Código de Comercio
Código de Comercio
complementarias
Análisis doctrinal y jurisprudencial
Vol. 1
Fundamentos y concepto del
Derecho Comercial
Artículos 1/8
Vinculaciones del Derecho
Comercial. Comerciantes. Actos
de Comercio
Hammurabi
José Luis Depalma Editor
1ª ed., Buenos Aires, 2005
ISBN: 950-741-216-6
(edición rústica)
ISBN: 950-741-215-8
(edición encuadernada)
Heriberto S. Hocsman
1
CNCom., en pleno, 12/5/38, “Arrese, Edmundo M. C. y otro”, LL, 10-662.
La ley no define al concepto “fondo de comercio” y sólo se limita a enumerar sus elementos
constitutivos. Sin embargo, la jurisprudencia se ha encargado de proporcionarnos alguna definición: se
entiende por fondo de comercio “un conjunto de bienes materiales e inmateriales que trasciende su
individualidad para ser considerados en su conjunto”. Por ende, “la transferencia de un fondo de comercio
supone un acto complejo. Por un lado, la transferencia misma que se instrumenta del todo, por otro lado, la
de cada uno de los bienes muebles e inmuebles registrables”2. En fin, el fondo de comercio engloba una
universalidad dinámica, que comprende todo tipo de bienes, tanto cosas como derechos, y lo que se trasmite
es un todo compuesto por este conjunto.
Los elementos constitutivos del fondo de comercio regulados en el art. 1º, que, reiteramos, no se trata
de una enumeración taxativa, son los siguientes:
a) Instalaciones: comprende a todos los bienes corporales de la hacienda comercial, desde estantes
hasta la maquinaria utilizada. Se ha entendido que “comprenden todas las cosas que el
empresario ha incorporado a los efectos de cumplir la función prevista, revistiendo un cierto
grado de permanencia, en contraposición con lo accidental o precario”3.
b) Mercaderías: se trata del conjunto de cosas muebles destinadas a ser vendidas en el mercado. Se
ha destacado que, junto con el contrato de venta del fondo de comercio, existe un contrato
accesorio de compraventa de las mercaderías de la explotación4.
c) Nombre y enseña comercial: el nombre o designación comercial se refiere a un nombre o signo
que distingue a una actividad, y que es utilizado por el comerciante para distinguir a su
establecimiento comercial. Este concepto debe diferenciarse del nombre de una persona física o
jurídica, que se trata de un atributo inherente a la personalidad –intransferible– que permite
distinguir y diferenciar a las personas. El nombre comercial se encuentra regulado en el Derecho
argentino por la ley 22.362, que establece un sistema de adquisición de su propiedad por medio
del uso. En cambio, la enseña comercial es definida por HALPERIN como una serie de
inscripciones o figuras que se fijan en el exterior del establecimiento para distinguirlo de
aquéllos propiedad de los concurrentes5, y se consideran una especie de designación, por lo que
se aplican sus normas.
d) Clientela: se trata del conjunto de personas que concurren habitualmente al establecimiento
comercial. La doctrina distingue un elemento subjetivo y un elemento objetivo. El elemento
subjetivo no es transferible, pero el elemento objetivo –posibilidad de clientela–, que se
compone por un conjunto de elementos que hacen al valor del fondo (ubicación, funcionalidad
del local, etcétera), se considera incluido en la transferencia. Asimismo, la transferencia de la
clientela implica que el vendedor no puede instalar un negocio igual o análogo en la zona de
influencia del local.
e) Derecho al local: los inmuebles no son considerados elementos del fondo de comercio, contando
el comprador del fondo solamente con un derecho al local en el que se desarrolla la explotación.
Ello no implica que las partes no puedan expresamente pactar que los inmuebles forman parte
del fondo de comercio y se transfieran con éste –siempre que hubiese conformidad expresa y se
instrumentase la respectiva escritura pública–6. Empero, integra el fondo de comercio el derecho
al local, que se traduce en un “derecho del adquiriente a que el vendedor le dé en locación el
inmueble donde funciona, si es el propietario, o le transfiera la locación o le subalquile, si es
inquilino”, por lo que “el propietario del local donde funciona el fondo no es parte del contrato
de compraventa ni puede ser obligado a su cumplimiento”7.
f) Patentes de invención: las patentes de invención de productos o procedimientos pueden definirse
como inventos o procedimientos que implican una novedad, que entrañan una actividad
inventiva y que son susceptibles de aplicación industrial. En el Derecho argentino, las patentes se
encuentran reguladas por la ley 24.481 y por una serie de tratados internacionales que ha
ratificado nuestra Nación –entre los que se destacan el ADPIC y el Convenio de París–. El
2
SC Mendoza, Sala II, 10/5/00, “Telefónica de Argentina S.A. c. Provincia de Mendoza s/Acción procesal
administrativa”, fallo nº 00199164, inédito.
3
GELIS, en ETCHEVERRY, Derecho comercial y económico. Contratos. Parte especial, ed. 1991, t. 1, p. 107.
4
CNCom., Sala D, 9/3/84, “Frontera, Jorge c. Pardo, Roberto”, JA, 1985-IV 497, Lexis, nº 2139642.
5
HALPERIN, Curso de derecho comercial, ed. 1977, vol. 1, p. 85.
6
Cám. Civ. y Com. Neuquén, Sala I, 14/3/95, “Kohon, Ricardo Tomás c. Man S.A. s/Cobro sumario deA.”, Lexis, nº
17/1039.
7
CNCom., Sala E, 12/6/87, “Zapico, José c. Rodríguez, Raúl s/Ordinario”, Lexis, nº 11/2954.
3
derecho exclusivo sobre la patente pertenece a su inventor o causahabientes por un plazo
improrrogable de veinte años, quienes tienen el derecho de licenciarla o cederla.
g) Marcas de fábrica: la marca es definida como un signo distintivo de un producto o un servicio.
El derecho marcario se encuentra regulado en nuestro país por la ley 22.362, que establece un
sistema atributivo (o constitutivo) para la adquisición de un derecho exclusivo sobre una marca
(a través de una inscripción en el Registro de Marcas que otorga a su titular un derecho exclusivo
por diez años, renovable indefinidamente por períodos iguales); normativa que debe
complementarse con una serie de tratados internacionales ratificados por la República Argentina
(entre ellos, se destacan el ADPIC y el Convenio de París). La marca registrada confiere un
derecho de propiedad a su titular, que implica un derecho de uso y disposición de la marca,
pudiendo excluir a todo tercero que de alguna manera afecte ese derecho exclusivo.
h) Dibujos y modelos industriales: el art. 53 de la ley 24.481 (ley que regula en nuestro país a los
modelos de utilidad) define al modelo de utilidad como “toda disposición o forma nueva
obtenida o introducida en herramientas, instrumentos de trabajo, utensilios, dispositivos u
objetos conocidos que se presten a un trabajo práctico, en cuanto importen una mejor
utilización en la función a que estén destinados”, y confieren un derecho exclusivo de
explotación a su creador por un período de diez años improrrogables.
i) Distinciones honoríficas: si se trata de distinciones o premios conferidos a los productos
comercializados por el fondo se incluyen en la transferencia, pero no si se trata de
reconocimientos de orden personal a la actividad empresarial.
ART. 2º. – Toda transmisión por venta o cualquier otro título oneroso o gratuito de un
establecimiento comercial o industrial, bien se trate de enajenación directa y privada, o en público remate,
sólo podrá efectuarse válidamente en relación con terceros previo anuncio durante cinco días en el
Boletín Oficial de la Capital Federal o provincia respectiva y en uno o más diarios o periódicos del lugar
en que funcione el establecimiento, debiendo indicarse la clase y ubicación del negocio, nombre y
domicilio del vendedor y del comprador, y en caso que interviniesen, el del rematador y el del escribano
con cuya actuación se realiza el acto.
§ 1. TÍTULO DE LA VENTA.– Cuando por cualquier título se ceda la propiedad o su uso y goce,
existirá transferencia para la ley 11.867, aunque el contrato entre las partes (cedente y cesionario) se rija,
según sea el caso, por las normas relativas a la compraventa, cesión de créditos o derechos, donación,
etcétera10.
La ley societaria no prevé la protección del acreedor como lo hace con los restantes socios cuando lo
que se transfiere es, en esencia, el fondo de comercio traducido en cuotas de capital. Para el art. 2º de la ley
8
CNCom., Sala D, 28/7/89, “D’Andrea de Sassone, Olga c. Shell CAPSA s/Ordinario”, Lexis, nº 11/8265.
9
Cám. Com. La Plata, Sala B, 20/8/91, “Barbis, Arnaldo Hugo y otro c. Rodríguez de Rodríguez, Otilia y otros
s/Cumplimiento de contrato”, Lexis, nº 14/42226.
10
Cám. Civ. y Com. Lomas de Zamora, Sala I, 27/8/02, “Pozzuto, Pascual y otro c. Codega, Reinaldo”, Lexis, nº
30002390.
4
11.867 basta que se llegue a un resultado: la transmisión de un establecimiento comercial o industrial, no
importando para nada el medio usado para arribar a ese resultado, puesto que puede ser por venta o por
cualquier otro título oneroso o gratuito11.
§ 2. VALIDEZ DEL ACTO Y OPONIBILIDAD FRENTE A TERCEROS.– Esta disposición
estableció uno de los elementos esenciales para terminar con todas las disputas, y consiste en que solamente
serán válidas y oponibles a terceros las transmisiones por venta o por cualquier otro título –como, por
ejemplo, la permuta, la donación, etcétera– que se realicen siguiendo el procedimiento legal establecido, o
sea que, si no se cumplen las disposiciones contenidas en esta ley, no será válida la transferencia (en
realidad, sólo lo será entre las partes) y la consecuencia es su inoponibilidad a terceros.
§ 3. PUBLICACIÓN.– La ley establece en forma taxativa la obligatoriedad de anunciar durante
cinco días en el Boletín Oficial y en uno o más periódicos de la jurisdicción correspondiente al domicilio del
establecimiento la transferencia del fondo de comercio, describiendo el negocio y detallando su clase,
ubicación, nombre de las partes, funcionarios, rematadores, escribano interviniente en la transferencia. La
amplitud en la información como la generosidad en la publicación favorecerán la validez del acto y pondrán
a salvo cualquier intento de invalidarlo.
§ 4. DOMICILIO DE LAS PARTES.– La ley no asigna otra consecuencia al domicilio de las partes
que debe contener el edicto de transferencia, que su eficacia para efectuar las oposiciones pertinentes (art. 4º)
en orden a hacer valer la inoponibilidad de dicha transmisión, sin que pueda asignársele el alcance del art.
101 del Cód. Civil para notificar la demanda judicial12.
ART. 3º. – El enajenante entregará en todos los casos al presunto adquirente una nota firmada,
enunciativa de los créditos adeudados, con nombres y domicilios de los acreedores, monto de los créditos y
fechas de vencimientos si las hay, créditos por los que se podrá solicitar de inmediato las medidas
autorizadas por el art. 4º, a pesar de los plazos a que puedan estar subordinados, salvo el caso de la
conformidad de los acreedores en la negociación.
11
Cám. Apel. Trelew, Sala 1, 31/5/00, “T.C.C. S.R.L. c. Transcable S.A. s/Cumplimiento de Contrato”, Lexis, n°
15/8398; ZUNINO, Fondo de comercio. Régimen legal de su transferencia, ed. 2000, p. 60 y ss.; VEDOYA GREEN,
La cesión de cuotas en las sociedades de responsabilidad limitada y la ley 11.867, JA, 1947-III-105, secc. doctrina;
PUIG BRUTAU, Estudios de derecho comparado. La doctrina de los actos propios, ed. 1951, p. 113.
12
CNCom., Sala C, 7/3/88, “Corna S.A. c. Seta, Gregorio s/Sum.”, inédito.
13
CNCom., Sala C, 5/7/02, “Hoffer Hnos. S.A. c. Renzacci, Roberto A.”, en “RDCO”, 2003-246, Lexis, n° 1/504243.
14
CNCom., Sala C, 5/7/02, “Hoffer Hnos. S.A. c. Renzacci, Roberto A.”, en “RDCO”, 2003-246, Lexis, n° 1/504243.
15
LAPA, Venta de negocios, ed. 1977, p. 151.
5
mediante la presentación de los títulos correspondientes o por asientos contables llevados conforme a
derecho16.
ART. 4º. – El documento de transmisión sólo podrá firmarse después de transcurridos diez días
desde la última publicación, y hasta ese momento, los acreedores afectados por la transferencia, podrán
notificar su oposición al comprador en el domicilio denunciado en la publicación, o al rematador o
escribano que intervenga en el acto reclamando la retención del importe de sus respectivos créditos y el
depósito, en cuenta especial en el banco correspondiente, de las sumas necesarias para el pago.
Este derecho podrá ser ejercitado tanto por los acreedores reconocidos en la nota a que se refiere
el artículo anterior, como por los omitidos en ella que presentaren los títulos de sus créditos o acreditaren
la existencia de ellos por asientos llevados con arreglo a las prescripciones del Código de Comercio.
Pasado el término señalado por el art. 5º, sin efectuarse embargo, las sumas depositadas podrán ser
retiradas por el depositante.
ART. 5º. – El comprador, rematador o escribano, deberán efectuar esa retención y el depósito y
mantenerla por el término de veinte días, a fin de que los presuntos acreedores puedan obtener el
embargo judicial.
16
CNCom., Sala C, 5/7/02, “Hoffer Hnos. S.A. c. Renzacci, Roberto A.”, en “RDCO”, 2003-246, Lexis, n° 1/504243.
17
CNCom., Sala A, 16/9/83, “Airkem Argentina S.A. c. La Cumbre S.R.L.”, Lexis, n° 11/7966; ídem, 19/2/92,
“Gómez, Miriam s/Pedido de autorización art. 6°, ley 11.867 s/Sum.”.
18
CNCom., Sala B, 24/7/89, “Fiorelli, Daniel c. CASFEC y otro s/Ordinario”, JA, 1989-IV-141, Lexis, nº 2/23432.
19
CNCom., Sala C, 5/7/02, “Hoffer Hnos. S.A. c. Renzacci, Roberto A.”, en “RDCO”, 2003-246, Lexis, n° 1/504243.
20
Conf. PALACIO, Derecho procesal civil, t. VIII, “Procesos cautelares y voluntarios”, ed. 1985, ps. 69 y 70; CNCiv.,
Sala G, LL, 1986-F-138; ídem, LL, 1986-B-618.
6
§ l. OBLIGACIÓN DE RETENER Y DEPOSITAR LOS FONDOS ENTREGADOS POR EL
ENAJENANTE.– Esta norma establece expresamente una obligación para el comprador, rematador o
escribano: la de retener y depositar por veinte días los fondos entregados por el enajenante para desinteresar
a los acreedores denunciados en la nómina entregada y aquéllos omitidos que se hayan opuesto a
transferencia. Durante ese plazo, los acreedores podrán lograr el embargo judicial de los montos depositados
para garantizar el cobro de sus acreencias. Vencido ese plazo, el enajenante puede retirar los fondos, los que
pasarán a integrar, patrimonio y podrán ser reclamados por cualquier acreedor –tanto por los comerciales
como por los personales–.
La jurisprudencia ha precisado ciertos aspectos de la transferencia vinculados a esta norma.
(1). Los sujetos que acordaron la transferencia y el martillero pueden pactar para las relaciones que se
establezcan entre ellos, y sin perjuicio de los derechos de los terceros, un régimen distinto al que prevé la ley
11.867. Si en el contrato respectivo se convino facultar al intermediario a retener los fondos del vendedor sin
depositarlos en cuenta, y hasta tanto éste obtenga constancias de los oponentes cesando en su oposición, el
martillero no incurre en mora en la obligación frente a aquél de devolverlos sino desde el momento en que
toma conocimiento y recibe la documentación que acredita el desinterés del oponente, pues es a partir de allí
que la retención se convirtió en ilícita; y, por otro lado, porque en virtud de esa convención y de lo preceptuado
por el art. 11 de la ley 11.867 es solidariamente responsable respecto del tercero por el importe del crédito
impago. [CNCom., Sala D, 18/5/88, “Scasso, Carlos c. D’ipólito, José”, inédito].
(2). El incumplimiento de la obligación de retener parte del precio hace oponible la transferencia del fondo
frente al acreedor oponente, aun cuando éste no haya peticionado el embargo del art. 5º de la ley 11.867: no
habiendo fondos retenidos que embargar, mal puede reprochársele no haber accedido a todas las posibilidades
que ofrece la ley, pues esas posibilidades le fueron desconocidas en razón del trámite seguido en la
transferencia” (del voto del doctor Cuartero).
Dado que no fue cumplido el procedimiento del art. 6º de la ley 11.867 frente a la desestimada oposición del
tercero embargante, han mediado defectos que no permiten considerar que la transferencia del establecimiento
resulte oponible al acreedor embargante. (En el caso, se desestimó la tercería deducida por el adquirente del
fondo en la ejecución iniciada varios meses después de la transferencia por un acreedor del vendedor anterior a
ella) (del voto del doctor Arecha).
No es reprochable la omisión de retener fondos para ser embargados por el oponente si éste incurre luego en
una evidente inacción que hubiera tornado ociosa la permanencia del dinero a su disposición. Tal omisión se
neutraliza con la inacción del oponente que no intentó embargar ningún otro mueble del fondo en el plazo legal
previsto para que se resguardase. El defecto de inscripción de la transferencia no es invocable por el acreedor
de fecha anterior que tuvo positivo conocimiento de la enajenación, pues aquella exigencia tiende a dar a la
compra oponibilidad erga omnes, y el conocimiento psicológico y real del acreedor es suficiente para
legitimarla en relación con él. (del voto en disidencia del doctor Alberti). [CNCom., Sala D, 11/11/88,
“Meneghini, Claudio c. Origoni, Luis s/Tercería de dominio por Acevedo, Luis”, LL, 1989-B-402].
(3). Vencido el plazo de las oposiciones y de las medidas que quepa a los acreedores adoptar, el intermediario
no puede guardar en su poder el saldo de las sumas retenidas afectadas al procedimiento de oposición, sino que
debe entregarlos al adquirente o al vendedor según corresponda; ello aun cuando la inscripción de la
transferencia no pueda concluir por el incumplimiento del vendedor en la obtención de un certificado de deuda
previsional, pues en tal caso podría haberse liberado de toda hipotética responsabilidad consignando
judicialmente el saldo una vez cumplidos los plazos legales. [CNCom., Sala E, 28/2/89, “Ugidos, Angel c.
Zadoff, Carlos”, LL, 1989-D-472].
(4). La desvalorización de los importes retenidos ocasionada por el incumplimiento del intermediario de su
obligación de depositarlos, es una consecuencia mediata previsible que, por lo tanto, debe ser resarcida por
quien indebidamente se opuso a la transferencia del fondo de comercio. [CNCom., Sala B, 24/7/89, “Fiorelli,
Daniel c. CASFEC”, JA, 1989-IV-141, Lexis, nº 2/23432].
7
5 – Embargos
(5). Si se solicitó el embargo preventivo del depósito realizado por un notario interviniente en el trámite de la
transferencia de un fondo de comercio, con motivo de la oposición que había formulado el accionante, con
invocación de la calidad de acreedor del transmitente, resulta improcedente –tal como aconteció en la especie–
desestimar dicha solicitud, con fundamento en que el embargo de la ley 11.867, art. 5º, debe satisfacer los
recaudos comunes para esa medida cautelar previstos en el Código Procesal, y que tales recaudos se hallaban
incumplidos. Ello pues, el supuesto de referencia exhibe dos diferencias respecto del embargo preventivo
común, a saber: a) la medida recaerá sobre fondos que “ya están indisponibles para el vendedor” supuesto
deudor, por el depósito que de ellos hizo el escribano interviniente, y b) el presunto deudor afectado por la
medida tiene a su disposición –a más de las vías comunes sobre levantamiento de embargo, reducción de la
medida, aumento de contracautela, etcétera– la posibilidad de acceder al trámite de la ley 11.867, art. 6º, si el
crédito del peticionario fuera “cuestionable”. Por lo tanto, en tales circunstancias, y habiéndose agregado
certificación contable, resulta suficiente tener por acreditada la verosimilitud del derecho del solicitante, siendo
obvio a más, el peligro en la demora pues el vendedor se desprenderá de la propiedad de su fondo de comercio.
[CNCom., Sala D, 16/12/99, “Celulosa Campana S.A. c. Supermercados Hipermark S.A. s/Medida
precautoria”, LL, 2000-D-121].
(6). No puede pedir el embargo de bienes del fondo de comercio quien invoca un crédito anterior a la
transferencia, cuya satisfacción pudo procurar dentro del procedimiento previsto en la ley 11.867 y no
demostró haberlo hecho. [CNCom., Sala D, 19/4/02, “Ballarini, Claudio A. c. Gágora S.A.”, inédito].
(7). Así se ha establecido que vendido un establecimiento comercial, transcurridos los plazos de los arts. 4º y 5º
de la ley 11.867 y concluidos los procedimientos de oposición a la venta, nada impide que restando un saldo de
precio que excede el monto del pasivo del fondo transmitido, los acreedores particulares de su vendedor
puedan embargar el mismo. De lo contrario, si inexistentes o ya satisfechas o aseguradas las deudas del fondo
de comercio, se sustrae de la garantía común de los acreedores de su vendedor el saldo de precio que aún se le
adeuda de su transferencia, se estaría burlando fraudatoriamente el derecho de estos acreedores, echando mano
a una interpretación tan abusiva como disvaliosa de la normativa de la ley 11.867. [Cám. Com. La Plata,
14/8/97, “Mairal, Carlos Alberto s/Inc. tercería, en autos ‘Millán, Héctor c. Soria, Mirta Isabel s/Cobro
ejecutivo’”, Lexis, nº 14/30413].
ART. 6º. – En los casos en que el crédito del oponente fuera cuestionable, el anterior propietario
podrá pedir al juez que se le autorice para recibir el precio del adquirente, ofreciendo caución bastante
para responder a ese o esos créditos.
ART. 7º. - Transcurrido el plazo que señala el art. 4º, sin mediar oposición, o cumpliéndose, si se
hubiera producido, la disposición del art. 5º, podrá otorgarse válidamente el documento de venta, el que,
para producir efecto en relación con terceros, deberá extenderse por escrito e inscribirse dentro de diez
días en el Registro Público de Comercio o en un registro especial creado al efecto.
8
§ 1. INSCRIPCIÓN DEL DOCUMENTO DE VENTA.– La inscripción de la transferencia del
fondo de comercio en el Registro Público de Comercio es indispensable para que produzca efectos contra
terceros21.
En la compraventa de un fondo de comercio, una cosa es la transferencia del fondo entre las partes
(art. 6º, ley 11.867) y otra en relación con terceros, aun cuando se haya dado la posesión al adquirente. Para
que la operación tenga efectos contra terceros es indispensable –luego de cumplidas todas las diligencias y
trámites que prescribe la ley– que se inscriba en el Registro Público de Comercio –conforme el art. 7º de la
ley–. Sólo debe contener las cláusulas que las partes quieran oponer a terceros, complementado con el acto
original para fijar las relaciones entre enajenante y adquirente, escritura que no sustituye al contrato
originario sino que constituye el documento a inscribirse para que aquel acto surta efecto contra terceros.
1 – Inscripción de la transferencia
(1). Quien adquiere un fondo de comercio no puede accionar contra el vendedor por daños y perjuicios, en
virtud de deficiencias puestas de relieve en los asientos existentes en el libro de inspecciones y en la intimación
cursada por el ente municipal cuando ellas son de fácil percepción por la mera inspección de la propiedad,
máxime cuando dicho inmueble fue adquirido por el actor días antes de la firma del boleto de compraventa del
fondo de comercio, no existiendo reserva alguna ni en la escritura traslativa de dominio ni en el referido boleto
sobre las deficiencias por las que pretende responsabilizar al demandado. La actitud del demandante debe ser
evaluada en el ámbito del Derecho comercial y como comerciante exigírsele la diligencia propia “de un buen
hombre de negocios” (arg. ley 19.550, art. 59) y la culpa en que ha incurrido, por negligencia supina, debe ser
valorada conforme al art. 512, Cód. Civil, sobre todo cuando no se advierte, ni se ha probado dolo o mala fe
del demandado –vendedor del fondo de comercio– y sí falta de diligencia en el actuar del actor en cuanto a
haber exigido, oportunamente, la documentación aludida. [CNCom., Sala B, 28/8/85, “Domínguez Caneiro,
Manuel c. López, Ricardo s/Ord.”, Lexis, nº 11/14581].
(2). Para la inscripción de la transferencia de fondos de comercio no es requisito indispensable el certificado
del registro de la propiedad que acredite que el vendedor no se halla inhibido, desde que se trata de una
exigencia del decreto reglamentario de la ley 11.867 no contemplado en el articulado de la misma, ni aludida
en sus antecedentes legislativos, y por otra parte, carecería de finalidad práctica. [CNCom., en pleno, 12/5/38,
“Arrese, Edmundo M. C. y otro”, LL, 10-662].
(3). La inscripción de la transferencia de un fondo de comercio, cuyo cumplimiento formal debe controlar la
Inspección General de Justicia, con el silencio acreditado de la Dirección Nacional de Recaudación
Previsional, resulta satisfecho el recaudo exigido por la ley 14.499, art. 12, en cuanto a la previsión de que
exista un impedimento para la expedición del certificado de libre deuda. [CNCom., Sala E, 3/10/90, “Bank of
America S.A. - Banque Nationale de Paris Sucursal Buenos Aires”, LL, 1991-A-482, Lexis, nº 11/13403].
(4). La omisión de la inscripción en el Registro Público de Comercio de la transferencia del fondo de comercio,
consiste en la inoponibilidad de la transmisión en relación con los acreedores, en consecuencia los bienes
integrantes del fondo de comercio siguen respondiendo por las deudas del enajenante. Esto constituye un
aseguramiento para los acreedores, pero en modo alguno hace posible endilgar responsabilidad solidaria y
personal al adquirente quien no es cesionario de la deuda ni asume la calidad de codeudor. [CNCom., Sala C,
24/2/92, “El Grano de Trigo S.A.C.I.F. c. La Super Sociedad de Hecho s/Sum.”, Lexis, nº 11/16166].
(5). Si la resolución de primera instancia declaró la inoponibilidad a la masa de acreedores de un contrato de
transferencia de fondo de comercio, acordado entre la fallida y una sociedad anónima, por no haber sido
inscripto en el registro correspondiente (ley 11.867, art. 7º), y decretó una medida de no innovar en relación
con los muebles integrantes de dicho fondo de comercio, resulta improcedente que la adquirente –aun cuando
reconozca la no materialización de la inscripción del contrato de transferencia de fondo de comercio– resista
que pueda atribuírsele la ausencia de inscripción, con fundamento en: a) haber seguido los trámites
reglamentarios, y b) que promoverá acción legal por la responsabilidad que pudiera caber al Estado nacional,
derivada de no inscribir en el registro público de comercio el contrato en cuestión, presentado formalmente en
ese organismo. Ello así, pues la consecuencia de la ausencia del registro, es la inoponibilidad presente del
desprendimiento de los bienes del patrimonio de la vendedora, sea quien fuere el responsable de la omisión de
tal inscripción. A más, tal cuestionada inoponibilidad derivó de la previsión de la ley 11.867, art. 7º, con
prescindencia de la sobreviviente calidad de fallida de la enajenante y de no haberse instado la vía de la Ley de
Concursos, arts. 118 a 120. Por lo tanto, corresponde afectar los bienes muebles de ese fondo a la satisfacción
de las deudas de la transferente –luego fallida–, como si no hubieran salido del patrimonio de aquélla, y, por
ende, fue adecuado disponer la prohibición de innovar de los muebles pertenecientes al fondo de comercio, en
21
Véase “Torrea de Paggi, Nélida, Torrea de Calvo, Inés y Torrea de Jones, Matilde c. Bares, Arnaldo s/Juicio
Ordinario de Reivindicación”, Lex Doctor, S STUO RA 25/10/71; ZAVALA RODRIGUEZ, Código de Comercio y
leyes complementarias: comentado y concordado, ed. 1979, t. II, p. 293, n° 1545; ANAYA- PODETTI, Código de
Comercio y leyes complementarias, comentados y concordados, ed. 1965, t. I, p. 446; SALVAT - ARGAÑARAS,
Tratado de derecho civil argentino. Derechos reales, ed. 1960, t. III, p. 697, nº 2085.
9
tanto integran el activo concursal. [CNCom., Sala D, 23/10/98, “Automotores Ferretería Francesa S.A.
s/Quiebra”, Lexis, nº 11/178].
(6). En la transferencia de un fondo de comercio, el deber de diligencia alcanza de igual manera al adquirente
en todo aquello en que sea necesaria su colaboración. Encontrándose suscripto el boleto de compraventa,
entregada la posesión, publicados los edictos que manda la ley y efectuadas las retenciones para desinteresar a
los opositores, ninguna duda cabe que el trámite de inscripción en el Registro Público de Comercio deben
gestionarlo los adquirentes, sin perjuicio de la ratificación que pudiera requerirse a los vendedores. [Cám.
Com. La Plata, Sala B, 11/10/90, “Giménez, Jorge Daniel y otra c. Aparicio, Felipe José y otro s/Cobro de
pesos”, inédito].
Como hemos visto, a partir de la transferencia del fondo de comercio de propiedad del ejecutado y
cuando no se dé cumplimiento a lo dispuesto en la ley 11.867, esta circunstancia producirá inexorablemente
la inoponibilidad de la transmisión en relación con los acreedores, de manera tal que, frente a los terceros,
esa enajenación no se considera operada sino desde la inscripción registral, por lo que, hasta ese momento,
los bienes de fondo siguen respondiendo por las deudas del enajenante como si no hubiesen salido del
patrimonio de éste.
(7). La cesión de cuotas sociales hecha por todos los socios no configura transferencia de fondo de comercio,
porque el retiro o sustitución del socio no afecta a la sociedad, no importa su rescisión parcial o disolución,
salvo que con esa transferencia se persiga burlar la ley. [Cám. Civ. y Com. Junín, 20/10/81, “Pita, Julio L. c.
Westrepp y Curá e Hijos S.C.A.”, JA, 1982-H-584].
(8). Frente a terceros, la transmisión del fondo de comercio se considera efectuada sólo desde la inscripción en
el Registro Público de Comercio y hasta entonces los bienes del fondo responden por las deudas del vendedor
como si no hubiesen salido de su patrimonio, erga omnes. [SCBA, 4/5/82, JA, 1982-1V].
(9). La transferencia del fondo de comercio se encuentra sujeta a un procedimiento especial regulado por la ley
11.867 destinado a resguardar el interés de acreedores y terceros en general. Sin embargo, entre las partes, el
contrato de compraventa queda firme desde el momento en que acuerdan sobre el objeto, precio y demás
modalidades de la operación. [CNCom., Sala B, 19/8/94, “Franco, Rubén c. Ragatky, Diana s/Sum.”, Lexis, nº
11/21026; ídem, Sala A, 29/11/91, “Cambre, Enrique c. Gargiulo, Miguel s/Ord.”, Lexis, nº 11/15698].
(10). En el contrato de compraventa en el cual se verifica la transferencia de un fondo de comercio, las partes
quedan obligadas desde el momento en que se celebró aquél cuando –como en el caso–, se acordó el precio, la
identidad de la cosa enajenada, sin que para ello el convenio requiera una forma especial. Sólo después de
estipulada la venta, el vendedor y el comprador dan los pasos necesarios para ajustarse a la ley dictada, en
garantía de terceros. Por ello resulta imprescindible en esta materia, distinguir el contrato de compraventa
cuyos efectos jurídicos son inter partes (art. 1197, Cód. Civil), de la transferencia del establecimiento que
como acto complejo resulta la ejecución de aquel contrato. En consecuencia, la transferencia del
establecimiento y el pago del precio sólo tienen validez respecto de terceros, cuando se cumplieron las
exigencias legales; pero nada obsta a que tanto la transferencia como el pago del precio, tengan lugar al
firmarse el contrato con plena validez entre partes. [CNCom., Sala B, 19/8/94, “Franco, Rubén c. Ragatky,
Diana s/Sum.”, Lexis, nº 11/21026].
(11). La ley 11.867 no establece que sea reformatoria del Código de Comercio, ni tampoco que en su mérito
queden derogadas las disposiciones de éste que se le opongan. Dicha ley rige la relación de las partes con los
terceros; entre ellas el contrato concluye con el consentimiento de ambas sobre el objeto y precio, sin
requerirse forma específica alguna, aunque se manifiesta en la suscripción del boleto. [Cám. Com. La Plata,
Sala B, 11/10/90, “Giménez, Jorge Daniel y otra c. Aparicio, Felipe José y otro s/Cobro de pesos”, inédito].
En la vida comercial, la tradición es una publicidad real y efectiva de la transferencia del dominio (arts.
2412, Cód. Civil y 581, Cód. de Comercio) que complementa en nuestro Derecho el carácter consensual del
contrato de compraventa, y ello quiere decir que el mismo se perfecciona por el mero acuerdo entre las
voluntades de las partes y desde el mismo momento en que se celebra. Las disposiciones de la ley 11.867 no
son de orden público para las relaciones entre las partes, y sus relaciones siguen encuadradas dentro de las
disposiciones de Derecho común. Es así que la ley 11.867 no afecta la relación entre las partes, ya que entre
ellas el contrato concluye con el acuerdo de voluntades y se perfecciona con la entrega de la cosa.
10
5 – Acreedores anteriores a la transferencia
(12). A los efectos de la transferencia del fondo de comercio la ley 11.867, art. 2º exige la publicidad en dos
diarios para la oponibilidad del negocio a terceros, mientras que el art. 7º requiere la inscripción registral para
que la venta produzca efectos en relación con terceros. Ante esta construcción equívoca, corresponde
interpretar que los terceros a los que la transferencia no puede ser opuesta sin la inscripción oportuna serían los
acreedores que no tienen conocimiento de tal transferencia, especialmente los que después de la firma del
documento han contratado de buena fe con el propietario anterior, lo que excluye a los acreedores anteriores
del vendedor, pues han obtenido o pudieron obtener el pago de sus créditos en el procedimiento de
transferencia. [CNCom., Sala C, 24/2/92, “El Grano de Trigo S.A.C.I.F. c. La Super Sociedad de Hecho
s/Sum.”, Lexis, nº 11/16166].
(13). La venta de un fondo de comercio queda concluida entre vendedor y comprador desde la celebración del
contrato, aun cuando no se cumplimenten los extremos de la ley 11.867; salvo el caso de contratos
determinados (trabajo, locación, etcétera) La transferencia del fondo de comercio no produce la transmisión al
adquirente de las deudas del enajenante, a menos que el comprador las asuma expresamente, en tanto los
acreedores del vendedor están autorizados para perseguir los bienes del fondo de comercio como si no
hubiesen salido del dominio de quien contrató con ellos. Por ello, el incumplimiento de la citada ley no
transforma a los acreedores del anterior propietario en acreedores del actual titular, su derecho en tal caso
consiste en desconocer la transferencia, que carece de validez a su respecto, y hacer efectivos sus créditos
sobre los elementos que constituyen el establecimiento transferido, como si no hubiera salido del patrimonio de
su deudor. [CNCom., Sala B, 19/8/94, “Franco, R. c. Ragatky, D. s/Sum.”, Lexis, nº 11/21026].
ART. 9º. – A los efectos determinados en el artículo anterior, se presumen simuladas “juris et de
jure” las entregas que aparezcan efectuadas a cuenta o como seña que hubiere hecho el comprador al
vendedor y en cuanto ellas puedan perjudicar a los acreedores.
22
Véase ZUNIN0, Fondo de comercio. Régimen legal de su transferencia, ed. 2000, p. 375.
11
que cuentan los acreedores para satisfacer sus acreencias. En consecuencia, la ley pretende que se pague un
precio “transparente”, sin que existan simulaciones que puedan perjudicar a ciertos acreedores.
El pago del precio debe realizarse una vez vencido el plazo para deducir oposiciones o, de haber
habido oposiciones, luego de depositados los montos correspondientes. En efecto, si el adquiriente acepta el
bien y entrega el monto (ya sea parcialmente o en su totalidad) con anterioridad a este plazo, existe el riesgo
que las entregas sean consideradas simuladas si algún acreedor es perjudicado.
La consecuencia del pago anticipado, ya sea a cuenta o como seña, que pueda perjudicar a algún
acreedor es la presunción iure et de iure (que no admite prueba en contrario) de que se trata de un pago
simulado. En la práctica, el pago anticipado implica que el vendedor “corre el riesgo de tener que pagar dos
veces en caso de un eventual embargo, aunque luego pueda repetir del vendedor; asimismo, la venta puede
tornarse imposible por superar el pasivo el precio pactado”23.
ART. 10. – En los casos en que la enajenación se realice bajo la forma de ventas en block o
fraccionadas de las existencias, en remate público, el martillero deberá levantar previamente inventario y
anunciar el remate en la forma establecida por el art. 2º, ajustándose a las obligaciones señaladas en los
arts. 4º y 5º en el caso de notificársele oposición.
En caso de que el producto del remate no alcance a cubrir la suma a retener, el rematador
depositará en el banco destinado a recibir los depósitos judiciales, en cuenta especial, el producto total de
la subasta, previa deducción de la comisión y gastos que no podrán exceder del quince por ciento de ese
producto.
Si habiendo oposición el rematador hiciera pagos o entregas al vendedor, quedará obligado
solidariamente con éste respecto de los acreedores, hasta el importe de las sumas que hubiera aplicado a
tales objetos.
§ 1. VENTA POR REMATE PÚBLICO.– La venta del fondo de comercio también puede realizarse
en remate público, ya sea vendiendo el fondo en su conjunto (supuesto excepcional en la práctica), o
vendiendo en forma fraccionada sus existencias. En este supuesto, la ley hace referencia a una venta privada
y no al remate resultante de una orden judicial.
En primer lugar, cabe aclarar que no siempre que se rematan bienes que integran un establecimiento
comercial nos encontramos dentro de un supuesto de transferencia de fondo de comercio. Solamente en
aquellos casos en que el vendedor se desprenda de su giro o clientela o se reduzca en forma considerable el
activo del negocio –garantía de los acreedores– se seguirá el procedimiento estipulado por esta ley especial,
independientemente que haya uno o varios sucesores24.
En la hipótesis de venta por remate público, el legislador ha permitido –como excepción al régimen–
que la subasta se realice a un precio inferior al de la suma de las deudas que conforman el pasivo del fondo
de comercio enajenado. En consecuencia, si el producido de la subasta es inferior al pasivo, el adquiriente
tiene la obligación de abonar el precio y el rematador debe depositar el monto obtenido en una cuenta
especial –sin que se pueda alegar la nulidad de la venta–, y los acreedores concurrirán a prorrata por ese
monto.
En cuanto al procedimiento aplicable en el supuesto de remate público, difiere en algunos aspectos
de la venta privada: a) el inventario de los bienes subastados debe ser confeccionado por el martillero; b) el
martillero debe efectuar las retenciones y depósitos de los acreedores incluidos en la nómina confeccionada
por el vendedor, bajo apercibimiento de responder solidariamente; c) en cuanto a la publicidad, deben
efectuarse por lo menos diez publicaciones y la última publicación debe aparecer por lo menos el mismo día
de la subasta; d) rige el sistema de oposiciones y el rematador decidirá sobre la viabilidad de éstas; e) el
remate puede tener lugar el mismo día de la publicación del último aviso, pero la entrega de los fondos sólo
puede realizarse una vez vencido el plazo de diez días desde la última publicación para efectuar
oposiciones25.
Por último, debemos adherirnos a la principal crítica que se le hace al sistema de venta por remate
público: el sistema es contradictorio y deja a los acreedores desprovistos de su principal garantía, ya que,
tanto los acreedores reconocidos como aquellos que se han opuesto en término, no pueden desconocer la
venta y accionar sobre los bienes del fondo enajenado cuando el pasivo sea superior al precio abonado.
23
ZUNINO, Fondo de comercio. Régimen legal de su transferencia, ed. 2000, p. 369.
24
ZUNINO, Fondo de comercio. Régimen legal de su transferencia, ed. 2000, p. 412.
25
ZUNINO, Fondo de comercio. Régimen legal de su transferencia, ed. 2000, ps. 425 a 429.
12
ART. 11. – Las omisiones o transgresiones a lo establecido en esta ley, harán responsables
solidariamente al comprador, vendedor, martillero o escribano que las hubieran cometido, por el importe
de los créditos que resulten impagos, como consecuencia de aquéllas y hasta el monto del precio de lo
vendido.
26
CNCom., Sala B, 20/2/85, “Sampietro de Rocco, Ema c. Del Vecchio de Bencardino, Elena”, ED, 144-659.
27
CNCom., Sala B, 24/7/89, “Fiorelli, Daniel c. CASFEC y otro s/Ordinario”, JA, 1989-IV-141; Lexis, nº 2/23432.
28
CNCom., Sala E, 22/7/91, “Milito, Genaro c. Suppa, María”, inédito.
29
CNCom., Sala C, 11/10/77, LL, 1978-B-276.
30
Cám. Civ. y Com. Neuquén, Sala I, 14/3/95, “Kohon, Ricardo Tomás c. Man S.A. s/Cobro sumario de A.”, Lexis, nº
17/1039; CNCom., Sala B, 1110/77, LL, 1978-B-1276.
31
CNCom., Sala E, 12/2/87, “Cabbani R. S. s/Tercería de dominio en autos ‘Malt, S. c. Díaz M. s/Ejecutivo’”, LL,
1987-B-101; Cám. Civ. y Com. Azul, 12/7/96, “Bianchi Ana A. c. Christensen e hijos Soc. Hecho s/Concurso
Preventivo s/Incidente de verificación del Bco. Local Coop. Ltdo”, inédito; SCBA, 13/12/00, “Flageat, Horacio y otra c.
Omega Cooperativa de Seguros Ltda. s/Cobro de Pesos”, Lexis, nº 30010577; SCBA, 22/11/00, ‘Block, Antonio c.
Industrias Alimenticias San Cayetano S.R.L. s/Accidente de trabajo (art. 1113)”, Lexis, nº 14/74930.
32
CNCom., Sala E, 12/2/87, “Cabbani, R. S. s/Tercería de dominio en autos ‘Malt, S. C. Díaz, M. s/Ejecutivo’”, LL,
1987-B-101.
13
de mala fe de su deudor, ya que el fondo funciona como una garantía en el cumplimiento de los créditos
comerciales o financieros del titular del establecimiento.
Empero, la inoponibilidad no funciona de la misma manera en todos los casos: a) de existir una
omisión en las publicaciones de edictos, la inoponibilidad podrá ser argüida por todo acreedor del
enajenante, incluidos aquellos que contraten de buena fe con el vendedor después de la transferencia; b) de
existir una omisión en la inscripción de la transferencia, la inoponibilidad sólo podrá ser argüida por
acreedores y terceros que hayan contratado con el enajenante de buena fe con posterioridad a la publicación
de edictos; c) de existir incumplimientos parciales (pero cumplidas la publicación e inscripción), el acreedor
perjudicado podría optar por solicitar la inoponibilidad o la responsabilidad solidaria de los intervinientes33.
En relación con la responsabilidad solidaria por las obligaciones laborales en la transferencia del
establecimiento –arts. 225 y 228, ley 20.744–, ésta existe aunque se haya transgredido el procedimiento
especial para transferir el fondo de comercio34.
ART. 12. – El Registro Público de Comercio o el especial que se organice, llevará los libros
correspondientes para la inscripción de las transmisiones de establecimientos comerciales e industriales,
cobrando a ese efecto los derechos que determinen las leyes de impuestos.
33
ZUNINO, Fondo de comercio. Régimen legal de su transferencia, ed. 2000, ps. 403 a 405.
34
CNAT, Sala VI, 7/7/89, “Fernández, Antonio c. Cunnington C.I.F.I.S.A. s/Despido”.
14