TEMA 30. NIVELES DE ORGANIZACIÓN DE LOS SERES VIVOS.
LA DIFERENCIACIÓN CELULAR. TEJIDOS ANIMALES Y VEGETALES.
1. NIVELES DE ORGANIZACIÓN DE LOS SERES VIVOS……………………………3
1.1. NIVEL SUBATÓMICO Y NIVEL ATÓMICO……....…….………………3
1.2. NIVEL MOLECULAR……………………………………………………….4
1.3. NIVEL CELULAR……………………………………………………………4
1.4. NIVEL PLURICELULAR…………………………...………………………4
1.5. NIVEL POBLACIONAL…………………………………………………….5
1.6. NIVEL DE ECOSISTEMA………….……………………………………….5
2. LA DIFERENCIACIÓN CELULAR.…………………………………….………………5
3. TEJIDOS ANIMALES ……………………………...…………………………………….7
3.1. TEJIDO EPITELIAL …………………...……………………………………8
3.2. TEJIDO CONECTIVO ………………...…………………………………….9
3.3. TEJIDO MUSCULAR ………………………………………………………11
3.4. TEJIDO NERVIOSO ……………...………………………………………..12
4. TEJIDOS VEGETALES …………………..…………………………………………….13
4.1. TEJIDOS FORMADORES O MERISTEMOS……...…………………….13
4.2. TEJIDOS PROTECTORES…………….………………..………………….13
4.3. TEJIDOS DE SOSTÉN…………………………………..………………….14
4.4. TEJIDOS CONDUCTORES………….………………….………………….14
4.5. TEJIDOS FUNDAMENTALES….…………………….……………..…….15
4.6. TEJIDOS SECRETORES……….………………………….……………….15
5. BIBLIOGRAFIA……………………………………………………………….…………15
1. NIVELES DE ORGANIZACIÓN DE LOS SERES VIVOS.
Al observar la materia viva podemos distinguir varios grados de complejidad estructural, que son los
llamados niveles de organización. Actualmente se diferencian siete niveles: el nivel subatómico, el nivel
atómico, el nivel molecular, el nivel celular, el nivel pluricelular, el nivel poblacional y el nivel de
ecosistema.
1.1. Nivel subatómico y nivel atómico.
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Toda la materia, incluyendo los organismos vivos más complejos, está constituida por combinaciones
de elementos. Los elementos son, por definición, sustancias que no pueden ser desintegradas en otras
sustancias por medios químicos ordinarios. La partícula más pequeña de elemento es un átomo.
Los átomos de cada elemento diferente tienen en sus núcleos un número característico de partículas
cargadas positivamente, llamadas protones. El número de protones en el núcleo del átomo cualquiera se
llama número atómico.
Fuera del núcleo de un átomo hay partículas cargadas negativamente, los electrones, que son
atraídos por la carga positiva de los protones. El número de electrones en un átomo iguala al número de
protones en su núcleo.
Los átomos también contienen neutrones, que son partículas sin carga de aproximadamente el
mismo peso que los protones. Estos también se encuentran en el núcleo del átomo, donde parecen tener un
efecto estabilizador.
Así, el primer nivel de organización es el nivel subatómico que está constituido por todas las
partículas que forman los átomos. La organización de estas partículas en átomos representa un segundo nivel
denominado nivel atómico.
En la naturaleza existen un total de 92 elementos y cada uno difiere de los otros en la estructura de
sus átomos. De ellos, únicamente 30 son esenciales para los seres vivos. Estos elementos químicos que
forman parte de los seres vivos se denominan bioelementos.
1.2. Nivel molecular.
Este nivel formado por la agrupación de átomos se denomina nivel molecular. A las moléculas que
constituyen la materia viva se les denomina biomoléculas o principios inmediatos. Todas las biomoléculas,
básicamente, son compuestos de carbono, y se denominan moléculas orgánicas, ya que se creía que
solamente las podían producir los organismos.
A este nivel también pertenecen las macromoléculas y los virus. Las macromoléculas resultan de la
unión de muchas moléculas en un polímero. La unión que se repite se denomina monómero. Así, por
ejemplo, el almidón es un polímero de glucosa, las proteínas son polímeros formados por aminoácidos y los
ácidos nucleicos son polímeros de nucleótidos.
Varias macromoléculas pueden unirse en un complejo supramolecular, por ejemplo, las
glucoproteínas. Los complejos supramoleculares pueden encontrarse asociados formando orgánulos
celulares, como los lisosomas, los retículos endoplasmáticos, los cloroplastos, las mitocondrias, los
ribosomas, el aparato de Golgi, etcétera, sin que éstos puedan ser considerados como individuos vivos, ya
que no gozan de la autonomía necesaria. Los virus son complejos supramoleculares que están constituidos
por dos tipos de moléculas: Las proteínas y los ácidos nucleicos.
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1.3. Nivel celular.
En un cuarto nivel de organización surge la propiedad más notable de todas: la vida, en forma de una
célula. Estas son unidades de materia viva constituidas por una membrana, un citoplasma y un núcleo. Se
distinguen dos tipos de células: procariotas y eucariotas.
Las células procariotas son las que carecen de envoltura nuclear. En ellas, por tanto, el contenido del
núcleo se dispersa en el citoplasma. Las células eucariotas, por el contrario, sí poseen envoltura nuclear, por
tanto, tienen un núcleo bien diferenciado.
1.4. Nivel pluricelular.
El siguiente nivel es el pluricelular, que abarca aquellos seres vivos que están constituidos por más
de una célula. Dentro de este nivel se pueden distinguir varios grados de complejidad o subnive1es: los
tejidos, los órganos, los sistemas y los aparatos.
Los tejidos son conjuntos de células muy parecidas, que realizan las mismas funciones y que tienen
un mismo origen.
Los órganos están constituidos por varios tejidos diferentes y realizan actos concretos.
Los sistemas son conjuntos de órganos parecidos, ya que están constituidos por los mismos tejidos,
pero que realizan actos que pueden ser completamente independientes.
Los aparatos son conjuntos de órganos que pueden ser muy diferentes entre sí, pero cuyos actos
están coordinados para constituir lo que se llama una función.
1.5. Nivel poblacional.
En el nivel de población se consideran los organismos de la misma especie, y no en cuanto a
individuos concretos, sino desde el punto de vista de las relaciones que entre ellos se establece, tanto en
espacio como en el tiempo. Se entiende por población el conjunto de individuos de la misma especie que
viven en la misma zona y en un momento determinado.
1.6. Nivel de ecosistema.
Por último en el nivel de ecosistema se estudia tanto al conjunto de poblaciones que viven
interrelacionadas, la llamada comunidad o biocenosis, como el lugar, con sus condiciones fisicoquímicas, en
el que se encuentran viviendo, e1llamado biotopo. El conjunto de biocenosis y biotopo se denomina
ecosistema.
2. LA DIFERENCIACIÓN CELULAR.
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Los organismos unicelulares constituyen más de la mitad de la biomasa total de la tierra y su gran
éxito se debe a que se han adaptado a una gran variedad de ambientes diferentes. Sin embargo, el mayor
grado de evolución lo han conseguido los organismos pluricelulares y ello ha sido posible gracias a que sus
células se diferencian y se coordinan formando un único organismo con capacidades muy superiores a las
de cualquiera de sus células.
Uno de los primeros pasos en la evolución de los organismos pluricelulares debió ser la asociación de
organismos unicelulares formando colonias, tal como hacen algunos tipos de bacterias, protozoos y algas.
En las colonias más complejas se produce ya un cierto reparto del trabajo entre sus células y debido a ello
presentan ya los dos rasgos esenciales de todos los organismos pluricelulares: sus células se diferencian y se
coordinan.
Las células de casi todos los organismos pluricelulares proceden de la división repetida de la célula
huevo o cigoto; dichas células poseen, por tanto, la misma información genética y constituyen un clon. Las
primeras divisiones del cigoto dan lugar a células iguales entre sí que son totipotentes (también llamadas
células madre), ya que cada una de ellas, por separado, puede dar lugar a un organismo completo. Sin
embargo, en fases muy tempranas del desarrollo embrionario las células comienzan a diferenciarse unas de
otras, adquiriendo unas características morfológicas y químicas adecuadas a la realización de una función
determinada.
El proceso por el cual las células se especializan se denomina diferenciación celular y supone la
pérdida de la totipotencia embrionaria.
La especialización de una célula en una función concreta va en detrimento de sus otras funciones y
supone, por tanto, la pérdida de su independencia como organismo. Las células una vez especializadas solo
pueden vivir si se coordinan y colaboran con otros tipos de células, formando parte de un organismo
pluricelular.
Los distintos tipos celulares de un organismo superior suelen diferir profundamente tanto en
estructura como en función. Si comparamos, por ejemplo, una neurona de mamífero con un linfocito,
observaremos que las diferencias son tan grandes que se hace difícil imaginar que ambas células contienen
el mismo genoma. Por esta razón y porque la diferenciación celular suele ser irreversible, los biólogos
inicialmente sospecharon que durante el proceso de diferenciación de las células los genes se deberían
perder de modo selectivo. Sin embargo, actualmente sabemos que la diferenciación celular depende
generalmente de cambios en la expresión génica y no de la pérdida de genes. Los tipos celulares de un
organismo pluricelular se diferencian unos de otros porque sintetizan y acumulan juegos de moléculas de
ARN y de proteínas diferentes. Ello lo consiguen sin alterar de modo irreversible su ADN.
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En los animales superiores la primera diferenciación que se establece durante el desarrollo
embrionario es entre las células germinales que se van a encargar de la reproducción y las restantes células
del organismo, denominadas células somáticas.
Se dice que una célula está determinada si ha sufrido un cambio autoperpetuo de carácter interno
que la diferencia, a ella y a sus descendientes, de las otras células del embrión, y que la obliga a tomar una
vía de desarrollo especializada. Normalmente, el término diferenciación se reserva para designar la
especialización celular manifiesta, es decir, referida a la especialización de un carácter celular muy evidente.
Generalmente una célula está determinada antes de su diferenciación, aunque en algunos casos ambos
procesos ocurran simultáneamente.
En los organismos adultos también hay células madre, relativamente indiferenciadas, que poseen la
capacidad e dividirse durante toda la vida del organismo. Estas células son necesarias siempre que haya que
reemplazar células diferenciadas que no puedan dividirse por sí mismas.
Las células madre embrionarias abren enormes perspectivas para la medicina, aunque los sectores
más reacios a la experimentación con embriones humanos han mostrado su esperanza de que sean obtenidas
de órganos adultos, de modo que se pueda evitar la utilización de embriones.
Las células madre del adulto existen en casi todos los tejidos, pero todavía no se conocen bien. A
diferencia de las células madre embrionarias, únicamente pueden dar origen a un número limitado de tipos
celulares, y en función de ello pueden ser: unipotenciales si dan lugar a un solo tipo de célula diferenciada;
oligopotenciales, si dan lugar a un pequeño número de tipos celulares y pluripotenciales si dan lugar a
muchos tipos de células.
Últimamente los descubrimientos se están multiplicando; los investigadores han conseguido
transformar células madre nerviosas en células sanguíneas, células óseas en musculares, etc. Muchos
investigadores afirman que estas células madre parecen tan prometedoras como las embrionarias
Un estudio reciente muestra la transformación de células madre de la médula ósea de un adulto en
células nerviosas. De tener éxito esta investigación, en un futuro próximo se podrá disponer de células
nerviosas sanas para transplantar a enfermos de Alzheimer o Parkinson; células cuya obtención no plantea
problemas y que no ocasionarían ningún tipo de rechazo inmunológico en el receptor, porque el donante y
el receptor de las células serían la misma persona.
3. TEJIDOS ANIMALES.
El cuerpo de todo organismo multicelular complejo está constituido por una variedad de células
diferentes especializadas.
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3.1. Tejido epitelial.
Los tejidos epiteliales consisten en láminas continuas de células que proporcionan una cubierta
protectora a todo el cuerpo y contienen terminaciones nerviosas sensoriales. Proporcionan también una
envoltura protectora para órganos internos determinados y forman las membranas que revisten el interior de
los órganos, cavidades y canales. Todo lo que entra y sale del cuerpo y sus distintos órganos debe pasar a
través de un epitelio, que desempeña así un importante papel regulador en el movimiento de moléculas e
iones.
El tejido epitelial cubre las superficies corporales y reviste las cavidades. Constituye la capa externa
de la piel así como de los revestimientos del tubo digestivo, las vías respiratorias, las cavidades
reproductivas y los túbulos renales. Los tejidos epiteliales participan, no sólo en la protección, sino también
en la absorción, secreción y percepción de las sensaciones.
Los tejidos epiteliales se clasifican en pavimentosos, prismáticos y glandulares y sensitivos.
EPITELIOS PAVIMENTOSOS
Están formados por células planas, como las baldosas de un pavimento, denominadas escamosas.
Los epitelios pueden estar formados por una sola capa de células (epitelio simple o endotelio),
como el del revestimiento interno del sistema circulatorio, o por varias capas (epitelio estratificado o
tegumentario), como el de la epidermis de la piel o las aberturas naturales, constituyendo las mucosas.
EPITELIOS PRISMÁTICOS
Sus células tienen forma de prisma. El núcleo se suele localizar cerca de la base de la célula y puede
tener en su superficie una gran cantidad de cilios que baten de manera coordinada provocando
desplazamientos de sustancias (nutrientes o mucus cargado de elementos extraños) en una dirección. En
otros casos las células tienen numerosos pliegues en una de sus caras, denominados microvellosidades, lo
que permite un gran aumento de la superficie (células del intestino).
EPITELIOS GLANDULARES
Sus células, cúbicas, están especializadas para la síntesis y secreción de sustancias específicas y
frecuentemente se agrupan para formar glándulas. Entre las sustancias producidas por las glándulas están la
saliva, la leche, las hormonas y las enzimas digestivas.
EPITELIOS SENSITIVOS
Las células de forman parte de algunos órganos sensoriales tienen la capacidad de captar estímulos.
3.2. Tejido conectivo.
La principal función del tejido conjuntivo o conectivo es sostener los otros tejidos del cuerpo. Los
tejidos conectivos también dan sostén al cuerpo y a sus estructuras, y protegen órganos subyacentes. Casi
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cada órgano del cuerpo tiene un armazón protector de tejido conectivo llamado estroma. Los componentes
epiteliales del órgano son soportados y aislados mecánicamente por el estroma.
Los tejidos conectivos se caracterizan porque contienen relativamente pocas células, las cuales están
inmersas en una extensa sustancia intercelular consistente en fibras microscópicas en forma de hilos. Las
fibras están dispersas en una matriz secretada por las células. Las células de los distintos tipos de tejidos
conectivos difieren en su forma y estructura y en los tipos de matrices que secretan. La naturaleza y función
de cada tipo de tejido conectivo las determinan parcialmente la estructura y propiedades de la sustancia e
intercelular.
TEJIDO CONECTIVO LAXO
El tejido conectivo laxo es la variante tisular más ampliamente distribuida en el organismo; se
encuentra como un fino relleno entre partes corporales, y actúa como depósito de líquido y sales, que
envuelve a nervios, vasos sanguíneos y músculos. Junto con el tejido adiposo forma la capa subcutánea que
une la piel a los músculos y otras estructuras subyacentes. El tejido conectivo laxo consiste en fibras que
corren en todas direcciones a través de una matriz semilíquida. Su flexibilidad permite el movimiento
relativo de las partes que une.
TEJIDO CONECTIVO DENSO
El tejido conectivo denso es muy fuerte, aunque un tanto menos flexible que el conectivo laxo. En él
predominan las fibras de colágeno. En el tejido conectivo denso irregular, las fibras de colágeno están
dispuestas en haces distribuidos en todas direcciones a través del tejido. Este tipo de tejido se encuentra en la
capa inferior o dermis de la piel. En el tejido conectivo denso regular, los haces de colágeno están dispuestos
en un patrón definido, lo cual hace al tejido muy resistente al esfuerzo. Los tendones están formados por este
tejido.
TEJIDO CONECTIVO ELÁSTICO
El tejido conectivo elástico consta principalmente de haces de fibras elásticas paralelas. Se
encuentran en estructuras que deben expandirse y luego regresar a su tamaño original, como las paredes de
las grandes arterias y el tejido pulmonar.
TEJIDO CONECTIVO RETICULAR
El tejido conectivo retícular está constituido principalmente por fibras reticulares entrelazadas.
Forma el estroma de sostén de muchos órganos, como hígado, bazo y ganglios linfáticos.
TEJIDO ADIPOSO
El tejido adiposo es rico en adipocitos, células que almacenan grasa y la liberan cuando se necesita
como combustible para la respiración celular. Se encuentra en la capa subcutánea y en tejidos que actúan
como amortiguadores de impacto para órganos internos. Un adipocito inmaduro tiene forma parecida a una
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estrella. Conforme en su citoplasma se acumulan gotitas de grasa, la célula asume un aspecto más
redondeado. Esas gotitas se fusionan entre sí, hasta formar una gran gota única que ocupa casi todo el
volumen del adipocito maduro. El citoplasma y sus orgánulos son empujados a los bordes de la célula,
donde el núcleo suele formar una protuberancia.
TEJIDOS CARTILAGINOSO Y ÓSEO
Tejidos cartilaginoso y óseo. La principal estructura de sostén de los vertebrados, el esqueleto, está
formado por cantidades variables de cartílago y hueso.
El cartílago forma el esqueleto en las fases embrionarias de todos los vertebrados, pero es sustituido
en gran medida por el hueso en el adulto, excepto en animales como los tiburones y las rayas. El cartílago es
firme, pero elástico. Sus células, llamadas condrocitos, secretan una matriz que se dispone alrededor de sí
mismas. También secretan fibras de colágeno, las cuales se entremezclan en la matriz y la refuerzan. Los
condrocitos finalmente quedan depositados, solos o en grupos, en pequeñas cavidades de la matriz
denominadas lagunas. Las células de cartílago permanecen vivas en la matriz. El tejido cartilaginoso carece
de nervios, vasos linfáticos y vasos sanguíneos, de modo que los condrocitos reciben por difusión nutrientes
y oxígeno a través de la matriz.
El hueso es el principal tejido esquelético de los vertebrados. Es similar al cartílago por consistir
principalmente en una matriz que contiene lagunas, ocupadas por las células que la secretan y mantienen la
matriz. Sin embargo, a diferencia del cartílago el hueso es un tejido altamente vascularizado con riego
sanguíneo sustancial. La difusión sola no sería suficiente para nutrir las células óseas. Esto se debe a que la
matriz consta no sólo de colágeno, mucopolisacáridos y otras sustancias orgánicas, sino también de cristales
de hidroxiapatito, compuestos principalmente por fosfato de calcio. La difusión a través de esta sustancia es
muy lenta. Por ello, las células óseas u osteocitos se comunican entre sí por medio de diminutos canales que
recibe el nombre de canalículos.
TEJIDOS SANGUÍNEO Y LINFÁTICO
La sangre y la linfa son tejidos circulantes que comunican partes del organismo entre sí y les
permite interactuar. Como todos los tejidos conectivos, consta de células especializadas dispersas en una
sustancia intracelular. En los mamíferos, la sangre está formada por glóbulos rojos y blancos y plaquetas
suspendidos en el plasma, que es la parte líquida.
El plasma transporta muchos tipos de sustancias de una parte del cuerpo a otra. Algunas de estas
sustancias simplemente están disueltas en él; otras están unidas a proteínas, como es el caso de las
albúminas.
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Los glóbulos rojos o eritrocitos del ser humano y otros vertebrados, contiene el pigmento
respiratorio de color rojo llamado hemoglobina, que transporta oxígeno. Los eritrocitos de la mayor parte de
los mamíferos son discos bicóncavos que carecen de núcleo.
Los glóbulos blancos o leucocitos, cada uno con tamaño, forma, estructura y funciones bien
definidos, constituyen una importante línea de defensa contra microorganismos que causan enfermedades.
Por último, las plaquetas son pequeños fragmentos desprendidos de células grandes de la médula
ósea y tienen una función clave en la coagulación sanguínea.
3.3. Tejido muscular.
Los movimientos de la mayor parte de los animales son resultados de la contracción de unas células
alargadas, cilíndricas del tejido muscular. Cada célula muscular suele denominarse fibra, a causa de su
longitud. Una fibra muscular contiene muchas pequeñas fibras contráctiles paralelas longitudinales llamadas
miofibrillas. Dos proteínas, miosina y actina, son los componentes principales de las miofibrillas.
Hay dos tipos generales de tejido muscular, el músculo estriado, que tiene un aspecto en forma de
bandas bajo el microscopio, y el músculo liso que aparece al microscopio sin estas bandas. El músculo liso
rodea las paredes de los órganos internos, tales corno los órganos digestivos, el útero, la vejiga y los vasos
sanguíneos. Los músculos que mueven el esqueleto son estriados y en algunas ocasiones son llamados
músculos voluntarios, dado que podemos moverlos a voluntad. Un tipo especial de músculo estriado, el
músculo cardiaco, constituye o forma parte de la pared del corazón. El músculo liso y el músculo estriado
cardiaco no están bajo control voluntario directo, salvo excepciones; por tanto, se los incluye en la categoría
de músculos involuntarios.
3.4. Tejido nervioso.
Son los encargados de la capacidad de percibir estímulos del ambiente y de reaccionar
adecuadamente a ellos, son los más especializados de todos y están integrados fundamentalmente, por el tipo
de célula animal más especializado, las neuronas, que transmiten impulsos nerviosos. Los tejidos nerviosos
también contienen células de otro tipo, conocidas como células gliales, que apoyan físicamente y aíslan a las
neuronas. Estas células son llamadas neuroglia cuando están en el sistema nervioso central (cerebro y
medula espinal) y células de Schwann cuando se encuentran fuera del sistema nervioso central. Se cree que
las células gliales asisten a las neuronas con nutrientes y otras moléculas que pueden desempeñar un papel
importante en el mantenimiento de la composición iónica del tejido nervioso, la cual es central para su
función.
Las neuronas tienen gran diversidad de formas y tamaños. Típicamente, una neurona esta formada
por un cuerpo celular o soma, que contiene el núcleo y la mayoría de la maquinaria metabólica de la célula;
dendritas, que suelen ser extensiones citoplasmáticas numerosas, cortas y filiformes que, con el cuerpo
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celular, recibe los estímulos de otras células y un axón, una prolongación citoplasmática larga capaz de
conducir rápidamente una señal electroquímica conocida como impulso nervioso. Los axones se conocen
también como fibras nerviosas.
Atendiendo al número de prolongaciones, podemos diferenciar distintos tipos de neuronas:
neuronas unipolares: del soma parte una única prolongación (aunque luego se diferencie);
neuronas bipolares: presentan dos prolongaciones, axón y dendritas;
neuronas multipolares: numerosas prolongaciones.
Las neuronas están especializadas para recibir señales del ambiente externo, el ambiente interno o de
otras neuronas, para integrar las señales recibidas y para transmitir la información integrada a otras
neuronas, músculos ó glándulas.
4. TEJIDOS VEGETALES.
Conforme ocurre el crecimiento de una planta, algunas células se especializan y se convierten en los
tejidos que constituyen los órganos de la planta. Todas las plantas vasculares tienen varios sistemas tisulares:
sistema de tejidos formadores o meristemos, tejidos protectores, tejidos de sostén, tejidos vasculares,
tejidos fundamentales y tejidos secretores.
4.1. Tejidos formadores o meristemos.
Son los encargados del crecimiento del vegetal tanto en longitud como en grosor. Sus células son
totipotentes, es decir, se multiplican de forma continua y luego se especializan originando los demás tejidos.
Son células pequeñas, sin vacuolas y con forma poliédrica.
Existen dos tipos de meristemos:
- Meristemos primarios: producen el crecimiento en longitud y se encuentran, por tanto, en el extremo
de la raíz y el tallo, así como en las yemas.
- Meristemos secundarios: son los causantes del crecimiento en grosor y sólo se encuentran en plantas
de más de un año de vida. Se hallan en el interior de las raíces y de los tallos.
4.2. Tejidos protectores.
Estos tejidos constituyen la cubierta externa del vegetal y son los encargados de proteger las zonas
internas del mismo.
El tejido epidérmico proporciona una cubierta protectora a todas las partes de la planta. Está constituido
por una sola capa de células sin clorofila. Su pared externa es impermeable y forma la barrera de relación
con el medio externo. La pared de las células epidérmicas es un tanto más gruesa en la parte externa de la
planta, con fines de protección. El parénquima epidérmico no contiene cloroplastos y es de naturaleza
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transparente, permitiendo la entrada de energía luminosa al interior del tallo y las hojas donde ocurre la
fotosíntesis
El tejido suberoso sustituye al epidérmico en los tallos y raíces de más de un año. Se encuentra, pues, en
las partes leñosas de la planta. Está compuesto por varias capas de células muertas recubiertas de suberina.
4.3. Tejidos de sostén.
Forman el sistema de sujeción de la planta. Sus células tienen paredes gruesas y resistentes que
comunican, por tanto, rigidez al tejido.
El tejido colenquimatoso o colénquima es un tejido de sostén simple formado por células
colenquimatosas cuyas paredes celulósicas se encuentran muy engrosadas, y su función es la de sostén
estructural. Es crucial un sostén estructural adecuado en las plantas, que a que les permite crecer hacia arriba
y de este modo competir con otros vegetales por la luz solar disponible en sitios con abundante vegetación.
El esclerénquima, cuyas células tienen una pared celular secundaria con gran concentración de lignina,
una molécula que imparte resistencia mecánica y rigidez. Las paredes del esclerénquima no son sólo fuertes
y duras, sino que también pueden llegar a ser demasiado gruesas. En la madurez funcional, cuando el
esclerénquima está dando sostén al cuerpo de la planta, es frecuente que sus células mueran. Pueden existir
células pétreas (escleritos), como las que forman los “huesos” de los frutos, pero también se pueden disponer
en forma de filas largas en los tallos leñosos.
4.4. Tejidos conductores.
Su función es la de transportar sustancias nutritivas desde la raíz hasta las hojas, o viceversa.
El xilema es un tejido conductor complejo compuesto de células que han perdido el tabique de
separación entre ellas y se han convertido en auténticos tubos huecos. Las paredes laterales se lignifican, por
lo cual también sirven como tejido de sostén. Estos conductos reciben el nombre de vasos leñosos.
Conducen agua y minerales disueltos desde las raíces hacia tallos y hojas, y da sostén estructural. Se localiza
en todo el cuerpo vegetal; el xilema de las raíces es continuo con el xilema de los tallos, y este lo es con el
de las hojas. Tal continuidad es necesaria para desplazar el agua en una corriente continua desde el suelo a
través de la planta.
En realidad, sólo dos de los cuatro tipos celulares presentes en el xilema conducen agua y minerales:
éstos son las traqueidas y los elementos del vaso. Además de estas células, el xilema también contiene
células parenquimatosas, que realizan funciones de almacenamiento, y fibras, que dan sostén.
El floema, al igual que el xilema, es un tejido complejo que en las plantas con flores está compuesto de
cuatro tipos celulares: miembros de tubo criboso, células acompañantes, fibras y parénquima. A menudo
las fibras son bastante extensas en el floema, lo que da sostén adicional al cuerpo de la planta. El floema se
encarga de llevar a cabo la conducción del alimento (nutrientes orgánicos sintetizados) a través de la planta.
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Está formado por células que mantienen los tabiques de separación entre ellas, aunque están perforados por
muchos orificios, constituyendo las placas cribosas, por lo que se denominan vasos cribosos.
4.5. Tejidos fundamentales.
Constituyen gran parte de la masa del vegetal y se encargan de la nutrición. Sus células poseen una gran
actividad metabólica. También se llaman parénquimas.
El tejido parenquimatoso, es un tejido vegetal simple formado por células parenquimatosas, que se
encuentran en todo el cuerpo de la planta. Las células parenquimatosas vivas realizan varias funciones
metabólicas en las plantas, como fotosíntesis (parénquima clorofílico) y almacenamiento. Entre las
sustancias almacenadas en las células parenquimatosas se incluyen moléculas energéticas que son visibles
como granos de almidón o gotitas de aceite, sales minerales (parénquima de reserva) y agua (parénquima
acuífero).
4.6. Tejidos secretores.
Son estructuras muy variadas cuya única característica en común es la de segregar diversas sustancias que
pueden ser consideradas, en unos casos, como productos de desecho, y en otros, como sustancias útiles para
la planta.
Pueden constituir pelos, glándulas, cavidades o tubos.
5. BIBLIOGRAFÍA.
“Zoología” C. P. Hickman y otros. (1996). McGraw-Hill.
“Citología e histologí vegetal y animal” R. Paniagua y otros. (1993). McGraw-Hill.
“Biología” R. Paniagua y otros. (1998). Labor.
“Compendio de histología”. Bloom-Fawcett. (2003). Interamericana.
“Biologia”. [Link]. 2º Bachillerato. S.M.
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