Ética Feminista: Crítica a la Filosofía Patriarcal
Ética Feminista: Crítica a la Filosofía Patriarcal
Imperativo kantiano: es un libro para todos y todas, porque si es bueno para las mujeres
es bueno para los hombres.
Ética: análisis de los juicios morales frente a otro tipo de juicios. Filosofía moral: qué
debemos y que no debemos hacer y por qué. Las mujeres no han sido en la historia
de la filosofía sujetos morales. Como decía Hegel en nosotras el ser y el deber ser
coinciden. No tenemos que elegir. Nuestro deseo coincide de forma “mágica” con
nuestro deber.
Pero dar sentido a una vida lleva implícito el tener que elegir. No me quites la libertad
para no enfrentarme a esa angustia que sin embargo tanto os afanáis en tener.
1. Doble verdad: está diseñada para olvidar que el ser humano antes de ser un ser
social por naturaleza es un ser cuidable por naturaleza.
2. La filosofía siempre debe practicar la hermenéutica de la sospecha. Aquellos
grandes cabezones de los que nos examinamos no han salvado ese prejuicio.
Hay que pensar de forma crítica todo aquello que tenga que ver con el humano y
sus relaciones, incluido sobre el sexo, ya que el sexo es relación humana y como
en toda relación humana se pueden dar relaciones de poder.
¿No son los filósofos aquellas personas que son capaces de pensar de otro modo?
Entonces, ¿por qué justificamos lo injustificable apelando a la “época”? Si el filósofo se
hace preguntas que el resto de los mortales no se cuestionan y si la filosofía lo mueve
todo, ¿qué ha ocurrido históricamente respecto a las mujeres? ¿No es la filosofía la
apátrida que se separa de cualquier costumbre o creencia tradicional y sólo se guía por
la búsqueda de la verdad?
Pues había una cosa que no cuestionaron: la no humanidad de las mujeres. No se
puede ser juez y parte al mismo tiempo.
No debemos quitar la importancia que la racionalidad tiene. Hoy en día se hace mucha
alabanza al corazón y a las emociones. Ana de Miguel recuerda que las mujeres deben
utilizar más la racionalidad. Pensar cómo queremos vivir nuestra vida antes de actuar.
Porque las mujeres tenemos demasiada experiencia en ponernos en lugar de los
demás. Nos hemos puesto material y simbólicamente siempre en el lugar de los
demás. En la historia y en la vida.
1ª Parte
La ontología es el núcleo duro de las creencias y de las contradicciones en las que
vives
La ontología va más allá de la biología. No olvida el ser biológico, pero zarpa más allá
hacia el ser humano como ser simbólico de memoria y de cultura.
Algo debe quedar claro dentro de la teoría crítica feminista: no negamos que existan
chicos y chicas, sino que haya formas específicas de ser chicos y chicas. No hay
cualidades masculinas y cualidades femeninas. Y para llegar a ello debemos subir por la
escalera de Wittgenstein, para después tirarla.
Toda nuestra ética se funda en la doble de verdad, de que lo que es bueno para las
chicas no lo es para los chicos y viceversa. El ser y el sentido de la vida no ha sido el
mismo: ontología patriarcal. Virtud: viril, propio del varón.
Toda sociedad educa a sus nuevos miembros. Socializa en normas y valores de la
comunidad, para que el individuo sepa cómo elegir, para que diferencie entre el ser y el
deber ser, para dar sentido a nuestras vidas, para ser felices. Existe una socialización
“formal”, pero también existe el refuerzo de una socialización “informal”.
Mitología
Zeus es un violador. Luego hay una absoluta falta de interés por lo que sentían o
pensaban las mujeres que eran violadas. A Zeus el estado matrimonial no le impide
hacer nada.
¿Qué pasaba con Hera? Resulta que no encontraba otra manera de reaccionar antes las
violaciones e infidelidades de su compañero que vengándose de las mujeres jóvenes a
las que violaba.
Puede decirse que, en la mitología, al menos había diosas, y que no sólo eran diosas de
la maternidad o del cuidado del hogar, sin embargo a poco que hurgamos en su
literatura descubrimos que ante todo querían estar monas. ¿No se inicia la guerra de
Troya por la incapacidad de Hera, Atenea y Afrodita de acordar quién era la más bella?
Será Paris, el hijo del rey de Troya quien habrá de decidir. Así pues, todas ellas trataron
de seducirlo, Hera dándole poder, Atenea, victorias militares, y Afrodita, ofreciéndole a
la mujer joven más bella, Helena, que casada con Melenao, el rey de Esparta, y teniendo
como hija a Hermione, deja todo para fugarse con Paris. Y entonces, se desata la guerra.
¿Qué vemos en películas de Dysney como Hércules? Otro héroe griego, que asesinó a
todos sus hijos delante de su mujer y después también a ella. Otra vez fue Hera, celosa y
rencorosa la que le nubló la vista, ya que Hércules resultaba ser hijo de una de esas
violaciones que recurrentemente Zeus hacía.
Por algo los hombres nunca lucharon contra el divorcio. Fueron las mujeres las cuales lo
veían como una posibilidad para su supervivencia. Ellos podían hacer lo que quisieran.
¿Quién fue sin embargo Hécuba? Que salvo a Ulises, pero éste no dudó en venderla
como esclava y sacrificar a su nieto. Porque era costumbre de aquel pueblo griego, al
cual tanto admiramos, de matar a todos los hijos varones del lugar conquistado y
repartirse a las mujeres como esclavas.
La Ilíada y la Odisea son obras fundacionales, forman parte del patrimonio cultural de
Occidente y también de su moral.
1. La teología cristina supone que ancla sus raíces en la igualdad, ya que todos
somos hijos de dios. Todas y todos seríamos hermanos. Pero veamos…
Resulta que la mujer es el complemento del hombre con el crucial papel de reproducir
a la humanidad, sufriendo., ella inicia el pecado, y con esto la maldición: parirá y
cuidará, y Adán tendrá Eva es la responsable de la expulsión del paraíso que edificar
la historia de los padres a través del trabajo. Todo está lleno de padres en el Antiguo
testamento. Los varones son los representantes de dios en la tierra como muestra
nuestra historia del arte.
Filosofía
Por supuesto, hubo excepciones. Poullain de la Barre, Condorcet, Stuart Mill, Engels,
Marx… ¿Platón? No…, podíamos ser guerreras de la ciudad, pero nuestra incapacidad
para el pensamiento abstracto nos impedía poder gobernar, ya que el mundo de las ideas
no era accesible para nosotras. Vamos que, tanto en él como en la gran mayoría, no
consta que moviesen un dedo por mejorar el estado de las mujeres reales de su tiempo.
2. Aristóteles, que tanto nombra Ana de Miguel durante todo el libro, el llamado
empirista que decía que a las mujeres les faltaba un diente, dejo claro que
éramos proyectos que no llegaron a hombre, inferiores moral, psicológica,
intelectual y físicamente. Pero, además, ellas no podían ser las responsables
del creativo acto de engendrar un bebé. La mujer, según él, se limitaba a la
función de “horno”, somos “vasijas vacías”.
Y es que por mucho que sorprenda, más allá de ese discurso de la excelencia sobre las
buenas madres que de manera natural somos, ni la ciencia ni la filosofía dieron a
las mujeres un papel relevante en la reproducción de la especie. El creador, es “el
semen creador”, responsable de dotar de alma y ánima al embrión. Y es por eso
por lo que siempre se consideró que los hijos son efectivamente de los padres, de su
propiedad. Los varones se autoasignaron la patria potestad y los derechos legales sobre
los hijos, y sobre sus mujeres a través del matrimonio.
Esa Asamblea constituyente de varones hermanos trajo por supuesto, como ilustrados,
un proyecto educativo de Estado. Y con él, como denunció Mary Wollstonekraft, la
mujer doméstica y servil como modelo de mujer de la República. Las mujeres
resultaron ser “el tercer estado dentro del tercer estado”.
Los hombres pasaron a ser simbólicamente iguales (obviando variables como la etnia
o la economía), pero ontológica y políticamente iguales.
Por ello Carole Pateman habló del contrato sexual, previo a cualquier contrato social,
del cual nadie hablaba. Un contrato sexual que acota el sitio de la mujer a la esfera
privada. Por algo el significado de “mujer pública” significaba lo que significaba.
Una mujer para cada ciudadano, y muchas para todos. Y es que sólo el derecho
penal ha sido el que ha tratado a la mujer como un sujeto moral y político. Ahí si tenían
siempre que rendir cuentas, hay si eran tratadas como seres con sus plenas facultades.
¿Por qué no se las consideró como los niños inimputables si el derecho civil decía que
necesitaban estar tuteladas porque no sabían lo que hacían?
También nos lo dijo el gran señor Ortega y Gasset: “ella es feliz entregándose”. Esto es
lo que Celia Amorós llamaba “el morro epistemológico de los filósofos”. Esa doble
verdad del Emilio, de Ortega, debe denunciarse. En la wikipedia y en la escuela.
4. ¿Salvamos a Nietzsche? Pues no. En su Así habló Zaratrusta nos trasmuta los
valores, pero parece ser que éstos se le resistían. Dedica cientos de páginas a
elaborar el concepto de superhombre y después escribe un capítulo titulado “De
las mujeres viejas y jóvenes” de unas cuatro páginas. A parte de poner a las
mujeres como una nota a pie de página del ser humano neutro, el varón, dice de
nosotras: somos peligro y juego, para los varones. Mató a dios, no al patriarca
que se cree dios.
Pensamiento científico
Sin duda, este planteamiento choca con el de autoras como Alejandra Kollontai,
donde se argumenta que la evolución de la especie la protagonizaron las mujeres, desde
la creación del lenguaje, a la posición erecta, a la agricultura. Las mujeres tuvieron que
desarrollar la observación y la reflexión para poder sobrevivir. Comenzaron a trabajar la
tierra, y la alfarería, el hilado y la artesanía. Con ello, probablemente, las primeras
creaciones artísticas de la humanidad. También fueron las primeras farmacéuticas y
médicas. ¿A caso el homo sapiens sapiens no se irguió para poder llevar a sus crías a
cuestas? ¿A caso en las labores de crianza no es de suma necesidad el lenguaje?
¿Imaginas que hartura sentirías si todos los dibujos que ves se traten de esponjas
marinas o de perezosos, fueran todos chicas?
La mayoría de nuestra ciencia nos deja un legado: los hombres hacen mejor las
cosas que las mujeres nunca han hecho, y, además, en caso de hacer las cosas de las
mujeres, también las hacen mucho mejor, véase a los grandes chefs o modistos y
peluqueros.
1. Cosificar: definir a un ser humano como una cosa u objeto para su disfrute, sea
una vasija o sea un juguete. Ellos nunca se cosificaron, aunque ahora digan que
somos libres para autocosificarnos.
Para Lévi Strauss el intercambio de mujeres entre varones, esto es, las mujeres como
objetos de transacción, es la puerta de la civilización. Los pactos entre varones se hacen
a través de esos intercambios. El paso de la naturaleza a la sociedad es este. El padre
deja de tener derecho sexual sobre las hijas y se procede al intercambio de mujeres
entre comunidades. Del incesto a la cultura. De ese derecho del padre al derecho de
poder disfrutar de todas las demás mujeres que no sean parientes tuyas.
“A partir del momento en que me prohíbo el uso de una mujer, que así queda
disponible para otro hombre, hay, en alguna parte, un hombre que renuncia a una
mujer que por este hecho se hace disponible para mí” .
El mismo que en 1981 se negó a que Margarite Yourcenar fuera candidata para la
Academia Francesa. Entró, pero con el absoluto rechazo de Lévi Strauss.
En la mitología no salíamos bien paradas, pero alguna diosa había. Con la ciencia
hemos sido relegadas a condición de “regalos”.
Del destino trágico de los hombres que deben de buscar un sentido a sus vidas. Las mujeres no,
ya lo traemos “de serie”
Georg Simmel: hay que descubrir cuál es la esencia de lo femenino, valorarlo como
merece, e incorporarlo a la definición de lo humano. Lo femenino y lo masculino
son esencias diferentes, pero igualmente válidas. Complementarias. Curiosamente
el autor decía que ese gran ser femenino no tiene agonías ni sufrimientos porque
siempre desea lo que debe. Las mujeres no son inferiores, sólo diferentes. La mujer
es, el hombre está condenado a hacer.
Mientras las mujeres se manifestaban en las calles Simmel les da una solución: una
revolución, simbólica, que consiste en revalorizar los valores eminentemente
patriarcales del cuidado y del hogar. Es ahí donde nos sentimos realizadas. No ahorra en
elogios hacia las mujeres, llegando a decir que “es el auténtico ser humano”. Pero ya
estamos bien enteradas que cuanto más se insiste en que las mujeres son superiores y
mejores a los hombres, más se demuestra la negativa a darles el lugar y el espacio
que merecen como iguales.
Ortega y Gasset
Para él quedaba claro: el ser para ellos mismos de los varones y el ser para los demás de
las mujeres.
Tras todo este recorrido, Ana de Miguel, recuerda la otra historia. El feminismo lo mueve
todo. La incorporación de las mujeres a la autoconciencia de la especie. Devolver a hombre y
mujeres a sus tamaños reales, no a esos tamaños de los que hablaba Virginia Woolf.
Supone un cambio radical que genera muchas resistencias.
3. El ser humano es ante todo un ser que cuida. Existe un “chollo ontológico” de
ser sin tener que cuidar, en ser cuidados, pero no cuidar, para poder dedicarse a
los asuntos humanos. El espacio público depende material, afectiva y
emocionalmente de las redes que las mujeres han creado en el espacio
privado. ¡Ponte en el lugar de las mujeres!
*Pensemos algunas cosas: ¿por qué nos cuesta tanto a menudo ponernos a hacer cosas
que sabemos que nos satisfacen? No es sólo vagancia o pereza, es que, en las sociedades
de hoy en día, no parece que cuesta disfrutar de todo aquello que requiere de un
esfuerzo inicial y sostenido.
Spinoza: las ideas adecuadas nos incitan a obrar, las ideas inadecuadas nos dejan dando
vueltas y vueltas sin rumbo. También dijo que toda determinación es negación.
Afirmación que explica bien porque a las personas no nos gusta mucho eso de tener que
elegir. Porque siempre que eliges algo, eliges dejar otro algo.
Vivir es elegir, como dice el existencialismo, estamos condenados a nuestra libertad.
Por esto también existe una humana tendencia a quererlo todo para no tener que
elegir. Lo cual en realidad se traduce en una falta de madurez y de claridad mental. Otra
humana tendencia es querer cosas que son contrapuestas entre sí.
Ellos siempre han podido darse a sí mismos y gozar de esos dos lados de la vida. No
han renunciado a casi nada, no se han puesto límites de ningún tipo.
La contrapartida es que para las mujeres esto ha supuesto el fin de sus sueños. La
mujer ha estado tan saturada y desbordada que lo único que deseaba más racional y
apolíneamente era dormir y que la dejaran en paz un rato.
Las esferas pública y privada siempre han sido esferas con valores y fines
diferentes. La esfera doméstica estaba supeditada a los ciclos repetitivos de la
naturaleza, y la esfera pública fue donde fueron tomando forma los sueños de la
humanidad.
Resulta que todas las vidas son igualmente valiosas porque todas tiene el mismo valor
humano y ontológico, pero no es verdad que todo es igual de valioso en la vida.
• La vida buena no es sólo algo que se refiere a una decisión individual. Es ante
todo un tema de justicia social. Lo individual y lo social, como dimensiones
morales, son indisociables. Porque si se disocian perdemos de vista a costa de
qué o de quiénes se realizan tantas vidas individuales.
¿No es curioso que los hombres no hayan luchado nunca por tener lo que teníamos
nosotras? No quieren renunciar a lo que por principio es incompatible: lo apolíneo
y lo dionisiaco con el cuidado de los otros.
Sin embargo, rápidamente escucharás ¿dónde, cojones, están mis privilegios? Las
mujeres pedimos que te pongas en nuestro lugar.
Y las mujeres mientras tanto, sin saber ponerle nombre, seguimos sintiendo una pesadez
demasiado grave. Y nos rebelamos, claro, de una forma u otra, porque como dijo Flora
Tristán, el ser humano no tolera bien el sometimiento. Tarde o temprano, directa o
indirectamente, se rebela.
1. Existe toda una industria que desea ante todo hacerte feliz. Pero es una felicidad
un tanto extraña, es como si fuese una actitud que no dependiese de las
condiciones objetivas de tu existencia, como si ser feliz fuese un asunto
subjetivo y una cuestión de actitud. Nada que tenga que ver con una
organización o estructura social injusta que deba ser cambiada y
modificada colectivamente.
Pero debemos preocuparnos por las condiciones objetivas que permiten una vida
buena, por la autonomía, el trabajo, las relaciones, el reconocimiento y la
interdependencia.
- Necesidad de autonomía material. Las amas de casa a tiempo completo que
fueron las madres de generaciones como la de Ana de Miguel, dejaban un
mensaje claro a sus hijas: sé alguien.
- Estudiar como modo de vida mejor. Cultura del esfuerzo. Aprender era algo
bueno.
- Trabajo como promesa de realización. Las mujeres de repente se querían
realizar. Nunca escuchábamos lo mismo de los varones. Esto se daba por hecho.
Pero que una niña quisiera ir más allá de su ser ama de casa, era disponerse a
realizarse. Es notable que la vocación siempre ha estado marcada por el género.
- Mierda de expectativas o corrosión del carácter. En la actualidad el mundo es
mucho menos estable que antes. Ahora es raro que alguien encuentre trabajo
estable, y en algo que le guste. Antes era más o menos plausible y normal la
posibilidad de ir ascendiendo. Pero si bien el trabajo era una parte
importante de la identidad individual, no la copaba. Podían existir trabajos
duros, muy duros, pero no esta cualidad tan bien conocida hoy de trabajo
precario: un empleo donde se trata a los ser humanos como perfectamente
prescindibles. Richard Sennett; La corrosión del carácter. El carácter se corroe
cuando sientes cada día que eres prescindible. Sentirse necesaria o necesario es
parte de la energía que hace que el mundo funcione.
-
El nuevo capitalismo neoliberal está degradando a su máxima expresión una de
las columnas vertebrales de nuestras vidas, el trabajo.
A penas han teorizado sobre la familia como parte de la vida buena, sólo han dado por
natural y necesaria su existencia por ser el sostén sobre la cual se levanta los
órdenes culturales, económicos y políticos. La familia, lugar de las mujeres, según
ellos, no ha tenido que ver en absoluto con nada relacionado con la realización humana.
Amistad y reconocimiento
Muchos filósofos han teorizado sobre la amistad. Entre varones. Ya que las
mujeres en su perpetúa competencia por la atención de los varones, no tienen
amistad ni sororidad.
Ésta es una de las cuestiones más necesarias para la vida buena, en especial de nosotras
las mujeres. En la amistad nos reconocemos tal y como somos; las amigas no nos dan su
aprobación, nos reconocen. Debemos hallar en la amistad alegría de ser y de existir. Y
el sentido de la vida debe de estar más bien en un lugar donde puedas apoyarte si
las personas que te rodean te fallan o no están. También hay un lado oscuro de la
amistad, edificado bajo el engaño o la utilización. Algo sobre lo cual tampoco han
teorizado los filósofos demasiado, sino que más bien, han idealizado la amistad. No
repararon en lo que hoy se denomina “persona tóxica” ni en las cegueras voluntarias que
a veces padecemos.
Hoy en día se habla del fin del amor. Como del fin de muchas cosas. Esta idea tiene
sus defensoras y sus detractoras. Lo que está claro es que quien reconoce no está
aprobando o desaprobando continuamente a una persona, porque esto último siempre se
realiza desde la superioridad. Aunque también puede hacerse desde un sentimiento de
inferioridad. Pero el caso es que juzgan. ¿Es verdad eso que se escucha de que el amor
está en crisis, que se está abriendo un abismo entre chicos y chicas?
En Amor líquido, Zygmunt Bauman habla de cómo las redes sociales, la posmodernidad
y el neoliberalismo han traído un individualismo radical. Lo que está claro es que se
teoriza mucho sobre el amor: poliamor, anarquismo relacional, follamaigas, parejas
abiertas, swingers, etc., lo cual a lo que señala, más que a una crisis, es a la incesante
búsqueda de algo relacionado con el amor en nuestras vidas. Ciertos enfoques
dicen que el amor está en crisis por el perpetuo peterpanismo en el cual vivimos
hoy. En jóvenes y no tan jóvenes.
Lo que nos tenemos que preguntar, una vez más, es si el amor es lo mismo para chicos
y para chicas. Pues me temo que no, la doble verdad también está aquí. Cuando se
dice que el amor tiene que doler no se suele referir uno a que inevitablemente el
sufrimiento de alguien a quien quieres es también tu sufrimiento. Si fuese ese dolor,
ampararía la búsqueda de un compañero o compañera como equipo de vida. No se
encuentra mucha literatura sobre hombres que ya no sufren por amor o cosas así, será
por algo. Porque lo cierto es que no hay tipo lo suficientemente viejo o feo que no
pueda enamorar a la chica más joven y guapa. No piensen esto, al contrario.
El amor no puede ni debe ser el sentido de la vida, sino algo valioso en la vida. La
mujer nueva de Alejandra Kollontai es aquella que ha dado al amor un lugar
subordinado en su vida, que no tenía que renunciar al sexo o al amor, pero sí
volcarse en otras maneras de dar sentido a su vida. Pero cuando esa mujer nueva
avanza, siempre hay reacciones.
Los chicos siempre reciben un mensaje clave: no tengas prisa en eso del compromiso,
primero disfruta. Sobre todo, haz tu vida, crea tu proyecto, ya vendrá lo demás después.
Cuando todo fluye, cuando “todo es todo”, resulta complicado ser crítico con alguna
realidad. Hay demasiadas historias desgarradoras de mujeres, que sufren, mucho, por
amor. Por des- amor.
¿Cuál será el fin del amor tal y como lo conocemos? Con el negociazo que siempre han
sido las novelas románticas, o las películas, como fármacos para anestesiar la tediosa
realidad. Pero ¿qué tipo de amor se nos vende aquí?
“[…] una llave que abre todas las cerraduras es muy valiosa, pero una cerradura que
es abierta por cualquier llave no tiene valor”.
Resulta que como decía Celia Amorós, no resignifica quien quiere sino quien puede.
Hay que lograr poder simbólico suficiente para universalizar valores. Las mujeres
llevan miles de años esperando al hombre nuevo, a veces parece que está a punto
de llegar, pero de repente, algo imprevisto hace que se suceda otra metamorfosis
patriarcal.
Si la filosofía moral reflexiona sobre la vida buena, ¿qué problema hay con llevar sus categorías
al sexo?
En el Antiguo testamento se dice que en Sodoma cuando enviaron a los ángeles a que
aquella tremenda desmesura sexual, entre varones, terminase, intentaron violar a los
propios ángeles. Fue entonces cuando se les dijo que si querían violaran a sus hijas pero
que dejasen a sus emisarios celestes en paz. No aceptaron y llovió fuego y azufre a
partes iguales, aunque las mujeres allí pintasen poco.
Hoy se nos llena la boca diciendo que el sexo es una actividad como otra cualquiera,
que es natural, que es como comer… Decimos sexo y automáticamente nos sentimos
libres. Pero lo cierto es que el sexo no es una actividad como otra cualquiera, y esto
lo sabemos bien a poco que reflexionemos.
Para empezar, el cuerpo supone siempre un límite al poder de los otros sobre mí.
Cuando decimos “no te acerques”, “no me toques”, estamos marcando un límite y
afirmando nuestra soberanía. Sobre todo, el cuerpo es un límite cuando hay
superioridad. Un límite que hemos de marcar moralmente.
Las mujeres nunca sexuaron a sus hijes, y no porque esa sea su naturaleza, sino
porque se pusieron a sí mismas ese límite moral claramente. Es de hecho un juicio
moral respecto al sexo.
Y es que el sexo nunca ha significado lo mismo para mujeres que para hombres.
Michel Foucault: siempre ha habido una normativa para regular las relaciones sexuales,
para marcar lo que está bien y lo que está mal. En el caso del sexo, esta normativa ha
existido tanto para marcar límites y reprimir su práctica o, para comercializarlo y
consumirlo. Lo que pasa es que a Foucault también se le olvidó que las mujeres
existían. Ya que no es lo mismo para hombres que para mujeres. Lo que ha
predominado no ha sido una historia de represión sexual, lo que ha predominado
es una historia donde existe una doble moral sexual.
Por ello existen instituciones como la prostitución destinadas a la satisfacción sexual de
los hombres y que nada tienen que ver con deseos compartidos o reconocimiento. Las
mujeres siempre hemos recibido el mensaje contrario: si no querías ser vista como una
promiscua o una prostituta, córtate un pelo.
Un ejemplo: siempre se ha dicho que la época victoriana era una época de gran
represión sexual. Sin embargo, tal y como nos contaba Flora Tristán en Paseos por
Londres, los burdeles se reproducían y multiplicaban, niñas y mujeres. La verdad es que
esos hombres, de todas las edades y condiciones, no parecían estar reprimidos.
Otro ejemplo: la revolución sexual de los 60. El sexo es bueno en sí mismo, es algo
normal y da sentido a la vida. Conecta hasta con lo absoluto como decía Alicia Puleo.
Claro que las historias que cuentan muchas mujeres de aquella “revolución” son otras.
Las mujeres militantes contra el franquismo decían que parecía que sus compañeros
estaban un poco confundidos y se pensaban que tenían algo así como un derecho de
pernada anticapitalista. Aquellas mujeres que no encontraban la relación entre lucha
de clases y acabar con el fascismo y el capitalismo, con el sexo “libre” recibían el
calificativo de mojigatas o frígidas o estrechas. O burguesas. Las que sí lo hacían,
aparentemente, de putas.
Las feministas de los sesenta criticaron duramente las promesas incumplidas de aquella
revolución, como ocurrió con otras anteriores. Lejos de modificarse nada, aparecían
nuevas formas de mantener el patriarcado. Como aquellos chicos de izquierdas
incapaces de ver machismo en personajes como Henry Millet o Bukowski, y otros de la
generación beat, de la bohemia, del canallismo del perdedor.
Hay un nuevo mandato, porque al fin y al cabo las mujeres siempre vamos
saltando de mandato en mandato. Este mandato dice: ser deseada es ser. Cómo ser
la mujer ideal, para los demás. Las milifas son madres a las cuales se valora, porque
son follables.
• El mensaje es claro: ellos siempre tienen ganas, por eso las mujeres que
cuidaban el hogar decían eso de “la mujer lista se hace la tonta”. Porque
sabían que vivían bajo un mandato social: que hay que dar a los hombres
satisfacción a sus necesidades. De ahí la prostitución o el harén como
instituciones, que son instituciones que garantizan mujeres de libre acceso.
Hoy en día tenemos que escuchar, de nuevo, cosas como “si a ella le gusta”. El
mismo nivel de comprensión que existía hasta hace nada con los malos tratos a las
mujeres, “si lo acepta, será por algo”.
La cuestión es que la pornografía destruye en ponte en su lugar que este libro plantea
desde el inicio, porque la pornografía reza así: ponte en el lugar de tu deseo, no en
el lugar de los demás.
El sexo y el amor
Hoy en día, señala Ana de Miguel, existe una tendencia algo extraña. Y es que aquello
que se hace por amor pareciera implicase siempre algún tipo de servidumbre, pero
aquello que tuviese que ver con el sexo, implicase siempre algo relacionado con la
libertad. Esto significa que, existen muchas teorías críticas con el amor, pero muy
pocos referentes al sexo.
Espartaco es quizás un símbolo, porque una sola persona no puede cambiar por sí
sola una estructura de poder, pero sí puede renunciar a los privilegios que recibe
por ella, a costa de otros.
• Son las jóvenes del futuro las que tienen que pensar qué relación quieren dar al
amor con el sexo. Y ese legado les dejaran también a las descendientes.
Parece que una inmensa soledad interior es incompatible con la vida buena. Con la
soledad interior sucede lo mismo que con el escepticismo, está bien pararse un tiempo,
pero no anclarse en él o ella. Lo que está claro es que como decía Marco Aurelio, tanto
el yo como la felicidad sólo podrán ser encontradas en relación con los demás y en
la acción con los demás.
Hablando de dinero, hay algo que a las mujeres nos han dicho siempre: tal cual eres,
nunca estás bien, maquíllate. Aquella belleza por la cual nada más y nada menos
que las diosas del olimpo discutían, que desencadenó la guerra de Troya, aquellos
corsés que Mary Wollstonekraft denunciaba, aún hace mella hoy en día, y se
adapta a los imperativos del mercado. Por ejemplo, la empresa del adelgazamiento
se ha convertido en una empresa y cultura familiar, comienza en la familia.
¿Qué tipo de empoderamiento podemos hallar en alguien que se pasa el día contando
calorías, o que necesita horas hasta que sale de su casa? Los trastornos de la
alimentación son uno de los síntomas de nuestro tiempo, y muchos de ellos tienen un
rostro femenino.
Todo este tema del cuerpo y del arreglarse debería hacer uso de la teoría del
término medio, trayendo a presencia de nuevo al misógino de Aristóteles. Porque
las cirugías, las pócimas mágicas, los elixires y las farmacéuticas se están forrando.
La salud y la educación
Aquellos básicos que mantenemos entre todas y todos a través de nuestro trabajo y
de nuestros impuestos. No deberían tener que ver con el dinero- que tiene más que
ver con el coleccionismo y con la distinción-. Han de ser de acceso universal y
gratuito. Pero vivimos en una sociedad autófaga insaciable como dijo Anselm Jappe.
Tan autófaga que consume de forma insaciable los recursos limitados de la Tierra y
conlleva la autodestrucción de nuestra propia casa y de nosotros y nosotras.
El reconocimiento del que tanto hablamos como necesario para la vida humana, tiene
dos vertientes. Que me reconozcan como parte de la comunidad humana, y que yo
reconozca a los otros como parte de ella. Que me reconozcan y reconozca a los
otros, también, como individualidades únicas. Estas dos vertientes deben darse a la
vez.
¿Las redes sociales nos dan ese reconocimiento? Sólo recordar, que cierta soledad y
cierto silencio, son necesarios para forjar un carácter. Es insoportable vivir en un
constante escaparate.
-Conclusiones-
¡Al diablo con la reliencia, recuperemos el carácter!
Resiliencia, palabra enrevesada, no tan sencilla pero contundente y bella como carácter.
El problema es que no sólo se trata de una cuestión de estética, sino de moral y de
política. La resiliencia es hermana de la proactividad, de la flexibilidad, de la
mente abierta y asimiladora, del no necesitar llevar razón, pero fluir y adaptarse al
flujo. El básico problema de la resiliencia es que vale para todo, esto es, para nada.
Vivimos en una época de igualdad formal. Una igualdad formal que convive con la
doble moral y la doble verdad. Donde la tierra está en llamas. La guerra contra las
mujeres es la guerra más larga de la historia. Un mundo que siempre se ha
levantado sobre las mujeres, como una de las partes fundamentales y sustanciales
de la materia de los cimientos que lo sostienen.
Kant decía que no tratar a los demás como medios sino como fines en sí mismos
proviene de una posición moral individual. Pero poner fin a las instituciones como
la prostitución, el trabajo precario, las jornadas interminables, todas ellas ideadas para
convertir a determinadas personas en medios para los placeres de otros, los
privilegiados y superiores, eso se lleva a cabo mediante la política y el Estado.
En parte esto ha sucedido así por una cuestión bien sencilla: la ciencia, la técnica y la
tecnología, incluso el arte, no han progresado de acuerdo con su servicio a la
humanidad, sino de acuerdo con dar servicio a un pequeño grupo selecto de
personas privilegiadas. En el ejemplo de la aplicación tecnológica de la ciencia, y
de la tecnología al servicio de lo militar y la guerra, es muy claro en esto. El
capitalismo, el coleccionismo de dinero, de tierra, de árboles, de personas, de
objetos, de mujeres. El capitalismo hace mucho que movió los límites de lo que se
puede o no se puede comprar con dinero. Miremos a esos megamillonarios que
quieren llegar sanos a los 150 años, ese sueño de unos pocos megarricos que denominan
transhumanismo, teniendo la osadía de venderlo como un sueño de la humanidad. Una
humanidad cimentada en la miseria y la desigualdad.
• Es necesario plantear de una vez por todas la desaparición de este horizonte. A
las nuevas generaciones les toca hacer esto, cambiar el sistema capitalista. No
es utópico.
Hay megamillonarios de estos que sin vergüenza ninguna dice que existe una guerra
entre ricos y pobres y que obviamente la están ganando ellos. Pues bien, señor, nosotras
somos de la clase trabajadora, vivimos de nuestro trabajo no de nuestros
privilegios. Somos los primeros que debemos dejar de alimentar a estas personas. Y
para ello el sistema de producción debe de cambiar. Este tipo de personas, que
dirigen el mundo, deberían desaparecer y ser expulsadas de la comunidad humana, que
nos dejen al resto crear una comunidad política, que nos dejen pensar juntas el
mundo que queremos y cómo nos las arreglaremos para hacerlo real.
Celia Amorós: no hay nada más práctico que una buena teoría.
Ética para celia es un libro para debatir, no es un libro de texto ni de estudio, es más
bien una caja de herramientas. Las familias y los centros educativos son los dos modos
que la humanidad ha diseñado para enseñar a los nuevos miembros de la especie a que
utilicen esas herramientas que son nuestra cultura y nuestra civilización, por eso es tan
importante que:
1. Quienes enseñamos tengamos clara esta doble verdad sobre la cual nos
hemos levantado como humanidad con las consecuencias de desnivel moral
que han ocasionado.
2. Mucho progreso, pero parece que nunca costó tanto cambiar el rumbo que
estamos tomando.
3. Y por eso es también importante hablar a las generaciones jóvenes del
sentido de la vida y de las posibilidades de una vida buena. Los que hacen lo
que pueden, lo hacen todo bien.