Explotación minera
El verbo explotar tiene varios usos. Entre ellos, puede mencionarse la extracción de
riquezas o utilidades de un negocio. La acción y efecto de explotar se conoce como
explotación.
Minero, por su parte, es aquello perteneciente o relativo a la minería (el trabajo que se
realiza en las minas).
La explotación minera, por lo tanto, es el conjunto de las actividades socioeconómicas
que se llevan a cabo para obtener recursos de una mina (un yacimiento de minerales).
Los orígenes más remotos de estas explotaciones se remontan al Paleolítico, ya que se
hallaron indicios en Suazilandia de que los hombres prehistóricos excavaban para extraer
hematita hace unos 43.000 años.
La explotación minera puede ser subterránea o desarrollarse a cielo abierto.
Clasificación según el tipo
Las explotaciones mineras pueden dividirse en dos grandes tipos: minas a cielo abierto o
minas subterráneas. En las minas a cielo abierto, la extracción se realiza con grandes
máquinas sobre la superficie del terreno. En las minas subterráneas, en cambio, las labores
se llevan a cabo debajo de la superficie, principalmente con trabajo manual ya que las
grandes máquinas no pueden ingresar en los túneles.
Dentro a su vez de las minas subterráneas, tendríamos que establecer que existen dos
grandes tipos de ellas:
• Las de montaña, que son aquellas que se encuentran por encima de lo que es el nivel del
fondo del valle. Se identifican, entre otras muchas cosas, porque en ellas se trabaja a través
de las galerías que se excavan en las laderas del citado valle y porque tienen un acceso
mucho más sencillo.
• Las que se hallan por debajo del anteriormente mencionado nivel. La dificultad de entrar
en ellas así como de trabajar en las mismas es mucho mayor que en las anteriores. Y es que
incluso algunas se hallan bajo el mar.
Explotación minera, medio ambiente y salud
La minería es una actividad que puede generar graves problemas ambientales y de salud a
sus trabajadores. Los mineros suelen sufrir problemas respiratorios por la inhalación
constante de polvo y humo o por el contacto con sustancias tóxicas.
Los accidentes en las explotaciones mineras subterráneas son frecuentes y muchas veces
trágicos. Uno de los casos más resonantes tuvo lugar en agosto de 2010, cuando 33
mineros quedaron atrapados a más de 700 metros de profundidad en un yacimiento
cercano a Copiapó (Chile) durante 70 días hasta que fueron rescatados sanos y salvos.
Cabe destacar que muchas son las minas que existen en todo el mundo y entre las más
importantes se encuentran las de Río Tinto, en la provincia española de Huelva, pues tienen
su origen en la Edad del Bronce.
La explotación minera es una actividad ciertamente milenaria. Está probado por los
diversos descubrimientos de disciplinas que indagan sobre el pasado de la humanidad que
el hombre explota minas para obtener de ellas valiosísimos minerales desde hace miles y
miles de años.
Dados los fantásticos dividendos que reporta a las empresas privadas y públicas que la
practican es que la explotación minera se convirtió en una de las actividades económicas
más importantes del mundo.
Básicamente consiste en la utilización de diversas herramientas y maquinarias especiales,
más recursos humanos, que permitirán obtener aquellos minerales que se generaron y
permanecen excepcionalmente en algunos suelos tras los diversos procesos geológicos
acaecidos en nuestro planeta.
Ahora bien, dentro de la explotación de minas existen dos modalidades que tienen que ver
con la ubicación de la reserva de minerales. Por un lado, la explotación de minas
subterráneas que como su nombre ya nos lo anticipa se efectúa debajo de la superficie
terrestre, en túneles, por ejemplo, donde se hallan enquistados los minerales. En este caso,
la tarea de explotación se lleva a cabo de manera manual ya que es sumamente complicado
ingresar en estos reductos subterráneos complejas máquinas como las que sí se usan a
instancias del otro tipo de explotación
Y por su lado, la explotación minera a cielo abierto, como también nos anuncia su
designación, se realiza en la mismísima superficie y es posible entonces utilizar grandes
maquinarias, que claro, hacen más sencillo un trabajo que de por sí no es simple ni mucho
menos.
Esta es sin dudas la gran ventaja de este tipo de explotación frente a la anterior.
Cabe destacarse que aunque como señalamos la explotación minera es una fuente de
ingresos económicos muy importante para muchas economías y asimismo ayuda a echar a
andar otras industrias, el impacto que esta actividad genera a su paso en nuestro medio
ambiente es sin dudas trágico y tremendo.
Principalmente debemos señalar la destrucción de los suelos y como contrapartida la
aparición de nuevos suelos que no son los naturales. Esto ya atenta contra el equilibrio
natural del sistema, dificultando el desarrollo de la vegetación que no encuentra por
supuesto las mismas condiciones que en los suelos naturales.