Normativa Diocesana de Sacramentos
Normativa Diocesana de Sacramentos
PRESENTACIÓN
El presente documento, elaborado y discutido por una comisión nombrada y presidida por S. E.
Mons. Bertram Viktor Wick Enzler, Obispo de la Diócesis de Santo Domingo en Ecuador, recoge la
legislación diocesana con respecto a la celebración de los sacramentos, así como las directrices
para el mejor manejo administrativo de las parroquias, y los lineamientos para un acertado
funcionamiento, a nivel diocesano y parroquial, de las distintas pastorales prioritarias y
transversales que conforman nuestro plan pastoral.
En no pocas oportunidades, hemos escuchado a los fieles quejarse por las diferencias que
se presentan entre una parroquia y otra, e incluso entre un sacerdote y otro, debido a que
alguno permite ciertas cosas y otro las restringe enérgicamente. No siempre se trata de
rigidez o laxitud, ni de amplitud o testarudez, sino más bien de la ausencia de una
legislación clara, que obstruye el empleo de un lenguaje común, por lo que era urgente
determinar una normativa que regule y ordene la administración sacramental y nos
permita trabajar en comunión.
Menos que antes, pero seguimos viendo, no sin tristeza, los grandes esfuerzos que un
nuevo párroco debe hacer al recibir una parroquia sin un pequeño fondo parroquial o con
deudas no canceladas o proyectos inconclusos o con una casa cural casi vacía. Administrar
los bienes de la parroquia, no deja de ser una tarea tremendamente delicada y de enorme
responsabilidad, por lo que era preciso generar herramientas y directrices claras que
puedan ayudar a los párrocos a llevar a cabo, lo mejor posible, esta dura función.
La gran mayoría de los encargos pastorales a nivel diocesano, son asumidos con mucho
entusiasmo e ilusión. En algunos casos, las pastorales han logrado crear alguna estructura
que facilita la continuación de los procesos, en otros casos, tan solo se arranca con las
1
buenas intenciones de sus responsables. Por ello, junto al plan pastoral, era necesario
establecer unos lineamientos que orienten el quehacer de cada pastoral a nivel diocesano,
así como también a nivel parroquial.
Estas motivaciones, están enmarcadas dentro de otra, más bien de orden pedagógico, pues al
carecer de unos lineamientos, normativas y directrices diocesanas, la mayoría de los sacerdotes -
dando lo mejor de cada uno, por supuesto-, han ido aplicando, bien la instrucción dada por los
párrocos que tuvieron la paciencia para enseñarles cuando fueron vicarios parroquiales, bien lo
que aprendieron por su cuenta o preguntando a algún sacerdote, con mayor experiencia, de una
manera más empírica o autodidacta.
Así, en respuesta a esto, frente al cómo se deben realizar los diversos procedimientos y para que
los mismos sean llevados de manera similar en todo el territorio, se ha creado este vademécum,
de modo que, sea una herramienta de consulta frecuente, sin desconocer que siempre surgirán
cosas y casos, para los que se deban buscar respuestas a otro nivel. Es decir, pretende ser una guía
clara que le ayude, fundamentalmente al Párroco, de manera efectiva en su ejercicio ministerial.
Indudablemente también se busca que los que vienen detrás, caminando en su formación hacia el
presbiterado, vayan aprendiendo y asumiendo este conjunto de directrices que, les servirán luego
para un mejor desempeño en su ministerio pastoral.
P. Galo Robalino E.
VICARIO GENERAL
2
CAPÍTULO I
1.1.1. El bautismo debe hacerse en el templo parroquial, el cual debe disponer de un lugar
apropiado para la pila bautismal.
1.1.2. Puede realizarse en las capillas debidamente constituidas y erigidas con la aprobación
de la autoridad.
1.1.3. No puede realizarse en los santuarios, ni en casas, ni en cualquier establecimiento
particular, aunque se disponga de espacios acomodados comercialmente para este fin,
pues no son destinados al culto legítimo, ni tienen autorización para ello.
1.1.4. Únicamente en caso de muerte, y guardando lo que pide el derecho eclesiástico,
podría bautizarse en hospitales o casas.
3
1.3.1.2. Para quienes no han recibido el bautismo entre 14 y 17 años, deberán hacer el
primer nivel de la confirmación, luego de finalizar el año, podrán recibir el
bautismo y harán su primera comunión, pero esperarán un año más de
preparación para celebrar su confirmación.
1.3.1.3. Para quienes, siendo mayores de 18 años, no han recibido ninguno o alguno
de los sacramentos de iniciación cristiana, se debe dar una preparación de no
menos de 30 catequesis de 60 minutos.
1.3.1.4. Para quienes van a contraer matrimonio, y no han recibido uno o para todos
los sacramentos de iniciación cristiana, la preparación debe ser no menos de
15 encuentros de 60 minutos.
1.4.1. No debe recibir el bautismo un adulto que, viviendo en unión de hecho o en unión
civil, no tenga fecha establecida para su matrimonio eclesiástico en un máximo de 15
días.
1.4.2. La fecha más adecuada para recibir el sacramento del bautismo de las personas
adultas es la Vigilia de Pascua.
1.4.3. No se debe privar del sacramento del bautismo a los niños, por la condición de los
padres, es decir, no rige como requisito para poder otorgar el sacramento, el que
estos deban ser casados eclesiásticamente.
1.5.1. Los padrinos deben cumplir con las indicaciones prescritas por el derecho eclesiástico.
De ellos se espera, ya que pueden elegirse, un testimonio claro de vida cristiana y
sacramental.
1.5.2. El derecho afirma que: “en la medida de lo posible debe haber padrino o madrina”,
pero en un caso excepcional puede realizarse el sacramento sin padrino.
1.5.3. Cuando los papás expresan su deseo de que, una persona no católica o incluso una
persona de dudosa reputación, sea “padrino o madrina”, NO PUEDEN SER PADRINOS,
pero se les podría permitir ser TESTIGOS.
4
1.7. Acerca del registro:
1.7.1. Los libros de bautismo deben llevarse de modo ordenado, en secuencia numérica y en
lo posible con un índice.
1.7.2. No puede faltar la firma del párroco en ningún acta.
1.7.3. Al pie de la nota marginal (no en la nota marginal) deben registrarse sin demora las
notificaciones que llegasen de aquel fiel (varón o mujer), contrajo matrimonio, hizo
votos perpetuos o recibió el orden sagrado, etc.
1.7.4. También debe registrase el cambio de apellidos o nombres si fuera el caso.
1.7.5. Cuando se celebra en una capilla (debidamente erigida y con el permiso del párroco)
debe registrarse en la parroquia a la que territorialmente pertenece.
1.7.6. En ningún otro lado que no sea el despacho parroquial, pueden conservarse registros
de bautismo.
5
parroquia donde se encuentra registrada su acta de bautismo y solicitar al
párroco el cambio.
1.9.2.2. El párroco debe solicitarle a la persona interesada el acta íntegra del registro
civil donde se encuentra la resolución del cambio de nombre o apellido.
1.9.2.3. Con el documento de la partida íntegra el párroco debe registrar fuera del
espacio de la nota marginal el nuevo nombre o apellido conforme a la
resolución del registro civil.
1.9.2.4. A partir de ese momento se comienza a emitir todos los posteriores
certificados de bautismo con el nuevo nombre o apellido.
6
2. SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN
2.3.Acerca de la preparación:
2.3.1. Terminada la primera comunión se debe dar el curso de año bíblico y, posterior a él,
los dos niveles que duran un año lectivo cada nivel.
2.3.2. Para quienes, siendo mayores de 18 años, no han recibido el sacramento de la
confirmación, se debe dar una preparación de no menos de 30 catequesis de 60
minutos.
2.3.3. Para quienes van a contraer matrimonio, y no han recibido la confirmación, la
preparación debe ser no menos de 15 encuentros de 60 minutos.
2.4.1. No debe darse la confirmación a adultos que viviendo en unión de hecho o civil, no se
hayan preparado también para recibir el sacramento del matrimonio y que esté
separada y confirmada su fecha de matrimonio para un tiempo no mayor de 15 días 1.
2.4.2. No debe darse sin la debida preparación conforme se lo indica en el 2.3.
2.4.3. La confirmación debe hacerse siempre dentro de la santa misa.
1
Decreto sobre las “Normas con respecto de la confirmación de católicos adultos” dado el 1 de marzo de
2017.
7
2.4.4. Deben revisarse las notas y disposiciones que se han establecido en el folleto “Liturgia
de Confirmación”, que se entrega a quienes van a recibir este sacramento, para la
correcta celebración del rito de la confirmación.
2.4.5. La edad establecida para recibir el sacramento de la confirmación en la Diócesis es de
no menos de 13 años.
2.4.6. En el caso de personas no bautizadas mayores de 18 años, que se les hace el
bautismo, deben recibir también la confirmación y acercarse al banquete eucarístico
en la misma celebración, para lo cual el párroco deberá pedir la delegación pertinente
al Señor Obispo.
2.4.7. Según un calendario que se presentará cada año, en la Catedral, el Señor Obispo
conferirá el sacramento de la confirmación, para quienes se hayan preparado
conforme a las indicaciones.
8
2.8.1.2. Las partidas supletorias las debe hacer el párroco o en su defecto el vicario
parroquial y no un laico.
2.8.1.3. Para realizar una partida supletoria bastaría un testigo, o la misma persona
quien(es) bajo juramento certifique(n) que fue confirmado.
9
3. SACRAMENTO DE LA EUCARISTÍA
3.2.1. Para recibir la primera comunión deben haber concluido toda la preparación prevista
en la Diócesis. Los niños deben tener por lo menos 9 años.
3.2.2. Las primeras comuniones deben hacerse alrededor de la finalización del año lectivo
escolar.
3.2.3. El Santísimo Sacramento, no debe exponerse si no hay cierta seguridad de estar
acompañado. Debe por lo tanto exponerse, en lo posible, el tiempo que pueda
garantizarse su adoración.
3.2.4. Para consagrarse como adoradores del Santísimo Sacramento y formar parte de esta
Fraternidad que se agrupa en cada parroquia, deben haber concluido los tiempos de
preparación. La consagración se hará en la fiesta de Corpus Christi.
3.3.1. Para realizar la primera comunión deben hacer tres años de preparación que inician a
los 7 años, donde la capacidad de los niños lo permitan.
10
3.3.2. La preparación para mayores de edad que por un motivo dado no pudieron hacer su
primera comunión en el tiempo correspondiente, podrían hacerlo al terminar 30
encuentros de 60 minutos cada uno.
3.3.3. Para las personas que van a contraer matrimonio y no han hecho los sacramentos de
iniciación cristiana, o en este caso, la primera comunión debe(n) prepararse en las
parroquias por lo menos en 15 encuentros de 60 minutos.
3.3.4. Para ser parte de la Fraternidad del Santísimo, es decir, adoradores cofrades en las
parroquias, los fieles han de prepararse conforme a las disposiciones diocesanas, a
saber, un año para adoradores centinelas, otro más para adoradores siervos y un
tercero para apóstoles adoradores.
3.5.1. El estipendio por intención de misa, está establecida por la curia diocesana.
3.5.2. El sacerdote que aplica la intención, goza del estipendio, cuando es intención única.
3.5.3. Para las intenciones acumuladas la ofrenda es voluntaria, por lo que no aplica el 3.5.1.
y 3.5.2.
3.5.4. En el caso de celebrar eucaristía con intenciones acumuladas, el que preside recibirá
únicamente el valor del estipendio que se ha fijado por la curia y lo restante (si lo
hubiera) entrará al fondo parroquial.
3.5.5. El párroco debe celebrar la misa pro-populo.
3.5.6. Debe llevarse un libro de intenciones en cada parroquia, el mismo que será revisado
en la visita canónica.
3.5.7. Las intenciones que son dadas por la curia, deben reportarse mensualmente por
escrito a la misma curia, sobre su celebración.
11
4. SACRAMENTO DE LA PENITENCIA
4.2.1. Procúrese establecer un horario claro, visible a la comunidad, no menor a dos horas
semanales y de conocimiento de los fieles para recibir confesiones en la Iglesia.
4.2.2. Acentúese la invitación para confesarse en tiempos de adviento y cuaresma.
4.2.3. No debe darse la primera comunión sin haber celebrado primero el sacramento de la
penitencia.
4.3.1. Requisito indispensable para una buena confesión es hacer el examen de conciencia.
4.3.2. Asegúrese el párroco o en su defecto los catequistas de mayor experiencia, instruir
debidamente para un correcto examen de conciencia, especialmente a quienes por
primera vez van a confesarse.
12
4.6. Acerca del estipendio:
4.6.1. No debe pedirse a los fieles ningún tipo de ofrenda o estipendio por la celebración de
este sacramento.
4.6.2. Cuando un sacerdote colabora en una parroquia confesando, ya sea previo a las
primeras comuniones, o en celebraciones penitenciales por tiempos especiales, o en
retiros espirituales, etc., reciba de parte de quien le invita (no de los fieles) una
ofrenda libre.
13
5. SACRAMENTO DE LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS
5.2.Recomendaciones:
5.2.1. Se recomienda llevar un registro de las personas que siendo fieles de la parroquia han
recibido el sacramento para acompañarlos debidamente en su situación de
enfermedad.
5.2.2. Se recomienda un acompañamiento cercano por parte del párroco o en su defecto por
los ministros laicos para la atención de los enfermos y ancianos, los que deberán
informar al párroco sobre la evolución del fiel atendido.
5.3.1. No debe pedirse a los fieles ningún tipo de ofrenda o estipendio por la celebración de
este sacramento.
14
6. SACRAMENTO DEL MATRIMONIO
6.1.1. Los matrimonios deben hacerse en la Iglesia parroquial de uno de los contrayentes.
6.1.2. Con permiso del párroco pueden hacerlo en otra parroquia que no sea la propia.
6.1.3. Está prohibido celebrar matrimonios en los santuarios y oratorios, pues la finalidad de
los mismos es la de dispensar, a lugareños y peregrinos, los sacramentos de la
penitencia y la eucaristía.
6.1.4. A su vez, se prohíbe celebrar matrimonios en los centros de eventos, recreación o
entretenimiento, aunque tengan acondicionados espacios para “celebraciones
religiosas”, que no son lugares de culto, sino de comercio, así como tampoco en casas
o propiedades particulares, pues todo sacramento es de carácter público.
6.2.1. Los novios deben hacer el curso pre-matrimonial en las parroquias, con una duración
de cinco charlas, siguiendo los temas del libro “Unidos en el Señor” de Mons. Pozo.
6.2.2. Si los novios o alguno de ellos no han recibido uno de los sacramentos de iniciación
cristiana, debe(n) prepararse en las parroquias por lo menos en 15 encuentros de 60
minutos.
6.2.3. Después de esta preparación, para poder recibir el sacramento de la confirmación
antes del matrimonio, el Párroco deberá solicitar por escrito, la debida delegación al
Señor Obispo, para que sea él mismo Párroco quien lo confirme. En el escrito deben
indicarse los nombres de quienes lo recibirán.
6.2.4. La celebración del sacramento de la confirmación por delegación de uno o de ambos
novios debe hacerse en celebración anterior al matrimonio, no dentro de la
celebración del matrimonio.
6.2.5. El párroco debe procurar un acompañamiento a los novios, un diálogo fructuoso y la
confesión previa al sacramento.
15
6.3.4. Deben completarse todos los documentos que se requieren.
6.3.5. En ningún caso debe eximirse del certificado del matrimonio civil o de situaciones que
primero deben resolver en el campo civil, antes de contraer matrimonio eclesiástico.
6.3.6. En el caso de matrimonio secreto debe pedirse la autorización al Obispo.
6.3.7. A la forma de tratar el expediente:
16
6.3.7.1.8. Así mismo, el acuse de recibo, que indica que ya se ha registrado el
matrimonio en las parroquias de bautismo, también debe hacerse
constar en el expediente.
6.4.1. De edad:
6.4.1.1. En la diócesis no se da dispensa de edad, por lo que para que puedan contraer
matrimonio, se debe esperar a la edad de 18 años para el varón y 16 para la
mujer (como lo establece para la licitud la CEE). Se ruega encarecidamente
que se motive apelando a la necesaria madurez que se debe tener para
realizar este compromiso de vida.
6.4.2. De Consanguinidad:
6.4.3.1. En el caso de los matrimonios mixtos (es decir, entre una parte católica y otra
que es cristiana no-católica), el párroco debe hablar con la parte bautizada
para que declare que está dispuesta a evitar cualquier peligro de apartarse de
la fe y prometa que hará todo lo posible para que la prole sea bautizada y
educada en la fe católica y así lo firme en el formato de la Diócesis llamado
“Declaraciones y promesas” (ver anexo).
6.4.3.2. El párroco debe informar a la parte no católica para que conste que es
consciente de esta obligación de la parte católica.
6.4.3.3. Una vez hecho esto, el párroco dirige al Señor Obispo la carta pidiendo la
debida licencia para la licitud del matrimonio, siguiendo el formato de la curia
(ver anexo), adjuntando el documento que registra las promesas de la parte
católica y el conocimiento de ellas de la parte no católica.
6.4.3.4. En el caso de la disparidad de culto (es decir, entre una parte católica y otra no
cristiana) se procese del mismo modo que en el caso del matrimonio mixto,
17
solamente pidiendo en este caso la dispensa para la validez del matrimonio
dispar y no la licencia, siguiendo los formatos de la curia (ver anexo).
18
CAPÍTULO II
ADMINISTRACIÓN ECONÓMICA
1. FUNDAMENTOS DOCTRINALES
1.1.1. “No parece bien que nosotros abandonemos la Palabra de Dios por servir a las mesas.
Por tanto, hermanos, busquen entre ustedes a siete hombres de buena fama, llenos
de Espíritu Santo y sabiduría, y los nombraremos para este cargo; mientras que
nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la Palabra”. (Hch. 6,2-4).
1.2.1. “En toda parroquia ha de haber un consejo de asuntos económicos, que se rige,
además por las normas que haya establecido el Obispo diocesano, y en el cual los
fieles, elegidos según esas normas, prestan su ayuda al párroco en la administración
de los bienes de la parroquia, sin perjuicio de lo que prescribe el c. 532.” (CIC 537).
1.2.2. “El párroco representa a la parroquia en todos los negocios jurídicos, conforme a la
norma del derecho; debe cuidar de que los bienes de la parroquia se administren de
acuerdo con la norma de los cc. 1281-1288” (CIC 532).
1.2.3. “Antes de que los administradores comiencen a ejercer su función: 1. deben prometer
mediante juramento ante el Ordinario o su delegado, que administrarán bien y
fielmente; 2. hágase inventario exacto y detallado, suscrito por ellos, de los bienes
inmuebles, de los bienes muebles tanto preciosos como pertenecientes de algún
modo al patrimonio cultural, y de cualesquiera otros, con la descripción y tasación de
los mismos; y compruébese una vez hecho; 3. consérvese un ejemplar de este
inventario en el archivo de la administración, y otro en el de la Curia; anótese en
ambos cualquier cambio que experimente el patrimonio” (CIC 1283).
1.2.4. “Todos los administradores están obligados a cumplir su función con la diligencia de
un buen padre de familia (CIC 1284§1).
1.2.5. “Deben por tanto: 1. vigilar para que los bienes encomendados a su cuidado no
perezcan en modo alguno ni sufran daño, suscribiendo a tal fin, si fuese necesario,
contratos de seguro; 2. cuidar de que la propiedad de los bienes eclesiásticos se
asegure por los modos civilmente válidos; 3. observar las normas canónicas y civiles,
las impuestas por el fundador o donante o por la legítima autoridad, y cuidar sobre
todo de que no sobrevenga daño para la Iglesia por inobservancia de las leyes civiles;
4. cobrar diligente y oportunamente las rentas y producto de los bienes, conservar de
modo seguro los ya cobrados y emplearlos según la intención del fundador o las
19
normas legítimas; 5. pagar puntualmente el interés debido por préstamo o hipoteca, y
cuidar de que el capital prestado se devuelva a su tiempo; 6. con el consentimiento del
Ordinario, aplicar a los fines de la persona jurídica el dinero que sobre del pago de los
gastos y que pueda ser invertido productivamente; 7. llevar con orden los libros de
entradas y salidas; 8. hacer cuentas de la administración al final de cada año; 9.
ordenar debidamente y guardar en un archivo conveniente y apto los documentos e
instrumentos en los que se fundan los derechos de la Iglesia o del instituto sobre los
bienes; y, donde pueda hacerse fácilmente, depositar copias auténticas de los mismos
en el archivo de la curia” (CIC 1284§2).
1.2.6. “Se aconseja encarecidamente que los administradores hagan cada año presupuesto
de las entradas y salidas; y se deja al derecho particular preceptuarlo y determinar con
detalle el modo de presentarlo” (CIC 1284§3).
1.2.7. “Los administradores de bienes: 1. en los contratos de trabajo y conforme a los
principios que enseña la Iglesia, han de observar cuidadosamente también las leyes
civiles en materia laboral y social; 2. deben pagar un salario justo y honesto al personal
contratado, de manera que éste pueda satisfacer convenientemente las necesidades
personales y de los suyos (CIC 1286).
1.2.8. “Los administradores rindan cuentas a los fieles acerca de los bienes que éstos
entregan a la Iglesia, según las normas que determine el derecho particular (CIC
1284§2).
1.2.9. “Los administradores no deben incoar un litigio en nombre de una persona jurídica
pública, ni contestar a la demanda en el fuero civil, sin haber obtenido licencia del
Ordinario propio dada por escrito” (CIC 1288).
2. NORMATIVA DIOCESANA
2.1.1. El Administrador de la parroquia es EL PÁRROCO. Éste debe regirse por las normas que
se establecen el Código de Derecho Canónico (CIC 1280-1288), que pueden resumirse
en:
2.1.1.1. Elaborar el presupuesto anual parroquial, el mismo que recoge todo lo
administrativo, pastoral y de subsistencia y luego presentarlo al Consejo
Económico para recibir indicaciones y sugerencias.
2.1.1.2. Llevar el control mensual y anual de los ingresos y egresos parroquiales, junto
con sus respectivos respaldos, y asegurar su debido archivo.
2.1.1.3. Elaborar y conservar actualizado el inventario de bienes parroquiales.
2.1.1.4. Vigilar por la conservación, mantenimiento y buen uso de los bienes de la
parroquia.
20
2.1.1.5. Contratar al personal y asegurarlo debidamente. Pagar justamente lo
acordado y en el tiempo adecuado.
2.1.1.6. Asegurar que la parroquia tenga su RUC, pues es obligatorio tenerlo, y realizar
las declaraciones que rigen en la ley tributaria.
2.1.1.7. Entregar una copia del RUC a la administración diocesana.
2.1.1.8. Cancelar a tiempo los impuestos prediales, los seguros de salud o del vehículo,
etc.
2.1.1.9. Rendir cuentas al Señor Obispo de su administración, a través de balances
anuales, o cuando él se lo solicite.
2.1.1.10. Presentar al Señor Obispo para su aprobación los proyectos de reformas,
cambios o innovaciones en su jurisdicción parroquial si sobrepasa el monto
fijado por el Señor Obispo.
2.1.1.11. Realizar, cuando ha sido nombrado como nuevo párroco, el respectivo
cambio de representación legal de la parroquia ante el SRI, en un plazo no
mayor de 30 días luego de la fecha de su nombramiento.
2.2.1.1. Asesorar, sugerir, aconsejar al párroco acerca de los temas económicos y/o
administrativos.
2.2.1.2. Colaborar con el párroco en la administración de la parroquia, en los asuntos
que él estime conveniente.
2.2.1.3. Promover actividades de recaudación de fondos.
2.2.1.4. Sus funciones son estrictamente consultivas y no deliberativas.
21
2.2.3.3. Deben distinguirse por sus virtudes cristianas, su fe, su buena fama, su
honestidad y deben vivir en paz con la Iglesia.
2.2.3.4. Deben ser nombrados por el Párroco.
2.2.3.5. Deben tener conocimientos básicos sobre manejos contables o
administrativos, si no todos, por lo menos alguno(s).
2.2.6.1. Los miembros del Consejo Económico serán designados de forma ordinaria por
un período de dos (2) años.
2.2.7.1. Los miembros del Consejo cesan en sus funciones al culminar el tiempo de dos
años para el que fueron elegidos, salvo que haya expresa voluntad del Párroco
de prolongar a uno o varios o a todos a otro (s) período (s).
2.2.7.2. El Consejo cesa con la remoción del Párroco a otra parroquia. En tal caso, los
miembros del Consejo se presentarán al nuevo Párroco, le harán entrega de
un informe escrito de su trabajo, junto con los libros o documentos o cuentas
que tengan en su poder, si es que lo tuvieran. A juicio del nuevo Párroco estará
su ratificación en Consejo o el cambio de sus miembros.
2.2.7.3. Un miembro del Consejo podría ser removido en cualquier momento por el
Párroco, debido a que, a criterio suyo, pueda éste interferir negativamente o
perjudicar el desarrollo económico o ir en perjuicio del buen funcionamiento
del Consejo o de la administración parroquial.
2.2.7.4. Un miembro del Consejo podría ser removido en cualquier momento por el
Párroco por dar muestras de deshonestidad, falta de claridad o transparencia
e incluso negligencia en las tareas encomendadas, sembrando dudas o
incertidumbre en el Párroco, en el Consejo o en la Comunidad Parroquial.
22
La Directiva del Consejo es:
2.3.1.1. El Presidente: Es el Cura Párroco, que es el Administrador de los bienes
parroquiales.
2.3.1.2. El Tesorero: Es el delegado del Consejo Económico al Consejo de Pastoral.
2.3.1.3. El Secretario.
2.3.1.4. Los Vocales: En el caso de que sean más de dos los laicos (cfr. No. 2.1.2.2.), los
restantes estarán en la directiva en calidad de vocales.
2.3.2.2.1. Llevar fielmente las actas de las sesiones, así como las
correspondencias recibidas y enviadas por el Consejo.
2.3.2.2.2. Firmar junto con el Presidente las actas aprobadas por el Consejo.
2.3.2.2.3. Guardar secreto y no dar informaciones sin autorización del
Consejo o de su Presidente.
2.3.2.2.4. Facilitar las convocatorias que el Presidente hace o a su vez el
Obispo.
23
2.3.2.3.5. Con el párroco debe firmar el balance anual de ingresos y egresos
de la parroquia que se entrega a la Curia.
24
este último caso es preferible que la cuenta tenga firma conjunta
del párroco y del tesorero.
2.4.1.3.4. A juicio del párroco, las ofrendas dominicales y/o semanales,
dependiendo su magnitud, podrán ser confiadas a un equipo de
personas, para que, junto con él, se contabilicen y reporten en los
ingresos parroquiales.
2.4.1.3.5. Pueden establecerse cuentas específicas e independientes, pero
dentro de la misma contabilidad general (por ejemplo: Cáritas
Parroquial, librería, etc.) las mismas que deberán llevar anexos de
su manejo.
25
2.4.2.2.3. Todas las parroquias están obligadas a tener RUC, por lo que debe
tomarse en cuenta que cualquier adquisición o pago deberá
facturarse a nombre de la Parroquia, para que se haga su
cancelación con la debida retención, la misma que luego deberá
ser declarada.
2.4.2.2.4. Todo egreso deberá tener su documento de respaldo (factura u
autorización del párroco) y deberá ser debidamente archivado
por meses, durante por lo menos 7 años.
2.5.1.1. El Párroco junto con los miembros del Consejo Económico o por lo menos un
delegado (tesorero o secretario), revisarán año a año los bienes de la
parroquia, los que han de constar en una lista detallada debidamente
archivada.
2.5.1.2. El Párroco saliente, en caso de cambio, deberá revisar junto con el/la
administrador/a diocesano/a, que todo lo inventariado esté a disposición del
nuevo párroco. Con este último de igual forma se hará revisión de inventario y
entrega formal.
26
servicio a la Comunidad. Entregar una Parroquia sin lo necesario en buen
estado o destrozado, es una falta de caridad inmensa por no decir un pecado
grave.
2.5.2.3. Los Párrocos deben tener claro que la mayoría de las cosas que se adquieren
son con fondos gestionados a través de la Parroquia, así que deben
permanecer en la misma Parroquia.
2.5.2.4. Además, los párrocos y/o los Consejos Económicos de cada parroquia, deben
garantizar la entrega los siguientes documentos financieros al nuevo párroco
al ser trasladados de parroquia:
2.5.2.4.1. Contabilidad completa hasta la fecha con el dinero que queda en la
Parroquia.
2.5.2.4.2. Libreta de Ahorro / Cta. Corriente con Chequera.
2.5.2.4.3. Bloques de: factura, retenciones, liquidación de Compras, etc.
2.5.2.4.4. Los pagos de los servicios básicos al día.
2.5.2.4.5. Declaraciones SRI al día, clave y datos del contador.
2.5.2.4.6. Planillas del IESS al día, clave para entrar a la página del IESS.
2.5.2.4.7. Si lo hay, clave de la página del Ministerio de Trabajo.
2.5.2.4.8. Liquidar todo el personal que trabaja en la Parroquia.
2.5.2.4.9. Matrícula y papel de revisión del vehículo al día y el vehículo en
buen estado.
2.5.2.4.10. Entregar todos los sellos de la Parroquia con su respectivo papel
membretado.
2.5.2.4.11. No deberá dejar deudas pendientes a su sucesor.
27
CAPÍTULO III
ADMINISTRACIÓN PASTORAL
1. FUNDAMENTOS DOCTRINALES
1.1.1. “Entonces los apóstoles y los responsables se reunieron para examinar este asunto (…)
Entonces los apóstoles y los responsables, de acuerdo con el resto de la comunidad,
decidieron elegir entre ellos algunos hombres y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé”
(Hch. 15,6.22).
1.2.1. “En la medida que lo aconsejen las circunstancias pastorales, se constituirá en cada
Diócesis un consejo pastoral, al que corresponde, bajo la autoridad del Obispo, estudiar y
valorar lo que se refiere a las actividades pastorales de la diócesis, y sugerir conclusiones
prácticas sobre ellas” (CIC 511).
2. NORMATIVA DIOCESANA
28
2.1.2.4. Da seguimiento y evalúa permanentemente la acción pastoral de forma global
y de cada una de las pastorales específicas, para compartir las problemáticas
pastorales existentes, encontrar respuestas y plantear nuevos desafíos.
2.3.1. El Consejo debe reunirse por lo menos una vez al año (CIC 514§2).
2.3.2. Todos los miembros del consejo lo conforman ad honorem.
2.4.1. El Vicario Episcopal de Pastoral, es nombrado por el Señor Obispo (CIC 476), para que le
ayude en el manejo de la pastoral de conjunto en la Iglesia particular.
2.4.2. El Vicario Episcopal de Pastoral acompañará de forma cercana a todas las pastorales
prioritarias y transversales existentes en la Diócesis, excepto la Pastoral Social, para cuya
área el Señor Obispo nombrará un Vicario Episcopal distinto.
2.4.3. El Vicario Episcopal de Pastoral trabajará de forma cercana con los Decanos de las zonas
pastorales para lograr aterrizar en las parroquias las directivas pastorales dispuestas en la
Diócesis y para acompañar sus procesos.
29
II. CONSEJO PASTORAL PARROQUIAL
1. FUNDAMENTOS DOCTRINALES
1.1.1. “No me eligieron ustedes a mí, sino que yo los elegí a ustedes, y los he puesto para que
vayan y den fruto, y su fruto permanezca; para que todo lo que pidan al Padre en mi
nombre, él se los dé. Esto les mando: Que se amen los unos a otros”. (Jn. 15, 16-17).
1.1.2. “Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me
santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad. Mas no ruego
solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de
ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos
sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste”. (Jn. 17,18-21).
1.1.3. “Ustedes son linaje escogido, sacerdocio regio, nación santa, pueblo adquirido por Dios
para proclamar las hazañas del que les llamó a salir de la tiniebla y a entrar en su luz
maravillosa. Ustedes, que en otro tiempo no eran pueblo, son ahora Pueblo de Dios. (1Pe.
2,9-10).
1.2. Magisterio:
1.2.1. “Las parroquias están llamadas a ser receptivas y solidarias, lugar de la iniciación cristiana,
de la educación y la celebración de la fe, abiertas a la diversidad de carismas, servicios y
ministerios, organizadas de modo comunitario y responsable, integradoras de los
movimientos de apostolado ya existentes, atentas a la diversidad cultural de sus
habitantes, abiertas a los proyectos pastorales y superparroquiales y a las realidades
circunstantes” (Ecclesia in America 41).
30
Iglesia en Ecuador insiste en la creación y en el funcionamiento del Consejo Pastoral en
todas las parroquias (Documento de Santo Domingo).
1.2.3. “La renovación de las parroquias, al inicio del tercer milenio, exige reformular sus
estructuras, para que sea una red de comunidades y grupos, capaces de articularse
logrando que sus miembros se sientan y sean realmente discípulos y misioneros de
Jesucristo en comunión” (Documento de Aparecida 171).
1.3.1. “A juicio del Obispo Diocesano, oído el Consejo Presbiteral, se constituirá en cada
Parroquia un Consejo Pastoral que preside el Párroco y en el cual los fieles, junto con
aquellos que participan por su oficio en la cura pastoral de la parroquia, presten su
colaboración para el fomento de la actividad pastoral” (CIC 536 §1).
1.3.2. “El Consejo Pastoral tiene voto meramente consultivo y se rige por las normas que
establezca el Obispo Diocesano” (CIC 536 §2).
2. NORMATIVA DIOCESANA
31
2.2. Acerca de su composición:
Estará conformado por:
2.2.1. El párroco (presidente nato del Consejo Parroquial).
2.2.2. El Vicario Parroquial, donde lo hubiera.
2.2.3. Los responsables y animadores de las pastorales prioritarias y transversales.
2.2.4. En el caso de las parroquias urbanas o rurales que tengan recintos o capillas podría
incorporarse a un(a) animador(a) por cada capilla o recinto (si no se tiene muchos) o por
sector (en este caso debe dividirse el territorio parroquial por sectores, que agrupen varios
recintos cercanos geográficamente). El número de animadores o coordinadores de zona
no debe pasar de cinco.
2.2.5. Un miembro del Consejo Económico Parroquial para que funja como tesorero.
2.2.6. En las parroquias con muchas capillas o recintos, podrían hacerse pequeños comités
agrupados por localidades cercanas, que podrían funcionar en comunión con el Consejo
de Pastoral de la Sede Parroquial, sin estar necesariamente presentes en las reuniones de
éste, pero sí informados de las disposiciones diocesanas y parroquiales y a su vez,
informando de sus realidades concretas al Párroco.
2.3.1. Los miembros deben tener su residencia dentro del territorio parroquial y debe tener por
lo menos 16 años de edad.
2.3.2. Los miembros del Consejo Parroquial deben distinguirse por sus virtudes cristianas, su fe,
su buena fama, su sabiduría y por su vida en comunión y paz con la Iglesia.
2.3.3. Todos los miembros (responsables y animadores) deben tener el Visto Bueno del Párroco.
2.3.4. La cooperación en el Consejo es desinteresada y honorífica.
32
2.5.1.2. Las dignidades de vicepresidente(a) y de secretario(a), son elegidos de entre
los mismos miembros del Consejo. El tesorero es nombrado por el Consejo
Económico Parroquial con el visto bueno del Párroco.
2.5.1.3. En el caso de existir un Vicario Parroquial, participa del Consejo Pastoral de
forma permanente, cuando el Párroco está presente, sin embargo, en su
ausencia asume la presidencia por tácita delegación del que preside.
33
2.5.2.4.3. Con el Consejo Económico debe recabar fondos para el
financiamiento presupuestario parroquial.
2.5.2.4.4. Tener firma conjunta con la del Párroco (que siempre será el
titular) y firmar con él, en toda cuenta que posea la parroquia.
2.5.2.4.5. Con el párroco debe firmar el balance anual de ingresos y egresos
de la parroquia que se entrega a la Curia.
34
III. PASTORALES ESPECÍFICAS: FUNDAMENTOS Y LINEAMIENTOS
1. PASTORAL DE LA FAMILIA:
1.1.1.1. “Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó,
macho y hembra los creó. Y les bendijo Dios y les dijo: Sean fecundos y
multiplíquense, dominen la tierra y sométanla” (Gn. 1,27-28).
1.1.1.2. “Sean sumisos los unos a los otros en el temor de Cristo. Las mujeres a sus
maridos, como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo
es cabeza de la Iglesia, el salvador del cuerpo. Así como la Iglesia está sumisa
a Cristo, así también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo. Maridos
amen a sus mujeres como Cristo amó a su Iglesia y se entregó a sí mismo por
ella, para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la
palabra, y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni
arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada. Así deben amar los
maridos a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se
ama a sí mismo. (…) Hijos, obedezcan a sus padres en el Señor, porque esto es
justo. Honra a tu padre y a tu madre, tal es el primer mandamiento que lleva
consigo una promesa: para que seas feliz y se prolongue tu vida sobre la
tierra. Padres, no exasperen a sus hijos, sino fórmenlos más bien mediante la
instrucción y la corrección según el Señor” (Ef. 5,21-28.6,1-4).
1.1.2. Magisterio:
1.1.2.1. “Iluminada por la fe que le da a conocer toda la verdad acerca del bien
precioso del matrimonio y de la familia y su significado más profundo, una vez
más la Iglesia siente el deber de anunciar el Evangelio, que es la "buena
noticia" a todas las personas sin excepción, en particular, a todos aquellos que
son llamados al matrimonio y se preparan para él, a todas las parejas casadas
y los padres del mundo. La Iglesia está firmemente convencido de que sólo con
la aceptación del Evangelio son las esperanzas que legítimamente en el
matrimonio y en la familia realiza de manera plena” (Familiaris consortio, 3).
35
1.1.2.2. “En el matrimonio y en la familia de un complejo de relaciones interpersonales
se establece -relación conyugal, paternidad y maternidad, la filiación y la
fraternidad mediante las cuales toda persona humana queda introducida en
la "familia humana" y en la "familia de Dios" que es la Iglesia” (Familiaris
consortio, 15).
1.1.2.3. “La Iglesia sabe que este Evangelio de la vida, recibido de su Señor, tiene un
eco profundo y persuasivo en el corazón de cada persona, creyente e incluso
no creyente, porque, superando infinitamente sus expectativas, se ajusta a
ella de modo sorprendente. Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y
al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin
el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita
en su corazón (cf. Rm 2, 14-15) el valor sagrado de la vida humana desde su
inicio hasta su término, y afirmar el derecho de cada ser humano a ver
respetado totalmente este bien primario suyo. En el reconocimiento de este
derecho se fundamenta la convivencia humana y la misma comunidad
política” (Evangelium Vitae, 2).
1.2.1.1. El Señor Obispo nombrará un sacerdote responsable de esta pastoral, con las
capacidades y disposiciones para el diálogo fructífero, la organización, el
acompañamiento y la formación de los agentes de la pastoral de la familia de
la Diócesis.
1.2.1.2. El Responsable Diocesano será miembro del Consejo Diocesano de Pastoral.
1.2.1.3. El Señor Obispo nombrará, además, un matrimonio que será coordinador en
toda la Diócesis de la Pastoral de la familia.
1.2.1.4. El tiempo como responsable y como matrimonio coordinador, lo estipulará el
Señor Obispo en el documento de su nombramiento.
36
1.2.2.1.2. Además, será quien junto al matrimonio coordinador diocesano,
represente a la Diócesis en el ámbito de la familia ante todos los
organismos regionales, nacionales o internacionales.
1.2.2.1.3. Será la persona directa responsable de la participación de las
familias de la Diócesis en encuentros nacionales y mundiales.
37
además la conformarán los matrimonios coordinadores zonales de las
diversas zonas pastorales.
1.2.3.9. En el caso de que no existan estos últimos (coordinadores zonales) en todas
las zonas pastorales, la pareja coordinadora diocesana, podría incluir, por
pedido expreso y con el aval del responsable Diocesano, a un matrimonio
coordinador de alguna de las parroquias de aquella zona pastoral, para que
represente a la zona en el equipo diocesano.
38
1.2.5.1.2. Estos cursos podrán recorrer las diversas zonas pastorales.
1.2.5.1.3. El curso tendrá una duración de 15 encuentros de 120 minutos,
desarrollados de forma semanal, o bajo otra modalidad, pero
siempre completando la totalidad del tiempo del curso.
1.2.5.1.4. Únicamente en las parroquias se impartirán los cursos pre-
matrimoniales.
1.2.5.1.5. Si en una parroquia no existen agentes que puedan darlo, lo puede
hacer el mismo sacerdote o puede enviarse a las parejas que
recibirán el sacramento del matrimonio a las parroquias donde
exista.
1.2.5.1.6. Para los cursos pre-matrimoniales se usará el libro llamado:
“Unidos en el Señor”, de Mons. Luis Bernardo Pozo, de la Diócesis
de Ambato, que contiene cinco grandes temas: Matrimonio
compromiso con Dios, con el amor, con la vida, con la sociedad y
con la Iglesia. Además de nueve temas complementarios sobre la
educación de los hijos, la regulación de nacimientos, la economía
familiar, etc.
1.2.5.1.7. En la parroquia, el curso pre-matrimonial, debe durar no menos de
5 encuentros de 120 minutos cada uno, en los que se debe
trabajar un tema cada vez.
39
fin, en la oficina de la Pastoral de la Familia en el Centro Diocesano de
Animación Pastoral.
1.2.7.3. Las terapias pueden tener un valor simbólico que deberá ser aprobado por la
autoridad competente y aplicada estrictamente en todos los lugares donde se
desarrollen.
1.2.7.4. En el caso de serias dificultades en la relación matrimonial sacramental, antes
de entrar a un proceso de nulidad, si fuera el caso, la pastoral de la familia
debe ser un agente facilitador de un diálogo y si es posible de la reconciliación.
1.2.9.1. Cada año entre los meses de mayo -con el día de la madre- y junio -con el día
del padre- se celebra el mes de la familia.
1.2.9.2. Durante este mes la Pastoral de la Familia a nivel diocesano facilitará de
material para que las parroquias desarrollen momentos formativos y
celebrativos en referencia al tema familiar y a la importancia de sus
miembros: padres, hijos, abuelos, niños por nacer, etc.
1.2.9.3. Puede proponerse en este mes, la celebración de encuentros zonales de
familias, que suscite una posible vinculación de las mismas a la vida parroquial
y eclesial.
40
2. PASTORAL CATEQUÉTICA:
2.1.1.1. “Así pues hermanos, manténganse firmes y conserven las tradiciones que han
aprendido de nosotros, de viva voz o por carta” (2Tes. 2,15).
2.1.1.2. “Los alabo porque en todas las cosas se acuerdan de mí y conservan las
tradiciones tal como les he transmitido” (1Cor. 11,2).
2.1.2. Magisterio:
41
como el Señor y habiendo dado cumplimiento con la sincera conversión del
corazón, se esfuerza por conocer mejor a ese Jesús a quien él mismo ha
confiado: conocer su "misterio", el reino de Dios anunciado por él, los
requisitos y las promesas contenidas en su mensaje del Evangelio y los
caminos que Él ha trazado a quien quiera seguirle.” (Catechesi Tradendae, 20).
2.2.2.1. Ha de conformarse con los catequistas delegados, uno por cada una de las
zonas pastorales.
42
2.2.2.2. Los delegados serán elegidos de entre los coordinadores de las parroquias de
cada zona pastoral.
2.2.2.3. Sus miembros deben ejercer el oficio catequístico o colaborar con éste de
forma clara.
2.2.2.4. El equipo ha de reunirse con cierta frecuencia para la organización, ejecución
y evaluación de la formación de los catequistas, de los procesos de educación
de la fe, en general, de todo lo programado para cada año.
43
2.2.5. Acerca de las inscripciones para los cursos de catequesis:
2.2.5.1. Las inscripciones para la catequesis no podrán costar en todas las parroquias
más de 7 dólares, valor que incluirá el texto.
2.2.5.2. Junto a las inscripciones, las parroquias que hayan establecido el uso de una
camiseta, deberán cobrarlo aparte y la misma no debe exceder el valor de 5
dólares.
44
2.2.8.3. Para quienes, siendo mayores de 18 años, no han recibido ninguno o alguno
de los sacramentos de iniciación cristiana, se debe dar una preparación de no
menos de 30 catequesis de 60 minutos.
2.2.8.4. Para quienes van a contraer matrimonio, y no han recibido uno o para todos
los sacramentos de iniciación cristiana, la preparación debe ser no menos de
15 encuentros de 60 minutos.
2.2.9.1. Todas las parroquias deben tener la catequesis familiar. Hay muchas formas
de concebir la catequesis familiar. Para nuestra Diócesis, se entiende, como
todos los cursos que, una vez por semana (y máximo cuando hay situaciones
que justifiquen, hasta una vez cada quince días), se deberán impartir a los
padres de familias de los niños que están participando en la catequesis. Dos
momentos se proponen para estas reuniones: El primero, que toque los temas
que se tratan con los niños en la catequesis, para que los papás vayan en
sintonía y les ayuden en su proceso; y el segundo, temas con respecto a la
relación de la pareja o entre padres e hijos, etc. Es decir, una temática que
favorezca el buen ambiente familiar y la construcción de valores humanos y
cristianos en la familia.
2.2.9.2. Para este trabajo con los padres de familia, debe prepararse debidamente a
los catequistas (que sean los de más experiencia, no los más jovencitos), pues
podrían surgir preguntas que convendría sean respondidas por personas con
mayor formación y competencia.
2.2.11.1. Todos los que aspiran a ser catequistas como respuesta a un llamado de
Dios para conducir en el camino de la fe a niños, jóvenes y adultos, deben
prepararse adecuadamente, sabiendo que ésta es una gran responsabilidad.
2.2.11.2. La preparación básica para otorgar oficialmente la licencia para el
ministerio catequístico durará tres años. Cada año deberá el aspirante
culminar un nivel compuesto por cinco materias, las que deberán ser
45
aprobadas tanto por su completa asistencia, como por el satisfactorio
aprendizaje de los contenidos.
2.2.11.3. Cada año la comisión diocesana ofrecerá distintas modalidades y en
diversos centros a lo largo del territorio diocesano, y de forma permanente,
para la realización de estos cursos, a los que los catequistas deberán
inscribirse, aportando un valor simbólico.
2.2.11.4. Toda información de los cursos deberá registrarse en un kardex académico,
que será llevado con esmero por miembros de la comisión o por quienes estos
asignen.
2.2.11.5. Culminado con rigor los tres niveles, recibirá el carné para el ejercicio del
ministerio catequético, en la celebración eucarística correspondiente a la
fiesta del Santo Hermano Miguel (febrero 9), patrono de los catequistas, que
presidirá el Obispo (o quien él delegue), en la Catedral de la Diócesis, el mismo
día de la fiesta o en días cercanos a éste por facilidad de participación.
2.2.11.6. No se establece una edad mínima para quienes desean ser catequistas,
pero se pide a los párrocos, que miren la madurez, el compromiso y la
formación, como elementos de juicio para que puedan irse incorporando en la
tarea catequética.
2.2.11.7. En la parroquia los catequistas deberán reunirse de forma mensual o
bimensual para continuar la formación básica obligatoria ofrecida por la
Diócesis.
2.2.11.8. Los catequistas en la parroquia, deberán organizarse de una forma sencilla
a través de una directiva (coordinador/a, subcoordinador/a, secretario/a,
tesorero/a), que será elegida por votación simple entre todos y sólo podrán
ser elegidos los titulares, no los auxiliares.
2.2.11.9. El coordinador/a de los catequistas participará en el Consejo Pastoral
Parroquial.
46
3. PASTORAL JUVENIL:
3.1.1.1. “Que nadie menosprecie tu juventud. Procura, en cambio, ser para los
creyentes modelo en la palabra, en el comportamiento, en la caridad, en la fe,
en la pureza” (1Tim. 4,12).
47
más generosamente al servicio de las Iglesias locales sus riquezas
carismáticas, educativas y misioneras.
3.1.2.2.3. Proponer a los jóvenes el encuentro con Jesucristo vivo y su
seguimiento en la Iglesia, a la luz del Plan de Dios, que les
garantiza la realización plena de su dignidad de ser humano, les
impulsa a formar su personalidad y les propone una opción
vocacional específica: el sacerdocio, la vida consagrada o el
matrimonio. Durante el proceso de acompañamiento vocacional
se irá introduciendo gradualmente a los jóvenes en la oración
personal y la lectio divina, la frecuencia de los sacramentos de la
Eucaristía y la Reconciliación, la dirección espiritual y el
apostolado.
3.1.2.2.4. Privilegiar en la Pastoral de Juventud procesos de educación y
maduración en la fe, como respuesta de sentido y orientación de
la vida, y garantía de compromiso misionero. De manera
especial, se buscará implementar una catequesis atractiva para
los jóvenes que los introduzca en el conocimiento del misterio de
Cristo, y se buscará mostrarles la belleza de la Eucaristía
dominical, que los lleve a descubrir en ella a Cristo vivo y el
misterio fascinante de la Iglesia.
3.1.2.2.5. Integrar a los jóvenes a la pastoral parroquial y dinamizar la
pastoral de conjunto, para abrir camino y compromiso hacia el
futuro.
3.1.2.2.6. La Pastoral de Juventud ayudará a los jóvenes a formarse, de
manera gradual, para la acción social y política y el cambio de
estructuras, conforme a la Doctrina Social de la Iglesia, haciendo
propia la opción preferencial y evangélica por los pobres y
necesitados.
3.1.2.2.7. Ayudar a los jóvenes a convertirse en los primeros e inmediatos
apóstoles de los mismos jóvenes, ejerciendo el apostolado entre
sí, teniendo en consideración el medio social en que viven.
3.1.2.2.8. Urgir la capacitación de los jóvenes para que tengan
oportunidades en el mundo del trabajo, y evitar que caigan en la
droga y la violencia.
3.1.2.2.9. En las metodologías pastorales, procurar una mayor sintonía entre
el mundo adulto y el mundo juvenil.
3.1.2.2.10. Asegurar la participación de jóvenes en peregrinaciones, en las
Jornadas nacionales y mundiales de Juventud, con la debida
preparación espiritual y misionera, y con la compañía de sus
pastores.
48
3.2.1. Acerca de su Responsable Diocesano y del Coordinador/a diocesano/a:
49
3.2.2.2.1. El/la coordinador/a diocesano/ha llamado/a también Secretario/a
Ejecutivo/a (ad honorem) será el apoyo operativo del responsable
diocesano.
3.2.2.2.2. Será quien coordine las reuniones, desarrolle las cuestiones
prácticas, ejecute las acciones concretas programadas y sirva de
enlace entre el Responsable Diocesano y el equipo de pastoral
juvenil.
50
de enlace entre el mundo juvenil y el mundo adulto de la parroquia y se
convertirá en un apoyo fundamental para la Pastoral Juvenil.
51
3.2.5. Acerca de la JUVOMICA:
52
4. PASTORAL LAICAL:
4.1.1.1. “Pero ustedes son linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo
adquirido, para anunciar las alabanzas de Aquel que les ha llamado de las
tinieblas a su luz admirable; pues ustedes que en un tiempo no eran pueblo y
ahora son pueblo de Dios, de los que antes no se tuvo compasión, pero ahora
son compadecidos” (1Pe. 2,9-10).
4.1.1.2. “Designó el señor a otros 72, y los envió delante de sí, a todas las ciudades y
sitios a donde él iba a ir” (Lc. 10,1).
4.1.2. Magisterio:
4.1.2.1. “Con el nombre de laicos se designan aquí todos los fieles cristianos, a
excepción de los miembros del orden sagrado y los del estado religioso
aprobado por la Iglesia. Es decir, los fieles que, en cuanto incorporados a
Cristo por el bautismo, integrados al Pueblo de Dios y hechos partícipes, a su
modo, de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, ejercen en la Iglesia
y en el mundo la misión de todo el pueblo cristiano en la parte que a ellos
corresponde” (Lumen Gentium, 31).
4.1.2.2. “Si bien en la Iglesia no todos van por el mismo camino, sin embargo, todos
están llamados a la santidad y han alcanzado idéntica fe por la justicia de Dios
(cf. 2 Pe. 1,1)”. (Lumen Gentium, 32).
4.1.2.3. “Las asociaciones del apostolado son muy variadas; unas se proponen el fin
general apostólico de la Iglesia; otras, buscan de un modo especial los fines de
evangelización y de santificación; otras, persiguen la inspiración cristiana del
orden social; otras, dan testimonio de Cristo, especialmente por las obras de
misericordia y de caridad. Entre estas asociaciones hay que considerar
primeramente las que favorecen y alientan una unidad más íntima entre la
vida práctica de los miembros y su fe. Las asociaciones no se establecen para
sí mismas, sino que deben servir a la misión que la Iglesia tiene que realizar en
el mundo; su fuerza apostólica depende de la conformidad con los fines de la
53
Iglesia y del testimonio cristiano y espíritu evangélico de cada uno de sus
miembros y de toda la asociación” (Apostolicam Actuositatem, 19).
4.1.3.1. “Todos los fieles, puesto que participan en la misión de la Iglesias, tienen
derecho a promover y sostener la acción apostólica también con sus propias
iniciativas, cada uno según su estado y condición; pero ninguna iniciativa se
atribuya el nombre de católica sin contar con el consentimiento de la
autoridad eclesiástica” (CIC 216).
54
casos, la autoridad competente se reserva su aprobación o
desaprobación.
4.2.1.2.5. En el caso de que no fuese aprobado, el movimiento deberá
retomar el tema electivo con las indicaciones que le sean dadas
desde la autoridad competente.
4.2.1.2.6. Los directivos de los movimientos deberán presentar el conjunto de
actividades pastorales que se llevarán a cabo en el año, en la
jornada anual de evaluación y programación diocesana.
4.2.1.2.7. Los directivos de los movimientos deberán presentar el informe
económico del año al Señor Obispo con copia el Responsable de
la Pastoral Laical.
4.2.1.2.8. Los movimientos laicos estarán sujetos a cualquier tipo de
intervención por parte de la autoridad eclesiástica, a la entrega
de informes si se los requiriera, etc.
4.2.1.2.9. Los movimientos laicos podrán tener sus propios espacios de
formación, que estén debidamente aprobados por sus
reglamentos y estatutos internos o avalados por la autoridad
diocesana.
55
4.2.1.3.7. Por otra parte, busca vincular los diversos carismas, respetando
cada uno de ellos, para fortalecer la comunión fraterna, la
oración común y la acción solidaria a nivel diocesano.
4.2.1.3.8. El SMOL es el punto de articulación entre las demás pastorales y
los movimientos laicos organizados.
4.2.1.4. Acerca del Centro Diocesano de Formación “Mons. Wilson Moncayo Jalil”:
4.2.1.4.1. El Señor Obispo nombrará al Director del Centro, que pueda ser el
mismo responsable de la Pastoral laical u otro, si éste es el
parecer del Ordinario.
4.2.1.4.2. El Centro Diocesano de Formación ofrece sus cursos en tres áreas
fundamentales: bíblica, teológica y espiritual-pastoral,
sistemáticamente desarrollados en once módulos que contienen
16 encuentros, uno por semana.
4.2.1.4.3. El Centro Diocesano de Formación tiene un convenio firmado con la
Pontificia Universidad Católica del Ecuador sede Santo Domingo,
la misma que otorga un aval académico al estudiante que
concluye con todo el pensum propuesto.
4.2.1.4.4. El Centro Diocesano de Formación procura que todo su cuerpo
docente sea de alta calidad y esté compuesto por sacerdotes,
religiosas, religiosos y laicos.
4.2.1.4.5. El calendario de actividades académicas anuales del Centro
Diocesano de Formación se presenta en la jornada anual de
evaluación y programación diocesana, para que conste en el
cronograma diocesano.
56
4.2.2.1.5. Los diversos miembros de los movimientos apostólicos en las
parroquias deben procurar integrarse a la actividad
evangelizadora (catequesis, misión puerta a puerta, etc.),
litúrgica (ministerios laicales, coros, adoradores, etc.) y caritativa
(cáritas parroquial, pastoral de la salud, etc.) en coordinación con
los respectivos párrocos.
4.2.2.1.6. Los párrocos deben respetar el carisma propio de cada movimiento
apostólico, sabiendo que tienen unos estatutos que han sido
aprobados por la Santa Sede, la Conferencia Episcopal, una
Diócesis o ad experimentum, y que se rigen por ellos.
4.2.2.1.7. Los párrocos en la medida de lo posible deben acompañar a los
grupos para fortalecerlos en la fe y ayudarlos a crecer en su
sentido de pertenencia a la Iglesia.
4.2.2.1.8. La parroquia y el movimiento apostólico, no son dos fuerzas
contrarias ni contradictorias, procúrese no generar esta
concepción que coloca a muchos laicos entre espada y pared.
Búsquese mediante el diálogo, la debida planificación pastoral en
la parroquia y la cercanía del pastor con sus ovejas, el beneficio
para todos.
57
5. PASTORAL SOCIAL:
5.1.1.1. “Cuando venga el hijo del hombre en su gloria con todos sus ángeles se
sentará sobre el trono de su gloria. Todos los pueblos serán llevados a su
presencia; y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de
las cabras. Pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.
Entonces el rey dirá a los de su derecha: Vengan, benditos de mi Padre, tomen
posesión del reino preparado para ustedes desde el principio del mundo.
Porque tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber, fui
emigrante y me acogieron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me
visitaron, preso y fueron a estar conmigo. Entonces los justos le responderán:
Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, sediento y te dimos de
beber? ¿Y cuándo te vimos emigrante y te acogimos, o desnudo y te vestimos?
¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte? Y el rey les dirá: les
aseguro que cuando lo hicieron con uno de estos mis hermanos más
pequeños, conmigo lo hicieron. Luego dirá a los de la izquierda: Apártense de
mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque
tuve hambre y no me dieron de comer, tuve sed y no me dieron de beber, fui
emigrante y no me acogieron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y en
la cárcel y no me visitaron. Entonces responderán también ellos diciendo:
Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o emigrante o enfermo o en
prisión y no te asistimos? Y él les contestará: les aseguro que cuando no lo
hicieron con uno de esos pequeñuelos, tampoco conmigo lo hicieron. Y éstos
irán al castigo eterno, pero los justos a la vida eterna” (Mt. 25, 31-46).
5.1.2. Magisterio:
5.1.2.1. “Cada uno, sin excepción, debe considerar al prójimo como otro yo, cuidando
en primer lugar su vida y los medios necesarios para vivir con dignidad, a fin
de no imitar al hombre rico que no tenía ninguna preocupación por el pobre
Lázaro. En nuestro tiempo, urge la obligación de acercarnos a toda persona
sin excepción, y de servirles con eficacia cuando entra en nuestro camino,
independientemente de que sea un anciano abandonado por todos, o de un
trabajador extranjero injustamente menospreciado, o de un refugiado , o de
un niño nacido de una unión ilegítima y que sin razón debe aguantar el
58
sufrimiento por un pecado que no ha cometido, o de una persona hambrienta
que perturba nuestra conciencia recordando la voz del Señor, "siempre y
cuando lo hicieron con uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo
hicieron"(Mt. 25,40)” (Gaudium et Spes, 27).
5.2.1.1. La pastoral social a nivel diocesano, no sólo tendrá un responsable, sino que
el Señor Obispo nombrará a un sacerdote como Vicario Episcopal de Pastoral
Social (CIC 476), que le ayude en el manejo de las obras de caridad de la
Iglesia particular.
5.2.1.2. Como Vicario de Pastoral Social, acompañará de forma cercana a todas las
obras sociales existentes en el Diócesis y convocará y liderará una red de
caridad diocesana.
5.2.1.3. Como Vicario de Pastoral Social, acompañará de manera especial al
responsable diocesano de las Cáritas parroquiales que, junto a un equipo,
procurará la formación de agentes de pastoral social en las parroquias, así
59
como la de voluntarios que desarrollen en las comunidades una respuesta
concreta a las necesidades de los más pobres.
5.2.1.4. El Vicario Episcopal de Pastoral Social, podría ser nombrado como director
ejecutivo de la Fundación Acción Social Cáritas (FASCA), que, sin ser la única,
es la más visible expresión concreta de la obra social de la Iglesia diocesana.
5.2.1.5. En caso de no ser el director ejecutivo, trabajará muy de cerca con el/la
directora/a ejecutivo/a de la Fundación Acción Social Cáritas (FASCA), de
manera que las líneas pastorales de la Iglesia universal, nacional y local, se
trabajen en sus programas.
5.2.3.1. En la Diócesis con el visto bueno del Señor Obispo, pueden establecerse obras
de carácter social, que beneficien a poblaciones vulnerables, esto es,
niños/as, adolescentes, adultos mayores, etc.
5.2.3.2. Toda obra social debe ser, no sólo aprobada por la autoridad eclesiástica, sino
también por la autoridad civil, en cuanto tenga una estructura que lo exija.
5.2.3.3. Toda obra social debe regirse por estatutos o reglamentaciones que la avalen
y regularicen.
5.2.3.4. Toda obra social debe tener una autoridad que la represente y dirija. Dicha
autoridad siempre tendrá que tener la aprobación del Señor Obispo.
5.2.3.5. Toda obra social debe presentar un informe de sus actividades y de sus
finanzas a la autoridad competente.
60
5.2.3.6. Toda obra social puede ser suprimida por el Señor Obispo si carece de los
elementos para su funcionamiento, del orden adecuado para ser regido, si es
incapaz de sostenerse o si desobedece o desconoce la autoridad eclesiástica.
61
5.2.6.6. Con el equipo buscará las estrategias de sensibilizar a toda comunidad en el
amor al prójimo, en la contribución solidaria y en el voluntariado.
5.2.6.7. Con el equipo buscará la mejor manera de formar un colectivo de voluntarios
que sensibilizados en el servicio a los hermanos, colabore con la consecución
de las acciones de ayuda y/o de recolección de fondos.
62
6. ANIMACIÓN BÍBLICA DE LA PASTORAL:
6.1.2. Magisterio:
6.1.2.1. “En este sentido, el Sínodo ha invitado a un particular esfuerzo pastoral para
resaltar el puesto central de la Palabra de Dios en la vida eclesial,
recomendando «incrementar la “pastoral bíblica”, no en yuxtaposición con
otras formas de pastoral, sino como animación bíblica de toda la
pastoral». No se trata, pues, de añadir algún encuentro en la parroquia o la
diócesis, sino de lograr que las actividades habituales de las comunidades
cristianas, las parroquias, las asociaciones y los movimientos, se interesen
realmente por el encuentro personal con Cristo que se comunica en su
Palabra. Así, puesto que «la ignorancia de las Escrituras es ignorancia de
Cristo», la animación bíblica de toda la pastoral ordinaria y extraordinaria
llevará a un mayor conocimiento de la persona de Cristo, revelador del Padre
y plenitud de la revelación divina.
63
Además, como se ha subrayado durante los trabajos sinodales, conviene que
en la actividad pastoral se favorezca también la difusión de pequeñas
comunidades, «formadas por familias o radicadas en las parroquias o
vinculadas a diversos movimientos eclesiales y nuevas comunidades», en las
cuales se promueva la formación, la oración y el conocimiento de la Biblia
según la fe de la Iglesia (Verbum Domini, 73).
64
6.2.3.3. Esta comisión debe apoyarse en los medios de difusión existentes como las
redes sociales, internet, correos electrónicos, etc., que permitirán que el
material llegue con brevedad y a la gran mayoría de personas.
6.2.4.1. Las parroquias tienen la libertad de convocar a los fieles en general, a los
agentes de pastoral de las diversas áreas, y a los miembros de los
movimientos apostólicos que sirven en la parroquia, a participar en los
círculos de estudio bíblico o de lectio divina semanales, quincenales o
mensuales.
6.2.4.2. Los círculos de estudio bíblico o de lectio divina, desarrollarán el contenido de
su reunión semanal, quincenal o mensual conforme a la metodología y a la
temática bíblica que ofrezca la comisión de Animación Bíblica de la Pastoral
diocesana.
6.2.4.3. El Párroco podrá nombrar un responsable que organice los espacios, el
material, las invitaciones, la animación e incluso alguna parte del encuentro
semanal, quincenal o mensual de los círculos de estudio bíblico o de lectio
divina. Si la persona responsable tiene conocimientos suficientes podría
desarrollar también la temática, la que en principio siempre estará a cargo del
Párroco o del Vicario parroquial donde exista.
6.2.4.4. Si hay un responsable que no es el Párroco, participará en el Consejo Pastoral
Parroquial.
65
7. ANIMACIÓN MISIONERA:
7.1.1.1. “Vayan por todo el mundo y hagan discípulos de todas las naciones,
bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu
Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les
aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo” (Mt. 28,19-
20).
7.1.2. Magisterio:
7.1.2.1. “A medida que el Hijo fue enviado por el Padre, por lo que Él también envió a
los Apóstoles, diciendo: "Vayan, pues, enseñen a todas las naciones,
bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y
enseñándoles que guarden todas las cosas que les he mandado. Y he aquí que
yo estoy con ustedes todos los días hasta la consumación del mundo". La
Iglesia ha recibido este solemne mandato de Cristo de anunciar la verdad
salvadora de los apóstoles y debe llevarla a cabo hasta los confines de la
tierra. Por lo cual hace suyas las palabras del apóstol: "Ay de mí si no
predicara el Evangelio", y continúa sin cesar para enviar heraldos del
Evangelio hasta el momento en que las iglesias nacientes sean
completamente establecidas y pueden a su vez continuar la obra de la
evangelización. La Iglesia se ve obligada por el Espíritu Santo para hacer su
parte en el plan que Dios se realiza plenamente, con el cual le ha constituido a
Cristo como la fuente de salvación para todo el mundo. Por el anuncio del
Evangelio prepara a sus oyentes para recibir y profesar la fe. Ella les da las
disposiciones necesarias para el bautismo, saca de la esclavitud del error y de
los ídolos y los incorpora a Cristo para que a través de la caridad puedan
crecer en plena madurez en Cristo” (Lumen Gentium, 17).
7.1.2.2. “La Iglesia lo sabe. Ella tiene viva conciencia de que las palabras del Salvador:
"Es preciso que anuncie también el reino de Dios en otras ciudades", se
aplican con toda verdad a ella misma. Y por su parte ella añade de buen
grado, siguiendo a San Pablo: "Porque, si evangelizo, no es para mí motivo de
gloria, sino que se me impone como necesidad. ¡Ay de mí, si no
evangelizara!". Con gran gozo y consuelo hemos escuchado Nos, al final de la
Asamblea de octubre de 1974, estas palabras luminosas: "Nosotros queremos
confirmar una vez más que la tarea de la evangelización de todos los hombres
66
constituye la misión esencial de la Iglesia"; una tarea y misión que los cambios
amplios y profundos de la sociedad actual hacen cada vez más urgentes.
Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su
identidad más profunda. Ella existe para evangelizar, es decir, para predicar y
enseñar, ser canal del don de la gracia, reconciliar a los pecadores con Dios,
perpetuar el sacrificio de Cristo en la santa Misa, memorial de su muerte y
resurrección gloriosa.” (Evangelii nuntiandi, 14).
7.1.2.3. “En virtud del Bautismo recibido, cada miembro del Pueblo de Dios se ha
convertido en discípulo misionero (cf. Mt 28,19). Cada uno de los bautizados,
cualquiera que sea su función en la Iglesia y el grado de ilustración de su fe, es
un agente evangelizador, y sería inadecuado pensar en un esquema de
evangelización llevado adelante por actores calificados donde el resto del
pueblo fiel sea sólo receptivo de sus acciones. La nueva evangelización debe
implicar un nuevo protagonismo de cada uno de los bautizados. Esta
convicción se convierte en un llamado dirigido a cada cristiano, para que
nadie postergue su compromiso con la evangelización, pues si uno de verdad
ha hecho una experiencia del amor de Dios que lo salva, no necesita mucho
tiempo de preparación para salir a anunciarlo, no puede esperar que le den
muchos cursos o largas instrucciones. Todo cristiano es misionero en la
medida en que se ha encontrado con el amor de Dios en Cristo Jesús; ya no
decimos que somos «discípulos» y «misioneros», sino que somos siempre
«discípulos misioneros»” (Evangelii Gaudium, 120).
La Animación Misionera se realiza mediante cuatro servicios y medios complementarios entre sí:
67
7.2.1.4. COOPERACIÓN MISIONERA. Se procura la concienciación de personas y
comunidades respecto de los aportes para la misión y en favor de la
evangelización universal, particularmente de la misión “Ad Gentes”.
Esa cooperación se realiza en varias formas: a) la cooperación espiritual
(testimonio de vida cristiana, oración por las misiones, ofrendas y sacrificios);
b) la cooperación económica (ofrenda económica o de otros bienes
materiales); c) la cooperación con servicios misioneros (entrega personal a la
misión y promoviendo las vocaciones misioneras).
68
7.2.3.3. El Equipo Parroquial de Misiones (EPAMI) es el "motorcito"
misionero que anima a toda la comunidad parroquial;
7.2.3.4. Promueve los cuatro servicios de la Pastoral Misionera: la
animación, formación, organización y cooperación misioneras en
la parroquia;
7.2.3.5. Lo integran los delegados de los grupos misioneros, de Infancia y
Adolescencia Misionera, y de los distintos apostolados,
movimientos y asociaciones, bajo la conducción del Párroco o su
delegado;
7.2.3.6. Genera y aviva una red de relaciones misioneras entre todos ellos.
7.2.3.7. Elabora la programación anual de actividades misioneras,
integrándolas adecuadamente en la pastoral parroquial.
7.2.3.8. En esta programación misionera parroquial se incluyen:
7.2.3.8.1. La preparación y realización de Jornadas Misionales.
7.2.3.8.2. Las actividades de Animación y Formación Misionera
(talleres, encuentros, escuelas de liderazgo
misionero, etc.).
7.2.3.8.3. Las campañas de cooperación misionera.
7.2.3.8.4. Los encuentros de planeación, integración y
evaluación.
7.2.3.8.5. El calendario de sus reuniones mensuales.
Para “salir a ofrecer a todos, la vida de Jesucristo”, se requiere tener en cuenta las siguientes
orientaciones:
69
7.2.4.10. Transcurrido por lo menos un año, se propone conformar un grupo de
oración con las familias comprometidas y con ellas se define el ritmo de los
encuentros.
70
8. ANIMACIÓN LITÚRGICA:
8.1.1.1. “El que quiera ser grande entre ustedes que se haga su servidor, y el que
quiera ser el primero entre ustedes, que se haga esclavo de todos, pues
tampoco el hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su
vida como rescate por muchos” (Mc. 10,43-45).
8.1.2. Magisterio:
8.1.2.2. “La misión litúrgica abarca todo el conjunto de la celebración de los misterios
cristianos. Su propósito es celebrar el culto cristiano. Es servicio de esperanza.
Revela el agradecimiento a Dios y muestra que el mundo no es catástrofe.
Aparece Jesús como sacerdote de la nueva alianza. También es llamada esta
función doxología. La liturgia, etimológicamente, es algo que se hace, es decir,
actividad, acción o praxis. La liturgia es la acción simbólica cristiana de la
asamblea, reunión en un momento dado de la comunidad de creyentes. En
resumen, es acción simbólica actualizadora de la praxis pascual de Jesús el
Cristo, que comprende toda la acción liberadora de Jesús (o de su causa) hasta
su muerte, sin olvidar la acción de Dios en la resurrección y donación del
Espíritu” (Casiano Floristán, Teología Práctica).
8.1.2.3. “El sacrosanto concilio estima que han de tenerse en cuenta los principios
siguientes, y que se deben establecer algunas normas prácticas en orden al
fomento y reforma de la Liturgia. Entre estos principios y normas hay algunos
que pueden y deben aplicarse lo mismo al rito romano que a los demás ritos.
Sin embargo, se ha de entender que las normas prácticas que siguen se
71
refieren sólo al rito romano, cuando no se trata de cosas que, por su misma
naturaleza, afectan también a los demás ritos” (Sacrosanctum Concilium 3,
Constitución sobre la sagrada liturgia).
8.1.2.5. “Los laicos también puede ser llamados de diversos modos a una colaboración
más inmediata con el apostolado de la Jerarquía [114], al igual que aquellos
hombres y mujeres que ayudaban al apóstol Pablo en la evangelización,
trabajando mucho en el Señor (cf. Flp 4,3; Rm 16,3ss). Por lo demás, poseen
aptitud de ser asumidos por la Jerarquía para ciertos cargos eclesiásticos, que
habrán de desempeñar con una finalidad espiritual. Así, pues, incumbe a
todos los laicos la preclara empresa de colaborar para que el divino designio
de salvación alcance más y más a todos los hombres de todos los tiempos y en
todas las partes de la tierra. De consiguiente, ábraseles por doquier el camino
para que, conforme a sus posibilidades y según las necesidades de los
tiempos, también ellos participen celosamente en la obra salvífica de la
Iglesia” (Lumen Gentium, 33).
8.1.3.3. “Los laicos que sean considerados idóneos tienen capacidad de ser llamados
por los sagrados Pastores para aquellos oficios eclesiásticos y encargos que
pueden cumplir según las prescripciones del derecho” (CIC 228).
72
8.2. Lineamientos Pastorales:
8.2.1.1. El Señor Obispo nombrará un sacerdote responsable de esta pastoral, con las
capacidades y disposiciones para el diálogo fructífero, el acompañamiento y la
formación de los agentes de pastoral litúrgica de la Diócesis, así como para la
debida conducción de las distintas celebraciones litúrgicas y de su adecuada
instrucción.
8.2.1.2. El tiempo como responsable, lo estipulará el Señor Obispo en el documento de
su nombramiento.
8.2.1.3. El responsable diocesano participará en el Consejo Diocesano de Pastoral.
8.2.3.1. El equipo litúrgico parroquial estará conformado por todos los agentes que
intervienen en el desarrollo de las distintas celebraciones litúrgicas, a saber,
ministros laicos, monaguillos, coros, sacristán, etc.
8.2.3.2. Los miembros del equipo se reunirán, convocados por el Párroco, por lo menos
cada tres meses para recibir formación en la misma parroquia y/o asistirán a
las jornadas de formación que en el ámbito diocesano se organicen para su
formación litúrgica.
8.2.3.3. En reunión distinta o en la misma que se propone en el numeral anterior, se
organizarán los servicios de cada uno en las celebraciones de la misa diaria o
dominical y de los sacramentos que se fuesen a realizar en la parroquia.
73
8.2.3.4. Corresponderá al presidente/a del Equipo Parroquial de ministros laicos ser
quien represente también al Equipo Litúrgico Parroquial en el Consejo Pastoral
Parroquial.
8.2.4.2.1. Para que un laico sea instituido, antes debe ser admitido por el
Señor Obispo.
8.2.4.2.2. El sacerdote responsable debe presentar al Señor Obispo el listado
de todos los candidatos para recibir cualquiera de los ministerios
laicales para el cual se haya preparado.
8.2.4.2.3. El Señor Obispo admitirá o dimitirá, según su parecer, a la
institución en ese ministerio laical.
74
8.2.4.2.4. La institución la hace de forma ordinaria el Señor Obispo. Éste
puede delegar a alguien en un caso dado.
8.2.4.2.5. Normalmente las instituciones se harán en la Catedral de la
Diócesis en el contexto del día del laico.
8.2.4.2.6. La institución será válida para dos años, luego de los cuales deberá
ser renovado.
8.2.4.2.7. Podrá ser retirado del ministerio por las siguientes razones:
8.2.4.2.7.1. Negligencia reiterada en sus responsabilidades.
8.2.4.2.7.2. Desobediencia o rebeldía contra la jerarquía
eclesiástica.
8.2.4.2.7.3. Inconformidad de vida con su ministerio.
8.2.4.2.7.4. Participar de otros grupos o denominaciones
religiosas.
8.2.4.2.7.5. Atentar contra las normas dispuestas en la iglesia y
la diócesis.
8.2.4.2.7.6. Atentar gravemente contra la comunión entre los
ministros laicos de la parroquia, la comunidad
parroquial o el mismo párroco.
8.2.4.3.1. Los ministros laicos que son instituidos, lo hacen de manera libre y
voluntaria, es decir, no existe derecho alguno a remuneración
económica.
8.2.4.3.2. Los ministros laicos instituidos, lo serán por un tiempo de dos años.
Tiempo por el cual recibirán un carné.
8.2.4.3.3. Cada dos años deberá renovarse el ministerio y el carné.
8.2.4.3.4. Deberán cumplir con las obligaciones espirituales y pastorales,
individuales y colectivas, que en conformidad con los Señores
Párrocos se determinen.
75
ampliado de ministros laicos y en la Asamblea Diocesana anual
dará el informe de actividades.
76
8.2.4.6. Acerca del Consejo Diocesano ampliado de ministros laicos:
8.2.4.7.1. Una vez al año se convoca a todos los ministros instituidos de todas
las parroquias para realizar la asamblea general.
8.2.4.7.2. En la asamblea general se informa, evalúa, planifica y aprueba el
desarrollo del ejercicio del ministerio a nivel diocesano y
parroquial, se promueve la buena relación en los equipos
parroquiales y la comunión diocesana, se elige o reelige a los
miembros del consejo diocesano.
8.2.5.2.1. Puede ser miembro de esta Fraternidad cualquier fiel católico, los
que serán llamados hermanos y por ende adoradores, si cumple
las siguientes condiciones:
8.2.5.2.1.1. Quienes concluyendo el período de aspirantado,
manifiestan por escrito, su deseo de pertenecer a la
Fraternidad y ser inscrito en la misma por parte de
su responsable.
77
8.2.5.2.1.2. Tener fijada su residencia en el territorio de la
Diócesis, parroquia, o vivir su fe, habitualmente, en
ella.
8.2.5.2.1.3. Aceptar en su totalidad los compromisos de la
Fraternidad.
78
8.2.5.3.2.2. Compromisos:
8.2.5.3.2.2.1. Hacer mínimo una hora de oración semanal
ante el Santísimo.
8.2.5.3.2.2.2. Acompañar en las Horas Santas y en las
celebraciones especiales con el Santísimo
Sacramento (cuarenta horas, procesiones, fiesta
de Corpus Christi, etc.).
8.2.5.3.2.2.3. Participar en la Santa Misa dominical.
8.2.5.3.2.2.4. Asistir a los cursos de formación una vez al mes
y a las asambleas trimestrales de la
Fraternidad, en su parroquia.
8.2.5.3.2.2.5. Ser responsable de la administración,
mantenimiento y sostenimiento de la Capilla del
Santísimo (conformar equipo económico, de
este nivel brota el tesorero).
8.2.5.3.2.3. Signo que lo identifica:
8.2.5.3.2.3.1. Botón de la custodia con el nombre del Siervo
adorador.
79
8.2.5.3.3.3. Signo que lo identifica:
8.2.5.3.3.3.1. Túnica blanca y la beca (signo entregado al
centinela adorador).
80
8.2.5.4.11.1. Faltas reiteradas de respeto hacia el sacerdote o
superiores eclesiásticos, hermano Coordinador y a
los hermanos en general.
8.2.5.4.11.2. Abusos de autoridad
8.2.5.4.11.3. Abusos de confianza
8.2.5.4.11.4. Utilizar el nombre de la Fraternidad para hacer o
pedir beneficios (dinero) o decir o exigir de manera
inadecuada algún beneficio para sí- dañando de esta
manera la imagen de la Fraternidad.
8.2.5.4.12. No podrán permanecer en la Fraternidad los hermanos que
cometan:
8.2.5.4.12.1. Falta reiterada de respeto hacia el sacerdote o
superiores eclesiásticos, hermano Mayor y a los
hermanos en general.
8.2.5.4.12.2. Abusos de confianza
8.2.5.4.12.3. Utilizar el nombre de la Fraternidad para hacer o
pedir beneficios (dinero) o decir o exigir de manera
inadecuada algún beneficio para sí- dañando de esta
manera la imagen de la Fraternidad.
8.2.5.4.12.4. Ser motivo de escándalo para sus hermanos y la
comunidad. Ser un obstáculo para la permanencia
de la vocación de un sacerdote.
8.2.5.4.13. Siempre antecederá al retiro de un Hermano, las normas de
caridad que el Señor nos invita a tener con los hermanos.
8.2.5.4.13.1. Corrección a solas
8.2.5.4.13.2. Corrección con dos testigos
8.2.5.4.13.3. Corrección delante de la comunidad, dándole con
esto la oportunidad de cambio, si no lo hace, no
podrá permanecer como miembro de la Fraternidad
del Santísimo Sacramento.
81
9. ANIMACIÓN VOCACIONAL:
9.1.1.2. “No son ustedes los que me eligieron a mí, sino que yo les he elegido a ustedes
y los he destinado para que vayan y den fruto y que su fruto permanezca” (Jn.
15,15).
9.1.2. Magisterio:
9.1.2.2. “Es muy urgente, sobre todo hoy, que se difunda y arraigue la convicción de
que todos los miembros de la Iglesia, sin excluir ninguno, tienen la
responsabilidad de cuidar las vocaciones. El Concilio Vaticano II ha sido muy
explícito al afirmar que “el deber de fomentar las vocaciones, afecta a toda la
comunidad cristiana, la cual ha de procurarlo, ante todo, con una vida
plenamente cristiana”. Solamente sobre la base de esta convicción, la pastoral
vocacional podrá manifestar su rostro verdaderamente eclesial, desarrollar
82
una acción coordinada, sirviéndose también de organismos específicos y de
instrumentos adecuados de comunión y de corresponsabilidad. (Pastores Davo
Vobis, 41).
9.1.3.3. “La pastoral de las vocaciones tiene como finalidad reconocer y acompañar la
respuesta a la llamada interior del Señor. Este proceso debe favorecer el
desarrollo humano y espiritual de la persona y verificar la autenticidad de sus
motivaciones. Por esta razón, en cada Iglesia Particular, teniendo en cuenta
las circunstancias, los propios medios y la experiencia adquirida, es
conveniente promover instituciones que sostengan y ayuden a discernir las
vocaciones al sacerdocio ministerial, considerando siempre la edad y las
83
condiciones particulares de quienes en ellas se debe formar” (Ratio
Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis, El Don de la Vocación Presbiteral,
16).
9.2.3.1. Sembrar una cultura vocacional en todos los ambientes zonales y diocesanos.
9.2.3.2. Acompañar a los jóvenes que quieran formar parte de los grupos
vocacionales.
9.2.3.3. Discernir las inquietudes vocacionales de los jóvenes acerca del sacerdocio.
9.2.3.4. Acoger a los jóvenes que tomen una decisión y sean admitidos para el ingreso
al seminario.
84
9.2.4. Acerca de la universalidad de la animación vocacional:
9.2.4.1. Todos en la Iglesia deben preocuparse por las vocaciones, a saber, las familias
con una adecuada educación cristiana, las instituciones educativas con una
formación acertada sobre los principios de la religión católica, las parroquias y
los movimientos laicos con el crecimiento en la fe y en el llamado a la santidad
y en general todos con la oración insistente por todas las vocaciones.
9.2.4.2. Especialmente los sacerdotes y los/as religiosos/as han de procurar que el
testimonio de su vida sea instrumento de Dios para un claro llamado a la vida
sacerdotal y religiosa y su acompañamiento a jóvenes vocacionalmente
inquietos, camino seguro para el discernimiento inicial.
9.2.4.3. Las comunidades cristianas deben orar al “dueño de la mies, que envíe
operarios a sus campos”, por lo que sobre todo en las parroquias se ha de
establecer grupos y momentos de oración por las vocaciones.
85
9.2.7. Acerca del acompañamiento a los seminaristas:
9.2.7.1. El acompañamiento de los seminaristas, se hará a través del Tutor que será
nombrado por el Señor Obispo.
9.2.7.2. El Tutor será el encargado de mantener contacto fluido con los seminaristas y
con los formadores, para estar al tanto de los procesos de todos sus
candidatos al sacerdocio.
9.2.7.3. Junto al informe anual que el equipo de formadores emita al Señor Obispo, el
equipo diocesano hará el suyo, emitiendo su parecer sobre todos los
seminaristas.
9.2.7.4. De igual forma, será el canal que facilite la solicitud de los seminaristas para
acceder a los ministerios del lectorado y acolitado, así como a las sagradas
órdenes del diaconado y del presbiterado, acompañando con ella, su parecer,
para que el Consejo de órdenes y finalmente el Señor Obispo los admita al que
corresponda o los dimita.
9.2.7.5. Es de suma importancia que el Tutor esté en estrecho diálogo con el equipo y
con el Señor Obispo.
86
10. ANIMACIÓN SACERDOTAL:
10.1.1.2. “Si alguno es sorprendido en alguna falta, ustedes que están animados por
el Espíritu, corríjanlo con humildad. Y no te descuides tú mismo, que también
tú puedes ser puesto a prueba. Ayúdense mutuamente a llevar las cargas y
así cumplir la ley de Cristo” (Gal. 6,1-2).
10.1.2. Magisterio:
87
fraterna caridad y magnanimidad, orando por ellos insistentemente a Dios, y
muéstrenseles de continuo como verdaderos hermanos y amigos”
(Presbyterorum Ordinis, 8).
10.2.1.1. La animación sacerdotal surge del cuidado que debe tener el Obispo de la
Diócesis por su clero y de la preocupación mutua que debe existir en el
cuerpo colegiado de presbíteros en una Diócesis.
10.2.1.2. Su especial atención es el acompañamiento humano, espiritual, formativo,
ministerial y pastoral de los presbíteros en sus diversas etapas de vida.
10.2.1.3. Tendrá a su cargo la programación de jornadas de actualización bíblico-
teológica y pastoral atendiendo a una formación permanente del clero.
10.2.1.4. A su vez promoverá en el clero todas las propuestas formativas impulsadas
por el Instituto Teológico Pastoral del Ecuador (ITePE).
10.2.1.5. Su responsabilidad será el fortalecimiento espiritual de los sacerdotes por
medio del retiro anual del clero y del acompañamiento humano y espiritual
de los presbíteros, especialmente de los de edad joven y media. Para ello,
convendrá insistir en la elección, por parte del Señor Obispo, de directores
espirituales de buena trayectoria y con probada espiritualidad que brinden
este esmerado servicio.
10.2.1.6. Su interés será también procurar la comunión fraterna entre los presbíteros
a través de jornadas y encuentros de carácter informal y lúdico, además de
una buena comunicación entre ellos.
10.2.1.7. Por último, y no menos importante, será: tanto la motivación al interior del
colegio de los presbíteros para apoyar a sacerdotes en situaciones complejas
a nivel humano, espiritual y hasta económico, tanto como su preocupación
por los sacerdotes retirados, jubilados o enfermos.
88
conversación con el responsable. El segundo cambiará cada año, pues será el
Decano de la zona pastoral a la que le corresponda colaborar con este
servicio.
10.2.2.4. Las zonas pastorales, año tras año, por turnos brindarán su apoyo al equipo
diocesano, siendo co-responsables de todas las actividades programadas,
dentro del período que les corresponde.
10.2.2.5. El Señor Obispo establecerá el orden de los turnos por años.
10.2.2.6. El equipo responsable debe realizar la debida programación de actividades
por año.
89
11. ANIMACIÓN DE LA VIDA CONSAGRADA:
11.1.1.1. “Sean santos, porque yo el Señor su Dios, soy santo” (Lv. 19,2).
11.1.1.2. “Todos pensaban y sentían lo mismo, y nadie consideraba como propio nada
de lo que poseía, sino que tenían en común todas las cosas” (Hch. 4,32).
11.1.2. Magisterio:
11.1.2.1. “En medio de tanta variedad de dones, todos los que son llamados por Dios
a la práctica de los consejos evangélicos y los profesan fielmente, se
consagran de modo particular a Dios, siguiendo a Cristo, que, virgen y pobre
(cf. Mt. 8,20; Lc. 9,28), por su obediencia hasta la muerte de cruz (Fil. 2,8),
redimió y santificó a los hombres. Así movidos por la caridad, que el Espíritu
Santo derrama en sus corazones (cf. Rm. 5,5), viven más y más para Cristo y
su Cuerpo, que es la Iglesia (cf. Col. 1,24)” (Perfectae Caritatis, 1).
90
11.2.1.3.1. La vida religiosa en comunión: Intercongregacional, en red intra y
extra eclesial, en colaboración con laicos, con creatividad
solidaria.
11.2.1.3.2. Con espiritualidad: Dimensión contemplativa y profética, lectura y
escucha de la Palabra que ilumina y da vida.
11.2.1.3.3. Optando por el Reino y por los pobres: profetismo, vida religiosa
desde lo pequeño y lo sencillo, atendiendo a las nuevas
realidades de hoy (areópagos) en justicia y paz.
11.2.1.3.4. En formación: actualizada, inicial y permanente, desde los valores
evangélicos, integral (teológica, humana, social…)
91
ANEXOS
PARA LOS SACRAMENTOS:
CONFIRMACIÓN
Partida supletoria
92
MATRIMONIO:
93
Petición de dispensa de disparidad de culto
94
Petición de Licencia para matrimonio mixto
95
Petición de Dispensa de consanguinidad
96
Licencia para celebrar en otra parroquia fuera del territorio diocesano
97
Notificación de matrimonio celebrado, a una parroquia que envió licencia, sin expediente
98
Notificación de matrimonio celebrado para anotación en el acta de bautismo
99
TABLA DE CONTENIDOS
Preámbulo
Presentación ……………………………………………………………………………………………………………… 1
Anexos …………………………………………………………………………….…………………………………………… 91
100