Nutrición y Patologías Digestivas
Nutrición y Patologías Digestivas
NUTRICIÓN FRENTE A
PATOLOGÍAS
ALIMENTACIÓN Y
NUTRICIÓN
SANITARIO
Disciplina: Nutrición frente a patologías
CONTENIDO
UNIDAD 1: INTRODUCCIÓN
Alimentación y Nutrición
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
UNIDAD 1
INTRODUCCIÓN
Alimentación y Nutrición
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
GENERALIDADES
Patologías funcionales
Los trastornos funcionales del tracto gastrointestinal
son el motivo de consulta más frecuente al
gastroenterólogo. Constituyen el 40% de la patología
gastrointestinal y afectan todos los segmentos del tubo
digestivo. Generalmente están definidos por síntomas
que tienen una evolución crónica, y no se acompañan
de signos clínicos ni alteraciones estructurales o
bioquímicas.
Diagnóstico
Para el diagnóstico de estas patologías se utilizan actualmente los criterios de ROMA III,
basados en síntomas estandarizados y reconocidos internacionalmente. Los mismos tienen
como objetivo conducir al clínico de una manera estructurada y sistemática al estudio de
los pacientes, para descartar el diagnóstico de patología orgánica.
Pirosis funcional
Dolor torácico funcional de presumible origen esofágico
Disfagia funcional y globus
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a) Dispepsia funcional
Síndrome de distress postprandial
Síndrome de dolor epigástrico
b) Trastornos con eructos
Aerofagia
Eructos excesivos e inespecíficos
c) Trastornos de náuseas y vómitos
Náusea crónica idiopática
Vómitos funcionales
Vómitos cíclicos
Rumiación
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Patologías orgánicas
Este tipo de patologías se manifiestan por medio de síntomas que obedecen a una
enfermedad estructural y mejoran al tratar la misma. A diferencia de las funcionales,
presentan una base estructural o bioquímica que permite al clínico a través de estudios de
laboratorio e imagen, establecer el diagnóstico.
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UNIDAD 2
PATOLOGÍAS FUNCIONALES
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REFLUJO GASTROESOFÁGICO
Causas
La enfermedad se produce cuando se desequilibra el balance entre los factores agresores y
los factores defensivos de la mucosa esofágica. Por ello, las causas que favorecen el
desarrollo de la enfermedad son múltiples.
Alteración a nivel del esfínter esofágico inferior: Se trata de un anillo muscular
que rodea al esófago en su unión con el estómago y normalmente permanece
cerrado impidiendo que el contenido del estómago regrese nuevamente al
esófago. Cuando el esfínter se altera y se produce una disminución de su presión
en reposo, se relaja y no ejerce bien esta función, permitiendo que se produzca el
reflujo.
Alteración del “aclaramiento esofágico”: Es la capacidad del esófago para vaciar
de forma rápida y completa el contenido gástrico refluido.
Alteración de la resistencia de la mucosa: Cuando esta no puede soportar los
factores agresivos, puede favorecer la aparición de la enfermedad y de lesiones en
el esófago.
Síntomas
Los pacientes presentan generalmente los siguientes síntomas:
Sensación de indigestión y acidez, especialmente después de ingerir comidas
grasas o picantes, alcohol, café, bebidas gaseosas, etc.
Episodios de regurgitación ácida.
Dolor abdominal y sensación de pesadez.
Molestias en la faringe y en la laringe, como afonía o sensación de un cuerpo
extraño en la garganta.
Alteraciones respiratorias nocturnas, broncoconstricción, asma crónica, etc.
Hemorragias, cuando existen ulceraciones en la mucosa del esófago.
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Diagnóstico
A pesar de que hay medicamentos muy
eficaces para controlar el reflujo
gastroesofágico, algunos pacientes
prefieren evitar los medicamentos tanto
como sea posible, y prefieren hacer
cambios dietéticos y del estilo de vida.
Un aspecto a tener muy en cuenta es que
al menos el 50% de los casos sufre un
proceso de evolución crónica, por lo que todas las medidas terapéuticas deben ser
instauradas a largo plazo.
El diagnóstico de la enfermedad por reflujo gastroesofágico se realiza fundamentalmente
con la historia clínica del paciente y la descripción de sus síntomas. Cuando la clínica es la
típica de esta enfermedad, rápidamente se instaura el tratamiento sin necesidad de
realizar más estudios. En los casos en que los síntomas no sean tan claros o se sospeche
alguna complicación, se pueden solicitar otras pruebas diagnósticas.
Phmetría: Es uno de los métodos más utilizados para el diagnóstico de la
enfermedad, consiste en medir el pH en el esófago, una prueba que se realiza
mediante una sonda en cuyo extremo se sitúa un electrodo que permite evaluar la
acidez presente en el esófago y, por lo tanto, cuantificar el reflujo.
Endoscopía: Es la técnica más útil para
valorar la intensidad del reflujo
gastroesofágico y confirmar sus
consecuencias sobre la mucosa esofágica.
Consiste en la introducción de una cámara
que permite ver el interior del tubo
digestivo, por lo que también permite
evidenciar las complicaciones del reflujo y clasificar su gravedad.
Complicaciones
Esofagitis: Cuando las defensas normales de la mucosa del esófago no pueden
contrarrestar el daño producido por el ácido que refluye, se altera la mucosa.
Hemorragia digestiva: Es una complicación frecuente que debe sospecharse cuando el
paciente padece anemia debida a la pérdida crónica de sangre.
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Esófago de Barret: Cuando hay reflujo, el epitelio del esófago cambia para soportar mejor
la acidez del contenido gástrico a ese nivel (metaplasia). Es de carácter premaligno, pues se
estima que el riesgo de desarrollar un cáncer de esófago es 50 veces superior en estos
pacientes (metaplasia → displasia → cáncer).
Estenosis por esofagitis: Se produce cuando el reflujo es grave y prolongado. Se presenta
en alrededor del 10% de los pacientes con esofagitis no tratada. Se debe a la inflamación y
a la fibrosis producida a ese nivel, como consecuencia del reflujo y suele manifestarse por
la dificultad para la deglución.
Úlcera esofágica: Es más frecuente si cuando hay Esófago de Barrett. Lasúlceras pueden
llegar a ser profundas y desencadenar una hemorragia aguda y perforación.
Tratamiento
Control de peso: La obesidad es una de las razones más comunes del empeoramiento de
los síntomas del reflujo porque el peso excesivo aumenta la presión intrabdominal y hace
que el padecimiento empeore. Generalmente la indicación médica es una disminución de
peso gradual para tratar los síntomas y el reflujo.
Ejercicio regular: El ejercicio regular es también
importante para mantener el peso corporal ideal. Los
pacientes con un peso corporal aceptable deben
mantener su consumo total de energía con bocadillos,
evitando los alimentos que accionen los episodios de
reflujo.
Alimentación: Es recomendable registrar el tipo de alimentos y líquidos que se consumen y
que podrían ocasionar los síntomas.
Cantidad y tiempo de las comidas: El reflujo es menos probable que ocurra cuando el
volumen o la cantidad de comida es pequeño. Por ello, lo aconsejable es que las raciones
diarias se distribuyan uniformemente (3 comidas y 2 bocadillos).
Consejos de alimentación: Las sensibilidad individual a los alimentos varía, de modo que
quienes padecen de reflujo pueden ser sensibles a alimentos aparentemente inofensivos:
lechuga, panes de grano, cebolla, ajo y pimiento.
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Merienda: Sándwiches de pan integral o de grano entero con queso bajo en grasa,
carne magra (con poca grasa), pescado al horno y ensalada. Fruta fresca o
enlatada con yogurt bajo en grasa. Agua, té o jugo diluido.
Comida principal: Vegetales y fajitas de pollo cocinadas con poco aceite, servidos
con arroz cocido al vapor. Agua helada con poco jugo de limón o jugo diluido.
Bocadillos: Fruta fresca, yogurt bajo en grasa, galletas con poca grasa tales como
galletas de arroz, o cocinadas en microondas. Jugo diluido.
Una vez que los síntomas se hayan controlado a través de los cambios en la dieta, la
medicación y formas de vida más saludable, los alimentos excluidos deben ser
reintroducidos en la dieta nuevamente.
Farmacoterapia
El tratamiento farmacológico está dirigido a inhibir la secreción ácida del estómago para
disminuir el factor agresivo responsable de los síntomas.
En los pacientes con síntomas y alteraciones leves se indica el uso de antagonistas de los
receptores H2 (cimetidina, ranitidina, famotidina).
En los pacientes con síntomas más intensos se indica el uso de inhibidores de la bomba de
protones (IBP), como omeprazol, pantoprazol, lansoprazol y rabeprazol. El tratamiento
debe mantenerse durante 8 semanas (en los casos leves) y de 6-12 meses en los casos más
severos. Posteriormente, debe intentarse retirar progresivamente los fármacos y si
reaparecen los síntomas a menos que los síntomas se prolonguen.
En los pacientes con síntomas persistentes (al menos un 5% de los casos) se requiere un
tratamiento quirúrgico. El mismo está indicado cuando la sintomatología continúa, cuando
reaparecen los síntomas al suspender la medicación prolongada y cuando surgen
complicaciones.
HERNIA DE HIATO
En el diafragma hay una pequeña abertura llamada hiato, por donde penetra el esófago. La
localización anatómica natural del estómago se encuentra “del otro lado” del diafragma.
La hernia se produce como resultado del ascenso de una parte del estómago a través del
hiato. Aunque hay varios tipos, la más frecuente es la hernia por deslizamiento (que
ocurre en el 95% de los casos).
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Causas
El diafragma puede estar debilitado por un gran número de causas, patologías o
circunstancias. Además, pueden existir las siguientes causas:
Obesidad: El aumento del volumen abdominal puede hacer presión sobre los
órganos y forzar el paso del estómago a través del hiato.
Envejecimiento: Con el tiempo el diafragma puede volverse algo más débil.
Estreñimiento: Los esfuerzos continuos y la presión en la cavidad abdominal
puede repercutir en el deslizamiento de la parte superior del estómago.
Tos crónica: El constante esfuerzo que supone la acción de toser repercute en el
diafragma.
Tabaquismo: El consumo de tabaco podría estar asociado con la aparición de una
hernia de hiato.
Cirugías: Las operaciones de estómago y de esófago pueden dañar el diafragma y
contribuir a debilitar o ampliar la zona hiatal.
Además, el estrés o levantar objetos muy pesados.
Síntomas
La hernia de hiato no siempre produce síntomas, pero en más de la mitad de los casos
de reflujo gastroesofágico existe una hernia de hiato.
Dolor de pecho: El dolor puede sentirse más en la zona torácica que en la
abdominal, confundiéndose con un síntoma de causas cardíacas.
Tos: Se produce al momento de la digestión por el ascenso del contenido gástrico
y la irritación de la laringe.
Ardor: El contenido ácido irrita las paredes del esófago y puede ocasionar
molestias en la boca del estómago.
Regurgitación: Puede aparecer mal sabor en la boca, mal aliento, y eructos tras la
ingestión de alimentos.
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Diagnóstico
Las pruebas que confirman la existencia de una hernia de hiato, además de los síntomas
antes descriptos, son:
Radiografía con papilla de bario: Es un método que permite visualizar la hernia
por contraste. En casos de que exista una hernia de gran volumen, la misma podrá
observarse por medio de una simple radiografía de tórax.
La phmetría: Permite determinar en el esófago la presencia de ácido en el
estómago (mediante la medición del pH durante 24 horas).
La manometría: Pone de manifiesto el grado de presión en la zona del esófago.
La endoscopia: Permite
visualizar las zonas de
esófago irritadas por el
ácido gástrico y sirve para
hacer una biopsia para
analizar aquellas lesiones
que pudieran haber
malignizado por una
exposición crónica al reflujo.
Complicaciones
Aunque la hernia de hiato no produce síntomas ni complicaciones, puede derivar en un
estrangulamiento de la porción del estómago que se ha deslizado, lo que puede ocasionar
que dicha parte se necrose (muera) por falta de aporte sanguíneo.
También existe el riesgo de una hemorragia en la que el sangrado puede ocasionar
complicaciones tales como la anemia. El tratamiento consiste en una reparación
quirúrgica.
La acción del ácido sobre las paredes del esófago produce una irritación constante que
puede ocasionar cambios en la estructura de la pared esofágica, provocando la aparición
de algunas patologías como el ya mencionado esófago de Barrett o el reflujo
gastroesofágico (un importante porcentaje de los pacientes que acuden a consulta por
problemas de reflujo tienen una hernia de hiato como causa subyacente).
Además, la acción continua del ácido puede llegar a originar cáncer de esófago,
principalmente a causa de la alteración de las células del estómago a causa del ácido).
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Tratamiento y farmacoterapia
En caso de presentar síntomas, estos generalmente responden bien a los tratamientos
farmacológicos, pero es importante también recomendar ciertas medidas dietéticas y de
buenos hábitos:
Medidas higiénico-dietéticas:
Evitar: Comidas abundantes, ricas en grasas o picantes (además del chocolate, la
menta y las bebidas gaseosas); y el consumo de tabaco y alcohol, pues disminuyen
el tono del esfínter esofágico inferior.
Realizar un mayor número de ingestas, pero fraccionar la cantidad.
Controlar el aumento de peso, evitar la obesidad.
Esperar dos horas después de la ingesta, antes acostarse.
Elevar la cabecera de la cama unos 20 cm.
Incorporar técnicas de relajación para tratar el estrés.
GASTRITIS
La gastritis es una inflamación de la mucosa gástrica (la capa que reviste el estómago por
dentro para protegerlo de la acidez de los jugos gástricos).
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Causas y síntomas
La gastritis puede estar producida por múltiples causas: alcohol, tabaco, alimentos,
fármacos (antiinflamatorios no esteroideos, como ácido acetilsalicílico (aspirina),
ibuprofeno o naproxeno), cirugías importantes, infecciones en el estómago (la bacteria
Helicobacter pylori).
Las causas menos frecuentes son:
Trastornos autoinmunes (como anemia perniciosa).
Reflujo de bilis hacia el estómago (reflujo biliar).
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Consumo de cocaína.
Ingerir o beber sustancias corrosivas o cáusticas (como venenos).
Estrés extremo (pacientes politraumatizados, grandes quemados, hipertensión
intracraneal).
Enzimas producidas por el páncreas.
Infección viral, como citomegalovirus y el virus del herpes simple (ocurre con más
frecuencia en personas con un sistema inmunitario débil).
Los síntomas son muy variables, ya que cada individuo puede experimentarlos de una
forma diferente. Los más frecuentes son malestar o dolor de estómago, inapetencia,
náuseas, vómitos, eructos, ardor o presencia de sangre en el vómito o en las heces.
Diagnóstico
Los exámenes que se pueden pedir para un correcto diagnóstico de gastritis, y su tipología,
son:
Conteo sanguíneo completo para corroborar la presencia de anemia.
Examen del estómago por medio de una endoscopía.
Exámenes para detectar la presencia de H. pylori.
Examen coprológico para detectar pequeñas cantidades de sangre en las heces, lo
cual puede ser un signo de hemorragia digestiva.
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Tratamiento
Farmacoterapia: Los fármacos que previenen la aparición de gastritis son
los antiácidos, los antagonistas H2 (que disminuyen la secreción ácida del
estómago), o el sucralfato. Estos fármacos mantienen en el estómago un pH no
excesivamente ácido, disminuyendo así los síntomas de la gastritis y facilitando la
curación. Sin embargo, esto tiene un inconveniente, pues al disminuir la acidez
pueden crecer bacterias que produzcan otro tipo de infecciones (pulmonares, por
ejemplo).
Otras prácticas: Cuando aparecen complicaciones, tales como una hemorragia
digestiva, puede ser necesaria la realización de una gastroscopía, aunque la
mayoría de las veces la hemorragia cede de forma espontánea sin necesidad de
realizar pruebas invasivas. La cirugía generalmente consiste en la extirpación del
estómago, y presenta una mortalidad muy elevada, así que solo debe utilizarse
como último recurso.
Alimentación: En pacientes con gastritis se recomienda seguir ciertas pautas
dietéticas:
ALIMENTOS
RECOMENDADOS ALIMENTOS A
CONSUMIR ALIMENTOS QUE
Pasta, arroz, pan blanco, CON MODERACIÓN
verduras cocidas y sin DEBEN EVITARSE
piel, patata, frutas Verduras crudas, ajo,
Alimentos y bebidas muy
cocidas, carnes magras, cebolla, tomate, pepino, fríos o muy calientes,
pescados, clara de huevo, pimiento, productos pimienta, vinagre,
productos lácteos integrales o ricos en fibra, pimiento molido,
desnatados, agua y frutas con piel, leche mostaza, café, té, alcoho,
bebidas sin cafeína. entera, nata y o las sustancias que
mantequilla, quesos pueden dañar la mucosa
Los alimentos se deben curados, embutidos,
preparar hervidos, gástrica, como los
chocolate, hidratos, jugos antiinflamatorios.
al horno, a la plancha de uva y cítricos, bebidas
o al grill. carbonatadas.
METEORISMO Y GASES
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Los gases intestinales se eliminan del aparato digestivo por medio de eructos, difusión a la
sangre, metabolismo de las bacterias del colon y eliminación por el ano (ventosidades).
El meteorismo es frecuente en personas con trastornos digestivos de tipo funcional. Sin
embargo, según la edad y la forma en que se presente, puede ser síntoma de diferentes
enfermedades.
Síntomas
La presencia de meteorismo puede
manifestarse por la gran cantidad de
eructos, es decir, aire eliminado a través
de la boca, que suele ser aire del
estómago. Además, es frecuente que
haya distensión del abdomen, con ruidos
intestinales, ventosidades y en ocasiones
dolor provocado por la mayor
sensibilidad del intestino al gas.
Causas
En condiciones de ayuno, en los intestinos existe poca cantidad de gas (100-200 ml), que se
consigue mantener por la existencia de un adecuado equilibrio entre la producción y la
eliminación. Una alteración de este equilibrio puede desencadenar el meteorismo.
Además, puede ser una manifestación de otras enfermedades, tales como:
Intolerancias a determinados alimentos (por ejemplo, a la lactosa o a la fructosa).
La presencia de divertículos en el colon.
Algunos tipos de síndrome de intestino irritable.
Alteraciones en la flora bacteriana habitual del colon, como ocurre por ejemplo al
consumir determinados antibióticos que pueden modificar el equilibrio.
Suboclusión intestinal.
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Diagnóstico
La realización de una correcta exploración física es fundamental para orientar el
diagnóstico. En ocasiones, el médico puede solicitar la realización de determinadas
pruebas: un test de intolerancias, análisis de sangre o de las heces, etc.
El meteorismo no es un problema médico serio, pero es una afección muy frecuente y
molesta, que puede ocasionar repercusiones en la calidad de vida.
Tratamiento
Para tratar el meteorismo se recomienda modificar los hábitos alimenticios y el estilo de
vida.
Disminuir el consumo de alimentos flatulentos (grasas, lácteos, bebidas
carbonatadas, fibras, habas, repollo, coles de Bruselas, pan, pastas, manzanas,
peras, melocotones, ciruelas, granos de trigo, maíz y avena, papas, vino tinto y
cerveza; el salvado, sobre todo el procesado (en polvo), y alimentos que contienen
sorbitol en lugar de azúcar.
Comer despacio, masticar bien los alimentos sin hablar de forma excesiva.
Evitar el consumo de chicles, caramelos y tabaco.
Tratar el estreñimiento.
Practicar ejercicio físico.
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Farmacodinamia
Los fármacos antiflatulentos, como los derivados de la simeticona o dimeticona pueden ser
útiles. A veces y en función de los síntomas asociados, los espasmolíticos, procinéticos y
fármacos ansiolíticos o antidepresivos a bajas dosis pueden ayudar a resolver el problema.
Cuando el meteorismo es síntoma de una enfermedad concreta (por ejemplo la
intolerancia a la lactosa), el tratamiento deberá ser el de la enfermedad responsable (en
este caso restringir la lactosa en la dieta).
EXTREÑIMIENTO
Todas las personas tienen estreñimiento alguna vez, la mayoría de los casos, dura poco
tiempo y no es serio. Pero es aconsejable tratarlo cuando la frecuencia de defecación es
menor a 3 veces por semana y las heces son duras y secas, acompañadas de cierto dolor.
Causas
Las causas del estreñimiento son muy variadas, por lo que esta afección requiere el
seguimiento de un profesional para determinar el tratamiento más adecuado en cada caso.
Las principales causas son alimenticias y de estilo de vida:
Estrés.
Falta de ejercicio físico (se recomiendan 20-30 minutos de paseo a ritmo normal
para favorecer el movimiento normal de los intestinos).
Dieta pobre en fibra y líquidos; especialmente agua, pues las bebidas con gas o
cafeína pueden provocar alteraciones del tránsito intestinal. La administración de
fibras debe hacerse en forma gradual para evitar su intolerancia.
La presencia de ciertas afecciones
relacionadas con el intestino, tales como:
engrosamiento de la pared intestinal,
inflamación, presencia tumoral, síndrome
de intestino irritable. Ante alguna de estas
causas, no se debe iniciar ningún
tratamiento sin consultar con un médico, pues el uso de laxantes naturales u otros
medicamentos podría enmascarar y agravar la enfermedad.
Hipotiroidismo o diabetes.
Efecto secundario de algún medicamento.
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Embarazo.
Senectud.
Diagnóstico
Existen principalmente tres tipos de estreñimiento:
Estreñimiento agudo: Es de aparición repentina, ocasionada por algún cambio
reciente (un nuevo tratamiento médico, problemas de estrés, embarazo, etc.), y
que finaliza al solucionar el agente causal. No suele precisar un tratamiento
porque desaparece una vez controlado el agente causal, y generalmente no
presenta recaídas posteriores. Este tipo de estreñimiento es frecuente en los
niños.
Estreñimiento crónico: De origen definido y lejano en el tiempo, produce recaídas
frecuentes. Suele ser habitual en adultos y ancianos.
Estreñimiento idiopático: De origen desconocido y tratamiento poco
determinado, con eficacia comprometida.
Dieta y farmacodinamia
El consumo diario de productos lácticos fermentados que contienen microorganismos
resistentes a la digestión (tales como las bifidobacterias), ha mostrado efectos
beneficiosos.
El tratamiento con leche fermentada (productos lácteos procedentes de los cultivos
lácticos debido a la acción de las bacterias del ácido láctico tales como los
Lactobacillus, Lactococcus y el Leuconostoc) tiende a estabilizar el tiempo total de tránsito
en población anciana: lo acelera en los pacientes con tránsito lento y lo enlentece en los
pacientes de tránsito rápido.
Es recomendable el consumo de aceite de oliva,
puesto que ejerce un incremento del peristaltismo
intestinal por su efecto lubricante y colerético.
También resulta adecuado el consumo de frutas
(frutillas, kiwis, peras, naranjas, manzanas cocidas),
no solo por su contenido en fibra vegetal, sino
porque algunas de ellas (como ocurre con las
ciruelas, que tienen en su composición el ácido dihidroxifenil-isatin) poseen sustancias
estimuladoras del peristaltismo intestinal.
Aumentar el consumo habitual de líquidos, así como la práctica de ejercicio físico permite
regular y estimular la musculatura abdominal.
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Laxantes naturales
En el caso de que las variaciones introducidas a nivel nutricional no
hayan logrado el objetivo deseado, se puede recurrir al uso de
laxantes como ayuda externa al problema de estreñimiento.
Los laxantes son agentes que, a través de distintos mecanismos,
logran un aumento del bolo fecal (laxantes mecánicos) y/o facilitan
el vaciado intestinal, al aumentar el peristaltismo del intestino
grueso (laxantes de contacto o irritantes).
Son siempre de uso puntual, una vez descartado que el origen del estreñimiento esté
asociado a alguna patología grave. Además, no es conveniente que se usen por más de una
semana, pues pueden ocasionar diarrea, y también provocar una habituación a nivel
intestinal que a la larga ocasiona un problema muy superior de estreñimiento al que se
pretendía corregir inicialmente.
Laxantes de contacto: Provocan una pequeña irritación a nivel intestinal para facilitar la
expulsión del bolo fecal. Su efecto es rápido (en unas pocas horas) y puede ocasionar
dependencia y diarrea crónica, por lo que se recomienda suspender su administración
después de 7 días).
Los principales son:
Ruibarbo (Rheum palmatum): Se aprovechan la
raíz y el rizoma.
Sen (Cassia senna y Cassia angustifolia): Se usan
las hojas.
Frángula (Rhamnus frángula): Se utiliza la corteza
pulverizada.
Cáscara sagrada (Rhamnus purshiana): Al igual que en el caso de la frángula, se
emplea la corteza pulverizada.
Áloe (Áloe vera, Áloe barbadensis y Áloe ferox): Se emplea un jugo obtenido de las
hojas.
Ricino (Ricinus comunis): Se utiliza el aceite obtenido de la extrusión de las
semillas (machacado de las semillas). Este aceite es muy rico en ácido ricinoleico y
derivados del ácido isoricinoleico. Es el único de los laxantes de contacto que
actúa a nivel del intestino delgado, y no del intestino grueso, como los anteriores.
Laxantes mecánicos: Están compuestos por sustancias que en contacto con el agua del
intestino aumentan de tamaño y esto conlleva también un aumento de la masa del bolo
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fecal. Además, gracias a que estos laxantes absorben el agua, al deslizarse a lo largo del
intestino dejan una película de gel sobre la mucosa intestinal que, además de facilitar la
expulsión de la masa intestinal, tiene un efecto protector sobre esta.
El uso de estos laxantes precisa un aumento en la ingesta diaria de agua, para que puedan
hincharse y llevar a cabo su función, en caso contrario, absorben el agua presente en el
intestino grueso y resecan la masa intestinal, lo que agrava el problema de estreñimiento.
El efecto de estos laxantes suele aparecer a las 12-24 horas de la toma, con una intensidad
leve a moderada. En caso de estreñimiento crónico pueden ser precisas algunas semanas
de tratamiento para lograr el efecto deseado de forma regular.
Este grupo de laxantes incluyen:
Distintas familias de algas: Ricas en ácido algínico (algas pardas de la
familia Fucus, Laminaria y Macrocistys) o en carragenatos
(principalmente Chondrus crispus). Las algas son ricas en yodo, así que hay que
tener precaución en el caso de padecer problemas de tiroides.
Ispágula (Plantago ovata): Se emplean sus semillas.
Zaragatona (Plantago psyllium): Al igual que la Ispágula se utilizan las semillas.
Llantenes (Plantago mallor y Plantago lanceolata): A diferencia de las anteriores,
se necesita toda la parte aérea de la planta (tallos, flores y hojas).
Lino (Linum usitatissium): Se usan las semillas.
Malva (Malva sylvestris): Se aprovechan sus flores y hojas.
Altea (Althea officinalis): Se utilizan las raíces.
Otros laxantes
Además de los laxantes naturales descriptos, en el mercado existen otros laxantes de
efectividad igual o superior, pero con mayor riesgo de producir efectos secundarios por su
mayor agresividad hacia el tracto intestinal, lo que exige que su uso sea puntual, para
aquellos casos en los que otros laxantes no hayan sido efectivos, o en casos de urgencia
(enemas).
Los siguientes laxantes deben ser administrados por consejo de un profesional, por su alto
riesgo de tolerancia y dependencia:
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Laxantes emolientes:
Parafina: Se emplea como tratamiento y prevención del estreñimiento en
pacientes que no pueden realizar esfuerzos intensos de defecación a causa de
hemorroides, fisuras anales, posparto, etc. Debe utilizarse en periodos cortos,
regulando la dosis a una toma cada 2-3 días. Aunque no se absorbe a nivel
gástrico, puede facilitar la absorción de otros productos administrados a la vez, y
puede provocar una falta de vitaminas liposolubles (A, D, K, E). No se debe
administrar a niños menores de 6 años ni a pacientes con problemas para tragar.
Laxantes estimulantes: Son muy efectivos, pero muy irritantes para la mucosa intestinal.
Bisacodilo: Vía oral y rectal.
Picosulfato sódico: Conlleva riesgo de alergia.
Laxantes rectales: Son los supositorios y enemas; su uso conlleva cierto riesgo de daño
rectal por la acción irritante del propio medicamento, o durante su aplicación.
Glicerol: Supositorios de glicerina.
Enemas: Son varios componentes asociados con una acción evacuante intensa.
Bisacodilo.
DIARREA
Cada persona posee su propio ritmo intestinal, algunos tienden al estreñimiento y otros,
sin tener patología alguna, poseen un ritmo mucho más rápido, pudiendo defecar dos o
tres veces al día de manera totalmente normal y con heces de textura bien formada.
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Causas
La diarrea puede tener diferentes causas, las más habituales son:
Ingesta de fármacos: Algunos medicamentos (antibióticos o algunos citostáticos
utilizados en tratamientos contra el cáncer) tienen como efecto secundario la
producción de síntomas gastrointestinales. La ingesta abusiva y descontrolada de
laxantes, también puede ocasionar diarreas.
Gastroenteritis vírica: Se debe a la presencia de un virus en el tubo intestinal que
provoca una sintomatología digestiva. Es muy común a cualquier edad, aunque es
más frecuente durante la lactancia y en la infancia.
Intervenciones digestivas: Entre las intervenciones digestivas, la que provoca más
diarreas de forma crónica es la gastrectomía o resección gástrica (con el objetivo
de reducir la ingesta de alimentos y conseguir una pérdida de peso en pacientes
con obesidad mórbida resistente a otros tratamientos). En estos casos la diarrea
ocurre debido a la imposibilidad de digerir o absorber los alimentos que se
ingieren.
Toxiinfecciones alimentarias: Se producen al consumir alimentos o bebidas en
mal estado, que poseen microorganismos nocivos para la salud. La mayoría de
estas contaminaciones producen sintomatología digestiva (la diarrea está
presente en todas ellas), además de náuseas, vómitos, dolor abdominal, etc.,
originando lo que se conoce como “gastroenteritis”.
Intolerancias alimentarias: Se presentan cuando existe una deficiencia de algún
componente necesario para la correcta digestión de los nutrientes. Si ese
elemento no se encuentra en cantidad suficiente para romper todas las
moléculas, estas son demasiado grandes para atravesar la pared intestinal y pasar
a la sangre, por lo que quedan en la luz intestinal y avanzan hacia la parte final del
intestino arrastrando agua a su paso. Algunas de las más comunes son
la intolerancia a la lactosa o al gluten.
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Tratamiento
Ante un proceso diarreico para evitar la deshidratación es fundamental vigilar
la hidratación desde el primer momento.
Las medidas dietéticas que debe adoptar el paciente consisten en evitar:
Los alimentos con mucha fibra.
Los alimentos que ocasiones gases, ya que el
intestino atraviesa por un proceso de
irritación.
Los alimentos demasiado condimentados
(salados o azucarados), ya que irritan el
estómago y el intestino.
Los alimentos grasos, ya que es el nutriente
más difícil de digerir.
Las grandes cantidades de alimentos y las
comidas rápidas, que necesitan un proceso
más largo de digestión y en general no tienen
buena tolerancia.
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
LITIASIS VESICULAR
La vesícula biliar almacena bilis, un líquido producido por el hígado para digerir las grasas.
Cuando el estómago y el intestino digieren los alimentos, la vesícula biliar libera bilis a
través de un tubo denominado conducto biliar. Ese conducto conecta a la vesícula biliar y
el hígado con el intestino delgado.
Causas
Los cálculos biliares se forman cuando hay sustancias en la
bilis que se endurecen dentro de los conductos formando
depósitos similares a cristales de roca, y obstruyen el flujo
de la bilis por los conductos biliares. Estos cálculos pueden
ser tan pequeños como un grano de arena o grandes como
una pelota de golf. La causa varía de acuerdo al tipo de
cálculo:
Alimentación y Nutrición
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
Síntomas
Los cálculos biliares son más comunes entre los adultos mayores de más de 60 años, las
mujeres y las personas con sobrepeso.
La presencia de cálculos generalmente es asintomática, y se descubren con frecuencia en
exámenes de rutina, sin embargo, cuando se trata de cálculos grandes que bloquean el
conducto cístico o el conducto colédoco (coledocolitiasis), se puede presentar un dolor de
tipo cólico desde la mitad hasta la parte superior derecha del abdomen, lo cual se conoce
como “cólico biliar”.
El dolor desaparece cuando el cálculo pasa hacia la primera parte del intestino delgado (el
duodeno).
Diagnóstico
Dado que fuera de los episodios de cólico biliar el problema es asintomático, la exploración
física suele ser normal. Es importante hacer el diagnóstico diferencial con otras
enfermedades como: úlcera péptica, dolor torácico, reflujo gastroesofágico, dispepsia no
ulcerosa, colon irritable y hepatitis, procesos que son frecuentes en la población general y
que también pueden darse en un paciente con litiasis biliar, sin que la clínica esté
relacionada con los cálculos.
Aunque no existen estudios de laboratorio específicos para el diagnóstico de la litiasis
vesicular, la solicitud de un examen de sangre permite evaluar la función hepática; y un
análisis de orina puede ayudar a descartar otros procesos.
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
Estudios complementarios:
Tomografía computarizada abdominal.
Gammagrafía de la vesícula biliar con radionúclidos.
Ecografía endoscópica.
Colangiopancreatografía por resonancia magnética.
Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica.
Colangiografía transhepática percutánea.
Complicaciones
El bloqueo del conducto cístico o conducto colédoco por cálculos biliares puede causarlos
los siguientes problemas: colecistitis aguda, colangitis, colecistitis crónica, coledocolitiasis,
pancreatitis.
Tratamientos
Tratamiento del cólico: Para reducir el dolor y los síntomas asociados lo más
común es administrar analgésicos y antiinflamatorios.
Tratamiento de la litiasis biliar: Para disolver los cálculos pequeños (de 1 cm) y
cuando los síntomas son de intensidad moderada, se prescriben sales biliares
orales o sustancias disolventes que se aplican mediante una punción. Para tratar
cálculos de mayor tamaño, el tratamiento indicado se denomina litotricia
extracorpórea, que permite fragmentar los cálculos por medio de ondas de
choque, para ser expulsados por la orina.
Tratamiento nutricional: Es fundamental controlar de manera estricta los
alimentos que se ingieren con el objetivo de ajustar el alimento al nivel de
tolerancia digestiva, y prevenir complicaciones o alteraciones en la función
intestinal. Para ello, es fundamental evitar las comidas muy grasas o picantes,
aquellos alimentos que produzcan gases, el alcohol, etc., y tratar de incrementar
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
Causas
No se conoce una causa exclusiva y definida para el
diagnóstico del colon irritable, pero su aparición
podría asociarse con alteraciones emocionales,
como episodios de ansiedad, estrés o depresión.
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
Síntomas
Entre los principales síntomas del colon irritable se encuentran:
Molestias abdominales.
Alteración del ritmo intestinal en forma de diarrea o estreñimiento.
Alteración de los procesos de fermentación bacteriana intestinal que conducen a
una mayor producción de gas.
Ardor de estómago, dolor torácico, digestiones lentas y dolor anal.
Incontinencia fecal (escapes de heces), así como la expulsión de heces con moco.
Diagnóstico
El diagnóstico del colon irritable se realiza por exclusión, ya que no se dispone de exámenes
específicos para confirmar la presencia del síndrome.
Los criterios de diagnóstico para el síndrome del colon irritable deben incluir, como mínimo,
tres meses de los siguientes síntomas continuos o recurrentes: dolor o malestar abdominal
que se alivia con la defecación, y cambio en la frecuencia de la deposición o en la consistencia
de las heces.
El diagnóstico inicial se realiza mediante anamnesis, es decir, teniendo en cuenta los
síntomas descritos por el paciente y la historia clínica.
Es importante evaluar también los aspectos psicosociales de la vida del paciente, e indagar
sobre pérdidas afectivas y sociales.
Exploración física: Incluye examen pélvico y tacto rectal.
Exámenes de laboratorio: Se solicitan los siguientes análisis: hemograma
completo, análisis de orina, examen de heces (para detectar huevos, parásitos,
sangre y leucocitos fecales), prueba de función tiroidea, intolerancia a la lactosa.
Estudios adicionales: Si la evaluación inicial es negativa y los síntomas persisten,
se aconseja utilizar estudios adicionales para descartar una mala absorción,
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Tratamiento
El tratamiento efectivo de los pacientes con colon irritable abarca incluye un plan de dieta
especial, medicamentos dirigidos a mejorar la función intestinal, el uso de antidepresivos
con la capacidad de actuar sobre los neurotransmisores implicados en las funciones del
intestino (previa evaluación psicológica del paciente).
La diarrea puede tratarse con antidiarreicos tipo loperamida y, en caso de dolor abdominal,
se recomiendan los espasmolíticos.
Consejo dietético
Las dietas de eliminación deben utilizarse durante un corto plazo, ya que son
nutricionalmente desequilibradas. Además, las mismas deben ser supervisadas por un
nutricionista.
Estreñimiento: El tratamiento dietético más común consiste en mantener una
dieta alta en fibra. Sin embargo, algunos pacientes no se benefician con un
aumento en la fibra dietética, y podrían empeorar sus síntomas de estreñimiento.
Como con cualquier cambio en la dieta, el incremento en la fibra dietética debe
ser gradual, implica una variedad de fibras y una ingesta de líquidos adecuada
(preferentemente agua) de por lo menos de 1,5 litros por día. El café y las bebidas
carbonatadas agravan los síntomas por lo que deben limitarse especialmente en
las etapas iniciales de la modificación dietética.
Flatulencia excesiva (gases): Deben evitarse ciertos vegetales: brócoli, coliflor, col,
legumbres. Las bebidas suaves carbonatadas pueden también exacerbar los
síntomas. Al igual que el alimento, el líquido se debe fragmentar en pequeñas
ingestas durante el día.
Sensibilidad a ciertos alimentos: Estudios recientes muestran que muchos
pacientes presentan un rechazo al consumo de ciertos alimentos porque
funcionan como disparadores de las molestias. Esto implica la exclusión de una
amplia gama de alimentos, principalmente los lácteos y sus derivados. Una vez
que los síntomas hayan desaparecido se pueden reintroducir nuevamente los
alimentos para mantener la variedad en el consumo.
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DESNUTRICIÓN
La desnutrición infantil
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) mueren anualmente alrededor de 12
millones de niños menores de 5 años, que pertenecen, principalmente, a países en vías de
desarrollo.
La desnutrición es definida como la condición patológica derivada de la subutilización de
los nutrientes esenciales en las células del cuerpo.
Podemos distinguir dos tipos de desnutrición:
Desnutrición primaria: Cuando los aportes de nutrientes no pueden ser aportados
por la situación económica, cultural y/o educativa.
Desnutrición secundaria: Cuando los aportes nutricionales son adecuados pero,
debido a otras enfermedades, la absorción o utilización de estos alimentos no es
adecuada.
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
Es muy frecuente que los niños desnutridos tengan infecciones repetidamente, esto se
debe a que el déficit de nutrientes produce un serio deterioro inmune y facilita el ingreso
de gérmenes al organismo más fácilmente. Entre los gérmenes que más frecuentemente
atacan a las personas desnutridas están el virus del sarampión, del herpes, de la hepatitis,
el bacilo de la tuberculosis y los hongos.
Diagnóstico
Existen diversos estudios para evaluar el estado nutricional: exploración física, exploración
antropométrica, análisis de laboratorio y estudios complementarios que sirven para medir
la densidad ósea y detectar posibles problemas gastrointestinales.
Clases de desnutrición
Kwashiorkor o síndrome pluricarencial: Es un trastorno dietético grave que afecta a los
niños entre los 10 meses y los tres años. El término “kwashiorkor” procede de una palabra
de Ghana que significa “afección del niño que deja de mamar”, llamado así porque el
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trastorno se produce cuando el niño es destetado y, por consiguiente, privado del elevado
valor nutricional y contenido proteico de la leche materna. Aunque también puede
aparecer cuando el apetito se ve afectado o disminuido por otra enfermedad.
Marasmo: Consiste en un grave decaimiento funcional del organismo provocado por una
deficiencia de proteínas y de calorías. Esta afección que afecta a niños menores de dos
años también está causada por un abandono prematuro de la leche materna y por
infecciones intestinales que se producen cuando el niño es alimentado en malas
condiciones higiénicas.
Características:
Delgadez como consecuencia de la pérdida de grasa corporal.
Piel arrugada, caída del cabello.
Debilitamiento muscular evidente.
Enfermedades de la nutrición
Pelagra: Enfermedad producida por un déficit debida a la ingesta o absorción inadecuada
de niacina, uno de los compuestos del complejo de la vitamina B.
Escorbuto: Enfermedad causada por un déficit prolongado de vitamina C (ácido ascórbico)
en la ingesta.
Raquitismo: Enfermedad producida ante la carencia de vitamina D, necesaria para fijar en
el esqueleto el calcio y el fósforo que contienen algunos alimentos.
Beriberi: Esta enfermedad se debe a la carencia de vitamina B1 o tiamina. La palabra
“beriberi”, en lengua oriental, significa “no puedo más”. Su nombre se refiere a los
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
síntomas que produce la enfermedad, especialmente una inactividad creciente que lleva a
una parálisis total.
Tratamiento
Una vez que se ha diagnóstico el estado de desnutrición, el tratamiento depende mucho de
la persona que necesita atención, quien deberá seguir al pie de la letra las
recomendaciones del médico, tanto en lo que tiene que ver con la alimentación, la
medicación, la administración de suplementos vitamínicos y, en caso de ser necesario, la
actividad física.
Las dietas normalmente empiezan con alimentos ligeros y aceites para que el cuerpo se
acostumbre a una dieta que progresivamente aumentará su contenido calórico para que
cuando la persona haya alcanzado su peso ideal entonces comience a bajar hasta alcanzar
una dosis calórica normal.
ANEMIA
Síntomas
Palpitaciones y dolor de pecho
Inflamación de los tobillos
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
Tipos de anemia
La anemia hemolítica autoinmunitaria se produce cuando el sistema inmunológico
confunde a los glóbulos rojos con células invasoras y empieza a destruirlos. Los niños
pueden heredar hematíes alterados que más tarde pueden evolucionar hacia una anemia.
Las tipos más frecuentes de anemia hemolítica heredada son: la falciforme, la talasemia, la
deficiencia de glucosa 6 fosfato deshidrogenasa (G6PD) y la esferocitosis hereditaria.
La anemia falciforme o perniciosa es un tipo grave de anemia que afecta
frecuentemente a personas de origen africano, aunque puede afectar a personas
de ascendencia caucásica o procedente de Arabia Saudita, la India o el área
mediterránea (aproximadamente 1 de cada
625 niños americanos de origen africano nace
con este tipo de anemia).
En esta afección la hemoglobina adquiere la
forma de largas varas o de hoz, esto conlleva
una destrucción prematura de los glóbulos
rojos, una baja concentración de hemoglobina
y problemas que pueden afectar prácticamente
a cualquier órgano del cuerpo.
La talasemia afecta prioritariamente a personas de origen mediterráneo, africano
o del sudeste asiático. Se caracteriza por presentar glóbulos rojos anómalos y de
escasa vida media. La talasemia mayor, también conocida como “anemia de
Cooley”, es un tipo grave de anemia en que los hematíes se destruyen
rápidamente y el hierro se deposita en la piel y en los órganos vitales.
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
Diagnóstico
La historia clínica y la exploración física, constituyen siempre el primer paso en el estudio
de una anemia. Descartada una hemorragia o enfermedad subyacente que la justifique, su
estudio debe iniciarse con la consideración del sexo, la edad y el origen étnico del paciente,
así como su forma de presentación (aguda o crónica, tiempo de evolución y existencia de
antecedentes, etc.).
Pruebas que confirman el diagnóstico:
Hemograma: Sirve para constatar el descenso de la concentración de
hemoglobina en sangre y determina posibles alteraciones en otras células
sanguíneas como son los glóbulos blancos y las plaquetas.
Conteo de reticulocitos: Se determina el porcentaje de los glóbulos rojos jóvenes
que ayuda a determinar si la producción de hematíes, su morfología y tamaño se
encuentra a niveles normales.
Pruebas de hierro: Sirven para evaluar el hierro total en suero y la ferritina, lo que
puede ayudar a determinar si la anemia obedece a una deficiencia de hierro.
Además, los niveles de vitamina B12 y ácido fólico, niveles de reticulocitos (células
precursoras de los hematíes), distintos autoanticuerpos, etc.
Aspiración y biopsia de medula ósea: Esta prueba ayuda a determinar si la
producción de células está ocurriendo o no con normalidad en la médula ósea. Es
la única forma de diagnosticar la anemia aplástica de forma definitiva y también
se emplea si una enfermedad que afecta a la medula ósea (como la leucemia)
podría ser la causa de la anemia.
Electroforesis de hemoglobina: Se utiliza para identificar varios tipos de
hemoglobina anómala en sangre y para diagnosticar la anemia falciforme, la
talasemia y otras formas heredadas de anemia.
Alimentación y Nutrición
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
Tratamiento
El tratamiento básicamente depende de su causa. Sea
cual sea, el objetivo será incrementar el nivel de
oxígeno que la sangre es capaz de transportar, ya sea
mediante el aumento de glóbulos rojos o la
concentración de hemoglobina. Por supuesto, habrá
que tratar también la causa o enfermedad que pueda
haber provocado la anemia.
En general bastará con la reposición de hierro por vía oral en casos de anemia ferropénica;
o de vitamina B12 y ácido fólico en casos de anemia megaloblástica.
Cuando se deba a pérdidas importantes de sangre se realizará una transfusión de sangre. Y
en casos más específicos (como síndromes hereditarios) puede plantearse el trasplante de
médula ósea.
En el caso de anemia ferropénica hay una serie de pautas alimentarias que permiten
recuperar los niveles normales de hierro:
Primer plato: Vegetales ricos en hierro y vitamina C como el brócoli, pimientos,
acelgas, espinacas o tomates combinados con arroz, pastas o legumbres en forma
de ensalada o salteados.
Segundo plato: Cortes magros de carne roja será la gran aliada, pero es
importante escoger cortes magros (bifes a la plancha, hamburguesas caseras,
albóndigas, tiras de carne salteada con verduras o brochetes.
En cuanto a
los mariscos
(almejas, mejillones
y berberechos) se
pueden combinar
enlatados y frescos.
Se puede repartir
una lata a lo largo
del día
acompañando
ensaladas, pasta,
arroz (una lata de
berberechos de 80g
tiene casi 13 mg de hierro; y una mujer sana en edad fértil necesita 18 mg al día).
Postres: Frutas como naranja, mandarina, pomelo, melón, papaya, frutilla, kiwi o
ananá, cuya vitamina C y ácido cítrico mejoran la absorción del hierro.
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
DIABETES
La prediabetes
La prediabetes es una afección en la que las concentraciones de glucosa en la sangre son
mayores de las normales, pero no lo suficientemente altas para declararse la enfermedad.
Las personas pre-diabéticas corren un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y de
padecer enfermedades del corazón y apoplejía. Sin embargo, es posible disminuir los
riesgos de padecer diabetes tipo 2 bajando un poco de peso y realizando actividad física
moderada. Un tratamiento a tiempo ayuda a volver a las concentraciones normales de
glucosa.
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
Signos de la diabetes
Sed
Orinar con frecuencia
Visión borrosa
Cansancio y debilidad
Hambre excesivo
Pérdida de peso
Heridas abiertas que no sanan con facilidad
Piel seca y sentir picazón
Falta de sensibilidad en los pies y hormigueo
Elevado nivel de glucosa en sangre y orina
Tipos de diabetes
La diabetes Mellitus tipo 1: Llamada también “diabetes juvenil” o “insulinodependiente”,
porque generalmente se diagnostica inicialmente en niños, adolescentes o jóvenes. En ella,
las células beta del páncreas ya no producen insulina porque el sistema inmunitario del
cuerpo las ha atacado y destruido.
El tratamiento para este tipo de diabetes es por medio de inyecciones de insulina
(o usando una bomba de insulina), haciendo una dieta especial, ejercicio con
regularidad, controlando la tensión arterial y el colesterol.
La diabetes tipo 2: Llamada “diabetes de comienzo en la edad adulta” o “no
insulinodependiente”, es la más frecuente y puede aparecer a cualquier edad, incluso
durante la niñez. Comienza generalmente con una resistencia a la insulina, en la cual, las
células adiposas musculares y hepáticas no utilizan la insulina adecuadamente. Al principio,
el páncreas responde a la demanda del organismo produciendo más insulina, pero con el
tiempo pierde la capacidad de secretar suficiente insulina como respuesta a las comidas.
El tratamiento consiste en tomar medicamentos especiales, escogiendo muy bien
la comida, haciendo ejercicio con regularidad, controlando la tensión arterial y el
colesterol.
La diabetes gestacional: Se detecta por primera vez en el embarazo porque es cuando los
niveles de insulina aumentan para incrementar las reservas de energía. A veces, este
aumento no se produce y puede originar la denominada “diabetes gestacional” (ocurre en
el 2 al 5% de los embarazos). Es asintomática, por lo que la detección se realiza casi
siempre por medio de un análisis de rutina.
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
Diagnóstico
Para medir la concentración de glucosa en la sangre se debe obtener una muestra de
sangre del paciente, quien deberá estar en ayunas por lo menos 8 horas antes de la
prueba.
Es normal que exista cierto grado de elevación de los valores de glucosa en la sangre
después de comer, pero incluso entonces, los valores no deberían ser muy elevados.
Tratamientos
El tratamiento de la diabetes se basa en tres pilares
fundamentales:
El objetivo del tratamiento consiste en mantener los niveles
de glucosa en sangre dentro de la normalidad para minimizar
el riesgo de complicaciones asociadas a la enfermedad. En
muchos pacientes con diabetes tipo 2 no es necesaria la
medicación si se controla el exceso de peso y se implementa un programa de ejercicio
físico regular.
Dieta: En la mayoría de las dietas se permite la ingestión de una pequeña cantidad
de azúcar ordinario, ya que añadir azúcar a una comida tiene poco impacto en las
concentraciones de glucosa o insulina en sangre, en personas con diabetes.
Fármacos hipoglucemiantes orales: Se prescriben a personas con diabetes tipo 2
que no consiguen descender la glucemia a través de la dieta y la actividad física,
pero no son eficaces en personas con diabetes tipo 1.
Tratamiento con insulina: En pacientes con diabetes tipo 1 es necesario la
administración exógena de insulina ya que el páncreas es incapaz de producir esta
hormona. También es requerida en diabetes tipo 2 si la dieta, el ejercicio y la
medicación oral no consiguen controlar los niveles de glucosa en sangre.
La insulina
La insulina se administra a través de inyecciones en la grasa existente debajo de la piel del
brazo, ya que por vía oral sería destruida en el aparato digestivo antes de pasar al flujo
sanguíneo. Las necesidades de insulina del organismo varían en función de los alimentos
que se ingieren y de la actividad física que se realiza porque cualquier cambio en la dieta
habitual o la realización de algún deporte exigen modificaciones de las pautas de insulina.
La insulina puede inyectarse a través de distintos dispositivos:
Jeringuillas tradicionales: Son de un solo uso, graduadas en unidades
internacionales (de 0 a 40).
Alimentación y Nutrición
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
Plumas para inyección de insulina: Son aparatos con forma de pluma que tienen
en su interior un cartucho que contiene la insulina. El cartucho se cambia cuando
la insulina se acaba.
Jeringas precargadas: Son dispositivos similares a los anteriores previamente
cargados de insulina. Una vez que se acaba la insulina se descarta toda la jeringa.
Recomendaciones:
El nivel de glucosa en sangre depende de la zona del
cuerpo en que se inyecta la insulina.
Es aconsejable introducirla a través del abdomen, los
brazos o muslos; penetra más rápidamente si se inyecta
en el abdomen.
Se recomienda inyectar siempre en la misma zona, aunque desplazando unos 2 cm el
punto de inyección vez tras vez.
Hay que evitar las inyecciones en los pliegues de la piel, la línea media del abdomen y el
área de la ingle y el ombligo.
OBESIDAD
Causas
Hay muchas causas implicadas en
la aparición de la obesidad:
Mala alimentación
Falta de ejercicio físico
Consumo de energía
Factores hormonales
Factores genéticos y orgánicos
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
OBESIDAD INFANTIL
La obesidad infantil es un verdadero problema, ya que en un gran porcentaje el niño
obeso será un adulto obeso, con todas las secuelas que la obesidad conlleva. Los factores
de riesgo se relacionan fundamentalmente con la edad de inicio porque cuando la
obesidad se presenta a muy temprana edad, el riesgo de presentar eventos
cardiovasculares en la edad adulta es también más elevado.
Aproximadamente del 25 al 28% de los niños presentan obesidad infantil, pero lo más
preocupante es que en los últimos 20 años se ha incrementado de manera importante
esta proporción hasta casi un 60% más.
Consecuencias
El mayor riesgo de la obesidad infantil consiste en
que mientras menor sea el niño obeso, mayor el
riesgo de desarrollar las siguientes complicaciones:
Cambios psicológicos:
Baja autoestima
Bajos resultados en el colegio
Un cambio en la autoimagen, particularmente durante la adolescencia
Introversión, a menudo seguida de rechazo social
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
Tratamiento
Los adultos que padecen obesidad disponen de medicamentos disponibles para ayudar a
suprimir el apetito o que el mismo interfiera con la absorción de grasas. Sin embargo, el uso
de estos medicamentos no ha sido estudiado en niños, por lo que el tratamiento infantil es
más limitado y consiste básicamente en dieta y ejercicio (30 minutos de actividad aeróbica
todos los días).
Las terapias de comportamiento también son útiles en el tratamiento de la obesidad
infantil:
Mantener un diario del ejercicio hecho y los alimentos comidos.
Implementar cambios de comportamiento: sentarse a comer en la mesa, y sin
televisión.
Fijar horarios de comida regulares.
Minimizar los refrigerios entre comidas.
Fortalecer la autoestima y alentar al niño a tratar el control de peso con una
actitud positiva.
OBESIDAD MÓRBIDA
Es una de las enfermedades más características de nuestro tiempo, sobre todo por el
número de complicaciones que tiene asociadas. Para tratar esta enfermedad es necesario
el empleo de alguna de las técnicas quirúrgicas, ya que las dietas no tienen ningún tipo de
efecto.
Las técnicas para reducirla son de dos tipos:
Reseccionistas, encaminadas a inducir una mala absorción de los alimentos. Esta cirugía es
la única forma de que el enfermo puede perder peso.
Restrictivas, menos agresivas, ya que no precisan resecar nada; basta con reducir el
tamaño del estómago para que el paciente ingiera menos cantidad de alimentos.
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
HIPERTENSIÓN ARTERIAL
La hipertensión arterial (HTA) se define como la elevada presión sanguínea, y es uno de los
factores más importantes de riesgo cardiovascular.
La crisis hipertensiva se produce cuando los valores registrados están por encima de los
valores aceptados como normales: por encima de los 140 mmHg para la presión sistólica
(PAS) y los 90 mmHg para la diastólica (PAD).
Existen dos tipos de crisis hipertensivas:
Urgencia hipertensiva: Se desarrolla en el transcurso de días y semanas y la
elevación de la presión sanguínea no conlleva riesgo a corto plazo en los
órganos.
Emergencia hipertensiva: Se desarrolla con rapidez y coloca al paciente en
riesgo de una lesión de sus órganos.
Síntomas
Cefalea, agitación, visión borrosa
Letargia, confusión, coma
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Focalidad neurológica
Convulsiones
Dolor anginoso
Náuseas, vómitos
Tratamiento
Ante una crisis hipertensiva se debe evitar reducir los niveles de presión de manera
brusca, pues puede ocasionar una isquemia (falta de riego de algunos órganos:
corazón, cerebro, ojos, riñones, etc.).
Los procedimientos terapéuticos pueden dividirse en las siguientes prácticas:
1. Primer nivel:
Administrar por vía
sublingual un
comprimido de Captopril
o Nifidepino y tomar
nuevamente la presión
después de 30 minutos.
Si no hay una respuesta
satisfactoria se puede
administrar un comprimido más o pasar a la segunda etapa.
2. Segundo nivel:
Administrar Furosemida (diurético) vía intravenosa. Esta aplicación se puede
repetir una vez más si no hay una respuesta en la disminución de las cifras
tensionales.
3. Tercer nivel:
Administrar Urapidil por vía intravenosa.
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HIPERLIPIDEMIA E HIPERCOLESTEROLEMIA
Causas
Cuando la hiperlipidemia es del tipo “familiar” o genética conlleva al aumento de grasas en
la sangre, responsable de problemas cardiovasculares precoces. Sin embargo, aún no se
han identificado los genes específicos responsables de esta patología. Los factores de
riesgo abarcan antecedentes familiares de colesterol alto y arteriopatía coronaria
temprana, y algunas enfermedades pueden empeorar esta afección: diabetes, el
alcoholismo y el hipotiroidismo.
Pero también puede ser causada por una dieta inadecuada que contiene demasiado
colesterol y grasa (por ejemplo, carne, queso, crema, huevos y mariscos), o cuando el
cuerpo produce demasiado colesterol y grasa, independiente a la ingesta de alimentos.
Las grasas no se disuelven en agua, de modo que para poder ser transportadas a través de
la sangre se tienen que combinar con otra sustancia llamada “proteína” para crear una
lipoproteína. El cuerpo tiene tres clases de lipoproteínas:
Lipoproteína de baja densidad (o colesterol LDL)
Lipoproteína de alta densidad (o colesterol HDL)
Triglicéridos
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
Tipos de hipercolesterolemia
El volumen de colesterol circulante depende de su absorción intestinal y otros receptores
específicos. Se pueden distinguir dos tipos de hipercolesterolemia:
Primaria: Derivada de problemas en los sistemas transportadores del colesterol y
factores genéticos. En este tipo de hipercolesterolemia se enmarcan las
dislipidemias.
Secundaria: El aumento de colesterol está asociado a ciertas enfermedades
hepáticas (hepatitis, colostasis ycirrosis), endócrinas (diabetes
mellitus, hipotiroidismo y anorexia nerviosa) y renales (síndrome nefrótico o
insuficiencia renal crónica). Además, existen algunas sustancias que pueden
aumentar los niveles de colesterol LDL (colesterol de baja densidad conocido
como “colesterol malo”) favoreciendo el desarrollo de la hipercolesterolemia.
Diagnóstico
El examen diagnóstico que permite
identificar la hiperlipidemia consiste en
hacer un análisis de sangre para
verificar los niveles de colesterol y
triglicéridos.
Los exámenes específicos abarcan:
Examen de LDL (resultado
aumentado)
Examen de HDL (resultado
aumentado)
Examen de
triglicéridos (resultado
aumentados)
Examen de apolipoproteína B100 (resultado aumentada)
Alimentación y Nutrición
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
Tratamientos
Cambios en el estilo de vida
Disminuir la ingesta de grasa saturada (carne de res, pollo, cerdo, cordero)
Consumir preferentemente productos lácteos bajos en grasa.
Eliminar el consumo de aceite de coco y de palma, yemas de huevo y vísceras.
Incorporar ejercicio regular para perder peso (esta indicación ayuda a bajar los niveles de
colesterol).
Tratamiento farmacológico
Hay varios tipos de fármacos disponibles
que ayudan a bajar los niveles de
colesterol en la sangre cuando la dieta y
los cambios de estilo de vida no son
suficientes.
Algunos son mejores para bajar el colesterol LDL, algunos son buenos para bajar los
triglicéridos, mientras que otros ayudan a elevar el colesterol HDL.
Los fármacos que son más eficaces y que se utilizan con mayor frecuencia para tratar el
colesterol LDL alto se denominan estatinas y abarcan lovastatina, pravastatina,
simvastatina, fluvastatina, atorvastatina y rosuvastatina.
Complicaciones
Cardiopatía ateroesclerótica temprana
Ataque cardíaco
Accidente cerebrovascular
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
SÍNDROME METABÓLICO
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
debido a la acumulación de
células, grasa y colesterol. Por
ejemplo, la disminución en el
flujo de sangre al corazón debido
a obstrucciones en las arterias
ocasiona ataques cardíacos. La
falta de flujo de sangre al cerebro
ocasionada por un coágulo de
sangre o una hemorragia en el
cerebro debido a la rotura de los
vasos sanguíneos es lo que ocasiona un derrame cerebral.
Se clasifican en:
Hipertensión arterial
Miocardiopatías
Cardiopatía congénita
Cardiopatía reumática
Insuficiencia cardíaca
Cardiopatía coronaria (infarto de miocardio)
Enfermedad cerebrovascular (apoplejía)
Enfermedad vascular periférica
Posibles causas
Existen varios factores reconocidos que aumentan el riesgo a desarrollar una enfermedad
cardiovascular, muchos de los cuales son modificables. Un factor de riesgo modificable es
aquel que se puede prevenir, eliminar o controlar. Entre ellos, podemos mencionar:
Nivel elevado de colesterol, triglicéridos y otras sustancias grasas en la sangre
Nivel elevado de ácido úrico en la sangre (ocasionados principalmente por
dietas con un alto contenido proteico)
Hipertensión
Diabetes
Obesidad
Tabaquismo
Falta de ejercicio físico
Estrés crónico
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
Métodos de diagnóstico
Los exámenes imagenológicos que sirven para diagnosticar, vigilar o tratar enfermedades
del aparato circulatorio y vascular son:
Tomografía por emisión de
positrones del corazón.
Ecocardiografía.
Pruebas de esfuerzo (existen
muchos tipos diferentes).
Ecografía vascular, como
la ecografía de la carótida.
Ecografía venosa de brazos y
piernas.
Resonancia magnética cardíaca.
Tomografía computarizada del corazón para la cuantificación del calcio coronario.
Angiografía por tomografía computarizada y angiografía por resonancia
magnética.
Prevención y tratamientos
Dejar de fumar y evitar la exposición pasiva al humo de tabaco.
Reducir el consumo de alimentos con un contenido alto de grasas saturadas,
azúcar y sal (reemplazarla por perejil, albahaca, tomillo, romero y
otros condimentos).
Aumentar el
consumo de frutas
y hortalizas.
Hacer diariamente
30 minutos de
actividad física.
Limitar el
consumo de
alcohol.
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
Cirugías e intervenciones
Hay ciertos procedimientos invasivos para tratar las enfermedades del corazón y el sistema
vascular. En la mayoría de estas intervenciones se introduce un catéter a través de la piel
hasta un vaso sanguíneo grande.
Dichos procedimientos abarcan:
Terapia de ablación para tratar arritmias cardíacas.
Angiografía con medios de contraste para estudiar los vasos sanguíneos.
Angioplastía (se utiliza un pequeño globo para abrir un estrechamiento en un vaso
sanguíneo) con o sin colocación de endoprótesis vascular (stent).
Cateterismo cardíaco (medición de las presiones dentro o alrededor del corazón).
Trasplante de corazón.
Inserción de marcapasos y desfibriladores.
Cirugía de revascularización coronaria abierta y mínimamente invasiva.
Reparación o reemplazo de válvulas cardíacas.
Tratamiento quirúrgico de defectos cardíacos congénitos.
Además, también se pueden emplear procedimientos para tratar arterias que irrigan el
cerebro, los riñones, los intestinos, los brazos y las piernas.
ALCOHOLISMO
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
Se considera un grave perjuicio para la salud, que aumenta el riesgo de muerte como
consecuencia de enfermedades en el hígado, cáncer, depresión, accidentes, etcétera.
Síntomas y diagnóstico
No es frecuente que un alcohólico reconozca en un primer momento que tiene un
problema con el alcohol; y esto es algo que dificulta el diagnóstico médico, que conduce al
paciente a desarrollar una mayor tolerancia al alcohol, que no es otra cosa que el
acostumbramiento del sistema nervioso a las elevadas dosis del alcohol en sangre.
Acostumbra-
Más alcohol Más tolerancia
miento
Para determinar que una persona es alcohólica debe presentar alguno de los siguientes
síntomas de forma continuada durante un tiempo:
Respuestas físicas ante la abstinencia (temblores, sudoración, dolor de cabeza,
náuseas, ansiedad o aumento de la frecuencia cardiaca y de la presión sanguínea).
Fuerte deseo de beber alcohol.
Falta de control sobre el consumo de alcohol, referido tanto a la necesidad de
empezar a beber, como a la incapacidad para suspender o reducir este consumo.
Se bebe cuando se está solo, y trata de ocultar su conducta a las personas.
Tolerancia y acostumbramiento. Esto implica que el individuo necesita consumir
mayor cantidad de alcohol para lograr los mismos efectos.
Lapsus o lagunas en la memoria.
Interferencia en la vida cotidiana: por ejemplo, aparece un abandono progresivo
de otras fuentes de placer, se descuida el aspecto personal, disminuye el
rendimiento laboral o académico, o se emplea mucho tiempo para conseguir
alcohol o recuperarse de sus efectos.
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
Físicos: Cáncer,
enfermedades en el hígado,
cefaleas, diabetes,
gastritis, problemas
cardiovasculares, insomnio,
pancreatitis, apoplejía,
deficiencias nutricionales,
degeneración
cerebral, disfunción eréctil.
Tratamiento
El tratamiento del alcoholismo
requiere de una intervención
multidisciplinar (psicoterapéuticas,
psicofarmacológicas y psicosociales)
de todos los aspectos de la vida del
paciente, que requieren terapia individual o de grupo, programa de prevención de
recaídas, farmacoterapia, psicoterapia familiar o de pareja, coordinación con grupos de
autoayuda, seguimiento, internación, tratamiento de afecciones secundarias, etc.
Una alimentación equilibrada es también muy importante para la recuperación del
paciente, que puede requerir suplementos nutricionales.
Hay varias fases en el tratamiento del alcoholismo:
1. Reconocimiento de la adicción por parte del paciente.
2. Síndrome de abstinencia. Dependiendo del
grado de dependencia, puede hacer necesario el
ingreso hospitalario del paciente.
3. Desintoxicación.
4. Deshabituación. El objetivo es que el paciente
permanezca abstemio durante el resto de su
vida.
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
CELULITIS
Prevención
Manteniendo hábitos saludables es más difícil desarrollar celulitis. Estas medidas
preventivas son:
Dejar de fumar, evitar el café, el alcohol, los alimentos refinados, fritos y altos en
grasas, la ingesta excesiva de sal y el déficit de fibra en la dieta.
Hacer ejercicio (preferentemente correr o caminar).
Beber 2 litros diarios de agua.
Evitar el uso de prendas de vestir ajustadas y el calzado con tacones altos.
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
Controlar el estrés.
El consumo de anticonceptivos favorecen la retención de líquidos.
Tratamiento
Dieta saludable, baja en
grasas.
Abundante líquido.
Ser moderado con el
consumo de sal.
Evitar los embutidos y
pescados salados.
Incluir en la dieta frutas y
condimentos naturales
(limón, ajo, perejil,
hierbas aromáticas).
Consumir alimentos que
sacien y resulten
beneficiosos para el
organismo: tomate,
repollo, lechuga, naranjas, limones, huevos cocidos, guisantes, chauchas, espárragos y
mejillones.
En cuanto al ejercicio físico, lo ideal sería trabajar aquellas zonas que son propensas a la
acumulación de grasas (abdomen, glúteos, tríceps).
Aparte de estas medidas básicas existen una serie de tratamientos que pueden mejorar el
problema de la celulitis:
Cremas anticelulíticas: Contienen sustancias que favorecen la microcirculación, el
tejido graso y el tejido conectivo. Es fundamental que su aplicación sea por medio
de un masaje ascendente y circular.
La cumarina, ruscus, flavonoides y rutina: Son sustancias drenantes, en forma de
geles fríos utilizadas para tratar las celulitis edematosas y blandas.
La carnitina: Es un extracto de alcachofa y cafeína son sustancias reductoras. Las
cremas reductoras con efecto calórico son efectivas en aquellas celulitis con gran
componente graso. Aunque hay que evitar su uso en personas cuya piel presente
una gran flacidez, en aquellas que padezcan una celulitis edematosa, y también en
el caso de que tengan alterado el retorno venoso.
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
Dentro de los tratamientos médicos para combatir la celulitis existen varias alternativas
que describimos a continuación:
Liposucción: Consiste en la eliminación de la celulitis localizada. La intervención en
sí consiste en introducir una cánula en la zona afectada y aspirar la grasa
profunda.
Lipoescultura ultrasónica: A través de ondas de alta frecuencia se produce la
licuación de las células grasas y luego se eliminan con una succión a baja presión.
Es un método aconsejable para aplicar en zonas flácidas como los brazos, la cara
interna de los muslos y el abdomen de mujeres mayores.
Endermología: Es un masaje mecánico que efectúa el método de “pliegue,
enrollada, desenrollada”.
Electrolipólisis: Técnica utilizada para tratar la celulitis localizada en mujeres
delgadas, a través de hasta cuatro tipos diferentes de corrientes eléctricas, que
queman la grasa, eliminan las toxinas y tonifican nuevamente los músculos de la
piel.
Mesoterapia: Se trata de la
aplicación de
microinyecciones indoloras
de medicación en dosis
bajas.
Ozonoterapia: Tiene
muchos efectos
beneficiosos: es oxigenante,
revitalizante, antioxidante,
inmunomodulador,
regenerador, antiálgico,
antiinflamatorio y
germicida.
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
OSTEOPOROSIS
Causas
Dieta pobre en calcio
Envejecimiento
Menopausia
Factores genéticos
Sedentarismo
Exceso de tabaco, alcohol o café
Algunas patologías (hipertiroidismo o el Síndrome de Cushing).
Algunos medicamentos: por ejemplo, el uso prolongado de esteroides,
corticoides, antiepilépticos o fármacos para el tiroides.
Síntomas
Fracturas a repetición
Historia familiar
Tipos
OSTEOPOROSIS PRIMARIA
Involutiva o senil (en general, la fractura más frecuente es la vertebral):
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
OSTEOPOROSIS SECUNDARIA
Alcoholismo.
Enfermedades del hígado.
Enfermedades genéticas.
Insuficiencia renal crónica.
Factores alimentarios (dieta baja en calcio o problemas en la absorción del
mismo).
Enfermedades endocrinológicas (diabetes mellitus, hiperparatiroidismo
o hipertiroidismo).
Enfermedades metabólicas (intolerancia a la lactosa).
Amenorrea o falta de la menstruación (deportistas o anorexia nerviosa).
En algunos tumores (mieloma múltiple o metástasis).
Diagnóstico
A menudo la enfermedad es asintomática hasta que se produce una fractura.
Historia clínica
Exploración física
Radiografía: Detectar fracturas localizadas y determinar la altura de los cuerpos
vertebrales (aplastamientos).
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
Medidas farmacológicas
La utilización de fármacos está indicada en aquellos pacientes de osteoporosis con mayor
riesgo de presentar una fractura.
Calcio y vitamina D (suplementos)
Teripratida
Bifosfonatos (ácido alendrónico, ácido risedrónico, ácido etidrónico)
Terapia hormonal sustitutiva (estrógenos/progestágenos
Loxifeno
Calcitonina
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
Prevención
Es necesario mantener una nutrición adecuada consumiendo alimentos ricos
en calcio y vitamina D, como la leche y derivados lácteos.
En ancianos, o cuando la dieta equilibrada no es suficiente para alcanzar los valores
normales, se recomienda la administración de suplementos.
Evitar el consumo excesivo de tabaco y alcohol.
Hacer ejercicio físico con regularidad.
Prevenir las caídas.
Realizar una densitometría en forma periódica después de los 50 años o cuando existan
antecedentes familiares.
CÁNCER
Causas
El cáncer es una enfermedad genética
causado por cambios en los genes que
controlan la forma en que funcionan
las células. Estos cambios genéticos
pueden ser hereditarios o puedan
desencadenarse como resultado de
errores o daños en el ADN causado por
algunas exposiciones del ambiente.
Alimentación y Nutrición
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
El proceso por el cual las células del cáncer se diseminan a otras partes del cuerpo se llama
“metástasis”. El tratamiento puede ayudar a prolongar la vida de algunas personas con
cáncer metastático. Aunque, en general, el objetivo principal de los tratamientos es
controlar el crecimiento del cáncer o aliviar los síntomas que los causa.
Los carcinomas son los tipos más comunes de cáncer. Se originan de las células
que cubren las superficies externas e internas del cuerpo. Los cánceres de
pulmón, de mama y de colon son los cánceres más frecuentes.
Los sarcomas son cánceres que se originan de células que se encuentran en los
tejidos de soporte del cuerpo, como por ejemplo: hueso, cartílago, grasa, tejido
conectivo y músculo.
Los melanomas son un tipo de cáncer que comienza en las células que se
convierten en melanocitos (especializadas en producir melanina), el pigmento que
da el color a la piel. La mayoría de los melanomas se forman en la piel, pero
pueden formarse también en otros tejidos pigmentados, como en los ojos.
Los linfomas se originan en los ganglios linfáticos y en los tejidos del sistema
inmunológico del cuerpo.
Las leucemias son cánceres de las células inmaduras de la sangre que crecen en la
médula ósea y que tienen la tendencia a acumularse en grandes cantidades en el
torrente sanguíneo.
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
La estadificación
La estadificación permite medir la gravedad del cáncer que aqueja a una persona
basándose en el tamaño o en la extensión del tumor y si la enfermedad se ha diseminado
(metástasis).
Este dato es sumamente importante por las siguientes razones:
Ayuda al médico a planificar el tratamiento apropiado para cada caso.
El dato se origina al momento del primer diagnóstico, que generalmente se hace
antes del tratamiento, y recibe el nombre de “estadio clínico”.
La enfermedad puede volver a estadificarse posteriormente a una cirugía o
biopsia. Esta designación del estadio del cáncer, llamada “estadio patológico”,
combina los resultados de la estadificación clínica con los resultados quirúrgicos.
Estadio Definición
Estadio 0 Carcinoma in situ.
Estadio I, Los números más altos indican enfermedad más extensa: Un tamaño
Estadio II y mayor del tumor o diseminación del cáncer afuera del órgano en donde
Estadio III se formó originalmente, hacia los ganglios linfáticos vecinos o a órganos
o tejidos cercanos al sitio del tumor primario
Estadio IV El cáncer se ha diseminado a órganos o tejidos distantes.
Prevención
Mantener
una dieta
saludable
permite
prevenir el
desarrollo
de células
malignas.
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
Diagnóstico
Las pruebas y exámenes que se utilizan para la estadificación dependen del tipo de cáncer.
Encontramos las siguientes opciones:
Exámenes físicos: Puede mostrar el sitio y el tamaño de los tumores y la
diseminación del cáncer a los ganglios linfáticos o a otros órganos o tejidos.
Pruebas de laboratorio: Incluyen el análisis de sangre, orina, y otros fluidos y
tejidos que se extraen del cuerpo.
Estudios de imágenes: Producen imágenes
de las regiones internas del cuerpo (rayos
X, tomografía computada, resonancia
magnética y la tomografía por emisión de
positrones), y permiten constatar la
ubicación del cáncer, el tamaño del tumor y si se ha diseminado.
Informes de patología: Se trata de la biopsia, que proporciona información
patológica sobre las características de las células y en los fluidos del cuerpo.
Informes de cirugía: Reportan lo que se encontró durante la cirugía. Estos
informes describen el tamaño y la apariencia del tumor e incluyen con frecuencia
observaciones acerca de los ganglios linfáticos y los órganos adyacentes.
Tratamientos
Hay variados tipos de tratamiento para el cáncer; la elección dependerá del tipo de cáncer
y del estado y avance que el mismo haya alcanzado. Los principales tratamientos son:
CIRUGÍA
Consiste en extirpar el cáncer del cuerpo.
RADIOTERAPIA
Tratamiento que usa altas dosis de radiación
para destruir células cancerosas y reducir tumores.
QUIMIOTERAPIA
Tratamiento farmacológico para destruir células cancerosas.
INMUNOTERAPIA
Tratamiento que ayuda al sistema inmunitario a combatir el cáncer.
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
TERAPIA DIRIGIDA
Tratamiento que actúa sobre
los cambios que promueven
el crecimiento, la división
y diseminación de las células cancerosas.
TERAPIA HORMONAL
Tratamiento que hace más lento o detiene
el crecimiento del cáncer,
por medio de hormonas.
CELIAQUÍA
La celiaquía es una enfermedad crónica del aparato digestivo, que se caracteriza por una
intolerancia permanente a una proteína llamada “gluten”, que se encuentra presente en
los cereales (trigo, avena, cebada o centeno).
Alimentación y Nutrición
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
Proceso de digestión
Los alimentos ingeridos necesitan ser degradados en partículas más pequeñas para ser
absorbidas. Este proceso de absorción se produce en el intestino delgado gracias a la
existencia de vellosidades muy pequeñas en el interior del intestino.
En la enfermedad celíaca se produce una reducción del tamaño de las vellosidades
intestinales, lo que desencadena la intolerancia al gluten. Cuando esto ocurre, la absorción
se acorta y causa una mala nutrición.
La frecuencia con que se presenta la celiaquía es de 1 de cada 200/300 nacidos, aunque los
expertos advierten que esta afección está infradiagnosticada, y que menos de una cuarta
parte de los celíacos saben que padecen la enfermedad.
Síntomas
Diagnóstico
Para el diagnóstico de la enfermedad celíaca es imprescindible realizar al menos
una biopsia intestinal (extracción de una porción de tejido del intestino delgado), y el
estudio histológico de una muestra de mucosa obtenida del final del duodeno, para
detectar lesiones.
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
Tratamiento
El tratamiento de la celiaquía consiste en seguir una dieta estricta libre de gluten de por
vida. Esto permite la recuperación de las vellosidades intestinales. Una vez que se ha
eliminado el gluten de la dieta, puede apreciarse una mejoría de los síntomas en un par de
semanas, y en unos meses el paciente consigue un buen estado nutricional, sin embargo,
pueden pasar dos años hasta que las biopsias de duodeno sean completamente normales.
Complicaciones
Cuando no se aplica una dieta sin gluten o ante el abandono del tratamiento, se pueden
sufrir complicaciones que pueden
llegar a ser mortales. Afecciones
asociadas:
Anemia
Fracturas
Osteoporosis
Trastornos autoinmunitarios
Infertilidad
Aborto espontáneo
Algún tipo de cáncer
intestinal
HIPER E HIPOTIROIDISMO
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Alimentación
Recomendaciones dietéticas para tratar el HIPERTIROIDISMO:
Los alimentos recomendables para los enfermos de hipertiroidismo son todos los que
disminuyen la producción de tiroxina, la hormona que controla el metabolismo y los
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Disciplina: Nutrición frente a patologías
estados emocionales. Dentro del grupo de alimentos muy recomendables están aquellos
ricos en ácidos cafeico, clorogénico, elágico y rosmarínico; así como los ricos en litio.
Alimentos recomendados: Coliflor, repollos, rábanos, repollitos de bruselas,
legumbres, cacahuetes, apio, naranjas, limones, calabazas, higos, lechuga,
pimientos, pepinos, zanahorias, paltas, ciruelas, berenjenas, duraznos, trigo,
granadas, uvas, castañas, nueces, cebollas, espárragos, endivias, melones, perejil,
patatas.
Alimentos NO recomendados (estimulan la producción de las hormonas en la
tiroides porque contienen mucho yodo): Ajo, avena, coco, avellana, frutillas, soja,
girasol, lentejas, tomates, manzanas, mangos, dátiles, pistachos, ananá,
guisantes, almendras, espinacas, habas, hinojo, hiedra terrestre, ginseng, canela,
algas marinas, mariscos.
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