Trabajo de Computacion: Docente: Fecha: Nombre
Trabajo de Computacion: Docente: Fecha: Nombre
COMPUTACION
FECHA: 21/05/2022.
NOMBRE: Sherlyn
Juliana Urbina.
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CUENTOS
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Ricitos
de oro
Érase una vez una familia de osos que vivían en una linda casita en el bosque.
Papá Oso era muy grande, Mamá Osa era de tamaño mediano y Osito era
pequeño.
Una mañana, Mamá Osa sirvió la más deliciosa avena para el desayuno, pero
como estaba demasiado caliente para comer, los tres osos decidieron ir de
paseo por el bosque mientras se enfriaba. Al cabo de unos minutos, una niña
llamada Ricitos de Oro llegó a la casa de los osos y tocó la puerta. Al no
encontrar respuesta, abrió la puerta y entró en la casa sin permiso.
En la cocina había una mesa con tres tazas de avena: una grande, una
mediana y una pequeña. Ricitos de Oro tenía un gran apetito y la avena se
veía deliciosa. Primero, probó la avena de la taza grande, pero la avena
estaba muy fría y no le gustó. Luego, probó la avena de la taza mediana, pero
la avena estaba muy caliente y tampoco le gustó. Por último, probó la avena
de la taza pequeña y esta vez la avena no estaba ni fría ni caliente, ¡estaba
perfecta! La avena estaba tan deliciosa que se la comió toda sin dejar ni un
poquito.
Después de comer el desayuno de los osos, Ricitos de Oro fue a la sala. En la
sala había tres sillas: una grande, una mediana y una pequeña. Primero, se
sentó en la silla grande, pero la silla era muy alta y no le gustó. Luego, se
sentó en la silla mediana, pero la silla era muy ancha y tampoco le gustó. Fue
entonces que encontró la silla pequeña y se sentó en ella, pero la silla era
frágil y se rompió bajo su peso
Buscando un lugar para descansar, Ricitos de Oro subió las escaleras, al final
del pasillo había un cuarto con tres camas: una grande, una mediana y una
pequeña. Primero, se subió a la cama grande, pero estaba demasiado dura y
no le gustó. Después, se subió a la cama mediana, pero estaba demasiado
blanda y tampoco le gustó. Entonces, se acostó en la cama pequeña, la cama
no estaba ni demasiado dura ni demasiado blanda. De hecho, ¡se sentía
perfecta! Ricitos de Oro se quedó profundamente dormida
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Al poco tiempo, los tres osos regresaron del paseo por el bosque. Papá Oso
notó inmediatamente que la puerta se encontraba abierta:
—Alguien ha entrado a nuestra casa sin permiso, se sentó en mi silla y probó
mi avena —dijo Papá Oso con una gran voz de enfado.
—Alguien se ha sentado en mi silla y probó mi avena —dijo Mamá Osa con
una voz medio enojada.
Entonces, dijo Osito con su pequeña voz:
—Alguien se comió toda mi avena y rompió mi silla.
Los tres osos subieron la escalera. Al entrar en la habitación, Papá Oso dijo
—¡Alguien se ha acostado en mi cama!
Y Mamá Osa exclamó
—¡Alguien se ha acostado en mi cama también!
Y Osito dijo:
—¡Alguien está durmiendo en mi cama! —y se puso a llorar
desconsoladamente.
El llanto de Osito despertó a Ricitos de Oro, que muy asustada saltó de la
cama y corrió escaleras abajo hasta llegar al bosque para jamás regresar a la
casa de los osos.
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Blanca
Nieves 72
Érase una vez una joven y bella princesa llamada Blancanieves que vivía en
un reino muy lejano con su padre y madrastra.
Su madrastra, la reina, era también muy hermosa, pero arrogante y
orgullosa. Se pasaba todo el día contemplándose frente al espejo. El espejo
era mágico y cuando se paraba frente a él, le preguntaba:
—Espejito, espejito, ¿quién es la más hermosa del reino?
Entonces el espejo respondía:
— Tú eres la más hermosa de todas las mujeres
La reina quedaba satisfecha, pues sabía que su espejo siempre decía la
verdad. Sin embargo, con el pasar de los años, la belleza y bondad de
Blancanieves se hacían más evidentes. Por todas sus buenas cualidades,
superaba mucho la belleza física de la reina. Y llegó al fin un día en que la
reina preguntó de nuevo:
—Espejito, espejito, ¿quién es la más hermosa del reino?
El espejo contestó:
—Blancanieves, a quien su bondad la hace ser aún más bella que tú.
La reina se llenó de ira y ordenó la presencia del cazador y le dijo:
—Llévate a la joven princesa al bosque y asegúrate de que las bestias salvajes
se encarguen de ella.
Con engaños, el cazador llevó a Blancanieves al bosque, pero cuando estaba
a punto de cumplir las órdenes de la reina, se apiadó de la bella joven y dijo:
—Corre, vete lejos, pobre muchacha. Busca un lugar seguro donde vivir.
Encontrándose sola en el gran bosque, Blancanieves corrió tan lejos como
pudo hasta la llegada del anochecer. Entonces divisó una pequeña cabaña y
entró en ella para dormir. Todo lo que había en la cabaña era pequeño. Había
una mesa con un mantel blanco y siete platos pequeños, y con cada plato
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una cucharita. También, había siete pequeños cuchillos y tenedores, y siete
jarritas llenas de agua. Contra la pared se hallaban siete pequeñas camas,
una junto a la otra, cubiertas con colchas tan blancas como la nieve.
Blancanieves estaba tan hambrienta y sedienta que comió un poquito de
vegetales y pan de cada platito y bebió una gota de cada jarrita. Luego, quiso
acostarse en una de las camas, pero ninguna era de su medida, hasta que
finalmente pudo acomodarse en la séptima.
Cuando ya había oscurecido, regresaron los dueños de la cabaña. Eran siete
enanos que cavaban y extraían oro y piedras preciosas en las montañas. Ellos
encendieron sus siete linternas, y observaron que alguien había estado en la
cabaña, pues las cosas no se encontraban en el mismo lugar.
El primero dijo: —¿Quién se ha sentado en mi silla?
El segundo dijo: —¿Quién comió de mi plato?
El tercero dijo: —¿Quién mordió parte de mi pan?
El cuarto dijo: —¿Quién tomó parte de mis vegetales?
El quinto dijo: —¿Quién usó mi tenedor?
El sexto dijo: —¿Quién usó mi cuchillo?
El séptimo dijo: —¿Quién bebió de mi jarra?
Entonces el primero observó una arruga en su cama y dijo: —Alguien se ha
metido en mi cama.
Y los demás fueron a revisar sus camas, diciendo: —Alguien ha estado en
nuestras camas también.
Pero cuando el séptimo miró su cama, encontró a Blancanieves durmiendo
plácidamente y llamó a los demás:
—¡Oh, cielos! —susurraron—. Qué encantadora muchacha
Cuando llegó el amanecer, Blancanieves se despertó muy asustada al ver a
los siete enanos parados frente a ella. Pero los enanos eran muy amistosos y
le preguntaron su nombre.
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—Mi nombre es Blancanieves —respondió—, y les contó todo acerca de su
malvada madrastra.
Los enanos dijeron:
—Si puedes limpiar nuestra casa, cocinar, tender las camas, lavar, coser y
tejer, puedes quedarte todo el tiempo que quieras—. Blancanieves aceptó
feliz y se quedó con ellos.
Pasó el tiempo y un día, la reina decidió consultar a su espejo y descubrió que
la princesa vivía en el bosque. Furiosa, envenenó una manzana y tomó la
apariencia de una anciana.
— Un bocado de esta manzana hará que Blancanieves duerma para siempre
— dijo la malvada reina.
Al día siguiente, los enanos se marcharon a trabajar y Blancanieves se quedó
sola.
Poco después, la reina disfrazada de anciana se acercó a la ventana de la
cocina. La princesa le ofreció un vaso de agua.
—Eres muy bondadosa —dijo la anciana—. Toma esta manzana como gesto
de agradecimiento.
Y el día llegó cuando un apuesto príncipe que cruzaba el bosque en su
caballo, vio a la hermosa joven en la urna de cristal y maravillado por su
belleza, le dio un beso en la mejilla, la joven despertó al haberse roto el
hechizo. Blancanieves y el príncipe se casaron y vivieron felices para siempre.
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RAPUNZEL
Había una vez una pareja que por mucho tiempo deseaba tener un bebé,
hasta que por fin ese deseo se hizo realidad. A través de la ventana trasera
de la pequeña casa donde vivían, podían ver un espléndido jardín que estaba
lleno de las más bellas plantas y las más suculentas frutas y vegetales. El
jardín estaba rodeado por un alto muro, y nadie se atrevía a entrar a él,
porque pertenecía a una bruja muy malvada.
Un día, la mujer se asomó a la ventana y vio en el jardín un huerto de
espinacas frescas y verdes. Tanto era su anhelo de probarlas que se enfermó
gravemente.
El hombre, muy preocupado por la salud de su esposa, decidió tomar el
riesgo de entrar al jardín de la bruja. De manera que, en la noche trepó el
alto muro que separaba el jardín, rápidamente desenterró un puñado de
espinacas y se lo llevó a su mujer. Ella inmediatamente preparó una
ensalada, la cual se deleitó en comer.
Las espinacas eran tan deliciosas, que al día siguiente su deseo se hizo aún
más grande. Nuevamente, el hombre quiso complacerla y se dispuso a trepar
el muro. Pero tan pronto había desenterrado el puñado de espinacas, para su
horror, vio a la bruja parada frente a él:
—¿Cómo puedes atreverte a entrar a mi jardín y como un ladrón llevarte mis
espinacas? Te juro que pagarás por esto —dijo la bruja con un tono muy
amenazante.
—Le ofrezco mis disculpas —respondió el hombre con voz temblorosa—, hice
esto por necesidad. Mi esposa está embarazada y al ver sus espinacas sintió
un anhelo que se apoderó de ella, desde ese entonces ha estado muy
enferma.
La ira de la bruja disminuyó un poco, y dijo:
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—Si las cosas son como dices, te permitiré tomar todas las espinacas que
quieras, estas salvarán la vida de tu esposa, pero bajo una condición: me
tienes que dar el hijo que tu esposa va a tener. Yo seré su madre, conmigo
será feliz y nunca le faltará nada. El pobre hombre estaba tan aterrorizado
que no tuvo más remedio que aceptar. Tan pronto la esposa dio a luz, la
bruja se llevó a la niña y la llamó Rapunzel.
Rapunzel se convirtió en la niña más hermosa bajo el sol. Cuando tenía doce
años, la bruja la encerró en una torre en medio de un espeso bosque. La
torre no tenía escaleras ni puertas, solo una pequeña ventana en lo alto.
Cada vez que la bruja quería subir a la torre, se paraba bajo la ventana y
gritaba:
—¡Rapunzel, Rapunzel, deja tu trenza caer!
La niña dejaba caer por la ventana su larga trenza dorada y la bruja subía la
torre.
Muchos años después, el hijo del rey estaba cabalgando por el bosque. Al
acercarse a la torre, escuchó una canción tan hermosa que lo hizo detenerse.
Era Rapunzel, que estaba pasando el tiempo cantando con su dulce y
hermosa voz. El príncipe quiso alcanzarla, y buscó una puerta en la torre,
pero no encontró alguna.
Entonces, cabalgó al palacio. Sin embargo, la canción le había llegado tan
profundo al corazón, que siguió regresando al bosque todos los días para
escucharla.
Un día, mientras estaba escondido detrás de un árbol, vio a la bruja acercarse
y la escuchó decir:
—¡Rapunzel, Rapunzel, deja tu trenza caer!
Sabiendo cómo subir la torre, el príncipe regresó en la noche y gritó:
—¡Rapunzel, Rapunzel, deja tu trenza caer!
Rapunzel dejó caer su trenza pensando que era la malvada bruja y el príncipe
subió.
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Al principio Rapunzel se asustó, pero el príncipe le explicó que la había
escuchado cantar y que su hermosa voz le había robado el corazón.
Rapunzel perdió el miedo y cuando él le preguntó si lo tomaría como esposo,
ella aceptó feliz.
Los dos pensaron que la mejor manera para que Rapunzel escapara de la
torre, sería que el príncipe le trajera un hilo de seda todos los días y que ella
lo tejiera en una escalera para luego descenderla.
Pero un día, mientras Rapunzel estaba tejiendo la escalera, la bruja vino a
visitarla y gritó:
—¡Rapunzel, Rapunzel, deja tu trenza caer!
Cuando la bruja malvada entró en la habitación de Rapunzel, vio la escalera y
se enojó muchísimo:
—¡Me has traicionado! —dijo furiosa.
Sin decir más, la malvada bruja tomó un par de tijeras y cortó el hermoso
cabello de Rapunzel. Al día siguiente, cuando el Príncipe llegó con más hilo de
seda, la bruja lo engañó arrojándole la trenza por la ventana para que él
subiera. Al entrar a la torre, no vio a su querida Rapunzel sino a la bruja.
—Nunca volverás a ver a tu Rapunzel— dijo la bruja en medio de carcajadas.
El príncipe estaba tan desesperado por encontrar a Rapunzel que, sin
pensarlo, saltó de la torre y cayó sobre unas espinas que lo dejaron ciego.
Durante muchos años, vagó por el bosque hasta que tropezó con un hermoso
lago. Allí escuchó un canto que reconoció al instante… ¡era la voz de su
quería Rapunzel! Cuando Rapunzel vio al príncipe, se abalanzó sobre él
llorando. Sus lágrimas se posaron sobre los ojos del príncipe y pudo él volver
a ver. Rapunzel y el príncipe se casaron y fueron felices para siempre.
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CENICIENTA
Érase una vez una hermosa joven que vivía con su madrastra y dos
hermanastras que la obligaban a hacer todo el trabajo de la casa. La pobre
joven tenía que cocinar, limpiar y también lavarles la ropa.
Cansada de trabajar, la joven se quedó dormida cerca a la chimenea y cuando
se levantó con la cara sucia por las cenizas, sus hermanastras se rieron sin
parar y desde entonces comenzaron a llamarla Cenicienta.
Un día llegó a la casa una invitación del rey a un baile para celebrar el
cumpleaños del príncipe. Todas las jóvenes del reino fueron invitadas y
Cenicienta estaba muy feliz. Sin embargo, cuando llegó el día de la fiesta, su
madrastra y hermanastras le dijeron:
—Cenicienta, tú no irás, te quedarás en casa limpiando y preparando la cena
para cuando regresemos.
Las tres mujeres salieron hacia el palacio, burlándose de Cenicienta.
Cenicienta corrió al jardín y se sentó en un banco a llorar. Ella deseaba con
todo su corazón poder ir al baile. De repente, apareció su hada madrina y le
dijo:
—No llores Cenicienta, tú has sido muy buena y mereces ir al baile.
Agitando su varita mágica, el hada madrina transformó una calabaza en un
coche, tres ratones de campo en hermosos caballos, y a un perro viejo en un
cochero. ¡Cenicienta no podía creer lo que veía!
— ¡Muchas gracias! —exclamó Cenicienta.
—Espera, no he terminado todavía —respondió el hada madrina con una
sonrisa.
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Con el último movimiento de su varita mágica, transformó a Cenicienta. Le
dio un vestido y un par de zapatillas de cristal, y le dijo:
—Ahora podrás ir al baile, sólo recuerda que debes regresar antes de la
medianoche ya que a esa hora se terminará la magia.
Cenicienta agradeció nuevamente al hada madrina y muy feliz se dirigió al
palacio. Cuando entró, los asistentes, incluyendo sus hermanastras, no
podían parar de preguntarse quién podría ser esa hermosa princesa.
El príncipe, tan intrigado como los demás, la invitó a bailar. Después de bailar
toda la noche, descubrió que Cenicienta no sólo era la joven más hermosa
del reino, sino también la más amable y sincera que él jamás había conocido.
De repente, las campanadas del reloj se hicieron escuchar, era la
medianoche. Cenicienta se estaba divirtiendo tanto que casi olvida las
palabras del hada madrina.
—¡Oh, no!, debo irme— le dijo al príncipe mientras corría fuera del salón de
baile. Ella salió tan de prisa que perdió una de sus zapatillas de cristal en la
escalinata.
Decidido a encontrar a la hermosa joven, el príncipe tomó la zapatilla y visitó
todas las casas del reino.
Cuando el príncipe llegó a casa de Cenicienta, sus dos hermanas y hasta la
madrastra intentaron sin suerte probarse el zapato de cristal. Él se
encontraba a punto de marcharse cuando escuchó una voz:
—¿Puedo probarme la zapatilla? —dijo Cenicienta.
La joven se probó la zapatilla y le quedó perfecta. El príncipe sabía que esta
era la hermosa joven que estaba buscando. Fue así como Cenicienta y el
príncipe se casaron y vivieron felices para siempre.
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FROZEN
Había una vez un horripilante ogro que creó un gran espejo que hacía ver
todo lo bueno y hermoso como feo y perverso. Era tanta su maldad, que hizo
volar el espejo hasta lo más alto del espacio para dejarlo caer y quebrarse en
millones de pequeños fragmentos de cristal en la Tierra. Si uno de esos
fragmentos alcanzara los ojos de alguien, todo lo vería mal y si el fragmento
se alojara en su corazón, este se volvería tan frío como el hielo.
Años después, en una gran ciudad llena de casas y personas, vivían dos niños
muy pobres que tenían una gran amistad. Ellos eran vecinos y se querían
como hermanos. La niña se llamaba Gerda y el niño se llamaba Kai. Sus
padres habían construido en las ventanas de sus habitaciones unas enormes
jardineras con los más hermosos rosales y deliciosos vegetales
Gerda y Kai se pasaban el día sentados en sus sillas frente a la ventana
contemplando los tallos que crecían repletos de vegetales y rosas. Sin
embargo, ese deleite les era negado durante el invierno, cuando las ventanas
eran opacadas por la nieve y las rosas y vegetales dormían congelados.
Fue entonces que la abuela de Kai les contó la historia de la Reina de las
Nieves:
—Los copos de nieve son como un enjambre de abejas blancas y la Reina de
las Nieves es la abeja blanca más grande de todas dijo la abuela—. En las
noches de invierno, su enjambre vuela por toda la ciudad, se acerca a mirar
por las ventanas y luego se congela en forma de flores.
Durante aquella misma noche, Kai se quedó mirando la nieve caer a través de
la ventana. De repente, los copos se unieron unos a otros formando la blanca
silueta de la reina. Deslumbrado por la belleza de la Reina de las Nieves, Kai
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abrió la ventana y una ráfaga de viento sopló fragmentos del cristal malvado
directamente en sus ojos y en su corazón. Kai no volvió a ser el mismo.
El verano no tardó en regresar y con él los rosales y los vegetales, pero para
Kai, el hermoso jardín en su ventana parecía hojas de espinaca hervidas.
Entonces, tomó la jardinera con fuerza y la lanzó al vacío.
Su abuela y Gerda intentaron detenerlo, Kai les gritó enfurecido:
—¡No me importan las rosas ni los vegetales! Abuela, nunca quiero volver a
escuchar tus historias, tampoco quiero jugar contigo, Gerda. ¡NUNCA MÁS!”.
Para Kai, todo era feo y perverso y el amor había abandonado su corazón. Su
único recuerdo hermoso era el de la Reina de las Nieves.
Con el pasar del tiempo, llegó el invierno acompañado de una tormenta de
nieve. Kai se montó en su trineo con destino a la plaza de mercado, en medio
del camino pasó cerca de él un trineo de hielo conducido por una hermosa
mujer de piel muy pálida. Ella lucía un espectacular abrigo blanco. Kai la
reconoció al instante: ¡era la Reina de las Nieves!
—Ata tu trineo al mío, iremos de paseo por la tierra y el cielo —dijo la
hermosa mujer.
Nunca antes la Reina de las Nieves había conocido a alguien con un corazón
tan frío como el de ella. Juntos, la reina y el niño recorrieron colinas y
montañas. Luego, ascendieron por el aire atravesando nubarrones mientras
escuchaban el rugir del viento y las olas del mar. Pronto, ambos se
encontraban tan cerca de la luna que podían sentir su frío resplandor.
Sin embargo, a partir de ese instante, no se supo más de Kai. Su familia y las
personas de la ciudad lo buscaron sin cesar, pero no pudieron encontrarlo.
Sin una mejor explicación, pensaron que Kai había caído al río y que
encontrarlo sería imposible pues sus aguas estaban congeladas.
Con el corazón roto, Gerda esperó el verano para que el río se derritiera.
Entonces, acudió a la orilla para ofrecerle sus zapatos a cambio de Kai.
Conmovido por la bondad de la niña, el río le respondió:
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—Pequeña niña, me has ofrecido lo único que tienes de valor, pero tu amigo
no está entre mis aguas.
De repente emergió un pequeño bote y el río habló de nuevo:
—Súbete al bote, yo te ayudaré a encontrar a tu amigo.
Entonces Gerda se subió al bote y navegó en el río por horas hasta llegar a
una casa de ventanas rojas y azules rodeada de un jardín de verano eterno.
—Este es tu destino —dijo el río—. En este lugar encontrarás respuestas.
Gerda llegó a la orilla y caminó hacia la casa, una anciana descansaba en su
mecedora.
—Querida señora, le ruego disculpe la molestia —dijo Gerda—, el río me ha
traído hasta acá porque usted sabe dónde se encuentra mi amigo.
— Yo no tengo la respuesta que buscas — dijo la anciana, levantándose de su
mecedora—. Ven conmigo al jardín, mis rosas no solo son hermosas, sino que
cada una de ellas puede contarte una historia. Pregúntales a ellas sobre tu
amigo.
Entonces, Gerda le preguntó a cada una de las rosas sobre Kai y todas le
contaron su historia, pero ninguna de ellas mencionó al niño. Desconsolada,
se despidió de las rosas y de la anciana. Pero cuando estaba a punto de
marcharse, una de ellas le dijo:
—No pierdas la esperanza, nosotras las rosas conocemos las historias de la
tierra, pues en ella habitamos. Te aconsejo que le preguntes a las palomas,
ellas vuelan hasta los lugares más remotos y desolados. Tal vez tengan
noticias de tu amigo.
Gerda continúo su camino hasta encontrar una familia de palomas que
reposaban plácidamente en las frondosas ramas de un árbol.
—Palomitas —dijo Gerda con una enorme alegría—, las rosas del jardín de
verano eterno me dijeron que ustedes saben dónde se encuentra mi amigo
Kai.
—¡Sí, sí, lo sabemos! —gorjearon las palomas—. Hemos visto al pobre niño
en Laponia, él vive en el palacio de la Reina de las nieves. Sigue nuestro vuelo
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desde la tierra y llegarás al palacio, pero debes saber que en ese lugar todo
es frío y está lleno de vacío. Ahí no existe el amor ni la alegría. Durante
muchas horas, Gerda siguió el vuelo de las palomas. Un enorme palacio de
paredes de
nieve y ventanas de hielo apareció en su camino. Frente a él, Gerda vio a un
niño jugar con pedazos de hielo como si fueran rompecabezas. Para el niño,
aquellas figuras eran perfectas e importantes; los fragmentos de cristal
malvado que tenía en su ojo y en su corazón lo hacían pensar de esta
manera. Ese niño de corazón frío era Kai, ¡por fin lo había encontrado!
—Querido Kai, he viajado hasta el fin del mundo para encontrarte y lo
volvería a hacer de nuevo porque tú eres parte de mis recuerdos más
hermosos —dijo Gerda con emoción.
Gerda corrió hacia su amigo, se le arrojó al cuello y lo abrazó fuertemente,
pero Kai la había olvidado. Gerda no pudo contener las lágrimas, una de ellas
cayó sobre el pecho de Kai derritiendo el hielo de su corazón. En ese
momento, Kai también lloró y con sus lágrimas salió el cristal malvado: ¡Kai
volvió a ser el mismo!
—¡Gerda, mi querida amiga! ¡Qué alegría tan grande volver a verte! ¿Dónde
has estado? ¿Dónde he estado yo?
Muy felices, regresaron a sus casas, nada había cambiado a excepción de un
detalle: se habían convertido en personas mayores.
En las jardineras de las ventanas todavía había vegetales y rosas, Gerda y Kai
se sentaron en sus dos sillas. Seguían siendo niños en su corazón.
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LEYENDAS
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La
Se cuenta que La Llorona es una mujer que deambula por las calles
de la Ciudad de México en busca de sus hijos, a los que ella misma
asesinó, enloquecida, durante una noche. Dicen que aparece en
lugares por donde alguna vez pasó un río. También se dice que es
una mujer muy bella vestida de blanco. Otros mencionan que sólo
se alcanza a ver su silueta, que flota. En lo único que coinciden es
que siempre que se deja ver se escucha un largo y aterrador grito:
«¡Ay, mis hijos!».
Sobre el origen de esta leyenda hay varias versiones: una es la
colonial, la cual se basa en las crónicas de Bernal Díaz del Castillo,
quien participó en la conquista del Imperio mexica. Se cuenta que
una mujer de origen indígena era amante de un caballero español
y, cuando ella le pidió formalizar la relación, él se negó porque
pertenecía a la alta sociedad. Este hecho desató la tragedia por la
que su alma deambularía en pena.
Cuentan que esa noche la mujer despertó a sus pequeños hijos –un
niño y una niña–, tomó un puñal y los llevó al río, el cual se
encontraba muy cerca de su casa. Estando ahí, ciega por el coraje,
los apuñaló varias veces hasta que los dejó sin vida.
Quizá te interese: La leyenda de la mano cortada en La Merced
Minutos después reaccionó y, al darse cuenta de lo que había
hecho, corrió desesperada por el río y emitió el escalofriante grito
por el que la identificamos.
Desde esa noche no se volvió a saber más de ella y se convirtió en
mito. Quienes juran haberla escuchado dicen que deambula en las
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calles y los parques de la Ciudad de México, además de los canales
de Xochimilco.
Otras versiones de la leyenda de La Llorona
Pero la leyenda de La Llorona no se queda aquí. Hay una enorme
cantidad de versiones que han cruzado incluso las fronteras
nacionales (pícale aquí para descubrirlas). Muchas de ellas han
llegado a la pantalla grande, siendo La Maldición de la Llorona,
perteneciente al universo del Conjuro, su más reciente
representación.
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LA MARIPOSA AZUL
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liberaré. De esta forma, sea cual sea su respuesta, siempre será
incorrecta”.
Al día siguiente, cuando le preguntaron al sabio si la mariposa
estaba viva o muerta, deseando que cayera en su trampa, este les
respondió calmado: “Depende de ti, ella está en tus manos”.
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EL CADEJO
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Cuenta la leyenda del Cadejo, que es un animal legendario
que, aunque parezca extraño, cuida a los borrachos y
aquellos quienes no pueden ver ni estar de pie; se le
considera un espíritu protector.
Él se guía por la soledad y afición del corazón de los
borrachos que tratan de olvidar sus penas o dolor con el
alcohol, motivo por la cual este ser se compadece. Y no se
separa de él hasta que llegue sano a su hogar o se alivie su
dolor. Si un Cadejo llega a lamer la boca de un borracho, lo
seguirá durante nueve días, y no lo dejará en paz hasta que
perezca. Luego se llevará su alma. Por eso hay quienes
dicen, que, si un perro negro va detrás de un hombre, no
debe ser confundido, ya que puede ser el Cadejo.
Este ser, tiene la forma de un perro peludo con ojos rojos,
patas de cabra y algunas veces de color blanco o negro. Si el
Cadejo es blanco, es bueno; pero si es color negro, es malo
o travieso. Otros detalles que se cuentan es que el cadejo
oscuro (gris en otros relatos) cuida a los niños
abandonados; mientras el cadejo blanco es protector de las
mujeres solitarias, abandonadas o viudas. Ambos son muy
protectores, tanto el blanco como el oscuro.
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EL MAÍZ
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También conocida como Quetzalcóatl y el maíz, esta leyenda es de
origen azteca y trata de explicar el surgimiento de uno de los
ingredientes primordiales de la comida mexicana: el maíz. En esta
historia se considera como producto que surge como resultado de
la acción divina.
Al mismo tiempo, esta leyenda es ideal para reflexionar con los más
pequeños sobre la importancia del esfuerzo y tesón para conseguir
cualquier objetivo que nos propongamos en la vida.
Cuenta la leyenda que, antes de la llegada del Dios Quetzalcóatl, los
aztecas solo se alimentaban de raíces y algún que otro animal que
podían cazar.
El maíz era un alimento inaccesible porque estaba oculto en un
recóndito lugar situado más allá de las montañas.
Los antiguos dioses intentaron por todos los modos acceder
quitando las montañas del lugar, pero no pudieron conseguirlo.
Entonces, los aztecas recurrieron a Quetzalcóatl, quien prometió
traer maíz. A diferencia de los dioses, este utilizó su poder para
convertirse en una hormiga negra y, acompañado de una hormiga
roja, se marchó por las montañas en busca del cereal.
El proceso no fue nada fácil y las hormigas tuvieron que esquivar
toda clase de obstáculos que lograron superar con valentía. Cuando
llegaron a la planta del maíz, tomaron un grano y regresaron al
pueblo. Pronto, los aztecas sembraron el maíz y obtuvieron grandes
cosechas y, con ellas, aumentaron sus riquezas. Con todos los
beneficios, se cuenta, que construyeron grandes ciudades y
palacios.
Desde aquel momento, el pueblo azteca adora al Dios Quetzalcóatl,
quien les trajo el maíz y, con ello, la dicha.
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LA
LEYENDA
DEL SOL Y
LA LUNA
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EL SOL Y LA LUNA
Esta es una leyenda mexicana que trata de dar respuesta a
cómo surgieron el sol y la luna, una pregunta que la
humanidad se ha hecho desde tiempos remotos.
Esta historia, además, pone de manifiesto la importancia de
la valentía como virtud más valiosa que la belleza o la
riqueza. En este sentido, el conejo simboliza la abundancia,
y sirve de recordatorio de la cobardía de Tecciztécatl.
Dice una antigua leyenda que, antes de que existiese el sol y
la luna, en la tierra reinaba la oscuridad. Para crear a estos
dos astros que hoy iluminan el planeta, los dioses se
reunieron en Teotihuacán, ciudad situada en el cielo. Como
un reflejo, se encontraba en la tierra la ciudad mexicana del
mismo nombre.
En la ciudad, encendieron una hoguera sagrada y, sobre
ella, debía saltar aquel poderoso que quisiera convertirse en
sol. Al evento, se presentaron dos candidatos. El primero,
Tecciztécatl, destacaba por ser grande, fuerte y, además,
poseía grandes riquezas. El segundo, Nanahuatzin, era
pobre y de aspecto desmejorado.
En el momento en que debían saltar la hoguera, Tecciztécatl
no se atrevió a saltarla y salió corriendo; Nanhuatzin, lleno
de valor, se arrojó a la hoguera. Al ver esto, los dioses
decidieron convertirlo en sol.
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Tecciztécatl, arrepentido y avergonzado, también saltó la
hoguera. En ese momento, en el cielo apareció un segundo
sol. Los dioses, tomaron la determinación de apagar a
Tecciztécatl, ya que no podía haber dos soles, entonces se
convirtió en luna. Como recuerdo de su cobardía, las
deidades arrojaron un conejo a la luna. Desde entonces,
puede verse este conejo reflejado durante los días de luna
llena.
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POEMAS
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A un general
Región de manos sucias de pinceles sin pelo
de niños boca abajo de cepillos de dientes
Zona donde la rata se ennoblece
y hay banderas innúmeras y cantan himnos
y alguien te prende, hijo de puta,
una medalla sobre el pecho
Y te pudres lo mismo.
Síndrome
Todavía tengo casi todos mis dientes
casi todos mis cabellos y poquísimas canas
puedo hacer y deshacer el amor
trepar una escalera de dos en dos
y correr cuarenta metros detrás del ómnibus
o sea que no debería sentirme viejo
pero el grave problema es que antes
no me fijaba en estos detalles.
Deletreos de armonía
72
Deletreos de armonía
que ensaya inexperta mano.
Hastío. Cacofonía
del sempiterno piano
que yo de niño escuchaba
soñando... no sé con qué,
con algo que no llegaba,
todo lo que ya se fue.
Desvelada
Como soy reina y fui mendiga, ahora
vivo en puro temblor de que me dejes,
y te pregunto, pálida, a cada hora:
«¿Estás conmigo aún? ¡Ay, no te alejes!»
Quisiera hacer las marchas sonriendo
y confiando ahora que has venido;
pero hasta en el dormir estoy temiendo
y pregunto entre sueños: «¿No te has ido?»
La montaña rusa
72
Durante medio siglo
La poesía fue
El paraíso del tonto solemne.
Hasta que vine yo
Y me instalé con mi montaña rusa.
Suban, si les parece.
Claro que yo no respondo si bajan
Echando sangre por boca y narices.
Yo no soy yo
Yo no soy yo.
Soy este
que va a mi lado sin yo verlo,
que, a veces, voy a ver,
y que, a veces olvido.
El que calla, sereno, cuando hablo,
el que perdona, dulce, cuando odio,
el que pasea por donde no estoy,
el que quedará en pie cuando yo muera…
Al oído de una muchacha
72
No quise.
No quise decirte nada.
Vi en tus ojos
dos arbolitos locos.
De brisa, de risa y de oro.
Se meneaban.
No quise.
No quise decirte nada.
Amo, amas…
Amar, amar, amar, amar siempre, con todo
el ser y con la tierra y con el cielo,
con lo claro del sol y lo oscuro del lodo:
amar por toda ciencia y amar por todo anhelo.
Y cuando la montaña de la vida
nos sea dura y larga y alta y llena de abismos,
amar la inmensidad que es de amor encendida
¡y arder en la fusión de nuestros pechos mismos!
Deseo
72
Por el campo tranquilo de septiembre,
del álamo amarillo alguna hoja,
como una estrella rota,
girando al suelo viene.
Si así el alma inconsciente,
Señor de las estrellas y las hojas,
fuese, encendida sombra,
de la vida a la muerte.
David
Apoyado en el pozo, pobre joven,
vuelves hacia mí tu cabeza gentil,
con una risa grave en los ojos
Tú eres, David, como un toro en un día de abril,
que de la mano de un muchacho que ríe
va dulce a la muerte.
REFRANES 72
Al mal tiempo buena cara
72
Cuando las cosas se complican es mejor afrontarlas con
actitud positiva. La frase aconseja mantener una buena
disposición, no desanimarse ni desmoralizarse si la vida se
pone difícil, e intenta transmitir el valor del temple ante la
adversidad.
Quien tiene un amigo tiene un tesoro
Ensalza el valor de la amistad. Un buen amigo hace que
cualquiera se sienta más seguro, feliz y optimista. Es un
‘tesoro’ porque acompaña tanto en los momentos buenos
como en los malos.
No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy
En El Quijote aparece una variante de este refrán: “Antes
hoy que mañana”. Recomienda no mostrarse perezoso, sino
ser constante a la hora de hacer el trabajo pendiente.
Cuanto antes se realice la tarea, mejor; mañana puede que
cueste más que hoy.
Quien no arriesga no gana
A veces, es necesario arriesgar para conseguir vencer. Este
dicho popular transmite la idea de que si se quieren obtener
resultados positivos en algún campo es necesario actuar; ya
sea invirtiendo tiempo, esfuerzo dinero, o cualquier otro
recurso.
‘De los errores se aprende’
72
No pasa nada por equivocarse y todo el mundo comete
fallos. Se trata de convertir en una lección aquello que se ha
hecho mal para hacerlo mejor la próxima vez. Muchas veces
se trata de pequeños ‘tropiezos’ que tienen consecuencias
mínimas, pero de los que se puede aprender.
‘Hoy por ti, mañana por mí’
Lo que haces por otra persona, ya sea un amigo o un
desconocido, mañana lo harán por ti. Se trata de un refrán
basado en los valores de la amistad, la solidaridad y, muy
especialmente, la reciprocidad.
‘Más vale pájaro en mano que ciento volando’
El objetivo de esta frase es mostrar la importancia de
valorar lo que se tiene en lugar de querer conseguir cosas
que resultan mucho más difíciles. Pretende hacer ver que la
avaricia no es una actitud positiva.
‘El que tiene boca se equivoca’
Todo el mundo comete errores y la solución es ser
consciente de ellos y tratar de solucionarlos. Enseña que no
hay que tener miedo a equivocarse porque es algo natural.
72
Aunque se tengan muchas ganas de jugar, pasar el rato con
los amigos o salir a la calle, lo primero que una persona
tiene que atender son sus obligaciones. La responsabilidad
es el valor que pretende inculcar esta frase.
TRABALENGUAS 72
Don Pepito Baldomero tenía un sombrero el sombrero
era de paja se metió en una caja la caja era de cartón se
metió en un porrón el porrón tenía vino se metió en un
72
pepino el pepino maduró y don Pepito Baldomero se
salvó.
72
comió el rancho y se quedó tan pancho ¿De quien es el
pincho y quien se comió el rancho dentro del rancho?
RIMAS
enderezar endechas naturales a la nación de su nacimiento
.
HVGHV?
72
1. El Sapo
Sapo, sapito, sapón
ya se asomó el chaparrón,
72
canta, canta tu canción,
sapo, sapito, sapón.
2. El gato sin botas
El gato sin botas
De puro goloso
Amaneció enfermo
De un mal doloroso.
La gata afligida
No duda el motivo
De alguna comida
O de un salto furtivo.
El gato asustado
Confiesa su culpa
Devoró confiado
Cinco ratas juntas.
3. Los meses
Treinta días trae septiembre
Con abril, junio y noviembre
De veintiocho sólo hay uno
Y los demás, treinta y uno.
4. Paloma Bumbuna
Paloma bumbuna
llévame a tu cuna
dame de comer
semillas de tuna.
5. La gallinita
72
Con una corona
plateada y bordada
llegó mi vecina
la buena gallina.
Puso un huevito
y muy pronto nació
su hijo el pollito
¡y rápido creció!
6. Boda de Flores
Aquella rosita,
nacida en abril,
quería casarse
con un alhelí.
Irá de padrino
su tío el jazmín,
e irán a la boda
claveles cien mil.
Vestidos de blanco,
verde y carmesí,
la rosa se casa
con el alhelí.
7. Las cinco vocales
Las cinco vocales
vestidas de luz
se fueron de viaje
por sendero azul.
La A aprendió
a amar las auroras
72
La E retornó
trayendo esperanzas
estrellas y ensueños
para nuestras almas.
La I, delgadita,
no pudo ir muy lejos
y sobre bugambilias
proclamó su imperio.
La O rodando
al cielo llegó
y a la luna llena
a rodar le enseñó.
72
10. El barco
Delante: a proa, detrás: a popa,
derecha: a estribor, izquierda: a babor,
arriba: el mástil, abajo: el ancla,
en el centro: el timón y el que no lo sepa:
al tiburón.
MIS MUSICAS
72
72
YA NO
SOMOS NI
Quise
Mi piel llenarla de tatuajes paSEREMOS
cubrir los besos que dejaste
Puedo ocultar la historia que vivimos, pero no puedo borrarte
Dicen que el tiempo va a curarlo todo y sé que es mentira
Es imposible que pueda olvidar al amor de mi vida
Ni tomando como loco
Ni con otro amor tampoco
Lo que duró varios meses va a dolerme para toda una vida
Cuando dije "haz lo que quieras, vete si te quieres ir" no era lo que quería
Duele más saber que mis acciones fueron decepciones y no un simple enojo
Las heridas que te hice nunca te abrieron la piel, pero te abrieron los ojos
Y ahora me toca aceptarlo
Aunque me cueste tanto hacerlo
Que ya no somos ni seremos
Dicen que el tiempo va a curarlo todo y sé que es mentira
Es imposible que pueda olvidar al amor de mi vida
Ni tomando como loco
Ni con otro amor tampoco
Lo que duró varios meses va a dolerme para toda una vida
Cuando dije "haz lo que quieras, vete si te quieres ir" no era lo que quería
Duele más saber que mis acciones fueron decepciones y no un simple enojo
Las heridas que te hice nunca te abrieron la piel, pero te abrieron los ojos
Y ahora me toca aceptarlo
Aunque me cueste tanto hacerlo
Que ya no somos ni seremos
OH
MY 72
GOD
72
I'm a fool, but they all think I'm blind
I'd rather be a fool than leave myself behind
I don't have to explain myself to you
I am a grown woman and I do what I want to do
I know that it's wrong
But I want to have fun
Mmh, yeah
Mmh, yeah
I know that it's wrong
But I want to have fun
Mmh, yeah
Mmh, yeah
Oh my God, I can't believe it
Out of all the people in the world
What is the likelihood of jumping
Out of my life and into your arms?
Maybe, baby, I'm just losing my mind
'Cause this is trouble, but it feels right
Teetering on the edge of Heaven and Hell
Is a battle that I cannot fight
Lord don't let me, I said Lord don't let me
I said Lord don't let me let me down (oh Lord)
Lord don't let me, I said Lord don't let me
72
I said Lord don't let me let me down (don't let me let myself
down)
Lord don't let me, I said Lord don't let me
I said Lord don't let me let me down (oh my God)
Lord don't let me, I said Lord don't let me (oh, oh, oh)
I said Lord don't let me let me down
Oh my God, I can't believe it
Out of all the people in the world
What is the likelihood of jumping
Out of my life and into your arms?
Maybe, baby, I'm just losing my mind
'Cause this is trouble, but it feels right
Teetering on the edge of Heaven and Hell
Well it's a battle that I cannot fight
Lord don't let me, I said Lord don't let me (I know that it's
wrong)
I said Lord don't let me let me down (but I want to have fun)
Lord don't let me, I said Lord don't let me (mmh, yeah)
I said Lord don't let me let me down (mmh, yeah)
Lord don't let me, I said Lord don't let me (I know that it's
wrong)
I said Lord don't let me let me down (but I want to have fun)
Lord don't let me, I said Lord don't let me (mmh, yeah)
I said Lord don't let me let me down (mmh, yeah)
72
OJITOS LINDOS
Hace mucho tiempo le hago caso al corazón
Y pasan los día', los mese' pensando en tu olor (en tu olor)
Ha llegado el tiempo para usar la razón
Antes que sea tarde y sin querer me parta en do' (me parta en
do')
Antes de que salga el sol, hunde el acelerador
Aunque vaya sin freno' y pierda el control
Nada más seremos do', tú y yo acariciándono'
En medio del tiempo, sin decir "adiós"
Y solo mírame con esos ojitos lindos
Y con eso yo estoy bien
Hoy he vuelto a nacer
Hacе tiempo que no agarro a nadie de la mano
Hace tiempo que no envio, "buenos días, te amo"
Pero tú me tienes enredao
Me envolví
Iba por mi camino y me perdí
Mi mirada cambió cuando tus ojos ví
Bye-bye a los culo', ni me despedí
Yo no te busqué, no, chocamo' en el trayecto
Con tu alma es la que yo conecto
Tranquila, no tiene que ser perfecto, no
Aquí no existe el pecado y equivocarse es bonito
72
Los errores son placeres igual que to' tus besito'
Y solo mírame con esos ojitos lindos
Que con eso yo estoy bien
Hoy he vuelto a nacer
Y solo mírame con esos ojitos lindos
Que con eso yo estoy bien
Hoy he vuelto a nacer
Tú y yo, tú y yo
Tú y yo
Tú y yo, tú y yo
Tú y yo
Tú y yo, tú y yo
Tú y yo, tú y yo
Tú y yo, tú y yo
Tú y yo, tú y yo
Yo no me dejo llevar de nadie
Yo solo me dejo llevar de tu sonrisa
Y del lunar cerquita de tu boca
Si yo 'toy loco, tú estás loquita
Pero baby, como tú no hay otra, no
Quiero regalarte girasole'
Ir pa' la playa y buscarte caracole'
Cuando estoy contigo, yo no miro el Role'
72
Vamo' a bailar doscientas cancione'
Nadie me pone como tú me pone'
Mm-mmm, mmm-mmm, mmm-mmm
Mm-mmm, mmm-mmm, mmm-mmm
Yo le hablo a Dio' y tú ere' su respuesta
Aprendí que los momento' lindo' nunca cuestan
Como cuando me regalas tu mirada
Y el sol su puesta, (ey, ey) y el sol su puesta
Cuando estoy encima de ti, de ti
Mami, yo me olvido de to', de to'
No hace falta nadie aquí
Solamente tú y yo
Antes de que salga el sol, hunde el acelerador
Aunque vaya sin freno' y pierda el control
Nada más seremos do', tú y yo acariciándono'
En medio del tiempo, sin decir "adiós"
Y solo mírame con esos ojitos lindos
Que con eso yo estoy bien
Hoy he vuelto a nacer
Y solo mírame con esos ojitos lindos
Que con eso yo estoy bien
Hoy he vuelto a nacer
72
LOCO
Girl a cada mañana
Te deseo tanto
Cómo sueño en madrugada
Son las doce y pico
En la radio tu song favorito
Tú mi gyal
Tú mi like
Yo te sigo
El punch line
Lo gritamos bonito
Cuando suena nuestra canción
Yo te digo
Que me gustas
Mucho con bastante
Cómo mango y limón saborearte
Solo a ti yo quiero acostumbrarme
Pa' toda la vida
Tenerte y amarte
Waiyo!
Tú me traes loco
Shalalala la
Loco, loco de remate
Waiyo!
Tú me traes loco
Lo lo lo loco
Loco de remate
72
Oh yeh
Soy quien mira tus fotos
Cuando no hay nadie
Soy quien te piensa siempre
Baby a cada instante
Tú eres la dulce fruta
Que mi paladar
Añora, y siempre te quiere probar
Dime bebé
Soy testigo de lo que tú me quieres
Y hasta el final de mis días te querré
Brindo por cada caricia
Atención y lección que aprendí
Por tus besos bebé
No se que estás pensando
Tú a mí me tienes loco
Con los fresca que tú eres
Rayaito me tiene el coco
Son las doce y pico
En la radio tu song favorito
Tú mi gyal
Tú mi like
Yo te sigo
El punch line
Lo gritamos bonito
Cuando suena nuestra canción
72
Yo te digo
Que me gustas
Mucho con bastante
Cómo mango y limón saborearte
Solo a ti yo quiero acostumbrarme
Pa' toda la vida
Tenerte y amarte
Waiyo!
Tú me traes loco
Shalalala la
Loco, loco de remate
Waiyo!
Tú me traes loco
Lo lo lo loco
Loco de remate
Oh yeh
Soy quien mira tus fotos
Cuando no hay nadie
Soy quien te piensa siempre
Baby a cada instante
Tú eres, tú eres, tú eres, tú eres, tú eres la fruta que me gusta
Tú mi like
Natural
I love tú swagga mama
Loco, loco, oh yeh
Soy quien mira tus fotos
72
Cuando no hay nadie
Soy quien te piensa siempre
Baby a cada instante
Tú eres la dulce fruta
Que mi paladar
Añora, y siempre te quiere probar, yeh, yeah.
LA
Si por cosas del destino MITAD
Un día tú y yo nos despedimos
Ay, yo no sé qué comería o de qué me reiría
72
Porque el mundo sin ti no me lo imagino
No te preocupes por mí
Yo me las arreglaría
Pa' cambiarme de cabeza pa' otra que no sea la mía
Y no pensar en ti, ya no pensar en ti
No te preocupes por mí
Yo me las arreglaría
Pa' cambiarme de cabeza pa' otra que no sea la mía
Y no pensar en ti, ya no pensar en ti
72
Y el triple de los besos que te di
Y aunque te den 21 rosas al día
Y mil veces digan que mueren por ti
Ay, si te dan todo eso, me quito el sombrero
Pero nadie va a quererte la mitad
De lo que yo a ti te quiero
De lo que yo a ti te quiero
ENVOL
Dime cómo hacemosVER
Si tú me desea' y yo a ti también
Hace rato te quiero comer
Di qué va' a hacer
72
Así que ponme un dembow, que ese no respeta
Tengo pa' ti la combi completa
Que no duro mucha soltera
Aprovéchame
Y no te vaya a envolver
Sé que lo hacemo' y tú va' a volver (volver)
Un perreito en la pared
Yo soy un caso que hay que resolver
Pero no te vaya a envolver
Sé que lo hacemo' y tú va' a volver (volver)
Un perreito pa' bellaquear
Pega'ito a la pared (pega'ito a la pared)
Botelleo y fumeteo
Contigo en un capsuleo
Porque siempre que te veo
Tú me quiere' perrear
Y yo quiero partirte
Cógelo a chiste
Y en cinco minuto' ya va' a venirte
Me tienes como pa' derretirte
Solo Dios sabe lo que me hiciste
Cógelo a chiste
Y en cinco minuto' ya va' a venirte
Me tiene' como pa' derretirte
Solo Dios sabe lo que me hiciste
Y no te vaya a envolver (volver)
72
Sé que lo hacemo' y tú va' a volver (volver)
Un perreíto en la pared
Yo soy un caso que hay que resolver
Pero no te vaya a envolver
Sé que lo hacemo' y tú va' a volver (volver)
Un perreíto pa' bellaquear
Pega'ito a la pared (pega'ito a la pared)
Sexo y alcohol
Lo que pase, aquí se va quedar
Yo sé que no me vas a olvidar
Si te hago el amor, si te hago el amor
Sexo y alcohol
Lo que pase, aquí se va quedar (quedar)
Yo sé que no me vas a olvidar
Si te hago el amor, si te hago el amor
Y no te vaya a envolver
Sé que lo hacemo' y tú va' a volver (volver)
Un perreíto en la pared
Yo soy un caso que hay que resolver
Pero no te vaya a envolver
Sé que lo hacemo' y tú va' a volver (volver)
Un perreíto pa' bellaquear
Pega'ito a la pared
Botelleo y fumeteo
Contigo en un capsuleo
Porque siempre que te veo (oh-oh)
72
Tú me quieres perrear
Y yo quiero partirte
Botelleo y fumeteo
Contigo en un capsuleo
Porque siempre que te veo
Tú me quieres perrear
Y yo quiero partirte
Dime cómo hacemos
Si tú me deseas y yo a ti
También Hace rato te quiero
Comer Di qué va' a hacer
P
R
E
72
¿Qué quieres de este técnico?
Bueno primeramente quiero estar avanzada más en la
tecnología, mis metas es aprender para que en el
futuro poder ejercer mis sueños ya que es una carrera
muy importante que necesitamos aprender bien a
fondo para solicitar un trabajo y poder ser
independiente y ayudar a mi familia.
72
72