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Eucaristía en San Pablo y San Juan

1. La eucaristía en san Pablo se centra en 1 Corintios 10:14-22 y 11:17-34. En el primer pasaje, Pablo dice que los cristianos solo deben comulgar del pan y el vino del Señor, no de los banquetes de los ídolos. En el segundo pasaje, critica la injusticia en la comunidad corintia de comer por adelantado y emborracharse los ricos mientras los pobres pasan hambre, en contra de la fraternidad que la eucaristía promueve. 2.

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Eucaristía en San Pablo y San Juan

1. La eucaristía en san Pablo se centra en 1 Corintios 10:14-22 y 11:17-34. En el primer pasaje, Pablo dice que los cristianos solo deben comulgar del pan y el vino del Señor, no de los banquetes de los ídolos. En el segundo pasaje, critica la injusticia en la comunidad corintia de comer por adelantado y emborracharse los ricos mientras los pobres pasan hambre, en contra de la fraternidad que la eucaristía promueve. 2.

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La Eucaristía en san Pablo y en san Juan

Dionisio BOROBIO*

1. LA EUCARISTÍA EN SAN PABLO también «comulgamos» formando un solo cuerpo, al


participar todos del mismo pan de Cristo: «Porque
Ofrecer una breve síntesis de la visión paulina
aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo
sobre la eucaristía, dejando para el tema «Eucaristía
somos, pues todos participamos de un solo pan» (v.
e Iglesia» el examen más detallado del tema «comu-
17). Los cristianos tienen no sólo una comida pro-
nión eucarística-comunión eclesial»1.
pia, sino también una comunidad original de perte-
La importancia que para Pablo tiene la eucaristía nencia. La presencia real de Cristo en el pan y el
ha sido destacada por diversos autores: la eucaris- vino y la comunión con él es el fundamento, la co-
tía es para Pablo la «llave» de su doctrina sobre la munión de todos en un solo cuerpo. De este modo,
Iglesia (P. Neuenzeit), el centro o índice (Index) «de el argumento cristológico-eucarístico y el argumento
toda la realidad cristiana de la salvación» (J. Betz). eclesiológico-eucarístico se unen para justificar el
Y, sin embargo, en comparación con el bautismo del rechazo absoluto de tal práctica: «No podéis beber
que nos habla en numerosos lugares, de la eucaris- del cáliz del Señor y del cáliz de los demonios. No
tía nos habla sólo dos veces: 1Cor 10,1-5.14-22; podéis participar de la mesa del Señor y de la mesa
11,17-34. Y ello no de forma directa, sino indirecta, de los demonios» (v. 21).
saliendo al paso de las dificultades en la comunidad
de Corinto, en un caso (c. 10) respecto a la partici-
pación en la carne inmolada a los ídolos, y en otro 1.2. 1Cor 11,17-34: Eucaristía y fraternidad en la
respecto a los abusos de discriminación fraterna justicia
que tenían lugar en la comunidad (c. 11) . Esto
La comunidad de Corinto se reunía al menos
quiere decir, según H. Schlier, que la teología de la
una vez por semana (probablemente el día primero),
cena del Señor está todavía poco desarrollada, y que
para celebrar la cena del Señor, que tenía lugar en
nos es transmitida de forma relativamente simple,
el contexto de un ágape que precedía a la oración,
aunque destacando las repercusiones respecto a la
palabras y gestos sobre el pan y el vino en recuerdo
vida fraterna en comunidad80. Por eso, la finalidad
del mismo Señor (v. 25). Seguramente se celebraba
de todas sus recomendaciones en estos pasajes, y
en la casa de algún cristiano rico. Pablo responde al
en la carta entera, es la de mantener la comunión
hecho del injusto y discriminador comportamiento
fraterna y edificar la comunidad cristiana.
de algunos en este encuentro. Los ricos, que son los
primeros que llegan o se encuentran, comienzan a
comer y beber «su propia cena», sin esperar a los
1.1. 1Cor 10,14-22: Cena del Señor y cena de los
pobres que llegan más tarde, una vez cumplido su
ídolos
trabajo. Y, mientras aquéllos llegan a saciarse y
La pregunta que se plantea a Pablo es la siguien- hasta a emborracharse, éstos pasan hambre y se
te: ¿Pueden los cristianos comer carne inmolada a sienten discriminados injustamente, quedando así
los ídolos, participando así de sus comidas sagra- herida la fraternidad, la comunión.
das? La respuesta la ofrece Pablo en 10,14-11,1 y,
Pablo critica duramente esta actitud y compor-
en síntesis, es la siguiente: se puede comer carne en
tamiento, primero por razones ético-sociales y co-
la comida con amigos, con tal de no escandalizar a
munitario-eclesiales: porque es muestra de división
los todavía «débiles» en la fe (judíos convertidos). Pe-
y discriminación (divisiones y cismas: v. 18-19);
ro en los banquetes sagrados de los paganos, donde
porque está en contradicción con el mandato y sig-
se inmola carne a los ídolos, no se puede participar
nificado de lo que es «comer la cena del Señor» (v.
en absoluto, ya que esta participación supone la
20); porque supone una injusticia en la comunica-
comunión con los ídolos (idolatría), y un cristiano
ción fraterna de bienes («mientras uno pasa ham-
sólo puede comulgar del pan y del cáliz del Señor,
bre, otro se embriaga»: v. 21); porque supone una
con el que se da la verdadera koinonia en el mismo
humillación para los más pobres («avergonzáis a los
Cristo, incompatible con la koinonia idolátrica. «El
que no tienen»: v. 22); porque, en fin, implica un
cáliz de bendición que bendecimos, ¿no es acaso
desprecio a la comunidad entera o Ekklesía de Dios
comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que
(tes ekklesías tou Theou: v. 22).
partimos, ¿no es comunión con el cuerpo de Cris-
to?» (v. 16). Más aún, esta negativa la basa Pablo Y, en segundo lugar, su crítica se basa en razo-
también en la contradicción que encierra con la vida nes cristológicas y eucarísticas: porque lo que Jesús
y pertenencia a la comunidad cristiana, con la que hizo en la última cena y mandó hacer a sus discípu-
2 LA EUCARISTÍA EN SAN PABLO Y EN SAN JUAN

los se opone radicalmente a lo que los corintios ha- del Cristo que dio su vida por nosotros y del Kyrios
cen («en esto no os alabo... yo recibí del Señor»: v. que vendrá. Su presencia memorial es a la vez sal-
22b-23); porque la entrega de Cristo por los demás vación y juicio que anticipa la definitiva salvación
por amor no se puede compaginar con el egoísmo de escatológica. Por la participación en el pan y el vino
quien sólo piensa en si mismo («esto es mi cuerpo participamos de la misma vida y amor de Cristo,
que se da por vosotros...»: v. 24); porque siendo la nos comprometemos en el amor a los hermanos y
cena del Señor la proclamación memorial de la edificamos el mismo Cuerpo de Cristo que es la
muerte del Señor hasta que venga, en ella se deben Iglesia.
actualizar las mismas actitudes y mandato de Cris-
to («Pues cada vez que coméis el pan y bebéis el cá-
liz, anunciáis la muerte del Señor hasta que venga»: 2. LA EUCARISTÍA EN SAN JUAN
v. 26); porque entonces la participación del cuerpo y
la sangre de Cristo no sería ya para la salvación, Con más o menos consenso de los autores, los
sino para la condenación, pues la falta de caridad y considerados «textos eucarísticos» del corpus ioan-
justicia con los hermanos hace que la eucaristía sea neum son: Jn 2,1-10; cap. 6; 13,2ss; 15,1-7;
juicio, y para evitarlo es necesario que cada uno se 19,34ss; 1Jn 5,6-82. De todos estos textos, los más
autojuzgue antes a sí mismo, revisando su compor- importantes y significativos son el cap. 6 (discurso
tamiento («Examínese, pues, cada cual, y coma en- del pan de vida), y el cap. 13 (última cena con lava-
tonces del pan y beba del cáliz...»: v. 28-31). torio de los pies)3.

En una palabra, el juicio de Cristo desde su


amor a todos, manifestado en la entrega de su vida 2.1. Aclaraciones hermenéuticas sobre Jn 6
en la cruz, se prolonga ahora en la celebración me-
morial de la eucaristía. Participar en la cena del Se- a) El carácter sacramental del evangelio de Juan
ñor significa discernir el cuerpo y la sangre de Cris- es discutido por los autores, aunque la mayoría le
to, es decir, autojuzgarse de la actitud y comporta- reconoce una «valencia» sacramental, a situar en el
miento de amor, justicia y comunión con los her- conjunto de la importancia que los «signos» (semeia)
manos. La comunión con el cuerpo y la sangre de tienen para el autor. Pueden distinguirse tres opi-
Cristo nos pone a todos en «crisis» respecto a la co- niones4: a) La de quienes rechazan que Juan tenga
munión y al amor fraterno. Es el amor de Cristo a una intención sacramental (Bultmann, Bornkamm,
los hombres, y no el amor del cristiano a los her- Lohse, Schweizer, Käsemann, Haenschen). b) La de
manos, lo que constituye la fuente de sentido de la quienes ven en Juan una clara intención sacramen-
eucaristía. Pero el amor a los hermanos es exigitivo tal, como se apreciaría en las bodas de Cana, la
del mismo amor de Cristo, y de la eficacia salvadora multiplicación de los panes, la purificación del tem-
y del fruto comunional eclesiológico de la eucaristía. plo, el lavatorio de los pies, el ciego de nacimiento...
Por eso es necesario el discernimiento y la correc- (Cullmann, Niewalda, Barret, Boismard, Becker,
ción personal y comunitaria antes de celebrar la ce- Segalla). c) La de quienes, reconociendo que su in-
na del Señor. La corrección del Señor en y por la tención primaria es cristológica, también reconocen
eucaristía tiene dos finalidades: la propia salvación, en él la importancia de los símbolos y signos, que
y el testimonio ante el mundo. encuentran su origen y continuidad en los sacra-
mentos de la Iglesia (sobre todo Schanackenburg,
En Pablo encontramos, por tanto, varios acentos Brown, García Moreno, Kloss).
a tener en cuenta: el enraizamiento de su testimo-
nio en la tradición recibida del Señor (parádosis apo b) Respecto a la estructura del c. 6, hay que ex-
tou Kyriou); la comprensión de la eucaristía como plicarla dentro de la estructura total del evangelio,
memorial de la muerte y entrega de Cristo en la con un movimiento interno de descendimiento, uni-
cruz (anamnesis: katangellete); la dimensión ética y do a su presencia como luz, vida, pan (Cristo des-
fraterna de la cena del Señor, incompatible con ciende, es el enviado que se encarna, y se da como
cualquier injusticia o discriminación; la relación de comida a los que creen: c. 1-12), y un movimiento
la eucaristía con la edificación del Cuerpo de Cristo de ascendimiento (Cristo asciende, sube el Padre,
de la Iglesia; la incompatibilidad de una comunión mientras nos deja los signos de su presencia: c. 13-
con el cuerpo y la sangre de Cristo mientras se está 20). El c.6 hay que situarlo precisamente entre es-
en división con los hermanos; el acento en el rea- tos dos movimientos: encarnación y presencia auto-
lismo de la presencia de Cristo (Kyrios) en la euca- donante, para la participación en la vida eterna. Los
ristía, que actualiza su entrega y amor a los hom- v. 22-59, más directamente referidos a nuestro te-
bres y lo exige como actitud de participación; y, en ma, se sitúan después de un contexto doble: el de la
fin, la tensión o dimensión escatológica de la misma multiplicación de los panes (v. 1-15), de tono clara-
eucaristía, que nos sitúa entre el «ya, pero todavía mente eucarístico, y el del caminar de Jesús sobre
no» de una salvación de la que ya participamos co- el mar (v. 16-21), que resalta el poder de Jesús so-
mo primicia del mundo futuro. La eucaristía es don bre los elementos naturales, como preparando a los
  LA EUCARISTÍA EN SAN PABLO Y EN SAN JUAN   3

sujetos a la fe en su presencia en el pan y el vino. cree que los v. 51-58 son de una redacción posterior
En cuanto al «discurso del pan de vida» en los v. 26- al evangelio, y además contradicen el sentido de la
59, se suelen distinguir tres partes: primera parte centrado en la fe. La preocupación de
Juan era cristológica y no eucarística. G. Born-
– Los v. 26-34 son como una introducción que
kamm, en cambio, no ve contradicción entre la pri-
profundiza en el sentido de la multiplicación de los
mera y la segunda parte. Más aún, cree que la ter-
panes, trasciende del alimento perecedero al que
minología eucarística se incrementa ahora de tal
permanece para siempre (v. 27), insiste en la impor-
modo, que no cabe dudar de la relación de esta se-
tancia de la fe en aquel que Dios ha enviado (v. 28),
gunda parte con la eucaristía. La mayoría de los au-
y les recuerda que el maná no era más que anuncio
tores, aun con diversas matizaciones (E. Rückstuhl,
de otro pan verdadero (v. 23-24).
R. Schnackenburg, H. Schürmann, R. E. Brown),
– Los v. 35-47, donde se propone a Cristo como está de acuerdo en afirmar que no hay oposición,
verdadero pan de vida, a partir de la cita del Sal sino continuidad entre ambas secciones, pues quien
78,24: «Hizo llover sobre ellos maná para comer, les cree en Jesús como enviado del Padre celebra la eu-
dio el trigo de los cielos». Cristo aparece como el pan caristía, y quien celebra cree. Baste citar como
enviado por Dios que saciará el hambre de la hu- ejemplo a X. Léon-Dufour, quien, oponiéndose a
manidad. El objeto central de esta parte es la fe en quienes consideran los v. 51-58 como un comenta-
Jesús, y de ahí que se utilicen más los verbos «ver, rio cristiano posterior, afirma: «El pasaje v. 51-58
atraer, bajar, creer, venir a mí», unidos a la afirma- no es una pieza tomada de otra parte ni de una
ción «yo soy el verdadero pan de vida» (v. 35.51). Es- homilía prejoánica incorporada, sino la auténtica
ta exigencia de fe en Jesús se explícita en las res- continuación del discurso sobre el pan de vida».
puestas que da a las «objeciones» que le plantean
d) Contexto histórico-salvífico y pascual: Una lec-
los judíos: «¿Cómo puede decir ahora: “He bajado
tura objetiva del c. 6 de San Juan nos lleva a reco-
del cielo”»? (v. 42). Se trata de una respuesta en la
nocer en él la presencia de los grandes temas bíbli-
que Jesús afirma su encarnación, y a la vez su re-
cos, como son el del pan que viene del cielo (Sal
dención y resurrección (ascensión) 5 . «La encarna-
78,24), el de la multiplicación de los panes por Eli-
ción es, pues, en esta primera parte del discurso el
seo (2Re 4,42-44), el del anuncio profético de un
núcleo central: Jesús como palabra de Dios descen-
hambre no de pan y agua, sino de oír la palabra
dida del cielo es el pan de vida... Y la única actitud
(Am 8,11; Ez 3,3; Sal 119,103), el del banquete me-
ante este pan de vida es la fe en la persona de Je-
siánico (Is 55,1) y escatológico de la tradición sa-
sús... El comer es, en esta primera parte, una metá-
piencial (Prov 9,1-5), el del maná del desierto (Éx
fora para significar el creer»6.
16,1). Estas referencias nos dan una clave históri-
– Los v. 48-59, en donde Cristo afirma que él es co-salvífica de interpretación del texto, por la que se
«el pan de la vida» (v. 48), «el pan vivo bajado del manifiesta cómo Juan ve en Jesús, y en el pan de
cielo» (v. 51), y que él mismo se da en ese pan para vida que él es y que se da como comida y bebida, el
la vida del mundo (51b). El sentido en este caso pa- cumplimiento de las promesas mesiánicas. Y este
rece ser más directamente eucarístico, aun impli- cumplimiento, que comienza a realizarse en la en-
cando el sentido espritual-fiducial. De hecho, los carnación, alcanza su punto culminante en el mis-
verbos que ahora más se emplean son «comer- terio pascual. Por eso, el mismo c. 6 hay que inter-
beber», «carne-sangre» (v. 51c.53ss). Y a la polaridad pretarlo también desde un contexto pascual. De ahí
«hambre-sed» de la primera parte (v. 35) sucede la que comience señalando la proximidad de la «pas-
polaridad «comer-beber» (v. 53). También ahora las cua de los judíos» (6,4), que continúe hablando de
objeciones de los judíos (v. 52) sirven al autor para la multiplicación de los panes con resonancias a la
profundizar en el tema. La respuesta insiste en que última cena (v. 1-13), que se refiera al caminar de
Jesús es el verdadero (alethos) pan que da la vida Jesús sobre las aguas quizás en referencia al paso
(v. 50.51.53.54.57.58), no de un modo pasajero, del mar Rojo (v. 14-21), y que, en fin, aluda a Moi-
sino permanente (v. 56.57). Si bien estos v. 51-58 sés y al maná en relación con el paso o liberación
tienen un carácter más directamente eucarístico, no pascual (v. 32-33).
se puede negar una cierta continuidad con el tema
espiritual fiducial de la primera parte (v. 35-47). «La
relación entre la fe y la participación sacramental se 2.2. Contenido teológico de Jn 6
afirma simultáneamente a lo largo de todo el texto»
a) Es evidente que el gran tema de Jn 6 es la re-
(X. Léon-Dufour).
lación fe-eucaristía y eucaristía-fe. Si en la primera
c) La discusión sobre la autenticidad del texto se parte se trata de la adhesión o acogida de Cristo y
plantea precisamente al explicar la relación o uni- su mensaje, como el verdadero enviado del Padre y
dad de las dos partes señaladas. Baste recordar con bajado del cielo, como el pan que sacia el hambre
brevedad las opiniones más salientes. R. Bultmann de verdad del mundo, como la verdadera respuesta
4 LA EUCARISTÍA EN SAN PABLO Y EN SAN JUAN

del Padre al hambre o la búsqueda de la humani- d) Pero es una participación en el misterio y vida
dad, en la segunda parte se trata de la continuación de Cristo que supone la fe en aquel mismo a quien
de esa actitud de fe en el mismo Cristo, pero que ya nos unimos y del que participamos por el «comer la
ahora, glorioso junto al Padre después de habernos carne y beber la sangre». En esta comida vivificante
redimido por su muerte y resurrección, se nos reve- nos apropiamos, por la fe, de la entrega por amor y
la, está presente y se nos da en el pan y el vino, del sacrificio de Cristo Salvador. Por eso puede de-
como comida y bebida que nos transforma en él pa- cirse que «el discurso sobre el pan de vida es una
ra la vida eterna. La variedad de los verbos y térmi- revelación sobre el nexo que une indisolublemente
nos empleados indica la progresividad del creer al el sacramento con la fe [...] La enseñanza sobre el
comer-beber, y del comer-beber al creer en la espe- sacramento no viene después de la enseñanza de la
ranza de la vida eterna. «La manducatio spiritualis fe, sino a través de ella; y, a la inversa, la fe en la
de antes –la fe– se hace ahora manducatio sacra- persona de Jesús no está simplemente en el punto
mentalis –eucaristía– presentándonos así los dos de partida de la práctica eucarística, sino que la
aspectos, fácilmente complementarios y paralelos, anima sin cesar. Por tanto, en la eucaristía, el cre-
que nos llevan a la verdadera vida en Cristo» (J. Al- yente es invitado a gustar los tres grandes misterios
dazábal). del Hijo del hombre: encarnación, redención y as-
censión; y puede hacerlo gracias al Espíritu vivifi-
b) Se trata, en definitiva, de una unión con Cristo
cante» (X. Léon-Dufour).
en la totalidad de su vida y su misterio: encarna-
ción-redención-glorificación, por el comer y beber el e) Los frutos o el efecto de este encuentro y comu-
pan y el vino. En la concepción de Juan, el descen- nión con Cristo por el pan y el vino los señala bien
dimiento (bajado del cielo) se radicaliza en la entre- San Juan: 1. Es la participación ya en la tierra de la
ga de su cuerpo por muchos (hyper pollon) o por la vida eterna, garantía de resurrección final: «El que
vida del mundo (v. 51), y culmina en el ascendi- come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y
miento por el que «subirá adonde estaba antes» (v. yo le resucitaré el último día» (v. 54). 2. Es la unión
57.62-63). La comunión con el cuerpo y la sangre permanente, como los sarmientos a la vid (cf. Jn
de Cristo es así la comunión con el misterio total de 15,1-7), que se fundamenta en el amor: «El que co-
su vida (Cristo encarnado, muerto y resucitado), me mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo
que se hace presente por el pan y el vino. Y de la en él» (v. 56). 3. Es la disposición a una entrega de
misma manera que el Espíritu vivificante participa la vida por Cristo y para bien de los demás, en con-
en la resurrección, es ese Espíritu el que ahora «da tinuidad con el mismo envío de Cristo por el Padre:
la vida» dándose a sí mismo como «Espíritu y vida» «Lo mismo que me ha enviado el Padre, que vive, y
(v. 63). Si nacimos a la vida por el agua y el Espíritu yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá
(Jn 3,5), ahora alimentamos esta vida por el pan y por mí» (v. 57).
el Espíritu. El significado de los símbolos joaneos
aparece así con claridad, y consiste en «empalmar al
Jesús de Nazaret que vivió antaño en Palestina con 2.3. Otros posibles pasajes eucarísticos de Juan
el Hijo de Dios que vive hoy. Es el mismo que nos
está presente antes y después de su muerte: es uno Los autores suelen señalar otros pasajes en los
en dos manifestaciones diferentes, que Juan propo- que parece hay alguna referencia, más o menos di-
ne conjuntamente» (X. Léon-Dufour). recta o indirecta, a la eucaristía.

c) Juan acentúa igualmente que esta participa-


ción en el misterio total de Cristo sucede por los a) El testamento de Jesús del c. 13
signos sensibles de pan y vino. La terminología que
emplea es claramente realista. Los verbos que ex- Sin duda el pasaje más señalado es el del c. 13:
presan el comer y beber (fagein, trogein, pinein, bro- última cena y lavatorio de los pies. Juan ordena las
sis, posis) remarcan el sentido material de los sig- diversas secuencias de forma original. Da relevancia
nos, como si quisiera insistir en la prolongación de a la traición de Judas (v. 11.18-21). Llama la aten-
la encarnación. Probablemente haya que ver aquí ción el que no transmita las palabras de la institu-
una reacción antidocetista, ya que los docetas no ción, y en cambio sea el único que nos transmite el
creían ni en la encarnación ni en la presencia de lavatorio de los pies. Esto no supone que el relato
Cristo en el pan y el vino. Es como si quisiera decir: de Juan, más cercano al de Lucas que al de Marcos
«quien (como los gnósticos o docetas) rechaza la y Mateo, sea una ficción, una elaboración teológica,
comunión del cuerpo y la sangre de Cristo, rechaza o una simple escenificación visualizadora de las ac-
su encarnación (sarx) y el derramamiento de su titudes y palabras de Jesús. Más bien hay que decir
sangre en la cruz (haima). La Eucaristía testifica la que Juan refleja una tradición anterior, basada en
muerte de Cristo en la cruz como permanente fuen- los hechos vinculados con la última cena y con la
te de salvación, y a la vez que el Salvador histórico pasión y humillación de Cristo. Tanto Juan 13 co-
se encarnó» (R. Schnackenburg). mo Lc 12,37 o 22,24-27 dependerían de una fuente
  LA EUCARISTÍA EN SAN PABLO Y EN SAN JUAN   5

anterior que recoge y transmite ciertos gestos o pa- quiere que éste sea el testamento a perpetuar e imi-
labras «diaconales» de Jesús. tar por sus discípulos, del que la eucaristía será
permanente recordatorio y exigencia.
Respecto al silencio de Juan sobre la institución
de la eucaristía, las opiniones de los autores van
desde la extrema de R. Bultmann, que la atribuye al
b) Otros posibles pasajes
pretendido antisacramentalismo de Juan, hasta la
de O. Cullmann, que ve en el texto de Juan la insti- Suelen señalarse las bodas de Cana (2,1-12), por
tución del sacramento. Más probables nos parecen la posible alusión al vino nuevo y por la interpreta-
las opiniones de J. Betz, que entiende que, aun en- ción posterior de algunos Padres.
contrándose ciertas reminiscencias eucarísticas en
el pasaje de Juan (amor fraterno, unión como los La alegoría de la vid y los sarmientos (15,1-5),
sarmientos a la vid, permanencia de Cristo), sin por la insistencia en la unión que hace participar y
embargo la intención de Juan con el lavatorio de los permanecer en la vida de Cristo, al modo de lo que
pies es expresar de forma plástica lo que fue todo el se afirma en el cap. 6, y por la referencia al «fruto de
mensaje, la vida y actuación de Jesús. La de R. la vid» (Mc 24,25 par.).
Schanackenburg, quien defiende que, aunque el la- La lanzada en el costado (19,34) del que manó
vatorio no sea sin más un símbolo de la eucaristía, sangre y agua, y que, además de significar la verda-
sí lo es de la persona de Jesús, de su actuación dera muerte física, puede indicar la donación del
permanente y, sobre todo, de su entrega radical en Espíritu, verdadero fruto y don escatológico pas-
la cruz, que se actualiza en los signos del pan y del cual, en relación con el bautismo (agua) y con la
vino (cf. cap. 6). La eucaristía es la manifestación y eucaristía (sangre).
presencia de ese amor entregado y de esa humilla-
ción de Cristo, y por eso el lavatorio remite a la eu- Finalmente, el pasaje de la aparición a orillas del
caristía. Por su parte, X. Léon-Dufour cree que Juan, lago de Tiberíades (21,9-13), donde Jesús prepara
queriendo salir al paso del peligro de magia en un comida para los pescadores que acababan de sacar
contexto helenístico, por un lado silencia las pala- las redes, y en lo que se ve una alusión a la comida
bras de la institución, y por otro se centra en la res eucarística, al estilo de la multiplicación de los pa-
del sacramento que es el amor y el servicio fraterno, nes.
verdadera condición y exigencia del sacramento. Aunque no nos es posible saber con exactitud la
Se acepte o no la división del pasaje en una pri- intención de Juan en estos pasajes, tampoco cabe
mera parte «sacramental» (v. 6-10), y una segunda dudar de las resonancias eucarísticas que en ellos
parte «moralizante» (v. 12-17), lo cierto es que en se encuentran.
todo él se está expresando el ejemplo de Cristo que
ha venido a servir y dar su vida por amor, y que
                                                                                                                                                                               
                                                                                                                2
Cf. R. Schnackenburg, Das Johannesevangeliuim II-
*
BOROBIO, D., «La eucaristía en san Pablo», «La euca- III: HThK IV/2.3 (Freiburg 1971/75; H. Feld, Das
ristía en san Juan», en Id., Eucaristía (Sapientia Fidei. Se- Verständnis des Abendmahls (Darmstadt 1976).
rie de manuales de teología, 23), Madrid, BAC, 2005, p. 3
La bibliografía respecto a la eucaristía en Juan es
38-49. muy abundante. Recogemos los títulos más importantes:
1
Sobre Pablo pueden verse: P. Neuenzeit, Das Herren- R. E. Brown, El evangelio según San Juan (Madrid 1979);
mahl. Studien zur paulinischen Eucharistieauffasung X. Léon-Dufour, La fracción del pan, 311-348; A. Feuillet,
(München 1960); H. Schlier, «Das Herrenmahl bei Paulus»: Les thémes bibliques majeurs du discours sur le pain de
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6 LA EUCARISTÍA EN SAN PABLO Y EN SAN JUAN

                                                                                                                                                                               
4
Cf. A. García Moreno, Teología sacramentaria en el IV
Evangelio: Salm 1 (1995) 5-27, donde se hace una revisión
de estas opiniones.
5
Cf. X. Léon-Dufour, La fracción del pan, o.c., 316ss.
El autor explica estas objeciones (v. 30.41-42.52.60) así:
«Su papel es hacer progresar el diálogo, llevando a Jesús a
desarrollar lo que acaba de enunciar. Este procedimiento
literario caracteriza todo el evangelio joánico y permite
captar el movimiento que anima los diálogos» (p. 320).
6
M. Gesteira, La Eucaristía, misterio de comunión, 126-
127; J. Aldazabal, La Eucaristía (nueva edición), 96-115,
con un resumen más amplio de las diversas opiniones.

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