Sotelo, gracias K.
Cross & Botton
PROMISED TO DADDY
AR TABOO
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Hannah ha estado guardando algo muy especial
para su papi.
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Capítulo 1
HANNAH
— ¿Ya estás lista para la escuela, Hannah?— Me llama papi al
entrar en mi habitación.
—Casi. — Me apoyo en la encimera del baño y me pongo rímel.
—Hoy estás muy guapa. — Entra y apoya el hombro en la jamba
de la puerta mientras me observa.
Me mira el cuerpo y yo me enderezo para que pueda verme
entera. Le encanta mirar mientras me visto, y suele darme un poco
más en mi paga si lo espero. Hoy llevo unas bragas azul bebé y un
sujetador a juego.
—Gracias, papi. —Le sonrío en el espejo y me pongo brillo de
labios.
Me encanta cuando me mira mientras me arreglo. O cuando me
mira. Mi papi es un hombre ocupado e importante, pero siempre
dedica tiempo a hacerme sentir especial. Sobre todo cuando me mira
el cuerpo o me abraza muy fuerte. A veces, por la noche, se mete en
mi cama y me abraza mientras duermo, y esos mimos nocturnos me
hacen sentir como si fuera la única chica de su mundo.
— ¿Te vas a poner el regalo que te hice?
Me doy la vuelta, le tiendo el pequeño medallón de oro y
pestañeo. —Esperaba que pudieras ayudarme. Parece que no puedo
hacerlo sola.
Me mira los pechos juntos y asiente. —Sí, lo haré por ti, dulzura.
Levanto mi larga melena y doy un paso atrás para quedar pegada
a él. Estoy tan cerca que mis nalgas rozan su dura polla. Siempre está
duro por las mañanas cuando me mira, pero no me importa. Sé que
es porque me ama y piensa que soy hermosa.
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Sus manos grandes y ásperas me rodean el cuello y siento que
sus dedos se deslizan hasta mi escote un segundo antes de que me
acerque el medallón. Una vez me lo ha abrochado por detrás, froto las
nalgas contra él una vez antes de girarme para mirarlo.
— ¿Está recto, papi? — Sonrío alegremente mientras espero a
que lo arregle, y no duda.
Sus manos suben por mi pecho y se quedan ahí mientras finge
enderezar el corazón de oro que tiene su foto adentro. Me lo regaló por
mi decimoctavo cumpleaños y es precioso, pero también le da un
motivo para tocarme ahí.
En el interior del medallón hay una inscripción que dice Prometida
a papi.
Para ser un hombre que siempre tiene tanto control, es débil
cuando se trata de mí. Mi papi haría cualquier cosa por mí, y todo lo
que tengo que hacer a cambio es dejar que me demuestre cuánto me
ama. Me hace sentir la chica más hermosa con sus atenciones, y me
dice constantemente lo especial que soy. ¿Por qué no querría que me
adulara y me convirtiera en el centro de su universo?
—Es perfecto, como tú. — Se inclina y automáticamente levanto
la barbilla para que me bese.
Es parte de nuestra rutina matutina, pero desde mi cumpleaños
cada día se toma un poco más de tiempo. Sus labios se encuentran
con los míos en un beso rápido, pero no me muevo porque sé que va
a querer un par más.
Su primer beso es dulce y me siento como la chica buena de
papi. En el segundo, se toma un poco más de tiempo y, esta vez, su
mano se desplaza hasta mi trasero. Me aprieta contra él y siento su
polla clavarse en mi vientre. Mi risita le hace sonreír mientras me besa
de nuevo y, esta vez, su lengua se desliza por mi labio inferior.
Se me abren los ojos, pero abro la boca y dejo que tome lo que
quiera. A papi se le permite tener cualquier cosa porque esas son las
reglas. Pero no sabe cuánto me gustan sus normas.
Cuando me lame la lengua, gimo, y sus dedos se hunden en el
borde de mis bragas. Me aprieta ahí y siento calor entre los muslos.
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Puede que incluso un poco húmeda. A veces, por la noche, cuando
cree que estoy durmiendo, lo noto ahí, y entonces me deja su propia
mancha húmeda para que la encuentre por la mañana. Es otro de
nuestros secretos que no le contamos a nadie más.
—Ya está. — dice mientras se endereza y saca las manos de mis
bragas. Me da unas suaves palmaditas en las nalgas antes de llevar la
mano a la parte delantera. — ¿Necesitas cambiártelas? —Me acaricia
el sexo y siento cómo sus dedos me presionan por encima del algodón.
Estoy un poco mojada, pero no me importa porque me recuerda el
beso.
—No, papi. Quiero dejármelas puestas.
Asiente con aprobación mientras retira la mano. —Nos vemos
abajo, dulzura.
Se da la vuelta para irse y se detiene de repente al recordar algo.
—Antes de que se me olvide, esta noche tengo una reunión de trabajo,
pero volveré a tiempo para arroparte en la cama.
Antes de que termine de hablar ya estoy haciendo pucheros y
cruzo los brazos sobre el pecho. —Prometiste que veríamos una
película esta noche.
—Lo sé, pero esta reunión es muy importante. Significaría que
puedo pasar todo el tiempo contigo y no solo cuando no estoy
trabajando.
—Pero no es justo. Me lo prometiste primero. — Sé que estoy
siendo una mocosa, pero no me importa. Es culpa suya que esté
malcriada.
— ¿Qué tal una paga extra para que puedas comprarte algo
bonito que ponerte esta noche para cuando te arrope?
—Tal vez. — No lo miro mientras respondo.
—Ven aquí. —Ya está sacando la cartera y contando dinero.
— ¿Esto lo mejorará?
—Supongo. — Cojo el dinero y me encojo de hombros, aún sin
mirarlo.
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—Oye, ¿quién es mi dulzura? — Me sujeta la barbilla y me obliga
a mirarlo.
—Yo. — No quiero ceder, pero parece que no tengo elección. Lo
que sí puedo hacer es que se arrepienta de su elección. Desplegando
los brazos, busco la parte delantera de mi sujetador y juego con el
borde de las copas. — ¿Quizá podría ir a cenar?
Sus ojos se dirigen directamente a donde estoy tocando mientras
bajo la tela lo suficiente para mostrar el borde de mis pezones.
En ese momento empieza a sonar su teléfono y retira la mano.
—Date prisa o llegarás tarde a clase.
No mira atrás, coge el teléfono, empieza a hablar por él y sale de
mi habitación. Me enoja y me duele que haya cambiado de planes, y
voy a asegurarme de que se arrepienta.
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Capítulo 2
JAY
La cena se alargó y no conseguí el resultado que quería. El
negocio es con un amigo llamado Anthony, que quiere comprar parte
de mi empresa. Es una rama de la empresa que estoy dispuesto a dejar
ir porque no solo es demasiado trabajo, pero el dinero sería suficiente
para que no tenga que trabajar nunca más.
A Hannah le molestó que cancelara nuestra noche de cine, pero
estoy intentando no tener que volver a cancelarla nunca más. Pude
ver el dolor en sus ojos, y espero volver a tiempo para compensarla.
El problema va a ser decirle que Anthony va a venir a cenar
mañana por la noche, cuando normalmente tenemos nuestro tiempo
de piscina. Los viernes por la noche cenamos en el patio y nos
bañamos juntos. Es nuestra oportunidad para jugar y tontear, pero
también para acurrucarnos en el agua. Es una de las noches que más
espero, y sé que se va a enojar porque la cancele por trabajo.
Si consigo que Anthony se apunte, podremos tener noches de
piscina todas las noches de la semana. De alguna manera, tendré que
conseguir que mi dulzura me escuche mientras hago todo lo posible
para cerrar este trato.
La casa está a oscuras y, cuando subo las escaleras, no veo
encendida la luz de su habitación. Debe de haberse ido directamente
a la cama porque está enojada conmigo. Suspiro, abro la puerta de un
empujón y camino por la oscuridad hasta su cama.
Lo he hecho tantas veces que no necesito ver para saber
exactamente cuántos pasos me lleva llegar hasta ella. Cuando estoy
junto a la cama, empujo las sábanas y empiezo a desnudarme.
Cuando solo me quedan los calzoncillos, me meto bajo las sábanas
frías y me acerco a ella.
—Ven aquí, dulzura. — le digo mientras le rodeo la cintura con
el brazo.
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—No. — dice con firmeza, y noto que se pone rígida.
— ¿No? —Me incorporo un poco, sorprendido por su negativa.
Nunca me dice que no.
—No quiero que me des las buenas noches. — Mi mano roza su
costado y siento como si llevara puesto un chándal.
—Hannah, no seas así. — Como los dos estamos despiertos,
enciendo su lámpara de noche.
La habitación queda bañada por una suave luz y ella se da la
vuelta para mirarme. Tiene el ceño fruncido más adorable y veo que
lleva un body de unicornio. No puedo evitar sonreír ante lo adorable
que está, y al hacerlo, su ceño se frunce aún más.
— ¿Es esto lo que has elegido para mí? — bromeo mientras paso
la palma de la mano por su pelaje color arco iris.
—Sí. —Levanta la barbilla desafiante y me acerco.
—Entonces quizá querías que viniera a darte las buenas noches.
— Me mira a través de las pestañas mientras se muerde el labio.
—Se supone que esto no tiene que ser bonito. Se supone que
tienes que odiarlo.
Mis dedos se dirigen a la cremallera de su cuello y empiezo a
bajarla lentamente. —Podrías estar en una bolsa de basura y seguiría
pensando que eres la chica más hermosa que he visto nunca.
—Papi no seas dulce. Estoy enojada contigo. — Se ablanda
cuando abro la parte delantera de su body y meto la mano.
Tiene las tetas desnudas y empujo la tela para verle los pezones
duros. La cremallera le llega hasta el coño y la abro más para ver que
tampoco lleva bragas.
—No puedo evitarlo. Eres mi dulzura. — Me tiemblan las manos
cuando le rozo el vientre con los dedos y luego los muevo hacia abajo.
—Te amo, papi. Solo estoy necesitada.
—Lo sé, y eso es lo que hace que te ame aún más. Déjame
comprobar que sigues siendo toda mía. — Estoy ansioso mientras rozo
los suaves labios de su coño y me sumerjo entre ellos. Está húmeda y
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caliente, y su pequeño clítoris asoma. —Así me gusta. — Gimo
mientras intento recuperar el aliento. Cuando empujo contra su
abertura, noto lo apretada que está.
Hannah se acerca y me acerca los labios a la oreja. — ¿Quieres
que me haga la dormida otra vez? — Su aliento me calienta el cuello y
cierro los ojos. —Me quedaré muy quieta y podrás ponerte encima de
mí.
— ¿Te gusta que haga eso? —pregunto, y asiente.
—Pero a veces me duele por dentro, y quiero que estés ahí.
Siento que el corazón se me va a salir del pecho al pensar en
correrme en su coño virgen. — ¿Qué te parece si hoy rompo mi
promesa y te lo compenso? Si te tumbas y te quedas quieta, te la
meteré.
— ¡Sí, por favor!— Se contonea contra mi mano frotándose el
coño mientras se tumba boca arriba.
Aún lleva puesto el body, pero creo que puedo hacerlo funcionar
mientras me subo encima de ella. —Iré con cuidado esta primera vez,
porque aún no estás acostumbrada. Después de esta noche, tendrás
más y no te dolerá tanto.
— ¿Me gustará? — pregunta, y le rozo la mejilla con el pulgar.
—Sí, dulzura. Creo que te gustará tanto que a partir de ahora te
meterás en mi cama.
Mis rodillas están en el exterior de las suyas mientras empujo
hacia abajo la parte delantera de mis calzoncillos. Tiene las piernas
juntas, pero el body se abre lo suficiente para que pueda apartarlo. Mi
polla se mete entre sus muslos y se desliza por su coño, que chorrea
crema.
—Mantén las piernas juntas así y se lo apretarás más a papi.
Pongo mi peso sobre ella mientras sujeto mi polla y la deslizo
hasta su abertura. Desde este ángulo, puedo frotarle el clítoris
mientras la follo, y ella se correrá.
—Ábrete la parte de arriba. Quiero chuparte las tetas mientras
me corro dentro de ti.
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—Ya me siento tan bien. — Levanta las caderas mientras empujo
dentro de ella.
Gimo mientras lamo uno de sus pezones. —Por eso soy tu papi.
Porque sé cómo hacerte sentir mejor que nadie. Por eso soy el único
que puede hacer esto.
Mis caderas se mueven hacia delante y me meto hasta el fondo
de su precioso agujerito hecho solo para mí.
—Esa es mi buena chica. — gruño mientras empujo de nuevo y
echo la cabeza hacia atrás. Siento cómo mi cuerpo se tensa por la
necesidad de correrme, pero no puedo parar.
— ¡Papi!— Grita y empuja contra mi pecho, pero soy demasiado
pesado.
—Shhh. — Le tapo la boca con la mano mientras sigo follándole
el coño. —Ya casi he terminado.
Inclinándome de nuevo, chupo uno de sus pezones y luego paso
al otro.
—Eso es, separa un poco más las rodillas. — Al hacerlo, puedo
frotarle mejor el clítoris y ella empieza a gemir detrás de mi mano. —
Muéstrame cuánto me amas, dulzura.
—Papi, estoy tan llena. — gime cuando retiro la mano.
—Córrete en la polla de papi y te sentirás mejor.
Me meto entre los dos y le froto el clítoris con el pulgar, y eso es
todo lo que necesita para correrse. Debería haber sabido que eso lo
haría, porque siempre ha sido su detonante. Veo cómo se ruborizan
sus mejillas y se le estrechan los ojos, y su coño me aprieta. Un cálido
chorro de líquido cubre mi polla y sus ojos se abren de sorpresa.
Nunca se había corrido tan fuerte, y le sorprende haberse corrido
encima de mí.
—No pasa nada, se supone que tiene que ser así. — le digo. —
Vamos, sácalo todo. — Me da otro pequeño apretón antes de suspirar
aliviada. —Buena chica. Ahora estate muy quieta porque me toca a
mí.
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Sus ojos, ya entrecerrados, se cierran y se queda flácida en la
cama. Es entonces cuando empujo hasta el fondo y grito mi liberación.
Mi polla se hincha y eyaculo en su coño apenas legal. Me pesan los
huevos mientras bombeo mi carga, y ella está tan llena que se derrama
alrededor de la base de mi polla. Veo cómo gotea de su coño entre
nosotros y me agacho para esparcirlo por sus muslos y su vientre.
—Despierta, dulzura. — susurro, y sus pesados párpados se
levantan. —Por mucho que me guste este body, creo que es hora de
que te lo quites para que pueda follarte de la manera correcta.
— ¿Cuál es la manera correcta? — pregunta somnolienta.
—Sin nada entre nosotros. — La beso dulcemente mientras
empiezo a despegar la tela de su cuerpo. —Con la polla de papi dentro
de ti hasta el fondo.
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Capítulo 3
HANNAH
— ¿Cómo que esta noche no hay piscina? — Me doy la vuelta y
veo a papi de pie en mi cuarto de baño, solo que esta vez está
completamente desnudo. Anoche estuvo dentro de mí tantas veces,
pero ver su polla dura y apuntándome hace que se me contraiga el
bajo vientre.
—Lo siento, dulzura, pero es una reunión muy importante. Le he
pedido a Anthony que venga esta noche y vamos a repasar los
números. — Se acerca y me sube a la encimera del baño. —Abre las
piernas para que pueda follarte otra vez antes del colegio.
— ¿Qué me importan los números?— Refunfuño mientras
ensancho las rodillas.
Pone la cabeza de su polla en mi abertura y me agarra con fuerza
de las caderas antes de empujar. Su necesidad de mí es agresiva, pero
sé que es solo porque me ama mucho. No necesita a nadie como me
necesita a mí, y dice que estoy hecha para que se corra adentro.
—Joder, cada vez que entro en ti es como la primera vez. — Sus
gruñidos son fuertes mientras aprieta la mandíbula y se desgarra
entre mis piernas. —El maldito coño intenta dejarme seco.
—Papi. — le suplico, pero se pierde en sus embestidas. Es como
si estuviera en trance cuando está dentro de mí, y probablemente
aceptaría cualquier cosa con tal de llegar a mi coño. Tal vez debería
usar eso a mi favor.
—Dulzura, será mejor que te alegres de que tu viejo no supiera
lo que tenías antes.
— ¿Te gusta?— Me burlo mientras meto la mano entre nosotros
y me toco. Sus constantes embestidas flaquean un poco, pero no
puede apartar los ojos de mí.
—Me encanta, lo sabes.
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— ¿Cuánto me amas, papi? —Deslizo los dedos hacia abajo y los
enrollo alrededor de su polla húmeda mientras él bombea dentro y
fuera. Luego me mira mientras me los llevo a la boca y los lamo.
Maldice cuando le presiono el pecho y retrocede lo suficiente
para que su polla se salga. Entonces caigo de rodillas delante de él y
vuelvo a cogerlo entre mis manos.
—Dulzura, ten cuidado. Te sacaré el sabor de esa boca si te
burlas de mí.
—No quiero burlarme de ti, papi. Quiero que tengamos nuestro
momento piscina esta noche. — Arrastro mi lengua por la cabeza de
su polla, y está ácida con su semen y mis propios jugos.
— ¿Crees que quiero que otro hombre te vea corriendo en bikini?
— Menea la cabeza. —Querrán lo que yo tengo.
—Pero estoy prometida a ti, papi. ¿Te acuerdas?— Pongo mis
labios sobre la punta y lo chupo solo un poco.
—Jodeeer. — Gime mientras echa la cabeza hacia atrás. Noto
cómo me aprieta el pelo con las manos y se le tensan los músculos de
los muslos.
— ¿Quizá dejarlo mirar te ayude en tu trato? — le ofrezco antes
de volver a poner mi boca en su polla. Se la chupo profundamente y
gruñe como cuando está encima de mí.
Se agacha y me aprieta los pechos. —Quizá tengas razón. Una
mirada tuya y firmaría mi vida. — Se lo piensa mientras subo y bajo
sobre su polla y tomo todo lo que puedo. Después de un momento,
asiente. —Muy bien, puedes jugar en la piscina mientras tengo mi
reunión, y me reuniré contigo después. Ahora chúpamela antes de que
llegues tarde a clase.
Sonrío alrededor de su polla mientras asiento rápidamente y
redoblo mis esfuerzos. Me agarra de la nuca y me la mete hasta el
fondo antes de correrse en mi garganta. Luego chillo cuando me vuelve
a poner sobre la encimera y le toca a él arrodillarse. Me lame toda
hasta que me corro contra su cara y grito su nombre.
— ¡Papi, papi, papi!
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Para cuando me deja en el colegio, estoy prácticamente en su
regazo, masturbándolo en la cola del coche. Me empuja la cabeza hacia
abajo y me obliga a chupársela justo antes de que el director abra la
puerta y tenga que irme.
Me paso toda la tarde zumbando mientras pienso en esta noche
y en cómo será para papi y para mí pasar un rato en la piscina ahora
que me ha convertido en su chica especial en todos los sentidos. A lo
mejor ya no necesito bañador porque nuestros mimos son mucho más
íntimos que antes.
Me ha dicho que tenemos que mantener en secreto lo que
hacemos porque mucha gente no lo entendería. Luego me ha dicho
que puedo ir esta noche si me porto bien. No estoy segura de lo del
comportamiento porque me siento traviesa.
Puede que papi se enoje, pero soy la única que tiene, así que sé
que no estará enojado mucho tiempo. En resumidas cuentas, consigo
lo que quiero, al menos así lo veo yo.
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Capítulo 4
JAY
—Jay, gracias de nuevo por invitarme con tan poca antelación
esta noche. Realmente aprecio que tomes esto conmigo un poco más.
— dice Anthony. —Tú y yo nos conocemos desde hace mucho, pero
quiero estar seguro de que esto es lo correcto para los dos.
—Escucha, Tony, eres como de la familia. Quiero que esto
funcione porque confío en ti y sé que cuidarás bien de mí otro bebé.
— bromeo, y él se ríe.
—Hablando de eso, ¿cómo está Hannah? Hace cinco o seis años
que no la veo. — Sacude la cabeza. —El tiempo se me escapa de las
manos.
—Debería estar por aquí pronto. Creo que estaba terminando los
deberes y luego iba a nadar un rato.
Anthony y yo estamos en el patio trasero, en las tumbonas junto
a la piscina. Cenamos en el patio y antes le pregunté a Hannah si
quería comer con nosotros. Dijo que mañana tenía un examen final
para el que tenía que estudiar, pero que bajaría más tarde. Es su
última semana de su último año y me encanta lo dedicada que es a su
escuela.
—Como decía, quiero asegurarme de que encaja bien y... — Sus
palabras se detienen cuando se abre la puerta del patio y sale Hannah.
Lleva un bikini blanco tan transparente que puedo verle los
pezones y la raja del coño, y ni siquiera está mojado. Mierda, ¿de
dónde ha sacado eso? Por no hablar de lo pequeño que es. Me cabe en
la palma de la mano y apenas cubre lo que me follé cuando volvió del
colegio.
Mi polla palpita como si enviara código morse directamente a su
coño, y quiero inclinarla y cabalgarla con fuerza. Ahora que he estado
dentro de ella, siento una propiedad primitiva. No es solo mi pequeña,
es mía en todos los sentidos imaginables.
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—Jesucristo. — susurra Anthony cuando ella se acerca
rebotando a nosotros. Sus tetas se agitan y miro por el rabillo del ojo
cómo Anthony se ajusta.
Es un tipo mayor como yo y probablemente ya debería estar
jubilado, pero le encanta trabajar y no tiene familia que lo mantenga
alejado de ello como yo. Ahora que Hannah es lo bastante mayor para
satisfacer todas mis necesidades, no tengo motivos para hacer otra
cosa que subirme encima de ella.
— ¡Hey, papi!— Se acerca a mi tumbona y no duda en subirse a
mi regazo y sentarse a horcajadas sobre mí. —Siento llegar tarde, me
estaba cambiando. — Se acurruca contra mí y mis manos se dirigen a
sus caderas desnudas. —Hola, tío Tony. — Se gira para mirarlo y
siento que agarro posesivamente su cálida piel.
—Hola, bomboncito. Hacía mucho tiempo que no te veía. — Veo
cómo sus ojos recorren su cuerpo casi desnudo y se lame los labios
con hambre. —Sí que has crecido.
—Papi dice que ahora soy su chica grande. —se sienta y conmigo
recostado en este asiento, pienso en lo fácil que sería follarla así. Ella
debe estar pensando lo mismo porque presiona sus manos contra mi
pecho y mueve sus caderas hacia adelante. —He estado tanto tiempo
arriba que me he sentido sola.
—Tranquila, dulzura. Tenemos compañía.
—Es el tío Tony. — Se ríe mientras mira a mi amigo mayor y
luego pone cara seria. — ¿También tenemos secretos con él?
Me está presionando, y lo sabe. —Hannah. — le digo, con voz
severa.
—No pasa nada, dulzura. Si fueras mía, yo también guardaría
secretos. — dice Anthony antes de lamerse los labios. —No te culpo ni
un poco, Jay. — Se gira hacia mí y me guiña un ojo. —No podría
mantenerme alejado de algo tan dulce.
Hannah se inclina cerca y me susurra al oído, pero lo hace lo
suficientemente alto como para que Anthony la oiga. —Estoy
necesitada, papi.
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—Ahora no, dulzura. — Le froto las manos por los muslos y me
imagino lo mojada que está. Sus pezones son guijarros duros contra
la fina tela y tengo tantas ganas de chuparlos que me duelen los
dientes.
—Por favor. —Se sienta y se balancea arriba y abajo.
—Vamos, Jay, no la hagas esperar. — Anthony se frota la parte
delantera de los pantalones mientras mira. —Apuesto a que es una
cosita cachonda, ¿no?
Hannah se ríe y sus tetas rebotan.
—No se cansa de hacerlo. — Le cojo la parte de arriba del bikini
y le rozo los pezones con los pulgares. Gime y arquea la espalda
pidiendo más.
—Déjame verla recibir una polla y trato hecho. — dice Anthony,
y lo miro. Tiene la mano en la parte delantera de sus pantalones
mientras mantiene los ojos en Hannah.
—Trato hecho. — digo antes de quitarle los triángulos de la parte
de arriba del bikini. Sus tetas se derraman y Anthony gime cuando me
inclino hacia delante y chupo una.
—Joder, mira qué tetas más gordas. Apenas es legal pero tiene
el cuerpo de una mujer adulta.
—También folla como una. — Tiro de las cuerdas atadas a su
cintura y las braguitas caen como papel de seda.
—Maldita sea, eres un hombre afortunado. — Anthony está
recostado en la tumbona y se está desabrochando los pantalones.
—Aquí, papi, déjame hacerlo. — Hannah se mete entre nosotros
y saca mi polla.
Frota sus manos arriba y abajo por un segundo antes de
deslizarse hacia atrás y luego chuparlo. Anthony se saca la polla y se
escupe en la mano mientras ella me la chupa. Me doy cuenta de que
lo mira de vez en cuando mientras me tiene en la boca, y me gusta
cómo se acicala para él.
—Eso es, dulzura. Enséñale lo buena que eres chupándosela a
papi. — La agarro del pelo, y después de que se mueva arriba y abajo,
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tiro de ella. —Ven aquí y deja que te folle el coño mientras el tío Tony
mira.
—Me gusta que mire. — dice mientras se sube y se sienta a
horcajadas sobre mí. Su mano sujeta mi polla mientras la alinea en
su abertura, y ya la noto goteando sobre mí.
—Mira qué mojada está. — dice Anthony con asombro en la voz.
— ¿Siempre está así?
—Sí. —Mi risita se convierte en gemido cuando desliza su
pequeño coño caliente por mi polla.
—La polla de papi se siente tan bien. — Hannah mueve las
caderas arriba y abajo mientras se inclina hacia delante y me besa. —
Es especial porque soy la única.
—Así es. — le digo y le agarro el culo.
—Ese es el agujero de tu papi. — dice Anthony mientras señala
con la cabeza el lugar donde mi polla le está follando el coño. — ¿Y
ése?— Ahora le está mirando el culo. — ¿Crees que ese podría ser para
el tío Tony?
Deslizo el dedo por su culo y los ojos de Hannah se abren de par
en par. —No lo sé, Anthony. Estamos hablando de mi pequeña.
— ¿Qué tal si doblo mi oferta?— Está bombeando su polla más
rápido ahora, y veo a Hannah mirándole.
— ¿Qué dices, dulzura? ¿Quieres ayudar a papi a cerrar el trato?
Hannah me mira y siento que se aprieta alrededor de mi polla.
—Solo sería para el tío Tony, ¿verdad? ¿Nadie más?
—Así es. Tendrías un agujero especial para mí y otro para él.
¿Crees que puedes hacer eso por mí?
—Haría cualquier cosa para hacerte feliz, papi. — Se inclina
hacia delante y levanta un poco el culo en señal de invitación.
—Creo que mi pequeña te está ofreciendo un paseo, hermano.
—Joder, no duraré, pero tengo que entrar ahí. — dice él mientras
se apresura a bajarse los pantalones hasta el final.
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Se coloca detrás de ella, pero en vez de entrar directamente, veo
cómo se inclina y le besa las nalgas. Después, acerca la boca a su culo
y veo cómo lo lame mientras ella me folla la polla.
—Oh, papi. — gime, y sus ojos están medio entrecerrados.
— ¿Se siente bien?— Está cada vez más mojada mientras
cabalga mi polla y le comen el culo.
Asiente, y entonces veo a Anthony enderezarse detrás de ella. La
ha lubricado, y cuando la cabeza roma de su polla empuja contra su
culo, me mira.
—Vamos, está lista. — le digo, y asiente.
Parece tenso mientras empuja dentro de ella, y Hannah gime. —
Estoy tan llena, papi. — gime, pero no nos pide que paremos.
—Joder, mira cómo se la mete. — gime Anthony mientras se
hunde más.
Hannah se recuesta contra mi pecho y le acaricio el pelo
mientras la follan. Siento sus labios en mi oreja, y susurra para que
solo yo pueda oír: —El tío Tony se siente bien en mi trasero.
—Lo sé, dulzura. — Le doy un beso en la mejilla y veo cómo la
penetra por el culo. —Puedes correrte. No me enojaré.
— ¿Te correrás en mí también cuando acabe? — Sus grandes
ojos me miran esperanzados y asiento. —Gracias, papi.
Me aprieta la polla y noto cómo se tensa cuando Anthony la
penetra. Grita mientras su cuerpo se tensa y se corre con dos pollas
adentro. Mi preciosa chica está llena por completo y parece tan
hermosa mientras se deshace en mis brazos.
Cuando llega al límite, también lo hago y lleno su pequeño coño
hasta el borde. Incluso puedo sentir a Anthony a través de la fina
barrera que nos separa mientras su polla se vacía en su culo. Cuando
termina, se retira lentamente y coge una toalla cercana para limpiarla.
Le doy las gracias por ser tan delicado con ella, y él le da a
Hannah un beso rápido en la mejilla como agradecimiento. Antes de
irse, promete que volverá pronto a visitarnos, y ya puedo decir que a
Hannah le va a gustar pasar tiempo con el tío Tony.
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— ¿Estás lista para nuestra noche de piscina?— le pregunto
cuando estamos solos.
Está completamente desnuda, salta entusiasmada y me arrastra
hasta el borde de la piscina. Una vez en el agua caliente, la estrecho
entre mis brazos para que me rodee con las piernas.
—Agárrate a mí. — le digo mientras empujo mi polla contra su
culo. —Es el turno de papi.
—Siempre es tu turno. — Empuja hasta el fondo y gimo cuando
siento que su culo se aprieta alrededor de mi polla. —Porque estoy
prometida a ti.
—Prometida a papi. — acepto mientras vuelvo a follarme a mi
dulzura.
Fin…
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