Ansiedad roberto carlos gomez alvarez
Muchas personas experimentan ansiedad en algún momento de su vida.
De hecho, la ansiedad es una respuesta bastante normal a eventos estresantes de la vida como
mudarse, cambiar de trabajo o tener problemas financieros.
Sin embargo, cuando los síntomas de ansiedad se vuelven más significativos que los eventos
que los desencadenaron y comienzan a interferir con tu vida, podrían ser señales de un
trastorno de ansiedad.
Los trastornos de ansiedad pueden llegar a ser debilitantes, pero es posible controlarlos con la
ayuda adecuada de un profesional médico. Reconocer los síntomas es el primer paso.
Uno de los síntomas más comunes de un trastorno de ansiedad es la
preocupación excesiva.
La preocupación asociada con los trastornos de ansiedad es
desproporcionada respecto a los eventos que la desencadenan y suele
ocurrir como respuesta a situaciones normales y cotidianas.
Para ser considerada una señal de trastorno de ansiedad generalizada, la
preocupación debe estar presente la mayoría de los días por al menos seis
meses y ser difícil de controlar.
La preocupación también debe ser grave e intrusiva, afectando la habilidad
de concentrarse y realizar las tareas diarias.
Las personas menores de 65 años tienen mayor riesgo de desarrollar el
trastorno de ansiedad generalizada, especialmente los solteros, con un nivel
socioeconómico más bajo y con muchos factores estresantes en su vida.
Cuando alguien se siente ansioso, parte de su sistema nervioso simpático se
potencia.
Esto desencadena una serie de efectos en todo el cuerpo, como un pulso
acelerado, palmas sudorosas, manos temblorosas y boca seca.
Estos síntomas ocurren porque el cerebro cree que ha percibido un peligro y
comienza a preparar el cuerpo para reaccionar ante la amenaza.
El cuerpo desvía la sangre del sistema digestivo hacia los músculos en caso de
que se necesite correr o pelear. También aumenta el ritmo cardíaco y
agudiza los sentidos.
Si bien estos efectos serían útiles en el caso de una verdadera amenaza,
pueden ser debilitantes si el miedo está en tu cabeza.
Algunas investigaciones incluso sugieren que las personas con trastornos de
ansiedad no pueden reducir su agitación tan rápido como el resto de la
gente, lo que significa que pueden percibir los efectos de la ansiedad por más
tiempo.
La intranquilidad es otro síntoma común de ansiedad, especialmente en
niños y adolescentes.
Cuando alguien se siente intranquilo, a menudo lo describe como sentirse
“nervioso” o con una “incómoda necesidad de moverse”.
Un estudio en 128 niños diagnosticados con trastornos de ansiedad encontró
que el 74% reportó intranquilidad entre sus principales síntomas de
ansiedad.
Si bien no todas las personas con ansiedad sufren de intranquilidad, es una
de las señales de alerta que los médicos buscan con frecuencia al hacer un
diagnóstico.
Si te sientes intranquilo la mayoría de los días durante más de seis meses,
puede ser una señal de un trastorno de ansiedad.
Fatigarse fácilmente es otro síntoma potencial del trastorno de ansiedad
generalizada.
Este síntoma puede ser sorprendente para algunos, ya que la ansiedad se
suele asociar con hiperactividad o agitación.
En algunos casos, la fatiga puede provocarse después de un ataque de
ansiedad, y en otros, la fatiga puede ser crónica.
No está claro si la fatiga se debe a otros síntomas comunes de ansiedad,
como insomnio o tensión muscular, o si puede estar relacionada con los
efectos hormonales de la ansiedad crónica.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que la fatiga también puede ser
una señal de depresión u otras afecciones médicas, y por eso la fatiga sola no
es suficiente para diagnosticar un trastorno de ansiedad.
Muchas personas con ansiedad informan que les cuesta concentrarse.
Un estudio de 157 niños y adolescentes con trastorno de ansiedad
generalizada encontró que más de dos tercios tenían dificultades para
concentrarse.
Otro estudio de 175 adultos con el mismo trastorno encontró que casi el 90%
informó tener dificultades para concentrarse. Cuanto peor era su ansiedad,
mayores eran sus dificultades.
Algunos estudios muestran que la ansiedad puede interrumpir la memoria
funcional, un tipo de memoria responsable de retener información a corto
plazo. Esto puede ayudar a explicar la disminución dramática en el
desempeño que las personas suelen experimentar durante los períodos de
mucha ansiedad.
Sin embargo, la dificultad para concentrarse también puede ser un síntoma
de otras afecciones médicas, como un trastorno por déficit de atención o
depresión, por lo que no es evidencia suficiente para diagnosticar un
trastorno de ansiedad.
La mayoría de las personas con trastornos de ansiedad también
experimentan irritabilidad excesiva.
Según un estudio reciente que incluyó a más de 6,000 adultos, más del 90%
de las personas con trastorno de ansiedad generalizada reportó sentirse muy
irritable durante los peores momentos de su trastorno de ansiedad.
Comparados con personas que dicen preocuparse mucho, los jóvenes
adultos y adultos de mediana edad con trastorno de ansiedad generalizada
reportaron más del doble de irritabilidad en su vida cotidiana.
Dado que la ansiedad está asociada con una alta agitación y preocupación
excesiva, no es sorprendente que la irritabilidad sea un síntoma común.
Tener músculos tensos la mayoría de los días de la semana es otro síntoma
frecuente de ansiedad.
Si bien puede ser común tener los músculos tensos, no se entiende
completamente por qué se asocia con la ansiedad.
Es posible que la tensión muscular como tal aumente la sensación de
ansiedad, pero también es posible que la ansiedad conduzca a una mayor
tensión muscular, o que la causa de ambas sea un tercer factor.
Un dato interesante es que el tratamiento de la tensión muscular con terapia
de relajación muscular ha demostrado reducir la preocupación en personas
con trastorno de ansiedad generalizada. Algunos estudios incluso muestran
que es tan eficaz como la terapia cognitiva conductual.
Los trastornos del sueño se relacionan fuertemente con los trastornos de
ansiedad.
Despertarse en mitad de la noche y tener dificultad al conciliar el sueño son
los dos problemas más comunes.
Algunas investigaciones incluso sugieren que padecer insomnio durante la
infancia puede estar relacionado con el desarrollo de ansiedad más adelante.
Un estudio que dio seguimiento a casi 1,000 niños durante más de 20 años
encontró que tener insomnio en la infancia se relacionaba con un aumento
del 60% en el riesgo de desarrollar un trastorno de ansiedad a los 26 años.
Si bien el insomnio y la ansiedad están estrechamente vinculados, no está
claro si el insomnio contribuye a la ansiedad, si la ansiedad contribuye al
insomnio, o ambos.
Lo que se sabe es que, al tratarse el trastorno de ansiedad subyacente, el
insomnio a menudo también mejora.
Un tipo de trastorno de ansiedad, llamado trastorno de pánico, está asociado
con ataques de pánico recurrentes.
Los ataques de pánico producen una sensación de miedo intensa y
abrumadora que puede llegar a ser debilitante.
Este miedo extremo suele estar acompañado por ritmo cardíaco rápido,
sudoración, temblores, falta de aliento, presión en el pecho, náusea y miedo
a morir o perder el control.
Los ataques de pánico pueden ocurrir de manera aislada, pero si ocurren con
frecuencia e inesperadamente, pueden ser una señal de trastorno de pánico.
Se estima que el 22% de los adultos estadounidenses tendrá un ataque de
pánico en algún momento de su vida, pero solo cerca del 3% los experimenta
con la frecuencia suficiente para cumplir con el criterio de un trastorno de
pánico.
Es posible que muestres señales de un trastorno de ansiedad social si
encuentras que:
te sientes ansioso o temeroso por las situaciones sociales que se
aproximan
te preocupa que otros te juzguen o examinen
sientes temor de ser avergonzado o humillado delante de otros
evitas ciertos eventos sociales debido a estos temores
El trastorno de ansiedad social es muy común y afecta aproximadamente al
12% de los adultos estadounidenses en algún momento de su vida.
La ansiedad social tiende a desarrollarse en una etapa temprana de la vida.
De hecho, alrededor del 50% de quienes lo padecen es diagnosticado antes
de los 11 años, mientras que el 80% es diagnosticado antes de los 20 años.
Las personas con ansiedad social pueden parecer extremadamente tímidas y
calladas cuando están en grupo o al conocer gente nueva. Si bien podrían no
parecer angustiados por fuera, por dentro sienten miedo y ansiedad
extremos.
Esta actitud de distanciamiento a veces puede hacer que las personas con
ansiedad social parezcan presumidas o poco amigables, pero el trastorno se
asocia con baja autoestima, alta autocrítica y depresión.
Los temores exagerados sobre cosas específicas, como las arañas, los
espacios cerrados o las alturas, podrían ser una señal de fobia.
Una fobia se define como ansiedad extrema o miedo a un objeto o situación
específica. La sensación es lo suficientemente intensa como para interferir
con tu capacidad de funcionar normalmente.
Algunas fobias comunes incluyen:
Fobias a animales: miedo a animales o insectos específicos.
Fobias al entorno de naturaleza: miedo a eventos naturales como
huracanes o inundaciones.
Fobias a la sangre, inyecciones, lesiones: miedo a la sangre, las
inyecciones, las agujas o las heridas.
Fobias a situaciones: miedo a ciertas situaciones, como un viaje en
avión o en ascensor.
La agorafobia es otra fobia que implica temor a por lo menos dos de los
siguientes:
uso de transporte público
estar en espacios abiertos
estar en espacios cerrados
hacer una cola (fila) o estar en una multitud
salir de casa solo
Las fobias afectan al 12.5% de los estadounidenses en algún momento de su
vida. Tienden a desarrollarse en la infancia o la adolescencia y son más
comunes en mujeres que en hombres.
Hay muchas formas naturales de reducir la ansiedad que te ayudarán a
sentirte mejor, que incluyen:
Lleva una dieta saludable: las dietas ricas en vegetales, frutas, carnes
de alta calidad, pescado, nueces y granos enteros pueden reducir el
riesgo de desarrollar trastornos de ansiedad, pero la dieta sola
probablemente no sea suficiente para tratarlos.
Consume probióticos y alimentos fermentados: tomar probióticos y
comer alimentos fermentados se ha asociado con una mejor salud
mental.
Limita el consumo de cafeína: el consumo excesivo de cafeína puede
empeorar los sentimientos de ansiedad en algunas personas,
especialmente en aquellas con trastornos de ansiedad.
Abstente del alcohol: los trastornos de ansiedad y el abuso de alcohol
están fuertemente relacionados, por lo que puede ser útil mantenerse
alejado de las bebidas alcohólicas.
Deja de fumar: fumar se asocia con un mayor riesgo de desarrollar un
trastorno de ansiedad. Dejar de fumar se asocia con una mejor salud
mental.
Haz ejercicio con frecuencia: el ejercicio regular se relaciona con un
menor riesgo de desarrollar un trastorno de ansiedad, pero las
investigaciones no han determinado si el ejercicio ayuda a quienes ya
han sido diagnosticados.
Intenta meditar: se ha demostrado que un tipo de terapia basada en
la meditación, que se conoce como reducción del estrés basada en la
atención plena, reduce significativamente los síntomas en personas
con trastornos de ansiedad.
Practica yoga: se ha demostrado que practicar yoga con regularidad
reduce los síntomas en personas diagnosticadas con trastornos de
ansiedad, pero hacen falta más estudios confiables.
La ansiedad puede ser debilitante, por lo que es importante que busques
ayuda profesional si tus síntomas son graves.
Si te sientes ansioso la mayoría de los días y experimentas uno o más de los
síntomas anteriores durante al menos seis meses, puede ser una señal de un
trastorno de ansiedad.
Independientemente de la duración de tus síntomas, si sientes que tus
emociones interfieren con tu vida, debes buscar ayuda profesional.
Psicólogos y psiquiatras certificados están capacitados para tratar los
trastornos de ansiedad a través de una variedad de medios.
Esto a menudo incluye terapia cognitiva conductual, medicamentos contra la
ansiedad o algunas de las terapias naturales mencionadas anteriormente.
Trabajar con un profesional puede ayudarte a controlar la ansiedad y reducir
tus síntomas de la manera más rápida y segura posible
Los trastornos de ansiedad se caracterizan por diversos síntomas.
Uno de los más comunes es la preocupación excesiva e intrusiva que
interrumpe el desempeño de las actividades diarias. Otras señales incluyen
agitación, intranquilidad, fatiga, dificultad para concentrarse, irritabilidad,
músculos tensos y dificultad para dormir.