Las 9 mejores técnicas de autocontrol emocional para niños (psicologiaymente.
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El autocontrol emocional en la infancia
1. Pastel de la calma
La primera de las técnicas de autocontrol emocional para niños que puedes aplicar es el pastel de la calma.
Dicha técnica consiste en dibujar una redonda en un papel (que será la tarta), y dividirla en diferentes
trozos. Dentro de cada trozo escribiremos un “truco” o mecanismo para calmarnos cuando
estemos excesivamente nerviosos.
Ejemplos de “trucos” que podemos utilizar son: respirar profundamente, contar hasta diez, imaginar una
escena agradable, etc. La gracia de esta técnica es colaborar juntos, y de esta manera buscar, junto al niño,
diferentes estrategias (podemos hacer una lluvia de ideas inicial).
2. El globo
La segunda técnica recomendada es la del globo (o “ser un globo”). Se trata de imaginarnos, cuando nos
enfadamos, nos ponemos nerviosos o nos irritamos, que somos un globo que se va hinchando
poco a poco.
Una vez hinchados, nos imaginaremos que volamos alto y que nos relajamos. Podemos utilizar una globo
de verdad para ejemplificar la técnica y que sea más visual y comprensible para el niño.
3. El volcán
El volcán es otra de las técnicas de autocontrol emocional para niños. Dicha técnica resulta ideal para
explicar en qué consiste la emoción de la rabia. A través de esta técnica, le explicamos al niño o a
la niña que somos como un volcán; cuando estamos tranquilos y calmados, la lava permanece en nuestro
interior. En cambio, cuando nos enfadamos, erupcionamos (la lava sale al exterior con fuerza, a toda
pastilla).
4. El semáforo
Otra de las técnicas de autocontrol emocional para niños más utilizadas es la del semáforo. Ésta consiste
en enseñar a los niños a calmarse ante situaciones que les causen ira o frustración. A través
de ella, se hace un paralelismo con el funcionamiento de un semáforo. Consta de tres pasos (los tres
colores del semáforo).
5. Bola antiestrés
Esta técnica consiste en crear, junto al niño (o él, de forma autónoma), una “bola antiestrés”, para apretar
o presionar en los momentos de nerviosismo, enfado, frustración o ira. Una manera sencilla de
hacerla es con un globo deshinchado, llenándolo de arroz, lentejas o garbanzos.
6. Espacio de calma
Otra de las posibles técnicas de autocontrol emocional para niños, en este caso, que se puede utilizar en casa, es la
creación de un espacio de calma y “relax” para él . Cuando se vaya a este espacio, en momentos de
sobreactivación o enfado, el objetivo será relajarse y entrar en un estado de calma y paz.
El lugar puede ser escogido por el niño, junto a sus padres; puede ser una zona de la habitación, un trastero, una
parte del comedor… todo depende de cada familia.
Ideas recomendadas para hacer de este espacio, un lugar tranquilo y acogedor, son: añadirle unos altavoces (para
poner música relajante), colocarle peluches u objetos que le gusten al niño, cojines blandos para relajarse, dibujos o
cuadros que inspiren calma, productos aromáticos, etc.
7. Caja de arena
También podemos recurrir a la estimulación de los sentidos, justamente para producir el efecto
contrario: la relajación en momentos de hiperactivación. Lo podemos hacer a través de estímulos
sensoriales como por ejemplo la arena.
Una técnica que os proponemos, esta vez más artesanal, es la creación, junto al niño (o, repetimos, que lo
cree él de forma autónoma, a su gusto), una caja llena de arena, donde puede colocar también juguetes.
Cuando esté nervioso puede remover la arena, cerrar los ojos y hundir los dedos en ella, etc., a fin de
relajarse y de conectar con el sentido del tacto.
8. Escuchar mantras (o música)
Ya lo dicen que, “la música amansa las fieras”. Así, la música también puede formar parte de las técnicas de
autocontrol emocional para niños. En este caso, os proponemos el uso de mantras.
Cuando las pronunciamos (y con la práctica), nuestro cerebro es capaz de tranquilizarse.
Éstas pueden ser palabras o frases cortas que el niño vaya repitiendo cuando esté nervioso o calmado, con
una música de fondo acorde. Por otro lado, también podemos utilizar canciones relajantes, sin el uso de los
mantras.
9. Soplar burbujas
Dicha técnica utiliza el control de la respiración para obtener la sensación de relajación en el cuerpo, e
implica imaginar que se hacen burbujas. Para ello, resulta necesario controlar la respiración;
debemos soplar con suavidad para que las burbujas se creen.
Esta técnica, una vez aprendida, la pueden utilizar los niños solos (sobre todo cuando son pequeños), o
podemos también acompañarles durante la práctica, simulando que se trata de un juego.