TEMA
EL DESARME
GRUPO
PANDER 19-21
PROFESOR
ANELYS ARAUZ
MATERIA
DERECHO INTERNACIONAL II
ESTUDIANTE
MARGINEL AROSEMENA
ADDYS LASSO
FECHA DE ENTREGA 3 DE FEBRERO DEL 2023
INTRODUCCIÓN
Destacamos el hecho de que este trabajo, se refiere al uso de armas, no a su
posesión, pues la prohibición de estas últimas se enmarca en el tema del
desarme. Es fácil imaginar que un Estado se dote de armas cuyo uso
normalmente está prohibido por razones de seguridad, con la condición de
que pueda utilizarlas en determinadas circunstancias a modo de represalia.
está bastante claro que un Estado no podría, a sabiendas, equiparse
únicamente con armas cuyo uso normalmente está prohibido, sin colocarse
deliberadamente en una posición en la que, llegado el momento, violaría el
espíritu y la letra del Protocolo. es decir, del 'jus in bello.’
Este se vincula al tema del Desarme Nuclear, es un concepto mucho mas
amplio que es la eliminación total de todo elemento Bélico Militar, como la
prohibición absoluta de ciertas armas en particular, esta muy asociado a la
idea de la seguridad internacional.
EL DESARME
Hacia el desarme en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
El vínculo entre desarme, control de armas y desarrollo
La idea de que el desarme y el control de armas están vinculados no es nueva.
El artículo 26 de la Carta de las Naciones Unidas reconoce el desarme como una
condición previa para la paz duradera, la seguridad y el desarrollo, haciendo una
petición de mantenimiento de la paz y seguridad internacionales con el mínimo
desvío posible de los recursos humanos y económicos del mundo para las
armas.
No obstante, durante mucho tiempo, el desarme había ido desapareciendo en
gran medida de la agenda para el desarrollo. Esto ha sido así a pesar de las
claras evidencias de que la acumulación excesiva de armas desvía los recursos
necesarios para el desarrollo e impulsa los conflictos armados y la violencia,
provocando muertes y sufrimiento innecesarios, desigualdad social y
degradación ambiental. Por lo tanto, la incapacidad de establecer sistemas de
control de armas y desarme eficaces resulta devastador para el desarrollo
socioeconómico, la paz, la seguridad y el bienestar humano.
El Secretario General lo reconoció en su nuevo programa para el desarme, en el
que describió «un gran potencial» para que las actividades de desarme nos
hicieran avanzar más en nuestra persecución de los objetivos de desarrollo.
El programa, puesto en marcha el 24 de mayo de 2018, ofrece nuevas
perspectivas para integrar mejor el desarme y el control de armas en nuestro
trabajo en otras prioridades internacionales clave, yendo más allá de nuestra
tendencia a observar este asunto urgente desde una perspectiva de seguridad
limitada y aislada. En lugar de eso, nos motiva a incluir el desarme y el control de
armas dentro del alcance de nuestro trabajo sobre el desarrollo sostenible, la
prevención de conflictos y la consolidación de la paz.
Izumi Nakamitsu, Alta Representante para Asuntos de Desarme de las Naciones
Unidas, informa al Consejo de Seguridad mientras considera la situación en
Oriente
Desarme y control de armas: una contribución a la paz y la seguridad
La Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) ofrecen una
oportunidad única para revisar la relación histórica entre el desarme y el
desarrollo. Aunque el ODS 16 sobre sociedades pacíficas e inclusivas, justicia e
instituciones firmes reconoce que la paz y unas condiciones duraderas de
seguridad son necesarias para el desarrollo a largo plazo, tenemos que entender
mejor los diversos ámbitos en los que el alcance de los objetivos de desarme
puede contribuir a la implementación de los ODS. Todos los Estados Miembros
se han comprometido a adoptar este enfoque integrado.
Una preocupación central para el desarme y el control de armas es la protección
de los civiles del impacto de las armas. Las medidas para prohibir o restringir
determinadas armas en terrenos humanitarios desempeñan un claro papel a la
hora de reducir la violencia armada y las tasas de mortalidad relacionadas, que
es un objetivo del ODS. La urbanización cada vez mayor del conflicto armado y
el uso de armas explosivas en pueblos y ciudades tiene impactos especialmente
devastadores sobre la población civil, provocando muertes y heridos,
desplazamientos forzados y la destrucción de los medios de subsistencia y las
infraestructuras. En respuesta al aumento de la violencia armada, las Naciones
Unidas respaldan los esfuerzos de los Estados Miembros de desarrollar
limitaciones adecuadas, normas comunes y políticas de conformidad con las
leyes humanitarias internacionales sobre el uso de armas explosivas en zonas
pobladas.
A través del ODS para reducir de forma significativa los flujos de armas ilícitos, la
Agenda 2030 refleja explícitamente la importancia del control de armas para
promover la paz, la seguridad y el desarrollo sostenible, al tiempo que el desarme
y el control de armas pasan a estar dentro del alcance de las políticas de
desarrollo. Para proporcionar soluciones sostenibles y coherentes con un
enfoque firme de desarrollo relativo al problema del escaso control de armas, las
Naciones Unidas establecerán un servicio fiduciario de asociados múltiples
mediante el Fondo para la Consolidación de la Paz, contribuyendo así a los
objetivos del ODS y a para fortalecer las capacidades institucionales de los
Estados con el fin de evitar la violencia, el terrorismo y el crimen.
Desarme y control de armas: una contribución a una Agenda 2030 más
amplia.
El avance en los objetivos de desarme y control de armas también respalda la
consecución del resto de ODS, desde una buena salud y educación de calidad
hasta la igualdad de género, el crecimiento económico, un menor número de
desigualdades y ciudades seguras.
El desarme y el control de armas puede impulsar el progreso para alcanzar el
ODS 3 sobre buena salud y bienestar, ya que la violencia armada es la principal
causa de la muerte prematura y el origen clave de heridas, discapacidad, trauma
psicológico y enfermedades. También existe una preocupación cada vez mayor
sobre el riesgo de adquisición y uso de armas biológicas. Para abordarla, las
Naciones Unidas consolida la capacidad de los Estados Miembros para llevar a
cabo la Convención sobre las Armas Biológicas y establecerá una capacidad
permanente para realizar investigaciones sobre el presunto uso de las armas
biológicas.
El ODS sobre educación de calidad se beneficia de la educación sobre el
desarme, que fomenta una cultura de paz y no violencia. Crear conciencia sobre
los asuntos de desarme enfatiza los enfoques para reducir y eliminar los
conflictos violentos. También motiva los esfuerzos para mejorar la seguridad
nacional e internacional en niveles inferiores de armamento. Dicha educación
transmite conocimiento y habilidades que motivan a las personas a participar en
la consecución de objetivos de desarme concretos.
Con respecto al ODS 5 sobre igualdad de género, el desarme con perspectiva de
género y el control de armas tienen una importancia reconocida a la hora de
eliminar la violencia contra las mujeres y niñas tanto en ámbitos públicos como
privados. Las armas tienen diferentes impactos en las mujeres, los hombres, las
niñas y los niños. Aunque los hombres y niños contabilizan las muertes más
violentas y suponen la mayoría de usuarios y propietarios de armas, las mujeres
y niñas son, con más frecuencia, las víctimas de la violencia de género
promovida por armas pequeñas, incluida la violencia doméstica y sexual. Para
abordar la violencia contra las mujeres, es fundamental que las consideraciones
de género se tengan en cuenta en el desarrollo de leyes y políticas sobre el
desarme y el control de armas. También tenemos que cambiar los estereotipos
predominantes de género relativos a la masculinidad y asociados con la
propiedad y el uso de las armas pequeñas, que aumentan el riesgo de violencia
de género.
Además, existe una estrecha relación entre el desarme y la consecución del ODS
8 sobre el trabajo digno y el crecimiento económico. Los estudios de las
Naciones Unidas han demostrado que el gasto militar excesivo tiene un impacto
negativo en el crecimiento económico, la inversión de capital y el empleo.
Reducir los presupuestos militares puede disminuir estos efectos negativos y
permitir que el gasto público se redirija a programas centrados en las personas
para el desarrollo social y económico. Estas medidas también contribuirán a que
se alcance el ODS 10 para que haya menos desigualdades. Para fomentar el
control mutuo del gasto militar, las Naciones Unidas buscan oportunidades para
el diálogo regional y el desarrollo posterior de iniciativas de fomento de la
confianza.
La transparencia y las iniciativas de fomento de la confianza, como el Informe de
las Naciones Unidas sobre Gastos Militares, pueden aumentar la confianza entre
países, lo que generaría una mayor estabilidad. Este y otros instrumentos de
transparencia, como el Registro de Armas Convencionales de las Naciones
Unidas, en el que los Estados informan de las importaciones y exportaciones de
armas, fomentan las instituciones eficaces, responsables y transparentes, un
compromiso clave del ODS 16.6.
El desarme y el control de armas contribuyen también al ODS sobre seguridad,
resiliencia y sostenibilidad de ciudades y asentamientos humanos. En muchos
países, los depósitos de armas y munición se encuentran en zonas pobladas en
las que las explosiones no planeadas pueden provocar grandes niveles de bajas,
heridos y desplazados, además de pérdidas económicas y destrucción de los
medios de subsistencia y las infraestructuras. Durante las últimas décadas, más
de la mitad de los Estados han experimentado explosiones accidentales en
zonas con munición. La gestión segura y protegida de arsenales, incluida la
identificación de excedentes y su destrucción, ayuda a evitar que se produzcan
dichos incidentes. A través del desarrollo y la divulgación de normas, directrices y
mejores prácticas, las Naciones Unidas apoyan a los Estados a la hora de
mejorar la seguridad física y la gestión de arsenales de sus armas y munición.
Las Normas Internacionales para el Control de las Armas Pequeñas y las
Directrices Técnicas Internacionales sobre Municiones son ejemplos excelentes
de esos esfuerzos.
Por último, la comunidad de desarme puede contribuir a una gobernanza global
más inclusiva, un objetivo expresado en los ODS 5.5 y 16.8. Para lograr mayor
inclusividad, tenemos que seguir promoviendo la participación igual e íntegra de
las mujeres en todos los procesos de toma de decisiones sobre el desarme y
apoyar la participación activa de todos los Estados, especialmente los países en
desarrollo, en los foros de desarme. Un mecanismo de desarme más inclusivo
dará lugar a resultados de las políticas más eficaces y sostenibles en todos los
aspectos de la paz y la seguridad, y debería ser uno de los puntos en los que
centrar en mayor medida nuestros esfuerzos.
Mirar hacia el futuro: fortalecer las alianzas para el desarme
Considero que la inversión en el desarme y el control de armas es una inversión
directa en la paz y la seguridad a largo plazo, y, por lo tanto, en el desarrollo
sostenible. Los ODS proporcionan un marco completo y universal para la acción,
y me comprometo a establecer y reforzar las alianzas y colaboraciones para
alcanzar los Objetivos. Avanzar en el desarme y el control de armas supone una
diferencia real para el desarrollo. Reconocer este hecho a una escala mayor hará
que el mundo sea más seguro, más próspero y esté mejor preparado para
enfrentarse a los retos del siglo XXI
El desarme multilateral y la limitación de armas han sido objetivos centrales para
la Organización de las Naciones Unidas desde su mismo nacimiento, en la
medida en que su misión fundacional estriba en mantener la paz y la seguridad a
nivel internacional.
Naciones Unidas le ha dado la máxima prioridad a la reducción y eventual
eliminación de las armas nucleares, a la destrucción de armas químicas y a la
prohibición de armas biológicas, que constituyen algunas de las amenazas más
graves a las que se enfrenta la especie humana.
Pero, aunque estos objetivos se han mantenido invariables a lo largo de los años,
el ámbito de las deliberaciones y negociaciones ha ido transformándose a
medida que evolucionaban las realidades políticas y la situación internacional.
La comunidad internacional sigue prestando más atención a la proliferación
excesiva y desestabilizadora de armas pequeñas y ligeras, y se ha movilizado
para combatir el despliegue masivo de minas terrestres, una tecnología bélica
que amenaza el tejido económico y social de las comunidades, asesinando y
mutilando a la población civil, gran parte de cuyas víctimas son mujeres y niños.
Por otra parte, la comunidad internacional también es cada vez más consciente
del efecto diferenciado que cualquier tipo de armas tiene en la vida de mujeres y
hombres, niños y niñas.
Y, dentro de estos mismos ámbitos, las Naciones Unidas se centran también en
las consecuencias que pueden tener en la seguridad internacional las nuevas
informaciones, las tecnologías en telecomunicaciones y otras tecnologías
emergentes.
Tras grandes esfuerzos a escala global, las gestiones de las Naciones Unidas
han dado lugar a diversos tratados e instrumentos multilaterales cuyo objetivo es
regular y restringir el empleo de determinadas armas, o eliminarlas por completo.
Entre ellos están el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, el Tratado
de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, el Tratado sobre la
Prohibición de las Armas Nucleares, la Convención sobre Armas Biológicas y
Químicas, la Convención sobre la Prohibición de Minas Antipersonales, la
Convención sobre Municiones de Racimo, la Convención sobre Ciertas Armas
Convencionales, y el Tratado sobre el Comercio de Armas.
Desarme nuclear y no proliferación
Las armas nucleares son las armas más peligrosas que existen en la Tierra,
pues con ellas se puede destruir toda una ciudad, asesinando potencialmente a
millones de personas y poniendo en peligro el entorno natural y la vida de las
generaciones futuras, por sus catastróficos efectos a largo plazo. Los peligros
que suponen tales armas provienen de su mera existencia.
Aunque las armas nucleares se han utilizado sólo dos veces en contiendas, se
estima que existen todavía en torno a 13.080 armas nucleares y que se han
llevado a cabo más de 2.000 ensayos nucleares hasta la fecha. A la vista de
estos datos, el desarme es la mejor salvaguardia contra tales peligros, pero
hemos de reconocer que alcanzar tal objetivo supone un reto extremadamente
difícil.
Naciones Unidas ha intentado eliminar las armas nucleares desde sus mismos
inicios. La primera resolución adoptada por la Asamblea General de la ONU en
1946 estableció una Comisión en la que se pretendía abordar los problemas
relacionados con el descubrimiento de la energía atómica, entre otros asuntos.
La Comisión tenía que hacer propuestas para, entre otras cosas, controlar el
desarrollo de la energía atómica para, en la medida de lo posible, garantizar su
uso exclusivo con fines pacíficos.
Desde entonces se han firmado diversos tratados multilaterales con el objetivo de
prevenir la proliferación y los ensayos nucleares, al tiempo que se fomentaban
los avances en el desarme nuclear.
Entre tales avances se hallarían el Tratado de No Proliferación de Armas
Nucleares (TNP), el Tratado de Prohibición de Ensayos Nucleares en la
Atmósfera, en el Espacio Exterior y Bajo el Agua –también conocido como
Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCEN), que se
firmó en 1996 pero que aún no ha entrado en vigor– y el Tratado sobre la
Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN).
Las salvaguardas nucleares de la OIEA tienen por objeto impedir el
desvío de material nuclear o el empleo indebido de esta tecnología .
Los misiles siguen estando en el punto de mira de las discusiones, las decisiones
y la toma de medidas a nivel internacional. Su potencial para transportar armas
de destrucción masiva (ADM) de forma rápida y precisa hace que estos
instrumentos tecnológicos sean un problema político y militar importante en
términos cualitativos. Además, la diversidad de puntos de vista a nivel
internacional en cuestiones relacionadas con los misiles plantea un reto particular
a la hora de abordar la cuestión en foros multilaterales. De hecho, en la
actualidad, no existe un instrumento multilateral legalmente vinculante que
aborde el problema de los misiles.
De acuerdo con las resoluciones de la Asamblea General, se han establecido
tres Paneles de Expertos Gubernamentales dentro de las Naciones Unidas que
se han dedicado al problema de los misiles, aunque actualmente existen otros
regímenes multilaterales que intentan prevenir la proliferación de misiles y de
otras tecnologías relacionadas. Entre ellos se incluye el Código de Conducta de
La Haya (HCoC por su acrónimo en inglés) y el Régimen de Control de
Tecnología de Misiles (MTCR por su acrónimo en inglés).
Armas Biológicas
El tabú internacional contra las armas biológicas tuvo su origen en los horrores
de la Primera Guerra Mundial, de tal modo que su empleo se considera, desde
hace mucho tiempo, contrario a las leyes de la humanidad y a los dictados de la
conciencia pública.
Las armas biológicas difunden organismos o toxinas patógenos con los cuales se
pretende provocar daños a seres humanos, animales o plantas, y pueden ser
mortales, además de altamente contagiosos. Pero lo más peligroso de estas
armas es que las enfermedades que causan no se podrían restringir a frontera
alguna, por lo que se difundirían rápidamente por todo el planeta.
La liberación intencionada de agentes o toxinas biológicas por parte de actores
estatales, o no estatales, podría tener unas consecuencias dramáticas. Además
de la trágica pérdida de vidas, los ataques con armas biológicas podrían provocar
escasez de alimentos, catástrofes medioambientales, devastadoras pérdidas
económicas y la difusión de enfermedades, así como temor y desconfianza entre
la sociedad civil.
Los esfuerzos largamente sostenidos para eliminar estas armas de destrucción
masiva en todo el planeta tuvieron fruto finalmente, en 1972, con la Convención
sobre Armas Biológicas (BWC por su acrónimo en inglés), que prohíbe
expresamente el desarrollo, la producción, la adquisición, la transferencia, el
almacenamiento y el empleo de armas biológicas y tóxicas. Éste fue el primer
tratado de desarme multilateral que prohibió toda una categoría de armas de
destrucción masiva (ADM).
Armas Químicas
El uso de armas químicas en tiempos modernos comenzó durante la Primera
Guerra Mundial, cuando ambos bandos en conflicto utilizaron gases tóxicos con
el fin de infligir terribles sufrimientos y causar numerosas bajas en el campo de
batalla. Tales armas estaban compuestas por productos químicos bien conocidos
comercialmente, que se diseminaban a través de munición estándar, como
granadas o proyectiles de artillería. El cloro, el fosgeno (un agente asfixiante) y el
gas mostaza fueron algunos de los productos químicos utilizados.
El indiscriminado empleo de estas sustancias tuvo, frecuentemente,
consecuencias devastadoras, con cerca de 100.000 víctimas mortales. Tras la
Primera Guerra Mundial, las armas químicas han provocado más de un millón de
bajas en todo el mundo.
Los esfuerzos, largo tiempo sustentados, por eliminar estas armas de destrucción
masiva en todo el planeta tuvieron su fruto finalmente, en 1993, con
la Convención sobre Armas Químicas, que busca eliminar toda la categoría de
armas de destrucción masiva prohibiendo el desarrollo, la producción, el
almacenamiento, la transferencia y el empleo de armas químicas. Asimismo,
intenta prevenir su reaparición, garantizar la eliminación de las existencias
actuales de tales armas y, con ello, liberar al mundo de la amenaza de la guerra
química.
Armas Convencionales
Armas convencionales son todas aquellas armas que no se pueden catalogar
como de destrucción masiva. Son las más conocidas y ampliamente utilizadas en
entornos conflictivos y criminales, y tienen una amplia diversidad de usos y
capacidad de destrucción. Entre las más conocidas armas convencionales se
encuentran los tanques, los vehículos de combate acorazados, los sistemas de
artillería de gran calibre, los aviones de combate y los vehículos aéreos de
combate no tripulados (VACNT), los helicópteros de ataque, los buques de
guerra, misiles y lanzamisiles, minas terrestres, municiones de racimo, armas
pequeñas, y armas y munición ligeras.
La Carta de las Naciones Unidas no prohíbe a sus Estados Miembros poseer y
utilizar armas convencionales, siempre y cuando esto se haga de conformidad
con el derecho internacional. Éste es el motivo por el cual los términos “control de
armas” y “limitación de armas” se utilizan con más frecuencia que el término
“desarme” cuando se hace referencia a las armas convencionales.
Sin embargo, existen armas convencionales que resultan muy preocupantes en
términos humanitarios, bien sea por el modo en que se utilizan o pueden ser
utilizadas, o bien por su diseño, que las hace incompatibles con el derecho
humanitario internacional.
Los primeros esfuerzos por dar respuesta a tal preocupación se hicieron ya en el
siglo XIX, aunque el ejemplo más reciente de regulaciones y limitaciones
legalmente vinculantes en el uso de armas convencionales tuvo lugar en 1980,
con la Convención sobre Prohibiciones o Restricciones en el Empleo de Ciertas
Armas Convencionales.
La Convención sobre Ciertas Armas Convencionales (CCAC) es un instrumento
clave del derecho humanitario internacional. Con sus cinco Protocolos, la CCAC
pretende prohibir o restringir el empleo de tipos específicos de armas
(fragmentos no detectables; minas, trampas explosivas y otros dispositivos;
armas incendiarias; armas láser cegadoras y restos explosivos de guerra), que
causan daños indiscriminados sobre la población civil o provocan un sufrimiento
innecesario entre los combatientes.
Minas Terrestres
Todos los días, alguna persona muere o pierde algún miembro al pisar una mina
terrestre (minas antipersonales o anti-vehículos). Y la mayoría de estas víctimas
son civiles, pertenecientes a países donde la guerra terminó hace tiempo.
La Convención sobre Minas Terrestres Antipersonales, adoptada en 1997,
aborda este flagelo. Prohíbe el almacenamiento, la transferencia y el empleo de
minas terrestres antipersonales, y exige a los países que las eliminen en su
territorio, al tiempo que prescribe a los Estados que estén en condiciones de
hacerlo que ayuden a los países afectados.
Más de 160 países han firmado este tratado, y entre sus efectos positivos se
incluye una marcada reducción en el número de víctimas, un incremento en el
número de estados libres de minas, la destrucción de las reservas de minas y la
mejora en la asistencia a las víctimas.
Desminado
En 2017 hubo más de 8.600 víctimas –el doble que en 2014– por causa de las
minas terrestres, los restos explosivos de conflictos y los artefactos explosivos
improvisados operados por las propias víctimas. Esparcidas en unos 57 países y
4 territorios, las minas terrestres y otros explosivos son un recordatorio
permanente de conflictos que finalizaron años atrás o, incluso, décadas atrás.
Naciones Unidas busca un mundo libre de minas terrestres y de restos
explosivos de la guerra, donde personas y comunidades vivan en un entorno
seguro que favorezca el desarrollo, y donde se satisfagan las necesidades de las
víctimas. En este sentido, doce Departamentos y Oficinas del Secretariado de las
Naciones Unidas, especializados en agencias, financiación y programas, juegan
un papel decisivo en los programas de desminado que se llevan a cabo en 30
países y tres territorios.
El desminado hace posible que las fuerzas de paz lleven a cabo patrullas, que
las agencias humanitarias presten asistencia y que la sociedad civil de la región
viva sin el temor a que un simple paso en falso les cueste la vida.
Pero las actividades relacionadas con las minas implican algo más que extraer
minas del terreno. Entre ellas hay también actividades de gran impacto pensadas
para proteger a las personas del peligro, así como para facilitar la autosuficiencia
a las víctimas, para que se conviertan en miembros activos de sus comunidades.
Una política que se ha desarrollado conjuntamente es Acción y coordinación
eficaz en materia de minas: Política interinstitucional de las Naciones
Unidas, que orienta la división del trabajo dentro de las Naciones Unidas. Gran
parte del trabajo, como es el desminado y la formación acerca de los riesgos con
las minas, lo llevan a cabo en estos momentos organizaciones no-
gubernamentales, a las que se unen contratistas comerciales y, en algunos
casos, militares, que ofrecen servicios de acción humanitaria contra las minas.
Además, diversas organizaciones intergubernamentales, internacionales y
regionales, así como instituciones económicas internacionales, financian
operaciones y proporcionan servicios a personas y comunidades afectadas por
las minas terrestres y restos explosivos de la guerra.
El Servicio de las Naciones Unidas de Actividades relativas a las Minas
(UNMAS) coordina, como su propio nombre indica, toda actividad relacionada
con las minas. El UNMAS garantiza una respuesta eficaz, proactiva y coordinada
a los problemas generados por las minas terrestres y los restos explosivos de la
guerra, entre los que se incluyen ahora las bombas de racimo. También evalúa y
supervisa de forma continua las amenazas que plantean las minas y la munición
sin estallar, al tiempo que desarrolla políticas y normativas al respecto. Además,
el Servicio moviliza recursos y aboga por la prohibición mundial de las minas
antipersonales. Por otra parte, y dentro de las operaciones de mantenimiento de
la paz, emergencias y crisis humanitarias, el UNMAS establece y gestiona
centros de coordinación de acción contra las minas en diversos países y
territorios. Finalmente, en los últimos años, este servicio de las Naciones Unidas
está dedicando más recursos y tiempo a la amenaza que suponen los
dispositivos explosivos improvisados.
Las Naciones Unidas vienen abordando los problemas que plantean las minas
terrestres desde la década de 1980. De hecho, la actuación de la ONU fue
decisiva en lo referente al empleo de armas con efectos indiscriminados cuando
patrocinó la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales en 1980. En 1996,
la Convención se amplió con la inclusión de las minas terrestres en conflictos
internos y con la exigencia de que todas las minas fueran detectables.
Con el tiempo, el creciente clamor popular, combinado con la acción
comprometida de las organizaciones no-gubernamentales implicadas en la
Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Terrestres (ICBL, por su
acrónimo en inglés), llevó a la adopción de un amplio acuerdo global.
La histórica Convención de las Naciones Unidas sobre la Prohibición del Empleo,
Almacenamiento, Producción y Transferencia de Minas Antipersonales y sobre
su Destrucción (la Convención sobre la Prohibición de Minas Antipersonales)
prohibió la producción, empleo y exportación de estas armas y obtuvo un apoyo
casi universal. En noviembre de 2016, 164 estados habían estampado su firma.
Por otra parte, Naciones Unidas instauró el Día Internacional de Información
sobre el Peligro de las Minas y de Asistencia para las Actividades Relativas a las
Minas, que se celebra cada año el día 4 de abril.
Finalmente, en 2015, el Secretario General de las Naciones Unidas designó al
famoso actor Daniel Craig como Defensor Global de la ONU para la Eliminación
de las Minas y Explosivos Peligrosos, dando así un nuevo impulso para la
prohibición de estas execrables armas.
Bombas de Racimo
La munición de racimo consta de un proyectil hueco que se lanza desde el aire o
desde el suelo y que, abriéndose a determinada altura, libera cientos de bombas
más pequeñas, o submuniciones, con las cuales se satura de explosiones áreas
tan amplias como las que ocuparían varios campos de fútbol. Esto significa que
todo ser humano en esas áreas, incluida la población civil, corre el riesgo de
resultar herido o muerto. Pero a esto hay que añadir que, en ocasiones, los
explosivos más pequeños, las submuniciones, no detonan en el momento del
ataque, quedando sin desactivar sobre el terreno y convirtiéndose en un peligro
de muerte o mutilación para la población civil, que puede verse afectada hasta
muchos años después de finalizado el conflicto.
La Convención de Municiones de Racimo prohíbe, bajo cualquier circunstancia,
el empleo, desarrollo, producción, adquisición, almacenamiento y transferencia
de bombas de racimo, así como la ayuda o incitación a la realización de
actividades ilícitas. La Convención proporciona una respuesta internacional
amplia al sufrimiento causado por el empleo de bombas de racimo y por sus
restos, para prevenir la proliferación y uso futuro de estas armas.
Munición
La munición almacenada puede convertirse en un peligro si no se conserva y
vigila de la forma adecuada. Más de 100 países en todo el mundo han sufrido
explosiones no intencionadas de depósitos de munición, que han provocado
miles de víctimas durante los últimos 15 años.
Además, si los depósitos no están bien gestionados, constituyen una fuente
incesante de desvío de municiones para grupos armados y delincuentes, con lo
que se alimentan los conflictos armados y la actividad delictiva.
Naciones Unidas, a través de su Programa de Salvaguardia, trabaja en la mejora
de la gestión permanente de la munición, proporcionando más seguridad a la
población civil.
Comercio de Armas
Disponer fácilmente de armas y municiones no hace otra cosa que incrementar el
sufrimiento humano, la represión política, el delito y el terror entre la población
civil. Por otra parte, la transferencia ilícita de armas puede desestabilizar regiones
enteras del planeta, transgredir los embargos de armas y vulnerar los derechos
humanos en países sumidos en conflictos y con altos niveles de violencia. Y, por
si esto fuera poco, los estados afectados por conflictos o por una delincuencia
generalizada son los que más dificultades presentan para alcanzar los Objetivos
de Desarrollo Sostenible.
La adopción, en abril de 2013, del Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA)
por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas marcó un hito crucial
en los esfuerzos de la comunidad internacional por regular el comercio global de
armas convencionales y promover la paz y la seguridad.
Antes de la adopción del TCA no existía ningún acuerdo global legalmente
vinculante que rigiera el comercio de armas convencionales, y el Tratado
estableció una robusta normativa internacional que, desde entonces, ha facilitado
a los gobiernos la decisión de si autorizan o no la transferencia de armas. El TCA
coopera con los estados y les ofrece asistencia para que desarrollen sistemas de
regulación adecuados y arsenales de armas seguros.
Género y Desarme
En función de su género y de otros factores, las personas se ven involucradas y
afectadas de forma muy distinta por las armas, los conflictos bélicos y el resto de
cuestiones referentes a armas y seguridad. Los procesos y las políticas de
desarme y de control de armamento resultan ser más eficaces si se toman en
consideración las diferentes realidades a las que se enfrentan mujeres y
hombres, niñas y niños.
En múltiples marcos internacionales y en diversas resoluciones de la ONU se
reconocen las dimensiones del desarme y del control de armas en función del
género. Por ejemplo, según el Tratado sobre el Comercio de Armas, los Estados
Partes tienen la obligación legal de evaluar en qué medida la exportación de
armas y municiones convencionales puede utilizarse para la comisión de actos
de violencia de género, y el Tratado sobre la Prohibición de Armas Nucleares
reconoce los efectos desproporcionados que la radiación nuclear tiene sobre las
mujeres y las niñas.
En 2000, el Consejo de Seguridad adoptó las diez primeras resoluciones sobre
mujeres, paz y seguridad (MPS), reconociendo el impacto desproporcionado y
singular que los conflictos armados tienen sobre las mujeres y las niñas, y
haciendo una llamada a la plena implicación de las mujeres en todos los
esfuerzos encaminados a la paz y la seguridad. La Asamblea General, en su
resolución 65/69 (2010), y en seis resoluciones posteriores sobre Mujeres,
desarme, no proliferación y control de armas, insta también a comprender mejor
el impacto de los conflictos armados en función del género, y reconoce la
necesidad de facilitar la igualdad de oportunidades, así como un incremento de la
participación de las mujeres en la toma de decisiones sobre el desarme.
No obstante, las mujeres siguen estando infrarrepresentadas y constituyen sólo
alrededor de un tercio de los participantes en las reuniones multilaterales de
desarme, en las que las jefas de delegaciones están en franca minoría.
Desarme y juventud
El Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, afirma, en
su Asegurando nuestro futuro común: Una Agenda de desarme, que la juventud
se ha convertido en una fuerza poderosa para la transformación de nuestra
civilización, señalando que han “demostrado su poder una y otra vez apoyando la
causa del desarme. Muchos jóvenes activistas han trabajado en primera línea en
exitosas campañas internacionales para prohibir las minas terrestres, las bombas
de racimo y las armas nucleares”. La aportación, tan importante como positiva,
que los jóvenes pueden hacer para alcanzar una paz y una seguridad sostenibles
quedó reafirmada por la Asamblea General de la ONU mediante el apoyo
unánime a una nueva resolución titulada, “Juventud, desarme, no proliferación y
control de armas”, adoptada el 12 de diciembre de 2019.
Reconociendo la importancia de los jóvenes en la transformación de nuestras
sociedades, la Oficina de Asuntos de Desarme de las Naciones Unidas (UNODA,
por su acrónimo en inglés) lanzó, en 2019, su iniciativa de acercamiento a los
jóvenes“, con la cual se pretende involucrar, formar y capacitar a los jóvenes para
que participen de forma significativa e inclusiva en el ámbito del desarme y la no
proliferación. Mediante la combinación de prácticas educativas, creativas e
innovadoras, la iniciativa #Youth4Disarmament invita a jóvenes de toda
procedencia social, intereses y experiencia a participar en Asegurar nuestro
Futuro Común, un futuro más seguro, sostenible y pacífico para todos y para las
generaciones futuras.
Organismos e instituciones relacionados con el desarme
Oficina de Asuntos de Desarme de las Naciones Unidas (UNODA)
Desarme en la Asamblea General
Desarme en el Consejo de Seguridad
Conferencia sobre Desarme
Comisión de Desarme de las Naciones Unidas
Junta Consultiva del Secretario General en Asuntos de Desarme
Instituto de las Naciones Unidas de Investigación sobre el Desarme
(UNIDIR)
Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA)
Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos
Nucleares (CTBTO)
Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPCW)
Servicio de las Naciones Unidas de Actividades relativas a las Minas
(UNMAS).
Días Internacionales relacionados
Semana del Desarme
Día Internacional contra los Ensayos Nucleares
Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares
Día Internacional de la Paz
Día Internacional de Información sobre el Peligro de las Minas y de
Asistencia para las Actividades Relativas a las Minas
Día de Conmemoración de Todas las Víctimas de la Guerra Química
Recursos
Base de datos de tratados sobre el desarme
Guía de investigaciones sobre el desarme
Asegurar nuestro futuro común: Una Agenda para el desarme
Desarme: Guía básica (4ª edición, 2017)
Anuario sobre el desarme de la ONU
Hojas informativas sobre cuestiones de desarme
DESARME Y DERECHO INTERNACIONAL
■ No hay definición universalmente aceptada.
■ Renuncia de armas.
■ “Variedad de medidas diseñadas para limitar o reducir, tanto
■ 1978 AGONU S-10/2: “ha llegado el momento de poner fin a esta situación,
de abandonar el uso de la fuerza en las relaciones internacionales y de
buscar la seguridad en el desarme, es decir, a través de un proceso gradual
pero efectivo que comience por una reducción del nivel actual de los
armamentos.”
■ Medidas adoptabas por el Consejo de Seguridad actuando bajo el Capítulo
VII de la Carta (ej. Irán).
■ Fuentes del derecho internacional (art. 38 ECIJ)
– Tratados internacionales
– Costumbre
– Principios Generales del Derecho
■ Jurisprudencia y publicaciones de los académicos más destacados.
■ No existe una obligación universal de desarme.
■ Corte Internacional de Justicia – Caso Relativo a las Actividades Militares y
Paramilitares en y contra Nicaragua (1986): “en derecho internacional no hay
normas, más allá de aquellas aceptadas por el Estado interesado,
convencionales o de otra naturaleza, conforme al cual el nivel de armamento
de un Estado soberano pueda ser limitado, y este principio es válido para
todos los Estados sin excepción.”
■ Nueva evolución, ¿una obligación consuetudinaria? Debatible.
Desarme y Derecho Internacional Humanitario
■ DIH: Conjunto de normas de derecho internacional público que busca
limitar, por razones humanitarias, los efectos de los conflictos armados.
■ Protocolo Adicional I Sección I - Métodos y medios de Guerra
– Artículo 35 - Normas fundamentales
■ 1. En todo conflicto armado, el derecho de las Partes en conflicto a elegir
los métodos o medios de hacer la guerra no es ilimitado.
■ 2. Queda prohibido el empleo de armas, proyectiles, materias y métodos de
hacer la guerra de tal índole que causen males superfluos o sufrimientos
innecesarios.
■ 3. Queda prohibido el empleo de métodos o medios de hacer la guerra que
hayan sido concebidos para causar, o de los que quepa prever que causen,
daños extensos, duraderos y graves al medio ambiente natural.
■ Parte del derecho consuetudinario
– Norma 70. Queda prohibido el empleo de medios y métodos de guerra de
tal índole que causen males superfluos o sufrimientos innecesarios.
– Norma 71. Queda prohibido el empleo de armas de tal índole que sus
efectos sean. Nunca va a limitar un arma (o medio de guerra) a priori.
– Principio de Lotus (CIJ) – todo lo que no está prohibido está permitido.
■ PAI Artículo 36 - Armas nuevas
– Cuando una Alta Parte contratante estudie, desarrolle, adquiera o adopte
una nueva arma, o nuevos medios o métodos de guerra, tendrá la obligación
de determinar si su empleo, en ciertas condiciones o en todas las
circunstancias, estaría prohibido por el presente Protocolo o por cualquier
otra norma de derecho internacional aplicable a esa Alta Parte contratante.
■ Comentario CICR: Destacamos el hecho de que este artículo … se refiere
al uso de armas, no a su posesión, pues la prohibición de estas últimas se
enmarca en el tema del desarme. Es fácil imaginar que un Estado se dote de
armas cuyo uso normalmente está prohibido por razones de seguridad, con la
condición de que pueda utilizarlas en determinadas circunstancias a modo de
represalia …Está bastante claro que un Estado no podría, a sabiendas,
equiparse únicamente con armas cuyo uso normalmente está prohibido, sin
colocarse deliberadamente en una posición en la que, llegado el momento,
violaría el espíritu y la letra del Protocolo. es decir, del 'jus in bello.’
Formas de lograr el Desarme Tratados Internacionales
■ Medios políticos
– Medidas coordinadas
– Medidas unilaterales
■ Medios jurídicos, es decir, tratados internacionales
– Por territorio
■ Globales o universales
■ Regionales
■ Bilaterales
– Objeto y propósito
■ Limitar armamento
■ Prohibir ciertas actividades relacionadas con armamento
– Tipo de armas
■ Armas de destrucción masiva
■ Armamento convencional.
Tratados Internacionales sobre Desarme
■ Ventajas
– Claridad en el contenido de las obligaciones (contrario a obligaciones
consuetudinarias).
– Voluntad expresa de las partes – voluntad soberana.
– Creación de mecanismos de verifiación y/o entidades especializadas.
■ Contenidos
– Desarrollo
– Producción
– Almacenamiento
– Empleo
Principales Tratados Armas de Destrucción Masiva (WMD)
■ CSONU: “armas de exploción atómica, armas de material radioactivo,
armas químicas y biológicas letales y cualquier arma desarrollada con
posterioridad que pueda tener características comparables en efectos
destructivos”
■ Prohibición
– Convención de armas biológicas (1971)
■ Consideradas por el CICR/DIHC como medios de guerra prohibidos.
■ Uso previsto como crimen de guerra en el Estatuto de Roma de la Corte
Penal Internacional
– Convención de armas químicas (1993)
■ Creacióna de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas.
■ Consideradas por el CICR/DIHC como medios de guerra prohibidos.
■ Uso previsto como crimen de guerra en el Estatuto de Roma de la Corte
Penal Internacional
– Tratado para la Prohibición de Armas Nucleares (2017)
Principales Tratados Armas de Destrucción Masiva (WMD)
■ No proliferación y otras limitaciones
– Tratado de prohibición parcial de ensayos nucleares (1963)
– Tratado de No Proliferación Nuclear (1968)
■ Los 5 Estados poseedores de armas nucleares se comprometen a no
transferirlas o ayudar a que otros las desarrollen o adquieran.
■ Verificación a través del Organismo Internacional de Energía Atómica
(IAEA).
■ Fomenta la cooperación en materia de energía nuclear.
– SALT I (1972) Tratado bilateral EEUU-URSS
– SALT II (1979) Tratado bilateral EEUU-URSSPrincipales
Tratados Armas de Destrucción Masiva (WMD)
■ Zonas libres de armas nucleares
– Tratado de Tlatelolco (1967)
■ OPANAL
– Tratado de Rarotonga (1985)
– Tratado de Bangkok (1995)
– Tratado de Pelindaba (1996)
– Tratado de Semipalatinsk (2006)
Estado con Armas Nucleares
■ Dentro del NPT
– Estados Unidos (1945)
– Rusia (1949)
– Inglaterra (1958)
– Francia (1960)
– China (1964)
■ Fuera del NPT
– India (1974)
– Pakistán (1998)
– Israel*
– Corea del Norte (2006)
Principales Tratados Armas Convencionales
■ Todas las armas que no sean de destrucción masiva.
■ Convención sobre ciertas armas convencionales (1980)
– Protocolo I – Fragmentos no localizables (1980)
– Protocolo II – Minas, armas trampa y otros artefactos (1980)
■ Enmendado (1996)
– Protocolo III – Armas Incendiarias (1980)
– Protocolo IV – Armas laser cegadoras (1995)
– Protocolo V – Restos Explosivos de guerra (2003)
■ Convención sobre la prohibición de minas anti-personales
- Convención de Otawa (1997) Prohibición total.
■ Convención sobre Municiones de Racimo (2008) Prohibición total.
Gran reto Implementación
■ Necesidad de adopción de medidas internas (adaptar o adoptar
legislación).
■ Voluntad política.
■ Ausencia o imposibilidad de implementación de sanciones.
CONCLUSIONES
No hay definición universalmente aceptada.
■ Renuncia de armas.
■ “Variedad de medidas diseñadas para limitar o reducir, tanto
cuantitativamente como cualitativamente, eliminar, y cesar la producción de
medios de guerra.”
■ También puede incluir limitación o reducción del personal militar o el gasto
de defensa
. ■ Desarme en sentido amplio incluye: – Control de armas – No-proliferación
(no transferencia) – Restricción en el uso de ciertas armas – Prohibición de
investigación, desarrollo, pruebas y producción.
No existe una obligación universal de desarme.
Carta de las Naciones Unidas, artículo 11 “La Asamblea General podrá
considerar los principios generales de la cooperación en el mantenimiento
de la paz y la seguridad internacionales, incluso los principios que rigen el
desarme y la regulación de los armamentos.
Primer Comité de la AGONU: Desarme y Seguridad Internacional.
BIBLIOGRAFIA
Desarme | Naciones Unidas www.un.org/es/global-issues/disarmament
www.un.org/es/chronicle/article/hacia-el-desarme-en-la-agenda-2030-para-el-
desarrollo-sostenible.
parlatino.org/wp-content/uploads/2017/09/desarme-derecho-internacional.pdf