Módulo 2 - Lectura 3
Módulo 2 - Lectura 3
Legitimarios. De nición
Referencias
LECCIÓN 1 de 5
Retomemos la situación fáctica que veníamos trabajando en las lecturas anteriores. Recordemos que Juan Cruz
Flores ha fallecido y le han sobrevivido su esposa; sus dos hijos, Juan Alberto y Alejandra; una nieta, Laura (hija de
su hijo premuerto Marcelo); su nuera, Angelina; sus padres, Ana Perez y José Flores; y sus sobrinos, hijos de su
hermana Rosa, premuerta, Analía, Susana y Federico Solanas. Supongamos, en esta oportunidad, que el Sr. Flores,
antes de fallecer, visiblemente afectado por la muerte de su hijo decide realizar un testamento en donde dispone
instituir como su única y universal heredera y dejar todos sus bienes a su nieta Laura. Imaginemos también que
antes de su muerte le donó a Angelina una costosa casa quinta (herencia de su familia).
De la hipótesis planteada en el caso práctico, se desprende que Juan Cruz ha decidido en vida el destino que ha de
darse a sus bienes después de su muerte. Analicemos ahora esta posibilidad. A modo de introducción diremos que,
en el derecho comparado, podemos distinguir dos sistemas con relación a la facultad del causante de disponer de
los bienes por medio de testamento:
[1] Sistema receptado por Inglaterra, Canadá, la mayoría de las legislaciones de E.E.U.U., Costa Rica, Panamá, entre otros.
Sistema de legítima
–
Se limita la libertad de testar, pues una determinada porción de la herencia se confiere a ciertos parientes (legitimarios), y el causante
solo puede disponer de la porción que reste2. Dentro de este sistema, es dable distinguir:
En nuestro derecho, si el causante no tiene legitimarios, podrá disponer libremente de todos sus bienes. Por el
contrario, si los tiene, solo podrá disponer de una porción determinada –porción disponible–, que variará según el
grupo de legitimarios que sea llamado a la sucesión. Por tanto, nuestra normativa recepta un sistema protectivo
imperativo, pues la legítima implica una protección para ciertos miembros de la familia –legitimarios–, a fin de
garantizarles una porción de la herencia de la que no pueden ser privados por el causante, por medio de testamento
o por actos de disposición entre vivos a título gratuito. Tal regulación responde a la idea de proteger a la familia, que
se supone ha ayudado al difunto, por medio de asistencia moral o material, a obtener ciertos bienes que ahora
forman parte de la sucesión. La solidaridad familiar es el argumento que justifica que se sacrifique la capacidad
jurídica de libre disposición de una persona (Pitrau y Dangeli, 2014).
Pensemos, por ejemplo, en los parientes de Juan Cruz, sus hijos, sus padres y su esposa. El ordenamiento jurídico
de nuestro país supone que fueron quienes de una manera u otra (en lo dinámico y recíproco de las relaciones
afectivas) contribuyeron a la formación de lo que hoy configura la masa hereditaria.
La legítima tiene importancia solamente en los casos en que el causante tenga legitimarios y hubiese realizado un
testamento o efectuado una donación; en caso contrario, el causante puede disponer de sus bienes libremente, ya
que no existe ningún heredero protegido con la legítima.
¿Quiénes son en nuestra situación fáctica los herederos legitimarios? Ya adelantamos que Juan Alberto y Alejandra,
Laura, sus padres y su cónyuge son herederos forzosos, es decir, a quienes la ley asigna una porción de los bienes
de Juan Cruz.
Es necesario distinguir la porción legítima de la cuota hereditaria. La legítima es la porción de la herencia de la cual
no pueden ser privados los herederos forzosos o legitimarios.
A diferencia del Código de Vélez, el Código Civil y Comercial no contiene una definición de legítima, sino que se
limita a designar los tres tipos de legitimarios. Estos son los descendientes, los ascendientes y el cónyuge.
El Código Civil confería al causante la posibilidad de privar de legítima a determinado legitimario, siempre que
concurriese una justa causa de desheredación. El Código vigente suprimió el instituto de la deshederación.
“La legítima es una limitación legal y relativa a la libertad de disponer por testamento o donación, que lleva como
consecuencia la reserva de una porción de la herencia o de bienes líquidos a favor de los denominados legitimarios”
(Pérez Lasala, 2014, p. 213).
Para profundizar sobre el instituto de la legítima, te invitamos a leer la siguiente publicación donde se problematiza
sobre su constitucionalidad.
Fuente: Grisetti, R. A. (2017). Análisis constitucional de la legítima hereditaria en el Código Civil y Comercial. La Ley 30/05/2017, 30/05/2017, 1 – La Ley 2017-C, 796. Cita
Online: AR/DOC/1200/2017
Naturaleza jurídica
Una parte de la doctrina sostiene que la legítima es una parte o porción de la herencia (pars hereditatis) con su
activo y pasivo. Por lo tanto, los legitimarios deben ser necesariamente herederos.
Otro sector afirma que la legítima es una porción líquida de los bienes (pars bonorum), es decir, lo que resulta
después de deducidas las deudas y cargas. En consecuencia, el legitimario tiene derecho a recibir la porción de
bienes que corresponden a la legítima aun cuando no ostentase la calidad de heredero.
Tal discrepancia surgió en virtud de ciertos artículos regulados en el Código de Vélez. El art. 35913 establecía que la
legítima era un derecho de sucesión limitado a determinada porción de la herencia, por lo tanto, los legitimarios
debían ser necesariamente herederos. Asimismo, el art. 35924 refería que tenían una porción legítima los llamados
a la sucesión. En consecuencia, conforme a la primera postura, necesariamente primero debía ser heredero para
poder luego ser legitimario. Por otra parte, el art. 33545 señalaba que los que tuvieran una parte legítima en la
sucesión podían repudiar la herencia sin perjuicio de tomar la legítima que les correspondiera, lo que permitía que se
pudiera ser legitimario sin ser heredero. Esta norma reforzaba la segunda postura.
[3] Art. 3591. Ley 340. Código Civil de Argentina. (1871). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de http://bit.ly/37UUrK0
[4] Art. 3592. Ley 340. Código Civil de Argentina. (1871). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de http://bit.ly/37UUrK0
[5] Art. 3354. Ley 340. Código Civil de Argentina. (1871). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de http://bit.ly/37UUrK0
La reforma de la Ley 177116 suprimió el citado art. 3354, de manera que el legislador intentó remarcar el carácter de
pars hereditatis de la legítima. Sin perjuicio de ello, la controversia no cesó.
El Código Civil y Comercial no explicita cuál es la naturaleza jurídica de la legítima. Por un lado, elimina el concepto
de legítima como "porción de la herencia", de modo tal que podríamos presuponer que se acerca entonces a una
legítima pars bonorum; sin embargo, “los únicos legitimarios señalados en la ley son herederos, por lo que podría
sostenerse que para poder ser legitimario, debe tenerse tal calidad. En consecuencia, la legítima es pars hereditatis”
(Pitrau y Dangeli, 2014, p. 383).
La mayoría de los autores se inclinan por sostener la primera posición, “porque ser heredero es el requisito previo y
necesario para ostentar la calidad de legitimario, y si el heredero recibe la herencia, la legítima ineludiblemente debe
ser parte de ella” (Azpiri, 1998, p. 294).
La legítima implica la reserva de una porción de la herencia en favor de los legitimarios (pars
hereditatis) o de una porción líquida de los bienes (pars bonorum) según si la legítima se recibe por ser
heredero intestado o testamentario, o se otorgue por otros títulos, respectivamente.
Antecedentes históricos
En el derecho romano primitivo, el testador tenía ilimitados poderes para disponer de sus bienes, por lo tanto,
ninguna porción de la herencia estaba reservada necesariamente a sus hijos ni a su cónyuge. Esta situación se
mantuvo hasta fines de la República.
Sin embargo, a fin de frenar la injusticia dada por la posibilidad del causante de disponer de sus bienes sin
restricciones y dejar en la miseria a los hijos, sin ninguna razón fundada, se introdujo luego el instituto inofficiosi
testamenti, conforme al cual se partía de la ficción de que una exclusión injusta solo podía emanar de una mente
enferma. Bastaba esa simple apariencia de insania, dada por la irrazonabilidad del acto, para que se hiciese lugar a
la acción. El resultado era la caída de todo el testamento; los bienes se distribuían, entonces, como si aquel hubiera
fallecido intestado.
Recién en el derecho justiniano la legítima adquiere su configuración moderna, ya que no cae todo el testamento,
sino que el heredero forzoso tiene derecho a reclamar una parte de la herencia de la cual no puede ser privado sin
justas causas (Borda, 1994).
Caracteres
En atención a que nuestro Código recepta un sistema protectivo imperativo, la legítima presenta los siguientes
caracteres:
Inviolabilidad
–
Se prescribe en el art. 2447 que el testador no puede imponer gravamen o condición alguna a las porciones legítimas; si lo hace, se
tendrán por no escritas7.
[7] Art. 2447. Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
Irrenunciabilidad
–
Se afirma en el art. 2449 que es irrenunciable la porción legítima de una sucesión no abierta8.
[8] Art. 2449. Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
Limitación legal
–
Constituye un freno a la libertad de testar que es impuesto por la ley.
C O NT I NU A R
LECCIÓN 2 de 5
Legitimarios. Definición
Los legitimarios son los titulares de la porción legítima. El art. 2444 establece que son tales los siguientes:
los ascendientes,
los descendientes, y
el cónyuge9.
[9] Art. 2444. Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
En cuanto a quienes tienen derecho a la legítima, el Código Civil y Comercial los llama “legitimarios”, salvo en el art.
249310, que se relaciona con el fideicomiso testamentario, en el que se los llama “herederos forzosos”. Entonces, la
terminología seguida por el Código y receptada por la mayoría de la doctrina es la de legitimarios.
[10] Art. 2443. Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
Por otro lado, resulta necesario distinguir al legitimario del heredero legítimo. Heredero legítimo es todo aquel
sucesible cuyo fundamento de la vocación reside en el llamamiento ab intestato que hace la ley,
independientemente de la voluntad del causante. Si bien todo legitimario es, a la vez, heredero legítimo, no es igual
a la inversa, pues hay herederos legítimos que pueden ser preteridos por el causante mediante la institución de
otras personas. En nuestro derecho, este es el caso de los parientes colaterales que no tienen por la ley porción
legítima.
Es decir, en la sucesión de Juan Cruz, Juan Alberto, Alejandra, Laura, Ana Pérez , José Flores y la cónyuge
supérsitite son herederos legítimos y, además, legitimarios, mientras que los sobrinos son solo herederos legítimos.
La legítima lleva consigo la existencia de una porción disponible. La porción disponible o de libre disposición es la
parte de la herencia sobre la que el testador puede disponer libremente cuando hay legitimarios.
Para determinar la parte disponible, debemos realizar el cálculo de la legítima global. Esta se calcula determinando
el activo neto del caudal hereditario (activo bruto menos las deudas), a lo que deben adicionarse las donaciones.
En el art. 244511 del Código se distinguen las porciones legítimas según el orden sucesorio; así, los hijos tienen una
legítima de 2/3; los ascendientes, de ½; y el cónyuge, también de ½. En consecuencia, la porción disponible en el
caso de los hijos es de 1/3, y en el de los ascendientes y el cónyuge es de ½.
[11] Art. 2445. Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
El Código de Vélez12 regulaba porciones legítimas mayores (descendientes: 4/5; ascendientes: 2/3; y cónyuge: ½),
las que fueron reducidas en el nuevo Código, el que recepta las porciones establecidas en el proyecto de reforma
del Código Civil del año 1998.
[12] Ley 340. Código Civil de Argentina. (1871). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de http://bit.ly/37UUrK0
“El fundamento de tal reducción responde a la doctrina mayoritaria que considera excesivas las porciones
establecidas en el Código de Vélez, pues considera que es más justo ampliar las posibilidades de libre y definitiva
disposición del futuro causante” (Lorenzetti, 2014, p. 804).
Por otra parte, el Código Civil y Comercial prevé la posibilidad de mejorar la legítima de los herederos descendientes
o ascendientes con discapacidad, así el causante puede disponer de hasta 1/3 de la legítima que corresponde a los
demás legitimarios.
Apliquemos lo explicado al caso práctico que venimos trabajando: ¿podría Juan Cruz dejar todos sus bienes a su
nieta Laura? La respuesta es no, puesto que al contar con herederos legitimarios, su “porción disponible” se ha
acotado a 1/3, por lo que solo podría disponer libremente de esa porción de sus bienes.
Decíamos que la porción disponible de Juan Cruz se ha limitado a 1/3. Ahora la pregunta es ¿por qué a 1/3 y no a ½?
Respecto de la concurrencia de legitimarios, establece el art. 2446 que “si concurren solo descendientes o solo
ascendientes, la porción disponible se calcula según las respec legítimas. Si concurre el cónyuge con
[13] Art. 2446. Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
Dentro de un mismo orden y grado, resulta irrelevante el número de parientes, pues la legítima global siempre es la
misma. Por ejemplo, la legítima de los hijos es de 2/3, ya sea que se trate de un solo hijo o de varios.
En los supuestos de concurrencia del cónyuge con los descendientes, se mantiene el criterio del Código de Vélez y
del proyecto de reforma del Código Civil de 1998, en cuanto establecen que se impone la legítima mayor. Esto se
debe a que en el caso de concurrir legitimarios de distintos órdenes hereditarios, las cuotas legítimas no se
acumulan, pues se debe respetar la porción disponible. En estos supuestos, la porción legítima surge de la legítima
más elevada, y se la distribuye en la proporción fijada para la sucesión intestada. Por ejemplo, si concurren los hijos
y el cónyuge del causante, la parte del cónyuge es sacada de la legítima mayor; esto es 2/3, y se mantiene intacta la
porción disponible que es de 1/3. En el caso de concurrencia de los hijos y el cónyuge, debe distinguirse si hay
régimen de separación de bienes o de comunidad entre los esposos. En el primero, la legítima global es de 2/3 y el
cónyuge recibe una parte igual como si fuera un hijo más. En el segundo, si los bienes son gananciales, no hay
concurrencia, pues el cónyuge no hereda. Los descendientes reparten la herencia por partes iguales y la legítima
global es de 2/3. Si los bienes son propios, rige lo mismo que en el sistema de separación de bienes, esto es, que el
cónyuge recibe una parte igual como si fuera un hijo más; la legítima global es de 2/3. En el caso de existir
ascendientes del difunto y el cónyuge, concurrirán y participarán por la mitad de la herencia; la legítima global es de
½.
Para determinar la cuota de legítima de cada heredero, se aplicarán las mismas normas de la sucesión intestada.
Así, por ejemplo, los hijos del autor de la sucesión lo heredan por derecho propio y en partes iguales; por lo tanto,
para fijar la cuota de legítima, deberá dividirse la legítima global por el número de hijos que concurran.
… los ascendientes.
… los descendientes.
… el cónyuge supérstite.
SUBMIT
Una importante innovación en el Código Civil y Comercial está dada por la incorporación de la mejora que puede
realizar el causante a favor de los descendientes o ascendientes con discapacidad.
social implica desventajas considerables para su integración familiar, social, educacional o laboral.14
[14] Art. 2448. Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
“El fundamento de esta innovación está dado por la necesidad de armonizar la normativa con los tratados
internacionales que protegen a las personas con discapacidad ratificados por nuestro país” (Lorenzetti, 2014, p.
804).
La mejora para el heredero con discapacidad responde al principio de solidaridad familiar (Pitrau y Dangeli, 2014).
Así, si el heredero es descendiente, se aplica el 1/3 sobre la legítima de 2/3; si es ascendiente, el 1/3 se aplica sobre
la legítima de ½. Tal mejora puede ser dispuesta por medio de fideicomiso, indivisión forzosa, legado de cosa cierta,
alimentos, derechos de uso, habitación o usufructo, etcétera.
Este instituto le hubiera permitido al Sr. Flores disponer de una porción más amplia a favor de su nieta Laura;
recordemos que Juan Cruz solo puede diponer libremente de 1/3 de su patrimonio, pues debe respetar las
porciones legítimas de sus hijos. En la hipótesis de que Laura padeciese alguna alteración física o mental que le
implicara desventajas en su integración, Juan Cruz hubiese podido “mejorar su porción” con hasta 1/3 de la legítima
global.
SUBMIT
alguna a las porciones legítimas; si lo hace, se tienen por no escritas”15. Ello se encuentra en consonancia con el
principio de inviolabilidad de la legítima, receptado en el Código de Vélez.
[15] Art. 2447. Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
Si se analiza esta norma en armonía con el art. 244416, se infiere que la protección alcanza tanto a la integridad del
monto de la legítima como al derecho de gozarla sin condicionamientos.
[16] Art. 2444. Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
La norma se aplica a las condiciones suspensivas y resolutorias, a los plazos ciertos o inciertos, a los cargos, a los
gravámenes como servidumbres, entre otros.
Tal regla admite algunas importantes excepciones, estas son las siguientes:
Referidas a la vivienda: afectación del inmueble destinado a vivienda al régimen previsto en el capítulo 3, “Vivienda”,
del título III,“Bienes”, del libro primero.
Indivisión forzosa.
C O NT I NU A R
LECCIÓN 3 de 5
Dichas porciones se calculan sobre la suma del valor líquido de la herencia al tiempo de la muerte del
causante más el de los bienes donados computables para cada legitimario, a la época de la partición
según el estado del bien a la época de la donación. Para el cómputo de la porción de cada descendiente
se toman en cuenta las donaciones colacionables o reducibles, efectuadas a partir de los trescientos
días anteriores a su nacimiento o, en su caso, al nacimiento del ascendiente a quien representa y, para
[17] Art. 2445. Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
Como expresamos con anterioridad, la legítima se calcula al tener en cuenta el valor de los bienes que quedaron al
momento de la muerte del testador y se restan las deudas. Al valor que resulte, se adicionan las donaciones
realizadas por el causante. Es decir, a los bienes y derecho que tenía el causante debemos restarle las deudas que
tuviere y adicionarle el valor de la casa quinta al momento de la donación.
Pues, el caudal relicto está compuesto por los bienes y derechos que ha dejado el causante y que no se han
extinguido con su muerte. La valoración del activo debe referirse al momento de la muerte del testador, a fin de
determinar en ese instante las disposiciones que resultan inoficiosas y el complemento que podrá reclamar el
legitimario.
El pasivo estará integrado por las deudas del causante que no se extinguieron con su muerte. No comprende las
cargas de la sucesión, que son obligaciones que surgen luego del fallecimiento.
Al activo neto que resulte de restar las deudas al activo bruto, deben sumársele las donaciones hechas en vida por
el causante, tanto las efectuadas a favor de los legitimarios como a favor de terceros. En el caso bajo análisis, la
nuera es un tercer puesto que no está indicada por la ley como heredera legítima ni legitimaria. Si, deducidas las
deudas, no resulta activo líquido, la masa de cálculo será determinada por el valor de las donaciones, y si afectaran
la legítima, serán pasibles de reducción.
Una vez realizadas esas operaciones, se obtendrá un monto total sobre el que se aplicará el porcentaje que
establece la ley. De esta manera, quedará conformada la legítima global; la porción que reste es de libre disposición.
No deben computarse las donaciones efectuadas por el causante cuando ya hayan transcurrido diez años desde la
adquisición de la posesión. De tal manera, si el causante fallece después de que hayan pasado diez años desde que
realizó la donación, el bien donado queda fuera de la reducción.
En el fundamento del anteproyecto (Lorenzetti, 2014), se manifiesta que se limitan los alcances de los efectos
reipersecutorios de la acción de reducción, al permitir al donatario poseedor oponer la excepción de prescripción
adquisitiva. Así, se pretende solucionar el problema que las donaciones tienen en el tráfico jurídico.
Esta norma, a entender de importante doctrina, genera la posibilidad de violentar las legítimas, puesto que el art.
2459 no distingue si el donatario es un tercero o un legitimario, lo que puede generar desigualdades entre los
herederos. Supongamos que Juan Cruz le dona a su hijo preferido la casa quinta diez años antes de morir: esta
donación no debería sumarse al activo, lo cual perjudica a los demás hijos, quienes no podrían reclamar parte alguna
de la casa quinta familiar (Pérez Lasala, 2014).
Las legislaciones que admiten una norma similar no conceden este beneficio a los legitimarios, sino solo a los
terceros.
Respecto del momento que debe tenerse en cuenta para determinar el valor de lo donado, el Código Civil y
Comercial ha realizado una regulación más prolija.
Según el Código de Vélez, los bienes donados debían ser valuados al momento de la apertura de la sucesión; esto
presentaba el inconveniente producido por la depreciación monetaria hasta el momento de la partición. Por su
parte, el Código Civil y Comercial establece que el momento para determinar dicho valor es el de la partición, según
el estado del bien a la época de la donación. Esto implica que el estado del bien, sea físico o jurídico, quedó
determinado por el momento de la donación, y son indiferentes los cambios que tuviere con posterioridad. Por otra
parte, el valor económico quedará determinado en el momento particional.
C O NT I NU A R
LECCIÓN 4 de 5
Aquí la pregunta que nos hacemos es la siguiente: ante la vulneración de la porción legítima de los herederos
legítimarios de Juan Cruz, ¿cuál es el remedio que ofrece el ordenamiento jurídico?
La porción legítima a la que tienen derecho los legitimarios, según la clase a la que pertenecen, es intangible; en
consecuencia, tienen derecho a reclamarla íntegramente. Cada uno, de acuerdo con la cuota de concurrencia, goza
así de las acciones tendientes a obtener su legítima, la cual es protegida con diversos remedios, dentro de los
cuales tenemos, entre otros, i) la opción conferida al heredero en el supuesto de legados o donaciones de usufructo,
uso o habitación o de renta vitalicia; ii) la presunción de gratuidad de determinadas transmisiones hechas por el
causante a favor de sus legitimarios.
acción de complemento; y
acción de reducción.
Si bien la libertad de testar del causante no puede exceder la porción disponible en los casos en que tenga
legitimarios, podría ocurrir que instituyere herederos en su testamento, como en el caso bajo análisis, en que Juan
Cruz instituyó a Laura, de modo universal y con llamamiento potencial a toda la herencia, lo que excluiría al
legitimario. Ante esto, la normativa ha venido a tutelar los derechos de los legitimarios, y les conferiría la acción de
entrega de la porción legítima.
[18] Art. 2450. Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
En el primer supuesto, el causante ha realizado un testamento en el que ha omitido a un legitimario o a varios. Por
ejemplo, Juan Cruz, que deja todos sus bienes a Laura. En el segundo supuesto, el legitimario pide íntegramente su
porción legítima a los donatarios.
Desde otro costado, Pérez Lasala (2014) señala que podría distinguirse la preterición errónea de la preterición
intencional. En el primer caso, la preterición obedece a ignorancia o error sobre la existencia del legitimario omitido;
en el segundo, se debe a una intención deliberada de desconocer los derechos que la ley le concede al legitimario.
De aceptarse tal distinción, los efectos son relevantes, pues, en el primer caso, correspondería la nulidad del
testamento, ya que habría error.
Un aspecto novedoso en la regulación se da porque tal posibilidad se le confiere al legitimario, pero a título de
heredero de cuota. Esto ha generado un debate doctrinario, ya que, por regla general, los herederos de cuota no
tienen vocación a toda la herencia, lo que desnaturaliza la condición del legitimario preterido. Así, se expresa que la
voluntad del testador de instituir un heredero en omisión a un legitimario, y avanzar sobre la porción legítima, no es
óbice para modificar la característica principal de su título, pues el llamamiento del legitimario sigue teniendo su
base en la ley (Córdoba, Ferrer y Natale citado en Pitrau y Dangeli, 2014).
Por otra parte, se cuestiona que pueda ejercerse esta acción cuando el causante no ha dejado bienes, pero ha
efectuado donaciones, ya que cuando la porción legítima se ve afectada por las donaciones, los legitimarios pueden
ejercer la acción de reducción.
Carga de la prueba: el preterido debe probar que fue omitido en el testamento y que es un heredero
forzoso. Asimismo, es conveniente que manifieste en la demanda que no es donatario del causante, pues,
de lo contrario, podría suceder que lo donado cubriera su legítima y no procediera la acción.
Acción de complemento
En el art. 2451, se regula la acción de complemento. Se establece que “el legitimario a quien el testador le ha dejado,
por cualquier título, menos de su porción legítima, solo puede pedir su complemento”19.
[19] Art. 2451. Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
Tal norma debe analizarse de manera armónica con los artículos que regulan la acción de reducción.
Ambas acciones se encuentran fuertemente relacionadas, pues la de complemento se dirige a integrar la legítima,
mientras que la de reducción tiene por fin reducir las liberalidades hasta el límite en que se hubiese afectado la
legítima. De esta manera, la consecución del complemento aparece como el fin, y la reducción, como el medio para
alcanzarlo.
Pongamos como ejemplo la situación fáctica planteada al comienzo: si al momento del fallecimiento de Juan Cruz
quedaran muy pocos bienes en el acervo hereditario, sus herederos legitimarios deberían plantear la acción de
reducción en relación con la donación efectuada a Angelina (una costosa casa quinta), para después pedir el
complemento de sus porciones legítimas.
Respecto de las vías procesales, generalmente se plantea como acción. Puede plantearse como excepción cuando
el heredero legitimario se opone a la entrega de los legados que afectan la legítima.
Esta acción prevé el modo de lograr el complemento de la legítima mediante la reducción de las disposiciones
testamentarias contenidas en legados o, en su caso, de las donaciones hechas por el causante en la medida que
están sujetas a declaraciones de inoficiocidad.
El efecto principal de esta acción es resolver las liberalidades en la medida en que excedan los límites de la porción
disponible.
Caracteres:
es transmisible;
Naturaleza jurídica
Para una parte de la doctrina “se trata de una acción real, pues persigue un fin reivindicador” (Aubry y Rau en Pérez
Lasala, 2014, p. 263). En cambio, otro sector sostiene que “es una acción personal, ya que hay una limitación
respecto a los sujetos demandables y por su plazo de prescripción” Pérez Lasala (2014, p. 263) entiende que se
trata de una acción personal, con la particularidad de que produce efectos reales. Por último, una posición
intermedia considera que se trata de una acción personal que abre camino a una acción real contra los terceros que
hubieren adquirido el dominio del donatario (Maffia, 1987). Esta perspectiva postula que al vencer el heredero en la
acción personal, se abre una acción real para perseguir el bien en manos de quien se encuentre.
Todas las posturas coinciden en que la acción tiene efectos reipersecutorios a fin de recomponer la porción legítima.
Volvamos a nuestro ejemplo para ilustrar este punto: supongamos que Angelina hubiese vendido la casa quinta
antes de que Juan Cruz falleciera; los herederos legitimarios del Sr. Flores podrían perseguir la cosa aunque la
hubiese adquirido un tercero a título oneroso y de buena fe.
Orden en que debe operar la reducción:
En cuanto al orden de la reducción, primero se reducen las disposiciones testamentarias y luego las donaciones.
Esto es materia de orden público, por lo que no puede ser alterado por la voluntad del testador. Es decir, Juan Cruz
no podría haber dejado una disposición en su testamento indicando el orden de las reducciones.
Lo que se persigue con la acción de reducción es la redistribución de las cuotas asignadas hasta cubrir las legítimas
de los afectados, en los casos en que el testador haya realizado una distribución que resulte violatoria de las
legítimas, como en el caso bajo análisis, donde el testador dejó todo a uno solo de sus herederos.
Con relación a la reducción de las disposiciones testamentarias, en el art. 2452 se postula que
[20] Art. 2452. Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
Por lo tanto, la acción de reducción puede ser ejercida contra los herederos instituidos por testamento y contra los
legatarios de cosa cierta.
2 Los legados
Pérez Lasala (2014) sostiene que si bien el artículo solo se refiere a los herederos de cuota, también comprende a
los herederos instituidos sin asignación de cuota. Afirma que esto sucede cuando el testador instituye como
herederos a legitimarios y no legitimarios. Por ejemplo: el testador nombra herederos de todos sus bienes a su único
hijo y a su hermano. El caudal relicto es de 10 000 pesos, dividido en partes iguales, es decir, que le corresponde a
cada uno 5000 pesos; sin embargo, el hijo es legitimario y la legítima global es de 2/3, esto es, 6,666 pesos, por lo
que podrá reducir la parte de su tío en 1,666 pesos, a fin de conformar la legítima.
Dentro de los legados, la reducción se realiza conforme a lo establecido en el art. 2358. Allí se observa el siguiente
orden:
[21] Art. 2358. Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
Si la reducción de las disposiciones testamentarias no es suficiente para que quede cubierta la porción
legítima, el heredero legitimario puede pedir la reducción de las donaciones hechas por el causante.
Se reduce primero la última donación, y luego las demás en orden inverso a sus fechas, hasta salvar el
[22] Art. 2353. Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
Esta reducción opera de manera supletoria a la reducción de las disposiciones testamentarias. Se reduce de la
última donación a las de fechas anteriores, es decir, en orden inverso al que fueron realizadas. Sin embargo, puede
suceder que se trate de donaciones realizadas en la misma fecha; en ese caso, la reducción es a prorrata.
En el art. 1565 se define a las donaciones inoficiosas: “Se considera inoficiosa la donación cuyo valor excede la parte
disponible del patrimonio del donante. A este respecto, se aplican los preceptos de este Código sobre la porción
legítima”23.
[23] Art. 1565. Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
En el art. 2454 se regula lo relativo a la reducción de las donaciones y se distinguen distintos supuestos, a saber:
si bien donado es indivisible, se entrega al que tiene la porción mayor y se reconoce un crédito a favor
de la otra parte por el valor de su derecho.
En el tercer párrafo se recepta un cambio novedoso, pues el donatario podrá impedir la reducción “entregando al
legitimario la suma de dinero necesaria para completar el valor de su porción legítima”24. De esta manera, se
consagra la postura mayoritaria que consideraba que debía otorgárseles al donatario y subadquirente la facultad de
evitar los efectos reipersecutorios de la acción, siempre que se deje a salvo la legítima violentada.
[24] Art. 2454. Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8.
Por otra parte, “el donatario es deudor desde la notificación de la demanda, de los frutos o, en caso de formular la
[25] Art. 2454. Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
Conforme a la regulación del Código Civil, parte de la doctrina consideraba que si el beneficiario era un heredero
forzoso, la única acción posible era la colación. Por el contrario, el Código Civil y Comercial dispone que puede
plantearse la acción de reducción.
Donaciones efectuadas a terceros no legitimarios: las donaciones se imputan a la porción disponible (es
el caso de Angelina).
Donaciones efectuadas a legitimarios que renunciaron a la herencia o fueron declarados indignos. Aquí
también se imputan las donaciones a la porción disponible.
Donaciones efectuadas a los legitimarios. Se encuentra sujeto a reducción el exceso del valor donado
sobre la cuota hereditaria del legitimario donatario.
Si la sucesión es intestada y la donación es a favor de un legitimario, será reducida cuando su valor exceda la
porción disponible y la porción legítima del donatario. Si, en cambio, la sucesión es intestada y la donación se da a
favor de un tercero, la donación se reducirá cuando su valor exceda la porción disponible.
Desde otro costado, resulta relevante analizar las soluciones previstas por el Código Civil y Comercial en caso de
perecimiento del bien donado. En el art. 2455 se distinguen los siguientes casos:
“Si el bien donado perece por culpa del donatario, este debe su valor. Si perece sin su culpa, el valor de lo donado no
se computa para el cálculo de la porción legítima. Si perece parcialmente por su culpa, debe la diferencia de valor; y
[26] Art. 2455. Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
Es dable señalar que si procede la reducción, pero el donatario o sus sucesores hubieran constituido derechos
reales sobre los bienes donados, tales derechos se extinguen respecto del legitimario; es decir, el bien retorna al
legitimario libre de todo tipo de gravámenes. Esto debe ser analizado en armonía con los arts. 2670 y 2671. En
consecuencia, el efecto reipersecutorio procede con relación a los inmuebles, atento a lo cual se extinguen los
derechos reales. En cambio, si se trata de muebles, solo podrá ser ejercida la acción de reducción contra terceros
adquirentes de mala fe.
Por otra parte, en caso de insolvencia del donatario e imposibilidad de ejercer la acción reipersecutoria a que se
refiere el art. 2458, la acción de reducción puede ser ejercida contra los donatarios de fecha anterior.
Acción reipersecutoria
Se establece en el art. 2458 que “el legitimario puede perseguir contra terceros adquirentes los bienes registrables.
El donatario y el subadquirente demandado, en su caso, pueden desinteresar al legitimario satisfaciendo en dinero
[27] Art. 2458. Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
Tal como explicábamos anteriormente, los herederos legitimarios de Juan Cruz podrían perseguir la casa quinta
donada por Juan Cruz a su nuera de manos de quien se encuentre, y estos podrían desinteresar al legitimario
entregándole el equivalente en dinero para satisfacer su porción legítima. En este artículo, se mantiene la solución
del Código de Vélez en cuanto a la procedencia de la acción reipersecutoria contra los terceros adquirentes, los que
quedan sujetos a la reducción de las donaciones inoficiosas. La norma alcanza a los inmuebles y muebles
registrables; por tanto, quedan fuera de la regulación las cosas muebles a las que se aplica lo previsto para la
apropiación28.
[28] Ver Art. 1947. Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
Se estima que esta norma brinda una protección exagerada de la legítima, pues puede ejercerse contra los terceros
adquirentes a título oneroso y de buena fe, lo que resulta injusto.
Con lo establecido en el segundo párrafo, el Código se aparta de una de las características del efecto
reipersecutorio que implica la restitución en especie.
Por otro costado, en cuanto a la reducción de las disposiciones testamentarias y los terceros adquirentes, cabe
señalar que si los herederos o legatarios enajenan a favor de terceros los bienes que recibieron, pero que afectan la
legítima, no procede la acción de reducción contra los terceros. Al legitimario le queda la posibilidad de accionar por
daños y perjuicios.
Prescripción adquisitiva:
Por último, debemos referirnos a un aspecto novedoso regulado en el Código, esto es, un límite a la procedencia de
la acción de reducción.
En tal sentido, en el art. 2459 se expresa lo siguiente: “Prescripción adquisitiva. La acción de reducción no procede
contra el donatario ni contra el subadquirente que han poseído la cosa donada durante diez años computados
[29] Art. 2459. Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2tYXaE8
Como expresamos con anterioridad, en el fundamento del anteproyecto (Lorenzetti, 2014) se manifiesta que con
este artículo se limitan los alcances de los efectos reipersecutorios de la acción de reducción, ya que permite al
donatario poseedor oponer la excepción de prescripción adquisitiva. Así, se pretende solucionar el problema que las
donaciones tienen en el tráfico jurídico.
La posesión se produce cuando se efectúa la donación; si la realiza el causante y fallece luego de diez años de
realizada, esa donación no puede ser sujeta a reducción, porque no forma parte de la masa que sirve de base para
determinar la legítima.
Críticas:
Tal solución ha sido cuestionada por numerosos doctrinarios, ya que podría suceder que el plazo se encuentre
cumplido antes de producirse la muerte del causante. De esta manera, el legitimario no cuenta con acción alguna
para proteger su legítima, ya que el plazo de prescripción corrió completamente cuando el heredero no podía
plantearla. Supongamos que Juan Cruz le hubiese donado la casa quinta a Angelina diez años antes de morir.
Bajo la misma perspectiva, se cuestiona que así se vulnera el principio jurídico de que la prescripción nace con la
acción.
Debe tenerse presente que el cálculo de la legítima recién puede efectuarse luego de la muerte del causante, pues
es en ese momento cuando se forma la masa con los bienes que dejó el difunto, menos las deudas, y se suman las
donaciones. Recién allí el legitimario puede determinar si se ha vulnerado o no su legítima.
Si bien la norma otorga mayor seguridad jurídica al donatario, por otra parte, implica una disminución importante
sobre la integración de la masa legítima.
Respecto de la legitimación para demandar la reducción, se otorga en cabeza de los legitimarios y sus
acreedores (acción subrogatoria).
La acción puede ser ejercida contra los herederos –forzosos o voluntarios–, los legatarios y los
donatarios. En algunos casos, también procede contra los adquirentes de donaciones inoficiosas.
La acción no puede ser ejercida antes de la muerte del causante, pues se trata de un derecho que nace
originariamente en los legitimarios con motivo de la muerte del causante.
La acción de reducción prescribe a los cinco años desde la muerte del autor de la sucesión (aplica el art.
2560, pues no hay disposición especial).
C O NT I NU A R
LECCIÓN 5 de 5
Referencias
Borda, G. (1994). Tratado de Derecho Civil – Sucesiones. Tomo II. Buenos Aires, Argentina: Abeledo Perrot.
Ley 26994. Código Civil y Comercial de la Nación. (2014). Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de
http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/verNorma. do?id=235975Ley 340. Código Civil de Argentina. (1871).
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/ 105000-
109999/109481/texact.htm
Lorenzetti, R. L. (2014). Fundamentos del Anteproyecto de Código Civil y Comercial. Código Civil y Comercial.
Buenos Aires, Argentina: Zavalía.
Maffia, J. O. (1987). Manual de Derecho Sucesorio (3.ra.ed). Buenos Aires, Argentina: Editorial Di Palma.
Pérez Lasala, J. L. (2014). Tratado de Sucesiones. Tomos 1 y 2. Santa Fe, Argentina: Rubinzal Culzoni.
Pitrau, O. F., y Dangeli, R. (2014). Título X: Porción legítima. En J. C. Rivera y G. Medina (Dirs.), Código Civil y
Comercial de la Nación Comentado. Buenos Aires: Thomson Reuters – La Ley.