Juan David Espinosa – 201912340
Joyce / 2022-02 - Informe de lectura #1
La decadencia de una ciudad en Dublineses
El presente informe de lectura tiene como propósito dar cuenta de mi experiencia de lectura
del libro Dublineses de James Joyce, centrándome particularmente en la atmosfera que se
crea en algunos de los cuentos, y cómo esto refleja una visión de un Dublín decadente.
Creo que una de las cosas que más me llamó la atención acerca de los cuentos en mi
lectura de Dublineses es la forma en la que estos están estructurados, pues la mayoría parecen
terminar en punta, sin darnos una respuesta precisa, o con la sensación de que no mucho
acaba de suceder, como si el autor quisiera que los temas quedaran implícitos. Pero, aunque
queda esta duda al final de muchos de los cuentos, también hay una sensación que permanece
después de leer, algo que puede ser incomodidad o melancolía, y creo que allí está en gran
parte la clave de lectura del libro.
Desde el primer cuento, “Las hermanas”, y en otros como “Arcilla”, o “Los muertos”,
hay cierta sensación de pérdida, como de algo que falta o que no está completamente bien, y
creo que esta es la atmosfera que Joyce quiere captar, la de un Dublín en deterioro. En el caso
de “Las hermanas”, se nos cuenta la historia del padre Flynn, quien acaba de morir, y de su
relación con el narrador del cuento, un niño que era cercano al difunto.
A lo largo del cuento, encontramos comentarios acerca del padre, e imágenes que nos
generan una sensación de desgrado, como un sueño que tiene el protagonista: “El rostro gris
no dejó de seguirme. Le oí murmurar, y comprendí que había algo que deseaba confesar.
Noté que mi alma se replegaba a alguna región depravada y placentera, y en ella le encontré
de nuevo, esperándome” (Joyce 7). Además, cerca del final del cuento, cuando aparecen las
hermanas del padre, estas mencionan que se encontraba algo raro últimamente, perdiendo el
sentido y realizando todo tipo de cosas extrañas.
Para mí, esta sensación de curiosidad e incomodidad que genera la historia del padre
Flynn, su comportamiento extraño, y su eventual muerte, es la forma en la Joyce decide
representar el deterioro de la religión en Dublín. Es como una especie de desliz; algo que
parece tan sagrado e importante, visto a través de los ojos del niño protagonista (que
representa igualmente la ingenuidad), se transforma lentamente en algo misterioso y extraño,
como algo que pierde sentido y da ecos de ser algo depravado al final. Es quizá así la forma
en la que el autor irlandés percibe una religión que pierde su propósito.
Pero este no es el único cuento donde encontramos esta sensación de decadencia y de
pérdida, pues es algo que podemos ver en otro relato como “Arcilla”, por medio de la historia
de María. Aunque el cuento parece ser la sencilla historia de una mujer que viaja a su casa
familiar para celebrar la Víspera de Todos los Santos, hay algo melancólico allí, pues a María
se le olvidan las cosas en repetidas ocasiones (el bizcocho de ciruelas, una parte de una
canción), y en el juego de los platos toca la arcilla, lo que tradicionalmente representa la
muerte. Joyce parece querer expresar una sensación de inevitabilidad en este relato, de lo
cercano de la muerte y del deterioro, y lo hace mediante el personaje de María, alguien que
todos ven decaer pero que “nadie intentó que se percatara de su equivocación” (88).
De esta forma, lo que percibí en varios de los cuentos de Dublineses es la sensación
de una sociedad en declive, una sociedad que se deteriora lentamente tanto en sus
instituciones como en sus personas y en lo que estas sienten (como sucede con el amor en
“Los muertos”), y este es el Dublín que Joyce intenta representar por medio de sus relatos.
Referencias bibliográficas
Joyce, James. Dublineses. Bogotá: Casa Editorial El Tiempo, 2002.