MÁS DE 30
AÑOS
Madres Unidas Contra la Droga
PARA QUE NO
ME OLVIDES
Madres Unidas Contra la Droga
Primera edición enero de 2013
Segunda edición mayo de 2013
RECOPILACIÓN DE INFORMACIÓN, ENTREVISTAS
Y REDACCIÓN DEL LIBRO:
Ana Martínez
Paloma Bru
Loli Sánchez
Manuel Basagoiti
Iris Bernal
Mario Arqued
Marta Aguirre
Javier Santos
Asociación para la Investigación y la Intervención
social REDES
Corrección a cargo de:
Lorena Martínez Cienfuegos
Coordinación editorial:
EDITORIAL KLINAMEN
Maquetación y diseño de portada:
EDITORIAL KLINAMEN
Precio de producción: 2,9 €
Cualquier forma de reproducción, distribución pública o
transformación de esta obra se tendrá que poner en co-
nocimiento de la Asociación de Madres contra la Droga para
su autorización.
Invitamos al debate y difusión y uso no comercial de la
obra.
A los chavales que no estan
y a los que sobreviven,
sin cuyas historias no hubiera sido posible
mantener nuestra forma de lucha.
Y a todos los que nos han ayudado
para que este relato vea la luz.
Índice
PRÓLOGO..................................................... 9
INTRODUCCIÓN......................................... 17
La cocinilla o ¿Quién nos mandaría
a nosotros meternos en este
berenjenal?.............................................. 19
1. Escenografía social................................. 29
2. De la Emoción a la Acción.................... 35
I. Introducción............................................. 35
II. ¿Qué refleja este libro?........................... 40
III. Los inicios.............................................. 49
3. Aquí se practica y se vive la utopía.
Luchas, acciones, anécdotas…................ 65
I. La Movida del refor ................................. 67
II. Operación Mendigo................................ 76
III. Contra la ley Corcuera y la patada
en la puerta............................................ 79
IV. El piso de Madres................................... 81
V. Y la secreta llegó al piso........................... 83
VI. Cierre del hospital penitenciario........... 84
VII. Taller de arte libre................................ 87
VIII. El caso Villanubla y las morcillas
el pueblo.............................................. 90
IX. Coordinadora Estatal con las personas
presas.................................................... 94
X. La acampada en el Paseo del Prado........ 97
XI. ¿Pagaría el Atleti?.................................. 99
XII. ¿Quién secuestra a quién?.................... 100
XIII. Los FIES.............................................. 105
XIV. El encierro de la Almudena................. 109
XV. Los siete Días de Lucha Social.............. 112
XVI. Los ataúdes de nuestros muertos....... 120
XVII. En Andalucía, hace unos años........... 121
XVIII. Los conciertos................................... 127
4. Testigos de Nuestra Historia............... 125
I. Los Abogados............................................ 137
II. Los Jueces............................................... 146
III. Los Movimientos Sociales..................... 157
IV. Académicos............................................ 193
5. Madres Resistentes................................ 199
6. Otra Forma de Lucha............................ 217
I. Canciones y poemas................................ 219
II. Carteles y octavillas................................. 230
III. Comunicado a mano.............................. 234
7. Epílogo....................................................... 235
PRÓLOGO
ENRIQUE DE CASTRO
Además de llegar tarde con este prólogo (a tantas
cosas llego por los pelos), que aparece en la segunda
edición de este libro, me cuestiona el hecho de pen-
sar que Para que no me olvides no necesita prefacio
alguno. Se lee de un tirón.
El comienzo, sin preámbulos: Cuando ocurre
un genocidio, es necesario transmitirlo (pág. 17).
¿Habrá apreciado antes alguien que la introducción
masiva de las drogas ha sido en realidad la práctica
de un exterminio de miles de adolescentes y jóvenes?
Son las madres de estos chavales las que quieren
escribir el drama que han vivido en primera persona
y, al sentirse incapaces, piden ayuda a la Asocia-
ción para la Investigación y la Intervención social
REDES para que transcriban lo que ellas quieren
contar. Y entre unas y otros nos regalan este libro.
Cuando deciden convertirse en asociación de
Madres Unidas Contra la Droga, el nombre, los
··· 9
PARA QUE NO ME OLVIDES
pañuelos al cuello y las chapas con la jeringuilla rota,
corren como reguero de pólvora por un montón de
ciudades y pueblos en distintas comunidades. Las
madres de muy diferentes sitios adoptaron el nom-
bre que habían acuñado las que se reunían en la
parroquia de San Carlos Borromeo, en Entrevías. Las
de Galicia, que habían nacido más o menos al mismo
tiempo, se asociaron bajo el nombre Erguete. Pero
este cúmulo de asociaciones por toda la geografía
española surge a partir de 1987, año que establece un
punto de inflexión en este movimiento incipiente.
La asamblea de las madres de los primeros chava-
les que cayeron en la trampa de las drogas comienza,
como se cuenta en este libro, en la parroquia de San
Pablo, Alto del Arenal, Vallecas, en el año 1980.
“Los chavales del barrio se acercaban a la iglesia
pidiendo ayuda porque, como ellos mismos decían,
allí los curas se tiraban el rollo, y luego las madres
empezamos a acudir desde distintos lugares de Valle-
cas… al principio con mucha vergüenza, preguntán-
donos ¿qué habíamos hecho mal? o justificando
a nuestros hijos por las malas compañías que les
habían llevado a la droga y a la delincuencia.
…En la parroquia se les ocurrió convocarnos y jun-
tarnos a todas, por entonces unas treinta, para expli-
carnos que no era ese el problema (ni las familias ni
las malas compañías) sino un gol que nos habían
metido en las calles” (pág. 51).
10 ···
PRÓLOGO
A finales de 1981 me encargaron de la parroquia de
San Carlos Borromeo, en Entrevías, y nos traslada-
mos todos allí, jóvenes y madres incluidos.
A partir de 1982 van acudiendo chavales y madres
de casi todos los pueblos y barrios periféricos de
Madrid, Parla, Móstoles, Villaverde Alto y Bajo,
San Fermín, Caño Roto y Pan Bendito en Caraban-
chel, Hortaleza, La Ventilla, San Blas… Establecimos
una fuerte relación con grupos de personas de estos
barrios que, al igual que nosotros, empezaron a aten-
der a los chicos de la calle y de ahí nació la Coordina-
dora de Barrios de Menores y Jóvenes.
Nuestros objetivos eran que tuvieran una vivienda
y trabajo en autoempleo. Vivían en nuestras casas, en
algunas de las madres o en la parroquia y se orga-
nizó inicialmente una encuadernación, un taller de
costura y la asociación Traperos de Emaús, que aún
perdura. Los chavales estaban íntimamente relacio-
nados con las madres y en el transcurso de años se
fueron convirtiendo en militantes de su propia causa.
Comisarías, juzgados y cárceles eran el pan nuestro
de cada día y cada noche.
Los grupos de madres de los barrios citados de
Madrid se reunían en la parroquia en asamblea que
pronto empezó a coordinar Maribel Llorente, estu-
diante de trabajo social que no quiso terminar la
carrera (¡le faltaba una asignatura!) por no tener
un título que la desvinculara de los chavales. Quería
vivir con ellos, no trabajar para ellos.
··· 11
PARA QUE NO ME OLVIDES
El SIDA y las muertes comenzaban a hacer estra-
gos en los jóvenes, tanto que cementerios y funerales
se hicieron lugar común para todos nosotros. Hasta
que un policía de la comisaría de Entrevías, mató a un
chaval de diecisiete años, Miguel, de un tiro a boca-
jarro, después de haberle atropellado con su coche.
Corría el mes de marzo de 1985 y aquello desató una
tormenta en los chavales y las madres que acabó con
la primera manifestación masiva, unas mil quinien-
tas personas, desde el bulevar de Vallecas hasta la
comisaría de Entrevías. Se denunciaban las torturas
y muertes a manos de policías.
Durante todo este tiempo se iban vinculando per-
sonas de todo tipo y condición atraídas por la tarea
social que se realizaba en la parroquia. Abogados
jóvenes que atendían a los chavales, jueces y fiscales
a los que invitábamos a las asambleas comunes para
que escucharan nuestras denuncias, algún empresa-
rio que quería colaborar con nosotros, profesionales
diversos…
Poco a poco se iban estableciendo vínculos, íbamos
unos a casas de otros, hacíamos fiestas con cualquier
motivo, los chicos se iban familiarizando con gente
tan diversa, corrían los abrazos, comíamos juntos a
menudo, celebrábamos la libertad de un preso o la
sanación de un drogodependiente.
Todos hemos tenido claro que el protagonismo de
este movimiento lo tienen los propios chavales, como
fuerte exponente de lo que entonces se llamaba el
12 ···
PRÓLOGO
mundo de la marginación. A medida que iban adqui-
riendo seguridad entre nosotros, desparecían los
recelos y se mostraban tal como eran. Los cambios,
de ellos y nuestros, eran paulatinos, unidos en una
causa común. Se puede salir adelante descubriendo
la fuerza de la fe en el otro, en uno mismo, en el
grupo. Esa fe hace superar los miedos.
En 1986 aparecieron Sara y Carmen por la parro-
quia después de haber participado en una concen-
tración en la que pedíamos la libertad a prueba para
jóvenes que habían delinquido por sus problemas
de drogadicción. Señalo a estas dos mujeres porque
se hicieron notar desde el principio, espontáneas,
dicharacheras, divertidas, se reían de todo y de todos,
como cuentan en este libro. Ellas no tenían hijos con
problemas de drogas, como tampoco otras madres,
parroquianas antiguas de misa y respeto que tuvie-
ron que hacer grandes esfuerzos para asumir lo que
se les vino encima. Todos cambiamos. Sara y Carmen
han tenido y tienen una gran capacidad de organi-
zación. El caos del que se habla en estas páginas ha
sido la realidad que hemos vivido, pero gracias, entre
otras cosas, al empuje de las madres, este caos se ha
hecho agradable y estético. De todas ellas destacaré
siempre su fidelidad y su afán de justicia.
He dicho antes que 1987 fue un punto de inflexión
en el recorrido de las madres. Planteamos denunciar
todo el trapicheo que había en el tráfico de heroína y
psicofármacos. No ante la policía ni los jueces, por-
··· 13
PARA QUE NO ME OLVIDES
que todas las denuncias eran infructuosas, sino en
el Congreso de los Diputados, pero intentando que
tuviera el mayor eco mediático posible. Para ello
teníamos que utilizar toda la información que nos
daban los chavales y algunas madres en el segui-
miento que habían hecho de ellos. Tanto unas como
otros eran remisos a esa denuncia. Nos (les) van a
llamar chivatos y van a tomar represalias. Al final
las dos asambleas quedaron de acuerdo. Lo que se
daba a conocer eran los lugares de venta, casas, loca-
les, pero sin dar ningún nombre. Sí se denunciaba
a policías concretos y a algún otro personaje que
colaboraba con ellos. Al finalizar el mes de encierro
(págs. 55-56), la manifestación contra la conniven-
cia y corrupción policial en el tráfico de drogas con-
vocó a unas diez mil personas en Madrid y a todos los
medios de comunicación europeos.
Fue a partir de este momento cuando las madres se
emanciparon. Seguían con nosotros (coordinadora y
parroquia) pero eran ellas mismas, con su espacio y
autonomía propia, como se ve a lo largo de estas páginas.
Es verdad que algunos grupos recelaban del len-
guaje, la frescura y desinhibición de las madres. Lo
mismo dirigían una sonora pitada por las siete plantas
de los juzgados de la Plaza de Castilla, denunciando
las actuaciones de una jueza de vigilancia penitencia-
ria, o se desnudaban delante de la Dirección General
de Instituciones Penitenciarias, llamando la atención
por la situación de los presos.
14 ···
PRÓLOGO
Es difícil compaginar las formas políticamente
correctas con la manera de expresarse la gente obrera.
Aún tengo presente mi inhibición en tantas manifes-
taciones en las que me ha sido difícil hasta gritar. Sin
embargo, a lo largo de estos años hemos aprendido
a convivir con nuestras diferencias de actuación y
expresión, aunque hay quienes se han separado por
no haberlas asumido.
Las madres pueden ser tildadas de locas y sus for-
mas de lucha poco ortodoxas, pero todos los que dan
su parecer sobre ellas en este libro, jueces, abogados,
intelectuales, trabajadores y activistas, coinciden tanto
en su valía personal como en la importancia que tiene
este movimiento. A la vez que, con su locura y hetero-
doxia, han compartido mesa con algún ministro, fiscal
general del estado, fiscales jefes y directores generales
en una experiencia poco común en nuestra sociedad.
En estas páginas, qué distinta es la presentación
que hacen ellas de lo que han vivido de otras presen-
taciones en las que predomina el discurso. Cuentan
siempre la anécdota y sus múltiples chascarrillos.
Quien quiere acercarse de lleno a esta realidad des-
cubre el contenido humanista y político que subyace
en ellas. Su fe, de creyentes o ateas, ha sido el motor
transformador de nuestra realidad.
Quiero terminar con un apunte que me parece
importante. En muchos lugares de nuestra geografía se
levantaron madres que levantaron su voz denunciando
··· 15
PARA QUE NO ME OLVIDES
el tráfico de drogas y las muertes de sus hijos, como he
indicado al comienzo. Pero pocas se encontraron con
plataformas de barrio que hicieran causa común con
ellas atendiendo a la vez a los chavales, de tal manera
que solo podían acudir a los centros de tratamiento,
aislados del contacto con la realidad cotidiana. Cuando
estos chicos volvían a su barrio, se encontraban de
nuevo solos. Subrayo la importancia de fomentar esta
especie de micro sociedades en las que compartamos
juntos estas vivencias de lucha y esperanza.
Me ha impresionado la tarea realizada por quienes han
elaborado este libro, Marta, Mario, Manuel, Iris, Paloma,
Ana, Loli y Javier y por el enfoque que le han dado.
Y os dejo con esta frase de la jueza Manuela Car-
mena: Mi primera relación con Madres fue “estética”,
porque es una relación de absoluta admiración ante
un “espectáculo social bellísimo” (pág. 108).
16 ···
INTRODUCCIÓN
Cuando ocurre un genocidio, es fundamental
transmitirlo para que no pase desapercibido en los
libros de historia y se contemple como una barbari-
dad humana, y evitando así que vuelva a repetirse.
Esto es lo que pretendemos con este libro, comen-
tar de viva voz, desde nuestras entrañas, que aquí
en el Estado Español se ha producido un extermi-
nio. Gran parte de la generación de principios de
los sesenta fue aniquilada al permitirse, sin ninguna
impunidad, que la heroína llegara a los barrios más
pobres de todas las ciudades. Esto contuvo a miles
de jóvenes que con toda su vitalidad, se enfrentaban
al nuevo panorama sociopolítico, lleno de cambios y
proyectos, en cuyo desarrollo podrían haber tenido
un papel fundamental si se les hubiera permitido
participar. La droga los apartó de este camino y les
llevó al de la marginación, las cárceles, la enferme-
dad. Fueron quitados de en medio, estigmatizados
y culpabilizados de algo de lo que solo el abandono
político es responsable.
··· 17
PARA QUE NO ME OLVIDES
No hubo respuesta ante la llamada de las que per-
cibíamos el desastre, hasta que este fue irreversible.
Fuimos las madres las que nos anticipamos y percibi-
mos, incluso antes que nuestros propios hijos, como
la muerte nos los arrebataba. Y fuimos de los prime-
ros grupos que al unirnos, descubrimos lo que estaba
pasando, pues no eran uno ni dos los que estaban
muriendo, fue una generación entera.
Esa certeza, nos hizo reaccionar e inventar otras
formas de lucha, que ahora desde la más profunda
humildad, queremos compartir por si puede ser útil a
cualquier persona en cualquier lugar del mundo, que
luche para que ninguna injusticia social sea silen-
ciada y olvidada por la historia.
18 ···
INTRODUCCIÓN
La cocinilla o ¿Quién
nos mandaría a nosotros
meternos en este berenjenal?
Los “Morenitos” 1
Contar la historia de una asociación con más de 20
años de lucha es un atrevimiento y un reto. Contar la
historia de “Madres contra la Droga” es casi un suici-
dio como investigador social.
Rebobinemos.
¡Ring! Un día de mayo de 2006 recibimos una
llamada. Es alguien que dice hablar en nombre de
“Madres contra la Droga”. Tiene un proyecto entre
manos muy apetecible: nos cuenta que Madres
quiere reflejar en un libro la historia de su asociación,
y que han pensado en nosotros como transcriptores.
Nos explica someramente que el trabajo consisti-
ría tan solo en ordenar y volcar parte de su archivo
histórico, completándolo con una serie de entrevis-
tas, para incluir también así anécdotas que dieran
ritmo al libro.
Aún no sabíamos lo que ellas entendían por
archivo ni por entrevistas.
1. Así es como nos llamaban Madres, de guasa, para ser “polí-
ticamente correctas”.
··· 19
PARA QUE NO ME OLVIDES
Pero bueno, a todos nos apetecía: Madres es un
referente histórico de lucha social. Avanti.
A la hora de plantearnos el proyecto, nos parecía
que una forma lógica de encararlo era estructurarlo
por partes, para así exprimir al máximo la informa-
ción y las personas de las que disponíamos. Defini-
mos entonces cuatro etapas básicas:
• Consulta del archivo de Madres.
• Reconstrucción, a través de todo ese material, de
la cronología de su historia, que ha transcurrido
casi de la mano de la democracia en España.
• Realización de entrevistas individuales con per-
sonas y grupos que hubieran estado en estrecho
contacto y relación con Madres en diferentes
movilizaciones y acciones de lucha social (abo-
gados, jueces, okupas, insumisos, Coordinadora
de Barrios, presos, etc.), para completar con su
discurso la trayectoria de la asociación.
• Encuentros regulares con el grupo de Madres
en la parroquia de Entrevías (San Carlos Borro-
meo), donde se reunían semanalmente.
Parecía un plan lógico, operativo y acorde con los
recursos disponibles. Nadie podría decir que no…
salvo la realidad.
20 ···
INTRODUCCIÓN
1. El archivo de Madres significa dos
toneladas de papeles diversos
Toca emprender la revisión documental. El archivo
oficial de Madres se halla en un piso cerca del barrio
de Entrevías, sede de la asociación. Concertamos una
primera reunión para ver cómo afrontar la ingente
tarea de ordenar la información que tenemos delante:
kilos y kilos de periódicos, libros, fotografías, recor-
tes, panfletos, cartas, comunicados de prensa, etc.
Afortunadamente, ninguno teníamos alergia al
polvo (por aquel entonces).
Decidimos que la única solución para no morir
aplastados por todos aquellos papeles –que ríanse de
los legajos que hay en las trastiendas de los juzgados–,
era dividir para vencer: cada miembro del equipo se
queda con un par de años de la asociación para, tras
agrupar toda la información del periodo, establecer
un listado de hechos más representativos sobre los
que incidir posteriormente en las entrevistas.
La idea pasaba por definir la línea cronológica de
la asociación para mapear después allí los aconteci-
mientos más relevantes.
Comenzamos a separar la información en el piso y
cada uno se peleaba con lo que le había tocado en suerte.
Tras diversas reuniones del equipo investigador en
cafeterías de reconocido prestigio, dimos por termi-
nada esta primera fase. Tenemos una lista.
··· 21
PARA QUE NO ME OLVIDES
Antes de iniciar la segunda fase, dos personas del
equipo acuden al alergólogo.
2. Constatamos que el recuerdo de la historia
no es nunca lineal
Una vez que tenemos –a priori– un listado de
hechos ordenados cronológicamente, hablamos con
algunas figuras importantes de Madres, para confir-
mar algo de lo leído y aderezarlo con hechos que se
escapan a las hemerotecas.
Nos vemos con Carmen y Sara, dos de las figu-
ras-motor de la asociación desde sus comienzos. Y
es entonces cuando oímos por primera vez el lema
de la asociación sobre el que tanto insistirían poste-
riormente, y que está, como guía de acción, en sus
estatutos: “Denunciar, presionar y exigir”, toda una
declaración de principios.
¿Quién dijo que la historia es lineal? Sara y Car-
men nos dan muchísima información, pero también
nos hacemos una idea de lo que van a ser las entrevis-
tas grupales posteriores: una entropía informativa,
un caos de datos.
3. La calma de las entrevistas
Es entonces, tras las pequeñas tormentas del
archivo y los primeros acercamientos a Madres,
cuando llegamos a un remanso de paz… Aunque solo
a medias.
22 ···
INTRODUCCIÓN
En esta fase pretendíamos entrevistar a aquellas
personas significativas de diferentes ámbitos que
hubieran tenido relación con Madres, para aportar a
todo el proceso su punto de vista y tener un escenario
más completo.
Empezamos a contactar, a quedar, a preguntar, a
transcribir. Hasta ahí todo normal.
El único problema era que, en ocasiones, Madres se
arrepentía de habernos pedido entrevistar a alguien,
o no estaban de acuerdo con lo que decía, o era impo-
sible hacer coincidir las coordenadas espacio-tiempo
de una persona con las nuestras, o algunas respues-
tas contenían inexactitudes impublicables, etc.
Pero problemillas, en definitiva asumibles, que no
iban a hacernos desistir de afrontar la cuarta fase, la
verdadera piedra de toque de todo este proceso.
4. Entrevistas a Madres o Marejada fuerza
14 (máxima intensidad)
Una vez que tenemos los datos fríos, ordenados
cronológicamente y ampliados por las entrevistas a
personajes cercanos y al núcleo duro de la asociación,
es hora de coger el toro por los cuernos. Es hora de
reunirnos a tumba abierta con Madres.
Solían juntarse todas las semanas en la parroquia
de San Carlos Borromeo, en Entrevías, que servía
como punto de encuentro y espacio-motor de esta y
··· 23
PARA QUE NO ME OLVIDES
otras mil asociaciones. Y esto, a pesar de que alguna
madre era declaradamente anarquista y atea...
Las reuniones con ellas eran caóticas, berlanguia-
nas. Qué bien nos hubiera venido a alguno de nosotros
haber completado una buena formación marcial: solo
así podríamos haber puesto orden en aquel guirigay.
Las Madres se quitaban la palabra continuamente,
alguna insistía en contar una y otra vez su caso per-
sonal, otra recitaba una poesía, una cantaba, otra
lloraba, todo a la vez. La grabadora echaba humo,
y nuestras cabezas también pensando en cómo dar
forma a todo lo que oíamos sin volvernos locos.
Mientras Madres nos iba contando básicamente lo
que el cuerpo les pedía, más que responder a nues-
tras preguntas, llegaban las limpiadoras de la Iglesia,
los grupos de jóvenes, miembros de otras asociacio-
nes, etc. Que no hacían más que marear a la pobre
grabadora, a la que tuvimos que hacerle un tras-
plante de urgencia en la tecla on-off, de tan lastimada
como quedó. Menos mal que era del grupo sanguíneo
receptor universal.
Para más inri (y nunca mejor dicho), en estas que
topamos con la Iglesia. El Arzobispado de Madrid
decidió que la parroquia de Entrevías era parte pro-
tagonista del eje del mal, y que la heterodoxia de sus
ritos (como comulgar con bizcochos) no era en modo
alguno admisible. Madres, que no se pierde una,
entró en el conflicto a saco, apoyando todo tipo de
24 ···
INTRODUCCIÓN
acciones, acudiendo a los medios para dar cobertura
a su lucha, preparando pucheros, etc.
Entrega de firmas en el Obispado
contra el cierre de San Carlos. 2006
··· 25
PARA QUE NO ME OLVIDES
Al mismo tiempo –este grupo puede con todo–,
comenzó a preparar también una serie de conciertos
con figuras nacionales del mundo del hip-hop para
protestar contra la recién estrenada Ley del Menor.
Aquello parecía que no iba a acabar nunca.
Al final, nos obligamos a considerar que esta fase
tenía que ser por fuerza finita (las madres se resis-
tían, ellas piensan más a lo grande), oprimimos la
tecla pausa con decisión y comenzamos a redactar lo
que aquí presentamos.
5. Aquí se practica y se vive la utopía
Resistir más de 20 años en la brecha, como Madres,
es todo un logro para una asociación. Quizás porque
es más que una asociación, como aquel equipo que se
define todavía como más que un club.
No es sino digno de encomio el hecho de pelear
durante tanto tiempo por lo que uno cree, a pesar de
cargar sobre las espaldas con historias personales tan
duras, y ser capaces de revertirlas en alegría de vivir,
generosidad, y en luchar firmemente contra las injus-
ticias del sistema.
Es más, ser capaces de organizar asambleas de
apoyo a todo tipo de causas nobles sin esperar nada a
cambio, de autoformarse en la lucha social (“de la fre-
gona a la pancarta”, como bien decían ellas mismas),
de transmitir un caos creativo y una energía tremenda;
todos estos son logros de Madres contra la Droga.
26 ···
INTRODUCCIÓN
A pesar de las dificultades y anécdotas torpemente
descritas aquí, el proceso ha sido un bonito reto para
todos y una experiencia muy positiva.
Y es que, al final, nuestro intento de trabajo siste-
mático y método lógico para redactar este libro se ha
topado, sencillamente, con lo que los investigadores
sociales perdemos de vista tantas veces: la realidad.
3-3-1987 - Titular prensa:
Una coordinadora de vecinos declara la guerra
a los vendedores de droga en los barrios
··· 27
1 0
20
0 0 0 5
2 0 20
9 0 9 5
1 9 19
8 0 8 5
19 19
1.
1 0
0
ESCENOGRAFÍA VISUAL
5
1980-2010
A continuación os presentamos un
recorrido cronológico estructurado
en tres décadas que representa grá-
ficamente las tres áreas de la línea
del tiempo: HECHOS HISTÓRICOS,
MOVILIZACIONES/ACCIONES y el
APRENDIZAJE/PROCESOS.
··· 29
LÍNEA DEL TIEMPO: HITOS RELEVANTES EN LA HISTORIA DE MADRES UNIDAS CONTRA LA DROGA
DÉCADA 80´ Aumento enorme del consumo de drogas en los barrios / Encarcelamientos / Torturas
Operación Primavera Reforma del Código
Se aprueba la Ley de Redadas policiales en los Penal sobre tráfico
Reforma del
Objeción de conciencia barrios por consumo. ilegal de drogas
Código Penal (PSOE).
históricos
(Prestación social Arrestos a chavales
Hechos
Hacinamiento de cárceles La policía reconoce la existencia
sustitutoria)
por presos preventivos de puntos de venta
PLAN NACIONAL DE DROGAS En el Refor obligan a las madres El Director de la
a desnudarse para los vis a vis Detenciones y cárcel Carabanchel
primeras condenas prohíbe entregar
Un policía mata a un Agresiones policiales a a insumisos alimentos a presos
joven a bocajarro un grupo de madres
“Los vecinxs de
entrevías denuncian los Los chavales del Refor
Movilización contra puntos de venta de Cacerolada ante el Denuncia sobre la
protestan por malos
Movilizaciones -Acciones
La Droga en los drogas y la corrupción Ministerio de Interior situación de hambre
Barrios tratos. Huelga de
policial” Familiares de reclusos en la cárcel de
hambre.
Denuncian torturas en Carabanchel
Cárcel de Zamora
Concentraciones
Se crea la mensuales en Sol, Acampada frente a
Primeras Asociación exigiendo Prevención, cárcel de Menores y Operación
Asambleas Madres Unidas rehabilitación y protesta ante prisión Mendigo
Madres contra Contra la Droga reinserción de Zamora
la Droga
1 MES DE ENCIERRO EN
LA PARROQUIA San
Manifestación masiva
Carlos Borromeo. Denuncia
de Madres Unidas
de puntos de venta
Movilización contra la
Surge la Manifestación por droga en los barrios.
Coordinadora Huelga General la Insumisión Petición de más policía
Huelga General
de Barrios
Aprendizajes-Procesos
1981 1983 1984 1985 1986 1987 1988 1989 1990
Primeras reuniones de Talleres, Debates. En grupo de Madres
grupos de Madres Acciones directas. de entrevías decide
Ruedas de prensa no apoyar las
30 ···
“Al principio eramos más de
200 madres Vinculadas a la “PRESIONAR, movilizaciones.
parroquia o a Coordinadora de DENUNCIAR Y Más policía implica
Aumento
Barrios” EXIGIR” más acoso y abusos
exponencial
(Fines estatutarios Renuncia a ayudas
del grupo.
de la Asociación) económicas ofrecidas
ORGANIZACIÓN
por el Ayto
“Nos vamos a comprar un megáfono para las movidas”
“De la fregona a la pancarta” “Al final aprendimos quién era el enemigo que metió la droga en los barrios”
“Analizábamos los periódicos todas las semanas para ver quién mentía” “Droga y Policía, la misma porquería”
DGIns Penitenciarias:
DÉCADA 90´ (I) regulación participación Se abre Aprobación
de agentes sociales en Madrid V del nuevo
El Fiscal Gral (Soto del real) Código penal
Pide aumento tareas de resocialización Muertes en cárceles
penitenciaria LO 10/1995
LEY CORCUERA o de penas para
`De la patada en la puerta´´ insumisos
Los bienes
El Juez Garzón Sentencias
decomisados a
en contra de las blandas y
narcos se dedican a
Sentencias actuaciones absoluciones
Hechos
Cierre de Centros de lucha contra Muertes en
históricos
blandas contra represivas con insólitas en
atención a toxicómanos drogadicción cárceles
narcotraficantes el toxicómano Caso Nécora
Movilizaciones Concentración por Denuncias por Huelga en prisión y
contra cierres Protestas contra Recurso de abandono sanitario agresiones en acusación particular de
sentencias Coordinadora de de presos de prisión y huelgas de Madres, APDH,
judiciales barrios Navalcarnero hambre Coordinadora barrios, As.
contra tortura…
Denuncias por
Acción en Concentración en Concentración ante situación cárceles Manifestación en
Congreso de Mº Sanidad: contra Audiencia Nacional Meco, Soto del real cárcel Jaén II
Diputados desatención de contra sentencias
enfermedade4s caso Nécora
Centro Social vinculadas a
Seco drogodependencias
Querella contra
Apoyo a funcionarios
insumisos Movilizaciones EXPOCÁRCEL cárcel Picassent
contra por torturas Acampada de 10
Huelga de
Ley Extranjería Asamblea colectivos días en Paseo del
hambre de
Prado contra la
Movilizaciones -Acciones
insumisos y Jornadas sobre estatales sobre
Marginación situación menores. situación de los
desertores en la Acuden al debate
(varios años) Carta y cacerolada en presos y las
prisión militar de sobre drogas en
Congreso de penitenciarias
Alcalá. Congreso
Huelga General Huelga General Diputados
1991 1992 1993 1994 1995
Se piden más plazas
La policía golpea a las hospitalarias para
Madres frente al Congreso Las cárceles españolas, Denuncian la situación de
desintoxicación, prevención Centros de exterminio” las cárceles españolas:
“Las fuerzas de seguridad en escuelas y calle, redes
son represivas y están SIDA, torturas, muertes,
de asistencia de enfermos represión política a
corruptas” SIDA.… Los presos enfermos de SIDA morían
insumisos…
atados a la cama y solos
Desconocimiento total de los políticos
Sensibilización sobre situación de
··· 31
sobre problema de los barrios
“Poco circo para tanto payaso” Drogodependientes en cárceles,
barrios... “Pena de muerte encubierta dentro
de las cárceles españolas”
“Medidas sociales, no policiales”
“La droga no es un problema aislado,
esta dentro de la marginación”
Aprendizajes-Procesos
DÉCADA 90´ (II)
Se denuncia a Madres
Extensión de la
por concentraciones
aplicación del Régimen
frente a Instituciones
históricos
FIES aprobado en 1991
Hechos
Penitenciarias
Regulación de los CIES
Juicio contra MCD por la Malos tratos y (Centros de
Malos tratos en Huelga de patio
acampada de Sol muertes de presos Internamiento de
cárceles presos cárcel
(por destrozo de césped) FIES (suicidio) extranjeros) en
(caso Picassent) Pto Sta María
la Ley de extranjería
Denuncias por Agresiones a Madres Encierro en MCD y otros
Almudena contra Apoyo a Semanas de Lucha Social Rompamos el Silencio
situación cárceles. en diferentes actos de grupos se
las torturas a presos (Ocupaciones bolsa-INEM-Cuarteles, acciones contra cárceles,
Concentraciones Protesta. personan como
de Cádiz denuncia de la pobreza, marchas contra el capital…)
Movilizaciones -Acciones
cárcel Carabanchel Denuncias y cartas al presos FIES acusación popular
defensor del pueblo
Jornadas Ningún
Participación en Marchas Manifestación en Sol ser Humano es
Europeas contra paro, Piso de acogida ilegal
Campaña para contra situación
precariedad y exclusión Presentación de para personas en
reivindicar los en cárceles
informes sobre tratamiento de
Participación en Foro DDHH en cárceles
malos tratos y drogas. Concesión Participación en
contra la Europa del (junto a
tortura en cárceles de ayuda. comunicado sobre Acción frente a
Capital Coordinadora de
(años 98 y 99) situación de las director de prisiones.
apoyo a personas
cárceles de Se dejan 7 ataúdes
presas)
Soto del Real y frente a su puerta
Campaña de insumisión Valdemoro
en cuarteles (MOC)
Plataforma contra el Paro
Okupación Labo 1, Labo 2
Okupación Escalera Karakola y la precariedad. (Marchas)
1996 1997 1998 1999
Aprendizajes-Procesos
“La cárcel dentro de la cárcel”
“Por aquella época íbamos
de pleito en pleito”
“Aprendimos que lo que nosotras hacíamos
32 ···
se llamaba Acción Directa y Desobediencia Civil”
Desmantelamiento del
DÉCADA 00´ - 10´ Corrupción polít ica Estado del Bienestar.
Recortes y cierres de Privatizaciones
Servicios Públicos
(Sanidad, Educación,
ERE´S
Servicios Sociales…)
Aprobación de la Ley La Ley del Menor transforma los Centros de menores en Cárceles donde se vulneran los
orgánica 5/2000 de derechos humanos: se les maltrata, se les prohíbe hablar su lengua materna y se les aísla Desahucios
responsabilidad penal Rescate a Bancos
de manera indiscriminada, imposibilitando su reinserción en la sociedad
Hechos
históricos
de los menores Aumento del desempleo
a 6 millones de paradxs
Huelga presos FIES Jóvenes Sin Futuro
Acciones coordinadas de diferentes grupos anticárceles Organización de concierto Participación en
de Hip Hop en Leganés Jornadas Libertarias
Reivindicación de la nulidad de la instrucción que regula la vida de los presos FIES contra la Ley del Menor de CNT
Movimiento 15 M
Organización de concierto
Participación en movilizaciones antiglobalización en Génova, Amsterdam, Niza, Colonia de Hip Hop en Sevilla bajo
el lema “ Para que todxs Movilizaciones en
Organización de concierto de lxs niñxs sean libres” defensa de lo público,
Participación en 7 Días de Lucha Social denuncia sobre la situación contra recortes,
(entre 1999 y 2003). Debates sobre Ley de de las personas presas Privatizaciones,
Entrega de 2.000
responsabilidad penal del menor, (Pza de toros Pontevedra) despidos, desahucios...
firmas contra el cierre
acciones contra violencia de género, marchas… (Surgen las Mareas)
de la parroquia San
Concierto en la Carlos Borromeo
cárcel del Dueso
Concierto de apoyo Patio
Movilizaciones -Acciones
Movimiento Maravillas Huelgas Generales
al Ateneo Candela
Antiglobalización
Participación en ocupación (Barcelona) Okupación Oficinas de Derechos Sociales (ODS)
del Alcázar de los Reyes Labo 3 Intervención con Parroquia
Cristianos de Córdoba S.C.Borromeo con niñxs
SINTEL V de Vivienda FSM en Madrid rumanxs en el Gallinero
Huelga General
2000 2001 2002 2003 2004 2006 2007 2009 2010 2011 2012
Recopilación participativa de la Historia de
Vida de Madres Unidas contra la Droga en
Uso de fondos para proyectos el libro “Para que no me olvides”
de la Asociación y acciones
Llevan desayunos pagados por un arrepentido
del fraude fiscal (por mandato del juez).
··· 33
“Ahora hasta las maestras nos dicen que los
niñxs rinden más en la Escuela”
En esta etapa aumentan las acciones de apoyo a otros Movimientos Sociales y desciende algo la actividad propia del grupo de Madres Unidas contra la Droga
Aprendizajes-Procesos
2.
De la emoción a la acción
I. Introducción
La epidemia del consumo de heroína se inició en
España a finales de los años 70 y alcanzó su cota máxima
a finales de la década de los 80. Alrededor de esta droga
se generó un mundo de dolor y muerte, acompañado de
marginalidad y delincuencia. Los cinturones industria-
les de las grandes ciudades españolas fueron las zonas
más afectadas por esta adicción, debido a las carencias
económicas, sociales y educativas que presentaban los
mismos. La sociedad de estos años estuvo marcada por
profundos cambios que afectaron a la estructura polí-
tica, social y económica de España y también a la apa-
rición del consumo masivo de drogas.
La muerte de Franco en 1975 y la celebración, en junio
de 1977, de las primeras elecciones democráticas desde
··· 35
PARA QUE NO ME OLVIDES
1936, supusieron un enorme cambio político que modi-
ficó sustancialmente el escenario del país. Los conflic-
tos obreros, vecinales o estudiantiles que reclamaban
democracia y libertad durante el régimen, siguieron
movilizándose tras la aprobación de la Constitución de
1978. La aparición en escena de nuevos movimientos
sociales de índole feminista, ecologista, antimilitarista
y de liberación sexual también fueron un factor deter-
minante en el carácter de las movilizaciones sociales de
esta época.
La sociedad de finales de los 70 también estuvo
marcada por la crisis económica. El cierre de empre-
sas y el espectacular aumento del paro (de 431.200
parados que había en España en 1974 se pasó a
1.200.000 parados en cinco años) generó entre la
población una situación de desánimo e incertidum-
bre ante el futuro.
Todos estos factores, unidos a un cierto temor a
que los jóvenes tomaran parte en el proceso de tran-
sición política y social, contribuyeron a crear las con-
diciones necesarias para que la heroína encontrara el
modo de instalarse en las vidas de miles de personas.
Estas, junto con sus familias, tuvieron que enfren-
tarse a un enemigo desconocido hasta entonces y
contra el que no sabían luchar, ya que el fenómeno
del consumo masivo e intensivo de drogas era algo
nuevo a este nivel.
Tras la muerte del general Franco había pocos con-
sumidores de opiáceos en España, pero algunos más
36 ···
DE LA EMOCIÓN A LA ACCIÓN
de derivados del cannabis y de anfetaminas. En estos
años se crea una red clandestina de tráfico de drogas
vinculada a grupos sociales marginados y a sectores
de ciudadanos de determinados ámbitos geográfi-
cos perjudicados por las reconversiones industriales
y económicas. El agotamiento de los tradicionales
caladeros debido al exceso de pesca y la contamina-
ción marítima unido a la reconversión naval, llevaron
a la miseria y al paro a miles de familias trabajado-
ras de comunidades como Galicia, Canarias o el País
Vasco. Muchos marineros se vieron obligados a tra-
bajar para subsistir en las incipientes redes de con-
trabando de hachís, creadas a partir de las mismas
redes de contrabando de tabaco rubio americano que
ya existían desde los años 50.
Entre 1975 y 1980 se crean las condiciones socia-
les y políticas que provocarán que la década de los
80 sea también conocida como la “guerra contra las
drogas”. Los atracos a farmacias de esa época fueron
realizados en su inmensa mayoría por toxicómanos,
con el único objetivo de proveerse de derivados opiá-
ceos, ya que el mercado clandestino de la heroína era
aún incipiente. Comenzaba aquí una de las relaciones
más perversas que traería consigo la heroína: la rela-
ción entre el consumo y la delincuencia como única
vía para pagar los costes económicos de la droga y
satisfacer la adicción.
Tampoco se conocían entonces el resto de con-
secuencias que la droga traería consigo: la depen-
··· 37
PARA QUE NO ME OLVIDES
dencia física y emocional, las enfermedades como
la tuberculosis o el SIDA, la delincuencia, los pro-
cesamientos legales, los juzgados, las comisarías, la
cárcel... y mucho menos se sabía cómo hacer frente
a todos estos problemas. Fue necesario un aprendi-
zaje forzado a base de ensayo y error en el que no
había apenas información, ni materiales, recursos,
tratamientos o alternativas sobre los que apoyarse.
Y sobre todo, nadie que apoyara a los afectados a
menos que también estuviera sufriendo las conse-
cuencias del problema.
El triunfo socialista de 1982 trajo consigo la
reforma del Código Penal de 1983. La reforma de
1983, distinguía entre drogas que causan grave daño
a la salud – las mal llamadas “drogas duras” como
la heroína o la cocaína, y las denominadas “drogas
blandas” como el cannabis –. En esos años, las pri-
siones se llenaron de presos preventivos, que podían
estar hasta cuatro años sin ser juzgados, provocando
el hacinamiento en los centros penitenciarios espa-
ñoles y una serie de graves problemas: el desarrollo
de numerosas enfermedades debido a la falta de con-
diciones higiénicas y sanitarias, el contagio masivo
del VIH debido al uso compartido de jeringuillas
entre los presos adictos a la heroína –muy nume-
rosos en ese momento–. En 1985, entre otras cosas
gracias a la presión que ejercíamos en la calle, se
aprobó el “PIan Nacional contra la Droga”. Este plan
se concibió como una respuesta estatal ante el gran
38 ···
DE LA EMOCIÓN A LA ACCIÓN
aumento del consumo de drogas ilegales durante los
años 80. El Estado decidió reorientar la “guerra con-
tra las drogas” hacia una doble actuación: en un prin-
cipio, solo represiva, más tarde también terapéutica.
Al mismo tiempo, de la ausencia total hasta entonces
de recursos públicos en esta materia se da paso a la
puesta en marcha de todo un aparato de asistencia a
los drogodependientes que queda en manos de sectas
y grupos religiosos. Los años 90 han sido la época de
consolidación del complejo terapéutico por medio de
la extensión de los programas de metadona por toda
la geografía española. La situación puede decirse que
ha mejorado, el consumo de heroína ha disminuido,
pero el precio que la sociedad española pagó por ello
ha sido muy alto: una generación de jóvenes se per-
dió por el camino.
En estas condiciones se desarrolla la historia de
Madres, un grupo de mujeres –madres de esos jóve-
nes que empezaron a consumir heroína– que reac-
cionaron como pudieron y como mejor supieron ante
todo lo que se les vino encima.
Este libro lo han escrito ellas. Son sus voces las que
quedan reflejadas en él. A veces en singular, otras en
plural, pero siempre en primera persona, pues son
las únicas protagonistas de esta historia que aún con-
tinúa. Hoy en día siguen siendo modelo a seguir por
muchos que aprendieron, de su forma de lucha, su
coraje y su constancia.
··· 39
PARA QUE NO ME OLVIDES
II. ¿Qué refleja este libro?
La historia de Madres es la historia de un grupo de
gente que en un momento dado nos unimos porque
teníamos una problemática común. Unas simples
mujeres sin cultura, sin formación, que fuimos capa-
ces de organizar una lucha social, en un principio
contra la droga.
Este libro es cosa de todas, con honestidad, sin
destacar a nadie, cuidando nuestras expresiones.
Hay mucha gente que ha hecho pequeñas cosas y son
muy importantes también. El libro quiere reflejar
la idea de que fue un tipo de lucha de unas mujeres
que sin ideas políticas (entonces creíamos que no las
teníamos), sin ningún tipo de preparación, hemos
sido capaces de liarnos a pedradas con el enemigo.
Es un grupo que surgió desde la base. Acabábamos
de salir del franquismo, de la represión y queríamos
hablar. Aquí reflejamos la lucha que tuvimos y cómo
fuimos capaces de ponerle nombre a los problemas y
a los verdaderos culpables de los mismos.
Si quisiéramos escribir un libro sobre cada una de
nosotras, lo haríamos y punto. Contaríamos nuestra
experiencia personal y ya está. Pero no se trata de
colgarse medallas porque nos hemos copiado unas
a otras. Por eso, este libro está escrito por todas las
madres. No es un libro de casos individuales: las
madres hemos socializado a nuestros hijos. Aquí está
la lucha, la claridad con la que hemos funcionado
40 ···
DE LA EMOCIÓN A LA ACCIÓN
siempre y la valentía de un montón de mujeres que
aun teniendo a sus hijos metidos en la droga, apren-
dieron que no se podía coger un micrófono y decir a
los medios lo que se les viniera en gana, sin más.
Y es que esto es una forma de vida. Nos hemos
enganchado a ser pobres, es a lo que nos enseña-
ron durante muchos años. Creíamos que los pobres
teníamos que estar siempre sufriendo, asumir las
cosas como venían, no pensar ni exigir, no cuestionar
lo que hacían los pensantes, universitarios, políticos.
Los pobres no valíamos nada.
Hasta los 18 años yo viví en esa ignorancia, pero
luego fui capaz de analizar todo esto, empecé a pensar
y a asumir que la vida no tenía que ser lo que me tocase.
Todo esto lo vi claro cuando tuve mi primer hijo.
Nosotras descubrimos que estábamos de acuerdo
con algunas historias cuando nos las escribían.
Alguien hacía un escrito y nos identificábamos con
ello. Otras veces le dictábamos los escritos a alguien
y al leerlos reconocíamos nuestra forma de pensar.
No todas las madres pudieron leer o reflexionar esos
escritos. Los comunicados de prensa eran casi siem-
pre de un par de nosotras, pero si no hubieran exis-
tido las madres con sus hijos metidos en problemas,
los escritos tampoco hubieran existido. Otras veces
descubríamos, al oír a gentes en jornadas, que lo que
ellos decían era lo que nosotras estábamos haciendo
desde hacía años; por ejemplo, cuando hablaban de
aquello de la transversalidad y la coordinación. El
··· 41
PARA QUE NO ME OLVIDES
discurso que tenían los intelectuales era lo que noso-
tras llevábamos a la práctica desde que empezamos a
luchar. Nos daba un poco de rabia, porque descubri-
mos que otros escribían lo que nosotras estábamos
haciendo y ellos se llevaban los honores.
Es verdad que mucha gente se nos pegó por sus
propios intereses, futuros jueces, psicólogos, traba-
jadores sociales, etc. Y nosotras pensábamos “qué
majos son, que nos echan un cable”, pero luego se
fueron con las alforjas llenas de sabiduría y nosotras
nos quedamos cada vez más solas. Ellos se habían
montado su chiringuito a costa de las miserias de la
gente. Sin embargo, nosotras creíamos que aprendía-
mos de ellos, eran como un espejo donde mirarnos.
Incluso en alguna ocasión intentaron que metiéra-
mos la cabeza bajo tierra para despegarnos un poco
de la lucha, pero nunca consiguieron manipularnos.
Uno de los grupos de barrio incluso nos dijo que
no se nos ocurriera decir que éramos de los suyos,
puesto que no querían perder el estatus que habían
conseguido con la Administración. Pero antes que
ellos estábamos las madres, que no teníamos miedo
a nada porque no teníamos nada que perder.
Los fines de la Asociación Madres Unidas Contra
la Droga están claros en los estatutos: El objetivo
principal es presionar, denunciar e intentar conse-
guir prevención, información, cura, rehabilitación
y recuperación de toxicómanos, al margen de toda
manifestación partidista y sin ánimo de lucro. Y esto
42 ···
DE LA EMOCIÓN A LA ACCIÓN
ya lo decíamos en el año 86. Era una lucha a muerte,
no admitíamos parches: si eres capaz de denunciar
una situación concreta, no te puedes alejar de la rea-
lidad. Hoy en día tenemos credibilidad porque siem-
pre hemos trabajado desde la propia realidad, desde
dentro del problema. Nos lo creemos porque lo esta-
mos viviendo.
Nos gusta la ilegalidad, pues hemos comprobado
que con la ley en la mano se vulneran todos los dere-
chos. Ser legal significa hoy en día entrar en el sis-
tema, pasar por el aro y eso supone dejar de luchar.
Siempre hemos estado al filo de la legalidad, sin que
esto quisiera decir que no hemos luchado por los
Derechos Humanos. Denunciamos la corrupción
policial, las torturas en prisión y otras injusticias. Por
eso al principio decidimos no legalizarnos, pues si no
la presidenta iba a estar todos los días en comisaría.
Dentro del grupo hay muchas madres y muchas
formas de lucha. Unas nos preocupamos más por
formarnos; si no, no podíamos acceder a determina-
dos sitios y tener más peso. Teníamos que aprender
a transmitir nuestro discurso; si una cosa teníamos
clara es que este no estaba vacío de contenido, pero
teníamos que aprender a traducirlo a otro lenguaje
para que todo el mundo nos entendiera.
Cada madre, con su historia diferente y su parti-
cular manera de pensar, coincidíamos en el por qué
estábamos ahí, que era fundamentalmente la injusti-
cia que estaban sufriendo los chavales, no solo nues-
··· 43
PARA QUE NO ME OLVIDES
tros hijos, sino los hijos de cualquiera que llegaran a
caer en el mundo de la droga y toda la miseria que
lo rodea (cárcel, centros, etc.). Hay muchos ejemplos.
Una de las madres, después de que mataran a su hijo
en la puerta de la parroquia por un ajuste de cuen-
tas, fue capaz de no denunciar al agresor que era una
víctima más y sí denunciar lo que estaba ocurriendo
en el barrio con el problema de la droga. Otra madre,
comunista hasta la médula –siempre presumiendo de
ser amiga de la Pasionaria–, y que venía a nuestras
misas de la parroquia, o la que siempre había creído
que los delincuentes lo eran porque querían, y sin
embargo estaba en la lucha dejando de lado sus creen-
cias, motivada por la realidad que todas vivíamos. Era
capaz de, aun con esa ideología, preocuparse por la
situación de los chavales, atenderlos y mimarlos.
Hemos cambiado mucho en nuestro discurso a lo
largo de los años. Antes no admitíamos que nuestros
chavales fumaran porros y ahora, no es que nos guste,
pero preferimos que lo hagan antes de meterse en
dependencias que pueden llevarles de nuevo a la cár-
cel, a contraer enfermedades como el SIDA, la hepa-
titis, etc. O arruinarse la vida por completo, como les
pasó a muchos. Ahora sabemos más. No hemos lle-
gado nunca a un consenso sobre la legalización o no
de la droga; y es que el problema no es solo la droga.
Si consumir es un derecho, tener una casa también
lo es. A lo mejor si los chavales tienen trabajo y una
casa, no necesitan buscar refugio en las drogas.
44 ···
DE LA EMOCIÓN A LA ACCIÓN
Cuando Garzón era director del Plan Nacional de
Drogas, le pasamos un decálogo para que lo pusiera
en práctica. Las respuestas que nos daba el gobierno
llegaban cinco años después de que nosotras las
hubiéramos denunciado, pero nunca se nos tenía en
cuenta. Denunciamos en seguida cuando las pasti-
llas llegaron a Madrid, puesto que lo veíamos todos
los días porque trabajábamos limpiando discotecas.
Pero no nos hicieron caso.
Primero tuvimos que descubrir quién era el ene-
migo, porque lo teníamos mal orientado. Luego quién
era el culpable; nosotras y nuestros hijos no lo éra-
mos. Descubrimos que teníamos que estar informa-
das, leer el periódico todos los días, comparar para
poder hacer el análisis de la realidad. Luego nos daba
miedo saber, porque al hacer el análisis de la realidad
fuimos capaces de ver lo que se nos venía encima:
cómo disminuían los presupuestos de lo social, cómo
la UE y el capitalismo iban deshaciendo lo poquito
que se había ganado con las luchas en lo social. Por
otra parte, tuvo gracia descubrir que “Maastricht” no
era una crema de manos…
Aprendimos a tratar con otros colectivos distintos
al nuestro, con problemática y forma de lucha dife-
rente, y a apoyarlos. Descubrimos que nuestros hijos
eran los excluidos de los excluidos. Igual que apren-
dimos a vivir con el que les vendía la papelina, cuando
descubrimos que ellos no eran los culpables sino una
víctima más, nos molestamos en apoyar a otros gru-
··· 45
PARA QUE NO ME OLVIDES
pos que también eran excluidos. Luego resultó que
eran los grupos que han formado los movimientos
antiglobalización. De ahí salieron todos los comu-
nicados que tenemos apoyando la insumisión, a los
okupas y a otros grupos.
Nosotras también fuimos a Amsterdam con los
movimientos antiglobalización, llevamos dos pancar-
tas de seis metros de largo denunciando la situación de
los presos en las cárceles españolas. Las que estábamos
más avanzadas en estas ideas, teníamos que explicarles
a las otras que los okupas no eran delincuentes y que
los insumisos no eran vagos y maleantes que no que-
rían hacer la mili, como nos había dicho el Gobierno.
Tuvimos que aprender y enseñar a las otras madres a
convivir con ellos para luego firmar los comunicados.
Tambiénl nos costó convencernos de que teníamos
que luchar por los derechos de los presos aunque fue-
ran de ETA; todos los presos son seres humanos igua-
les que nuestros hijos y peleábamos por sus derechos.
Nuestra lucha antiglobalización es la que realmente se
hace en la calle. Hemos participado en jornadas expli-
cando la repercusión directa de la globalización. Lle-
nábamos de contenido los discursos de otros porque
aportábamos los casos reales: los efectos que la globa-
lización está produciendo en personas concretas.
Crecimos en libertad en un barrio muy machista.
Cuando se hizo la asociación, éramos todo mujeres,
madres. En la parte más baja de nuestra sociedad, en el
lado más obrero, más humilde, hay mucho machismo.
Si el niño tiene problemas es porque la madre lo educó
46 ···
DE LA EMOCIÓN A LA ACCIÓN
mal, porque el padre está trabajando o en la taberna
bebiendo. Pero si el niño es guapo o ingeniero, se
parece al padre. Además, la madre tiene que estar en
casa cuando llega el marido para hacerle la cenita. Una
postura muy machista que obliga a la sumisión total.
Cuando las madres empezamos a luchar, descubri-
mos que podíamos hacer otras cosas, que la muerte de
nuestros hijos no iba a ser en vano. Así que veníamos
a una reunión y las que sabíamos escribir, le dejába-
mos una nota al marido: “Calienta la cena que estoy
en la lucha”. El movimiento nos ayudó a las mujeres a
ser más personas, a liberarnos del machismo.
Las madres siempre hemos tenido en contra a todo
el mundo. La administración era el claro enemigo, no
hacían nada y cuando lo hacían era mal y tarde. Nues-
tros maridos estaban a disgusto porque se les mar-
chaba la chacha y tenían que calentarse ellos la cena.
Los hijos tenían miedo a que la policía les pegase o
les tratase como a ellos les trataba. Un día, cuando
nos estábamos manifestando ante el juzgado de Plaza
de Castilla, retransmitieron por la radio la protesta y
muchos chavales que lo estaban escuchando fueron
al juzgado a buscar a sus madres para convencerlas
de que se fueran de allí y no las detuviera la policía.
No somos voluntarias de un día. Nuestra vida
quedó vinculada a la lucha. Cuando pasaba algo que
salía en televisión o en los periódicos nos llamába-
mos: “¿Qué hacemos?”. Pero lo curioso es que el
resto de los grupos también nos llamaba. Esperaban
nuestra respuesta para actuar.
··· 47
PARA QUE NO ME OLVIDES
Somos exigentes incluso con nuestra propia gente.
Cuando nos formamos como grupo, hasta la propia
Coordinadora de Barrios2 nos temía porque conocía
nuestra forma de actuar.
Primera concentración Puerta del Sol. 1987
«Compramos un megáfono para gritar y que nos oyeran bien»
2. Se crea la Coordinadora por la unión de varios colectivos de
barrio y de personas independientes que siempre nos encon-
trábamos en comisarías, en prisiones, en juzgados, en cemen-
terios, y al final decidimos vincularnos para tener más fuerza,
para compartir criterios, formas, para denunciar y para sentir
que no estábamos tan solos. Aunque orgánicamente las madres
no son de la Coordinadora como no son los traperos, el pa-
raguas de la Coordinadora considera que no solo son los que
jurídicamente contamos si no los que se sienten Coordinadora.
Es la unión de colectivos y de personas que tenemos una misma
forma de encarar la lucha contra la exclusión social.
48 ···
DE LA EMOCIÓN A LA ACCIÓN
III. Los Inicios
Siempre hay un punto de partida. En nuestro caso,
lo que nos dio origen y nos da sentido como Movi-
miento de Madres Unidas Contra la Droga fue el
dolor por la muerte de miles de jóvenes en los barrios
obreros de la periferia de Madrid. Ante todo lo que
vivíamos, nos preguntábamos “¿qué hacemos en casa
fregando, limpiando, cocinando, si a nuestros hijos les
están destrozando en la calle? ¡Pues salir a la calle!”.
Muchas de nosotras, antes de que nos organizára-
mos como grupo, ya luchábamos por nuestros hijos,
por la vivienda, por una vida mejor, por la supervi-
vencia. Siempre hemos estado ahí, en las comisarías,
en las cárceles, en los centros de rehabilitación. Reac-
cionábamos y aprendíamos ante la situación. Luchá-
bamos con nuestros propios medios cuando nadie nos
había explicado lo que estaba pasando, qué les estaba
ocurriendo a nuestros hijos e hijas, por qué nos había
tocado a nosotras y a cuántos más les estaría ocu-
rriendo lo mismo. No sabíamos ni lo que era la droga:
Al principio estaba acobardada. La primera vez
que detuvieron a mi hijo, yo no sabía ni donde estaba
la DGS (Dirección General de Seguridad), y me dije-
ron que tenía que ir allí. Tenía miedo, pero se me
salía el corazón por mi hijo y allí que me presenté.
Entonces le pregunté al policía:
Oiga que creo que tienen aquí a mi hijo detenido.
··· 49
PARA QUE NO ME OLVIDES
Mire usted, es que le hemos parado y llevaba tres
chinas en el coche.
Entonces yo muy ofendida le contesté:
–¡Uy madre mía!, y qué ley es la que prohíbe que
mi hijo lleve tres chinas en el coche. Mire, yo no soy
racista, a mí qué me importa que mi hijo vaya con
chinas, ni con negras, ni con blancas; todos tenemos
derecho a la vida.
Y el policía se echo a reír y yo muy seria le dije:
Mire usted, yo no le veo la gracia.
Perdone señora que me ría. Mire, esto son tres chi-
nas y es droga.
Entonces abrió el cajón y me enseñó tres palitos del
tamaño de mi dedo envueltos en papel de plata. Mira
cómo me pondría que me agarró el policía y me llevó
para una silla, que si no, me caigo redonda allí mismo.
Los chavales del barrio se acercaban a la iglesia
pidiendo ayuda porque, como ellos mismos decían,
“allí los curas se tiraban el rollo” y más tarde las
madres empezamos a acudir desde distintos lugares
de Vallecas (Entrevías, El Pozo…), al principio con
mucha vergüenza, preguntándonos ¿qué habíamos
hecho mal? o justificando a nuestros hijos por “las
malas compañías” que les habían llevado a la droga y
a la delincuencia.
En 1980 empezaron las primeras asambleas de
Madres en la parroquia de San Pablo del alto del Are-
nal. Allí se les ocurrió convocarnos y juntarnos a todas,
50 ···
DE LA EMOCIÓN A LA ACCIÓN
por entonces unas treinta, para explicarnos que no era
ese el problema (ni las familias ni las malas compa-
ñías), sino un “gol que nos habían metido en las calles”.
La verdad es que el problema de la droga nos unió.
Así, nos echamos a la calle para hacernos oír y nunca
se nos pudo manipular, ni entonces ni ahora. Nos
organizamos y nuestra forma de lucha ha sentado
precedente ante muchos otros movimientos sociales
que nos observan y apoyan. Luchábamos para darnos
cuenta de que no estábamos solas y ver cómo podía-
mos quitar a nuestros hijos de ahí. Nos apoyábamos
unas a otras: si tenías que ir a un sitio nos acompañá-
bamos, aunque algunas ya habían perdido a sus hijos.
Yo he aprendido a soltarme. Tuve que espabilar,
se acabó el llorar y meterme en casa. Yo iba a las
cárceles y a donde hiciera falta.
Nos dimos cuenta de que éramos muchas las que
teníamos el mismo problema, y eso nos hizo fuertes,
porque lo cierto es que estábamos algo acobarda-
das al principio. Veíamos que todas éramos iguales,
encontrabas personas a las que les podías contar tu
vida sin que te juzgaran y ellas te la contaban a ti.
Después de eso ya no me importaba si cuando iba
por la calle alguien me decía algo o me apuntaba
con el dedo.
Más tarde, en lugar de sentirnos avergonzadas le
decíamos a la gente “cállate que tú todavía no sabes
lo que te va a pasar”. Una panadera del barrio siem-
··· 51
PARA QUE NO ME OLVIDES
pre se metía con nosotras, decía que las madres de
los yonkis no habíamos sabido educar a nuestros
hijos. Posteriormente, a ella se le metieron tres en la
droga y la mujer se ahorcó después de haber dicho
todo lo que dijo. No lo pudo superar.
Al final, nos fuimos dando cuenta de que teníamos
que ayudar a nuestros hijos… pero que eso no signifi-
caba que nosotras fuéramos culpables de nada. Ade-
más, era más fácil ayudar a los hijos de las demás,
porque lo de tu propio hijo era un dolor enorme
mucho más difícil de afrontar. Por eso fue tan impor-
tante que nos apoyáramos unas a otras.
Por entonces, las asambleas de Madres se exten-
dían por diferentes barrios (San Fermín, Pan Ben-
dito…) y en 1983, una trabajadora social que estaba
haciendo prácticas en la parroquia comenzó a coor-
dinar a los diferentes grupos de mujeres (éramos más
de 200), que estaban muy unidas a la Parroquia, a la
Coordinadora de Barrios3 y a las asambleas de jóve-
nes (muy esporádicas) en la denuncia de la situación
en los barrios. Además, en 1983 un policía mató a un
joven a bocajarro y esto da lugar a la primera mani-
festación multitudinaria.
Tres años después, en Junio de 1986, mientras la
parroquia empieza a esconder a chavales para evi-
tar su ingreso en prisión, unas cuantas madres nos
3. En 1981 surge Coordinadora de Barrios, en esa misma parro-
quia de San Pablo, que apuesta por una forma de lucha más de
calle y no institucionalizada. Se legalizará en 1983.
52 ···
DE LA EMOCIÓN A LA ACCIÓN
reunimos allí para apoyar la campaña de “Libertad a
Prueba”. Se trataba de una campaña organizada por
el grupo de la Coordinadora de Barrios en la que se
reivindicaba que se creara una figura jurídica que per-
mitiera compensar pequeñas penas de cárcel en las
que la toxicomanía había sido la principal causa del
delito producido, por otro tipo de medidas, sin nece-
sidad de llegar a entrar en prisión. Si bien es cierto
que en esos años esta acción no tuvo grandes resulta-
dos, muchos años después, con la reforma del código
penal del año 95, se adoptó una nueva medida, gra-
cias a la cual la persona que era condenada a menos
de dos años y un día de prisión podía evitar entrar
en la cárcel si no tenía antecedentes penales previos.
En septiembre, una trabajadora social de la zona
nos convocó de nuevo para animarnos a reunirnos
y tratar problemas que afectaban a todas de forma
conjunta. Fuimos tres madres de Vallecas y dos de
Carabanchel más algunas de Entrevías que todavía
siguen en el grupo. Empezamos a hablar y a darnos
cuenta de que teníamos que hacer algo.
En febrero del 87 vino una madre que tenía un pro-
blema porque su hijo estaba en el refor4 y no le deja-
ban verle porque la obligaban a desnudarse para el vis
a vis5. Ella se negó a desnudarse para que la cacheasen
y entonces la castigaron sin poder ver a su hijo durante
4. Cárcel de jóvenes.
5. Visita en la que el familiar puede ver a la persona presa du-
rante unos minutos a solas en una habitación.
··· 53
PARA QUE NO ME OLVIDES
seis meses. Los cacheos eran humillantes registros
en los que los funcionarios de prisiones nos hacían
quedarnos totalmente desnudas a las madres cuando
íbamos a visitar a nuestros hijos, para comprobar que
no les llevábamos droga u otros objetos prohibidos.
Entonces nos echamos a la calle: pintamos unas pan-
cartas y nos fuimos a la puerta del refor, junto a la
antigua cárcel de Carabanchel. Ese fue nuestro primer
contacto con las calles, las pancartas y el megáfono.
Concentración ante la entrada
del centro preventivo de Carabanchel
Más tarde instalaron detectores en las cárceles, y
también nos humillaban mucho… pero de otra manera.
54 ···
DE LA EMOCIÓN A LA ACCIÓN
A mí me pasó una vez que me tuvieron sin dejarme
pasar tiempo y tiempo; y yo lloraba de rabia porque
no sabía qué narices me pitaba y al final eran los
puentes de la boca, así que imagínate, yo le decía al
funcionario...
Nos dimos cuenta de que nos teníamos que jun-
tar todas las semanas porque las madres empezaron
a llegar de todas partes. Nos adjudicamos un nom-
bre y lo pusimos en unas chapas: MADRES UNIDAS
CONTRA LA DROGA. Necesitábamos 5.000 pesetas
para las chapas pero en la parroquia de San Eulogio,
cuando se lo pedimos, nos dijeron que no, que para
droga no nos daban nada, que todos los toxicómanos
eran unos delincuentes y que nos buscásemos la vida
por otro lado. Y eso es lo que hemos hecho siempre,
buscarnos la vida como sea. Al final nos hicimos las
chapas, así como unos pañuelos para manifestarnos.
En marzo de 1987 nos encerramos junto con la
Coordinadora de Barrios en la parroquia de Entre-
vías durante un mes para denunciar los principales
puntos de venta de droga. Además, dábamos nom-
bres y apellidos de los que suministraban droga a los
chavales y chavalas de los barrios. Durante el encie-
rro nos presentamos cada tres días en el Congreso
de los Diputados con las direcciones de los trafican-
tes del barrio. Las Madres sabíamos perfectamente
donde se conseguía la droga –nuestros hijos iban a
esos sitios a comprarla a diario–, y denunciábamos
que la policía no hiciera nada para terminar con
··· 55
PARA QUE NO ME OLVIDES
los camellos y sin embargo estuvieran hostigando y
deteniendo a los chicos por comprar la dosis a la que
estaban enganchados. En aquel momento no había-
mos descubierto todavía cuál era el verdadero ene-
migo. Dirigíamos nuestra rabia, las ganas de luchar y
denunciar, contra lo que teníamos más cerca, contra
el penúltimo eslabón de la cadena: los que suminis-
traban la droga. Y es que había que denunciar a los
camellos que día a día les vendían la heroína a nues-
tros hijos. Más tarde tuvimos que cambiar nuestro
discurso, pues entendíamos que los camellos de los
barrios eran tan víctimas como los propios yonkis.
Durante aquel encierro se realizaron actividades
para dar a conocer la situación a los colectivos, movi-
mientos sociales, institutos, centros de formación, etc.
Al principio os podéis imaginar el caos. Cada madre
tenía sus problemas –sus hijos en la droga, en la cár-
cel, etc.–, no había ningún tratamiento para ellos… y
solo unas pocas del grupo no teníamos problemas con
la droga. De repente, nos vimos metidas en una orga-
nización que solo tenía unas chapas y unos pañuelos.
En el encierro6, nosotras mismas no podíamos con-
trolar lo que estábamos haciendo porque no sabíamos
dónde estábamos metidas. Íbamos improvisando.
Empezaron a llegar madres de todas partes, incluso
6. Después del encierro en Entrevías, Madres abandona la tu-
tela de la parroquia y comienza su propia andadura, hasta que
deciden legalizarse como asociación, pues descubrieron que ha-
bía grupos y gente que estaban utilizando el nombre de Madres
Contra la Droga para pedir subvenciones en su nombre.
56 ···
DE LA EMOCIÓN A LA ACCIÓN
algún hombre suelto, tres o cuatro a los que les dejá-
bamos ser madre. Ahora están muertos casi todos.
Llegamos a ser 500 madres de todos los barrios de
Madrid. En Entrevías, algunas personas nos orien-
taban para que los medios de comunicación no nos
manipulasen y transmitieran un mensaje equivo-
cado de lo que aquella lucha significaba. Imaginaos
un mes seguido saliendo en la prensa. Nosotras mis-
mas dijimos: “Esto lo tenemos que controlar”. Nos
propusimos que cuando llegara la prensa, una o dos
hablaríamos y las otras estarían calladitas para no
contradecirnos. Entonces, éramos todas medio anal-
fabetas y no queríamos que cuando viniera la prensa
una cogiera el micrófono y se pusiera a contar que si
sus hijos le robaban o lo que fuese. Teníamos claro
que eso lo teníamos que controlar. Nunca nos han
gustado los reality-shows. Fue un mes muy intenso
en el que surgieron muchos debates. Si se hablaba de
“muerte al camello”, surgía el debate sobre la pena
de muerte y así íbamos contrastando informaciones
y construyendo nuestro propio discurso.
Decidimos que íbamos a comprar varios periódicos
todos los días para comparar, y que cada semana lle-
varíamos la tarea hecha a la reunión: quién mentía,
quién no mentía, quién decía lo que decía y cómo lo
decía. Así fue como aprendimos a torear con la prensa.
Cuando pasó ese mes quedamos 700 madres de
Madrid y otras de toda España… no teníamos ni un
local donde reunirnos. Nos dejaron la Escuela de
··· 57
PARA QUE NO ME OLVIDES
Educadores, que era un local súper chiquitito. Ima-
ginaos 50 mujeres amontonadas, todas chillando,
todas discutiendo a la vez, con sus problemas, sus
penas. Era imposible llevar una reunión, porque allí
se mascaba la tragedia, el dolor, el sufrimiento, la
rabia contenida. Nos dimos cuenta de que teníamos
que intentar divertirnos primero, y dejarnos de tanto
dolor. Al principio quedábamos y nos íbamos una
vez al mes a cenar por ahí, decíamos: “Venga, la pri-
mera media hora de llorar y luego se acabó el llanto
y a cenar”. Cuando empiezas a luchar descubres que
vales para otras cosas, que la muerte de tu hijo no va
a ser en vano, que tienes muchísima dignidad porque
no te conformas.
Empezamos a hacer una acción todos los meses en
un sitio donde se nos viera bien… y qué mejor sitio
que la Puerta del Sol. Íbamos el último sábado de
cada mes a las cuatro de la tarde para acabar prontito
por si alguna se quería ir al cine.
Un día nos dieron de hostias. En esa época todavía
estaba la DGS7 en Sol. Estábamos allí denunciando
cuando detuvieron a un chaval que no tenía nada que
ver con nosotras y la policía se puso a zurrarle. Uno
de los fotógrafos que estaba cubriendo nuestra mani-
festación les vio y fue a fotografiarles. Los policías se
fueron a por él. Le arrancaron la cazadora, empeza-
ron a tirar de él para quitarle la cámara y entonces
alguien de Madres se dio cuenta de lo que estaba
7. Dirección General de Seguridad.
58 ···
DE LA EMOCIÓN A LA ACCIÓN
pasando y gritó: “Al fotógrafo”. Nos lanzamos todas a
salvarle y mientras, otro fotógrafo de EL PAÍS estuvo
captando todo, le pasó el carrete a un colega que se
pilló un taxi y se fue con las fotos. Por la noche fui-
mos a la Plaza de Castilla a poner una denuncia, allí
aparecieron tres policías llenos de tiritas y nosotras
con las piernas moradas de los golpes de las porras.
Al día siguiente apareció todo en los periódicos. Eso
generó mucha publicidad y no volvieron a tocarnos
en mucho tiempo por orden expresa de la policía.
Años después nos pegaron en el refor porque fuimos
a denunciar la muerte de un chaval que había sido tras-
ladado allí. Se había juntado con otros seis o siete en la
cárcel de Ciudad Real recogiendo firmas para pedir más
lejía para limpiar las celdas. Por hacer esto les traslada-
ron. A este le trajeron al refor. Nosotras denunciamos
que tenía riesgo de suicidio porque estaba muy depri-
mido, pero no nos hicieron ni caso y al final, el chaval
se ahorcó. Entonces fuimos a cortar la calle delante de
la puerta del refor y salió la policía a pegarnos y nos
arrastraron por el suelo. Uno, incluso sacó una pistola
y apuntó a un fotógrafo para amedrentarle y que no
sacara fotos, pero el fotógrafo ya se había deshecho del
carrete. Al final el policía se guardó la pistola y le dio un
porrazo en las piernas al periodista.
En otra ocasión coincidimos en Sol con los del Orgu-
llo Gay, que terminaban allí su manifestación. Leyeron
un comunicado reivindicando el derecho a casarse y
contra la homofobia. Después, para terminar el acto
··· 59
PARA QUE NO ME OLVIDES
llevaron a cabo dos acciones: primero se quema-
ron libros homófobos y después dieron paso al gran
morreo. Y como nosotras estábamos allí en medio
pues dijimos “¡hala! a apoyarles” y entonces nos besa-
mos, no os podéis imaginar el aplauso que recibimos.
Para estas manifestaciones en Sol a veces pedíamos
permiso y otras veces no. Cuando hubo el encuentro
de Paz entre israelitas y palestinos en Madrid, no nos
dejaron manifestarnos porque pasaban los coches de
los políticos por la puerta del Sol y no querían que
vieran la mierda que había en España. Entonces
hicimos unas octavillas diciendo que no nos dejaban
manifestarnos y nos fuimos todas allí a repartirlas
por lo calladito.
En aquella época éramos primitivas totales, pero
así fuimos descubriendo quién era el verdadero ene-
migo. Después de haber enterrado a un montón de
chavales, nos dimos cuenta de que todo era un nego-
cio y de que no había que perseguir al camello. Si hay
que hablar de drogas, hay que hablar claramente de
drogas, de globalización, de falta de expectativas, de
prevención, de falta de vivienda, de trabajo, de servi-
cios en los barrios, etc. Los políticos eran los prime-
ros de esta mafia que se había organizado.
Empezamos a hacer caceroladas en las puertas de
las comisarías. Aquí, en la comisaría de Entrevías, nos
odiaban. Una vez fuimos a señalar un punto de venta
de drogas en el barrio y salieron a tiros con los gita-
nos. Mientras, las madres contábamos en la Cadena
60 ···
DE LA EMOCIÓN A LA ACCIÓN
Ser en directo lo que estaba pasando, metidas en una
cabina y con los tiros pasándonos por encima. La ver-
dad es que con los medios tan precarios que tenía-
mos, parece mentira las cosas que conseguíamos.
Ahora nos tienen mucho respeto. Nuestra presión
en la calle hizo que la gente tomara más conciencia
supiera que era más fácil comprar heroína que una
cremallera, y que la policía estaba implicada y que
sigue estándolo.
En 1987, nos manifestamos ante el Ministerio del
Interior para protestar por la Operación Primavera8
puesta en marcha por las Fuerzas de Seguridad del
Estado. La Policía hizo redadas en los puntos de venta
para detener a los chavales que acababan de pillar la
papelina para quitarse el mono, en lugar de hacer
acciones para detener el comercio de drogas del que
se estaba beneficiando mucha gente. Llevamos una
pancarta que decía: “Con la operación primavera, los
traficantes cambian de acera” y consignas como “Ope-
ración primavera, mierda puñetera”. Al final leímos
un comunicado dirigido a Barrionuevo9 en el que le
animábamos a detener a los auténticos traficantes, no
a los chavales que llevan un par de papelinas encima.
8. Operación puesta en marcha por la Dirección General de Se-
guridad del Estado en el año 1987 y dirigida a perseguir a los
pequeños traficantes. “Se trata de acosarles para impedir su li-
bre circulación y contratación directa con el consumidor” (DGS
del Estado. EL PAÍS. Marzo 1987). Durante meses se realizaron
redadas por diferentes barrios de Madrid con gran número de
detenciones que afectaron a muchos jóvenes.
9. Ministro de Interior con el PSOE entre los años 1982 y 1988.
··· 61
PARA QUE NO ME OLVIDES
Luego llegaron los políticos, de izquierda, de dere-
cha, los partidos de cabreados que venían de una
escisión de los verdes, etc. Todos nos querían llevar
a su chiringuito y nosotras nos negábamos. La inde-
pendencia ha sido una de nuestras señas de identi-
dad, mal que les pese a muchos.
Además, en ocasiones, teníamos que lidiar con
algunos conflictos que surgían dentro de nuestro
grupo, puesto que había madres que se habían unido
para pelear solo por el problema de su hijo. Tuvimos
que pelear entre nosotras mismas y decir “este no es
un problema de tu hijo, aquí no tienes que venir a llo-
rar, aquí estamos para presionar, denunciar y exigir”.
Queríamos diferenciar cuando una madre venía sola-
mente a pedir, y no a luchar en beneficio de todas.
Teníamos claro que allí estábamos para luchar por
todos, no solo por el hijo de una u otra.
A la vez, se echaban muchas manos a los chavales.
Aquella era la época de las granjas y la gente venía a
pedir ayuda para llevar a sus hijos allí, ya que enton-
ces era lo único que había. A veces les buscábamos
la granja, les comprábamos el billete, les metíamos
en el tren y ellos llegaban a casa antes que nosotras
porque se escapaban. Eso tenía que cambiar.
El apoyo de las Madres a los jóvenes presos en las
cárceles y a sus familias nos llevó también a okupar
casas –“con patada en la puerta”– para que entraran
las familias. Por esta forma de lucha –en las cárceles
62 ···
DE LA EMOCIÓN A LA ACCIÓN
y en las calles–, fuimos conociendo a otros grupos de
insumisos, okupas y madres de otros presos que no
estaban encerrados a causa de la droga. Todos estos
“movimientos sociales” hemos confluido en muchas
acciones a lo largo de estos años, como en los 7 Días
de Lucha Social, en el encierro de la Almudena y en el
resto de acciones de “Rompamos el Silencio”.
Reunión de la Asociación de Madres contra la Droga
en la Iglesia de San Carlos Borromeo en 1987
··· 63
Asamblea de Madres durante la acampada
en el paseo del prado. Mayo de 1996
3.
Aquí se practica
y se vive la utopía
Luchas, Acciones, Anécdotas…
En este capítulo hacemos memoria de
algunas de las acciones y vivencias que
hemos tenido a lo largo de estos años,
que como es obvio no han sido pocas.
Ni son todos los que están, ni están
todos los que son, pero tenemos que
decir que nuestro propósito no es inten-
tar recogerlo todo, más bien aque-
llas fechas que han marcado nuestros
recuerdos.
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
I. La movida del “refor”10
En diciembre de 1988, los jóvenes de la cárcel de
Carabanchel se subieron al tejado para denunciar
las malas condiciones en que se encontraban. No
se estaban cumpliendo sus derechos y además, se
les maltrataba. Algunas personas de Coordinadora
de Barrios, en las que los chavales confiaban, consi-
guieron convencer a los chicos para que bajasen del
tejado, después de que Instituciones Penitenciarias
prometiera atender sus peticiones.
Sin embargo, no solo se incumplieron los acuer-
dos apalabrados, sino que la situación de los chava-
les iba empeorando poco a poco. En febrero del 89
volvimos a la carga, pero esta vez acampando frente
al reformatorio, para denunciar que no se estaban
respetando los derechos de los chavales que estaban
presos y además que se habían incumplido los acuer-
dos. Los chicos estaban siendo maltratados y había
que denunciarlo. Incluso algunas madres y personas
de Coordinadora comenzamos una huelga de ham-
bre para apoyarles.
En esa época nos dieron un premio por ser Defen-
soras de Derechos Humanos. Un premio que compar-
timos con el cuñado del Rey y con Pedro Almodóvar.
Cuando nos lo entregaron fuimos a recogerlo y nos
marchamos sin probar bocado porque estábamos en
huelga de hambre. Años más tarde nos volverían a
10. Reformatorio: Cárcel de jóvenes.
··· 67
PARA QUE NO ME OLVIDES
dar el mismo premio, que compartimos con Médicos
sin Fronteras.
En la acción de la cárcel participamos madres de
todos los barrios de Madrid (Villaverde, Entrevías,
Carabanchel, etc.). Ya por entonces éramos un grupo
potente, y cada madre participaba en la forma que
podía. Llovió y nevó muchísimo aquellos días de
protestas. Muchas madres eran muy mayores y sus
cuerpos no estaban para dormir en el suelo en pleno
invierno, con sacos de dormir y mantas empapadas.
Sin embargo, ahí estaba alguna madre que se encar-
gaba de llevarse las mantas a casa para traerlas al día
siguiente limpias y secas, y hacer de este modo más
llevadera la acampada a las que se quedaban las 24
horas del día frente al refor. Tampoco faltaba nunca
un puchero caliente para soportar el frío. A decir
verdad, la logística siempre la hemos manejado muy
bien en el grupo.
Otra cosa que las madres hemos ido descubriendo
a lo largo de los años es la crueldad e injusticia del
sistema penitenciario. A medida que nuestros hijos
e hijas iban cayendo presos, íbamos comprobando el
funcionamiento de Instituciones Penitenciarias, y la
gran impunidad de las injusticias cometidas contra
los presos al amparo de la institución.
Al poco tiempo de protagonizar la protesta en el
reformatorio, muchos de los chavales que allí estaban
recluidos fueron destinados a la prisión de Zamora.
La dispersión de presos se comenzó a aplicar con la
68 ···
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
excusa de que era solamente para los etarras, pero
terminaron padeciéndola los más miserables.
A los chavales se les alejaba de sus barrios y de sus
familias, y de esa manera se lo ponían mucho más difí-
cil para poder recibir visitas o disfrutar de permisos.
Esta es una represalia de las más crueles que se puede
emprender contra una persona presa. Se trata de un
modo de aislamiento encubierto. Por supuesto que no
supone una prohibición del derecho a recibir visitas,
pero ¿qué madre de cualquiera de los barrios puede
desplazarse cada semana a cientos de kilómetros para
ver a su hijo durante treinta minutos escasos? Ade-
más, todas teníamos grandes dificultades para llegar
a final de mes, por lo que no era posible correr con los
gastos que supone tanto desplazamiento.
Después de ser trasladados a Zamora, la situación
de los chavales empeoró considerablemente. A prin-
cipios del 89 se sucedieron palizas y malos tratos,
cosa que provocó que se produjera un nuevo motín
subiéndose al tejado y su consiguiente represión una
vez sofocado. A muchos chavales les despojaron de
sus ropas obligándoles a permanecer desnudos en
las celdas y algunos presos decidieron comenzar una
huelga de hambre. Nosotras nos enteramos de esta
situación a través de las cartas y llamadas de teléfono
de los chicos. Y uno de los principios de las Madres
es “acción”. No había mucho tiempo para pensar que
hacer, nuestros hijos nos necesitaban... Pues allí que
nos fuimos.
··· 69
PARA QUE NO ME OLVIDES
Fletamos varios autobuses y nos presentamos en
Zamora a las puertas de la cárcel. Nos subimos al
cerro donde está situada y desde allí, megáfono en
mano, nos pusimos frente al módulo 1 y empezamos
a increpar a los carceleros: “Dejad a los críos, abu-
sones, canallas”. Al oírnos, los chicos se encarama-
ron a las ventanas mostrándonos sus desnudeces.
Al denunciarlo conseguimos que acabaran los malos
tratos y varios responsables, entre ellos el director de
la cárcel, fueron trasladados.
Como fueron muchas horas de viaje, intentamos
pasar el rato lo mejor que podíamos, contando histo-
rias, chistes y canciones. Muchas de ellas las compo-
níamos nosotras mismas:
A la cárcel de Zamora las Madres hemos llegado
a apoyar a los chavales que los tienen castigados.
En la celda de castigo hasta desnudos están
y no tienen colchones ni mantas para tapar.
Las Madres desde los cerros a voces se oyen gritar
carcelero carcelero, que no son unos bandidos
que ha sido la maldita droga la que aquí los ha traído.
Carcelero carcelero, no le quitéis de escuchar
a las voces de las Madres que les vienen a apoyar.
Desde el patio de esta cárcel se oye a los presos gritar
que los saquen a algún centro para poderlos curar.
Carcelero carcelero no les quitéis de escuchar
a las Madres Contra la Droga que les vienen a apoyar.
70 ···
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
También tuvimos que aprender a hablar con los
jueces, porque al principio no teníamos ni idea. Nos
poníamos a estudiar la ley que nos convenía para
luego decirle al juez: “Señoría, en esta ley, el artí-
culo tal, ampara al muchacho, ¿por qué no la aplica
usted?”. Y, desde luego, cuando hablábamos, procu-
rábamos no hacer demagogia porque no queríamos
perder la credibilidad que nos daba el estar ahí, al
pie del cañón, defendiendo a los chavales que se esta-
ban muriendo y que estaban presos. Al ir a visitar a
nuestros hijos, descubrimos que en la cárcel había
tortura y se mataba, no porque lo hubiéramos leído,
sino porque lo estábamos viviendo. Esto nos llevó a
enfrentarnos con todo el mundo: por ejemplo, nos
enfrentamos al sindicato de funcionarios de prisio-
nes que reivindicaban sus mejoras laborales a base
de putear a los chavales (no les dejaban comunicarse,
no les recogían el cubo, no les hacían llegar las cosas
que les llevaba la familia, etc.).
Era su forma de presionar: siempre que querían
conseguir algo, utilizaban a los chavales. Negocia-
mos con el sindicato que si ellos dejaban de utilizar
a los chavales, nosotras dejaríamos de manifestarnos
y suavizaríamos los eslóganes. Con los sindicatos
de funcionarios fue una pelea constante. Cada vez
que nosotras denunciábamos algo, al día siguiente
ellos sacaban un comunicado diciendo que nosotras
metíamos droga en las cárceles en las comunicacio-
nes con los chavales. No sé dónde lo íbamos a pasar,
··· 71
PARA QUE NO ME OLVIDES
como no fuera en nuestras partes… Esto también
hacía que los familiares de los presos a veces se nos
pusieran en contra, porque como nosotras montába-
mos el pollo, luego la pagaban con todas y te ponían
mil pegas para poder ver a los chicos en las visitas.
En 1988, una madre del grupo que había perdido a
su hijo en la prisión de Teruel –muerto por una agre-
sión en la que recibió 17 puñaladas–, fue procesada
por acusar a las autoridades penitenciarias y hacer
responsable a la Institución de la muerte de su hijo.
Entonces también tuvimos que hacer concentracio-
nes, recogida de firmas y solicitar la destitución del
director de la cárcel en la que ya se habían producido
cuatro muertes por agresiones bajo su dirección. No
podíamos permitir que nos secuestraran a nuestros
hijos para que terminaran muertos en la cárcel.
Por aquellos años no parábamos. Cuando nos
enterábamos de alguna movida, hacíamos cadena,
nos llamábamos y nos decíamos “hay que hacer
algo, coge la cacerola o lo que sea”. Nos llamábamos
para hacer algo concreto, para lo demás ya estaban
las reuniones. Era una época donde no había otra
alternativa. Nosotras nos juntábamos para la acción.
Teníamos que seguir señalando dónde se vendía la
droga, donde se torturaba, y denunciábamos que no
había tratamientos de ninguna clase. Fue cuando
empezaron a aparecer los Centros de Día. El ayun-
tamiento nos llamaba cuando iban a abrir uno por-
que los vecinos se les echaban encima y nos pedían
72 ···
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
a nosotras que les tranquilizáramos y les conven-
ciéramos de que era mejor, porque así además iba a
haber más vigilancia. Lo que pasaba también era que
muchos vecinos no querían que abrieran los Centros
de Día porque se les acababa el chollo del “Bulevar”:
Los vecinos hacían manifestaciones para echar a los
yonkis del barrio y luego iban y les compraban a los
chicos lo que robaban. En el bule les pasaban a los
chicos la lista de la compra para que ellos fueran a
robar al mercado que está detrás y luego se lo ven-
dieran a ellas por la mitad de precio: jamones, aceite,
lomo, etc. Una navidad había tres señoritingas del
barrio que vivían de puta madre y compraban lo que
los chavales robaban: “Que si tráeme langostinos,
que si tráeme turrón, colonias, etc.”. Así que se nos
ocurrió ir a por ellas, agarrarlas del pelo y llevarlas
a comisaría para que se dieran cuenta de que si los
chicos eran delincuentes ellas también lo eran.
Tratábamos de llevar nuestro discurso a la prác-
tica: teníamos que atender a nuestros chavales y a los
chavales de la calle. Por eso, no podíamos tener un
discurso vacío de contenido.
También empezamos a ir a ver a los chavales a
los que nadie visitaba. La primera vez que vas a la
cárcel no tienes ni idea de dónde te metes. Vas a ver
al chaval a la cárcel y enseguida haces tuya su histo-
ria. Cuando conoces a los chicos en la cárcel, luego
peleas por su libertad. En esos años, incluso nos lle-
vábamos a los que no eran hijos nuestros a nuestras
··· 73
PARA QUE NO ME OLVIDES
casas, cuando salían de permiso o se escapaban de las
granjas. Así era como llenábamos nuestra denuncia
de contenido y estábamos convencidas de que nadie
nos podía parar.
Conocíamos los entresijos de la cárcel porque íba-
mos allí, nos juntábamos con los familiares en la
puerta y nos contaban un montón de cosas. Al día
siguiente íbamos a la prensa y lo denunciábamos. Por
eso luego, cuando volvíamos a la cárcel, los funciona-
rios nos puteaban poniéndonos pegas para poder ver
a los chavales. Te decían “Giménez es con G y aquí está
puesto con J” y no te dejaban verle hasta la semana
siguiente, o te humillaban cuando ibas a verles en un
vis a vis: te decían cosas groseras y obscenas.
Íbamos a las cárceles a repartir panfletos en la
cola de las visitas para decirles a todos que había que
luchar para poder ayudar a los chicos. Si nos quedá-
bamos ahí paradas no cambiaríamos nada. Gracias
a eso muchas madres se pasaron por las reuniones
pensando que íbamos a liberar a sus hijos y entonces
les decíamos: “A ver, que esto no es para liberarlos
mañana, esto es la lucha”.
Los primeros años de nuestra lucha éramos ilega-
les –nos encanta ser ilegales–, pero vimos que nos
teníamos que legalizar porque había gente que hacía
cosas en nombre nuestro, pedían subvenciones, se
apropiaban de nuestro discurso y nuestras denun-
cias en beneficio propio, pedían pisos incluso. Nos
dimos cuenta de que eso no lo podíamos permitir y
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AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
decidimos entonces (1990) legalizarnos. Buscamos a
un abogado de los de Coordinadora de Barrios y nos
trajo unos estatutos que cuando los leímos dijimos
“nosotras no queremos esos, queremos que los esta-
tutos pongan lo que nosotras queremos”. El abogado
lo flipó, le hicimos trabajar días y días hasta que los
estatutos decían lo que nosotras queríamos. Gracias
a ellos, a día de hoy estamos haciendo todo tipo de
denuncias: muertes en prisión, denuncia de los FIES
(Ficheros de Internos de Especial Seguimiento), etc.
La presidenta de entonces dimitió porque cada vez
nos metíamos en más líos y tenía miedo de que al ser
legales, y ser ella la representante, la tomaran con ella.
··· 75
PARA QUE NO ME OLVIDES
II. Operación Mendigo (1990)
La Operación Mendigo quiso llamar la atención de
los responsables de las administraciones y de la opi-
nión pública sobre la grave situación de olvido, pobreza
y discriminación que todavía padecían en nuestro país
varios millones de personas, concentrando a miles de
marginados a finales de marzo en la ciudad.
Había un caso de un hombre al que ayudábamos. Era
Antonio, un preso atípico que al salir de la cárcel estuvo
aquí hasta que se murió, en el 95. Vivió cinco años en la
parroquia y aquí limpiaba. Antonio no tenía paga por-
que no había cotizado lo suficiente. Un día para reivin-
dicar su paga se subió a una grúa de la construcción y
lo comunicó a la Delegación del Gobierno. Antes nos
había dicho: “Amor, voy a hacer una muy gorda y ya te
avisaré porque yo tengo que reivindicar mis derechos...
amor”. A todo el mundo nos llamaba amor.
Entonces hizo un escrito a la Delegación del
Gobierno diciendo solamente que iba a cambiar el
suelo por las alturas, para protestar. Pero no nos dijo
el momento y a nosotras, cuando terminamos de tra-
bajar y ya íbamos para casa, nos llamó la policía para
que fuésemos: había un señor subido en una grúa en
Atocha que preguntaba por nosotras. Era sábado y
hacía un calor horrible. Llegamos allí y él solo quería
hablar con nosotras.
Cuando yo llegué estaba la policía, la emergencia
social, los bomberos y el Antonio estaba en la grúa
76 ···
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
más alta subido con una mochila y gritando: ¡Amor,
que no suba nadie que me tiro! Y nosotras ¡Anto-
nio! Y claro, hubo negociaciones. Y yo ¡pues nada,
no bajes! Y la gente ¡señora, le está incitando, y yo:
¡Pero si no quiere bajar, que es un riesgo! Pero luego
nos daba miedo porque le iba a dar algo allí arriba.
Durante las negociaciones, acordamos que bajara
por su propia voluntad, prometiéndole que se le abri-
ría un expediente para su pensión, porque él solo
quería su pensión y vivir donde le diese la gana (no
quería un albergue). Entonces lo primero que hizo
fue tirar la mochila y… ¡hala! Todos los cartones de
vino por el suelo que empezaron a salpicar. Nosotras
cogimos rápido la mochila y la escondimos.
Después llegó la policía y le preguntó:
¿Cómo se llama?
Antonio Gallego.
¿Nombre de su padre?
¿Vas a llamar a mi papá?
¡Teníamos un cachondeo! Luego decían los de la
Emergencia Social: “Te vas a venir al albergue y te
pones ropa limpia” “¡Ropa de muerto te la pones tú!”,
les contestó. Total, que se quedó en la calle porque
no quiso ir al albergue. Después, se tomó 5 o 6 coca-
colas porque estaba deshidratado.
Más tarde, le llevamos a la Casa de Socorro en un
taxi y le dijimos que no se preocupara, porque al día
··· 77
PARA QUE NO ME OLVIDES
siguiente íbamos a hablar con la trabajadora social
que le tocaba, para iniciar su expediente.
De pronto el médico nos dijo que estaba muy mal,
que tenía un cáncer y que le quedaba poco de vida. La
trabajadora social no le quiso hacer nada, decía que
cómo se le iba a gestionar una pensión si no tenía casa.
Además, nos contó que tenía que entrar en el pro-
ceso que entraba toda la gente y que mientras tanto
tenía que ir al albergue. Y claro, le montamos el pollo
y le dijimos que se metiera la pensión por donde le
cupiese, porque tenía un cáncer y se estaba muriendo.
La dejamos con un problema de conciencia que a los
tres días había arreglado la pensión… O sea, lo que
nunca tuvo nadie lo tuvo el Antonio, su pensión. Y
luego duró muchos años y lo ingresamos dos o tres
veces más porque además estaba alcoholizado.
Al final de todo, lo encontramos muerto en la
habitación de la parroquia, así que cogimos una caja
y fuimos todas a enterrarle al cementerio. Todas le
decíamos cosas: “Adiós amor, fuiste muy libre”. El
enterrador lloraba con tantas mujeres allí.
Recuerdo una canción que le cantábamos las
madres a Antonio en la cárcel de Zamora. Decía así:
Los Jueces y los fiscales se tienen que concienciar
Que el problema de la droga a todos puede tocar
Carcelero, carcelero no le quitéis de escuchar
A las voces de las madres que le vienen a apoyar
78 ···
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
III. Contra la Ley Corcuera11 y la patada
en la puerta
Frente a la Ley Corcuera, que criminalizaba a nues-
tros chavales –el último eslabón de la cadena–, nos
la estudiamos a fondo, para ver qué decía, e hicimos
varias charlas en diferentes institutos para explicar
a los chicos cómo se iba a utilizar a los drogadictos
para implantar una ley que iba a vulnerar muchos
derechos. Izquierda Unida recurrió lo de la patada en
la puerta. Nos pasamos un año contando a la gente
lo que era la Ley Corcuera y el día que la votaban
se estaba celebrando una manifestación de vecinos
contra la droga. Cuando intentamos acercarnos a la
manifestación no nos dejaron pasar porque llevába-
mos una pancarta que ponía: “MEDIDAS SOCIALES,
NO POLICIALES”.
Entonces, decidimos hacer algo que es ilegal:
manifestarnos en frente de Las Cortes cuando estas
están reunidas –porque ellos estaban votando algo
que era injusto–. Nos fuimos detrás de Las Cortes e
hicimos una gran pitada; entonces empezó la carga
11. La Ley Orgánica 1/92 de 21 de febrero de 1992 de “protec-
ción de la seguridad ciudadana” fue aprobada el 15 de noviem-
bre de 1991 y fue popularmente llamada “Ley Corcuera”, por
ser impulsada por este ministro socialista y también fue deno-
minada “ley de la patada en la puerta” pues permitía el acceso
a domicilios privados por parte de la policía si “sospechaba”
que se estaba cometiendo un delito, incluía la obligación de
llevar el “Documento Nacional de Identidad” (DNI) y la posibi-
lidad de ser “retenido” (que es diferente a ser “detenido”) sin
presencia de abogado en caso contrario.
··· 79
PARA QUE NO ME OLVIDES
policial y esa sí que fue gorda: a una de las madres la
arrastraron por el suelo y le rompieron las costillas.
Al día siguiente salió en la primera plana del perió-
dico, y eso que quería que su marido no se enterara…
Hasta entonces creíamos que la policía era la fuerza
del orden, pero ahora nos libramos muy mucho de
decir que lo son.
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AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
IV. El piso de Madres
Al poco tiempo de legalizarnos, como nos conocían
en el IVIMA (Instituto de la Vivienda de Madrid) por
lo que habíamos peleado por nuestras propias vivien-
das, y ahora sabían lo que hacíamos como asociación,
nos adjudicaron un piso en Palomeras. Allí que nos
íbamos a pasar los monos con los chavales como
podíamos.
En esa época nos llamó el responsable del Plan
Nacional de Drogas, Julio Álvarez. Como era socia-
lista, vino y nos dio una charla diciéndonos que en
un año solucionaría todos los problemas que tenía-
mos, y que si no lo conseguía, dimitiría. Pasó el año
y los problemas no se solucionaban. Entonces nos
hicimos una chuleta y nos presentábamos en todos
los sitios donde él iba a hablar y cuando terminaba
le decíamos “¿qué, cuándo te vas?, porque has men-
tido”. Nos cogió tal odio, que cuando se enteró de que
estábamos atendiendo a los chavales en el piso nos
dijo que eso era ilegal, porque no teníamos licencia
administrativa y no estábamos autorizadas. Enton-
ces dijimos “pues vamos a autorizarnos”: acudimos a
quien nos podía ayudar para legalizar la situación del
piso y rellenamos todos los papeles.
A mí me los rellenaron todos, me los pasaron y yo
los amontoné y me fui allí al Plan Nacional de Dro-
gas, o al Regional ¡yo que sé lo que era eso!
··· 81
PARA QUE NO ME OLVIDES
Al funcionario de turno casi lo volvemos loco. Nos
dijo “pero qué me traes aquí” “pues lo que me pedís...
papeles”. “Sí, pero esto me lo tienes que organizar”.
“Mira hijo, yo no tengo ni puñetera idea de cómo se
hace esto, así que por favor te pido que lo hagas tú
que para eso trabajas en esto”.
Total, que el hombre se pone a organizarlo todo
y dice “pero ¿qué me presentas aquí? ¡un estudio
económico a cero! Eso no puede ser, no te lo puedo
admitir” “¿Cómo que no se puede admitir?, no tene-
mos nada y si no tenemos nada no nos lo podemos
inventar, no tenemos cuotas, no tenemos un puto
duro y esa es la verdad”.
Así, el funcionario habla con unos, con otros, con
el jefe… y al final nos autorizaron. Nos mandan una
carta y hay que ver si éramos “primitivas”, que la
cogimos y la guardamos.
Un año después de esto los de Coordinadora de
Barrios tenían que hacer algo y les dicen que no pue-
den porque no tienen licencia administrativa que les
autoriza a ellos a hacer tratamientos pero que hay un
grupo de Coordinadora que sí la tiene y éramos noso-
tras. Entonces nos llaman y nos preguntan: “¿Tenéis
vosotras la licencia administrativa?” y nosotras ni
idea… hasta que nos acordamos de aquella carta que
llegó un día. Entonces, la leímos, y nos dimos cuenta
de que nos habían autorizado y ni siquiera nos había-
mos enterado.
82 ···
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
V. …Y la secreta llegó al piso
Recuerdo un día que vinieron unas personas al
piso haciéndose pasar por un padre y un hijo toxi-
cómano que venían pidiendo ayuda. Yo me tragué la
mentira como un puño y les abrí la puerta del piso
amablemente. Entonces les atendió Sara, que ense-
guida les preguntó ¿vosotros sois de la Secreta, ver-
dad? Entonces ya solo se oyeron los gritos de Sara
desde la planta de arriba del piso poniéndoles de sin-
vergüenzas para arriba por no haber sido capaces de
llegar a la asociación dando la cara de una manera
limpia y directa, sino habiendo intentado engañar-
nos haciéndose pasar por toxicómanos. Los policías
se largaron del piso con las orejas gachas y la cara
roja como un tomate, después de haber comprobado
que en el piso no se movía nada ilegal y avergonzados
por su cobardía y malas artes.
··· 83
PARA QUE NO ME OLVIDES
VI. Cierre del Hospital Penitenciario
Desde que nos constituimos, exigimos que mejo-
raran las condiciones de los presos que estaban en el
Hospital Penitenciario de Carabanchel. Sus condicio-
nes eran pésimas, pobres. Había una mesa de már-
mol y los ataban con precinto para que no se cayeran;
me acuerdo de un hijo de una madre que estuvo
muerto con la cabeza y los pies colgando porque eran
más largos que la mesa que tenían. Es criminal que la
familia tenga que ver esas cosas, pero una vez muer-
tos no es tan grave como cuando están vivos y están
enfermos y no se les puede atender.
Como otro de nuestros “hijos”, que estaba muy
grave y decía: “Mamá, no te vayas” y ella dijo: “Ence-
rradme en la celda con mi hijo, que se va a morir y
quiero estar con él”. Y lo que hicieron fue castigarla
a no ver a su hijo, porque le metió un trocito de pes-
cado. Al final, murió solo, porque no dejaron que su
madre se quedara con él.
Una de las últimas denuncias que hicimos fue
porque fuimos a ver a un preso que era paralítico
y estaba en una silla de ruedas que no cabía por la
puerta. Ningún funcionario se dignaba a cogerle en
brazos y pasarle a la cabina: no podía comunicarse
con nadie. Al final cerraron el hospital, y luego nos
arrepentimos, porque aunque estaban en malas con-
diciones, por lo menos te dejaban verlos todos los
días de la semana. Al cerrar el hospital lo que hicieron
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AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
fue llevarles a las enfermerías de las cárceles, que no
estaban preparadas para atenderles adecuadamente.
Allí era mucho más difícil verles y más fácil que se
contagiaran de enfermedades como la tuberculosis.
A otros los tenían que sacar a los hospitales normales
porque estaban muy mal o había que operarles. Para
hacer el traslado tenía que venir una ambulancia y un
coche de la policía, y hasta que no estaban los dos no
podían moverlo. De esta manera, una cosa que podía
ser leve se convertía en una urgencia por haber tenido
que estar esperando a que llegaran la ambulancia y la
policía que los tenía que custodiar. Además, tuvimos
que luchar también para que no les esposaran a las
camas mientras estaban en el hospital, como si no
fueran personas que estaban enfermas. Eso es algo
que no se te ocurriría hacerle a ningún familiar tuyo
que estuviera ingresado y no íbamos a permitir que
se lo hicieran a los nuestros porque estaban presos.
Antes de nada son personas.
Al principio no nos dimos cuenta de las consecuen-
cias que podía tener que cerraran el hospital, pero
incluso nos llamó el director de la cárcel de Alcalá
para que hiciéramos algo, porque era muy gordo
lo que se venía encima. Luego, los de los hospitales
también se quejaban porque tenían que atender a los
chicos con la policía custodiando por los pasillos, y
entonces era el hospital el que parecía una cárcel.
A raíz de todo esto, nos encadenamos delante
del Ministerio de Sanidad (en el Paseo del Prado).
··· 85
PARA QUE NO ME OLVIDES
Estuvimos allí toda la mañana reivindicando lo que
estaba pasando. Pero ese día no nos hicieron ni caso
–la policía ni nos tocó–, y al final nos fuimos ya abu-
rridas porque eran las dos de la tarde y teníamos un
hambre que no veas después de haber estado allí toda
la mañana encadenadas.
86 ···
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
VII. Taller de Arte Libre (Tercer Grado)
En 1995 nos dieron un local del IVIMA en el Trián-
gulo de las Aguas de Palomeras. En ese momento,
pusimos en marcha un taller de cerámica donde
pudieran venir a trabajar los chicos que salían en
Tercer Grado, un régimen de vida penitenciario que
te permite asistir a un trabajo fuera de la cárcel a la
que solo debes volver para dormir.
Para que te concedan el Tercer Grado tienes que
tener una oferta de empleo o un taller educativo y de
reinserción, como era el caso del proyecto que noso-
tras planteamos. Por aquel entonces se podía acceder
al Tercer Grado desde el momento en que habías cum-
plido las tres cuartas partes de la condena, pero lo que
es muy difícil es conseguir un contrato o un trabajo
cuando todavía estás preso. El taller ofrecía esta posibi-
lidad. ¿Y por qué un taller de cerámica?, porque en ese
momento Tomás, que era la persona que iba a dirigir
el taller, era lo que mejor sabía hacer. Después de estar
15 años seguidos preso, lo único que había aprendido
en los talleres de la cárcel era fabricar jarrones de barro
y cuadros de esmalte; y no es que tengamos nada en
contra de la alfarería, pero, hoy por hoy, no hay mucha
oferta laboral en este campo y más para personas que
han estado largos periodos alejados del mundo laboral.
Nos pusimos manos a la obra y en menos de dos
meses el taller estaba montado. Tomás acababa de
salir de la cárcel y se volcó a tope con el taller. Hizo
··· 87
PARA QUE NO ME OLVIDES
las chapuzas necesarias para que aquello funcionara.
Se encargó de comprar el material para poner en
marcha el taller, y en noviembre de ese año ya tenía-
mos los primeros jarrones y ceniceros fabricados.
Entonces vimos que teníamos que hacer algo para
dar salida al material que allí se fabricaba, pues se
trataba de que aquello fuera una verdadera oportuni-
dad de generar algún ingreso, por pequeño que fuera.
Se nos ocurrió que podíamos solicitar uno de los
puestos que el Ayuntamiento montaba en la época de
Navidad en la Avenida de la Albufera. De esta manera,
podríamos vender las cosas que los chicos fueran
fabricando y darle más sentido al taller. No nos con-
cedieron el puesto en la Albufera, pero sí en la calle
Pedro Laborde. Este es un mercadillo de Navidad
mucho más pequeño, pero que se encuentra a muy
poquita distancia del piso de Madres y del Taller, lo
que facilitaba mucho el trabajo a la hora de llevar el
género y de hacerse cargo del puesto. Tomás y yo nos
encargábamos de estar en el puesto y luego íbamos
todos los días a comer al piso, que estaba al ladito.
Un día decidimos que teníamos que meter en el
banco el dinero que íbamos sacando con la venta, no
queríamos tener dinero acumulado en el piso. Enton-
ces le dije a Tomás que hiciera él el ingreso, porque
como había estado tantos años preso, esa era también
una de las cosas que tenía que aprender para manejarse
normalmente en la sociedad en la que ahora se estaba
“reinsertando”. Hacer un ingreso en un banco, esperar
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AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
cola en una ventanilla, rellenar un papel, son cosas coti-
dianas que pueden ser sumamente ajenas y desconoci-
das para alguien que ha estado muchos años en prisión.
Entonces, cuando estábamos en la puerta de la sucur-
sal del banco que hay al lado del piso Tomás me dijo:
No, Ana, yo eso no lo hago.
Pero ¿por qué? Si es lo más normal del mundo y
además es muy facilito.
Que no, Ana, no insistas que yo por ahí no paso.
O sea, que estás todo el rato con que te enseñe
cosas para reinsertarte y ahora no te apetece hacer
algo que en el futuro te va a ser imprescindible. Hoy
en día todo el mundo tiene sus ahorros en el banco y
tienes que aprender a manejarte con ellos.
Que te he dicho que no y es que no.
Yo me puse farruca y le dije: “Pues si tú no lo haces,
yo tampoco, así que toma el dinero”. Y Tomás que no
lo cogía. “Pues si no lo quieres yo lo tiro aquí mismo”.
El fajo de billetes por el suelo empezaba a despa-
rramarse cuando apareció la hija de Carmen y dice:
“¿Pero se puede saber qué os pasa a vosotros dos?”.
“Pues nada, que Tomás no quiere ingresar el dinero
del puesto en el Banco y yo tampoco”. Entonces Tomás
dijo muy cabreado: “¿Es que no lo entiendes?, me he
pasado toda la vida sacando el dinero de los bancos
por la fuerza y ahora no puedes pretender que haga
un ingreso así como si nada”. Entonces, sin hablar,
recogí el dinero y lo dejamos para otra ocasión.
··· 89
PARA QUE NO ME OLVIDES
VIII. El Caso Villanubla
y las morcillas del pueblo
Madres hemos hecho muchas denuncias por muer-
tes que se han producido estando la gente en prisión,
algunas de manera conjunta con otros grupos. Una
gorda fue la de Celestino. El preso, apareció muerto
en su celda en la cárcel de Villanubla en Valladolid.
Su madre, no sé si era gitana, vivía en un poblado y
vendía droga. Entonces le dicen, a la madre, que ella
le había pasado cocaína porque habían tenido un vis
a vis antes –porque el preso era FIES12, y estaba inco-
12. FIES (Ficheros de Internos de Especial Seguimiento) es un
régimen penitenciario, y las personas que le aplican el FIES se
les somete a un régimen de vida muy restrictivo, que vulnera
sistemáticamente los derechos fundamentales de las personas y
que está totalmente fuera de la Ley Orgánica General Peniten-
ciaria. Estos son algunos de sus términos:
Veintiún horas de reclusión diarias en la celda y tres de patio,
con no más de dos internos juntos. Jamás se podrá considerar el
aislamiento como técnica de tratamiento, debido a las impor-
tantes consecuencias psicológicas que acarrea.
• Cacheos (registros) a la entrada y salida de la celda, como
mínimo cuatro veces al día. Sin embargo, el reglamento pe-
nitenciario habla de un único registro diario.
• Controles nocturnos en intervalos de una hora, vulnerando
las horas de descanso.
• Constantes cambios de celda e incluso de prisión, impidien-
do el establecimiento de ningún tipo de arraigo en un medio
tan deshumanizador de por si.
• Limitaciones en el número de comunicaciones orales, libros,
uso de la televisión, visitas familiares, llamadas telefónicas.
• En las revisiones de los funcionarios, las personas presas deben
permanecer de pie al fondo de la celda y con las manos visibles.
Se consideran faltas muy graves las protestas, las huelgas y la soli-
daridad con otros internos o la atracción de medios informativos.
90 ···
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
municado y atado a la cama–. Y le hacen la autopsia
y aparecen en el esófago restos de cocaína. Entonces,
dicen que su madre fue la que le pasó la cocaína. La
madre, que no le había pasado cocaína y que sabe
que su hijo no está para suicidarse, pide una segunda
autopsia y se demuestra que la cocaína se había colo-
cado posteriormente y los golpes demostraban que le
habían matado.
Entonces denunciamos, conjuntamente con Tra-
peros de Emaús, Asociación Contra la Tortura (ACT)
y Coordinadora de Barrios. Nos lleva el caso Doris
Venegas, una independentista castellana, y abogada
en Valladolid. Cuando la pone por escrito le dicen
que no estaba en papel timbrado y le cuentan por
hábiles los días no hábiles. Cuando va a presentarla
con papel timbrado, se la echan de nuevo para atrás.
Finalmente, la presentó con papel timbrado, se la
cogieron y declararon Secreto de Sumario, con lo cual
ella no podía interrogar a los funcionarios. Es enton-
ces cuando piden a cada grupo denunciante 500.000
pesetas de fianza de responsabilidad civil: teníamos
que dar medio millón cada uno –dos millones en
total–, para poder seguir adelante.
Como no teníamos ese dinero, empezamos a pedir
por ahí. Alguna gente empezó a mandar y se elimi-
naron varios grupos de la denuncia para poner solo
medio millón. Así es que estábamos rebañando a ver
cómo lo podíamos juntar, y de repente viene un día
a visitarnos al puestecillo que teníamos en Pedro
··· 91
PARA QUE NO ME OLVIDES
Laborde por Navidad un chaval que había salido de la
cárcel hacía poco. Dice: “Mira, os he traído este rega-
lito, que he estado por Extremadura y me he acordado
de vosotras”. Nos da un paquete y se va. Lo abrimos
y tenía un kilo de morcillas de su pueblo y 500.000
pesetas. Casi nos da algo allí mismo. Como no que-
ríamos preguntar de dónde había salido el dinero, lo
que hicimos fue ponernos a cambiarlo porque era un
dinero seriado. Pagamos la luz de donde yo trabajaba
en efectivo, que eran casi 30.000 pesetas. Yo iba a
comprar todos los días el pan con 10.000 pesetas. Al
final, cambiamos el dinero, pusimos el limpito para
continuar con la denuncia, y después decretaron
Secreto de Sumario y no se podía saber nada.
Al final de todo, se demostró que al Celestino lo
habían matado. La droga se la habían puesto después
de muerto en el esófago, pero no se podía demostrar
quién había sido, y no condenaron a nadie. Luego
siguieron por la vía civil. Nos devolvieron el medio
millón de pesetas y se lo dimos a otra asociación que
en aquella época llevaba 20 o 30 denuncias por malos
tratos y muertes en prisión.
Nunca condenan estas acciones, es una pena. Como
mucho, lo continúan por la vía civil y te indemnizan,
pero casi nunca ha habido una sentencia condena-
toria. Es muy fuerte que se reconozca que al chico le
han matado estando preso, y más este que estaba en
FIES 23 horas en su celda. A ver quién le ha matado
si no es el propio Estado, que le mantiene encerrado
bajo su custodia en esa situación.
92 ···
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
Es lo mismo que cuando a un preso le pegan una
paliza: siempre es condenado el preso por pegar a los
funcionarios, pero los funcionarios nunca son con-
denados. Porque si han participado siete funciona-
rios, no se puede demostrar quién es el que le hizo el
moratón, y en lugar de condenar a todos los absuel-
ven de toda culpa, aun reconociendo que el chico ha
sido apaleado.
··· 93
PARA QUE NO ME OLVIDES
IX. Coordinadora Estatal de Solidaridad
con las personas presas
La Coordinadora Estatal de Solidaridad con las Per-
sonas Presas se creó en la segunda mitad de la década
de los 90, porque nos dimos cuenta de que nos venía
bien estar coordinados con otros grupos del Estado
que también estaban peleando por los presos y denun-
ciando todas las situaciones de abuso que conocíamos
y que ocurren en las cárceles de todo el país, e incor-
poraba a unos 30-40 grupos de toda España (Coor-
dinadora Presos Galiza, Comité AntiSIDA de Lugo,
Salaketa de País Vasco, Asapa de Aragón, Coordina-
dora de Cornellá, grupos de Valencia, de Andalucía,
Coordinadora de Barrios, Grupo Apoyo, Madres Con-
tra la Droga, Asociación Contra la Tortura, ACOPE,
Centro Social Seco, diferentes grupos anarquistas de
Madrid, Asociación de Abogados, etc.).
En el año 94, en las jornadas que hacíamos anua-
les, enviamos al hijo de una mujer que colaboraba
con nosotras y que estudiaba para juez, y se volvió
con la Secretaría de la Coordinadora para las Madres
Contra la Droga. Así, casi sin enterarnos, nos hicimos
cargo de la secretaría durante un montón de años.
También celebramos durante un tiempo –desde
1995 para acá –encuentros estatales anuales de la
Coordinadora, cada vez en un sitio diferente. Noso-
tras también organizamos unas jornadas en Zarza-
lejo. Nos tiramos un mes haciendo los dosieres esos.
94 ···
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
Era todo como muy profesional pero, a la vez, muy de
andar por casa. Preparamos las invitaciones y encarga-
mos unas 200 carpetas con su pegatina y todo. Había
una recepción donde la gente rellenaba unas fichas
de inscripción. Éramos lo menos doscientas perso-
nas allí. Esa era la época cuando funcionaba mucho la
Coordinadora. No veas si hicimos fotocopias y mai-
ling de esos. Yo todavía sigo reciclando papeles de
aquellos para la subvención. Siempre íbamos alguna
de nosotras a estos encuentros, pero últimamente ya
no estamos participando, las convocatorias se hacen
por internet y nosotras no navegamos aún.
Hemos llevado la secretaría de la Coordinadora
varios años, y hemos colaborado en muchas movidas
de apoyo con la Coordinadora Estatal de Solidaridad
con las Personas Presas. Por ejemplo, hicimos una
huelga de hambre en Instituciones Penitenciarias
para solidarizarnos con los presos que se ponían en
huelga de hambre en las cárceles y para denunciar
cómo estaban en las cárceles: machacaditos. Por allí
se pasó “El Todo Madrid Social” a vernos, a llevarnos
flores, se hicieron charlas...
También hemos participado en la elaboración de
un informe sobre tortura y trato degradante en las
cárceles españolas durante los años 98, 99 y sobre
muertes en prisiones en 2005 con la Coordinadora
de Solidaridad con Personas Presas.
Finalmente, hay que decir que además se han hecho
conjuntamente cosas como el concierto de Ponteve-
··· 95
PARA QUE NO ME OLVIDES
dra, por ejemplo, organizado desde la Coordinadora,
por la dignidad de las personas presas; o en el 2004
los manifiestos sobre el reglamento que desarrolla la
Ley Penal del Menor, que hoy se ha recurrido ante el
Tribunal Supremo.
96 ···
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
X. La acampada en el Paseo del Prado
En mayo de 1996 acampamos durante 10 días en el
Paseo del Prado en frente del Ministerio de Sanidad
y Consumo. Denunciábamos la situación de los pre-
sos en las cárceles españolas. No había tratamientos
médicos adecuados para los enfermos de SIDA, los
chavales se seguían infectando por el uso de jeringui-
llas compartidas y además no se estaba aplicando el
artículo 60 del Código Penal antiguo, que permitía
excarcelar a enfermos terminales, ya que lo único que
conseguía la cárcel era que su salud empeorase. Lo que
pasaba es que tenían a la gente presa hasta que ya no
podían más y los sacaban cuando quedaban dos días
para que murieran en su casa y así no contabilizarles
como muertos en prisión. Se quitaban de problemas.
Denunciábamos también la situación de los pre-
sos FIES. Todos los días por las mañanas hacíamos
alguna acción de denuncia y luego por la tarde nos
reuníamos en asamblea para evaluar cómo había ido
todo y preparar las siguientes acciones.
··· 97
PARA QUE NO ME OLVIDES
Montando las tiendas en el Paseo del Prado
con el grupo de los Traperos de Emaús
98 ···
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
XI. ¿Pagaría el “Atleti”?
Dio la casualidad que, estando nosotras acampadas
en el Paseo del Prado, el Atlético del Madrid ganó la
Liga y no sé qué otro título más. El caso es que, de
repente, el Paseo del Prado empieza a llenarse de hin-
chas del atlético que iban a bañarse a la fuente de Nep-
tuno para celebrar el acontecimiento. Nosotras los
veíamos pasar desde nuestro campamento y aluciná-
bamos con la cantidad de gente que mueve el fútbol, y
las poquitas personas que se mueven para reivindicar
derechos fundamentales como el trabajo y la vivienda.
Rápidamente, apareció la policía y nos rodeó
haciendo un cordón para protegernos, después de que
habían estado toda la semana rodeándonos para vigi-
larnos por estar allí acampadas. Nos decían que nos
metiéramos en las tiendas y nosotras les decíamos que
no eran ellos quienes nos iban a mandar a la cama.
A los pocos días, le llegó a Carmen, como respon-
sable de la asociación, una multa de nosecuantísimos
miles de pesetas por deteriorar el césped del Paseo
del Prado, pero recurrimos y dijimos que nosotras no
habíamos podido estropear el césped por poner 20
tiendas de campaña. Más destrozaban las estatuas de
Botero, que pesaban toneladas. Además tendrían que
pedirle cuentas también al Atlético de Madrid, pues
eran sus hinchas los que habían pasado por allí en
plan avalancha para bañarse en la fuente.
Y la verdad es que la multa la debió de pagar el señor
Gil, porque a nosotras no nos volvieron a reclamar nada.
··· 99
PARA QUE NO ME OLVIDES
XII. ¿Quién secuestra a quién?
Dña. María del Prado Torrecilla, la jueza del Juz-
gado de Vigilancia nº 2, llevaba la cárcel de Alcalá y
luego la de Navalcarnero. La medida de esta jueza era
que tenía un modelo de escritos y una misma contesta-
ción para todo el mundo. En los años 93, 94 y 95 había
un montón de gente que moría en circunstancias raras
dentro de las cárceles y ella no recibía ni a familiares,
abogados, ni nada. Solo se reunía con los funcionarios
de las cárceles y solo atendía a sus peticiones.
Durante la acampada del Paseo del Prado para
denunciar la situación de las cárceles, una de las
acciones era llevarle a la Torrecilla las denuncias en
mano. Entramos al juzgado tres personas y nos cola-
mos en su despacho en un momento en el que ella
había salido, y otras 40 personas se quedaron fuera.
La mujer, al volver a su despacho se encontró con
tres personas, y se asustó tanto que salió corriendo y
se encerró en el despacho de las oficialas. Claro, ahí
se armó la marimorena. Las 40 personas fuera dando
gritos, nosotras allí las tres, vino la Guardia Civil...
una historia de Kafka. Hubo una negociación, dije-
ron que nos recibiría abajo, que había otras personas
reuniéndose con los jueces. Nosotros dijimos que no,
que nos recibiera en su despacho, con lo cual al final
decidió recibirnos. En la entrevista estaba el Fiscal
de Guardia, el Secretario del Juzgado y ella. Allí estu-
vimos explicándole y demostrándole lo que nosotras
100 ···
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
denunciábamos, demostrándolo con escritos. Incluso
el fiscal de guardia llegó a reconocerlo. No nos dimos
cuenta hasta más tarde que lo que quería en realidad
era que nos quitásemos de en medio.
Aquello terminó y a los pocos días nos llegó la sor-
presa de que nos habían puesto una denuncia por
alteración del orden público y un montón de histo-
rias. En la entrevista, la jueza en todo momento fue
cordial, e incluso hubo un momento en que dijo “esto
es un secuestro”. Yo le dije: “Usted sabe que eso no
es cierto; usted y yo nos vemos todos los días en el
semáforo a las 11 de la mañana. Si fuera un secuestro
habría sido de otra manera. Nosotros hemos venido
aquí a su despacho a denunciar la situación de los
presos, y venimos a denunciarlo porque usted no
nos recibe. Si hubiese querido recibir a los familia-
res, o a los abogados, o los educadores, esto se habría
evitado”. Con lo cual demostramos que no era un
secuestro. Al mes, nos citó en el juzgado para tomar-
nos declaración. Nos denunciaron las oficialas. Yo me
negué a declarar. Fuimos 300 personas y dijimos que
declararíamos las 300 personas lo que había pasado.
Si estábamos acusadas de algo lo haríamos, pero
que si no estábamos acusadas de nada no declará-
bamos. Nosotras habíamos ido al juzgado, nos había
recibido la jueza y le preguntamos si había alguna
historia detrás para que actuasen así. Entonces nos
llegó la notificación de que nos juzgaban. Nos hicie-
ron un primer juicio en el 97, al año siguiente. Nos
··· 101
PARA QUE NO ME OLVIDES
presentamos 400 personas. Ni siquiera se celebró.
La jueza nos absolvió directamente. Nos cabreamos
y dijimos que por qué nos tenían que absolver, ya que
en principio ni siquiera nos tenían que juzgar, pues
no habíamos hecho nada. Entonces, realmente nos
absolvieron, pero la otra parte, que era el juzgado de
vigilancia, escribió una carta al juzgado que supues-
tamente nos había juzgado, diciendo que se encon-
traban indefensos. Que el juicio no se había celebrado
con todas las garantías a su persona y que querían
que se repitiera. Ni siquiera fue un recurso, fue solo
una carta, con lo cual el juzgado cometió la burrada
de decir que repetía el juicio. Lo que hicimos noso-
tras fue remitirnos al Constitucional, diciéndole que
en ese momento nosotras sí que nos sentíamos des-
amparadas. Lo denunciamos también en el Consejo
General de Poder Judicial, pues nos habían hecho
un juicio que no nos tenían que haber hecho. Aún así
nos hicieron otro juicio. En este segundo dieron la
orden de cerrar la planta donde se celebraba. Todo
estaba tomado por la Guardia Civil, porque como en
el primer juicio fuimos 400 personas y tuvieron que
hacerlo con las puertas abiertas, se creían que íba-
mos a hacer algo parecido.
Nosotras como estrategia dijimos: “Estos son
unos animales”; y nos presentamos solas Sara y yo
con el abogado. Nada más empezar el juicio, vimos
que estaban todas las oficialas dentro de la sala y la
Torrecilla incluida. Nuestro abogado se dirige a la
102 ···
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
jueza que nos juzgaba y dice: “Su señoría, explíque-
nos esto antes de que empiece el juicio. Dña. María
del Prado Torrecilla, en calidad de qué está en este
juicio”, porque estaba incluida en la citación y todo.
Entonces la jueza que nos juzgaba se dirige a ella y
le dice “Dña. María del Prado Torrecilla, usted qué
quiere ser, testigo o denunciante”, con lo cual noso-
tros nos levantamos les hicimos un corte de mangas
y les dijimos: “Iros a la mierda, ¿así queréis hacer un
juicio? ¿esto qué garantía tiene? ¿dónde se ha visto
que una jueza le pregunte a la otra parte que qué
quiere ser en el momento de realizarse el juicio, si
denunciante o testigo?”. El abogado decía: “Esto es
lo nunca visto”. Nos fuimos de allí, y se hizo el juicio
sin nosotras.
Después, nos llegó la sentencia de que a Sara la
absolvían, y a mí me condenaban a una multa de no
sé cuánto dinero y fines de semana. Yo no hice ni caso
y entonces el abogado me dijo que fuera a recoger la
sentencia, porque me iban a poner en busca y cap-
tura. Fui al juzgado y como no estaba de acuerdo con
la sentencia no la firmé y le dije a la oficiala que escri-
biera: “Yo no reconozco a su Señoría como jueza; por
lo tanto, lo que haga con el juicio y con la sentencia
me da igual, que actúe en consecuencia y haga lo que
le dé la gana. Estas son todas jueces y son todas ami-
gas y se apoyan entre ellas y yo paso de esta historia”,
lo firmé y a día de hoy no he vuelto a saber nada del
juicio ni de la sentencia ni nada. Yo creo que en el juz-
··· 103
PARA QUE NO ME OLVIDES
gado no quisieron mover ningún papel para no tener
que enfrentarse otra vez al tema, porque eso sí que
era desamparo, anticonstitucionalidad, todo.
A Torrecilla la destituyeron, pero porque le dio per-
misos a Amedo y a Conde aprovechando una suplen-
cia que hizo en un juzgado. Les dio estos permisos
que estaban paralizados en el juzgado de vigilancia.
Entonces, le abrieron un expediente disciplinario y la
echaron, pero ahora está trabajando otra vez.
Las Madres durante la protesta contra Torrecilla
104 ···
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
XIII. FIES
Madres hemos luchado mucho también por la
abolición del régimen FIES13, porque supone una cár-
cel dentro de la propia cárcel. Lo de los FIES es una
circular interna de la Dirección General de Institu-
ciones Penitenciarias que se inventó, cuando estaba
de Director General Antoni Asunción en el año 1991,
por la que se creaban regímenes de vida especiales
dentro de la propia prisión.
Esto se hizo al mismo tiempo que el tema de la
dispersión de los presos, decían que era para los eta-
rras pero lo aplicaban a todos los presos por igual.
Normalmente, cuando se traslada a un preso, hay
que avisar al juez de vigilancia y luego trasladarle;
y desde que hicieron esto, primero le trasladaban y
luego avisaban al juez. Eso empezaron a hacerlo por-
que cuando había un grupo que quería denunciar
algo, entonces lo dispersaban para que se paralizara
la denuncia y muy firme tenía que estar la persona
para seguir sola adelante. Divide y vencerás.
Dentro de los FIES hay grados pero sobre el papel
hay uno solo, el primero que sacaron de Control
Directo, donde te pasas 23 horasencerrado, repri-
mido, puteado y que tienes que estar dando todo el día
13. FIES significa Ficheros de Internos de Especial Seguimiento,
y las personas que son FIES se les somete a un régimen de vida
muy restrictivo, que vulnera sistemáticamente los derechos
fundamentales de las personas y que está totalmente fuera de
la Ley Orgánica General Penitenciaria. (Ver más en nota 12).
··· 105
PARA QUE NO ME OLVIDES
dentelladas, para que no te coman. Levantándote por
la noche y registrándote el chabolo cuando quieren.
Cualquier chaval que se considere peligroso, por-
que sea rebelde y se enfrente al sistema penitencia-
rio, enseguida se le clasifica de FIES y se le hace la
vida imposible. Antes estaba lo de la central de obser-
vación, con lo cual no necesitaban hacer una cárcel
dentro de la cárcel. Era un módulo que había en la
cárcel de Carabanchel donde te llevaban cuando
tenías que estar en observación, porque te iban a cla-
sificar o por lo que fuera, pero lo quitaron y entonces
se tuvieron que inventar esto.
Caer en FIES es como caer en un pozo. Es la mayor
tortura que se ha podido inventar, no hace falta ir a
Guantánamo. Aislamiento, la cárcel dentro de la cár-
cel. Si van cambiando a los chicos de prisión nunca
progresan, porque como están unos pocos meses
en cada cárcel, pues siempre están en FIES, no da
tiempo a que le examinen los equipos de tratamiento,
que son los que luego se encargan de decir si ha sido
bueno y si está listo para reinsertarse.
Cuando Felipe González y Antonio Asunción crea-
ron los FIES, los crearon para dispersar a los presos
políticos. Una manera de luchar contra ETA era dis-
persar, y como la ley dice que tienen que estar cerca
de la vinculación familiar, crearon dentro del regla-
mento penitenciario una no-norma, que no se podía
publicar en el BOE. Era una circular en la que se decía
106 ···
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
que por seguridad se puede dispersar a los presos. Y
los dispersaron. Y los aislaron.
Por aquel entonces unos funcionarios de prisiones
les dieron unas palizas a unos de Sevilla que eran
presos comunes y FIES –no eran de ETA ni nada–.
Entonces, cuando se enteró el fiscal y los DDHH
de Sevilla, lo denunciaron. El fiscal tiró para ade-
lante con la denuncia. Se denunció a quien en aquel
momento era el director general de Instituciones
Penitenciarias, Antoni Asunción, del PSOE. Hubo
un juicio, y cuando salió, los chavales fueron a decla-
rar, porque les habían pegado palizas y les habían
esposado a las camas una semana. Antoni Asunción
estaba imputado, por ser el director general. Enton-
ces el PSOE tenía que protegerle, porque este era un
hombre suyo que estaba haciendo el trabajo sucio,
que en ese momento consistía en dispersar a todos lo
presos de ETA y del GRAPO que estaban en prisión.
Era ilegal lo que estaban haciendo.
Entonces le hicieron diputado y, claro, mientras
era diputado, como persona aforada no se le podía
juzgar. Nosotras fuimos a Sevilla cuando salió el jui-
cio, ya que todavía no era diputado. Luego lo recu-
rrieron al Supremo. Algunos de los chavales que
habían sido testigos murieron poco después por todo
lo que les habían castigado. Nosotras fuimos ahí a
apoyar. El abogado de Sevilla dijo que la cárcel no
había cumplido las órdenes del juez de vigilancia y le
··· 107
PARA QUE NO ME OLVIDES
dijeron que, bueno, que el Juzgado de Vigilancia era
de segunda división. Y el Supremo se lo consintió.
Me acuerdo de cuando estuvimos en la puerta del
juzgado esperando que saliera Asunción y le cantá-
bamos por sevillanas. Al final salió por otra puerta y
no le vimos.
Cuando en 1996 se revisó el Reglamento Peniten-
ciario, se dictó la instrucción 21/1996, por la que se
refunden todas las circulares en materia de régimen y
seguridad anteriores a esta revisión del reglamento y
así se intentó legalizar algo que sigue sin estar dentro
de la Ley. La aprobación de la refundición de estas
circulares dio cobertura legal a la tortura sistemática,
dotando al Estado de una herramienta para poder
neutralizar a quien les interese con total impunidad.
Madres solicitamos la nulidad de esta instruc-
ción y la suspensión de su aplicación. Nos contes-
taron diciendo que lo iban a revisar, pero que no
paralizaban de momento su aplicación. Aunque hay
muchos grupos detrás de esta denuncia, sobre todo
de la Coordinadora de Solidaridad con las Personas
Presas, lo denunciamos nosotras, porque somos las
únicas que dejamos claro en los estatutos de la aso-
ciación que nuestros fines son denunciar, exigir y
presionar. Muchas veces cuando los grupos denun-
cian algo se lo tiran para atrás, porque dicen que eso
no está dentro de las funciones de su asociación. Por
eso Madres nos alegramos de haber hecho unos esta-
tutos que luego nos han servido para esto.
108 ···
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
XIV. El encierro en la Almudena
En diciembre de 1997 denunciamos la connivencia
de la Iglesia con todo lo que pasaba en las cárceles, y
okupamos la Catedral de La Almudena. Denunciába-
mos las torturas, los sobornos... pero todo se archi-
vaba, todo. Nosotras queríamos que el Consejo del
Poder Judicial investigara los juzgados en los que
un montón de denuncias se quedaban archivadas.
El objetivo era que el Consejo del Poder Judicial nos
recibiera, y por eso nos encerramos allí. Cuando por
fin nos recibieron después del encierro, se publicaron
todos los dosieres, las pruebas, nuestras denuncias,
todo lo que los Juzgados de Instrucción frenaban.
En esa okupación hubo mucha, muchísima gente.
Dormíamos allí, comíamos, todo. Algunas salíamos
del trabajo e íbamos a la Almudena, y nos quedába-
mos toda la noche y desde allí al curro otra vez por
la mañana. Nos quitaban la calefacción ¡los curas
cabrones! y nos apagaban las luces.
Lo gracioso de la okupación de la Almudena fue
que, cuando pensamos en ir, quedamos en que entra-
ríamos discretamente. Había una misa a las 7 de la
tarde, y entonces entraríamos de pocos en pocos.
Luego, con los móviles nos hablaríamos, y así luego
ya nos quedaríamos después de la misa. Pero, ¿qué
pasó? Que entró el primer grupo y vio toda la Almu-
dena ocupada de obispos vestidos de morado, por-
que estaban haciendo alguna celebración especial,
··· 109
PARA QUE NO ME OLVIDES
y entonces los compañeros salieron a dar la voz de
alarma: “Esto está invadido por cucarachas vestidas
de morado”, y dijimos: “Bueno, adelante” y seguimos
entrando. Al ver a Enrique, los curas le reconocieron.
Empezaron todos los obispos –todas las cucara-
chas– a revolucionarse y ya nos quedamos dentro.
Entonces el “Rouco” dijo que nos recibía y que qué
queríamos, porque, claro, al ver al Enrique y al ver a
todos los indigentes allí de Entrevías dijeron: “¿Qué
se traerán entre manos?”. Entonces nos metieron
en el despacho, en la sacristía. El Rouco nos metió a
cuatro: a una madre, a Enrique, a un trapero y a no
sé quién más. Le dijimos que nos íbamos a quedar
allí, porque teníamos que denunciar. Si nos íbamos a
una comisaría, nos echaban a palos; si nos íbamos al
Consejo, nos echaban; y como considerábamos que
la Iglesia era la casa de todos y que los curas sabían
lo que estaba pasando dentro de las prisiones, pues
entonces, que allí nos quedábamos. Rouco nos dijo
que hiciésemos lo que quisiéramos, pero que por
favor, cuidásemos aquello.
Si nos metíamos en un organismo oficial, la poli-
cía en dos minutos nos echaba. Entonces, elegimos
la Catedral, porque creímos que podíamos aguantar
más; y, efectivamente, estuvimos 8 o 10 días. Lo triste
fue que estos obispos estaban muy preocupados por
si se ensuciaba y por las colillas, pero a ninguno se le
ocurrió preguntar qué pasaba con los FIES. Por parte
de los curas fatal, fatal. Y la gente que iba a la iglesia a
110 ···
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
rezar, igual. Escuchabas críticas y comentarios de que
algo habrían hecho los chavales para estar en la cárcel,
y que ahí es donde debían estar. Muy mal, la verdad.
En una de las asambleas que hacíamos todas las
tardes, Pepe (cura de la parroquia de San Carlos
Borromeo) dijo que a él le daba vergüenza pertenecer
a la misma iglesia que esos cuervos que andaban por
allí, porque no se habían preocupado de pedir justicia
para los presos, ni preguntar que por qué hacíamos
eso, ni nada. A mí me llamaron días después para
decirme que pasara a recoger algunas cosas que nos
habíamos dejado allí, y resulta que eran unos carto-
nes y un mendigo que se había unido a la lucha. Esta-
ban preocupadísimos, porque el suelo de la catedral
estaba sucio; pues el suelo de la catedral se limpia,
pero la gente a la que se mata, no vuelve más.
··· 111
PARA QUE NO ME OLVIDES
XV. Los “Siete Días de Lucha Social”
Bajo el grito de “¡Rompamos el silencio!”, varios
colectivos y movimientos sociales de Madrid nos
manifestamos a lo largo de una semana, y durante
tres años consecutivos (de 2000 a 2003), con el obje-
tivo de sacar a la luz y denunciar públicamente la
exclusión que sufría una gran parte de la ciudadanía:
presos, toxicómanos menores de ambientes desfa-
vorecidos, pueblos indígenas, inmigrantes, mujeres
maltratadas, etc.
En esta iniciativa participaron de forma asamblea-
ria movimientos de okupas, insumisos, feministas,
sindicalistas de centrales minoritarias, curas obre-
ros, Coordinadora de Barrios, Ecologistas en Acción
y también estábamos Madres Unidas contra la Droga.
Cada día de la semana había una acción de lucha, y
cada grupo proponía una acción; nosotras siempre
íbamos para denunciar la situación de las cárceles.
Lo hacíamos todos los años, pero cada año con una
movida distinta.
El primer año de Los Siete Días de Lucha Social
okupamos un gran hotel en plena Gran Vía. Ese día
me acuerdo que además pillaron a un chico con las
pancartas en un coche robado; que es que no se le ocu-
rre a nadie más que a él ir a la movida en un coche
112 ···
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
robado. Dentro de la organización, alguien tenía que
llevar las pancartas, pinturas, etc. Y él, más chulo que
un ocho, dijo que se encargaba. No nos dimos cuenta
hasta el momento, cuando llega con el coche robado a
Gran Vía, se para y empieza a llegar la policía muni-
cipal. Nosotras habíamos salido del metro y empeza-
mos a caminar por la Gran Vía cerca del Hotel que
íbamos a okupar. Lo que hicimos entonces fue montar
el pollo para que la policía nos rodeara y el chaval se
pudiera pirar; o sea, lo que hacen las gitanas cuando
van a robar o viene la Guardia Civil: montan un pollo
y luego se escaquean por otro lado. Esa táctica la
hemos aprendido nosotros en la lucha. Así que unos
nos quedamos fuera montando bulla, y otros dentro
en el hotel que okupamos. Después negociamos y pac-
tamos que saldríamos pacíficamente, pero estuvo más
de cuatro horas el centro de Madrid cortado.
Otra acción fue en un supermercado del barrio
de Aluche: fuimos caminando desde Atocha, y ya en
el Carrefour empezamos a llenar los carros de con-
gelados y carnes hasta arriba. Yo ya tenía mi carro
lleno de dodotis, langostinos congelados, colonia,
todo a mogollón; y pensábamos decir en la caja que
no teníamos dinero, dejar allí el carrito, bloquear la
cola un rato y después comprar un kilo de garbanzos
como gesto simbólico.
En el segundo año, ya el primer día se okupó el edifi-
cio de la Bolsa en el Paseo del Prado, y fue de cagarte.
Nos vestimos aquí en la parroquia todas de luto y fui-
··· 113
PARA QUE NO ME OLVIDES
mos para allá con una pancarta que decía “vuestra opu-
lencia es nuestra exclusión”. Mientras todo el mundo
ocupaba el parqué, nosotras nos quedamos fuera y
todo el que pasaba nos daba el pésame. Qué risa.
Ocupación simbólica del antiguo edificio de la Bolsa de Madrid.
«Nosotras ocupamos con C»
Luego fuimos a okupar el Banco Central, y aquello
fue cuando la Emiliana pegó a un guardia, porque le
quería quitar la cámara a una chica. Y salió en el perió-
dico: “Una señora, sí, de luto, pero bien que pegaba a
las fuerzas del orden”. Luego fuimos a una ETT y allí
detuvieron a Enrique de Castro, a gente de Traperos de
Emaús y a las abogadas de Coordinadora de Barrios.
114 ···
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
Quisimos también ir a comer al Hotel Palace, pero
hubo un chivatazo y decidimos ir a la Cafetería de El
Corte Inglés. Nos pusimos en la fila del Self-Service
e íbamos a por lo más caro; cuando llegamos a la
caja con las bandejas dijimos “no tenemos dinero”.
Éramos sesenta o setenta allí comiendo en silencio,
porque no nos íbamos a ir hasta que no comiéramos.
Amenazábamos con bajar y arrasar, así que tú verás…
Nos dijeron: “Coman, coman y después márchense”.
Y al final cantamos el cumpleaños feliz.
En otra ocasión fuimos a los Siete Días de Lucha
Social de Córdoba para denunciar la connivencia de la
Iglesia con el dinero y con el poder. Llevábamos una
pancarta que decía: “Estamos hartas de tanto mamo-
neo” (por aquel entonces Castillejos, canónigo de la
Mezquita de Córdoba, era presidente de la Caja Sur).
Decidimos okupar la Mezquita en coordinación con
todos los movimientos sociales de Andalucía (el sin-
dicato del campo, grupos de derechos humanos, los
okupas, etc.) y gente de toda España. Se filtró la histo-
ria y nos llamaron de Alcaldía y nos preguntaron que
qué íbamos a hacer. Le dijimos que lo que tenía que
hacer la alcaldesa era acogernos, que para eso era de
IU; y sí, nos organizó un recibimiento, pero con toda
la ciudad tomada por la policía y todo cerrado a cal y
canto: los comercios, los coles... En los bares decían:
“Cuchaaa, estos okupas son muy raros, oye que se
lavan...”. Y es que habían hecho una propaganda muy
mala de los okupas, pero luego los medios reconocie-
··· 115
PARA QUE NO ME OLVIDES
ron que por fin alguien se movilizaba por lo “global” y
no solo por su puesto de trabajo en la fábrica.
Cuando llegamos a la ciudad de Córdoba llovía a
cántaros, y una gente se fue a dormir a la casa de los
okupas, a los que habían cortado la luz. En la casa de
los okupas las Madres cocinábamos para todos en unas
cacerolas grandes. Hacíamos comida como para 500
personas. El arroz, los macarrones y la leche se acaba-
ron enseguida, y todos estábamos muertos de hambre,
así que pensamos que había que pasar la bolsa para
comprar algo, porque había que comer, cenar y desayu-
nar. Y va y nos dice una niñata, que iba de alternativa,
que es una “movida social” y que no iba a poner nada
de dinero para la comida. Luego era de las que querían
huevos de “gallina libre”. Y es que lo que querían eran
huevos de corral, y que los pollos les mataran mirando
a la Meca… Era para flipar con las actitudes de algu-
nos. En estas movidas no veas cómo te enriqueces.
Otro grupo, al no poder ocupar la Mezquita, nos
fuimos al Alcázar de los Reyes Cristianos. Allí se iba
a casar una chica; se debatió qué hacer y acordamos
que se dejara celebrar la boda con nosotros allí dentro.
En esa Semana de Lucha Social, como era impo-
sible montar una única asamblea con tanta gente,
decidimos que cada grupo lo hiciera por su lado: los
valencianos por su lado, los de Andalucía por el otro,
los de Madrid por otro, y así... Luego lo pusimos en
común y se planteó pasar al acuerdo que había que
tomar. Pero había un chico que estaba medio loco,
116 ···
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
porque había muerto un okupa de los suyos, y solo
quería hablar de eso en la Asamblea, y venga a reven-
tarla. Yo le dije “tú te callas”, que nosotras llevamos
más 25 muertos sobre la espalda. Le hicimos una
terapia de choque al chaval, y le dejamos manso. Por-
que lo que se estaba denunciando era otra cosa: la
globalización, la opulencia... Todo el mundo estaba
hasta los cojones de él, y nos lo echan a nosotras a
la cocina, así que fuimos a por él. Había una madre
de Málaga que le puso firme: “Anda que ya te vale:
“Tú comiendo ahí y las cacerolas sin fregar; te voy a
dar…”. Se tuvieron que llevar al chico.
Otra cosa que recuerdo es que yo llevaba a los niños
conmigo, así que pensamos que era mejor ir a un sitio
con calefacción. Una amiga nos habló de un hostal
barato. Al llegar yo con mi R-5, había una vieja en
la puerta que me dice: “Ahí no aparque usted”. Pero
yo aparqué, dejé las bolsas en el hostal y nos fuimos
donde los okupas. Al rato vino corriendo el chico
del hostal y nos dijo que se llevaba la grúa el coche.
La vieja me había denunciado, y fuimos a por ella:
“Asquerosa”, le digo, y ella: “Que yo no he sido”. Y yo:
“Anda que estás frustrada, eres virgen ¿a qué sí?”. Y
sigo: “Eres mala, y las personas malas mueren solas,
y tú vas a morir sola”. Pero luego en la Asamblea una
que trabajaba con putas nos dijo que era una puta
y que estaba en el “puesto”, porque allí las putas se
sientan a la puerta del hostal a esperar a los clientes.
Y yo diciéndole que si era virgen. ¡Menuda psicología!
··· 117
PARA QUE NO ME OLVIDES
Lectura del manifiesto con el que se presenta
los Siete Días de lucha Social
El último año de los Siete Días de Lucha Social en
Madrid nos pusimos en pelotas en la calle de Alcalá. Y
también nos sacaron en los periódicos: “¿Qué hacen?
¿se están desnudando?”. Sí, éramos quince o así, y
denunciábamos cómo estaban los presos en las cárce-
les, indefensos, desnudos. Fue el mismo día que teñi-
mos de rojo las fuentes de Colón. Fue la última acción,
porque después llegaron con la Ley Antiterrorista, y
en cuanto te juntas más de tres personas ya te linchan.
Tenían también fichada la furgoneta de Madres. La
118 ···
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
fuente quedó preciosa, toda roja, porque denunciába-
mos la muerte de los presos en las cárceles, y que su
sangre había llegado a la fuente de Colón. Los cha-
vales que lo prepararon todo lo hicieron fenomenal.
Era colorante alimentario para no estropear la piedra;
lo decíamos en las octavillas, que no era un sabotaje,
sino un acto de denuncia –la sangre de nuestros pre-
sos–. Fueron las únicas acciones que pudimos hacer
ese año, porque estábamos muy perseguidos. Te iden-
tificaban en rápido, y ya no podías hacer nada.
··· 119
PARA QUE NO ME OLVIDES
XVI. Los ataúdes de nuestros muertos
En muchos momentos de la lucha, utilizamos de
manera simbólica un cortejo fúnebre, con ataúdes y
todo. En una ocasión fuimos hasta la casa del director de
Instituciones Penitenciarias en Madrid, y fue muy emo-
tivo, porque la Guardia civil, al vernos llegar a todas las
madres vestidas de negro y con los ataúdes que repre-
sentaban a nuestros hijos muertos por la droga, acabó
por dejarnos pasar y que dejáramos los ataúdes en el
suelo delante de la puerta, en medio de un silencio total.
Eran años de mucha tensión política y en seguida
montaban cordones policiales para impedirnos mani-
festarnos, pero acabábamos negociando, y conseguía-
mos hacer llegar nuestra denuncia. Como en Zaragoza,
en Jaén o en Picassent, donde denunciamos la situa-
ción de los presos en las cárceles y las muertes de aque-
llos que se atrevían a denunciar a funcionarios y jueces.
Manifestación en Jaén denunciando la situación
de los presos en las cárceles
120 ···
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
XVII. En Andalucía, hace unos años
En el encuentro de Zarzalejo de la Coordinadora,
que fue en el año 98, vino gente de Pro-Derechos
Humanos de Andalucía y nos dijeron: “Mira, hay una
señora de Andalucía que la familia es muy pobre muy
pobre, se le murió el hijo en la cárcel y no le dijeron
nada, lo enterraron y la avisaron a los 15 o 20 días.
Ella quiere llevárselo para enterrarlo allí en su tierra.
Ella no sabía ni que su hijo estaba preso, le cogieron
y al poco murió en el Gregorio Marañón. Mira a ver
si averiguas dónde está, porque el chico debió estar
preso en Carabanchel. Dime a ver cuánto costaría lle-
varlo a su tierra”.
Yo entonces averiguo dónde estaba enterrado, y
me dicen que si a los 10 años lo levantan y quiere lle-
várselo, le costará tanto; y si lo quiere dejar, le cos-
tará cuanto; pero hasta que no pasen diez años no
se puede hacer nada. Yo llamo a la mujer y le digo
que hasta que no pasen 10 años, nada; y luego si sale
entero, se lo tienen que llevar en una caja con coche
fúnebre y todo; y si no sale entero, pues lo puede lle-
var en una bolsa ella misma en el AVE.
Entonces yo ya me olvidé del tema y a los cuatro
o cinco años me llaman a las 8 de la mañana: “Doña
Sara, que soy Leo, que vengo a lo de mi hijo, mi José
que murió en Carabanchel, ¿se acuerda usted?”. Y ya
me acordé. “La espero en el Gregorio Marañón, que
he venido anoche y me he quedado aquí”. Estaba con
··· 121
PARA QUE NO ME OLVIDES
un carro de la compra donde traía la mujer todos los
papeles de la historia de su hijo. Fue a buscar al médico
que lo enterró y estuvo toda la noche en el hospital. El
guarda jurado echándola y ella quedándose.
Llamó a Carmen, y nos fuimos para el cemente-
rio de Carabanchel. Allí, primero nos metemos en
la oficina, y les contamos toda la historia. Ella tenía
una iguala de muertos, y quería que eso pagara la
historia, pero como no se había enterado de que se
murió, pues nada. Nos dicen que si sale entero, hay
que poner otra caja; y si sale a cachos, lo puede meter
en una caja pequeña y la puede llevar en un coche
cualquiera. Si no, tiene que ir en una caja grande y en
un coche fúnebre que cuesta un pastón –doscientas
cincuenta mil pesetas–. Le dicen: “Ya la avisaremos
cuando le toque, porque a los muertos los levantan
por calles”. Entonces, Leo se va, pero antes fuimos
a buscar la tumba de su hijo. La madre llorando allí,
un drama... Y dice: “Mire, señora Sara, yo si sale a
cachos me compro una bolsa de deporte y me lo llevo
en el tren”. Luego nos la llevamos a comer al Potato,
que es donde celebramos todas estas cosas. Cuando
tenemos que quitarnos alguna pena vamos allí. Es un
bar donde por 8 euros te dan menú, postre y café. El
camarero ya nos conoce, y nos tiene como unas rei-
nas entre todos los albañiles.
Entonces empecé a llamar a todo el mundo, por-
que lo que quería era que no saliera entero. Me
decían que no se podía por sanidad; “¡Cómo que no
122 ···
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
se puede! Con dinero seguro que se puede; y si no,
os damos dinero, le dais cuatro golpes y lo metéis en
una fosa común”. Me decían: “No es posible, tiene
usted que ir a Sanidad de la Comunidad de Madrid, o
del Ayuntamiento, y luego que lo financie la funera-
ria”. Y yo: “O sea, que se puede vender una funeraria
por una peseta, y no se le pueden partir las piernas si
sale entero para que esta mujer no tenga que pagar
otro ataúd”. Y ellos: “¿Pero cómo vamos a hacer
eso?”. Y yo: “Mira, yo no sé cómo lo vais a hacer, pero
el muerto tiene que salir partido, que esta mujer no
tiene dinero”.
Después de una semana haciendo gestiones, no
conseguimos nada, así que nos relajamos.
A los dos meses, un día a las 9 de la mañana, me
llama Sara. Así fue la conversación:
¡Carmen! ¿Te acuerdas de que tenía que venir la Leo?
¿A qué?
A llevarse a su hijo.
¡No jodas!
Pues llama a Pepe…
Imposible, está fuera.
Pues yo la furgoneta no la sé llevar.
Pues baja y lleva los niños al cole, que yo me voy a
buscarla a Atocha al AVE.
Allí estaba la Leo, que venía con su hija un poco
tonta, con tres liebres, un par de chorizos y un kilo de
··· 123
PARA QUE NO ME OLVIDES
morcilla, ¡un cuadro! Vengo del colegio y me las veo
aquí en la esquina y me dice la Sra. Leo:
–Mire, Sra. Carmen, qué bolsa más bonita he com-
prado para llevarme a mi hijo. La he comprado en el
AVE.
–¿Sara, cómo vamos a traernos al muerto?
–Pues en tu coche...
–Sara, párate y explícame qué psicólogo voy a
encontrar yo que me diga antes de las cuatro de la
tarde que es normal llevar a los niños al colegio en el
coche, luego meter un muerto, ir a la compra y volver
a buscarlos. Me tienes que buscar un psicólogo para
que me explique esto y yo no me vuelva loca.
–¡Tú tira para allá!
Llegamos al cementerio, lloviendo a mares. No
encontrábamos la avenida, ni la calle, ni su puta
madre. Llega un enterrador. Sara le vio, y lo primero
que cogió fueron 50 euros en la mano. Desde que se
bajó del R-5, con los 50 euros en la mano abanicán-
dose y preguntando al enterrador:
¿Cómo están saliendo?
Pues no están saliendo muy mal, decía él.
Todo el rato abanicándose con los 50 euros. Mien-
tras tanto, yo con la Leo. Más tarde, se perdió la hija
de la Leo por el cementerio y su madre llamándola
¡Aniiiiiiii! Y la Ani que no aparecía. Había una carpa
para que la gente no se mojara, pagara y se llevara a
su muerto. Entonces nos dicen que esperemos a que
124 ···
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
nos tocara el turno. Yo, mientras, les contaba la histo-
ria y les decía: “Mire que esta mujer no tiene dinero, a
ver cómo sale…; porque, si no, no se lo puede llevar”.
Los enterradores me decían: “No se preocupe, ya
veremos lo que hacemos...”. Todo el mundo debajo
de la carpa esperando que le llamaran; y la llaman
a ella la segunda. Fueron Sara y Ani. Leo me decía:
“Carmen, hija, tú y yo nos quedamos aquí y mejor que
salga entero”. “Sí, sí, eso, que salga entero, que yo en
mi coche no le meto”, decía yo. Sacan a la primera, una
vieja. Sacan el ataúd y hacen un gesto con las sábanas.
Ufff, el cuerpo se deshace y la echan a una caja chiqui-
tita. Ahora le toca a fulanito de tal. Y mientras, Sara
abanicándose con el billete. Sacan al muerto, y yo veía
que los enterradores le daban golpes en la rodilla. La
madre gritaba: “¡Aniiii! Mira a ver si tiene el zarcillito
en el pezón”. Y el muerto tieso, tieso, tieso, quieto,
quieto, quieto, y duro, duro, duro. Estaba como momi-
ficado, con la piel pegada a los huesos. El enterrador
me decía: “Mire señora, aunque le demos y le rompa-
mos la pierna, de aquí es más ancho y no coge”. Así es
que va la Leo a la oficina y paga con dinero que había
recolectado por todo el pueblo. Le digo: “Mira, Leo,
primero os vais vosotras a tu pueblo y mañana que lle-
ven al muerto”. Y dice ella: “No, no, no; nos vamos a
comer al Potato y luego nos vamos al pueblo”.
Así es que después de ir a comer al Potato, se fue-
ron en el tren, porque no les dejaron ir en el coche
fúnebre.
··· 125
PARA QUE NO ME OLVIDES
Al día siguiente a las 11 de la noche me dice Sara:
“¿A que no sabes donde está el muerto? En la Venta
de la Leo en su pueblo, que los de la funeraria se han
perdido y la llamaron”. Ella los fue a buscar y termi-
naron a las tantas de la noche tomando cañas en el
bar, con el muerto en el coche.
126 ···
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
XVII. Los conciertos
Madres hemos organizado varios conciertos de rock
y de hip hop. El primero fue el de la Plaza de Toros de
Pontevedra. Se hizo para denunciar la situación en que
estaba la gente en ese momento en la cárcel: enfermos
sin atención adecuada, consumo de drogas dentro de
la cárcel y ausencia de unidades de tratamiento para
abandonarlas. Nos cedieron el espacio, una plaza de
toros que es patrimonio histórico. Luego, tiramos de
los amigos y relaciones para hacer el cartel. Consegui-
mos hacer uno muy bueno: La Polla Record, Skape,
Boikot, O Garbanzo Negro, Nenas Da Revolta, etc.
Madres hablando por el microfono en el concierto de Sevilla
··· 127
PARA QUE NO ME OLVIDES
Cartel del 2º Encuentro de Hip Hop en Sevilla
El dinero recaudado se destinó a otros proyectos, a
los fondos de la asociación y para hacer un concierto
en la cárcel de El Dueso, por la relación que tenemos
con Encarna que es de Madres Unidas de Cantabria.
Esto fue para que en la cárcel de El Dueso vieran que
no estaba sola, aunque sea ella la que presenta los pro-
yectos y la que mueve todo. Compramos la merienda
128 ···
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
en el economato, porque no se puede meter comida,
y apartamos un poco para dárselo a los funcionarios y
que se lo hicieran llegar a los de aislamiento.
En Pontevedra casi linchan a Carmen, porque la
misma tarde del concierto se anuló La Polla Record,
y ella estaba en taquilla dando la noticia a la gente.
Tuvimos al marido de la Emiliana toda la tarde
haciendo recados para poner carteles.
Los conciertos de hip hop se hacen cuando entra en
vigor la Ley del Menor, y vemos cómo los centros de
menores se van convirtiendo en cárceles para niños.
Nosotras queremos que los chavales puedan vivir
de otra manera, para no volver a caer en las cárce-
les. Vimos que podíamos organizar conciertos donde
pudieran ir los chavales de los barrios, y decirles que
hay otra forma de vida que les aleje de la cárcel. Invita-
mos a chavales de los centros de menores de la Comu-
nidad de Madrid, pero a muchos no les dejaron ir.
Coincidió, además, que los miembros del grupo Vio-
ladores del Verso se instalaron en el piso de Madres
mientras hacían un curso de formación. Al convivir
con nosotras, se dieron cuenta de cómo trabajamos las
madres y se ofrecieron a hacer un concierto, porque
vieron la cantidad de cosas que las madres hacemos,
y las pocas fuentes de financiación que disponemos.
De ahí surgió el primer concierto de rap que se hizo
en Tarrasa. Se llevó la coordinación técnica, la ges-
tión financiera y la coordinación artística y logística.
Madres donamos toda la recaudación a la gente del
··· 129
PARA QUE NO ME OLVIDES
Ateneo Candela de Tarrasa, que también trabajan con
menores, inmigrantes y presos. Fue un concierto muy
bonito, a tres bandas, porque los grupos no cono-
cían a los de Tarrasa, ni los de Tarrasa a los grupos;
y, además, las madres estábamos en Madrid. Cuando
llegamos las madres a Tarrasa alucinamos. Eso era
como un aparcamiento gigante en medio de la nada.
Las previsiones de comida se quedaron escasas. A los
de Tarrasa se les olvidó poner un cero al comprar el
fiambre y en vez de 20 kilos solo habían comprado
dos. Entonces fuimos a comprar más embutido, y
una máquina para cortarlo, con la idea de ponernos a
hacer bocadillos a destajo para que los del Ateneo los
pudieran vender en el concierto. Las madres toma-
mos el mando: organizamos las barras, el catering de
los artistas, la taquilla; en fin, todo.
Además, había varios grupos que bebían un ron
específico. La función de una de las madres era cus-
todiar el ron, pero de repente apareció un chavalín
tambaleándose de lado a lado con la botella de ron en
la mano. Como aquello estaba en mitad de la nada, y
no había servicios públicos, pusimos a dos personas
en mitad del campo para cuidar un espacio que había
detrás de un montículo y que lo convertimos en baños.
En todos los conciertos hay un break en el que las
madres animamos a los chavales a no parar nunca
de cantar y bailar, por ellos mismos –y por los cha-
vales y chavalas privados de libertad en los reforma-
torios–, instándoles a ser solidarios y respetuosos
con otros chavales, críticos con cualquier forma de
130 ···
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
poder y explotación, y libres para construir su propia
vida en libertad. Suele ser un momento muy emo-
tivo y a alguno incluso se le cae alguna lágrima, pero
en Tarrasa fue muy gracioso, porque hicimos llorar
a todos los del grupo que tocaba después del break,
y hubo que esperar un rato para que se repusieran,
porque no podían ni cantar.
··· 131
PARA QUE NO ME OLVIDES
En la Cubierta de Leganés también celebramos un
concierto en enero de 2006. Lo bonito es que solo un
grupo conocía a Madres, pero el resto de los grupos al
conocer nuestro proyecto, se ofrecieron. Eran 13 grupos
en total. Fue el primer concierto de hip hop privado que
se hizo en Madrid donde más gente ha entrado: 7.200
chavales y chavalas. Este concierto solo se pudo hacer
porque un montón de gente estuvo trabajando desintere-
sadamente para Madres. Se repartieron unos comics que
hicieron gente de Valencia, donde se informaba a los cha-
vales sobre las consecuencias legales que trae consumir o
andar con droga. Normalmente nadie les informa de sus
derechos legales, y cuando les detienen por llevar algo,
muchas veces no son conscientes de a lo que se exponen.
Los medios de comunicación, que se encargaron de pro-
mocionar “los raperos contra las drogas”, ocultaban la
verdadera causa de la convocatoria del concierto: denun-
ciar la situación de los menores en los centros de interna-
miento. La mañana del concierto llamaron al piso desde
el PP de Leganés, para preguntar si tenían alguna zona
vip para asistir con los suyos, y nos planteamos dejar una
en la puerta de los WC, pero al final nos convencieron
para que no lo hiciéramos. Después del concierto, pre-
sentamos el informe económico a todos los grupos que
actuaron en el concierto, y dimos la mitad de la recauda-
ción a otras asociaciones. Con nuestra mitad, acondicio-
namos dos viviendas para personas sin hogar.
Un año después, en abril de 2007, hicimos otro con-
cierto en Sevilla, en la Isla de la Cartuja. Queríamos
132 ···
AQUÍ SE PRACTICA Y SE VIVE LA UTOPÍA
darle alta voz a gente que hace cosas muy interesan-
tes, pero que por desgracia no es conocida. Estuvimos
con la gente de Derechos Humanos de Andalucía. El
concierto se ofreció gratis también a todos los cha-
vales de los diferentes centros, y hubo más de 6.000
asistentes. En este concierto fue muy gracioso cómo
terminamos toda la organización de madres dur-
miendo en el suelo de los locales de la CNT con camas
y mantas improvisadas y mucho humor.
Durmiendo en los locales de la CNT
antes del concierto de Sevilla
··· 133
PARA QUE NO ME OLVIDES
En los Juzgados de Valencia
denunciando la tortura
134 ···
4.
Testigos
de nuestra historia
En este capítulo hemos recogido algu-
nas entrevistas con personas de diferentes
ámbitos –abogados, profesores, jueces,
militantes de Movimientos Sociales, etc.–,
con los que hemos tenido relación a lo
largo de estos años. Queríamos compartir
con ellos sus impresiones acerca de nues-
tras luchas y nuestra andadura, en estos ya
más de 30 años.
Aquí mostramos estas conversaciones sin
maquillar, a partir de sus propias palabras.
··· 135
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
I. Abogados
En 1986, en torno a la Coordinadora de Barrios,
confluyeron diferentes grupos de abogados que tra-
bajaban en diversos barrios de Madrid. Entre todos
ellos, Fernando Oliete y Carlos García Castaño, que
desarrollaban su trabajo en el distrito de Tetuán,
tomaron contacto con el grupo de Madres Unidas
Contra la Droga, a las que ayudaron a organizarse en
los primeros momentos.
¿Cómo las conocisteis?
Nos reuníamos todas las semanas en Coordina-
dora de Barrios, junto con otros grupos y profesiona-
les: psicólogos, trabajadores sociales, voluntarios...
En la Coordinadora, las Madres eran un grupo más
y allí hablábamos sobre lo que estaba pasando, así
entramos en contacto. Luego, atendimos a chavales
con los que ellas trabajaban. Llevábamos temas peni-
tenciarios y en su momento también nos consultaron
muchas cosas, genéricamente o de casos concretos.
Coincidíamos mucho en las concentraciones que
hacían en la Puerta del Sol. Recuerdo que una vez
hubo una bronca en que salió la Policía del edificio
de la Comunidad a por nosotros; quisieron detener
a un fotógrafo y lo metieron en el edificio, y yo, con
mi cuerpo de cachas, me agarré a los maderos… y así
entré. Conseguimos que saliera y fuimos a poner la
denuncia al Juzgado de Guardia. A lo mejor de ahí
viene que me llamaban más a mí que a otros…
··· 137
PARA QUE NO ME OLVIDES
Madres de barrios que no tenían abogados me
pedían que interviniera cuando no tenían abogados
en su grupo. Hemos ido echando una mano y man-
dando aprendices que se han integrado y apoyado a
grupos. Esto nos ha permitido durante algunos años
seguir manteniendo relación con grupos de barrios y
madres. La idea era que al grupo venían chavales con
sus problemas, por su cuenta o tirados de las orejas
por sus madres, y así nos llegaban.
La relación directa con el grupo de Madres ha
venido participando en sus movidas, ayudándolas
con los estatutos, con algunas denuncias concretas,
y luego, llevando a sus chavales. La historia es que te
traían al chaval, y tirando de él a veces también salían
otros problemas familiares. En ocasiones, iban para
que se les asistiera en el grupo, y otras solamente
buscando un abogado penalista. Poco a poco, tam-
bién surgieron problemas de protección de menores;
venía la Comunidad metiendo la pata para some-
terlos a tutela, o alejarlos de la familia. Ahí también
interveníamos.
Hubo unos años que nos decían que Carlos y yo
éramos los abogados que más juicios habíamos
hecho, unos 200. De esos 200 se han muerto todos.
Eso adscrito solo a nuestro grupo; así que si lo extra-
polamos un poco, aquello fue una hecatombe, porque
es toda una generación perdida: la cárcel, tiroteos, la
droga, el SIDA... Y ahora estamos con los herederos,
hermanos pequeños o hijos. Y aunque se da menos,
138 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
ahora hay otra vez conflictividad: la cosa económica
no va muy bien y se nota.
Procurábamos estar en todo lo que se podía hasta
que nos fue imposible, porque había que alimen-
tarse. Tuvieron conmigo (Fernando) un detalle fan-
tástico porque, de una subvención que recibieron,
decidieron pagarme todo el trabajo de algo con lo que
llegamos hasta el Constitucional. Así entró el primer
ordenador en este despacho.
¿En qué cosas coincidís con la forma de lu-
cha de Madres?
Coincidimos en todo; solo hay algunos aspectos,
que tienen que ver con mis convicciones jurídicas,
que quizá ellas puedan considerar sumisiones. Pero
es que a mí no me queda más remedio que aceptar
los tribunales. En este sentido, yo les sugeriría más
mano izquierda. Está claro que van dándose cuenta,
con el paso del tiempo, de que esta sociedad no es la
misma que la de los años 80 y, por tanto, la forma de
actuación debe ser distinta. Es que ha habido varios
cambios: del PSOE al PP y otra vez al PSOE; desde el
85 hasta aquí.
En el 87, nuestra primera guerra juntos fueron
los puntos de venta de droga, hasta la Ley Corcuera
en el 92, donde las movilizaciones fueron el canto
del cisne como grupo completo. Fue quizá a partir
de aquí cuando se empezó a notar un cierto agota-
miento: muchas frustraciones y muchas expectativas
··· 139
PARA QUE NO ME OLVIDES
que el grupo no podía responder. Así, empezaron a
surgir separaciones en los grupos.
Otra de las más sonadas fue cuando se declaró un
motín en el refor. Entré (Carlos) dentro con Enrique y
con Antonio Asunción, y de alguna manera estuve allí
en la sentada que se hizo en el centro. Íbamos funda-
mentalmente a hablar con los chavales para decirles
que, si querían estar encima del tejado, era una cosa de
ellos; y que supieran que estábamos allí, que les apoyá-
bamos, y que no hicieran ninguna tontería que luego les
pudiera perjudicar a la larga (ampliando su condena).
¿Qué os ha aportado Madres?
Madres como grupo nos ha aportado mucho, sobre
todo en lo que se refiere a conocer la realidad. Ver la
realidad estando con ellas, yendo a sus funerales, asis-
tiendo a las agonías de sus hijos, visitándoles en la cár-
cel, es que yo, desde este despacho, puedo leer 40 libros,
pero nunca voy a conocer eso mejor que con ellas.
Me acuerdo de que una de las veces que hicimos
las movilizaciones por los puntos de venta de droga,
un periodista pelín ambicioso de la televisión nos
enseñó una chinita de María y nos dijo: “Esto lo acabo
de comprar en Malasaña”. Nadie quería hacer esa
entrevista, que iba a salir en un telediario en relación
a las movilizaciones, y me dijeron que me pusiera
yo. Total, que me planté allí, y le puse cara de idiota
al periodista y le dije: “Qué me quieres demostrar
con eso, lo que estamos diciendo es que fume el que
140 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
quiera, pero que hay gente a la que la droga le hace
daño. De todas maneras, hay gente que allá ella”.
El periodista era Arturo Pérez Reverte, el escritor
y que ahora es académico, que siempre fue un poco
fanfarrón... Yo le decía: “Pídele a cualquier madre de
estas y te enseña cosas...”. Pero él salió en el teledia-
rio presumiendo de su gran hallazgo.
Por aquel entonces, muchas madres se te confia-
ban totalmente y te contaban de todo. A veces, es que
no tenían con quién hablar de ciertos temas y des-
ahogarse. Yo iba a Yeserías y eso era un consultorio
sentimental muchas veces, pero es que necesitaban
hablar con alguien, y eso algunos abogados lo acep-
tamos bien, y a otros les descolocaba. Todo eso no
lo ves en ninguna carrera ni en ningún libro; cuando
doy clases a Licenciados de Derecho o en la Univer-
sidad, se quedan alucinados, porque, claro, existe la
idea del yonqui que te va a matar por una dosis. Por
eso, les cuentas cómo es un yonki y cómo puede ser
un juez, y les descolocas totalmente.
Me acuerdo de que di el primer curso para el turno
de oficio de menores en el Colegio de Abogados, y
que después de aquello no me volvieron a llamar. Los
abogados me decían: “Muy bien, pero a esta gente,
¿la tenemos que recibir en el despacho?”. Claro, al
final, en estas cosas, o te quieres enterar o no, y si es
que no, lo ves todo de forma muy distante: el Código
Penal dice esto y punto. En estas cosas, o te implicas
o no te implicas, no hay término medio.
··· 141
PARA QUE NO ME OLVIDES
¿Creéis que la lucha de Madres ha servido
para algún tipo de cambio social, legal...?
Todas sus acciones en conjunto sí han tenido una
incidencia. Hay que plantearse si la razón por la que
se pega menos en comisaría es porque se denunció
en su momento y se condenó a policías, aunque fuera
lento. Lo mismo pasó con el tema de prisiones o el
tema del narcotráfico: hasta que no se condenó a un
funcionario de prisiones por tráfico de drogas, no vie-
ron las orejas al lobo de alguna forma. Sirven para
que los poderes se den cuenta de que en cualquier
momento ciudadanos organizados pueden indagar en
un asunto y sacar a la luz cuestiones que no interesan.
La constante de denuncia, denuncia, denuncia...
finalmente cala, y forma parte de ese proceso de
cambio social que, a lo mejor, tarda muchos años
en llegar… pero que finalmente llega. A lo largo de
todos estos años, las actuaciones de los movimien-
tos de base han tenido una incidencia, aunque unos
más que otros. Por ejemplo, la movida de los 500
años de mendicidad (1992) tuvo una incidencia con-
creta, porque fue una forma diferente de poner sobre
la mesa toda una serie de problemas que había. A
nivel de acción política, alguna vez ha ocurrido que
algún político ha sido sensible a estas cuestiones y ha
sacado adelante alguna historia gracias a esto.
Otro cambio para el que ha servido su lucha es el
comportamiento de los tribunales –en Madrid por lo
menos–, aunque no de todos (los jueces son extrema-
142 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
damente conservadores), pero han obligado a tener
en cuenta las circunstancias personales individuales.
Han influido en los abogados que han trabajado con
ellas, y han conseguido atenuantes en los problemas
de drogadicción, carencias de formación o de sociali-
zación. A mí había una jueza que me llamaba “Mister
8191”, que eran los artículos del Código Penal exi-
mentes por drogadicción.
A base de ir a dar la brasa a los Jueces, han con-
seguido que muchos solo reciban abogados hartos de
ellas, pero otros han entrado al trapo. Por ejemplo,
a Manuela Carmena le cambiaron el chip completa-
mente, aunque ella ya iba por esa tendencia.
Otro tema fue el de los presos FIES. Por entonces,
estábamos vinculados a Coordinadora y a Madres.
La verdad es que este tema ha cambiado a peor. En
su momento protestamos porque era ilegal –no apa-
recía regulado en ningún lado–, y ahora lo que han
hecho es regularlo, pero la situación sigue práctica-
mente igual. En el año 92, cuando se construyen las
macrocárceles, no se hace con la intención de mejo-
rar la atención a los presos, sino con la finalidad de
reforzar la seguridad de los centros y que todo esté
dirigido a eso, compartimentando todo mucho más
y dificultando que los presos salgan a situaciones
donde la vigilancia no sea estricta. Eso ha llevado a
que, en materia de presos en primer grado (FIES), el
control sea mucho más estricto que antes.
··· 143
PARA QUE NO ME OLVIDES
Es posible que en algunos aspectos se haya mejo-
rado; por ejemplo, hay menos agresiones físicas entre
presos que hace 15 años. Pero eso ha llevado a una
falta de relación, a no trabajar realmente las carencias
que puedan tener; y, todo ello, teniendo en cuenta que
la mayor parte de los presos son población con necesi-
dades personales y sociales importantes. Todo esto, si
lo añadimos a la rotación y desmotivación de los fun-
cionarios de prisiones, que no aguantan más que hasta
los 40-45 años, hace que todo sea aún más difícil.
En las leyes puede que hayan tenido influencia por-
que, en los años 80, las movilizaciones sí que salían
en los periódicos y animaron a la gente. Algunos polí-
ticos han buscado fotos con ellas, lo que significaba
que algo se iba a mover. Ahora está la cosa más apa-
gada, pero yo creo que eso tiene que ver con estos
cabrones (el PP), que no saben perder y que llevan
los temas a lo único que les interesa; pero problemas
sigue habiendo y gordos.
Madres es un movimiento vanguardista de alguna
forma. Han llegado a demostrar, junto con otros gru-
pos de barrios, que la gente que se ha organizado y
ha luchado todos estos años, son verdaderos expertos
conocedores de la realidad, y que gracias a movimien-
tos como el de Madres, numerosos profesionales
hemos aprendido muchísimo. De la colaboración de
muchos abogados, psicólogos y trabajadores sociales
con grupos de barrio como Madres han salido gran-
des profesionales expertos en materias que no se
aprendían en la universidad.
144 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
Sin duda han salvado muchas vidas. Además,
han hecho un esfuerzo intelectual muy importante
durante toda su trayectoria.
La verdad es que nos vienen muchos buenos
recuerdos de Madres. Ellas siempre han sido un pozo
inagotable de situaciones divertidas. Además, siem-
pre hacían por que todo el mundo estuviese a gusto
en las reuniones; para las manifestaciones buscaban
siempre al especialista en consignas; asaltaban a jue-
ces que veían asaltables –cuando un juez venía a las
asambleas le acorralaban–, etc. En fin, son conoci-
das por todas partes, y supongo que tendrán entre
los políticos todos los enemigos del mundo, pero nos
divertimos todo lo que quisimos con ellas.
··· 145
PARA QUE NO ME OLVIDES
II. Los Jueces
ARTURO BELTRÁN,
Juez de la Audiencia Provincial de Madrid
Arturo Beltrán, juez de la Audiencia Provincial de
Madrid, conoció al grupo de Madres Contra la Droga
en medio de algo que era, según sus propias palabras,
“ese caos de la parroquia San Carlos Borromeo”. Allí,
era difícil aclararse sobre cuál era el organigrama,
pues en aquella época había otra serie de movimien-
tos sociales vinculados a la parroquia de Entrevías
(Traperos de Emaús, Coordinadora de Barrios, etc.).
La parroquia era algo así como “el sol” alrededor
del cual giraban los planetas y satélites; entre ellos,
el grupo de Madres, como grupo asociado a la parro-
quia, aunque de forma indefinida y con un estilo muy
ácrata de autogestión. Una absoluta desorganiza-
ción para la mente “cartesiana” de un juez que, sin
embargo, funcionaba eficazmente para el logro de
determinados fines: acoger a la gente que no acoge
nadie, proteger a la gente que no protege nadie, dar
las razones de la gente a la que nadie da la razón....
Madres Unidas Contra la Droga surgió de un grupo
de mujeres que vivieron la tragedia de ver a sus hijos
engancharse a la droga, al delito y a la muerte; son
mujeres que han sacrificado sus vidas para que esto
no le vuelva a ocurrir a más gente o, en la medida
de lo posible, evitarlo. Además, se dieron cuenta de
146 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
que su lucha no era una lucha estrictamente jurídico-
punitiva, sino que su lucha contra la droga era una
labor esencialmente educativa y preventiva; y que el
toxicómano vivía del delito contra la salud pública
porque era una forma de autofinanciarse; y se enre-
daba en un círculo del que le era muy difícil salir. De
esa manera, droga y delincuencia aparecen asocia-
dos, sí, pero siempre en prejuicio de los más margi-
nados, que son el último escalón de la droga.
El gran acierto de Madres, en sus más de 20 años
de historia, ha sido el darse cuenta de que no se podía
desvincular la lucha contra la droga de la política edu-
cativa, social, etc. Y no solo darse cuenta, sino tomar
partido; es decir, empeñarse, en la medida de sus posi-
bilidades, en una política educativa y social a favor de
los marginados, en concreto, los más cercanos a ellas:
los toxicómanos. Y asumir que esto es así supone con-
vertirse en una asociación que acoge a los presos y a
los que no acoge nadie: los toxicómanos y los enfer-
mos terminales o con enfermedades infecciosas.
Eso lo tenemos hoy todos muy claro la judicatura,
la abogacía, la policía: que el último escalón de la
droga son las minorías, gitanos, magrebíes, subsaha-
rianos… y una minoría toxicómana ya residual. Este
último escalón es el que da la cara, en la calle, al que
van a coger con más facilidad, porque siempre son
gente marginal y sin apoyos. Hoy, esas cosas ya están
más aceptadas, porque es más razonable convivir con
una persona con SIDA, pero antes no era así; eran
··· 147
PARA QUE NO ME OLVIDES
apestados, peores que los leprosos del tiempo del
Evangelio.
Además, el gran triunfo de Madres es el triunfo
de su propia conciencia, porque están satisfechas de
haber dedicado su vida a algo en lo que creían, inde-
pendientemente de que al mismo tiempo se las mire
con mucho respeto y admiración y hayan llegado a
tener voz ante los poderosos y a ser un referente en la
lucha contra la droga.
Con ellas he vivido algunas experiencias muy inte-
resantes. Por ejemplo, recuerdo cuando un grupo de
personas de la parroquia de Entrevías y Madres deci-
dieron ocupar la Catedral de La Almudena. Yo fui allí
a interesarme por lo que pedían y pude ver que había
gente muy variada y con una logística perfectamente
organizada: la comida llegaba a su hora, y además
caliente; había asambleas donde se proponían temas
concretos y se debatían y se sacaban conclusiones; y se
creó un movimiento de concienciación hacia la situa-
ción de los presos en las cárceles que creo que hoy
subsiste. Aquello me influyó como juez. Por lo pronto,
me sirvió para darme cuenta de cuáles eran mis obli-
gaciones como magistrado: estar enterado de lo que
pasa en la calle. Porque un juez vive en el mundo y no
puede estar al margen de los hechos sociales, obser-
vando la realidad únicamente a la luz del Derecho.
Y esa preocupación ética no me ha abandonado
nunca: procuro mantener el interés profesional por
conocer a quién se está juzgando y por qué se le está
148 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
juzgando; y si se ha cometido un delito, en qué cir-
cunstancias se ha cometido, qué alternativas o posi-
bilidades hay para esta persona –además de la pena
de prisión–, cómo puede cumplir esa pena, si puede
o no puede obtener un permiso, si puede o no puede
obtener un grado de mayor libertad, etc. Y en todo ese
aprendizaje profesional y vital, uno de los factores que
más me ha influido ha sido el grupo de Madres Contra
la Droga. Porque la lucha de Madres es enriquecedora
en muchos aspectos: como ejemplo de dedicación, de
generosidad, de que cuando se está cansado todavía
se puede seguir trabajando. Ese es un ejemplo moral
que vale universalmente, con independencia de la
función social o de la profesión de cada uno.
Otra cosa son las formas poco ortodoxas de lucha
de Madres, con las que a veces discrepo. Pero tam-
bién es cierto que los nuestros son dos campos de
acción muy distintos. La “lucha” de un juez no puede
ser política ni social, pero la de Madres sí. Y tiene que
ser así. Ellas tenían que procurar cambiar los objeti-
vos políticos y sociales de los gobiernos, autonómico,
municipal, central… Y los de los poderes financieros
incluso. Sin embargo, la justicia no puede ni debe pre-
tender condicionar la política de un gobierno. Sería
repugnante. En cambio, un grupo social sí tiene que
intentar influir en la gestión gubernamental, porque
esa es su razón de ser.
En cuanto al impacto del movimiento de Madres en
la evolución histórica de España, yo no sabría valorar
··· 149
PARA QUE NO ME OLVIDES
si este grupo de mujeres ha tenido importancia rele-
vante en los cambios sociales, políticos y jurídicos de
este país; pero de lo que sí estoy convencido es de que
uno cambia el mundo si cambia su metro cuadrado;
porque no nos es dado cambiar el mundo de golpe,
pero si el metro cuadrado de nuestro entorno; porque
al final ese metro cuadrado de nuestro entorno linda
con otro y ese otro con un tercero, y así... Lo que sí
podemos hacer los seres humanos es hacer un poco
mejor o un poco peor nuestro metro cuadrado, nues-
tra pequeña o limitada área de influencia. Y si hace-
mos eso cambiamos el mundo, muy poquito a poco,
pero lo cambiamos. Sobre todo si lo hacemos muchos.
Esta es sin duda una gran lección de Madres: no voy
a hacerlo todo bien, no voy a ser perfecto y segura-
mente me voy a equivocar, pero voy a procurar hacer
más el bien que el mal, mucho más a ser posible el
bien que el mal; y que el área de mi influencia, aun-
que sea limitada, tenga una influencia benéfica.
Es en ese sentido en el que interpreto la promo-
ción del cambio social por parte de Madres, aunque
sea un cambio lento y los frutos no se vean al día
siguiente, sino en las futuras generaciones. La vida es
así: Madres son una semilla que está fructificando y
que sigue fructificando en una segunda generación y
más. A dónde llegarán, yo no lo sé, pero sí sé que es
una influencia benéfica.
En definitiva, y en lo tocante a Madres, yo no soy
nada imparcial; muy al contrario, estoy totalmente de
150 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
parte de estas mujeres de las que guardo un recuerdo
divertido, porque son gente alegre, que ha vivido una
tragedia, pero que no hace de su vida una tragedia;
aunque tampoco una comedia. Y es porque es gente
más propensa a encontrar los aspectos positivos
de la vida, incluida la risa frente al llanto. Dejando
aparte que les gusta gritar y alzar la voz –se hable de
lo que se hable–, y arremeter contra el que les lleve
la contraria, aparte de eso, son jocundas, risueñas,
bondadosas y con sentido del humor, así que es fácil
sentirse cómodo con ellas.
··· 151
PARA QUE NO ME OLVIDES
MANUELA CARMENA,
Jueza de Vigilancia Penitenciaria
Manuela Carmena llegó al Juzgado de Vigilancia
Penitenciaria el año 1989 e inmediatamente des-
cubrió el relieve sobrehumano de esas mujeres,
madres de la droga, a las que considera necesario
rendir homenaje.
Recuerdo que las madres estaban extrañadas con-
migo, porque no estaban acostumbradas a que las
recibiera nadie. Yo, nada más verlas, la sensación que
tuve fue que eran un fenómeno grandísimo, y pensé
enseguida en apoyarlas en lo que quisieran, y las
defendimos, hablamos con ellas, las escuchamos…
Mi primera relación con Madres fue “estética”, por-
que es una relación de absoluta admiración ante un
“espectáculo social bellísimo”. Yo creo que la gente
piensa que la belleza no está más que en el arte, pero
en lo social hay infinidad de belleza. Cuando un ser
humano se dedica con toda su alma, con toda su capa-
cidad, a ayudar a alguien, es un espectáculo estético y
humano, y yo siempre me quedo deslumbrada por este.
Después, cuando empecé a trabajar con los presos,
valoré la necesidad de tener cerca a Madres. Para ello,
organicé el Juzgado de manera que hubo una persona
específicamente designada para estar en contacto con
Madres. Esta iniciativa puso “patas arriba” la rígida y
burocrática organización del Juzgado, que como ocu-
rre en todos los juzgados del mundo, allí la gente lo que
pretende es trabajar lo menos posible y protestar por
152 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
todo. Las visitas semanales a las cárceles se impusieron
como norma de funcionamiento del Juzgado, y muchos
de los funcionarios adscritos a su cargo pidieron otro
destino, no fuera a ser que se les pegara el SIDA…
Sin embargo, otros trabajadores me dieron una
oportunidad y empezaron a visitar las cárceles.
Aquello supuso para ellos una transformación muy
profunda, porque si antes eran personas que estaban
aburridas en los juzgados, que hacían mal los escritos
y que eran indolentes, con el cambio se convirtieron
en verdaderos agentes sociales y se dieron cuenta de
que el trabajo con “los papeles” podía ser un trabajo
fascinante por lo socialmente importante que era.
Recuerdo sobre todo que una de las personas que
más había protestado, la protestona número uno y la
sindicalera rollo total, a la que no le gustaba nada el
trabajo, de pronto se enamoró de Madres, y entonces
la teníamos para la relación con ellas. Luego nos hici-
mos amiguísimas, se llama Carmen Guillén.
Así fue como el conducto de las visitas con Madres
se organizó de otro modo: se les daba cita para que el
trato fuera el adecuado: individual, sin prisa; y, ade-
más, en un espacio físico cómodo, donde pudieran
explicar bien su caso y lo que querían. En este contexto,
surgieron las Madres Contra la Droga, aunque algunas
de esas mujeres en realidad eran “madres postizas”,
porque, aunque sí eran madres, no tenían el problema
de la droga en su casa. Y esas son ya la remonda: son
madres contra la droga sin serlo, cubriendo y ayudando
··· 153
PARA QUE NO ME OLVIDES
a las verdaderas madres contra la droga. En definitiva,
que me parece que son una “institución” fantástica.
Para mí, el movimiento de Madres es el de la lucha
de unas madres coraje en un contexto absolutamente
dramático, en el que se ha profundizado muy poco
en este país. Aquello fue una especie de exterminio
colectivo de toda una generación de jóvenes que
ahora tendrían 45 o 50 años, de clases modestas fun-
damentalmente, pero también de clases medias, y
que nunca ha sido evaluado ni cuantitativa ni cualita-
tivamente. Pero yo he sido testigo de como muchas de
aquellas madres se convirtieron después en “abuelas
de la droga”, porque tuvieron que cuidar de los hijos
de sus hijos muertos por la droga.
Le pérdida generacional fue provocada, entre otras
cosas, por la obcecación de la prohibición, porque ante
la locura de la droga, se pensó que la prohibición podía
solucionar algo. Sin embargo, o no se tuvo conciencia,
o no se quiso ver que la gente se estaba infectando en
las cárceles, porque cada vez había más droga dentro.
Y en esta reacción, o falta de reacción, creo que hubo
responsabilidad política y judicial y que el exterminio
pudo haber sido evitado de alguna forma.
Yo me acuerdo de que antes de estar en el Juzgado
de Vigilancia Penitenciaria, estaba en el Escorial, en
el Juzgado de Instrucción, y en aquellos años empe-
zamos a ver que la gente enfermaba de algo y moría
inmediatamente. No sabíamos de qué, pero empezó
a perfilarse muy prontito que tenía que ver la droga.
154 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
Entonces, surgieron las primeras voces a favor de la
legalización y distribución de droga en las farmacias y
se empezó a hablar por primera vez de las narcosalas y
la metadona, aunque se consideró desde el Gobierno
como una locura y un experimento arriesgado.
Desde el punto de vista sociológico, hay tres aspectos
relevantes a analizar: el aspecto de la figura de Madres
como tales, el aspecto de una lucha social organizada,
y el trasfondo de lo que fue una política absolutamente
equivocada que precipitó la muerte de muchísimas
personas jóvenes. Y creo que algún día habrá que
hacer un recuento aproximado de todos los jóvenes
que murieron en los barrios obreros. En los expedien-
tes penitenciarios se puede cotejar la cantidad de falle-
cimientos que ha habido, porque en la época en que yo
estuve de vigilancia penitenciaria, el “retrovir” todavía
ni se daba, y la gente moría como moscas.
Madres contra la Droga ha tenido muchísima
importancia en la historia de España, y subrayo lo
de “todas las madres de la droga”, la asociación, por-
que ha sido representante de lo que estaba detrás,
y las propias madres individualmente y de forma
anónima. Creo que han sido promotoras de cambio
social, sobre todo en el ámbito de las Políticas Acti-
vas de Lucha contra la Drogadicción, y a mí personal-
mente me sirvieron para orientar mejor mi trabajo y
comprender mejor la realidad.
El principal logro de Madres ha sido en primer
lugar dar visibilidad al problema de la droga en
··· 155
PARA QUE NO ME OLVIDES
España. De sus formas de acción, destaco las dos
facetas de su trabajo: por un lado, el apoyo a la gente;
y por el otro, su labor de resistencia, denuncia y pro-
puesta. No en vano, fueron capaces de presentar
alternativas políticas a un problema muy complejo.
En su momento fue un movimiento social de gran
dinamismo. Eran capaces de cualquier cosa, tenían una
fuerza impresionante y un ritmo de trabajo espectacu-
lar. Admiro su coherencia y su constancia, por encima
de las equivocaciones que pudieran haber cometido…
A veces, me parecía que con eso se creaban más ten-
siones, pero bueno, era su forma de lucha y yo no les
iba a decir que no lo hicieran: primero, por mi absoluta
admiración; y segundo, por respeto a su causa.
Madres han sido unas “emprendedoras sociales”,
y su vocación de transformación social, una aventura
extraordinariamente apasionante y divertida, porque
también nos lo pasábamos bien, y en esa aventura,
sin duda, consiguieron arrastrar a todos los que las
conocimos. Las madres cambiaron a la gente de mi
juzgado, no a mí sola. Aquello fue una transformación
total y Madres tuvo un papel importante en todo esto.
156 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
III. Los Movimientos Sociales
JORGE DEL CURA,
Asoc. Lucha Contra La Tortura
¿Cómo conociste a Madres?
Yo conocía al grupo de Madres casi desde su fun-
dación, puesto que estoy trabajando en el tema de
prisiones desde los Comités de Apoyo del año 76.
Al principio la relación era más distante; yo estaba
en la CNT y en la Asociación Contra la Tortura, así
que el contacto era a través de Enrique de Castro. Así
que no era tanto con ellas, sino que ellas eran parte
del grupo con el que trabajaba Enrique de Castro.
Mi relación directa con ellas fue en los años 89 o 90,
más o menos. Las conocí acudiendo a visitar a pre-
sos, pero siempre en relación con Enrique que, al ser
fundador de la Asociación de Lucha Contra la Tor-
tura, resultaba muy fácil. Empezar a trabajar juntos
de manera más continuada fue a partir del año 93, en
que, aunque aún no existía la Coordinadora de Soli-
daridad con las Personas Presas, hicimos un dossier
sobre la situación las de prisiones y malos tratos, que
presentamos en Coordinadora de Barrios. Fue un
trabajo que nos llevó cerca de un año, porque era difí-
cil poner de acuerdo a todas las entidades y personas
que participaron allí.
··· 157
PARA QUE NO ME OLVIDES
A partir de ese momento, la colaboración ha sido
regular y muy intensa en la segunda mitad de los años
90, que fue cuando se constituyó de manera oficial
la Coordinadora. Fue la época en que tuvimos más
contacto preparando informes, presentando denun-
cias, convocando concentraciones, etc. A veces con
discusiones, como es inevitable, pero siempre bien.
A partir del año 2002, como la Asociación contra la
Tortura perdió fuerza –de hecho, sigue existiendo,
pero no tiene prácticamente actividad–, la relación
ha sido menor, si bien hemos hecho cosas juntos: por
ejemplo, como Coordinadora de Solidaridad con las
Personas Presas, se presentó otro informe en el año
2005 de muertes bajo custodia, sobre todo dedicado
al tema de muertes en prisiones –aunque había otras
en comisaría–. Se hizo conjuntamente con Madres
Contra la Droga y Coordinadora de Barrios, y lo pre-
sentaron los grupos de Madrid de la Coordinadora
de Solidaridad con las Personas Presas. Últimamente
las veo menos, solo cuando vienen a manifestarse
aquí a los juzgados de lo contencioso.
¿Qué destacarías de ellas?
Sus ganas de trabajar, su empuje, su pelea, su
carácter incansable. Yo siempre he dicho que son el
ariete de ataque de los grupos antirrepresivos. Por
delante van ellas y detrás vamos todos los demás.
Muchas veces las dejamos que vayan delante por-
que sabemos que eso nos protege, pero otras veces
158 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
es que no hay forma de pararlas: toman la delantera
y hay que decirles ¡para, para! A mí me ha pasado
con charlas que he dado con ellas el tener que estar
matizando constantemente sus declaraciones, por-
que eran explosivas. Yo siempre pensaba: “De aquí
vamos directos al calabozo”. Yo soy mucho más racio-
nal y ellas son más viscerales pero, en general, casi
siempre tenían razón; quizá en las formas podía estar
menos de acuerdo, pero luego veías que esa acción
directa era de lo más efectivo.
¿En qué coincides con ellas?
En cuanto a su modo de lucha, yo creo que estoy de
acuerdo en casi todo: su planteamiento en relación a
las cárceles, su evolución como grupo contra la droga
hacia una lucha más abierta donde se van incorpo-
rando otros elementos de lucha, su trabajo impor-
tantísimo contra la exclusión y la marginación… Creo
que todos hemos aprendido muchísimo de ellas, por-
que la teoría está muy bien y es necesaria, pero ellas,
con menos teoría, te lo ponen de forma muchísimo
más práctica y clara.
En muchas ocasiones, cuando los demás hemos
pensado que no merecía la pena seguir por tal camino,
ellas han dicho que sí y se han conseguido cosas. En
ese sentido, su labor ha sido muy importante. Como
siempre nos hemos coordinado a través de la Coordi-
nadora, y ahí había otros grupos, a veces confundo si
determinadas acciones vienen como Coordinadora
··· 159
PARA QUE NO ME OLVIDES
o impulsadas por ellas pero, en cualquier caso, ellas
siempre estaban ahí, en primera línea.
¿Recuerdas momentos divertidos?
Yo creo que todos. Aunque, a veces, de puro diver-
tido, era exasperantemente divertido. A lo mejor
estábamos preparando un informe sin tiempo –
había que presentarlo a los pocos días–, y era impo-
sible centrarse en el trabajo, porque estaban todo el
tiempo con chascarrillos y bromas. Te tirabas cuatro
horas de reunión y no habías hecho casi nada, pero te
reías un montón, eso sí.
También recuerdo un viaje a Huelva que, hoy me
río mucho, pero entonces reconozco que lo pasé
muy mal. Era el año 2002 y juzgaban en Huelva a
un compañero de Derechos Humanos de Huelva al
que le acusaban de calumnias a los funcionarios de
prisiones. Dos años antes, con motivo de uno de los
informes de la Coordinadora sobre personas presas,
se presentó en Huelva, y los funcionarios se sintieron
muy ofendidos y se querellaron contra este compa-
ñero. Nos pidieron que si queríamos testificar y yo
dije que sí, como coordinador del informe. Nos fui-
mos a Huelva todo un autobús lleno, fundamental-
mente de Madres. Salimos de Madrid a las dos de la
mañana y llegamos a Huelva a las ocho. Dos horas
más tarde empezaba el juicio. ¡Qué viaje! ¡No para-
ron de cantar y de incordiar al conductor! Fue una
paliza, porque fue llegar, ir al juicio, comer en la
160 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
puerta de los juzgados y volvernos a Madrid. ¡Una
paliza! Bueno, ellas volvían riéndose, cantando... Yo,
concretamente, mareado, muerto, a punto de devol-
ver. Me estaba poniendo físicamente malo y terminé
hasta cabreado. Ahora, me río recordándolo.
Otra vez se convocó una concentración en el
Ministerio de Justicia, donde teníamos que entregar
uno de los informes sobre torturas en prisiones. Al
llegar al Ministerio, había bastante gente y se cortó la
calle San Bernardo. Llegó la Guardia Civil y la Poli-
cía y al final se acordó que Sara, de Madres, y Javier,
del grupo Apoyo, iban a entregar el informe. Así lo
hicieron, pero cuando estaban saliendo, se montó un
pequeño pollo y la Guardia Civil hizo ademán de car-
gar. En esto sale diciendo uno: “¡Al gordo y a la gorda
no los peguéis!” (se referían a Sara y Javier), y ahí nos
ves a todos los demás pegándonos como locos a ellos
para que no nos pegasen. A Sara y Javier le sentó
muy mal aquello, pero nos reímos mucho.
¿En qué acciones habéis trabajado juntos?
Desde 1993 hasta 2004, en que se presentó un
informe de muertes bajo custodia, yo creo que en
prácticamente todas las acciones que se han hecho
en Madrid sobre torturas en prisiones, hemos coin-
cidido. En el encierro de la Almudena estuvimos.
Cuando se presentó el informe al Consejo del Poder
Judicial estuvimos. Cuando ha habido manifestacio-
nes se ha estado. Cuando se han hecho acciones en
cárceles se ha estado: en charlas, yo como Asociación
··· 161
PARA QUE NO ME OLVIDES
de Lucha Contra la Tortura, y ellas como Coordina-
dora (de Solidaridad con las Personas Presas).
Así como la Asociación de Lucha Contra la Tor-
tura, hasta el año 92-93, trabajaba más en lo jurí-
dico que en la calle, a partir de entonces decidimos
implicarnos en un trabajo más de calle. Ahí la refe-
rencia era Coordinadora de Barrios y Madres Contra
la Droga. También hemos colaborado en todo lo que
ha habido del movimiento antirrepresivo –ej. Siete
Días de Lucha Social–. En definitiva, han sido unos
10-15 años de relación bastante estrecha; eso sí, ellas
siempre tirando y los demás un poco a rastras y a
veces con la lengua fuera.
¿Cuál es su línea de actuación?
La acción directa desde un punto de vista pacifista.
Aunque también montando la bronca, eso es verdad. Y
siempre con mucha gracia, porque rompen los esque-
mas de la policía, que no se espera que las que la estén
montando sean mujeres, madres y algunas mayores,
y encima, que se pongan en primera línea. A veces,
llegaba un policía que a otro no tendría problema
en pegarle, pero con ellas se cortaban más. Aunque
bueno, alguna vez se han llevado palos también.
Siempre han manejado muy bien esa táctica. Al
principio quizá inconscientemente, pero creo que
luego de una forma mucho más buscada. Los demás,
que también hay que decirlo, nos hemos aprovechado
162 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
un poco de eso, y las hemos lanzado como avanzadi-
lla en ocasiones.
Una vez, en una semana de lucha social, fuimos a
Puente de Vallecas, que era donde vivía Yuste, Direc-
tor General de Instituciones Penitenciarias. Cuando
llegamos, la policía se había enterado ya, y tenía la
zona acordonada. Llevábamos unos ataúdes de car-
tón. El objetivo era dejarlos en la puerta de su casa,
así que fueron ocho madres vestidas de negro rigu-
roso. Prácticamente lo dejaron en la puerta, cuando
los demás estábamos a muchos metros de distancia.
Fue muy impactante, porque claro, unas mujeres
vestidas todas de negro haciendo aquello, la policía
no sabía qué hacer en un primer momento. Al final
hubo alguna carga.
Además, hay que decir que han tenido una gran
capacidad de movilización para ir a manifestarse
ante diferentes cárceles o juzgados. A Huelva, a
Valladolid, a Valencia, etc. Se han llevado autobuses
enteros. Y siempre montando la bronca, aunque en
plan positivo.
Todos aquellos grupos (Coordinadora de Barrios,
el Grupo Apoyo, el Grupo de Abogados, Madres, la
Coordinadora de Solidaridad con Presos, etc.) creo
que actuamos de forma muy efectiva, porque de
algún modo se consiguió cubrir prácticamente todos
los campos, desde el trabajo jurídico hasta la movili-
zación en la calle.
··· 163
PARA QUE NO ME OLVIDES
En general, yo creo que han sabido ganarse el res-
peto de sectores muy amplios, desde algunos jueces
hasta los okupas; y, sobre todo, de la gente que se
ha movido en los sectores más críticos. Seguramente,
habrá gente que matizará, diciendo que se han
pasado aquí o allá, pero en general no creo que nadie
diga que no han llegado ni han conseguido nada. Han
hecho un trabajo muy útil para todos. No en vano,
el planteamiento era que “si ellas podían, los demás
algo teníamos que intentar hacer”. En definitiva,
su trabajo nos ha ayudado mucho a aprender cómo
reaccionan las autoridades dependiendo de quién
tengan delante.
¿Consideras que son promotoras de cam-
bio social y político?
Hombre, yo creo que lo han intentado y lo intentan.
Creo que ellas sí que han cambiado, que han sabido
evolucionar de planteamientos más de abolición de
la droga hacia planteamientos más antipunitivos,
planteándose que el problema no era el consumidor
de la droga, ni siquiera el camello, sino que era la
Institución en sí misma. Y evolucionando también en
el sentido de que han aprendido a trabajar con otros
grupos y a ser mucho más abiertas. Y desde allí, tam-
bién han ayudado a que todos los demás lo seamos.
En cuanto a lo social, yo creo que estamos en un
tiempo malo. Lo que han podido conseguir Madres
es que estos tiempos malos que ahora vivimos lle-
164 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
guen más tarde, no lo sé. Lo que sí es seguro es que
han sido el punto de confluencia de muchos colecti-
vos y que, si no llega a ser por ellas, no nos habríamos
conocido un montón de gente.
Además, han conseguido cambiar la forma de
entender el problema de la droga de algunos jueces
–pocos, pero sí algunos–, y de bastantes funciona-
rios de justicia. Respecto a los cambios en el Sistema,
seguro que también, pero es mucho más difícil
saberlo con certeza.
Y, cómo no, han ayudado sin duda a visibilizar un
problema que era brutal. El Sistema ha reaccionado,
sin duda, aunque lo que no tengo tan claro es si ha
cambiado en la línea que le hubiera gustado a Madres
o, más bien, intentando rodear y tapar el tema, lo que
ha supuesto que no se aborde de forma seria.
En el caso de la tortura ocurre lo mismo: es un
tema que no interesa sacar a la luz y que, en cuanto
bajas un poco la presión, se deja de hablar de él. La
estrategia del Sistema es negar la mayor, negar que la
tortura exista y reconocer tan solo que puede haber
casos aislados, y que para esos ya se irá buscando la
respuesta conveniente.
En el caso de la droga, lo que dice el Sistema es
que lo que hay que hacer es perseguir a los pequeños
camellos (nunca se ha perseguido a los grandes); es
decir, intentan ocultarlo. Sus objetivos no son tanto
acabar con el problema de la droga sino ocultar la
··· 165
PARA QUE NO ME OLVIDES
imagen de drogadicto tirado en la calle. De hecho,
ahí tenemos todas las campañas actuales, desde el
tabaco, el alcohol y demás, donde la culpa siempre
es del consumidor; y, por supuesto, no se plantea la
posibilidad de un uso consciente, adecuado e inteli-
gente de la droga. Eso para ellos es inconcebible.
Por tanto, creo que el Sistema se ha hecho impene-
trable; puedes llegar a plantear cuestiones puntuales
pero, hoy día, hay una capacidad de manipulación
mayor que nunca. Lo estamos viendo estos días:
ahora el problema es cuánta gente muere en prisión
por el tema de De Juana Chaos, pero pasado mañana
este tema no existirá.
También es importante el problema de los medios
de comunicación, que cada vez son más reacios a reco-
ger aquellos temas que cuestionen el sistema, sea la
tortura, la droga, la prostitución o la precariedad, da
igual. Solo lo van a sacar si hay morbo de por medio.
Como periodistas, hay de todo: ha habido perio-
distas muy comprometidos en los 80 y 90, y también
los hay ahora, pero tienen mucho menos margen de
maniobra –están mucho más controlados–. Lo que
pasa es que hoy los medios de comunicación son,
más bien, medios de opinión.
En el año 2002 presentamos un informe sobre tor-
turas en prisiones; en la presentación en Coordina-
dora de Barrios vino mucha prensa y se les explicó
ampliamente el tema. Uno de los periodistas dijo
166 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
que iba a sacar un reportaje, preguntó mucho y tomó
notas. Luego no salió ni una página y, cuando le lla-
mamos, nos dijo que tenía dos páginas completas
para meter en el periódico, pero Pedro J. Ramírez le
dijo que lo quitara, que eso no interesaba. Ahora, de
pronto El Mundo se vuelve a interesar por estos temas,
pero lo hace como arma para atacar al PSOE. El caso
GAL es ejemplar: ahora es el PP el que lo utiliza y,
casualmente, nadie se acuerda de que estábamos 104
personas al principio destapándolo y peleándonos
con todo el mundo, que no fuimos procesados y con-
denados de casualidad. Pero nadie habla de esos 104.
Me parece muy curioso que el PP se adueñe ahora de
la lucha contra el GAL, cuando aplaudían con las ore-
jas cada vez que el GAL mataba a alguien. La respon-
sabilidad es de los medios, pero también de la gente
que es olvidadiza y no quiere recordar el problema de
la droga, la cárcel, la tortura... No es que la gente no
lo vea, sino que no lo quiere ver. Puedes sacar algo en
El País Semanal sobre Guantánamo o las prisiones
en Perú, pero que digas que un preso de Soto del Real
está mal, cuando la imagen que tiene mucha gente
es la de cárceles de cinco estrellas (que si este preso
tiene acceso directo a médicos cuando yo tardo un
año en conseguir que me hagan una mamografía...),
pues no atrae la atención, la verdad.
En el tema de Madres Contra la Droga creo que se
ha cambiado, porque antes había gente dispuesta a
··· 167
PARA QUE NO ME OLVIDES
aceptar que ese problema existía, y, sin embargo, la
demanda de ese tipo de temas ahora es muy mino-
ritaria. Por otro lado, las circunstancias (ej. terro-
rismo) han hecho que la gente pida más represión.
Un grupo como Madres Contra la Droga, que están
pidiendo menos cárceles y menos policía, chocan
contra toda la campaña institucional y contra muchos
grupos (empresas, gente bienpensante, ONG´S, etc.)
y, en general, contra el planteamiento de un sistema
de mercado libre. Por eso, creo que ese acceso a los
medios está hoy mucho más bloqueado.
El único tema que la gente bienpensante acepta
que pueda existir y se saca es el tema de racismo. Pero
que pueda haber malos tratos o torturas a inmigran-
tes. Si son de aquí, es porque son poco menos que
terroristas; pero si es a un inmigrante, hay mucha
gente que te puede aceptar que eso pasa. Igual ocurre
con el caso de los menores. De alguna forma, la pro-
gresía se ha quedado anclada en el antirracismo y,
aun siendo real ese problema, no quieren ampliarlo a
situaciones con población española.
Madres Contra la Droga viene perdiendo prota-
gonismo los últimos años, entre otras cosas porque
algunos movimientos llamados progresistas han ido
cambiando su discurso de educación a represión.
Por ejemplo, algunos movimientos ecologistas piden
cárcel para el que contamina o para el que maltrata
animales. Algunos antifascistas (Movimiento Con-
168 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
tra la Intolerancia) piden cárcel contra el fascismo,
e incluso parte del movimiento feminista pide cárcel
para el maltratador. Para problemas que son reales y
que no se solucionan con la cárcel, pedimos cárcel. Al
final, si los movimientos que estaban en contra de la
represión, ahora piden más represión, eso arrincona
a grupos como Madres, que van a contracorriente.
Además, como Madres no acepta el juego de lle-
varlo a la vía judicial o la que ellos quieran hacerlo,
pues son todavía más rechazadas.
En los años 80, ningún juez se creía que la jus-
ticia fuese la solución total para nada, sino que era
tan solo un parche. Hoy, los jueces creen que la solu-
ción está únicamente en la justicia, y no tanto que su
papel está para ayudar a la mejora de la convivencia.
En definitiva, hoy, la solución pasa tan solo por la
justicia y, así, mal vamos. Creo que no puede haber
una justicia preventiva, aunque la tengamos ahí con
cosas como una Ley de Defensa de la Salud Pública,
como tampoco puede haber una guerra preventiva.
¿Qué crees que han conseguido?
Yo creo que con los chavales han conseguido un
montón de cosas. Es importante que esos chicos vean
que hay gente que les respeta, les quiere y les cuida.
También han conseguido que mucha gente que pen-
sábamos que estas personas eran difíciles de tratar,
··· 169
PARA QUE NO ME OLVIDES
nos diéramos cuenta de que tratándoles bien y con
respeto, la inmensa mayoría reacciona bien, y que
prácticamente no hay nadie irrecuperable.
Además, han conseguido que los presos vieran que
podían confiar en alguien del exterior.
Es verdad que tampoco se pueden cerrar mañana
las cárceles, pero, desde luego, la cárcel actual no
sirve, y habría que reducirla a la más mínima expre-
sión. Aquellos presos peligrosísimos FIES, cuando
salían, eran gente normal, autores de hechos espan-
tosos, pero que no tienen por qué repetirlos. Y, desde
luego, si el problema es otro, como que tuviesen
alguna enfermedad mental, el sitio no sería la cárcel,
sería otro.
La pena es que yo creo que la experiencia de
Madres de Madrid no se ha extendido a otros luga-
res. Las líneas de Madres de Galicia o Andalucía eran
muy distintas. La verdad es que cuando se habla de
Madres, en muchos ámbitos se habla del grupo de
Madrid, de Entrevías.
En relación a la Coordinadora sobre Personas Pre-
sas, cuando ellas han llevado la Secretaría, con su
caos, es cuando la Coordinadora ha funcionado mejor.
La Coordinadora incorporaba a unos 30-40 grupos
de toda España (Coordinadora Presos Galiza, Comité
AntiSIDA de Lugo, Salaketa de País Vasco, Asapa de
Aragón, Coordinadora de Cornellá, Grupos de Valen-
170 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
cia, de Andalucía, Coordinadora de Barrios, Grupo
Apoyo, Madres Contra la Droga, Asociación Contra la
Tortura, ACOPE, Centro Social Seco, Grupos Anarquis-
tas de Madrid, Asociación de Abogados, etc.). Luego
se creó la Coordinadora Contra la Tortura, donde se
incorporaron grupos con carácter más político, y se
paró un poco el trabajo ahí. Madres no se quiso incor-
porar a esta Coordinadora, aunque para mí es como si
estuvieran, aunque no vengan a las reuniones.
Madres, en sus años de lucha, ha tenido un trabajo
brutal muy efectivo que está ahí. Ha sido un trabajo
muy práctico de día a día, pelea a pelea. Tú ibas con
tu estudio, y ellas te ponían sobre la mesa nombres y
apellidos de personas que habían muerto en la cárcel,
y venía muy bien para bajar los humos y darte cuenta
de la realidad. Para mí, ha sido muy útil y la Coordi-
nadora cambió mucho con su trabajo, porque con-
tactar con la gente era básico; de hecho, hubo gente
que se alejó de la Coordinadora porque querían un
trabajo más tranquilo, y otros se acercaron, porque
les atrajo una tarea más cerca de la realidad.
Todo lo que han hecho es importantísimo. Segui-
rán haciendo cosas, porque su forma de ser es así,
luchadora, pero aunque no hicieran más. Ya sería
suficiente.
··· 171
PARA QUE NO ME OLVIDES
RAMÓN FERNÁNDEZ DURÁN,
Ecologistas en Acción
¿Cómo conociste al grupo de Madres?
En cuanto a cómo y cuándo las conocí, no me
acuerdo muy bien. Creo que fue cuando empieza la
Coordinadora de Barrios. Yo, en esa época, estaba en
AEDENAT, que luego se ha convertido en Ecologis-
tas en Acción. Hicimos una campaña que se llamaba
“Desenmascaremos el 92” –en ese año tuvieron lugar
varios eventos: la Expo de Sevilla, las olimpiadas de
Barcelona, se hizo el AVE Madrid-Sevilla, Madrid fue
nombrada Capital Cultural de la UE–. Se hizo una
campaña en todo el Estado, en la que participábamos
diferentes colectivos sociales, y también había gente
de la Coordinadora.
Los primeros encuentros empezaron a gestio-
narse por aquella época. La colaboración más estre-
cha con Madres fue más tarde, porque ellas estaban
en su propia dinámica. Empezamos a coincidir más
a partir del 94, cuando nosotros organizamos una
campaña que se llamó “Las otras voces del planeta”,
organizándose el foro alternativo, coincidiendo con
la presencia del Banco Mundial y el Fondo Monetario
Internacional. También colaboramos estrechamente
a partir del 95, donde se continuó con la experiencia
que se había desarrollado con una campaña que se
llamó “50 años basta” contra el BM y el FMI, lo cual
aglutinó a muchos grupos diversos.
172 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
¿Habéis colaborado juntos en alguna actividad?
En el 95, cuando España ocupó la presidencia de la
UE con Felipe González, organizamos otro foro que se
llamó “La otra cara del proyecto Europeo”, para dar a
conocer lo que no se quería resaltar, ya que tan solo
se mostraba la cara del poder, pero no las otras caras
(sociales, económicas, etc.). También hicimos otra
campaña paralela al Foro que se llamaba “Contra la
Europa del Capital”. Esa campaña consistía en unas
marchas contra el paro, la precariedad y la exclusión,
que partían de tres zonas diferentes de España –País
Vasco, Valencia y Sevilla–, las cuales iban atravesando
los pueblos hasta llegar a Madrid. Ahí también par-
ticiparon Madres, implicándose mucho. La primera
imagen que tengo, aunque ya las conocía antes, es en
un acto que hicimos en la Plaza Mayor de Madrid. Con
ocasión de la llegada de Madres, le pedimos a Sara
que fuera una de las intervinientes en el acto.
En el año 96 se crea el Movimiento anti-Maastricht
y la globalización económica que surge de los pro-
cesos anteriores, donde se establece una colabora-
ción bastante estrecha hasta el 2000. Es esta red la
que une el movimiento contra la droga de base y la
globalización económica, ya que hubo una intensa
coordinación entre muchos colectivos que operaban
a escala estatal, denunciando las cuestiones de globa-
lización y de europeización. Al final, esto fue un poco
el embrión del proceso.
··· 173
PARA QUE NO ME OLVIDES
Desde el 96 al 2000, el contacto fue bastante
intenso. Ellas acudían a reuniones, sobre todo a las
asambleas estatales. Venían a todas, y no solo eso,
sino que también venían a las movidas europeas.
Cuando fueron las Marchas Europeas en Amster-
dam, me acuerdo de estar con ellas y con la hija de
Sara, por el barrio rojo. Imagínate allí a la Sara y a
la Carmen por el Barrio Rojo. Como son muy diver-
tidas, nos echamos unas risas allí con ellas. Nosotros
fuimos en autobús y me parece que ellas fueron en
furgoneta. Todos estábamos viviendo en una casa
okupa que nos había dejado gente de allí.
Otra movilización que compartí con ellas fue la que
se hizo de cara a Polonia. Hubo otra cumbre europea
que fue en el 98. Ellas iban en furgoneta, en la furgo-
neta de Madres. Llevaban un jamón y lo sacaban todo
el rato y lo ponían en la puerta. Una de las acciones
se hizo en la comisaría, ya que acabaron deteniendo
a gente una noche.
En esa etapa también coincidieron con un proceso en
Madrid, ya que había una plataforma anti-Maastricht.
Nos reuníamos los colectivos del movimiento de aquí,
y ellas también venían normalmente. Por esa época
creamos lo que se ha denominado como “Los siete días
de lucha social”. Por aquel entonces, las reuniones eran
en la parroquia de Entrevías. Ellas cumplían un papel
muy importante. Lo que más aportaban era la aper-
tura de mente. Era también una gente muy apegada
el terreno, no eran grandes reflexiones teóricas, pero
174 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
sí con un contenido político profundo. Aquello eran
reflexiones que ellas habían hecho a partir de un tra-
bajo de años con la gente más excluida. Por eso digo
que nos aportaban a todos mucho, porque era esa
apertura, ese compromiso y esa visión de la realidad
desde abajo lo que daba un toque de sensatez. Muchas
veces se ideologizaban mucho los debates y había cris-
pación, pero entonces intervenían Carmen o Sara y,
rápidamente, la cosa cambiaba. Todo el mundo las
conocía por ese valor de la lucha que llevaban, su acti-
tud hacia la vida y su experiencia. Por ello, eran muy
valoradas dentro del movimiento, y siempre se tenían
en cuenta sus aportaciones.
Me acuerdo también de lo de las madres en la
cárcel, que me parece que fue cuando lo de las mar-
chas europeas contra el paro. Cuando llegaron aquí a
Madrid, se hizo la okupación del laboratorio. Ese día
o al siguiente, se hizo una marcha a la cárcel, y enton-
ces ellas eran las que organizaban, porque pilotaban
más esa acción en concreto.
Algún momento divertido…
Me acuerdo un día que nosotros estábamos prepa-
rando lo de Maastricht14 y Madres tenían que trasla-
dar los contenidos y las reflexiones del movimiento a
la gente con las que ellas se movían. Claro, muchas de
las mujeres no habían oído hablar nunca de Maastri-
cht, y se creían que era una crema de manos.
14. Movilizaciones contra el Tratado de Maastricht (1996).
··· 175
PARA QUE NO ME OLVIDES
Hay otra vez que recuerdo con mucho cariño, que
fue durante los Siete Días de Lucha Social, que empe-
zaron justo en los años 98-99 y que duran, en una
primera etapa, hasta 2001. En el año 2000 estaba en
su máximo apogeo, coincidiendo con el auge de los
movimientos antiglobalización. Después del movi-
miento contra el FMI en Barcelona, hubo una asam-
blea en Orcasitas del movimiento, que fue la más
masiva, para preparar lo que fue la presidencia espa-
ñola de la UE en el primer semestre de 2002. En esa
época, en que se hizo una campaña muy fuerte, había
también tensiones en el movimiento. Aquella fue la
asamblea más potente del movimiento. Entonces, a
mí me apeteció estar en la trastienda y ellas se encar-
garon de la preparación de la comida. Yo les dije que
les echaba una mano, y estuvimos toda la mañana en
el local de Madres. Fue para mí muy emocionante,
porque ellas estaban en su salsa, y empezaron a con-
tar sus historias. Empezamos a trabajar a las ocho y
pico, y a las dos teníamos que llevar la comida en la
furgoneta hasta los locales de la Asociación de Veci-
nos de Orcasitas. Después, teníamos que recogerla y
fregar. Estuve un día entero con ellas en esas tareas
de intendencia. Lo cierto es que valoro muchísimo el
haber estado aquel día con ellas, porque fue el que
estuvimos más tiempo juntos y comunicándonos.
Aunque ellas estaban siempre en las asambleas, esa
vez es cuando más en su salsa las vi.
176 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
Métodos que han utilizado para enfrentarse
a las diferentes acciones
En aquella época ellas estaban relacionadas con
Baladre, aunque más tarde, con el paso del tiempo,
se fueron distanciando.
Nosotros conocíamos más los mundos de la oku-
pación, el Laboratorio y las prácticas de resistencia
que se hacían; pero lo que aportaba Madres era otra
cosa, aunque tenían también muchos elementos en
común. Me acuerdo de uno de los días de Lucha
Social en que ocupamos la Bolsa, los que llevaron la
acción eran los del Laboratorio, pero Madres llegaba
y descolocaba a los seguratas, porque iban todas ves-
tidas de negro.
El recuerdo que tengo es como desconcertaban a
los seguratas y a la policía; y como la policía tampoco
sabía muy bien como actuar con ellas.
Madres no se echaba nunca para atrás, y apor-
taba mucha sensatez. Y estaban pendientes además
de todos, para que no pasara nada. La verdad es que
estaban enormemente valoradas por el resto de los
grupos. Al final de cualquier discusión interna, se
salían del lenguaje tradicional, pegaban cuatro gritos
y orientaban la Asamblea que fuera.
··· 177
PARA QUE NO ME OLVIDES
JAVI BAEZA,
Coordinadora de Barrios
El primer recuerdo que tengo es el de los encierros
que hubo en la Parroquia de Entrevías por la denun-
cia de los puntos de droga. En aquel momento en el
grupo había muchas madres. Algunas tenían a los
hijos en prisión y otros ya habían muerto. Yo era muy
joven y empezaba a conocer aquello.
La primera impresión cuando las conocí es de
susto, por tres cosas, por las formas, por lo radicales
y por el compromiso personal. Por las formas porque
por la educación que ha recibido uno, piensas que las
madres no pueden chillar más que cuando regañan
a sus hijos. Por lo radicales porque en aquella época
que ya eran mayores, eran capaces de anteponer a la
propia familia biológica o la propia tradición cultu-
ral que tenían las situaciones de injusticia. A mí me
imponía. Cuando yo las oí decir “policía asesina” o
“abajo los muros de las prisiones” o “están torturando
a nuestros hijos” yo alucinaba porque pensaba que se
les había ido la pinza. Y luego cuando pasan los años
y vas compartiendo con ellas y con otra gente muchas
historias, ves que efectivamente hay mucha corrup-
ción en cuerpos policiales, que siguen dando palizas,
que las cárceles no tienen sentido. Lo que hace tiempo
me parecía una radicalidad que no podía entender,
178 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
ahora lo entiendo. Luego tenemos diferentes formas
de expresarnos. Yo cuento diez antes de hablar y ellas
tres. Al final cuando tú ves a alguien que lo que te
dice, aunque pueda ser en la forma un exabrupto, te
lo dice desde una realidad muy comprometida, modi-
ficas el prejuicio que tienes, porque es gente que está
muy a pie de obra. Eso lo he ido confirmando desde
el conocimiento del grupo, donde hay muchas diver-
sas formas de ser, cada una se expresa de forma muy
diferente, pero con una fidelidad por la gente muy
importante. Unas, por su recorrido, por sus formas
o por sus posibilidades están más en primera línea,
pero yo sí que creo que el grupo es importante tanto
para las que están en primera línea como para las que
vienen detrás achuchando y dando soporte. Como
siempre conoces a dos o tres, piensas que las demás
son iguales y no todas son igual de explosivas ni igual
de radicales, pero si hay un componente de implica-
ción personal en todas, cada una a su manera, incluso
algunas desde el silencio y desde la tranquilidad, que
también es importante.
Y en cuanto al compromiso, pasaron de ser las
Madres Contra la Droga, a las madres que acogen
presos, las que están en primera línea con la situa-
ción de los menores, las que apoyan a los inmigran-
tes, las que van a los derribos de “La Cañada”, las que
están achuchando a los niños de “El Gallinero”, para
mí eso es muy importante.
··· 179
PARA QUE NO ME OLVIDES
¿Que es lo que más les define?
Lo más característico de ellas es la fidelidad y la
permanencia, porque muchas ya son mayores, abue-
las no sé si contra la droga o contra todo, se les han
muertos muchos hijos, vecinos, amigos, nietos con lo
cual se podría entender que se retirasen, sin embargo
me sorprende la permanencia y la fidelidad. En otros
grupos que he conocido, la permanencia ha existido
pero ha sido mucho más institucionalizada, o se han
ido convirtiendo en una pseudo ONG de servicios.
También fueron capaces de salir de su drama y de
su dolor individual y colectivizarlo y transformán-
dolo en rebeldía, y eso hoy sigue estando ahí. Hay
pasos que yo entiendo que no puedo dar sin ellas,
pero no por quedar bien, sino porque reconozco que
tiran mucho de mí, porque la mala educación a mí
me pesa mucho en el sentido de tener que hablar
antes de actuar y consensuar las cosas, y hay muchas
veces que lo que hay que hacer es simplemente tirar
para delante de una manera más o menos acertada.
¿Cuál es tu relación con ellas?
Intentar visitarlas desde la distancia, ellas no nece-
sitan ningún acompañamiento técnico, ni lo requie-
ren ni lo aceptarían. Es un grupo que funciona por si
mismo, como ellas mismas dicen “te tienes que joder
que nos vas a tener que aguantar nuestra jubilación”.
Hay situaciones en el grupo de fallecimientos o de
180 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
viudedades que te hacen estar a veces un poco más
cerca. Algo que he aprendido de ellas es que aquí no
hay nada de alguien sino que todo es de todos.
¿En que cosas coincides con ellas?
Mucho de mi forma de hacer y de mi posición
ante el mundo de la exclusión social, lo he apren-
dido de ellas, sobre todo la necesidad que hay de
seguir luchando. Ellas se cansarán como nos can-
samos todos, pero son como el Ave Fénix, que aun-
que parece que ya ha tocado su momento, siguen ahí
y a mí me da alegría ver que siguen juntas, y en el
fondo se apoyan y se necesitan. A muchos de los que
hemos venido detrás nos han educado diciendo “esto
es un tiempo de tu vida”. Con ellas aprendes que el
compromiso está en la realidad. No hay edad para
la solidaridad y el compromiso es personal y no es
compromiso con la droga, sino con la gente que tiene
unas necesidades.
En momentos aquí en Entrevías, tenemos la gran
cualidad de cuidar al otro, pero a veces flojeamos en
cuidar el círculo más cercano, y ellas son las que han
estado ahí cuando se ha muerto algún chico de mi
casa, aunque su relación con el chaval no hubiera
sido grande, saben que a mí me duele y para mí es
importante que ellas estén ahí.
··· 181
PARA QUE NO ME OLVIDES
¿Crees que ellas han sido promotoras de
cambio social?
Yo creo que son como un iceberg, que puede ponerse
aquí o allí, por eso entiendo a veces la sensación que
tienen ellas de poner el florero “¡pues que vengan
las madres!”, pero al final el grupo de madres es un
grupo muy puntero y da mucha confianza avisarlas.
Otra cosa es como se sientan ellas, pero si que tengo el
convencimiento de que tienen que estar por que son
un elemento importante. Eso ha pasado ahora con
una guerra que hay con la Agencia Antidroga donde
hasta unos colectivos que vienen del mundo empre-
sarial, que no tienen mucho que ver con nosotros, me
llamaron y me dijeron “oye las madres, que no se nos
olviden, hay que avisarlas”, y son colectivos que ellas
ponen a parir, pero hasta ellos tiran de las madres.
¿Se ha conseguido algún logro importante
gracias a Madres?
Con lo poco institucionales que son, sin embargo
son capaces de catalizar legalmente muchas realida-
des muy difíciles que han pasado por aquí. Ante pro-
blemas muy gordos, el grupo responde, aunque luego
sea una la que se los lleva a casa. Aunque pueden
parecer muy primarias, no sé si esto va de la mano de
ser valientes y tirar para alante. A los demás nos fun-
cionan muchos más resortes contenedores a la hora
de plantear una denuncia. Yo siento que me sumo
muchas veces al carro del que ellas tiran.
182 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
En la parroquia son uno de los pilares fundamen-
tales. Yo cuando pensé si me venía sentía mucha
apetencia así desordenada y mucha reticencia más
racional, y me acuerdo que lo hablé con algunas, por-
que para mí venir a esta parroquia era venir a esta
realidad y sabía que ellas eran un elemento impor-
tante y fundamental. Ellas me animaron muchísimo.
¿Algún momento divertido?
Hubo un tiempo, cuando yo estaba en Moratalaz
en la Coordinadora de Barrios, yo no sé por qué me
ofrecieron participar en Onda Madrid en un pro-
grama de radio sobre presos. Yo las llamé a ellas por-
que estaban en medio de la realidad. Estuvimos hasta
que nos echaron, era los jueves de 22’00 a 23’00h de
la noche, yo venía a buscarlas y ese trajín de llamar-
nos durante la semana para preparar el programa,
era muy divertido. Cada jueves era una aventura. Me
acuerdo de una vez, que salíamos de la radio y con lo
que hablan fuera del programa, en una rotonda nos
liamos a dar vueltas porque me contaron un chiste, yo
iba conduciendo y no podía parar de reírme, pero me
daba miedo pararme también. En medio de muchos
dramas que hemos vivido, es muy importante esa
filosofía que ellas tienen para sobrellevar el dolor.
··· 183
PARA QUE NO ME OLVIDES
TOMÁS, PEDRO, JOAQUI,
Trabajadores de Traperos de Emaús
En nuestra generación ha habido un genocidio,
nosotros somos de los pocos que quedamos, esta-
mos enterrando gente con 38 años, con 45 y nosotros
estamos sobreviviendo.
¿Cuándo conocisteis a las madres?
T: Yo las conocí en el año 88 cuando estaba en el
Hospital Penitenciario. En el 87 me dieron un tiro
en un pie, me hicieron una chapuza en el Hospital
Penitenciario y denuncié al director. Por mediación
de un chaval, del Lucas las conocí, él las conocía de
la movida del refor, con la huelga de hambre cuando
estuvieron allí en la puerta varios días. Les dio mi
nombre y fueron a verme a Carabanchel. Consiguie-
ron que me operaran a los dos meses o así y luego
a partir de ahí fueron siguiendo mi situación, nos
fuimos conociendo y durante más de ocho años han
estado pendientes de las cárceles por las que he ido,
de los asuntos del juzgado que he tenido, de varias
movidas que he tenido en las cárceles. Al final salí en
libertad en el 95 y abrimos un taller para presos en
Tercer Grado.
P: Han estado 20 años detrás de él siguiéndole por
todas las cárceles.
Todas las madres son diferentes, en global todas
ellas hacen lo que a ti te cansa, por ejemplo ir a una
184 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
manifestación, eso es digno de admirar. Que vayan
a patalear aun sabiendo, que es un pataleo, que no
van a conseguir nada, pero tienen derecho al pataleo
y lo van a ejercer. Se han ido a Melilla a contestar
contra la valla... Hay que echarle valor, personas que
se cogen un autobús y se van al quinto coño para pro-
testar. Si vieras a María que era chiquitaja un poquito
más alta que la mesa enfrentarse a un policía y decirle
“tu eres un cabrón de azul, verde o marrón” es digno
de admirar.
A mí las Madres Contra la Droga me han sacado
de la cárcel. No puedo decir nada malo de ellas, al
contrario. Cada una es como es. A mí me habló de la
existencia de ellas un preso de la cárcel del Dueso.
Yo era indigente, no comunicaba ni nada y a mí se
me presentó una madre allí de Colindres a comuni-
car. Yo, al no tener familia, necesitaba alguien que
pudiera firmar la condicional mía, se hiciera cargo de
mí en el ministerio de justicia y yo pudiera obtener la
condicional. Entonces una de las Madres Contra la
Droga de Parla se hizo cargo de mí y me sacó a la calle
con el grupo de madres que había en Parla en aque-
llos tiempos. Luego ya en la calle conocí el mundo,
que para mí han sido unas peleonas y unas lucha-
doras. He visto cosas muy buenas de ellas y otras
regulares. Por ejemplo cuando conocí a una de ellas,
estábamos otro que ahora está muerto y yo hablando
y esta madre poniendo la oreja. Ahora la conozco y
sé como es, pero entonces pensaba, “pero esta a qué
··· 185
PARA QUE NO ME OLVIDES
quiere meterse en esta conversación” y encima con lo
católica que es. Ahora sé que es una de las mejores,
de las más peleonas.
Ha habido muchas madres que ahora mismo no
están, por dejación de funciones, porque el marido
no les ha dejado, porque se han cansado. A una de
ellas su hijo no la dejaba bajar a la parroquia ni a ese
mundillo. Pero se murió el hijo y ella se incorporó
a las madres porque eso le ayudó como persona. Su
hijo fue uno del genocidio.
J: Las conocí cuando se estaba montando el grupo.
En ese momento yo estaba en la calle y había muchos
amigos míos que tenían a sus madres ahí. Muchas que
se pusieron a vender droga porque no querían que
los hijos se pusieran a robar, pero estas empezaron
a juntarse y nosotros decíamos “estas algo barruntan
cuando se están aquí asociando”. El Vito que en paz
descanse decía: “Joe mi madre, que me mira los bol-
sillos y los brazos todos los días, parece una estupa”.
¿Qué es lo más característico de ellas?
J: La lucha y la constancia, no han abandonado en
ningún momento. Muchas han visto morir a sus hijos.
Se han dado cuenta antes que nosotros de que se morían
sus hijos y hay muchas que han perdido toda la familia.
T: Su forma de ser, porque donde van arrasan de
la convicción que tienen. No pasan desapercibidas ni
metiéndose debajo de una baldosa.
186 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
¿Cómo ha sido la relación con vosotros?
P: Yo con las madres he tenido buena relación.
Cuando hemos necesitado algo se lo hemos pedido,
hemos tenido nuestros más y nuestros menos pero
como en cualquier relación, pero ha sido una relación
buena. Siempre nos han prestado dinero y procura-
mos devolverlo.
Yo cuando conocí a las madres estando en la cár-
cel, habían ido al congreso a denunciar los puntos de
venta de droga y ahí había dos versiones, la mala, que
si eran una chivatas porque estaban denunciando a
los camellos, y la buena porque estaban ejerciendo
su derecho a defender a sus hijos. Te puedes tomar la
versión que quieras. Pero luego con cada una de ellas,
cuando las conoces, puedes tener una relación u otra
como con cualquier persona.
J: Yo viví con ellas la recogida de las firmas para
denunciar los puntos de droga cuando estaba en la
calle. Luego caí preso y me sacaron por el indulto que
se presentó. Yo curraba de albañil y tenía dos hijas.
Vinieron a buscarme una noche a casa y mi mujer me
dijo “ahí está el Paco que viene a buscarte como todas
las noches” y cuando abrí y vi que eran los guardias
dije “dios nos salve, yo de aquí no me voy”.
P: Esa medida la sacó el Mariano Fernández Ber-
mejo que era fiscal de Madrid, y consiste en que
mientras se tramita el indulto a personas que pue-
den demostrar que han rehecho su vida se paraliza la
··· 187
PARA QUE NO ME OLVIDES
ejecución de la sentencia. Eso lo hicieron gracias a las
madres y otros grupos.
¿Pensáis que el grupo de madres son refe-
rente social para personas que han tenido
problemas como vosotros?
P: Claro que sí. Ellas tienen relación con la gente
de su barrio, con los niños del barrio porque la vida
les afecta a ellas personalmente. Viven la realidad de
su barrio, ninguna vive en Arturo Soria.
¿Pensáis que tienen influencia en otras ins-
tituciones?
P: A las madres se les ha hecho caso por su impo-
sición, no porque hayan tenido un reconocimiento
político o social. Por ejemplo, en Instituciones Peni-
tenciarias se las ha escuchado porque entraron a saco,
diciendo “aquí estamos”, no dejaron que cerraran la
puerta. Se les escucha porque entran por las bravas.
Si las ha escuchado Rouco Varela es porque se han
metido en la catedral y han dicho “aquí estamos” y
no han tenido más remedio que escucharlas, por lo
menos eso es lo que yo he vivido. Si han conseguido
cosas no es por los papeles sino por lo pesadas que
son. Cuando detuvieron hace poco a T las madres se
sentaron en la comisaría y dijeron “mi hijo está ahí
abajo y ya se puede llamar como se llame que es mi
hijo, está ahí abajo y yo de aquí no me muevo hasta
que salga y punto”.
188 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
¿Qué es lo que más te gusta de las madres?
J: A mí la constancia que tienen y la fuerza que hacen
cuando se ponen, aunque a veces se ponen un poco
pesaditas y se mosquean porque fumamos porros.
¿Y lo que menos os gusta de ellas?
P: A mí lo que menos me gusta es el chicharreo
con el tabaco, son muy pesadas. Nosotros siempre
nos sentamos atrás para no molestar con el humo,
pero fumamos mucho y yo lo entiendo.
T: No es algo que no me guste. Cuando salí, que-
rían que todo fuese muy bonito y muy rápido. Que-
rían que me reinsertara a la semana siguiente de estar
en la calle. Pero después de 20 años preso, eso era
imposible. Tuvimos discusiones varios años. En ese
momento era pedir peras al olmo, porque después de
20 años de esa vida de cárcel, no se puede salir a la
calle y cambiar radicalmente, eso necesita su tiempo.
¿Ha habido alguna época en la que han teni-
do más fuerza?
J: Los primeros años tenían mucha fuerza, hasta
los 90. También es cuando había más gente presa,
porque ahora ya se han muerto casi todos, han per-
dido todos los hijos y han perdido mucha fuerza.
Ahora no hay tanto yonki.
T: En general la pelea en la calle ha bajado mucho.
No tiene nada que ver el movimiento que hay ahora
al que había en los 90. Entonces estábamos todo el
··· 189
PARA QUE NO ME OLVIDES
día en guerra constante. Pero eso en todos los gru-
pos de España, el movimiento que había hace 10 o
15 años no tenía nada que ver. Desde que Ansuátegui
fue Delegado del Gobierno y empezó a poner multas,
cada vez hay menos movidas. Antes se hacía muchas
más cosas sin pedir permisos ni nada y hoy en día
todos los movimientos que se hacen, el 99% son
autorizados. Antes se hacían más cosas espontáneas.
P: Yo no pienso que la realidad social haya cam-
biado tanto. Lo que yo no creo es en hacerme socio de
Greenpeace o gritar “hito hito el transporte gratuito”,
me creo estar al pie del cañón en la calle echando
manos en lo que se pueda buenamente. A nosotros no
nos quedan muchos años de vida, nos morimos jóve-
nes y tenemos que vivir bien e intentar sacar adelante
al mayor número de gente posible pero de alrededor
nuestro. Hay que darle oportunidades a la gente de
nuestro alrededor. Tú puedes cambiar la realidad
social de alrededor tuyo, cerca de lo que tú vives.
¿Creéis que podéis tener algo en común con
las madres?
J: Yo pienso que sí, la constancia, el ayudar a la
gente que tenemos cerca. Yo prefiero que venga a tra-
bajar con nosotros alguien que sale de la cárcel a otro
que puede trabajar en cualquier lado. Yo sí me siento
identificado con ellas. Le damos la oportunidad a
quien sabes que nadie se la va a dar.
190 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
T: Yo desde que murió Franco, he tenido una per-
manente lucha en las cárceles. He intentado que no
me doblegaran, cosa que me ha servido para mante-
nerme bastante despierto, y una vez en la calle, por
compromiso con ellas por lo que me habían ayudado
y porque habían estado constantemente a mi lado,
participo con ellas en todo lo que puedo.
¿Habéis vivido algún momento divertido
con las madres?
P: Yo por ejemplo he estado encerrado en el Hotel
Gran Vía cuando se ocupó por lo de los 7 Días de Lucha
Social. Nosotros íbamos de camino a ocupar el hotel,
no teníamos coche y nos encontramos un chaval que
venía con un coche robado y metimos las pancartas en
el maletero. Entonces le pararon los guardias porque
se había metido por prohibida, sacamos las pancar-
tas y llegó un coche de los municipales. Lo rodeamos
para que el otro pudiera huir, lo empezamos a ban-
dear, a dar patadas, les rompimos los cristales y des-
pués empezaron a venir lecheras por todos sitios. En
esas habíamos entrado en el hotel y uno de los okupas
le puso el candado a la puerta por dentro como hacen
ellos. De pronto nos vimos todos allí chapados con las
madres dentro. Yo estaba preocupado por las madres
porque algunas eran muy mayores y fuera se había
liado una muy gorda. Yo intenté buscar una salida
por el tejado pero era muy difícil. Creíamos que íba-
mos a pillar todos cuando entraran los guardias. Al
final conseguimos salir engañándoles y luego cuando
··· 191
PARA QUE NO ME OLVIDES
estábamos fuera cargaron y empezaron a repartir. La
verdad es que ahí las madres se habían metido en un
fregado impresionante, igual que te pasa en la cár-
cel cuando hay un motín y te abren la puerta, si sales
del chabolo de repente te ves en un embolado que no
tiene nada que ver contigo pero en el que te acabas de
meter hasta adentro. Pues eso mismo les pasa a las
madres muchas veces. Van a una movida, a protestar
y de repente se ven en un embolado muy gordo.
T: Hemos vivido de todo. El primer día que
recuerdo estar con ellas en la calle, fuimos al juzgado
de vigilancia y metieron preso a un insumiso, y había
una movida. Los insumisos estaban encadenados allí
en la puerta cuando subimos, y al bajar se habían
disuelto pero habían metido preso a un chaval y otros
dos fueron a hablar con él por la ventana del calabozo
y entonces la Guardia Civil los detuvo. Entonces Car-
men y Sara se tiraron a por ellos y no se los comieron
porque estaban muy duros, pero yo aluciné un poco
por la reacción y el empuje que tienen hacia la policía
y la Guardia Civil.
P: Para mí lo más importante de las madres es que
me han hecho sentirme libre, pero no por el hecho de
estar en la calle, sino porque me han aceptado como
soy, aunque hay cosas de mí que no les gustan. Siem-
pre me han permitido ser yo mismo.
192 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
IV. Académicos
JESÚS VALVERDE,
Profesor de Psicología diferencial de la UCM
¿Cómo conociste al grupo de Madres?
Desde el primer momento, antes de los 90, cuando
se creó la Coordinadora de Barrios, Madres siem-
pre ha estado ahí. No puedo decir en que momento
exactamente. La relación surgió ligada a chavales que
necesitaban ayuda o peritajes. La verdad es que las
conocía de siempre, yo a ellas y ellas a mí.
¿Habéis colaborado juntos en alguna activi-
dad?
Hemos hecho muchas cosas juntos, sobre todo en
el tema de defensa jurídica de chavales; bien suyos,
que me pedían ayuda para defensa jurídica; bien
míos, que les pedían ayuda para salir adelante.
No recuerdo ni una sola vez en que ellas no me
hayan respondido. Y espero que tampoco ellas
encuentren una vez en que yo no haya actuado igual.
¿Qué te llamó la atención de ellas?
En primer lugar, la capacidad de lucha. Como
es lógico, eso es algo que en este ámbito tienes que
tener. En este sentido, lo mejor que se puede hacer
es tratar de no mitificarlas; es decir, son seres huma-
nos magníficos que han luchado como salvajes, pero
··· 193
PARA QUE NO ME OLVIDES
también como muchos otros. Lo que pasa es que ellas
han estado siempre en primera fila.
Lo que yo admiro sobre todo es el nivel de com-
promiso vital al que han llegado. Creo que, en este
sentido, tiene mucho más mérito lo que hacen ellas
que lo que hace alguien como yo, porque yo, profe-
sionalmente, me dedico a esto, no solo vitalmente.
Sin embargo, para ellas, es toda una opción de vida.
¿Cuál crees que es su forma de funcionar
como grupo?
Dentro del grupo hay mentalidades muy distintas,
pero la fortaleza es igual. Eso sí, hay personas que te
llegan más.
Como grupo, lo que destaco en ellas es el compro-
miso, la intuición, la fuerza, a veces incluso (y no lo
digo como crítica) el arranque. Es como el toro que sale
del toril, son todo impulsividad. Esto no es algo nece-
sariamente malo –ni bueno–, pero sí es algo muy suyo.
¿Qué crees que podemos aprender de Madres?
Sobre todo, el valor de lo auténtico, el ir con el
corazón en bandolera. Incluso cuando no he estado
de acuerdo con ellas, siempre he admirado su capaci-
dad de lucha. En este sentido destacaría su capacidad
de lucha, su compromiso con los chavales. Incluso un
compromiso más de tipo emocional.
Por otra parte, emocionalmente siempre he estado
de acuerdo con ellas; intelectualmente, no siempre.
194 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
¿Qué le podemos ofrecer Madres?
Mi colaboración. Nunca podría decirles “no tengo
tiempo”. No estaremos siempre de acuerdo en deter-
minadas situaciones pero lo que no tengo dudas es
que su caminar es el suyo y el mío.
··· 195
PARA QUE NO ME OLVIDES
CESAR MANZANOS,
Universidad Pública Vasca
Las conocí hace más de dos décadas, a principios
de los 80, y me pareció como si las conociera de toda
la vida. Me recordaron poderosamente a mi abuela
Juliana, que fue una mujer que, en los años duros
de la posguerra, cuando tenía ya cinco hijas, decidió
adoptar a mi padre, que estaba recluido en el orfa-
nato de Logroño, porque quería tener de una vez un
hijo varón.
Me recordaron también a mi madre y a mi tía: dos
mujeres viudas que han trabajado durante casi 50 años
para salir a duras penas adelante, una de modista y la otra
de sastra haciendo trajes para hombres ricos que jamás
quise lucir (por eso, hoy mi madre dice de mí que ella es
sastre y su hijo, un de-sastre). Me recordaron, como no, a
esos cientos de madres de aquí, de Euskadi, a las madres
huérfanas, huérfanas de sus hijos, porque se los arreba-
taron las cárceles, los hospitales, los reformatorios, los
psiquiátricos y, al final, los cementerios. Me recordaron,
en fin, a los miles de millones de mujeres que son explo-
tadas, ultrajadas, violadas y despreciadas, a las que se les
condena a sufrir el maltrato, el secuestro y muchas veces
se les arrebata definitivamente a sus criaturas.
Y nada más conocerlas, hice una asamblea conmigo
mismo –por cierto, que fue la mas multitudinaria a la
que he asistido–, y allí decidí, por unanimidad, nom-
brarlas mis madres.
196 ···
TESTIGOS DE NUESTRA HISTORIA
Luego vinieron tiempos difíciles: más represión,
más muertos, más marginación, la gente de nuestros
barrios cada vez más deteriorada, más gente joven
perseguida y presa. Pero con ellas aprendí que es
en la adversidad donde se hace uno fuerte y se afe-
rra a sus ideales, donde se reafirman los principios,
donde se pierde, a veces peligrosamente, el miedo a
ser excluido, desheredado, proscrito, excomulgado,
torturado o asesinado.
Con ellas aprendí también que el sentido de la vida
es la resistencia. Vivir el placer dionisiaco que pro-
duce practicar la disidencia, el placer de la protesta,
en medio de un mundo que nos lo quieren vender
como demoníaco, impuesto e imposible de transfor-
mar. Con ellas nos reímos a carcajadas, hasta llorar
de risa, con un sentido del humor sin límites. Con-
tando historias y cuentos nos descojonamos de las
monjas, de los carceleros y policías, de los jueces;
en fin, de todos aquellos que se han empeñado, y se
siguen empeñando, en joder nuestras vidas y la de
nuestras hijas e hijos.
Hemos desobedecido y creado espacios de encuentro
para quienes están condenados al olvido; hemos gritado
con rabia contra la prepotencia de la justicia criminal;
hemos llorado desconsoladamente a nuestros muertos;
hemos vivido y sido contagiados por ellas con el antí-
doto más potente que existe frente al conformismo y la
resignación imperantes: el coraje de una madre.
··· 197
PARA QUE NO ME OLVIDES
Pero, lo más importante de todo, es que sabemos
que esto es tan solo el principio. Hasta que nos quede
la última gota de sangre y aliento seguiremos dedi-
cándonos a transmitir a quienes hoy son más jóvenes
el espíritu inquebrantable, heredado de ellas, que nos
lleva a reivindicar la pobreza, la inocencia y nos iden-
tifica con quienes nadie quiere ver ni escuchar.
Solamente ellas, las madres, pueden decir: “Siem-
pre estaré a tu lado”, porque en ellas tenemos la cer-
teza de la incondicionalidad.
198 ···
5.
Madres resistentes
No es casualidad que la Asociación Madres Unidas
Contra la Droga de Entrevías sea como es. Al fin y al
cabo, una asociación no es más que un conjunto de
personas que, con sus peculiaridades individuales,
se reúnen para trabajar por un fin concreto. Y esas
particularidades son las que determinan en muchos
casos las formas de actuación, el medio para conse-
guir los fines. Apoyo, humor, lucha, denuncia, son
algunos factores que definen la forma de actuar del
grupo Madres; y estos son parte también de la per-
sonalidad de cada una de ellas, que bien porque sí,
o porque la vida les ha llevado a ello, han forjado
madres con personalidades resistentes, que no solo
les ha servido para afrontar el problema de la droga,
sino que les servirá durante toda la vida para afrontar
cualquier situación que suponga una amenaza, tanto
para ellas como para lo que las rodea.
··· 199
MADRES RESISTENTES
En los años en que la droga comenzaba a llegar a
los barrios, nada se sabía a nivel popular acerca de
ella. Los jóvenes comenzaron a consumirla igual que
se empieza a fumar tabaco durante la adolescen-
cia: para transgredir las normas, para parecer más
adultos. Sin embargo, el fuerte componente adictivo
tanto físico como psicológico, y los altos precios de
la heroína, por tratarse de un comercio ilegal en el
país, unido a la escasez de recursos económicos de
los jóvenes de estos barrios obreros, llevan a que
muchos de estos consumidores comiencen a come-
ter pequeños hurtos para poder sufragar los costes de
su adicción. Empezaron entonces a conocer también
el sistema judicial y llegaron a las cárceles, de donde
muchos no salieron.
El desconocimiento del tema no era solo a nivel de
los chavales. Los profesionales de la salud también
tuvieron que aprender las consecuencias del consumo
y las posibilidades de tratamiento. Los recursos asis-
tenciales, centros de desintoxicación, tratamientos
ambulatorios, planes de prevención, programas de
mantenimiento con sustancias sustitutivas, etc. Tar-
daron más de diez años en aparecer. Todo ello sumado
a la amenaza del SIDA, que antes de ser descubierto
se llevó por delante a un buen número de personas
que habían contraído la enfermedad por compartir
las jeringuillas que utilizaban para el consumo.
A todo esto, tenemos que añadir el tratamiento
social que se le dio al problema en los primeros años
··· 201
PARA QUE NO ME OLVIDES
de aparición: culpabilización de los toxicómanos y
sus familiares, estigmatización social, oscuras expec-
tativas de futuro. Muchos de estos toxicómanos lle-
garon a convertirse en excluidos de los excluidos.
Y en todo este proceso, mientras aparecen las pri-
meras “granjas de desintoxicación”, los primeros
programas de atención a toxicómanos, las primeras
condenas y los primeros internamientos en prisión,
las únicas personas que han permanecido de manera
constante a la cabeza de la lucha por el bienestar de
los toxicómanos, han sido sus propias madres. Ellas
han tenido que soportar la lenta destrucción de las
vidas de sus hijos, afrontado enfermedades, la des-
estructuración del sistema familiar, aprendiendo a
comprender el arduo lenguaje y funcionamiento del
sistema judicial y sus métodos de “reinserción”. Y,
en algunos casos, todo para conseguir que sus hijos
murieran sencillamente a su lado. Resistir para morir
y más allá de la muerte de sus hijos. Ellas son las que
han buscado los recursos, las que se ha tenido que
formar en un terreno absolutamente desconocido
para ellas, las que han soportado las miradas despec-
tivas y lastimeras de los vecinos, las que han reco-
rrido todas las cárceles y hospitales del Estado, las
que han aguantado las humillaciones de funcionarios
de distintos ámbitos, las que han sufrido los robos
de sus propios hijos, las que han roto lazos familia-
res e incluso han cambiado sus lugares de residencia
habitual. Todo esto sin que nadie les haya reconocido
202 ···
MADRES RESISTENTES
nunca, ni a ellas ni a sus hijos, todo lo que nos han
enseñado a profesionales de la psicología, medicina,
sociología, derecho, trabajo social, etc. Como decía
una de ellas:
“... Muchos llegaron a nosotras y creíamos que
venían a apoyarnos, luego nos dejaron y se fueron
con las alforjas llenas de sabiduría...”.
“... Muchos abogados han montado su chiringuito
con la sangre de nuestros hijos...”.
“..Lllenábamos de contenido el discurso de los
profesionales...”.
Crecer en un entorno que no solo no te reconoce,
sino que te culpabiliza y penaliza, es mucho más difí-
cil que desarrollarse en uno que te realza y te protege:
“... Hace más daño el tratamiento social del pro-
blema que el problema en si...”.
No queremos que se
minusvalore la enor-
me capacidad de
resistencia, adapta-
ción y afrontamiento
de situaciones adver-
sas de Madres, que
siguen en la lucha
con las mismas ganas
que les llevaron a
embarcarse en la bús-
··· 203
PARA QUE NO ME OLVIDES
queda de soluciones para el problema que tenían sus
hijos, y que terminó convirtiéndose en una gran lec-
ción de transformación social de las que muchos aún
seguimos aprendiendo.
A) ESTRATEGIAS INDIVIDUALES PARA
AFRONTAR EL PROBLEMA
No todas las madres utilizaban las mismas estrate-
gias para afrontar el problema. Algunas no supieron
cómo hacerlo:
“Una panadera del barrio siempre se metía con
nosotras, porque decía que las madres de los yon-
kis no habíamos sabido educarles. Luego a ella se le
metieron tres en la droga y la mujer se ahorcó, des-
pués de haber dicho todo lo que había dicho”.
Sin embargo, muchas otras, han utilizaron herra-
mientas que les permitieron no solo enfrentarse, sino
aprender de lo que estaban viviendo y compartirlo.
1. Personalidad Resistente
Si existe un paradigma de “personalidad resis-
tente”, Madres responde a él con seguridad. No se
han enfrentado a un estresor puntual y localizado. Se
trata de una situación estresante de grave amenaza
vital para sus hijos y para la salud familiar, cons-
tante y duradero a los largo de muchos años. Algu-
nas madres comenzaron a enfrentarse al problema
durante los años 80 y, hoy en día, continúan lidiando
204 ···
MADRES RESISTENTES
con las consecuencias del mismo, con la diferencia
de que algunas pasan ya de los 70 años y los chavales
ya no lo son tanto, pues dejaron la adolescencia hace
tiempo y rondan ya los cuarenta y tantos. La cons-
tante situación de violencia social les ha llevado, si no
los tenían ya, a consolidar factores de personalidad
resistente necesarios para hacer frente a la situación
con tanta perseverancia. Sus comentarios son los
mejores ejemplos de personalidad resistente.
Compromiso: Implicación en los hechos. Capa-
cidad de reconducir la emoción hacia la acción, la
rabia y la impotencia hacia lo constructivo:
“Cuando poníamos el empeño en una cosa lo sacá-
bamos adelante, éramos exigentes hasta con nues-
tra propia gente”.
“No somos voluntarias de un día, esto es una
forma de vida”.
Control: Posibilidad de influir en el curso de los
acontecimientos. A pesar de la dureza de las situacio-
nes vividas, y de los repetidos fracasos en el empeño
de conseguir que sus hijos abandonen el consumo
y lleven una vida tranquila, las madres continúan
ahí, aprovechando hasta el más mínimo recurso o
luchando porque los haya si es que no existen:
“Empecé a analizar y a no aceptar que la vida
tuviera que ser lo que me había tocado”.
“Al principio no sabía lo que era nada. Tuve que
espabilar, se acabó eso de llorar y meterme en
··· 205
PARA QUE NO ME OLVIDES
casa... Iba a las cárceles o adonde hiciera falta, y no
paraba hasta que me escuchaban”.
Reto: Vivir la situación problema como una opor-
tunidad de aprendizaje y crecimiento personal. No
solo les afectaba el problema del consumo de sus
hijos y sus problemas con la justicia. La mayoría de
las veces se trataba de mujeres sin ningún tipo de for-
mación, que llevaban una vida muy convencional en
una sociedad dominada por el patriarcado y con unos
valores machistas profundamente arraigados incluso
en ellas mismas. También tuvieron que enfrentarse
a esta situación, al rechazo de sus propios maridos,
que se sentían abandonados por la constante impli-
cación de ellas en el proceso que estaban sufriendo
sus hijos. Algunos hombres las apoyaban en este pro-
ceso... A su manera, jugando un papel muy diferente
en cuanto a la implicación:
“...Mi marido me apoyaba mucho. Yo le dejaba la
cena preparada y el se la calentaba, pero nunca me
ha quitado de ir a la lucha”.
Además, tuvieron que preocuparse de conocer
aquello que desconocían, de investigar y recoger
información que les sirviera para entender dónde
estaban navegando:
“Nos preocupamos de formarnos. Leíamos varios
periódicos y luego veíamos como mentían todos”.
“A lo largo de estos años hemos ido cambiando
nuestro discurso”.
206 ···
MADRES RESISTENTES
2. Búsqueda constante de sensaciones
Nos referimos aquí a la sensación de búsqueda
constante de alternativas, de soluciones... O la nece-
sidad de aprendizaje constante de distintas posibili-
dades de actuación que pudieran utilizarse a favor de
su causa, a pesar del riesgo que determinadas situa-
ciones pudieran suponer:
“Nos echamos a la calle a pegarnos con los guar-
dias”.
“Un día nuestros hijos vinieron a buscarnos a
Plaza de Castilla porque estaban poniendo por la
radio la manifestación y al oírlo fueron corriendo
para quitarnos de allí y que no nos pegaran”.
“Tuvimos que descubrir quién era el enemigo y
contra qué estábamos luchando”.
“Se buscaban granjas, recursos, subvenciones, lo
que hiciera falta...”.
“Aprendí muy bien lo que era cohecho y tam-
bién descubrí que Maastricht no era una crema de
manos”.
3. Optimismo
En este caso, optimismo lo asemejamos a cons-
tancia. Nunca han parado de estar presentes y a la
cabeza del intento de solucionar el problema, a pesar
de numerosos intentos infructuosos:
“...Le buscaba la granja, se la pagaba, le sacaba
el billete del tren y le dejaba dentro. Pues llegaba a
··· 207
PARA QUE NO ME OLVIDES
casa antes que yo. Hasta que me di cuenta de que
tenía que ser él quien lo decidiera, pasaron muchos
años...”.
Aun así, nunca pierden la esperanza y continúan
moviéndose con afán de solucionar el problema. Y si
no se soluciona, que no se diga que no lo han intentado.
4. Percibirse como supervivientes
Tardaron un tiempo en identificarse como victi-
mas. La sociedad tampoco ayudaba mucho: al yonki
se le seguía viendo como malhechor, trasgresor y
delincuente, sin cuestionar por qué había llegado
hasta esa situación. Y, quizás lo más triste, los fami-
liares también eran acusados por no haber contro-
lado de otra forma la educación de sus hijos. Los
sentimientos de culpa eran habituales entre los ellos:
“...Al principio me daba vergüenza salir a la calle,
porque tenía la sensación de que todo el mundo me
miraba porque tenía mi hijo enganchado. Yo tenía
un sentimiento de culpa grandísimo y no sabía lo
que hacer...”.
Sin embargo, la constante búsqueda de informa-
ción, de aprendizaje y afrontamiento directo del pro-
blema, les facilitó la posibilidad de llegar a percibirse,
primero como víctimas, y más tarde como auténticas
supervivientes, libres de toda culpa:
“Aprendí a hacerme respetar, pues ni yo ni mis
hijos éramos culpables de nada”.
208 ···
MADRES RESISTENTES
“Nos dimos cuenta de que nuestros hijos eran los
excluidos de los excluidos...”.
Concentracion contra la deportación de los superviventes
de la patera abordada por la Guardia Civil. 2013
B) ESTRATEGIAS GRUPALES PARA
AFRONTAR EL PROBLEMA
El grupo favorece la utilización de herramientas
que difícilmente pueden darse de forma individual, y
tiene un papel fundamental en la capacidad de resis-
tir a la adversidad:
1. Apoyo mutuo
Cuando les preguntamos a Madres acerca de qué
es lo más importante que les ha aportado el grupo,
obtuvimos respuestas como estas:
“Descubrí que no era la única”.
··· 209
PARA QUE NO ME OLVIDES
“Nos apoyábamos unas a otras, hacíamos turnos
para ir a ver a los chicos al hospital”.
“Era más fácil ayudar a los hijos de otras, porque
lo del tuyo era un dolor tan grande...”.
La posibilidad de reconocerte en las otras, de com-
partir tu historia con las de las demás, sabiendo que
van a entender lo que estás viviendo, y no sentirte
sola, ha sido una herramienta muy poderosa para
facilitar la aparición de los demás factores de resis-
tencia. Era fácil escuchar en las conversaciones de los
grupos no formales cosas como:
“Lo que tienes que hacer es...”.
Hasta el momento de contactar con el grupo, no
existía un modelo del que aprender. De esta manera,
se van probando las estrategias que cada persona
del grupo te va transmitiendo, para probar si puede
ser válida. Pero no solo el grupo supone un apoyo en
cuanto a la posibilidad de compartir conocimiento.
También se genera una situación empática difícil de
conseguir ante ningún profesional. A una madre que
está pasando por esta situación no le requiere mucho
esfuerzo poder ponerse en la situación de cualquiera
de ellas desde el punto de vista emocional, pues pro-
bablemente estén pasando por situaciones similares.
2. Afrontar de manera global del problema
Abordar la situación como un problema social y
no familiar es muy difícil, si no tienes el apoyo de un
grupo que te acompaña en esta tarea:
“Las madres hemos socializado a nuestros hijos”.
210 ···
MADRES RESISTENTES
“Al principio denunciábamos a los camellos. Luego
nos dimos cuenta de que ellos tampoco tenían la
culpa...”.
“Ahora no luchamos contra la droga, sino por la
justicia social”.
“Hay que contar cuando mataron al hijo de la
Juani en la puerta de la parroquia –otro chaval por
trapicheos de ellos–, y la madre no lo denunció para
que el chico no fuera a la cárcel porque también era
otro yonki...”.
Dudamos que sea posible dar este paso sin haber
pasado antes por una fase da análisis detallado de lo
que está ocurriendo, mediante la formación, la bús-
queda de información constante y la posibilidad de
compartir conocimiento:
“Igual que aprendimos a vivir con el que le ven-
día la papelina a nuestros hijos cuando descubrimos
que ellos no eran los culpables sino unas víctimas
más... Las que estábamos un poco más avanzadas
tuvimos que explicarles a las otras que los okupas no
eran delincuentes, aunque no se lavaran, y que los
insumisos no eran vagos y maleantes que no que-
rían hacer la mili como decían los medios...”.
Ir más allá del problema y no quedarse solo en lo
inmediato:
“... Desde que el grupo existe, nos hemos enfren-
tado a todos los Ministros de Interior que ha habido,
fueran del color que fueran...”.
··· 211
PARA QUE NO ME OLVIDES
“Pedíamos prevención y educadores en los barrios
cuando todavía no existían los educadores de calle.
También, actividades para los niños después del
colegio... Una vez, la Federación de Asociaciones de
Vecinos no nos dejó participar en una manifestación
contra la droga, porque llevábamos pancartas que
decían medidas sociales y no policiales. Enton-
ces, nos fuimos solas a manifestarnos delante de las
Cortes, porque era el día que votaban la Ley Cor-
cuera. Ese día sí que nos dieron de palos”.
3. Convicción política-coherencia
Mantenerse fiel a unos ideales de los que estaban
absolutamente convencidas ha sido uno de sus moto-
res fundamentales:
“Nos unió el problema, y nunca se nos ha podido
manipular, porque teníamos la cosa muy clara...”.
4. Redes sociales
El apoyo mutuo no se encuentra solo en el propio
grupo. También se encuentra en la colaboración con
otros grupos que pelean por causas aparentemente
diferentes, pero con el mismo problema de raíz, la
no adecuación del sistema social a las necesidades de
sus integrantes:
“Aprendimos a tratar con otros colectivos dife-
rentes a nosotras con una problemática y forma de
212 ···
MADRES RESISTENTES
lucha diferente, porque habíamos descubierto que
nuestros hijos eran los excluidos de los excluidos”.
“Nos molestamos en apoyar a otros grupos que
también eran excluidos, que luego resultó que eran
los grupos que han formado los movimientos anti-
globalización. Nos fuimos a Amsterdam con dos
pancartas de dos metros de largo a denunciar la
situación de las cárceles en España”.
5. Contagio de emociones positivas
El grupo puede significar un enorme favorece-
dor a la hora de revaluar los hechos positivos de la
situación traumática. Siempre aparecen más aspec-
tos positivos en un grupo que a nivel individual. En
manos del propio grupo está la posibilidad de apro-
vecharse de esta circunstancia:
“Copiábamos lo bueno de cada una de nosotras”.
Al igual que el hecho de valorar de forma positiva
las cosas cotidianas, dando un valor enorme a cosas
pequeñas:
“Entonces nos la llevamos a comer al Potato, allí
es donde celebramos todas estas cosas. Cuando
tenemos que quitarnos alguna pena vamos allí. Es
un bar donde por 8 euros te dan menú, postre y café.
El camarero ya nos conoce y nos tiene como unas
reinas allí, entre todos los albañiles”.
··· 213
PARA QUE NO ME OLVIDES
6. Humor
Esta estrategia en absoluto es exclusividad del
grupo, pero en el caso de la Asociación de Madres
Unidas Contra la Droga de Madrid, ha sido una de las
características más destacables a lo largo de su histo-
ria. Durante la recogida de información que hemos
realizado para la elaboración de este libro, Madres
no ha parado de repetirnos historias divertidísimas,
a la vez que tremendas, por el componente de denun-
cia social que suponen. Alguna de las historias nos
las han contado más de tres veces sin nosotros pedír-
selo, por el simple hecho de que suponía un ratito de
risas y buen ambiente mientras se recordaban.
María (68 años) nos relata la vez que no la deja-
ron pasar a ver a su hijo en la cárcel, cuando le
quedaba poco para morir por una infección mal
atendida en prisión:
“Esa vez no me dejaban pasar porque me pitaba
algo. Yo ya me había quitado hasta el sujetador
porque los corchetes eran metálicos. Imagínate a mí
con las tetas colgando, con lo grandes que las tengo.
¡Anda que si llego a llevar puesto el DIU! Al final,
no pasé esa vez, y luego descubrí otro día que lo que
pitaba eran los puentes de la dentadura postiza”.
Ojalá tuviéramos todos esta capacidad de reacción
y de recordar con humor todas las anécdotas diverti-
das que nos ocurren en la vida cotidiana y poder uti-
lizar este recurso conscientemente en los momentos
214 ···
MADRES RESISTENTES
más oportunos. Mientras, solo nos queda dejarnos
contagiar por el espíritu resistente y admirable de
mujeres como estas.
7. El cariño
Por último, un factor importantísimo, y quizás el más
característico de la Asociación Madres Unidas Contra
la Droga: El cariño. Los abrazos, los mimos, los besos
tan de madre, el trato con ternura, tanto hacia las vic-
timas directas (sus hijos) como entre las compañeras
de lucha. El cariño también ha sido siempre un gran
olvidado. Solo lo reconocemos en su ausencia (“falta de
cariño durante la infancia”, “trastornos afectivos acha-
cados a la falta de cariño”, “las relaciones de apego”,
etc.). Pocas son las ocasiones en las que se le reconoce
como el fuerte reforzador que significa para las perso-
nas. Nadie lo enseña, aunque todos lo necesitamos, y
cuando existe, apenas lo valoramos. Eso también nos
lo han enseñado las madres, y a ellas se lo agradece-
mos, aunque sea por medio de esta modesta reflexión.
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Concentración de apoyo en los juzgados de Zaragoza
6.
Otra forma de lucha
ANEX
OS
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OTRA FORMA DE LUCHA
I. Canciones y Poemas
ACAMPADA REFOR 1987
Quiero explicarles señores
para que se enteren bien
que en la cárcel de menores
no lo están pasando bien.
Los chavales que están presos
sus derechos reclamaron
y como no les escuchaban
se suben a los tejados.
En cuanto a los funcionarios
vieron lo que sucedía
con amenazas les dicen
que se bajen enseguida.
Los chavales les contestan
que sí, que se bajarán,
pero que antes tenemos
muchas cosas que aclarar.
Cuando ustedes reconozcan
los derechos que tenemos
nos bajaremos de aquí
pero antes no lo haremos.
Los policías que vieron
··· 219
PARA QUE NO ME OLVIDES
que ellos caso no les hacían
empiezan a disparar
para ver si se rendían.
Pero ellos con gran coraje
en lugar de acobardarse
le pasan aviso a Enrique
para que venga a ayudarles.
En cuanto Enrique se entera
se va a Carabanchel
pero no le dejan solo
la Madres Unidas se van con él
Enrique les convenció
para que del tejado se bajaran
y fue a ver al director
para ver si se arreglaba
El director de la cárcel
buenas palabras les dio
y luego no cumplió nada
de lo que les prometió.
A las celdas de castigo
enseguida los llevaron
y por si esto fuera poco
están incomunicados.
Y esto aquí no se acaba
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OTRA FORMA DE LUCHA
también les puedo decir
por la noche se llevaron
muchos fuera de Madrid
Como si animales fueran
en furgones los meten
y se los quitan de encima
como si fueran juguetes.
En la prisión de Monterroso, Lugo
donde a muchos les llevaron
en celdas están todo el día
y además muy vigilados.
Los funcionarios les sacan
al patio veinte minutos
y los tienen esposados,
esto sí que es un insulto.
Y nosotros aquí estamos
luchando por sus derechos
y no pensamos marcharnos
mientras que no se arregle esto.
Catorce días en huelga de hambre
aquí lleva mucha gente
incluyendo al Padre Enrique
de todos el más valiente.
Y por las mañanas viene
todos los días el doctor
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PARA QUE NO ME OLVIDES
a visitarles a todos
y a tomarles la tensión.
Esos días que llovió
y nevando estuvo un día
estábamos empapados
pero nadie se rendía.
Las mantas todas mojadas
y los sacos de dormir,
en las tiendas de campaña
corría el agua por ahí.
Pero venía Pepita
con ese buen corazón
y nos llevaba las mantas
a secar con el radiador.
A la mañana siguiente
venía otra vez temprano
a ayudar lo que podía
y llevarse lo mojado.
Y Sinda se ocupaba
de todo el personal
que se quedaba a dormir
que se pudieran duchar.
Cuando se iban a duchar
la ropa sucia dejaban,
a la mañana siguiente
limpia ya nos la entregaba.
222 ···
OTRA FORMA DE LUCHA
Charo es otra señora
que colabora en la lucha
me vio a mí toda mojada
y me trajo unas katiuscas.
Le doy las gracias a Charo
con todo mi corazón
que si no me trae las botas
no hubiera aguantado yo.
Sabía que había gente buena,
ahora lo he comprobado
que sin conocernos nadie
hemos sido como hermanos.
Aquí todos colaboran
estoy muy emocionada
porque me tenía por buena
y he visto que no soy nada.
María es la más valiente
no se separa de aquí
y está de todas pendiente.
Si se acuesta algún ratito
por la noche a descansar
en cuanto que viene el día
la ves trajinando ya.
También llaman por teléfono
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PARA QUE NO ME OLVIDES
a los bares más cercanos
para poder enterarse
de lo que aquí está pasando.
De eso se encarga Chelo
de informar a los que llaman
de leer telegramas
que todos los días llegan
de todas partes de España.
Con palabras cariñosas
todos ánimos nos dan
para que sigamos luchando
que con nosotros están.
También hay una enfermera
que en huelga de hambre está
se pasa aquí muchas horas
y luego va al hospital
Esperemos que termine
pronto este follón
y reconozcan los derechos
que tienen en la prisión.
Bastante desgracia tienen
con estar aquí encerrados
que todavía los tienen
en los patios esposados.
Carlos, el cura, iba a verlos
224 ···
OTRA FORMA DE LUCHA
a los que aquí quedaron
y no se los dejan ver,
están incomunicados.
Pasados algunos días
Carlos, el cura, entra ya
y aunque muy poco rato
le dejan comunicar.
A los que han llevado de aquí
Maribel va a visitarlos
para que no se encuentren solos
por si necesitan algo.
Los funcionarios que hay
les tratan sin compasión
pedimos que los despidan
y pongan otros mejor.
Que sean seres humanos
que en el siglo XX estamos
y por lo que estamos viendo
todavía existen esclavos.
Damos las gracias a todos
los que han colaborado,
todas la Madres Unidas
y Coordinadora de barrios.
La que estos versos escribe
es una madre afectada
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PARA QUE NO ME OLVIDES
que tiene su hijo preso
y no puede ayudarle nada.
Como somos gente humilde
nadie nos quiere escuchar
como les escuchan a esos
que tienen buen capital.
Todo el que tiene millones
sale enseguida de allí
pero a los que no lo tenemos
allí te dejan morir.
Y con esto ya termino
no quiero molestar más
porque como Dios es justo
el día del juicio final
sabrá quién ha obrado bien
y quién lo habrá hecho mal.
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OTRA FORMA DE LUCHA
CARRASCAL, CARRASCAL…
Carrascal, Carrascal
Cuánta droga hay en la cárcel
Carrascal, carrascal
hay más droga que en la calle.
Si te quieres emporrar
y no tienes mercancía
métete en Carabanchel
y la tendrás todos los días.
Carrascal, carrascal...
Si te quieres dar un chute
métete en Carabanchel
lo encontrarás al minuto
solo con mostrar “parné”
Carrascal, carrascal...
Visitar a un familiar
puede ser una aventura
que comienza con lo porno
y termina con tortura.
Carrascal, carrascal...
El director de este centro
se encuentra en observación
de tanto chupar despacho
se le reventó un cojón.
Carrascal, carrascal...
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PARA QUE NO ME OLVIDES
La gente que comunica
se va toda al oculista
pues con la mierda que existe
se quedan cortas de vista.
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OTRA FORMA DE LUCHA
GUANTANAMERA
(Música de Guantanamera)
En este lugar maldito
donde reina la tristeza (bis)
No se condena el delito
se castiga la pobreza.
Estribillo
Cárceles fuera
queremos cárceles fuera
cárceles fuera
queremos cárceles fuera.
Carcelero, carcelero
no le aprietes más la soga (bis)
Esa soga romperemos
las Madres Contra la Droga.
Estribillo
De la cárcel viven jueces
abogados y fiscales (bis)
y miles de carceleros
para mí son todos iguales.
Estribillo
La cárcel es un filón
del que muchos sacan bollo (bis)
si la cárcel se cerrara
se les acabaría el chollo.
Estribillo
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PARA QUE NO ME OLVIDES
II. Carteles y Octavillas
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OTRA FORMA DE LUCHA
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PARA QUE NO ME OLVIDES
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OTRA FORMA DE LUCHA
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PARA QUE NO ME OLVIDES
III. Comunicado a mano
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epílogo
Hoy tenemos la oportunidad de recordar porque
estamos aquí y quienes somos.
Estamos aquí por nuestros hijos y los chavales.
Toda una generación que murió por culpa de la
droga, pasaron por cárceles y hospitales, sintieron
mucho sufrimiento y torturas.
Hubo alguien que decidió que nuestros chavales
no tenían que vivir, por si acaso sacaban sus ideas
a la calle, no convenía. Y por eso nosotras estamos
aquí por toda esa juventud, ellos y ellas nos llevaron
a la lucha. Mujeres que no sabíamos nada, nuestros
hijos nos enseñaron a ser radicales, jarrais, feminis-
tas, a saber donde estaba y quién era el enemigo, el
poder del capital, los políticos, no importa el color
que tengan, la iglesia católica, que como garrapatas
se posaron en nuestras vidas, de nuestros hijos e
hijas, chupándonos y quitándonos aquellos que más
queríamos, a nuestros hijos. Por eso estamos aquí,
siendo radicales por ellos y muy en especial por las
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PARA QUE NO ME OLVIDES
chicas que lo pasaron peor que los chicos, tenían que
prostituirse quedándose embarazadas, obligándolas
a parir, aunque sus hijos fueran sero positivos, no
importaba, luego los rechazaban en las guarderías y
colegios, por eso somos y descubrimos que teníamos
que ser feministas.
Muchas gracias a todas las personas de bien por
acordaros de nosotras, pues así recordamos a nues-
tros chavales y chavalas, manteniéndolos vivos en
el recuerdo, ¡ah! y las madres seguiremos denun-
ciando y señalando a las garrapatas y sanguijuelas
que se encargaron de chuparnos nuestra vida, la vida
de nuestros hijos y esos son los que blanqueaban el
dinero, políticos que miraban a otro lado mientras
toda una generación ha sido enterrada.
Algún día tendrán que dar explicaciones.
Madres Unidas Contra la Droga
Madrid, otoño 2012
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Este libro
se terminó de imprimir en abril de 2013