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Este documento argumenta que el establecimiento de una renta básica universal podría ayudar a contrarrestar el desequilibrio de poder entre empleadores y trabajadores en las negociaciones laborales. Al dar a los trabajadores un ingreso mínimo garantizado, tendrían más poder para rechazar empleos con malas condiciones y negociar mejores salarios y beneficios. También les permitiría mejorar su educación y capacitación, lo que aumenta su valor en el mercado laboral. Si bien algunos argumentan que una renta básica redu
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Este documento argumenta que el establecimiento de una renta básica universal podría ayudar a contrarrestar el desequilibrio de poder entre empleadores y trabajadores en las negociaciones laborales. Al dar a los trabajadores un ingreso mínimo garantizado, tendrían más poder para rechazar empleos con malas condiciones y negociar mejores salarios y beneficios. También les permitiría mejorar su educación y capacitación, lo que aumenta su valor en el mercado laboral. Si bien algunos argumentan que una renta básica redu
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MAGÍSTER EN DERECHO DEL TRABAJO Y SEGURIDAD SOCIAL

UNIVERSIDAD ADOLFO IBÁÑEZ


2022

RENTA BÁSICA UNIVERSAL Y PODER NEGOCIADOR DE LOS


TRABAJADORES

Autor: Andrés Alberto Concha Maurelia.

Tesis: Sostenemos que el establecimiento de una Renta Básica Universal


sería una herramienta poderosa para contrarrestar el desequilibrio negocial
actualmente existente entre empleadores y trabajadores.

1
Nadie podría negar que existe una considerable desigualdad de poder entre
las partes que convienen un contrato de trabajo, esto es, trabajador y empleador.
Como lo señala la doctrina “en el contrato de trabajo, la autonomía está en peligro,
porque es evidente que el trabajador necesita el empleo mucho más que el
empleador al trabajador”.1 En este mismo sentido, SUPIOT -citando a Marx- decía
que “el trabajador, que solo tiene una cosa que vender para vivir, y en un único
mercado, no puede abandonar a la clase entera de los compradores sin renunciar
a vivir”2. Y esta asimetría de poder se observa tanto al negociar el contrato como
al ejecutar los servicios contratados en forma subordinada. 3

En este contexto, sostenemos que el establecimiento de una Renta


Básica Universal -con los caracteres de individualidad, universalidad e
incondicionalidad propios del concepto 4-, constituiría una poderosa
herramienta para contribuir a equiparar el poder negociador de las partes del
contrato de trabajo y tender, de esta forma, a mejorar en general las condiciones
del trabajo subordinado, en especial en un contexto en el que la otra gran
herramienta para hacer esta equiparación, la autonomía colectiva, se encuentra en
franco declive.5 No injustificadamente ha sido aquella descrita como “un medio de
progresar desde el Estado de derecho garante de la libertad formal hacia el
Estado de derecho garante de la libertad efectiva”.6

Esto, en primer lugar, porque al dotarse a cada ciudadano de una renta


básica que le garantice “de forma automática e incondicionada, un ingreso
periódico de subsistencia”7, quedaría, si no suprimida (ello dependería en gran
medida de la entidad de la renta básica en cuestión), al menos considerablemente
1
GAMONAL Contreras, Sergio, Fundamentos de Derecho Laboral, Santiago, DER Ediciones,
Quinta Edición Actualizada, 2020, p. 37.
2
SUPIOT, Alain, Crítica del Derecho del Trabajo, Madrid, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales,
1996, p. 141.
3
GAMONAL, op. cit. en nota 1, p. 38.
4
LOZANO Lares, Francisco y ORDÓÑEZ Casado, Iluminada, “La Renta Básica Universal:
elementos para su conceptualización y distinción de otras figuras”, Revista Iberoamericana de
Relaciones Laborales, Vol. 38, 2020, p. 161.
5
GAMONAL Contreras, Sergio, “La Libertad Sindical Negativa: Comentario a la sentencia de
segunda instancia del Tribunal de Apelaciones de Trabajo de 4° Turno”, Revista Derecho del
Trabajo, Año I, N°1, octubre / diciembre 2013, Montevideo, p. 108.
6
LOZANO y ORDÓÑEZ, op. cit. en nota 4, p. 158, citando a Pinilla Pallejá, Rafael.
7
Ibidem, p. 157.

2
atenuada la desigualdad de hecho que forma la causa basal del desequilibrio ya
anotado: la imperiosa necesidad del trabajador de vender su fuerza de trabajo
para vivir. Por ello se ha sostenido que la renta básica universal “permitiría a la
gente elegir de forma más racional qué trabajo desearía hacer y qué trabajo
asalariado estaría preparada para aceptar a cambio de dinero”8.

Pero esta no es la única razón que nos lleva a sustentar nuestra tesis. La
desigualdad negociadora que atacamos no solo nace -al menos en forma
inmediata- del distinto poder económico de las partes, sino que también proviene
de las llamadas “asimetrías de información”9 y de las dificultades para conseguir
mejor formación profesional y técnica, tanto por las extensas jornadas de trabajo,
como por la falta de recursos económicos para ello 10. Una renta básica no sólo
facilitaría al postulante al empleo obtener mejor educación en general, sino
especialmente mejor formación financiera -lo que STANDING llama “la educación
en el sentido liberador del término”-11 y, desde luego, ayudaría también a mejorar
sus competencias profesionales y capacitación; todo lo cual abona a un mayor
poder negociador en la relación de trabajo 12, haciendo al trabajador más selectivo
y deliberativo, tanto al negociar la relación de trabajo como durante ella.

Por último, nos parece que este instrumento, en lugar de sustituir, podría
incluso servir para fortalecer el otro pilar protector de la autonomía negocial de los
trabajadores, el colectivo. Contrariamente a lo que algunos críticos han
postulado13, creemos que una renta básica universal “aumentará el poder
colectivo del trabajo organizado” y no solamente el individual 14, ya que “tener una
seguridad básica hace más probable la acción colectiva, no menos”.15

8
STANDING, Guy, Precariado. Una carta de derechos, Madrid, Capital Swing Libros, 2014, p. 309.
9
GAMONAL, op. cit. en nota 1, p. 39.
10
STANDING, Guy, op. cit., en nota 8, p.315.
11
Ibidem, pp. 319-320.
12
Confederación Sindical Internacional, Informe de la CSI de política económica y social: Renta
Básica Universal, URL de origen https://www.ituc-csi.org/IMG/pdf/universal_basic_income_es.pdf
(visitado el 7 de noviembre de 2022), p. 4.
13
STANDING, Guy, op. cit., en nota 8, p. 314.
14
WRIGHT, Erik Olin, Construyendo Utopías Reales, Madrid, Ediciones Akal S.A., 2014, p. 228.
15
STANDING, Guy, op. cit., en nota 8, p. 314.

3
En contra de la idea que propugnamos en este trabajo, se ha sostenido, por
un lado, que el establecimiento de una renta básica constituiría un desincentivo al
empleo, en el sentido de que esta “reduciría la oferta de trabajo y promovería la
indolencia”.16 Se ha observado, en este sentido, que el problema de la oferta de
trabajo es, precisamente, una de las cuestiones que suele levantar los escépticos
de la renta básica incondicional.17

Nos parece, sin embargo, que esta crítica no tiene sustento. No cabe perder
de vista que lo que una renta básica supone no es más que un piso mínimo, un
ingreso que permitiría únicamente sustentar las necesidades básicas de la vida. 18
Por ello, se ha dicho que la suposición de que su establecimiento desincentivaría a
las personas a buscar trabajo “es un insulto a la condición humana; la inmensa
mayoría no estaría contenta con una mera renta básica”19. En efecto, una renta
básica universal no es incompatible con otras fuentes de ingreso 20, lo que
permitiría a los trabajadores complementar sus rentas, mejorando
considerablemente sus condiciones de vida y evitando también las llamadas
trampas de la pobreza21 y la precariedad que vienen aparejadas con las
prestaciones condicionadas a la situación de desempleo, puesto que podría
resultar irracional para el beneficiario dejar dichas prestaciones para trabajar en un
empleo de bajo salario.22 En esta misma línea, se sostiene que la renta básica
“incrementaría el incentivo al trabajo ya que reduce el riesgo de perder las
prestaciones y fortalece el poder de negociación de los trabajadores
individuales”23. Y en similar sentido, se ha indicado que esta crítica “no considera
que pueden ampliarse muchas actividades laborales, aunque no orientadas a la
producción mercantil y que son centrales en la reproducción de la vida, como

16
Ibidem, p. 312. Y también AGUAYO Ormeño, Irina, Renta Básica Universal, Santiago, Biblioteca
del Congreso Nacional de Chile, Asesoría Técnica Parlamentaria, 2019, p. 6.
17
WRIGHT, op cit. en nota 14, p. 229.
18
LOZANO y ORDÓÑEZ, op. cit. en nota 4, p. 162 y STANDING, op. cit. en nota 8, p. 306.
19
STANDING, op. cit. en nota 8, p. 312.
20
Confederación Sindical Internacional, op. cit. en nota 12, p. 4.
21
LOZANO y ORDÓÑEZ, op. cit. en nota 4, p. 167.
22
STANDING, op. cit. en nota 8, pp. 312-313.
23
AGUAYO, en op. cit. en nota 16, p. 6.

4
aspectos domésticos, comunitarios, de cuidados. Es decir, disminución de
empleos no es falta de trabajos”.24

Otra objeción dice relación con el posible efecto inflacionario que podría
devenir de la instauración de una renta de esta naturaleza. Si volvemos a nuestro
planteamiento inicial, lo que da a los trabajadores un mayor poder de negociación
es, precisamente, el poder adquisitivo básico o mínimo que una renta
incondicional supone para ellos, de forma tal que con ella puedan financiar los
costes mínimos de su subsistencia. Pues bien, para algunos, la creación de una
renta básica podría generar un efecto inflacionario, porque “estimularía la
demanda agregada, elevando los precios y creando expectativas inflacionarias”.
Así las cosas, la renta básica perdería poder adquisitivo 25, retrotrayendo a los
trabajadores a un estado similar al actual y perdiendo, por tanto, la eficacia
niveladora postulada.

Ello, sin embargo, no necesariamente es así. Precisamente respondiendo a


esta crítica, STANDING sostiene que ella es incorrecta, puesto que “la renta
básica sería introducida por fases, sustituyendo a otros gastos”. Agrega que “una
demanda agregada incrementada estimularía la oferta de bienes y servicios,
limitando la presión sobre los precios”, y que también habría “un efecto positivo
con el giro en la demanda agregada a favor de bienes y servicios básicos
producidos dentro de las economías locales”.26 Se ha llegado a decir que
“irónicamente, es posible que la renta básica sea también más sostenible en una
sociedad con una cultura fuertemente consumista, puesto que la gente en esa
sociedad suele tener intensas preferencias en favor de un ingreso discrecional”.27
Súmese a todo ello que los proponentes de la renta básica universal, de forma
prácticamente unánime, no postulan que su financiamiento se verifique
únicamente por medio de la impresión de más dinero, sino más bien a través de
impuestos a la clase más adinerada, la disminución del gasto público en otras
24
GONZÁLEZ Meyer, Raul, “La Renta Básica Universal: fundamentos, debates y posibilidades”, en
Polis. Revista Latinoamericana, Vol. 21, N°62, año 2022, p. 24 (disponible también en
https://www.scielo.cl/pdf/polis/v21n62/0718-6568-polis-21-62-13.pdf)
25
Ibidem, p. 27.
26
STANDING, en op. cit. en nota 8, p. 312.
27
WRIGHT, en op. cit en nota 14, p. 230.

5
áreas y la supresión de ayudas sociales por desempleo y otros beneficios de la
seguridad social.28

Una última crítica importante que podría elevarse contra la renta básica
como una herramienta de mejora del poder negocial de los trabajadores, dice
relación con la posibilidad de que ella produzca -paradójicamente- un
empeoramiento de las condiciones laborales. Se ha dicho, en este sentido, que su
introducción podría “disminuir la responsabilidad del empleador de aportar un
apoyo adecuado a su empleado/a lo que derivaría en popularizar aún más formas
de trabajo precario y mal remunerado”29, y también que “traería consigo salarios
más bajos, porque los empresarios argumentarían que los trabajadores ya tienen
su subsistencia cubierta”30; cuestiones que, así consideradas, podrían terminar
neutralizando el mayor poder negociador que, en nuestro concepto, la renta básica
otorga a los postulantes a un empleo.

No obstante, nos parece que esta crítica carece del suficiente sustento para
hacernos desistir de nuestra postura. Justamente respondiendo a ella, se ha
reconocido que “una renta básica fortalecería la posición negociadora de los
trabajadores para resistirse a las peores formas de explotación, especialmente si
creyeran que el empresario puede pagar más”, acusándose que son otras, las
prestaciones condicionales basadas en comprobación de medios, “las que
contribuyen a que los salarios bajen” 31. El mismo autor añade, más adelante, que
el poder negocial así incrementado de los trabajadores “metería presión a las
empresas para que hicieran más productivos y atractivos los trabajos, dándoles un
‘sesgo de trabajo humanizado’”.32

En conclusión, nos parece incontestable que, a más de todas las otras


ventajas que de ella derivarían, la implantación de una renta básica universal sería
una herramienta contundente para nivelar la arena negociadora de trabajadores y
28
Para una comprensiva reseña, VAN PARIJS, Philippe y VANDERBORGHT, Yannick, La renta
básica, Barcelona, Editorial Planeta, 2015, Cap. I, pp. 41-63 y también LOZANO y ORDÓÑEZ, op.
cit. en nota 4., pp. 155-170.
29
Confederación Sindical Internacional, en op. cit. en nota 12, p. 5.
30
STANDING, en op. cit. en nota 8, p. 313.
31
Ibidem. En el mismo sentido AGUAYO, op. cit. en nota 16, p. 3, citando a Bo Rothstein.
32
STANDING, en op. cit. en nota 8, p. 318.

6
empleadores, lo que permitiría, a su vez, frenar el -y tal vez incluso revertir-
deterioro arrollador que han experimentado las condiciones laborales de millones
de trabajadores en el mundo, de la mano de las tendencias flexibilizadoras y
fenómenos como el teletrabajo y el trabajo en plataformas de servicios.
Concordamos, por ello, con VAN PARIJS y VANDERBORGHT, cuando -citando a
Kuiper- postulan una “desvinculación del empleo y la renta para combatir el
carácter deshumanizador del trabajo asalariado: solo una ‘renta garantizada’
decente permitirá al hombre desarrollarse con independencia y autonomía”.33

BIBLIOGRAFÍA

33
VAN PARIJS y VANDERBORGHT, op. cit en nota 28, p. 58.

7
AGUAYO Ormeño, Irina, Renta Básica Universal, Santiago, Biblioteca del
Congreso Nacional de Chile, Asesoría Técnica Parlamentaria, 2019.

Confederación Sindical Internacional, Informe de la CSI de política


económica y social: Renta Básica Universal, URL de origen https://www.ituc-
csi.org/IMG/pdf/universal_basic_income_es.pdf (visitado el 7 de noviembre de
2022).

GAMONAL Contreras, Sergio, Fundamentos de Derecho Laboral, Santiago,


DER Ediciones, Quinta Edición Actualizada, 2020.

GAMONAL Contreras, Sergio, “La Libertad Sindical Negativa: Comentario a


la sentencia de segunda instancia del Tribunal de Apelaciones de Trabajo de 4°
Turno”, en Revista Derecho del Trabajo, Año I, N°1, octubre/diciembre 2013,
Montevideo.

GONZÁLEZ Meyer, Raul, “La Renta Básica Universal: fundamentos,


debates y posibilidades”, en Polis. Revista Latinoamericana, Vol. 21, N°62, año
2022 (disponible en https://www.scielo.cl/pdf/polis/v21n62/0718-6568-polis-21-62-
13.pdf)

LOZANO Lares, Francisco y ORDÓÑEZ Casado, Iluminada, “La Renta


Básica Universal: elementos para su conceptualización y distinción de otras
figuras”, Revista Iberoamericana de Relaciones Laborales, Vol. 38, 2020.

STANDING, Guy, Precariado. Una carta de derechos, Madrid, Capital


Swing Libros, 2014.

SUPIOT, Alain, Crítica del Derecho del Trabajo, Madrid, Ministerio de


Trabajo y Asuntos Sociales, 1996.

VAN PARIJS, Philippe y VANDERBORGHT, Yannick, La renta básica,


Barcelona, Editorial Planeta, 2015.

8
WRIGHT, Erik Olin, Construyendo Utopías Reales, Madrid, Ediciones Akal
S.A., 2014.

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