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Capitulo 5 Biomecanica 2018 Yisel Estrada

Este documento describe los conceptos básicos de la biomecánica de los tejidos conectivos. Explica que para generar movimiento se requiere una estructura de soporte formada por tejidos como el músculo, hueso, tendón y ligamento. Cada tejido conectivo tiene propiedades físicas únicas determinadas por su microestructura, como la elasticidad, capacidad de deformación y viscoelasticidad. El documento analiza estas propiedades y la forma en que cada tejido responde a diferentes tipos de cargas.

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Capitulo 5 Biomecanica 2018 Yisel Estrada

Este documento describe los conceptos básicos de la biomecánica de los tejidos conectivos. Explica que para generar movimiento se requiere una estructura de soporte formada por tejidos como el músculo, hueso, tendón y ligamento. Cada tejido conectivo tiene propiedades físicas únicas determinadas por su microestructura, como la elasticidad, capacidad de deformación y viscoelasticidad. El documento analiza estas propiedades y la forma en que cada tejido responde a diferentes tipos de cargas.

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Biomecánica: de la física mecánica al análisis de gestos deportivos

Biomecánica de tejidos
conectivos (Biomecánica tisular)

Objetivos
Al finalizar el estudio de esta sección, el estudiante estará en capacidad de:
• Reconocer los diferentes conceptos relacionados con las propiedades
físicas de los tejidos conectivos conformantes de una cadena cinética,
como: elastancia, capacitancia, viscoelasticidad, anisotropía, contrac-
tilidad y bifasicidad entre otros.
• Reconocer los diferentes tipos de respuesta que pueden tener los teji-
dos conectivos pertenecientes a una cadena cinética ante los distintos
tipos de cargas.
• Reconocer los diferentes componentes y organización microestruc-
tural de cada uno de los tejidos que conforman una cadena cinética,
como el músculo esquelético, el tejido óseo, el tejido tendinoso, el teji-
do ligamentario y el cartílago articular.

Resumen
Para que se genere movimiento, es necesario que exista o que se conforme
un “andamiaje” o estructura básica de sostén, que permita que los tejidos
que conforman dicha estructura también se consideren como estructuras
de soporte y que puedan cumplir con la función de movimiento. Es por esta

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Biomecánica: de la física mecánica al análisis de gestos deportivos

razón que los tejidos que conforman una cadena cinética, llámense en este
caso, el tejido muscular esquelético, el tejido óseo, el tejido tendinoso y
ligamentario, y el cartílago articular, se pueden agrupar en la clasificación de
tejido conectivo, el cual también se denomina como tejido de sostén, y que
tiene como función el sostener otros tejidos y órganos.
Cada uno de los tejidos conectivos que se mencionarán en esta sección
del libro, están conformados por una variedad de elementos y compuestos
que no solo son responsables de su apariencia macroestructural, sino que
también son responsables de las respuestas que cada uno de los tejidos en
mención presentan ante los diferentes tipos de carga. De igual forma, los
elementos y los compuestos de cada uno de los tejidos conectivos (músculo,
hueso, tendón, ligamento y cartílago articular) también le confieren todas
las propiedades físicas imaginadas, es decir, cada uno de estos elementos
le dan la posibilidad al tejido de ser bifásico, de ser viscoelástico, o de ser
elástico o plástico. A su vez, estas mismas propiedades físicas de cada tejido
también se ven reflejadas en la forma en que cada una de estas agrupaciones
de células responde ante una carga.
En esta sección se tendrán en cuenta variados términos o conceptos
relativos al tema de biomecánica y biología de tejidos conectivos, agrupados
en tres grandes partes: la primera de ellas, relativa a la definición de las
propiedades físicas de los tejidos, la segunda, relativa a los diversos tipos
de carga aplicables a los tejidos conectivos en mención y la tercera parte de
esta sección, relacionada con la microestructura de cada uno de los tejidos
conectivos.

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Biomecánica: de la física mecánica al análisis de gestos deportivos

Conceptos básicos relacionados


con la biomecánica de tejidos

Para entender como nos movemos, es necesario no solo entender los conceptos
biofísicos traídos desde la mecánica y aplicados al análisis de movimiento,
sino que también es deseable conocer la biología de los tejidos conectivos que
conforman los diversos músculos, articulaciones, huesos y cadenas cinéticas
responsables del movimiento. La conformación microestructural de cada uno
de estos tejidos es responsable de las propiedades físicas de las que se hablará
a continuación.

Propiedades biofísicas de los tejidos


conectivos
Antes de reconocer la organización y la estructura básica de los tejidos que
hacen parte de una cadena cinética, es adecuado definir las propiedades
biofísicas que estos tienen y que dependen de los elementos y compuestos que
se encuentran íntimamente relacionados con su estructura y organización
básicas. Los términos y sus definiciones se describen a continuación:

Elastancia
También denominada como elasticidad, hace referencia concretamente
a la capacidad que tiene un material o un tejido biológico de deformarse
o modificar su forma básica (tensionarse) bajo una carga impuesta, y de
retornar a su forma original, sin dejar cambios permanentes en su estructura
o forma básica, una vez la carga que se ha impuesto cede. Uno de los científicos
quien primero habló de esta cualidad o propiedad biofísica de los materiales
biológicos fue el señor Robert Hooke (1635–1703), quien se encargó de
simbolizar y representar a través de una fórmula, la denominada “ley de la
elastancia”, que se representa de la siguiente manera:
F = k ∆ L (33)

167
Biomecánica: de la física mecánica al análisis de gestos deportivos

En donde F hace referencia a la fuerza o el peso de atracción ejercido sobre


el objeto. En otras palabras, F corresponde a la carga (generalmente dada o
expresada en Kg o en Newton) aplicada sobre el tejido o material biológico.
∆L hace referencia a la diferencia o cambio en la longitud del tejido o material
sobre el cual se aplica una carga determinada y k corresponde con una
constante de proporcionalidad. Cabe anotar que si bien es cierto que algunos
de los materiales o tejidos biológicos (como los tejidos conectivos) tienen un
gran nivel de elasticidad, representativo de una forma gráfica que se tendrá
en cuenta más adelante, generando lo que se conoce como la zona elástica
de un material en dicha gráfica. La cantidad de alargamiento de un objeto
desde la cualidad de la elastancia, depende no solo de la cantidad de fuerza
que se aplique sobre ella, sino también de los elementos que conformen al
tejido o al material biológico, así como su geometría o forma. (Cromer, 1998;
McDonald, 1996; Giancoli, 2008; Nordin, 2005). Todo lo anterior tiene una
representación matemática en la siguiente fórmula:
∆L = 1/E . F/A . L0 (34)

En donde L0 corresponde a la longitud o dimensiones iniciales del material


biológico antes de ser sometido a una carga que generará o activará la
cualidad de la elasticidad del material. F corresponde a la cantidad de fuerza
aplicada en dicho material, en tanto que A corresponde al área de sección
transversal o área del material o tejido biológico, (cualidad dependiente de la
geometría del material). E corresponde al módulo elástico para un material,
también denominado como ‘módulo de Young’, el cual está determinado
tanto para materiales biológicos como para materiales inorgánicos. La tabla
13 muestra el valor del módulo elástico para algunos materiales inorgánicos
y para materiales biológicos como el hueso. (Cromer, 1998; McDonald, 1996;
Giancoli, 2008; Nordin, 2005). La cantidad de deformación de un material,
representada en el cambio de su longitud (∆L) y la fuerza por unidad de área
F/A aplicada al objeto o al material biológico en cuestión, se determina con la
siguiente fórmula:
Esfuerzo = F/A (35)

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Biomecánica: de la física mecánica al análisis de gestos deportivos

Tabla 13. Módulo elástico o de Young para algunos materiales orgánicos o


inorgánicos

Módulo de Young –
Material
E (N/m2)
Hierro 100 x 109
Acero 200 x 109
Latón 100 x 109
Aluminio 70 x 109
Concreto 20 x 109
Ladrillo 14 x 109
Mármol 50 x 109
Granito 45 x 109
Madero de pino 10 x 109
Nylon 5 x 109
Hueso 15 x 109
Fuente: tomado de Giancoli (2008).

Capacitancia
Se puede denominar de variadas formas, también se le conoce como
compliance o como distensibilidad de un tejido o material biológico. Hace
referencia a la capacidad de un material de deformarse conforme a la cantidad
de carga que recibe (es decir, de cambiar su longitud original o la que exhibe
antes de la aplicación de una carga determinada). Sin embargo, contrario a lo
que sucede con el término de elastancia, el tejido que exhibe la cualidad de
la distensibilidad o plasticidad, no tiene un retorno a la normalidad cuando
cede la fuerza que se está aplicando sobre él, por lo que solo hace recuento de
la deformación que el elemento (material) sufre a causa de la fuerza aplicada
(Cromer, 1998; McDonald, 1996; Giancoli, 2008; Nordin, 2005).
La anterior definición va muy de acuerdo con la definición de plasticidad
que da la Real Academia Española de la Lengua (rae), en la que se señala que:
“puede decirse que la plasticidad es una propiedad mecánica de algunas
sustancias, capaces de sufrir una deformación irreversible y permanente
cuando son sometidas a una tensión que supera su rango o límite elástico”.

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Biomecánica: de la física mecánica al análisis de gestos deportivos

La representación matemática de la capacitancia (o distensibilidad o


plasticidad) queda plasmada en la siguiente fórmula:
Deformación = ∆L / L0 (36)

Así como algunos de los componentes microestructurales de los tejidos


conectivos que conforman huesos, ligamentos, tendones, articulaciones
y músculos hacen que estos sean elásticos, o tengan elastancia, también
hay algunos otros que son responsables de que los tejidos sean plásticos (o
que tengan un comportamiento plástico). (Cromer, 1998; McDonald, 1996;
Giancoli, 2008; Nordin, 2005). Los elementos y compuestos que desde la
composición básica son los responsables de la elasticidad y de la plasticidad,
serán descritos en partes posteriores dentro de este mismo capítulo.

Contractilidad
De acuerdo con García, la contractilidad es definida como aquella propiedad
vital de un tejido, (en este caso propiedad del tejido muscular) de reducirse
o modificar su estructura para generar un trabajo muscular, acompañado
generalmente de gasto de energía. En fisiología, la capacidad contráctil
siempre es asumida por el tejido muscular, en todas sus variedades (tanto
para el músculo esquelético, como para el músculo cardiaco y para el músculo
liso). La contractilidad del tejido muscular depende de varios factores entre
los que se pueden contar:
Proteínas contráctiles: que para el caso concreto del tejido muscular
esquelético se pueden clasificar en dos grupos: a) los miofilamentos
delgados, entre los que se cuentan la actina – F, la troponina (en sus tres
subtipos: troponina C, troponina T y troponina I), y la tropomiosina, y b)
los miofilamentos gruesos, en donde se tiene en cuenta a los filamentos de
miosina, con sus cabezas pesadas (generalmente son 2) y las cabezas ligeras
(también 2). Los procesos para que estos dos miofilamentos (gruesos y
delgados) se acoplen y faciliten el proceso de la contracción muscular están
ampliamente descritos en los textos de fisiología. Pero lo que sí se debe
tener en cuenta es que se genera la denominada “formación de puentes
cruzados”, factor fundamental que caracteriza la parte mecánica del proceso
de contracción.
Metabolismo necesario para los procesos de contracción: facilitados
en este caso por dos elementos básicos como lo son: el atp (Adenosina

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Biomecánica: de la física mecánica al análisis de gestos deportivos

Trifosfato), principal moneda energética del organismo, que suma su acción


a la de uno de los mensajeros de gran importancia a nivel celular como lo
es el Ca2+. Para el proceso de “formación de puentes cruzados” se requieren
estos compuestos.
Otros electrolitos facilitadores de los potenciales de acción muscular,
generados por el intercambio de agua más electrolitos como el Na+, el K+,
y el Cl-, que son los más importantes. La figura 48 muestra algunos de los
componentes de los que se han mencionado anteriormente, relacionados en
el proceso de la contracción del tejido muscular (Cromer, 1998; McDonald,
1996; Nordin, 2005).

Figura 48. Proceso de contracción muscular, enfatizado en el proceso de


formación de “puentes cruzados”

Se observa la interacción de una partícula de atp con las cabezas de


miosina, también los miofilamentos delgados de tropomiosina, y de
troponina, así como los miofilamentos de actina F.
Fuente: tomado de Nordin (2005).

Viscoelasticidad
La teoría clásica de la elasticidad considera las propiedades mecánicas de
los sólidos elásticos de acuerdo con la ley de Hooke, es decir, la deformación
conseguida es directamente proporcional al esfuerzo aplicado (como se ha

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Biomecánica: de la física mecánica al análisis de gestos deportivos

discutido anteriormente). Por otra parte, la teoría hidrodinámica trata las


propiedades de los líquidos viscosos para los que, de acuerdo con la ley de
Newton, el esfuerzo aplicado es directamente proporcional a la velocidad
de deformación, pero es al mismo tiempo independiente de la deformación
misma. Estas dos categorías son idealizaciones, aunque el comportamiento
de muchos sólidos (como los tejidos conectivos acá contemplados), se
aproxima a la ley de Hooke (comportamiento elástico) en infinitesimales
deformaciones y el de muchos líquidos se aproximan a la ley de Newton
(comportamiento viscoso) para velocidades de deformación bajas (Cromer,
1998; McDonald, 1996; Nordin, 2005).
De esta forma si se aplica un esfuerzo sobre un sólido elástico este se
deforma hasta que la fuerza cesa y la deformación vuelve a su valor inicial.
Por otra parte, si un esfuerzo es aplicado sobre un fluido viscoso, este se
deforma, pero no recupera nada de lo que se deforma. Un comportamiento
intermedio es el comportamiento viscoelástico en el que el cuerpo sobre
el que se aplica el esfuerzo recupera parte de la deformación aplicada. Un
parámetro utilizado para caracterizar o clasificar las sustancias de acuerdo a
su comportamiento elástico/viscoso/viscoelástico es el número de Deborah.
Este número se define como:
De = tτ (37)

Donde t es un tiempo característico del proceso de deformación al que


se ve sometido una determinada sustancia y τ es un tiempo de relajación
característico de dicha sustancia; el tiempo de relajación es infinito para un
sólido de Hooke y cero para un fluido de Newton (Cromer, 1998; McDonald,
1996; Giancoli, 2008; Nordin, 2005).
De acuerdo al valor del número de Deborah todas las sustancias pueden
ser clasificadas de la siguiente forma:
a. Número De < 1 Comportamiento solo viscoso.
b. Número De > 1 Comportamiento elástico.
c. Número De ≈ 1 Comportamiento viscoelástico.

De acuerdo con las proporciones de componentes de cada uno de los tejidos,


(los cuales serán descritos más adelante en este mismo capítulo), que son al
mismo tiempo, los responsables de que cada tejido conectivo tenga todas
estas propiedades biofísicas de las que se están hablando en esta parte, se
podrían clasificar como viscoelásticos, tomando la definición como una

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Biomecánica: de la física mecánica al análisis de gestos deportivos

combinación entre las propiedades físicas de la elasticidad (elastancia)


y la distensibilidad (o capacitancia) descritas anteriormente. Desde la
biomecánica de tejidos conectivos, se establece una gráfica de relación a las
propiedades físicas de la elasticidad y la distensibilidad que comprenden la
viscoelasticidad de un material biológico. Esta gráfica se conoce como el “asa
de carga – deformación”, la cual muestra la zona elástica y plástica de un tejido,
así como los puntos límite de cada una de estas zonas. También se evidencia
el punto límite máximo del mismo tejido, también denominado como punto
de fractura. (Cromer, 1998; McDonald, 1996; Giancoli, 2008; Nordin, 2005).La
figura 49 muestra los elementos descritos previamente.

Figura 49. Asa carga: deformación para un tejido conectivo

Se observan las siguientes zonas: en rojo la zona elástica, en verde la


zona plástica, en color morado el punto límite de la zona elástica, en
color azul el punto límite de la zona plástica y en negro el punto de
fractura.
Fuente: elaboración propia.

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Biomecánica: de la física mecánica al análisis de gestos deportivos

Anisotropia
La anisotropía es una de las cualidades o propiedades físicas menos estudiadas
dentro de la biomecánica de tejidos. Está definida como la propiedad de un
material enfocada a la capacidad de responder ante una carga, centrándose
única y específicamente en la distribución de sus componentes. En ocasiones,
para la mayoría de los tejidos conectivos como el cartílago articular, se observa
una distribución específica en zonas, de sus fibras de tejido, así como de sus
células y del agua total del tejido. La distribución de estos componentes por
zonas hacen que el tejido en términos generales se comporte de una forma
específica, en este caso, como una “esponja” (o un tejido poroso–permeable),
capaz de responder de una forma específica ante la carga física impuesta
(Cromer, 1998; McDonald, 1996; Nordin, 2005).
De acuerdo con esta propiedad física, las demás propiedades como la
elastancia, la capacitancia, la contractilidad, entre otras, pueden variar,
dado que la distribución de los componentes de un material biológico, y su
dirección puede influir en el desempeño del tejido y en la forma en como
este responde ante los diferentes tipos de carga que se puedan aplicar
sobre él. De esta forma, un tejido de acuerdo a la distribución de sus
componentes puede ser o más elástico, o más plástico, o más viscoelástico.
Por ejemplo, existen algunas zonas del cartílago que se comportan de forma
más elástica ante la carga, en tanto que otras se comportan en forma más
viscosa. No todos los tejidos conectivos son igualmente anisotrópicos, dado
que la gran mayoría de ellos posee una distribución más bien uniforme
de sus componentes. De todos los tejidos conectivos, el cartílago articular
es el que posee más anisotropía de acuerdo a como están distribuidos los
componentes microestructurales en sus cuatro zonas o en sus cuatro capas.
(Cromer, 1998; McDonald, 1996; Giancoli, 2008; Nordin, 2005). La figura 50
muestra la organización en zonas del cartílago articular.

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Biomecánica: de la física mecánica al análisis de gestos deportivos

Figura 50. Distribución (por zonas) del cartílago articular

La distribución de los componentes en cada zona es la que determina


la anisotropía en el cartílago articular.
Fuente: tomado y modificado de Miralles (2007).

Bifasicidad
De acuerdo con Nordin (2005), la bifasicidad hace referencia a aquella
propiedad de un tejido de organizarse o disponer sus componentes en dos
fases. Generalmente las dos fases se consideran por las características de
cada uno de los componentes (si estos son líquidos o sólidos). Cada una
de las fases en las que se organiza cualquiera de los tejidos conectivos
adquiere el nombre del estado de los componentes que hacen parte de cada
una (es decir, una fase se denominará “fase sólida” y la otra se denominará
como “fase líquida”). En resumen la propiedad física de la bifasicidad hace
referencia a un tejido conectivo que es bifásico (Cromer, 1998; McDonald,
1996; Nordin, 2005).

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Biomecánica: de la física mecánica al análisis de gestos deportivos

Las fases de un tejido conectivo cualquiera se organizan de la siguiente


forma:

a. Fase sólida: en donde se encuentran componentes como las fibras de


colágeno, las fibras de elastina, los proteoglicanos y los glucosaminoglicanos,
entre otros elementos sólidos.

b. Fase líquida: en donde se encuentran compuestos como el agua y los


electrolitos (Na+, K+, Cl-, Ca2+) entre otros (Cromer, 1998; McDonald, 1996;
Nordin, 2005).
En la tabla 14 se muestran las proporciones de componentes en cada fase
de los tejidos conectivos. Se observa que la proporción de cada fase (sólida
y líquida) en cada tejido es diferente (y la diferencia se puede cuantificar en
porcentaje).

Tabla 14. Proporción de fases (sólida y líquida) en cada uno de los tejidos
conectivos
Proporciones (en porcentaje) de las fases
Tejido conectivo
sólida y líquida
Cartílago articular 80% fase líquida y 20% de fase sólida
Músculo esquelético 80% fase sólida y 20% fase líquida
Tendón 50% fase sólida y 50% fase líquida
Ligamento 50% fase sólida y 50% fase líquida
Hueso 80 – 85% fase sólida y 15 – 20% fase líquida
Fuente: elaboración propia.

Teniendo en cuenta la descripción de las propiedades físicas que se ha


hecho en esta parte del libro, a continuación se hará una descripción de los
tipos de carga a los cuales se puede ver sometido un tejido conectivo.

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Biomecánica: de la física mecánica al análisis de gestos deportivos

Tipos de carga a los que se somete un


tejido conectivo: cargas compresivas,
tensiles y cizallantes
Cuando actúan bajo el efecto de fuerzas aplicadas externamente, los objetos
pueden trasladarse en la dirección de la fuerza neta y rotar en la dirección
del torque neto, actuando sobre ellos. Si un objeto está sometido a fuerzas
aplicadas externamente pero está en un equilibrio estático, es más probable
que exista algún cambio de forma local dentro del objeto. El cambio local
bajo el efecto de las fuerzas aplicadas se conoce como deformación. El grado
de deformación que un objeto puede experimentar depende de muchos
factores, incluyendo las propiedades del material, el tamaño y la forma del
objeto; factores ambientales como el calor y la humedad; y la magnitud,
dirección y duración de las fuerzas aplicadas (Cromer, 1998; McDonald, 1996;
Nordin, 2005).
Una forma de distinguir las fuerzas es mediante la observación de su
tendencia para deformar el objeto sobre el que se están aplicando. Por
ejemplo, se dice que el objeto está en tensión si el cuerpo tiende a elongarse
y en compresión si tiende a contraerse en la dirección de las fuerzas
aplicadas. La carga en cizallamiento difiere de la tensión y la comprensión
en que está causada por fuerzas que actúan en direcciones tangentes al
área, resistiendo las fuerzas que causan cizalla, mientras que, tanto la
tensión como la compresión están causadas por fuerzas colineales aplicadas
perpendicularmente a las áreas sobre las que actúan. Es común llamar a las
fuerzas tensiles y compresivas fuerzas normales o axiales; las fuerzas de
cizalla son fuerzas tangenciales. Los objetos también se deforman cuando
están sometidos a fuerzas que causan flexión y torsión, las cuales están
relacionadas con las acciones del momento y del torque de las fuerzas
aplicadas. La figura 51 muestra una representación gráfica de los diferentes
tipos de carga aplicados sobre un ejemplo de estructura cilíndrica (que en
este caso simulará un hueso largo) (Cromer, 1998; McDonald, 1996; Giancoli,
2008; Nordin, 2005).

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Biomecánica: de la física mecánica al análisis de gestos deportivos

Figura 51. Representación gráfica de los diferentes tipos de carga que se


pueden realizar sobre un material biológico

Fuente: elaboración propia.

Un material puede responder de manera distinta a las configuraciones de


carga. Para un material dado, puede haber diferentes propiedades físicas
que deben ser consideradas cuando se analiza la respuesta de ese material
a la carga tensil, comparándola con la carga compresiva o de cizalla. Las
propiedades mecánicas de los materiales se establecen a través del análisis
de la tensión sometiéndolos a varios experimentos como tests de tensión
y compresión, torsión, y de flexión (Cromer, 1998; McDonald, 1996; Nordin,
2005).

Solicitación normal y de cizalla


Considérese el hueso completo de la figura 51, sometido a un par de fuerzas
tensiles de magnitud X (o una magnitud determinada). El hueso está en un
equilibrio estático. Para analizar las fuerzas inducidas dentro del hueso, el
método de secciones puede ser aplicado hipotéticamente cortado el hueso en
dos piezas a través de un plano perpendicular a un eje longitudinal del hueso.
Debido a que el hueso como una unidad está en equilibrio, las dos piezas
deben estar individualmente en equilibrio. Esto requiere que en la sección
cortada de cada pieza exista una fuerza interna que sea igual en magnitud
pero opuesta en dirección a la fuerza aplicada externamente. La intensidad

178
Biomecánica: de la física mecánica al análisis de gestos deportivos

de las fuerzas que se realizan sobre el hueso (fuerza por unidad de área) se
conoce como solicitación. Para el caso mostrado en la figura 51, debido a
que la fuerza resultante en la sección cortada es perpendicular al plano de
corte, la solicitación correspondiente se llama solicitación normal o axial.
Se acostumbra a usar el término σ (sigma) para referirse a las solicitaciones
normales. Asumiendo que la intensidad de la fuerza distribuida en la sección
cortada es uniforme sobre el área de corte transversal A del hueso, σ=F/A. Las
solicitaciones normales causadas por fuerzas que tienden a estirar (elongar)
los materiales son conocidas más específicamente como solicitaciones
tensiles; aquellas que tienden a contraerlos se conocen como solicitaciones
compresivas. Según el sistema de unidad internacional estándar (SI), descrito
en anteriores secciones de este libro, las solicitaciones son medidas por metro
cuadrado (N/m2), también conocidos como pascales (Pa) (Cromer, 1998;
McDonald, 1996; Nordin, 2005; Paoletti, 2004).
Hay otra forma de solicitación que se denomina de cizalla, que es una
medida de la intensidad de las fuerzas internas que actúan tangentes
(paralelas) a un plano de corte. Por ejemplo, considera el hueso completo
de la figura 51. El hueso está sujeto a un número de fuerzas paralelas que
actúan en planos perpendiculares al eje longitudinal del hueso. Asume que
el hueso se corta en dos partes a través de un plano perpendicular su eje
longitudinal. Además, si el hueso como una unidad está en equilibrio, sus
partes individuales deben estar también en equilibrio. Esto requiere de una
fuerza interna en la sección de corte que actúa en una dirección tangente a
la superficie de corte. Si las magnitudes de las fuerzas externas se conocen,
entonces la magnitud F de la fuerza interna puede calcularse considerando
el equilibrio lineal y rotacional de una de las partes que constituyen el hueso.
La intensidad de la fuerza interna tangente a la sección de corte se conoce
como solicitación de cizalla. Se acostumbra a usar el símbolo τ (tau) para
referirse a las solicitaciones de cizalla. Asumiendo que la intensidad de la
fuerza tangente a la sección del corte es uniforme sobre el área de sección
de corte A del hueso, entonces τ=F/A (Cromer, 1998; McDonald, 1996; Nordin,
2005; Paoletti, 2004).

Deformaciones normal y de cizalla


El alargamiento elástico es una medida del grado de deformación del
tejido. Como en el caso de la solicitación, se pueden distinguir dos tipos de

179
Biomecánica: de la física mecánica al análisis de gestos deportivos

deformación. Una deformación normal se define como el ratio del cambio


(incremento o disminución) de longitud en relación a la longitud original
(no deformada), y es comúnmente indicado con el símbolo ε (épsilon).
Considérese el hueso completo de la figura 51. La longitud total del hueso es
1. Si el hueso está sometido a un par de fuerzas tensiles, la longitud del hueso
puede incrementarse a 1’ o una cantidad Δλ = 1’ -1. La deformación normal es
el ratio de la cantidad de elongación respecto a la longitud original, o ε=Δ1/1.
Si la longitud del hueso incrementa en la dirección en la que se calcula la
deformación, entonces la deformación es tensil y positiva. Si la longitud del
hueso disminuye en la dirección en la que se calcula la deformación, entonces
la deformación es compresiva y negativa.
Las deformaciones se calculan dividiendo dos cantidades medidas en
unidades de longitud. Para la mayoría de las aplicaciones, las deformaciones
y consecuentemente el alargamiento elástico implicado puede ser muy
pequeño (por ejemplo 0.001). Las deformaciones pueden ser dadas también
en porcentajes (por ejemplo 0.1%) (Cromer, 1998; McDonald, 1996; Nordin,
2005; Paoletti, 2004).

Deformaciones elásticas y plásticas


La elasticidad se define como la capacidad de un material para recuperar su
tamaño y forma original (sin solicitación) al eliminar las cargas aplicadas.
En otras palabras, si se aplica una carga sobre un material de modo que la
solicitación generada en el material es igual o menor que el límite elástico,
las deformaciones que tuvieron lugar en el material serán completamente
recuperadas una vez que las cargas aplicadas sean eliminadas. Un material
elástico cuyo diagrama de solicitación–deformación forme una línea recta
se denomina linealmente elástico. Para tal material, la solicitación es
linealmente proporcional a la deformación. La pendiente del diagrama de
solicitación–deformación en la región elástica se llama módulo elástico o
de Young del material, comúnmente denominado como E. Por lo tanto, la
relación entre solicitación y deformación para los materiales linealmente
elásticos es σ=Eε. Esta ecuación que se relaciona a la solicitación–deformación
normal se llama función material. En un material dado, pueden existir
diferentes funciones para diferentes modos de deformación. Por ejemplo,
algunos materiales pueden exhibir un comportamiento linealmente elástico
bajo la carga de cizalla. Para tales materiales, la solicitación de cizalla τ es
linealmente proporcional a la deformación de cizalla γ, y la constante de

180
Biomecánica: de la física mecánica al análisis de gestos deportivos

proporcionalidad se llama módulo de cizalla o módulo de rigidez, entonces


τ=Gγ. Las combinaciones de todas las posibles funciones de los materiales
para un material dado forman las ecuaciones constituyentes para ese material
(Cromer, 1998; McDonald, 1996; Nordin, 2005; Paoletti, 2004).
La plasticidad implica deformaciones permanentes. Los materiales pueden
experimentar las deformaciones plásticas tras las deformaciones elásticas
cuando son puestos en carga más allá de sus límites elásticos. Considérese el
diagrama de solicitación–deformación de un material bajo cargas tensiles.
Considérese que las solicitaciones en el espécimen se llevan a un mayor nivel
que la fuerza de elasticidad del material. Al eliminar la carga aplicada, el
material recuperará la deformación elástica que había tenido lugar tras un
período de descarga paralelo a la región linealmente elástica inicial. El punto
donde el segmento corta el eje de deformación se llama deformación plástica,
que significa el punto de cambio de forma permanente (irrecuperable) que
ha tenido lugar en el material.
La viscoelasticidad es la característica de un material que tiene propiedades
tanto de fluido como de sólido. Un material sólido se deformará hasta
cierto punto cuando se le aplica una fuerza externa. Una fuerza aplicada
continuamente sobre un cuerpo fluido causará una deformación continua
(también conocido como flujo). La viscosidad es una propiedad del fluido que
es una medida cuantitativa de la resistencia al flujo. La viscoelasticidad es un
ejemplo de cómo las áreas en la mecánica aplicada pueden superponerse,
porque utiliza los principios tanto de la mecánica de los fluidos como de los
sólidos (Cromer, 1998; McDonald, 1996; Nordin, 2005; Paoletti, 2004).

Composición microestructural de los


tejidos conectivos: tejido óseo, tejido
tendinoso y ligamentario, tejido muscular
y cartílago articular
Gran parte de las propiedades físicas de un tejido, así como la capacidad que
pueda tener este mismo ante los diferentes tipos de carga, dependen de la
composición microestructural, que para el caso de los tejidos conectivos,
están organizados en dos fases: una sólida y una fase líquida (denominada
también como fase acuosa).

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Biomecánica: de la física mecánica al análisis de gestos deportivos

Desde el punto de vista histológico, el tejido conectivo (tomado como la


agrupación de sus diferentes variedades o subtipos, tejido muscular, tejido
óseo, tendón, ligamento y cartílago articular), se denomina también como
tejido de sostén, dado que representa el “esqueleto” que sostiene a otros
tejidos y órganos. Como el tejido conectivo conforma una masa coherente
entre el sistema vascular, sanguíneo y todos los epitelios, todo intercambio
de sustancias se debe realizar a través del tejido conectivo, de modo que este
mismo no solo cumple con importantes funciones locomotoras sino también
de intercambio.
Todas las variedades de tejido conectivo especializado que hasta ahora se
han mencionado, están compuestas por células altamente especializadas
enfocadas en procesos de síntesis de compuestos para la fase sólida y la fase
líquida. De igual forma los componentes básicos (que se pueden denominar
de esta forma), son lo que son comunes a todas las variedades de tejido
conectivo. (Nordin, 2005; Paoletti, 2004; Welsh, 2008; Lowe y Stevens, 2015).
Dichos componentes comunes se enumeran en la siguiente lista:
• Para la fase sólida:
• Fibras de colágeno (tipo i, ii, iii, iv, vi, viii y x)
• Fibras de elastina
• Proteoglicanos (más conocidos como PG)
• Glucosaminoglicanos (también denominados como gags)
Para la fase líquida:
• Agua
• Electrolitos (Na+, K+, Cl-, Ca2+, entre otros)
De igual forma, así como las variedades de tejido conectivo tienen elementos
de sus fases sólida y líquida que son comunes entre todos los tipos de tejido,
cada uno de ellos también posee componentes que son propios de cada
uno, y que permiten precisamente establecer diferencias entre uno y otro.
A continuación, se ilustra mediante diagramas de flujo que representan
las características comunes y propias de cada tejido conectivo. Al finalizar
estos cuadros sinópticos. (Nordin, 2005; Paoletti, 2004; Welsh, 2008; Lowe y
Stevens, 2015). En la tabla 15 se describirán diferencias y similitudes entre las
variedades de tejidos conectivos en cuanto a tipos de células conformantes,
componentes comunes y propios, propiedades físicas, entre otros.

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Biomecánica: de la física mecánica al análisis de gestos deportivos

Las células del tejido óseo cumplen con funciones concretas. Es así como a
partir de los osteocitos (que se consideran como células primarias bastante
indeferenciadas) se pueden obtener en procesos de diferenciación celular,
tanto osteoblastos como osteoclastos. Para mantener un equilibrio en el
metabolismo óseo, los osteoclastos destruyen hueso (fagocitan y destruyen
los componentes de la matriz extracelular orgánica), en tanto que los
osteoblastos se encargan de sintetizar o construir los componentes de la
matriz extracelular orgánica (Nordin, 2005; Paoletti, 2004; Welsh, 2008;
Lowe y Stevens, 2015).

Figura 53. Composición básica del tejido óseo

Se observa que en especial esta variedad de tejido conectivo está


compuesto por tres tipos de células, cada una de ellas con funciones
concretas. Al mismo tiempo, el tejido presenta una división de su
matriz extracelular en orgánica e inorgánica, debido a la naturaleza
de sus componentes.
Fuente: elaboración propia.

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Biomecánica: de la física mecánica al análisis de gestos deportivos

Cabe anotar que para todas las variedades de tejido conectivo que se
comentarán en este apartado, son las células (para cada variedad de
tejido conectivo) encargadas de la síntesis de los elementos de la matriz
extracelular (especialmente los elementos de la fase sólida) de cada uno
de estos. Excepciones a este principio con el origen de los elementos de la
matriz extracelular inorgánica del hueso, que provienen del metabolismo de
cristales de fosfatos, y los elementos de la fase líquida, que se cuentan desde
un principio en la estructura del líquido intra y extracelular.
De igual forma, y como se había mencionado antes, el cartílago articular
está organizado en 4 zonas, que se cuentan desde la más externa, y que se
denomina como zona tangencial superficial, hasta la zona más profunda
denominada como zona de barrera, la cual se adhiere al hueso. Este tejido es
poco o nada vascularizado y tampoco tiene aporte de raíces nerviosas para
su inervación. Es un tejido cuya composición es básicamente de agua (en un
80%) y elementos sólidos como fibras de colágeno tipo II y tipo IV, así como
algunas fibras de elastina, y una gran cantidad de proteoglicanos, dispuestos
en forma de “malla”. Todos estos elementos favorecen y facilitan las funciones
del tejido, en cuanto a la absorción de cargas (Nordin, 2005; Paoletti, 2004;
Welsh, 2008; Lowe y Stevens, 2015).

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Biomecánica: de la física mecánica al análisis de gestos deportivos

Figura 54. Composición del cartílago articular

Se observa que a diferencia del tejido óseo, el cartílago articular solo


tiene un tipo de célula responsable de sintetizar los elementos de la
matriz extracelular. Asimismo, los elementos de la matriz extracelular
son solo de origen orgánico, y se dividen en fase sólida (de color
verde) y en fase líquida (en color naranja).
Fuente: elaboración propia.

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Biomecánica: de la física mecánica al análisis de gestos deportivos

Figura 55. Composición estructural del tejido tendinoso y del tejido


ligamentario

Se observa que las características de los dos tejidos son muy similares.
Fuente: elaboración propia.

Tanto el tejido ligamentario como el tejido tendinoso reciben gran aporte


vascular proveniente de los paquetes vasculares que van a hueso y a músculo,
más no tienen aporte propio. Algo similar sucede con la inervación (o el
aporte de terminaciones nerviosas) que reciben estos mismos tejidos. En el
caso del tejido tendinoso, cabe anotar que existen algunas terminaciones de
importancia denominadas como órgano tendinoso de Golgi, que se encarga
de determinar la cantidad de carga tensil y compresiva realizada sobre este
mismo. La relación de componentes en las fases sólida y líquida es de 50%
para cada una. De todas las variedades del tejido conectivo que se describen
en este capítulo del libro, tendón y ligamento tienen iguales proporciones de
componentes en su fase sólida y en su fase líquida.
De todas las variedades de tejido conectivo, el tejido muscular esquelético
es el que más componentes específicos posee en sus fases sólida y líquida.

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Biomecánica: de la física mecánica al análisis de gestos deportivos

Como es el único de todos los tejidos conectivos que tiene la posibilidad


de contraerse, dentro de su fase sólida alberga una serie de proteínas
contráctiles, encargadas de dicho proceso (Nordin, 2005; Paoletti, 2004;
Welsh, 2008; Lowe y Stevens, 2015).
A manera de resumen, en la tabla 15 se mostrarán las características de
cada uno de los tejidos conectivos de acuerdo a componentes de matriz
extracelular, células y propiedades físicas.

Figura 56. Composición microestructural del tejido muscular esquelético

Se observa que los elementos de la fase sólida son bastante únicos para
este tejido y que poseen funciones muy concretas y específicas, enfocadas
a favorecer la propiedad física de la contractilidad, que no tienen las otras
variedades de tejidos conectivos.

Fuente: elaboración propia.

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Biomecánica: de la física mecánica al análisis de gestos deportivos

Tabla 15. Características propias de cada uno de los tejidos conectivos

Tejido/ Comp. Matriz Bifasicidad


Célula Elastancia Plasticidad Viscoelast.
Características extracelular Contract.

Colágeno tipo
Sí (aunque
I, sustancia
Osteocitos, es el menos
fundamental,
osteoblastos viscoelástico
Tejido óseo cristales de Sí (mínima) Sí (mínima) Sí No
y de todos
hidroxiapatita
osteoclastos los tejidos
más agua y
conectivos).
electrolitos

Colágeno tipo II
(predominante),
Tejido
colágeno tipo
tendinoso/ Fibroblastos Sí Sí Sí Sí No
IV VI, gags, y
ligamentario
PG más agua y
electrolitos

Colágeno de
Cartílago
Condrocitos tipo II y IV, gags Sí Sí Sí Sí No
articular
y pg

Proteínas
Tejido estructurales, Sí (es el
Sí (la Sí (si
muscular Miocitos contráctiles, tejido más Sí Sí
máxima) máxima)
esquelético agua y viscoelástico)
electrolitos

El cartílago articular es el único que tiene la propiedad física de


la anisotropía (no contemplada en esta tabla). El tejido muscular
esquelético es el único que tiene la propiedad física de la
contractilidad.
Fuente: elaboración propia.

Hasta esta parte del libro, se han dado todos los elementos que desde
la mecánica y la biología permiten iniciar procesos de análisis de gestos
de movimiento, enfocados al análisis de gestos deportivos. En la siguiente
sección se darán los criterios, que desde la parte técnica, permiten realizar
análisis de gestos deportivos.

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