(Cuadernos de Medicina Forense. Año 2, Nº1, Pág.39-42.
Mayo 2003)
Antropología Forense:
restos óseos humanos o animales?
Por Luis Alberto Bosio
La antropología forense estudia cuerpos esqueletizados o en camino de esqueletización con
el objeto de establecer la causa de muerte y lograr su identificación.
Clásicamente la investigación antropológica forense consta de tres etapas relacionadas en-
tre sí que son: la investigación preliminar, la exhumación y por último el análisis en el labo-
ratorio.
En esta última instancia es que se nos plantea la necesidad de establecer si los restos óseos
remitidos son de origen humano.
En los casos en que se cuenta con un esqueleto completo el examen macroscópico es sufi-
ciente para responder al interrogante.
El problema surge entonces, frente al hallazgo de restos óseos fragmentados e incompletos
los cuales pueden haber sufrido transformaciones producto del tiempo trascurrido desde la
muerte hasta su hallazgo, de las condiciones de inhumación o como consecuencia de he-
chos intencionales.
La identificación macroscópica de fragmentos óseos aislados es dificultosa aún para espe-
cialistas. Es por ello necesario contar con sistemática de estudio que permita arribar a un
diagnóstico de certeza, tal como lo requiere una pericia judicial.
A tal fin se pueden establecer niveles crecientes de complejidad con la finalidad de dife-
renciar entre restos óseos humanos y animales, tal como se detallan a continuación:
1. Evaluación macroscópica: como señalamos anteriormente es en este momento de la investigación, don-
de la mayoría de los casos se resuelven dadas las diferencias estructurales y de tamaño que existen entre los hue-
sos humanos y los no humanos.
Omóplato humano y de caprino
La regla básica para esta diferenciación es un adecuado y detallado conocimiento de la
anatomía humana. Asimismo el conocimiento de los esqueletos de los animales más fre-
cuentes en la zona del hallazgo contribuye a una identificación positiva de los mismos.
Sin embargo, existen fragmentos óseos de difícil diferenciación como pueden ser las manos
de los osos o de los monos superiores, como es de suponer estos hechos en nuestro medio,
revisten el carácter de excepcionales aún en yacimientos arqueológicos.
Como ejemplo de la complejidad que implica el diagnóstico diferencial macroscópico de
fragmentos óseos, Brothwell, en su libro "Diggins up bones" (Desenterrando Huesos) comen-
ta que a mediados del siglo pasado se descubrió en Java lo que parecía ser el fragmento de
nuevo cráneo de homínido primitivo y que estudios posteriores determinaron que el mismo
correspondía al extremo proximal de un húmero de elefante joven fosilizado.
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Un capítulo aparte merecen los huesos infantiles los cuales por no haber alcanzado su ma-
durez biológica no son de fácil reconocimiento, dada la diferente morfología anatómica que
presentan en relación con los huesos del adulto.
El esqueleto infantil se encuentra conformado por un número mayor de elementos óseos
que los que encontramos en el adulto, los cuales obviamente son más pequeños y delica-
dos.
Los fragmentos óseos infantiles son frecuentemente confundidos con costillas de aves o pe-
queños animales domésticos.
Cuando la fragmentación ósea es de tal magnitud, que no hay rasgos anatómicos destaca-
bles, se debe necesariamente emplear otros métodos de investigación que permitan esta-
blecer si los mismos son humanos o no.
2. Morfometría: en caso de tener que diferenciar si se trata de un hueso humano o no en un fragmento óseo
diafisario se puede obtener el índice medular.
El índice medular es la relación entre el diámetro del canal medular medido en el tercio medio de la diáfisis y el
diámetro diafisario externo medido a igual nivel. Cuando el valor obtenido se encuentra entre 0.45 y 0.48 el mis-
mo se corresponde con un fragmento óseo humano cuando supera los 0.50 es animal.
Esta regla tiene sus excepciones dado que al estudiar fragmentos óseos de subadultos estos presentan cifras lige-
ramente inferiores, compatibles con el índice de las aves.
a
Radio de adulto y de niño de 3 años Indice Medular = __
b
3. Análisis bioquímicos: determinación de proteínas humanas en el material óseo dubita-
do. Este paso requiere la infraestructura básica de un laboratorio de análisis clínicos y da
resultados con gran rapidez dado que se trata de reacciones de inmuno respuesta.
Asimismo existen anti sueros específicos para diferentes especies que permiten establecer
con certeza el origen del material bajo estudio.
Las limitaciones del método están dadas:
a) Por la antigüedad del fragmento óseo, dado que a mayor tiempo de la muerte, el grado
de conservación de las proteínas es menor; los mejores resultados se obtienen a menos de
10 años de la misma.
b) En los huesos quemados por las alteraciones de la matriz proteica secundarias a la expo-
sición al fuego.
4. Evaluación microscópica: a diferencia de las etapas anteriores, en esta se requiere de
un grado de infraestructura y conocimiento que a veces no se encuentra al alcance del in-
vestigador.
Los preparados histológicos de tejido óseo permiten determinar las características morfoló-
gicas y así poder establecer el diagnóstico diferencial
Humano Animal
Disposición de los canales de Havers (CH) Paralelos Transversales
Diámetro medio CH 30 -150 micras - de 100 micras
Número por mm2 CH - de 10 + de 10
Tipo de hueso Plexiforme
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5. Estudio radiológico: la observación de la trama ósea de los huesos largos mediante la ra-
diografía y la microrradiografía permiten la diferenciación entre hueso humano y animal
dado la diferente densidad de los mismos.
6. Determinación de especie por medio de ADN: en la actualidad se puede realizar la de-
terminación de especie mediante la extracción de ADN mitocondrial de hueso. Es requisito
indispensable que el fragmento óseo no esté contaminado.
Si bien se trata de un método de probada eficacia, su costo y la infraestructura necesaria
para su realización lo hacen un recurso de excepción.
7. Misceláneas: están descriptos otros medios de diferenciación como el sonido y el peso
relativo. Como expresáramos anteriormente el hueso animal es más compacto lo que deter-
mina que en igual volumen el peso sea mayor y la percusión del mismo determine diferen-
tes sonidos. Dada la carencia de especificidad y subjetividad esta metodología de diagnósti-
co debe ser descartada al momento de realizar una pericia.
Conclusiones
Si bien la diferenciación entre restos óseos animales y humanos resulta un diagnóstico sen-
cillo cuando nos encontramos con esqueletos de adultos completos, no ocurre lo mismo con
los mismos se encuentran fragmentados, quemados o son de subadultos.
Es por ello que la aplicación de una adecuada metodología de estudio como la presentada
precedentemente permite establecer el diagnóstico de certeza que una pericia judicial re-
quiere.
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