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Josué 14

(1) Caleb recuerda la promesa que Moisés le hizo 45 años antes de que recibiría la tierra que pisó como su herencia perpetua por haber seguido completamente a Jehová. (2) A pesar de tener 85 años, Caleb aún se siente fuerte para la batalla. Pide a Josué la montaña de los anaceos, a quienes cree poder expulsar con la ayuda de Dios. (3) Josué bendice a Caleb y le da Hebrón como heredad por su fidelidad a Dios.
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Josué 14

(1) Caleb recuerda la promesa que Moisés le hizo 45 años antes de que recibiría la tierra que pisó como su herencia perpetua por haber seguido completamente a Jehová. (2) A pesar de tener 85 años, Caleb aún se siente fuerte para la batalla. Pide a Josué la montaña de los anaceos, a quienes cree poder expulsar con la ayuda de Dios. (3) Josué bendice a Caleb y le da Hebrón como heredad por su fidelidad a Dios.
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JOSUÉ 14

LA TIERRA DEL OESTE QUE SERÁ DIVIDIDA

A. Preparación para la división de la tierra.


1. (1-2) La distribución de la tierra al oeste del rio Jordán.
Esto, pues, es lo que los hijos de Israel tomaron por heredad en la tierra de
Canaán, lo cual les repartieron el sacerdote Eleazar, Josué hijo de Nun, y los
cabezas de los padres de las tribus de los hijos de Israel. Por suerte se les
dio su heredad, como Jehová había mandado a Moisés que se diera a las
nueve tribus y a la media tribu.
a. Lo cual les repartieron el sacerdote Eleazar, Josué hijo de Nun, y los
cabezas de los padres de las tribus de los hijos de Israel: En este proceso,
Josué, Eleazar y representantes de cada tribu se reunieron para supervisar el
reparto de tierras, que fue dirigido por el Señor.
2. (3-5) Una explicación de las nueve tribus y media que recibieron su
herencia en el lado oeste del Jordán.
Porque a las dos tribus y a la media tribu les había dado Moisés heredad al
otro lado del Jordán; mas a los levitas no les dio heredad entre ellos. Porque
los hijos de José fueron dos tribus, Manasés y Efraín; y no dieron parte a los
levitas en la tierra sino ciudades en que morasen, con los ejidos de ellas
para sus ganados y rebaños. De la manera que Jehová lo había mandado a
Moisés, así lo hicieron los hijos de Israel en el repartimiento de la tierra.
a. Porque los hijos de José fueron dos tribus: Comúnmente pensamos y
hablamos de las “doce tribus de Israel”, pero en realidad eran trece, porque
aunque había doce hijos de Jacob (Israel), los descendientes de uno de sus hijos,
José, se dividieron en dos tribus (Manasés y Efraín).
b. El repartimiento de la tierra: Esto explica por qué puede haber dos tribus y
media en el lado este del río Jordán, nueve tribus y media en el lado oeste del río
Jordán y una tribu sin provincia como heredad.
B. La herencia de Caleb.
1. (6-9) Caleb recuerda la promesa de Moisés.
Y los hijos de Judá vinieron a Josué en Gilgal; y Caleb, hijo de Jefone
cenezeo, le dijo: Tú sabes lo que Jehová dijo a Moisés, varón de Dios, en
Cades-barnea, tocante a mí y a ti. Yo era de edad de cuarenta años cuando
Moisés siervo de Jehová me envió de Cades-barnea a reconocer la tierra; y
yo le traje noticias como lo sentía en mi corazón. Y mis hermanos, los que
habían subido conmigo, hicieron desfallecer el corazón del pueblo; pero yo
cumplí siguiendo a Jehová mi Dios. Entonces Moisés juró diciendo:
Ciertamente la tierra que holló tu pie será para ti, y para tus hijos en herencia
perpetua, por cuanto cumpliste siguiendo a Jehová mi Dios.
a. Caleb, hijo de Jefone: Caleb, de la tribu de Judá, fue uno de los doce espías
que exploraron la tierra de Canaán unos cuarenta y cinco años antes, cuando
Israel estuvo por primera vez en el umbral de la Tierra Prometida (Números 13:1-
25).
b. Pero yo cumplí siguiendo a Jehová mi Dios: Caleb fue uno de los dos únicos
espías que regresó con un buen informe, un informe de fe; creyendo que Dios le
había dado a Israel la tierra y les permitiría conquistarla (Números 13:26-14:9).
Los otros diez espías creyeron que Israel sería destruido en el intento de tomar
Canaán, e Israel les creyó a los diez espías titubeantes
i. El otro espía fiel no era otro que Josué. Los diez espías infieles midieron a los
gigantes en función de su propia fuerza, pero Josué y Caleb midieron a los
gigantes en función de la fuerza de Dios.
ii. Esta fue la causa de los cuarenta años del peregrinaje de Israel por el desierto;
Dios no permitiría que entrara esa generación de incredulidad, así que esperó a
que murieran en el desierto (Números 14:26-38). Los únicos mayores de edad en
el momento del rechazo que realmente entraron a la Tierra Prometida fueron
Josué y Caleb, los dos espías fieles.
iii. Entonces, es apropiado que, así como Judá es la primera tribu en recibir su
porción en el lado oeste del Jordán, que Caleb sea el primero entre el pueblo de
Judá en recibir su heredad.
c. Entonces Moisés juró diciendo: Ciertamente la tierra que holló tu pie será
para ti, y para tus hijos en herencia perpetua: Caleb le recuerda a Josué a la
promesa que Moisés hizo en Deuteronomio 1:35-36. Cuando Caleb dice: yo
cumplí siguiendo a Jehová mi Dios, no está siendo orgulloso – solo está citando
lo que Moisés había dicho sobre él.
i. Debemos imitar la valentía de Caleb al pedir lo que Dios le prometió. Puede que
nos cueste creerlo, pero Dios aprecia este tipo de audacia.
d. Por cuanto cumpliste siguiendo a Jehová mi Dios: Dado que Caleb repite
esta frase dos veces, podemos asumir que le causó una impresión significativa – y
de manera apropiada, porque es una cosa grande e importante seguir por
completo al Señor.
i. Reconocemos que las personas más exitosas son aquellas que se han
entregado por completo a algo. ¿Nos entregaremos por completo a seguir al
Señor?
2. (10-15) Caleb se apropia de la promesa de Dios.
Ahora bien, Jehová me ha hecho vivir, como él dijo, estos cuarenta y cinco
años, desde el tiempo que Jehová habló estas palabras a Moisés, cuando
Israel andaba por el desierto; y ahora, he aquí, hoy soy de edad de ochenta y
cinco años. Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual
era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y
para entrar. Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día;
porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí, y que hay ciudades
grandes y fortificadas. Quizá Jehová estará conmigo, y los echaré, como
Jehová ha dicho. Josué entonces le bendijo, y dio a Caleb hijo de Jefone a
Hebrón por heredad. Por tanto, Hebrón vino a ser heredad de Caleb hijo de
Jefone cenezeo, hasta hoy, por cuanto había seguido cumplidamente a
Jehová Dios de Israel. Mas el nombre de Hebrón fue antes Quiriat-arba;
porque Arba fue un hombre grande entre los anaceos. Y la tierra descansó
de la guerra.
a. Y ahora, he aquí, hoy soy de edad de ochenta y cinco años. Todavía estoy
tan fuerte como el día que Moisés me envió: Aunque es de edad avanzada, su
fuerza no ha disminuido. A los ochenta y cinco estaba liderando la lucha, y no
contra cualquier enemigo, sino contra los anaceos.
i. Así es como Dios quiere que seamos en nuestra vida espiritual a medida que
avanzamos en años: envejeciendo, pero nunca más débiles en Jesús.
b. Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día; porque tú
oíste en aquel día que los anaceos están allí: De hecho, Caleb quiere la pelea.
Podría haber pedido un lugar fácil, pero sabe que hay que enfrentarse a estos
enemigos y cree que él también puede ser quien lo haga. No le deja el trabajo a
otra persona, aunque podría haberlo hecho, especialmente a su edad.
c. Por cuanto había seguido cumplidamente a Jehová Dios de Israel: ¿Y
si todo Israel tuviera el corazón de Caleb? ¿Y si nadie en Israel tuviera el corazón
de Caleb? Una vez más, el secreto de Caleb es claro: había seguido
cumplidamente a Jehová Dios de Israel. Había un compromiso total en la vida
de Caleb.

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