SALUD MENTAL
Marité Colovini
1-Definiciones:
OMS (1946): Estado de completo bienestar físico, psíquico y social y no
solamente la ausencia de enfermedad.
Vicente Galli. (1983): Estado de relativo equilibrio e integración de los
elementos conflictivos constitutivos del sujeto de la cultura y de los grupos.
Equilibrio e integración progredientes, con crisis previsibles e imprevisibles,
registrables objetiva y subjetivamente, en el que las personas y los grupos
participan activamente en sus propios cambios y en los de su entorno social.
(El Dr. Galli fue Director Nacional de Salud Mental durante la apertura
democrática del 83)
Ley Nacional de Salud Mental Nº 26657. (2010)
ARTICULO 3° — En el marco de la presente ley se reconoce a la salud
mental como un proceso determinado por componentes históricos, socio-
económicos, culturales, biológicos y psicológicos, cuya preservación y
mejoramiento implica una dinámica de construcción social vinculada a la
concreción de los derechos humanos y sociales de toda persona.
Se debe partir de la presunción de capacidad de todas las personas.
En ningún caso puede hacerse diagnóstico en el campo de la salud mental
sobre la base exclusiva de:
a) Status político, socio-económico, pertenencia a un grupo cultural, racial o
religioso;
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b) Demandas familiares, laborales, falta de conformidad o adecuación con
valores morales, sociales, culturales, políticos o creencias religiosas
prevalecientes en la comunidad donde vive la persona;
c) Elección o identidad sexual;
d) La mera existencia de antecedentes de tratamiento u hospitalización.
ARTICULO 4° — Las adicciones deben ser abordadas como parte integrante
de las políticas de salud mental. Las personas con uso problemático de drogas,
legales e ilegales, tienen todos los derechos y garantías que se establecen en la
presente ley en su relación con los servicios de salud.
ARTICULO 5° — La existencia de diagnóstico en el campo de la salud
mental no autoriza en ningún caso a presumir riesgo de daño o incapacidad, lo
que sólo puede deducirse a partir de una evaluación interdisciplinaria de cada
situación particular en un momento determinado.
2-Objeto de la Salud Mental:
El objeto de la Salud Mental no es de un modo exclusivo el individuo o los
conjuntos sociales, sino las relaciones que permiten pensar conjuntamente al
individuo y la comunidad. De hecho, y a diferencia del psiquiatra del siglo
pasado, el profesional de la Salud mental de hoy está obligado a pensar
conjuntamente los problemas del sufrimiento mental del individuo y las
dinámicas de integración-exclusión social. Y esto no solamente para
comprender su objeto, sino también para fundar una práctica racional que no
parcialice o reduzca la complejidad del fenómeno que enfrenta.
Esto ha llevado a una reformulación de los problemas que afecta a todos los
niveles implicados: las prácticas asistenciales y de rehabilitación, dirigidas a
las personas singulares, deben pensar a un individuo en sus relaciones
sociales reales, lo mismo que las intervenciones comunitarias que se realizan
en el campo de la Salud Mental deben comprender a la comunidad en las
interacciones subjetivas e individuales concretas, que son las que le dan
vida.
3-Campo de la Salud Mental:
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En la actualidad, el conjunto de la asistencia en Salud Mental ha traspasado las
barreras de una psicopatología ligada a la visión positivista de las
enfermedades mentales, que se definían desde el marco institucional del
hospital psiquiátrico. Este aportaba los caracteres instituyentes esenciales para
la psiquiatrización de los problemas que abordaba. Hoy el sector Salud mental
se ocupa de una gama mucho más amplia de dimensiones conflictivas de la
vida y de diversos sufrimientos humanos, lo cual necesariamente puso en
crisis una comprensión y una práctica estrechamente ligada al diagnóstico.
Por otra parte, la imposición de criterios comunitarios para la comprensión y
el abordaje de los problemas de asistencia, junto al vínculo estrecho que se
consolidó entre las prácticas en Salud Mental y la administración de la
protección social, puso en evidencia el papel clave y determinante de las
políticas sociales para la resolución de la demanda de atención.
En pocos años, este conjunto de hechos hizo girar la perspectiva desde una
asistencia hospitalaria hacia una orientación de las acciones a una prevención
generalizada de los riesgos.
Asistimos así a la conformación de un nuevo escenario de la Salud Mental, ya
que esta orientación hizo que desbordaran las antiguas relaciones con la
medicina, y obliga también a reconceptualizar las nuevas interacciones con
otros sectores e instituciones: derechos sociales, derechos humanos, justicia,
educación, acción social, etc.
4-Asistencia en Salud Mental:
La atención prestada al sufrimiento mental, que se deriva de una
comprensión comunitaria del mismo, no se limita a una diferenciación del
individuo en función de su discapacidad y su clasificación diagnóstica, no
interrumpe la continuidad de sus pertenencias sociales ni el transcurrir
de su existencia en la familia y la comunidad, ni entiende a la enfermedad
como naturaleza ajena al conjunto complejo de su funcionamiento mental
y su existencia.
Todo esto no es poca cosa, porque se trata en definitiva de romper todo el
sistema de diferenciación y exclusión que operaba el dispositivo de la
medicina mental, oponiendo criterios de integración socio-comunitaria, tanto
en la comprensión del sufrimiento mental como en su tratamiento práctico,
restableciendo continuidad entre la enfermedad y los avatares de la existencia.
Toda forma de relación de asistencia expresa un modo de lazo social. Es
decir que todo dispositivo disciplinario para la atención de un sector del
malestar de los individuos no es otra cosa que la propuesta de un lazo social
particular, en tanto esta relación con los agentes del dispositivo condiciona y
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da significados a las relaciones del enfermo con el conjunto institucional y
político de su cultura. Este lazo social particular distribuye las relaciones de
los individuos con el saber y la verdad, con el poder de decisión, con la
participación en los procesos que le atañen. Señalarlo como lazo social,
permite comprender la participación necesaria del enfermo, no ya como
víctima pasiva de la acción psiquiátrica, sino como participante necesario del
dispositivo instaurado. Se trata entonces de estar alerta a cuáles son los rasgos
del lazo social que promueven las prácticas preventivas y comunitarias.
El sector de Salud mental es básicamente un ámbito multidisciplinarios,
interdisciplinario y transdisciplinario, destinado a prevenir, asistir y
propender a la rehabilitación del sufrimiento subjetivo y lo hace desde
una comprensión de los lazos sociales deseables, implementando políticas
dirigidas a la integración social y comunitarias de los individuos
involucrados. Inscribe sus acciones en los valores de los derechos humanos y
sociales y en los de la democracia participativa. Porque de lo que se trata,
sobre todo en las intervenciones comunitarias, pero no sólo en ellas, es de
saber qué política y qué tipo de lazo social se está impulsando.
Ley Nacional de Salud Mental Nº 26657 (2010)
Capítulo V
Modalidad de abordaje
ARTICULO 8° — Debe promoverse que la atención en salud mental esté a
cargo de un equipo interdisciplinario integrado por profesionales, técnicos y
otros trabajadores capacitados con la debida acreditación de la autoridad
competente. Se incluyen las áreas de psicología, psiquiatría, trabajo social,
enfermería, terapia ocupacional y otras disciplinas o campos pertinentes.
ARTICULO 9° — El proceso de atención debe realizarse preferentemente
fuera del ámbito de internación hospitalario y en el marco de un abordaje
interdisciplinario e intersectorial, basado en los principios de la atención
primaria de la salud. Se orientará al reforzamiento, restitución o promoción de
los lazos sociales.
ARTICULO 10. — Por principio rige el consentimiento informado para todo
tipo de intervenciones, con las únicas excepciones y garantías establecidas en
la presente ley.
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Las personas con discapacidad tienen derecho a recibir la información a través
de medios y tecnologías adecuadas para su comprensión.
ARTICULO 11. — La Autoridad de Aplicación debe promover que las
autoridades de salud de cada jurisdicción, en coordinación con las áreas de
educación, desarrollo social, trabajo y otras que correspondan, implementen
acciones de inclusión social, laboral y de atención en salud mental
comunitaria. Se debe promover el desarrollo de dispositivos tales como:
consultas ambulatorias; servicios de inclusión social y laboral para personas
después del alta institucional; atención domiciliaria supervisada y apoyo a las
personas y grupos familiares y comunitarios; servicios para la promoción y
prevención en salud mental, así como otras prestaciones tales como casas de
convivencia, hospitales de día, cooperativas de trabajo, centros de
capacitación socio-laboral, emprendimientos sociales, hogares y familias
sustitutas.
ARTICULO 12. — La prescripción de medicación sólo debe responder a las
necesidades fundamentales de la persona con padecimiento mental y se
administrará exclusivamente con fines terapéuticos y nunca como castigo, por
conveniencia de terceros, o para suplir la necesidad de acompañamiento
terapéutico o cuidados especiales. La indicación y renovación de prescripción
de medicamentos sólo puede realizarse a partir de las evaluaciones
profesionales pertinentes y nunca de forma automática. Debe promoverse que
los tratamientos psicofarmacológicos se realicen en el marco de abordajes
interdisciplinarios.
5-Noción de riesgo:
Desde la nueva configuración de Salud Mental resulta imprescindible la
noción de riesgo para encarar la acción preventiva, dada la insuficiencia de
todo modelo basado en la sola asistencia de los enfermos.
Ahora bien, la noción de riesgo requiere la evaluación de una complejidad de
factores entre los cuales resulta siempre dominante la situación social del
individuo o los grupos. Tampoco se trata de la determinación de un solo factor
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identificable, sino de la presencia de varios factores asociados, algunos de
orden médico (antecedentes de enfermedad familiar, consumo de drogas,
alcohol, depresiones reactivas a duelos actuales, etc) , pero muchos son de
orden social :desocupación, desamparo familiar en los niños, violencia social,
desprotección de la vejez, falta o precariedad de la vivienda, hacinamiento y
promiscuidad, marginación, etc.
Debe entenderse que no se trata, en la determinación del riego, de una
epidemiología positiva de detección de individuos o grupos con problemas
para su diferenciación, como establecer el desamparo de la vejez como riesgo
mayor de depresión, suicidio o enfermedad orgánica, y luego derivar a la
persona afectada a gerontología para que le administren medicación o
internamiento. Se trata de organizar una acción intersectorial que sea
capaz de restablecer un nivel de protección social adecuado, que genere el
contexto para la atención individual, si fuera necesaria, con mayores
posibilidades de eficacia.
6-Vulnerabilidad:
Este concepto implica que según su situación, características, grupo etáreo,
etc, hay personas y poblaciones que presentan un grado de fragilidad mayor en
cuanto a conservar u obtener Salud Mental.
Podemos situar por ejemplo que la población infantil, dado su dependencia de
los cuidados adultos, así como los importantes cambios y adquisiciones que se
presentan en la infancia, presenta un grado mayor de vulnerabilidad que las
poblaciones adultas.
La pobreza y la indigencia también coloca a los grupos humanos en mayores
condiciones de vulnerabilidad con respecto al grado de Salud Mental.
Pero no debemos asociar mecánicamente conceptos, ya que también hay
poblaciones que a pesar de un cierto "bienestar" socio económico se
encuentran en situaciones más vulnerables que otras, dado las características
de la sociedad y cultura en la que viven.1
7-Indicadores de Salud Mental:
1
Datos epidemiológicos han confirmado que en países de Europa Occidental y Estados Unidos se ha
presentado un aumento de algunos trastornos mentales como el alcoholismo, abuso de drogas, depresión y
suicidio. Estos parecen ser la consecuencia de un hiper-desarrollo en donde se presenta un cambio en los
valores sociales, ruptura de la familia, acceso a los medios de comunicación y agotamiento de incentivos
vitales. (Desjarlais et al., 1995; World Health Organization, 1997; World Health Organization, 1996a;
Bromet, Dew, & Eaton, 1995).
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Estamos frente a la constatación de nuevas formas de la vida social en la que
están surgiendo nuevos problemas de exclusión y marginalidad, en las que
emergen poblaciones en riesgo y que requieren un debate mucho más amplio
acerca de su abordaje social solidario. Esto requiere de una comprensión más
amplia de las relaciones del individuo con lo social.
Siendo la Psiquiatría una de las diferentes disciplinas que conforman el campo
disciplinar del sector Salud Mental, es importante entender que una
epidemiología psiquiátrica, centrada en la enfermedad y su incidencia y
prevalencia, así como en diferentes modos de efectuar el diagnóstico de estas
mismas enfermedades; sólo abarca al individuo aislado y ciertamente no nos
informa del estado de la Salud Mental. Sin embargo, estudios de este tipo
pueden considerarse como una parte de investigaciones más abarcativas que
consideren la complejidad del campo que se denomina Salud Mental.
Hemos estudiado en las UABP de Trabajo y Tiempo libre de qué manera el
hombre se relaciona con los otros humanos para conformar lo que llamamos
"comunidad humana".
Aquí, queremos situar la importancia que las relaciones sociales invisten para
considerar la Salud Mental, así como para pensar acciones de promoción de la
misma.
Desde ya podemos situar que en tanto es imposible aislar al hombre de su
cuerpo y su existencia así como de su entorno social y material, la Salud
Mental no puede considerarse tampoco en forma aislada de las condiciones de
la Salud en general, ni de las condiciones que se enmarcan en la Calidad de
Vida2.
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Panel sobre "CALIDAD DE VIDA", dentro de las Jornadas de PSICOINMUNOLOGIA, [Link] Psicología
UNMdP, Universidad J.F Kennedy y Centro Cultural [Link] Pueyrre-dón, sábado 15 de mayo.
(Autora: TERESA L. ASNARIZ. Prof. de filosofía y bioética)
CALIDAD DE VIDA:
Es un concepto polisémico. Utilizado generalmente en muy diversos niveles. Con defini-ciones variadas,
adaptadas a cada área, o utilizadas con una generalidad ,vaguedad tal que es difícil emitir juicio en forma
general.
Su origen es antiguo. La frase: No es cuestión de vivir, sino de vivir bien, referida a la capacidad de disfrutar
la vida , a pesar de las contrariedades y penurias, está en antiguos escritos
La posmodernidad resalta el concepto de la calidad de vida en un contexto economicis-ta,utilitarista. Que va
desplazando el hasta entonces vigente y generalizado "sacralidad de la vida" por el de "calidad de vida",
extrapolado del campo de la economía y de la indus-tria,donde se aplica a materiales o productos que entran
en un parámetro estableci-do,verificable cuantitativamente, con sus ventajas y desventajas, usándose como tal
tam-bién en medicina a partir de los 50, aplicado sobre todo al mundo de los seguros de sa-lud, y de las
prioridades presupuestarias en salud.
Usado en el sentido comercial e industrial de “apto para.”, estaría rebajando la vida al nivel de cosa, de
material..
El concepto de calidad de vida referido al ámbito humano debería de estar incluído en el de dignidad de vida
de una persona.
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La definición de la que partimos, "Estado de completo bienestar.....; es casi un
anhelo incumplible; dado que siempre es constatable que el estado de salud
posee fluctuaciones que devienen de los diferentes avatares de la existencia
humana.
Es por eso, que el Dr. Vicente Galli relativiza ese estado e incluye en el
mismo los fenómenos que devienen del acontecer y el crecimiento y
desarrollo del ser humano; así como las situaciones de crisis que sobrevienen
en la existencia humana.
Por otro lado, esta definición, considera la posibilidad del diagnóstico de
Salud Mental en los grupos humanos, y esto es así dado que como situábamos
más arriba, la Salud Mental incluye las relaciones sociales del ser humano,
dado su comprensión comunitaria.
Lo que es remarcable, en la definición del Dr Galli, es la inclusión en la
definición de Salud Mental del protagonismo activo del ser humano y de los
grupos en los cambios y transformaciones del estad de salud.
Esto nos lleva a considerar como principal indicador de Salud Mental el
grado de participación que el hombre y los grupos humanos presentan en
relación a su existencia y calidad de vida.
Cuando se nos presenta la necesariedad de evaluar el estado de Salud Mental
de una comunidad, es importante que consideremos:
Dentro de este contexto contemporáneo usamos calidad de vida para referirnos:
a)al funcionamiento del cuerpo, a su deterioro, expectativas de supervivencia física de-terminados según
índices médicos. Y de acuerdo con ello decimos que tiene una vida pobre,normal, buena..
b)A la vida moral. Al status de agente aurónomo moral para vivir feliz, que expresa sus potencialidades
espirituales en su entorno. Y que a veces lo hace a través de terce-ros:tutelas,familiares...que expresan juicios
donde dicen lo que el otro piensa acerca de su calidad de vida...(responsabilidad muy cargada de subjetividad)
Calidad de vida tiene una gran carga de subjetividad.
Desde lo individual, desde la persona como sujeto autónomo moral comprobamos que hay calidad de vida en
tanto los transtornos, las molestias,las penurias que trae la vida, se compensen con el aprecio que cada uno
tiene por la vida misma.
Si bien la calidad de vida atiende fundamentalmente al presente del individuo, al aquí y ahora, debe pensarse
también cuando hablamos de ella, en la prolongación de ese mo-mento hacia el futuro.
La vida individual tiene además, etapas cronológicas que exigen distintas prioridades y
[Link] etapa tiene así su propia apreciación de calidad de vida.
No son conceptos intercambiables.
Pueden ir juntos en armonía o no.: vida físicamente pobre/supervivencia ple-na,moralmente feliz/infeliz
Por otra parte el concepto de calidad de vida no puede tener un aspecto individual sola-mente sino que
también tiene que mirarse socialmente, ya que individuo-sociedad es una interrelación.
El hombre es un ser de cultural, e irá construyendo sus referencias con el grupo de perte-
nencia:familia,entorno cercano,cultura ... Y actuará en consonancia con cómo los otros actúan con él. El modo
cómo nos mira el entorno aumenta o disminuye nuestra autoesti-ma,y por ende nuestro sentido de calidad de
vida. De acuerdo a la intersubjetividad puede calificarse una vida como
deprimida,suicida..valiosa,marginada..
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-Que la Salud Mental debe ser evaluada como parte del estado de Salud en
general.
-Que la Salud Mental es indisociable de la Calidad de vida de una población.
-Que la Salud Mental es parte integrante del modo de organización y
funcionamiento de una comunidad.
-Que la Salud Mental es un estado de relativo equilibrio.
-Que la Salud Mental incluye situaciones de crisis previsibles e imprevisibles.
-Que la Salud Mental no puede disociarse del grado de participación popular
de una comunidad.
-Que la Salud Mental está determinada por condiciones históricas y culturales.
8-Derechos de los usuarios de Salud Mental.(Ley nacional de Salud
Mental nº 26657. (2010)
Capítulo IV
Derechos de las personas con padecimiento mental
ARTICULO 7° — El Estado reconoce a las personas con padecimiento mental
los siguientes derechos:
a) Derecho a recibir atención sanitaria y social integral y humanizada, a partir
del acceso gratuito, igualitario y equitativo a las prestaciones e insumos
necesarios, con el objeto de asegurar la recuperación y preservación de su
salud;
b) Derecho a conocer y preservar su identidad, sus grupos de pertenencia, su
genealogía y su historia;
c) Derecho a recibir una atención basada en fundamentos científicos ajustados
a principios éticos;
d) Derecho a recibir tratamiento y a ser tratado con la alternativa terapéutica
más conveniente, que menos restrinja sus derechos y libertades, promoviendo
la integración familiar, laboral y comunitaria;
e) Derecho a ser acompañado antes, durante y luego del tratamiento por sus
familiares, otros afectos o a quien la persona con padecimiento mental
designe;
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f) Derecho a recibir o rechazar asistencia o auxilio espiritual o religioso;
g) Derecho del asistido, su abogado, un familiar, o allegado que éste designe,
a acceder a sus antecedentes familiares, fichas e historias clínicas;
h) Derecho a que en el caso de internación involuntaria o voluntaria
prolongada, las condiciones de la misma sean supervisadas periódicamente
por el órgano de revisión;
i) Derecho a no ser identificado ni discriminado por un padecimiento mental
actual o pasado;
j) Derecho a ser informado de manera adecuada y comprensible de los
derechos que lo asisten, y de todo lo inherente a su salud y tratamiento, según
las normas del consentimiento informado, incluyendo las alternativas para su
atención, que en el caso de no ser comprendidas por el paciente se
comunicarán a los familiares, tutores o representantes legales;
k) Derecho a poder tomar decisiones relacionadas con su atención y su
tratamiento dentro de sus posibilidades;
l) Derecho a recibir un tratamiento personalizado en un ambiente apto con
resguardo de su intimidad, siendo reconocido siempre como sujeto de derecho,
con el pleno respeto de su vida privada y libertad de comunicación;
m) Derecho a no ser objeto de investigaciones clínicas ni tratamientos
experimentales sin un consentimiento fehaciente;
n) Derecho a que el padecimiento mental no sea considerado un estado
inmodificable;
o) Derecho a no ser sometido a trabajos forzados;
p) Derecho a recibir una justa compensación por su tarea en caso de participar
de actividades encuadradas como laborterapia o trabajos comunitarios, que
impliquen producción de objetos, obras o servicios que luego sean
comercializados.
Bibliografía:
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1- Laurell Cristina, Algunos problemas teóricos y conceptuales de la
epidemiología social. Ficha de la Cátedra de Salud Pública y Salud Mental de
la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, 1996.
2-Más información sobre el Informe sobre la salud en el mundo en:
[Link]/whr
Sitio web: [Link]
OFICINA REGIONAL DE LA OMS
PARA EL PACÍFICO OCCIDENTAL
3. Galende Emiliano: Psicoanálisis y Salud mental. Paidós. 1994. Buenos
Aires.
4-Colovini, Marité. Participación popular, aunto de la moral, la política o la
ética?. Actas del II Congreso de Medicina Social. Buenos Aires. 1986
5- Ley Nacional de Salud Mental Nº 26657. (2010) disponible en:
[Link]
179999/175977/[Link]. Consultado el 4 de febrero de 2018
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