Funciones Biologicas Y Endocrinas Del Tejido Adiposo: Edna J. Nava-González
Funciones Biologicas Y Endocrinas Del Tejido Adiposo: Edna J. Nava-González
Edna J. Nava-González1
Facultad de Salud Pública y Nutrición, Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey, N.L.,
México.
Correspondencia:
Fax. 83 48 60 80
1
Resumen
Hasta prácticamente la última década, el almacenamiento de energía era considerado como la única
función del tejido graso. Una nueva visión ha surgido recientemente, con respecto a nuestro conocimiento
sobre la función biológica de tejido adiposo: este tejido se considera actualmente como un órgano muy
dinámico, que participa en una amplia gama de procesos fisiológicos y metabólicos más allá de su función
que el tejido adiposo es un órgano endocrino: los adipocitos secretan varias hormonas importantes, junto
con una amplia gama de señales proteicas y factores moleculares. Este artículo presenta descubrimientos
2
Abstract
Until the last decade energy storage was seen as essentially the only role of white fat. A revolution has
occurred recently, however, in our understanding of the biological function of adipose tissue: the tissue is
now seen as a highly dynamic organ, being involved in a wide range of physiological and metabolic
processes far beyond the paradigm of fuel storage. This changed perspective has occurred through the
recognition that adipose tissue is an endocrine organ: adipocytes secrete several major hormones, together
with a diverse range of other protein signals and molecular factors. This article considers key recent
3
Introducción
que en el pasado fue erróneamente considerado como un simple depósito para el almacenamiento
de energía sin alguna actividad fisiológica relevante (1). En las últimas dos décadas este hecho ha
cambiado dramáticamente reflejado por una intensa actividad científica por estudiar la biología
vías fisiológicas relacionadas con el balance tanto nutricional como metabólico (2). El tejido
adipocitoquinas pro-inflamatorias, que actúan tanto a nivel local y en los tejidos a distancia
aumento de ácidos grasos libres circulantes y metabolismo lipídico alterado. Este es, al parecer, el
nexo causal que finalmente conduce al desarrollo de diabetes tipo 2, dislipidemia, disfunción
específicas aún no ha sido dilucidada por entero. Hoy en día conocemos que el adipocito se
4
encuentra involucrado con la respuesta inmune, el control de la presión arterial, la hemostasis, el
metabolismo del recambio óseo mineral y las funciones tiroideas y reproductoras. Estos procesos
el adipocito. Los adipocitos también secretan ácidos grasos hacia la circulación general y portal,
siendo utilizados por la mayoría de los órganos de la economía como fuente de energía cuando la
glucosa se encuentra en cantidades limitadas. Dichos ácidos grasos son producidos a través de
desdoblar triacilgliceroles, siendo que éstos contienen más energía por unidad de masa,
comparados con los carbohidratos y pueden ser almacenados anhídricamente. Por el contrario, el
glucógeno solamente aporta la mitad del contenido en energía por unidad de masa y necesita para
su almacenamiento su asociación con agua, situación que disminuye aun más su eficiencia (4).
Los mamíferos, pájaros, reptiles, anfibios y la gran mayoría de los peces contienen células
que son fácilmente identificadas como adipocitos, aunque su localización anatómica varía
considerablemente entre dichas especies. La mayoría de los mamíferos tienen sus depósitos de
grasa localizados en todo su organismo. Algunos de estos depósitos parecen ser exclusivamente
energético. Ejemplos incluyen los cojines grasos de los talones, los dedos de las manos, de los
pies, y la grasa periorbital que ayuda al soporte de los ojos. Otros adipocitos se encuentran
depósitos de grasa dentro del organismo, encontrándoseles rodeando al corazón y otros órganos,
conocidos como grasa visceral y drenan directamente hacia la circulación porta y se han
5
Este documento describe los componentes del balance energético, revisa como los
adipocitos regulan los componentes de este sistema, y proporciona una visión general acerca del
papel del tejido adiposo en el control de la homeostasis metabolica. Así mismo, presenta la
endocrinos. Tales mecanismos involucran una amplia variedad de moléculas secretadas por el
expresado a menudo como una ecuación simple: ingesta energética = energía utilizada + energía
almacenada. Por lo tanto, los lípidos almacenados en el tejido adiposo representan un exceso en
verdadera, esta simple representación pasa por alto algunas características claves de la
fácil de medir, no es el parámetro que con más exactitud determina la cantidad de energía
gastrointestinal, que es muy difícil de medir y es generalmente ignorada en la práctica, la que con
6
pérdida de peso y, principalmente, el mantener este peso perdido, sea sumamente difícil
responde a varios factores que incluyen hormonas, impulsos del sistema nervioso, así como
factores psicológicos y culturales (7). Por lo anterior, Aunque la ingesta calórica se cuantifica
casi por entero, secundaria a la ingesta de calorías en forma de alimentos (menos cualquier
cantidad que falla en ser absorbida en el tracto intestinal), el gasto energético tienen más
termogénesis adaptativa que incluye las pequeñas cantidades de energía utilizadas durante el
momento de absorber y procesar los alimentos ingeridos conocida como termogénesis inducida
por dieta, así como la energía utilizada para mantener la temperatura corporal en un ambiente
frío. En conclusión, el tejido adiposo es un integrador crítico del balance energético, a través de
III. Adiposidad.
El tejido adiposo alberga (por mucho) la mayor parte de la energía almacenada en los
seres humanos sanos y normales. Un hecho importante y poco apreciado parece indicar que tener
una mayor cantidad de células grasas (adipocitos) no necesariamente implica que un animal sea
adipogenesis dará lugar a células adiposas más pequeñas sin cambio en la adiposidad total. Por el
contrario, una reducción en el número de adipocitos sin un cambio en el balance energético daría
lugar a células adiposas más grandes, pero no a una menor cantidad de la masa adiposa total. Por
ejemplo, la remoción quirúrgica de grasa puede tener efectos cosméticos pero no cambia la
ecuación del balance energético. Estudios selectos efectuados en animales han demostrado que la
grasa corporal total es recuperada generalmente después de su remoción quirúrgica (8). Uno de
7
los aspectos mas relevantes en el estudio del adipocito en la actualidad se relaciona con la
ya que estas células madres precursoras en los diferentes depósitos de grasa corporal, tiene
diferentes respuestas a señales hormonales, siendo que las bases moleculares y genómicas para
Estas diferencias moleculares específicas entre los diferentes depósitos de grasa son
actualmente dirigidas a niveles mas profundos e intentan dilucidar otra distinción entre los
adipocitos de la grasa normal y común encontrada en las personas adultas, denominada “blanca”
y la grasa con alto contenido mitocondrial sumamente escasa en los adultos humanos
abundantes, en que las células “pardas” expresan una proteína especifica denominada proteína
desacoplante-1 (uncoupling protein-1 o UCP-1 por sus sigla en Ingles), cuya función es disipar el
adipocitos pardos son multiloculares, contienen mucho menor número de vacuolas lipídicas que
región interescapular, mientras que en los seres humanos, el tejido adiposo pardo rodea el
corazón y los grandes vasos en la infancia, y se tenía el concepto erróneo que tiende a
desaparecer a medida que el individuo crece hacia la vida adulta, y en ese ciclo de vida,
solamente podían encontrarse muy escasas células adiposas pardas dentro del tejido adiposo
blanco. Actualmente se sabe que existen cantidades substanciales de tejido adiposo pardo
8
metabólicamente activo en humanos normales y saludables (10). Los depósitos de grasa son
abundantemente inervados por fibras simpáticas, y la activación de estas fibras se asocia a una
lipólisis incrementada. Estos nervios también regulan la celularidad de los depósitos de grasa ya
que se ha podido demostrar que la denervación de depósitos específicos resulta en una sustancial
elevación en el número de adipocitos (11). Estudios recientes también han sugerido que las
señales aferentes nerviosas desde el tejido adiposo hacia el cerebro podrían también regular la
adiposidad.
diferenciación, ya sea en forma directa o por interacción entre ellos mismos. Los miembros de la
familia PPAR y C/EBP participan en forma cooperativa para estimular la diferenciación del
adipocito. Estos factores parecen ser parte de una serie secuencial en donde las isoformas y
expresión de C/EBP, auque este mecanismo de interacción no está bien dilucidado. En igual
forma C/EBP y/o C/EBP pueden activar la trascripción del gen C/EBP, el cual posee un sitio
pueden recíprocamente activar la expresión del uno al otro; en segunda instancia actúan
sinérgicamente para promover la diferenciación (12). Los factores C/EBPy PPAR también
ligados para PPAR son derivados de los ácidos grasos y se ha propuesto que ADD1/SREBP1
aumenta la producción del ligando de PPAR y, por lo tanto, estimula la cascada transcripcional
9
Se deduce entonces que bajo la influencia de las sustancias con actividad hormonal
esperarse que existan un mayor número de agentes inductores para la diferenciación del adiposito
(C/EBP) es muy importante para regular la diferenciación de la célula grasa. Este factor pertenece
a la familia de proteínas de la clase bZIP, con dominio básico que media la unión de DNA y el
dominio de dimerización del cierre de leucina (14). Existen dos isoformas de esta familia, la
celular, su expresión es inducida un poco después del comienzo del programa de diferenciación y
disminuye en la fase terminal. Parece que dos metabolitos, el cAMP para C/EBP y los
glucocorticoides para C/EBP, son los responsables directos de su inducción transcripcional (15).
energética parece ser C/EBP; su expresión ectópica es suficiente para inducir diferenciación
adiposa sin estímulo hormonal (16). C/EBP se manifiesta durante la fase terminal de
importante hacer notar que el promotor C/EBP puede mantener el estado terminal diferenciado
10
a través de la activación de su propio gen, es decir, autorregulación. Un reporte interesante es la
preadipocito estos factores son incapaces de inducir la expresión de C/EBP, dato que sugiere la
necesaria presencia del factor CUP (proteína indiferenciada de C/EBP). Dicha proteína está
presente en los preadipocitos, pero ausente en los adipocitos diferenciados, y se une a los sitios
del gen promotor C/EBP. Otra característica de C/EBP es su función antimitótica (17). Existe
quizá sea el de frenar la diferenciación del adipocito y la expresión de las enzimas que participan
en el metabolismo del tejido graso, disminuyendo el depósito del material energético durante los
periodos en que existe deprivación de glucosa o durante periodos de estrés celular en general
(18).
Familia protéica PPAR. Este grupo pertenece a una línea de receptores hormonales
las células. Recientemente se publicó evidencia de que este conjunto de factores de trascripción
participan en forma trascendente en la diferenciación del adipocito (19). Las isoformas de PPAR
se unen como complejos heterodiméricos con los receptores retinoides (RXRs) (20). Estos
elementos han sido identificados en un gran número de genes de la célula grasa, incluyendo el
11
translacional alterna. Estas dos isoformas se expresan abundantemente en el tejido adiposo en
funcionales entre ambas que son inducidas anticipadamente en el programa de diferenciación del
PPARPPAR y PPAR PPAR se expresa en el tejido adiposo pardo, y muy poco en la
transcripcional por PPARs es fuertemente inducida por sus ligados. Los ácidos grasos y sus
familia PPAR (22). Se sabe también que solamente algunos de éstos ligados como los
otras isoformas (23). Todos los derivados del ácido araquidónico son sus ligados naturales. La
sujeta a una regulación positiva por la insulina con la participación MAP cinasa (24).
de unión con un esterol regulatorio (SREBP1) y se conoce como la proteína vinculadora del
factor regulador del metabolismo de los esteroles. Este factor ADD1/SREBP1 (25) induce la
expresión de la lipoproteinlipasa (LPL) y de los genes de la sintetasa de los ácidos grasos (FAS),
12
y como consecuencia, aumenta la síntesis de ácidos grasos, su captación y su acumulación en la
(AR) participa en la inhibición de la diferenciación de los adipocitos; sus efectos son mediados
por dos clases de receptores hormonales nucleares, los RARs y lo RXRs (27). Existe una
interrelación entre estos receptores nucleares, por una parte, los RARs se unen al DNA como
heterodímeros con RXRs, y por la otra, la familia PPAR también heterodimerizan con RXRs;
esto ha sugerido que los RARs inhiben la diferenciación por competencia con PPAR por su
heterodimerización asociada (28). Por otra parte, se ha sugerido un mecanismo alterno, en base a
resultados recientes, que demuestra que en presencia de ligados para RARs, se puede interferir la
puede resultar de la competencia por un factor común y limitante, indicando que RAR puede
papel en la modulación de la adiposidad y sigue siendo la hormona más estudiada (30). La leptina
inhibiendo la ingesta de alimentos y promoviendo el gasto energético. Los animales y los seres
humanos con mutaciones en el gen que expresa la leptina o en el receptor de leptina desarrollan
obesidad (31). El receptor de leptina se expresa a niveles muy escasos en numerosos tejidos, pero
13
en estos sitios da lugar a una profunda inhibición de las vías orexigénicas (anabólicas)
(AgRP) y al mismo tiempo induce una fuerte estimulación de las vías anorexigénicas
denominado transcriptoma regulador de cocaína y anfetamina (CART por sus siglas en Ingles)
(31, 32). La utilización de leptina exógena recombinante para tratar la obesidad común, compleja,
altamente prevalente en humanos ha sido decepcionante. Esta situación es debida a que en estos
misma a nivel de su receptor tanto a nivel central como periférico es deficiente y al parecer
Sin embargo, la leptina es una proteína multifuncional cuyas acciones van mas allá del
glucosa, y se ha demostrado que corrige la hiperglicemia en roedores ob/ob mucho antes de que
su peso corporal sea corregido (32). La leptina también mejora la homeostasis de la glucosa en
ratones lipodistrόficos (carentes de tejido adiposo), y en seres humanos con lipodistrofia o con
una deficiencia congénita de leptina (33, 34). Las acciones antihiperglicémicas de la leptina son
indirectas mediadas por vías neurológicas centrales (35). Estos efectos sobre el metabolismo de
los lípidos explica la sensibilidad incrementada a las acciones de la insulina, según la idea actual
14
parte reduciendo los niveles intracelulares hepáticos de triacilgliceroles (36).
B) Adiponectina. Una de las más importantes adipocinas expresada por el tejido adiposo
a la circulación es una proteína conocida como adiponectina (37). La adiponectina viaja desde la
grasa por el torrente sanguíneo y penetra al endotelio vascular para bloquear los tres pasos más
células de músculo liso vascular, b) bloquea la expresión de las moléculas de adhesión ICAM y
de esta manera evitar la captura de LDL oxidadas y la formación de la célula espumosa (38).
C) TNF-. TNF- fue una de las primeras adipocitoquinas que por primera vez describió
que estas moleculas se encuentran vinculadas a la resistencia a la insulina. TNF-α es una proteína
transmembrana de 26 kDa, que se libera a la circulación como una proteína soluble de 17 kDa
concentraciones bajas, sus niveles de expresión en los tejidos se correlacionan inversamente con
serina de IRS-1. En los seres humanos obesos, TNF- es sobreexpresada en el tejido adiposo.
TNF- induce lipólisis en el tejido adiposo por la activación de la vía de JNK. También
los adipocitos, mientras que induce la secreción de otras adipocitoquinas en el tejido adiposo
como la IL-6, MCP-1 y PAI-1, principalmente a través de la activación de Foxo-1 y por lo tanto
causando resistencia a la insulina (39). Además, tiene la capacidad para aumentar la lipólisis y la
15
carga de ácidos grasos libres al hígado con el consiguiente aumento en la velocidad de síntesis de
D) IL-6. IL-6 es una proteína de 22-27 kDa con diversos grados de glicosilación y
positivamente con la masa grasa, resistencia a la insulina y niveles plasmáticos de ácidos grasos
libres (FFA) (41). La infusión de IL-6 en humanos induce un aumento de la glucosa plasmática e
lipólisis. IL-6 induce resistencia a la insulina por la regulación a la baja de substrato del receptor
moléculas semejantes a resistina ricas en cisteina (RELMs por sus siglas en Ingles) (43). La
resistina fue descubierta como un producto de secreción de los adipocitos de roedores que era
bloqueada por las tiazolidinedionas (TZDs). Los niveles de resistina se encuentran elevados en
parecer, los niveles de resistina en humanos parecen ser producto de los macrófagos u otras
16
F) PAI-1. PAI-1 está elevada en los pacientes con complicaciones metabólicas de la
obesidad y es expresada y secretada por las células endoteliales de la fracción del estroma en el
tejido adiposo. Su efecto como inhibidor tanto de las proteasas de serina, como de los activadores
caracterizados que regulan la expresión génica de PAI-1 al unirse a su promotor son el TGF- y
trombospondina, siendo esta última también una nueva adipocina expresada preferentemente en
específicamente de este depósito omental. La primera proteína identificada fue la visfatina, que
ya había sido identificado años antes en células del sistema inmune como el factor estimulador de
la colonia de células pre-B (PBEF por sus siglas en Inglés) (47). Los investigadores que
el más importante el corroborar que dicha hormona no promueve la resistencia a la insulina. Por
el contrario, tiene un efecto positivo sobre la captación de glucosa mediada por insulina a través
de unirse directamente y activar el receptor de insulina, aunque este sitio de unión al parecer es
diferente al sitio de unión de la insulina. La visfatina circula en concentraciones muy por debajo
expresión, poniendo en duda que la visfatina por sí misma sea un factor importante en la
con residencia en el núcleo y en el citosol (48). No está claro si existe una secreción regulada de
17
visfatina o si los niveles en suero reflejan su salida de las células muertas o dañadas.
Como la visfatina, también posee efectos positivos sobre la captación de la glucosa, aunque al
insulino-miméticas. Contrario a la visfatina, la omentina parece ser manufacturada por las células
producida en cantidades considerables por el tejido adiposo en seres humanos y macacos pero no
recientes han podido dilucidar que la omentina actúa como un factor endocrino modulando el
factor autocrino y paracrino cuya función es colaborar en la regulación de la biología del tejido
adiposo visceral.
grasa omental son mucho mayores que las concentraciones encontradas en la grasa superficial
(subcutánea) o la circulación. Por lo tanto, a nivel local, dentro del depósito graso omental, la
omentina quizá actúe como un factor paracrino que incrementa la sensibilidad de la insulina y
distribución de grasa corporal entre los compartimientos viscerales y subcutáneos (50). El gen de
ligamientos para diabetes tipo 2. Estos datos sugieren que la omentina es un gen candidato
omentina, también llamada intelectina, expresada también por las células de Paneth del intestino
y las células endoteliales, es un factor de secreción nuevo del deposito graso visceral. La
18
omentina mejora el transporte de glucosa estimulado por insulina en el tejido adiposo subcutáneo
denominadas knock out causa una profunda reducción al transporte facilitado de glucosa al
Por el contrario, la sobreexpresión transgénica del gen glut4 en adipocitos tiene el efecto opuesto:
superfamilia de las lipocalinas denominado proteína secretoria vinculada a retinol-4 (RBP4 por
sus siglas en Inglés) es regulada de manera precisa y coordinada por cambios en los niveles de
deteriora las acciones de la insulina en hígado y músculo, y que los roedores Rbp4-/- presentan
una sensibilidad aumentada a las acciones de la insulina (52). La fenretinida es un fármaco que
insulina en ratones alimentados con una dieta alta en grasas. Niveles elevados en suero de RBP4
se asocian a resistencia de insulina en seres humanos obesos, así como con diabetes tipo 2.
También se encuentran niveles elevados en personas delgadas no diabéticas y con una historia
proteasa serina conocido como serpinas, y ha sido recientemente identificado como una molécula
19
los lípidos y la glucosa (54). Las serpinas participan en muchas funciones biológicas y la vaspina
ha demostrado ser regulada al alta en los sujetos obesos, mientras que no son detectables en
sujetos sanos delgados. También se ha observado que los sujetos que cursan y en deterioro de la
diabetes tipo 2 han demostrado que tienen concentraciones bajas de vaspina que se normalizan
después del tratamiento con pioglitazona. El tratamiento con vaspina ha demostrado que aumenta
la captación de glucosa mejorando la sensibilidad a la insulina (55). Por lo tanto, se especula que
esta adipocitoquina recién descrita podría jugar un papel clave en entender los mecanismos
K) Lipocalina-2. Las lipocalinas son una familia de proteínas con una función única para
el transporte de pequeñas moléculas hidrofóbicas, como los retinoles. Estas proteínas se han
sigue creciendo. La lipocalina-2 ha sido identificado como una adipocitoquina con potencial
retinol-4 (RBP4) (56). Aunque su función no está aun dilucidada, se ha demostrado que se
regulada a la alta por la insulina a través de las vías de señalización de la PI3K y la MAP cinasa.
Por lo anterior, podría ser utilizada como un marcador de resistencia a la insulina inducida por la
cardiovasculares (57).
Conclusiones
La obesidad se caracteriza por una expansión progresiva y constante del tejido adiposo.
Este evento se traduce en un aumento sustancial en la expresión y secreción de una gran variedad
20
de adipocitoquinas pro-inflamatorias en el tejido adiposo, y una disminución de moléculas anti-
aumento en los factores humorales derivados del adipocito y el tejido adiposo, afecta de forma
a desarrollar nuevos objetivos terapéuticos para bloquear los efectos deletéreos sobre la
obesidad. El papel e importancia que cada nueva adipocitoquina descubierta desde el tejido
adiposo pueda tener en la regulación de los aspectos metabólicos y el balance energético, debe de
ser entendido como un conjunto orquestrado, ya que es difícil que alguna adipocitoquina por si
sola pueda ser capaz de explicar por completo las alteraciones metabólicas observadas en el
paciente obeso. Cada día se avanza a pasos agigantados en dilucidar las múltiples alteraciones de
las vías metabólicas secundarias a una disfunción del tejido adiposo en expansión.
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