100% encontró este documento útil (1 voto)
703 vistas30 páginas

Bakugo y Deku: Encuentro Prohibido

Izuku Midoriya ha desaparecido y sus compañeros de clase están preocupados. Bakugo parece saber dónde está Izuku y se dirige a su habitación. Allí se revela que Bakugo ha secuestrado y atado a Izuku, quien comienza a despertar de un sedante. Bakugo parece disfrutar ver a Izuku atado e indefenso.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (1 voto)
703 vistas30 páginas

Bakugo y Deku: Encuentro Prohibido

Izuku Midoriya ha desaparecido y sus compañeros de clase están preocupados. Bakugo parece saber dónde está Izuku y se dirige a su habitación. Allí se revela que Bakugo ha secuestrado y atado a Izuku, quien comienza a despertar de un sedante. Bakugo parece disfrutar ver a Izuku atado e indefenso.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

-Jealousy-

— ¿Alguien ha visto a Midoriya?

El tono de voz de Iida estaba teñido con genuina preocupación, a la vez


que movía sus manos de manera frenética. Sus palabras alertaron a sus
compañeros, que miraron a los alrededores y entre ellos, realizando
todos al mismo tiempo que, efectivamente, su querido compañero de
pecas y cabello verde no había aparecido por horas.

—La última vez que lo vi fue luego del almuerzo... — divagó Uraraka.

—Dijo que no se sentía bien. — nunca dejaba de sorprender a todos


cuando Todoroki hablaba, siendo que en primer año difícilmente alguien
podía sacarle una palabra que no fuese un monosílabo— Logré
convencerlo para que volviera a los dormitorios a descansar.11

—Ese Midoriya... — suspiró Denki, murmurando con la punta de un


cargador entre los labios— Siempre tratando de presionarse hasta el
límite ¡Y luego nos preocupa a todos cuando termina en el hospital!

— ¿Estará bien? — Ochako preguntó, su ceño fruncido levemente en


preocupación.

— ¿Midoriya-chan no estará en su habitación? — Asui llevó un dedo a su


mentón.

Iida se tensó en su lugar, completamente shockeado por su gran falla.


Izuku solía pasar las horas del día en la sala común con sus
compañeros, entrando a su habitación solo cuando comenzaba el toque
de queda en la noche ¿Cómo no había pensado en la posibilidad de que
hubiera entrado en su habitación a descansar?
— ¡Es cierto, Asui-san! — exclamó, energéticamente. El resto de la clase
ya se había acostumbrado a su potente voz— ¡Iré a tocar su puerta para
comprobar su estado de salud!

— ¡Oye, Bakugo! — Kirishima exclamó, mirando a su rubio compañero.


Estaba sentado en uno de los sofás del área común, con sus pies
descalzos encima de la mesa de café mientras miraba algo en su celular.
Una mirada rojiza con el ceño severamente fruncido fue dirigido a Eijirou,
pero ya estaba acostumbrado a las miradas asesinas— ¿No viniste a
buscar algo aquí luego del almuerzo? ¿Acaso lo viste, estaba bien?

— ¿¡Hah!? — exclamó, como siempre hacía siempre que mencionaban


en lo más mínimo a Midoriya— ¿¡Que te hace pensar que siquiera me
daría cuenta que me crucé con un nerd como él!?2

—Quizás que no podemos siquiera decir "mido" que ya estás


insultándolo... — murmuró por lo bajo Sero, ocultando su permanente
sonrisa detrás de su taza de café.

— ¡Es increíble! — dijo Mina a su lado, sin cuidar el tono de su voz— ¡Es
como si tuviera un Dekuradar! Hay veces que se tensa de la nada y unos
segundos después Midoriya aparece en el lugar ¡Como si pudiera sentirlo
antes de tiempo!16

Las risas del autoproclamado Bakusquad no se hicieron esperar, sus


integrantes inmunes a los gritos e insultos del rubio. Sin embargo,
callaron cuando notaron que Katsuki no reaccionó en lo más mínimo,
quedándose callado mientras su mirada seguía pegada a la pantalla de
su móvil.

— ¿Acaso las explosiones lo dejaron sordo? — una mirada furibunda


dirigida hacia ellos les hizo callar.
— ¿Saben? Cuando Bakugo está calmado da mucho más miedo... —
Mineta se unió a la conversación, y los demás solo pudieron asentir en
completo acuerdo.

Se escucharon reproches desde las escaleras, por las cuales apareció


Tokoyami siendo seguido de un enojado e indignado Iida.

— ¡Tokoyami, es muy irrespetuoso que abrieras la puerta de la


habitación de uno de nuestros queridos compañeros de esa manera,
Midoriya podría haber estado en una situación privada!

— ...¿Situación privada? — murmuró por lo bajo Fumikage.8

— ¡Exacto, como dormir!18

— ¿Deku no estaba en su habitación? — Uraraka interrumpió la


conversación. Bakugo frunció su ceño, sin dejar de mirar el celular,
completamente desinteresado de la situación pero sin dejar de
escuchar.1

—Primero tocamos la puerta, pero no contestó, entonces decidí abrir


para ver si estaba adentro — todos escucharon la voz calmada de
Tokoyami, atentos a las noticias— La puerta estaba sin cerrojo y su
mochila estaba ahí, pero él no.4

—Midoriya siempre coloca cerrojo a su habitación cuando sale de ella—


Todoroki frunció su ceño, extrañado. Izuku era muy reservado y le
gustaba mantener su privacidad, su cuarto siempre tenía cerrojo por si
algún curioso quería entrar en ella. Y no era algo de lo cual debieran
sorprenderse, teniendo como compañero de piso a alguien como
Mineta.5
— ¿Estará bien? ¡Que algo le pasara a Midoriya-chan sería muy malo! —
Tooru exclamó, y aunque no la podían ver, podían sentir como agitaba
sus brazos.

— ¿Quizás se quebró un brazo? — Shoji preguntó mediante una de las


bocas de sus tentáculos.6

—Debería hornearle un pastel, por si se le bajó el azúcar — Satou llevó


una mano a su mentón, pensativo. Todos sabían el amor eterno que su
compañero de pecas tenía por el katsudon, pero ¿Cuál era su dulce
favorito?10

— ¡Brillaré exclusivamente para él para que se le suba el ánimo! —


Aoyama exclamó, posando para una cámara invisible.20

Katsuki comenzó a exasperarse, su humor decayendo a cada segundo


mientras de las bocas de sus compañeros solo salían pensamientos y
comentarios preocupados por el nerd. Se tensó cuando Koji le preguntó
suavemente a su conejo si había visto algo, pero sus hombros se
relajaron cuando al parecer el animal no había salido de la habitación de
su dueño en todo el día.9

—Por favor chicos, cálmense un poco. — Yaoyorozu interrumpió la


preocupación colectiva con su tranquila voz— Seguramente Midoriya-san
no se sentía bien y acudió a Recovery Girl, debe estar en la enfermería.

—Alguien podría ir a ver si está allí.

Mirando su celular atentamente, de la nada se levantó, guardándolo en


su bolsillo y comenzando a dirigirse a las escaleras.1
— ¿Baku-bro? ¿A dónde vas? — Por supuesto que no podría retirarse
sin que Kirishima le cuestionara su comportamiento. Bakugo rodó los
ojos, gruñéndole.

—Tanta palabrería sobre el nerd de mierda me hace enfermar.2

Sus compañeros quedaron satisfechos con su respuesta, sin cuestionar


su comportamiento. De hecho, les sorprendía que no hubiera
reaccionado antes.

Cuando Katsuki se alejó de la sala común y nadie lo estaba viendo dejó


salir su perversa sonrisa, la cual había contenido todo ese rato en frente
de sus compañeros. Se dirigió tranquilamente hacia su habitación,
dejando atrás todo el barullo de la clase en la búsqueda del nerd de
mierda.

Porque él sabía exactamente donde estaba Deku.23

-x-

Entró a su habitación, cerrando la puerta detrás de él suavemente y


colocándole cerrojo. Un fino hilo de luz se colaba entre las pesadas
cortinas, iluminando levemente el ambiente. Katsuki sonrió al divisar la
silueta encima de su cama, tal como la había dejado, que comenzaba a
removerse poco a poco.

Dejó su celular sobre su escritorio, al lado de la cámara que había


utilizado para vigilar a su presa y saber cuándo comenzaba a despertar.
Escuchó un leve quejido confundido, y se acercó para prender la luz de
su velador. Apretó su entrepierna con una de sus manos, tratando de
contener su excitación ante la imagen frente a sus ojos.4
Izuku yacía en la cama boca abajo, aún confundido por la droga que le
había proporcionado, completamente desnudo. Bueno, no estaba
desnudo si es que las sogas podían considerarse una vestimenta.32

Cuerdas rojas ataban todo el cuerpo del nerd, manteniéndolo amarrado


firmemente sin permitirle ningún tipo de movilidad. Sus rodillas estaban
flexionadas y sus manos atadas detrás de su espalda en un conjunto de
complejos nudos; junto con una mordaza hecha con su propia corbata
del instituto.12

Bakugo se relamió los labios, satisfecho con el trabajo que había hecho
más temprano. Carajo, incluso se la había jalado con la sola imagen de
Deku atado de esa manera, teniendo que contenerse a cogérselo
mientras estaba dormido.

Y es que con ese año y medio que habían cursado en UA, Izuku había
cambiado. Había evolucionado. Los músculos se habían asentado
perfectamente por su cuerpo, con la grasa corporal en lugares
estratégicos que lo volvían deliciosamente firme, pero a su vez suave.1

No era solamente su cuerpo, era su jodida cara. Bakugo conocía a Deku


desde la cuna, lo había visto crecer, pero aunque siempre había tenido
un rostro que no se alejaba de lo común, la adolescencia lo había
cambiado. Pero era diferente a él, diferente a Todoroki. Porque ellos eran
calientes, eran apuestos; y aunque Izuku llegaba a compararse, entraba
completamente en otra categoría. Deku era jodidamente bonito.25

Su rostro redondeado le daba un aire suave y adorable, con sus mejillas


llenas de pecas que cruzaban por el puente de su pequeña nariz. Sus
labios eran gruesos, con un pequeño y discreto lunar en el borde
izquierdo del inferior, que se tenían un tentador color rosado de manera
natural. Y sus ojos. Sus jodidos, enormes, redondos, verdes ojos,
enmarcados por largas pestañas rizadas. Quien dijera que no le gustaba
tener esos lindos ojos mirando hacia su persona mentía.

Y por supuesto, con su brillante e inocente personalidad, Deku tenía a


todos detrás de él. A donde quisiese que fueran sus encantadores rizos
verdes y su alegre risa; gente le seguía.

Y obviamente, eso le enojaba. Mucho. Pero ahora lo tenía allí,


al precioso Deku que todo el mundo adoraba, lo tenía atado en su cama.
Se mordió el labio, alejándose del ángulo de visión del nerd. No quería
revelar su identidad, no todavía.1

Midoriya se removió una vez más, la niebla de la droga comenzando a


dispersarse lentamente de su mente, permitiéndole recuperar el
conocimiento. A medida que la razón se deslizaba nuevamente a su
sistema sus forcejeos aumentaron, luchando inútilmente con las sogas
que ataban ajustadamente sus muñecas. Una exclamación se ahogó en
la mordaza cuando Deku realizó que estaba desnudo, y Katsuki dejó
escapar una risita.2

El muchachito de pecas dejó de forcejear por un momento, tratando de


reconocer el lugar donde estaba infructíferamente. Parecía ser una de las
habitaciones de los dormitorios, pero era oscura y nunca la había visto.
Bakugo se mordió el labio, acariciando el comienzo de una erección
lánguidamente por encima de sus pantalones deportivos. Sus ojos
estaban pegados a la manera en la que las sogas apretaban la piel
morena, hundiéndose suavemente en ella sin cortar la circulación en
ningún punto.6
En el momento que escuchó el sonido chisporroteante del One for All
activándose y los rayos de energía cubrir los brazos de Deku fue que
supo que tenía que intervenir. El chico se sobresaltó cuando una mano
se paseó suavemente por su espalda fraccionada por las sogas, en una
caricia sutil pero firme. Y justo antes de que pudiera romper los amarres
de sus muñecas para enfrentar al potencial villano que lo tenía atado de
una manera tan... peculiar, este hizo aparición en su campo visual.

— ¿¡Khhchhn!? — se escuchó la exclamación confundida a través de la


mordaza. El uso del One for All cesó, pero el forcejeo no. Deku lo miraba
con sus jodidos ojos verdes llenos de reproche, un sonrojo inundando
sus mejillas al encontrarse en una situación tan vergonzosa con su amigo
de la infancia ¿Acaso todo eso era una broma?11

Un escalofrío sacudió todo su cuerpo cuando los dedos de Katsuki,


ásperos y calientes, volvieron a acariciar su piel. Su forcejeo se detuvo,
siendo reemplazado por su respiración agitada contra la almohada y una
mirada acusadora que seguía cada movimiento del rubio. En ese año y
medio que llevaban cursando en UA su relación había mejorado mucho
en ciertos aspectos —aunque en otros permanecía igual—, pero ¿Eso?
Eso era completamente nuevo.2

Un gimoteo involuntario quedó ahogado contra la mordaza cuando la


mano de Katsuki apretó su piel, trazando líneas invisibles que unían sus
múltiples lunares en su espalda. La otra se dirigió a sus muslos,
separándolos un poco y haciendo que Deku se desesperara, tratando de
cerrarlos. Sin embargo, al haber estado tantas horas en una posición tan
antinatural sus músculos estaban debilitados, un cosquilleo molesto
invadiendo sus extremidades.2
—Hmm... — Katsuki pronunció, completamente complacido con la vista
— Pobre inútil Deku, despertando desnudo y amarrado en una
habitación, completamente a mi merced, sin siquiera saber que pasó.13

— ¡Hmm! ¡Hmmgh! — el muchachito comenzó a despotricar,


sacudiéndose y retorciéndose. Izuku realmente no entendía que era lo
que sucedía, pero a su mente llegaba la posibilidad de haber hecho
algo, cualquier cosa, que enojara al rubio — lo cual no era muy difícil—, y
que este se estuviera vengando, aprovechándose de su debilidad.

¿Qué ganaba Kacchan atándolo desnudo de esa manera? ¿¡Acaso


quería matarlo de la vergüenza!?15

Katsuki sonrió, forzando los muslos de Izuku a separarse. Los


movimientos se detuvieron abruptamente, escuchándose solamente la
respiración entrecortada de Deku. Acarició la suave piel, paseando sus
dedos por las sogas que ataban sus pantorrillas a sus cuádriceps,
flexionando sus piernas. Cuando su mano subió hasta el trasero del nerd,
resaltado por las sogas que pasaban justo debajo de la curva de sus
nalgas, lo sintió sobresaltarse nuevamente y ahogar un quejido.1

Izuku sollozó, completamente confundido y alerta. El ángulo no le


permitía ver las manos de su compañero, y cada toque era una completa
sorpresa. Sin embargo, Katsuki estaba complacido. No solamente por los
quejidos confundidos y lloriqueos del jodido nerd debajo suyo, sino
porque si Deku realmente quisiera liberarse de todo eso, ya lo hubiera
hecho.23

Después de todo ¿Qué le costaba activar su One for All para liberarse de
las garras de su amigo de la infancia?4
Sus dedos trazaron un camino invisible hasta hundirse entre las nalgas
de Deku, rozando descaradamente su agujero y su entrepierna,
enviándole escalofríos por toda la espalda. Sonrió cuando escuchó un
gemidito quedo acompañado de un temblor que sacudió todo el cuerpo
lleno de pecas.

—Estuve practicando todos estos meses haciendo estos nudos ¿Sabes?


—Comentó, sintiendo los estremecimientos del nerd— Practicando
técnicas, patrones... esperando el momento oportuno para aplicarlos en
ti.33

Tironeó de un nudo en su espalda, enfatizando sus palabras. El torso de


Deku se elevó por un momento antes de soltarlo, dejando que rebote
suavemente en su colchón.

— ¿Bastante ajustados, cierto? — paseó sus manos por la tibia espalda


de su acompañante, su piel erizada por el frío de la habitación y los
estremecimientos que lo azotaban cada vez que Katsuki lo tocaba en
puntos estratégicos. Aunque el rubio parecía extremadamente impasible
con la situación, su máscara se quebró por un momento cuando apretó
una de las nalgas de Izuku, soltando un gruñido de placer— Carajo...tu
culo me tiene loco, nerd.6

Deku gimoteó contra la mordaza, sonrojándose violentamente por las


palabras y las caricias. Bakugo masajeó su trasero, apretándolo sin
ningún decoro y disfrutando de ver como sus dedos dejaban huellas
blancas por la fuerza.

—Todo tu jodido cuerpo me tiene loco, mierda... pareces estar hecho a


mano para ser follado, con estas piernas... — paseó sus manos por el
lugar mencionado, acariciando la piel con devoción— esta jodida
cintura...4

La respiración de Izuku estaba acelerada, junto con su corazón que


galopaba con fuerza dentro de su pecho. No entendía que era lo que
sucedía ¿Qué quería Kacchan? Cerró los ojos, gimiendo
involuntariamente cuando los dedos presionaron sobre sus hoyos de
venus. ¿Cómo demonios Katsuki sabía exactamente dónde tocar? Se
sentía traicionado por su cuerpo, reaccionando de maneras tan
indecorosas a los toques de su compañero. Pero no podía evitarlo.5

Se sentía tan bien.

Los masajes y caricias continuaron, dos dedos paseándose nuevamente


por su ano y perineo, rozándolo descaradamente sin llegar a tocar su
creciente erección. Izuku tenía ganas de llorar ¿Cómo era posible que en
esa situación, amarrado contra su voluntad y siendo manoseado por un
hombre, su cuerpo se calentara de tal manera?4

Una mano tomó su rostro, haciéndole enfocar sus ojos acuosos en los
orbes rojizos de Katsuki. Sus mejillas ardían bajo el toque de las yemas
ásperas de su amigo de la infancia, y sus rizos naturalmente revoltosos
caían desordenadamente sobre su frente.

—Cada vez que abres tu jodida boquita mi polla salta —gruñó,


acariciando rudamente con su pulgar su labio inferior, que rodeaba la
mordaza. Izuku gimoteó, removiéndose excitado por las palabras.
Entrecerró sus ojos cuando Kacchan acercó su boca a su oído,
susurrándole palabras indecorosas, rozando su oreja sonrojada con sus
labios— Me dan ganas de ponerte de rodillas y follar tu garganta hasta
que llores, correrme en toda tu cara de muñequita y corromper esa aura
de inocencia que todo el mundo adora tanto de ti.25

Deku gimoteó, saliva empapando la corbata que lo mantenía


amordazado.

— ¿Qué dirían los demás si te vieran ahora? — Katsuki habló en su oído,


dejándole sentir la calidez de su aliento. La mano que no estaba ocupada
acariciando entre sus nalgas se estiró hasta el buró, tomando lo que
parecía ser una botella de lubricante. Izuku comenzó a hiperventilar por
la visión, removiéndose sobre las sábanas— Ahora mismo están
preocupados por ti, buscándote... después de todo, desapareciste luego
del almuerzo.

Deku, siendo una persona tan perspicaz e inteligente, no tardó en


comenzar a atar cabos. Frunció su ceño, a pesar de las caricias
pecaminosas que enviaban corrientes eléctricas por sus nervios, y
protestó una vez más.

— ¡Hhngl!

—Si, idiota, el que te sintieras mal luego del almuerzo fue mi culpa
¿Acaso el que hayas despertado desnudo en mi habitación no te daba
una pista?1

Izuku frenó su forcejeo, mirando como su secuestrador dejaba caer


lentamente el lubricante sobre dos de sus dedos con los ojos bien
abiertos. Dirigió su mirada a los ojos de Katsuki, dejando salir un patético
gimoteo cuestionante ante lo que se venía.

—Es gracioso lo fácil que fue — comentó, como si estuviera hablando del
clima, como si sus dedos no estuvieran embadurnados en lubricante
listos para introducirse en su trasero—. Dejar caer un poco de polvo en el
katsudon que comes tan a gusto.6

La realización comenzó a tomar lugar en los orbes esmeraldas de Izuku,


su cuerpo sacudiéndose por los hipidos y sollozos que trepaban por su
garganta.

—Pobre idiota Deku — dijo maliciosamente, rozando la entrada de su


víctima con sus dedos húmedos y resbaladizos—. Desmayándose en su
habitación solo para ser secuestrado, amarrado como un perro... —se
acercó a su oído, dejando salir una risita al sentir los temblores de su
acompañante—... y follado como una puta.23

Antes de que Deku pudiera quejarse, introdujo uno de sus dedos en el


estrecho agujero, sintiendo los espasmos del cuerpo debajo de él.
Frunció un poco su ceño, encontrándolo bastante apretado, mientras
palpaba los interiores de su amigo de la infancia con su yema. Miró el
rostro de Izuku, encontrándolo contraído en una mueca de concentración
e inconformidad, mientras su nariz se expandía y contraía al ritmo de su
respiración entrecortada.

Hundió su dígito hasta el nudillo, removiéndolo suavemente. Deku bufó


contra la mordaza, luchando nuevamente contra los amarres que lo
sujetaban. Katsuki sonrió.

¿A quién quería engañar?

—Que flojo estás aquí atrás — mintió, cerca de su oído. Los forcejeos se
detuvieron y el temblor volvió— ¿Acaso estuviste follando con el
bastardo mitad-mitad? ¿Dejando que te llene de su semen caliente? ¿O
quizás es frío?57
Deku gimoteó, negando, sintiendo un segundo dedo comenzar a abrirse
paso junto al primero.

—O quizás estuviste con Kirishima... seguro te gustan bien duras...40

Escuchó un "¡No!" ahogado contra la corbata, Izuku cerró los ojos y


frunció su ceño.

— ¿Entonces fue con cuatro ojos? Espero que no acabe tan rápido como
corre — dijo, con una risita. Deku agitó su cabeza de lado a lado en
negación.47

—¡Nh! ¡Nh! ¡Nh!

Katsuki tomó la mata verde de cabellos de Deku, tironeándolo un poco


mientras se inclinaba para hablar en su oído. Hundió sus dedos más
profundo, rozando suavemente la próstata de su pareja. El ceño fruncido
de Izuku flaqueó un momento, siendo sobrepuesto momentáneamente
por una expresión de puro placer.

— ¿No? —sonrió diabólicamente, introduciendo un tercer dedo y


penetrándolo con ellos rítmicamente— No me sorprendería que fuese
con otra persona, después de todo, todos quieren follarte, Deku.24

Izuku se sonrojó, la saliva empapando la corbata y escurriendo por su


mentón. Frunció su ceño y giró el rostro, buscando alejarse de su vista.
Kacchan dejó salir una risita, aunque tratara de esconderse, los
espasmos y gimoteos que escuchaba cuando golpeaba su próstata a
consciencia lo delataban.

—Tomarte de tu linda cinturita, acariciar tus muslos y empotrarte contra


cualquier lado para hacerte gritar — jaló de los rizos, haciendo que Deku
volteara. Sonrió cuando pudo ver el rostro pecoso completamente
derretido en placer culposo, esos ojos color jade inundados en lágrimas
que se deslizaban por sus mejillas sonrojadas— Aprietas este lindo culo
en ese ajustado traje de héroe, que te queda como una segunda piel...
no dejas nada a la imaginación. Algún día alguien va a tener un
accidente por distraerse al estar mirando tu cuerpo.34

Deku gimoteó suavemente, sonrojándose y desviando la mirada


avergonzado. Las palabras de Katsuki lo avergonzaban de sobremanera,
eso era seguro. Que dijera todas esas cosas sucias sobre su cuerpo y
sobre lo que las personas pensaban de él — ¿Eran todas esas cosas
verdad? —, hacía que la sangre le bullera por las venas, acumulándose
en parte en sus mejillas.

Y decía en parte, porque Izuku no podía evitar sentirse terriblemente —y


culposamente—, excitado por toda la palabrería sucia que Kacchan
dejaba salir cerca de su oído. Y junto con eso, esos
malditos dedoshaciendo estragos en su interior, tocando su zona
erógena y enviando escalofríos placenteros por toda su columna.

Se suponía que él era heterosexual. A él le gustaba Uraraka ¿Cierto?


Sus acolchonados senos, su estrecha cintura de avispa y sus caderas
amplias.65

Entonces ¿Por qué su pene se hallaba dolorosamente erecto y húmedo


al tener los dedos de un hombre, de Kacchan, rozando su interior? ¿Por
qué se sentía tan malditamente bien tener esas callosas manos
recorriendo su piel, apretándolo y acariciándolo con lujuria?3

—Demonios, Deku. Ni siquiera teniendo sexo callas tu maldita boca— se


sobresaltó, dándose cuenta que había estado murmurando contra la
mordaza. Katsuki acarició su labio— Debería darte mi polla para callarte.
Estarías más feliz con eso en tu boca que con tu corbata ¿Cierto?

Izuku quiso negar, realmente quiso. Pero a ese punto, ni siquiera estaba
seguro si realmente no quería.

Bakugo sonrió nuevamente, en esa expresión tan antinatural para su


rostro que solo aparecía cuando traía problemas. Ya lo tenía
exactamente donde lo quería. Disfrutó viendo como la carita de Deku se
contraía por el placer, sus ojos vidriosos y brillantes algo desenfocados,
enmarcados por sus pestañas húmedas. Las lágrimas estaban secas por
sus mejillas llenas de pecas, inundadas en un sonrojo. Su respiración era
rápida y entrecortada, luchando por llevar aire a sus necesitados
pulmones.

Y lo más delicioso de todos, sus gemidos.

Rozó de nuevo la próstata, haciéndole gimotear nuevamente. Poco a


poco se iba deshinibiendo, dejando salir esos pecaminosos sonidos que
solo hacían que la erección en sus pantalones se endureciera más.

Cuando Deku movió sus caderas hacia atrás, buscando más de su


mano, supo que estaba listo.

— ¿Qué pasa? ¿Tres dedos no son suficiente para ti? — preguntó,


acariciándose a sí mismo por encima de los pantalones. Los ojitos de
Deku se dirigieron automáticamente a la carpa que se formaba en estos,
dejando salir un patético gemidito entrecortado. Sonrió, enganchando el
elástico de sus pantalones y comenzando a bajarlo lentamente,
disfrutando de como esa mirada verdosa no se despegaba de su
virilidad. Cuando bajó lo suficiente su erección se liberó, dando un
pequeño salto y quedando a la vista de su pareja.7
Deku miró su polla, luego sus ojos, y luego de nuevo a su polla, portando
esa expresión de sorpresa y miedo. Otro gemidito solitario se ahogó en la
mordaza, los temblores azotaron de nuevo el pequeño cuerpo en una
mezcla de expectación y temor.

Cuando Katsuki comenzó a acariciarse, gimiendo por el placer de la


fricción, Izuku no pudo alejar su vista aunque su mente le pidiera a gritos
que lo hiciera. Y tampoco pudo evitar pensar que era jodidamente
grande.

Mucho más que tres dedos, eso era seguro.8

Kacchan tomó su mentón, girando levemente su rostro. Deku cerró los


ojos cuando lo cacheteó suavemente con su erección, manchando su
mejilla con pre-semen. Quitó los tres dedos de su interior, y no pudo
evitar sentirse vacío.6

¿Qué le estaba sucediendo?

Katsuki recogió la gota de presemen con su pulgar y bajó la corbata.


Izuku jadeó, boqueando con la saliva escurriéndose. Quiso decir algo,
quejarse, rogar. Pero antes de que pudiera formular algo, el dedo invadió
su boca, haciéndole probar el líquido salado. Acarició su lengua con la
yema, tocando los rellenos labios decorados con esporádicos lunares,
inflamados por la mordaza.3

Entonces, luego de unos segundos, Deku miró a sus ojos y chupó.9

—Mierda, sí... — gimió, acariciando su erección ante la vista de esos


labios cerrándose alrededor de su dígito y succionando suavemente. La
lengua acarició su yema, sintiendo debajo de la agriedad del presemen el
característico dulzor de la nitroglicerina.11
Katsuki sonrió, quitando su dedo, riéndose ante el quejido confundido y
necesitado que Deku dejó salir. Antes de que pudiera decir algo, volvió a
colocarle la mordaza rudamente.

— ¿Tanto te gusta chupar? — Izuku recién en ese momento pareció


realizar lo que había hecho, sonrojándose violentamente. Tuvo la
mordaza fuera de su boca, tuvo la oportunidad para gritar por ayuda,
pero lo único que hizo fue chupar el dedo de Kacchan sumisamente.

Deku pensó para sí mismo ¿Cuándo había dejado de forcejear contra las
sogas?

¿Por qué demonios no utilizaba el One for All para liberarse de los
amarres?4

Un dedo pasó tentativamente por encima de su dilatada entrada,


enviándole un escalofrío y el fantasma de la extraordinaria sensación de
los dedos acariciando su próstata, expandiendo su interior.

Katsuki se movió de su lado, abriendo sus piernas y posicionándose


detrás de él, entre ellas.

Izuku comenzó a hiperventilar, sintiendo el caliente tronco de la erección


de Kacchan acariciar entre sus nalgas, a la vez que esas peligrosas
manos aferraban su trasero y lo abrían. Gimoteó, su mente y cuerpo en
desacuerdo con respecto a todas las sensaciones que lo inundaban.

Bakugo alineó su glande con el agujerito, sonriendo al verlo contraerse y


dilatarse alrededor de él. Tomó el lubricante y tiró un gran chorro,
asegurándose de humedecer bien toda la zona. Sintió a Deku temblar y
removerse, extrañado por la sensación.5
Apretó su trasero con saña, amasándolo fuertemente y calentando sus
palmas con su Quirk. Deku gimió al sentir la chisporroteante y familiar
sensación del preámbulo de las explosiones en esa zona tan sensible, el
aroma dulce de la nitroglicerina a punto de hacer combustión inundando
toda la habitación.

Y entonces, golpes en la puerta.22

Izuku salió de su ensoñación momentáneamente, respirando fuerte por la


nariz ante la idea de que alguien entrara y lo viera así. Amarrado, a punto
de ser follado y sin hacer nada para detenerlo.

— ¿Bakugo? ¿Estás ahí? — se dejó escuchar la voz de Kirishima, y a


Katsuki por poco le revienta una vena del coraje que sentía. Justo en el
mejor momento.8

La manija se movió, haciendo que Deku comenzara a forcejear para


liberarse, sin embargo, estaba trabada.

— ¡Jodido pelos de mierda, no trates de irrumpir en las habitaciones de


los demás así como así!

— ¡Lo lamento, hombre! — se excusó, detrás de la puerta— Oye


Bakugo, sé que te preguntamos hace un rato, pero ¿Sabes algo de
Midoriya?

Katsuki sonrió, apretando el trasero de su víctima y acariciando su


entrada con el glande.

— ¿Hah? ¿Deku? — el nombrado se removió debajo suyo, soltando


leves quejiditos y tratando de escurrirse de su agarre inútilmente.

—No lo encontramos, no sabemos dónde está...


Izuku abrió sus ojos cuando la punta entró, penetrando su esfínter y
estirándolo.

— ¿Y qué mierda te hace pensar que yo sabría dónde está ese nerd
inútil? —Bakugo apretó su cuerpo hacia abajo, pegándolo al colchón y
dejando su trasero alzado descaradamente. Comenzó a empujar, su
erección abriéndose paso centímetro a centímetro dolorosamente,
ocupando mucho más que tres simples dedos. Deku gimoteó, girando su
rostro hacia la almohada para amortiguar sus quejidos.5

—Por lo menos podrías preocuparte ¿Sabes? No estaba en la


enfermería tampoco ¿Y si le sucedió algo realmente malo?1

— ¿Algo malo? — sonrió, penetrándolo hasta que la mitad de su polla


estuvo enterrada en él, para luego retroceder lentamente y volver a
embestir, acelerando el paso con cada estocada y llegando cada vez
más profundo.

— ¡Puede haber sido atacado por villanos, o tenido un accidente! — a


Katsuki le molestó de sobremanera el tono preocupado de
Kirishima ¿Quién mierda se creía para actuar así? Preocupándose por
Deku como si fuera algo más que su amigo y compañero de clases.

Izuku por un momento pareció algo sorprendido por la atención de


Kirishima, su mirada fijada en la puerta, pero se aseguró de borrar esa
expresión con una profunda embestida. Los ojos verdes rodaron hacia
atrás, sus párpados trémulos cerrándose y la corbata amortiguando un
sonoro gemido. Había dado justo en la próstata.31

—Ese idiota debe estar entrenando como un maniático que no sabe


contenerse en algún rincón de la UA — Se inclinó hacia adelante,
apoyando sus manos a cada lado de la cabeza de Deku y pegando su
pecho contra su espalda. Acercó su boca al oído de su víctima—. O
quizás se lo están follando por el culo — dijo en voz alta, siguiendo su
conversación con Kirishima pero dejando que su aliento caliente rozara la
oreja del nerd—. Más probable la segunda.10

Deku gimoteó ante la cruel ironía, tratando de acallar sus gemidos para
no ser escuchado. Porque tener una polla adentro de su trasero estaba
comenzando a sentirse demasiado bien.

— Deja de hacer ese tipo de chistes, Midoriya no es así — la voz de


Eijiro dejó entrever un pequeño tono de molestia.26

Katsuki dejó salir una risita diabólica antes de tirar de los nudos en la
espalda de Deku, levantándolo con él y dejándolo arrodillado sobre la
cama. Pegó su pecho contra la espalda, escuchando complacido los
gemidos necesitados a la par de sus embestidas. Mordió el hombro lleno
de pecas, tratando de regular su respiración y no sonar tan agitado. Con
esa posición llegaba mucho más profundo.

— ¿Ah, no? — su voz salió algo jadeante, hablando sin parar de penetrar
ese apretado trasero. Tironeó de los rizos de Deku, consiguiendo un
quejidito y las lágrimas deslizarse nuevamente por sus mejillas, mezclas
de la enloquecedora combinación de placer y dolor.10

— ¡Por supuesto que no! — afirmó, como si supiera todo en el


mundo. Como si Deku en ese momento no estuviera con su polla
enterrada hasta el fondo— Él es súper masculino, e independientemente
de sus... gustos... no estaría con cualquier persona.10

Katsuki tenía que darle la razón en eso. Él no era una


cualquier jodidapersona.5
— ¿Hah? — dijo, hastiado— Lo dices como si no te importara, como si
fuera tan solo tu amigo... — escuchó un nervioso "¡Lo es!" del otro lado
de la puerta. Comenzó a retirarse del interior de Deku lentamente,
haciéndole sentir la fricción de su pene deslizándose fuera de su esfínter
— Como si tu mismo no quisieras follártelo hasta dejarlo sin voz.18

Hubo un pequeño silencio del otro lado, podía imaginarse a Kirishima


boqueando avergonzado.

— ¡Eso no es...!

—Tomando sus caderas, tironeando su cabello... — iba haciendo esas


cosas a medida que las hacía, disfrutando de los temblores y escalofríos
del cuerpo debajo de él. Deku podía ser lindo cuando estaba
completamente sumiso y tomando por el culo. Salió hasta dejar
solamente el glande dentro, sintiendo como el agujerito se contraía
necesitado alrededor de su eje. Malditamente perfecto—. Y jodiéndolo
tan profundo que sienta el sabor de tu polla en su lengua.3

Lo penetró hasta el fondo, tapando con su mano por encima de la


mordaza para ayudar a amortiguar el grito que emitió, sus ojos girando
hacia atrás por el placer que azotó todos sus nervios. El golpe había
dado exactamente en su próstata, e Izuku sentía como si todo su sistema
nervioso hubiera hecho cortocircuito, dejando su cabeza zumbando y su
estómago cosquilleando de una manera peligrosamente familiar.

Él... no podía ¿Cierto? No había manera de que llegara al orgasmo por


ser embestido por detrás.7

Otro golpe a su próstata le hizo dudar de esa última afirmación.


— ¡Joder, no, hombre! — Kirishima exclamó, indignado, aunque se
notaba la duda y vergüenza inundando su tono de voz. Maldito mentiroso
—. Iré a chequear si está en algún gimnasio entrenando...

Con ello, se escucharon los pasos apresurados de Eijiro alejarse de la


puerta, y Katsuki pudo hundirse nuevamente en el placer de tener al
nerd para él, y solo para él.

Ningún bastardo mitad-mitad acosándolo, ninguna gorda robándose su


tiempo, ningún maníaco ojeroso hablándole en los pasillos, ninguna chica
rana con su lengua asquerosa y ningún jodido Kirishima buscándolo por
todos lados.8

Tironeó de los rizos verdes, pegándolo más a su cuerpo, y comenzó a


besar su cuello con hambre. Tiñó esa dermis pálida llena de pecas con
marcas violetas y mordidas salvajes, asegurándose de dejarlas en zonas
visibles para que todo el mundo supiera que Deku era
malditamente suyo.

Ese muñequito de labios gruesos y ojos grandes estaba gimiendo por él,
apretándose alrededor de él e iba a recibir dentro suyo el semen de él.

— ¡K-Khhchn! — le escuchó gimotear a través de la mordaza. Pero


aunque su voz expresaba queja, su cuello se inclinaba hacia el costado,
dándole más espacio para marcar.

—Te quejas mucho, forcejeas mucho, pero mira cómo te dejas—


murmuró, embistiéndolo más fuerte al acercarse al orgasmo—. Si
realmente no quisieras esto, si realmente no me quisieras follándote, te
hubieras liberado desde un principio.3

Deku gimoteó, negando inútilmente. Porque él sabía perfectamente que


todo eso era verdad.
— ¿Te gusta? — susurró, mordiendo el lóbulo de su oreja. Acarició
rudamente su cuerpo con la mano libre, pasando por sus muslos, su
cadera y su cintura— ¿Te gusta tener mis manos ásperas recorriéndote?
¿Te gusta ser masajeado en la próstata, Deku?

— ¡Hn-n! — gimió con la garganta seca, su cuerpo sacudiéndose por la


hipersensibilidad de sus sentidos. Sus extremidades cosquilleaban
levemente por la presión que generaban las sogas, y la sensación de
poder ser completamente maniobrado al gusto y disposición
de Kacchan hacía que su mente se volviera inservible por la excitación.

La mano de Katsuki comenzó a dejar salir humo, la nitroglicerina


comenzando a hacer combustión por la excitación del momento.24

—Si te soltara ahora mismo — dirigió una de sus manos a los amarres
de una rodilla de Deku, el calor de su palma haciendo chisporrotear la
cuerda roja— Seguramente lo único que harías sería ponerte en cuatro,
alzar tu trasero y rogarme porque te haga correrte.

La cuerda se cortó, haciendo que la poderosa pierna de Izuku se liberara.


Este gimoteó, las embestidas dentro de él evitando que pudiera coordinar
sus movimientos. La cuerda que ataba su otra rodilla también cedió,
permitiendo que Katsuki abriera sus piernas aún más, aprovechándose
del nuevo ángulo para llegar más profundo.

Entonces, Deku súbitamente se fue de cara contra el colchón, sus


muñecas siendo liberadas del agarre de las sogas. Ahogó un grito
cuando una fuerte estocada llegó especialmente profundo, pero antes de
que pudiera hacer algo con su nueva libertad, fue girado abruptamente.

Quedó cara a cara con Kacchan, pudiendo observar su mirada rojiza


completamente perdida en el placer y su cabello rubio desordenado y
húmedo por el sudor. Su cuerpo, firme y lleno de músculos, se alzaba
sobre él de manera imponente, haciéndole sentir —aunque él tuviera
igual o más musculatura que su amigo de la infancia—, pequeño.

Y demonios, eso le encendía.

¿Por qué se sentía tan bien estar debajo de un hombre, de Katsuki? Ser
tocado por sus callosas, calientes y malditamente peligrosas manos. Ser
rodeado por esos firmes músculos que se flexionaban por el esfuerzo y el
movimiento. Tener esa enorme polla dentro de él abriéndolo y haciendo
que su sistema nervioso entrara en cortocircuito.20

Kacchan sonrió, de esa manera tan característica y molesta —esa


sonrisa que nunca auguraba nada bueno—, y tomó una de sus piernas,
poniéndola sobre sus hombros. Izuku se sintió hipnotizado por esos iris
rojos que lo miraban fijamente, a su vez que abría su boca, dejando ver
sus blancos y alineados dientes, y mordía su muslo.

Apretó las sábanas, las embestidas tomando fuerza y haciendo que la


cama se golpeara rítmicamente contra la pared. Sollozó, incapaz de
formular oraciones coherentes, y levantó una mano temblorosa hasta su
rostro para quitarse la mordaza.7

Izuku trató de decir algo, realmente trató. Alguna queja, algún


insulto, alguna plegaria. Algo. Pero simplemente pudo formular versiones
rotas y distorsionadas del nombre que había llamado desde que tenía
memoria.

—K-Kacchan... Kacchan... — sus ojos se mantenían fijos en la mirada


carmesí de su compañero, que se dedicaba a dejar un colorido collage
de chupones y marcas por toda la piel de sus piernas. Katsuki cambió el
ángulo de las embestidas, inclinándose sobre su cuerpo e imprimiendo
más fuerza en cada una— Kach...-Ah-Ah-Ahhhn.

—Mierda, Deku... Mierd-Ah! — Bakugo se mordió el labio, cerrando los


ojos y enfocándose en la abrumadora sensación de los interiores de
Izuku estrechándose y apretando alrededor de él por la nueva posición
—. Debería haber hecho esto hace tanto tiempo... debería haberlo hecho
cuando todavía estábamos en la secundaria, tenerte solo para mí...

Midoriya tragó dificultosamente, su garganta sintiéndose seca y pastosa.


Frunció su ceño levemente, buscando su voz para poder formular algo
más que el nombre de su compañero y rival.

—K-Kacchan... idiota... — Era un avance, pensó. Frunció su ceño y cerró


los ojos cuando Katsuki castigó su osadía con una certera estocada
apuntada a su punto erógeno—. Bésame...12

— ¿Hah? ¿Te pones romántico ahora, Deku? —se burló. Sin embargo,
no se esperó que Izuku utilizara sus ahora liberadas manos para tomarlo
del cabello y arrastrarlo a un beso húmedo del cual tomó rápidamente el
control, inmiscuyendo su lengua en esa boquita pecaminosa y
mordisqueando su labio inferior.

Sus embestidas se volvieron frenéticas, penetrando a Deku con fuerza,


sus testículos chocando contra las nalgas llenas de pecas. Una de las
poderosas manos del nerd se aferró a su cabello y la otra rasguñó
desesperadamente su espalda, buscando algo a lo que aferrarse entre
todas las electrizantes y enloquecedoras sensaciones que lo invadían.2

Katsuki se irguió, rompiendo el contacto. Embistió a consciencia contra la


próstata de Izuku. Una, dos, tres veces acompañadas cada una de un
corto y sonoro gemidito fueron suficientes para que Deku se corriera
copiosamente sobre su abdomen, su negada erección palpitando a
medida que los hilos de semen eran expulsados, cayendo sobre los
surcos de sus abdominales.

Un sollozo entremezclado con gemido acompañó el éxtasis de Izuku, las


sensaciones explotando por su cuerpo y creando un hormigueo que lo
sacudió de pies a cabeza. Gimoteó cuando Katsuki siguió embistiendo,
sobre-estimulándolo a la vez que perseguía su propia liberación. Deku
gritó mudamente, su boca abriéndose sin que ningún sonido saliera de
ella, cuando sintió a su pareja correrse dentro suyo a la vez que
enterraba sus dientes en su cuello.11

Izuku miró el cielorraso de la habitación, su garganta seca y su cuerpo


vibrando por los estragos del reciente orgasmo. Kacchan colapsó encima
suyo, respirando pesadamente sobre su cuello y aplastándolo con su
peso corporal. Sus brazos se enredaron sobre él, abrazándolo
suavemente en un contacto extrañamente íntimo.

Luego de un corto minuto su rival se irguió de nuevo, mirándolo a los ojos


y sonriendo malévolamente.

—Mierda, estás hecho un jodido desastre— le dijo, con la voz pastosa,


admirando los rizos desordenados sobre la almohada de su cama, sus
labios hinchados y humedecidos por los besos, y esos ojos verdes
desenfocados y vidriosos por las nuevas sensaciones, sus pupilas
dilatadas al máximo—. Justo como te debes ver.

Deku pareció reaccionar, bajando de su nube de placer y desviando la


mirada.

—No...
—Mira esto. — Bakugo se inclinó hacia adelante, hablando nuevamente
en su oído de esa manera tan enloquecedora y sucia—. Te corriste
solamente por tener mi polla dentro tuyo, Deku.

—Ah... — abrió sus ojos, realizando súbitamente que había llegado al


orgasmo más jodidamente intenso de toda su vida sin siquiera tocar su
pene en ningún momento. Un escalofrío azotó su espina dorsal al sentir
como Kacchan se retiraba de su interior, dejándole con la inevitable
sensación de vacío.

Y unos segundos luego de eso, la humedad del semen de Katsuki


escurrirse fuera de su agujero.

—Idiota... — logró pronunciar, respirando dificultosamente a grandes


bocanadas de aire—. Eres un... psicópata...17

— ¿¡Hah!? — respondió agresivamente, encontrándose con una mirada


mezcla de reproche y determinación hacia él.

—Un...celópata...Me secuestraste... — tragó, la saliva haciendo la tarea


de hablar menos dificultosa.

— ¿Sigues enojado por eso? — volvió a sonreír, esa mueca maliciosa


impresa permanentemente en su rostro, esa que siempre aparecía
cuando Katsuki planeaba y realizaba una travesura, y le salía bien—
¿Incluso después de que lo disfrutaste como una ramera?2

—P-Podrías haberme preguntado — no se resistió cuando Katsuki lo


hizo a un lado, acomodándose en su costado y tomándolo de la cintura
para acercarlo más a su cuerpo. En serio ¿Cariñitos y abrazos después
de follarlo como un animal?18
Aunque bueno, el calor natural que desprendía el pecho desnudo de
Kacchan si se sentía bien...5

—No hubieras dicho que si, pedazo de inútil — gruñó, hundiendo su


rostro en el cuello de Deku besándolo nuevamente, buscando dejar más
marcas— "Oye Deku ¿Me dejas sacudirte los sesos a estocadas y
follarte hasta que no puedas siquiera hablar apropiadamente?" Me
parecía malditamente difícil que aceptaras.27

Izuku se estremeció por las palabras, y por el hecho de que las había
hecho verdad.

—Todo el mundo siempre estando detrás de tu trasero, mirándote,


deseándote... me sacan de mis casillas. Y tú, como un jodido inocente,
no te das cuenta de que todos quieren comer tu trasero de un bocado. —
Apretó sus nalgas, acercándolo más a su cuerpo y disfrutando del
gemidito que Deku dejó salir cerca de su oído —Eso me queda pendiente
para la próxima.4

-x-

Izuku apareció por las escaleras, vestido con una curiosa bufanda
enredada alrededor de su cuello. Se encontró con varios de sus
compañeros en la sala común. Cuando lo vieron se levantaron,
completamente sorprendidos. Un coro de diferentes llamados a su
nombre lo recibió, junto con un torrente de preguntas.1

— ¿Dónde estabas, Deku-kun? — Uraraka se acercó a él, con sus


grandes ojos color castaña mirándolo desde abajo. Pero por alguna
razón, ahora no le generaban nada más que ternura y cariño fraternal.

Mierda, Katsuki había cogido la heterosexualidad fuera de él.21


—E-Entrenando... —logró decir estranguladamente, con la voz más fina
de lo normal. Desvió la mirada a un costado, él apestaba para mentir.

— ¡Realizamos una gran búsqueda de tu persona, Midoriya! — Iida


aportó enérgicamente, moviendo frenéticamente su brazo— ¿¡Ya te
encuentras mejor luego de tu indisposición luego del almuerzo!?

— Si... gracias por preocuparse...

— ¿Estás seguro, Midoriya? — la suave y monótona voz le sorprendió


desde atrás, encontrando a Todoroki parado detrás suyo, quizás un
poco cerca— ¿Por qué llevas una bufanda?13

Las palabras de Kacchan azotaron su mente, haciéndole sonrojar. Era


imposible que sus amigos tuvieran esos pensamientos de él ¿Cierto?

— ¡Si estoy mejor! — chilló, alejándose de un salto y evitando la otra


pregunta— C-Creo que me prepararé un té en la cocina para mejorar...

No preguntaron nada más, y eso le dio paso para caminar hacia las
alacenas. Pero mientras se dirigía, la voz de Kirishima le detuvo a mitad
de sus pasos.+

—Midoriya... ¿Por qué estás rengueando?

También podría gustarte