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Lacan: Estadio del espejo y el yo

Este documento resume tres períodos en la conceptualización del estadio del espejo y la constitución del yo en la obra de Jacques Lacan. En un primer período entre 1936-1953, Lacan enfatiza la dimensión imaginaria del yo como resultado de una alienación imaginaria. Entre 1953-1962, resalta el registro simbólico. Y entre 1962-1965 comienza a destacar cómo lo real opera en la constitución del yo en articulación con el objeto a. El documento analiza las implicancias clínicas de estas conceptualizaciones.

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Lacan: Estadio del espejo y el yo

Este documento resume tres períodos en la conceptualización del estadio del espejo y la constitución del yo en la obra de Jacques Lacan. En un primer período entre 1936-1953, Lacan enfatiza la dimensión imaginaria del yo como resultado de una alienación imaginaria. Entre 1953-1962, resalta el registro simbólico. Y entre 1962-1965 comienza a destacar cómo lo real opera en la constitución del yo en articulación con el objeto a. El documento analiza las implicancias clínicas de estas conceptualizaciones.

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El estadio del espejo y la constitución del yo en la enseñanza de Jacques Lacan: incidencias en la práctica analítica

// The mirror stage and the constitution of the ego in Jacques Lacan teaching: its influence in analytic practice
// Por Antonella Miari y Celeste Smith

El estadio del espejo y la constitución del


yo en la enseñanza de Jacques Lacan:
incidencias en la práctica analítica
The mirror stage and the constitution
of the ego in Jacques Lacan teaching:
its influence in analytic practice
Por Antonella Miari y Celeste Smith

RESUMEN SUMMARY
El presente trabajo propone localizar al- This paper proposes to locate some
gunas consecuencias clínicas que se clinical consequences arising from the
desprenden de las diversas conceptua- different conceptualizations of the mirror
lizaciones del estadio del espejo y de la stage and the constitution of the ego at
constitución del yo, en distintos momen- different times of the work of J. Lacan.
tos de la obra de J. Lacan. En particular, In particular, we will cut three periods in
recortaremos tres períodos de dicha such conceptualizations: their record,
conceptualización: el de sus anteceden- between 1936 and 1953, which ������ empha-
tes, entre los años 1936 y 1953, período sizes the imaginary dimension in the
en el que se acentúa la dimensión ima- constitution of the ego, a second stage,
ginaria en la constitución del yo; un se- from 1953 until 1962, that emphasizes
gundo momento, a partir de 1953 y has- the symbolic register, and a third time,
ta 1962, en el que se enfatiza el registro between 1962 and 1965, in which Lacan
simbólico; y un tercer momento, entre begins to highlight how the real register
1962 y 1965, en el que Lacan comienza operates in the constitution of the self, in
a destacar el modo en que opera lo real its articulation with the concept of object a.
en la constitución del yo, en su articula-
ción con el concepto de objeto a. Key words: Constitution of the ego -
The mirror stage - Symbolic - Imaginary
Palabras clave: Constitución del yo - - Real
Estadio del espejo - Simbólico - Imagi-
nario - Real

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El estadio del espejo y la constitución del yo en la enseñanza de Jacques Lacan: incidencias en la práctica analítica
// The mirror stage and the constitution of the ego in Jacques Lacan teaching: its influence in analytic practice
// Por Antonella Miari y Celeste Smith

Introducción El Seminario 10 (Lacan, 1962-63), ya


que con la formalización del concepto
“La idea de un objeto armónico, que de objeto, Lacan se interesa en desta-
por su naturaleza consuma la relación car el valor de lo real en su constitución.
sujeto-objeto, la experiencia la contra-
dice perfectamente - no ya la experien- Freud y la constitución del yo:
cia analítica, sino incluso la experien- La idea de que el yo no es algo presen-
cia común de las relaciones entre el te desde el inicio ya se encontraba en
hombre y la mujer.” Freud. Recordemos que en Introducción
Lacan, 1956-57, p. 27 del narcisismo (Freud, 1914) formula co-
mo un supuesto necesario “…que no es-
La propuesta de este trabajo es transi- té presente desde el comienzo (…) una
tar distintos momentos en la conceptua- unidad comparable al yo” (Freud, 1914,
lización del estadio del espejo y la cons- 74). Para Freud, tanto el yo como la rea-
titución del yo en la obra de J. Lacan. lidad se construyen, y estas construccio-
¿Por qué volver sobre el estadio del es- nes sufren distintos avatares en cada
pejo y la constitución del yo? Porque al sujeto. Freud señalaba allí que “algo” te-
acentuarse habitualmente su dimensión nía que “agregarse al autoerotismo”
imaginaria, suelen descuidarse sus di- (Freud, 1914, 74) para que el yo -es de-
mensiones simbólica y real, descuido cir, el narcisismo- se constituya: Un nue-
que tiene consecuencias clínicas. Por vo acto psíquico. De este modo, el nue-
ello, proponemos situar la relación entre vo acto psíquico era lo que posibilitaba
la constitución del yo y los tres registros el pasaje del autoerotismo -entendido
en los desarrollos teóricos de Lacan en- como la satisfacción anárquica de las
tre los años 1936 y 1965. pulsiones parciales- al yo concebido co-
De este modo, ubicaremos un primer mo una unidad. Unidad cuyo correlato
momento -anterior a su enseñanza pro- es la constitución del yo como objeto -el
piamente psicoanalítica- en el que La- primero- de la libido. Se trata así de un
can acentúa la dimensión imaginaria del yo que es, ante todo, un objeto libidinal.
yo al concebirlo como resultado de una Pero además, Freud destaca que dicha
alienación imaginaria. Esta propuesta operación siempre deja un resto que no
tiene como fundamento la crítica a la cuenta dentro de la unidad yoica: “las
teorización post-freudiana que orienta- pulsiones relegadas por inutilizables”
ba los análisis en base a la idea de una (Freud, 1916-17, 300). De hecho, acen-
autonomía del yo. Luego, en un segun- tuamos el término “agregarse”, que si
do momento, con el inicio de su ense- bien es una traducción al español del
ñanza a partir de 1953, ubicaremos la texto original en alemán, nos permite
incidencia de lo simbólico como registro destacar precisamente que Freud afir-
constitutivo y organizador de la imagen ma que no hay traducción completa del
del yo y de los objetos. Finalmente, to- autoerotismo al narcisismo.
maremos la relectura del estadio del es-
pejo y la constitución del yo a partir de

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El estadio del espejo en la ense- se refiere con falta de madurez? A que
ñanza de Lacan: el niño no puede aún coordinar sus mo-
vimientos de manera unificada. A pesar
• De sus antecedentes: El yo y la alie- de eso, reconoce su imagen en el espe-
nación imaginaria jo como unidad. Lacan subraya el júbilo
Lacan introduce el estadio del espejo que le produce al niño ese reconoci-
muy tempranamente. Lo presenta en el miento, júbilo que es resultado de la
año 1936 en el Congreso de Marienbad, imagen anticipada de unidad que el es-
más de una década antes de la formali- pejo le devuelve. Anticipada, porque
zación de sus tres registros y de lo que esa imagen unificada, total del cuerpo,
denomina el inicio de su enseñanza (fe- le permite un dominio del cuerpo que
chada en 1953 con su discurso de Ro- desde el punto de vista de su desarrollo
ma). En este primer momento, Lacan motriz no le es aún posible. Por eso La-
hace uso del estadio del espejo para can insiste en afirmar que el estadio del
conceptualizar la constitución del yo. espejo posibilita un dominio imaginario
¿Por qué decimos que hace uso? Por- del cuerpo que se anticipa al dominio
que parte de un fenómeno que ya había real. Y es así que, a partir de esa iden-
sido observado por sus contemporá- tificación, el yo se instala “en una línea
neos. Se trata de una experiencia que de ficción” (Lacan, 1949, 87): ¿Por qué?
se presenta habitualmente en los niños Porque si bien esta identificación es for-
de entre 6 y 18 meses cuando se con- madora del organismo, denotada por la
frontan con su imagen en el espejo. La- presencia del júbilo que acompaña este
can hará una lectura novedosa del nar- reconocimiento, la unidad corporal al-
cisismo freudiano a partir de este fenó- canzada nunca dejará de ser ilusoria,
meno. ¿Por qué? Porque el nuevo acto ortopédica con respecto a la fragmenta-
psíquico propuesto por Freud va a ser ción vivida. Consideramos fundamental
conceptualizado por Lacan como una destacar una disimetría radical entre la
identificación. De allí que, en su escrito imagen que se asume, aquella reflejada
sobre el estadio del espejo (Lacan, en el espejo y aquello que se sitúa fren-
1949) propone comprenderlo como una te al espejo, fundamento de una ten-
identificación “…en el sentido pleno que sión, que Lacan caracteriza como irre-
el análisis da a este término: a saber, la ductible. Es por eso que considera al
transformación producida en el sujeto estadio del espejo un drama, que se or-
cuando asume una imagen” (Lacan, ganiza alrededor de esta tensión entre
1949, 87). Pero volviendo a la experien- la insuficiencia motriz, la sensación del
cia del niño frente al espejo, Lacan des- cuerpo desmembrado y la ilusión de
taca que se trata de un momento del unidad que si bien funciona ortopédica-
desarrollo en el que el sujeto no tiene mente, deja al sujeto preso de una ima-
aún un dominio real de su cuerpo, y que gen alienante. La conciencia de la uni-
a esta altura de su obra, vincula con la dad corporal es anticipada con respecto
falta de madurez del organismo por la al dominio motor efectivo, pero aun así,
prematuración del nacimiento. ¿A qué siempre será un dominio imaginario,

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nunca real. Por eso no sería pertinente observa habitualmente en el comporta-


concebir al estadio del espejo como una miento del niño, que lleva a que, por
fase superadora, sino como una tensión ejemplo, un niño que pega acusa al
irreductible entre la insuficiencia motriz, otro de pegarle o un niño que ve caer a
y una imagen que es alienante de un otro, llora como si él se hubiera caído.
modo irreductible. Lacan lo ejemplifica • En segundo lugar, la función de desco-
con sueños que se presentan en distin- nocimiento: El yo desconoce que su
tos momentos del análisis: Algunos en imagen es la del otro y que su unidad
los que el analizante busca una fortale- es ilusoria. Con la introducción de lo
za, en tanto fortaleza interior, que no se simbólico, situaremos otra vertiente
halla, y otros en los que se encuentra del desconocimiento: El yo desconoce
con campos de batalla, el cuerpo frag- que es hablado por el A.
mentado, la anarquía propia del ello. Entonces, hasta aquí tenemos al yo
Por eso hace referencia a la pintura de constituido por una identificación imagi-
Jerónimo Bosch, donde se plasma con naria con la imagen del semejante; un
particular destreza dicha fragmentación yo que es ante todo, tanto para Freud
corporal. como para Lacan, un yo corporal, “una
En este primer momento, Lacan va a esencia-cuerpo” (Freud, 1923, 27).
enfatizar distintas coordenadas de esta Destaquemos que si bien en este pri-
identificación imaginaria: mer momento de su teorización, Lacan
• En primer lugar, lo que llama la función no conceptualiza la determinación sim-
de enajenación: Al yo le es inherente bólica de la identificación imaginaria -en
la alienación, también en el sentido de tanto no cuenta con sus tres registros ni
locura, en tanto se constituye por iden- introdujo todavía el lugar del Otro- anti-
tificación a una imagen externa, fuera cipa ese movimiento al plantear ya en
de sí, alienándose a la imagen del su escrito del año 49 (Lacan, 1949) una
otro. Por eso Lacan toma la frase del matriz simbólica que opera en la dialéc-
poeta Rimbaud que en distintas cartas tica de la identificación del yo con el se-
escribe: “El yo es otro”. De esta alie- mejante. Lacan lo dice de este modo:
nación imaginaria, se desprenden dos “…la matriz simbólica en la que el yo (je)
cuestiones fundamentales: se precipita en una forma primordial,
• Los fenómenos de agresividad, propios antes de objetivarse en la dialéctica de
del eje imaginario, agresividad que se la identificación con el otro…” (Lacan,
fundamenta en que siempre se trata de 1949, 87). De esta cita destacamos: Por
un sólo lugar para dos: El yo o el otro. un lado, que Lacan introduce el je para
Aquí podemos tomar como ejemplo a referirse al yo, en lugar de usar el térmi-
la paciente Aimeé -a quien hace refe- no francés moi. Y esta distinción es cen-
rencia Lacan en su tesis de doctorado- tral ya que existe en la lengua francesa
que ataca en su perseguidora a una una diferencia esencial entre ambos,
imagen idéntica a su imagen ideal. aunque los dos designen “yo”. El je se
• El transitivismo infantil: Que es la con- utiliza para designar en el enunciado al
fusión con la imagen del otro que se sujeto de la enunciación. Entonces si

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bien Lacan aún no introdujo el A, ya es- ser reconocido por él. Este pacto es
tá ubicando un orden de determinación ejemplar de la agresividad inherente a la
simbólica del yo a través de esta refe- relación del yo con el semejante y de la
rencia discursiva. función de mediación que le otorgará La-
Lacan finaliza su escrito del 49 (Lacan, can a lo simbólico en este momento de
1949) afirmando: “…sólo el psicoanáli- sus desarrollos teóricos. De manera ge-
sis reconoce ese nudo de servidumbre neral, lo simbólico, el Otro con mayúscu-
imaginaria que el amor debe siempre la, lugar de la palabra y de la ley, es un
volver a deshacer o cortar de tajo” (La- aparato regulador de las relaciones del
can, 1949, 93). Nudo de servidumbre yo con los otros, en tanto ofrece una al-
imaginario porque la significación, los ternativa al callejón sin salida propio de
objetos del deseo y los semejantes con la agresividad imaginaria. Pero Lacan
lo que el yo se relacione, deberán forjar- lleva esta lógica aún más lejos, y le otor-
se a su imagen. Es interesante señalar ga a lo simbólico una función constitu-
que ya en los inicios de su obra Lacan yente y organizadora del yo, retomando
sitúa un modo del amor que no se redu- de ese modo la matriz simbólica ya pre-
ce al amor-odio propio de lo imaginario. sente en el escrito del 49 (Lacan, 1949).
Un amor que podría “deshacer o cortar Al registro simbólico le asigna una prima-
de tajo” esa servidumbre imaginaria. cía sobre los otros dos, lo que conduce
Además, esto implica que ya de entrada a que la identificación imaginaria al se-
para Lacan, no es posible pensar un mejante, la alienación imaginaria, sufra
psicoanálisis que se reduzca a operar una torsión por la que, para conformarse,
sobre el yo. dependa de lo simbólico. Esta relación
queda ilustrada en los llamados esque-
• La constitución del yo y la primacía mas ópticos, puesto que en El Seminario
de lo simbólico: 1 (Lacan, 1953-54) Lacan plantea que
Para comprender el lugar que Lacan le “el estadio del espejo tiene una presen-
otorga a lo simbólico en relación con el tación óptica que tampoco podemos ne-
registro imaginario, con el inicio de su en- gar” (Lacan, 1953-54, 121). De este mo-
señanza, proponemos una pequeña do, recurre a una experiencia de la óptica
vuelta por su encuentro con “el Hegel de que utiliza un espejo cóncavo que produ-
Kòjeve”. Recordemos que en la lucha a ce una imagen engañosa, al que le agre-
muerte por puro prestigio, las dos con- ga “Otro” espejo, el espejo plano, donde
ciencias aspiran a hacerse reconocer ca- localiza a lo simbólico. Lugar del Otro,
da una por la otra. Pero, ¿Qué impide espejo en el que el yo se constituye en
que aquél que no quiere arriesgarse a tanto reflejo. Consecuentemente, el yo
morir, al bajar las armas, sea asesinado será el reflejo no de un objeto, sino de lo
por quien está dispuesto a arriesgar su que ya era una imagen, es imagen virtual
vida? Un pacto que establece dos luga- reflejada en el espejo plano, de otra ima-
res: el de quien baja las armas y acepta gen, una imagen real, reflejada por el es-
volverse esclavo, y el del amo, que re- pejo cóncavo. Al ser imagen de una ima-
nuncia a matar al esclavo a condición de gen, nunca de un objeto, se deduce en

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su núcleo una falla, una falta de objeto. identifique. En este sentido, en Psicolo-
Y es así que, dependerá de la posición gía de las masas y análisis del yo
del A, que esta falla que es inherente a (Freud, 1921) encontramos el ejemplo
su constitución, se encuentre no obstan- de la hipnosis. Freud nos dice que para
te velada en la imagen, lo que Lacan afir- que se produzca este fenómeno, el hip-
ma del siguiente modo: “De la inclinación notizador debe ocupar el lugar del Ideal
del espejo depende pues que veamos del yo, y desde allí ofrecer una imagen
más o menos perfectamente, la imagen” amable, yo ideal, con la cual se identifi-
(Lacan, 1953-54, 213) del yo. cará el hipnotizado.
Para entender el modo en que el A, en Entonces la primera identificación ima-
tanto tesoro de los significantes, determi- ginaria que constituye al yo, está soste-
na y organiza la imagen del yo (moi) La- nida en una identificación simbólica,
can toma los conceptos freudianos de que es la que va a posibilitar todas las
Ideal del yo y yo ideal pero los lee de un demás identificaciones secundarias que
modo novedoso. Retoma el estadio del van a ir conformando al yo.
espejo, y en El Seminario 8 (Lacan, Ahora bien: ¿Cómo es que la identifica-
1961-62) introduce un giro: El giro del ni- ción simbólica, al rasgo, sostiene la iden-
ño que luego de percibir su imagen en el tificación imaginaria? Al rasgo tomado
espejo se da vuelta y dirigiendo su mira- del A, Lacan lo llamará unario porque tie-
da al adulto, que representa al gran A, ne valor de UNO, el uno que introduce
busca el signo de su asentimiento, un este rasgo constitutivo del I(A). Y es por-
“ese sos vos” que ratifique que esa ima- que es uno, indivisible, que sostendrá
gen que observa es la suya. Este signo una unidad de otra índole: La unidad ilu-
del asentimiento del Otro, Lacan dice soria del yo. Fuera de la imagen tene-
que el sujeto lo incorpora como un rasgo, mos el uno infraccionable que asegura
como un único rasgo que sitúa como “el su consistencia, su ilusoria unidad imagi-
fundamento, el núcleo del ideal del yo” naria. Tomemos como ejemplo el ban-
(Lacan, 1964, 264). Por ende, el Ideal del quete totémico que Freud propone en
Yo, simbólico, es inicialmente un rasgo Tótem y Tabú (Freud, 1912-13), en un
tomado del A, resultado de una identifi- hallazgo de lectura del propio Freud a
cación simbólica, rasgo que sostiene la partir del planteo de Smith. En el ban-
identificación imaginaria. quete, todos los miembros del clan ma-
En esta dirección Lacan plantea en El tan y devoran al animal totémico. Cada
Seminario 11 (Lacan, 1964), que el uno y todos ingieren un trozo del animal.
Ideal del Yo - I (A)- es el punto desde el Ese trozo tiene valor de unidad, no im-
cual el sujeto se ve a sí mismo como porta de qué parte del cuerpo se trate, lo
amable; punto que se sitúa en el Otro. que se ingiere es el lazo mismo, para lo
En cambio, en la imagen del semejante cual no hace falta comérselo todo, ese
-i(a)-, Lacan va a situar al yo ideal, ima- trozo, en tanto uno, hace al lazo.
ginario, determinado por el Ideal del Yo, Destaquemos rápidamente que el con-
como la imagen amable, que desde el cepto de Ideal del Yo en Lacan no se re-
Otro se le ofrece al sujeto para que se duce al de rasgo unario. Y que el rasgo

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unario, además de sostener la imagen plantea que si el niño se entrega al jue-
especular y constituir al Ideal del yo, fun- go del espejo es porque intenta satisfa-
da al sujeto y la cadena significante in- cer el deseo del Otro. Es por ello que
consciente, en tanto se trata de la prime- ubicará al yo, en el grafo del deseo, co-
ra marca del Otro con mayúscula. mo una -entre otras- respuesta a la pre-
Esta relectura del estadio del espejo, gunta por el deseo del A.
modifica la manera de entender la frag- Hasta aquí, es innegable, que desde la
mentación que la imagen narcisista re- teorización de Lacan es impensable un
cubre con la ilusión de unidad: Ya no se yo autónomo, puesto que la terceridad,
trata de un efecto de la falta de madurez el A, no sólo es constitutivo, sino habili-
del organismo por la prematuración del tador de un deseo que, no sin pasar por
nacimiento. Para Lacan, la fragmenta- la imagen narcisista, permite una salida
ción es el efecto del encuentro del vi- de la captura imaginaria. Queda exclui-
viente con el tesoro de los significantes, da así la posibilidad de sostener una re-
con la estructura del lenguaje en tanto lación de complementariedad entre un
está constituida por elementos co-va- yo y su objeto, y esto ya desde el plan-
riantes. La consecuencia de este cam- teo freudiano, en la medida en que a
bio en la formulación de Lacan, es que partir de la formulación de Freud, el yo
a partir de ello, la función de desconoci- es un objeto, pero un objeto particular,
miento propia del yo pasa a tener el va- en tanto que con Lacan afirmamos que
lor de desconocimiento de la división la falta le es constitutiva.
del sujeto. Se trata de un desconoci- Con respecto a la dirección de la cura,
miento de la fragmentación que lo habi- estos desarrollos le van a permitir a La-
ta; desconocimiento necesario para can poner en cuestión el valor otorgado
creer que nos comprendemos, pero que por los postfreudianos al yo como prin-
el análisis deberá poner en cuestión. cipio y horizonte de la acción analítica.
A partir de la conceptualización de lo Desconocer la spaltung1, fundamento
simbólico, iluminado por el estructuralis- de la teoría freudiana, conduce a Lacan
mo, Lacan pone en relación sujeto - de- a llamar al psicoanálisis de su época
seo - yo: “¿Cuál es mi deseo? ¿Cuál es “antifreudiano”. Además, le permite re-
mi posición en la estructuración imagi- tomar el valor del concepto de identifi-
naria? Esta posición sólo puede conce- cación y dar cuenta de la incidencia del
birse en la medida en que haya un guía Ideal del yo en la cura analítica a partir
que esté más allá de lo imaginario, a de cuestionar la idea de fin de análisis
nivel del plano simbólico, del intercam- como una identificación con el analista
bio legal, que sólo puede encarnarse a como ideal.
través del intercambio verbal entre los
seres humanos. Ese guía que dirige al • Lo real en la constitución del yo:
sujeto es el ideal del yo.” (Lacan 1953- Ya en los antecedentes, señalamos que
54, 215). Encontramos al ideal del yo, Lacan sitúa al estadio del espejo como
ahora, en relación al deseo. Ya en el en un drama que se juega entre la anticipa-
El Seminario 5 (Lacan, 1957-58) Lacan ción y la insuficiencia motriz, que luego

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resitúa en relación con la fragmentación (Lacan, 1960-61) toma de una paciente


que es efecto de la captura del viviente de Abraham, una histérica que sueña
por el lenguaje. Con el Ideal del yo en con el padre desnudo… pero al que le
tanto signo del asentimiento del A, deli- falta el vello púbico. Es por eso que en
mitamos aquello que se traduce en la El Seminario 10 (Lacan, 1962-63), fiel a
imagen. Sin embargo, a partir de la con- Freud que postula al yo como “genuino
ceptualización del objeto a, Lacan co- almácigo de la angustia” (Freud, 1926,
mienza a enfatizar que hay algo intradu- 89), va a ubicar como causa de la an-
cible, que en El Seminario 10 (Lacan, gustia a cualquier elemento que venga
1962-63) define como un reservorio libi- al lugar de esa falta, lo que tiene como
dinal, reservorio en tanto hay algo que efecto la vacilación de la imagen narci-
se mantiene en reserva y no se transfie- sista. Angustia que Lacan define como
re a la imagen. De este modo, para que el único afecto que no engaña, que se
el narcisismo se constituya no sólo es presenta ante la falta de la falta, cuando
necesario ese rasgo tomado del A, fue- ese blanco en la imagen se obtura. Por
ra del espejo, que es el rasgo unario. eso Lacan, afirma que “Cuando estos
Además, es forzoso que ese reservorio objetos entran libremente en este cam-
libidinal se sustraiga en tanto resto, para po donde no tienen nada que hacer, el
que la imagen se sostenga. Por eso La- de aquello que se comparte, cuando
can planteará la extracción del objeto a aparecen allí (…) la angustia nos seña-
del cuerpo como condición para que se la la particularidad de su estatuto. Son
constituya la imagen narcisista y el en efecto, objetos anteriores a la consti-
campo de la realidad. Planteado de es- tución del estatuto del objeto común, co-
te modo, esa falta a la que hicimos refe- municable, socializado” (Lacan, 1962-
rencia más arriba con la introducción 63, 103). De allí su insistencia en afir-
del espejo plano -en tanto el yo es con- mar que la angustia no es efecto de la
cebido como la imagen de una imagen-, falta de objeto sino que señala su pre-
se resignifica a partir de este Seminario sencia. Clínicamente, podemos ejempli-
como objeto a, núcleo real del yo y se ficar dicho surgimiento del objeto a en
escribe i’(a) en tanto imagen que viste, los fenómenos llamados de desperso-
vela al objeto a. nalización en los que se desdibuja la
Que ese reservorio libidinal no se tra- imagen yoica o se producen momentos
duzca es condición de la constitución de de desorientación témporo-espacial.
la imagen, y este es el lugar del objeto Ahora bien, ese blanco en la imagen,
a, de ahí que Lacan lo plantee, leído a esa falta, tiene una función más allá de
partir del falo, como no especularizable. sostener la constitución de la imagen
Ambos deben quedar fuera de la ima- narcisista. El deseo en tanto falta opera
gen para que ésta se soporte. Sin em- a través de ese blanco en la imagen. Y
bargo, también encuentran un correlato esta es una de las funciones esenciales
en ella que se verifica como un blanco, del objeto a, que en tanto falta, resto,
como una falta. Recordemos el ejemplo causa el movimiento del deseo, y habi-
del sueño que Lacan, en El Seminario 8 lita un más allá de la captura narcisista.

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Por eso Lacan lo conceptualiza no co- REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
mo objeto del deseo, sino como objeto FREUD, S. (1914), “Introducción del narcisismo”.
En Obras Completas, Amorrortu, Vol. XIV, pp. 65-
causa del deseo. 104, Buenos Aires, 2000.
Sin embargo, esa no es la única función FREUD, S., “El yo y el ello”, En Obras Completas,
que Lacan le otorga al objeto a. Más allá Amorrortu, Vol. XIX, pp. 1-66, Buenos Aires, 1996.
del período que este trabajo se propone FREUD, S. (1926), “Inhibición, síntoma y angustia”.
En Obras Completas, Amorrortu, Vol. XX, pp. 71-
abordar, Lacan teoriza al objeto a tam- 164, Buenos Aires, 1998.
bién como plus de gozar, lo que implica LACAN, J. (1946), “Acerca de la causalidad psíqui-
que el objeto a también opera como re- ca”, pp.142-183. En Escritos 1, Siglo XXI, Buenos
Aires, 1988. 
cuperación de un fragmento del goce
LACAN, J. (1948), “La agresividad en psicoanáli-
perdido por efecto del significante. Esto sis”, pp. 94-116. En Escritos 1, Siglo XXI, México,
conduce a Lacan a situar, más adelan- 1988.
te, la satisfacción en juego en el yo, que LACAN, J. (1949), “El estadio del espejo como for-
permite comprender su inercia en el mador de la función del yo [je] tal como se nos re-
vela en la experiencia psicoanalítica”, pp. 86-93.
análisis, en tanto el yo supone también En Escritos 1, Siglo XXI, México, 1988.
un modo de goce. Estos elementos nos LACAN, J. (1953a), “Algunas reflexiones sobre el
llevan a destacar otra modalidad de la yo”, pp. 7-21. En Uno por uno Nº 41, 1994-95.
resistencia más allá de la resistencia LACAN, J. (1953b), “Lo simbólico, lo imaginario y
lo real”, pp. 11-64. En De los nombres del padre,
imaginaria que Lacan señala desde los Paidós, Buenos Aires, 2007.
inicios de su enseñanza. Con el objeto LACAN, J. (1953-1954), El Seminario 1. Los Escri-
a en el núcleo mismo del yo, Lacan re- tos Técnicos de Freud, Paidós Buenos Aires, 1992.
toma el planteo inicial en el que ubicaba LACAN, J. (1954-1955), El Seminario 2. El yo en
la Teoría de Freud y en la Técnica psicoanalítica,
muy tempranamente a la libido en el eje Paidós, Buenos Aires, 1992. 
imaginario del esquema Lambda. LACAN, J. (1955- 1956), El Seminario 3. Las Psi-
Para terminar, mencionaremos simple- cosis, Paidós, Buenos Aires, 2006.
mente que a partir de la clínica nodal, LACAN, J. (1956-1957), El Seminario 4. La relación
de objeto, Paidós, Buenos Aires, 2008.
con la que Lacan redefine la relación en-
LACAN, J. (1957-1958), El Seminario 5. Las For-
tre los tres registros, al adquirir lo imagi- maciones del Inconsciente, Paidós, Buenos Aires,
nario el estatuto de consistencia, se in- 2006.
troduce necesariamente una variación LACAN, J. (1960), “Subversión del sujeto y dialéc-
tica del deseo en el inconsciente freudiano”, pp.
en la conceptualización del estadio del
703-807. En Escritos 2, Siglo XXI, México, 1988.
espejo y la constitución del yo, que per- LACAN, J. (1960-1961), El Seminario 8. La Trans-
mite plantear, por ejemplo, un imaginario ferencia, Paidós, Buenos Aires, 2004.
no especular. Esto conduce de manera LACAN, J. (1962-1963), El Seminario 10. La An-
inevitable a introducir modificaciones al gustia, Paidós, Buenos Aires, 2006.
LACAN, J. (1964-1965), El Seminario 11. Los Cua-
momento de pensar la posición del ana-
tro Conceptos Fundamentales del Psicoanálisis,
lista en relación con el lugar del yo en la Paidós, Buenos Aires, 2005.
cura analítica, desarrollos que exceden LACAN, J. (1965), “El Seminario 12. Problemas
el propósito de este trabajo. Cruciales Para el Psicoanálisis”. Inédito.
LE GAUFEY, G. (1964), El lazo especular, EDELP,
Buenos Aires, 1998.
LE GAUFEY, G. (1964), La evicción del origen,
EDELP, Buenos Aires, 1995.

146 Revista Universitaria de Psicoanálisis, 2012, 12


El estadio del espejo y la constitución del yo en la enseñanza de Jacques Lacan: incidencias en la práctica analítica
// The mirror stage and the constitution of the ego in Jacques Lacan teaching: its influence in analytic practice
// Por Antonella Miari y Celeste Smith

RABINOVICH, D., La teoría del yo en la obra de


Jacques Lacan, pp. 73-89, Fundación del Campo
Freudiano, Buenos Aires, 1983.
SCHEJTMAN, F. (2008), “Una introducción a los
tres registros”. En Psicoanálisis y psiquiatría: en-
cuentros y desencuentros, pp. 185-245. Compila-
dor: Mazzuca, R., Bergasse 19 ediciones, Buenos
Aires, 2008.

NOTA
1
Nos referimos a la escisión psíquica freudiana en
la que Lacan lee la división del sujeto.

RESEÑA CURRICULAR DEL AUTOR


Antonella S. Miari
Lic. en Psicología, Universidad de Buenos Aires.
Maestranda en Psicoanálisis, UBA. Prof. titular de
la asignatura Introducción a la Psicología, UCES.
Psicóloga de Planta en el Hospital Gral. de Agudos
Dr. J.M. Ramos Mejía, GCBA. ATP regular en la
asignatura electiva Psicoanálisis Escuela Francesa
II y ATP regular en la Práctica Profesional Clínica
de la Urgencia a cargo de la Prof. M. Inés Sotelo.
Docente del Programa de Extensión de Clínica de
la Urgencia a cargo de la Prof. M. Inés Sotelo. In-
vestigadora de apoyo en el Proyecto de Investiga-
ción UBACyT: “Proyectos terapéuticos bajo la clí-
nica psicoanalítica en el Hospital Público”, Directo-
ra: Prof. M. Inés Sotelo, Co-director: Dr. Guillermo
Belaga, Facultad de Psicología, UBA. Ex residente
en Psicología Clínica en el Hospital General del
Agudos Dr. J.M. Ramos Mejía, GCBA.
E-Mail: [email protected]

María Celeste Smith


Lic, en Psicología, UBA. En la Facultad de Psico-
logía de la UBA: Docente de la materia Psicopato-
logía. Colaboradora docente de distintos cursos de
post grado. Docente en la materia “Teorías Psicoa-
nalíticas I: Los tres registros en la enseñanza de J.
Lacan” de la Maestría en Psicoanálisis. Alumna de
la Carrera de Especialización en Psicología Clínica
con orientación Psicoanalítica. Colaboradora do-
cente en la materia “Diagnóstico diferencial: para-
noia, neurosis obsesiva, manía - melancolía” de la
Carrera de Especialización en Psicología Clínica
con orientación Psicoanalítica de la Universidad
Nacional de La Plata y del Colegio de Psicólogos
de Junín.
E-Mail: [email protected]

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