Adultos mayores (tercera edad)
La falta de actividad laboral durante la vejez conlleva la necesidad de que los adultos mayores realicen
actividad física y mental para estimular sus funciones cognitivas y evitar un posible deterioro cognitivo
características de la vejez son:
- La gradual disminución de la fuerza física, debido a la pérdida de la masa muscular y de grasa.
- La piel se torna cada vez más arrugada con pérdida de hidratación y de elasticidad, debido a que
las células del cuerpo se regeneran de manera más lenta.
- La disminución de la actividad mental en general, como la dificultad para incorporar nuevos
conocimientos o evidenciar mayor lentitud para comprender conceptos.
- La disminución de la masa ósea, debido a que el metabolismo trabaja de manera más lenta. Como
consecuencia, las raíces de los dientes tienden a debilitarse, por lo que es factible que pierdan sus
piezas.
- El cambio hormonal que repercute en diversos aspectos, como la piel, el deseo sexual, el humor o la
fuerza muscular.
- La disminución de las capacidades sensoriales, como la vista y el oído.
- Una menor actividad de socialización, en parte, por la disminución de los sentidos que interfieren en
la comunicación con otros.
La vejez no es sinónimo de enfermedad, sino que puede ser una etapa en la que aumenta la prevalencia de
enfermedades y el nivel de dependencia. Es un proceso en el que el individuo se vuelve más
vulnerable debido al deterioro natural del organismo.
Los cambios físicos y mentales conllevan a cambios en la rutina, como en la alimentación, debido a las
diferentes necesidades metabólicas del organismo, o en el sueño debido a que suelen dormir menos cantidad
de horas.
Además, el aumento de la esperanza de vida puede incidir en el desarrollo de enfermedades crónicas. Para
mantener una vida saludable durante la vejez es importante incorporar cambios en la rutina que son
necesarios para acompañar el proceso que atraviesa el organismo.
Fuente: [Link]
La vejez es un proceso fisiológico de todo ser humano, donde se producen cambios físicos así como
psicológicos y sociales. El envejecer es un proceso dinámico, gradual, natural e inevitable.
Se suele decir que a partir de los 65 años ya empieza la tercera edad. Este punto de inflexión para un
individuo suele ser caótico. La persona puede haber dejado de trabajar y se enfrenta a una serie de cambios
físicos, psíquicos, personales y económicos a los que no sabe hacer frente, o no dispone de las herramientas
suficientes.
Los cambios que se pueden producir en la vejez:
- Cambios fisiológicos: las células envejecen, cambia la estructura corporal, se pierde elasticidad e
hidratación en la piel (aparecen las arrugas).
- Cambios en la salud: aumenta la prevalencia de enfermedades (morbilidad y mortalidad).
- Cambios nutricionales: las necesidades metabólicas ya no son las mismas, y por tanto la alimentación
debe ser más específica.
- Cambios en la eliminación: pueden aparecen incontinencias, que tienen consecuencias psíquicas y
sociales muy importantes para el anciano.
- Cambios en la actividad: el ritmo de ejercicio disminuye, si bien es más necesario que nunca que el
individuo se mantenga activo.
- Cambios en el sueño: el patrón de descanso cambia, el individuo no sigue rutinas.
- Cambios en la percepción: los órganos de los sentidos pueden verse afectados, lo que lleva a
problemas sensoriales (sordera, problemas de visión.,)
- Cambios sociales: las relaciones sociales y los roles son distintos, incluso dentro de la familia. Muchas
veces la persona tampoco se implica activamente en la sociedad.
- Cambios sexuales: por limitaciones físicas en órganos sexuales, y pensamientos erróneos arraigados
en la sociedad.
- Cambios en autoconcepto: la actitud, la identidad así como la imagen corporal de uno mismo cambia, y
suele ser negativa. Disminuye la autoestima.
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las etapas de la vejez son las siguientes .
Prevejez: 55 a 65 años
La prevejez es la antesala de la etapa vital en la que varias de las funciones corporales ven menguada de un
modo más o menos drástico su capacidad para seguir trabajando tal y como lo venían haciendo antes.
Cambios físicos
En esta etapa es frecuente que los patrones de sueño queden alterados, disminuyendo significativamente el
número de horas que se necesita dormir cada noche. También es frecuente que aparezcan alteraciones en la
retención de grasas y un tipo de digestión más lenta y pesada. La masa muscular, por el contrario,
acostumbra a atrofiarse de manera significativa.
En las mujeres, la prevejez llega aproximadamente con la finalización de la menopausia, la cual genera una
seria de alteraciones hormonales que afectan tanto mediante síntomas físicos como otros de carácter
emocional vinculados a cómo se experimenta este evento.
Cambios psicológicos
En esta fase de la vejez, al contrario de lo que se cree, ni se acostumbra a sufrir una crisis ni disminuye el
nivel de felicidad. Sin embargo, sí que cambia el modo de pensar.
En concreto, es frecuente que aparezca un patrón de pensamiento melancólico en el que empieza a verse la
vida a través de los recuerdos, lo que se vivió en el pasado. Las comparaciones entre lo que ocurrió hace
años y el aquí y ahora son muy frecuentes.
Por otro lado, aquellas personas con vida familiar activa pueden exponerse al síndrome del nido vacío, por el
cual los hijos o hijas abandonan el hogar y aparece soledad y, a veces, aburrimiento.
Los 4 cambios psicológicos en la vejez (memoria, atención, inteligencia, creatividad)
Vejez: 65 a 79 años
La vejez “pura” es la etapa de la vida en la que se consolida tanto el debilitamiento de funciones biológicas
como un estilo psicológico basado en la revisión del pasado y la experimentación con los recuerdos.
Cambios físicos
Aparecen problemas posturales y debilitamiento de huesos, lo cual puede producir dolor o incluso que no se puedan
realizar grandes esfuerzos. Los problemas de digestión, en muchos casos, se acentúan, así como el riesgo de
experimentar varios tipos de cáncer.
Además, tanto la visión como la audición suelen resentirse, lo cual a su vez conlleva un riesgo de tipo psicológico: el
aislamiento, dado que cuesta más esfuerzo relacionarse con los demás o incluso participar en conversaciones.
A partir de los 75 años de edad, por otro lado, las personas ya cumplen el perfil de paciente geriátrico siempre que se de
algún problema significativo en su calidad de vida como el deterioro mental o la incapacidad de vivir de manera
autónoma.
Cambios psicológicos
En esta etapa se consolida el declive de un aspecto importante de los procesos mentales: el nivel de inteligencia. Más
concretamente, es la inteligencia fluida, la que tiene que ver con la agilidad mental y la generación de nuevo
conocimiento partiendo desde cero, la que se ve más afectada, mientras que la inteligencia cristalizada se preserva
mucho mejor en la mayoría de adultos sanos de esta edad.
Ancianidad: 80 años en adelante
La ancianidad es la última etapa de la vejez, y supone un cambio cualitativo tanto en la evolución física como en la
psicológica.
Cambios físicos
En esta fase las alteraciones posturales y la fragilidad de huesos y articulaciones se acentúan, lo cual puede llevar a
reducir significativamente la autonomía de las personas. El resto de problemas de salud también siguen su progresión,
haciéndose sensiblemente más frecuentes en esta fase.
Cambios psicológicos
En esta fase el peligro por aislamiento social se acentúa, dado que, por un lado, la cantidad de amistades decae a causa
de la frecuencia con la que se dan las muertes, y por el otro la falta de autonomía suele hacer que las salidas del hogar y
los encuentros se den más raramente. El tiempo libre acostumbra a ser ocupado con actividades relativamente
contemplativas, como la lectura o la jardinería
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