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Constitucional de Bolivia
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SALA TERCERA
Acción de libertad
Expediente: 02237‐2012‐05‐AL
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22/7/2016 Tribunal Constitucional de Bolivia
Departamento: La Paz
Dentro del proceso penal iniciado contra la accionante el 13 de julio de 2005, por la presunta
comisión de los delitos de falsedad material, falsedad ideológica y uso de instrumento falsificado,
se planteó la acusación particular el 16 de agosto de 2006, y posteriormente, se emitió la
Resolución 006/2007 el 8 de mayo, la cual, en la parte resolutiva fija una pena privativa de
libertad de cuatro años por el último de los citados delitos, ordenando que se cumpla en el
Centro de Orientación Femenina de Obrajes.
Agrega que, la tramitación del proceso penal tuvo una duración de más de siete años, por lo que
el 28 de mayo de 2012, planteó ante el Tribunal Primero de Sentencia Penal de El Alto, una
excepción de extinción de la acción penal por vencimiento del plazo máximo de duración del
proceso, la que previa admisión, traslado a las partes y celebración de audiencia, culminó con la
emisión de la Resolución 034/2012 de 14 de agosto, por la que el citado Tribunal rechazó la
petición; mereciendo de su parte, apelación incidental interpuesta el 24 de agosto de 2012, y
pese a que cubrió los recaudos de ley, desde agosto del año en curso, la autoridad recurrida no
remitió el mismo ante la autoridad competente, vulnerando su derecho a la impugnación y
tampoco dio aviso a la Corte Suprema de Justicia sobre su presentación, provocando retardación
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y negación de acceso a un debido proceso, ya que hasta la fecha, no se resolvió su solicitud, pese
a que por imperio de lo estipulado por el art. 308 del CPP, es de previo y especial
pronunciamiento.
I.1.3. Petitorio
El abogado de la accionante ratificó los fundamentos del memorial de demanda y los amplió,
señalando lo que sigue: 1﴿ Una vez que el juez de instancia conoce la solicitud de extinción penal
tiene la obligación, previo a resolverla, de comunicar al Tribunal Supremo de Justicia y solicitar la
inmediata remisión de antecedentes para la sustanciación y resolución de la petición; 2﴿ De
antecedentes se puede evidenciar que la Corte Suprema de Justicia, remitió los antecedentes ante
el Tribunal Primero de Sentencia; 3﴿ La extinción se planteó el 28 de mayo de 2012 y la audiencia
se celebró recién el 14 de agosto del mismo año, después de varias solicitudes presentadas por
su parte: 4﴿ Al tratarse de una excepción de previo y especial pronunciamiento aún no resuelta en
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grado de apelación, el Tribunal Supremo de Justicia, no podía dictar ningún auto supremo, pues
al no haber comunicado la autoridad ahora demandada que había un recurso de impugnación en
trámite, restringió sus derechos al debido proceso y defensa, porque en mérito a ello, la Corte
Suprema dictó una Resolución declarando infundado el recurso, provocando que la Sentencia
adquiera la calidad de cosa juzgada y se emitiera mandamiento de condena, que a la fecha se
Tribunal
encuentra vigente, constituyendo Constitucional
éste el acto lesivoPlurinacional
vinculado con‐ 2014
la libertad de su defendida; y,
5﴿ Se la condenó sin que se hubieran oído los argumentos de la extinción y resuelto en un
proceso que duró más de siete años.
Alfredo Jaimes Terrazas, Juez Técnico del Tribunal Primero de Sentencia Penal de El Alto del
departamento de La Paz, en audiencia, informó: i﴿ Cuando la excepción estaba en trámite,
ninguna de las partes manifestó que el proceso se remitió nuevamente al Tribunal Supremo de
Justicia, su autoridad sólo tenía conocimiento que fue devuelto a la Sala Penal Segunda de la
entonces Corte Superior del Distrito Judicial de La Paz, para dictar un nuevo fallo con relación a la
apelación restringida interpuesta por la coacusada; ii﴿ Solamente tenían conocimiento que el
expediente había sido devuelto al Tribunal Departamental de Justicia, para resolver la apelación
restringida; iii﴿ Que el mandamiento de condena se emitió en cumplimiento del Auto Supremo
que adquirió calidad de cosa juzgada, conforme a lo preceptuado por “el art. 272 y 440 numeral I
del CPP”, por lo que se dispuso la remisión de piezas al Juez de Ejecución Penal y al Registro
Judicial de Antecedentes Penales; y, iv﴿ No podían remitir la apelación de la Resolución de la
extinción de la acción penal porque el proceso ya había sido devuelto.
I.2.3. Resolución
Mediante Resolución 19/12 de 27 de noviembre de 2012, cursante de fs. 96 vta. 98 vta., la Jueza
Cuarta de Partido y de Sentencia Penal de El Alto del departamento de La Paz, denegó la tutela
solicitada, bajo los siguientes argumentos: a﴿ Conforme a la línea jurisprudencial establecida en
las SSCC 0378/2011‐R y 0496/2012, la acción de libertad tutela el debido proceso solamente
cuando se encuentra vinculado directamente con el derecho a la libertad y se constate la
existencia de absoluto estado de indefensión; b﴿ En el presente caso, el acto vulneratorio sería la
falta de comunicación de la autoridad demandada, respecto de la interposición del recurso de
apelación contra la Resolución 34/2012, lo que no guarda relación directa con la restricción de la
libertad; y, c﴿ El mandamiento de condena obedece al cumplimiento de fallos pronunciados por
los Tribunales de casación y apelación, una vez emitido el Auto Supremo 249/2012 y devuelto al
Tribunal Departamental de Justicia, la Sala Penal Segunda dispuso que se radique, se notifique y
se cumpla.
II. CONCLUSIONES
Del análisis y compulsa de los antecedentes que cursan en obrados, se establecen las siguientes
conclusiones:
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II.2. De las declaraciones del accionante en el memorial de demanda es posible establecer que
en atención a la apelación restringida presentada por la ahora accionante, la Sala Penal Segunda,
dictó el Auto de Vista 102/2007 de 17 de diciembre, que en su parte resolutiva anula la
Resolución apelada, ordenándose la reposición de juicio por otro Tribunal de Sentencia de la
ciudad. Auto de Vista que fue motivo de recurso de nulidad y casación formulado por la
denunciante, instancia en laTribunal Constitucional
cual, la Sala Plurinacional
Penal Liquidadora ‐ 2014el Auto Supremo 40/2012
pronunció
de 29 de marzo, declarando fundado el recurso, ordenando en consecuencia que el Tribunal de
apelación emita nueva resolución de acuerdo a la doctrina legal ﴾fs. 49 vta.﴿
II.3. Por memorial presentado el 28 de mayo de 2012 ante el Tribunal Primero de Sentencia
Penal de El Alto, la accionante junto a los demás coprocesados, solicitó, la extinción de la acción
penal por vencimiento del plazo máximo de duración del proceso ﴾fs. 28 a 33 vta.﴿, sujetos
procesales, que el 8 de agosto del mismo año, pidieron se señale día y hora de audiencia para
considerar su solicitud ﴾fs. 34 y vta.﴿.
II.4. Por Resolución 034/2012 de 14 de agosto, el Tribunal Primero de Sentencia Penal de El Alto,
rechazó la excepción interpuesta por los procesados ﴾fs. 35 a 40﴿, decisión contra la cual, Mery y
Wilma, Santander Monzón, el 24 de agosto del citado año, interpusieron apelación incidental ﴾fs.
41 a 43 vta.﴿, el cual pese a haberse emitido la nota de remisión ante la Sala Penal de turno, no
consta que se hubiera cumplido dicha instrucción hasta la fecha de interposición de la presente
acción ﴾fs. 76﴿.
II.5. En cumplimiento al Auto Supremo 40/2012, emitido por la Sala Penal Liquidadora del
Tribunal Supremo de Justicia, la Sala Penal Segunda del Tribunal Departamental de Justicia de La
Paz, dictó el Auto de Vista 33/2012 de 4 de junio de 2012, declarando improcedente el recurso y
confirmando la Resolución de primera instancia ﴾fs. 51 vta.﴿, el cual, fue objeto de recurso de
casación interpuesto mediante memorial presentado el 17 de agosto de 2012, por la accionante
﴾fs. 23 a 27 vta.﴿, resuelto esta vez por la Sala Penal Primera del Tribunal Supremo de Justicia
mediante el Auto Supremo 249/2012 de 17 de septiembre, declarándolo inadmisible ﴾fs. 44 a 46
vta.﴿.
II.6. El 17 de octubre de 2012, el Juez Técnico del Tribunal Primero de Sentencia Penal de El Alto,
ahora demandado, emitió mandamiento de condena contra Mery Santander Monzón, como
consecuencia de la ejecutoria de la Resolución 006/2007 ﴾fs. 47 y 85﴿.
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competente, dilación o omisión que dieron lugar a que el proceso principal concluya con la
resolución del recurso de casación y se emita mandamiento de condena. En consecuencia, en
revisión de la Resolución dictada por el Juez de garantías, corresponde dilucidar si tales extremos
son evidentes y si constituyen persecución, aprehensión, procesamiento o apresamiento
indebidos o ilegales, a fin de conceder o denegar la tutela solicitada.
Tribunal Constitucional Plurinacional ‐ 2014
Esta garantía de carácter procesal constitucional se encuentra consagrada en el art. 125 de la CPE,
donde dispone que: 'Toda persona que considere que su vida está en peligro, que es ilegalmente
perseguida, o que es indebidamente procesada o privada de libertad personal, podrá interponer
Acción de Libertad y acudir, de manera oral o escrita, por sí o por cualquiera a su nombre y sin
ninguna formalidad procesal ante cualquier juez o tribunal competente en materia penal, y,
solicitará que se guarde tutela a su vida, cese la persecución indebida, se restablezcan las
formalidades legales o se restituya su derecho a la libertad'”. Norma constitucional concordante
con el art. 46 del Código Procesal Constitucional ﴾CPCo﴿, el cual establece que su objeto es la
garantía, protección o tutela de los derechos a la vida, a la libertad física y a la libertad de
circulación de toda persona que crea estar indebida o ilegalmente perseguida, detenida,
procesada, presa o que considere que su vida o integridad física está en peligro.
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Este hábeas corpus, ahora está previsto en el art. 125 de la CPE, cuando hace referencia a los casos
en los que la persona considere que su vida está en peligro. Esta ampliación es coherente con la
jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que en la Opinión Consultiva OC‐
8/87 de 30 de enero de 1987, al absolver la consulta formulada por la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos respecto a la interpretación de los arts. 25.1 y 7.6 de la Convención Americana
sobre Derechos Humanos, en Tribunal
relaciónConstitucional Plurinacional
a la última frase ‐ 2014
del art. 27.2 de dicha Convención, que
enumera los derechos que no pueden suspenderse durante los estados de excepción; estableció que,
la función del hábeas corpus es esencial como: '…medio para controlar el respeto a la vida e
integridad de la persona, para impedir su desaparición o la indeterminación de su lugar de
detención, así como para protegerla contra la tortura u otros tratos o penas crueles, inhumanos o
degradantes'.
La protección del derecho a la vida e integridad personal, por otra parte, está también prevista en
las legislaciones de otros países, como en Costa Rica donde a través del hábeas corpus se protegen
los derechos a la libertad e integridad personal; en el Perú, donde se protege la libertad personal y
otros derechos conexos, así como la integridad y la prohibición de desaparición forzada, último
supuesto que se vincula con el derecho a la vida. Algo similar sucede en Argentina, donde el hábeas
corpus protege la libertad física, el agravamiento ilegítimo de las condiciones de detención y la
desaparición forzada de personas, y en Ecuador, donde se protege el derecho a la libertad, a la vida
y la integridad física de las persona privadas de libertad.
Cabe resaltar que la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, protegió el derecho a la vida a
través del recurso de hábeas corpus, por conexitud con el derecho a la libertad de locomoción, en las
SSCC 0470/2004‐R, 0651/2004‐R, entre otras.
Por último, se debe hacer referencia al hábeas corpus traslativo o de pronto despacho, a través del
cual lo que se busca es acelerar los trámites judiciales o administrativos cuando existen dilaciones
indebidas, para resolver la situación jurídica de la persona que se encuentra privada de libertad.
Este tipo de hábeas corpus, implícito en el art. 125 de la CPE, emerge directamente del art. 89 de la
LTC, que establece que, también procede el hábeas corpus cuando se aleguen '…otras violaciones
que tengan relación con la libertad personal en cualquiera de sus formas, y los hechos fueron
conexos con el acto motivante del recurso, por constituir su causa o finalidad…', e implícitamente
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fue reconocido por la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, cuando tuteló los supuestos de
demora en la celebración de la audiencia de medidas cautelares (SSCC 1109/2004‐R, 1921/2004‐R),
o cuando existieron notificaciones ilegales con las resoluciones de medidas cautelares que lesionan
el derecho a la defensa, concretamente el derecho a recurrir, impidiendo que el tribunal superior
revise la resolución del inferior (SC 0826/2004‐R), o en los casos en que se ha demorado la
Tribunal
efectividad de la libertad, pese a que Constitucional
el imputado haPlurinacional
cumplido con‐ las
2014
medidas sustitutivas
impuestas (SSCC 1477/2004‐R, 0046/2007‐R, entre otras”.
En ese contexto, de la lectura del texto constitucional, es posible identificar valores y principios en
los arts. 1,2, 11, 178, 180, 186, 190, 196 y otros del documento constitutivo del Estado Plurinacional
boliviano; muchos de esos principios son dedicados con exclusividad a la función de impartir
justicia, siendo imprescindibles en la labor jurisdiccional, por lo que se constituyen en la dogmática
constitucional inexcusable en todo acto judicial. Por ello, este Tribunal afirma que la labor del juez
sólo será acomodada a la Constitución Política del Estado, cuando cada uno de los actos
jurisdiccionales sea ejecutado tomando en cuenta los principios que rigen la función de impartir
justicia; a tal efecto, no es suficiente la simple enunciación de los principios constitucionales rectores
de la jurisdicción, pues su aplicación debe ser verificable por medios de la racionalización y análisis
del acto jurisdiccional; de modo tal, que el usuario del sistema judicial, luego de cumplidos los actos
jurisdiccionales, pueda percibir en los resultados de tal actuación, la vigencia y materialización de
los principios constitucionales que otorgan validez a los eventos judiciales.
En ese contexto, este Tribunal, ya ha identificado ámbitos procesales en los que deben aplicarse
determinados principios rectores de la función judicial; así, respecto al trámite que debe cumplirse
en los pedidos vinculados con el derecho a la libertad personal y libertad de locomoción, se destacó
la presencia del principio de celeridad, ello en resguardo al derecho primario protegido, como es la
libertad, habida cuenta que el mismo ocupa un lugar importante junto con la dignidad humana, en
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el catálogo de derechos civiles como parte integrante a su vez de los derechos fundamentales, por
ser la condición natural del ser humano.
El principio de legalidad, también prescribe que “…el ejercicio del Poder Público e incluso de los
particulares, se somete a la Constitución Política del Estado y a las leyes…” ﴾SC 0416/2010‐R de 28
de junio﴿; lo que refuerza la obligatoriedad de cumplimiento de los plazos procesales.
De lo señalado, se puede extraer que los principios de igualdad, equidad, justicia, celeridad,
seguridad jurídica y legalidad, vinculan a todas las autoridades y con mayor razón, cuando éstas
tienen la misión de resolver una petición relacionada con el derecho a la libertad, es por esa razón
que las normas procesales penales prevén términos cortos para la tramitación de las mismas, los
que si bien son máximos, ello no impide que los servidores públicos desplieguen el máximo
esfuerzo para que dichos términos puedan ser reducidos, en resguardo de los principios
constitucionales precitados, además del de oportunidad, en virtud al cual, el plazo debe ser
medido no necesariamente por los términos fijados por ley, sino especialmente por la necesidad
en su atención, debido a las diversas circunstancias que obligan a que una petición vinculada con
el derecho a la libertad sea resuelta a la brevedad posible, puesto que lo contrario,
desnaturalizaría su finalidad, cual es la eficacia en su atención; por cuanto un accionar contrario,
podría ocasionar una restricción indebida de la libertad; lo que no significa que siempre tenga
que atenderse la solicitud en forma favorable, pues dicha determinación dependerá de las
circunstancias y ponderaciones que cada caso amerite.
III.3. Trámite procesal para la extinción de la acción penal por duración máxima del
proceso
La extinción de la acción penal por duración máxima, es una forma de concluir la persecución
penal por el transcurso del tiempo, sin la conclusión del proceso, razón por la que se extingue la
acción o precluye el derecho del Estado a imponer una sanción, ello en atención a que no es
posible mantener al imputado en un estado de incertidumbre de manera indefinida sin que
conozca su situación jurídica. Fin para el cual, la legislación previó ciertos plazos y condiciones;
transcurrido el cual y una vez cumplidos los requisitos, impone la extinción de la acción penal.
Esta figura penal se encuentra prevista por el art. 133 del CPP, el cual establece que todo proceso
tendrá una duración máxima de tres años, contados desde el primer acto del procedimiento,
vencido el cual, el juez o tribunal del proceso, de oficio o a petición de parte, declarará extinguida
la acción penal. A su vez, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en su art. 14.3
dispone que: “Durante el proceso, toda persona acusada de un delito tendrá derecho, en plena
igualdad, a las siguientes garantías mínimas: c﴿ A ser juzgado sin dilaciones indebidas”.
Finalmente, el art. 115 de la CPE, garantiza que toda persona sea protegida de manera oportuna y
efectivamente por los jueces y tribunales en el ejercicio de sus derechos e intereses legítimos,
resguardando el debido proceso, la defensa y con una justicia plural, pronta, oportuna, gratuita,
transparente y sin dilaciones.
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Finalmente, y no menos importante, se debe dejar claramente establecido, que para viabilizar
procesalmente la tramitación de la extinción de la acción penal, y con el objeto de no generar una
disfunción procesal, conocida la solicitud de extinción ante el juez o tribunal de instancia, éste tiene
la obligación ‐previa a resolver la excepción‐ de comunicar a la Corte Suprema de Justicia de esa
situación, solicitando además la inmediata remisión de antecedentes para la sustanciación y
resolución de la extinción, cuya determinación de igual forma debe ser comunicada en forma
inmediata al pronunciamiento a la Corte Suprema de Justicia, para que dicha instancia resuelva en
función a ello lo que fuere en derecho´”.
Entonces, de lo referido es posible concluir que el trámite de la extinción de la acción penal por
duración máxima del proceso se encuentra establecido en los arts. 314 y ss. del CPP, al estar
comprendida dentro de la lista de excepciones contenidas en el art. 308 del mismo cuerpo legal;
con la aclaración realizada por la jurisprudencia constitucional a través de las SSCC 1716/2010‐R y
0318/2011‐R, en las que se estableció que este tipo de solicitudes debe ser conocida por los
jueces de primera instancia o bien, dependiendo del estado del proceso, por los jueces técnicos
del tribunal de sentencia, quienes, como se señaló, tienen la obligación de imprimir la mayor
celeridad posible a esa tramitación, a lo que debe agregarse que por imperio de la propia ley, es
de previo y especial pronunciamiento; por lo cual, ante su presentación, las autoridades
encargadas de su conocimiento y resolución, están en la obligación de comunicar al Tribunal
Supremo de Justicia, o bien a la Corte Superior en sus Salas Penales, dependiendo si el proceso
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Su tramitación se sujeta al art. 314: 'Las excepciones y las peticiones o planteamientos de las partes
que, por su naturaleza o importancia, deban ser debatidas o requieran la producción de prueba, se
tramitarán por la vía incidental, sin interrumpir la investigación y serán propuestas por escrito
fundamentado en la etapa preparatoria y oralmente en el juicio, ofreciendo prueba y acompañando
la documentación correspondiente'; es decir, la extinción de la acción penal, en sujeción al artículo
precedente ‐al margen de la etapa preparatoria‐ en juicio sólo puede ser planteada, hasta antes de
dictarse sentencia.
(…)
Si se realizaría una lectura parcial de las normas contenidas en los arts. 403.2 y 396 del CPP,
aceptando la posibilidad de que las resoluciones que rechacen excepciones en el juicio sean
apeladas incidentalmente en efecto suspensivo, el juicio tendría que suspenderse, en muchos casos
por meses, desconociendo la previsión contenida en el art. 335 del CPP que establece en forma
categórica los casos en los que el juicio puede suspenderse, entre los que no figura la apelación de
las excepciones planteadas durante esta etapa, atentando contra el propio sistema acusatorio oral.
(…)
Como se tiene dicho, la resolución que resuelve la excepción de extinción planteada en juicio oral,
sólo es impugnable mediante reserva de apelación restringida, que habilita cuestionarla ante el
superior en grado sobre las supuestas irregularidades en la que hubiera incurrido el juez o tribunal
de primera instancia respecto a la excepción planteada.
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Línea jurisprudencial que merece ser analizada, pues si bien, el mandato contenido en el art. 314
del CPP, estipula que, las excepciones se tramitaran por la vía incidental sin interrumpir la
investigación y serán propuestas por escrito fundamentado en la etapa preparatoria y oralmente
Tribunal
en el juicio, no implica limitación Constitucional
alguna Plurinacional
para su presentación en‐las
2014
etapas posteriores; pues de
manera general, es posible concluir que el artículo previene la forma de presentación en la etapa
preparatoria y en el juicio oral, sin embargo, tratándose del instituto de la extinción de la acción
penal por duración máxima del proceso, dicha normativa no puede ser comprendida en su
literalidad y de manera aislada, sino al contrario, debe hacérselo de acuerdo al contexto
normativo penal, de manera integral y sistemática. En ese sentido, analizando lo preceptuado por
el art. 27 inc. 10﴿ del CPP, que entre los motivos que extinguen la acción penal, prevé: “Por
vencimiento del plazo máximo de duración del proceso”, concordante con el art. 133 del mismo
cuerpo adjetivo penal, que expresamente dispone que “…Todo proceso tendrá una duración
máxima de tres años, contados desde el primer acto del procedimiento, salvo en caso de
rebeldía…”; inicio que equivale a la sindicación en sede policial o administrativa conforme
establece el art. 5 del citado cuerpo legal.
En el marco de las normas legales citadas, es posible concluir que en definitiva la solicitud de
extinción de la acción penal por el transcurso del tiempo, no encuentra límite en el juicio oral
hasta antes de pronunciarse resolución, tal como comprendió la SC 1529/2011‐R, al contrario, el
art. 133 del CPP, se refiere a todo el proceso penal, por lo tanto, no es posible excluir la etapa de
apelación o casación de su activación, habida cuenta que el proceso penal se origina desde el
momento procesal fijado por el art. 5 del CPP y concluye o fenece, cuando la sentencia adquiere
ejecutoria; lo que implica, que tanto en etapa de apelación o casación, es perfectamente posible
su presentación, pues el juzgamiento en un plazo razonable es un derecho fundamental de toda
persona sometida a un proceso, derecho reconocido no solamente por nuestra legislación, sino
también, como se demostró, en instrumentos internacionales; y el mismo se entiende que deberá
ser resguardado desde el primer momento procesal y deberá ser ejercido hasta el agotamiento
del mismo.
Dicho de otro modo, la extinción de la acción penal por duración máxima del proceso es un
beneficio otorgado a las partes que puede declararse durante la tramitación de todo el proceso
penal, desde el momento que marca su inicio, como es la sindicación en sede policial o
administrativa hasta que la sentencia adquiera ejecutoria; es decir, una vez agotadas las vías
idóneas de impugnación; puede darse de oficio o a petición de parte; cuando la dilación del
proceso más allá del plazo máximo establecido por la normativa legal y por la jurisprudencia
constitucional desarrollada al efecto. En ese orden, al tratarse de una excepción de previo y
especial pronunciamiento, corresponde de inicio paralizar el proceso en caso de encontrarse en
etapa de apelación o casación, comunicando de inmediato a la instancia donde se encuentre
tramitándose, ya sea en apelación o casación, requiriendo la remisión de antecedentes, para
efectivizar su resolución dentro de los plazos máximos establecidos por el art. 315 del CPP, lo
que, como se señaló, no resulta prescindible porque, en la medida de lo posible, es posible
resolverla incluso antes de dicho vencimiento; y solamente agotados los medios de impugnación
incidentales, en caso de su activación, recién corresponderá devolver obrados a la instancia
superior, para que concluya con el medio de oposición activado. Criterio que constituye una
reconducción de la línea jurisprudencial trazada en la SC 1529/2011‐R, retomando el
entendimiento comprendido en la SC 1716/2010‐R.
Claro está que, durante el juicio oral, en virtud a los principios de unidad y continuidad de dicha
etapa, en caso de presentación de solicitudes de extinción, ante su rechazo, si la parte se
considera agraviada con la forma de resolución a su petición, deberá reservarse el derecho de
plantear la apelación adoptada, junto con la sentencia, a través de la apelación restringida,
extremo que convalida parcialmente el desarrollo jurisprudencial de la SC 1529/2011‐R, sobre
este tema en particular y por tanto se mantiene vigente.
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En el caso de análisis, el accionante refiere que su representada fue sometida a un proceso penal
que concluyó con la emisión de la Resolución
Tribunal 006/2007,
Constitucional mediante
Plurinacional la cual, se la declaró culpable
‐ 2014
de la comisión del delito de uso de instrumento falsificado y se la condenó a la pena privativa de
libertad de cuatro años. Resolución que una vez apelada, mereció Auto de Vista 102/2007 de 17
de diciembre, el cual, en su parte resolutiva, anuló la Resolutiva impugnada, ordenando la
reposición de juicio por otro Tribunal de Sentencia; decisión que a su vez fue objeto de nulidad y
casación por la denunciante, resuelto el 29 de marzo de 2012 a través del Auto Supremo 40/2012
que declaró fundado el recurso, disponiendo la emisión de nuevo Auto de Vista.
Ahora bien, el 4 de junio de 2012, el Tribunal de apelación del proceso principal, en cumplimiento
del Auto Supremo 40/2012, repuso obrados a través del Auto de Vista 33/2012, declarando esta
vez, improcedente el recurso de impugnación anteriormente activado, confirmando de esa
manera la Resolución de primera instancia; misma que, el 17 de agosto de 2012, fue recurrida de
casación por la accionante del accionante y declarado inadmisible el Auto Supremo 249/2012, el
17 de septiembre del citado año.
Previo a ingresar al análisis del caso concreto, corresponde revisar las causales de activación de la
presente acción tutelar, dado que se trata de la denuncia de vulneración de un elemento del
debido proceso, el cual es viable en su análisis a través de la acción de libertad, únicamente
cuando encuentra vinculación directa con el derecho a la libertad.
Contexto normativo y doctrinal que subsumido al caso que nos ocupa, evidencia que el mismo se
acomoda a este tipo de hábeas corpus o acción tutelar, puesto que la demora en la tramitación
de la excepción de extinción de la acción penal por duración máxima del proceso, así como la
falta de tramitación de la apelación incidental presentada por la accionante, dio lugar a que el
proceso penal principal seguido en su contra, concluya con su tramitación, provocando la
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ejecutoria de la sentencia condenatoria dictada en primera instancia y por tanto la emisión del
mandamiento de condena; sin que su petición, que por imperio de la norma legal, es de previo y
especial pronunciamiento, sea atendida de manera oportuna, lo que sin duda, afecta
directamente su sagrado derecho a la libertad; el mandamiento de condena se encuentra vigente
y listo para ser ejecutado en cualquier momento.
Tribunal Constitucional Plurinacional ‐ 2014
Cabe indicar igualmente que, la accionante planteó la excepción antes señalada, acatando la línea
jurisprudencial establecida en la SC 1716/2010‐R, ante el Tribunal Primero de Sentencia Penal de
El Alto, instancia en la que se tramitó el proceso penal y en la que se emitió la sentencia
correspondiente; activación que se produjo cuando la causa se encontraba en etapa de
reposición del Auto de Vista 102/2007, ante los Vocales de la Sala Penal Segunda del Tribunal
Departamental de Justicia de La Paz, en cumplimiento de la decisión adoptada en el Auto
Supremo 40/2012; en resolución del recurso de apelación interpuesto por su parte. Momento
procesal que como se estimó en el Fundamento Jurídico III.3, es viable a efectos de su
presentación. Extremos que como se demostró, abren la tutela constitucional de este órgano,
siendo que se denuncia la dilación en la tramitación de una solicitud vinculada con el derecho a la
libertad, lo que dio a lugar a la emisión del mandamiento de condena, aspecto este último que
pone en riesgo el precitado derecho.
Cabe señalar que el fondo de la resolución a la petición de la extinción, no es un tema que pueda
ser analizado ni resuelto mediante la presente acción, puesto que dicho presupuesto corresponde
ser resuelto mediante otra acción tutelar reservada al efecto, en ese sentido se indicó en la SC
0302/2010‐R de 7 de junio: ”…la excepción de extinción de la acción penal, no puede ser
compulsada por vía de esta acción tutelar, por cuanto no constituye el origen o causa para la
restricción del derecho a la libertad física o de locomoción del accionante, pues la restricción de
estos derechos, obedece a un proceso penal que se sigue en su contra, en el que la Jueza cautelar
con plenitud de jurisdicción y competencia dispuso su detención preventiva; por lo que estando las
supuestas ilegalidades denunciadas relacionadas con la garantía del debido proceso, pero sin
ninguna vinculación inmediata ni directa con el derecho a la libertad del accionante, corresponde
sean reparadas por los jueces y tribunales ordinarios a través de los medios y recursos establecidos
en la norma adjetiva penal, y sólo una vez agotados, y de persistir la lesión la parte afectada podrá
acudir a la jurisdicción constitucional por vía de la acción de amparo constitucional”.
Dentro de ese marco y siendo que el único aspecto que merece análisis por esta vía, es la
probable dilación en la tramitación de la excepción interpuesta, corresponde a continuación
ingresar a dicho análisis.
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En ese orden, se tiene que la accionante planteó excepción de extinción de la acción penal ante el
Tribunal Primero de Sentencia de El Alto, el 28 de mayo de 2012, y mereció Resolución de
rechazo el 14 de agosto del mismo año, es decir, un mes y medio después de su presentación,
Tribunal
provocando perjuicio a la parte Constitucional
procesal Plurinacional
por la dilación ‐ 2014 puesto que lo que
en su atención,
correspondía a la autoridad demandada era disponer su traslado dentro de los tres días
siguientes a su notificación, para que las otras partes contesten y ofrezcan prueba ﴾art. 314 del
CPP﴿, para luego señalar audiencia dentro de los plazos establecidos en el art. 315 del mismo
cuerpo, en la cual, debió haber resuelto la petición en el fondo, retardación que provocó que la
parte afectada tenga que presentar nuevas peticiones, exigiendo el cumplimiento de un deber, al
cual la autoridad ahora demandada estaba constreñida por las propias normas y jurisprudencia; y
pese al reclamo efectuado en el memorial de 8 de agosto de 2012, el Juez Técnico indicó la
audiencia de manera tardía, fuera de todo plazo legal, pronunciándose Resolución de rechazo el
14 de agosto de ese año.
Como consecuencia del rechazo dispuesto por el Tribunal de Sentencia a cargo de la tramitación
del proceso, Mery Santander Monzón, el 24 siguiente, interpuso apelación incidental; recurso que
nunca fue tramitado por la autoridad demandada, quien pese a que confeccionó el oficio de
remisión, sin embargo, nunca cumplió con el envío del mismo, porque, a su criterio, como señala
en el informe evacuado en la audiencia de la presente acción, se encontraba imposibilitado de
hacerlo porque “…el proceso principal ya había sido devuelto...” ﴾sic﴿.
En esta etapa del análisis es pertinente recordar que los plazos emergentes de las normas
contenidas en los arts. 314 y 315 del CPP, como todo plazo perentorio, es de cumplimiento
obligatorio y no así discrecional, por ello, su respeto es la única opción constitucional y legal que
sitúa al juzgador en el marco de seguridad jurídica y legalidad exigible por el usuario del sistema
de justicia; dicho de otro modo, en caso de superar los plazos previstos en las normas descritas, la
autoridad jurisdiccional corrompe el proceso judicial con un reprochable acto de dilación no
consentido por el orden constitucional instituido.
Si bien, las excepciones son medios de defensa, distintos o diferentes al litigio principal, pero
están relacionados directamente con él, se sustancian y deciden por separado; pueden ser
planteadas en cualquier momento a lo largo del proceso penal. En consecuencia, correspondía al
Presidente del Tribunal Primero de Sentencia Penal de El Alto, cumplir con las exigencias
establecidas vía jurisprudencial, comunicando al Tribunal Supremo de Justicia y a la Corte
Superior en la Sala donde se radicaba el recurso de apelación, para que suspenda todo actuado
dentro de la causa principal y remita antecedentes a su Despacho para viabilizar la resolución de
la petición. Y si como en el caso, desconocía dicho extremo porque la parte no comunicó sobre el
estado de su tramitación, incumbía solicitar su aclaración, o bien, cumplir con la tramitación
sumaria del petitorio dentro de los términos previstos. Actuaciones que bien pudieron haber
evitado las actuaciones posteriores, que la sentencia adquiera ejecutoria y que se libre
mandamiento de condena; sin antes resolver una excepción que fue planteada de manera
oportuna, coartando el derecho a la impugnación de la parte imputada.
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POR TANTO
1º La nulidad del Auto de Vista 33/2012 de 4 de junio, pronunciado por la Sala Penal Segunda del
citado Tribunal Departamental de Justicia, del Auto Supremo 249/2012 de 17 de septiembre,
dictado por el Tribunal Supremo de Justicia; y del mandamiento de condena de 17 de octubre de
2012 dispuesto por el Juez demandado;
3º Por Secretaría General del Tribunal Constitucional Plurinacional, se ponga en conocimiento del
Consejo de la Magistratura, el presente fallo a efectos de que se prosigan con las acciones
pertinentes.
MASGISTRADA
MAGISTRADA
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