Espléndido Espectáculo
Los Teatros en la Morelia Porfiriana
Directorio
Presidente Municipal
Profr. Wilfrido Lázaro Medina
Síndico Municipal
Ing. Salvador Abud Mirabent
Secretario del H. Ayuntamiento
Mtro. Arturo José Mauricio Fuentes
Regidores
C. Marbella Romero Núñez
L.A.E. Cuauhtli Yered Guzmán Espitia
Lic. Alejandra Lizet Sánchez Espinoza
Profra. Martha Patricia Medina Garibay
L.I.D.M. Jorge Alfredo Molina Sánchez
Profr. Roberto Ayala Soto
Ing. Alejandro Villafuerte Arreola
L.R.C.I. Saraí Cortés Ortiz
L.E.P. Leticia Farfán Vázquez
L.A.E. Miguel Ángel Villegas Soto
Ing. Fernando Contreras Méndez
C. Fernando Orozco Miranda
Jefa del Departamento
del Archivo Histórico Municipal
Dra. Yaminel Bernal Astorga
Espléndido Espectáculo
Los Teatros en la Morelia Porfiriana
Dirección de Archivo General, Histórico
y Museo de la Ciudad
Magali Zavala García
H. Ayuntamiento Archivo General, Histórico
de Morelia y Museo de la Ciudad
La Serie Cantera Rosa. Textos Archivísticos es una
edición del H. Ayuntamiento de Morelia y la Dirección
del Archivo General, Histórico y Museo de la Ciudad.
Imagen de portada: AHMM, Fondo Independiente I,
Caja 151, Exp. 11, 1887.
Espléndido Espectáculo
Los Teatros en la Morelia Porfiriana
de Magali Zavala García
© 2012, H. Ayuntamiento de Morelia
© 2012, Dirección del Archivo General, Histórico
y Museo de la Ciudad
Galeana 302 Centro
58000 Morelia, Michoacán
Impreso en Morelia, Michoacán, México
Índice
Presentación 7
Dra. Yaminel Bernal Astorga
Esplendido espectáculo.
Los teatros en la Morelia porfiriana 9
Teatro Ocampo (Coliseo) 11
Teatro Hidalgo (Hipódromo) 17
Teatro del Desierto 23
Teatro o Salón Morelos 26
Otros Teatros y/o Salones
(Teatros improvisados, Salones París y Ópera) 30
Fuentes 33
Plano de la ciudad de Morelia de acuerdo
a la nomenclatura del siglo XVIII 35
Presentación
B ajo el título “Espléndido espectáculo. Los teatros en
la Morelia porfiriana” es que el Archivo Histórico
Municipal de Morelia comienza un nuevo proyecto de
trabajo e investigación enmarcado en la Serie Cantera
Rosa. Textos Archivísticos, cuyo objetivo es presentar al
público en general los hechos, los actores, los espacios
históricos… que han caracterizado la vida de Valladolid–
Morelia de una forma clara y didáctica.
La Serie Cantera Rosa. Textos Archivísticos está pensada
como un medio para difundir el acervo documental que
resguarda el Archivo, sí, pero sobre todo, se presenta
como una posibilidad para los morelianos de vivir
la historia de su terruño. Así, este primer número se
encuentra bajo la autoría de la Mtra. Magali Zavala,
miembro del equipo de trabajo de la Institución, quien
de manera puntual aborda los espacios teatrales que
destacaron en la ciudad durante la época porfiriana y
cómo éstos nos hablan de la vida cotidiana —la aceptada
y la cuestionada— de sus habitantes. Los espacios
abordados van desde los teatros autorizados, Ocampo
(Coliseo), Hidalgo (Hipódromo), del Desierto, teatro
o salón Morelos, hasta los espectáculos clandestinos.
7
Serie Cantera Rosa. Textos Archivísticos
Y si bien, la arquitectura de dichos espacios podía
caracterizarse por lo sencillo o lo suntuoso, cierto es que
cada uno de ellos dejaban entrever el estrato social de
sus espectadores. “Esplendido espectáculo. Los teatros
en la Morelia porfiriana” da cuenta de una época en
la que gran parte de la socialización de los morelianos
estuvo enmarcada entre la vida nocturna que ofrecieron
los teatros, así como la que mostraban otras sociedades,
nacionales y extranjeras, gracias a la tecnología del
momento (kinetoscopio, cinematógrafo).
Dra. Yaminel Bernal Astorga
Jefa del Archivo Histórico Municipal de Morelia
8
Esplendido espectáculo.
Los teatros en la Morelia porfiriana
Magali Zavala García1
Archivo Histórico Municipal de Morelia
urante el porfiriato, la capital michoacana fue
D escenario de cuanto avance tecnológico ingresó al
estado, el cual se reflejó en el impulso de establecimientos
fabriles como los textiles La Paz y La Unión, de
manufactureras de aguardiente, cerillos, jabón, tabacos,
cerveza; hornos de cal, molinos de harina de trigo,
aceite, así como la azucarera, la tabacalera, la papelera,
1
Maestra en Historia de México por parte del Instituto de
Investigaciones Históricas de la UMSNH.
9
Serie Cantera Rosa. Textos Archivísticos
la química, la alimentaria y de bebidas; también de la
industria artesanal y manufacturera doméstica.
Al mismo tiempo se embellecieron algunos espacios
públicos, se restauraron varios edificios, se empedraron
calles, se construyeron plazas y jardines, se repararon
alcantarillas, se sanearon cañerías; comenzó a circular
el tranvía urbano, se instaló el alumbrado público, el
teléfono, el telégrafo, etcétera.
Con esas mejoras, pero sobre todo con las
arquitectónicas se intensificaron algunos eventos
artísticos, cuyas diversiones eran promovidas
por compañías de zarzuela, títeres, circo y por el
cinematógrafo; cabe destacar que este último con el
paso del tiempo revolucionó el concepto de la imagen y
el movimiento.
Al paso del tiempo se multiplicaron las diversiones
públicas en los jardines, las plazas y los paseos públicos,
por ejemplo en el Paseo San Pedro, situado al oriente de
la ciudad; en la Calzada de Guadalupe, con abundantes
fresnos; en el Jardín de los Mártires con amplias
banquetas y un kiosco en el centro; en el Paseo del Parque
Juárez; en el Paseo de las Flores inaugurado un Viernes
de Dolores, en cuya celebración se mandaba hacer todo
un camino de flores en la plaza de los Mártires y en el
Jardín de La Paz, entre otros.2
2
María Teresa Cortés Zavala, “Morelia en el siglo XIX,
sociedad, arte y cultura” en Morelia y su Historia. Primer
foro sobre el centro histórico de Morelia, Morelia, UMSNH/
Coordinación de la Investigación Científica, 2001, p. 90.
José Alfredo Uribe Salas, Morelia. Los pasos a la modernidad,
Morelia, IIH, UMSNH, 1993, p. 176. Gerardo Sánchez Díaz,
10
Archivo Histórico Municipal de Morelia
De igual manera, los teatros fueron importantes
centros de reunión para disfrutar algunos espectáculos,
entre ellos podemos enlistar al Ocampo, Hipódromo,
Desierto y Morelos; así como los improvisados tanto
al aire libre como en sitios cerrados, los salones París y
Ópera, en donde se llevaron a cabo un sin número de
obras que divirtieron a los morelianos con las historias
de la vida cotidiana, con entretenimientos (circos, peleas
de gallos y eventos artísticos); de manera particular
al Ocampo se les consideró una escuela moralizante,
constantemente la diversión que ofreció estuvo ligada a
los valores civiles, religiosos y educativos, cuya finalidad
era subrayar las “buenas costumbres” de la época.3
Así pues, el presente trabajo tiene por objeto hacer
un pequeño bosquejo de los teatros de la Morelia
porfiriana, dejando inquietudes para profundizar en
futuras investigaciones.
Teatro Ocampo (Coliseo)
De acuerdo a las aportaciones del contemporáneo Raúl
Arreola Cortés, el Teatro del Coliseo posiblemente
retomó su nombre del ya establecido en la ciudad de
México, “El Nuevo Coliseo” y que el arquitecto Luis
(coordinador) Pueblos, villas y ciudades durante el porfiriato,
Morelia, UMSNH, IIH, 1993, pp. 241. Xavier Tavera Alfaro,
Morelia en la época de la República Restaurada, (1867-1876),
Morelia, IMC/El Colegio de Michoacán, 2 Vol.
3
Para ver su localización en la ciudad, ver el mapa al final
del trabajo.
11
Serie Cantera Rosa. Textos Archivísticos
Zapari (Luigi Zapari) hizo posible las mejoras para ser
inaugurado en el año de 1828 con la presentación de la
compañía Salgado al lado de la primera actriz Amada
Plata.4
La construcción del Coliseo de Morelia, se ubicó en la
esquina de la calle 11ª de Allende antigua del Coliseo y 1ª
de Hidalgo antigua 2ª de Jazmines; al oriente quedó unida
simplemente por un conjunto de casas particulares. Su
fachada se caracterizó por las tres monumentales puertas,
cuyos accesos eran adornados con una serie de balcones
muellemente definidos en la parte superior, la simetría
arquitectónica dibujó las taquillas o los enverjados en
ambos extremos de la parte inferior. Ya al interior del
recinto, justo a la derecha hubo una pequeña habitación
destinada para el guarda-casa, le continuó una localidad
independiente donde se estableció la charapería5 más
afamada de la ciudad, en seguida se observaban los
palcos segundos y galerías; a la izquierda se encontró el
patio, el anfiteatro y los palcos primeros; hasta el fondo
el vestíbulo, rematando con un departamento especial
donde la cantina funcionó por muchos años.6
4
Raúl Arreola Cortés, Breve historia del Teatro Ocampo,
Morelia, IIH-UMSNH, IMC, 2001, pp. 98. María Teresa Cortés
Zavala, “La vida social y cultural de Michoacán durante el
siglo XIX” en Historia General de Michoacán, el siglo XIX, Vol.
III, Morelia, Gobierno del Estado de Michoacán/IMC, 1989,
p. 337.
5
Expendio de la bebida del charape, cuyo fermentado era a
base de pulque, panocha, miel, clavo y canela.
6
Mariano de Jesús Torres, Diccionario histórico, geográfico,
estadístico, botánico, mineralógico y zoológico de Michoacán, tomo
III, Morelia, Imprenta del autor, 1915, p. 320.
12
Archivo Histórico Municipal de Morelia
Al subir las escaleras, el busto del poeta mexicano
Manuel Eduardo de Gorostiza daba la bienvenida a
los amantes de teatro que gustaban observar desde
las lunetas hechas de madera. También hubo otros
espacios donde se pudo disfrutar del espectáculo, así
las butacas corridas colocadas sobre el contorno del
teatro llamadas anfiteatro alto y bajo dieron otra óptica
al espectador; de igual manera, en la parte superior del
anfiteatro alto se destinó un espacio amplio para los
palcos primeros, pero estos no contaron con asientos,
por lo que los concurrentes llegaban con su propia silla.
Posteriormente, le siguieron los palcos segundos, en
donde se ubicaron unas modestas banquillas de madera.
Finalmente, sobre la cabecera se posó el escenario
y a su pie se destinó un área para los músicos, que al
terminar las funciones eran cubiertos por un telón de
boca color rojo carmesí, en las pechinas sobresalieron
pinturas al temple de dos ángeles tocando la trompeta.
Detrás de éste escenario hubo varios departamentos
para los actores y la utilería.
Cabe mencionar que el Coliseo perteneció al gobierno
del Estado, al Ayuntamiento y a la Junta de Instrucción
Pública y funcionó gracias a los arrendamientos de
algunas compañías de drama, ópera o zarzuela.
Entrada la segunda mitad del siglo xix, el teatro se
convirtió en el favorito de la “elite” moreliana, pues a
menudo se presentaban obras teatrales del Viejo Mundo,
mismas que eran las preferidas de ese pequeño sector. Un
día, en medio de una función ofrecida por la compañía
de Cautelan, a los espectadores se les comunicó que el
defensor de la causa liberal, el redactor de las famosas
Leyes de Reforma, Melchor Ocampo había fallecido,
13
Serie Cantera Rosa. Textos Archivísticos
fusilado en manos de los conservadores. De inmediato la
noticia conmocionó no sólo al público que se encontraba
en el teatro; sino a muchos mexicanos. Por su parte, los
morelianos guardaron silencio en el recinto y después de
unos minutos se propuso que el teatro llevase el nombre
de Ocampo, cuyo nombre fue aceptado con beneplácito
por la sociedad moreliana.
Lamentablemente, tras la intervención francesa el
teatro quedó en desuso, por lo que la construcción
arquitectónica fue perdiendo su espectacular fachada,
así también en el interior los deterioros comenzaron a
brotar de sus enfáticas paredes. Afortunadamente, esta
situación no duró mucho tiempo y para 1870 gracias a
las remodelaciones del ingeniero Jannus Bochonicki y
bajo el gobierno de Rafael Carrillo el aposento volvió
a retomar bríos con su reinauguración; entonces el 15
de septiembre se abrieron las puertas ofreciendo un
concierto vocal e instrumental, en el que se recitaron
composiciones literarias alusivas a las glorias nacionales.7
De inmediato la “elite” retomó las reuniones en el
teatro, las cuales iban desde fiestas familiares, obras
teatrales, entrega de premios a los alumnos más
destacados del Colegio de San Nicolás de Hidalgo, hasta
actos de gobierno, con frecuencia el disfrute de estos
encuentros se hacían en compañía del algún licor como
coñac, catalán y moscatel, entre otros.8
7
El Constitucionalista, periódico oficial del gobierno de Michoacán,
año III, núm. 321, Morelia, 15 de septiembre de 1870, p.
2. Archivo Histórico Municipal de Morelia (en adelante
AHMM), Fondo Independiente I, caja: 118, exp. 39, 1870.
8
Xavier Tavera Alfaro, Morelia. La vida cotidiana durante el
porfiriato, alegrías y sinsabores, Morelia, INAH/Morevallado
14
Archivo Histórico Municipal de Morelia
Pero fue durante el gobierno de Porfirio Díaz que
el teatro se compenetró en el gusto de los morelianos,
pues la gran variedad de obras teatrales y de opereta; así
como representaciones de malabaristas y por supuesto
las funciones del cinematógrafo hechizaron las miradas
de muchos, de modo que los empresarios extranjeros
Francisco Romero de la compañía de “Zarzuela”, Paulino
Carrasquedo del grupo “Urena” y Andrés Mendoza de
la Ópera Italiana “Antinori”,9 se disputaban el lugar
para presentar sus eventos artísticos. Así también, los
empresarios nacionales como José María Escobar de la
Compañía de Burón, la de Francisco Solórzano y la de
Antonio de la Vega buscaban el espacio con fervor.
De igual manera, el cinematógrafo se presentaba
a menudo en el teatro con algunas vistas europeas,
dicho artefacto fue definido por el periodista porfiriano
Mariano de Jesús Torres, como el aparato por medio de
combinaciones de luces, colores y figuras fotográficas,
se reproducen escenas vivas de movimiento”,10 al poco
Editores, 2002, pp. 250. Mariano de Jesús Torres, Historia civil
y eclesiástica de Michoacán desde los tiempos más antiguos hasta
nuestros días, Morelia, Imprenta particular del autor, 1905 p.
643.
9
AHMM, Libro de Secretaría, núm. 326, exp. 132, 1895. Libro
de Actas de Cabildo, núm. 14, p. 60, 1897. Libro de Secretaría,
núm. 302, exp. 76, 1888. Libro de Secretaría, núm. 397, exp. 27,
1900.
10
Mariano de Jesús Torres, Diccionario histórico, geográfico,
estadístico, botánico, mineralógico y zoológico de Michoacán, tomo
I, Op. Cit., p.403. Para ver más del cinematógrafo Juan Felipe
Leal, Carlos Arturo Flores y Eduardo Barraza, El cine antes del
cine, Voyeur, JP, México, 2005. Aurelio de los Reyes, Medio
siglo de cine mexicano (1896-1947), México, Trillas, 1997, pp.
225.
15
Serie Cantera Rosa. Textos Archivísticos
CARTEL DEL TEATRO OCAMPO, 1887
Fuente: AHMM, Fondo Independiente I, caja: 151,
exp. 11, 1887.
16
Archivo Histórico Municipal de Morelia
tiempo se convirtió en el favorito de los morelianos,
de modo que los extranjeros inversionistas volcaron su
mirada sobre este invento, por ejemplo el empresario
Edouard Hervet en 1898 solicitó el permiso para
proyectar varias funciones en el Teatro Ocampo.11
Así también, el inversionista nacional Agustín Blanco
requirió licencia para dar funciones en el mismo teatro,
pero se le negó por encontrarse el edificio en reparación.12
Otros como Rafael Elizararas con su labor altruista pidió
el teatro para ofrecer exhibiciones a beneficio del Colegio
Salesiano.13
En suma, a lo largo del gobierno de Porfirio Díaz al
Teatro Ocampo se le consideró el mejor lugar para las
presentaciones artísticas, pues sus espacios cómodos,
amplios y lujosos hicieron de la diversión un espectáculo
inolvidable.
Teatro Hidalgo (Hipódromo)
En 1856 el amplio terreno que ocupó la huerta del
ex-convento de San Agustín, manzana 17, calle de
Comonfort, cuartel 1° fue divido en lotes para su venta y
quienes se interesaron en adquirir uno de esos espacios
fueron Félix e Irineo Alva, por la cantidad de $1,050.00.
La idea de estos empresarios era construir un espacio
para las lides plumarias, entonces se dieron a la tarea de
adecuar el sitio y lo llamaron Hipódromo, aunque con el
tiempo también fue arrendado para presentaciones de
11
AHHM, Libro de Secretaría, núm. 341, exp. 24, 1898.
12
AHHM, Libro de Secretaría, núm. 346, exp. 26, 1899.
13
AHHM, Libro de Secretaría, núm. 398, exp. 13, 1900.
17
Serie Cantera Rosa. Textos Archivísticos
circo, pastorelas y sainetes, que de acuerdo al discurso
de la época se consideraron de poco mérito,14 y que al
terminar cada función caía un sencillo pero bonito telón
de boca pintado al temple con la catedral de Morelia con
las banderas nacionales.
Desde sus inicios, el Hipódromo no tuvo una fachada
atractiva, tan sólo contó con una gran puerta de entrada,
ésta al abrirse guardaba en el interior un patio o un
palenque donde tuvieron lugar las peleas de gallos.15
Los espectadores para “disfrutar” las lides colocaban al
alrededor del terreno unas sillas improvisadas, que eran
separadas por unas gradas para la concurrencia popular
y para el público selecto se destinaban una serie de
palcos; una vez reunida la concurrencia no podían faltar
las vendimias de charamuscas, los neveros, los fruteros
y los pasteleros.
Al poco tiempo, el Hipódromo ganó fuerza con las
representaciones artísticas, pues el Teatro Ocampo que
había sido sede de grandes espectáculos se encontraba
deteriorado, por lo tanto las compañías de regular mérito
representadas por las señoras Cabrera y la joven Rafaela
Cervantes comenzaron a presentarse en el Hipódromo.
14
Mariano de Jesús Torres, Diccionario histórico, geográfico,
estadístico, botánico, mineralógico y zoológico de Michoacán, tomo
III, Op. Cit., p. 323. AHMM, Fondo Independiente I, caja 147b,
exp. 65b, 1887.
15
La pelea de gallos son originarias de España, en donde
surgieron aproximadamente hacia el año 1400 antes de cristo.
En el acto participaban dos gallos esponjados armados con
navajas que éstas les sirvieron para atacar a su oponente hasta
ocasionarle la muerte; la pelea duraba unos cuantos minutos
y el espacio era en forma de círculo.
18
Archivo Histórico Municipal de Morelia
A pesar de la afluencia de eventos artísticos el teatro
fue abandonado en el gobierno de Mariano Jiménez,
pues en dicha administración se prohibieron las lides
plumíferas.
Para 1894 el dueño del Hipódromo, Silvano Silva
comenzó con la remodelación, ya que ésta se encontraba
en completo abandono; una vez reconstruida, se
convirtió en el espacio idóneo para el llamado “Palenque
de Gallos”. Silva solicitó entonces al Ayuntamiento
de Morelia que su propiedad fuese considerada el
espacio oficial para las peleas de gallos, después de
una larga inspección, se verificó que el lugar cumplía
con los requisitos de seguridad, higiene, comodidad y
otras necesidades requeridas por la prefectura. Pronto
adquirió el carácter de “Palenque para Peleas de
Gallos”.16
Un par de años después fue el centro de recreo más
visitado por citadinos y pueblerinos, que conforme a
las crónicas de la época se decía, no sólo se peleaban
gallos; sino también era un espacio adaptado para que
el cinematógrafo proyectara imágenes en movimiento,
con estos cambios también su nombre fue sustituido por
Teatro Hidalgo; así como su domicilio, al clausurarse la
antigua entrada, el acceso sería por la calle 5 de Mayo,17
aunque conforme a la documentación del Archivo
Histórico Municipal de Morelia su nombre fue usado
indistintamente.
16
AHMM, Libro de Secretaría, núm. 330, exp. 118, 1896.
17
Mariano de Jesús Torres, Diccionario histórico, geográfico,
estadístico, botánico, mineralógico y zoológico de Michoacán, tomo
III, Op. Cit., p. 323.
19
Serie Cantera Rosa. Textos Archivísticos
CARTEL DEL TEATRO DEL HIPÓDROMO, 1887
Fuente: AHMM, Fondo Independiente I, caja 157a,
exp. 11b, 1887.
20
Archivo Histórico Municipal de Morelia
Por otro lado, en las noticias de la prensa moreliana se
decía que el lugar era escenario de disturbios, pues quienes
asistían a disfrutar de las lides eran hombres ebrios, pero
de acuerdo a los registros del Archivo Histórico del Poder
Judicial del Estado de Michoacán y del Archivo Histórico
Municipal de Morelia sólo ubicamos una demanda penal
refiriéndose a los disturbios en el Hipódromo: se trata del
caso de María Candelaria Villaseñor, de 30 años, quien
junto con varios hombres, se encontraban ebrios cerca
del “Palenque para Peleas de Gallos”; conforme a las
averiguaciones del caso, algunos testigos expresaron que
después de varios minutos dichas personas comenzaron
a reñir por los efectos incitados por el alcohol, por tal
motivo la policía los llevó presos.18
A pesar de las agitaciones los eventos tanto artísticos
como las lides plumíferas continuaron efectuándose
a lo largo del gobierno de Porfirio Díaz, e incluso hubo
empresarios interesados en modificar el espacio, por
ejemplo José Ávalos insistió en reformar los locales donde
se presentaban las peleas, su propuesta consistió en
prolongar la altura de las puertas para facilitar el acceso
de la concurrencia, acondicionar la cocina, ampliar el
corredor, modificar algunas puertas y las caballerizas,
como se observa en la siguiente imagen.19 Cabe señalar
que la petición fue recibida por el Ayuntamiento, pero
conforme a nuestra investigación se desconoce si fue
atendida.
18
Archivo Histórico del Poder Judicial del Estado de
Michoacán (en adelante AHPJEM), caja 1, año 1880, exp. 5,
fojas 28.
19
AHMM, Libro de Secretaría, núm. 401, exp. 26, 1900.
21
Serie Cantera Rosa. Textos Archivísticos
PROPUESTA PARA REMODELAR
EL TEATRO DEL HIPÓDROMO, 1900
Fuente: AHMM, Libro de Secretaría, núm. 401, exp.
26, 1900.
22
Archivo Histórico Municipal de Morelia
Teatro del Desierto
El Teatro del Desierto fue un espacio destinado para
peleas de gallos, se ubicó en la manzana 12ª del cuartel
1°, calle 8ª de Aldama, antigua de la Ardilla, de acuerdo
al poeta y escritor porfiriano Mariano de Jesús Torres,
nos expresa que la fachada del teatro era sencilla con una
sola puerta, al interior se observaba un corral humilde en
forma de círculo hecho de adobe con gradas del mismo
material y los techos de tejamanil, como rasa sobresalió
un pequeño tablado destinado para el foro y en él se
llegaban a presentar varios coloquios y sainetes de poca
calidad,20 su diseño austero resultó un tanto incómodo
para los actores, ya que no había un cuarto destinado
para su arreglo; por tanto, a menudo los comediantes
utilizaban las milpas crecidas para improvisarlas como
tocadores; igualmente, la iluminación no funcionó de la
mejor forma, ya que de manera estratégica se colocaban
unas cuantas ollas a base de ocote.
Por otro lado, de acuerdo a los registros del
Ayuntamiento de Morelia, se tiene referencia que, el 26
de julio de 1887 se otorgó la licencia a Anselmo Ayala
para que abriera el Teatro del Desierto, el cual fue
destinado para las lides plumíferas y otros espectáculos
en la calle del Trueno núm. 14, en el barrio de Santo
Niño, así se observó en el permiso.21 El teatro fue un
20
Mariano de Jesús Torres, Diccionario histórico, geográfico,
estadístico, botánico, mineralógico y zoológico de Michoacán, tomo
III, Op. Cit., p. 322
21
AHMM, Fondo Independiente I, caja 147b, exp. 89b, 1887.
Caja 147b, exp. 64b, 1887, Libro de Secretaría, núm. 406, exp.
118, 1900.
23
Serie Cantera Rosa. Textos Archivísticos
espacio sencillo y a pesar de las condiciones del lugar,
los morelianos acudían con frecuencia a divertirse con
las peleas de gallos, así como con las representaciones
artísticas, que conforme a la época se decía: después
de las agitaciones de las lides a menudo el público se
abalanzaban sobre una mesa pequeña que funcionaba
como cantina en donde se vendió aguardiente o mezcal
y cajas de cigarros económicos.
PERMISO QUE SOLICITÓ ANSELMO AYALA
PARA ABRIR EL TEATRO DEL DESIERTO
Fuente: AHMM, Fondo Independiente I, caja 147b,
exp. 89b, 1887.
24
Archivo Histórico Municipal de Morelia
Tiempo después, tras la muerte de su propietario
Anselmo Ayala el teatro de ser el espacio sencillo y austero
se convirtió en un sitio mucho mejor, pues se rediseñaron
varias formas del teatro como: el anfiteatro alto y bajo,
los antepechos de los palcos segundos y la galería por un
barandal de buen aspecto. También la entrada a las plateas
se cambió, en el centro se colocó el foro, se destinó un
espacio apropiado para las plateas y los palcos primeros
adornados con hermosos grilles, éstos separaron a otra
área más cómoda y aislada del resto del público. No pudo
faltar el espectacular telón de dos piezas de terciopelo
color carmesí, pintado por el artista michoacano Manuel
Ocaranza, en donde se ostentó el escudo nacional, con
el águila parada sobre un nopal devorando una culebra
y las ondas de las banderas tricolor en cada extremo.
Finalmente, en la parte superior del teatro se colocó un
letrero que decía: “los ayuntamientos de 1868-1869.- el
gobierno del c. jesus mendoza” como resultado de las
modificación durante esa administración.22
Las modificaciones continuaron al interior del teatro,
pues se mandaron hacer a la Escuela de Artes una gran
cantidad de butacas y sillas de bejuco, algunas de éstas
con grilles, las cuales fueron colocadas en el patio, en
las plateas y en los palcos primeros. Al mismo tiempo,
la luces de las viejas cazuelas de barro alimentadas con
manteca fueron reemplazadas por otras con aparatos de
gas, que no duraran mucho tiempo en ser suplidas por
la de petróleo y luego por las de luz eléctrica.
22
Mariano de Jesús Torres, Diccionario histórico, geográfico,
estadístico, botánico, mineralógico y zoológico de Michoacán, tomo
III, Op. Cit., p. 322 y 323.
25
Serie Cantera Rosa. Textos Archivísticos
Ya durante el gobierno de Aristeo Mercado, el regidor
Juan Fuentes continuó con las remodelaciones del
vestíbulo, la taquilla, la galería y los palcos segundos y
primeros; así como las plateas, en éstas colocó un palco
volado que le dio un aspecto moderno al teatro, además,
se mandó colocar otro telón de boca decorado por el artista
escenógrafo José Solórzano, quien de manera elegante
enmarcó a la catedral de Morelia, junto con el monumento
a Ocampo y para rematar el fúlgido telón en la parte
inferior diseñó las alegorías de la floricultura, la música, la
agricultura, la astronomía, la geografía, las matemáticas,
la poesía lira, la cómica, trágica, la epopeya y la historia.
Así, a lo largo del porfiriato, los amantes del teatro,
con gozo acudieron a deleitarse de los exquisitos eventos
artísticos que jugaban al ritmo de los filarmónicos, que
con sus notas musicales seducían a los espectadores
tanto locales como foráneos.
Teatro o Salón Morelos
El Teatro o Salón Morelos fue un espacio destinado para
varias representaciones artísticas, pero se destacó por las
funciones del cinematógrafo, cabe mencionar que en la
ciudad de Morelia no fue el único aparato “moderno” que
funcionó como medio de sociabilización, pues también
se disfrutaron de otros inventos como el fonógrafo,
cuyo artefacto lo hizo funcionar el electricista Tomás R.
Chalkley. Así, con frecuencia en la casa número 2 del
Portal Matamoros llegaba una gran cantidad de personas
que gustaban escuchar las suaves grabaciones del poeta
michoacano José Trinidad Pérez, la emisión tan clara y
26
Archivo Histórico Municipal de Morelia
nítida que producía la caja arrebataba la emoción de su
público.23
A la par, el invento científico llamado cosmorama
asombró a la sociedad mexicana, este boato óptico mostraba
vistas al óleo o acuarela de los lugares más loes del mundo,
de manera particular en Morelia, la empresa Great Eugenio
Bret se encargó de mostrar una gran variedad de imágenes
en la casa número 38 del Portal Hidalgo, igualmente hubo
otras presentaciones en el Hotel Michoacán.24 De manera
conjunta, se proyectaron imágenes a través de la linterna
mágica, el panorama y el diorama, cuyas proyecciones
monótonas y repetitivas tuvieron tintes moralizantes,
políticos, así como educativos.
Del mismo modo, el kinetoscopio (mirar el movimiento)
antecesor del cinematógrafo, cuyos creadores fueron
Tomás Alva Edisson y William K. L. Dickson, fue otro
medio de convivencia social para algunos morelianos,
ya que el aparato funcionaba con el depósito de una
moneda, pero en 1895 el cinematógrafo de los hermanos
Lumière penetró con fuerza y se colocó como el favorito
de muchos aficionados. Cabe resaltar que, ambos inventos
tecnológicos fueron bien recibidos en el país, de manera
particular en la ciudad de Morelia el kinetoscopio se pudo
apreciar en el Portal Hidalgo en la casa número 50, la
entrada de 5 centavos permitió acaparar un gran número
23
El arnero del Tío Juan, núm. 9, tomo 4, Morelia, 21 de julio
de 1892, p. 4.
24
AHMM, Libro de Secretaria, núm. 346, exp. 4 año 1898.
María Guadalupe Chávez Carbajal, Revolución y masificación
de la imagen: fotografía y control social en Morelia, 1870-1911,
tesis doctoral, Universidad Veracruzana, 2009, p. 50.
27
Serie Cantera Rosa. Textos Archivísticos
de espectadores.25 Pero al poco tiempo el kinetoscopio
dejó de funcionar y rápidamente fue desplazado por el
vitascopio (ver la vida) y el cinematógrafo.
Entonces, al finalizar el siglo xix las presentaciones
del cinematógrafo llegaron a casi todo el público, pues
comenzaron a presentarse en las principales plazas y
calles de la ciudad.26 A la sazón, el 15 de agosto de 1908 fue
inaugurado un espacio destinado específicamente para la
difusión cultural, en particular para la reproducción de la
imagen en movimiento, nos referimos al lujoso Teatro o
Salón Morelos a cargo de los señores Alva y Cía ubicado a
un costado de la Catedral, en sus inicios sólo contó con un
jacalón de madera, con una barandilla del mismo material
que formaba un especie de vestíbulo, pero con el tiempo
se convirtió en un edificio esplendoroso gracias al buen
gusto de Bruno Escandón.27 La comodidad de las áreas del
Salón, invitaron a las compañías nacionales y extranjeras
a hacer gala con sus espectáculos, algunas presentaciones
iban desde títeres, teatro, zarzuela y por supuesto la
magnificencia del cinematógrafo, entre otras distracciones.
Al mismo tiempo, el salón funcionó como promotor de los
malestares sociales que aquejaron a los morelianos entre
ellos podemos mencionar la embriaguez, el adulterio y la
delincuencia, vicisitudes añejas no sólo en el estado, sino
en el resto del país. Cabe subrayar que el salón abrió sus
puertas con unas vistas del Paseo a Santa María.
25
La Libertad, periódico de política y variedades, año 4°, núm. 9,
Morelia, 3 de marzo de 1896, p. 3
26
Periódico Oficial, 12 de noviembre de 1905.
27
Mariano de Jesús Torres, Diccionario histórico, geográfico,
estadístico, botánico, mineralógico y zoológico de Michoacán, tomo
III, Op. Cit., p. 196.
28
Archivo Histórico Municipal de Morelia
CARTEL DEL TEATRO SALÓN MORELOS, 1914
Fuente: AHMM, Fondo Independiente II, caja 29a,
exp. 16, 1914.
29
Serie Cantera Rosa. Textos Archivísticos
Pronto las vistas e imágenes en movimiento se
convirtieron en una de las diversiones más exitosas
y lucrativas en todo el país. En sus inicios fueron
películas mudas y de corta duración, generalmente con
producciones de paisajes y de la vida cotidiana, que con
el paso del tiempo revelaron momentos importantes
dentro de la historia social y política del mundo como, la
coronación del Zar Nicolás ii y algunas huelgas europeas.
Inauditamente, el bellísimo salón fue clausurado por
el jefe revolucionario Gertrudis Sánchez y para 1933 se
dio la orden para su demolición.
Otros Teatros y/o Salones
(Teatros improvisados, Salones París y Ópera)
Las diversiones en Morelia también se presentaban
en los teatros improvisados, éstos con frecuencia eran
montados en las principales plazas, explanadas, jardines
o en casas particulares como el del Mesón del Socorro
ubicado en la calle de Iturbide, o en la calle de Alhóndiga
frente al mercado de San Agustín,28 de igual manera en
el Hotel Michoacano, entre otros.29 En estos foros se
presentaban espectáculos de todo tipo, ya que diversas
compañías los alquilaban por días, semanas o meses
para ofrecer a los morelianos funciones de títeres, teatro,
zarzuela, etcétera. En pocas ocasiones esas variedades
28
Mariano de Jesús Torres, Historia civil y eclesiástica de
Michoacán desde los tiempos más antiguos hasta nuestros días,Op.
Cit., p. 453.
29
AHMM, Libro de Secretaría, núm. 338, exps. 167y175, 1897.
30
Archivo Histórico Municipal de Morelia
sirvieron como vehículo para informar y reeducar a
los individuos, abordando temas que aquejaron a lo
sociedad de la época.
Pero también, hubo espectáculos que se presentaron
clandestinamente en calles, plazuelas o en la periferia de
la ciudad, de acuerdo a la prensa local esos encuentros
fueron llamados “escuelas de vicios”, que alentaban de
manera excesiva el uso de embriagantes, pues sólo se
necesitaba de unas cuantas botellas de aguardientes y
unas cajetillas de cigarros, que con regularidad quienes
acudían al espectáculo eran obreros de los barrios más
próximos.30
Al finalizar el porfiriato sobresalieron otros espacios
como los Salones Ópera y París, el primero se ubicó
en la calle Primera Nacional, junto al Hotel Morelos,
en él se ofrecieron espectáculos cinematográficos
exclusivamente. La estructura del lugar era simple pues
sólo estaba organizada con gran número de butacas
en el patio, con una plataforma que cubría ambos
extremos destinada para los asientos preferenciales
y al fondo un escenario donde se colocaba un telón
para las proyecciones de las vistas, hasta el momento
se desconoce porque llevó ese nombre. El segundo,
se estableció en la calle 1ª de Aldama, antigua de la
Estampa, cuya propiedad era del español Juan Iribarne y
junto con una empresa francesa formaron un salón para
diversiones cinematográficas, de igual manera que el
primero su distribución era similar, un patio con asientos
de madera, una plataforma y asientos preferenciales;
llevó el nombre de Salón París en recuerdo de la patria
de los empresarios franceses.
30
La Libertad, periódico de política y variedades, año 5, tomo 5,
núm. 12, Morelia, 27 de abril de 1897, p. 2.
31
Serie Cantera Rosa. Textos Archivísticos
Sin duda, fue durante el porfiriato cuando se masificó
y se comercializó no sólo el teatro, sino también el cine,
el circo, los toros y las peleas de gallos; en especial el
teatro y el cine al mostrar los usos y costumbre de las
regiones más lejas se convirtieron en los trasmisores de
otras culturas.
Ampulosamente el teatro porfiriano al combinar
las expresiones gestuales, el romántico discurso, la
sencilla música, los armoniosos sonidos y la templada
escenografía hicieron vibrar los corazones de muchos
mexicanos; al mismo tiempo los edificios, las plazas, los
jardines o los patios de algunos hoteles cobraban vida
con las representaciones artísticas de las compañías
tanto nacionales como extranjeras.
En general, el teatro al polarizar una gama de
proyecciones culturales presentó una nueva forma
de ver la vida; si bien, ya se había desarrollado desde
siglos pasado fue hasta la segunda mitad del siglo xix
que alcanzó en México su pináculo, lo cual se debió en
gran medida gracias a las propuestas del presidente de
la Republica Porfirio Díaz, quien al mostrar un país con
orden, paz y progreso fortaleció los lazos empresariales
con los inversionistas del Viejo Mundo, que al poco
tiempo muchos de ellos, representantes de zarzuelas y
operetas pugnaron para ocupar los principales espacio
teatrales.
32
Fuentes
Archivos
Archivo Histórico Municipal de Morelia (ahmm).
Archivo Histórico del Poder Judicial del Estado de
Michoacán (ahpjem).
Hemerografía
El arnero del Tío Juan.
El Constitucionalista, periódico oficial del gobierno de
Michoacán.
La Libertad, periódico de política y variedades.
Periódico Oficial.
Bibliografía
Chávez Carbajal María Guadalupe, Revolución y
masificación de la imagen: fotografía y control social
en Morelia, 1870-1911, tesis doctoral, Universidad
Veracruzana, 2009.
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Morelia, iih-umsnh, imc, 2001.
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Michoacán durante el siglo xix” en Historia General de
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Estado de Michoacán/imc, 1989.
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De Jesús Torres Mariano, Diccionario histórico, geográfico,
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Michoacán, tres tomos, Morelia, Imprenta del autor,
1905 y 1915.
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tiempos más antiguos hasta nuestros días, Morelia,
Imprenta particular del autor, 1905.
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Barraza, El cine antes del cine, Voyeur, jp, México, 2005.
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Restaurada, (1867-1876), Morelia, imc/El Colegio de
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_____, Morelia. La vida cotidiana durante el porfiriato,
alegrías y sinsabores, Morelia, inah/Morevallado
Editores, 2002.
Uribe Salas José Alfredo, Morelia. Los pasos a la modernidad,
Morelia, iih, umsnh, 1993.
34
Archivo Histórico Municipal de Morelia
Rubén Murillo Delgado, El Centro Histórico de Morelia,
Morelia Firmax Publicistas, 1990.
1. Teatro Ocampo (Coliseo) 5. Teatros Improvisados
2. Teatro Hidalgo (Hipódromo) 6. Salón París
3. Teatro del Desierto 7. Salón Ópera
4. Teatro o Salón Morelos
35
Espléndido Espectáculo
Los Teatros en la Morelia Porfiriana
de Magali Zavala García
Es una edición del H. Ayuntamiento de Morelia
y la Dirección del Archivo General,
Histórico y Museo de la Ciudad.
Se terminó de imprimir
el mes de septiembre de 2012
en Morelia, Michoacán.
Coordinación editorial:
Yaminel Bernal Astorga
Formación:
Judith Elizabeth Vargas García
Portada:
Oscar Mendoza López
500 ejemplares