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Depresión Mayor: Epidemiología y Tratamiento

La depresión mayor representa un problema de salud pública debido a su alta prevalencia a nivel mundial. Su etiología es compleja e influenciada por factores psicosociales, genéticos y biológicos. Entre los factores psicosociales se encuentra el estrés crónico, mientras que a nivel biológico existen evidencias de alteraciones en los neurotransmisores como la serotonina y la noradrenalina, así como de citoquinas proinflamatorias que afectan el sistema nervioso central. El documento analiza

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Depresión Mayor: Epidemiología y Tratamiento

La depresión mayor representa un problema de salud pública debido a su alta prevalencia a nivel mundial. Su etiología es compleja e influenciada por factores psicosociales, genéticos y biológicos. Entre los factores psicosociales se encuentra el estrés crónico, mientras que a nivel biológico existen evidencias de alteraciones en los neurotransmisores como la serotonina y la noradrenalina, así como de citoquinas proinflamatorias que afectan el sistema nervioso central. El documento analiza

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FACULTAD DE SALUD Y NUTRICIÓN

ESCUELA PROFESIONAL DE MEDICINA HUMANA

“DEPRESION MAYOR”

INTEGRANTES

VARGAS FLORES LUIS

LLANTOY MEZA ARTURO

LUCIANO PALACIOS, GIOVANI

PARRA MUÑOZ, NILSON

USQUIANO VALDIVIEZO, NERIZ

DOCENTE: Dra. Antuanet Cecilia Chumpitas Egusquiza

LIMA-PERU 2022

pág. 1
ÍNDICE
RESUMEN…….………………………………………………………..2
INTRODUCCION…………………………………………………..…..3
CAPITULO I : EPIDEMIOLOGIA …………………………………..…...4
CAPITULO II: ETIOLOGÍA ……………………….…………………….………6
CAPITULO III: TRATAMIENTO DEL TRASTORNO DEPRESIVO MAYOR...8
CAPITULO IV: PRINCIPALES PERSONAS QUE PUEDEN DESARROLLAR
DEPRESION MAYOR…………………………………….……10
4.1 DEPRESIÓN EN ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS……………………10
4.2 DEPRESION EN EL EMBARAZO……………………………………………11
4.3 CONSECUENCIAS DE LA DEPRESIÓN DURANTE EL EMBARAZO…..12

4.4 DEPRESIÓN EN PACIENTES CON CÁNCER…………………………….13


4.5 DEPRESIÓN EN EL ADULTO MAYOR, FACTOR PREDISPONENTE
PARA LA MALA CALIDAD DE VIDA…………………………………………14
CONCLUSIONES ………………………………………………………………….17
BIBLIOGRAFÍA………………………………………………………………………18

pág. 2
DEPRESION MAYOR

RESUMEN
La depresión mayor viene representando un problema de salud publica debido
a su alta prevalencia. Su factor etiológico viene a ser muy complejo por los
diferentes factores que interfieren en dicha enfermedad, tales como, los
factores psicosociales, genéticos, y biológicos.
Entre los factores psicosociales, se ha observado que los primeros episodios
depresivos aparecen después de algún evento estresante, y el estrés que
acompaña al primer episodio produce cambios a largo plazo en la fisiología
cerebral que pueden producir variaciones a nivel estructural y en el
funcionamiento de diferentes áreas cerebrales. Entre los factores genéticos que
intervienen en el trastorno depresivo, se ha reportado que alrededor de 200
genes están relacionados con el trastorno depresivo mayor. Dentro de los
factores biológicos, existen evidencias de alteraciones a nivel de
neurotransmisores, citosinas y hormonas, cuyas acciones inducen
modificaciones estructurales y funcionales en el sistema nervioso central, en el
sistema inmunológico y en el sistema endocrino, que incrementan el riesgo de
padecer la depresión mayor.

pág. 3
INTRODUCCION
Esta monografía basada en la depresión es un tema muy amplio, e importante
de conocer por que hoy en día vemos muchos casos de depresión que
lamentablemente llegan al suicidio. Aquí vamos a encontrar información de la
depresión, tratamiento incluso hasta como podemos evitarlo o autoayudarnos.
La depresión es un problema frecuente que afecta a hombres y mujeres de
todas las edades, también a niños y adolecientes todo nos sentimos tristes y
malhumorados a ratos, dependiendo de los acontecimientos de la vida. Puede
ser desde un problema leve hasta una enfermedad grave que pone la vida en
peligro.
En este trabajo enfocamos con mayor atención a la depresión mayor
La depresión mayor es un trastorno mental que se caracteriza por una tristeza
profunda y una pérdida del interés; además de una amplia gama de síntomas
emocionales, cognitivos, físicos y del comportamiento.1
En general, estos síntomas pueden incluir el llanto, la irritabilidad, el
retraimiento social, la falta de libido, la fatiga y la disminución de la actividad, la
pérdida del interés y el disfrute de las actividades en la vida cotidiana, además,
de los sentimientos de tristeza, culpa, inutilidad e inclusive una ideación
suicida, intentos de autolesión o suicidio.1
El episodio depresivo mayor tiene un inicio claro y debe perdurar por lo menos
2 semanas y suele ser fácilmente distinguible del carácter de quien lo padece.2
Los signos y síntomas de la depresión pueden ser catalogadas en cierta
manera como: Alteraciones emocionales, alteraciones del pensamiento,
alteraciones somáticas, alteraciones de los ritmos vitales y alteraciones de la
conducta.2

pág. 4
I. EPIDEMIOLOGIA
A nivel mundial, aproximadamente 350 millones de personas, uno de cada diez
adultos, sufre de depresión, y aproximadamente 60% de estos individuos no
reciben la ayuda necesaria, a pesar de que el tratamiento disminuye los
síntomas en más de 50% de los casos. 1
Según las estimaciones, la prevalencia del trastorno depresivo mayor varía en
todo el mundo, desde 3% en Japón hasta 16.9% en los Estados Unidos de
América. Para los demás países, el trastorno depresivo tiene una prevalencia
que va desde 8 a 12%. 1
La depresión tiende a ser más frecuente en las personas de mayor edad, en
aquellos que padecen enfermedades somáticas crónicas o graves y en las
mujeres. (2) Este trastorno afecta, aproximadamente, al doble de mujeres con
respecto a los hombres. 1

pág. 5
Según datos de la OMS, la prevalencia de la depresión alcanza el 8 % en las
personas jóvenes y cerca de 100 000 personas por año padecen depresión en
algún momento de su vida; adicionalmente el 80 %de los pacientes con
enfermedades crónicas sufren depresión en algún momento de su vida. Sin
embargo, solo un pequeño porcentaje es diagnosticado, debido a la falta de
capacitación en el personal de salud o al desconocimiento de los síntomas por
parte de los pacientes. La depresión podría llegar a ser considerada en el año
2020 la segunda causa de discapacidad en los países industrializados.
Múltiples estudios han encontrado que la prevalencia de depresión leve oscila
entre 9 %y 24 %, la depresión moderada ente el 5 % y el 15 % y la severa
entre el 2 %y el 6,3 %. En todos los estudios es evidente el predominio del
género femenino. (3)
En Colombia, la prevalencia de la depresión en el año 1997, cuando se realizó
el Segundo Estudio Nacional de Salud Mental, fue de 19,6 % y de 15 % para
Antioquia. Según datos preliminares del Tercer Estudio Nacional de Salud
Mental, la prevalencia de los episodios de depresión mayor es de 8,6 % para
hombres y de 14,9 % para mujeres. (3)
En la población universitaria los principales motivos de consulta en la atención
psicológica que ofrece las oficinas de bienestar universitario en el país, lo
constituyen la depresión. La prevalencia de depresión reportada por múltiples
estudios realizados en población universitaria oscila entre el 25 % y el 50 %, y
ello está determinado en parte por los diferentes instrumentos utilizados para
su medición. (3)

pág. 6
II. ETIOLOGÍA
La etiología de la depresión mayor es compleja. Es razonable plantear que
habitualmente existe una multicausalidad que puede tener un origen genético,
fisiológico u hormonal o ser provocada por condiciones de estrés y / o factores
psicológicos y sociales.
a) Hipótesis de las monoaminas en la depresión mayor: propone que la
depresión es causada por un déficit funcional de los neurotransmisores
noradrenalina (NA) y la serotonina (5-HT), en las regiones límbicas
(emocionales) del cerebro. Esta hipótesis se apoyó por el hallazgo de que el
tratamiento con reserpina (un fármaco antihipertensivo, que agota las reservas
de las monoaminas), causó episodios depresivos en algunos pacientes. (1)
Recalcando que hay diversas funciones cerebrales se ven influenciadas por la
5-HT y sus receptores, incluyendo el sueño, la actividad motora, percepción
sensorial, el apetito, el comportamiento sexual, regulación de la temperatura, la
nocicepción y la secreción de las hormonas. Notablemente, se ha mostrado
que la disminución de los niveles de 5-HT en el cerebro, mediante una dieta
pobre en L-triptófano, induce síntomas depresivos tanto en pacientes en
remisión durante el tratamiento con ISRS, como en sujetos con predisposición
a desarrollar depresión. (1)
Semejantemente, la noradrenalina es un neurotransmisor que se ha
relacionado con la motivación, el estado de alerta-vigilia, el nivel de conciencia,
la percepción de los impulsos sensitivos, la regulación del sueño, el apetito, la
conducta sexual, la neuromodulación de los mecanismos de recompensa, el
aprendizaje y la memoria. (1)

b) Hipótesis del estrés crónico en la depresión: sugiere que los trastornos


depresivos representan modificaciones en el sistema nervioso central en
respuesta a niveles crónicos de estrés. Esta hipótesis del estrés pone de
manifiesto que los trastornos depresivos son causados por alteraciones de las
funciones tróficas que impiden la función adecuada de las neuronas y producen
una alteración de la plasticidad neuronal.
Explicando que cada evento estresante que experimentamos puede tener
impactos importantes y duraderos en nuestro cerebro, alterando su estructura y
función. En este sentido, el estrés sostenido (crónico), se ha asumido como
desencadenador de graves consecuencias cognitivas, lo cual puede propiciar
en una serie de trastornos psiquiátricos como el estrés postraumático y la
depresión mayor. (1)

c) Hipótesis preinflamatoria de la depresión: Esta hipótesis se basa en los


efectos depresivos que producen las terapias inmunológicas (interferón alfa e
interleucina-2) en pacientes que padecen hepatitis B o C, VIH-SIDA y cáncer.

pág. 7
Estos hallazgos se encuentran respaldados por estudios con técnicas de
neuroimagen y modelos experimentales en animales, que muestran que las
citosinas pre-inflamatorias producen alteraciones en la neuroplasticidad,
causando la atrofia y la muerte neuronal, y que, en última instancia, favorecen
las manifestaciones depresivas incluyendo, la anhedonia, la fatiga, el apetito y
el retraso psicomotor. Las citosinas pro-inflamatorias ejercen su efecto
depresivo al incrementar la activación del factor liberador de corticotropinas
(CRF), acción que causa la hiperactividad del eje hipotálamo-pituitario-adrenal
(HPA), con un aumento en los niveles de glucocorticoides, estos poseen
receptores en las células serotoninérgicas que incrementan la recaptura de la
5-HT y alteran la función de este sistema. (1)

d) Hipótesis del déficit de GABA en la depresión mayor: se basa en la


reducción de los niveles de GABA en el plasma sanguíneo y en el fluido
cerebroespinal o en el tejido cortical de los pacientes deprimidos. Utilizando la
técnica de espectroscopia de resonancia magnética se muestran reducciones
dramáticas del neurotransmisor GABA en la corteza occipital, pero aún más,
existen reducciones significativas en la concentración de GABA en la corteza
cingulada anterior y dorsomedial / dorsolateral de la corteza prefrontal de los
pacientes con el trastorno de depresión mayor. (1)

e) Factores genéticos en el trastorno de depresión mayor: se ha propuesto que


la depresión tiene su origen en la interacción de factores genéticos y
ambientales que desencadenan alteraciones en la liberación de las
monoaminas. En ciertos estudios se reporto que la depresión mayor
hereditaria, afecta más a mujeres que a hombres, 40% en mujeres versus 30%
en hombres.
Hasta la fecha se han reportado casi 200 genes involucrados con el trastorno
depresivo mayor, de todos los genes asociados, siete se reportan con mayor
significancia: 5HTTP / SLC6A4, APOE, DRD4, GNB3, HTR1A, MTHFR, y
SLC6A3. (1)

pág. 8
III. TRATAMIENTO DEL TRASTORNO DEPRESIVO MAYOR
El primer tratamiento eficaz para la depresión fue desarrollado recién en la
década de los años treinta de este siglo, el electroshock. Recién en las últimas
décadas el electroshock fue mejorado técnicamente, es decir, se implemento el
uso de anestesia, relajantes musculares, oxigenación, etc. Convirtiéndola así
en un procedimiento “mas humano” aceptable para los médicos y
principalmente para el paciente y sus familiares. (2)
Tiempo después se iniciaría la revolución psicofarmacológica, utilizando
antipsicóticos con la clorpromazina y los antidepresivos.
Demostrando así que, la depresión era posible de ser manejada como
cualquier otra enfermedad medica por la neurofisiología misma que se logro
comprender en esos tiempos sobre esta enfermedad que desde tiempos
inmemorables venia acompañando a la humanidad. (2)
Así se llego a la era psicofarmacológica actual, el desarrollo racional y
planificado de los nuevos antidepresivos.
Los medicamentos estabilizadores del estado de ánimo son los tratamientos
farmacológicos más recetados para el trastorno depresivo en el mundo. Los
antidepresivos suelen tomar varias semanas antes de que sus beneficios
terapéuticos tengan efecto y pueden ser:
- Inhibidores de la monoamino oxidada (IMAO): Su efecto consiste en aumentar
la función de los sistemas monoaminérgicos (5-HT y NA). Sin embargo, su
efecto es lento y puede observarse después de varias semanas de
administración y su uso ha disminuido debido a su potencial de generar crisis
hipertensivas.
- Antidepresivos tricíclicos: Inhiben la recaptura de la 5-HT y de la NA. Su
eficacia en el tratamiento de la depresión mayor está bien establecida. Sin
embargo, estos antidepresivos presentan efectos adversos, los cuales pueden
aparecer al inicio del tratamiento o tras aumentar la dosis de su administración,
además de que son poco tolerados siendo así remplazados comúnmente por
los ISRS.
- Inhibidores de la recaptación de serotonina: Actúan principalmente uniéndose
al transportador de la NA bloqueando su recaptación y tienen menos efectos
adversos.
En general, todos estos fármacos son usados para el tratamiento de la
depresión mayor y afectan a los sistemas serotoninérgicos y noradrenérgicos.
Sin embargo, todos ellos tienen efectos adversos. Más aún, tardan un mínimo
de dos a tres semanas para iniciar su efecto antidepresivo. No obstante, son
los fármacos de primera elección para el tratamiento y solo son efectivos en un
50 o 60% de las personas con depresión. (1)

pág. 9
Por otro lado, aparte de los tratamientos de farmacoterapia, existen
tratamientos como la terapia cognitiva y la psicoterapia interpersonal para la
depresión mayor, y que han sido reportados como tratamientos eficaces, ya
sea aplicados en forma separada o en combinación con el tratamiento
farmacológico. Y eso lo podemos corroborar en un estudio que se realizo con
240 pacientes en las clínicas de investigación de la universidad de Pensilvania
y en la universidad de Vanderbilt.
Los resultados mostraron que las tasas de terminación del tratamiento fueron
comparables entre la terapia cognitiva y los grupos de medicación:

Esto nos da a entender que, el tratamiento combinado


(psicofármacos+psicoterapia) vendría a ser la mejor opción para estos
pacientes que padecen de depresión.

pág. 10
IV. PRINCIPALES PERSONAS QUE PUEDEN DESARROLLAR
DEPRESION MAYOR
IV.1 DEPRESIÓN EN ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS

La población de estudiantes universitarios ha atraído progresivamente la


atención de clínicos e investigadores del campo de la salud mental debido a
que ésta puede determinar en buena medida su desempeño académico y
social. Las condiciones de la salud mental de los estudiantes cuando ingresan
a la universidad pueden verse afectadas en la medida en que las exigencias
académicas, las dificultades en el desarrollo del aprendizaje y la adquisición
de destrezas plantean situaciones de fracaso o éxito, que acompañadas con
el ritmo de estudio, la intensidad horaria, la exigencia de los docentes, las
presiones de grupo, la competitividad entre compañeros, los cambios en los
horarios de alimentación y los cambios en el ciclo sueño-vigilia, pueden
alterar esas condiciones de salud. (3)

Entre estos trastornos, la depresión es uno de los que se presenta con mayor
frecuencia, la cual se define como un grupo heterogéneo de trastornos
afectivos cuyas características son un estado de ánimo deprimido,
disminución del disfrute, apatía y pérdida de interés en el trabajo asociado a
insomnio, anorexia e ideación suicida. Su diagnóstico se realiza bajo los
criterios del DSM-IV. (3)

FACTORES DESENCADENANTES DE LA DEPRESIÓN.

Existen variables individuales que se relacionan con la depresión en los


estudiantes universitarios, tales como los antecedentes familiares y personales
de depresión, dificultades académicas, inestabilidad económica, diagnóstico de
una enfermedad grave, muerte de un ser querido, separación de los padres,
consumo de alcohol, planeación y/o intento de suicidio. La depresión podría
relacionarse con las dificultades académicas, siendo esta consecuencia de la
pérdida de interés y/o disminucion de las actividades cotidianas relacionadas con
el rendimiento académico. En cuanto al consumo de alcohol, puede ser una
consecuencia de la depresión como una forma de automedicación de relativa
protección psicológica en contra de la misma, pero puede a su vez presentarse
depresión por efectos sobre el sistema nervioso central. (4)

De otro lado, varios estudios han encontrado que la identificación temprana de


este trastorno no sólo minimizaría la posibilidad de fracaso académico, sino
que también reduciría en forma substancial otras conductas de riesgo para la
salud, como el consumo de cigarrillo o de alcohol o las conductas alimentarias
desadaptativas asociadas con la presencia de trastornos depresivos. (4)

En el ámbito universitario uno de los principales factores asociados a la


depresión es el estrés académico, que se constituye en un elemento detonante
y que perpetúa la enfermedad. Fisher y Hood demostraron que los estudiantes
experimentan un incremento significativo en los niveles de depresión, síntomas
obsesivos y pérdida de concentración tras seis semanas de permanencia en la
universidad. Este medio académico demanda desempeños sobresalientes para
alcanzar el éxito, y dicha exigencia implica para el ser humano un proceso de

pág. 11
adaptación que puede resultar en la generación de estrés. Igualmente, Mosley
reporta en un estudio realizado en estudiantes de Medicina que, a mayores
niveles de estrés en los estudiantes, éstos experimentan mayores niveles de
depresión. (3)

4.2 DEPRESION EN EL EMBARAZO.


Se reconoce que el embarazo es un periodo de grandes cambios tanto para la
gestante como para su familia. Se ha señalado que el embarazo es un estado
de adecuada salud mental, emocional, y se lo ha propuesto como factor
protector contra las alteraciones del estado de ánimo.
Sin embargo, para algunas mujeres el periodo del embarazo puede
incrementar la vulnerabilidad a enfermedades psiquiátricas como la depresión.
Estudios longitudinales prospectivos han encontrado que el embarazo no es
un factor protector contra nuevos episodios depresivos o las recaídas en una
depresión preexistente. La depresión antenatal afecta a un 8–11% de las
mujeres en los países desarrollados, mientras que la depresión general durante
el embarazo alcanza el 13%5, y es la segunda causa de incapacidad de las
mujeres. (5)
La proporción de mujeres embarazadas con prescripción de antidepresivos ha
aumentado drásticamente en las últimas 2 décadas. Algunos estudios han
demostrado que la ansiedad y la depresión en el embarazo aumentan el riesgo
de trabajo de parto pre término, neurodesarrollo fetal alterado, Apgar con baja
puntuación y bajo peso al nacer; además, se ha evidenciado el aumento en las
tasas de abuso de sustancias y escasa participación en programas de control
prenatal durante el embarazo.
FACTORES DE RIESGO EN EL EMBARAZO.

Aún sigue siendo desconocida la causa de que para algunas mujeres el estado
de embarazo no sea protector contra los trastornos del estado de ánimo, como
la depresión. (5)
No obstante, se debe recordar que la depresión es una afección con etiología
multifactorial, por lo que se debe incluir los cambios hormonales y
neuroendocrinos de esta etapa, además de los cambios psicosociales y
ambientales.
En muchos casos, se cree erróneamente que durante el embarazo la gestante
no sufre eventos estresores o situaciones que la lleven a poner en riesgo su
salud mental o, por el contrario, se considera que estos estresores no tienen
efecto en el desarrollo del feto, por lo que el control prenatal se dirige a la
prevención de complicaciones fetales, y se descuida el estado emocional de la
madre.

pág. 12
Según lo encontrado en un análisis de la Universidad de Washington por
Woods et al., de un total de 1.522 pacientes evaluadas en estado de embarazo,
el 78% refirió algún nivel de estrés y el 6%, un nivel elevado.
Los factores de riesgo de depresión en el embarazo se pueden clasificar en
biológicos o psicosociales y abarcan desde el antecedente de depresión y
trastorno disfórico premenstrual hasta historia de abuso sexual, edad temprana
al embarazo, escaso apoyo social, consumo de sustancias psicoactivas y
violencia intrafamiliar.
Entre los factores de riesgo que influyen en menor proporción, se encuentran el
desempleo y el bajo ingreso económico, lo que indica que, aunque el nivel
socioeconómico no tiene gran impacto estadístico, puede influir en la aparición
de la depresión durante y después del embarazo.

4.3 CONSECUENCIAS DE LA DEPRESIÓN DURANTE EL EMBARAZO.


La depresión en el embarazo se ha documentado como la causa más frecuente
de incapacidad laboral, además de incluir aspectos como deterioro en el
autocuidado y aumento de conductas de riesgo como el consumo de alcohol y
tabaco, junto con intentos suicidas.(5)
Además, se aumenta el riesgo de preeclampsia junto con el incremento en la
presentación de complicaciones en el recién nacido, como parto prematuro,
deterioro del neurodesarrollo fetal, Apgar con baja puntuación y recién nacidos
con baja talla para la edad gestacional.
Según un estudio llevado a cabo por la Universidad de Michigan, tanto las
mujeres que sufrieron depresión durante el embarazo como sus recién nacidos
mostraron aumento de corticotropina, alteraciones en el patrón del sueño,
mayor irritabilidad, disminución de las expresiones faciales y mayor riesgo de
adquirir apego inseguro.
Es de resaltar que el aumento de cortisol se asocia con mayor riesgo de
prematuridad.
La secreción de sustancias que pueden potenciar la vasoconstricción eleva el
riesgo de hipertensión y, con ello, de cambios vasculares que puedan inducir
preeclampsia.
En un estudio realizado a 623 gestantes sanas, la depresión se asoció con la
aparición de preeclampsia en pacientes con escala de depresión los hijos de
madres deprimidas que no establecían un adecuado vínculo tenían mayor
probabilidad de llanto excesivo e irritabilidad.
Los escolares de madres que sufrieron depresión en el embarazo presentan
mayor tendencia a conductas agresivas y dificultad para el aprendizaje.

pág. 13
El diagnóstico temprano y el adecuado tratamiento de la depresión en el
embarazo permitirán el adecuado desarrollo del neonato y el establecimiento
de un vínculo seguro.

4.4 DEPRESIÓN EN PACIENTES CON CÁNCER


La depresión es un problema común en los pacientes con cáncer, su adecuada
y pronta identificación permite la aplicación de las intervenciones
psicofarmacológicas y psicoterapéuticas necesarias para cada caso. En estos
pacientes, existen diferentes dificultades para la evaluación de la depresión;
esto es aún más notorio en los pacientes con cáncer, pues algunos están
físicamente debilitados por los tratamientos y por el estadio de la enfermedad.
Diferentes estudios muestran una amplia variación en la prevalencia de la
depresión en los pacientes con cáncer (4% a 58%) ⁶ debido al tipo de población
estudiada, al estadio clínico de la enfermedad, así como por los instrumentos
diagnósticos aplicados.
Establecer el diagnóstico de depresión en los pacientes con cáncer es un reto,
ya que los criterios diagnósticos para depresión mayor, incluyen varios
síntomas somáticos que frecuentemente son atribuidos al cáncer (pérdida de
apetito, pérdida de peso, insomnio, fatiga, anergia, disminución en la capacidad
de pensar y concentrarse, entre otros) y a los tratamientos antineoplásicos. Sin
embargo, los cambios en el apetito y la pérdida de peso se relacionan con un
síntoma central de la depresión: la anhedonia. De igual forma, los problemas
de concentración y memoria tienen un equivalente con un síntoma central de la
depresión: la indecisión; mientras que la fatiga y las alteraciones del sueño no
tiene equivalente con síntomas depresivos.⁷ ⁸
Para la identificación de depresión, existen dos tipos de instrumentos en
pacientes con cáncer: 1) las entrevistas clínicas y 2) las escalas de auto-
reporte escritas. De éstas últimas, existen varias que han sido empleadas en
los pacientes con cáncer: la escala Hospitalaria de Depresión y Ansiedad
(HADS, por sus siglas en inglés), el Inventario de Depresión de Beck (IDB), y la
Escala de Depresión de Zung. La HADS es el instrumento más empleado en
las investigaciones de depresión en pacientes con cáncer, a pesar de su baja
sensibilidad y especificidad (pues incluye subescalas de depresión y
ansiedad);⁹ este hecho la coloca como un instrumento inapropiado para
detección de la depresión en pacientes con cáncer. El IDB ha mostrado mayor
sensibilidad y especificidad, 95% y 91% respectivamente, vs la HADS, 68% a
75% y 67% a 76%.
Es importante mencionar que en otros contextos de salud se han utilizado las
siguientes estrategias para evaluar la depresión: a) Análisis funcional, el cual
permite acomodar e identificar los factores orgánicos y psicosociales
involucrados en la emergencia de la depresión.¹ ⁰ b) Evaluaciones de
neuroimagen, enfocadas en investigar cambios en la estructura cerebral, y que
han reportado asociación entre depresión mayor y una mayor ampliación de los

pág. 14
ventrículos laterales, un mayor volumen de líquido cefalorraquídeo, y un menor
volumen en los ganglios basales, el tálamo, el hipocampo, el lóbulo frontal, la
corteza orbitofrontal, el giro recto y el volumen hipocampal durante el episodio
depresivo.¹¹ c) Suero hemático: recientemente, un estudio puntualizó algunos
datos donde se muestra la factibilidad de diagnosticar con altos niveles de
sensibilidad (91%) y especificidad (81%) la depresión mayor por medio del uso
de un algoritmo que analiza la relación de nueve biomarcadores obtenidos por
medio de suero hemático (alfa-1 antitripsina, apolipoproteína CIII,
mieloperoxidasa, factor de necrosis tumoral a receptor II, cortisol, factor de
crecimiento epidérmico, prolactina, resistina, y factor neurotrófico derivado del
cerebro). Este estudio aún se encuentra en fase de réplica, pero en el futuro
podría permitir el abordaje de la depresión mayor por medio de una prueba
sanguínea.¹²
4.5 DEPRESIÓN EN EL ADULTO MAYOR, FACTOR PREDISPONENTE
PARA LA MALA CALIDAD DE VIDA
La depresión en el adulto mayor constituye un problema de salud, por lo que se
debe realizar el diagnóstico oportuno con el fin de evitar repercusiones en la
calidad de vida de la persona que la padece. El presente estudio tuvo como
objetivo determinar la asociación entre la depresión y calidad de vida del adulto
mayor, ya que lo ideal es que el adulto mayor, conforme pasan los años,
merece tener una vida digna y ser un ente activo en la sociedad, pero
lamentablemente con la aparición de esta patología mental que es la depresión
la persona pierde la visión de la vida, yendo en declive su calidad de vida. Se
utilizó la escala de depresión geriátrica de Yesavage modificada, que consta de
15 ítem interrogatorios y el cuestionario EQ-5D para valorar la calidad de vida
con sus 5 dimensiones. Esta investigación es de diseño descriptivo, con
enfoque cuantitativo y de tipo observacional, analítico y de corte transversal.
Participaron en la investigación un universo de 71 adultos mayores del sector
rural, parroquia Juan Benigno Vela. El 54.9%, presentan depresión y el 53,5%
una mala calidad de vida. En conclusión, la depresión en el adulto mayor es
una enfermedad frecuente que ocasiona un problema de salud, que conlleva a
una baja calidad de vida.
La depresión en el adulto mayor ha generado un problema de salud a nivel
mundial, el adulto mayor sufre ciertos cambios biológicos, psicológicos,
sociales, económicos que se visualizan en el proceso de envejecimiento (1). La
depresión es uno de los trastornos más frecuentes en este grupo poblacional, y
puede ser causa de un gran sufrimiento en la vida cotidiana de estas personas
(2). Se ha visto un incremento de la esperanza de vida a nivel mundial, en el
Ecuador se estima que el 7 % son personas mayores de 65 años de edad, y
según la Organización Mundial de Salud se estima que el 11,6% de los adultos
mayores padecen de depresión (3, 4). En Ecuador el 39% de adultos mayores
padecen de esta patología, según datos de la Encuesta de Salud, Bienestar y
Envejecimiento, (ENSANUT), en lo que compete a Tungurahua se estima que
el 13% de los adultos mayores, presentan depresión (5,6). La escala de
depresión geriátrica de Yesavage modificada, es un instrumento que se ha

pág. 15
utilizado para valoración de depresión, en el adulto mayor, siendo útil ya que
evita la disminución de la concentración del paciente y el cansancio, consta de
15 ítems interrogatorios, arrojando puntajes de 6 o más respuestas positivas,
que sugieren depresión, tiene una sensibilidad del 97% y una especificidad del
89%. La confiabilidad y la validez de este instrumento han sido apoyadas en la
práctica y en la investigación clínica (7,8).
El EQ-5D es un instrumento genérico de medición de la calidad de vida
relacionada con la salud (CVRS) que se utiliza en personas relativamente
sanos, como en pacientes con diferentes patologías y adultos mayores, evalúa
las dimensiones física, psicológica y social, la persona valora su estado de
salud, primero en niveles de gravedad por dimensiones (sistema descriptivo) y
posterior en una escala visual analógica (EVA) de evaluación más general (9).
El sistema descriptivo tiene cinco dimensiones de salud, que se codifican con
un 1 si la respuesta es no tengo problemas, 2 si la respuesta es algunos o
moderados problemas y 3 si la respuesta es muchos problemas y la escala Eva
valora con medición cuantitativa (10). La población adulta mayor se ha ido
incrementando con el paso de los años, y se torna la necesidad de que estas
personas sean entes activos de una sociedad, por lo que se requiere mejorar la
atención en salud de los adultos mayores sanos, para contrarrestar la alta
prevalencia de depresión en este grupo de edad, que significaría mejoras en el
ámbito de la salud mental del adulto mayor en cuanto al diagnóstico oportuno y
el manejo terapéutico adecuado, lo que repercutiría favorablemente en su
calidad de vida (11, 12) . En relación a lo planteado, se origina el objetivo de
demostrar la relación que existe entre depresión y calidad de vida en los
adultos mayores del sector rural, parroquia Juan Benigno Vela de la provincia
de Tungurahua,

pág. 16
pág. 17
V. CONCLUSIONES

Ninguna de las hipótesis actuales, ha identificado un marco molecular unificado


y que sea ampliamente aceptado en la etiología del trastorno depresivo mayor.
Así como tampoco es posible dar una respuesta a todas las interrogantes y
contradicciones sobre la etiología de la depresión mayor.
No obstante, la integración de cada una de las respuestas proporcionadas por
las diferentes teorías e hipótesis, permitirán en un futuro cercano, la generación
de biomarcadores para el trastorno depresivo; así como establecer nuevos
blancos de acción terapéuticos, con acciones más electivas y rápidas que
puedan prevenir las consecuencias del trastorno depresivo mayor.
En el estudio realizado sobre la depresión y calidad de vida del adulto mayor se
observa que la depresión es una patología frecuente, un número significativo
de adultos mayores padecen esta enfermedad, predominando la depresión
leve. La calidad de vida de esta población se ve afectada, lo que predispone a
una mala calidad de vida, es decir a mayor depresión, el adulto mayor tendrá
una menor calidad de vida, representado un problema en la sociedad.

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