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Dirty Talk

Este documento describe una escena de sexo explícito entre dos personajes masculinos. Contiene lenguaje gráfico y detalles sexuales. A pesar de la resistencia inicial de uno de los personajes, ambos terminan participando voluntariamente en el acto sexual.
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Dirty Talk

Este documento describe una escena de sexo explícito entre dos personajes masculinos. Contiene lenguaje gráfico y detalles sexuales. A pesar de la resistencia inicial de uno de los personajes, ambos terminan participando voluntariamente en el acto sexual.
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-Dirty Talk-

Izuku no entendía exactamente qué era lo que estaba pasando, pero


sabía que le gustaba.15

Gimió cuando sintió una mano tomar algunos mechones de su pelo y


tironearlo hacia atrás, haciendo que su espalda sudada se arqueara y su
cuello se extendiera. Un momento estaba charlando con Shoto sobre la
misión pasada, y al otro estaba encerrado en un armario de limpieza
mientras le cogían el culo como si no hubiera un mañana. Y Oh dios...

Su cuerpo temblaba de la excitación y el placer mientras era golpeado


constantemente contra la mesa del depósito. Y temía que en cualquier
momento la fuerza de los empujones terminara por romperla y llevarlos a
ambos al piso. Tendría más de un moretón cuando todo eso terminara.

Pero ¿Qué era eso?

Lo único que sabía exactamente era que Kacchan le había arrastrado


lejos hacia algún armario olvidado sin explicaciones, le había arrancado
los pantalones y bueno, después de eso no había podido pensar con
claridad. Las callosas manos apoderándose de cada milímetro de su piel
mientras su cuello se enrojecía por los besos y mordidas hacían la tarea
algo extremadamente difícil.1

Se mordió el labio, cerrando los ojos. Aunque no podía decir que no le


gustaba sentir a su amigo de la infancia embestirlo mientras sus
poderosas manos se aferran a sus caderas con saña; su lado racional —
ese que Kacchan había explotado hasta la estratósfera—, le exigía
algunas explicaciones.
Llevó una de sus manos hacia atrás con algo de dificultad, hasta llegar a
la cadera de Kacchan, tratando de empujarlo un poco para que se
detuviera. Lo único que obtuvo fue un gruñido casi salvaje y su pecho
siendo aplastado contra la superficie de la mesa bajo el peso de Katsuki.

Él estaba realmente enojado. Rodó los ojos, tiritando cuando una


embestida profunda golpeó duramente en él. Se corregía, estaba
iracundo.

Kacchan y él habían peleado hace dos semanas, y desde ese momento


no se habían vuelto a dirigir la palabra a pesar de que vivían y dormían
juntos. E Izuku debía admitir, más allá del enojo que le daba el
ser asaltado de tal manera y no recibir explicaciones, su cuerpo vibraba
de la alegría al sentir la piel de Katsuki contra la suya otra vez.

Mordió su labio, tratando de contener sus gemidos, lo que se le hacía


condenadamente difícil. Buscó nuevamente separarse del hombre detrás
suyo, pero el maldito sabía muy bien dónde y cómo tocar cada parte de
su cuerpo. Cuando sintió los dedos cubiertos por el duro cuero de los
guantes de su traje de héroe apretar su cintura, no pudo contenerse y
dejó salir un gemido suave, seguido por otro mucho más ruidoso al sentir
como Kacchan golpeaba tan profundo otra vez.

—B-basta... detente... — logró articular con dificultad. Como respuesta


sintió un jalón en su cabello que le hizo enderezarse, dejando paso libre
a su pareja para que besara su cuello con hambre, dejando marcas
violetas. Katsuki empujó profundo, haciendo que su cuerpo temblara
mientras se ponía en puntitas y los dedos de sus pies se contraían. Pero
las embestidas no volvieron, en vez de eso se dedicó a mover sus
caderas con parsimonia. Tan lento. Tan bueno.
Si algo lo volvía loco más que Kacchan empujando lenta, profunda y
certeramente; era cuando de repente comenzaba con las poderosas
embestidas que lo levantaban un poco del suelo.

—Ah... demonios, Deku... Mier- Ah!

Y si había algo que lo volvía incluso más loco, eran los gemidos que su


pareja dejaba salir cerca de su oído. Y lo hacía a propósito.1

El sonido de la piel chocando contra piel, la húmeda y caliente


respiración de Kacchan contra su dermis sensible, las manos
enguantadas apretando su cadera y cintura. Sintió cómo se pegó incluso
más, entrando, jodiéndolo más. No entendía como siquiera eso era
malditamente posible, pero se limitó a cerrar los ojos.7

Oh, cierto. Tenía que tratar de detenerlo.30

Antes de que pudiera tratar de decir algo, Katsuki lo interrumpió


golpeando profundamente en él, arrancando un pequeño grito de su
garganta. El rubio le obligó a subir una de sus rodillas a la pobre mesa.

—Pides que me detenga... — la voz gruesa y jadeante de Kacchan cerca


de su oído le hizo estremecer y girar hacia otro lado, rehuyendo de los
juguetones labios que besaban su oreja. Un nuevo tirón en su cabello lo
devolvió a la posición original, manteniéndolo firme. Trató de controlarse,
pero realmente no pudo contener los gemidos que escapaban de su boca
al ritmo de las embestidas — Pero mira como lo disfrutas, como tu
pequeño cuerpo de puta reacciona ante mi toque.40

Lloriqueó ante el mar de sensaciones que le invadían, jadeando


sonoramente cuando la mano libre de Katsuki se deslizó hasta rozar sus
pezones por encima de la tela verde de su traje de héroe.
—Se sincero conmigo, Deku... — le escuchó susurrar con la voz
distorsionada por el placer— Esto te encanta ¿Cierto?13

No respondió, no podía responder. Si abría su boca lo único que iban a


salir eran gemidos rotos sin sentido, que ya difícil le era contenerlos con
los labios juntos. Sin embargo, Katsuki era impaciente, y conocía
exactamente cada partecita del cuerpo de Izuku que, con solo rozar,
sabía que el héroe de pecas se derretiría.

Una combinación muy conveniente.

El rubio apretó con saña la carne del muslo de Midoriya que estaba
encima de la mesa, subiendo la mano lentamente, sin aflojar el agarre,
hasta la nalga. Paró sus embestidas y sin delicadeza empujó la cabeza
de Deku contra la mesa de nuevo, dejándolo incluso más vulnerable. No
se preocupó por tener cuidado, después de todo, Katsuki
sabía perfectamente como Izuku amaba que fuera rudo.1

La mano que había dedicado a apretar el perfecto trasero del nerd aflojó
su agarre. Sus dedos dejaron de clavarse en la suave carne solo para
manosearlo un poco. La sensación de la tersa y caliente piel hizo que
emitiera un sonido gutural desde la garganta, disfrutando plenamente de
la vista. No dejó descansar a su pareja ni un segundo antes de levantar
su mano y darle una sonora nalgada, arrancándole un lindo chillido que
le hizo sonreír con sorna.29

—Te hice una maldita pregunta.3

Katsuki lo soltó, ocupándose de quitarse los gruesos guantes de su traje


de héroe. No se preocupaba porque Izuku tratara de liberarse, después
de todo, si realmente hubiera querido escaparse de su asalto lo habría
hecho hace mucho, y él estaría en el suelo con la nariz sangrando. Sus
manos temblaban por tocar directamente la morena piel de su amante,
sintiendo escalofríos cuando sus yemas rozaron la tibieza de la dermis
en la cintura de Deku.9

Izuku tragó, cerrando los ojos y esperando. Podía sentir las manos de
Kacchan cerrándose en su cadera, sosteniéndolo y afirmándolo. Con la
respiración entrecortada, se movió un poco, esperando, anhelando las
embestidas. La polla de su novio estaba enterrada dentro de él,
palpitante. Su propia hombría estaba dura y húmeda, completamente
desatendida mientras manchaba la parte frontal de su traje de héroe.41

Se desconcertó completamente cuando sintió como Katsuki salía de él a


una velocidad que solo podía ser una burla. Miró sobre su hombro, con
los ojos verdes cristalizados y las mejillas encendidas. Realmente no
quería, maldita sea, pero no pudo evitar dejar salir un pequeño sonidito
necesitado.

— ¿Qué pasa, Deku? ¿Acaso no querías que me detuviera? — preguntó,


con sorna. Izuku se sorprendió de lo terco que podía llegar a ser su
novio. Lo suficientemente terco como para resistir la urgencia de follarlo
solo para conseguir que dijera lo que quería.2

No debería sorprenderlo tanto, de todas maneras. Desde niño Kacchan


había sido un pequeño bastardito que se las ingeniaba para conseguir
todo, de una manera u otra. Y siempre lo lograba.20

Izuku hubiera querido darle una lección y, por una vez, no darle a ese
rubio malcriado todo lo que quisiera en bandeja de plata. Pero no podía
ayudar el hecho de que, aunque actuara como un mocoso, no era
exactamente un niño.
—K-Kacchan... — gimió, tratando de buscar su voz. Abrió los ojos
cuando fue recompensado con su novio empujando dentro de él de
nuevo, tan lento, demasiado lento. No necesitó nada más para
comprender el patrón de las cosas.

—Si siguiera cogiéndote como bien te lo mereces... — un escalofrío


recorrió la espalda de Izuku ante el pensamiento, erizándole la piel por la
anticipación—....cuando tú me pediste que me detuviera, se sentiría
como que te estoy forzando. Nada heroico ¿Cierto, Deku?2

Dos podían jugar ese juego.

Izuku acomodó sus brazos, apoyando su cabeza en ellos. Miró a


Kacchan por sobre su hombro, y se estremeció cuando sus ojos se
encontraron con los orbes rojos que parecían devorarlo. Mordió su labio
inferior, disfrutando de la vista de su amigo de la infancia con la
respiración agitada, el rostro sonrojado y el pelo revuelto detrás de él.

Katsuki sonrió cuando notó como Deku le estaba chequeando


completamente.

Ya lo tenía.

—Kacchan... fóllame...38

No necesitó que se lo dijera una segunda vez.

La embestida que Katsuki le propinó lo tomó por sorpresa, haciéndole


estremecer. Mordió la tela de la manga de su traje, tratando de ahogar
los vergonzosos sonidos que pujaban por salir de su garganta.

—Pequeña mierda descarada. — Se las arregló para decir entre dientes,


atravesado por una risa—. Tú quieres que me ponga realmente rudo
¿No?34
Oh dios, sí. Definitivamente, Izuku quería que se pusiera rudo.12

— Esto realmente te encanta ¿Lo disfrutas? — Katsuki tomó una de las


nalgas de Deku, separándole un poco. Sonrió ante la vista, sintiendo el
morbo recorrerlo. Amaba ver como su polla desaparecía en el perfecto
trasero del héroe número uno de Japón, como tomaba cada centímetro
de él—. Mira esto, como tu agujero me succiona hasta las bolas ¿Me
extrañaste? ¿Extrañaste que follara tu lindo culo?52

Izuku gritó y lloriqueó, rasguñando la madera de la mesa. Sintió un


peligroso crujido, pero las caderas de Kacchan chocando contra las
suyas a esa velocidad le impedían hilar dos pensamientos juntos. Llevó
una de sus manos hacia atrás, en la desesperación del frenesí, y aferró
sus dedos a la carne de Katsuki.8

—Dos semanas, Deku... — se inclinó para susurrar en su oído, entrando


más profundo. Su amante gimió, y él aprovechó para deslizar una de sus
manos por la esculpida espalda y llegar al cierre del traje. Ni siquiera se
había preocupado por abrirlo antes, romperle los jodidos pantalones
había sido más rápido— ¿Te sentiste solito?40

Por supuesto que se había sentido solito. Kacchan y él habían peleado


por alguna razón que, en esas circunstancias, su cerebro no podía lograr
recordar. Y pasar de tener sexo desenfrenado —porque con
Katsuki, siempre era desenfrenado—, cada un par de noches a,
literalmente, ser ignorado por su novio y solo sentir su calor cuando
compartían la cama para ir a dormir; lo había desestabilizado.

Izuku quería llorar, gritar y decirle a Katsuki que sí, lo había extrañado.
Que sí, le encantaba todo eso. Pero que, por favor, no se detuviera.
Gimió cuando sintió una mano escabullirse por debajo de su traje,
llegando a sus pezones. Los pellizcó con fuerza y los retorció,
arrancándole un lloriqueo.

—De todas maneras, tuviste compañía ¿No? — una risa ácida salió entre
los labios de su pareja, y súbitamente sus embestidas se pusieron más
rudas, haciendo que se mordiera la manga de su traje en un infructífero
intento de combatir la enloquecedora mezcla de dolor y placer—. Te la
pasabas charlando todo el tiempo con el bastardo mitad-mitad, siendo
todo amistoso...9

Tomó solo un poderoso empuje. Izuku gimió, la mesa crujió, y de repente


casi se va de cara al suelo. La pobre y vieja madera del mueble por fin
había cedido a la fuerza del amor que Kacchan le estaba propinando por
detrás.34

— ¡Por la jodida mierda! — Katsuki, sintiendo la rabia bullirle la sangre al


ser interrumpido por la inoportuna mesa, tomó sin delicadeza el cabello
de Deku y lo estampó contra la pared adyacente, consiguiendo un leve
quejido de dolor. Sonrió, empujando de nuevo, sintiendo el pequeño
cuerpo temblar bajo su toque—. Supongo que esta posición no está tan
mal ¿Eh?3

—Kacchan... ¡Dios! — Tiritó, buscando desesperadamente aferrarse de


algo.13

— ¿Lo sientes? ¿Sientes como así llego incluso más profundo dentro de
ti? — susurró en su oído, sintiendo cosquillas en la nariz por los suaves
rizos verdes que la acariciaban. Mordió suavemente el lóbulo, para
después lamer el hélix y, finalmente, besar detrás de la oreja. Sonrió
contra la piel caliente de Deku cuando escuchó un largo gemido
necesitado.9

Izuku se derretía cuando besaban detrás de su oreja. Katsuki lo sabía.

—Hace tiempo que no te daba una buena follada contra alguna pared...
— le susurró— ¡Carajo! Podría tenerte así todo el día... todo el maldito
día...16

Deku lo sabía, por como las embestidas se habían vuelto cada vez más
erráticas y la manera en la que la voz de Kacchan sonaba a punto de
quebrarse; que su pareja estaba cerca. Y él no estaba mejor, no cuando
en esa posición cada embestida rozaba deliciosamente su próstata.

Las manos de Katsuki recorrieron su cuerpo con frenesí, pasando las


yemas por sus pezones, sus abdominales y terminando por rodear su
cadera y apretar su trasero.

—Hmm... — Katsuki dejó salir un sonido ronco de pura satisfacción.


Presionó con el pulgar una de las tantas pecas que adornaba las nalgas
del héroe número uno. Sonrió ante el pensamiento de que solo él podía
saber que estaban ahí, escondidas detrás del traje verde y los ñoños
interiores de All Might.22

Se mordió un labio, empujando hacia adelante y apretando al pequeño


nerd contra la pared en el proceso, haciéndole gemir suavemente. Se
relamió ante la vista de sus caderas blancas chocando y aplastando a la
mullida retaguardia que, en comparación con su piel, era tentativamente
morena.

—Tu culo es jodidamente perfecto... — Katsuki dejó salir una risa ácida,
acelerando las embestidas de nuevo — Apuesto a que el pajero de
Todoroki se la jala todas las noches fantaseando con él.42
— ¡Ah! ¡No! — Izuku negó, completamente sonrojado. Shoto era uno de
sus mejores amigos y tenían una relación muy cercana, pero habían
aclarado los sentimientos hace mucho tiempo. Quizás Todoroki había
tenido un crush con él en su momento, pero estaba dispuesto a superarlo
y no entrometerse en su relación con Kacchan.

Pero, por supuesto, hacerle entender eso a Katsuki era una cosa muy
diferente.

—Fantaseando con tus lindas y fuertes piernas enredadas en su


traumatizado trasero...24

—Shoto no... -¡Ah, dios!... — Izuku pensó bien qué decir. Dependiendo
de sus palabras, todo eso tendría un desenlace diferente.

Si era posible, quería poder caminar al salir de ese armario.9

Aunque ya dudaba que pudiera hacerlo.

Gimió cuando una mano de Katsuki se levantó y abofeteó una de sus


nalgas. No le había gustado para nada que mencionara el nombre de
otro hombre seguido de una exclamación de placer puro.3

Deku a veces se preguntaba por qué rayos no mandaba a Kacchan y sus


celos irracionales al demonio. Si se lo ponía a pensar, estos también
habían influido en su discusión de hace dos semanas.2

Mordió su labio y se vio obligado a cerrar los ojos cuando sintió como su
pareja se centraba especialmente en acariciar su punto G. Ah, por eso.18

—Él es... solo mi amigo... — dijo entre jadeos, suspirando cuando la


boca del rubio comenzó a dejar besos calientes por su cuello—. Él no
puede tocarme así... solo tú puedes, Kacchan...
—Jodidamente cierto en eso, Deku. — sus embestidas se volvieron
frenéticas, haciendo que unas escobas apoyadas cerca de ellos se
cayeran. Aunque en otro momento Izuku se hubiera preocupado por el
ruido, sinceramente, luego de dos semanas de abstinencia eso no podía
importarle menos.

—Te extrañé, Kacchan... — logró formular, escuchando un gruñido de


satisfacción cerca de su oreja. Una mano se deslizó suavemente por
debajo de la tela de su traje, pasando por su abdomen y llegando hasta
su polla. Un gemido largo salió de su garganta cuando por fin fue
atendido, sintiendo su piel hipersensible al tacto de su pareja.5

Un par de embestidas más y Katsuki gimió bajo en su oído,


estremeciéndose y corriéndose dentro suyo. Izuku, al escuchar a su
pareja perderse en el éxtasis y sentir como su interior recibía su caliente
semilla; también se dejó llevar por el orgasmo, lloriqueando cuando
Kacchan lo masturbó duramente, solo para sobre-estimularlo.1

El silencio reinó entre ambos, solo siendo interrumpido por sus


respiraciones entrecortadas y desesperados intentos de entrar algo de
aire a sus pulmones. Deku tragó y llevó su cabeza hacia atrás,
apoyándola en el hombro de su pareja. Sentía como si no tuviera huesos.

—Dios, Kacchan... — suspiró, disfrutando de las manos de Katsuki hacer


trazos invisibles por su abdomen.

No pudo verlo, pero casi que pudo escuchar a su novio sonreír con


sorna.

—Mírate, te dejé ronroneando como un gatito.13


—Hmm...— suspiró y maldijo al aire cuando lentamente salió de él,
haciéndole caer en la cuenta del temblor constante de sus piernas. Abrió
los ojos sorprendido cuando un par de dedos tocaron su entrada.

—Un gatito que recibió su lechita.44

— ¡Kacchan! — chilló, indignado, separándose de él. Pero en donde dejó


de ser sostenido, sus piernas le fallaron y tuvo que agarrarse como pudo
de la pared. Un quejido abandonó sus labios, pero se negaba a ceder.
Respiró hondo y buscó fuerzas, esperando que los efectos del reciente
orgasmo dejaran de enviarle escalofríos.

Escuchó el sonido metálico característico de la hebilla de un cinturón, y


asumió que Katsuki estaba acomodándose la ropa. Lo maldijo en voz
baja. En el frenesí del asalto, el que su novio hubiera roto la parte trasera
de su traje de héroe con un simple tirón de sus manos —haciéndolo ver
como su fuera papel y no tela resistente a altos impactos—, le había
parecido algo enfermizamente sexy. Pero ahora que estaba en un
armario de limpieza sin un cambio de ropa, se preguntaba qué demonios
haría.

Su mente se nubló cuando sintió una posesiva mano en su cadera, y de


nuevo esos condenados besos detrás de su oreja. Suspiró, girando el
rostro para que tuviera más acceso.

—No esperes que alguna vez vuelva a contenerme dos jodidas semanas.

Izuku rió. En otro lugar, con otra persona, quizás hubiera esperado algo
romántico —o por lo menos, unas disculpas—, pero era Kacchan con
quien estaba tratando. Y sabía que esa mano con el pulgar brindándole
suaves caricias eran la manera que tenía Katsuki para comunicarle lo
que sentía.2
"No volvamos a estar distanciados tanto tiempo"4

—Odié que estuviéramos peleados estas dos semanas. — se giró


suavemente, haciendo una mueca por el dolor. Era incómodo, sí.
Definitivamente, Kacchan había estado haciendo de las suyas ahí. Pero
no era insoportable. Miró los ojos rojos de su pareja—. ...pero no puedo
quejarme del sexo de reconciliación.

De nuevo, vio aparecer esa molesta sonrisita de superioridad que tanto


caracterizaba a su novio. La gentil caricia en su cadera pasó a ser un
firme agarre que se deslizó —seguramente "sin querer"—, hasta su
trasero. Su desnudo trasero.

—Podría acostumbrarme a discutir contigo y reconciliarnos cada noche.

Izuku rió. De por si las discusiones estaban a la orden del día entre ellos.

— ¿Ah, sí? — Se acercó a susurrarle al oído—. Ya tengo una discusión


para "reconciliarnos" luego.

Alzó su puño y lo estampó contra la mejilla de su novio, sin utilizar toda


su fuerza, pero si la suficiente como para que le duela.22

— ¿¡De donde saco un cambio de ropa ahora!? ¡Kacchan!

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