La memoria en el sueño en estudiantes
universitarios que trabajan y no trabajan
Psicofisiología de los Procesos Complejos del Aprendizaje
Profesores: Minerva Aida García García. Adrián Peña
Ana Marchely Rocha de Ochoa
Valeria Martínez Ibarra
Anahí Elena Alanís González
Ana Patricia Palomino Fernández
Eisel Deyanira Valladares Fernández
Stephany Montserrat Escoto Martínez
Grupo: 008 Equipo: 5
20 de mayo de 2021
Monterrey, N.L.
¿AFECTA LA DIFERENCIA DE SUEÑO ENTRE UNIVERSITARIOS QUE ESTUDIAN
Y ALUMNOS QUE ESTUDIAN Y TRABAJAN EN LA MEMORIA?
Antecedentes:
El sueño es un proceso fisiológico fascinante, sólo recientemente algunos de los
misterios acerca de su origen, fisiología y funciones biológicas han sido esclarecidos, sin
embargo, aún falta mucho por estudiar. Al hablar del sueño también hay que mencionar sus
fases la primera es la fase del Sueño No MOR. La primera fase corresponde con la somnolencia
o el inicio del sueño ligero, en ella es muy fácil despertarse, la actividad muscular disminuye
paulatinamente y pueden observarse algunas breves sacudidas musculares. La segunda fase en
el EEG se caracteriza por que aparecen patrones específicos de actividad cerebral, físicamente
la temperatura, la frecuencia cardiaca y respiratoria comienzan a disminuir paulatinamente y
por último en la tercera y cuarta fase o sueño de ondas lentas, esta es la fase de sueño No MOR
más profunda, y en el EEG se observa actividad de frecuencia muy [Link]ño MOR. Ahora
es llamado fase R y se caracteriza por la presencia de movimientos oculares rápidos;
físicamente el tono de todos los músculos disminuye, así mismo la frecuencia cardiaca y
respiratoria se vuelve irregular e incluso puede incrementarse y existe erección espontánea del
pene o del clítoris. Durante el sueño MOR se producen la mayoría de las ensoñaciones y la
mayoría suelen recordar vívidamente el contenido de sus ensoñaciones. (Carrillo-Mora et al.,
2013)
La memoria es un proceso cognitivo que permite registrar, almacenar y recuperar
información, a través de la intervención de diferentes estructuras cerebrales (Ballesteros, 1999;
Howe, 1974; Scoville & Milner, 1957; Solís & López-Hernández, 2009). Por medio de la
memoria se retienen distintos tipos y proporciones de información a lo extenso de poco o un
largo tiempo para aprender, contestar e inclusive recobrar aquella que se registró con
antelación. Por lo tanto, existen distintos tipos de memoria: 1) memoria sensorial: donde se
ubica el inicio del procesamiento de la información, 2) memoria a corto plazo: se caracteriza
por la capacidad de retener una cantidad limitada de elementos y por la duración, que es el
tiempo que permanece activo un estímulo (Baddeley, 1983; Carrillo-Mora, 2010). 3) La
memoria a largo plazo se encarga de retener de forma ordenada una ilimitada cantidad de
información relacionada con experiencias, conocimiento, significados, datos personales y
ejecución de actividades. Su duración es ilimitada, es decir, la información puede mantenerse
durante días, meses, años 31 Jacqueline Del Angel Cruz Tesis de Doctorado en Psicología
Facultad de Psicología UANL 2017 o incluso durante toda la vida (Carrillo-Mora, 2010;
Nelson & Gilbert, 2008; Rivas, 2008; Solis, 2009).
No se conoce con exactitud la manera en que el sueño ayuda promoviendo el
fortalecimiento de la memoria en su proceso de convertir la información de corto plazo en
información de largo plazo (etapa de consolidación). No obstante, se ha observado que, las
áreas cerebrales que se activan durante el aprendizaje también son activadas durante el sueño
siguiendo incluso la misma secuencia de activación, en especial durante el sueño No MOR (o
sueño de ondas lentas), se puede plantear así que durante el sueño se realiza una reactivación
de la información aprendida previamente, que ayuda a esta parte de la consolidación de
memoria. Se ha demostrado la reactivación de la memoria durante el sueño No-MOR a través
de una prueba en la que se utiliza la exposición a estímulos aromáticos que previamente han
sido presentados durante aprendizaje mejora significativamente el recuerdo de la misma,
además de hacerlo más resistente a la interferencia.
En el estudio que realizó Mental Health Foundation(2011) donde demostraban la
importancia del sueño, establecieron que hay una relación directa entre la cantidad de horas de
sueño y la memorización. Ya que en los resultados de esta investigación se observaron que los
alumnos que presentaban ciertas dificultades al memorizar (81.36%) eran aquellos que dormían
habitualmente menos de 8 horas, mientras que los alumnos que ¨nunca¨ o ¨pocas veces¨
presentaban dificultades para memorizar eran un porcentaje muy bajo (8.47% y 10.17%).
Planteamiento del problema:
El propósito de esta investigación es averiguar si el sueño afecta a la memoria a largo
plazo tanto en estudiantes universitarios de tiempo completo como en universitarios que
estudian y trabajan.
Para contestar esta problemática analizamos distintas investigaciones las cuales señalan
que la retención de la memoria era mucho mejor después de una noche de sueño que después
de un intervalo de descanso similar manteniéndose alerta. Diversos estudios tanto
experimentales como clínicos han demostrado que el sueño tiene efectos positivos sobre
distintos tipos de memoria.
Objetivo:
Analizar el efecto que tiene el sueño en la memoria entre estudiantes universitarios de
tiempo completo y universitarios que estudian y trabajan simultáneamente.
Hipótesis:
Los jóvenes que solo estudian pueden tener un mejor sueño y esto puede llevar a que
tengan una mejor memoria ya que su único deber son las tareas escolares, mientras que los
universitarios que estudian y trabajan tienen más tareas por hacer y tiempo limitado para
dormir.
Método:
Tomaremos en cuenta 100 personas para realizar esta investigación de las cuales 50
serán solo universitarios y 50 serán universitarios y trabajadores. La investigación estará
enfocada en jóvenes universitarios entre 18 y 23 años de edad de sexo indistinto, elegimos esta
población limitada debido a las especificaciones de nuestro trabajo. Usaremos un método
cuantitativo para realizar un análisis de la realidad mediante cuestionarios para conseguir
respuestas generales de la población y proporcionar gráficas.
Aparatos
Para analizar la calidad de sueño, se utilizará el Cuestionario de Pittsburg de Calidad
de sueño, que consta de 19 cuestiones las cuales se combinan para formar siete áreas con su
puntuación correspondiente, cada una de las cuales muestra un rango comprendido entre 0 y 3
puntos. Por otro lado, para el análisis de memoria se empleará el Cuestionario de Memoria
Cotidiana (CMC), este ofrece un cuestionario de 28 ítems, inspirado en el Everyday Memory
Questionnaire (EMQ) de Baddeley (1997), para evaluar los fallos de memoria cotidiana. Se
contesta a los 28 ítems usando una escala de tipo Likert de 5 puntos, para valorar con qué
frecuencia ha tenido fallos de memoria en los tres últimos meses (1, nunca o casi nunca; 2,
pocas veces; 3, algunas veces; 4, con frecuencia; 5, muchas veces).
Procedimiento
Los datos se obtuvieron mediante un cuestionario electrónico en el programa Microsoft
Forms compartido a conocidos y amigos de entre 18 y 23 años que radiquen actualmente en
México. Es así como por medio de un enlace se aplicaron ambos cuestionarios a estudiantes y
estudiantes que trabajan en México.
Resultados
En esta primera gráfica se muestra la calidad de sueño entre ambos grupos donde
aquellos que estudian y trabajan tienen un porcentaje mayor (41.42%) en problemas en la
calidad de sueño que aquellos que solo estudian (39.23%).
Gráfica 1. Calidad de sueño
Calidad de Sueño
42
41.5
41
40.5
40
39.5
39
38.5
38
Estudiantes Estudiantes que
(39.23%) trabajan (41.42%)
Sueño
En la segunda gráfica se da a conocer la calidad de memoria de estos mismos grupos,
mostrando igualmente un porcentaje mayor de problemas de memoria en aquellos estudiantes
que trabajan (41.05%) en comparación de aquellos que solo estudian (39.80%).
Gráfica 2. Calidad de Memoria
Calidad de Memoria
41.2
41
40.8
40.6
40.4
40.2
40
39.8
39.6
39.4
39.2
39
Estudiantes Estudiantes que
(39.80%) trabajan (41.05%)
Memoria
En la gráfica 3 se muestra la comparación de calidad de sueño y memoria entre ambos
grupos dónde aquellos que estudian y trabajan tienen un porcentaje mayor en ambas variables
(sueño= 41.4%, Memoria= 41%) que aquellos que solo estudian (sueño= 39.2%,
Memoria=39.8%).
Gráfica 3. Comparación de sueño y memoria
Comparación de Sueño y Memoria
42
41.5
41
40.5
40
39.5
39
38.5
38
Estudiantes Estudiantes que
trabajan
Sueño Memoria
Los resultados obtenidos nos dan a conocer que quienes tienen más problemas de sueño
también los tienen en la memoria lo que nos lleva a la relación que tienen estos dos problemas
con quienes tienen más que solo la ocupación del estudio ya que según lo obtenido, éstos son
quienes obtuvieron mayor puntuación en ambas columnas.
Discusión
Los resultados presentados en esta investigación apoyan la hipótesis previamente
planteada la cual suponía que los sujetos que estudian y trabajan simultáneamente presentan
más problemas de memoria en relación con sus horas de sueño, en comparación a quienes son
estudiantes de tiempo completo y tienen más disponibilidad de horario para dormir y dedicarse
a sus tareas escolares.
En nuestros resultados encontramos que tienen una similitud con los de Del Ángel Cruz
(2017) en donde muestran que la reducción de horas para dormir afecta la capacidad para
mantener y procesar información de tipo verbal. Así también la investigación de Medeiros,
Méndez, Lima y Araujo (2001), presenta unos resultados similares ya que, indican que el 38,9%
de los estudiantes tienen baja calidad de sueño, estando influenciado de esta manera por
factores la irregularidad del sueño-vigilia, privación del sueño y la duración de este,
correlacionándose de esta manera con un bajo rendimiento académico, afectando el aprendizaje
y la memoria de los estudiantes.
De acuerdo con varias investigaciones, aquellos con más tendencia a presentar una baja
calidad de sueño, así como trastornos del mismo son los estudiantes universitarios. En el
artículo “Neurobiología del sueño y su importancia: antología para el estudiante universitario
“ (2013) nos menciona que el alto porcentaje de los universitarios refieren una mala calidad de
sueño debido al incremento en la demanda académica, responsabilidades, tareas y actividades,
además de las circunstancias sociales y personales de esta población, junto a una gran
diversidad de conductas que pueden influir negativamente en su calidad del sueño (estrés,
privación de sueño, horarios de sueño irregulares, períodos de ayuno, consumo de tabaco, café,
bebidas energéticas, alcohol u otras drogas, etc.), estando de acuerdo con la investigación
realizada pues el trabajo junto con el estudio pueden llevar al universitario a tener más
responsabilidades, privaciones de sueño o irregularidad en su horario debido a su itinerario,
además de un posible incremento de estrés que lo llevaría a descuidar considerablemente su
calidad de sueño a comparación de aquellos que estudian sin tener que cargar con una
responsabilidad extra de trabajo.
Para finalizar, saber la calidad de memoria de los estudiantes de tiempo completo y los
estudiantes que trabajan, en futuras investigaciones nos interesa saber si estos mismos
presentan algún trastorno de ansiedad y/o estrés debido a la falta de sueño y también si el estar
en cuarentena les ha afectado más o los ha beneficiado.
Referencias Bibliográficas
Acosta, M.. (2019). SUEÑO, MEMORIA Y APRENDIZAJE. Mayo 5, 2021, de National Human
Genome Research Institute Sitio web: [Link]
19/s3/[Link]
Carrillo-Mora P, Ramírez-Peris J, Magaña-Vázquez K. (. Julio-Agosto 2013). Neurobiología del sueño
y su importancia: antología para el estudiante universitario. Rev Fac Med UNAM , Vol. 56, 15
Del Angel Cruz, J. (2017). EFECTOS DE LA PRIVACIÓN PARCIAL DEL DORMIR SOBRE LOS
COMPONENTES FONOLÓGICO Y VISOESPACIAL DE LA MEMORIA DE TRABAJO
(Licenciatura). Universidad Autónoma de Nuevo León.
Medeiros, A., Mendes, D., & Lima, P. (2001). Biological Rhythm Research. En The Relationships
between Sleep-Wake Cycle and Academic Performance in Medical Students (pp. 263–270).
[Link]
Mental Health Foundation. (2011). Sleep Matters: The impact of sleep on health and wellbeing.
[Link]