían las culturas precolombinas.X

Las llamadas muñecas de trapo no eran juguetes (pese a su aspecto de estar destinados a
juegos infantiles) sino objetos de valor mágico-religioso y eran trabajadas a veces
formando escenas de la vida del difunto o de personas allegadas y queridas, que de este
modo los acompañaban en la otra vida.

Al igual que su alfarería, las esculturas en madera de este pueblo de agricultores y


pescadores se caracterizan por la sencillez, sobriedad y naturalismo de las formas,
oponiéndose a la sofisticación de su artesanía textil. Con las maderas del desierto costero,
los chancay tallaron grandes y pequeños objetos, finamente grabados con motivos que
reflejan el medio marítimo, tales como aves marinas y embarcaciones.

Fabricaron también herramientas para el trabajo textil, las labores agrícolas y las faenas de
pesca, así como una variedad de objetos para el culto y las distinciones de estatus social.
En Chancay son comunes las cabezas humanas talladas en madera que coronan los
fardos funerarios de importantes dignatarios, con las cuales aparentemente destacaban la
condición de deidad o antepasado mítico que estos personajes adquirían después de
muertos. Las imágenes humanas en madera también pueden ser indicadoras de poder
político, especialmente cuando aparecen talladas en varas o bastones de mando.

Arquitectura y organización social[editar]


En el aspecto arquitectónico, esta civilización se destacó por crear centros urbanos de
grandes dimensiones con montículos en forma de pirámide y complejos edificios. Fue
organizada por diferentes tipos de asentamientos o ayllus y controlados por curacas o
dirigentes y destacaron los centros urbanos con las típicas construcciones para
dedicaciones cívico religiosas comprendiendo también los palacios residenciales.X

Su cultura fue marcada por la estratificación social, lo que se notaba también en los
pequeños poblados.

Las construcciones fueron sobre todo de adobe fabricado en serie sobre la base de


moldes y a veces, las más importantes, estuvieron mezcladas o combinadas con piedras.
Sus habitantes estaban asentados por oficio de tal manera de poder masificar la
producción de bienes.X

El acceso a las pirámides fue a través de rampas, es decir, de arriba hacia abajo.
Igualmente fueron de notoriedad sus grandes obras de ingeniería hidráulica tales como
reservorios y canales de riego.X

Entierros[editar]
Los cementerios de la civilización chancay fueron grandes.X

Había dos tipos de entierro en la cultura chancay, uno especial para la clase alta o para los
grandes señores, con cámaras de forma rectangular o cuadrangular, hechos de material
de adobe cubiertos con techos y paredes de caña a pocos metros bajo tierra, en fardos
funerarios conteniendo cerámica, tejidos y artículos en oro y plata. Se accedía por
escaleras.X

Para el común de los pobladores, sus entierros se realizaban casi en la superficie,


cubiertos por fardos funerarios con esteras y acompañado solamente con pocas ofrendas.

Collique, Colli, Colle o Collec es el nombre de un señorío que floreció en la costa central


del Perú, en parte del actual del distrito de Comas, entre los años 900 y 1470 de la era
cristiana, en los periodos conocidos como el Horizonte Medio y el Intermedio Tardío.
Aunque sus expresiones culturales no conformaron una unidad de estilo, se ha extendido
la denominación de cultura Colli o cultura Collique.X

Era gobernado por el Collicápac, su principal centro ceremonial fue la fortaleza de


Collique. Su área de influencia se ubicó en el valle bajo del río Chillón, actual localidad
de Collique (distrito de Comas). En la zona se ubica el Museo de los Colli entidad
encargada de la difusión y valoración del patrimonio histórico desarrollado por la cultura
Collique.X

Murallas[editar]
Artículo principal: Muralla de Tungasuca
Los Collis construyeron una extensa muralla, en los campos de cultivo que rodeaban a
la fortaleza y otra que iba paralelo al rio chillón extendiéndose hasta las playas de
Oquendo, estas murallas también sirvieron como caminos epimurales que median entre
0,5 y 1 metro de ancho.1 Para su construcción se emplearon adobes y tapia.

Territorio[editar]
El territorio Colli abarcaba toda la parte baja y media del valle del Chillón, extendiéndose
desde el mar hasta Chuquicoto, lugar situado más arriba de Quivi y limítrofe con el
territorio de los Canta.2

Características[editar]
Los terrenos de los Colli estaban irrigadas por manantiales, o puquíos y canales
artificiales. Además durante los meses de mayo hasta agosto los cerros de Collique se
llenan de vegetación y fauna temporal, conocidas como las lomas de Collique,
Independencia, etc.

Historia[editar]
Los Colli era un pueblo belicoso que sostenía frecuentes guerras con sus vecinos por
asuntos de aguas y de tierras, llegando en una oportunidad a invadir parte del valle de
Lima. Con los Canta estaban en perpetuo conflicto por las aguas del Chillón, que eran
vitales para su economía y que los canteños tenían como propias. Tiempo atrás, antes de
la expansión serrana, los Colli habían señoreado las alturas y las nacientes del río por lo
que se creían con derecho ancestral a sus aguas y les eran inaceptables las imposiciones
de los Canta. Por dichas razones el conflicto entre ellos era permanente, no obstante lo
cual Collis y Cantas comerciaban ingentemente y realizaban tareas en común para obras
de interés mutuo, como por ejemplo trabajo de tipo hidráulico.2

Guerra contra los Yauyos[editar]


Una de las pocas menciones acerca de una etnia denominada "Collique" o "Colli" la
tenemos en el Manuscrito de Huarochirí, donde se cuenta que entablaron guerra contra los
checas y conchas, etnias pertenecientes a la macroetnia Yauyos, perdiendo los primeros
parte de sus territorios serranos.

Guerra y conquista inca[editar]


Cuando Túpac Yupanqui avanzó al valle del Chillón se encontró a los Collis a quienes le
pidieron unirse al Imperio Inca.
Sin embargo, los Collis no aceptaron ya que se sentían seguros con su fortaleza , además,
vieron a los Incas como otro pueblo que quería quitarle sus tierras
El Inca con su ejército atacaron la fortaleza matando al curaca Collicápac y sus soldados,
solo respetando la vida de las mujeres y niños, pero los reubicaron.
Para reemplazar a los Collis, los Incas trajeron mitimaes y nombro como nuevo curaca a
un Yanacon, Después de ocupar la fortaleza los incas lo abandonaron y
construyeron Tambo Inga.34

Virreinato[editar]
A la llegada de los españoles al valle del Chillón encontraron al último curaca, Hernando
Nacara quien tenía un pueblo muy disminuido. Hernando fue hijo de Yanacon Yauri y
antes de él gobernó el curaca Acja, quien fue el curaca designado por Túpac Yupanqui.3
La cultura cajamarca es una cultura preincaica que surgió en los Andes del norte
del Perú, cercano a la ciudad de Cajamarca, del cual toma su nombre.1X

Toda la zona de Cajamarca estuvo dominada por estilos similares a Chavín durante el


primer milenio a. C.; de esto quedan como vestigios los sitios arqueológicos de Kuntur
Wasi y Pacopampa,2 pero es a partir del siglo III d. C. y hasta el IX d. C. (Intermedio
Temprano) en que la cultura Cajamarca alcanza el mayor nivel artesanal formando un
estilo propio.1X

Esta cultura andina tuvo características peculiares. Los cajamarca destacaron en textilería,
metalurgia y cerámica; esta última es muy original y sofisticada. El ceramio típico es un
vaso trípode o con tres patas. Vivieron de la agricultura y el comercio (trueque),
habiendo evidencia de que se relacionaron con poblaciones de la costa y de otras regiones
lejanas. Tuvieron incluso su propio idioma, el culli, de la que se conservan 62 palabras y
que se hablaba hasta Huamachuco.3X

Ubicación geográfica[editar]
La cultura Cajamarca se asentó en el norte del Perú, en el actual departamento de
Cajamarca, desde el 200 (d.n.e.) hasta 1300 (d.n.e.) Comprendió tres grandes áreas: la
cuenca alta de los valles de Chancay, Lambayeque, Chayama, y Chotano; las cuencas
alta y media de los valles de Jequetepeque y Chicama; y las cuencas de los valles de
Cajamarca y Crisnejas. Se extendió desde el departamento de Amazonas, hasta las
serranías de la Libertad y el norte de Ancash; su centro de mayor influencia y desarrollo
fue el valle interandino de Cajamarca. El centro pre-inca de Cajamarca se dio en el área
ocupada hoy en día por las provincias de Cutervo, Chota, Santa Cruz, Hualgayoc, San
Miguel, Celendín, Contumazá, San Pablo, San Marcos, Cajabamba y Cajamarca, en el
departamento de Cajamarca; y en Huamachuco y Otuzco en el departamento de La
Libertad. Durante este período, se construyeron sitios sobre cerros y fortalezas, lo que
sugiere fue una época de grandes conflictos, probablemente como consecuencia del
aumento demográfico.

Estudios[editar]
Fue Rafael Larco Hoyle quien identificó y definió la cultura cajamarca en base al estilo de
su cerámica, en un informe publicado en 1948. Por esos años, los arqueólogos franco-
suizos Henry y Paule Reichlen determinaron una secuencia general del desarrollo de la
civilización de Cajamarca en cinco fases, desde la decadencia de la cultura Chavín hasta
la época incaica. Posteriormente, a fines de los años 1970 y comienzos de los años
1980, se sumaron los estudios realizados por la Expedición Científica Japonesa a la
América Nuclear, bajo la dirección de Kazuo Terada, que establecieron nuevas fases
arqueológicas, sobre todo para las épocas más tempranas, que en líneas generales
concuerdan con las fases determinadas anteriormente.4X

Debemos señalar que, en la década de 1930, Julio C. Tello estudió también parte de las


expresiones de esta cultura, a la que denominó Marañón; otros arqueólogos la
denominaron Huamachuco.5X

Periodización[editar]
Henry Reichlen, que estudió la zona de Cajamarca en los años 1947 y 1948, periodizó la
civilización Cajamarca en 6 fases, que abarca desde el fin de Chavín hasta la llegada de
los incas:1X
 Torrecitas Chavín, 500 a. C.-100 a. C.
 Cajamarca I (Cajamarca inicial), 100 a. C.-100 d. C.
 Cajamarca II (Cajamarca temprano), 100-500 d. C.
 Cajamarca III (Cajamarca medio), 500-850 d. C.
 Cajamarca IV (Cajamarca tardío), 850-1450 d. C.
 Cajamarca V (Cajamarca final), 1470-1532 d. C.
Las fases de Cajamarca I a III, constituyen la cultura Cajamarca propiamente dicha.

Hacia 1980, los arqueólogos japoneses Matsumoto y Terada, basados en los estudios
realizados en los yacimientos de Huacaloma, Layzón y otros, establecieron nuevas fases
arqueológicas, que remontaban más atrás el desarrollo cultural de la región, y que en
líneas generales complementan y concuerdan con la anterior periodificación:6X

 Huacaloma Temprano (1500-1000 a. C.) Pre-Chavín.


 Huacaloma Tardío (1000-550 a. C.). Contemporáneo a Chavín.
 EL o Layzón Temprano (550-250 a. C.)
 Layzón (250-50 a. C.). Paralelo a las culturas Salinar y Cajamarca
 Y sucesivas secuencias posteriores.
Cajamarca I[editar]
Es la fase inicial de Cajamarca. Coincide con el periodo Intermedio Temprano y surge en
el año 100 a. C. Existen hallazgos arqueológicos correspondientes a este periodo en los
cerros Chondorko y Callapoma. Se tratan de cementerios profanados por huaqueros en los
cuales se hallaron varias tumbas de piedra a manera de cajas enanas.1X

Este periodo destaca por la cerámica en arcilla caolín con motivos en colores rojo,


naranja o negro, generalmente dibujados sobre el fondo crema natural de la arcilla.1X

Durante este periodo, los cajamarcas vivieron sobre laderas o las cumbres de los cerros;
su principal actividad fue la agricultura y según las investigaciones realizadas en el sitio de
Iscoconga, el cultivo primordial fue el maíz.1X

A inicios de la década de 1980, los arqueólogos japoneses K. Terada e Y. Onuki


identificaron esta fase en los sitios arqueológicos
de Huacaloma y Layzon denominándola Cajamarca inicial. Determinaron semejanzas de
su cerámica con la de la zona de Huaraz y la costa de La Libertad, lo que hacía presumir
la existencia de un fluido intercambio comercial entre estas regiones.1X

Cajamarca II[editar]
Esta fase fue ubicada en el cerro Chondorko. Destaca por la abundancia de cerámica en
forma de copas circulares, además de los relieves en la arquitectura y la construcción
de chullpas.1X

Los decorados de la fase Cajamarca II tienen parecido con los encontrados en las
culturas Recuay, Moche y Huamachuco. Se asegura también que la zona cultural de los
Andes del norte del Perú, tuvo un intercambio fluido con las culturas de los Andes del sur
del Ecuador.1X

Cajamarca III[editar]
Esta fase se extendió del 500 a 800 d. C. Es el momento en el que alcanzaron su apogeo
los estilos cursivo clásico y cursivo floral, plasmados en su cerámica. A fines de este
periodo y comienzos del siguiente (Cajamarca IV), Cajamarca se convirtió en un centro
donde confluían los más variados estilos que se producían en el Perú.
En Huamachuco (sur de Cajamarca y norte de La Libertad) se advierte una fuerte
influencia de estos estilos cerámicos cajamarquinos. Piensa Thatcher que una vigorosa
corriente cultural de Cajamarca irradió hacia el Callejón de Huaylas, vía Huamachuco. Si
las relaciones entre Cajamarca y Huamachuco son evidentes, el problema es cómo
explicarlas. Lumbreras piensa que el estilo cajamarquino fue popularizado y distribuido por
los huari, que presumiblemente invadieron y conquistaron la región, pero la misma
influencia se advierte también en fases posteriores, cuando ya había cesado
completamente este dominio.X

El término de esta fase marca el final de la cultura cajamarca propiamente dicha. Las
siguientes fases denotan la imposición de otras tradiciones culturales.

Principales sitios arqueológicos[editar]


No se sabe exactamente cuál fue la capital o centro administrativo y religioso, pero lo más
probable es que haya sido el poblado de Tantarica, en la actual provincia de
Contumazá.7 Se trata de una ciudad edificada en las faldas de un cerro, con piedras
labradas simétricamente y en la cual se hallan canales y subterráneos de trazos y
longitudes variables.X

Otro asentamiento importante sería Cerro Nivel, ubicado en Pampa de la Culebra, a 13 km


de la ciudad de Cajamarca.

Otros monumentos más conocidos son las torres labradas de Chiguirip (en Chota), el
centro ceremonial de Muyuc Chico (en Celendín), y las “ventanillas” (nichos funerarios) de
Llaucán (en Bambamarca) y Otuzco (cerca de la ciudad de Cajamarca).

Necrópolis[editar]X
Los cajamarcas solían enterrar a sus difuntos en nichos excavados en la roca, conocidos
generalmente como “ventanillas”. Las más conocidas se hallan las inmediaciones
de Otuzco, a 8 km al norte de la ciudad de Cajamarca; allí, las oquedades cavadas en la
roca llegan a centenares y cada una de ellas alcanza los 8 a 10 m de profundidad.X

Cerámica[editar]
Se trata de una alfarería fina de color blanquecino o crema, mayormente vasos trípodes o con base,
recipientes lenticulares y cántaros globulares con pequeñas asas así como platos, vasos y cucharas.
La decoración es hecha a pincel y logra un efecto floral, cursivo o caligráfico, luego de un primer
momento de ornamentación sencilla. Se manifiesta bajo la forma de dibujos abigarrados que cubren
totalmente la superficie del espécimen, pero también la hay a modo de dibujos geométricos simples
que abarcan sólo parte de la vasija. Es decoración que escoge motivos diminutos y que incursiona
ocasionalmente en el interior del cántaro, dándose allí en círculos y línea rectas, quebradas y
paralelas. Tomando a la superficie encontramos que sobre el fondo crema o naranja se dan los
dibujos rojos, marrones y negros, hallándose otros de color ladrillo sólo cuando la cortina de fondo
ofrece tonalidad cremosa. No escasean los motivos zoomorfos, como serpientes o cabezas de
reptiles y felinos; y también los fitomorfos a modo de follajería.9

Religión[editar]
Lo que se conoce de la religión de los Cajamarca está en los escritos de los agustinos,
quienes fueron los primeros religiosos en evangelizar la zona. Escribieron que los
Cajamarca tenían un conjunto de deidades relacionadas con el Sol, la Luna y las estrellas.
La más importante era Atagujo, el creador del mundo, al que seguía Catequil, que
producía la lluvia, los rayos, los truenos y relámpagos. Lo representaban como un
hombre con una porra en la mano y una honda en la otra, que al tirar con su honda
producía los rayosX

Los Chachapoyas es una cultura arqueológica del Antiguo Perú que se desarrolló en el


actual departamento peruano de Amazonas a finales del Horizonte Medio y durante todo el
periodo Intermedio Tardío. Según Inca Garcilaso de la Vega, también eran denominados
como "chachas". Los chachapoyas fueron conquistados por los Imperio Incaico en tiempos
del gobernante Túpac Inca Yupanqui
El cronista Cieza de León recoge algunas notas pintorescas sobre los chachapoyas:
"Son los más blancos y agraciados de todos cuantos yo he visto en las Indias que he andado, y sus
mujeres fueron tan hermosas que por serlo, y por su gentileza muchas de ellas merecieron ser de
los incas y ser llevadas a los templos del sol [...] andan vestidas ellas y sus maridos con ropas
de lana y por las cabezas solían ponerse llautos, que son señal que traen para ser conocidas en
todas partes"

Etimología[editar]
El nombre "chachapoyas" fue dado a esta cultura por los incas; el nombre que esta gente
pudo haber usado para referirse a sí mismos no se conoce. El significado de la palabra
Chachapoyas puede derivarse del quechua sach'a phuyu (sach'a = árbol, phuyu = nube)
que significa "bosque nublado", otra alternativa es que puede haber sido de sach'a-p-
qulla (sach'a = árbol, p = de la, qulla = el nombre de un reino preincaico de Puno que los
Incas usaban como término colectivo para los muchos reinos alrededor del Titicaca) el
equivalente de "gente qulla que vive en los bosques".

Ubicación geográfica[editar]
Los chachapoyas moraban al sureste de los bracamoros, sobre la margen derecha del río
Marañón. Su desarrollo tuvo como centro el valle del río Utcubamba. Su territorio se
extendía de norte a sur casi 400 kilómetros, desde el río Marañón en la zona de Bagua,
hasta la cuenca del río Abiseo, donde se encuentra la ciudadela de Gran Pajatén, y aún
más al sur hasta el río Chontayacu. Calancha ofrece la siguiente descripción:
Acerca de los "tigres" (refiriéndose a los jaguares), los misioneros agustinos pioneros
mencionaron que:
Abarcaba así la parte sur del actual departamento de Amazonas y sectores del noroeste
del departamento de San Martín, como también espacios del
extremo oriental del departamento de La Libertad. En efecto, las noticias que consigna
el Inca Garcilaso de la Vega refieren que el territorio de los chachapoyas era tan extenso
que le "pudiéramos llamar reino porque tiene más de cincuenta leguas de largo por veinte
de ancho, sin lo que entra hasta Moyobamba que son treinta leguas de largo [...]". Para
una interpretación adecuada de esta información, diremos que una legua corresponde a
cerca de cinco kilómetros.

Historia[editar]
Antecedentes[editar]
Los chachapoyas tienen una larga historia en la región, medida en varios milenios a juzgar
por los testimonios de arte rupestre expuestos en las paredes rocosas de cuevas de la
provincia de Utcubamba. Posiblemente fueron descendientes de
inmigrantes cordilleranos que modificaron su cultura ancestral en el nuevo medio, tal vez
recogiendo tradiciones de los primeros pobladores de origen amazónico.

Intermedio tardío[editar]
Lo tradicionalmente denominado "chachapoyas", propiamente dicho, posiblemente tuvo
sus inicios en el siglo VIII. Modificaron el paisaje selvático tornándolo erosionado y yermo a
medida que iban depredando los bosques y como consecuencia de las quemas anuales a
que sometían sus tierras. Esta modificación del paisaje original se presenta
elocuentemente en el área del río Utcubamba.

Horizonte tardío[editar]
Gobierno de Túpac Yupanqui[editar]
Túpac Yupanqui fue el primer inca que contempló la posibilidad de sojuzgar Chachapoyas,
durante la guerra Inca-Chachapoyas. No obstante, tras conquistar Huacrachuco, decidió
tomarse un tiempo para reorganizar sus fuerzas. Chachapoyas era un objetivo atractivo
debido a los recursos que ofrecía, además de suponer una posición estratégica y firme
desde la cual enviar expediciones al este, adentrándose en las selvas tropicales.
El ejército incaico reunió una cifra aproximada de 20 000 soldados (en su mayoría,
provenientes del Collasuyo) para atacar desde el sur. El yacimiento de Pampa Hermosa B,
cercano al Gran Saposoa, es frecuentemente referido como un campamento militar
imperial en su empuje contra las distintas fortificaciones que salpicaban los boscosos
cerros y montañas de Chachapoyas.
Las fuerzas incásicas avanzaron implacables a través del agreste territorio; es de destacar
la batalla del paso de Chirmac Cassa, en la cual murieron 300 soldados imperiales, y el
asedio de la fortaleza de Piajajalca, en el cual los incas capturaron a un importante caudillo
guerrero llamado Chuqui Sota. Los chachas fueron reclutados para batallar en contra de
etnias rivales, como los luyas. Levanto se construyó como un bastión militar incaico. La
campaña de Túpac Yupanqui se detuvo finalmente en las zonas de Moyobamba y
Cascayunga, las cuales se rindieron pacíficamente. Como premio, el inca agasajó a sus
jefes con abundantes prendas finas.
Algunos chachapoyas fueron deportados a Cajamarca (incluyendo una colonia chilcho
en Chetilla) y Amaybamba, mientras que otros sirvieron como alabarderos en el ejército
(según Santa Cruz Pachacuti). El Incanato instauró el sistema de organización mediante
curacazgos y procedió con la construcción de infraestructura administrativa, militar y
religiosa. En Levanto residieron numerosos nobles incaicos, administrando la zona nuclear
de Utcubamba, mientras que Cochabamba fue erigido como el principal centro
administrativo de toda Chachapoyas. Como primer gobernador de la nueva provincia, se
nombró a Chuillaxa, quien ya poseía experiencia política como curaca de Chibul y fue
ascendido con el título de "apu". Su administración se caracterizó por un clima de
estabilidad y tranquilidad.
Gobierno de Huayna Cápac[editar]
Durante el reinado de Huayna Cápac, Huayna Chuillaxa, hijo de Apu Chuillaxa, sucedió a
su padre como gobernador de Chachapoyas. La administración de Huayna Chuillaxa fue
bastante agitada. Se suscitaron dos rebeliones que, aunque fueron finalmente derrotadas,
le valieron la destitución de su cargo. Se cree que estuvo de alguna manera confabulado
con los movimientos sublevados, aunque solo mostró gran pesadumbre por la decisión de
removerlo del cargo. Como método preventivo, uno de sus hijos, Anucara Chuillaxa, fue
enviado al Cusco para adoctrinarlo en las costumbres y políticas incas, aunque acabaría
residiendo permanente en la capital.
A mediados del mandato de Huayna Cápac e inmediatamente tras la destitución de
Huayna Chuillaxa, se eligió al yanacona Chuquimis como nuevo gobernador. Él era uno de
los hombres de confianza del emperador; incluso se le concedió el título de "apu".
Irónicamente, es muy probable que Apu Chuquimis haya envenado a Huayna Cápac con
supuestas hierbas medicinales para "curarle" una enfermedad previa.
Apu Chuquimis murió repentinamente bajo circunstancias extrañas (probablemente un
suicidio) durante el lapso en el que Colla Topa, uno de los militares y nobles más cercanos
a Huayna Cápac, se dirigía a Chachapoyas para castigarlo por el presunto
envenenamiento. Al darse cuenta de que Apu Chuquimis ya había fenecido, ordenó de
todas formas extraer sus restos de su sepultura ubicada en unos "peñascos" (quizás un
mausoleo o sarcófago) para enterrarlos, lo cual los despojaba de sentido religioso
conforme lo dictaba el culto andino a los cuerpos de ancestros ilustres. Asimismo, ordenó
ejecutar a su hijo Jos Chuquimis y encarcelar en el Sancayhuasi al noble cusqueño
Chuquisguamán, de quien se sospechaba su complicidad. También nombró a Tomallaxa
como nuevo gobernador gracias a su experiencia política como curaca de Llama Chibani.
Tomallaxa gobernó por un corto periodo de tiempo, alrededor de 2 años, hasta su
fallecimiento. Chuquisguamán, por otro lado, consiguió superar su estadía en el
Sancayhuasi y fue llevado al Cusco.
Otra consecuencia de las rebeliones fue el empleo masivo del sistema de mitimaes para
pacificar la región. Aunque este ya se había practicado durante el gobierno de Túpac
Yupanqui, con Huayna Cápac alcanzó su punto álgido. Se incrementaron enormemente
las deportaciones de grupos chachapoyas hacia otras regiones del imperio (hasta 26
contingentes), siendo reemplazados con colonos incaizados. Uno de los casos más
conocidos es el de los colonos huancas que se asentaron en un poblado que hasta ahora
existe: Huancas. Estos desarrollaron una enemistad con los locales luyas, la cual a veces
escalaba en choques armados. Acerca de estos conflictos, un testimonio de un curaca de
nombre Jesalón narra que:
El inca en persona también anduvo por Chachapoyas, rodeado de un ejército de 100,000
soldados, con motivo de recaudar coca y ají para las ceremonias del funeral de su madre:
la coya Mama Ocllo.
Gobierno de Huáscar[editar]
Durante el gobierno de Huáscar, soldados chachapoyas integraron las filas de la guardia
real incaica, sirviendo junto con tropas cañaris y los tradicionales de etnia quechua. Estos
efectivos no residían en Chachapoyas, sino que tenían como base el barrio cusqueño de
Carmenca. Según Martín de Murúa, ostentaban un estatus privilegiado y exento de
servicios personales.
Una de las escasas campañas militares emprendidas por Huáscar durante su breve
mandato se dio justamente en Chachapoyas. El objetivo era la conquista de Pomacochas.
Esta zona, ubicada al norte, todavía mantenía independencia del imperio. Desde Levanto,
fue despachado un ejército comandado por los capitanes Tito Atauchi y Tambo
Uscamayta. Los militares incaicos también nombrarían a Puiluana como nuevo gobernador
de Chachapoyas para cubrir el vacío dejado por el temprano deceso de Tomallaxa. Por su
parte, los pomacochas recibieron refuerzos de los chupatis y hondas (aparentemente,
etnias de la periferia). Estos se replegaron hacia una fortaleza y emitieron una oferta de
paz, por lo que los incas enviaron una comitiva presidida por Chuquisguamán.
Los pomacochas se encontraban en medio de celebraciones, a manera de congraciarse
con los incas. Según Murúa:
Después, cuando los militares incaicos se hallaban con la guardia baja y probablemente
bajo el efecto del alcohol, los chachapoyas
Como era costumbre para muchas etnias de Chachapoyas, decapitaron los cuerpos de
Chuquisguamán y otros oficiales para obtener cabezas-trofeos, colocándolas en las
puertas de sus viviendas. Huáscar, enterado de la situación, envió refuerzos a Tito
Atauchi para la ejecución de un ataque resolutivo contra la fortaleza pomacocha. El asedio
obtendría un éxito contundente, aplastando la resistencia pomacochas. El ejército incaico,
victorioso, retornó al Cusco para celebrar el triunfo en compañía del mismo Huáscar.
En relación con la política de mitimaes, ubicó a grupos chupaychus (también denominados
como chupachos) en guarniciones que todavía no han sido identificadas.
Guerra civil inca[editar]
Durante la guerra civil incaica, Chachapoyas suministró millares de soldados para reforzar
las filas huascaristas; es notoria la presencia de 10,000 soldados chillao, muy estimados
dada su belicosidad y arrojo. No obstante, estos refuerzos no consiguieron impedir las
continuas derrotas cusqueñas que permitieron a los atahualpistas penetrar en
Chachapoyas. Puiluana fue convocado por Huáscar para presentarse en Cusco, lugar en
el cual fallecería. El triunfante Atahualpa ingresó a Chachapoyas, visitó Pipos e instauró un
régimen afín a los atahualpistas, nombrando a un yanacona llamado Guamán como nuevo
gobernador, acomapañado de un tal Çuta como corregente. Tenían como segunda
persona a Chuquimis Longuin (hijo de Apu Chuquimis) y Lucana Pachaca,
respectivamente. Los remanentes chachas se agruparon en torno a los antiguos sitios
incaicos como Levanto, mientras que otros grupos más alejados (como los chillaos,
charrasmal y luyas), alcanzaron autonomía al aprovechar la ineficacia del
gobierno atahualpista. Tras la captura de Atahualpa, las fuerzas quiteñas entraron en
decadencia y su posición militar se comprometió severamente, empeorando aún más el
inestable panorama en Chachapoyas.

Periodo transicional y época virrienal[editar]


Aunque el totalitarismo inca suprimió temporalmente los conflictos internos en
Chachapoyas, se reanudaron una vez inaugurada la cuasi-anarquía generalizada
resultante de la guerra civil inca, la subsecuente desintegración del régimen imperial y la
muerte del gobernador Puiluana. Los primeros españoles que arribaron a Chachapoyas en
1535, capitaneados por Alonso de Alvarado, se toparon con un entorno violento y
fraccionado, a lo que se le sumaba una epidemia de viruela y crisis en la producción
agrícola. Los chachas restantes vivían bajo la constante amenaza de incursiones y
saqueos contra sus campos de cultivo, perpetrados por otras poblaciones de Chachapoyas
como los charrasmal, quienes aparentemente cometían pillaje como un intento de
sobrellevar la caótica situación. El curaca Guamán, impotente de ejercer su poder,
colaboró con los hispanos a fin de restaurar el orden.

Siendo así, el breve periodo de turbulenta independencia de Chachapoyas fue truncado


por una campaña cusqueño-hispana dirigida por el cusqueño Cayo Túpac Rimanchi
(gobernador de Levanto). Su participación está registrada en el testimonio de Luis Valera,
en un documento de 1592 recuperado por Peter Lerche:
Aunque se enfrentaron con varias etnias, la guerra más ardua y sangrienta se dio contra
los chillaos. Dirigidos por el caudillo Guayamil, ofrecieron una obstinada resistencia que
finalmente fue derrotada. Guayamil fue tomado como prisionero y ejecutado. Durante el
levantamiento de Manco Inca, algunos chachapoyas simpatizaron con los rebeldes, siendo
aplacados por sus pares que se remitieron al oficialismo cusqueño, favorable al Imperio
español. El curaca chachapoyas Llajas Chuquillasac fue decapitado por los sublevados a
manera de represalia.

Con Chachapoyas virtualmente domeñada, los españoles procedieron con la aplicación


del sistema de encomiendas y corregimientos. Se crearon los corregimientos de Luya-
Chillaos, Caxamarquilla-Collai y Pacllas. Las encomiendas se establecieron en Luya,
Chillao, Chilcho, Leimebamba y Cochabamba; estas tres últimas dentro de la propiedad
de Alvarado, quien fue nombrado como principal encomendero de la región. Por otro lado,
Guamán fue ascendido como curaca principal de Chachapoyas en retribución a las
facilidades suministradas. Ambos fueron sucedidos por Juan Pérez de Guevara y Alonso
Quinyop, respectivamente. La sobreexplotación ejercida en las encomiendas, sumada al
impacto de la viruela, supuso la progresiva reducción del número de habitantes nativos. La
dureza del trato a los chilchos fue particularmente brutal bajo el dominio de los
encomenderos, lo cual queda demostrado por la disminución de su población en menos de
20 años (de 40,000 a 8,000 personas). Waldemar Espinoza escribió acerca de un caso
puntual donde se manifestaron abusos y castigos contra los chilchos:
A pesar de todo, algunos asentamientos chachapoyas todavía conservaban cierta
autonomía, paralelamente a las autoridades españolas, hasta las postrimerías del siglo
XVI. Tal es el caso de Purunllacta de Soloco. También acontecieron rebeliones, como la
sublevación posic de 1549 en Ipapuy, que fueron severamente castigadas. La última etnia
de Chachapoyas en ser conquistada por los hispanos fueron los orimonas. Sus territorios
eran los más orientales, casi rozando con la selva, siendo sumamente agrestes, tupidos e
infestados de jaguares. El objetivo español era aprovechar el potencial climático de la zona
orimona para que campesinos chilchos pudiesen cultivar y cosechar algodón como tributo
al régimen virreinal. En esta campaña se apeló a los perros de guerra y la quema de
aldeas, alzándose los hispanos con la victoria.
Paulatinamente, los rezagos culturales chachapoyas fueron disueltos y absorbidos dentro
de la nueva sociedad virreinal. Esta significó el ascenso definitivo del quechua como
lengua principal (en detrimento del chacha vernáculo) y el auge de componentes culturales
foráneos. Por el ámbito político, a inicios del Virreinato se dieron constantes pugnas
legales entre los curacas descendientes de Apu Chuquimis, Tomallaxa y Guamán por
alzarse con el cargo de curaca principal, aunque sus dominios de facto se iban reduciendo
hasta Cochabamba y Leimebamba. En 1577, los descendientes de Guamán consiguieron
alzarse con la supremacía, gobernando hasta extinguirse en 1825, pocos años después
del surgimiento del Perú.

Manifestaciones culturales[editar]
Arquitectura[editar]
La arquitectura de Chachapoyas se caracteriza por los recintos y torreones de planta
circular, frecuentemente decorados con aleros, ménsulas y lajas líticas ordenadas de tal
manera que forman figuras geométricas y antropomorfas. Ejemplos característicos son los
de Olán, Macro, La Congona, Ollape, Yálape, Gran Saposoa, Gran Pajatén, Gran
Vilaya, Purunllacta de Soloco, Purunllacta de Cheto, Navar, Chaquil,
Kacta, Chipuric, Atumpucro, Llaqtacocha, La Playa, El Encanto, Chichita, Churro y muchos
otros, algunos ocultos por la densa maleza. Ciertas cuevas eran consideradas como
entornos sagrados, por lo que no es extraño encontrar en ellas restos de rituales y
entierros chachapoyas; por ejemplo, el tragadero de Chaquil o la celebérrima caverna de
Quiocta.

Caverna de Quiocta

No obstante, la obra chachapoyas más grande y más conocida es Kuélap, conformado por
un conjunto de gigantescas murallas y plataformas construidas sobre la cima de una
montaña escarpada y agreste. Los muros que la sostienen, levantados con piedras
uniformes y careadas, se elevan hasta por 19 metros. Según Kauffman Doig
(1996), Kuélap pudo ser un gran centro administrativo de la producción agraria donde
además se hacían rituales propiciatorios de la fertilidad, como ocurrió en gran parte de la
arquitectura monumental de los Andes antiguos.

Sarcófagos y mausoleos[editar]
Los chachapoyas mantenían un gran respeto por sus difuntos ya que lo consideraban
especiales. Destacaron gracias a dos modalidades de entierros: los sarcófagos, que eran
tumbas unipersonales con forma humana, y los mausoleos, que eran tumbas colectivas.
Ambos se caracterizaban por estar construidos en cavernas naturales o excavadas en
laderas verticales inaccesibles.1
Ejemplos de yacimientos que cuentan con mausoleos y sarcófagos son los Sarcófagos de
Carajía, Sholón, los mausoleos de la Laguna de los Cóndores, Mausoleos de Revash,
Diablo Wasi, La Petaca, Sarcófagos de Cerro El Tigre, Los Pinchudos, Pueblo de los
Muertos/Tingorbamba, etc.
Cerámica[editar]
La cerámica chachapoyas fue tosca, tanto en lo que se refiere a su factura como a su
decoración. Los elementos decorativos están prácticamente limitados a motivos
acordonados o "achurados". Peter Lerche (1986) propone que estos son de origen
amazónico. En todo caso, este sería el único patrón procedente de la Amazonía ya que, en
lo fundamental, los chachapoyas se enraízan en la tradición cultural andina. Por el territorio
chachapoyas aparece, igualmente disperso, un tipo de cerámica negra bien alisada,
afiliada, al parecer, a la alfarería chimú. Las cerámicas pintadas son frecuentes en el norte
mientras palidecen en el sur. De no ser de elaboración local, debe proceder de
las costa norte, por trueque o por otro conducto. Del área de los chachapoyas proceden,
asimismo, recipientes de cerámica cajamarca y aun de estilo chancay. Arturo Ruiz Estrada
(1972) elaboró una clasificación de la cerámica chachapoyas basada en un muestrario que
reunió en Kuélap. Se divide en asa estribo y asa puente.

Escultura[editar]

Aparte de los exponentes escultóricos que conforman los sarcófagos, estatuas de madera
encontradas en Los Pinchudos son otro conspicuo ejemplo del arte chachapoyas. En
piedra también se esculpieron figuras antropomorfas, zoomorfas y geométricas, las cuales
integrarían cabezas clavas, bajorrelieves y decoraciones a base de lajas.

Cabezas-trofeo[editar]
En Chachapoyas, la decapitación de rivales y el uso de sus cabezas como símbolo de
estatus y valor fue común, posiblemente como resultado de la influencia selvática,
particularmente de los shuar. Esta costumbre se perpetuó en zonas remotas durante los
tiempos virreinales. Se cree que los cráneos ubicados encima de algunos sarcófagos
corresponden con un uso ritual de las cabezas-trofeo.

Controversias acerca de su organización sociopolítica


y cultural[editar]
Garcilaso, readaptando las ideas de Blas Valera, fue el primero en asumir que el
Chachapoyas preincaico se habría constituido como un reino. La falta de estudios y
meticulosas investigaciones científicas en la región perpetuaron esta idea, la cual se
acentuaría durante el auge contemporáneo de turistas. El arqueólogo Alfredo Narváez fue
el principal promotor de la imagen de un "gran y poderoso reino chachapoyas" con capital
en Kuélap.
A finales del siglo XX, una idea alternativa empezó a cobrar cada vez más fuerza entre los
círculos académicos: la existencia de múltiples señoríos chachapoyas autónomos que
compartían una identidad cultural, incluyendo misma lengua, divinidad, festividades y otras
costumbres. Esta propuesta fue defendida principalmente por Waldemar Espinoza, quien
agrega que los ayllus chachapoyas convivían pacíficamente. No obstante, no se cuenta
con la evidencia requerida para afirmarlo tajantemente; por el contrario, la zona
chachapoyas parece haber desarrollado una escasa organización política y una
fragmentación sociocultural.
La noción de que el Chachapoyas preincaico se dividía en señoríos parece estar
influenciada por la noción del sistema organizativo mediante curacazgos, el cual fue recién
impuesto bajo el Imperio incaico. Uno de los principales argumentos para descartar la
existencia de organizaciones políticas complejas en Chachapoyas es la inexistencia de
residencias de élite para hipotéticas autoridades políticas centrales, algo a considerar
teniendo en cuenta la clásica y férrea jerarquización social andina. Los únicos líderes
chachapoyas habrían sido caudillos de guerra activos en circunstancias excepcionales,
como lo sugieren pinturas rupestres que representan personajes victoriosos exhibiendo
armas, vistosas indumentarias y cabezas-trofeo.
La existencia de caudillos temporales se ve reforzada por algunas crónicas. Al
respecto, Pedro Sarmiento de Gamboa anota que:
Vale la apena acotar que la palabra "shinchi" (jefe guerrero) fue opacada por la
generalización del término "curaca". En suma, es altamente probable que en Chachapoyas
habrían existido múltiples sociedades aldeanas-tribales que correspondieron a distintas
etnias las cuales, aunque se cree que ocasionalmente cooperaban juntas para la
construcción de monumentos como Kuélap, solían incurrir en conflictos bélicos.

También podría gustarte