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Pueblos Originarios

Los Molles habitaron en los valles de los ríos Copiapó, Huasco, Elqui y Limarí. Cultivaron maíz, poroto y otros cultivos y usaron piedras para moler semillas. Manufacturaron adornos de cobre, conchas y minerales. Los Changos vivieron en la costa de Atacama y fueron cazadores y pescadores que usaron balsas de cuero. Los Colla viven hoy en la zona de Potrerillos y se dedican principalmente a la ganadería. Los Diaguitas habitaron los valles
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Pueblos Originarios

Los Molles habitaron en los valles de los ríos Copiapó, Huasco, Elqui y Limarí. Cultivaron maíz, poroto y otros cultivos y usaron piedras para moler semillas. Manufacturaron adornos de cobre, conchas y minerales. Los Changos vivieron en la costa de Atacama y fueron cazadores y pescadores que usaron balsas de cuero. Los Colla viven hoy en la zona de Potrerillos y se dedican principalmente a la ganadería. Los Diaguitas habitaron los valles
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LOS MOLLES

Los pueblos Molle habitaron en los valles de los ríos Copiapó, Huasco, Elqui y Limarí, y en
sus innumerables quebradas. Cultura Molle, antecesores del pueblo Diaguita.
Fueron agricultores del maíz, el poroto, el zapallo, la quínoa,
para lo cual debieron preparar la tierra con palas y azadones
de piedra y canalizar el agua de las quebradas. La caza de
camélidos silvestres, de animales menores y aves, con arcos
y flechas con puntas de proyectil triangulares y para moler
las semillas de vegetales, de algarrobos y chañares, usaron
“piedras tacitas” o morteros múltiples en rocas, a orillas de
los esteros.
Piedra Tacitas
Con mineral de cobre y conchas del Pacífico manufacturaban cuentas
para extensos collares. Usaron el cobre y, a veces oro y plata, para la
confección de distintos objetos de uso personal como pinzas
depilatorias y agujas, pero especialmente adornos como anillos,
pulseras, placas pectorales, pendientes y collares. Su cerámica era
mayoritariamente monocroma y finamente pulida, aunque algunas
vasijas eran decoradas con pintura blanca, roja y negra, o incisos que
realizaban por zonas, con motivos geométricos.
Alfarería
CHANGOS
Habitaron la costa del desierto de Atacama hasta Coquimbo y quizás más al sur. La costa del
norte de Chile es una estrecha franja litoral flanqueada al este por la cordillera de la Costa y
el desierto más absoluto y al oeste por el océano Pacífico.

Embarcación Changos

Fueron cazadores y
pescadores marinos, la que fue favorecida por el uso de balsa de cuero de lobo marino, una
embarcación resistente y ágil que permitía la pesca de alta mar. Pescaron atunes, congrios,
tollos, lisas, dorados, bagres, jureles y pulpos, incluso ballenas. Se dice que imitaban el
ladrido del lobo marino y así podían acercarse fácilmente.
Los principales productos de intercambio de los changos eran recursos del mar: mariscos y
pescados secos y salados (charquecillo), cueros y pieles de animales marinos, conchas y
guano como fertilizante agrícola, todos bienes muy cotizados en las tierras interiores. A
cambio, obtenían lana y otros alimentos, especialmente productos agrícolas, vitales para
complementar su dieta como frutas, maíz, coca.
Las fuentes referentes a la lengua son muy escasas, por lo que no se conoce mucho acerca
de ella. Algunos autores mencionan que era una mezcla de lenguas kunza (Diaguita) y
aymara, otros que hablaban mapudungun.

Vivienda de los Changos

COLLA
Las comunidades COLLA se localizan en la zona de Potrerillos, Inca de Oro, Quebrada de
Paipote, San Miguel y San Andrés y en el río Jorquera, lugares que corresponde a las
Comunas de Chañaral, Copiapó y Tierra Amarilla de la Región de Atacama.
se basa en la ganadería y en menor medida en la agricultura. Antiguamente, los collas tenían
una economía más diversificada que incluía la explotación de leña para la producción de
carbón y los intercambios económicos transcordilleranos. La ganadería que se practica,
principalmente caprina y en menor medida mular, caballar y de llamas, requiere de un
desplazamiento trashumante en busca de pastos y aguas para los animales, entre las
invernadas y las veranadas de la precordillera.
Lengua
Dado que “lo colla” se conforma socialmente de manera multiétnica, no existe una sola
lengua originaria. En su base lingüística estuvo el quechua, el aymara, el kunza e incluso el
kakán de los Diaguita de los valles Calchaquíes de Argentina, pero hoy sus “hablas” fueron
olvidadas con los años.

Viviendas Colla, en piedra y barro


DIAGUITAS
Entre el 800 y el 1.000 de nuestra era surgió un nuevo complejo cultural de transición
denominado Las Ánimas, el que luego evolucionó hasta convertirse en la cultura Diaguita,
denominada así por la aparente coincidencia de motivos alfareros con la cultura homónima
de los valles del noroeste argentino.
En la región de los valles transversales, entre los ríos Copiapó y Choapa, habitaban los
diaguitas, pueblo agricultor con una organización conocida como sociedad dual (atribuida a la
influencia incaica), que se dividía en dos mitades: la de arriba, hacia la cordillera y la de
abajo hacia el mar. El nombre diaguita podría derivar del quechua o aymara, en cuanto les
fue asignado desde fuera de la cultura propia; su traducción correspondería en estas lenguas
a “serrano” o que viven en la sierra o valles.

Jarro Pato

Éste se caracterizó por el desarrollo de una alfarería de motivos geométricos, una economía
agroganadera sustentada en el uso de sistemas de regadío y un patrón de asentamiento
semiestable en los valles y en la costa.
Expertos sostienen que los habitantes de esta cultura llegaron desde el otro lado de la
Cordillera de los Andes y en los Valles del Norte Chico (cerca del río Elqui) y se mezclaron
con las poblaciones arcaicas, por lo que se fundieron características físicas y culturales del
Antiguo Perú y el Noroeste Argentino.
El cobre fue trabajado por procedimientos de fundición y martillaje, fabricándose pinzas para
depilar, brazaletes, anillos y pendientes. Posteriormente se incorporó el trabajo del oro y
plata y las técnicas de laminado, trefilado, repujado y aleación.
Se cree que dicha cultura desapareció alrededor del año 700 d.C.

BIBLIOGRAFÍA
[Link]
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Florencia Zeballos V. – 7° Básico – Colegio Serena – Marzo 2022

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