Sylvia Plath
1. Biografía
2. Prosa
3. Poemas
4. Importancia
Biografía:
Sylvia Plath nació el 27 de octubre de 1932 en Boston, Estados Unidos. Ella comenzó a
escribir poemas desde temprana edad y empezó a publicarlos en el periódico mientras
estudiaba en Cambridge con una beca Fulbright.
Allí conoció a su marido, Ted Hughes, y también a Anne Sexton y Robert Lowell, quienes
influenciaron su poesía. Después de viajar unos años por EEUU se establecieron en
Boston. Allí Sylvia tuvo un aborto, hecho que a su vez vemos reflejado en su obra. Su lucha
contra la depresión y sus intentos de suicidio también eran un tema frecuente en sus obras,
como podemos ver en La Campana de Cristal, su novela más conocida.
En Inglaterra Sylvia y Ted tuvieron dos hijos, pero su matrimonio duró apenas unos años y
Ella se mudó con sus hijos para retomar con su vida.
Desgraciadamente, la mañana del 11 de Febrero de 1963, Sylvia dejó el desayuno
preparado para sus hijos y metió la cabeza dentro del horno, provocando así su propia
muerte.
Prosa:
Durante su carrera, Silvia Plath escribió seis obras en prosa, entre las que podemos
encontrar varios diarios, cartas y alguna novela. Su novela más conocida es la Campana de
Cristal, aunque no la publicó bajo su nombre, sino con el pseudónimo de Victoria Lucas.
La campana de cristal es una novela de sustrato semi autobiográfico, ya que esta se tratan
temas como las terapias de choque en EEUU para tratar enfermedades mentales, el
feminismo etc. En la protagonista de la historia podemos ver a Sylvia reflejada como la
mujer feminista que era, pero también con los problemas psicológicos con los que luchó
toda su vida.
Poemas:
Carta de amor
No es fácil expresar lo que has cambiado.
Si ahora estoy viva entonces muerta he estado,
aunque, como una piedra, sin saberlo,
quieta en mi sitio, mi hábito siguiendo.
No me moviste un ápice, tampoco
me dejaste hacia el cielo alzar los ojos
en paz, sin esperanza, por supuesto,
de asir los astros o el azul con ellos.
No fue eso. Dormí: una serpiente
como una roca entre las rocas hiende
el intervalo del invierno blanco,
cual mis vecinos, nunca disfrutando
del millón de mejillas cinceladas
que a cada instante para fundir se alzan
las mías de basalto. Como ángeles
que lloran por la gente tonta hacen
lágrimas que se congelan. Los muertos
tenían yelmos helados. No les creo.
Me dormí como un dedo curvo yace.
Lo primero que vi fue puro aire
y gotas que se alzaban de un rocío
límpidas como espíritus. y miro
densas y mudas piedras en tomo a mí,
sin comprender. Reluzco y me deshojo
como mica que a sí misma se escancie,
igual que un líquido entre patas de ave,
entre tallos de planta. Mas no pienses
que me engañaste, eras transparente.
Árbol y piedra nítidos, sin sombras.
Mi dedo, cual cristal de luz sonora.
Yo florecía como rama en marzo:
una pierna y un brazo y otro brazo.
De piedra a nube iba yo ascendiendo.
A una especie de dios ya me asemejo,
hiende el aire la veste de mi alma
cual pura hoja de hielo. Es una dádiva.
-Este poema de Sylvia Plath habla sobre su relación con su marido; que a pesar de este
poema llamarse “carta de amor”, trata más bien de las continuas infidelidades de su marido,
el maltrato al que fue sometida, sus depresiones nerviosas, su posterior separación, etc…
En este poema podemos resaltar, el tono reivindicativo con el que se dirige a su marido por
ejemplo cuando dice:”Si ahora estoy viva entonces muerta he estado,
aunque, como una piedra, sin saberlo,
quieta en mi sitio, mi hábito siguiendo.
No me moviste un ápice, tampoco
me dejaste hacia el cielo alzar los ojos en paz, sin esperanza, por supuesto,
de asir los astros o el azul con ellos.” Lo cual es un verso con un cierto toque feminista, algo
muy atrevido e impactante teniendo en cuenta que este poema fue escrito en los años 60’s,
donde revelarte contra tu marido y no ser el prototipo estandar de mujer florero no esta en
absoluto bien visto.
PAPI
Tú ya no, tú ya no
Me sirves, zapato negro
En el que viví treinta años
Como un pie, mísera y blancuzca,
Casi sin atreverme ni a chistar ni a mistar.
Papi, tenía que matarte pero
Moriste antes de que me diera tiempo.
Saco lleno de Dios, pesado como el mármol,
Estatua siniestra, espectral, con un dedo del pie gris,
Tan grande como una foca de Frisco,
Y una cabeza en el insólito Atlántico
Donde el verde vaina se derrama sobre el azul,
En medio de las aguas de la hermosa Nauset.
Yo solía rezar para recuperarte.
Ach, du.
En tu lengua alemana, en tu ciudad polaca
Aplastada por el rodillo
De guerras y más guerras.
Aunque el nombre de esa ciudad es de lo más corriente.
Un amigo mío, polaco,
Afirma que hay una o dos docenas.
Por eso yo jamás podía decir dónde habías
Plantado el pie, dónde estaban tus raíces.
Ni siquiera podía hablar contigo.
La lengua se me pegaba a la boca.
Se me pegaba a un cepo de alambre de púas.
Ich, ich, ich, ich,
Apenas podía hablar.
Te veía en cualquier alemán.
Y ese lenguaje tuyo, tan obsceno.
Una locomotora, una locomotora
Silbando, llevándome lejos, como a una judía.
Una judía camino de Dachau, Auschwitz, Belsen.
Empecé a hablar como una judía.
Incluso creo que podría ser judía.
Las nieves del Tirol, la cerveza rubia de Viena
No son tan puras ni tan auténticas.
Yo, con mi ascendencia gitana, con mi mal hado
Y mi baraja del Tarot, y mi baraja del Tarot,
Bien podría ser algo judía.
Siempre te tuve miedo: a ti, a ti
Con tu Luftwaffe, con tu pomposa germanía,
Con tu pulcro bigote y esa
Mirada aria, azul centelleante.
Hombre-pánzer, hombre-pánzer, Ah tú…
No eras Dios sino una esvástica
Tan negra que ningún cielo podía despejarla.
Toda mujer adora a un fascista,
La bota en la cara, el bruto
Bruto corazón de un bruto como tú.
Mira, papi, aquí estás delante del encerado,
En esta foto tuya que conservo,
Con un hoyuelo en el mentón en lugar de en el pie,
Mas sin dejar por eso de ser un demonio,
El hombre de negro que partió
De un bocado mi lindo y rojo corazón.
Yo tenía diez años cuando te enterraron.
A los veinte intenté suicidarme
Para volver, volver a ti.
Creía que hasta los huesos lo harían.
Pero me sacaron del saco
Y me amañaron con cola.
Y entonces supe lo que tenía que hacer.
Creé una copia tuya,
Un hombre de negro, tipo Meinkampf,
Amante del tormento y la tortura.
Y dije sí, sí quiero.
Pero, papi, esto se acabó. He desconectado
El teléfono negro de raíz, las voces
Ya no pueden reptar por él.
Si ya había matado a un hombre, ahora son dos:
El vampiro que afirmaba ser tú
Y que me chupó la sangre durante un año,
Siete años, en realidad, para que lo sepas.
Así que ya puedes volver a tumbarte, papi.
Hay una estaca clavada en tu grueso y negro
Corazón, pues la gente de la aldea jamás te quiso.
Por eso bailan ahora, y patean sobre ti.
Porque siempre supieron que eras tú, papi,
Papi, cabrón, al fin te rematé.
-Este poema está contado por una niña la cual su padre murió mientras ella pensaba que él
era Dios, podemos apreciar que esta niña prácticamente odiaba a su padre, por ejemplo
cuando dice:”Papi, tenía que matarte pero
Moriste antes de que me diera tiempo.” Aunque despues de leer el poema varias veces
llegamos a sospechar que realmente la niña del poema es ella misma y el padre nazi o
demonio o vampiro su propio padre o incluso su esposo, ya que el padre de Plath tambien
murio cuando ella tenia tan solo 8 años. El poema no se ajusta exactamente a la biografía
de Plath, y su explicación de este sugiere que es una ficción cuidadosamente construida. Y
sin embargo, su ambivalencia hacia las figuras masculinas se corresponde con el momento
de su composición, lo escribió poco después de enterarse de que su esposo la había dejado
por otra mujer. Además, la mención de un intento de suicidio vincula el poema con su vida.