MAYORDOMIA
MAYORDOMIA
“El primer paso para ser sabio es tomar la decisión de adquirir sabiduría. Así que usa todo lo
que tengas para obtener sabiduría y la conseguirás”. Pr. 4:7 (PDT)
“Todo el que quiera ser sabio debe empezar por obedecer a Dios. Pero la gente ignorante no
quiere ser corregida ni llegar a ser sabia”. Pr. 1:7 (TLA)
Los hijos de Dios, nacidos de nuevo y llamados cristianos, deberíamos ser las personas más
generosas de la tierra, simplemente porque nuestros corazones están rebosantes de
gratitud hacia Dios. Debemos dar a Dios y a los demás por el mero gozo de dar, y porque
Dios es Dador. Por lo tanto, como sus hijos e hijas deberíamos imitarlo de modo natural.
Con urgencia necesitamos cambiar el mensaje tan popular que declara “dar para
conseguir”, y enseñar el verdadero mensaje de “conseguir para dar”. Necesitamos entender
que jamás superaremos a Dios en dar, y que bendecir a otros tal como nos indique el
Espíritu Santo, es la mayor aventura que cualquier ser humano puede tener.
Imaginen una vida de verdadera bendición, cimentada sobre “dos pilares”: uno es la Sana
Administración de los recursos, y el otro, la Generosidad. No podemos enseñar solamente
un pilar de la mayordomía bíblica porque la Palabra de Dios, como manual de vida, nos
guía a toda la verdad. Y este manual incluye ambos pilares que son, administración de los
recursos financieros con sabiduría y prudencia, para poder ser generosos.
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CAPÍTULO 1: DUEÑO DE NADA, ADMINISTRADOR DE TODO
“Tengan en cuenta que del Señor su Dios son los cielos y lo más alto de los cielos, la
tierra y todo lo que hay en ella”. Dt. 10:14 (DHH)
“…La tierra es mía. Tú sólo eres un extranjero y un arrendatario que trabaja para mí”.
Lv. 25:23 (NTV)
“¿Y quién tiene alguna cuenta que cobrarme? ¡Mío es todo cuanto hay bajo los
cielos!” Job 41:11 (BAD)
“La tierra es del Señor y todo lo que hay en ella, el mundo y todos los que viven en él;
porque la fundó sobre los mares y la estableció sobre las aguas” Sal. 24:1-2
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“Porque todo animal del bosque es mío, y el ganado en mil colinas. Conozco todos los
pájaros de las montañas, y las criaturas del campo son mías. Si tuviera hambre, no te
lo diría, porque el mundo es mío y todo lo que hay en él”. Sal. 50:10-12
“Ustedes no son sus propios dueños, porque Dios los ha comprado”. 1Co. 6:19-20
(DHH)
Dios no solo es dueño del universo. Él es dueño de ti y de mí. Somos dos veces
suyos, primero por creación, segundo por redención.
Dios no solo es dueño de todo, sino que determina cuánto de su riqueza nos
confiará:
“El SEÑOR empobrece y enriquece; humilla y también exalta”. 1Sam. 2:7 (LBLA)
“La riqueza y el honor vienen de ti; tú eres el gobernante de todas las cosas”. 1Cro.
29:12
Prueba de esto es, si le pedimos a Dios que nos muestre, qué hacer con su dinero.
Si no lo consultamos, actuamos como si fuéramos propietarios, no administradores.
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Cuando comenzamos nuestro caminar con Cristo, Dios coloca todos sus recursos a
nuestra disposición y espera que los pongamos a su disposición. De esto se trata la
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mayordomía y la vida cristiana. Para afirmar este concepto le sugiero que se siente
y redacte en oración, una carta a Dios, devolviéndole la propiedad de todo. O
puede utilizar el ejemplo a continuación:
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CAPITULO 2: INGRESOS: EL PLAN ORIGINAL. LA MENTIRA DEL DIABLO. LO
QUE DIOS PROMETE.
“Luego Dios los bendijo con las siguientes palabras: Sean fructíferos y multiplíquense.
Llenen la tierra y gobiernen sobre ella…”. Ge. 1:28 (NTV)
“Cuando comas del trabajo de tus manos, dichoso serás y te irá bien”. Sal.
128:2 (LBLA)
“Pero Jesús les dijo: Mi Padre nunca deja de trabajar, ni yo tampoco”. Jn. 5:17 (TLA)
Dios nos manda a fructificar por medio del trabajo. Administrar sabiamente es
maximizar los recursos que nos fueron confiados. Cuando Dios puso al hombre en
el huerto le dijo que debía trabajar, debía ser productivo. Y al hablarle a Adán, nos
hablaba a todos. El trabajo es el resultado natural de la responsabilidad que Dios
nos confía. No es una maldición que llegó como consecuencia del pecado, existía
en el jardín del Edén cuando el hombre estaba en perfecta relación con Dios.
“Ustedes darán honra a mi Padre dando mucho fruto y así demostrarán que son mis
seguidores…Ustedes no me escogieron a mí, sino yo a ustedes, y les encargué que
fueran y dieran fruto. Mi deseo es que su fruto dure. Así el Padre les dará todo lo que
pidan en mi nombre”. Jn. 15:8,16 (Spanish PDT)
Para ser fructífero se debe plantar la semilla para que crezca y florezca. En verdad
les digo:
La instrucción de Dios de fructificar no se limita a tener hijos, sino a todas las áreas.
Dios, le dio al hombre la capacidad de obtener sillas y mesas de los árboles y
metales de las montañas, usando la materia prima de la creación y todo su ingenio
y capacidad productiva. Es nuestra responsabilidad “responder” ante las habilidades
y el potencial que nos dio.
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La palabra “multiplicarse” es incrementar, aumentar, más, llegar a ser mucho.
Significa “tomar lo que uno produce y duplicarlo para esparcir”. Dios quería que
Adán se multiplicara para llenar la tierra y gobernarla. El diablo sigue intentando
mantener a la gente en la pobreza restringiendo su productividad, asegurándose
que no puedan producir ni multiplicar lo que producen para esparcir y gobernar.
Cuando una persona no es fructífera, productiva ni multiplicadora, será pobre. Los
israelitas en Egipto producían únicamente lo que Faraón les permitía, y todas sus
habilidades creativas estaban oprimidas.
El trabajo no es una maldición. Dios nos creó para ser productivos (no
consumidores compulsivos), para administrar todo lo creado. Y rendiremos cuenta
del uso de nuestro tiempo, habilidades y dinero. En Mt. 25, Jesús relata la parábola
de los talentos y nos deja importantes principios y enseñanzas. Veamos solo
algunas:
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produce se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese servidor inútil, échenlo a la oscuridad
de afuera: allí será el llorar y el rechinar de dientes”. Mt. 25:14-30 (BLA)
Los que recibieron, cinco y dos talentos lo duplicaron. El que recibió un talento dijo:
“Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges
donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra;
aquí tienes lo que es tuyo…. Y el dueño le dice siervo malo y perezoso. Cuando no
sabemos administrar el dinero, somos malos, perversos, perezosos. ¡Siervo malo y
negligente!”. Mt. 25:24-26 (RV60)
¿Qué era mejor abrir una cuenta bancaria o cavar un pozo? El hombre era perezoso,
no quería trabajar. Cuando somos perezosos o miedosos, y cuando no queremos
trabajar culpamos al gobierno, a la iglesia, a los pastores, a los padres, a los jefes, a
los abuelos…a los demás. Y en vez de ser responsables y producir, caemos en la
mentira que somos víctimas. Los responsables no existen. Cada uno se forjó su
destino. Tenemos lo que negociamos. Dejemos de culpar a otros, dejemos de decir
que fracasamos porque somos norteños, sureños, indios, negros, jóvenes o viejos.
Pecamos y fracasamos porque queremos. Si de algo somos víctimas, es de nuestras
propias malas decisiones.
-Personas negras que progresaron: Tiger Woods, Barak Obama, Aliko Dangote, Jay-
Z, Michel Jordan. etc.
-Personas adoptadas que progresaron: Steve Jobs, Bill Clinton, Jack Nicholson,
Nelson Mandela.
-Personas mayores de 50 años que progresaron: Franny Martin (70) inventó las
galletitas, Jeffrey Nash (62) inventó un caminador de bebés. Tim y Nina Zagat (76 y
74) inventaron una guía de restaurantes.
¿Cuál es nuestra excusa? ¡Dejemos la mentalidad de víctimas! ¡Dios nos hizo para
producir! No vivamos (en modo comparación) comparándonos, mirando a otros.
Dios es quien nos dio el poder para hacer riquezas.
“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo
Jesús”. Fil. 4:19 (RV60)
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¡Cuando crees a y en Dios puedes progresar! El que escondió el talento, culpó al
jefe en lugar de asumir su irresponsabilidad.
"Hay gente insensata que arruina su vida ella misma, pero luego le echa la culpa a
Dios". Pr. 19:3 (PDT)
Los que anhelan volverse ricos a veces hacen cualquier cosa por lograrlo, sin darse
cuenta que puede dañarlos, corromperles la mente y, enviarlos al mismo infierno.
¡El amor al dinero es la raíz de todos los males! Hay quienes han dejado a Dios por
correr tras las riquezas, y al final se han visto traspasados de infinitos dolores.
“Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se
han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores”.
1Tim. 6:9-10 (NT BAD)
“Pero los que sólo piensan en ser ricos caen en las trampas de Satanás”.
1Tim. 6:9 (BLS)
Son muchos los cristianos que creen la siguiente mentira “el dinero tiene poder”, y
todas sus decisiones están condicionadas por él, en lugar de estar determinadas
por la voluntad de Dios. Son cristianos llenos de temor a la escasez, que
continuamente consultan a sus billeteras, en lugar de consultar a Dios. a la hora de
dar pasos de fe. Pero, ¿cuál es la verdad? La verdad es que el dinero no tiene poder,
es un recurso. Pero el espíritu de Mammón (dios dinero) le atribuye gran poder, e
intenta controlar la vida de las personas con esta mentira. Otra mentira es: “la
fuente de provisión es tu empleador, cónyuge, padres, inversiones o cualquier canal
a través del cual el dinero provenga”. Y, ¿Cuál es la verdad? ¿Quién es la fuente de
provisión?
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Dios no es el siervo que nos ayudará a tener dinero. El dinero es el siervo para
expandir el Reino. Dios es el amo. Nosotros somos administradores llamados a
gestionar el dinero bajo Su dirección. El dinero no es un fin, es un medio.
“Nadie puede servir a dos amos. No puedes servir a Dios y al dinero, pues amarás a
uno y odiarás al otro, o servirás a uno y despreciarás al otro. Por ello les aconsejo que
no se preocupen por la comida, la bebida o la ropa. ¡Es mucho más importante tener
vida y un cuerpo, que tener qué comer y qué vestir! Fíjense en los pájaros, que no
siembran ni cosechan ni andan guardando comida, y el Padre celestial los alimenta.
¡Para él ustedes valen más que cualquier ave!”. Mt. 6:24-26 (NBV)
Los tiempos que vivimos son de inestabilidad económica, porque muchas personas
son despedidas, obligadas a dejar sus empleos debido a la reducción de
presupuesto u otras razones. Mammón opera a través del temor en las vidas de las
personas, el corazón se aterroriza por miedo a la falta de provisión. Sin embargo,
cuando nosotros entendemos y creemos que Dios es la fuente de provisión, el
temor o la preocupación no tienen lugar, pues nuestra confianza está en Dios. Y
aunque el canal de provisión cambie, la fuente no, sigue siendo Jehová Jireh (Dios
proveedor). Dios puede usar un canal diferente para proveernos (para nuestras
necesidades). Muchas personas piensan que la provisión necesariamente debe ser
en forma de dinero. Esto no es verdad. Dios puede proveernos casa, vehículo,
comida, tickets de avión, combustible, ropa, y todo lo necesario para llevar a cabo
nuestro llamado. Y todo sin dinero. Recuerda, la mentira de Mammón es “el poder
para la vida está en el dinero”. Pero reflexionemos juntos:
•Dios proveyó a Elías con pan, agua y carne, sin dinero. 1Re. 17
•Dios proveyó a la viuda y su hijo con harina y aceite, sin dinero. 1Re. 17:8-16
•Dios proveyó nuevamente a Elías una tortilla nutritiva y agua, sin dinero. 1Re. 19:5-
8
•Dios alimento cinco mil personas sin contar mujeres y niños a través de Jesús sin
dinero. Jn. 6. Mt. 14. Mr. 6. Lc. 9.
¡Dios es nuestra Fuente! ¿Suena más fácil de decir que de creer? Satanás espera
agazapado el momento oportuno para convencernos que Dios no va a satisfacer
nuestras necesidades. Nos dice que no quiere ayudarnos o que no lo hará a tiempo.
Son mentiras, mentiras y más mentiras. Cuando entendemos que Dios es la fuente,
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es el dueño del oro, la plata y todo lo que hay en el mundo, tenemos paz,
seguridad, confianza, descanso. Y comprendemos que nuestro rol es administrar
bienes y/o dinero que vienen a nuestras manos por gracia y fidelidad del Padre
Celestial. El dinero deja de controlar nuestra vida. Si tenemos que dar una ofrenda,
no lo vemos como el dinero que nos costó mucho obtener, o el poder adquisitivo al
que estamos renunciando con gran sacrificio. ¡No! Somos administradores de una
pequeña porción de recursos que nos confía el Creador y dueño de todo lo que
existe.
1. «Sin embargo, para nosotros hay sólo un Dios, el Padre, que es la Fuente de todas
las cosas …» 1Co. 8: 6 (AMPC)
2. “Por lo tanto, mi Dios les dará a ustedes todo lo que les falte, conforme a las
gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús”. Fil. 4:19 (DHH)
3. “Dios nunca cambia. Fue Dios quien creó todas las estrellas del cielo, y es quien nos
da todo lo bueno y todo lo perfecto”. Stgo. 1:17 (TLA)
5. “La ayuda me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra”. Sal. 121:2 (LPD)
6. “Por eso Abraham llamó a ese lugar: Dios dará lo necesario. De allí viene el dicho
que hasta hoy se escucha: En su montaña Dios da lo necesario’”. Ge. 22:14 (TLA)
7. “Dios tiene poder para hacer mucho más de lo que le pedimos. ¡Ni siquiera
podemos imaginar lo que Dios puede hacer para ayudarnos con su poder!”. Ef. 3:20
(BLS)
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8. “Le dije al SEÑOR: «¡Tú eres mi dueño! Todo lo bueno que tengo proviene de ti».
Sal. 16:2 (NTV)
9. “Teman al SEÑOR… pues los que le temen tendrán todo lo que necesitan. … los que
confían en el SEÑOR no les faltará ningún bien”. Sal. 34:9-10 (NTV)
10.“Llega el año a su fin y está lleno de bendiciones; por dondequiera que pasas dejas
gran abundancia”. Sal. 65:11 (TLA)
11.“Dios calma la sed del sediento, y le da comida al que tiene hambre." Sal. 107:9
(PDT)
12. “La bendición de Dios es riqueza que viene libre de preocupaciones”. Pr. 10:22
(TLA)
13. “Más acuérdate del SEÑOR tu Dios, porque Él es el que te da poder para hacer
riquezas…” Dt. 8:18 (Spanish LBLA)
17. “Pueden comer todos los animales y verduras que quieran. Yo se los doy”. Ge. 9:3
(DHH)
18. “Todas las cosas tienen su origen y proceden de él …” Ro. 11:36 (AMPC)
19. “El Señor es mi Pastor nada me falta…Me preparaste un banquete delante de mis
enemigos…” Sal. 23: 1,5 (PDT)
20. “… Si oyeres diligente la voz del SEÑOR tu Dios, para guardar, para poner por
obra todos sus mandamientos que yo te mando hoy, también el SEÑOR tu Dios te
pondrá alto sobre todos los gentiles de la tierra; y vendrán sobre ti todas estas
bendiciones, y te alcanzarán…bendito serás tú en la ciudad y bendito tú en el campo.
Bendito el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra, y el fruto de tu bestia; la cría de
tus vacas, y los rebaños de tus ovejas. Bendito tu canastillo y tus sobras. Bendito serás
en tu entrar, y bendito en tu salir. Entregará el SEÑOR tus enemigos, que se
levantaren contra ti, heridos delante ti; por un camino saldrán a ti, y por siete
caminos huirán delante de ti. Enviará el SEÑOR contigo la bendición en tus graneros,
y en todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que el SEÑOR
tu Dios te da. Te confirmará el SEÑOR por pueblo suyo santo, como te ha jurado,
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cuando guardares los mandamientos del SEÑOR tu Dios, y anduvieres en sus
caminos. Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre del SEÑOR es llamado
sobre ti, y te temerán. Y te hará el SEÑOR que te sobre el bien, en el fruto de tu
vientre, y en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, sobre la tierra que juró el
SEÑOR a tus padres que te había de dar. Te abrirá el SEÑOR su buen depósito, el
cielo, para dar lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus
manos. Y prestarás a muchos gentiles, y tú no tomarás prestado. Y te pondrá el
SEÑOR por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo;
cuando escuchares a los mandamientos del SEÑOR tu Dios, que yo te mando hoy,
para que los guardes y cumplas. Y no te apartes de todas las palabras que yo os
mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos para servirles”. Dt.
28:1-14 (RV2000)
21. “Dios da de comer al pueblo que lo adora, y jamás se olvida de su pacto”. Sal.
111:5 (TLA)
22. “Los alimentas con la abundancia de tu propia casa y les permites beber del río de
tus delicias. Pues tú eres la fuente…” Sal. 36:8-9 (NTV)
23. “El Señor es nuestro protector …Dios nos bendice con bondad …No le niega
ninguna bendición al que vive con integridad”. Sal. 84:11 (PDT)
24. “Sí, el SEÑOR derrama sus bendiciones, y nuestra tierra dará una abundante
cosecha”. Sal. 85:12 (NTV)
25. "Amo a los que me aman, y los que me buscan me encontrarán…tengo riquezas y
honor para dar; yo doy bienestar y prosperidad. Hago prosperar a los que me aman y
lleno sus casas de tesoros”. Pr. 8:17-21 (PDT)
26. “Por eso les digo: no se preocupen por la comida ni por la bebida ni tampoco por
la ropa que se van a poner…Miren a las aves, ellas no cultivan ni cosechan ni
tampoco guardan nada en graneros. Sin embargo, su Padre que está en el cielo les da
alimento. ¿No son ustedes más importantes que ellas? Fíjense cómo crecen las flores
del campo. Ellas no trabajan para hacer su vestido. Sin embargo, les aseguro que ni
siquiera el rey Salomón con toda su gloria se vistió como una de ellas. Así que, si Dios
viste a todo lo que crece en el campo, que hoy tiene vida pero que mañana será
quemado en un horno, con mucha más razón cuidará de ustedes. ¡No sean gente de
poca fe! Así que no se preocupen ni digan: ¿Qué vamos a comer? o ¿Qué vamos a
beber? o ¿Qué ropa vamos a usar? La gente que no conoce a Dios trata de conseguir
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esas cosas, pero ustedes tienen a su Padre en el cielo que sabe que necesitan todo
esto”. Mt. 6:25-32 (PDT)
27. “Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y
él les dará todo lo que necesiten”. Mt. 6:33 (NTV)
28. "He vivido muchos años y nunca he visto al justo desamparado, ni a sus hijos sin
tener qué comer". Sal. 37:25 (PDT)
29. “Y Dios proveerá con generosidad todo lo que necesiten. Entonces siempre
tendrán todo lo necesario y habrá bastante de sobra que compartir con otros”. 2Co.
9:8 (NTV)
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“La gente hace planes, pero sólo el Señor puede hacerlos realidad”. Pr. 16:1 (Spanish
PDT)
Cuando batallamos financieramente, una de las primeras cosas que debemos hacer
es obtener una foto instantánea de los ingresos y gastos mensuales, para así poder
identificar la fuente de los problemas financieros. Veamos un ejemplo en la
siguiente conversación:
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—¿Cuáles son sus ingresos mensuales?
Si sumamos los gastos nos damos cuenta que sobrepasa los $90.000 de ingresos, y
eso antes de sumar otros gastos variables como la atención médica, medicamentos,
reparaciones de electrodomésticos o vehículo y mantenimiento general del hogar.
Además de poner a Dios primero con el diezmo. Es obvio que los gastos no
funcionan. Y muchas personas saben que regularmente se quedan sin dinero
mucho antes de cobrar el próximo sueldo. Pero no saben exactamente cuánto de
más gastaron de lo que tenían disponible.
Todas estas personas son inteligentes. Saben hacer cálculos, pero deciden no
hacerlos. No cuentan cuáles son sus gastos y sus ingresos; quizás en realidad no
quieren conocer la verdad. ¿Será por eso que Jesús nos advirtió contra esta actitud
displicente en la administración del dinero?
“Si alguno de ustedes quiere construir una torre, ¿acaso no se sienta primero a
calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla? De otra manera, si pone los
cimientos y después no puede terminarla, todos los que lo vean comenzarán a
burlarse de él…O si algún rey tiene que ir a la guerra contra otro rey, ¿acaso no se
sienta primero a calcular si con diez mil soldados pueden hacer frente a quien va a
atacarlo con veinte mil?” Lc. 14:28-31 (DHH)
Estas ilustraciones (un constructor y un rey que va a la guerra) son una advertencia
de Jesús a todos aquellos que no hacen cálculos. ¿Cuán grande es la casa que
podemos construir? ¿Qué tipo de vehículo podemos adquirir? ¿Cuánto dinero
podemos gastar en ropa? ¿Cuánto dinero gastamos en mercadería? o ¿Cuántas
salidas a comer afuera podemos hacer en el mes? ¿Cuánto podemos ahorrar?
¿Cuánto podemos dar? Necesitamos hacer las cuentas y dar respuestas a cada
pregunta basados en la realidad, y aprender a vivir dentro de nuestras
posibilidades. Esta es la buena noticia:
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El presupuesto es una herramienta segura y comprobada para encaminarnos en la
mayordomía sabia.
Presupuestar es gastar TODO el dinero de acuerdo con las metas. Dave Ramsey
dice: “Un presupuesto le dice a su dinero dónde ir en lugar de preguntarse dónde
fue”.
Muchas personas y familias dicen: “en mi casa se anota todo lo que se gasta”. Esto es
un error ya que debemos gastar lo que anotamos, es decir, lo que está
presupuestado y no anotar lo que se gastó. En tiempos de crisis, más que nunca
debemos contar con un presupuesto de gastos y utilizarlo como mapa de ruta,
sabiendo que primero miramos el mapa y luego comenzamos a transitarlo. No
miramos el mapa después de haber recorrido muchos kilómetros, y de
encontrarnos lejos de la meta a la que queríamos llegar.
Un buen presupuesto es el mapa que nos ayudará para llegar a las metas.
Suponiendo que establecimos metas como, ¿Dónde queremos ir? ¿Cuánto dinero
queremos tener ahorrado de aquí a diez años? ¿Cuánto nos gustaría dar a Dios en
diez años? ¿Y el próximo año? ¿Qué tipo de proyectos ha puesto Dios en el
corazón? No alcanzaremos las metas por accidente, ni tropezando a ciegas. Un
presupuesto refleja los valores y metas.
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Tenemos dos opciones, presupuestar o no hacerlo. Muchos de los que escogen la
alternativa de “no presupuestar” son creyentes y no crecen económicamente
porque gastan todo su salario, o fracasan muchas veces en las tres facetas de la
mayordomía sabia: gastar, ahorrar y dar.
“Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer”. Mr. 3:25
(RV60)
Nunca se deben usar los términos “tu plata” y “mi plata”, pues la casa estará
dividida. Siempre, con el acuerdo de ambos, para evitar disputas por cuestiones
económicas. Con frecuencia los cónyuges tienen temperamentos y enfoques del
dinero muy diferentes. Uno de los dos puede ser gastador y el otro no, y esto causa
mucha tensión y resentimiento, que puede evitarse, simplemente haciendo que el
presupuesto que permite confrontarlos con su realidad económica y su manera de
encararla. ¡Cuánto más cuando ambas partes en la pareja son “gastadores” por
naturaleza!
El hecho de contar con un presupuesto nos permite saber qué suprimir primero,
tanto ante una crisis, y ante una situación de abundancia económica, qué debemos
incorporar como gasto, ahora que se puede gastar más, o si se destinará para
ahorro.
“Los planes bien pensados: ¡pura ganancia! Los planes apresurados: ¡puro fracaso!”
Pr. 21:5 (NVI)
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4. Planes para ahorrar ante emergencias, necesidad de ropa y calzado, deseos,
futuro,
dar a Dios.
El presupuesto, más allá de ser una tarea técnica y práctica, tiene una dimensión
espiritual.
Jesús enseñó personalmente este tema, y lo hizo porque es una herramienta clave.
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CAPITULO 4: DIEZMO. DIOS DEBE SER PRIMERO
El dinero es una prueba que Dios nos pone por delante. La forma en que usamos el
dinero revela mucho acerca de las prioridades, las lealtades y los intereses.
Dios deja claro que le pertenecen los primogénitos, los primeros frutos o primicias y
los diezmos. ¿Qué dice la palabra de Dios?
Primogénito
"Conságrame todo primogénito. Todo lo que abre la matriz entre los hijos de
Israel, tanto de los hombres como de los animales, mío es". Éxodo 13:2 (RV95)
“Dedicarás al SEÑOR todo primer nacido de la matriz. También todo primer nacido
del ganado que poseas; los machos pertenecen al SEÑOR. Pero todo primer nacido de
asno, lo redimirás con un cordero; más si no lo redimes, quebrarás su cerviz; y todo
primogénito de hombre de entre tus hijos, lo redimirás”. Éxodo 13:12-13 (LBLA)
Diezmo
“Al siguiente día vio Jn. a Jesús que venía a él, y dijo: ¡Este es el Cordero de Dios, que
quita el pecado del mundo!”. Jn. 1:29 (RV95)
Jn. lo explicó a la perfección. Jesús había venido como el primogénito de Dios, puro;
perfecto y sin mancha. Todos nosotros hemos nacido imperfectos, pecadores. Al
aplicar el principio dado en Éxodo donde explicaba que el animal primogénito puro
debía ser sacrificado, y el impuro debía ser redimido por un animal puro;
entenderemos el paralelismo simbólico. Jesucristo era el primogénito de Dios y
nació “puro”. Él era un cordero puro y sin mancha. Y todos nosotros nacimos
“impuros”; por lo cual, Jesús fue sacrificado para redimirnos. Dios, en fe, dio a Jesús
como diezmo antes que creyéramos:
“Pero Dios nos demostró su gran amor al enviar a Jesucristo a morir por nosotros, a
pesar de que nosotros todavía éramos pecadores”. Ro. 5:8 (TLA)
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Lo primero le pertenece a Dios, lo dice de principio a fin la palabra de Dios.
Podemos darle a Dios lo primero de nuestro tiempo o de nuestro dinero, eso
justamente es el significado de diezmar; darle primero a Dios.
Cuando Dios pide lo primero, los primogénitos. no dijo: “deja que tenga nueve crías
y entonces me das la próxima”. Dios dice “dame la primera”. Se requiere fe. Hay que
darle a Dios antes de saber si tendrá suficiente, o no. Al dar el diezmo es como si le
dijéramos a Dios “primero te reconozco a ti. Te pongo en primer lugar en mi vida y
confió que tú te encargarás del resto de las cosas en mi vida”.
Por esto diezmar es tan importante, pues es la manera principal de reconocer que
Dios es el primero en nuestras vidas.
Dar a Dios es un principio que no cambia, establecido por un Dios que no cambia.
En la palabra de Dios hay principios eternos, y dar el diezmo es claramente uno de
ellos. Es un principio de Ge. a Apocalipsis. El diezmo le pertenece a Dios. Los
diezmos son un buen termómetro para medir el estado espiritual de una persona.
Este tema tiene dos aspectos: uno práctico y otro espiritual.
ASPECTO PRÁCTICO
“Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que rindiere tu campo cada
año. Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para poner allí
su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus
manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los
días. Y si el camino fuere tan largo que no puedas llevarlo, por estar lejos de ti el
lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido para poner en él su nombre, cuando
Jehová tu Dios te bendijere, entonces lo venderás y guardarás el dinero en tu mano, y
vendrás al lugar que Jehová tu Dios escogiere; y darás el dinero por todo lo que
deseas, por vacas, por ovejas, por vino, por sidra, o por cualquier cosa que tú
deseares; y comerás allí delante de Jehová tu Dios, y te alegrarás tú y tu familia”. Dt.
14:22-26 (RV60)
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“Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque
Dios ama al dador alegre”. 2Co. 9:7 (RV60)
2. DEL PRODUCTO: Significa que diezmamos de los ingresos que hemos tenido.
En el caso de quienes tienen un comercio o pagan determinados costos para
realizar su trabajo, se refiere a la ganancia real, no a la facturación total.
Los que menos tienen son los que más deben probar a Dios, en el área económica.
ASPECTO ESPIRITUAL
“Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.
Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las
guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los
ejércitos. Más dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos? ¿Robará el hombre a Dios? Pues
vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos
y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis
robado. Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme
ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y
derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Reprenderé también por
vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el
campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos. Y todas las naciones os dirán
bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos”.
Malaquías 3:6-12 (RV60)
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a Dios porque le pertenecen. Esta palabra de Malaquías también es para nuestra
nación. ¿Por qué no probamos volvernos a Dios? Ya se probó de todo: hechiceros,
entidades financieras. En lugar de confiar en el Señor, los dirigentes políticos
consultan a brujos y a astrólogos. La superstición del pueblo está por encima de la
fe. Pedimos perdón a Dios oramos por nuestros gobernantes y el pueblo.
2. PROBAR AL SEÑOR: Del dinero ingresado, rinde más el noventa por ciento,
con la bendición de Dios, que el cien por ciento, sin su bendición. Muchas personas
no les permiten a Dios que les abra las ventanas de los cielos, y derrame bendición
sobre ellos hasta que sobre. Esta palabra también es para la nación. Si nos volvemos
a Dios, abrirá las ventanas de los cielos y derramará bendición. ¿Lo creemos? El
dinero no es lo más importante en la vida; sin embargo, nos condiciona. Por eso
Dios le da un lugar importante en Su Palabra, a tal punto que nos desafía a
probarlo.
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CAPITULO 5: OFRENDA
Dios considera nuestra fe y economía como cosas inseparables. Él puede hacer que
nuestras finanzas alcancen más de lo que podríamos lograr a través de nuestra
propia astucia o inteligencia.
Dios quiere que las finanzas personales estén bendecidas y se multipliquen, pero es
vital comprender estos dos principios:
1°) Le damos al Señor lo primero y lo mejor (el diezmo) para que bendiga
nuestras finanzas.
2°) Damos más allá del diezmo, preparamos una ofrenda al Señor porque lo
que se comparte puede ser multiplicado.
Entonces, ¿Qué es la ofrenda? Una manera de dar a Dios y honrarlo con el dinero
que tenemos.
Cada vez que nos creamos dueños, se alzará una bandera roja. Debemos estar
pensando como administradores, gerentes de inversiones, siempre buscando el
mejor lugar donde invertir el dinero del Dueño. Al final de nuestro tiempo de
servicio, pasaremos por una evaluación de nuestro desempeño en el trabajo:
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“Así que cada uno de nosotros tendrá que rendirle cuentas a Dios”. Ro. 14:12 (PDT)
Mientras más demos, más nos deleitaremos en dar, y más se deleitará Dios con
nosotros. Nuestra generosidad nos complace, pero lo más importante es que
complace a Dios.
Esto no significa que debamos dar solo cuando nos sentimos alegres. Con
frecuencia, la alegría aparece durante y después del acto de obediencia no antes.
Así que no esperemos hasta sentir ganas de dar, porque podríamos estar
esperando mucho tiempo. Demos y veremos cómo aparece el gozo.
Un hombre soltero que conoció a Cristo teniendo algo más de veinte años, leyó las
Escrituras y se sintió tan emocionado, que decidió vender su casa y darle a Dios el
dinero. Pero cuando compartió su plan con los creyentes de mayor edad, en su
grupo de estudio bíblico, sucedió algo trágico: lo convencieron para que no lo
hiciera. Si alguna vez sentimos esta inclinación a convencer a un creyente joven
(incluso a nuestro propio hijo) para que no dé, ¡no lo hagamos! No apaguemos al
Espíritu de Dios, y no le robemos a nadie el gozo presente, ni las recompensas
futuras que se reciben al dar. En lugar de hacerlo, observemos y aprendamos.
Después pongamos las cosas de Dios sobre la mesa y preguntémosle qué quiere
que demos.
“Estas iglesias han pasado por muchas dificultades, pero están muy felices. Son muy
pobres, pero han dado ofrendas como si fueran ricas. Les aseguro que dieron todo lo
que podían, y aún más de lo que podían. No lo hicieron por obligación, sino porque
quisieron hacerlo, y hasta nos rogaron mucho que los dejáramos colaborar en esta
ayuda al pueblo de Dios. Hicieron más de lo que esperábamos. Primero se entregaron
a sí mismos al Señor, y después a nosotros. De este modo, hicieron lo que Dios
esperaba de ellos”. 2Co. 8:2-5 (TLA)
Estos primeros cristianos vivían en una gran pobreza, pero hicieron todo lo que
pudieron para dar. Suplicaron que se les concediera el privilegio de dar. ¡Qué
contraste tan fuerte con nosotros, que tenemos mucho más que ellos, pero damos
miles de justificaciones para no dar!
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“El pueblo está trayendo mucho más de lo que necesitamos para construir lo que el
Señor nos pidió. Entonces Moisés dio una orden y ellos se encargaron de difundirla
por todo el campamento: Que nadie, hombre ni mujer, haga más ofrendas para la
construcción del santuario. Así se le prohibió al pueblo que siguiera llevando más
ofrendas”. Éxodo 36:5-6 (PDT)
David vio lo que él y su pueblo le estaban dando al Señor. Esto lo hizo sentir
humilde:
«Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer
voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te
damos» 1Cro. 29:14
“¡Gracias a Dios por lo que nos ha dado! ¡Es tan valioso que no hay palabras para
describirlo!” 2Co. 9:15 (BLS)
• Dar con alegría a Dios en la iglesia. Cada uno debe dar según crea que deba
hacerlo. No tenemos que dar con tristeza ni por obligación.
El acto de dar nos recuerda, con toda claridad que todo esto tiene que ver con Dios, y
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no con nosotros. Equivale a decir que yo no soy el importante, sino Él.
Dios no existe para mí, sino que soy yo el que existe para Él.
Solo dar, nos libera de la fuerza de gravedad que emana del dinero y las
posesiones. Dar, es algo que nos hace pasar a un nuevo centro de gravedad: el
cielo.
Cuando comparezcamos ante Dios, no creo que nos diga: «Lo echaste todo a perder
cuando me diste todo aquel dinero antes de que el mercado de valores llegara a su
punto más alto».
• La economía puede cambiar, y podríamos tener menos para dar. Dios dice que no
sabemos lo que va a suceder mañana (Stgo. 4:13-17). Son incontables los
inversionistas que han estado «absolutamente seguros» de ganar una gran cantidad
de dinero, pero ha desaparecido de un día para otro.
• Nuestro corazón puede cambiar, y tal vez decidamos no dar. Zaqueo dijo que
entregaba sus posesiones en aquel mismo momento y lugar. Si lo dejamos para
mañana, el mismo corazón que nos está impulsando a dar, tal vez nos persuada
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más tarde para que no demos. ¿Por qué? Porque como consecuencia de haber
pospuesto el dar, los intereses del corazón en la tierra aumentan, y los que tiene en
el cielo disminuyen.
• Nuestra vida puede terminar antes que hayamos dado lo que pensábamos dar.
Juan Wesley dijo: «El dinero nunca se queda conmigo. Me quemaría si lo hiciera. Me
lo saco de las manos tan pronto como puedo, no vaya a ser que se abra paso hasta
mi corazón».
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CAPITULO 6: AHORRO. IMPREVISTOS, PREVISTOS, PROYECTOS.
“Los sabios tienen riquezas y lujos, pero los necios gastan todo lo que consiguen”. Pr.
21:20 (NTV)
"Cuida tus ovejas y tus cabras, y asegúrate de hacerlo lo mejor que puedas. Las
riquezas no duran para siempre; ni siquiera las naciones duran para siempre”. Pr.
27:23-24 (PDT)
No es fácil ahorrar. El que nunca guardó dinero de más, ni bien tiene, lo gasta. El
ahorro debe ser un acto voluntario. Es un tema espiritual que sirve para comprobar
el dominio propio.
Cuando uno ahorra, siente que el sacrificio de trabajar tiene mayor recompensa. El
ahorro permite crecer económicamente.
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6. El ahorro permite prestar y no pedir prestado.
“El dinero mal habido pronto se acaba; quien ahorra, poco a poco se enriquece”. Pr.
13:11 (NVI)
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