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EL Edificio DEL Antiguo Café Moderno DE Pontevedra: Su Arquitectura

1) El documento describe la arquitectura y el desarrollo urbano de la ciudad de Pontevedra durante los siglos XVIII y XIX. 2) Durante este periodo se formaron varios barrios fuera de las murallas de la ciudad, incluyendo barrios marineros, conventos y casas residenciales a lo largo de las carreteras. 3) La llegada del ferrocarril en 1884 impulsó el crecimiento de estos barrios y la transformación de Pontevedra en una ciudad burguesa del siglo XIX con una arquitectura
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EL Edificio DEL Antiguo Café Moderno DE Pontevedra: Su Arquitectura

1) El documento describe la arquitectura y el desarrollo urbano de la ciudad de Pontevedra durante los siglos XVIII y XIX. 2) Durante este periodo se formaron varios barrios fuera de las murallas de la ciudad, incluyendo barrios marineros, conventos y casas residenciales a lo largo de las carreteras. 3) La llegada del ferrocarril en 1884 impulsó el crecimiento de estos barrios y la transformación de Pontevedra en una ciudad burguesa del siglo XIX con una arquitectura
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EL EDIFICIO DEL ANTIGUO CAFÉ MODERNO DE

PONTEVEDRA: SU ARQUITECTURA
José Ramón Soraluce Blond
(Publicado en gallego en: “O antigo Café Moderno de Pontevedra ” ISBN 84-9541-
33-8. Págs.135-15. A Coruña 2001)

La rehabilitación por Álvaro Siza, para Centro Cultural de una entidad financiera de
Galicia, del edificio de viviendas de Pontevedra en cuyo bajo estuvo el Café Moderno,
centro literario y artístico de la sociedad decimonónica local, ha puesto en valor un
edifico ecléctico que reúne toda la singularidad propia de la arquitectura burguesa,
compendio de los mejores oficios de la construcción gallega.

The rehabilitation by Alvaro Siza of an apartment building in Pontevedra into a Galician


Financial Company’s Cultural Institution, in which ground floor was El Café Moderno,
literary and artistic center of the local 19th century society, has taken notice of a
eclectic building that brings together all the singularity of the bourgeois architecture,
summary of the best Galician construction trade.

PONTEVEDRA: LA FORMACION DE LA CIUDAD BURGUESA

La formación de la ciudad extramuros de Pontevedra, al igual que en


otros núcleos medievales similares, se consolida en los siglos XVIII y
XIX con la aparición de un importante caserío residencial en varios
barrios. El de Santa Clara se formó al norte de la muralla, entre esta y
el río Lérez sobre el camino que llevaba al convento medieval de las
clarisas. El barrio de la Moureira, barrio marinero por excelencia, el
más antiguo de los arrabales de Pontevedra, se formó bordeando la
zona costera del interior de la ría. El barrio del Burgo como arrabal
aparece al sur de la ciudad, en los alrededores del convento de Santo
Domingo, con un amplio campo en el que se construyó la alameda, ya
citada por Pascual Madoz "…es la mas capaz y hermoso por su
localidad; tiene de largo 352 varas, y de ancho 130; dentro de este
espacio hay una alameda cerrada por un camapé de cantería, la cual
cuenta con 229 varas de long. Y 58 de lat., se halla dividida en cinco
espaciosas calles con árboles, y un ancho salón: adornan este campo
91 acacias y 57 grandes robles, sirviendo también de ornato al paseo ó
calle, que desde la puerta de Sto. Domingo sigue al campo de San
Roque y arrabal de Moureira. La situación de este paseo y alameda con
sus vistas sobre la ría, es de las mas deliciosas y encantadoras, y á el
concurre lo mas elegante y lucido del vecindario, para tomar el fresco
en el estío, y recrearse con el hermoso espectáculo que ofrece la
multitud de barcos y lanchas que flotan dentro d e aquella." (1)

Al sur de la Moureira la ermita de San Roque agrupaba al barrio


popular del mismo nombre. En el costado derecho de las huertas del
convento de Santo Domingo se extendía el campo de San José,
formado por casas levantadas a lo largo del camino que llevaba a

1
Marín, junto a la ermita del santo y a la torre de los Montenegro. Desde
la puerta de Trabancas ( o de la Peregrina) en la muralla, salía también
la carretera de Vigo en la que se construyeron nuevos edificios que
equivaldrían a un modesto ensanche urbano, en el conocido como
barrio de la Peregrina y Virgen del Camino, cuya ermita se encontraba
en un cruce de vías que pasaron a formar el incipiente viario de la
ciudad extramuros a lo largo del siglo XIX. Sobre la carretera de Marín,
en el barrio de San José, se construyó entre otros el edificio del Café
Moderno. Además de la importancia que el tráfico dio a ambas vías,
las de Marín y de Vigo, fue la llegada del ferrocarril en 1884 la que
convertirá a estas barriadas, en un pujante polo de crecimiento urbano
finisecular.

1.- Vista de Pontevedra amurallada en el siglo XVII (Pier María Baldi 1669)

Los procesos modernos de crecimiento urbano se inician en las


ciudades históricas fuera de los recintos amurallados. Durante la edad
media, en las ciudades medievales costeras se forman las pescaderías
o arrabales marineros. También en ese periodo los conventos
extramuros generan pequeñas barriadas en su entorno. Después,
durante los siglos XVI y XVII, son las vías de acceso a la muralla l as
que aglutinarán las nuevas construcciones residenciales, inicialmente
ligadas al medio rural, convirtiéndose en solares desahogados para
palacetes burgueses y edificios de alquiler a finales del siglo XIX. Lo
normal es que fuera del recinto amurallado los campos de la feria se
transformen en alamedas y sobre las áreas más llanas se proyecten
regulares ensanches urbanos, que coinciden cronológicamente con el
derribo de las murallas. En el caso de Pontevedra, se dan todas estas
fases excepto la última, ya que no llegará a contar nuestra ciudad con

2
un ensanche urbano al estilo del de Vigo, Ferrol o A Coruña, las causas
habría que buscarlas en el decaimiento de su economía portuaria,
perdiendo mercados frente al imparable despegue comercial y urbano
de Vigo. Sin embargo nuestra villa conocerá en la segunda mitad del
siglo XIX otro tipo de desarrollo, el cultural, con una incidencia
importante en la calidad arquitectónica de sus nuevos edificios.

Según escribe el Prof. Baldellou "A cidade actual é a consecuencia


directa do desenvolvemento en torno ós camiños de acceso ó casco
antigo desde o territorio próximo. No periodo histórico que me ocupa
non se produce un crecemento que poidamos identificar co que
coñecemos coma ensanche, mentres que si se pode falar dunha
readaptación do casco a novos usos e unha débil substitución do
edificado. Por iso a arquitectura ecléctica se centra en feitos puntuais,
aínda que significativos" (2). La Villa consigue el título de ciudad en
1835 (Decreto de Isabel II de 23 - XI - 1835), años después (1849)
Pascual Madoz publica una exhaustiva descripción de Pontevedra y en
1856 Francisco Coello representa detalladamente su planta urbana, en
la que se aprecia como la muralla ya ha iniciado su desaparición.

A partir de esta fecha inicia su andadura la nueva Pontevedra en la


que los pazos urbanos y los edificios de arquitectura tradicional de
cantería dan paso a nuevas construcciones eclécticas, ya se trate de
palacetes ajardinados, edificios de viviendas entre medianerías o
construcciones singulares para albergar las instituciones de la
recientemente conseguida capitalidad de la provincia. El eclecticismo
será el estilo propio de la nueva Pontevedra.

2.- Plano de Pontevedra en 1856 (Fco. Coello)

3
No han existido cambios sustanciales en la arquitectura de
Pontevedra durante las primeras décadas del siglo XX. Otero Pedrayo
describió aquella ciudad con precisión y añoranza "… la riqueza y
contraste de aguas fluviales y marinas, la sugestión de los grupos
campesinos y marineros, de los caminos e iglesias, con la matización
de las masas de arbolado y la constante presencia de jardines y
huertos, todo envuelto en la grata y matizada luminosidad atlántica,
hacen del paisaje un fondo de belleza y harmonía únicas, envolviendo
a la ciudad pequeña, tranquila, reposada en elegancias de formas
urbanas, sin poderosos y absorbentes edificios antiguos ni esplendidez
de vías modernas" (3). La integración de campo y ciudad en los bordes
urbanos era una de las características más destacab les de la ciudad a
principios de siglo, cuyo crecimiento se había mantenido contenido
hasta entonces.

3.- Vista de Pontevedra desde la Ría, hacia 1910 (España Regional Tomo II,
p.1003)

El mismo autor describe el paisaje urbano "La arquitectura del


genuino Pontevedra es variada, sugerente, atractiva; alternan casas
estilo pazo aldeano, casitas burguesas sobre portales con balcones
adornados de bolas, con moradas humildes, muchas sobre pórticos
adintelados. En los alrededores, cualquier carretera o camino surge
poblado de invitaciones y recuerdos. El paseo de la Seca, dejando
Santa Clara, llega al puente del Burgo, a cuya salida se conserva la
capilla de Santiaguiño, y comienza el largo barrio de Lérez, lentamente
desvaido en tipos labriegos…" Para Otero Pedrayo lo "genuino" de la
arquitectura radica en el pasado, en las construcciones de cantería de
la zona intramuros " Las calles de la Oliva, Michelena y Comercio, son
las principales de comercio y paseo. A la última la adornan casas
genuinas. La plazuela de San José, con el antiguo café decorado por
Sobrino Buhigas (han desaparecido las pinturas de sátira decimonónica
de Monteserín) y "Laxeiro", ha perdido la capilla peculiar y devota que
le daba nombre, recientemente derribada" (4). Las dos capillas que
dieron origen a los barrios colindantes de Nª Sª del Camino y San José,
desaparecieron antes de los años cuarenta.

4
UNA RAZON DE SER Y RAZONES PARA UN DERRIBO

Pero volvamos sobre nuestros pasos. Los orígenes de Pontevedra


tienen su razón de ser en el trazado de la vía romana XIX, que
atravesaba en la antigüedad el río Lérez por el Pontis Veteris, junto a
un promontorio en el que surgirá posteriormente la villa medieval. A
grandes rasgos recordaremos como el puente, la obra de ingeniería
romana, quedó abandonado hasta su reconstrucción en el siglo XII,
cuando se funda la ciudad aprovechando un asentamiento anterior
carente de ordenamiento legal. La concesión de un fuero a Pontevedra
se le debe al rey Fernando II en 1169.

El primitivo núcleo amurallado se forma en torno al templo parroquial


de Sta. María, cuya situación prominente sobre una alta loma, origina
un inicial trazado urbano longitudinal sobre un eje con forma de " espina
de pez". Allí se agrupan los artesanos en sus respectivas calles de
Platerías, Ferrería o Tonelería. Privilegios reales sobre la pesca y su
venta propiciarán el crecimiento de la población en los siglo XIII al XV,
en que se completa un nuevo y definitivo trazado amurallado. El
convento de San Francisco y el campo de la Herrería donde se
celebraba el mercado, quedan incorporados a este recinto,
manteniéndose fuera del mismo los conventos de Santa Clara y de
Santo Domingo, así como varias ermitas en cuyo entorno se formarán
los barrios extramuros de la ciudad. De una primera m uralla
fundacional con trazado sensiblemente ovalado, se pasa a una muralla
más amplia, con torreones cuadrados, 5 puertas y 6 postigos, de la que
aun se conservan vestigios tras el antiguo palacio arzobispal. Esta
estructura defensiva que mantuvo estable durante siglos al recinto
urbano, acabará sus días a mediados del siglo XIX.

4.- Vista de Pontevedra como Acrópolis clásica, hacia 1910 (España Regional Tomo
II, p. 1000)

5
Las razones para la destrucción de las murallas en las ciudades
españolas durante el siglo XIX, son varias. Unas responden a
necesidades de crecimiento, de comunicación, de "trafico", de
expansión urbana etc. Otras fueron simples medidas de higiene, ante el
estado de abandono y ruina de las cercas y torreones, con el
consiguiente peligro para el vecindario. También la pérdida de
funciones como recinto fiscal para el cobro de alcábalas hará
innecesaria su existencia y ello propiciará su abandono por las
autoridades. Tampoco tendrán valor militar, dado su anticuada
estructura. Las guerras carlistas demostraron que eran más un estorbo
que una necesidad militar. La avaricia de espacios céntricos, que
permitió a los concejos vender solares ocupados por el recinto y
obtener algunos recursos de la venta de sus materiales constructivos,
es otra razón a considerar. Finalmente una actitud intelectual de
rechazo hacia lo antiguo y hacia el significado de opresión que, para la
nueva clase burguesa, tenían las murallas, entendiéndolas como signos
de atraso y oscurantismo (5) frente a la imagen de l a ciudad moderna,
abierta y extensa, sin límites ni encorsetamientos.

Estos factores de tan negativo impacto para un patrimonio, que hoy


habría tenido un rendimiento monumental de incalculable valor, no
faltaron en la Pontevedra del siglo XIX, llegándo se incluso a prohibir
colocar escudos en las casas o volver a instalarlos si alguna casona
blasonada se reedificaba, al ser considerados como símbolos de
antiguo vasallaje y feudo. No solamente llegó la piqueta a las murallas,
también monasterios e iglesias, tras la desamortización, acabaron
desapareciendo, como fue el caso de los conventos de Santo Domingo
y San Bartolomé el Viejo en Pontevedra. Progreso frente a respeto por
el patrimonio monumental del pasado, dos posturas que se debatían en
las décadas de los cuarenta y cincuenta, cuando se inicia finalmente el
derribo de la muralla y de las torres arzobispales, le sigue el turno a la
Capilla de la Orden Tercera, al palacio de los Condes de San Román…
"A la altura de los años sesenta, la fiebre demoledor a parece ceder, al
menos en lo que se refiere a edificios singulares. Se continua el derribo
de las Torres Arzobispales, se acuerda demoler la cárcel vieja para
construir en su lugar una plaza cubierta de abastos, y de derriba la
torre y el murallón anexo al convento de Santo Domingo…. Los años
ochenta completan el derribo de la muralla" (6). Más de treinta años de
transformaciones para dar a Pontevedra su actual aspecto, con la
aparición en los solares derribados de una nueva arquitectura
monumental, sustituta de la histórica, que respondía a la necesidad de
expresar la autoestima de la sociedad civil.

EL ECLECTICISMO EN PONTEVEDRA

El eclecticismo es un gran cajón de sastre en el que se han incluido


los numerosos estilos artísticos que florecieron en el siglo XIX y parte
del siglo XX. Y decimos "numerosos estilos" porque las fuentes de
inspiración de los arquitectos fueron tantas y tan dispares, que

6
difícilmente encontraremos uniformidad en los lenguajes artísticos
usados ni en las reglas compositivas empleadas, aquello podría
denominarse el estilo de los estilos, ya que la denominación de
ecléctico hace referencia precisamente a la variedad y a la mezcla, y
no a un código artístico específico. La habilidad en el manejo libre de
las formas, unas pertenecientes al pasado de la arquitectura y otras
inventadas, diferenciará a los artistas rigurosos y creadores, de los
simples repetidores de imágenes, maestros de un subgénero artístico
muy extendido entre los constructores locales sin formación académic a.

5.- Los barrios de San José y de la Virgen del Camino en el siglo XIX (Fco. Coello
1856 - detalle)

Esta visión global de aquel periodo artístico es relativamente reciente,


puesto que en el siglo XIX, los arquitectos no eran conscientes de
encontrase inmersos en un proceso estético propio. Al contrario que en
otras épocas del arte, donde se era consciente de estar creando una
nueva corriente artística, desde mediados del siglo hasta bien entrado
el siglo XX, los arquitectos españoles no habían rec onocido que sus
edificios respondían a un estilo común. Así lo leemos en el informe
elaborado por el arquitecto provincial de A Coruña, Faustino
Domínguez Domínguez en 1855, con motivo de la Exposición
Internacional de París, mostrando la desazón creadora que producía el
abandono del neoclasicismo normalizado que había dominado hasta
aquel momento: "¿Cuál es hoy el tipo de Arquitectura? ¿Qué estilo
marcará en la historia la huella de nuestra época tan fecunda en
descubrimientos maravillosos? Difícil es reso lver esta cuestión, ora se
atiende a los trabajos de Arquitectura que la Exposición universal

7
contiene, o bien se consideren los edificios que en todas las naciones
se construyen. El siglo XIX es el prólogo de un inmenso drama en que
la humanidad entera es el protagonista, y cuyo desenlace, escrito en el
porvenir por la mano de Dios, no es dado a alcanzar a la limitada
inteligencia del hombre. Hay en la sociedad moderna una ansiedad
profunda y una inquietud constante, se siente vagamente un deseo y
una necesidad de llegar a un nuevo orden, lo mismo en las cosas que
en las ideas: este estado de suyo violento, no deja tiempo para las
grandes creaciones de la Arquitectura, y sólo así puede explicarse la
falta de un nuevo estilo para caracterizar la época" (7). Domínguez, sin
saberlo, ya apuntaba las claves de lo que será el eclecticismo, que
entonces estaba dando los primeros pasos como lenguaje
arquitectónico desligado del clasicismo: "No hacemos más que copiar
hoy lo que hicieron ayer los que nos precedieron, y se ha apoderado
de los arquitectos un deseo voraz de estudiar y de reproducir cuanto se
ha ejecutado en todos los estilos".

El despegue empresarial de la burguesía adinerada en las ciudades


gallegas, permitirá que surjan ensanches en las poblaciones y que
estos se colmen de construcciones de viviendas, para alquiler en la
mayoría de los casos, cuyo único objetivo artístico es proyectar al
exterior una imagen cosmopolita y lujosa, donde el ornamento
recargado asume el máximo protagonismo.

6.- El barrio
de San José
hacia 1910
(España
Regional,
plano de
Pontevedra -
detalle)

8
La irrupción del mejor eclecticismo en Pontevedra, llegará de la mano
de Alejandro Rodríguez Sesmero en 1877, cuando presentó a la
corporación municipal el proyecto para el nuevo Ayuntamiento de la
ciudad. Pontevedra venía utilizando como Concello unas
construcciones anejas a la muralla, cuyo origen se remontaba a la edad
media, junto a la puerta de Santo Domingo y en un avanzado estado de
ruina. Se propuso entonces su sustitución por una obra acorde con la
categoría de la ciudad. El arquitecto municipal Justino Flórez presentó
un proyecto que, a juicio de las autoridades locales no tenía el lujo
decorativo de la alternativa propuesta por el maestro S esmero. El
eclecticismo de aquella obra radicaba no en el clasicismo propio de los
edificios de la administración pública, como era norma académica de la
época, sino en la elegante carga barroca de sus adornos "A linguaxe
decorativa utilizada na Casa do Concello de Pontevedra é propia da
arquitectura francesa da primeira metade do século XVIII, o
denominado estilo "Luis XV", o rococó francés. Del tomáronse detalles
coma os remates da balaustrada con floreiros, as esquinas
almofadadas, as columnas estriadas con capiteis xónicos floridos e
guirnaldas colgantes, os remates de grecas e cascallos sobre as
ventás, etc. Ata a mesma composición de dobre pórtico superposto con
balconada na fachada é de orixe barroca" (8), un atrevimiento propio de
un maestro de obras erudito como era Sesmero, fuera de los moldes
académicos más próximos a los modelos clásicos. Este estilo, el
barroco, había sido descartado del catálogo ecléctico utilizado en los
estudios de la Escuela de Arquitectura, por lo que su influencia solo
podía proceder de las revistas en las que se publicaban imágenes de
los ayuntamientos franceses anteriores a 1750, como el de Nancy.

Un aspecto interesante en la construcción del Ayuntamiento de


Pontevedra fue la decisión de colocar la fachada principal h acia el
extrarradio y no hacia el interior de la población, como había estado
siempre. Con ello, la nueva Pontevedra ecléctica volcará sus fachadas
hacia la alameda, en cuyo entorno se levantarán la Diputación, el grupo
escolar, la Escuela de Artes y Oficios, la nueva fachada del cuartel de
San Fernando, o el palacete de D. Francisco Antonio Rista, todos ellos
utilizando variables decorativas distintas del lenguaje arquitectónico
ecléctico. La zona de la Alameda con los edificios que la enmarcan ha
sido considerada como la obra más sobresaliente del liberalismo
pontevedrés (9). También en aquella zona se levanta la Casa de la
Cultura, obra de la familia Fonseca imbuida de la imaginería decorativa
masónica y con aspecto de templo clásico. Esta obra y la plaza de
toros, ofrecen una curiosa imagen en las fotos de principios de siglo
analizada por el profesor Navascués: "Hablando de clasicismos
debemos citar la actual Casa de Cultura de Pontevedra, que aparece
en viejas fotos dominando el perfil urbano inmediato a modo de
Acrópolis y que la primera vez que lo vi me llamó enormemente la
atención" (10)

9
Otras obras eclécticas construidas en lo que fue el interior del casco
amurallado, son también el Teatro y el Casino, donde la austera
ornamentación exterior se limita a los órdenes clásicos.

Si hubiera que personalizar en un creador concreto, la producción


ecléctica de la Pontevedra finisecular, este sería indudablemente
Alejandro Rodríguez - Sesmero González. La obra de Sesmero hay
que incluirla en la denominada primera etapa del eclecticismo, un
periodo que cubre en Galicia el último tercio del siglo XIX. El segundo
periodo abarca la arquitectura del primer tercio del siglo XX, también
ecléctica en términos generales, pero matizada y diferenciada
sensiblemente de la del siglo anterior, ya sea por la influencia
modernista, regionalista o neobarroca. Por ello solemos agrupar a los
arquitectos eclécticos gallegos en dos grupos, aquellos que siguieron
los postulados historicistas del siglo XIX, y los que se liberan de
ataduras formales y crean con absoluta libertad su propio catálogo de
elementos decorativos durante las primeras décadas del siglo XX.

El eclecticismo en la Pontevedra de finales de siglo, pertenece


evidentemente al primer periodo, representado en Galicia por un grupo
de arquitectos y maestros cuya obra fundamental se desarrolla en las
grandes poblaciones de la región. Entre ellos destacan los Sesmero,
pertenecientes al foco vigués, aunque la obra del padre (Domingo
Rodríguez - Sesmero) e hijo (Alejandro) se encuentre bastante dispersa
por las provincias de A Coruña y Pontevedra. Sus contemporáneos del
núcleo vigués fueron Manuel Felipe Quintana, Michel Pacewicz y
Jenaro de la Fuente, mientras que en el foco coruñés - compostelano
destaca especialmente Faustino Domínguez Coumes - Gay, por citar
solamente a los más significativos y con mayor producción edilicia.

Pero será Alejandro Rodríguez - Sesmero quien tenga una mayor


presencia en Pontevedra durante este periodo. Siguiendo al prof.
Fernández Fernández (11) sabemos que este maestro de obras que no
llegó a titularse como arquitecto, sustituyó al arquitecto municipal de la
ciudad del Lérez Justino Flórez en 1876, ejerciendo allí su actividad
como maestro del concello hasta 1887. La falta de titulación académica
acabó retirándolo del cargo aunque continuó proyectando y
construyendo edificios en Pontevedra y Vigo hasta los últimos años del
siglo. Cuando estudiemos el edificio del antiguo Café Moderno,
volveremos a encontrar su huella.

ARQUITECTURA RESIDENCIAL EN EL CAMBIO DE SIGLO

Si por algo se caracteriza la arquitectura residencial gallega del


periodo ecléctico, es por el uso de la galería acristalada. Mientras en la
arquitectura oficial, pública o de la administración, la sillerí a tallada es
el material propio de la región con el que se realizan las elegantes
composiciones de concellos, diputaciones, teatros, institutos y demás
edificios, en la arquitectura residencial la presencia de miradores y
galerías acristaladas será prioritaria. Esta moda de volcar al exterior el

10
interior doméstico, haciendo de la visión cotidiana de la calle o plaza
un espectáculo para los vecinos, no es exclusivamente gallega, son
numerosas las poblaciones españolas, mayoritariamente las
castellanas y las norteñas, que utilizan indistintamente la galería o el
mirador en la arquitectura urbana desde mediados del siglo XIX.
Parece probado que la galería pasó de la construcción naval (popa de
los galeones) a las casa (patios interiores y cierre de patines o
corredores exteriores de fachada) a finales del siglo XVIII. Ferrol,
Pontedeume, Betanzos y A Coruña (comarca en la que existía una
especializada carpintería de ribera y abundancia de cristal de La
Granja de San Ildefonso primero, luego importado de Aleman ia y
fabricado finalmente en la misma Coruña) conservan los ejemplos más
antiguos de este nuevo elemento constructivo, dotado de una alta
capacidad para la nivelación térmica de la vivienda.

7.- Pazo - Torre de los Montenegro en la plaza de San José, siglo XIX (Fuente: “Arq.
civil de Pontevedra” C. García 1955)

Después de un inicial rechazo de la galería por las elites ilustradas,


con la llegada del eclecticismo, el imparable empleo de este elemento
arquitectónico en las fachadas principales de las casas, alternó la
imagen pétrea y paciega de nuestras principales ciudades con otra más
liviana y acristalada. A Coruña llevó a extremos insospechados el uso
de galerías en sus edificios compensando la falta de construcciones
nobles, a diferencia de lo que pasó en Santiago o Pontevedra. En
estas ciudades, como en Vigo o Ourense el uso, en las fachadas de las
casas de alquiler, de las galerías y miradores es más tardío,
coincidiendo con el último tercio del siglo XIX, ya sea en el interior de
los cascos antiguos o en la expansión urbana de los nuevos
ensanches.

11
Debemos diferenciar dos posturas en el empleo de cuerpos
acristalados. En primer lugar la galería surgió adosada a las paredes
traseras de los edificios, de forma extensiva, cubriendo toda la fa chada
posterior, incluyendo en su interior lo primeros aseos higiénicos
conectados por bajantes. Esta solución dio origen, paradójicamente, a
las galerías de la Marina coruñesa, que construidas como traseras de
los edificios de la calle Riego de Agua, pasa ron a finales del siglo XIX
a ser la auténtica fachada marina de la ciudad cuando se urbaniza el
paseo del puerto. La cubrición completa con galerías de las fachadas
traseras a patios de manzana, en los edificios de viviendas llagará
también hasta el siglo XX, el edificio del Café Moderno de Pontevedra
es un buen ejemplo de ello.

8.- La plaza de San José a principios del siglo XX, con los restos del antiguo Pazo
de los Montenegro. ( T. Postal)

Pero lo que en A Coruña fue un exhaustivo uso de la m adera en la


construcción de galerías y miradores, se verá compensado en las
provincias de Pontevedra y Ourense con la utilización del hierro
fundido. Las galerías metálicas, así como otra serie de elementos
constructivos, barandillas, escaleras, columnas e tc. realizadas en
hierro fundido y moldeado, salieron al mercado gallego en la segunda
mitad del siglo XIX, siguiendo el ejemplo de otras regiones españolas y
sobre todo de la corriente internacional extendida desde Inglaterra,
consistente en incorporar el hierro a la construcción, tanto en los
elementos decorativos como en los estructurales. El abaratamiento de
costes por seriación de la producción, las alternativas de diseño
estandarizado e incluso los diseños exclusivos, son algunas de las
ventajas que proporcionaba este sistema. Primero era a través de

12
catálogos de casas comerciales de fuera de Galicia, como se adquirían
estos elementos, luego desde la década de los setenta se utilizará el
hierro fundido cuando la industria metalúrgica se instale en Gal icia: "O
ferro fundido e moldeado foi, non obstante, un dos materiais mais
utilizados na arquitectura viguesa desde a década dos 70 do pasado
século e até ben adentrado o actual. A maior parte das galerías,
balcóns - miradoiros, balcóns corridos, peitorís, barandas de
escaleiras, reixas e cerramentos de fincas están confeccionados con
este material. Un costo módico, unha execución rápida e un repertorio
moi amplo - era frecuente facer o pedido sobre catálogo no que se
ofrecían múltiples posibilidades - , deberon contribuir decisivamente á
súa popularización da que non foi allea a personalidade dalgúns
empresarios galegos"(12).

Efectivamente fueron varios los empresarios que fundaron empresas


gallegas de fundición tan conocidas como la coruñesa Wonenbu rger,
"La Industriosa" instalada en Vigo por D. Antonio Sanjurjo Badía, la
fundición de Manuel Malingre en Ourense, J. Pazó en Pontevedra o "La
Fundición de hierro y bronce de Antonio Alamparte" en Carril. En aquel
momento, finales del siglo XIX, lo más corriente era adquirir
directamente modelos estandarizados de piezas para barandillas,
balcones o miradores, aunque existía la posibilidad de hacer diseños
por encargo, novedad que utilizaron los más prestigiosos arquitectos de
la región durante las primeras décadas del siglo XX, como Franco
Montes o González Villar, con la aparición del modernismo, cuando el
diseño personalizado para cada edificio tenga más difusión en la
construcción gallega.

EL EDIFICIO DE LA FUNDACIÓN CAIXA GALICIA

Nos hemos referido en varias ocasiones a este edificio de viviendas,


en cuyos bajos estuvo el Café Moderno durante buena parte del siglo
XX. Pero hagamos un seguimiento de los orígenes de su situación
urbana. En el campo de San José, junto a la ermita del santo, alineada
con la carretera de Marín en los actuales jardines de Vicenti, estuvo
instalada la feria durante el siglo XIX. Frente a esta ermita existía una
antigua fábrica de armas, como aparece reflejado en el plano de Coello
de 1856, que no debe confundirse con la maestranza que ya existía en
Pontevedra a principios del siglo XVIII, como revela un pleito
interpuesto por el Gremio de Mareantes contra la orden del Capitán
General de Galicia Marqués de Risbourg, que obligaba a hacer
guardias a los marineros de ocho y de cuatro respectivamente en la
garita de vigilancia del barrio de San Roque y en la Maestranza,
situada fuera de la muralla de la plaza (13), en lo que luego será el
cuartel de San Fernando. Ante la citada capilla se extendió la plaza de
San José y en ella se levantará luego el edificio del Café Moderno,
construido por D. Manuel Martínez - Bautista Herrera. En este solar
estuvo inicialmente el pazo de los Montenegro, al que pertenece la
actual construcción aneja al edificio, aun existente, con fachada de
cantería y remate almenado, en la que se aprecian importantes

13
modificaciones que han alterado la altura y la posición primitiva de los
huecos de ventanas.

Viejas fotografías de finales del siglo XIX muestran la fachada del


pazo formada por una gruesa torre central de tres pisos y remate
almenado, flanqueada por dos cuerpos de edificación de dos plantas
también almenados. En la torre central se abría la puerta del pazo en
arco. Entre esta imagen y la del actual edificio se han producido
importantes transformaciones en el solar. Del pazo original se segregó
y derribó la torre central y el ala derecha de la construcción,
manteniéndose en pié solamente el ala izquierda, que hace esquina
entre la plaza y la calle de la Oliva (14). Sobre la zona derribada s e
levantará hacia 1900 el actual edificio de la Fundación Caixa Galicia,
mientras que en el cuerpo conservado del pazo se elevó una segunda
planta en los años ochenta, manteniéndose en esta ampliación la
estructura de muros de sillería y trasladando al nue vo piso las almenas
originales. También se adaptó la fachada a la alineación de la esquina,
acortando el muro, con lo que de las once almenas originales solo se
repusieron ocho en el frente.

9.- Estado actual del edificio de los Montenegro, ampliado con una planta, en la
plaza de San José (foto del autor)

La configuración de la plaza triangular de San José, que más que


como una plaza surge del encuentro y cruce de caminos, es obra de
finales del siglo XIX, cuando se procede a su adoquinamiento y a fija r
las alineaciones, apoyándose en el frente de la capilla y en la fachada
diagonal de la torre de los Montenegro. No me es posible, en este
momento, concretar como el solar del pazo situado frente a la ermita
pasó a ser propiedad del Sr. Martínez - Bautista, ni siquiera conocemos
cuando y a que arquitecto se encargó el proyecto del edificio en cuyos

14
bajos se instaló el Café Moderno (15), pero en los primeros años del
siglo XX, plaza y edificio son ya una realidad, formando parte de la
remodelada barriada residencial que acogía a la estación del
ferrocarril.

La obra se terminó en 1902, como indica la inscripción de la puerta


principal, por lo que el proyecto debió ser redactado hacia 1895, dado
la lentitud de la construcción en la época y la important e presencia de
los métodos artesanales en la ejecución de estos grandes edificios
burgueses. Tres materiales son los auténticos protagonistas del
edificio, la cantería de granito, el hierro fundido y la ebanistería. Cada
uno de ellos juega un papel específico en esta construcción,
adquiriendo calidades de diseño y ejecución difíciles de encontrar en
su momento. En concreto la puerta principal del edificio así como la
cristalera de paso a la escalera central y la decoración interior de la
planta baja, son piezas de excelente ebanistería. Destaca entre ellas la
puerta cristalera de paso a la escalera, donde los vidrios impresos con
estilizados motivos florales nos recuerdan al Arts and Crafs inglés,
preludio del modernismo. En estos vidrios aparecen las inicia les del
propietario MB. Estos mismos modelos decorativos los encontramos en
otro portal pontevedrés, el de la Rua Sarmiento nº 39, donde además
se utilizan los mismos miradores en la fachada.

La fundición aparece repartida en varios elementos de la casa , como


los miradores y barandillas de fachada, las columnas corintias de la
planta baja en los salones del que fue Café Moderno, la balaustrada de
la escalera central o la escalera de acceso al jardín desde la vivienda
situada en el piso primero izquierda. Lo que parece una importante
singularidad en el edificio del Sr. Martínez - Bautista, los miradores de
fundición, son sin embargo una muestra más de la utilización de un
modelo estandarizado de fundición, con una generalizada presencia en
Pontevedra y Vigo durante más de treinta años. Le llamaremos para
identificarlo mirador o galería (según el caso) modelo " guirnalda",
copiado posiblemente de algún catálogo francés de la época, cuyo
montaje obligaba a adaptarse a las dimensiones de las piezas fundidas
para los ventanales de guillotina. En concreto existían tres modelos el
mirador de esquinas rectas, el de esquinas redondeadas y el modelo
aplicado a galería. Todos ellos los podemos encontrar paseando hoy
día por Pontevedra o Vigo (16), aunque si consultamos viejas imágenes
de la villa comprobamos, que antes de la difusión del hierro,
Pontevedra contaba con importante número de galerías de madera y
una imagen urbana mucho más cercana a la de A Coruña.

Este tipo de mirador que se adquiría ya fabricado e n piezas, es


utilizado por casi todos los arquitectos del momento, ya sea en Vigo,
Pontevedra o incluso A Coruña. Son numerosos los ejemplos
conservados en casas proyectadas por los Sesmero, Domínguez
Coumes - Gay, Jenaro de la Fuente Domínguez o Manuel Fe lipe
Quintana, entre otros.

15
La fachada de cantería del edificio de la plaza de San José en
Pontevedra, es el principal cuerpo de diseño que podría denotar la
mano de un maestro concreto, de entre las diversas posibilidades de
atribución existentes, en tanto no se conozca al autor del proyecto.
Alejandro Rodríguez - Sesmero, por fechas y por su relación con la
burguesía de la ciudad del Lérez, podría haber sido su autor, sin
embargo encuentro sensibles diferencias en la forma de tratar los
adornos, mucho más barrocos y naturalistas en los edificios que
construyó este maestro de obras que en la sobria decoración ecléctica
de nuestro edificio. Es precisamente el tratamiento geométrico y
escueto de los elementos ornamentales, con algunos motivos clásicos
como las palmetas de la cornisa, lo que acerca más el diseño de esta
fachada a la obra de Jenaro de la Fuente o Felipe Quintana. Mientras
los almohadillados en los sillares de los edificios de Alejandro R.
Sesmero son voluminosos y achaflanados, tanto De La F uente como
Quintana, utilizan almohadillados sin biselar en franjas continuas a lo
largo de la fachada, como ocurre en la planta baja del edificio de D.
Manuel Martínez - Bautista. La presencia de Manuel Felipe Quintana en
Pontevedra como Arquitecto Municipal hasta 1895, fecha en que
previsiblemente se inició el proyecto, lo colocan a la cabeza de los
hipotéticos autores del mismo.

10.- Puerta principal del edificio del


café Moderno, construido por D.
Manuel Martínez - Bautista (foto del
autor)

16
No hay que olvidar que se trata sobre todo, de un edificio de
viviendas, la casa de un rico indiano dotada de la ostentación requerida
por aquella nueva burguesía gallega en su fachada e interiores, así
como por la importante presencia de la naturaleza en el jardín intimo
para solaz y esparcimiento familiar, dotado de especies tropicales,
quioscos, setos y fuentes. Los tres ámbitos de la casa, intimidad lujosa
en la vivienda, espacioso y soleado relax en la galería y esparcimien to
en el jardín, se encuentran en este edificio tratados con una amplitud
de dimensiones propia de inquilinos acaudalados.

11.- Puerta acristalada del portal del edificio del Café Moderno y portal de la C.
Sarmiento 39, con similar diseño al del edificio de la Fundación Caixa Galicia (fotos
del autor)

El edificio se compone de planta baja y dos pisos. En el bajo estuvo


en su día el Café Moderno, mientras que en los pisos primero y
segundo, se distribuían un total de cuatro viviendas, dos por planta. El
solar de planta cuadrada, tiene el acceso principal centrado en la
fachada, con un amplio y elegante portal, que da paso a la escalera de
madera del edificio. Alineado en el eje central de la planta se
encuentran el portal, la escalera y el patio de luces , que separa las dos
viviendas en los pisos altos. En el bajo el patio se apoya sobre cuatro
grandes arcos de cantería, que comunican los salones del famoso café.

La parte trasera del edificio se encuentra cubierta en su totalidad por


una amplia galería de madera de tres metros y medio de ancho, que se
apoya en el terreno sobre pilares de cantería. Esta galería estaba
dividida interiormente para cada vivienda, accediéndose al jardín desde

17
el piso del propietario del inmueble, el bajo izquierda. La galerí a,
posiblemente instalada unos años después de construido el inmueble,
cubría la pared trasera y el lateral izquierdo del edificio. La vivienda del
Sr. Bautista es también la única que tenía decorados los techos y
paredes. Sus salones y gabinetes, recientemente restaurados,
contienen claros exponentes de los modelos afrancesados, florales y
clásicos, con que la burguesía española adornaba sus inmuebles en la
segunda mitad del siglo XIX. En una de estas viviendas nació el gran
arquitecto gallego, maestro del Movimiento Moderno en España,
Alejandro de la Sota, dato que debería constar en alguna inscripción
propiciada por el Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia.

12.- Miradores de hierro en la fachada de la Fundación Caixa Galicia. El mismo


modelo de mirador, con un solo módulo en la P Curros Enríquez. Edificio de fachada
de cantería y miradores de hierro en la C Oliva (Fotos del autor)

El Café Moderno era, sin duda, la perla del edificio. Desde que el Sr.
García Termes lo acondicionó en 1903, será un referente artístico para
la arquitectura comercial de interiores. Inaugurado en 30 de mayo de
1903, sus diáfanos salones con esbeltas columnas corintias acanaladas
de fundición obra de la casa J. Pazó y grandes espejos enmarcados en
madera, pronto contaron con el complemento artístico de murales y
pinturas de grandes dimensiones. En la cafetería se conservan las
cómicas escenas de Monteserín contemporáneas de la obra. En 1914
se incorporaron tres grandes cuadros de temática histórico - mitológica
de C. Sobrino, luego se colgarían los paisajes gallegos de Pintos
Fonseca (1940) y finalmente Laxeiro pintará su conocido mural en
1949.

La prensa local recogía el 29 de mayo de 1903, una descripción del


Café, inaugurado un día antes "Ayer hemos tenido el gusto de visitar el
elegantísimo local del Café Moderno, que mañana abrirá al público en
los bajos de la casa número 3 de la plazuela de San José. Hemos
quedado verdaderamente admirados del derroche de lujo y elegancia
que sus propietarios llevaron a cabo en el citado establecimiento, sin
duda alguna el primero de su clase en Galicia…ofrécense en aquel

18
local un conjunto de riqueza notable. Valiosos tapices representando
paisajes y escenas alegóricas del amor, encerrados dichos tapices en
anchos marcos tallados, corren a lo largo de los muros, alternando con
elegantísimos espejos biselados de límpida pureza…Los divanes y
sillería son de mucho gusto y valor, y las mesas del servicio, de mármol
blanco y algunas de jaspe, están montadas en delicada armazón
bronceada" (17)

LA REHABILITACIÓN POR LA FUNDACION CAIXA GALICIA

Setenta años tuvo de vida el Café Moderno, un tiempo suficiente


como para dejar una profunda huella en la historia de la ciudad y en la
memoria de sus habitantes. Con el tiempo el recuerdo de aquel local
creció en admiración y añoranza, aunque en su día se llegase a pensar
en derribar el edificio y el Café. La casa fue adquirida en 1973 por la
Caja Rural Provincial de Pontevedra para destinarla a sede de la
entidad, instalando en los locales del Café Moderno las oficinas
administrativas y comerciales. Para ello se hacía necesaria una
profunda reforma, consistente en fraccionar los amplios locales del
Café para habilitar despachos. Entre las aportaciones más importantes
del proyecto de remodelación estaba la colocación de una entreplanta
en la parte trasera del bajo, así como la apertura del muro posterior del
edificio, el que daba al jardín bajo la galería, para iluminar nuevas
dependencias en esta zona. Esta obra que requería la instalación de
unos cargaderos metálicos, capaces de soportar el peso del grueso
muro de cantería posterior del edificio, tuvo serios problemas
administrativos en el Ayuntamiento, a fin de evitar una intervención de
irreparable efecto para los artísticos locales. El Caf é Moderno inició la
segunda fase de su vida convertido en agencia central de la Caja Rural
Provincial de Pontevedra en enero de 1974.

13.- Edificio del siglo XIX en la P del Teucro 3, con una variante rectangular del
mismo modelo de mirador (foto del autor)

19
Con la integración de la Caja Rural en Caixa Galicia, el viejo edificio
ecléctico de D. Manuel Martínez - Bautista terminado de construir en
1902 y el que fue Café Moderno, inician la tercera fase de su existencia
cuando, tras una etapa como oficinas de Caixa Galicia en Pontevedra,
se acomete la adaptación de las instalaciones para acoger a la
Fundación Caixa Galicia, con un proyecto de rehabilitación presentado
en julio de 1998. Los arquitectos del mismo Alvaro Siza Vieira, J.
Carlos González Seoane y Rafael Fontoira Surís, han tenido como
premisa fundamental de la intervención un escrupuloso respeto por la
obra original, recuperando tras una restauración minuciosa todo tipo de
elemento decorativo, ya fuese en el bajo como en las viviendas. La
edificación se encontraba en un avanzado estado de deterioro, por lo
que fue necesaria una costosa intervención rehabilitadora que
permitiera recuperar las estancias y salones con la mayor fidelidad a la
obra original.

Siza, Glez. Seoane y Fontoira, han prescindido de las reformas


bancarias introducidas en la última fase de la vida del local,
recuperando en su totalidad lo que fueron los elegantes y cosmopolitas
salones decimonónicos del Café Moderno, para su nuevo destino como
centro social, cultural e institucional, dotado de Cafetería, salón de
conferencias y actos culturales, con la versatilidad de usos que le
permite su conexión directa a la calle. En esta intervención destaca
especialmente la recuperación de murales y pinturas, tras u na
laboriosa restauración de los lienzos, muy deteriorados por el tiempo.

Es en los locales de las plantas altas y en el jardín trasero, donde la


mano maestra de Alvaro Siza está mas presente. Las habitaciones de
las viviendas que se abrían a la fachada principal se han recuperado
como despachos institucionales y dependencias administrativas,
mientras que el resto de las viviendas, despejados de divisiones, se
convierten en amplias salas de exposiciones y locales destinados a la
labor social de la entidad. A ello habría que añadir la recuperación del
patio interior, integrado al espacio de exposiciones y cubierto con una
cristalera, así como la gran galería trasera que permite con su
generoso espacio dotar a todas las estancias interiores de una
luminosidad sabiamente dosificada en profundidad y multiplicada por
las encaladas paredes de los locales.

Otra de las novedades del proyecto es el mobiliario, diseñado por


Siza Vieira, que aportan un genuino grado de modernidad a todos los
locales. Sillas, mesas, despachos, papeleras, lámparas y algunas
piezas singulares como una sorprendente mesa de patas asimétricas,
enriquecen el continente de unas estancias dispuestas para acoger en
el futuro las más interesantes muestras del arte y la cultura de nuestro
tiempo.

20
1. MADOZ, P.: “Pontevedra”, en Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España, vol.
XIII, Madrid, 1849, pp. 148-151.
2. BALDELLOU, M. Ángel: Arquitectura Moderna en Galicia, Madrid, 1995, pp. 53-55.
3. OTERO PEDRAYO, Ramón: Guía de Galicia, Madrid, 1945, p. 378-380.
4. OTERO: op. cit., p. 378.
5. JUEGA PUIG, Juan y otros: Pontevedra, villa amurallada, Pontevedra, 1995, p. 96.
6. JUEGA: op. cit., p. 100.
7. SÁNCHEZ GARCÍA, Jesús A.: Faustino Domínguez Domínguez y la arquitectura gallega
del siglo XIX, A Coruña, 1997, p. 233.
8. SORALUCE BLOND, J. Ramón: Guía da Arquitectura Galega, Vigo, 1999, p. 176.
9. PENA SANTOS, Antonio y otros: Historia de Pontevedra, A Coruña, 1996, p. 301.
10. NAVASCUÉS PALACIO, Pedro: La arquitectura gallega del siglo XIX, Santiago de
Compostela, 1984, p. 15.
11. FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ, Xosé: Arquitectura del eclecticismo en Galicia (1875-1914),
vol. II, A Coruña, 1996, pp. 342-343.
12. IGLESIAS ROUCO, Lena, y Xaime GARRIDO: Vigo. Arquitectura modernista, 1900-
1920, Vigo, 1980, p. 36.
13. Se trata de dos documentos citados por la Sociedad Arqueológica en la colección
“Documentos, inscripciones y monumentos para la historia de Pontevedra”, Tomo III,
Pontevedra, 1904, pp. 876-879.
14. La fotografía del antiguo pazo o Torre de los Montenegro aparece reproducida en la
lámina XVII del artículo “Arquitectura civil de Pontevedra”, Museo de Pontevedra, Tomo
X, Pontevedra, 1956, del que es autora Celia García Alén.
15. Con motivo de las recientes obras de rehabilitación de este edificio para la Fundación
Caixa Galicia, el historiador de arte y profesor de Universidad de A Coruña Juan
Monterroso intentó sin éxito dar con el expediente municipal de la construcción de esta
casa. La memoria histórica (inédita) redactada por Monterroso para el proyecto indica:
“Dicha documentación no se encuentra dentro de los fondos del Archivo Municipal de
Pontevedra ni del Archivo Histórico Provincial; tampoco se ha conservado en otras
instituciones pontevedresas a las que podría haber ido a parar accidentalmente. Es
posible que el expediente de la obra se encuentre entre la documentación que, en estos
momentos se está organizando dentro del A.M.P.; no obstante, es sorprendente que en
las Actas de Corporaciones Municipales de esa época no aparezca ninguna referencia a
la autorización de obra que debería presentarse ante la Comisión de Policía Urbana.”
16. Algunos de los corredores idénticos a los del edificio de la Fundación Caixa Galicia los
podemos encontrar en la calle Oliva, número 13, Michelena números, 2, 8, 16 y 24, plaza
de la Peregrina, número 1, calle Benito Corbal, número 1 (como galería), calle Manuel
Quiroga, número 18, plaza del Teucro, número 3, plaza de Curros Enríquez (edificio del
Círculo Mercantil), calle Sarmiento, número 39, y en otros edificios desaparecidos o
transformados, como el que hacía esquina en las plazas de la Ferrería y la Estrella. El
mismo modelo “grilanda” se instaló en edificios de Vigo como los de la calle del Areal,
números 8-14 (obra de A. R. Sesmero), en Policarpo Sanz, número 28 (obra de Domingo
R. Sesmero), en la calle Colón, número 42 (obra de Jenaro de la Fuente Domínguez), o
en la calle Policarpo Sanz, número 21, con locales también de Caixa Galicia construidos
en 1891 por Manuel Felipe Quintana.
17. El Diario de Pontevedra, 29 de mayo de 1903. Reproducido por J. Monterroso en el
informe histórico del proyecto de rehabilitación.

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