0. INTRODUCCIÓN.
1. LA VALENCIA VISIGODA (476-711).
1.1. Origen de los visigodos y llegada a la península ibérica.
1.2. Los datos sobre la ciudad y territorio de Valencia.
2. LA VALENCIA ANDALUSÍ ISLÁMICA (711-1238).
2.1. Origen y difusión del islam.
2.2. La llegada del islam a tierras peninsulares y valencianas. Conquista,
islamización y evolución política.
2.3. Sociedad, familia y casa.
2.4. La ocupación del territorio: alquerías, aldeas, ciudades (madinas), arrabales,
distritos, fortificaciones y regadío.
3. LA VALENCIA FEUDAL CRISTIANA (1238-1492).
3.1. Bases del feudalismo: vasallaje, señorío y fragmentación del poder político.
3.2. Un precedente castellano al reino cristiano de Valencia. El caso del Cid
Campeador y su mujer, Jimena (1094-1102).
3.3. La formación de la Corona de Aragón: la situación de los condados
catalanes,
Aragón y el reino de Mallorca.
3.4. La conquista feudal cristiana de Valencia, el territorio al sur del Júcar y los
territorios alicantinos.
3.5. Reparto y formación de un reino colonial.
3.6. Las bases institucionales del reino.
3.6.1. La creación del reino. Fueros, moneda, pesos y medidas.
3.6.2. Patrimonio real y su administración.
3.6.3. El sistema pactista. Cortes y generalitat.
3.6.4. El gobierno municipal.
3.7. La evolución política del reino cristiano de Valencia en los siglos XIV y
XV.
3.7.1. Señorialización del reino.
3.7.2. La unión de Valencia (1347-1348).
3.7.3. La guerra de los dos Pedros o Guerra de Castilla (1356-1369).
3.7.4. La crisis del siglo XIV.
3.7.5. El compromiso de Caspe: el cambio de dinastía.
3.7.6. El gobierno de los Trastámara. El refuerzo del poder real en el
siglo
XV.
3.8. Demografía y sociedad del reino de Valencia: demografía, ciclo vital y
familia.
3.9. La economía de Valencia: agricultura, ganadería, artesanía, comercio y
crédito.
TEMA 1: LA VALENCIA VISIGODA
1. ORIGEN DE LOS VISIGODOS Y LLEGADA A LA PENINSULA IBERICA
Tenemos poca información sobre Valencia en época visigoda.
Quienes eran los visigodos:
- Pueblo germánico que proviene de la gotia. En año 376 cruzo el limes del imperio
romano, limes del Danubio en año 376 porque hay otros pueblos asiáticos, hunos por
ej, que estaban desplazándose hacia una parte más occidental. Se habla también de un
cierto enfriamiento del clima en las zonas en las que estaban y se desplazan buscando
un clima más favorable).
- Batalla de Andrinópolis 378, muerte emperador Valente, visigodos se asientan en imp
rom como federados, establecen un foedus, que pueden permanecer en territorio
romano manteniendo costumbres etc manteniendo la paz y sirviendo al ejército
romano.
El contexto de imperio romano:
- Ruralización, éxodo de las elites rom, debido a la presión fiscal. Además, de la
progresiva difusión el cristianismo que fue desde época de Teodosio religión oficial del
imperio, hasta el Concilio de Milán había sido una religión prohibida, en época de
Teodosio a finales de siglo IV cuando se vuelve la religión oficial del imperio. De hecho,
el paganismo se prohibió.
- La situación en términos eco: éxodo y ruralización hacen que la gente comercio menos
por lo que tuvo lugar un periodo más centrado en la autarquía que cosiste en frenar en
buena media los intercambios comerciales y vivir con lo que se produce uno mismo.
- En cuestiones sociales, aunque disminuye el esclavismo seguía habiendo esclavos,
mucha gente se convertían en siervos porque su estatus jurídico y social se degrado un
poco. Existía la figura del colono: persona sin tierras, que trabaja las tierras de otro
individuo por un salario.
- En 406 suevos, vándalos y alanos cruzan limes del rin se instalan a partir del 409 en
península ibérica.
- 418 firma de foedus de Honorio, visigodos se asientan en su r de Francia llegan a
controlar hasta el rio Loira, y como contrapartida lucharan contra esos reinos
barbaros. Suevos perduraran en la península ibérica hasta ns q pq leovigildo incorpora
territorio de suevos a territorio visigodo.
Visigodos se han hecho aliado del imp rom. los barbaros acaban siendo expulsados
Tener en cuenta imp bizantino
Campañas contra bizantinos
Me faltan cosas sobre Leovigildo))))) fuuuuuuuuck
Leovigildo.
Unificación reli entre elties visgodas y aristocracia hispano romana, aunque no sabíamos que
grado de unificaicon reli entre campesinos.
La pobl se había romanizado en su mayor parte y los visogdos serian una minoría, pero no
podemos comprobar las cifras.
Entre 569 y 601 el reino se conoslida. En el reino visi la sucesión es selctiva aunque algunos
intentaran hacerlo hereditario. Luchas potr el poder da lugar a épocas de conflictos. En torno a
a ns q año expulsión de ns queines, visigodos controlan la península.
En epoca de chindasvinto y rencesvinto se hacen leyes.
Mas tarde vienen musulmanes
VALENCIA DURANTE TODO ESTO aka:
2. LOS DATOS SOBRE LA CIUDAD Y TERRITORIO DE VALENCIA:
Núcleo cristinao por adoración de san Vicente martir en oterioa proviene de Huesca, era
diacono en sede de zaragoza, este santo vivió en epoca de peersecuacion a los cristianos. Fue
martirizado se dice que su cuerpo llego por la costa hasta zoan valencia, la roqeuta y allí
surgieron iglesias. Hay una cripta bajo la catedral de valencia.
Monedas:
Se han ecnotrado de gundemaro o algo así en Sagunto. Se acuño moneda en valecia sobre
todo en siglo 6 y 7.
En ribaroja, yaci de vlc la vieja, este asentamiento se dice se hizo como base frete a psibles
expediciones hacia imp bizantino.
Conservamos algunas villas, tenemos una cuiert reconstr enj ribaroja
Un baptisterio de san francisco Javier creo.
TEMA 2: La sociedad islámica anterior a la conquista cristiana
La etapa histórica enclavada entre los siglos VIII y XI fue bautizada como los “siglos
oscuros” del Sharq al-Andalus por el historiador Pierre Guichard. No en vano, nos
topamos con un casi absoluto desconocimiento de la etapa visigótica, precedida por una
fase de brutal retroceso desde el siglo III. Paralelamente a la decadencia del estado
romano, la simplificación de la cultura material y la disminución de la población,
evidente en el despoblamiento de las antaño dinámicas ciudades, provocaron que, tras
su llegada a Valencia, los geógrafos árabes se refirieran a ella no como Balansiya, sino
como Madinat al-Turab, “la ciudad del polvo”. El topónimo expresa de forma muy
elocuente el estado de decaimiento general en que había quedado una región en la
periferia del poder godo y, posteriormente, del musulmán.
En este contexto, el poblamiento del territorio es muy disperso, diseminado por
alquerías y poblados en el llano, protegidos por castillos situados en elevaciones,
algunos de los cuales tenían un origen y toponimia pre-árabe: Bairén, Marinyén, Uixó…
Por el contrario, gran parte de las alquerías son nombradas de forma posterior a la
conquista musulmana, por lo que su fundación correspondería a una colonización más
tardía, quizás iniciada desde los mismos poblados de altura. Cada castillo configuraba
un hisn, o distrito castral, y ofrecía protección a los desprotegidos habitantes de las
zonas fértiles.
Todos los indicios arqueológicos y toponímicos de qué disponemos para este periodo,
asumida la dramática escasez de fuentes documentales, apuntan hacia una fuerte
berberización del Sharq al-Andalus, la región oriental de al-Andalus. Muchísimos
nombres de lugar – pueblos, partidas agrarias, accidentes geográficos – sugieren la
instalación de tribus procedentes del Magreb, como los Zanata, que han dado lugar a
diversos Adzeneta (Maestrazgo, Vall d’Albaida), y los Sanhaya, que se habrían
establecido en Senija, en la Marina Alta, y en Soneja, en el Alto Palancia. Asimismo, el
imponente número de topónimos que comienzan por “beni” (“hijos de” o
“descendientes de”), como Benetússer, Beniarjó o Benimamet también apunta a la
llegada y asentamiento de un número significativo de contingentes bereberes. En
cambio, la presencia de grupos étnicamente árabes debió ser mucho más escasa. Ha
quedado constancia, por ejemplo, de un poblado llamado “Benicanena” en la huerta de
Gandía, fundado quizás por la familia de los Banu Qinana, de origen qaisió o yemení.
La berberización de Sharq al-Andalus, como también ocurrirá con otras regiones
periféricas de la península Ibérica, corresponde a la propia lógica de la conquista y
colonización del territorio. Tanto en las etapas romana como visigoda, los valles del
Guadalquivir y del Guadiana habían constituido las zonas más fértiles, urbanizadas,
desarrolladas y densamente pobladas del territorio. No en vano, al conquistar la
península, los emires dependientes de Damasco establecieron en Córdoba, la antigua
capital romana de la Bética. Los árabes que llegaron a al-Andalus, mucho menos
numerosos que los bereberes, se asentaron en el sur. Estos últimos, en cambio, ocuparon
los valles del Tajo, del Duero y el este peninsular.
La colonización del territorio nos es casi totalmente desconocida, por lo que distintos
expertos se inclinan por diversos modelos que pueden sistematizarse en dos grandes
líneas de interpretación. Aquellos que trabajan con fuentes literarias, producidas
fundamentalmente en el sur de al-Andalus, como crónicas, biografías de personajes
célebres y literatura filosófica, afirman que el establecimiento de los contingentes árabes
y bereberes fue dirigido por el poder central, que decidió dónde se asentaba cada cual.
En cambio, quienes basan sus interpretaciones en el registro arqueológico, se inclinan
por una colonización “orgánica”: a medida que los ejércitos musulmanes,
fundamentalmente compuestos por bereberes, rendían el territorio militarmente o por
pactos, los contingentes de población fueron estableciéndose, consolidando una
conquista extremadamente rápida. Es posible que la respuesta se encuentre a medio
camino: si bien la reserva de tierras en las zonas más fértiles y prósperas del sur para las
familias árabes y los principales linajes bereberes evidencia cierto control en la
ocupación del territorio por parte del incipiente estado cordobés, la influencia del emir
no debió extenderse con demasiada fuerza por las regiones más alejadas de los centros
de poder andalusíes.
En todo caso, el Sharq al-Andalus, extremadamente montañoso y alejado de la nueva
capital, no tomaría relevancia hasta la desintegración del califato de Córdoba en el año
1031. Las luchas cortesanas por el poder, que se habían recrudecido tras la muerte de
Almanzor (1002) se saldaron con el hundimiento del poder central y el paralelo
surgimiento de nuevos poderes regionales, los reinos de taifas (de la palabra ta’ifa,
partido). En 1009, la muerte del hayib (valido del califa) e hijo de Almanzor,
Abderramán Sanchuelo, provocó una primera fragmentación del estado cordobés. En
gran parte de al-Andalus, el poder fue a parar a manos de grupos de militares y
funcionarios, originalmente esclavos, procedentes de Córdoba: los saqqaliba. La
preocupación por el nepotismo y por la injerencia de las distintas facciones políticas en
el ejercicio del poder había llevado a la compra de esclavos en la Europa Occidental,
muchos de ellos de origen eslavo, y a su posterior adiestramiento. Estos saqqaliba
pasaban a integrar los cuadros de la alta administración, así como una fracción
importante de los cargos de gobierno y del ejército, junto con mercenarios bereberes.
Con esta práctica, trataba de evitarse que miembros de los linajes con un mayor
ascendente político acumularan demasiado poder en la corte. Los esclavos, eunucos en
muchos casos, carecían de vínculos familiares o de otra lealtad personal que no fuera la
que debían a su amo, por lo que, en teoría, debían mantenerse al margen de las intrigas
palaciegas. Sin embargo, la práctica se alejó pronto del ideal y los esclavos de corte
pasaron a formar parte de las distintas facciones que luchaban por el poder.
En el caso de los territorios que compusieron posteriormente el reino de Valencia,
durante un breve tiempo, la taifa más poderosa fue la de Denia, el príncipe de la cual se
anexionó los Islas Baleares. El desmembramiento político del califato provocó la
liberación de una gran cantidad de energía centrífuga. Los gobernantes de las taifas
necesitaban desarrollar las economías regionales sobre las que sostenían su poder. La
regionalización política se materializó a su vez en una regionalización económica, que
espoleó la urbanización y también la innovación y la intensificación de la agricultura,
especialmente de aquellos cultivos basados en el regadío, como por ejemplo el azafrán,
el arroz o las frutas y verduras, además de los cereales (en el Llibre del Repartiment
figuran más de 50 molinos hidráulicos en la ciudad y la huerta, casi todos harineros). La
urbanización de València, pero también de otras ciudades, empieza realmente ahora,
tanto de los edificios públicos como de las construcciones privadas. La consecuencia
más evidente fue una expansión espacial rapidísima.
Orihuela, Xàtiva, Dénia y Alzira también crecen demográficamente a partir del siglo XI,
amplían su perímetro urbano y se rodean de gruesas murallas, dentro de las cuales se
desarrollan por primera vez actividades industriales, como por ejemplo el papel de
Xàtiva, como también la cerámica de Paterna y Manises, y los productos textiles,
brocados en particular, de València. La fisionomía de estas ciudades es la típica de los
centros islámicos. Su composición comprende la medina, núcleo principal y central, en
la que se encuentra la mezquita mayor donde se reúnen los creyentes para la oración del
viernes, así como otros edificios de carácter administrativo y militar. Las afueras de las
ciudades también suelen albergar espacios de habitación, los arrabales, que pueden
encontrarse dentro o fuera del perímetro de la muralla. La trama interna es bastante
compleja, basada en pequeñas calles, a menudo callejones sin salida, sin ningún orden
preestablecido. En las ciudades más grandes, en torno a la mezquita, aparece el espacio
del suq, del mercado y de los intercambios comerciales.
La mayor parte de la información sobre la vida social y material valenciana se basa en la
interpretación de datos arqueológicos y toponímicos, además de los indicios que
encontramos en la documentación cristiana que se generó de forma inmediatamente
posterior a la conquista. Así, según las casas registradas en el Llibre del Repartiment,
unas 2.600, la ciudad de València tendría un mínimo de 15.000 habitantes el 1238. Una
cifra a la baja, sin duda, porque no contempla la población suburbana.
A partir de estudios arqueológicos, algunos autores han propuesto un buen esquema
para clarificar las formas de irrigación. Los grandes sistemas ribereños de ríos como el
Turia o el Júcar, los "macrosistemas", probablemente son de origen romano, aunque los
canales no sobrevivieron al derrumbamiento del siglo tercero y, por lo tanto, se
incrustaron sobre ellos prácticas y tecnología islámica oriental. A los "mesosistemass",
típicos de pueblos regados por fuentes, y a los "microsistemas" o explotaciones
familiares basadas en azequias, cisternas —lavaderos o aljibes—, se los atribuye un
origen islámico. Este tipo de sistemas abundan en todo el país, sobre todo en las
regiones de montaña. La huerta de València fue de largo la más importante del país, con
unas 8.000 ha., una superficie que se pondría en riego a través de sucesivas
intervenciones.
El esplendor de las taifas no fue solo económico, sino también cultural. Dos importantes
oleadas de intelectuales llegaron al Sharq al-Andalus en este periodo: una de origen
principalmente cordobés, al poco de la caída de Córdoba, y la otra en el siglo XII,
después de la caída de la Marca Superior. El centro urbano más importante durante esta
primera fase del desarrollo en las ciudades valencianas y de todo el oriente andalusí fue
Dénia. Mujahid creó una gran escuela de estudios jurídicos-religiosos, especializada en
lectura coránica, la fama de la cual se extendió en todo el mundo musulmán. De estos
medios, de las escuelas jurídicas, surgía la jurisprudencia de los doctores en leyes
(fuqaha), que legitimaban el poder de los gobernantes de taifas. Todos, pues,
necesitaron el apoyo de los fuqaha, y se rodearon de kuttab (secretarios) y wuzara
(ministros), que tenían una rigurosa formación, a pesar de que no ejercen el poder
político o riyasa. La participación de los fuqaha en el poder era todavía más patente al
nivel del gobierno local, a través de la actuación de los cadíes, o jueces, nombrados por
el poder central, pero el desempeño de los cuales obligaba a cierta formación en derecho
islámico. Había cadíes en los centros más importantes como Xàtiva, Alzira, Morvedre o
Llíria, y también en poblaciones de menos categoría que se erigían en cabeza de
distritos administrativos, como Bairén, Cocentaina o Segorbe. Esta penetración del
derecho musulmán en las zonas rurales, mediante la actuación de los cadíes de las
pequeñas ciudades, debió ser un factor importante en la estructuración de la sociedad
valenciana durante la época musulmana. Pero los príncipes de las taifas también
animaron las ciencias y la literatura. Ibn al-Labbana (1044-45 — 1113-14), que
significa "el hijo de la lechera", nació en Dénia y es considerado como uno de los
máximos representantes de la lírica árabe de todo al-Andalus.
Entre la desaparición de la taifa de Dénia, absorbida por sus rivales vecinos, y la
conquista de València por Jaime I, asistimos a una lenta, pero irreversible, agonía del
antiguo balad Balansiya. Un poder central débil tiene que negociar continuamente con
los representantes locales para cobrar impuestos y fortalecer su autoridad. Las diferentes
entidades, ciudades o castillos, se administran sin apenas interferencias ajenas, y
parecen bastante indiferentes ante cualquier ente superior que cobra el impuesto, dentro
de la carencia de legitimidad general que afecta todos los poderes políticos de la época
de taifas. No hay una fuerza militar orgánica, basada en los recursos económicos del
país, razón por la cual hay que solicitar la ayuda de mercenarios o extranjeros. El
periodo, pues, es de una colosal confusión política, salpicada por la aparición fulgurante
y la no menos rápida liquidación de personajes que ambicionan las riendas del poder.
Esta es, a grandes rasgos, la evolución política del territorio:
Lo más evidente es la intromisión cada vez más frecuente de las potencias cristianas en
la vida política de las taifas, a las cuales se fuerza a pagar inmensos tributos. El caso
más célebre de las injerencias de los feudales fue el episodio del Cid. Este caballero
castellano, que alquilaba sus servicios al mejor postor, ante la debilidad militar de las
taifas y las luchas intestinas que sufren, decidió actuar por su cuenta y, entre 1088 y
1099, se convirtió en rey y árbitro de València y su territorio.
Las taifas, presionadas por los emergentes y cada vez más poderosos reinos cristianos,
piden la ayuda de la mayor potencia del Magreb, los almorávides, una confederación de
camelleros bereberes nómadas que se había hecho fuerte en las regiones más
occidentales del norte de África en la segunda mitad del siglo XI. Tan solo durante dos
décadas pudieron los almorávides estabilizar la situación de la península, iniciándose de
forma clara su retroceso cuando Alfonso I de Aragón tomó Zaragoza el 1118. El ciclo se
repetía y la nueva constelación de taifas pide, un siglo después una nueva intervención
extranjera conducente a otra invasión: en 1171 otra confederación bereber, los
almohades, después de derrotar Castilla en la batalla de Alarcos, ocupan gran parte de la
península, deteniendo el avance de los reinos cristianos. Sin embargo, ellos tampoco
pudieron cohesionar el territorio y las luchas internas y los alzamientos de caudillos
locales precipitaron la derrota de las Navas de Tolosa (1212), ante un ejército aliado de
aragoneses, castellanos y navarros, que allanaría el terreno a los grandes avances
cristianos sobre al-Andalus en la centuria siguiente.