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Curso de Ideas de Las Lecciones

Este documento presenta las ideas fundamentales de la fenomenología de Edmund Husserl. Explica que la fenomenología busca entender la posibilidad del conocimiento a través de una reducción que descarta todo lo trascendente y se enfoca en lo dado de manera inmanente. Esto incluye una abstracción ideativa que da objetos universales como las esencias, permitiendo una doctrina de la esencia del conocimiento.

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Curso de Ideas de Las Lecciones

Este documento presenta las ideas fundamentales de la fenomenología de Edmund Husserl. Explica que la fenomenología busca entender la posibilidad del conocimiento a través de una reducción que descarta todo lo trascendente y se enfoca en lo dado de manera inmanente. Esto incluye una abstracción ideativa que da objetos universales como las esencias, permitiendo una doctrina de la esencia del conocimiento.

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CURSO DE IDEAS DE LAS LECCIONES

[Idea de la Fenomenología, Edmund Husserl / 1859-1938]


*Las perplejidades en que se envuelve la reflexión acerca de la posibilidad de un conocimiento que alcance
las cosas mismas:
¿cómo puede el conocimiento llegar a estar cierto de su adecuación a las cosas que existen en sí? ¿Cómo
puede alcanzarlas? ¿Qué se les da a las cosas en sí de los movimientos de nuestro pensamiento y de las leyes
lógicas que los rigen? Son estas leyes de nuestro pensar, son leyes psicológicas. (p.43) ------- Las posturas que
se desprenden: Biologismo ------- Contrasentido ------- Escepticismo.
*Ya a tal intento de toma de postura científica ante estos problemas puede dársele el nombre de teoría del
conocimiento. -------La crítica del conocimiento, en este sentido, es la condición de la posibilidad de la
metafísica. -------El método de la crítica del conocimiento es el fenomenológico. (p.43)
*LA FENOMENOLOGÍA es la doctrina universal de las esencias, en la que halla su lugar la ciencia de la esencia
del conocimiento. ¿Qué método es éste? Si está puesto en cuestión el conocimiento en general en lo que
hace a su obra, ¿cómo puede establecerse una ciencia del conocimiento? ¿Qué método puede aquí llevar a
buen puerto?
A) PRIMER GRADO DE LA CONSIDERACIÓN FENOMENOLÓGICA
1] En un primer momento se duda de que, en general, tal ciencia sea posible. Si pone en cuestión todo
conocimiento, ¿cómo puede comenzar, puesto que cada conocimiento que escoja por punto de partida
estará también, como conocimiento, puesto en cuestión? Esta es una dificultad meramente aparente. No se
niega el conocimiento ni se le declara en todo sentido cosa dudosa. Hay que admitir que hay conocimientos
con carácter de certeros.
*Al comenzar no nos es lícito admitir ningún conocimiento como conocimiento; de lo contrario, no
tendríamos meta alguna o, lo que es lo mismo, una meta con sentido.
*Nos ofrece aquí un punto de partida la meditación cartesiana sobre la duda: la existencia de la cogitatio, de
la vivencia, es indudable mientras se la vive y se reflexiona simplemente sobre ella; el aprehender y tener
intuitivos y directos la cogitatio son ya un conocer; las cogitationes son los primeros datos absolutos. (p. 44)

2] Primera reflexión gnoseológica. ¿Qué es lo que decide en estos casos la incuestionabilidad y, en cambio,
en otros de presuntos conocimientos, la cuestionabilidad? ¿Por qué en ciertos casos la tendencia al
escepticismo y la duda sobre cómo puede ser alcanzado certeramente un ser en el conocimiento; y por qué
no esa duda ni esa dificultad en el caso de las cogitationes?
*A la primera interrogante se contesta: la inmanencia y la trascendencia. El conocimiento intuitivo de la
cogitatio es inmanente; /// el conocimiento en las ciencias objetivas –en las ciencias de la naturaleza y en las
del espíritu, más también, considerado de cerca, en las ciencias matemáticas – es trascendente. (p. 44)
Aunque para las ciencias objetivas hay el reparo de la trascendencia.

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3] Al principio se tiende –cosa que es evidente de suyo – a interpretar la inmanencia como inmanencia
ingrediente e incluso, en sentido psicológico, como inmanencia real: en la vivencia cognoscitiva, como el ser
efectivamente real que es, o en la conciencia del yo a que pertenece la vivencia, se encuentra también el
objeto de conocimiento (p. 45) Apreciación de principiante: lo inmanente está en mí y lo trascendente está
fuera de mí.
*Se toma como cosa patente por sí misma el hecho de que el acto de conocimiento puede encontrar su
objeto y alcanzarlo certeramente en una misma conciencia y un mismo ahora real.
*Sin embargo, consideradas las cosas de más cerca, se distinguen: inmanencia ingrediente e inmanencia en
el sentido del darse la cosa misma que se constituye en la evidencia. /// Se considera que lo inmanente
como ingrediente es lo indubitable, justo porque no expone ninguna otra cosa, porque no mienta nada más
allá de sí mismo; porque, aquí, lo que está mentado, está también dado en sí mismo por completo y de un
modo enteramente adecuado. En un principio no aparece todavía en el campo visual nada que se dé en sí
mismo, excepto lo inmanente como ingrediente. (p. 45)

4] Aclaración de la distinción. El primer grado de claridad es, pues, éste: Lo inmanente ingrediente, o lo
adecuadamente dado en sí mismo es incuestionable; me es lícito utilizarlo. /// Lo trascendente (lo no
inmanente en el sentido de ingrediente) no me es lícito utilizarlo; luego tengo que llevar a cabo una reducción
fenomenológica, una exclusión de todas las posiciones transcendentes. ¿Por qué? Si es para mí oscuro cómo
puede el conocimiento alcanzar certeramente lo trascendente, lo no dado en sí mismo, sino «transmentado»,
entonces, con seguridad, ninguno de los conocimientos y ciencias transcendentes puede ayudarme en algo a
conseguir claridad. (p. 45)
*Lo que quiero es claridad. Quiero comprender la posibilidad de ese certero alcanzar; pero ello significa, si
medito en su sentido, que yo quiero tener ante mis ojos la esencia de la posibilidad de ese alcanzar
certeramente, que quiero traerla intuitivamente a dato. El ver no puede demostrarse. El ciego que quiere
convertirse en vidente no llega a serlo por demostraciones científicas. (p. 45) Las teorías físicas y fisiológicas
de los colores no dan claridad intuitiva alguna acerca del sentido del color, tal como lo tiene el que ve.
*Si la crítica del conocimiento quiere claridad, entonces no puede emplear ninguna ciencia natural, “no puede
remitirse a sus resultados ni a sus comprobaciones sobre el ser. Estos permanecen para ella en cuestión. Para
ella todas las ciencias son sólo fenómenos de ciencia”. (p. 46)
* Se origina por el desplazamiento del problema erróneo: “del esclarecimiento del conocimiento en lo que
hace a las posibilidades esenciales de su obra, a la explicación científico-natural (psicológica) del
conocimiento como hecho natural”. Para evitar tal desplazamiento del problema, se precisa de la reducción
fenomenológica (p. 46)
*REDUCCIÓN FENOMENOLÓGICA: A todo lo trascendente (a todo lo que no me es dado inmanentemente)
hay que adjudicarle el índice cero; es decir, su existencia, su validez no deben ser puestas como tales, sino, a
lo sumo, como fenómeno de validez. Me es lícito disponer de las ciencias todas sólo en cuanto fenómenos, o
sea, no en cuanto sistemas de verdades vigentes que pueda emplear yo (ni como premisas, ni aun como
hipótesis) de punto de arranque. (p. 46)

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*El esclarecimiento de las posibilidades del conocimiento no se halla por vía de ciencia objetiva. Querer
traer el conocimiento a que se dé en sí mismo con evidencia y, así, ver la esencia de su obra no significa
deducir, inducir, ni calcular; no significa inferir con fundamento, a partir de cosas ya dadas o que valen por
dadas, nuevas cosas. (p. 46)
B) SEGUNDO GRADO DE LA CONSIDERACIÓN FENOMENOLÓGICA
1] Ante todo, la cogitatio cartesiana misma precisa de la reducción fenomenológica. El fenómeno
psicológico en la apercepción y la objetivación psicológicas no es realmente un dato absoluto, sino que sólo
lo es el fenómeno puro, el fenómeno reducido. El yo que vive, este objeto, el hombre en el tiempo mundanal,
esta cosa entre las cosas, no es dato absoluto alguno; luego tampoco lo es la vivencia como vivencia de él.
Abandonamos definitivamente el suelo de la psicología, incluso el de la psicología descriptiva. (p. 47)
*Se reduce la pregunta originaria: «¿Cómo puedo yo, este hombre, alcanzar certeramente en mis vivencias
un ser en sí fuera de mí?»; en lugar de esta pregunta, “surge ahora la cuestión fundamental pura: ¿cómo
puede el fenómeno puro de conocimiento alcanzar certeramente algo que no le es inmanente? ¿Cómo puede
el conocimiento (que se da en sí mismo absolutamente) alcanzar certeramente algo que no se da en sí
mismo? Y ¿cómo puede comprenderse este alcanzar?” (p. 47)
*A un tiempo, se reduce el concepto de la inmanencia ingrediente. Ya no significa, a la vez, la inmanencia
real, la inmanencia en la conciencia del hombre y en el fenómeno psíquico real. (p. 47)
2] Si ya tenemos los fenómenos intuitivos, parece que tenemos también ya una fenomenología, una ciencia
de estos fenómenos. Pero, tan pronto como la comenzamos, notamos una cierta angostura: el campo de los
fenómenos absolutos – tomados éstos en su singularidad – no parece satisfacer suficientemente nuestras
intenciones. ¿Qué han de suministrarnos las intuiciones singulares, por más seguramente que nos traigan a
darse en sí mismas cogitationes? (p. 47)
*Es claro que, sobre la base de estas intuiciones, pueden emprenderse operaciones lógicas, se puede
comparar, diferenciar, traer bajo conceptos, predicar; aunque tras todo ello hay, después, nuevos objetos.
Esto no debe aceptarse sin más, es necesario reflexionar el asunto de “cómo hayan de poder hacerse en este
terreno averiguaciones universalmente válidas”. (p. 47)
*Emerge, entonces, la ABSTRACCIÓN IDEATIVA: Nos da ella objetos universales inteligibles, especies,
esencias; y, así, parece que queda dicha la palabra salvadora, pues buscamos, efectivamente, claridad
intuitiva acerca de la esencia del conocimiento. El conocimiento pertenece a la esfera de las cogitationes;
luego tenemos que elevar intuitivamente a la conciencia de lo universal objetos universales de esta esfera, y
vendrá a ser posible una doctrina de la esencia del conocimiento (pp. 47-48)
*La «existencia» de la cogitatio está garantizada por su darse en sí misma absolutamente, por su carácter de
dato de la evidencia pura. Siempre que tengamos evidencia pura, puro mirar y captar un objeto, directamente
y en sí mismo, tendremos los mismos derechos, la misma incuestionabilidad -----→ Este paso nos entrega un
nuevo objeto como dato absoluto: la esencia. -----→ Los actos lógicos que reciben expresión en el acto de
enunciar sobre la base de lo visto -----→ Resultan ahora el campo de los enunciados sobre las esencias, o de
las situaciones objetivas genéricas, dadas en el ver puro; que al principio no se distinguían de los datos
universales aislados (p. 48).

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3] ¿Tenemos, así, ya todo? ¿Tenemos perfectamente delimitada la fenomenología y tenemos la clara
evidencia de estar en posesión de cuanto necesitamos en la crítica del conocimiento? ¿Y tenemos claridad
acerca de los problemas que hay que resolver? No. (p. 48)
*El paso que hemos dado nos lleva más allá. En primer lugar, nos hace patente que la inmanencia ingrediente
es sólo un caso especial del concepto, más extenso, de la inmanencia en general (y lo mismo la trascendencia
como lo no-ingrediente, respecto de la trascendencia en general). Esto dificulta la comprensión de que lo
absolutamente dado y lo inmanente en el sentido de ingrediente SEAN LO MISMO. Es decir,
*El conocimiento de lo universal es algo singular; es siempre un instante en la corriente de la conciencia. Pero
lo universal mismo que está ahí dado en la evidencia no es cosa alguna singular, sino, precisamente, un
universal y, por tanto, algo trascendente en el sentido de no-ingrediente. (p. 48)
*Determinación precisa, profunda y clara de la REDUCCIÓN FENOMENOLÓGICA: No es: «exclusión de lo
trascendente como no-ingrediente» (por ejemplo, en sentido empírico-psicológico), sino: «exclusión de lo
trascendente en general como algo existente que hay que admitir», o sea, de todo cuanto no es dato
evidente en el auténtico sentido, dato evidente del ver puro. (p. 48) Es decir:
*Quedan excluidas (y aceptadas sólo como «fenómenos») las vigencias o las realidades derivadas en las
ciencias por inducción o deducción a partir de hipótesis, hechos o axiomas; e igualmente queda en suspenso,
desde luego, todo recurso a cualquier «saber», a cualquier «conocimiento». (p. 48)
*La investigación ha de mantenerse en el puro ver, sin limitarse a lo inmanente ingrediente. Así, pues, ahora
está caracterizado este campo. Es un campo de conocimientos absolutos, para el que quedan en la indecisión
el yo, y el mundo, y Dios, y las multiplicidades matemáticas y cuantos objetos de las ciencias haya.
Conocimientos que no son dependientes de todas estas cosas; que valen lo que valen, tanto si respecto de
aquéllas se es escéptico, como si no. (p. 49)
*Pero el fundamento de todo es la captación del sentido del dato absoluto, de la absoluta claridad del estar
dado, que excluye toda duda que tenga sentido. En una palabra: la captación del sentido de la evidencia
absolutamente intuitiva, que aprehende su objeto en sí mismo. En cierto modo, en el descubrimiento de ella
estriba la significación histórica de la meditación cartesiana sobre la duda (p. 49)

C. TERCER GRADO DE LA CONSIDERACIÓN FENOMENOLÓGICA

*Emergen nuevas interrogantes: ¿Hasta dónde alcanza el ámbito de lo que está en sí mismo dado? ¿Está
encerrado en los límites del darse de la cogitatio y de las ideaciones que la captan genéricamente? De lo
que se ha reflexionado, el proceso que se desprende es el siguiente:

*Se lleva a cabo una reflexión; -→ se vuelve la mirada a los propios actos; -→se dejan en vigencia sus
contenidos ingredientes, tal como son, sólo que en reducción fenomenológica (ésta parece ser la única
dificultad); y, -→ a continuación, naturalmente, no hay sino que elevar lo intuido a la conciencia de lo
universal. (p. 50)
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*Se muestra, sin embargo, que propiamente no tiene ningún sentido hablar de cosas que existen
sencillamente y que sólo necesitan ser vistas; sino que ese «existir sencillamente» son ciertas vivencias de
estructura específica y cambiante; que existen la percepción, la fantasía, el recuerdo, la predicación, etc., y
que en ellas no están las cosas como en un estuche o un recipiente, sino que en ellas se constituyen las cosas,
las cuales no pueden en absoluto encontrarse como ingredientes en aquellas vivencias. (p. 51)
*En la esfera de la reducción fenomenológica: “…las cosas son y están dadas en sí mismas en el fenómeno y
merced al fenómeno. Son o valen, ciertamente, como individualmente separables del fenómeno, en la
medida en que no importa el fenómeno (la conciencia de estar dadas) singular; pero esencialmente son
inseparables de él. Muéstrase, pues, por todas partes esta admirable correlación entre el fenómeno de
conocimiento y el objeto de conocimiento. (p. 51)
*La fenomenología del conocimiento es ciencia de los fenómenos cognoscitivos en este doble sentido:
ciencia de los conocimientos como fenómenos, manifestaciones, actos de la conciencia en que se exhiben,
en que se hacen conscientes, pasiva o activamente, tales o cuales objetos; y, por otra parte, ciencia de estos
objetos mismos en cuanto que se exhiben de este modo (p. 52)
*La palabra «fenómeno» tiene dos sentidos a causa de la correlación esencial entre el aparecer y lo que
aparece. [...] quiere propiamente decir «lo que aparece» y, sin embargo, se aplica preferentemente al
aparecer mismo, al fenómeno subjetivo (si se permite esta expresión que induce a ser tergiversada en sentido
burdamente psicológico). (p. 52)

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