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Geografía y Capitalismo: Transición y Fragmentación

El documento discute cómo el capitalismo ha transformado el mundo a través de la acumulación de capital durante los últimos 300 años. Señala que el capitalismo siempre ha buscado el crecimiento sin importar las consecuencias, ha impulsado el cambio tecnológico y de estilos de vida, y ha generado conflictos de clase. También analiza cómo el pensamiento posmoderno refleja los cambios en la organización capitalista luego de la crisis de 1973.
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Geografía y Capitalismo: Transición y Fragmentación

El documento discute cómo el capitalismo ha transformado el mundo a través de la acumulación de capital durante los últimos 300 años. Señala que el capitalismo siempre ha buscado el crecimiento sin importar las consecuencias, ha impulsado el cambio tecnológico y de estilos de vida, y ha generado conflictos de clase. También analiza cómo el pensamiento posmoderno refleja los cambios en la organización capitalista luego de la crisis de 1973.
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2. Crear una geografía de los pueblos aplicada, que 120 esté en deuda con inte-
reses rígidos o intereses especiales poderosos, sino de concepción amplia- Capitalismo: la fábrica
mente democrática.
3. Aceptar un doble compromiso metodológico con la integridad científica y la
de la fragmentación ~',
no neutralidad.
4. Integrar las sensibilidades geográficas en las teorías sociales generales que
emanan de la tradición materialista histórica. -
5. Definir un proyecto político que considere la transición del capitalismo al so-
cialismo en términos histórico-geográficos.

Tenemos la posibilidad mediante nuestros esfuerzos colectivos como geógrafos de


ayudar a crear nuestra historia y nuestra geografía. Es obvio que no podemos hacer-
lo bajo circunstancias históricas y geográficas escogidas por nosotros. En parte nues-
tra función es explorar los límites impuestos por el peso muerto de una geografía exis-
tente y una historia ya alcanzada, pero debemos definir, además, una visión rectora
radical: que explore los ámbitos de la libertad más allá de la necesidad material, que (El impulso de la acumulación de capital es el motivo central en el relato de la trans-
abra el camino a la creación de nuevas formas de sociedad en las que la gente común formación histórica y geográfica del mundo occidental en tiempos recientes, y parece
tenga el poder de crear su propia geografía y su propia historia a imagen de la liber- destinado a engullir a todo el mundo en el siglo XXI. Durante los pasados 300 años ha
tad y el respeto mutuo de intereses opuestos. Sólo hay otro curso, si mi análisis sobre sido la fuerza fundamental en la remodelación de la política, la economía y el medio
la trayectoria del capitalismo contemporáneo es correcto (Harvey, 1983), y es el de ambiente mundiales. Este proceso de usar el dinero para hacer más dinero no es el úni-
sostener la geografía actual, basada en la opresión de clase, el dominio del Estado, la co en funcionamiento, por supuesto, pero resulta difícil encontrarles sentido a los cam-
privación material innecesaria, la guerra y la negación humana. bios sociales de estos pasados 300 años sin observado muy de cerca. '>
El materialismo histórico contemporáneo intenta aislar los procesos fundamentales de
acumulación de capital que generan el cambio social, económico y político y,mediante un
estudio cuidadoso de los mismos, entender los porqués y los cómo de tales cambios. Pres-
ta atención especialmente a los procesos, más que a cosas y acontecimientos. Se parece un
poco a ver a un alfarero utilizando una rueda: el proceso puede ser fácil de describir, pero
los resultados pueden ser infinitamente variados en forma y tamaño.
Sin embargo, decir que se está dando un proceso sencillo no quiere decir que todo
acabe pareciendo exactamente lo mismo, que los acontecimientos sean fácilmente pre-
decibles o que todo se pueda explicar haciendo exclusivamente referencia a él. El im-
pulso de acumulación de capital ha ayudado a crear ciudades tan diversas como Los
Angeles, Edmonton, Atlanta y Boston, y transformado casi más allá de todo reconoci-
miento (aunque de maneras muy diferentes) ciudades antiguas como Atenas, Roma,
París y Londres. Ha conducido igualmente a una búsqueda incansable de nuevas líneas
de productos, nuevas tecnologías, nuevos estilos de vida, nuevas formas de trasladar-
se, nuevos lugares que colonizar; una infinita variedad de estrategias que reflejan un ili-

* Publicado por primera vez en New Perspectiues Quarterly, 1992.

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mitado ingenio humano para encontrar nuevas formas de obtener beneficio. El capi- de acumulación de capital, que no sólo prosperan con la diferencia y la heteroge-
talismo, en resumen, siempre ha prosperado con la producción de diferencia. neidad sociales, sino que las producen activamente.
~ Las normas que rigen el juego de la acumulación de capital son, sin embargo, re-
I lativamente sencillas y conocibles. El capitalismo trata siempre del crecimiento, sin
importar las consecuencias ecológicas, sociológicas o geopolíticas (de hecho, defi- El fénix pos moderno
nimos las «crisis» como bajo crecimiento); siempre se relaciona con cambios tec-
nológicos y de estilo de vida (el «progreso» es inevitable); y siempre es conflictivo Dado que este cambio de sensibilidad cultural se produjo paralelamente a cam-
(abundan las luchas de clase y de otro tipo). bios muy radicales en la organización del capitalismo tras la crisis de 1973-1975, pa-
Ante todo, el capitalismo genera mucha inseguridad: siempre es inestable y ten- recía incluso verosímil sostener que el posmodernismo era en sí producto del pro-
dente a las crisis. La historia de la formación y resolución de las crisis capitalistas ceso de acumulación de capital.
es, sostengo, fundamental para entender nuestra historia. Entender las reglas de la Después de 1973, por ejemplo, vemos que la política de la clase trabajadora pasó a la
acumulación de capital nos ayuda a comprender por qué nuestra historia y nuestra defensiva a medida que crecían el desempleo y la inseguridad en el trabajo, disminuía el
geografía adoptan las formas que adoptan. crecimiento económico, se estancaban los salarios reales y se imponían todo tipo de sus-
titutos a la verdadera actividad productiva para compensar una oleada tras otra de des-
industrialización. La obsesión por las fusiones, las orgías crediticias y todos los demás
La veneración de los fragmentos excesos de la década de 1980, que ahora estamos pagando, eran la única actividad vital
en un momento de desmantelamiento gradual del Estado del bienestar y de ascenso del
En The Condition o/Postmodernity intenté aplicar estas ideas para explicar los cam- laissez-faire y de políticas muy conservadoras. Una fuerte interpelación al individualismo,
bios recientes experimentados en la economía y la cultura del mundo capitalista avan- a la codicia y al espíritu empresarial caracterizó los años de Reagan y Thatcher. Además,
zado. Señalé que el pensamiento posmoderno tendía a negar todo lo sistemático o ge- la crisis de 1973 puso en movimiento una frenética búsqueda de nuevos productos, nue-
neral en la historia, y a mezclar imágenes e ideas como si los criterios de coherencia no vas tecnologías, nuevos estilos de vida y nuevos dispositivos culturales que pudieran dar
importaran: hacía hincapié en la separación, la fragmentación, lo efímero, la diferencia un beneficio. Yesos años contemplaron también una reorganización radical de las rela-
y lo que ahora se denomina a menudo la «otredad» (término extraño que se usa prin- ciones de poder internacionales, porque Europa y Japón se enfrentaron al poder domi-
cipalmente para indicar que no tengo derecho a hablar en nombre de, o quizá ni siquie- nante de Estados Unidos en los mercados económicos y financieros.
ra sobre otros, o que cuando hablo sobre ellos los «interpreto» a mi propia imagen). Este cambio general del viejo modelo de acumulación de capital a uno nuevo, yo
Además, algunos teóricos posmodernos sostenían que el mundo no era conocible lo denomino el cambio del fordismo (la cadena de montaje de producción en masa,
porque no había manera segura de establecer la verdad, y que meramente fingir que la organización política de masas y las intervenciones del Estado del bienestar) a la
conocemos una versión de «verdad universal» o, peor aún, aferramos a una de esas acumulación flexible (la búsqueda de mercados especializados, la descentralización
versiones, sienta las bases para los gulags, los holocaustos y otros desastres sociales. unida a la dispersión espacial de la producción, la retirada del Estado-nación de las
Lo mejor que podemos desear, decían, es dejar que las cosas florezcan a sus modos políticas intervencionistas unida a la liberalización y la privatización). Me parecía
múltiples y diferentes, buscar alianzas cuando sea posible, pero evitar siempre hacer bastante verosímil sostener, por consiguiente, que el capitalismo, al experimentar
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proselitismo sobre supuestas soluciones universales o fingir que existen verdades ge- esta transición, había producido las condiciones para el ascenso de los modos de
',1
nerales y conocibles. Este tipo de pensamiento penetró en la arquitectura, las artes, la ,11
pensar y funcionar posmodernos.
cultura popular, los nuevos estilos de vida y las políticas de género. !
Ciertamente, esto aporta muchos elementos refrescantes, en especial el hincapié
en la heterogeneidad, la diversidad, los múltiples intereses superpuestos de género,
1
! La compresión del espaciotiempo
clase, ecología y demás. Pero yo no veo por qué el tipo de heterogeneidad que el 1
posmodernismo celebra sea de manera alguna incongruente con el pensamiento 1 Pero siempre es peligroso considerar la simultaneidad como causalidad, así que
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de que el mundo es conocible mediante la apreciación, pongamos, de los procesos me dispuse a buscar relaciones entre ambas tendencias. El eslabón que en mi opi-

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nión funcionaba mejor era el existente entre el tiempo y el espacioxl.a acumulación
1 Los mercados especializados
de capital siempre ha estado relacionada con la aceleración (considérese la historia de
las innovaciones tecnológicas en los procesos de producción, comercialización e in- No hay nada en el posmodernismo en general que inhiba un nuevo desarrollo de
tercambio de dinero) y con la revolución del transporte y de las comunicaciones (el la acumulación de capital. De hecho, el giro posmoderno ha resultado un vehículo
ferrocarril y el telégrafo, la radio y el automóvil, el transporte de reacción y las te- perfecto para el desarrollo de nuevos campos y formas de obtener beneficios.
lecomunicaciones), que tienen el efecto de reducir las barreras espaciales.) La fragmentación y la efimeralidad, por ejemplo, abren abundantes oportunida-
La experiencia del espacio y del tiempo se ha transformado periódicamente de des para explorar mercados especializados, rápidamente cambiantes, para nuevos
manera radical. Vemos un ejemplo particularmente convincente de este tipo de trans- productos. Pero esto no significa que se haya producido una inversión radical de la
formación radical en torno a 1970: el impacto de las telecomunicaciones, el transpor- visión materialista histórica de la realidad, una inversión en la que la cultura, en lu-
te de mercancías por avión, el uso de contenedores para el transporte por carrete- gar de la economía, se haya convertido en la fuerza rectora de la historia. Pienso que
ra, ferrocarril y barco, el desarrollo de los mercados de futuros, la banca electrónica tal punto de vista malinterpreta más que falsea lo que ocurre.
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I

y los sistemas de producción informatizados. Recientemente hemos atravesado una Marx sostenía que cualquier producción requiere un ejercicio previo de imagi-
fase fuerte de lo que yo denomino «compresión del espaciotiempo»: de repente el nación humana; se trata siempre de movilizar los deseos, las intenciones y los pro-
mundo parece mucho más pequeño, y los horizontes temporales en los que pode- pósitos humanos para un fin determinado. El problema bajo el capitalismo indus-
mos pensar acerca de la acción social se acortan mucho. trial es que a la mayoría se le niega el acceso a dicho proceso: unos pocos escogidos
\ La percepción de lo que somos, a dónde pertenecemos y qué abarcan nuestras efectúan los procesos de imaginación y diseño, toman todas las decisiones y esta-
obligaciones -en resumen, nuestra identidad- se ve profundamente afectada por la blecen las tecnologías que regulan las acciones del trabajador, de forma que a la
percepción que tengamos de nuestra ubicación en el espacio y en el tiempo. En otras masa de la población se le niega el juego pleno de la creatividad humana.
palabras, localizamos en general nuestra identidad en función del espacio (yo perte- Se trata de una situación profundamente alienante, y buena parte de la historia
nezco a aquí) y del tiempo (ésta es mi biografía, mi historia). Las crisis de identidad recoge intentos de responder a esta alienación. Los ricos y los privilegiados, que
(cuál es mi lugar en el mundo, qué futuro me espera) derivan de fuertes fases de com- tampoco están enamorados del industrialismo, contrarrestaron la alienación desa-
presión del espaciotiempo. Además, considero verosímil sostener que la fase más re- rrollando un campo de cultura específico -piénsese en el romanticismo yen el cul-
ciente ha sacudido tanto nuestra percepción de quiénes y qué somos que tenía que tivo de los placeres y los valores estéticos- como una especie de zona protegida para
verificarse una crisis de representación en general, una crisis que en el mundo con- las actividades creativas situadas fuera del craso materialismo del capitalismo in-
temporáneo se manifiesta principalmente por los modos de pensar posmodernos.) dustrial.
La aceptación de lo efímero como cualidad deseada de la producción cultural, De la misma forma, los trabajadores desarrollaron sus propios placeres creativos
por ejemplo, se corresponde con los cambios rápidos en la moda y en los diseños y cuando podían: la caza, la jardinería, el arreglo de coches. Estas actividades, que se
técnicas de producción que evolucionaron como parte de la respuesta a la crisis de daban bajo el nombre general de «cultura», baja o elevada, no eran tanto superes-
acumulación que se desarrolló después de 1973. tructurales como una compensación por lo que el capitalismo industrial negaba a la
Es interesante, cuando contemplamos otras fases de rápida compresión espacio- masa de la población en el lugar de trabajo.
tiempo -el periodo posterior a 1848 en Europa yel periodo inmediatamente ante- Con el tiempo, esos placeres compensatorios se han visto gradualmente absor-
rior y durante la Primera Guerra Mundial, por ejemplo- hallamos fases similares de bidos por los procesos de acumulación de capital, y se han convertido en nuevas es-
cambio rápido en las artes y en las actividades culturales. De esto concluyo que es feras para obtener beneficio. A medida que el capitalismo industrial se volvía me-
posible llegar a una interpretación general del ascenso de la posmodernidad y su re- nos rentable, al menos en Estados Unidos y Reino Unido, estas nuevas esferas de
lación con la nueva experiencia del espacio y del tiempo producida por las nuevas rentabilidad adquirían mucha más importancia, en especial después de 1945 e in-
formas de acumulación de capital. cluso más aún tras la crisis de 1973-1975.
Pero, igualmente, quiero introducir una advertencia: esto no quiere decir que Existe, por consiguiente, la percepción de que la cultura ya no arrastra otras for-
todo sea sencillamente determinista; lo repito, el capitalismo produce heterogenei- mas de actividad económica sino que se ha trasladado a la vanguardia, no como
dad y diferencia y prospera con ellas, aunque sólo dentro de ciertos límites. zona protegida de actividad no económica, sin embargo, sino como campo de feroz

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competencia para la obtención de beneficios. La acumulación de nichos de merca-
do, de preferencias diversas y la promoción de estilos de vida nuevos y heterogéneos
se producen dentro de la órbita de la acumulación de capital.
i el avance de la campaña de Buchanan en Estados Unidos proporcionan buenos
ejemplos. La negativa a aceptar que hay procesos básicos en funcionamiento y que
se pueden establecer verdades conocibles puede conducir con demasiada facilidad
Ésta, sin embargo, ha tenido el efecto de acabar con las distinciones entre cul- a la política de esconder la cabeza bajo la arena (<<mantendré mis propios intereses
._ í (tura elevada y baja -comercializa la estética- al mismo tiempo que ha prosperado, políticos y al infierno los demás»),
( }1 como siempre hace, con la producción de diversidad, heterogeneidad y diferencia. El fetichismo de la imagen a expensas de cualquier preocupación por la realidad
" Lo que en general consideramos «cultura» se ha convertido en campo primordial social de la vida diaria puede desviar nuestra mirada, nuestra política, nuestras sensi-
de la actividad empresarial y capitalista. bilidades del mundo de la experiencia material, para acercarlas a redes de represen-
taciones aparentemente infinitas e intrincadas. Y si bien es cierto que lo «personal es
político», no tenemos que ir mucho más allá de la actual campaña presidencial para
Por la puerta posmoderna i
ver cómo se puede abusar de dicho principio. Sobre todo, la promoción de las acti-
".. vidades culturales como campo primordial de la acumulación de capital promueve
Probablemente parezca que hasta ahora he presentado una imagen muy pesi- una forma mercantil izada y empacada de estética a expensas de la preocupación por
mista, en la que la acumulación de capital, el materialismo del mercado y la avari- la ética, la justicia social, la equidad y las cuestiones locales e internacionales de ex-
cia empresarial dirigen el cotarro. Permítaseme ahora observar las oportunidades y plotación tanto de la naturaleza como de la naturaleza humana.
los peligros adjuntos a esta situación posmoderna. De esa forma, la posmodernidad abre una puerta a la política radical pero en su
Observo, en primer lugar, que el capitalismo no ha resuelto su tendencia a las mayor parte se ha negado a atravesada. Para pasar a una crítica profundamente ra- \
crisis y que la acumulación de capital, el crecimiento económico y el desarrollo sos- dical del capitalismo contemporáneo, que claramente languidece no sólo desde el \ I

tenible en el futuro predecible son, en todo caso, más remotos ahora que hace vein- punto de vista económico sino también cultural y espiritual, tenemos que afrontar
te años. Cuando la irracionalidad fundamental del capitalismo queda a la vista de los procesos fundamentales de la acumulación de capital que tan radicalmente in-
todos -como en la actual depresión que se experimenta en ambos lados del Atlán- fluyen en nuestra vida. El capitalismo transforma la faz de la Tierra a un ritmo cada 1

tico- se establecen condiciones en las que es necesario tomar una nueva dirección vez más acelerado desde hace 200 años. No es posible mantener esa trayectoria otros \
(aunque sólo sea sacando del poder al partido gobernante). En segundo lugar, la 200 años más. Alguien, en alguna parte, tiene que pensar qué tipo de sistema social
frenética promoción de la heterogeneidad cultural y de la diferencia en los pasados debería sustituido. No parece haber más alternativa que construir un tipo de polí- ,
veinte años ha abierto todo tipo de nuevos espacios para la exploración de diferen- tica socialista que tenga como lema fundamental una pregunta: ¿cómo podría ser la U
tes estilos de vida, diferentes preferencias y un debate más generalizado sobre las ."" vida si ya no dominara la acumulación de capital? La pregunta merece la firme aten- A!
,1
potencialidades humanas y sus fuentes de frustración. Éste es el lado positivo de ción de todos.
buena parte de lo que el posmodernismo representa: produce aperturas para la crí-
tica a los valores dominantes, incluidos aquellos directamente unidos a las normas
de la acumulación de capital, y por consiguiente todo tipo de oportunidades para
la política radical. El corolario es que la política radical contemporánea está tan rela-
cionada con la cultura como con los tradicionales problemas de lucha de clases en
la producción.
Pero a este respecto encontramos tantos peligros como oportunidades. La crisis
de identidad provocada por la compresión del espaciotiempo puede conducir a la
aceptación de doctrinas religiosas excluyentes (la promesa de eternidad en un mun-
do en rápido cambio) o prácticas territoriales excluyentes (mantener la seguridad y
la posición de la casa, la localidad, la nación frente a las presiones externas e inter-
nacionales). El ascenso de los sentimientos fascistas y excluyentes en toda Europa y

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